All language subtitles for Un Mundo para Julius (2021).ESP

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Original subtitles

Es así como quiero empezar esta historia,

con el entierro de mi padre.

Asistieron el presidente, senadores, diputados, embajadores;

en fin, todos esos personajes importantes

que gobernaban el Perú en esa época.

Aunque eso yo aún no lo sabía.

¿La enfermera le puso la inyección para el dolor que le dije?

-Sí, doctor, fue aplicada. -Bien.

-Tráigame una jarra con agua. -Sí, doctor.

-Vamos a verlo.

Ni yo ni mis hermanos lo vimos morir,

porque era así, de lejos,

como se moría un hombre elegante, rico y buenmozo.

(SOLLOZA)

Ni mi mamá vio morir a papá,

porque en un palacio uno no debe sufrir mucho.

Unos meses después,

en la época en la que me creía el Llanero Solitario,

convertí en una diligencia la carroza de mi bisabuelo,

que había sido presidente de la República,

y ya no recordaba el rostro de mi papá.

¡Ah!

¡Bang, bang, bang!

¡Yuju, están muertos!

¡Vilma, Vilma, están muertos como papi!

Con cuidado.

Ay, mi amor.

Luego de jugar horas en la carroza, veíamos películas de vaqueros,

donde salían mis ídolos del Lejano Oeste:

Jesse James y Gary Cooper.

En la noche cenaba en el comedor de niños,

donde descubrí que Vilma era de Puquio

y que su papá no era un inca.

Siempre aprendía algo nuevo en el comedor de niños.

¡Bravo, qué lindo!

Nilda, Nilda, cuéntame de esos de la selva que reducen cabezas.

¡Ay, Julito, los jíbaros! Ay, esos eran recontra malos.

Pasaba alguien por ahí y ¡suácate!, le achicaban la cabeza.

Nilda, no le cuentes esas tonterías a Julito.

Claro, como tú quieres al niño para ti solita, ¿no?

¡Vaya!

Señorita, ¿salsa? -No, gracias.

-Señora, ¿salsa? No, gracias.

Celso, Celso, cuéntame de tu club. Nilda dice que tienes un club.

Ah, el club de mi pueblo.

Los Amigos de Huarocondo se llama.

Y tengo el honor de ser el tesorero.

Huarocondo está en la sierra, Julito.

¿Tú vives en Puquio como Vilma?

Uy, no, mi pueblo está bien lejos de ahí.

Es que la sierra es bien grande, hijito.

¿Y qué es un tesorero?

Pues el tesorero guarda la plata de todos.

Yo tengo la caja del club Amigos de Huarocondo en mi cuarto.

¿La caja con la plata del club? Enséñame la caja, enséñame la caja.

Ay, Julito, tú tienes más plata en tu alcancía

que todos los Amigos de Huarocondo juntos.

(TODOS RÍEN)

A ver, Julito, primero comes

y después le haces preguntas a Celso. Abre la boca.

Ea, a ver... Ah, eso. Qué bien.

(LA NIÑA TOSE)

(TOSE)

"Darling", ¿Bertha te está dando tu medicina?

Sí, mami.

-Señorita, ¿postre?

Señora, ¿postre?

A mí no, gracias, solo los niños; yo voy a salir.

¡Uy! Mami se tiene que ir.

Buenas noches, mis amores.

Pasa. Gracias.

Bueno...

¿Preparada? Preparada.

¿Y mami, dónde está?

Ha salido, Julito.

Es que tu mami tiene que distraerse.

Hum...

Ya la veremos mañana, Julius.

¡Ah, ah!

Hijita, ya es hora de dormir.

Uy, sí, Cinthita,

ya es tarde para que duerma tu hermanito también.

Chau, Cinthia.

Eso.

Vilma, ¿Celso me va a enseñar la caja?

(RÍE) Sí, mi hijito, sí. Ya, ahora sí descanse, ¿sí?

A ver...

Descansa.

¡Pam, pam, pam! ¡Esto es un asalto!

Deme todo el tesoro de los Amigos de Huarocondo.

¡Julito! ¿Qué haces aquí?

Sabes que tu mamá te lo tiene prohibido.

Si tu mamá se entera de que has venido por aquí,

nos va a llamar la atención.

¿Has venido a ver la caja?

Bueno, hijito, rápido.

Mira la caja, a ver...

¿Cuál? Ciego estás, Julito.

Esta.

Solo hay monedas. Yo pensé que había billetes.

Hijito, vamos a apurarnos

que debo servirle el desayuno a tus hermanos.

Pero hay que recoger esto.

Vete yendo, Julito. Vete yendo.

