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Original subtitles

Dos años más tarde...

Acusada, por favor, haga constar su apellido, nombre, fecha y lugar de nacimiento

profesión y lugar de residencia.

Sophie Parlier, nacida el 3 de Noviembre de 1980 en Poitiers.

Soy co-gerente de un restaurante y vivo en el número 7 de la Place Bellefonds.

A continuación voy a proceder a la lectura de la orden de acusación formal.

El martes, 23 de marzo de 2019, a las 17:45 horas,

los servicios de policía fueron requeridos por la Sra. Malevich,

tras un disparo realizado por la Sra. Parlier sobre el Sr. Marsac

en la librería de éste.

Se hace constar igualmente que la Sra Parlier,

que mostraba un estado de aturdimiento, no opuso ninguna resistencia

a las fuerzas de la autoridad que la detuvieron,

con el fin de su interrogatorio.

Señora, usted compadece por la tentativa de asesinato

sobre la persona del Sr. Vincent Marsac

haciendo uso de un arma de fuego,

delito penado con prisión a perpetuidad.

¿Desea añadir algo más, señora?

Yo no deseaba matarlo.

Tan solo deseaba que él parara.

¿Parara de qué?

Parara de destruir mi vida,

mi familia.

Bien. Procedemos a comenzar con el examen de los hechos.

Sra. Parlier, usted ha declarado que conoció al Sr. Vincent Marsac

hace dos años y medio.

¿En qué circunstancias?

Él acababa de abrir una librería en frente del restaurante que tengo con mi asociado.

Muy pronto, se convirtió en un cliente habitual.

Tenemos un vino cien por cien natural con un toque de grosella, ¿les apetece?

- Sí. - Perfecto. - Se lo hago llegar.

- ¿Todo bien? - Sí.

Muy bien.

Al café invita la casa.

Muy agradecido a la casa.

Usted está radiante hoy.

- Hasta el lunes. - Hasta el lunes.

El librero.

¡Una sonrisa de Botticelli! Aún así prefiero la suya...

Creo que está bien.

Usted olvidó esto la última vez.

No fue un olvido.

Es cierto que me perturbó.

Le recuerdo al tribunal que la acusada estaba casada en ese momento.

Nos separamos a los seis meses.

Fue un momento difícil, doloroso. No buscaba una aventura.

Me atreví a todo para proteger a mi hijo.

¿Así que para proteger a su hijo, lo utilizó para seducir a mi cliente?

No creo haber hecho eso.

De verdad que no me apetece ir allí.

Vamos, sólo estaremos allí un par de minutos, cariño mío.

Vamos, "cariño mío", no me avergüences.

Oh, perdón, señor Benjamin Parlier,

jamás volveré a llamarte "cariño mío".

- Buena lectura. - Gracias. Buen día.

Buen día.

- Perdón. - Perdón.

- Hola. - Hola.

- Benji, mi hijo. - Hola.

- Venía a buscar... - El pedido de Babette.

El pedido de Babette.

Bien...

¿A ti qué género de libros te interesan?

A mí no me gusta leer. Bueno, salvo el manga.

Hay obras de arte en el manga.

- Gracias. - ¿Conoces a Pinjo?

Sí, un poco.

Es lo mejor que hay en novela negra.

- ¿Tenéis dos minutos? - Sí.

Venid a ver. Voy a buscar lo último.

Aquí tienes.

Prefiero lo suyo anterior, pero...

- ¿Sí?. - Sí.

- Yo prefiero aquella de allí. ¿La viste? - Sí, sí. No está mal.

Espera, voy a proponerte otra cosa.

No es manga, es un autor inglés que se llama Garpo.

Te exige un poco al principio, pero verás al final que es brutal.

En realidad, todos se inspiraron en esto para hacer los manga.

Estupendo, me encanta la novela negra.

Genial. Demasiado.

- ¿Qué es? - La carta robada.

Gar-Po (Edgar Allan Poe)

Parece genial.

Y parece que es precursor de la novela negra.

- No, déjelo, regalo de la casa. - No, mejor no.

19 euros.

- Ya me contarás que opinas de él. - Sí, por supuesto.

Puedes venir cuando quieras, si tienes ganas de manga.

Genial. Gracias.

- Gracias. - De nada.

Hasta pronto.

EL BISTRÓ DE LAS DAMAS

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

¿Sería mucho abusar si le pidiera un vaso de vino?

De acuerdo, pero no mucho tiempo pues ya estoy cerrando.

Gracias.

¿Blanco o tinto?

Blanco, gracias.

Gracias.

Señorita, ¿va a dejar que beba solo?

Es extraño, a veces nos pasamos el día bebiendo en compañía

y por la noche nos sentimos solos como un perro.

¿También le pasa?

Para nada.

Tengo a mi hijo, a mi familia...

a mis amigos,

Los amigos, sí.

Pero usted hará amigos.

Bueno,

voy a dejar que cierre.

Desde que la vi, estuve seguro que sería mi esposa.

y aún así habremos vivido siete anos de felicidad.

¿Qué pasó? ¿Tuvo ella un accidente?

No, ella contrajo una enfermedad grave.

El síndrome de Guillain-Barré.

Ataca al sistema nervioso y termina en parálisis.

Por tanto, contraté a una enfermera,

dejé mi trabajo y no la abandoné.

Pero el agujero negro llegó, en realidad, tras su muerte.

El hecho de retomar mi trabajo, de levantarme todas las mañanas, eso fue...

Le estoy contando mi vida, ¿eh?

Debe estar muriéndose de sueño, ¿no?

¿En qué trabajaba antes?

Me dedicaba a las altas finanzas.

Gané mucho dinero. Me volví muy gilipollas.

De hecho, me había convertido en un auténtico tiburón.

¿Y usted?

¿Siempre se ha dedicado a la restauración?

Ah, no, no, no, yo...

Antes yo era responsable administrativo.

Nunca la habría imaginado como responsable administrativo.

Trabajaba para mi padre.

Cuando después Babette me propuso asociarme con él, me animé a ello.

Necesitaba nuevos aires, nueva vida, sobre todo un cambio.

Lo entiendo.

Y usted, ¿por qué una librería?

Porque es una herejía financiera.

Y además amo los libros.

Me gusta compartirlos.

Y cuando me cae un chico como su hijo, es un regalo.

Le ha pasado a Martin Eden, 554 páginas con letras pequeñas.

Es un poco así.

Tu hijo es un gran chico.

¿Desea irse a dormir?

¿Le gusta bailar?

¿Qué haces?

¡Para!

No tengo buen aspecto. No estoy despierta.

- Estás estupenda. - Oh, no.

No me gustan mis pechos. Para.

A mí me gustan tus pechos.

- Buenos días. - Buenos días.

¿Cuando nos volvemos a ver?

No lo sé.

No lo sé. Necesito un poco de tiempo.

Estoy en pleno proceso de divorcio. Ya te lo dije.

¿No va bien?

¿Tu conoces algún divorcio que vaya bien?

No, es duro.

Especialmente para él. Porque fui yo quien decidió romper.

¿Por qué?

18 años de relación.

Creo que nos hicimos buenos amigos.

Hay dos niños sufriendo. No quiero poner una bomba allí.

Por supuesto. Lo entiendo.

Pero, ¿debería eso impedirnos vivir?

Míranos a los dos. Si nadie lo sabe.

No hacemos mal a nadie.

Y con algunas noches clandestinas de amor.

Es romántico, ¿no?

Es excitante.

Señora Parlier, usted dice que rompió su relación con el señor Marsac

después de cuatro meses. ¿Cuál fue la razón?

Era el 17 cumpleaños de Benji.

Él quería forzar las cosas.

Le dije que no era posible.

