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Gran tribulación, oh, ciudad del oeste
Gran tribulación, oh, ciudad del oeste
Cuatro villanos cabalgan hacia tí
para profanar tu tierra
Gran tribulación, oh, noble sheriff
protege tu ciudad del pecado
porque los malvados te robarán y te engañarán
y dejarán entrar al diablo
Un muchacho que quería una placa de sheriff y la gloria
no encontró la gloria de un héroe
sino una tumba fría y desnuda
Caminad con cuidado, oh, hijos de Satanás
volved por donde habéis venido
porque la buena voluntad, increíblemente
hará reinar la paz
El viento susurrará esta historia durante muchos años
Tus huesos yacerán sin enterrar, blanqueados por el sol
Oh, el tiempo pondrá fin a nuestra historia
y el tiempo acabará con nuestro dolor
Gran tribulación, es como lo llamaban
Los más viejos te lo dirán
Gran tribulación
¡Tú, imbécil, con cara de mula!
¿Quién fue el idiota que te vendió un caballo?
Siento que se haya manchado la cara, señor.
Pero como cabalgaba, si no tropieza conmigo,
se hubiera despeñado por la montaña.
Hacerme caer es un error.
No voy a disparar antes de que puedas disculparte.
Toma mi mano.
Tienes el trasero metido en el barro.
Dispárale, Happy
Eso es.
Basta, monos de mierda.
Con esa risa, señor, va a vivir muchos años.
¡Si deja de cabalgar!
¿Qué dices Happy?
¿Le matamos o lo dejamos en paz?
Está bastante bien, ¿no? ¿No está bien?
¿Quién?
Bien, eso me gusta.
Supongo que tendría que matarle yo mismo.
No creo que te lo permita, Nels.
- ¿Cómo te llamas, amigo? - Wells.
¿Wells?
Bueno, creo que estábamos destinados a conocernos...
en algún momento, me llamo Waters.
Oye, además de Wells, ¿qué?
Caleb.
Sheriff Caleb Wells.
Bien, creo que Nels tenía razón, debimos matarle.
- ¿Nos conocemos de antes? - No, pero oí hablar de usted.
Nada bueno, supongo, si lamenta no haberme matado.
Bueno, algunos dicen que es un hombre muy duro.
No se acercarían ni a una milla de su ciudad.
¿No es tan bueno, verdad?
No imagino a un hombre tan bueno como se cuenta, ni tan malo.
Yo también pienso así.
Incluso el viejo Wild Bill consiguió que lo mataran.
¿Cómo se llama su ciudad?
¿Gold Ridge?
Sí, pero es una ciudad tranquila.
No creo que le guste, Waters.
Bueno, uno como yo, se crea su propia diversión.
¿Sabe a qué me refiero?
¿Qué le parece?
Nunca me ha responde con claridad,
pero siempre he sabido lo que quiere decir.
Me lo imaginaba.
Empiece a limpiar el polvo de las calles de Gold Ridge...
porque iremos a verle.
Vamos.
Eh, Wells...
no deja de provocarme.
Será una pena tener que matarle.
Hola, Caleb.
Hola, Smiley.
- El Consejo se reúne en el Golden Room. - ¿En serio?
Parece que ya no eres muy popular, Caleb.
Bueno, ya he sido impopular antes.
Esta vez va en serio.
Parece que estás acabado, Caleb.
- ¿Rápido, eh? - Se necesita más que velocidad...
para matar a un hombre, Smiley.
Ahora podría matarte, Caleb, y no podrías evitarlo.
No mantendrías la mano lo bastante firme.
¡Bear!
No está ahí, eso es seguro.
Qué situación tan curiosa.
El sheriff se marcha y el ayudante desaparece.
¿Cómo es eso?
No sé cómo funciona esa oficina.
Hola, Caleb.
Casi se me escapa la cena, pero la he pillado.
Y casi te matas intentándolo.
¿Estás ocupado?
Ven y ayúdame a preparar la gallina.
Iré por allí esta noche.
A la hora de la cena. Buena gallina.
La hora de cenar está bien. Ahora vete a casa.
¡Eh!
Quizás puedas dar ordenes en la ciudad, pero no a mí.
Voy a ser tu esposa y voy a ser tu jefa.
Vete a casa. Tengo que encontrar a Bear.
Vamos, Bear, vamos.
- Bear, vamos. - No, no te la voy a dar.
Eres demasiado egoísta, Oscar.
- ¿Me vas a dar un par de copas? - Te las daré, Bear.
Pero dame la botella.
Hace no mucho te encantaba invitarme a una copa.
Fue cuando Caleb y yo echamos a aquellos pistoleros.
- Bueno, Bear... - Entonces yo era un gran tipo.
Pero ahora que los hemos echado,
nadie es mi amigo.
Solo Caleb.
Bueno, no es verdad. Mira, cualquiera te invitaría.
Cualquiera. Honestamente, es la verdad.
Jed, ven págale una copa, ¿quieres?
No.
- ¿Lo ves? - Bueno, devuélvemela.
Oscar, eres un sucio mentiroso.
Bear, por favor.
Eso es lo que eres.
Eres un sucio mentiroso.
- Oscar, no eres un mentiroso. - No, Bear, más no.
- No, Bear, por favor. - Eres un moscón.
A propósito, mosquita.
Te voy a arrancar las alas, mosquita.
¡Esas manos, Bear!
¿Se va a quedar ahí parado, sheriff?
Oh, ahora no debes hablar, mosquita.
Vas a decir moscón, moscón.
Qué bonito.
Tábano, moscón, cuando le escupes en el ojo,
cuando escupes en tu sucio ojito.