¡Que no deberías estar aquí!

-Si es que te duele algo, me avisas, ¿ya?

Para no jalarte mucho.

Está bonito ahí, ¿no?

Estás como para una foto. Qué linda, hijita.

Ha crecido tu pelo, mira. Está más larguito.

Te queda muy bien.

Ahora vamos a acabar.

Con esto...

Ya está.

Bertha, mami dice que tú tienes canas

y que eres del pueblo, y esto es bien raro, ¿por qué?

La pobre Bertha, que estaba en la familia desde hacía siglos,

buenísima como era, no sabía qué contestarme;

pero hizo todo lo posible por averiguarlo.

Verás, Julito, el índice de mortandad entre la gente pobre

es más alto que entre la gente de bien;

por eso es raro que yo tenga canas.

Hijita, ven.

No te vayas a enfriar. Acuérdate de tu tos.

-Me cambio más tarde, mamá Bertha.

-Oh...

-¡Corre, Julius, que te chapo! (RÍE)

¡A que no me chapas!

(JULIUS Y CINTHIA RÍEN)

Mamá Bertha, ¿te has quedado dormida?

Mamá Bertha.

¿Mamá Bertha?

¡Mamá Bertha, por favor, despierta!

¡Mamá Bertha!

A Bertha se la llevaron así,

por la puerta falsa,

rapidito.

Se la llevaron para siempre, buenísima como era.

¡Pero qué guapos están mis hijos!

Están hermosos.

Mami, ¿tú vienes con nosotros?

No, Julius, yo tengo que ir al golf.

Pero les doy el alcance más tarde en el cumpleaños.

Hum.

(CINTHIA TOSE)

Vilma, está tomando su medicina, ¿no?

Sí, señora. (TOSE)

¡Bueno, vayan, que si no, van a llegar tarde!

¡Oh, Julius, qué lindo! Saluda a la tía.

Saluda a la tía. Cinthia.

¿Cómo estás, Vilma? ¿Cómo estás, Carlos?

-Buenos días. -Rafaelito está dentro, lo llamo.

¡Rafaelito! Rafaelito, llegaron tus primos.

Ven a recibir tu regalo.

-¡Puf!

¡Ya lo tengo, y más grande!

-¡Rafaelito, Rafaelito!

Ay, discúlpenlo.

Lo que pasa es que está emocionado con su santo, ¿sí?

-¡Y esto es para que aprendas a no meterte conmigo!

¡Además, hoy es mi santo y todos me tienen que obedecer!

¡Váyanse!

-¡Niños, el mago, el mago!

-¡Y que ni se te ocurra acusarme!

-Vamos.

(NIÑOS) ¡Bien! -Hola.

-¡Soy el mago Pollini! ¡Soplen todos!

-¡Una paloma!

(Aplausos)

-¡Una paloma!

-Mi paloma me dice... -Para usted, buenamoza.

-Que ustedes son capaces de ayudarme.

Gracias.

¿Quieren ver magia con fuego? (NIÑOS) ¡Sí!

-¡Y aquí está, un conejito!

¿Quién de ustedes sabe hacer un truquito?

¡Yo sé hacer un truco!

A ver, a ver, a ver. ¿Cómo te llamas, niñito?

Me llamo Julius.

Fantástico. Maravilloso. ¡Extraordinario!

Julius, bajo mi dirección,

les va a hacer el más fabuloso truco de todos los tiempos.

No. Yo sé hacer un truco. Rafaelito me tiene que ayudar.

Julius solicita la presencia de Rafaelito,

el dueño del santo. ¡Que venga al escenario!

(TODOS APLAUDEN)

¿Y qué vas a hacer, Julius?

Voy a sacar la piedrita sin tocar el cenicero.

Pongo la piedrita y la tapo con el cenicero.

Entonces digo las palabras mágicas

y saco la piedrita sin tocar el cenicero.

¡Abracadabra!

¿Y ahora? Y ahora voy a sacar la piedrita

sin tocar el cenicero.

¿Cómo? Mira, para que veas.

Ya ves, no toqué el cenicero.

(TODOS RÍEN Y APLAUDEN)

¡Pero tú no tienes casa en Ancón!

(LOS NIÑOS GRITAN Y RÍEN)

-¿Por qué no juegan en vez de mirar?

-Solo jugamos si yo soy el perro de Julius;

si no, no.

Hijita, no te agites mucho, acuérdate de tu tos.

(CINTHIA TOSE)

-¡Venga, muerde!

-¡Vamos, vamos! -¡Muerde, muerde!

-¡Venga, dale, muerde! -¡Vamos!