Fue entonces cuando descubrí una cara completamente diferente.

Le voy a hacer pato a la naranja. Le encanta.

Mi padre va a traer una tarta al limón.

Su padrino también estará aquí.

Las velas, los regalos, el ritual...

Yo puedo llevar el champagne.

¿Qué pasa?

Será una ocasión de hacerlo oficial.

Sophie...

hace 4 meses que estamos juntos.

Es quizás demasiado pronto.

Y esta noche, es el noche de Benji.

Sería tremendo para él.

Y además ha invitado a su padre.

No lo entiendo.

¿Estáis separados?

Tienes derecho a rehacer tu vida, ¿no?

No es razón para humillarlo,

además delante de la familia. Además, siempre nos hemos respetado.

No me gustaría que me hicieran algo así.

Sophie, necesito que me digas la verdad.

Te viene bien jugar a dos bandas, ¿verdad?

¿Qué quieres decir?

¿Por qué tardáis tanto tiempo en el divorcio?

¿Y por qué ese vestido?

¿Te lo has puesto por él?

¿Puede ser por el padrino de Benji?

¿Por Saintonge?

Es mi amigo de la infancia.

¿Lo has visto diez veces en el restaurante?

De hecho, es al único al que le he hablado de nosotros.

No me digas que estás celoso.

Todo lo que digo es que si tu amor por mí es sincero,

si realmente significamos algo el uno para el otro, demuéstramelo esta noche.

¿Por qué me haces esto? ¿Es un chantaje?

Tómalo como quieras.

Desde el principio, te dije que tenía esta prioridad y estuviste de acuerdo.

Sí, pero ahora es necesario que eso cambie.

Vale.

Será mejor que dejemos de hablar de ello.

- ¿A dónde vas? - Ahí. Déjame pasar.

Quieres dejarme. ¿No es así?

¿Crees que eres ti la que decide?

Déjame pasar.

Olvidaste esto.

No sé que me ha pasado.

¿Me perdonas?

Me diste miedo.

Perdón.

Perdón.

No puedo imaginar perderte.

Yo tampoco.

Si vengo a las 20:00, ¿qué tal te viene?

¿Bromeas?

Claramente te dije que esta tarde no.

¿Por qué?

- ¿Por qué? - Ya te lo he explicado, Vincent.

No soy lo suficientemente bueno para ti, ¿verdad?

Te lo he dicho, esta tarde no es el momento adecuado. Vale, ¿puedes entenderlo?

Debería haber tenido la boca cerrada.

Debería haber llamado a la puerta.

Y ver la expresión de su cara de tu marido.

Es suficiente.

- Lo nuestro se ha acabado. - Piénsatelo bien.

Piénsalo bien.

Te doy tres horas.

Durante todo el día me acosó con mensajes, insultos y amenazas.

Estás casada, pequeña mía.

- Tienes que irte a dormir. - No tengo sueño.

- Voy a ir a acostarte. - No, no, no. No te preocupes, yo voy.

Te contaré un cuento.

Gracias. Dale un beso a papá.

- Buenas noches papá. - Buenas noches, amor mío.

Adiós. Buenas noches...

- ¿Así que estuviste a punto de no venir a mi cumpleaños? - Sí.

Les dije que era imposible que me perdiera el cumpleaños de mi querido ahijado

y mucho menos el partido Marsella-PSG del sábado. Toma, feliz cumpleaños.

¡No! ¡Ni hablar!

¡Oh, Saintonge, eres el mejor. Te adoro.

Sí, ya lo hemos visto.

Por otro lado, estoy enfadado porque mañana por la mañana cojo un avión a Dakar, así que

- así que quizá tu padre podría ofrecerse a acompañarte. - Por supuesto.

Pero el abuelo está dispuesto a sacrificarse. Y sin problemas.

¿No puedes apagar tu maldito teléfono?

Es el cumpleaños de tu hijo.

Lo sé. Gracias. Estoy al corriente.

Yo voy. No os mováis.

¿Esperas a alguien?

Mirad. Lo dejó en la puerta.

¡Ese tipo es tan genial!

¿Se puede saber quién es tan genial?

Vincent, el librero.

El librero.

¿Cómo sabe que es tu cumpleaños?

¡Mierda!

- ¿Te ayudo? - No.

¿Qué te ha regalado?

La Historia del Manga.

¡La historia del manga! ¿Vas a aprender japonés?

- Un poco sí. - Estoy celoso ahora.

¡La tarta!

Tres, dos, uno...

¿Sí?

- ¿Quién es? - Saintonge.

Me alegra que hayas venido.

- Ven, entra. - No, no. Un taxi me está esperando.

Me he desviado un poco porque necesitaba hablar contigo.

No sé qué te pasa pero, francamente, lo que he recibido es...

Voy a ser francamente grosero.

No sé de qué hablas.

Lo que hay en tu página, el vídeo.

- ¿Qué vídeo? - Lo sabes bien, eso, ahí.

- Espera, ¿qué es esto? - Eres tú.

¿No tienes nada que decirme?

Bueno, me voy, te llamaré. Voy a llegar tarde.

MAMÁ

Sí, me gustá, sí.

Hola. Este es el buzón de voz de Mario.

Déjame un mensaje y te llamaré lo antes posible.

Mario, soy yo.

Si recibes un vídeo que parece provenir de...

de la cuenta de mi página (web)

es una porquería, ¿vale? Me han hackeado, así que, sobre todo, no lo veas.

¿Me lo prometes?

Bueno, dime, cariño, no sé qué nos has enviado por Internet,

pero por poco tu padre tira el ordenador por la ventana.

Sé tan amable de llamarme, por favor.

- ¿Qué es eso? - Hola, Sophie.

¿A quién más has enviado esos vídeos?

- ¿Has dormido bien? - ¿A quién más, joder?

- ¿Me lo puedes explicar? - ¿Has hecho lo que te pedí, mamá?

Sí, sí, no lo he mirado, pero me dice que lo bloquée y no encuentro la papelera.

- ¿Dónde está él? - No quiere verte.

¡Papá!

Papá, lo lamento mucho.

Lamento mucho que hayas visto eso.

No he sido yo la que ha enviado ese vídeo, papá.

Me han engañado.

Mírame, por favor.

Papa, respóndeme. Papá, dime algo. Papa, por favor.

¿Qué pasa?

Te voy a enseñar cómo bloquear. ¿Dónde está tu ordenador?

Espera, espera... ¿De qué se trata? ¿Tu padre no quiere decirme nada?

- ¿Cómo quieres que te ayude si yo... - Es un vídeo mío follando, ¿te vale?

¡Mamá!

- Hola, cariño. - Hola, Prisca.

¿Podemos hacer pasta con jamón y queso esta noche?

- También es el plato favorito de Prisca. - De acuerdo. Dame la mochila.

- ¿Ha ido bien el día? - Sí.

Prisca, ven, lo siento. La fiesta de pijamas se cancela. ¿De acuerdo?

- ¿Pero por qué? - Mamá, lo habías prometido.

Sí. Pero ahora no es posible.

Hay cosas que Julien y yo preferiríamos no haber visto.

Dejo que se lo expliques a tu hija.

¿Qué voy a hacer, mamá?

¿Qué he hecho?

Nada, cariño.

- Mario, ¿qué haces aquí? - He venido a buscar a los chicos.

Quiero ver si están aquí.

- ¿Has visto ese vídeo? - Sí. Genial.

No, no, no, te he dicho que me han tendido una trampa, ¿vale? Yo no tengo nada que ver.

He pedido a mi abogado que siga de cerca las hazañas de la madre de familia.

El juez lo valorará.

Mientras tanto, voy a llevarme a los chicos. ¡Manon, Benji, preparad vuestras cosas!