Está yendo demasiado lejos, Caleb.
Tal vez sí.
Cuando le escupes en el ojo, cuando escupes en su sucio ojito.
Hola, Caleb.
Nunca lo pasarán tan bien.
Vamos, sálvales la vida.
3, 4, 5, 6, 5, 4, 5, 5,
- Cinco. - Pagará lo que ha roto...
y no te molestará más.
Hay una ley, Caleb. Queremos que lo encierre.
Sé lo que hago, Jed.
El Consejo redactó la ley.
Y es la misma para los sheriffs, los ayudantes...
y para los demas ciudadanos.
Bear ha hecho mucho por esta ciudad, creo que se le debe...
una borrachera de vez en cuando.
Solo recuerde, enciérrelo.
Veo que Bear está borracho otra vez, ¿eh?
Como te dije, Caleb, necesitas un nuevo ayudante.
¡Yo!
En serio, Caleb, ¿cuándo me vas a dar una oportunidad?
Sería un buen ayudante. No soy tonto.
A Bear le da igual el trabajo. Sabes que es verdad.
Yo mismo te oí decirlo.
¿Eso no lo demuestra?
Pero conmigo puedes contar, Caleb.
¿Desde cuándo el sheriff hace lo que quiere?
Hace tres años Caleb hizo mucho por esta ciudad.
Le debemos mucho.
Ah, sí, pero ahora no le debemos nada.
Los días del sheriff pistolero han pasado.
Ahora, escuchen, amigos, ¿por qué no le dan un reloj de oro se deshacen de él?
¿Quién gobierna esta ciudad, Caleb o el consejo?
Calmémonos y hablemos con Caleb. Seamos razonables.
¿Razonables?
No hay nada razonable en Caleb.
Tú mismo lo sabes, Bert.
Y también que su tiempo se ha pasado.
- Así es. - No lo sé.
- Bonita vida la suya aquí, sheriff. - No se va a quedar.
¿Yo?, no.
Solo he venido a comprar un saco de dormir.
El mío está muy mojado.
No le mentiría, sheriff.
¿Ha terminado de comprar?
Claro, sheriff.
No soy un alborotador.
No tiene que preocuparse.
No estoy preocupado.
¿Cómo te sientes?
Espero haberlo pasado bien,
porque me siento horrible.
Lo pasaste bien, ¿verdad?
Casi estampas a Oscar Shultz contra la pared.
¿Hay alguien herido?
Un poco su orgullo, eso es todo.
Ven aquí.
- ¿Ahora? - Sí.
Un largo camino pero he llegado.
No te va a gustar lo que te voy a pedir.
No será la primera vez.
Tienes que darte una vuelta.
Justo me estaba poniendo mejor.
Ese tipo duro que se aleja de la ciudad.
Síguelo.
Es un caso difícil, ¿vale?
Me mandas volver por los viejos tiempos, ¿eh?
Te encontrarás con otros tipos fuera de la ciudad.
¿Cuántos?
No lo sé con certeza. Tres que yo sepa.
Si montan y vienen hacia aquí, tú les adelantas.
Avísame.
Bear.
¿Crees que podrás hacerlo bien?
Claro.
Me vendrá bien.
¿Qué tal estás ahora, Bear?
¿Vas a algún sitio?
¿Caleb, está encerrado y a buen recaudo?
No, no está.
Dijimos que lo encerraras. Te lo advertí.
Bear es el único ayudante que tengo.
Surgió un asunto importante....
¿Qué era tan importante?
No me gusta que me interroguen así, Burke.
Creo que solo te preocupa cómo llevar nuestras vidas.
Caleb, deshazte de Bear.
Habla en nombre de todo el consejo, Caleb.
Yo escojo a mi ayudante.
No es posible.
Caleb Walls quiere hacer lo que le place.
Se hace a su manera o no se hace.
El consejo me concedió ese derecho.
Bueno, no te dio derecho a echar del pueblo a nadie cuando quisieras.
Sí, claro que no.
Tomemos como ejemplo a aquel sudista.
Lo único que quería era construir un hotel.
Invirtió algo de dinero en el proyecto.
Incluso el Consejo le arrendó el terreno.
Le eché de la ciudad hace mucho tiempo porque no era bueno.
Si hubiera construido ese hotel, habría sido el lugar...
de reunión de todos los forajidos de 100 millas alrededor.
Eso no te corresponde decidirlo a ti.
El consejo te dio este trabajo y el consejo te lo puede quitar.
Caleb Wells, acabamos de votarlo, estás cesado.
Vamos, muchachos.
Lo siento, Caleb.
Los tiempos cambian.
Tienes que cambiar con ellos.
El arma de un hombre ya no es tan importante.
Hasta ahora lo he hecho bien.
Aunque siempre tengas razón, Caleb, a la gente le gusta sentirse libre...
para cometer sus propios errores.
Si dejo que la gente cometa sus errores...
acaban siendo asesinados.
Ser sheriff no es como otros empleos, Bert.
Un hombre ha de pensar que tiene razón y los demás han de creerle.
No puede luchar por la gente si no creen en él.
La lucha ha terminado, Caleb.
No te engañes.
Ya nadie va a ciudades como Springfield y Red Rock.
Están llenas de conflictos.
- Pero aquí hay paz. - Claro que hay paz.
¿Sabes por qué?
Porque hemos estado aquí.
Bear y yo.
Nuestra reputación mantiene lejos a los pistoleros.
¿Crees que eso sigue siendo cierto hoy en día?
¿Por qué no esperamos y lo comprobamos?
Buena suerte, concejal.
