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LA MONTAÑA TRÁGICA
Andreas.
¡Vamos!
La primera vez en 10 años que el tren llega puntual.
¡Vámonos!
- ¡Carla! - ¡Hola, Nicolas!
Me alegro mucho de veros. Ha pasado tanto tiempo.
- ¡Andreas! - Sea bienvenida a casa, señorita.
- Siento haber llegado tarde. - No tiene importancia.
Tienes muy buen aspecto, Nicolas.
Oh, estoy más viejo.
Eso nos pasa a todos. Excepto a Andreas, él nunca envejece.
Oh, Srta. Alton, nos alegra mucho tenerla de nuevo entre nosotros.
- ¡Carla, querida! - Sra. Knubel, me alegro de verla.
Su habitación está lista. No es igual que antes de la guerra,...
...pero intentaremos que esté lo más confortable posible.
Ya me siento confortable con sólo ver su cara.
Quise que se viniese conmigo, pero me...
...dijo que los Knubel no se lo perdonarían.
- Oh, claro eso sería imperdonable. - Andreas.
Doctor.
- ¿Ve? La señorita. - Bienvenida a nuestra torre de marfil.
Gracias.
Debe estar hambrienta. Venga, tiene que comer algo.
¡Qué cosas tienes! Primero querrá ir a su habitación.
- Siempre olvido estas cosas. - Bueno, tengo que irme.
- Les veré mañana a la hora del té. - De acuerdo.
Gracias por venir.
Hasta mañana, señorita.
Oh, Andreas.
¿Todo va bien? ¿No hay ningún problema?
Mañana cuando se haya acomodado, le daré alguna información.
No, Andreas. Después de cenar.
Está bien, después de cenar.
¿Qué ha hecho después de la guerra, Srta. Alton?
Luchando, trabajando,...
...intentando ahorrar algún dinero para volver aquí.
¿Quiénes son?
¿Quién es ese caballero?
¿El Sr. DeLambre? Un intelectual adinerado.
Un escritor según dice, y un gran alpinista.
¿Eso dice?
Los otros son turistas.
¿Y el americano?
Nunca suele hablar de sí mismo. Se llama Ordwey.
Pilotaba un bombardero durante la guerra y le derribaron por aquí.
Ahora ha vuelto.
Toca la harmónica.
- ¿Es alpinista? - Sí, hace alguna escalada.
Es bastante bueno, pero creo que no se lo toma en serio.
El que está detrás sí que es un gran escalador.
¿Por qué está aquí?
Creo que por la misma razón que Vd.
¿Andreas se lo ha contado?
¿De verdad cree Vd., señorita,...
...que necesitábamos que nos dijeran que volvería a la Torre Blanca?
Hola, Andreas.
Hay algo que tiene que comprender.
No es la única que quiere volver intentarlo.
Hay muchos que desean escalarla, señorita, yo mismo sin ir más lejos.
En cuanto recibí su carta empecé a preparar la expedición.
¿Qué pasa, Andreas? Dígamelo.
No podemos hacerlo, es imposible.
- ¿Por qué? - Hacen falta más de dos.
Le pedí que organizara un grupo.
He hablado con todos los guías de **.
- Ninguno ha querido acompañarnos. - Tienen miedo.
Sí.
Pero no sólo de la montaña.
Sino también de Vd.
- ¡Andreas! - Es la verdad. Por lo de su padre.
- Y por sus sentimientos sobre aquello. - ¿Vd. tiene miedo?
No.
Si reúno un grupo de gente, ¿vendrá de guía?
No, Carla, no iré.
¿Señor **?
- Hola. - Me llamo Carla **.
- Encantado. - He oído que le gusta el alpinismo.
Sí. He hecho alguna escalada. ¿Por qué?
- ¿Le gustaría escalar la Torre Blanca? - ¿Qué?
Dicen que nadie ha pisado si cuma. ¿Le gustaría ser el primero en conseguirlo?
¿Para qué?
- ¿Para qué? - Sí, para qué. ¿Qué sentido tiene?
¿Qué se consigue llegando arriba?
Nada. ¡Todo! La cima.
- ¿No ha pensado jamás en eso? - Sí, supongo que alguna vez.
- ¿Y qué? - ¿Merece la pena el esfuerzo?
- Está Vd. cansado. - Quizá. Puede que sea por eso.
Si está cansado, será mejor que descanse. Discúlpeme.
¡Un momento! Espere un momento.
Lo que Vd. tiene es como una obsesión.
¿Vd. cree?
Buenos días, caballeros. Soy Carla **. Quiero escalar la Torre Blanca.
¿Qué le parece?
¿Tiene alguna otra sugerencia? ¿Una obsesión?
Bueno,... creo que sí. Verá...
"Me llamo Martin **. Hace una noche extraordinaria.
- ¿Me permite invitarla a una copa? - No, gracias. Buenas noches.