(LOS NIÑOS IMITAN LADRIDOS)

-¡Muérdelos! -¡Vamos!

-¡Dale! -¡Dale, vamos, vamos!

(LOS NIÑOS IMITAN LADRIDOS) -¡Dale, ladra!

(CINTHIA TOSE) -¡Dale, dale!

(CINTHIA TOSE)

Vilma, algo le pasa a Cinthia. ¡Tiene sangre, tiene sangre!

Es por aquí, doctor.

-¿Pero qué es lo que tiene mi hermana?

Vayan a dormir, por favor. Mamá, ¿pero por qué sangraba?

Niño Santiago, hágale caso a su mamá.

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo...

(CINTHIA TOSE)

Cuando regrese de la clínica,

ya te habrás cansado de jugar a la carroza, ¿no?

Mira, te la doy hasta que regrese, para que pienses en mí.

-Señora, el señor Juan Lucas está afuera.

Gracias, Carlos, vamos llevando el equipaje, por favor.

A ver, Julius...

(CINTHIA TOSE)

-A ver, tráiganos tres gaseosas para los niños y tres güisquis.

Y quédese con el vuelto.

"Darling", Cinthia no puede tomar algo muy frío.

Y solo somos dos los que tomamos güisqui.

Somos tres. Este muchacho ya tiene edad de tomar güisqui.

-Mis copas me las pago yo.

"Darling", no puedes tomar esto, está muy frío.

(MEGAFONÍA) "Los pasajeros del vuelo con destino a Boston,

por favor, embarquen por la puerta 1".

"Darling", debemos irnos, es nuestro vuelo.

Vamos.

Cariño, cariño, déjalo, déjalo, quiere estar solo.

-Julius, voy a regresar pronto, ¿"okay"?

(SOLLOZA)

¡Julito, yo soy la tortuguita!

Ah, ya sé.

¡Uy, no, me está ganando Julito! ¡Me está ganando!

¡Julius! ¡Carta de Estados Unidos!

¡Carta de Cinthia, carta de Cinthia, carta de Cinthia!

¿Vamos a abrirla?

"Querido Julius: ¿Cómo estás? ¿Me extrañas? Yo te extraño mucho".

"Mamita y yo siempre pensamos en ti".

"Dice que ya deberías estar en el colegio,

que estás muy atrasado en todo,

y por eso la señorita Julia va a ir a darte clases a la casa".

"Yo le he dicho que tú ya sabes leer bastante

porque yo te he enseñado; pero no me cree

y dice que te la pasas todo el tiempo jugando".

"A mamita se le ve preocupada".

"La pobre está pálida y no se pinta nada".

Descansa.

"Ya sabes, pórtate bien, para que nada la moleste".

"Chau, Julius. Te adora y te quiere, Cinthia".

(Teléfono)

(Teléfono)

(SOLLOZA)

(LLORA)

(LLORA) Ay...

¡Mi hijito!

(LLORA)

Padre nuestro que estás en los cielos,

santificado sea tu nombre...

¡Julito!

Y así, entre los muertos, el viento y los jardines,

me despedí de mi adorada Cinthia.

Y me quedé solo, con mi infinita tristeza.

¡Julius!

Unos años después de la muerte de Cinthia,

yo me había convertido en aquel niño.

¡Pase, pase! ¡Pase! ¡Aquí! ¡Yo, aquí!

¡Eso, vamos ahí! ¡Tuya, Julius!

Ese que está metiendo un gol.

(TODOS) ¡¡¡Gol!!!

Pero no se dejen engañar;

yo no era un niño popular que metía goles todo el tiempo.

¡Vamos, vamos! ¡Llévala, llévala!

-¡Oh! -¡Ah!

-¡Uy, uy! ¿Qué pasó, qué pasó? -¿Estás bien, Arzu?

-¡Arzu! -A ver, a ver, espacio, espacio.

-¿Estás bien? -¿Qué pasó?

Más cuidado, Silva, esto no es un campeonato.

¡Silva! -Lo han fauleado bien feo a Arzu.

-A ver, ¿cómo estás? -¡Fin del partido, niños!

(HABLA EN INGLÉS)

¿Qué ha pasado aquí? -Nada grave, cosas del fútbol.

No pasa nada. -Pues les voy a llevar el balón

a los niños pobres.

(NIÑOS) Oh...

La Zanahoria;

siempre nos amenazaba con quitarnos el balón

para dárselo a los niños pobres,

pero nadie sabía quiénes eran esos niños,

ni cómo eran, ni dónde estaban.

Julius, "darling", ¿te gusta comer aquí con nosotros?

Hum...

Orejitas, como siempre, en la luna.