Bueno, este país sí que está invadido por los sheriffs.
¡Eh, Stan!
Parece que traes compañía.
Y es muy amable.
Me ha acompañado desde que salí de la ciudad.
Oye, siempre quise una insignia como esa.
¿Cómo puedo conseguir una? Vamos.
Eh, Happy, tenemos compañía.
Hola, María.
¡Eres una cabra!
Y tu padre también era un cabra.
Bueno, no solo un minuto.
No eres solo una cabra, eres un cerdo.
Esperé dos horas para cenar.
Ahora la gallina no está buena.
¿Sabes lo difícil que es quitar todos los pelos a una gallina?
No son pelos. Las gallinas tienen plumas.
Muy bien, plumas.
Todo para una cena a la que no has venido.
¿Dónde has estado?
Caminando.
Caminando y pensando.
Tienen un nuevo sheriff, María.
El nuevo sheriff es el dueño de la casa.
Sí, señor.
Sin duda hubo que insistir para convencer a algunos.
Oh, pero ya lo eres. Sí, señor.
Pero los convencimos.
Brindemos por Bert.
Por Bert.
Oscar, tráenos otra copa, ¿quieres?
Tendrás que pagarla, aquí nadie invita.
Como decía, por Bert.
¡Por Bert!
¿Ni siquiera tienen curiosidad por saber lo que voy a decir?
Se rumorea que estás buscando un nuevo adjunto.
Sí, lo estoy.
- Habla como si yo fuera el hombre. - ¿Quién lo ha dicho?
¿Jed, sabe quién es el más rápido con de esta ciudad?
- ¿Smiley Andrews? - Así es.
¿Bueno, sabe quién es el mejor tirador?
- Smiley Andrews. - Así es.
¿Y sabe quién va a ser el próximo ayudante?
No.
Smiley Andrews.
Yo.
¿Quién es ese? Lo mejor de nada sigue siendo nada, Smiley.
El ayudante tiene que ser un hombre al que la gente respete.
¿Pero usted no me respeta, Jed?
¿Quieres una respuesta?
Usted me respeta, Jed.
¿Desenfundaría contra mí, Jed? ¿Lo haría?
O tal vez sí lo haría.
Quizás tenga valor.
No voy a disparar a nadie.
Bueno, solo por diversión, Jed, cójalo.
Vamos, recójalo.
¿No tiene miedo, verdad, Jed?
Bueno, basta.
Lo pasaré por alto, Smiley.
Soy demasiado mayor para juegos.
No vuelvas a hacer una tontería como esa.
Ahora guarda eso.
Claro, sheriff.
Aquí tienes tu revolver. Jed no lo quiere.
La próxima vez, míreme cuando le hable, Jed.
Estás loco.
Me respeta, Jed.
Respeta mi arma.
Es todo lo que se necesita para ser un buen ayudante.
Respeto.
¿Seguro que quieres ser ayudante?
¿No es así?
Sabes, creo que podría ser una buena idea.
Nunca se sabe cuándo puede ser útil un revolver rápido.
¿Qué dices, Bert?
Hablaremos de eso por la mañana, Smiley.
¿Qué hay de malo en hablar ahora?
Porque aún no sé cuáles son las funciones de un sheriff.
Si no conozco mis obligaciones, ¿cómo puedo saber las tuyas?
¿Algo más? ¿A qué hora mañana?
Cuando vuelva.
Hay un gran desprendimiento en Ridge Road.
Tengo que comprobarlo antes de que salga la diligencia.
Hablaremos de eso cuando vuelva, también hablaré con los demás.
¿Los demas?
Quizás tenga que considerar si hay alguien más que tu, Smiley,
para el puesto de ayudante.
No lo hará.
Vamos, Jed. Sentémonos todos.
Ahora que está todo aclarado, invito a una copa.
En cualquier caso parece que debo una botella.
Oscar.
Eso es todo. Tráenos otra botella, ¿vale?
Hace mucho que debería haber vuelto.
Volverá pronto.
Si no viene iré a por él.
Ha estado bebiendo.
La actitud de la gente es lo que le hace beber, María.
La gente no le tiene ningún respeto.
Si pasara algo, vendrían corriendo.
Hablas de Bear, pero en realidad estás pensando en ti mismo.
De acuerdo. Claro que sí.
En Bear y en mi.
Hay muchos trabajos, Caleb, y puedes hacer cualquier cosa...
si te lo propones.
Esto es lo que me gusta.
Ser agente de la ley es lo único que sé hacer.
Entonces vámonos.
Vamos a otra ciudad.
Es un trabajo para hacer aquí mismo.
- Ya veo. - Eh, Caleb.
Me alegro de verte de vuelta.
Bueno, me alegro de haber vuelto.
¿Te preparo algo de comer?
Creo que me muero de hambre.
Bueno, no solo encontré a esos cuatro tipos difíciles,
además me invitaron inesperadamente...
a café y no creí correcto rechazar.
Apuesto que eran muy amables.
Sí, me dijeron que viniera a ayudarte a limpiar las calles.
Pensé que vendrían.
Tenemos tiempo para comer.
¿No lo sabes?
- ¿Qué? - Nos hemos quedado sin trabajo.
- ¿Porque me emborraché? - No.
No, es más profundo que eso.
Es un buen momento para cambiar de caballo.
No sé qué estamos haciendo, por qué seguimos aquí.
Hay muchas ciudades.
Un hombre no debe limpiar demasiado bien una ciudad.
Se queda sin trabajo por su propia culpa.
Ahí vienen.
- ¿Qué sorpresa, verdad? - Bueno, ahí está el sheriff.
