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¿Miguel?
Por fin, creí que no iba a acabar nunca.
Pero… pero ya es un poco tarde.
Será mejor que lo dejemos.
No, por favor... tengo mucha ilusión en ir. Es un día importante.
Podemos celebrarlo de otra manera.
NOS vamos a cenar a un buen restaurante.
Y después a bailar, si tú quieres.
Lo que deseo es estar a solas contigo un par de días...
¿Es posible?
Claro que es posible.
No pareces muy entusiasmada.
Te equivocas, cariño.
Iremos a la finca, como tú quieres.
Pienso que tendríamos que desearle los dos.
¿Cuándo vendrás a recogerme?
¡Miguel!
¡Miguel, ¿me oyes?
Ana, ¿estás ahí?
Te preguntaba que cuándo vendrás.
Dentro de media hora justa.
¿Me esperas en el portal?
¿Quieres que te lleve algo especial?
Estando contigo, no necesito nada más.
Te quiero.
Lo necesito, ¿sabes?
Lo necesito más que nada.
Quiero estar a solas contigo.
Y sobre todo, mañana.
Aunque parezca mentira hace cinco años que nos casamos.
Llevas cinco años soportándome.
Casi se me olvida…
¿Quieres mirar en la guantera?
¿Es para mí?
Para mi mujer.
Mi compañera.
Mi enfermera.
Mi vida.
¡Es preciosa!
Gracias.
¿Y para mí no hay nada?
Sí.
Lo tengo encargado.
Al regreso lo verás.
Es una sorpresa.
Si es que regresamos.
¿Por qué dices eso?
Tal vez me encuentre tan a gusto allí en la casa que no quiera volver nunca.
Eso es un sueño.
Yo siempre he creído que los sueños son tan reales como la propia vida.
No tienes arreglo, Miguel.
Siempre has vivido en las nubes.
¿Me has traído las pastillas?
Todas.
Si no fuera por ti.
No sé cómo no tienes complejo de enfermera.
No digas eso.
¿Y cómo se llama sino al que cuida a un enfermo?
Bueno, dejémoslo, ¿quieres?
Cómo te gusta hacerte el mártir para que te mime, eh?
Eres muy buena, Ana.
Pero ya estoy aburrido de mentiras piadosas.
Un nuevo atraco ha tenido lugar en uno de los chalés de las afueras dela ciudad.
Los asaltantes, dos jóvenes enmascarados, ataron y amordazaron ala dueña
a la que, después de robarle cuanto poseía de valor, violaron uno tras otro.
Cuando la señora fue descubierta por unos vecinos, lo primero
que hizo, con gran entereza, fue dar parte a la policía.
Los delincuentes por lo visto sabían que ese era el día de descanso del servicio.
Sin embargo, con ser dramático el suceso, la respuesta de la autoridad lo fue aún más.
Dijeron a la señora que afortunadamente podía contarlo
que debía sentirse satisfecha de estar aún con vida.
Y esto indica la impunidad en que se mueve la delincuencia en nuestro país, que en este
aspecto se va equiparando, a pasos agigantados, a los países más civilizados del mundo.
Robo, violación y encima agradecimiento por no haber sido asesinados.
¿Qué haces aquí?
Me encanta este lugar.
Este árbol.
Desde pequeño he sentido una gran fascinación por él.
Fuiste feliz aquí de niño, ¿no?
NO, no es exactamente eso.
Apenas recuerdo a mi padre.
Desde que él murió, mi madre se ocupó totalmente de mí.
Ella quiso evitar a toda costa que me sintiera acomplejado por mi enfermedad.
¿Por eso no quiso vivir nunca en la ciudad?
Puede, pero eran otros tiempos.
Más felices.
Mira, Ana, yo no supe lo que era la felicidad hasta que te conocí a ti.
Hasta entonces había vivido como en una urna de cristal
ajeno a lo que realmente es la vida.
Venga, vamos adentro, que empieza a refrescar.
Espera.
Quiero que me prometas que siempre descansará aquí, bajo este árbol.
No sé qué quieres decir.
Sí lo sabes, Ana.
Cuando yo me vaya, cuando…
Venga, vamos adentro.
¿Para eso me has traído aquí?
¿Es así como vamos a celebrar nuestro aniversario?