- No, no, no puedes hacer eso, es mi semana, ¿vale? - Me voy a molestar, sí.

- Manon, prepara tus cosas, nos vamos. - No, te prohíbo que hagas eso, ¿de acuerdo?

- ¡Parad! - ¡Sal de aquí! ¡Largo!

Vale, pero voy a llamar al juez.

Mamá...

¿Qué pasa?

- Es tarde. ¿Dónde estabas? - Con unos amigos.

Eschucha...

- Si has estado con las redes sociales... - ¿Por qué me controlas ahora?

- No, pero si has estado... - ¡Para! Me estoy emborrachando.

- Si quieres decirme algo... - ¡Nada!

Me he peleado con Damien, eso es todo.

Pensé que le había perdonado la vida a Benji, porque le tenía cariño.

Bien, teníamos que escuchar al médico forense al final del día.

Pero ha tenido que atender una urgencia.

Y como se encuentra actualmente aquí, llamo a declarar al profesor Dubot.

- Protesto, señora presidenta. - No tengo otra opción, abogado.

Le escuchamos, profesor.

El señor Marsac recibió un disparo que le seccionó

médula espinal a la altura de las lumbares superiores.

La parálisis de las extremidades inferiores provoca diversos trastornos,

especialmente en la zona del esfínter y el tracto urinario,

con un impacto significativo en la función genital y sexual.

Ausencia de erección refleja, pérdida de sensibilidad y, por supuesto, dolor crónico.

¿Hay preguntas?

Todo está dicho, señora presidenta.

El tribunal le da las gracias.

Bien, volvamos al desarrollo de los hechos.

Señora Parlier, tras el envío de este vídeo,

usted presentó una denuncia contra el señor Marsac.

¿Por qué esperó tres días?

Porque me daba vergüenza.

Me sentía sucia. Culpable.

No podía salir de casa.

Bien.

Y este es el vídeo que su amante envió a sus amigos en su nombre.

No sé cómo lo consiguió.

Ni tampoco sé cómo consiguió los datos de contacto de mis familiares.

De acuerdo.

- Escúcheme, Sra... - Parlier.

Voy a serle sincero.

La primera reacción es pensar que fue usted misma

quien publicó ese vídeo y que ahora se arrepiente

Le he dicho que no sabía que me estaba grabando.

El problema es que está acusando a un hombre que ni siquiera aparece en las imágenes.

Yo sé con quién me acosté. Por supuesto, eso es lo que usted dice.

Yo solo puedo decirle que... lo asuma.

¿Otra cosa?

No.

No. Quiero presentar una denuncia.

Bien. Bien, como quiera, está en su derecho.

- Pero será enterrada. - ¿Cómo que será enterrada?

Pues sí. Si hubiera que encerrar a todos los que publican su libido en Internet,

la mitad de la población estaría en la cárcel.

¿Escucha lo que le he dicho? Me engañaron. No sabía que me estaban grabando.

¿Cómo se lo tengo que decir?

Yo no he elegido esta situación, señor.

No he dado mi consentimiento para que se publique esa mierda.

No me iré hasta que haya presentado una denuncia.

Hoy en día, casi todo el mundo ha oído hablar del "revenge porn" (porno vengativo)

Pero hace dos años, yo ni siquiera sabía que existía.

En el caso de la señora Parlier, este delito informático

se ve agravado por una usurpación de identidad,

ya que el individuo se hizo pasar por ella al enviar los correos.

Aun así, fue a interrogar al señor Marsac.

Sí, sin resultado.

Solicité una comisión rogatoria para incautar su ordenador. No la obtuve.

¿Por qué razón?

No podíamos demostrar su identidad.

Dado que el individuo operaba con direcciones IP que transitaban por el extranjero,

identificarlo necesitaba medios humanos y técnicos de los que la policía no dispone

¿Alguna pregunta, abogada Boulaty?

- Teniente, usted solicitó visitar la habitación de mi cliente, ¿no es así? - Sí.

¿Podría decirnos qué es lo que le contrariaba?

La decoración de ésta no se correspondía con lo poco que se veía en el vídeo.

Gracias, Teniente.

Sr. Marsac, se lo pregunto de nuevo.

¿Modificó la distribución de su habitación en la época de los hechos?

No, señora presidenta.

No tenía motivo para hacerlo.

Esa mujer miente. Sería incapaz de cometer los actos de los que me acusa.

Ella padece mitomanía.

Su sufrimiento es real porque ella se cree lo que se inventa.

Entonces, si lo entiendo bien, usted insinúa que... que mi clienta...

habría grabado ella misma esos vídeos

y los habría enviado a sus allegados con el único objetivo de perjudicarle.

Poca decencia, señor Marsac.

Se suspende el juicio. Se reanudará a las 14:00 horas.

- Vamos, date prisa, llegas muy tarde. - No me importa.

Yo también quiero ver a mi madre en el juicio.

No es justo que tú tengas derecho y yo no.

Pero, ¿sabes?, no es divertido verla allí.

Además, si vinieras, ni siquiera podrías darle un beso.

Está prohibido.

Oye, Benji... ¿Qué es exactamente la violación?

Es porque... en el colegio se dice que violaron la imagen de mamá.

¿Qué significa eso, exactamente?

Bueno...

Imagina que, si que te pidan permiso,

te hago una foto desnuda y la envío a todos tus amigos.

Yo violaría tu imagen.

- Pero eres un asqueroso. - Yo no lo he hecho, Manon.

Es para poder explicarte lo que el librero le hizo a mamá.

Peor aún.

Me gustaría volver, si me lo permiten, sobre las incoherencias del relato del acusado.

En primer lugar...

esos mensajes de texto con amenazas e insultos que supuestamente recibió,

¿cómo es que no se ha encontrado ningún rastro de ellos en su teléfono?

Lo borré todo.

Es cierto que debería haber hecho capturas de pantalla, pero no se me ocurrió.

Estaba en pánico.

Tuve que cambiar de número y, sobre todo, reiniciar mi móvil.

Era la única forma de eliminar el rastreador que él había instalado.

Disculpe, no le he oído.

¿Eliminar, qué?

El rastreador.

Evidentemente, señora, ve demasiado la serie CSI: Miami.

No, al contrario, es perfectamente coherente.

El software espía que utilizó el señor Marsac

le dio acceso a todo el contenido del teléfono de Sophie Parlier.

Sus correos electrónicos, sus mensajes de texto, sus contraseñas...

y, por supuesto, a sus contactos.

Tuvo tiempo de sobra para registrarlos.

Señora Parlier, por favor, profundicemos en este punto fundamental.

¿Cómo explica usted

que la policía haya declarado no haber hallado ningún software espía en su teléfono?

Porque son indetectables si no se es especialista.

Sin embargo, usted lo descubrió.

No, me lo dijo él.

No, esta noche no me viene bien, Babette.

Te lo llevaré mañana, ¿vale? Voy a cerrar y luego pasaré por casa de Mario.

Vale, besos.

¿Por qué vas a casa de Mario?

¿Para acostarte con él?

¿Es eso?

No lo entiendo.

Pero lo sé todo.

Te he escuchado.

Me espías, ¿es eso?

¡Oh! ¿Por qué? ¿Por qué me haces esto?

¿Por qué me haces esto?

- Quiero besarte. - Déjame.

- Quiero besarte. - Déjame.

- Bésame. - Para.

¿Puede usted probar sus alegaciones, señora?

¿Hay testigos de lo ocurrido?

No, porque la acusada lo ha inventado todo.

Los supuestos mensajes de texto amenazantes, el color de las paredes de la habitación.

Por cierto,

es muy práctico, ¿no? Un software espía para hacernos tragar cualquier cosa.