Debe ser una buena alpinista.
- ¿Se ha enterado de quién es? - Me ha dicho que se llama Carla *.
¿Sólo eso?
Por favor, Sr. Nethel, ¿quién es esa chica?
- Una buena chica. - Por favor, díganos quién es.
- Es la hija de Alexandro Alten. - ¿Alexandro Alten? ¡Oh, claro!
¿Quién es?
- ¿No lo sabe? - No.
El alpinista.
- ¿Es bueno? - ¿Bueno?
Uno de los mejores de nuestros tiempos.
Como aficionado al alpinismo diría... que el mejor.
- Sin lugar a dudas. - ¿Dónde está ahora?
Murió.
Escalando la Torre Blanca hace unos años.
Es una historia famosa.
Era un grupo de 6 incluyendo a Carla.
Cuando los demás no pudieron seguir, Alten continuó solo.
Le vieron desaparecer entre la niebla que coronaba la montaña.
Nadie sabe si lo consiguió. Nunca volvió.
Bueno.
Por los supervivientes.
Escalas la cima más alta,...
...y contemplas un mundo de hombres...
...que se arrastran.
Y sabes que tu lucha...
...ha terminado.
Y empiezas a trabajar.
- Buenas tardes, caballeros. - Oh, estás aquí, querida.
Dime, Astrid,...
...¿sabías que esa chica es la hija de Alexandro Alten, el alpinista?
¿Ah, sí?
Dijiste que ibas a trabajar. Pero veo que has preferido hablar de montañas.
¡Por favor, querida!
No puedo escribir este libro a toda prisa.
Estoy intentando resumir...
...la magnificencia de la Torre Blanca en una obra.
No se puede hacer... una obra maestra en un instante.
- ¿Comprendes? - Claro que sí.
Su mujer, y espero que no le moleste el comentario,...
...es muy hermosa.
Sí. Sí lo es.
Es muy hermosa.
Voy a dar un corto paseo por la montaña. Nada demasiado extenuante.
Sólo para que mis piernas hagan un poco de ejercicio.
¡Hola!
Hola.
Tenía Vd. razón. Le abordé de un modo poco correcto.
¿Ha subido hasta aquí sólo para decirme eso?
¡Oh, no! Voy a ver a Nicholas *. Vive allí arriba.
Hay un trecho de buena pendiente.
Será mejor que se siente y descanse.
Le gusta mucho descansar.
¿Cómo ha podido llegar hasta aquí?
Fuerza de voluntad.
Está preciosa ahí de pie sonriendo.
Con las montañas al fondo.
Es una pena que no sepa pintar.
¿A qué se dedica en América?
Soy arquitecto.
- ¿Lleva mucho tiempo en Suiza? - No. No mucho.
¿Ha venido a estudiar o de vacaciones?
A nada de eso.
Tal vez no le gusta que le hagan tantas preguntas.
Oh, no, descuide. No importa. Es una manera de conocernos.
- Después llegará mi turno. - Bien.
- ¿Cuánto tiempo se quedará? - No lo sé.
¿No tiene alguna razón para volver a casa?
Alguien que le esté esperando,...
...su madre, o su hermana...
No. No estoy casado.
- ¿Me toca ya? - Como quiera.
¿Por qué es tan importante para Vd. escalar esa montaña?
En mi nueva forma de abordarle no entra hablar de eso.
No, no se vaya.
Yo he contestado a sus preguntas.
No tiene ningún misterio.
- ¿Sabe algo de mi padre? - Sí, un poco.
El sueño de su vida era escalar la Torre Blanca.
Lo intentó muchas veces.
Cuando crecí solía llevarme con él.
Antes de la guerra volvimos a intentarlo.
Con Nicholas y Andreas.
Perdone.
Pensaba que ya no me afectaría hablar de aquello.
Dicen que es una enfermedad.
¿Es una enfermedad haber querido a mi padre...
...y haber compartido un sueño?
¿Cuántas personas necesita para escalarla?
Cuatro como poco.
Lo mejor serían 6. Al menos para el comienzo.
¿Le ha preguntado a ese tipo del albergue, *?
- No. - Es el hombre que necesita.
- No me gusta su aspecto. - ¿Por qué?
Pertenece a un tipo de gente que conozco muy bien.
¿Y qué? Es posible que pueda ayudarla.
Debería entenderme, ya que estuvo en la guerra.
Le derribaron cerca de aquí.
Así es. Detrás de aquellas montañas.
- Fue una suerte. - No me diga.
Si no me hubieran derribado...
...no habría conocido este sitio.
Ha encontrado paz aquí.
Eso le ha impulsado a volver.
Paz...
Sólo podré tener paz cuando pise la cima de esa montaña.
Vámonos. Acompáñeme a la casa.
Su padre y yo éramos íntimos amigos.
