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¿Quién de ustedes tiene la seguridad de conocer a su pareja?
¿Cuántos saben de esa persona que tienen al lado?
Ese hombre, esa mujer, ese ser con quien viven, comen, duermen,
respiran, tienen sexo a veces.
Y está sentado o sentada frente a la pantalla en silencio.
Les propongo un ejercicio.
Giren la cabeza.
Mírenla.
Observen bien.
Y háganse dos preguntas.
La primera.
¿Qué es lo que ustedes buscan en esa persona?
Y la segunda.
¿Qué es lo que esa persona busca en ustedes?
Hacelo.
No pasa nada, yo te espero.
Selva, llegaron.
Que pasen.
Si no está de viaje...
Está en la oficina, si no está cansado, tiene un torneo de golf, que su jefa
esto, que su jefa lo que... Diez años diciéndome que me va a blanquear. Ay,
güey. Y acá estamos.
Primero por su mujer.
Norma se murió y nada.
Después por sus hijos.
Bueno, güey. Uno internado por cocainómano.
Fue él el que estuvo insistiéndome durante años para que nos casemos.
Y justo ahora que nos estamos por casar, se le paraliza la cara.
Sí, pero yo no lo hice a propósito, Laura.
¿Le podés explicar que no tiene que ver con el matrimonio esto?
Y nada, el domingo pasado también lo mismo.
¿Qué pasó?
Que me dejaste sola.
Bueno, sí, en rigor sí, pero era la reunión de exalumnos. No, sí, no me
interesa. No sé, estoy en otra etapa.
Es raro que no te interese algo que es muy importante para mí.
Como mis hermanos. La otra en Alemania, bien lejos.
Ahí apareció el partido.
Más tarde las elecciones.
¿Te gustó? Ahora que sos senador y no podés porque bla, bla, bla.
Por más que insista no hay solución. ¿Qué más tengo que esperar?
¿Qué más tengo que esperar?
¿A quién tenés que esperar?
En resumen, seguimos sin cojar.
Está exagerando, como siempre.
No quiere entender que por trabajo tengo que viajar. Lo mismo que fumarme a mi
jefa nueva.
Lo tengo que hacer porque si no me echan.
Y los torneos de golf, lo mismo. Me obligan a ir.
No es mi deseo jugar al golf. Bueno, puedes un día decir estar con tu familia
y... Vuelve a exagerar, ¿no? Mi jefa nueva.
¿Sí?
Imagínate el día del casamiento.
Las fotos en esta situación.
Si la pasa bien en la fiesta y la preocupación son las fotos, le podés
cambiar la cara con Photoshop.
¿Vas a seguir repitiendo que tenés todo dado vuelto o ya podés hablar sin
hacerte el pelotudo?
Yo creo que estamos así.
¿Dejamos acá?
Ok. Perfecto.
Permiso. Y pasaje. Gracias.
Están llegando los falderones.
Ah.
Selva.
Sí. Quería contarle que yo también estoy de festejo porque estoy pensando en
aplicar para una beca en Londres.
En Goldsmith.
Estuve averiguando y parece que ayuda muchísimo la recomendación de un
Bueno, exalumna en este caso. Y pensé que quizás... ¿Qué?
¿Qué pensás?
No, que usted podría hacerme una carta. ¿Vas a renunciar?
Sería para el año que viene, de todas maneras, esto.
Así es lo que tengas que hacer.
Bueno, pues ya.
El amigo más fiel del hombre no es el perro, sino el inodoro. Digamos la
Pero lo pasamos muy bien, lo pasamos bárbaro.
Qué bueno. Qué maravilla.
Descansamos. Sí.
Fuimos a una excursión, embarcados, fuimos a la feria de... Sexo.
¿Eh?
Cogieron.
Eh... Coger... Bueno, tenemos 43 años de casado, dos hijos, cuatro nietos con el
adoptado, un perro y...
Compartimos la misma casa hace tantos años.
Somos como hermanos. Yo no quiero excusas acá.
Por favor, porque se van a pasar 15 años más acá adentro.
Números quiero. Una vez.
No, no. Una y un cuarto.
Y un octavo.
Está muy bien, está muy bien, está muy bien. Un octavo una vez por semana es un
montón, es un montón. ¿O no?
Sí, sí, así que está bien.
Superan el promedio de mis pacientes.
Pero no digan nada.