Qué sucio está esto, mira.
Pues la casa ha estado cerrada, no puede estar muy sucia.
Voy a llevar las bolsas a la cocina.
Miguel.
No cierres del todo, que después esto se llena de vapor.
Sé que no puedo darte todo lo que necesites.
Pero haré todo lo posible para que seas feliz.
Lo imposible incluso.
Te quiero tanto…
Te deseo tanto…
¿Me pasas la laca? La he dejado encima de la cama.
¿Qué me estabas diciendo?
Te pedía perdón.
¿Perdón por qué?
Por estar enfermo.
¿Otra vez con esas tonterías?
Me voy a enfadar.
Voy a poner algo de música.
Estoy abajo.
¿Por qué no pones algo más alegre?
Esta música a mí me parece alegre.
Me habla de todo lo que no tengo.
Y que quizá algún día posea
No te entiendo.
¿Prepare la cena?
Hace un poco de frío.
Deberías encender la chimenea.
Aquí, por las noches, siempre refresca.
Incluso en verano, con que ahora...
Miguel.
¿La tortilla la quieres de un huevo o de dos?
Miguel.
(VOCES IMPERCEPTIBLES)
No debes fiarte de nadie, Miguel.
De ella tampoco.
Las cosas ya no son como antes.
Cuídate.
Cuídate mucho, Miguel.
Hijo.
Y vuelve.
Vuelve aquí conmigo.
Así podremos hablar como hoy.
Como siempre.
Ten cuidado, Miguel.
Ten mucho cuidado.
Ya sabes que tú no eres como los demás.
Querrán engañarte.
Hacerte daño, hijo.
No los escuches.
Hola, cariño.
¿Pero qué haces con eso en la mano?
¿Y tú qué haces en esta habitación? ¡Sabes que no lo soporto!
¿Qué hay de malo?
Son solo recuerdos.
Sabes que ella no me aceptó nunca
Los recuerdos son…
De mi madre.
¿Por qué no te gusta que escuche su voz grabada poco antes de morir?
Es lo único que me queda de ella.
Porque es morboso.
Tu madre está enterrada.
Olvídala.
Ha muerto, ¿comprendes?
Ha desaparecido.
La muerte no nos destruye.
Solo nos vuelve invisibles.
Perdona.
Quise decir…
Vámonos.
No, espera.
¿Esperar?
¿Para qué?
Quiero acabar esto.
No, ahora no.
Sí, por favor.
No, no es el momento.
¿Por qué nunca es el momento?
Ahora estamos solos.
No tenemos prisa.
¿Por qué esa obsesión en pintarme desnuda?
Me horroriza pensar que después alguien pueda verlo.
Nadie lo verá.
Si tú no quieres, lo pinto solo para mí.
Porque te amo.
Porque amo tu belleza.
Y quiero que se quede aquí.
Para siempre.
Procura no moverte.
Estate quieta.
Acaba pronto, por favor.
Me siento muy incómoda.
No seas tonta, Ana.
Estamos solos.
Sí, pero tengo la sensación de que alguien nos está observando.
Es mejor así.
Déjame.
Que no cubra el pecho.
Tienes un pecho tan hermoso.
No debes hacerlo.
No debes.
Tu corazón es débil.
Te amo, Ana.
¿Qué sucede?
Huele a quemado.
Déjalo.
No, es lo que dejé en la cocina.
¿Qué ha sucedido?
Nada.
Dejé la cocina encendida y se me olvidó.
Podía haber ardido toda la casa.
Yo no veo fuego por ningún lado.
No te preocupes.
Cenaremos cualquier cosa.
Porque afortunadamente no ha pasado nada.
A la casa no.
Pero ¿y a mí?
¿A ti qué?
Estás loco.
Sabes que no te conviene.
Eduardo te lo ha dicho más de cien veces.
¿Pero quién es Eduardo para meterse en mi vida privada?
Tu médico
Si siguieras todas sus indicaciones.
Y las sigo.
Pastillas, píldoras, reposo.
¿Pero ni siquiera el día de nuestro aniversario?
Es mañana.
Es hoy.
Ya son más de las doce.
Y todavía no me has regalado nada.
Solo así.
Ah, mira.