- Buenos días, sheriff. - Buenos días.
Le dije que vendríamos.
Y aquí estamos.
Ya lo veo.
¿Alguna objeción, sheriff?
Ninguna.
¿Quiere decir que tiene alguna objeción?
Quiero decir que ya no soy sheriff.
Bueno, eso no es todo.
Llego demasiado tarde para todo.
Demasiado tarde para matar al sheriff Caleb Williams.
Bueno, quiero decir que ahora no es lo mismo.
Usted ya no es sheriff.
No, supongo que no.
- ¿Hay un nuevo sheriff? - Sí.
¿No es nadie famoso, verdad?
¿Como Pat Garrett o algo así?
No es Pat Garrett, eso está claro.
Bueno, chicos, ya habéis oído lo que ha dicho.
Parece que tenemos las llaves de la ciudad.
Algo de Sir Brittelen.
Espera un momento.
Buen sándwich, gracias.
Tú. ¡Levántate!.
Quédate aquí.
Dale una copa a mi amigo.
Pregunta qué tiene de comer, Walt.
¿Qué quieren beber?
¿Tiene whisky, no?
Sí.
Dije que preguntes qué tiene para comer.
Claro que sí.
¿Le gustaría algo en especial?
- ¿Tienes cordero? - Sí, tengo cordero.
- Mucho. - Bueno, tráenos buey.
Estoy harto de cordero.
Cuatro filetes de buey bien gruesos.
Y unos huevos. Hace un mes que no comemos huevos
¿Tienes huevos?
Todos lo que puedas comer.
¿Los preparas tú?
No, los hace mi mujer.
- Eh, su mujer pone los huevos. - ¿Seguro que los quieres?
Dile que los prepare antes de que nazcan.
¿Has entendido?
Cuatro filetes de buey y una tanda de huevos.
- Y trae el whisky. - No hace falta whisky.
- ¿No quiere? - No.
¿Tienes alguna habitación para alquilar?
Sí.
Lo mejor de la ciudad, es un jardín.
¿En serio?
Bueno, nos quedaremos con un par de habitaciones.
Solo tengo dos.
Dije que las quedamos.
Una ya está ocupada.
¿Ah, en serio?
¿Hasta cuándo?
Bueno, Tom lleva más de un año viviendo aquí.
Y además, paga por adelantado.
- ¿Y la llave del cuarto vacío? - Oh, sí, señor.
- Si me siguen, pueden verlo. - No, vamos bien así.
No pasa nada. Me acabas de dar la llave.
Bueno, no es molestia...
Es la siguiente habitación.
- ¿Está echada la llave? - Claro.
¡Eh, no es esa habitación!
¿Esto es tuyo?
No, es Tom Hastings.
- Se ha confundido de habitación. - ¿Ah, sí?
Aquí tienes.
Eh, dile a ese Tom que no deje sus cosas en mi habitación.
- ¿Oye, qué hago con esto? - Dáselo.
- ¿Eh, cómo te llamas? - Schultz.
Oscar Schultz.
Ahí va, Oscar. Cógelo.
¿Qué está pasando, Oscar?
Caleb, me alegro mucho de verte.
Me alegra oírte decir eso.
- ¿Es que Tom se cambia? - Tom, no...
ni siquiera sabe lo que pasa.
Esos cuatro hombres entraron y se hicieron los dueños.
Tienes que hacer algo.
¿Bueno, no lo sabes? Bear y yo ya no trabajamos aquí.
¿Qué tal, Tom?
Llegas justo a tiempo.
Oscar acaba de dar tu habitación a cuatro hombres.
Estás borracho.
Borracho o sobrio, lo que hay por el suelo es tuyo.
¿Oscar, qué pasa?
Tom, no es culpa mía.
Eso es mío.
- ¿Qué hace en el suelo? - Esos hombres lo tiraron.
No pude impedirlo.
Pensé que quizá necesitaría sus cosas, amigo.
¿De qué está hablando? Yo vivo aquí.
Solo hay dos habitaciones. ¿No es así, Oscar?
- Sí, pero... - Una de ellas es mía.
Oh, esta es mía. Aquella es la suya.
Solo hay dos habitaciones, amigo.
Pero pagué un mes por adelantado.
Señor, yo vivo aquí.
¿Oscar, traes esos filetes?
Y un plato de patatas fritas.
Me debes un mes de alquiler.
Bueno, no te enfades, Tom.
Me debes un mes de alquiler.
- Y lo quiero ahora. - Mira, se razonable.
Esto no es culpa mía.
Manda mis cosas a la escuela inmediatamente.
Te hago responsable de cada prenda que poseo.
Esto no queda así, te lo prometo.
Esperamos tres años para hacer algo y estos aparecen...
cuando nos han cesado.
Sí.
Qué pena que Bert esté fuera.
¿Dónde está Bert?
No hay nadie.
¿Cuándo vuelve?
- ¿Quién? - No juegues conmigo, Smiley.
Tengo prisa.
Ya veo.
¿Dónde puedo encontrarle? ¿Está en casa?
No.
- Quizás quieras hablar conmigo. - Esperaré a Bert.
La espera será larga.
Está en Road Bridge, intentando...
que pueda pasar la diligencia.
¿Por qué no lo has dicho antes?
Por lo mismo que tu no me dices lo que te preocupa.
¿Qué haces con esa estrella?
Hay un cajón lleno de ellas.
Quería ver cómo me sienta, eso es todo.
No hay nada de malo en eso, ¿verdad?
Bueno, quita los pies de la colcha.
Que quites los pies de la colcha.