Qué poco que hace el amor la gente, ¿no? O la pareja que venimos acá, ¿no? Y por
algo vienen acá.
Es cierto.
Bueno.
Vamos a terminar acá.
Pero tiró perfume.
No, no, todavía faltan como 40 minutos.
Vamos a despedirnos acá. Yo quiero agradecerles.
Quiero desearles una vida maravillosa.
Pedirles disculpas por mis errores.
Pero bueno, fueron mis primeros pacientes.
Gracias. Nada que perdonar. Nada.
Solamente agradecerles. Agradecidos totalmente. De por vida, Selvita.
Te vamos a extrañar, ¿eh?
Permiso, por acá.
Llegó el momento.
Tan esperado y tan temido.
¿No? Vamos.
Elba.
Gracias.
Gracias. Ay, ay, ay.
Solo más.
Quería leerles lo que Weir dice sobre esta carta que está a la derecha de la
pantalla.
Las cabezas conservan su expresión como si hubiesen quedado vivas. La de la
derecha, símbolo de la realeza, la inteligencia y el querer, que no abdican
morir. Los rasgos del rostro de la izquierda no han perdido nada del
femenino, pues las afecciones no mueren y el alma ama más allá de la tumba.
Esto es hermoso.
Mors canua vitae. A muerte, puerta de la vida.
Hay como... Bien.
Seguimos la semana que viene.
Esa forma de cerrar te delata el pasado de psicólogo.
Ojalá fuera solo eso.
Gracias, profe. Chao, chicos.
Cuídense. Chao, profe. Gracias.
¿Qué ven que está esto?
No, no, tengo que ir a cortarme el pelo. ¿Por qué? A mí me gusta.
Bueno, ¿tomamos un vino?
Alcohol no.
¿Estás bien?
Muy loca.
Si te venís un tiempo para acá, yo tampoco puedo dormir.
Nos hacemos compañía si somos buenos en eso.
No es momento para que te preocupes por mí.
Siempre me preocupo por vos.
¿La fatiga?
Nada.
¿Vos sabés lo que te digo? Que, ¿sabés? Se sienten y se quedan ahí callados.
Dios, Dios, ese tiempo que se hace chicle.
Yo tenía una pareja que atendía martes 8 de la noche, último horario. No lo
olvido más porque le tuve una bronca.
Ella tenía una voz soporífera e insoportable.
Él tenía una incapacidad de elaboración increíble.
Yo todas las sesiones pensaba, ojalá que me digan que no viene más, ojalá que me
digan que no viene más. Bueno, cinco años los atendí. Cinco. Dios mío.
Ay,
estoy borracha.
Estoy muy triste.
Sí.
Se fueron.
¿Has leído el alta?
¿A quiénes?
Los martes.
Ah, no, no.
Esos empezaron a llorar mis cortes y pararon.
Tan lindo es eso, sí.
Sí, pasa tanto.
Ay, me siento tan culpable.
¿Con qué?
Con los calderones.
Porque él se quería quedar. Y yo dije, no, terminamos acá, ya está.
Y si le hubiesen quedado, qué sé yo, no se hubieran ido.
El camión no los hubiera chocado.
Para, para, para.
¿Vos pensás que mataste a tus pacientes?
Eso es algo contrafáctico, eso no lo puedes saber.
Mira, a lo mejor...
Los dejaba decir horario, no los pisaba un camión, pero ellos, diez cuadras
adelante, atropellaban a una familia entera.
Todo se sincronizó para que estuvieran en el lugar equivocado en el instante
fatal, perfecto para la muerte, ¿no?
No, no, no, no. Eso no lo manejás vos, Elvita.
Qué injusto.
No se merecían ese final.
¿Quieres... ¿Quieres preguntarle algo a las cartas?
No.
¿No te quedas? Otro día.
Una foto adentro de tu casa, muéstrame. Demasiada aire libre me preocupa.
Temo del iberito de las noches, la era vacía, desodorante olor a coco.
No, querido Ignacio.
Cuánto bronceador, Facundo.
¿Qué dice?
Súper like.
No.
¿Y vos, corazón de melón?
Permiso.
Selva, ¿te acuerdas de la entrevista que había quedado?
¿Los que me vieron en el programa?
Sí.
No, no me acordaba.
Bueno, ¿quiere que los haga esperar un poco afuera?
No, hacelos pasar.
Bueno, permiso.