Te la dejo en prenda mientras llega tu regalo.
Está bien.
Lo acepto.
En prenda, ¿eh?
Y no te la devolverá hasta que no vea esa famosa sorpresa.
¿Qué pasa?
Pues que me parece que te has quedado sin ella.
A no ser que me cortes el dedo.
¿A ver?
Con jabón saldrá.
No, deja.
Cuando llegue el momento ya encontraremos el método.
Por ahora me voy a tomar una copa de coñac.
¿De coñac?
¿Tampoco puedo?
Bueno.
Pero solo un sorbito.
¿Bailamos?
Bailamos.
Me gustaría tanto ser diferente.
Poder amarte como un ser normal.
No hablemos de eso.
Hablemos de ti y de mí.
Y de los hijos que no hemos podido tener por mi culpa.
La culpa no es de nadie.
Las cosas son como son.
Y no se pueden cambiar, es cierto.
Eso es lo que maldigo.
¿Eh?
Miguel, por favor.
Miguel.
¿Qué?
No seas malo.
¿Te preparo un café?
Descafeinado.
Claro.
Yo tomaré otro.
¿Con leche?
No.
Solo con agua.
No fumes.
No bebas.
No te fatigues.
No hagas el amor.
¿Esa es tu vida? - ¿Qué dices?
Nada.
¿Quieres que te ayude?
¿No me oyes?
No.
No es necesario.
Aquí está: Agua caliente y polvos.
Sin cafeína
Leofilizado
Esterilizado
Con sacarina.
¿Sí?
Maravilloso.
Ni siquiera hace falta remover.
Como es descafeinado, por lo menos no nos quitará el sueño.
¡Miguel! ¿Qué te pasa?
Miguel.
Tranquilo.
Calma.
No te muevas.
No te muevas.
Toma.
Toma.
Bebe.
Voy a llamar a Eduardo.
No te muevas.
¿Cómo estás?
Dice Eduardo que deberíamos volver a Madrid.
Ha ocurrido otra vez.
Es algo extraordinario.
Por Dios, Miguel ¿qué dices?
Descansa.
Nunca te he querido hablar de ello.
Pero me ha vuelto a ocurrir.
Por Dios, ¿qué dices?
¿Recuerdas cuando tuve la última crisis hace seis meses?
Sentí un dolor infinito que me atravesaba el pecho...
Creí que me ahogaba.
Que no lo podía soportar.
De repente, todo eso.
Experimenté un bienestar increíble.
Inmenso.
Entonces, me pareció que salía de mi propio cuerpo.
Por Dios, Miguel. No hables así.
Me das miedo.
Lo veía todo distinto.
Diferente.
Entonces yo sí era el hombre que siempre he deseado ser para ti.
Y me sentía fuerte.
Potente.
Capaz de amarte hasta la eternidad.
Y me acordaba de ti.
Para darte todo el amor que siento y que…
Por mi debilidad y mi fragilidad no te he podido dar
Por favor. No hables así.
Si lo sé, Ana.
Soy para ti una carga.
Una pesada y estúpida carga pero…
En ese momento me ha ocurrido algo…
Era un dolor muy agudo…
Pero un instante después.
Sentí una gran luz. Azulada.
Intensa.
Y salí de mí mismo.
Y sentí que me transformaba.
Me vi como el hombre que siempre he deseado ser para ti.
¡Basta!
¡Basta!
No me gusta que hables así.
Estás vivo Miguel.
Estás aquí… conmigo.
Y yo contigo.
Te quiero como eres.
Lo demás no importa.
He vuelto.
¿Es que no lo comprendes, Ana?
He vuelto y volveré siempre.
Hasta que tú me sientas como yo te he visto.
¿Ana?
Ana.
Ana.
¡Ana!
¿Ana, estás ahí?
¿Eres tú, Ana?
¡Ana!
¿Me oyes?
Ana.
¿Dónde estás?
Ana.
Ana.
Ana…
¿Quién es usted?
¡Deténgase o disparo!
¡Deténgase!
¡Está muerto!
No te quedes ahí parada. Ayúdame.
Voy a cambiar las balas de fogueo por las verdaderas.
¿Qué te pasa?
Todo ha salido como lo teníamos planeado.
¿Estás seguro de que hubiera muerto de todas maneras?