¿Tiene algún sentido práctico esa escalada?
- ¿Se refiere a La Torre Blanca? - Sí.
- Ninguno. - ¿Se puede lograr?
Muchos lo han intentado desde hace más de 100 años,...
...probaron, se esforzaron y por desgracia fracasaron.
Pero...
...yo creo que es factible. Ahora bien,...
...¿podemos hacerlo nosotros?
He dicho "nosotros" porque espero no ser demasiado viejo para acompañarte.
Por supuesto que no, Nicholas.
La verdad es que sí. Pero me gustaría intentarlo.
¡Bien!
- Ya somos dos. - ¿Dos?
¡Vaya! Había dado por hecho que Ud. también era una víctima.
No. No pienso ir.
Sí, muchas gracias.
Dígame una cosa, ¿espera encontrar allí alguna roca sin catalogar?
Si espera saber si me mueve el interés científico, la respuesta es no.
En absoluto.
Debe estar a punto de preguntarte por qué quieres ir entonces.
No, no me interesan sus motivos,...
...ni saber si son buenos. Sólo quiero saber si los tiene, eso es todo.
- Evidentemente los tengo. - Muy bien.
Yo no.
- ¿Quién más podría sumarse? - Está el Sr. Hail. Me han dicho que...
¡No! Ella le ha descartado, no le gusta su aspecto.
Debe ser intuición femenina.
¿Qué me dices de ese hombre de la perilla?
¿DeLambre?
Tengo entendido que tiene práctica, aunque quizá no mucha.
- Pero no se arriesgará a tanto. - Irá.
- ¿Cómo lo sabe? - Tiene una razón.
¿Yo?
¿Vendría?
- ¡Gracias, señorita! - Estarás contento, querido.
Pensabas ir de excursión, ¿no lo recuerdas?
Le estaré eternamente agradecido.
No esté tan agradecido, será una empresa muy ardua.
- No obstante, doctor, debo... - ¿Entonces vendrá Ud.?
¡No sabe lo que esto significa para mí!
Están discutiendo la ruta.
Deberíamos ir derechos hasta este punto.
¡Vaya!
- ¡Mira quién está aquí! - ¡Andreas!
Déjeme echarle una mano.
Sabía que vendría.
Ud. lo sabía, mi mujer también y yo no.
Venga, vamos a dejar sus cosas dentro.
¡Imagínese!
Una mujer, un viejo geólogo y un anciano escritor,...
...quieren escalar una montaña terrible.
¿Y quién les guía? ¡Un campesino suizo!
Parece que quisiera acompañarles.
Yo conozco esa montaña.
Hacen falta provisiones, un buen equipo, y para empezar, 6 personas,...
...aunque sólo sea para acercarse a la cima.
Después sólo dependería de mí.
Vamos a ver si necesitan ayuda, ¿eh?
Hasta mañana, Carla, me voy al pueblo.
Hasta mañana.
¿Ha encontrado toda la cuerda que necesita?
Sí, ya tengo suficiente.
Bueno. Sólo falta una cosa.
¿Qué?
Un camión, para transportar todo esto.
Oh, Carla, conoce al Sr. Hein?
- ¿Qué tal? - Mucho gusto.
- Hemos venido a echarles una mano. - Gracias.
De nada.
¿No pueden conseguir alimentos concentrados?
Todo esto será muy pesado de llevar.
Estuve buscando en el pueblo, pero se habían agotado.
Yo tengo. Puedo prestarle esa comida.
- No se moleste. - Iré a buscarla.
- Está cometiendo un error. - Es cierto, Carla.
Si viniera él, tendríamos más posibilidades.
Y al fin y al cabo, no creo que sea tan peligroso, ¿no le parece?
¿Si viene él vendrá Ud. también?
No.
Lo siento.
- ¿Qué tenemos aquí? - Brandy. Una con fines medicinales,...
...y otra para celebrar... la llegada a la cima.
- ¿Y si no llegan? - Para consolarnos.
Aquí están.
- Gracias. - Es un placer, señorita.
- Si desea algo más... - ¿Le gustaría unirse a nosotros...
- ...en esta escalada, Sr. Hein? - Por favor, señorita,...
- ...no me invite porque le he prest... - Oh, no.
Si decide venir, todos nos alegraremos, se lo aseguro.
En ese caso, iré encantado. Gracias.
Nunca lo comprenderás...
Escalar esa montaña,...
...esa terrible y hermosa montaña...
...es algo que he ansiado hacer desde que llegamos a este valle.
Tal vez consigas la inspiración que necesitas...
...y puedas acabar tu libro.
- ¿Qué? - Tu libro. Lo acabarás, ¿no?
Por supuesto.
Sólo me queda el último capítulo.
- Ya está casi terminado. - ¡Llevas tanto tiempo diciendo eso!
¡Y seguiré diciéndolo!
¿Está claro?
Astrid.