Abogada,

- ¿Me presta su teléfono móvil? - Señora Presidenta, es...

- Solo será un minuto. - De acuerdo.

Tenga.

¿Señora Lagréfière?

¿Sería tan amable de llamar a la abogada Boulaty?

Adelante, abogada. Descuelgue. Salude.

Señora Presidenta, esto es una auténtica tontería. Por cierto, ¿a dónde quiere llegar?

A ninguna parte, abogada. A ninguna parte.

Señora Presidenta, esto es una auténtica tontería. Por cierto, ¿a dónde quiere llegar?

La estoy espiando, abogada.

Con su consentimiento.

La escucho en directo y tengo acceso a todos sus datos.

Adelante. Busque el software.

No lo encontrará. La policía tampoco.

Se lo garantizo.

Muy buen golpe, abogado.

Pero su demostración no prueba que fuera mi cliente quien espió a la acusada.

Además, desde el principio, la acusada ha incriminado a mi cliente sin la menor prueba.

¿Y si fuera así?

¿Y si la acusada hubiera tenido múltiples amantes?

A juzgar por las imágenes, ella tiene un gran apetito por esas cosas.

En este momento, me gustaría que los miembros del jurado

pudieran ver la prueba número 1423 del expediente, por favor.

Protesto, señora presidenta.

No veo qué aportaría eso al expediente,

salvo infligir a mi cliente una prueba adicional.

Autorizo la proyección.

Ujier, proceda, por favor.

Me encanta.

Sí. Me encanta.

Señora Parlier.

No sé cuántas personas lo han visto en Internet.

Rezamos para que esto termine, pero sigue circulando, una y otra vez.

Solo les pido que imaginen lo que pude sentir.

Y mis seres queridos.

Mis hijos.

Mis padres.

Mi padre nunca lo superó.

Yo era su única hija.

No lo soportó.

Ni siquiera podía pronunciar mi nombre.

Ni siquiera me miraba.

Murió durante mi arresto.

Nunca pude volver a hablar con él.

Entonces, cuando la abogada dice

que cualquiera podría haberlo hecho,

yo le digo que no.

¿Ya no dibujas?

No quiero ir al colegio.

Desde el juicio,

todo el mundo dice que mamá es una asesina.

Y una puta.

¿Sabes qué?

Me voy a presentar a tus amigos. Yo les explicaré cómo es la vida.

Me da vergüenza.

Señora, usted ha declarado que fue filmada

sin su conocimiento durante sus relaciones sexuales.

- ¿Lo confirma? - Sí.

Señora presidenta,

¿podemos mostrar al jurado la prueba número..

1387, por favor?

¿Confirma que es usted?

- Sí, sí, pero... - Gracias.

Los miembros del jurado lo agradecerán...

Gracias.

Estas imágenes se encontraron en el móvil de mi cliente.

No tiene nada que ver con vídeos porno.

Era un juego entre nosotros.

¿Cómo son? ¿De satén?

¿Con encaje?

Estás completamente loco.

Estoy trabajando, señor.

Pero eres tú la que me enloqueces, espera,

¡Vamos, por favor, quiero verlas!

¡Te lo suplico!

¿Qué le dijo mi cliente? Era un juego erótico.

¿Y qué? ¿Ya no podemos hacer lo que queramos en nuestra intimidad?

Señoras y señores, aquí llegamos al quid de la cuestión.

¿Cuál es la cuestión? El consentimiento.

Aunque la señora Parlier hubiera aceptado que su pareja grabara sus relaciones sexuales,

lo cual no es en absoluto el caso,

¿le autorizaba eso a él a difundirlas sin su consentimiento?

Por supuesto que no.

¿Consentido o no, abogado? ¿Podría explicarnos

cómo es posible que la acusada no se diera cuenta

que estaba siendo filmada

desde varios ángulos?

Excelente observación, abogada.

Imagínese que yo me hice la misma pregunta.

Así que fui a una gran tienda de electrodomésticos y compré lo siguiente.

Cámara espía, 24 euros, con micrófono integrado. Es un radio despertador.

Y como me gusta variar los ángulos,

también compré este bolígrafo, por 29 euros.

La cámara está justo aquí.

¿Lo ven?

Hay para todos los gustos. Discreción garantizada.

Todo esto para decir, señoras y señores del jurado, que

que hoy en día cualquiera puede ser filmado sin su conocimiento, ustedes, yo...

todos.

Gracias, abogado, por este debate tan esclarecedor.

Ahora me gustaría volver al desarrollo de los hechos. Señora Parlier, por favor.

Durante la instrucción, usted declaró que el señor Marsac había dado, y cito,

«un paso más en la ignominia». ¿En qué momento?

Fue después de que presentara una denuncia contra él.

¿Qué es esto?

¿Perdón?

Es ella, ¿no?

¡El librero!

No me habías dicho nada.

¿Pero eso es lo que tú entiendes por amistad? Joder.

Entiendo por qué ya no pisa este sitio.

¿Es ese tu problema?

¿Es eso lo que te molesta? ¿Quieres que me largue para que él pueda volver?

Sophie, recapacita un poco. Es solo un vídeo porno, todo el mundo hace eso.

No, no, no. Tú quizá, pero yo no.

¡Yo no, joder!

Cuando pienso que ese maldito vídeo está circulando por todo el barrio...

¿Cómo puedo salir de eso?

Aquí todos me conocen.

No te dejes intimidar, ataca, mantén la cabeza alta, presenta una denuncia.

Vale, gracias, eso es lo que he hecho.

¿De qué me ha valido?

Puta del barrio.

Hola.

Hasta mañana, chicos.

- ¿Ha ido bien? - Sí.

- Mamá, tengo hambre. - Vale, vamos a la panadería.

¡Oh, está ahí Benji!

¡Benji!

¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en clase?

- ¿Por qué hablabas con él? - ¿Y a ti qué te importa?

- No te permito que montes un pollo en esa librería, ¿de acuerdo? - Vincent es mi amigo.

¿Que no me lo permites?

Vale, cariño, vámonos.

¿Por qué es tan malo contigo, Benji?

No lo sé.

Seguramente sea la crisis de la adolescencia.

Te prometo que yo no tendré esa crisis.

Hola.

¿Manon está lista?

Escucha, Mario, yo...

Sé que estás sorprendido, yo también lo estoy.

- Pero sería bueno que habláramos, ¿no? - Manon, te espero.

Ya voy.

En realidad, ¿te han citado ante el juez?

He solicitado la custodia completa.

- Hola, cariño. - Papá.

¿Mamá?

Hasta la semana que viene.

Así que se ha enviado un nuevo vídeo.

A mi lugar de trabajo, sin mi consentimiento, a través de un nuevo perfil en mi...

- Espere. ¿No había eliminado su perfil? - Sí.

Sí, pero no sirve de nada.

Cualquiera puede crear una cuenta con mi nombre.

Se tarda 30 días en eliminarla.

Vale. Bueno, creo que lo tenemos todo.

Lo imprimo.

Tenga.

Si le enseño al juez que he presentado una denuncia,

verá que no es culpa mía.

¿Pero lo tendrá en cuenta?

Sin los dos niños, yo...

me volveré loca.

Cálmese, aún no hemos llegado ahí.

Encontraremos la manera de atraparlo.

Lo ideal, si me permite decirlo, sería cotejar su testimonio con el de otra víctima.

Debe de haber tenido otras relaciones desde la muerte de su mujer.

- ¿No le ha comentado nada? - No, no lo sé.

He empezado a indagar en su vida.

Seguro que hay alguna laguna y yo la voy a encontrar.

- De acuerdo. - Le prometo que no lo voy a dejar.

Sra. Parlier, espere.