Bueno, sin duda es mejor que montar ese caballo.
Oye, Walt, ¿estás bien ahí dentro?
- ¿Me oyes? - No te oigo bien.
¿Qué?
He dicho que no te oigo.
- ¿No me oyes ahora? - Sí.
- ¿Quieres algo? - No tengo tabaco.
Toma.
Aquí tienes
Muchas gracias.
¿Quién ha puesto esos huevos?
Oye, Happy, vamos.
¿No puedo entretenerme aquí?. Ya voy.
¿Sigue aquí, Wells?
¿Qué pasa? ¿No tiene nada mejor que hacer?
Todavía no.
¿Has oído eso, Happy?
No tiene nada que hacer.
Bueno, eso es horrible.
Si lamento algo es que no tenga trabajo, sheriff.
¿Stan, dónde está ese banco?
Justo al final de la calle.
Bueno, echemos un vistazo. Ahora sí que hablas.
Oye, quizá deberíamos contratar a Wells...
para que nos enseñe la ciudad.
¿No es bonito ese cartel?
¿Parece muy fácil, no?
¿A qué esperamos, Happy? Vamos a por ello.
Tenemos mucho tiempo.
Por un momento pensé que se lo iban a llevar.
Demasiado pronto.
Creo que no dejará que el dinero se vaya a la basura.
Bueno Stan, piensa que nos lo está guardando ahí,
así no te preocuparás tanto.
Ese tipo no se irá hasta intentarlo.
Pero no tocará el banco.
No, mientras quede alguna anciana con un diente de oro en la boca.
¿Y qué crees?
Tirará del diente hasta llevarse toda la cabeza.
Oye, mira ese caballo.
Lo quiero para mí.
- Es un caballo magnífico, señor. - Es un appaloosa.
- Claro, es pura sangre. - No me diga.
¿Quiere venderlo?
Supongo que no quiere quedarse sin caballo.
Le diré algo, tengo cuatro caballos.
Le propongo un cambio.
Esos no son caballos, forastero.
Son mulas de carga.
Bueno, no es gran cosa, pero, señor, es todo suyo.
No, gracias.
Quizás no me ha entendido, señor.
Acabamos de hacer un cambio.
Mire forastero, quizá no lo sepa, robar caballos es un delito...
que se castiga con la horca.
¿Robar... ? Señor, usted tiene un caballo.
Yo tengo un caballo.
¡Bueno, baje de ese caballo!
¿Bueno, no es terrible?
¿Por qué no tenéis ya a Caleb Wells como sheriff?
- Bueno... - Caleb Wells no lo habría tolerado.
¿Verdad, Wells?
Le ahorcarán por esto.
¡Eh... !
Ya no es asunto nuestro.
¿Recuerdas?
¿Jed, qué haces?
¿No ves lo que me han hecho esos pistoleros?
- Claro que sí. - No se librarán de esto.
- Cálmate. - ¿Dónde está Bert?
- Le estoy esperando. - Puede nombrarme su ayudante.
Mira, chico, esto es trabajo de hombres.
Nadie va a hacer mi trabajo.
Jed, cálmate.
Esperemos a Bert. Vamos, tranquilízate.
Vamos, ahora dame ese rifle.
Tendrás que ponerle una montura.
¡A ver si se despeña contigo!
¡Venga, vamos!
Baja de ese caballo antes de que te caigas al suelo.
¿Qué pasa? ¿Tienes envidia?
Si tuviese ya te habría disparado.
- Eh, mira eso. - ¿Qué?
¡Eh!
¿Esta silla es suya?
Sí, claro, es bonita, ¿no?
Lo es. ¿Cuánto cuesta?
Oh, no está a la venta. Solo la tengo por su belleza.
Eso es un despilfarro, ¿no?
- ¿Cuánto quiere por ella? - Sinceramente, no quiero venderla.
Puede elegir cualquier otra si quiere.
Puedo quedármela, pero quiero comprársela.
Ya le he dicho...
- Déjale en paz. - Deja de molestarme, Wells.
- No te metas. - Haz lo que dice, Walt.
- ¿Ahora él da las órdenes? - No, yo las doy.
Déjalo ya.
Ayúdale, Bear.
Siento lo de su amigo. Walt es un chico con temperamento.
A veces no sé lo que puede hacer.
¿Lo sabes, verdad? Eres horrible.
Demasiado temperamento.
Wells tiene suerte porque me paraste.
La próxima vez lo mato.
No, no lo harás
Lo mataré yo mismo.
Será mejor que cuide bien mi caballo.
Cuidado con el bocado.
- Iré bien. - Le romperás la espalda.
La última vez que monté un caballo solo lo agoté.
¿Que harán ahora?
Se tanto como tú.
El Consejo ha tomado el control del orden.
Ya es hora de que hagan algo.
Las personas como Cliff merecen alguna protección.
¿A dónde vas?
Llevo este medicamento a los Johnson.
Yo me encargo.
Vuelve a la tienda. Bear, vete con ella.
Sabes, es más bonito que tu.
Incluso huele mejor que tú.
¿Por qué me provocas, hijo de puta?
Quita de ahí. ¿Qué es lo que te pasa?
Ya os habéis divertido. Ahora, largaros.
- ¿Quieres más? - Solo un momento, Walt.
- Ya tuviste tu parte. - Quiero divertirme un poco.
Ahí lo tienes, Stan.
¿Qué pasa, Stan?
¿No puedes con él?
¿Qué quieres que haga?
- Eh, Walt, dice que la silla es tuya. - Gracias.
Vaya ganga te llevas con esa silla.
¿Oye, Hap, dónde vamos ahora?