¿Qué esperas de un hombre?
¿Que cree literatura...
...estando vacío? ¡Intenta comprender lo que te digo!
Lo que estoy tratando de hacer...
Quiero luchar otra vez, gozar, sentirme vivo.
¿Y crees que te sentirás vivo otra vez rompiéndote el cuello...
- ...en una montaña? - Sí, exactamente.
Rompiéndome el cuello...
...en una montaña.
O sujetándome al borde de un precipicio.
Y cayendo al abismo hasta... hacerme añicos.
¡Querida! ¡Querida!
¡Querida Astrid!
¿De qué sirve hablar, si no hablas en serio?
¡Nunca sirve de nada que hablemos!
¿Cuánto te van a pagar?
No lo sé. No lo he preguntado.
Soy la mujer de un lunático.
En memoria de Alessandro Alten,...
...que murió escalando la Torre Blanca.
Vendrás conmigo, padre. Hasta la cima.
Esto significa mucho para Ud.
¿Sabe? Después de pensarlo cien veces, me gustaría acompañarles.
¿Ha encontrado una razón?
Bueno,... sí.
Me vendrá bien el ejercicio.
¿No le importa?
Quiero decir que si no le importa que vaya sólo por el ejercicio.
No. Me alegro de que venga.
No me refería a subir a la cumbre, sino a echarles una mano con el equipo...
...hasta el primer campamento.
¿Cree que conseguirá llegar hasta allí?
Podría intentarlo. No tiene sentido que me quede aquí mientras los demás...
...están en la montaña.
Podría entretener a la Sra. DeLambre.
La Sra. DeLambre no me interesa.
¿Y yo sí?
Sí. Ud. sí.
Será mejor que volvamos para descansar un poco. Le vendrá bien.
Hace un día estupendo. Ideal para la marcha.
Me alegro de que se haya unido a...
- ...nosotros, Sr. Ordwey. - Gracias.
- La vida es un galimatías, ¿eh? - ¿Qué?
Un hombre conoce a una mujer por la que se siente atraído,...
...y un día se da cuenta de que se va metiendo en su vida.
De que para complacerla hace cosas que no le interesan.
Como escalar montañas.
El amor mata el carácter.
La vida es un lío, sí.
Vamos a descansar.
¡Hace un calor horrible!
- Sí. - ¿Ve mi casa en aquella colina?
¿No se siente solo allí?
No más de lo que me sentía en Londres.
Además estoy hecho para la soledad. Te permite estudiar...
...al ser humano y a ti mismo.
¿Algún problema, caballeros?
Estamos descansando. Únase a nosotros.
Gracias. No estoy cansado.
Además sé por experiencia que cuando uno se detiene,...
Sólo consigue dolores musculares al continuar.
Sí. Claro.
No olviden aquella vieja canción que decía:...
descansar no es conquistar.
Descansar no es conquistar.
Este sitio se llama Daggevelt.
Mi padre decía que a partir de aquí es un largo y agradable paseo.
Excepto para niños pequeños, ancianas...
...y americanos.
- ¿Qué tal vas? - Bien. ¿Y tú?
Te llevo ventaja, no estaba cansada desde el principio.
Ya veremos quién se ríe el último.
- ¿Cómo estás? - Sigo aquí.
- ¿Es ésa la grieta? - Sí.
Ascenderemos por ella mañana.
Ahora vamos a montar las tiendas.
- ¿Todas? - No, dos.
Mañana dejaremos una montada aquí. Por si volvemos a bajar.
¿Qué te ocurre?
Habrá víveres y equipo para mí si subo hasta el siguiente campamento?
Sí. Hay suficiente.
Gracias.
Será imposible volver solo desde el siguiente campamento.
Lo sé.
¿Entonces?
Una vez allí, me quedaré esperando a que vosotros volváis...
...de la cima.
¿No puede dormir?
- No. - Yo tampoco.
Puedo percibir una especie de...
No sé...
No podría definirlo como ruido, sino más bien como...
- ¿Una sensación? - Sí.
Siente una presencia, como si hubiera alguien siguiéndonos.
Eso es.
Tal vez sean nuestros propios espíritus.
¿Ésos son sus motivos para escalar? ¿Está huyendo de algo?
Oh, no. Lo hago porque * y yo éramos amigos,...
...haría cualquier cosa por ayudar a su hija.
¿Le parece bien?
Bueno, eso es cosa suya.
Allí abajo me dijo que no me preguntaría mis motivos.
Quizá era más discreto ahí abajo.
Tiene razón, Martin, hay algo más.
La escalada puede estar relacionada con nuestra existencia.
Una montaña puede simbolizar los obstáculos que hay en la vida.
Nos ayuda a afrontar la realidad con más seguridad en nosotros.
¿Lo comprende?
Sí.
Creo que sí.
¿Seguro?