-Seguro quiere regresar a su comedor de bebés.

-Es que con tanto mayordomo, tanta ama y tanta monja,

este niño va a salir maricón.

Menos mal que ya lo sacaste de Chololandia, eh.

(RÍEN)

-¿Quieres un serrucho?

Y, Julito, ¿qué tal tu primer día en el comedor principal?

¡Puf!

Pero, Julito, ya estás grande, tienes que comer con tu familia;

acostumbrarte a tu nuevo papá.

Ya, venga, acuéstate.

Poco a poco te olvidarás de tu saloncito,

de tu comedorcito, ¿sí?

Que descanses, mi hijito.

Hasta mañana, Cinthita.

¿Dónde vas?

¿Eh, dónde vas? Permiso, déjeme pasar.

Suélteme.

Suélteme. No te hagas de rogar pues, Vilma.

(Forcejeo)

(Pasos alejándose)

Chola de mierda.

¡A ver, para acá! ¡Aquí, aquí!

Eso.

(RÍE) ¡Uh, uh!

-¡Ya me cansé de esto, niño Santiago!

¡Le voy a decir a su mamá lo que hace cada día!

-¡Uy, qué miedo! ¡Pero si tengo el permiso de Juan Lucas,

así que cállate, zambo de mierda!

No me faltes el respeto.

-¡Vamos! (SANTIAGO RÍE)

¡Mira la curva que doy!

-¡Carajo, Santiago! ¡Cuidado!

Mierda... ¡Casi nos matas, idiota!

(SANTIAGO Y BOBBY RÍEN)

-Orejitas, ¿estás bien?

Por suerte tienes a Vilma que te consuela, ¿no?

Te me cuidas, hijito.

Buenas, hijito.

Chau, Vilma.

Primera vez que te veo por acá.

Sí, es que mi camioneta chocó.

Qué pena. ¿No tienes hermanos, hijito?

Sí, tengo dos.

Pero a ellos los lleva mi chofer, Carlos.

Tengo una hermana, pero ella no va al colegio.

Ah... Ya es mayor.

(HABLA EN INGLÉS)

¿Qué tal el nuevo bus del colegio, "darling"?

¡Muy bien! El chofer se llama Gumersindo Quiñones.

Tiene las manos enormes. Ah, ¿el negro ese?

-¿Así que un negro te lleva ahora al colegio, Julius?

¿Quieres que te cuente un chiste?

"Darling"...

Cuéntalo.

-Pues mira, estaba una señora acariciando a un negrito

y le estaba diciendo: "Negrito lindo, negrito lindo".

¿Sabes lo que le contestó el negro?

"Sí, de chiquito 'negrito lindo, negrito lindo',

pero de grande, ¡negro de mierda!".

Ya sabes cómo es tu tío Juan Lucas, que siempre está haciendo bromas.

Yo conozco a ese señor, es muy atento.

Trabajaba para los Quiñones. Ya deberían jubilarlo, ¿no?

Si maneja a 10 por hora.

-Para Orejitas está bien, que es un poco mariquita, ¿no?

¡Santiago, por favor!

¿Para las misiones, Julito?

Sí, además van a dar un premio a la clase que más plata dé.

Qué bueno.

Ahora sí a dormir.

A ver...

Que descanses, mi hijito.

Ahí.

Vilma, ¿estás ahí?

(Pasos)

No pasa nada, Julito.

(Se abre y cierra la puerta)

(Pasos)

Vilma, estás llorando.

Qué tonta soy, ¿no?

Escuché una historia triste en la radio

y me dio ganas de llorar.

No me hagas caso.

Chau, Orejitas.

-Vilma, hola.

¿Vamos?

Es su turno.

(LA MONJA CARRASPEA)

-Falta Cano, que no ha dado nada.

¡Anda, límpiate la caspa y saca los billetes!

-¡Todo por culpa de Cano! (NIÑOS) ¡Sí!

-¡Siempre lo mismo!

¿Por qué Cano no se hizo el enfermo ese día si no tenía dinero?

El pobre había pasado varios días sin comprar caramelos

para ahorrar esas moneditas, aunque eso nadie lo sabía.

Hola. Julius, ¿qué tal?

Hola, Celso. ¡Celso, hola!

Hola, Julito. Hola, Daniel.

Buenas tardes, Julito.

Tienes que hacer algo. Tienes que decirles.

(SOLLOZA) Es que no me van a creer, Nilda.

No me van a creer.

¿Y si me botan? ¿Qué va a ser de mi Julito?

Yo no podría vivir sin mi niño.

(LLORA) Ya, tranquila, tranquila.