Sabes, empezamos a tener un aspecto horrible.
Deberíamos ir a esa calle y comprarnos ropa.
Oye, espera, espera un momento.
Tráeme uno de esos sombreros de verdad.
¿Oye, seguro que le vas a dar un saco de avena a mi caballo?
¡No querrás verle enfadado!
Mejor que se quede en casa, señora.
Esto se está saliendo de control.
Ve a por Bert.
Te dije que te alejaras de la calle.
Entra y quédate ahí.
- Julio, será mejor que cierre. - ¿Por qué?
Hay cuatro pistoleros ahí fuera.
¿Crees que es para tanto?
Bueno, veamos la situación.
Somos un pueblo aislado sin ley ni orden en las calles.
Pueden quedarse con todo lo que quieran, cuando quieran.
¿Y quién va a detenerlos?
Bueno, Bert lo hará en cuanto vuelva.
Bert.
¡Quietos!
Arriba las manos.
Sheriff, ¿qué está pasando aquí?
Le robasteis un caballo a un hombre llamado Somers.
Bueno, veamos, Stan es bastante grande,
pero no es un caballo, ¿verdad, Stan?
Y no veo ningún caballo por aquí, ¿vosotros sí?
¡Mantener las manos arriba!
¿Seguro que sabes usar eso?
Odiaría ver que se dispara por error.
No me pongas a prueba.
creo que ya podemos bajar las manos, sheriff.
- Como ves, no hay ningún caballo. - ¡Quietos!
Muy bien, vamos, vamos.
No hay nada gracioso.
Solo pensaba que siempre se nota cuando un sheriff es joven.
¿Qué quieres decir?
- Bueno... - ¡Las manos arriba!
Que eres un poco descuidado.
Eso es lo que pienso.
Es mejor que mires a tu espalda.
Conozco a una anciana que podría creerlo.
Yo no.
Sí, tú no.
No te volverías con un truco tan viejo, ¿verdad?
Sabes que nadie viene por detrás.
Ni siquiera tendrías que mirar, ¿verdad?
No.
Cuando mires, ya será demasiado tarde.
¡Agárralo!
¿Me has engañado, verdad?
¿Tenías demasiado miedo para enfrentarte a mí limpiamente?
Estás nervioso.
Devolvedme mi arma, cobardes.
Lo pagareis todos.
Devolvedme mi arma.
Ahí va tu arma, chico.
Cógela.
¡Bastardo!
Caleb.
Por favor, no vayas.
Sé que es difícil para ti no hacer nada,
pero no le hacen daño.
Eres un desastre.
Alégrate de que todavía se ríen.
Vámonos, Julio.
En cuanto guarde la caja.
- Vete de aquí. - Dame un poco de agua.
Vamos.
¿De qué te ríes?
Oye, espera un momento.
Ahora tenemos trabajo.
Vamos a quitarnos esto.
Hola, Wells.
Eh, cierra la puerta.
Me preguntaba dónde se esconde.
Qué curioso, yo sabía dónde estabas.
Bueno, esto es bonito, pero está muy embarrado.
Espero que disculpe nuestro aspecto, señora.
El hecho es que por eso estamos aquí.
Queríamos comprar ropa limpia.
Todo lo que tenemos lo encontrará allí.
Gracias.
Oiga, señor.
¿No hacen falta dos para jugar a este juego?
Sí.
- ¿Dónde está el otro? - Yo.
Yo soy el otro jugador.
- ¿Qué sacas si ganas? - Nada.
¿Nada? Oye, no me gusta que se burlen de mí.
Eh, Hap.
Este es un buen sombrero, ¿eh?.
Oh, quítate eso.
¿Por qué? ¿No te gusta?
Bueno, Stan, no estoy en contra del sombrero.
Solo es que no es para tu cabeza.
Mira, este es un sombrero para un hombre pensativo.
Como Wells.
¿Wells?
Este sombrero le quedaría muy bien.
Ya tengo uno.
¿Bueno, no pensará que vamos a ponernos elegantes...
y dejarle usted como un indio de la reserva?
No estaría nada bien.
Después de todo, hasta ayer, ha sido el sheriff de esta ciudad.
Así que le voy a comprar este sombrero, Wells.
Solo tengo una cabeza.
¿Qué haría con dos sombreros?
Bueno, eso ha estado bien.
Me gusta, Wells.
Le he dicho que le voy a comprar el sombrero.
Eso está bastante bien.
Me da un sombrero que aún no ha comprado.
Bueno, no está bien que diga eso.
Mi crédito es bueno en casi todos los sitios.
No ha oído que me reclamen nada, ¿vedad... cómo se llama?
- Bellini. - Bellini.
No tiene ninguna queja, ¿verdad, señor Bellini?
No, hace muchos años que no hablo de vender ese sombrero.
Bueno, ya se lo he dicho. Ahora, Walt...
dale al Sr. Wells este sombrero.
Vamos, llévaselo.
Aquí tiene su sombrero, señor.
Ya tengo sombrero.
Pónselo, Walt, a ver cómo le queda.
¡Quietos!
Quita esa arma de mi espalda o te mato.
¿Bueno, por qué estás tan nervioso?
Si te da una oportunidad, dudo que lo consigas.
¿De dónde viene toda su fama?
Reconozco que tiene cerebro, pero me vuelvo....
y comete una estupidez.
No tenía por qué comprarle ese sombrero.
Solo lo hice por ser amable.
¿No es mucho pedir que se lo ponga, verdad?
Bueno, como no discute, pienso que ha cambiado de opinión.
¿Por qué no se pone el sombrero?