Y lo comprenderá mejor a medida que subamos.
Es mejor que subamos ahora de uno en uno.
¿De uno en uno?
Nadie debe moverse hasta que el que esté encima haya asentado la cuerda...
- ...perfectamente. - ¡Iremos más despacio!
Sí. Un poco más despacio. Pero más seguros.
Como usted diga.
Creo que iríamos mucho más rápido si me ataran a una cuerda y tirasen de mí.
- Ya verás cómo lo logras. - Eso espero.
¡Adelante, Carla!
¡Vamos!
¿No se va a sujetar?
- No. - Bueno.
- ¿Preparado, Martin? - Sí.
- Un sitio muy acogedor. - Sí.
- ¿Todo va bien? - ¡Todo bien!
- Perdona. - No te preocupes.
- ¿Estás bien? - Los dos estamos bien.
- ¿Qué tal está? - Bien.
Un último esfuerzo.
Me parece que mi viejo cuerpo está empezando a quejarse.
¡Está bien!
Descansar no es conquistar.
¡A la derecha! ¡Arriba a la derecha!
- ¡No llego! - ¡Tiene que llegar, a la fuerza!
No llego.
¿No había nada donde agarrarse?
Sí, un poco más arriba, pero no podía alcanzarlo.
Andreas dice que es imposible.
- ¡No es imposible! - ¡No es imposible!
De acuerdo, pues es posible.
Lo ha conseguido.
¡Arriba!
Vamos allá.
Yo iré primero.
¡Listo!
- ¿No quieres descansar algo más? - Descansar no es conquistar.
¡Buena suerte!
- Tenga cuidado. - Descuide, muchacho.
Nicolas está cansado.
- ¿Y quién no? - Quiero decir muy cansado.
¡Cuidado, la cuerda está atrapada!
Gracias, Carla.
¿Se encuentra bien?
Sí, muy bien.
Ahora bajaré hasta el campamento.
¿Qué?
- Ya es hora de que vuelva. - No, Nicolas.
No insistas.
Desde aquí es todo más fácil.
- Quieres llegar a la cima, ¿no? - Claro, pero...
Nunca coronarás la montaña si continúo a vuestro lado.
- Dígaselo Vd. Andreas. - Sí, es verdad.
- Gracias. - No tiene derecho a decir eso.
Te equivocas. Tiene todo el derecho del mundo.
Hace unos minutos arriesgó su vida por mí. Si continuara,...
...tal vez tendría que volver a arriesgarla.
Es mejor así, créeme.
Esperaré vuestro regreso en la tienda.
Allí... no seré una carga para nadie.
¿Y mi mochila? Ah, aquí.
Quizá...
...necesiten esto.
Tengo un jersey para Vd.
Quizá suba más de lo que cree.
Afróntela.
- Suerte, Andreas. - Yo voy con Vd.
No, no.
Lo siento, doctor, pero debo insistir.
- Suerte, Paul. - Gracias, doctor.
Siento que nos deje.
- Adiós, Carla. - Nicolas...
Adiós, joven.
Cuide de ella.
Una vez que bajemos esta grieta llegaremos a los canchales...
...en una hora. Desde ahí podrá continuar solo hasta la tienda.
Volveré dentro de tres horas.
Tal vez... incluso antes.
Bueno, hay que seguir. Aún queda un largo trecho.
¡Esperaremos a Andreas aquí!
- ¿Aquí? - Así es.
Hasta las tres.
Eso es absurdo, perderíamos las mejores horas del día.
Las perderemos.
Sr. Ordwey, no quiero que se ofenda pero debo decirle algo.
¿Qué?
Ha venido con nosotros,... digamos que con las manos en los bolsillos.
Vd. se ha reservado el derecho de continuar hasta donde le plazca...
...o de... volver cuando quiera.
Pero esto no es una merienda campestre.
Ni siquiera una escalada del montón.
Es una guerra.
Y para ganarla hay que luchar sin descanso.
¿Llama luchar a abandonar a nuestro guía?
No le abandonamos, continuamos avanzando.
El doctor es débil. Nos ha retrasado.
¡Tenemos que recuperar!
Marcaremos la ruta para que Andreas pueda alcanzarnos.
- ¿Quiere venir? - No.
¿Le importa que yo siga por mi cuenta?
No.
- Adelante. - En ese caso...
Iré con Vd.
¿Conmigo?
Si me lo permite.
Si debemos separarnos, es mejor que sea de dos en dos.
Espero que se dé cuenta de los riesgos a que se expone.
Sí. Me doy cuenta.
Como quiera.
Subiremos por la grieta hasta la cresta.
Y luego la cruzaremos.
Si no podemos llegar a la explanada antes de que anochezca,...
...acamparemos por el camino.
Y les haremos señales.
¿Algo más?
Ya que lo dice le sugiero que no esperen a su guía después de las tres.