Ahorita ese niño pasa por esa puerta. ¿Ya?

Tranquila.

Qué guapo estás quedando, mi hijito.

¿Para qué es esta fiesta? ¿Tú sabes?

Yo no sé nada, Julito.

Pero algo escuchó Carlos el otro día en el carro.

Creo que el señor Juan Lucas

va a vender unas minas a unos gringos de los EE. UU.

¿Te he contado que en mi clase hay un gringo?

Se llama King y no habla ni papa de castellano,

y es bien sonso porque juega al fútbol con la mano.

Creo que su papá hace algo con petróleo.

Julius, "darling".

¿Cómo ves a la mami?

No tan vieja, ¿verdad?

Con todo respeto, señora, está muy hermosa.

Parece una reina.

Mami, ¿es verdad que van a venir unos gringos a la fiesta?

Ay, sí, mi amor. Son unos señores que trabajan con tu tío Juan Lucas.

Unos tejanos millonarios que tienen petróleo.

Son unos ordinarios.

Qué diferencia con los ingleses que venían a la casa de tu abuelo,

cuando hacía fiestas y yo era chiquita.

O las fiestas que hacía tu papá cuando recién nos casamos.

Esos eran unos lords, unos caballeros.

Pero los tiempos cambian, mi amor, los tiempos cambian.

Ven, Julius.

Estás tan grande.

¡Fuera de aquí los dos!

¡Orejitas!

-Conozco algunos amigos actores.

¡Bueno, Frank Sinatra! Frank Sinatra es un gran amigo mío.

"Great voice, great talent".

Bueno, ahora sé que están en algún tipo de negocios.

-Estamos a punto de finiquitar...

-¿Qué pasa, Orejitas? ¿No te gusta la fiesta?

-Quiero proponer un brindis por mi gran amigo americano Lester

y su encantadora esposa... "Amazing".

-Qué gusto tenerles aquí. "Darling", ven.

Amor, si estás con sueño, te puedes ir a dormir.

¿Dónde está Vilma? No sé.

Pero debería estar contigo. Déjame presentarte.

Él es Lester, amigo de tu tío Juan Lucas,

y su esposa que viene de Estados Unidos.

Hola.

"Hi", Julius. ¿Tú saber cuántos fueron los incas?

Catorce. ¡Caramba!

Mi amor, estás con sueño, ve a buscar a Vilma. Chau, tesoro.

¿Vilma?

¿Qué quieres aquí, mocoso de mierda, ah?

¿No tienes otro sitio donde estar? Vengo a buscar a Vilma.

Vilma no está, ¡Vilma no está! ¡Ven acá, lárgate!

¡Lárgate o te mato!

¡Ven acá, ven!

¡Suéltame! ¡Suéltame o le voy a decir a mamá!

¡Ya bajo, Julito!

¡Ni se te ocurra decirle a mamá, porque te mato!

¡¿Ah, entendiste?! ¡Deje en paz a su hermano!

¡Deje en paz a su hermano, niño Santiago!

¡Lárguese! ¡Lárguese! ¡Es usted un monstruo!

Ya me voy, ya me voy.

Ha llegado tu hada madrina, Orejitas.

Además, ya tenía que irme, porque me espera mi enamorada.

(SANTIAGO RÍE)

Yo les prometo que Santiago va a recibir un castigo.

Se lo merece.

¿Cuál, señora? ¿Cuál?

Con todo respeto, su hijo es un peligro.

No solamente por lo que le hizo a Vilma.

Acuérdese de lo que ha hecho con el niño Julito.

Le pegó y le golpeó.

Todavía no hemos decidido cuál va a ser el castigo.

¡Pero él debe saber que hay cosas que no se hacen!

Yo a Vilma la quiero mucho, no quiero que se vaya.

Y Julius la ado... Julius, ¿qué haces acá?

¡Es una conversación de grandes! Cariño, cariño.

Bueno, señores, a ver si nos aclaramos

porque se está haciendo tarde,

le estamos dando muchas vueltas al asunto

y no llegamos a ningún lugar.

Yo propongo darle una buena propina a la señorita,

a modo de disculpas, y una carta de recomendación

para que encuentre trabajo en otra casa.

Y todos contentos.

Perdone, señor, con el debido respeto,

lo que usted propone no es correcto.

Nosotros proponemos irnos con Vilma si ella se va de esta casa.

Muy bien. Fantástico.

Si eso es lo que quieren, allá ustedes.

A ver si encuentran una casa mejor.

Eso sí, como se vayan, olvídense de la propina.

Santiaguito, ¡vámonos!