A no ser que quiera resolver esto de otra forma.
Le estoy esperando.
María.
Por favor, póntelo.
Haga lo que dice la señorita.
Por favor.
Bien. ¿A que es bonito?
Bueno, ahora olvidémonos de todo este asunto.
Solo fue un pequeño malentendido entre amigos.
¿Entendido, Walt?
Entendido.
Ahora, Sr. Belini, anote todo lo que vamos a llevar.
- Sí, lo apunto. - Muy bien.
Como somos nuevos aquí, no quiero que la gente tenga...
una impresión equivocada.
Que crean que intentamos marcharnos sin pagar.
Ya sabe cómo es.
Ya sé que la gente entra en las tiendas...
y sale con muchas cosas, Y puedes quedarte esperando...
porque nunca vuelven.
Bueno, vamos a elegir muchachos.
Empecemos.
Señor, tengo que anotar eso.
¿Por qué lo has hecho, María?
Porque tenía miedo.
Y porque te quiero.
Nos iremos y lo olvidaremos.
No puedo irme.
Tengo que quedarme aquí.
- Oye, Hap. - ¿Sí?
¿Cuánto dinero calculas que hay en ese banco?
Más de lo que puedes contar, Stan.
Oye, eso no es mucho.
Puede que no sea mucho, pero sé muy bien cómo gastarlo.
¿Y Wells?
¿Qué pasa con Wells?
No me gusta.
Al menos le dejamos en paz, ¿no?
Tal vez. Solo me preguntaba qué pasaría...
si le comprara otro sombrero.
Gracias, Joe. Recogeré mi caballo después.
Muy bien, Bert.
- Hola, Bert. - Hola, Bert.
¿Por qué has tardado tanto?
Uno de los caballos se rompió una pata.
Ya sabes, Bert tuvo que venir en la diligencia hasta la ciudad.
¿Qué hará con esa gente?
Hablará con el consejo.
Hablar, hablar, hablar.
Las palabras no los va a echar de aquí.
¿Tommy, crees que deberíamos formar un pelotón?
No lo sé.
Si formas un pelotón, lucharán.
Y quizás alguien de la ciudad resulte herido.
No podemos estar parados mientras se apoderan de la ciudad.
Lo sé.
¿Dónde están ahora?
Los vi volver al hotel.
Bien, creo que hablaré con ellos.
¿No estarás pensando en ir tú solo?
Supongo que tendré que hacerlo.
En cuanto vean tu placa, empezarán a disparar...
como si fueras el blanco en un campo de tiro.
No es algo que yo quiera hacer.
Nunca quise este trabajo.
Hay que intentarlo. Albert, déjame ir contigo.
Quédate aquí.
Y guarda ese arma antes de que lo lamentes.
Aquí estamos intentando evitar lo único que quieren, una pelea.
¿Por qué no os vais a casa?
Dame el revólver.
Tuviste suerte una vez.
No tientes a la suerte.
Te has puesto mal el sombrero.
En la batalla de Bullhound.
Contemos con lo que es seguro. Whisky.
Bueno, más...
Te he dicho whisky.
Aquí tiene.
Pero los de ahí arriba somos cuatro, idiota.
Este es para mí. Ahora trae tres más.
- Y no necesitamos eso. - Oh, sí.
Bert.
- ¿Si? - Vamos con usted.
No.
No puede ir desarmado. Déjenos ayudarle.
Tengo que intentarlo a mi manera, Caleb.
Bueno... inténtelo.
Ha sido una larga sequía.
Seguro que va a ser como la última vez.
Bueno, parece que vamos a conocer al sheriff.
Ha tardado mucho, sheriff.
Ahora estoy aquí y tengo algo que decirles.
Bueno, daros la vuelta, el sheriff va a hablar.
Vamos, date la vuelta, Paul.
Estamos listos, sheriff.
Hasta ahora se han divertido bastante.
Pero llega un punto en el que la ciudad no puede aguantar más.
Y estamos en él.
Somos una ciudad pacífica, pero no somos ovejas.
Ahora, solo es un aviso.
Devuelvan lo que se llevaron, salgan y nadie les molestará.
Me parece justo.
Ahora bien, ¿y si no lo hacemos?
Si quieren pelea, la tendrán. Es su elección.
Sheriff, ese fue un discurso magnífico.
Bueno, aquí está, sheriff.
Se nota que nos ha convencido.
- Bueno, matémosle y acabemos. - No, no, no.
Demostremos al sheriff que no somos tan malos como él cree,
y tal vez nos deje quedarnos un rato.
Lo digo muy en serio.
Vamos a coger nuestras cosas.
¿Qué crees que está haciendo ese chico?
Sheriff, ha sido un gran discurso.
Al menos algun día. Claro que sí.
Sin duda, valió el viaje a la ciudad.
Sheriff, es uno de los mejores discursos que he escuchado .
Quiero felicitarle, señor.
He estado escuchando mucho. No importa.
Espere un momento.
Venga aquí y tome una copa con nosotros.
Solo para demostrar que no guarda rencor.
Siéntese ahí.
Eh, trae un vaso para el sheriff. Vamos, tome una copa con nosotros.
Muy bien. Vamos, vamos.
Que nadie se mueva.
Te dije que no te metieras en esto.
Todos los demás están asustados.
Yo no.
Mira, el chico sheriff ha vuelto.
Quién lo diría.
Cada vez que te veo estás detrás de un arma.
- Smiley. - No se meta en esto, Caleb.
Claro.
Sois cuatro contra uno.
Yo estoy solo.
Vete de aquí, Smiley.
Estás metido en un lío.