Por un lado nos ha hecho un favor.
- ¿Un favor? - Sí. Dejarnos solos.
Martin...
- ...dime una cosa. - Qué.
¿Qué quiso decir con "afróntela"?
¿Cómo?
Lo que Nicolas te dijo al marcharse. ¿Afrontar, qué?
La realidad.
¿Qué es la realidad?
Dijo... que se podía encontrar aquí.
En esta montaña.
¿Sabes lo que contestó George Manred,...
...cuando le preguntaron por qué quería escalar el Everest?
No lo sé. ¿Qué dijo?
¡Porque está ahí!
- ¡Qué gran definición de la realidad! - Naturalmente que está ahí.
No sé.
¿Por qué has continuado?
¿Es que no te lo imaginas?
¿Por mí?
Puede ser.
- ¿Piensas seguir hasta el final? - Sí, si la cosa sigue así.
¿Y si no, qué pasará?
Regresaré.
Entiendo.
A esto sí que le llamo yo acercarse a la realidad.
Las tienes agrietadas.
Ya se curarán. Para ti, esto no es más que un paseo, ¿no?
Fíjate en Hein. Acabará llevando a Paul a hombros.
Qué: ¿te alegras ahora de que haya venido?
No.
¿Qué estás diciendo? ¿Estás loca? Ese tipo conoce muy bien las montañas.
Apuesto a que es tan bueno como tu padre.
¡No compares a ese individuo con mi padre, por favor!
De acuerdo, olvida lo que he dicho.
Con tantas cuerdas es posible que si se descuidan se ahorquen.
Luché contra la gente como Hein.
Pero es difícil combatirlos en mi propio país.
Seguiré peleando contra ellos dondequiera que estén.
Pero antes tenías que subir esta montaña.
Sí.
¿Has amado a alguien alguna vez aparte de tu padre?
¿Has conocido al hombre con quien te casarías?
- No, no lo he hecho. - ¿Esperas casarte?
Es posible.
Bueno,... ¿y por qué no conmigo?
En el caso... de que le guste a tu padre.
- Perdona, perdona. - No importa; es igual.
Cásate conmigo.
Tú crees que yo estoy loca y yo sé que tú lo estás.
Haríamos una pareja estupenda.
¿No quieres?
No.
Bueno,... entonces me dormiré.
Perdón por el retraso, lo siento.
No se preocupe.
¡Carla! ¡Venga, vamos!
¡Andreas!
- ¿Hasta dónde cree que hemos llegado? - No lo sé.
- ¿Quiere descansar un rato? - ¡No! Seguiremos hasta dar con ellos.
Empezaba a pensar que se habían perdido.
¿Lo pensaba o lo deseaba?
¿No vieron las señales que les dejé, marcando la ruta?
Sí.
Paul,... Paul, ¿se encuentra bien?
¡Paul!
- Sí. - ¿Qué tal le ha ido?
Bien.
¿Y a Vd.?
Bien.
Paul lo ha hecho bien. Aunque creo que iba muy deprisa para él.
¿Iba muy deprisa?
DeLambre.
Paul, cene un poco.
No tengo hambre.
Es un tipo débil. Deberíamos dejarle aquí mañana.
- ¿Por qué? - No me diga que no lo sabe.
Al principio, cuando hay muchas cosas que llevar, un grupo grande viene bien.
- Pero ahora... - El grupo permanecerá unido.
¡Qué más da! ¿Por qué no regresamos todos?
¿Hablas en serio?
No.
Seguiremos adelante. ¡Juntos!
- Vd. manda. - Somos un grupo, Sr. Hein.
Escalamos juntos porque no podemos hacerlo solos.
No tenemos un jefe. Ni nos hace falta.
¿Y si alguien se opone?
Haremos lo que estamos haciendo. Discutirlo y decidirlo.
Comprendo.
En fin.
Yo... nunca había asistido...
...a una asamblea en la cima de una montaña.
Pues en ese caso puede que le resulte...
...una experiencia muy positiva.
¿Por qué no se acuesta Vd. y descansa?
No.
Aún no.
Creo que debo trabajar un rato en mi libro.
Martin.
- Es hora de levantarse. - Sí.
Andreas y Hein han ido a echar un vistazo. Hay mucha niebla.
Estoy haciendo el desayuno, vamos.
- Carla. - Martin...
¿Recuerdas lo que dije anoche acerca de regresar todos?
Sí.
Lo dije en serio.
Pero he cambiado de opinión.
¿Qué es lo que opinas ahora?
Creo...
...que es importante que continuemos.
Es importante para los dos.
¿Has encontrado una razón?
Sí.
Creo que sí, Carla.
¡Vamos!
¡Hola!
El desayuno está casi listo.
- Ha cerrado la niebla. - No se ve a dos pasos de distancia.
- ¿Quieres que te ayude? - No.