Dos, tres meses, tal vez un año.
Pero, de todas formas…
Podíamos haber esperado.
¿Qué haces?
En su cuerpo no puede haber ninguna señal de violencia.
Vamos a revisar la casa. No podemos dejar ningún cabo suelto.
¿Diga?
Hola, cariño, soy yo.
¿Ana? ¿Ana?
¿Me oyes?
Claro, Eduardo, dime.
Al fin lo hemos conseguido.
¿El qué?
¿Qué va a ser? Comprador para la casa.
¿Estás seguro?
Me acaba de telefonear un señor y está muy interesado en verla cuanto antes.
¿Después de tanto tiempo?
¿Cómo se ha enterado?
Ya no salen anuncios en los periódicos.
¿O es que has puesto tú uno últimamente?
No, pero qué más da como lo haya sabido.
Un año entero esperando este momento y por fin ha llegado.
¿Cuándo va a comprarla?
Bueno, no vayas tan deprisa.
Primero tiene que verla, es lógico.
Pero quiere que sea hoy mismo.
¿Por qué hoy?
¿Precisamente hoy?
Por lo visto está de paso.
Tiene que salir de viaje.
Me ha prometido que si le interesa...
Cerraremos la operación allí mismo.
¿Quieres decir que tenemos que volver?
Sí. Espérame en casa. Pasará a recogerte.
En un par de horas espero haber arreglado el asunto.
Me pareció muy interesado. Como si conociera bien la casa.
Alguien debe haberle hablado de ella.
A lo mejor le interesa la zona por cualquier asunto personal.
El caso es que me ha dado la impresión
de que el verla es una simple formalidad.
Es más, creo que ni siquiera regateará el precio.
¿Pero por qué tiene que ser hoy?
Ya te lo he dicho. Está de paso.
Hoy hace exactamente un año que...
Volvamos a Madrid.
¿Pero qué tonterías dices?
Tenemos que damos prisa. El irá directamente a la casa.
Los asaltantes, dos jóvenes enmascarados, ataron y amordazaron a la dueña,
a la que, después de robarle cuanto poseía de valor, violaron uno tras otro.
Cuando la señora fue descubierta por unos vecinos, lo primero que hizo
con gran entereza, fue avisar a la policía.
¡Uh! Hay tiempo de sobra.
Hace una tarde estupenda.
Pero bueno, ¿qué te pasa?
Mira que también el capricho...
Primero incinerado. Luego sus cenizas en una cajita enterradas allí y…
¡Calle, por favor!
Oye, oye... ¿es que nunca vas a poder olvidar lo que ocurrió?
Este no es el lugar más adecuado para olvidar.
Te equivocas… Los recuerdos, las vivencias del pasado
solo pueden borrarse con nuevas vivencias ¿Comprendes?
No. No comprendo.
Es muy sencillo. Solo hasta proponérselo.
El pasado ya no existe.
Está muerto.
Anda, vamos a dentro. -¡No!
Vamos.
Tienes que verlo todo con ojos nuevos.
Lo que importa es el presente.
El pasado ya no existe.
Si te empeñas en volver a él, caerás en la neurosis.
¿Por qué tienes que hablar siempre como un médico?
Porque soy un médico.
Vamos, Ana, vamos.
Todo está igual.
Pero es diferente. Ahora estamos solos tú y yo.
Subamos.
Por favor.
Es imprescindible.
Ahora ya no podemos volvernos atrás.
No debemos.
Anda, sube.
Oye, ¿qué te parece que le pidamos?
Pienso que nunca menos de 15 millones.
Lo que tú quieras.
Es una decisión que tenemos que tomar los dos a medias.
Ese precio me parece razonable, porque casa y terreno valen mucho más.
Bueno …para nosotros.
¿Has visto qué fácil?
Todo un año de recuerdos para ahora comprobar
que una silla es solo una silla y una cama es una cama.
Entra.
Se está haciendo de noche.
Se ha puesto el sol.
Un día más que se acaba.
Tengo miedo.
Vámonos, por favor.
Vámonos.
Vámonos.
Solo pasan unos minutos. Esperemos un poco más.
No vendrá nadie.
Si tú hubieras hablado con él, habrías comprobado su interés.
Se habrá perdido.