(JULIUS Y VILMA) "Pero creo que voy a tener

que escapar antes que los otros,

porque la tía Sally va a adoptarme y civilizarme,

y no puedo aguantarlo".

"Ya he pasado por eso, ya me lo sé".

Vilma, al final te vas a ir, ¿no?

Julito, me tengo que ir.

No te lo puedo explicar ahora, pero... lo vas a entender.

Además, es mejor que me vaya porque yo quiero,

y no porque me botan.

Y al final, ¿todos se van a ir contigo?

No. Si yo me voy por mi cuenta, no tienen por qué.

Mi hijito, no te pongas triste.

Además, ya vas a estar grande y ya no vas a necesitar ama.

Y nos vamos a escribir. Y yo voy a venir a visitarte.

Y cuando seas más grandecito, puedes decirle a Carlos

que te lleve a Puquio para que conozcas la sierra.

¡Y me enseñarás tu casa! (RÍE)

Cuídate de los hombres,

fíjate donde vayas a trabajar que no "haigan" jóvenes.

Vilma, a la casa de tu tía nomás, aquí en Surquillo, ¿no?

A Vilma le escribí muchas veces, pero ella nunca me contestó.

Después de todo, pensé un día, unas cartas escritas por un niño

depositadas en un buzón de San Isidro,

no tenían muchas probabilidades de llegar a la sierra del Perú,

a Puquio, donde una adorada sirvienta.

Casi un año después,

fuimos a pasar las vacaciones al Country Club,

mientras remodelaban la casa palacio.

Hacía poco, Santiago se había ido a estudiar

a una universidad en los EE. UU.,

sin recibir nunca el castigo que mi mamá había prometido.

Más bien, Juan Lucas lo premió con mucho dinero para su viaje.

Fue el verano más largo de mi vida;

sin Vilma, sin Nilda, sin Celso y Daniel,

y sin Arminda.

Felizmente, al menos Carlos se quedó conmigo.

¡Hola, campeón! ¡Feliz día!

Hola, Carlos, muchas gracias.

(CARLOS SILBA)

¡Oye, Orejitas! ¡Eres un suertudo!

¡Te van a llevar al Aquarium hoy día!

-Hoy es su cumpleaños, ¿no?

-Sí, pero mi mamá y Juan Lucas por supuesto se olvidaron;

como no le compraron nada, van a llevarlo a comer al Aquarium.

-¿Y tú cuándo me llevas, ah?

(RÍE) ¡No!

-Hola, primo. Hola, Rafaelito.

Oye...

¿Sabes cómo se llama esa chica que está con tu hermano?

Creo que se llama Peggy. Lo que sé es que es canadiense.

Dile a tu hermano que se va a quedar sin enamorada

y se lo contaré a Santiago cuando lo vea en EE. UU.

-Comadre, vaya ya, que se le va a hacer tarde.

Y usted no está para andar de noche en ómnibus.

-Sí, sí, ya voy.

Lo que pasa es que hoy es el santo del niño Julito...

Y quiero darle un regalito.

Además de llevarle sus camisas al señor.

(Gallos)

Julius, "darling", ¿cómo lo estás pasando?

La mami está apurada ahora, me tengo que cambiar;

pero en un rato Juan Lucas y yo te vamos a llevar...

¿A que no sabes dónde?

Al Aquarium. ¿Qué te parece?

Vas a celebrar tu santo por todo lo alto, eh.

¿Tiene usted un traje elegante, jovencito?

Susan, cariño... Sí, sí, vamos.

Bueno, "darling", nosotros nos vamos.

Pero ponte muy buenmozo porque a las nueve regresamos por ti.

(LLAMAN A LA PUERTA) ¿Quién será?

"Darling", abre tú, por favor.

Buenas tardes, señor.

¡Arminda! ¡Hola! ¿Cómo estás, Julito?

¡Feliz día! Buenas tardes, señora. Buenas tardes, Arminda.

¡Muchas gracias, Arminda!

Ah, me trae las camisas.

¿Te ocupas tú, Susan? Sí, sí.

Ponlas por acá, Arminda. Gracias.

No tenías que venir hasta acá. Eran tus días de descanso.

Ay, sí... Bueno.

¿Necesitas algo más?

Ay, tengo que pagarte. Ah, sí.

"Darling".

Aquí tienes. Gracias, señora.

Pero... no tengo vuelto para ese billete tan grande.

Eh...

Me paga la otra semana. Bueno.

He traído un regalito para el niño. Julius, te han traído un regalo.

¡Muchas gracias, Arminda!

¡Por tus diez añitos! Cumple nueve, Arminda.

¡Cumplo diez, mamá! Está grandecito ya.

¿Diez?