- ¿Hay tanta niebla en la cumbre? - Hace viento.
- Y eso la desplaza. - Sí, pero nadie puede predecir...
...si amainará,... o si habrá tormenta.
- ¿Y DeLambre? - Debe haberse quedado dormido.
Paul.
Paul. Eh, Paul.
- Creía que estaba dormido. - No.
- No estoy dormido. - Vamos a partir.
¿Partir? Oh, sí, sí,... ya es hora.
- ¿Se siente mal? - ¿Mal?
- ¿Por qué iba a sentirme mal? - Vamos, Paul, yo subiré a su lado.
Paul,...
...le traigo un poco de té. Esto le despejará.
- ¿Qué hay, preciosa? - ¿Le ocurre algo?
No. No tengo hambre.
- Paul se comporta de un modo extraño. - Tal vez sea el mal de la montaña.
¿Estaba enfermo anoche?
Yo no noté nada raro.
¡Estúpidos, inválidos! Siempre les pasa algo.
¡Cállese!
Caballeros...
...caballeros,... no deben discutir por mí.
No les impediré... que lleguen a la cima.
Descuiden
¿Se siente mejor, Paul?
¿Mejor?
¡Muchísimo mejor!
Gracias.
¿Lo ven?
Puedo saltar...
...como una cabra...
...de peña en peña.
Carla.
- ¿Van a seguir ya? - No.
Es totalmente ridículo. Él quiere seguir.
¡Yo también!
Y el Sr. Ordwey quiere seguir. Si no me equivoco.
Sí.
En fin. He ahí el voto de la mayoría.
Yo tengo más ganas que Vd. de seguir.
Pero al separarnos perderemos posibilidades.
Hay un modo de conseguirlo: que nos mantengamos unidos.
Deme la mano. Ya sé que no quiere...
...dármela, pero aún así hágalo.
El que yo escale o no esta montaña ya no tiene ninguna importancia.
Pero Vd. y Martin deben hacerlo.
Eso sí que es importante.
A Vd. la liberará de una gran tortura.
¿Qué tortura? Eso ya no lo sé.
A Martin... le dará fuerzas para vivir.
Si los dos lo consiguen, no sólo lo habrán hecho por sí mismos,...
...sino por mí.
Y por los demás.
Piense de mí lo que quiera,...
...pero no permita que sea la causa de su fracaso.
No me haga esa faena.
¿Y ahora, qué?
¿Continuará?
Por favor.
De acuerdo, Paul. Seguiremos.
¿Dónde está la otra botella?
La he escondido, Andreas.
Subiremos hasta el pie de la cumbre y acamparemos allí.
Mañana, si el tiempo nos acompaña llegaremos a la cima.
Como muy tarde estaremos de vuelta aquí mañana al atardecer.
¿Comprende?
¿Me promete que no se moverá de aquí hacia arriba o hacia abajo,...
...bajo ningún pretexto?
¿No se marchará?
No.
Será mejor que duerma un poco.
Sí.
Martin...
Tome.
Gracias.
No tardaremos en volver.
De la cima.
¡De la cima!
Tenemos que darnos prisa.
Hay que procurar no separarse.
- ¿Qué ocurre? - Está buscando un refugio.
¡Deme la mano! ¡Vamos!
¡Ordwey! Le toca sujetar.
Las personas... se equivocan,...
...las naciones sucumben,...
...pero la Humanidad,... el Hombre,...
...¡nunca morirá!
Seguirá escalando...
...sin detenerse.
FIN.
Paul DeLambre.
Sí.
¿Qué me dices ahora, Astrid?
¡Lo he acabado!
No importa.
Ya sé lo que dirías.
Inútil,...
...sin valor,...
...ni inspiración.
Y tienes razón.
Pero...
...sabemos por qué le falta inspiración.
¿No es cierto, Astrid?
Vas a ser muy feliz...
...cuando...
...mis fracasos...
...se completen.
No podemos escalar con este tiempo.
Hacia arriba no.
Pero sí hacia abajo.
- ¿Cómo? - Va a ver a DeLambre.
- ¡No podrá hacerlo! - Abajo es distinto.
No ha soplado el viento con tanta fuerza y habrá menos nieve.
¿Por qué no lo sometemos a votación?
No hace falta que sea sarcástico, Sr. Hein.
Es mi deber, y Vd. no perderá nada.
De todas formas hoy no podemos intentar subir a la cima.
La nieve no estará lo bastante dura hasta mañana por la mañana, como poco.
Para entonces ya habré vuelto.
¿Y si no vuelve?
Volveré.
Andreas,...
¿Sí?
Mañana es domingo.
Sí, lo sé. También es el último día para el que tenemos comida.
- ¿Me esperará aquí? - Por supuesto, Andreas.
Desperdigados por la montaña como ovejas extraviadas.
Así es muy difícil.
Es una idiotez.