¿Le explicaste bien dónde era?
Me dijo que conocía perfectamente la zona.
Entonces no tiene por qué haberse perdido.
Habrá mucho tráfico en la carretera.
Es demasiado tarde.
Está bien.
Pero antes quiero llamar a la consulta.
Y si no, llamaré a casa.
También le dejé nuestro número.
A un sitio u otro habría llamado si no pudiese venir.
¿Qué pasa?
No sé. Está cortado.
¿Olvides que lo cortaste tú aquel día?
Desde entonces nadie ha entrado aquí.
Pues tengo que llamar, maldita sea.
¿Dónde vas?
Al pueblo.
A llamar por teléfono.
Voy contigo.
Es imposible.
Alguien tiene que quedarse aquí por si viene ese comprador.
No vendrá nadie.
Bueno, cállate de una vez.
Cuando llame a la consulta, saldremos de dudas.
Y si te de miedo quedarte sola, ve tú al pueblo.
Vamos los dos.
Bueno, Ana, ya está bien de chiquilladas, ¿eh?
Ya está bien.
Si viene ese tío, le dices que vuelvo enseguida.
Y mientras tanto, le vas enseñando la casa.
(Voces tras la puerta...)
Ana… Ana… Me alegro tanto de que hayas vuelto.
De que estés ahora mismo aquí.
Dios mío.
¿Qué me está pasando?
Te he estado esperando.
Porque sabía que volverías.
Pero…
...me estoy volviendo loca.
Yo siempre he pensado que los sueños pueden ser tan reales como la propia vida.
Ahora sí soy el hombre que siempre deseé ser.
¿No lo recuerdas?
¡No!. - Te dije que volvería.
Quiero sentir tus labios húmedos.
Tu boca ardiente.
Necesito deslizarme sobre tu piel húmeda.
Acariciar tu pecho... tus senos hermosos
Ahora, Ana.
Soy capaz de hacerte sentir toda la inmensa turbación de la pasión.
Quiero estar dentro de ti.
Quiero hacerte sentir el infinito escalofrío del amor.
Ana.
Ana.
¿Me oyes?
Abre la puerta.
Abre la puerta.
¿Pero qué te pasa?
¿Qué pasa?
Estás temblando.
¿Te encuentras mal?
En el despacho no sabían nada.
En casa tampoco.
Nadie ha llamado.
Por lo que veo, ese maldito comprador tampoco ha venido por aquí.
Ha estado aquí.
¿Por qué no me lo has dicho?
¿Le ha gustado la casa?
Ya la conocía.
¿Y dónde ha ido ahora?
Probablemente me está esperando en algún lugar.
Pero Ana, ¿qué pasa?
¿De qué me hablas?
¿Qué te pasa?
¡En
Allí no hay nadie.
¡Estaba ahí otra vez!
Bueno, ya está bien.
¿Quién estaba allí?
¡Miguel!
¿Pero qué dices?
¿Estás de broma? ¿No me digas que has creído verle?
¡Estaba ahí! ¡Me ha hablado!
Estás nerviosa, obsesionada. Son los nervios.
Anda, toma, no seas tonta. Tranquilízate.
Comprendo que la espera te haya intranquilizado, pero…
Vámonos de aquí.
¿Ahora? ¿De noche?
Sí.
¿No será mejor esperar a mañana?
No, vámonos.
Está bien.
Olvídalo.
Olvídalo ya.
Ya sé que no debí haberte dejado sola.
Pero tienes que borrarlo de tu mente, de una vez por todas.
¡Le he visto! ¡Me ha hablado y está muerto!
¿O es que me estoy volviendo loca?
Habla bajo. Solo son los nervios.
Nadie puede oímos.
¡Abre la puerta!
Si te obsesionas, puedes acabar neurótica.
Ha dicho frases que solo él conocía.
¡Palabras suyas! ¡Abre!
¿Qué pasa? ¿Has perdido las llaves?
Cuando llegué, ni siquiera cerré la puerta.
¿Para qué iba a hacerlo?
¿Las has buscado bien?
¿Será posible?
¿Eh, qué haces? ¿Te has vuelto loca?
Vámonos.
¡Abre!
Muy bien.
¿Y ahora cómo crees que voy a arrancar sin llave?