(JUAN LUCAS RÍE)

¿Estás seguro, Julius?

¡Bueno! ¿Vamos, cariño? Sí, sí.

Mi amor, te quedas con Arminda.

Dile a Carlos que lleve a Arminda a su casa y lo acompañas.

Así no te quedas solito.

Sí, mami, ya bajo en un rato a avisarle a Carlos.

Mira esto, Arminda.

Qué bonito.

Carlos... Dime.

Creo que Arminda se quedó dormida.

No la despiertes; la doña no está para estos trotes.

A ver cómo llegamos a La Florida, que está por los quintos infiernos.

Ya.

Ahora sí, despiértala para que nos diga cuál es la casa.

¿Arminda?

¡Ay! Ay, qué rápido hemos llegado.

Es ahí, Carlos, es ahí. -Muy bien.

-Gracias. -A ver, Julito.

Come pan que está rico.

-¿Te serviste azúcar? -Sí, ya me eché.

Y el té también está muy rico, señora. Muchas gracias.

-Gracias.

(VOMITA) ¡Ay, por Dios!

Ay, ¿qué pasó, mi niño, te cayó mal el té?

Vomité en la casa de Arminda,

la única persona que me dio un regalo por mis diez años.

¿Te sientes bien?

Vomité muerto de vergüenza, sintiéndome pésimo,

a kilómetros de distancia del Country Club de San Isidro,

casi en otra galaxia.

Oh, "poor thing"...

Te dije que iba a estar dormido.

Julius, despiértate, mi amor, vamos a cenar.

"Darling", ¿no quieres ir al Aquarium?

Tu hijo es bien raro. Bueno, él se lo pierde.

-Chicos, si no saben qué decir al cura,

aquí tengo una lista de pecados que de seguro les sirven.

-"1. Llamarle cholo imbécil al mayordomo de la casa".

"2. Pegarle a mi hermana".

"3. Robarme lapiceros de mis compañeros".

"4. Desearle que se enferme al chancón de la clase"...

Pues yo tengo un lista aquí.

-Bueno, aunque de seguro mis pecados no le sirven a Cano,

porque él no tiene ni mayordomo, ni hermana y es chancón.

-Ya está, aquí está mi lista de pecados.

"Desear que la Zanahoria regrese a los Estados Unidos".

"Desear que la Zanahoria se resbale y se le vea el calzón"...

Martinto, ¿en serio?

"Dejar mi segundo plato sin terminar

sabiendo que en la sierra hay niñitos

muriéndose de hambre y frío".

A ver, niños, hay que mantener silencio

mientras sus compañeros se están confesando.

El siguiente, venga.

Corpus Christi.

Corpus Christi.

Corpus Christi.

Corpus Christi.

Corpus Christi.

Corpus Christi.

Corpus Christi.

-A ver, niños, niños... ¡Quietos para la foto!

¡Bien, bien! ¡Una más, una más!

¿Te divertiste o no te divertiste? Sí.

¡Julius, Julius!

¡Ven, vamos a tomarnos la foto, ven!

¡Señora Susan, venga para la foto, venga!

Vamos, "darling". No, no, no, ve tú, cariño.

Y por cierto, ¿no crees que va siendo hora

de que se vaya de esta casa esa cocinera mandona

y su hijo feo y malcriado?

Venga, señora.

A ver...

Esa foto de la Primera Comunión fue, sin saberlo,

la foto de despedida de Nilda.

Hacía poco se había quejado de que la gente se moría de hambre

en el Perú y que en nuestra casa se tiraba la comida a la basura.

Juan Lucas no iba a permitir esas ideas en la casa.

Nilda entonces se tuvo que ir, un día de otoño,

con su hijo y sus historias de la selva.

Bueno, Julito, te cambias y bajas a almorzar.

Ya, Carlos. ¡Hola, Daniel! Hola, Julito.

¡Hola, Celso! Julito.

¡Hola, Anatolio! Julius...

"Darling".

Si estás listo, ya puedes bajar a la fiesta.

Está todo muy bonito.

Y tú... estás muy buenmozo.

Sí, mami, ya bajo en un rato.

Cinthia tendría ahora la edad para disfrutar de esta fiesta.

Pero hoy es un día para celebrar.

Te espero abajo. Sí, mami.

("Since I don't have you")

(Se abre la puerta)

Hola, Orejitas. Oye, necesito plata.

Dame la llave de tu alcancía, pues. ¡Lárgate, no voy a dártela!

A ver, idiota. Si me das la llave,

te digo a quién me voy a tirar esta noche.

¿Acaso no quieres saberlo?