¿Conoce usted esta asociación?

Cyber-Arceaux.

Son personas que actúan contra el ciber-acoso.

Acuda a ellos. La ayudarán.

Y aguante.

- Buen provecho. - Gracias.

Perdón. ¿Han decidido ya?

Cuatro platos del día. Con vino tinto.

- Muy bien. - Gracias, pequeña Sophie.

¿Por qué me has tocado el culo, cabrón?

¿Porque soy una puta, verdad?

¿Me has visto en un vídeo y crees que puedes follarme?

¡Vamos, vamos, acércate! ¿Quieres que me despelote?

¿Eso quieres, eh?

¡Vamos, vamos, enséñame las pelotas! Vamos, ¿tienes miedo? ¿Tienes miedo ahora?

¿Por qué no haces nada ahora?

Y tú, tú, tú, ¿por qué me miras así?

Y todos ustedes, ¿por qué me miran así?

Son puritanos.

¡Esta ronda la pago yo, soy la puta del barrio, vamos!

Vamos, estoy lista.

¿Pero de dónde, de dónde has sacado que puedes tocarme el culo?

¿De dónde sacas que puedes humillar así a una mujer?

¡Sophie!

¡Tú, a la calle!

¡Fuera, fuera todos! ¡Vamos, fuera!

Vamos a tomar algo.

Nos sentará bien.

Sabes, quizá deberías darte de baja por enfermedad.

No soy yo quien tiene que curarse.

Sí, pero yo no quiero encontrarte en un hospital psiquiátrico.

Hay que salvarte el pellejo.

Vamos. ¡Por todos los clientes que hemos perdido!

Pero no te preocupes por eso, no le vamos a hacer el regalo de hundirnos.

¡Menuda explosión has tenido!

¡Como lo has puesto en su sitio!

¿Sabes lo que me sentaría bien? Que metieran a ese cabrón entre rejas.

¡Me gustaría hacerle tragar sus pelotas hasta que se ahogue!

Sí, sí. ¿Conoces la tortura del bambú?

Lo empalas a un brote pequeño y el brote crece, pero muy lentamente.

Como 30 o 40 centímetros al día. Y ves cómo se va rajando ese cabrón.

¡Ah! Ahí tienes, hablando del lobo.

Vaya, no ha perdido el tiempo para sustituirte, ¿eh?

Pobrecita, él porque él estaba esperando.

¿Vamos a hacerle salir del armario.

¡Vamos, vamos!

No me calmo, mirad cómo va. Lo veo. ¿Vale? Lo veo, lo veo.

- Lo veo, lo veo. - He llegado esta mañana y estaba así.

¿Qué hacemos?

Lo entiendo, pero sin pruebas no podemos hacer nada.

- Usted sabe muy bien dónde están las pruebas. - No, ¿qué...

Están ahí.

Sandy Malevich, 30 años, profesora de letras clásicas,

con domicilio en el número 7 de la calle del Canal.

La escuchamos, señora.

Esa mujer solo tenía un objetivo:

romper nuestra relación.

No le bastaba con haberlo convertido en

un inválido de por vida, sino que sigue difamándolo.

Es insoportable

Cuando pienso que llegó a escribirle a la cárcel para decirle que lo perdonaba,

Ella le destrozó la vida para nada.

Y eso sin hablar de los proyectos que teníamos.

Tuvo la desgracia de toparse con una celosa patológica.

- Perdone. ¿Puedo hablar con usted? - No tengo tiempo.

- Espere, ¿usted es la nueva novia del librero? - Sí, ¿y qué?

- Me llamo Sophie y tuvimos una breve relación. - Sí, lo sé, ¿y eso qué me importa?

No sé cómo decírselo.

Le va a parecer muy duro, pero...

- Desconfíe de él. - Gracias.

Escúcheme, es una persona peligrosa.

- Puede ser violento, incluso tóxico. - Lo que yo veo es que él la dejó...

y usted no lo acepta. Pero él me lo había advertido.

¿Eso es lo que le dijo? Le está mintiendo, le está manipulando.

Ella simplemente quiso matarlo cuando él la dejó por una...

una mujer más joven, digamos.

Si él pudo perdonar, yo nunca lo haré.

Señora Malevitch,

¿podría recordar al tribunal la fecha en que conoció al señor Marzac, por favor?

El 1 de febrero, hace dos años y medio.

El 1 de febrero.

La ruptura con Sophie Parlier tuvo lugar el 7 de enero,

es decir, tres semanas antes.

Por lo tanto, mi clienta no fue abandonada por... alguien más joven que ella.

Y sería mezquino detenerse en la pequeña mentira de

quien califica a mi clienta de... mentirosa compulsiva.

No, lo que es infinitamente más grave es lo que hizo después.

Cuando vio que mi clienta advertía a la señora Malevitch,

creo que se puede hablar de represalias, ¿no?

¿Estás segura de que recibió mi carta, mamá?

Hace 10 días que se la envié, mamá.

Está bloqueado, cariño.

Pero Dios sabe que le dije que no es culpa tuya, pero bueno, ya conoces a tu padre,

cuando se encierra en sí mismo,

quiero decir,

ya ni siquiera se atreve a ir al consejo municipal.

NÚMERO OCULTO

- ¿Sí? - Soy Eric. ¿Es usted Sophie?

- Sí, soy yo. - Sí, te he visto en una página web.

Estás buenísima, eres muy guapa.

- ¿Perdón? - Estás demasiado buena.

Espere, ¿quién es usted?

Te lo he dicho, soy Eric. Te vi en milfchaudes.com.

- ¿Dónde? ¿De dónde me conoce? - En milfchaudes.com, te lo he dicho.

¿Estás caliente? Es que yo...

¿Qué pasa?

Será mejor que te vayas, mamá.

Desde luego, no antes de saber qué está pasando.

¿Eres tú esa?

¿Me ha puesto en una página porno?

Dios mío, ¿pero para qué?

¿Cómo ha conseguido mi nuevo número?

Hola, Sophie, soy Christian.

Oye, me has puesto muy caliente, quiero sodomizar tu bonito culito de vieja.

¿Cuándo nos vemos, entonces? Vamos, descuelga.

Oye, Sophie, te estoy mirando ahora mismo.

Joder, me excitas. Espero que no te importe que tenga 13 años. Pero la tengo muy grande.

Es horrible, cariño.

Hay que avisar a la policía.

Voy a matarlo.

Voy a matarlo.

Está escrito, claramente,

prueba número 72-494,

interrogatorio de la madre del acusado, testigo de la escena.

Voy a matarlo.

¿Y qué hace la acusada?

Se procura un arma. ¿De dónde procede esa arma, señora?

De casa de mi padre.

Señora presidenta, con su permiso, prueba documental número 38-212.

Lucier, por favor.

Gracias.

- Entonces, usted se procuró esta arma para matar a mi cliente. - No.

No. Fue mucho antes.

Fue para defenderme después de que me agredieran.

- ¿Para defenderse? - Sí.

Pero si yo tengo que defenderme, señora, cojo un arma de defensa.

Hay decenas de ellos en el mercado que tienen la ventaja de no ser letales.

Usted ha elegido un arma que mata, señora.

Y ha destruido la vida de un inocente.

Concluyo, señora presidenta, que está demostrado

el delito de intento de asesinato con premeditación.

Gracias.

¿Por qué no ha dicho nada?

Esa otra me ha hundido.

¿Ha visto las caras de los miembros del jurado? Estoy perdida.

El juicio aún no ha terminado, Sophie. Confíe en mí.

Le advertí que ella sacaría provecho de esta historia del arma.

Si hubiera dicho algo, te habría hundido.

Y ahí, para ella, hubiera sido como una autopista.