Haz un puente.
¿Qué te crees? ¿Qué he sido robacoches antes de médico?
¡Hazlo!
A ver si son estos.
¡Venga!
¡Venga!
¡Vamos! ¡Date prisa!
Déjame en paz.
Vaya.
Funciona.
Es curioso.
¡Arranca!
El volante está bloqueado por el antirrobo.
¡Es igual! ¡Sigue!
¡No me has entendido! ¡Está bloqueado!
¡Pero sigue!
Ahora ya ni arranca.
Muy bien.
Ya lo has conseguido.
Te has cargado el coche.
¿Ahora qué hacemos?
Yo me voy.
¿Qué dices?
De noche, con la casa más próxima a varios kilómetros.
¡Tú estás loca!
¡Vete a la mierda!
¡ANA!
¡Ana!
¡Ana!
Por favor, no te vayas.
Te he esperado tanto tiempo.
Aquí sin ti hace tanto frío…
Vaya.
Ya estás de regreso.
Qué pronto, ¿no?
Toma. Anda, bebe.
Bebe.
Siéntate
¡Esa música no!
¡Quítala!
El primer disco que he cogido.
¡Es su música!
Ya está bien, Ana.
Es un disco como cualquier otro.
¡Dámelo!
Vamos.
Siéntate.
Vamos a hablar como adultos.
¿Tú crees que es normal tu comportamiento?
Tampoco es normal que estemos aquí un año después.
Y estamos.
Pensé que íbamos a vender la casa.
Todo ha sido una trampa.
¿De quién? ¿Para qué?
¡De él!
El está muerto.
Incinerado.
Sus cenizas enterradas.
¿Comprendes?
Todo lo demás es producto de tu imaginación.
O de mis remordimientos.
Llámalo como quieras.
En esta casa estamos tú y yo, solos.
¿Todavía estás así?
No tengo sueño.
¿Y quién te ha dicho que vamos a dormir?
¿Cuánto tiempo hace que no...?
Por lo menos cinco o seis días.
¿Eh?
No.
Ahora no.
Y menos aquí.
Ana, tienes que olvidar todo esto.
Estás viva.
Y yo...
…necesito amarte.
Desde hace un año vivimos el uno para el otro.
Somos felices.
Aquel hombre estaba enfermo.
No era nada.
Alguien que murió de miedo.
Porque murió de miedo...
Tú necesitabas a quien pudiera amarte plenamente.
Y yo no deseaba otra cosa que hacerlo.
Esta es la única realidad.
Todo lo demás no existe.
Necesito sentirte... tan viva como la primera vez...
¿No quieres recordarla?
¡Miguel, no!
¿Qué dices?
Está ahí.
Ahí no hay nadie
Estaba ahí.
Lo he visto.
Pero bueno.
Es la segunda vez que me rechazas en lo que va de día.
Y todo por culpa de esas malditas imaginaciones.
Miguel…
…estaba ahí.
Lo he visto.
En tu cabeza lo has visto.
Sólo en tu cabeza.
¿Pero es que siempre que hagamos el amor
vas a tener que estar pensando en ese pobre diablo?
En alguien que murió de miedo.
Pero yo le quería ¿sabes? ¡Le quería!
Claro, por eso aceptaste quitarlo de en medio.
Tú me dijiste que no viviría mucho más.
Yo no quería verle sufrir...
Muy bonito, enternecedor.
Por eso te acostabas conmigo, ¿no?
Está bien, estoy harto de oír tonterías.
Voy a dormir. Hasta mañana.
Espero que con el día lo veas todo diferente.
Eduardo...
Déjame en paz y duerme tú también.
Sé que ya no te irás.
Has vuelto para quedarte.
Porque sabes que te necesito más que nunca.
Y porque voy a amarte como nunca pude hacerlo.
Nadie te hará sentir como yo…
Toma. Esto es tuyo.
Siempre quise acariciarte así.
Porque tu cuerpo es como tu alma… fuego
Y yo necesito quemarme en tus labios...
en tu piel…
En tus senos…
¡Eduardo! ¡Eduardo!
(VOZ DE ABUELA)
Hace tiempo que no venias por aquí….
No sé… creo que esa mujer...
(Cinta escacharrada)
Sé que has vuelto por mí.