- ¿Qué es una idiotez? - Fumar a esta altitud.
Lo que es una idiotez es estar a esta altitud sin un avión.
- Todavía no hay señal de Andreas. - Ya volverá.
Son conscientes de que no va a regresar, ¿no?
¿Cree que DeLambre tendrá problemas?
No regresará, al margen del estado de DeLambre.
- ¿Por qué no? - En primer lugar porque es...
...un campesino supersticioso. No tiene intención de escalar en domingo.
Y en segundo, no tiene fuerza de voluntad.
¿Por qué no se calla de una vez?
Ya no le aburriré más con mis opiniones.
Tal vez le interese saber la decisión que he tomado.
¿De qué se trata?
Mañana subiré a la cima.
Haya vuelto o no.
No sin nosotros.
Voy a ir solo.
Claro que si desea venir no hay nada que se lo impida.
Excepto tal vez, la montaña.
La fuerza de voluntad es algo importante.
La voluntad. ¡La voluntad de conquistar!
¿Nunca se dan por vencidos?
Martin, por favor.
¿Para qué discutir con él? No se puede razonar con alguien así.
¿Por qué tenemos que aguantar esos discursos?
Por favor, Martin, no hagas nada ahora que estamos tan cerca de la cima.
¡Eso es lo único importante para ti, llegar a la cima!
Esta montaña se ha convertido en el símbolo de tu padre,...
...pero conquistarla no te va a ayudar.
Nada te va a ayudar si no encuentras algo más importante para ti...
...que esta montaña o que tu padre.
¡Y eso no ocurrirá nunca!
- No hables así. - Es la verdad, ¿no crees?
Nuestro súper hombre nos ha dejado.
- ¡No puedes hacer nada! - Sí que puedo.
Subirá esta montaña pero lo va a hacer con nosotros, como cuando empezamos.
- ¡No podemos irnos sin Andreas! - ¿Por qué no?
- ¡Se lo prometí! - ¡Yo no!
- ¡Martin, escucha! - Mira, no soy yo quien ha...
...roto el grupo, sino Hein. Esto es algo personal entre él y yo.
- No se va a salir con la suya. - ¡Es muy peligroso!
Por favor, ten cuidado.
¡Espera, será mejor que te lleves mis gafas!
No, no las necesito.
Una escalada muy difícil, ¿no, Sr. Ordwey?
Por desgracia hay que pasar por una cornisa.
No aguantará más de un hombre.
Ya no podré seguir facilitándole el camino con mis huellas.
Tome.
Voy a ir solo, Ordwey.
No diga tonterías.
¿Acaso piensa que necesito su ayuda?
Sí. Y yo la suya.
- Coja la cuerda. - No.
Empezamos juntos y acabaremos juntos.
No. No vamos a acabar juntos. Yo lo conseguiré solo.
Pero Vd. no va a conseguirlo.
¿Quiere que le diga por qué?
Porque yo soy fuerte. ¡Y Vd. débil!
¡Porque yo tengo fuerza de voluntad y Vd. no!
Porque yo lucho por unos principios.
El principio de nuestra superioridad,...
...que vivirá, luchará y conquistará el mundo.
Vd...
...es igual que los otros.
No lucha por nada.
¡No se mueva!
Deme la mano.
¿Qué le pasa, súper hombre?
Sólo hay uno.
¡Martin!
¡Estás helado!
Le ha cegado la nieve, es mejor que le bajemos enseguida.
¡No!
Debes seguir; puedes hacerlo.
Deme su pañuelo. Le cubriré los ojos.
¡Por favor, sigue, Carla! Puedes conseguirlo.
- Será mejor bajarle. - Por favor, Carla, continúa.
Puedes alcanzar la cima.
No, Martin. La cima ya no es lo más importante.
- ¿Está caliente? - No toques.
- Vamos, échate. - No, otra vez, no.
- Es un segundo. - Estoy bien.
Cállate.
Oye, Carla,...
...estaba pensando... en ese momento en que decidiste que...
...tal vez yo era un poco más importante que esa montaña.
¿Seguro que no te arrepentirás algún día?
Jamás.
Dígame, Nicolas: ¿si un americano se casa con una extranjera...
...puede volver con ella a América?
Sí, pero la chica... tendría que tener buen carácter.
¡Claro, es cierto!
Escucha, nunca te lo he preguntado, ¿tienes buen carácter?
No está mal.
Hoy es jueves.
El próximo tren a Ginebra no sale hasta el lunes.
Cuatro días es demasiado tiempo...
...cuando dos personas quieren casarse.
Sí, pero son las cuatro y media, es tarde.
¿Qué va a ser tarde? Ese tren siempre se retrasa.
- ¿Entonces a qué esperamos? - ¡Deprisa!
¿Cree que lo conseguiremos?
¡Lo hemos conseguido, el tren está ahí!
Theycame2001
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