¡Eres un tarado, Bobby, por eso Peggy te dejó

por Rafaelito! ¡Cállate la boca, imbécil!

¡Vuelve a mencionar a ese cojudo y te mato!

(Portazo)

Julius, "darling", ¿no vas hoy día a la casa de tu amigo?

¿Cómo se llamaba? Cano.

Cano, sí.

Ese Cano es el que no tiene auto, ¿no?

¿El que se va caminando por el pampón?

"Darling", ¿tú no conoces a ningún Cano?

Pues creo recordar que había

un peluquero en el club que se apellidaba así.

Así que eres amigo del hijo del peluquero, ¿eh, Julius?

"Darling", no le digas eso.

Bueno, linda, no sé de qué te extrañas.

Es digno amigo de tu hijo.

No les hagas caso, Carlos te llevará más tarde.

Nosotros estaremos con tu tío Juan Lucas en el golf.

Mami, Cano es huérfano y vive con sus abuelitos.

(RÍE) ¿No te digo?

Este... te va a salir obispo.

(BOBBY Y JUAN LUCAS RÍEN) "Darling, please".

La vas a pasar lindísimo con tu amigo.

Campeón, hay que alegrarse un poco antes de llegar a casa de tu amigo.

¿Qué te pasó?

Estoy bien. Solo... es que he estado pensando.

¿Ah, sí? ¿Y en qué estabas pensando?

Carlos, ¿qué es "tirar"?

Ay, Julito. Por lo que veo, ya estás creciendo.

Buenas, señora. Hola, Julius. ¡Por fin te conozco!

Pasa, que mi nieto te está esperando hace rato.

Chau, Carlos.

¡Mayday, mayday!

Sírvanse.

¡Vamos, Cano, Cano, Cano! ¡Que nadie se deje!

¡No! (NIÑOS) ¡Gol!

Me quedé pensando si Cano era un "chico de barrio",

si yo lo sería algún día,

si los niños que viven en palacios

estaban prohibidos de tener "amigos de barrio".

¡Caramba, Julito! Si tu mamá te viera...

¿Cómo fue el partido? ¡Ganamos 5 a 0!

¡O sea que fue toda una pateadura!

(RÍE) "Pasu machu".

¿Arminda?

Arminda.

¡Arminda!

Ese día pensé mucho en el entierro de mi padre,

en el de Bertha y en Cinthia.

Ella seguro habría tenido

alguna idea para la muerte de Arminda.

Entonces hice lo que Cinthia habría hecho

si hubiese estado aquí, conmigo.

Es por aquí, por favor.

Julito, ¿adónde nos llevas?

No te preocupes, Celso, solo síganme.

(Se abre la puerta)

¡Dame mi alcancía! ¿Y la llave, idiota?

¡No te la voy a dar! ¡Vete de mi cuarto!

A ver, ¿no quieres saber a quién me voy a tirar esta noche?

¡Calla, imbécil! ¡Eres igual al idiota de Santiago!

¡¿Por qué no te vas con él a EE. UU. y me dejas en paz?!

Ah, esta es Flora, la nueva cocinera.

Mucho gusto, señorita. Cuánto gusto, señora.

Todos hablan muy bien de usted aquí.

Gracias.

Sírvase. Julito no debe tardar en llegar.

Debe estar por ahí con su bicicleta.

Qué bueno.

Ojalá que le gusten los pollitos que le traje de regalo.

Debe estar todo un caballerito ya.

¿Se acuerdan cuando les disparaba desde la carroza?

(TODOS RÍEN) -Sí, cómo nos vamos a olvidar.

-Bien chiquito era. Cómo pasa el tiempo.

¿Y cuando jugaba con Vilma, ah?

Ay, bueno, de ella no quería hablar, perdón.

El otro día me encontré con Vilma en la calle,

bien trajeada, siempre buenamoza.

Yo fui cordial con ella,

pero ella... como que me escondía algo,

y se me insolentó,

como burlándose de que una es pobre pero honrada.

Luego se puso a llorar.

Ahí nomás comprendí que los hombres se siguieron portando mal con ella

y que ahora...

Ya saben...

No le ha quedado otra que el mal vivir.

Pobrecita. Si el niño Julito lo supiera...

(RECUERDA) Carlos, ¿qué es "tirar"?

A ver, idiota, si me das la llave de tu alcancía,

te digo a quién voy a tirarme esta noche.

¿No quieres saberlo?

¡Te doy la llave de la alcancía

con la condición de que nunca me lo digas!

(LLORA)

Sentí un vacío grande, hondo, oscuro,

y no tuve más remedio que llenarlo con un llanto largo y silencioso,

llenecito de preguntas, eso sí.

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