Pasamos una hora allí. Joder, ¿por qué nadie escuchó antes? Todo está en mi contra.

Ahora soy yo la que parece una loca.

Cuando descubrió que aparecía en una página web pornográfica,

¿qué sintió?

Es como caer al infierno.

Escribes tu nombre en Internet y te da un golpe en la cabeza.

Hola, contestador del teniente Berman. Por favor, deje un mensaje.

Hola, teniente.

Sé que no soy una prioridad, pero...

escriba mi nombre en Internet y nos echaremos unas risas.

Manon se ha olvidado el cuaderno de matemáticas.

Venga, lárgate ya.

Espera, no puedo dejarte así.

Sí.

Sí, perdón, ayer estaba de viaje, pero ahora estoy delante del ordenador.

Efectivamente.

Sus nombres, direcciones, números de teléfono...

Entonces, ¿cuál es su solución?

Le había hablado de una pista que estaba siguiendo.

He avanzado.

De hecho, hay otra víctima.

- ¿Ah, sí? - Sí, por ahora, la persona se niega a presentar una denuncia,

así que tendrá que darme un poco más de tiempo.

Pero yo no tengo tiempo.

Deme su número. Voy a llamarla, voy a convencerla.

No, eso no puedo hacer eso.

Pero créame, me ocuparé de ello. Confíe en mí.

¿Por su parte, se ha puesto en contacto con la asociación?

- Me da igual, eso me detiene. - Bueno, Sophie, sigue adelante.

Usted tiene dos hijos que dependen de usted.

Vamos, es una orden.

- ¿Sophie? - ¿Sí?

Hola. Soy Magalie.

El teniente me ha hablado de ti. ¿Le parece bien que nos tuteemos?

¿Qué puedes hacer por mí?

- La otra chica se ha negado a presentar denuncia. - Quizás se lo piense mejor.

Hay que encontrar el valor. Tú estás en situación de saberlo. Tú lo tuviste.

Te digo bravo. Y gracias.

- Estar sola no sirve de nada, es evidente. - No, si.

Sirve para denunciar.

Mira la ola Me Too, empezó con una mujer que arrastró a otras.

Y al final, tienes a todas estas chicas moviendo montañas.

Nosotras también vamos a gritar hasta que la vergüenza cambie de bando.

Y créeme, tenemos voz.

Y la rabia.

Bueno, lo primero, ¿tienes abogado?

- No conozco a ninguno. - Bueno, Assault puede ayudarte con eso.

Trabajamos con el abogado Shelko, es fantástico, sabe cómo funciona esto.

Si quieres, podemos llamarlo ahora mismo.

Sí.

¿Estás lista? ¿Sacamos la artillería pesada?

Creé la asociación tras el suicidio de mi hermano.

Esos ciberacosadores siguen campando a sus anchas.

Como el de Sophie.

Y eso que son asesinos.

Se lo digo a ustedes, hombres de ley.

El porno vengativo es un delito sexual que dura toda la vida.

Si la justicia no hace nada,

cuando Sophie sea abuela, sus nietos podrían

encontrarse con las imágenes que ustedes han visto.

El tribunal escucha su lucha, señora, pero volviendo a Sophie Parlier,

¿a qué se refiere con «sacar la maquinaria de guerra»?

Es Satele, con su minucioso trabajo.

Encantada, Suzanne.

¿Le han advertido que va a ver a su hija en sitios web poco recomendables?

Bueno, ya sabe, mi hija es mi hija. Mi hija es sagrada.

Y sé que no es culpa suya.

Bueno, en cambio, yo y los ordenadores...

No, no, ya verá, es fácil. Se lo enseño.

- ¿Ha traído su documento de identidad en PDF? - Ah, sí, sí.

Bien.

Gracias.

Nuestro trabajo es de basureros.

Se lo muestro. Voy a una página web.

Lo primero que hago es una captura de pantalla. Es esencial.

Esto permite llevar un registro. Pulsa la tecla «screen».

Control N, abro un documento.

Control V, pego mi captura.

Luego busco el contacto del proveedor del alojamiento web.

Aquí, en letra muy pequeña, ahí, en la esquina.

A veces se esconde. A menudo está en inglés.

Escribes para solicitar la eliminación de la publicación.

Añades tu documento de identidad.

Eso demuestra que no fuiste tú quien subió las imágenes a Internet.

Ya está, y listo, envíalo.

Después, por supuesto, sistemáticamente, comisaría, denuncia.

¿Quiere intentarlo?

- Sí, adelante, cariño. - No, no, no, adelante, mamá.

Vamos, muéstrame si lo has entendido.

Veamos...

¿Así está bien?

- No, quizá nos conformemos con la captura de pantalla. - Bien.

¿Qué es eso?

¿Qué he hecho?

Teníamos 48 páginas de sitios web que borrar.

Me volví obsesiva. De noche, de día, solo pensaba en borrar, borrar, borrar.

Es una verdadera telaraña.

Te vuelve loca, porque los sitios porno descargan los vídeos de los otros.

Consigues eliminar uno y aparecen otros diez.

¡Joder, no queda nada para comer en esta casa!

- Hazte algo de pasta. - Pero no queda.

- Pues ve a comprar. - Joder, sinceramente, me cabreáis.

Espera, Benji, ¿estás bien?

¿Mamá?

He tenido una pesadilla.

Ven conmigo.

Quiero irme a vivir con papá.

Estoy harta de ti, estoy harta de Benji.

Él se comporta como un gamberro y tú siempre estás delante del ordenador.

Tienes razón, cariño.

Esto no va bien.

Lo siento.

¿Habías dicho de pasar el día juntas mañana?

¿Las dos?

Paseamos todo el día.

Hacía mucho tiempo que no hablábamos.

La había olvidado.

Me había olvidado de todos.

- ¿Te ha gustado el día, cariño? - Mucho.

Me encanta cuando sonríes, mamá.

Mi bebé.

Hiciste bien en hablar conmigo, cariño.

Espera, voy a buscar mis llaves.

Hola, Sophie. ¿Llegamos tarde?

- ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren? - ¿Que quien somos?

Lo hemos hablado esta mañana en Freeporn. ¿Nos nos diste una cita?

Lárguense o llamo a la policía.

Esta mañana te mostraste mucho menos tímida.

¡Corre, corre! ¡Vete! ¡Suéltame! ¡Suéltame!

- ¡No me toques! - Te vamos a hacer disfrutar.

- Tendrás una pequeña morena. - ¿Crees que tengo miedo?

- ¡Para! ¡Para! ¡Suéltame, vete! ¡Suéltame! - Vamos, ya está bien.

Soltadla, chicos. Ya está bien, no quiere. Dejadla en paz.

Ya habéis visto que no quiere.

¡Sophie!

¡Manon!

¿Por qué no has vuelto a casa? Cariño, ¿por qué no has vuelto a casa?

Ven.

- ¡Cierra la puerta! - ¿Qué pasa?

¡Te he dicho que cierres las puerta!

- ¿Qué pasa? - Llama a Mario.

Gracias, doctor.

El doctor le ha puesto una inyección.

Dormirá hasta mañana.

Os llevaré a los tres a mi casa.

Allí estaréis a salvo.

Coge a los niños.

No me toques.

Te pido perdón, Sophie.

Estoy aquí, ahora.

Siempre he querido a mi mujer.

Nos conocimos jóvenes. Ella tenía 22 años y yo 24.

Y luego, como en muchas parejas, se produce el desgaste.

Decidimos divorciarnos.

Intente ser un poco más preciso.

Nadie decide romper una familia sin un motivo bastante serio.

¿Fue usted...

quien tomó la decisión? ¿Ella? ¿Juntos?

Ella.