(Voz de Miguel)
Que estás aquí porque sabes cuánto te deseo.
Y ahora más que nunca….
. . . puedo dañe todo lo que antes me estaba negado por mi naturaleza.
¡Eduardo!
¡Despierta!
¡Está aquí!
¿Qué?
¡Está aquí en la casa!
¡Despierta!
¡Despierta!
¿Qué pasa, Ana? ¿Qué pasa?
¡Está aquí! ¡En la casa!
¿Quién?
¿Quién va a ser?
¡Miguel!
¿Y para esas tonterías me despiertas?
¿Tonterías?
¡Mira mi mano!
¡Mira este anillo!
¡Es de él!
¡Lo llevaba la última vez!
Pero bueno, ¿de quién es tuyo o de él?
¡Es mío!
Entonces es lógico que lo lleves tú.
¿Pero es que no lo comprendes?
¡El lo llevaba aquella noche y ahora está aquí!
¡En mi mano!
¿Eso es todo?
¡No!
¡Eso no es todo!
¡Está aquí!
¡En la casa!
No sé cómo, pero está.
Pues yo no veo a nadie.
Acabo de oír su voz en el magnetofón.
¿En el magnetofón?
Ahí está.
Miguel solía ponerlo para escuchar...
Qué lugar tan extraño…
Era el dormitorio de su madre
Vamos a oírlo que diga.
¿Qué ha sucedido? - No sé… será un cortocircuito.
¿Y qué hacemos ahora?
Seguir durmiendo.
No voy a ponerme a arreglar los plomos.
Espera.
¿Qué pasa ahora? - El cuadro.
¿Ah, pero pintaba?
Tenía una gran sensibilidad.
A ver.
Tengo miedo.
¿De qué?
Ah.
Comprendo.
Te daba vergüenza, ¿eh?
No. No es eso ¿ves?
Parece que no está mal... Así, a oscuras.
¿Pero es que no lo comprendes?
¡Este cuadro no estaba terminado!
¿Qué quieres decir?
Que la última vez...
la noche que…
Era solo un boceto…
No es posible.
¿No se tratará de otro cuadro?
Miguel solo inició un cuadro en su vida.
Este.
No entiendo nada.
Cuando oigas el magnetofón lo comprenderás.
Está bien.
Vamos a solucionar este asunto de una vez por todas.
Voy a arreglar los plomos.
¿Dónde están?
Por aquí.
Espera.
Vamos a encender la vela.
¿Es aquí?
Sí.
Ah.
Ahí están.
Toma.
Ahora necesitamos un filamento delgado.
Un hilo de plomos.
¿Dónde hay?
Aquí.
En la caja.
Este mismo servirá.
Como verás, soy un electricista rápido.
¿Qué ha pasado?
Yo qué sé. Que me han vuelto a saltar.
Déjalos, por favor.
Pero qué tontería.
Si arreglar unos plomos es la cosa más sencilla del mundo.
¿Dónde estará el mechero?
Se ha apagado la vela.
Lo que faltaba.
¿No notas como si de repente hiciera frío?
Será la oscuridad.
Vete a buscar cerillas.
¿Dónde?
¿Y yo qué sé? ¡Es tu casa!
En la cocina, supongo.
Date prisa: No vamos a quedarnos aquí toda la noche.
Vamos.
Ana.
¿Ana?
¡Ana!
(Voces flashback de sí mismo) - Murió de miedo... no era nada…
Alguien que murió de miedo... de miedo, de miedo, de miedo...
¡Mierda!
¿Qué haces ahí?
¿No me has oído? ¡Te estaba llamando!
¡Nos vamos! ¡No aguanto ni un minuto más en esta casa!
¡Nos vamos!
¡Ana! ¡Ana!
¡Ana!
¡Anaaa!
Miguel, yo…
Lo sé, Ana. Por eso te he esperado. Sabía que volverías.
Pero yo te quería, Miguel. Te quería y te quiero.
Nunca lo he podido dudar, porque yo te he amado, incluso contra mí mismo.
Pero ahora estamos solo los dos.
Para siempre.
Miguel, yo…
Ayuda… ayúdame…
La muerte no nos destruye. Solo nos hace invisibles (Julio Verne)
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