Por acá, por favor.
Gracias.
Permiso.
Hola.
¿Qué tal?
Hola. Hola.
Hola.
Siéntense.
¿Acá?
Donde quieran.
Pueden elegir, ¿eh?
Yo estoy bien. No, sí.
Estamos bien. Bien.
Bueno.
¿Te duele mucho?
Un poco.
Mucho tiempo con la mano en la misma posición.
A ver.
Se te salió un botón. La puta madre.
Quizás me voló.
Nacho, retarde.
¿Estoy bien?
Joda.
Estás hermosa.
¡Ah!
¡Levantate!
Acuérdate que yo... Tengo el botón.
Sí, no tiene nada esa pared. Está paseada así, yo la vi, le puse la regla,
fuera de plomo esa pared. Está fuera de plomo, déjala así.
Y le preguntamos a don Carvalho si no la última vez pasa a recibir.
No preguntes nada, déjala como está.
¿Entonces la dejamos así?
Sí,
déjala. Bueno, la dejamos así, queda así.
La pared va a quedar así.
Fuera de plomo está, fuera de plomo. Muy difícil, no se caiga su mirada.
Pero ya te dije que no quiero que me pongan un ghostwriter.
Yo sentiría que me estoy fallando a mí y a mi público.
A tu público.
Claro, pero esto no es un video de YouTube, es un libro distinto.
No.
No.
Decime. Sí.
No, contesta, contesta.
¿Quién era?
Mi marido.
Tu marido.
Wow. ¿Estás casada?
Wow.
¿Y tenés hijes?
Sí, tengo un hijo, Ramón, de cinco años.
Ah, Ramón. Me encanta el nombre Ramón.
Es lindo.
Sí, me encanta.
Bueno, algo que pensaba es que puede ser un libro que lo leas de derecha a
izquierda. Las páginas, me las imaginaba rosas.
Elías. Elías.
¿Qué hacías?
Mirando.
Me contó Isacio, che. La cagada con el yeso.
La cagada que se mandaron ellos.
Bueno, no sé.
Acá el responsable de la obra sos vos, Elías.
Al inversor le soba el huevo izquierdo. ¿Quién se mandó la cagada? Lo único que
quiere es que se le cumpla con la fecha.
Y si no se cumple, el que tiene que poner la jeta soy yo.
Las fechas se van a cumplir, viejo.
Tranquilo. Te espero.
Sí.
Bueno. ¿Vamos a tu casa el domingo?
Pero el vino lo llevo yo. Porque ese vino berreta que toman vos y el otro y
Pablo se puede tomar. Viejo, hay que levantar un poco la puntería.
Bueno. Me voy que me está esperando tu madre.
Chao. Saludos por allá.
Gracias.
Estoy en 20 ahí.
Estoy cerrando. Salgo y te veo en la puerta, ¿sí?
¡Ey! ¡Ey!
¿Ramón?
Uy, ¿dónde está? ¿Lo perdí otra vez?
Me encajó todas las cosas.
¿Tu día bien?
Bien. Prácticamente todo el día con el libro del youtuber.
Ese. Checo, qué memoria.
Hola.
de ballenas.
Ya lo vi 15 veces. ¿Te lo puedo contar? Estas ballenas están sufriendo porque
están tirando bombas abajo del mar para buscar petróleo.
Se dice que se escucha como una bomba nuclear.
Alcanza 300 .000 kilómetros cuadrados.
¿Qué haces, Vago?
¿Qué?
¿Pasaste el nivel?
Sí, hace un intento. Ese mono me volvió un poco loco, pero bueno. Raja ya.
Hace la tarea.
Vale.
Gloria. Hola.
¿Ves como rabiones?
¿Alguna novedad?
El pilitero no vino hoy otra vez.
Puta madre, ladrones.
Le falta un botón.
Sí, estaba flojo.
¿Podremos reemplazarlo con alguno?
Bueno, a ver, te me fijo.
¿Eli? Está fuera.
Entonces, ¿preferiría tenerlos acá?
¿Me estás hablando en serio?
¿Porque pensás que va a haber alguien mirándolos todo el tiempo?
Hagamos una cosa.
Me los traes mañana a las siete de la mañana.
¿Por qué?
Bueno, lo lamento, viejo, lo lamento.
Mi vida.
Mi vida.
¿Cómo te fue la clase hoy?