Digamos que la engañé.

Lo lamentaba, pero...

La verdad es que mi mujer ya no me deseaba.

Nada de nada.

Por la crueldad de sus imágenes hacia usted.

Me sentí herido.

Reaccioné como...

Bueno, solo pensaba en mí.

Le guardaba mucho rencor, muchísimo.

Y después...

ocurrió la agresión.

En ese momento, me sentí como si me cayera al suelo.

Mi pequeña traumatizada, mi hijo descarrilándose.

Y Sophie.

Parecía como si estuviera muerta por dentro.

¿Y usted?

Yo hice lo que pude.

Me llevé a los niños y todos los días iba a ver a Sophie.

Tenía el miedo constante de que se suicidara.

Una obsesión.

¿Quién le hacía eso?

¿Quién es ese monstruo?

¿Por qué no me lo quieres decir?

Por favor.

Tengo mucho que contarte.

Para empezar, ya no tienes por qué tener miedo.

Tus agresores serán juzgados de inmediato.

Y toda la asociación te apoya.

Ayer vi a tu pequeña Manon.

¿Está mejor? Hablamos, lloramos, reímos.

La psicóloga está haciendo un trabajo estupendo.

Mario es un padre genial.

Tu hija es fuerte.

Va a salir adelante.

No te va a hacer daño.

Le ha costado diez días salir adelante.

¡Hola!

Hola.

He recibido el libro de Benji.

¿Vienen a tomar un café?

- Vamos, te vendrá bien. - No, quizás en otra ocasión,

Gracias. En otra ocasión.

Sospechaba de todos los hombres de la tierra, excepto de uno.

Ella no dijo nada.

Fue heroica.

Porque si lo hubiera adivinado, estaría en el banquillo en su lugar. Sin duda alguna.

Señoras y señores del jurado.

Mi clienta creía en la justicia.

Yo había remitido a la fiscal del Estado las 58 denuncias que ella había presentado.

Sí.

58.

Es enorme.

Ella se aferraba a la esperanza de que prosperaran.

La pesadilla debería haber terminado.

- Según las reglas. - ¿Según las reglas?

¿Abogado? ¿A eso le llama usted «según las reglas»?

¿Tengo que recordarle que su clienta disparó a un hombre inocente?

No hable de inocentes, señora.

También atacaron a nuestro hijo. Consejo disciplinario, Benji.

Sanción impuesta: expulsión definitiva. ¿Qué has hecho?

Cuéntame qué ha pasado.

Es por mi culpa que mi madre está aquí.

No, Benji.

Empecemos por el principio, Benjamin.

¿Cuándo se enteró de la existencia de esos vídeos?

Fue... El mismo día que mi padre,

mi abuelo, Saintonge, mi padrino.

La primera tanda, vaya.

Señora Parlier, ¿en ningún momento tuvo dudas?

Estaba en negación.

La idea de que Benji hubiera visto esos vídeos me resultaba insoportable.

De todos modos, no fui yo quien recibió el vídeo.

Fue mi mejor amigo, Damien.

¡Vaya! ¡Cómo se lo monta! Eh, ¿qué hacemos?

- ¡Esto está que arde! - Llámale, llámale.

- ¡Eh, Benji! ¡Ven, ven! - ¿Qué pasa?

¡Eh, dime! Me gusta tu madre, pero ahora tendrías

que calmarla, porque, joder, ¡está buenísima!

¡Joder, cabrón! ¡Hijo de puta!

¡Eh, tu madre es una tía buena! ¡Está bombón, sí!

Cuando llegué a casa, ni siquiera podía mirarla.

¿Qué pasa? Si has estado en las redes,

- ¿Por qué me estás vigilando ahora? - No, pero si has estado...

¡Para, me estás hartando! Me peleé con Damien.

Eso es todo.

¿Y por qué no dijo nada?

¿No podía hablar con su madre?

Por un lado, la odiaba.

Y al mismo tiempo, quería defenderla, pero...

En el instituto, no lo aguantaba.

Cada día. Y al cabo de un tiempo, ya no pude más, y ahí fue cuando la cagué.

Bueno, quiero decir... Bueno, hice una tontería.

¿Que tontería?

Para distraer la atención, cogí una imagen de Internet

y la publiqué en redes sociales.

¡Mira! ¡¿La viste?! ¡Mira!

¡Joder, dejadme en paz, os digo que no es mía! ¡Pero mira!

¡No tienes una polla, Damien! ¡Es un pito! ¡

¡No, no es un pito, es un flageol! ¡Es un flageol!

¡Cuando meas, te mojas los huevos! ¡Tienes una polla pequeña! ¡No es mío!

No podía imaginar que algo tan estúpido tomara tales proporciones.

A los chicos les daba igual si era verdad o no pero las chicas se burlaban aún más de él.

Su novia la dejó.

Y un día, dejamos de verle. Fue entonces cuando nos enteramos

de que había intentado suicidarse.

Después, me llevaron ante el consejo disciplinario y allí me expulsaron.

De hecho, me doy cuenta de que le hice a Damien lo mismo que le hacían a mi madre.

- ¿Se lo ha contado a alguien? - Sí.

- Al único adulto en quien confiaba. - Cuénteme.

Pero te lo juro, si lo vieras, te darían ganas de vomitar.

Lo peor es que lo envió a un amigo mío, ¿te imaginas?

Hay que internarla, vaya.

Lo entiendo.

¿Qué había en ese vídeo?

Vamos, Benji, suéltalo.

- Se te quitará de la cabeza. - No puedo.

- Es mi madre. - Lo entiendo.

Sabes, el sexo es complicado.

A algunas mujeres les gusta exhibirse, pero no hay que juzgar las fantasías.

Incluso si son las de tu madre.

¿Entiendes?

Dice que el Sr. Marsac era el único adulto en quien confiaba.

- ¿Qué significaba esa relación para usted? - Creía que era amistad.

Me dejaba leer mangas, hablábamos de muchas cosas.

Como si fuésemos iguales.

Y a mí me hacía sentir orgulloso porque lo admiraba.

- En resumen, lo tomó como confidente. - ¿Eso es todo?

No podía imaginar que me estaba manipulando.

Yo le di el número de móvil de mi madre cuando ella tuvo que cambiarlo.

No hay duda de que este joven ha sido manipulado.

Y todos aquí pueden comprender su dolor.

La pregunta es: ¿quién lo manipuló?

¿Mi cliente, que la tomó bajo su protección, que le dedicó tiempo, atención,

o...

su madre? Una mentirosa compulsiva.

A la que no le falta imaginación a la hora de hacerse pasar por víctima.

Quizás lo habría pensado. Si no hubiera pasado lo que pasó.

¿Qué pasó?

Para empezar, encontré los archivos donde mi madre guardaba sus denuncias.

Ahí fue cuando me di cuenta de que no era ella quien enviaba el vídeo.

De hecho, ni siquiera sé cómo pude creerlo.

Todavía recuerdo su cara cuando se lo dije.

Es horrible. Pobrecita.

- ¿Y sabes quién le ha hecho eso? - No.

Pero te juro que si lo supiera, denunciaría a ese cabrón.

¿Sabes a quién voy a preguntar? A Saintonge, ya sabes, mi padrino.

- Acaba de llegar de la obra. - ¿Por qué lo sabría?

Es un gran amigo de mi madre, ella le cuenta todo.

- ¿Qué? - No, nada.

Si, veo que piensas en algo.

Escucha, es tu padrino, Benji, es delicado, pero me sorprendería que te dijera algo.

No veo por qué. Haría cualquier cosa por mi madre.

Lo único que sé es que la amistad entre un hombre y una mujer no existe.

¿Eso crees?