- Déjame en paz. - No seas tonto.
Te van a matar. Dame tu arma.
- Aparta. - No tienes ninguna posibilidad.
- Dame el arma. - Atrás, Wells.
Es una pelea limpia.
Vamos.
¿Qué está haciendo, Wells? ¿Luchando por mí?
No quiero que el chico resulte herido.
Déjale que se vaya. Quédese, sheriff.
Como dijo Stan, lucha limpia.
Te voy a decir lo que haré contigo, chico.
Te voy a dar otra oportunidad.
Pero la próxima vez que te vea apuntándome,
olvidaré que eres un niño tonto...
y te llenaré de agujeros, ¿lo has entendido?
Ahora vete de aquí.
¿Estás intentando escabullirte?
Vaya, qué sorpresa.
¿Estás hablando?
Te estoy hablando.
Y digo que estás gritando que me tienes miedo.
Me estás cansando mucho.
Lo que no soporto son los novatos. Desenfunda o sal de aquí.
No me digas lo que tengo que hacer.
Haz lo que dice.
Vamos, chico, muévete.
No desenfundes, Smiley.
¿Tienes miedo?
Te lo advierto.
Porque si lo tienes, me olvidaré de esto.
Puedes irte por la puerta.
No tengo miedo. ¿Me oyes?
Creo que tienes miedo.
Creo que es mejor que te vayas.
Yo que tu, huiría.
Ese chico está loco.
Usted lo vio sheriff. Era el o yo.
Salga de aquí o le mato.
Bueno, sheriff, usted estaba ahí parado...
Bueno, no ha sido nada.
Sacadlo de aquí.
Caleb. Caleb, espera.
Espera.
Han matado a Smiley.
¿Ahora estás rabioso, eh?
Ahora vas a enfrentarte a ellos, ¿no?
¿Nada de lo que te diga te hará cambiar de idea?
Nada.
Pueblo horriblemente tranquilo.
Parece que sí.
Stanley, ya es hora de que veamos cuánto hay en esa caja.
Sí.
Vamos a por nuestras cosas.
¿Qué estás haciendo, Caleb?
Está bastante claro, ¿no?
- ¿Vas a intentar detenerlos? - No, sería formidable.
No es justo.
Creo que todos hemos sido un poco obstinados.
Si no hubiera sido tan testarudo ese chico seguiría vivo.
- Caleb. - ¿Y ahora qué?
Gracias.
Váyanse de la calle.
Tú también, María.
- Me tienen aterrorizado. - ¿Dónde están?
Están en la habitación de delante.
Apaga las luces, todas excepto la que está delante de su puerta.
y luego sal de aquí lo más rápido que puedas.
Espera un momento.
¡Waters!
¿Es usted, Wells?
Le estaba esperando.
Te he traído tu sombrero.
- Lo mataré. - ¿Estás loco o qué?
Apaga la luz.
Justo en la cabeza.
Estúpido. Se lo ha merecido.
- Tengo cristales por toda la cara. - Aparta las manos, Niels.
- ¿Tienes en los ojos? - Creo que no.
¿Podrás disparar?
- Supongo. - ¿Por dónde salimos de aquí, Walt?
Vamos por detrás.
Nos veremos en el establo.
Sí.
Vamos.
Vamos.
¿Sheriff de nuevo?
No has muerto, ¿verdad?
Supongo que no.
Welles, no sé lo que me gusta de ti.
Esto de correr, disparar y esconderse...
es cosa de viejos.
¡Eh, Walt! Ha vuelto al bar.
Tenemos que acorralarle.
Walt, está en el bar.
¡Eh, soy yo, Walt!
Walt ya no está.
Bueno, me rindo.
Bueno, ¿lo has oído? He dicho que me rindo.
Enciende una cerilla para que...
pueda ver lo que estás haciendo.
Cógela con las dos manos y levántate.
Enciende un par de lámparas.
¿Otra vez sheriff?
Quizás.
¿Para qué todo este tiroteo? No hemos hecho nada.
Creo que ya puedes bajar las manos.
¿Tienes balas en el revólver?
Algunas.
No lo quiero.
Solo quiero asegurarme de que puedas defenderte.
¿Qué vamos a hacer ahora, sheriff?
Veremos si tienes el valor que tuvo ese chico esta noche.
Veremos si eres lo bastante hombre como para desenfundar.
Está bastante bien.
Haré algo cuando el viejo Bear no me apunte.
¿Es eso lo que te detiene?
¡Bear!
Nos gustaría tener intimidad por aquí.
No te metas aquí, María.
Caleb.
Llévatela de aquí, Bear, y no volváis.
Has estado queriendo matarme, Waters.
Ahora tienes la posibilidad.
Bueno, está bien.
¿Eh, Wells?
Me parece que eres demasiado orgulloso...
para desenfundar el primero, ¿no?
A mí me pasa lo mismo.
Te diré lo que voy a hacer.
Tengo una moneda de oro de 20 dólares en el bolsillo.
Si me aciertas, te la quedas.
- ¿De acuerdo? - Adelante.
Bien, la lanzaré al aire.
Cuando golpee el suelo, los dos empezamos a disparar.
¿Te parece bien?
Me parece justo.
¿Listo?
No te pongas nervioso ahora.
Gran tribulación, oh, noble sheriff
Protege tu ciudad del pecado
Porque los malvados te robarán y engañarán
y dejarán entrar al diablo.
Oh, el tiempo pondrá fin nuestra historia
Y el tiempo acabará con nuestro dolor
Lo llaman gran tribulación
Los más viejos te lo dirán
Gran tribulación
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