Ay, muy bien.
Salvadura la clase.
¿Por qué?
Tuve un día complicado.
¿Fuiste a tribunales?
Ya no aguanto más a nadie. Te juro, no los quiero ni ver.
Hola. ¿Saludar?
Mi amor.
Entonces, vos estás casado con... Liliana.
Doce años.
Y tenés dos hijos.
Renata y Bruno.
Y vos estás casada con... Con Alex.
Hace siete.
Y tengo un hijo, Ramón.
¿Qué son ustedes?
Amantes.
Hace un año.
¿Y para qué vinieron?
¿Seguís sin contarle a nadie?
Qué ganas de poder contarle esto a alguien, ¿no?
¿A quién le contaría?
A Liana.
Es un horror. ¿Por qué me miras así? Bueno, fue un acto reflejo. No, no.
Me estás aplastando.
Es un acto reflejo, qué sé yo.
Le contaría a mi hermana.
Pero en persona.
Si no viviera en la otra punta del mundo, se lo contaría a ella.
Tequila. ¿Ganas que pasara algo?
Que todo esto se solucione, no sé, como un milagro.
Marta. ¿Ah? ¿Qué sabes, Asia?
Hola. Hola, llegó mami. ¿Cómo están?
Hola, mi amor. Bien.
¿Todo bien? Estoy hecho un asco. Me voy a bañar y cocino algo.
¿Querés que cocine yo, Burgas o otra cosa? No, otra cosa.
Yo cocino igual.
Ahora vuelvo.
Estuvimos tomando una clase de trekking, pero tenía unos problemitas motri... Te
quiero, te trofe, de volar. Por ahí me salen unos pelos en la cola.
¿Qué le encuentras a este pibe?
No lo entiende, papi. No lo entiende.
¿Puedes bajar un poquito el volumen?
Genio.
Es para gente joven. Ah, claro.
Mi amor, mira.
¿El panadero?
Bajá y volván, por favor.
Mucho. La tabla está aquí.
Para estar en pareja con alguien, tenemos que negociar. Para que dos
estén juntas durante mucho tiempo, es inevitable la negociación.
Bien, una vez que despejamos esta pregunta Shakespeareana, negociar o no
negociar, la cuestión es, ¿hasta dónde somos capaces de negociar?
¿Somos capaces de negociar nuestra libertad?
Y cuando hablo de libertad, por supuesto que estoy hablando de fidelidad, porque
la infidelidad existe, no hay duda.
Pero se habla.
Se negocia.
Pero para, ¿por qué el ganadero hornea menos pan este mes? Dale, gorda, confía
en ti.
No,
esta la voy a dejar para el final.
¿Por qué para el final? Ya te dije, mi amor. Porque es divertida.
Bueno, bueno.
Bueno, esto con nosotros.
Gracias.
Ey, ¿qué haces?
La infidelidad va a seguir existiendo siempre, aunque no se hable de ese tema.
Hay infidelidad en parejas que están bien, en parejas que están mal. Es un
esto. Es para viejos.
Bueno,
bueno, bueno, perdón, perdón.
Voy a escribir una novela gráfica.
No me entiendes. Voy a escribir mi libro.
Pau, ¿y para qué vinieron?
Queremos hacer terapia para separarnos.
Análisis.
Uy.
Perdón, ¿eh?
¿Hola?
Sí, papá. Sí.
Sí, papá, sí.
Sí, te dije que... Sí, sí, va a estar bien.
¿Sí? No, no, no, es que ahora no puedo.
Perdón, ¿eh?
Momento locutorio.
No, laburo.
Entonces, me decían, se quieren separar.
¿Entre ustedes?
Sí. ¿Podríamos venir hasta dos o tres veces por semana, si es necesario?
Claro, o sea, podemos armar un paquete, como de hacer un precio.
No. Sácatelo de la cabeza, eso.
Sabemos que esto es poco convencional.
Necesitamos de tu ayuda.
Sí, antes de perder todo.
Bueno, terminamos acá.
¿Y hay que pagar esto?
¿Cómo hacemos?
¿Volvemos el jueves como hoy?
Me comunico con ustedes en todo caso. Por favor.
Es que solos no podemos.
Lo intentamos hace mucho tiempo y reincidimos.
Somos como, no sé, eh...
Dos alcohólicos.
Yo no soy alcohólica, me imagino que debe ser así.