- Sin embargo, estoy seguro de que... - Ya sabes, las pocas veces

los he visto juntos, es evidente.

Ese tipo está enamorado de tu madre, pero de una forma un poco enfermiza,

¿sabes? Frustrado.

Y quién sabe, quizá después del divorcio pensó que algún día le tocaría a él,

le dio de beber un poco más de la cuenta y

- ella, debilitada, cedió. - No, espera, no es posible, no es su estilo.

Si supieras cómo nos pueden sorprender a veces las personas.

¿Cuándo se fue de la obra?

Fue después de mi cumpleaños.

¡Joder!

Ahí fue donde se grabó en vídeo.

Te lo puedo contar ahora, pero...

El día de tu cumpleaños en la cervecería,

lo sorprendí haciendo gestos inapropiados a tu madre.

¡Joder!

¡Joder!

Hola, Benji, ¿qué tal?

Fui a por él.

Nos peleamos. Me dio una paliza,

Y ahí fue cuando me dijo quién era el verdadero culpable.

Gracias, Benjamin.

Este episodio, llamémoslo así, tuvo lugar el día

en que su madre disparó contra la parte civil. ¿Es así?

Sí.

Sra. Parlier.

por favor, cuente al tribunal lo que sucedió ese día crucial.

Por la mañana, el teniente me informó de que

sus superiores le habían ordenado detener la investigación.

No se encontró ningún vídeo en el ordenador de...

de Vincent Marsac.

Eso me afectó mucho.

El segundo golpe lo recibí cuando iba a ver al abogado Chelcot.

Tenía que verla hoy sí o sí.

He recibido esto esta mañana, del fiscal del Estado.

Ha archivado todas sus denuncias sin más trámite.

- Delito insuficientemente caracterizado. - Sí.

No se ha tomado el caso en serio, lo ha revisado por encima, no sé.

Lo siento, me esperan en el juzgado.

¡Sophie!

Sophie.

El librero le hizo creer que era yo.

¡Cuéntale lo que querías hacerme!

¡Vamos!

Si no hubiera tenido mi chaqueta de cuero, tu hijo sería un asesino.

Mira.

Tienes que contármelo, Sophie.

Llama a Mario.

¿Entienden ahora por qué digo que es por mi culpa que mi madre esté ahí?

Y que me mata verla en la cárcel.

Gracias, Benjamin.

- ¿Puedo decir algo? - Sí.

No sé muy bien cómo decirlo.

Han pasado dos años desde que ocurrió y he tenido tiempo para pensar.

Y ahora creo que una mujer tiene derecho a hacer el amor.

Y a disfrutar de ello. Y a mostrarlo a todo el mundo si le apetece. No es delito.

Ahí está.

Entonces, ¿cómo funciona la justicia?

¿Cómo se juzga a un acusado cuando no es la víctima?

Si no conseguimos atrapar a Marcel eso matará a Sophie.

Lo sabe tan bien como yo.

Eso pasará sin el testimonio de la segunda víctima.

No insista. No puedo darle su nombre, no estoy autorizado.

A veces me pregunto de qué lado está usted.

Disculpe, voy a hacer una llamada.

- ¿Diga? - Hola Caroline, buenos días.

- soy Magalie, de la Asociación Ciber-Arceau - Señora, no deseo hablar de eso.

Espere, déjeme explicarle el motivo de mi llamada.

- ¿Es sobre Vincent Marsac? - Así es.

Si sigue el juicio por los medios de comunicación, sabrá que Sophie y usted

son víctimas del mismo depredador.

No quiero volver a oír hablar de esa historia.

Caroline, sin su testimonio-

No, escúcheme señora, he vivido años con miedo hasta ahora

- Sí. Entiendo que tenga miedo. - No quiero volver a oír hablar de él.

Si usted habla, ya no tendrá motivos para tener miedo. Todo acabará.

El tribunal le escucha.

Me declaro culpable.

Le pido perdón a Sophie Parlier.

Le pido perdón por haberle hecho creer, sin querer,

en el gran amor.

Perdón por no haber sabido acabar de raíz

con sus esperanzas de matrimonio desde el momento en que se dictó su divorcio.

Esta frustración y tal vez incluso este sentimiento de traición

explican, sin dudas,

sus mentiras y su ataque de locura.

Por supuesto, hoy en día estoy físicamente disminuido, pero lo que he ganado

no tiene precio.

He aprendido lo que es el amor verdadero

y puro.

Sin ti, nunca habría encontrado la fuerza para reconstruirme.

De todo corazón, muestro mi compasión por Sophie Parlier

por el martirio que ha sufrido,

y le ruego que encuentre al verdadero autor de esta infamia.

Quiero salir de esta sala como un hombre de honor,

no tanto por mí como

por la mujer que amo y que me ha ayudado tanto.

Se suspende la audiencia, se reanudará a las 14:00.

No cuelgue.

Espere.

No puedo colgar.

- ¿Qué hace aquí? - He venido a ver al abogado Echelko.

Espera, te lo paso.

Si, ¿diga?

Disculpe que la moleste, señora presidenta. Debo comentarle algo.

Se ha presentado un testigo de última hora.

Como es habitual, he consultado a las partes

y he decidido que escucharemos a ese testigo ahora mismo.

Debido a la distancia, esta persona va a declarar por videoconferencia.

Gracias.

Señora, por favor, indique su nombre, apellidos, edad, profesión y domicilio.

Me llamo Caroline Brun, tengo 28 años,

soy enfermera y vivo en San José, Costa Rica.

¿Qué tiene que decir, señora?

Conocí a Vincent Marsac cuando él me contrató como enfermera a domicilio

bueno, para cuidar a su mujer.

Llevo cuatro años viviendo lo mismo que Sophie.

Aún hoy, sigue difundiendo vídeos míos.

Es una especie de violación colectiva sin fin.

Pensaba que iba a salvar mi piel alejándome miles de kms de allí,

pero eso no elimina las pesadillas, la vergüenza.

Para mí, ese hombre es el mal absoluto.

Fue Magali la que me convenció de hablar.

También lo hago para que, al fin, nos tomen en serio.

Que la policía nos ayude, que la justicia nos escuche.

Así que ya ve, ahora somos dos.

Sophie, no veo tu cara, pero

quiero darte las gracias por haber hablado.

Parece que tenemos un pequeño problema técnico.

Señora presidenta, este testimonio de última hora

no aporta ninguna prueba al caso que nos concierne.

Le recuerdo que un tribunal penal juzga los hechos,

y los hechos hablar por ellos mismos.

Esta mujer...

intentó matar a un hombre inocente.

Señora presidenta, tengo las pruebas.

Acérquese, señora, por favor.

El tribunal la escucha.

Hay un cajón cerrado con llave en su escritorio.

Esta tarde lo he forzado.

Dentro hay un ordenador que contiene todos los vídeos.

¡Cállate!

Los de Caroline, de Sophie y míos.

También me ha filmado.

Todas las pruebas están en esta memoria USB.

En consecuencia...

el tribunal y el jurado, tras deliberación,

condenan a Sophie Parlier, por mayoría,

a una pena de 5 años de cárcel, tres de los cuales condicionales.

Habiendo cumplido la pena en prisión preventiva,

señora Parlier, podrá ser puesta en libertad

tan pronto como lo permitan los trámites de la administración penitenciaria.

Se levanta la sesión.

VARIAS SEMANAS DESPUÉS, VINCENT MARSAC FUE RECLAMADO POR LA JUSTICIA

PARA RESPONDER DE ACTOS DE CIBERACOSO Y DE "REVENGE PORN".

ÉL CUMPLE UNA PENA DE DOS AÑOS DE CÁRCEL Y SESENTA MIL EUROS DE INDEMNIZACIÓN.

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