Nunca atendiste, no sé, a un adicto al juego.
Esto es lo mismo.
¿No hiciste un juramento hipocrático vos?
Si Cela les cobra... Y los acompaña a la puerta.
No me escuchó. No, parece que no.
No entiendo, es que me siento como juzgada.
¿Te parece inmoral que seamos dos amantes?
No sé, yo pensé que venía al consultorio de una psicóloga, no al despacho de un
juez. Me considero analista.
Gisela.
¿Viste que yo andaba con un mal presentimiento estos días?
Pero ¿quién lo iba a imaginar?
Pero ¿te acordás que te lo dije?
Te despierto.
¿Cómo estás?
Por ahora, perfecto.
Que siga así, ¿no?
¿Sabés qué?
Atendí una pareja hoy.
Una pareja nueva.
Amantes. Que se quieren separar.
Entre ellas.
Curioso, ¿no?
Y hot.
¿Hot?
No sé.
Hot.
No sé.
¿Lo tomaste?
No, creí que los iba a llamar para confirmarles.
Ay, la televisión, la televisión.
Esto es agüita. A ver, ¿está bien?
Gracias. Salud.
Cuidado, despacito.
Muy bien, muy bien.
Buenas. Bueno, aquí estamos.
En otro bloque.
¿Quién sos vos?
Yo soy el reemplazo de Carmen.
¿Estás comiendo chicle?
Sí. ¿Lo podés tirar, por favor?
Gracias. Sí, claro.
Cómo no. Ay, ay, ay, Servita.
Esto es la tele.
¿Cómo estás?
Bien, bien. ¿Vos?
Te podría decir que en este momento me iría a la mierda de un modo que no lo
podrías creer. Me voy con vos, avísame si te vas. De veras, como Telma y Luis,
¿qué te parece?
Qué bueno, ¿no?
Fantástico.
Cinco, cuatro, tres.
Yo soy Telma. Dos. Vos sos Luis.
No quiero ni contarte lo que son estos días míos, porque es mi casa.
El saxo es una maravilla, ¿no? Como instrumento no hay nada igual.
Saxo, no sexo.
Porque el que toca la guitarra está bastante bueno también.
Aquí estamos.
Qué suerte tener que presentarte.
La gurú del amor, ¿eh?
Querida Selva.
¿Con qué nos vas a incomodar hoy? A ver, contanos.
Sí, el tema de hoy nos va a incomodar porque es un tema que nos cuesta a
Vamos a hablar de los cambios.
Modificar conductas.
Reconocer nuestros errores. Qué difícil. Entender al otro. Muy difícil porque
cuando pasa el tiempo es difícil cambiar, ¿o no?
Hay gente que aunque pase el tiempo siempre es más moderna que los jóvenes.
Bueno, yo tengo una tía a quien quiero mucho y le voy a mandar un beso.
Bueno, yo soy de un pueblo y mi tía siempre fue la rara, la que se animaba a
cambiar y la gente le tenía miedo.
Porque la gente le tiene miedo a los cambios.
Y sobre todo cuando los cambios los producen seres queridos.
¿Vos sabés qué? A mi consultorio vienen y me dicen muchas veces, mirá, hazlo a
mí, a mí me gustan las cosas simples, me gustan siempre las mismas cosas.
Y esto antes a mi mujer, o a mi marido, le gustaba pero ahora le molesta.
Pero el problema no es lo que le molesta al otro, sino por qué nos aferramos
siempre a las mismas cosas.
¿Es por comodidad?
¿Por qué creen que es?
Es porque a veces no nos animamos a ver que hay otras
opciones, que hay otros caminos.
¿Cómo hacemos para animarnos? Hay que romper el equilibrio.
¿Cómo hace uno para subir una escalera?
Uno pone un pie y el otro pie queda en el aire, flotando.
¿Para qué? Para después dar otro paso y encontrar un equilibrio superador.
Podemos quedarnos, si queremos, con los dos pies en el mismo escalón. Y
seguramente vamos a estar tranquilos, no vamos a tener miedo.
Pero no es lo más conveniente.
Hay que romper ese equilibrio, hay que perder el miedo, hay que animarse,
animarse a dar ese salto al vacío.
Tome, el botón que me pidió.
Yo pedí que me lo cosiera.
No, usted me dijo si tenía uno de reemplazo.
Hable claro y las cosas van a ser claras.
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