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¿De dónde eres?
¿Y a cómo?
Gaeta. ¿Si Talia no? ¿Tú ya cómo? El chico que murió en el exorcismo. A mí no
era de Gaeta.
Pues le está mintiendo.
Nadie le pregunta por qué tiene un arsenal en la cabeza.
Muere un hombre, luego muere otro. Y ella está ahí, malmetiendo. Pero no le
basta, no ahora quiere que tú la ayudes. Escúchame. Yo me entero de todo. De eso
y de más cosas. Tengo buenos informadores. Tu marido se fue porque es
Que ves fantasmas y cosas de esas.
You know what I fucking want.
Yes, sir.
What the fuck are you doing?
You wrecked a three million dollar necklace, you fucking bastard.
Por favor, te quiero estar tranquilo.
¡Está en mi camino!
Aquí en el ayuntamiento, a las 12 .30 horas del sábado 9 de septiembre,
comparecen quienes acreditan ser Francisco Javier Cercas García, fíjate,
que éramos así, y Cristina Fuentes Pérez, al objeto de contraer matrimonio
en virtud de la autorización recaída en el expediente número 73B.
Quiero hacer constar que se han cumplido todas las condiciones legales
necesarias para la celebración de este matrimonio civil.
sin que en la audiencia sustitutoria de dictos se haya presentado impedimento ni
obstáculo alguno. O al menos eso espero.
Paco. Paco, ¿qué pasa?
¿Qué pasa? ¿Qué pasa de qué?
Te estoy viendo la cara, Paco. ¿Te pasa algo?
Estoy bien, estoy bien, es verdad.
Pues sonríe.
Que más que en una boda parece que estás en un funeral.
¿No te gusta el catering? El catering está bien.
¿Entonces qué es, Paco? Llevas días así, es como si tuvieras la cabeza en otra
parte.
Está todo bien, de verdad. ¿Vas a contarme qué te pasa?
Que primero los caso y luego me los traigo aquí a nuestro hotel. Que me anda
cojonar, me aché.
Que parece que me estoy aprovechando de mi cargo para hacer negocios.
Tú no has traído aquí a nadie. Han venido porque está muy bien de precio.
Sí, pero la gente, ¿sabes? La gente habla.
Y estas cosas salen en los periódicos y luego en mi cara la que aparece en
portada. ¿Qué quieres hacer?
¿Cerrar el hotel mientras eres alcalde?
Por favor, por favor.
Cualquiera de esos que critican podría haber abierto un hotel aquí, como
nosotros. Pero no lo han hecho. ¿Y sabes por qué?
Porque es más fácil hablar que trabajar.
Aquí, aquí, ¿eh? A ver. Ponte las gafas, cariño. A ver.
Gracias, Juan Carlos.
Muy bien, ¿eh? Guapísima.
Gracias. Tú y yo nos partimos el lomo cada día para sacar este adelante.
Sí.
¿Entiendes? Que sí, que sí.
Ha llegado ya.
Ay, Dios.
Dios, todos son problemas. ¿Qué pasa? ¿Qué pasa ahora?
La tarta, que no llega.
Dime. ¿Dónde estás?
Estoy llegando.
No deberías haber ido. Solo no has dormido en toda la noche. Estoy bien.
bien.
Solo que... No me lo puedo quitar de la cabeza.
Deberíamos hablar con alguien. ¿Con quién vamos a hablar, Susana?
¿A quién le vamos a contar esto, joder?
Lo que no entiendo es por qué la tiene que traer Tomás. Porque es el primo de
novia y es tu regalo de boda. Se han peñado en que la tiene que traer de una
pastelería de cefúlvera. Y aquí estamos todos, esperando.
No sé.
Igual cuando lleguemos a casa ya no está.
Esta noche lo hablamos con más calma. Quítatelo de la cabeza.
Es que es imposible.
¿No entiendes que es imposible?
Joder, estoy volviendo loco. Es un espejo.
Un espejo.
Un espejo.
Tomás, ¿estás bien?
Tomás.
al comarcal.
Tomás.
Tomás. Tomás. Estoy aquí.
Estoy aquí.
No llevaba el cinturón puesto, Paco.
Se ha comido el cristal con la cabeza. Menos mal que el airbag ha amortiguado
poco el golpe.
¿Qué coño es esto?
Es tardo.
Yo no quería ampliar la farmacia, pero el edificio tanto.
Compramos el piso de arriba.
El que está justo encima.
Llevaba más de 50 años cerrado.
Todo estaba tal y como lo dejaron.
Muebles. La cama hecha con las sábanas, la colcha, la almohada.
Las reformas pueden volver loco a cualquiera.
No fue por las reformas.
Ha sido el espejo.
Es mejor que lo veas por ti mismo.
Sigue ahí, ¿verdad?
¿El qué?
Ya está, ya está.
¿Qué pasa, Paco?
Perdona que te moleste.
Ya sé que estás en la consulta, pero es que no sabía con quién hablar.
No me asustes, ¿qué ha pasado ahora?
No te lo puedo explicar, tienes que verlo tú.
¿Dónde estás?
En la farmacia, en el piso de arriba.
Termino aquí y me voy para allá.
Gracias.
Tienes mala cara.
Joder, no sé eso.
Fíjate la meta, ¿lo ves?
¿El qué? El libro.
Muy bien.
Ahora gírate.
Joder. No me extraña que Tomás se termine la estrella cuando encuentra un
Hay algo que se lee en el lomo del libro.
¿Qué pone?
Rodrigo.
Entonces el evangelio de Judas existe.
Es que al parecer se trata de uno de los evangelios apócrifos.
Son los evangelios que la iglesia nos admite como inspirados por Dios.
Entonces hay más evangelios de los que salen en la Biblia.
Qué docenas somos.
Está el de Juan, el de Santiago, el de María Magdalena.
Claro, sí, es famoso.
Y por eso todo el mundo quería contar su versión.
No, no es eso.
Es que en realidad son textos gnósticos. Es una secta dentro del cristianismo.
Les ponían estos nombres para darles importancia, para que parecieran
auténticos. ¿Qué dice?
No lo sé.
Mira, aquí hay un PDF, pero no... A ver.
Judas levantó los ojos, vio la nube luminosa y entró en ella.
¿Qué pasó?
No lo sé, porque faltan aquí cinco líneas.
Tú sacrificarás al hombre que me reviste.
O sea, que Cristo le pide a Judas que le traicione.
Eso parece.
Cristo pactó previamente su muerte con Judas.
Le llaman el evangelio de la traición.
La idea es muy simple.
Dios es todopoderoso, ¿de acuerdo?
De acuerdo. O sea, que sabe todo lo que va a ocurrir.
Sí. Lo sabe y lo consiente porque forma parte de su plan, el plan divino. Se
supone. O sea, que la traición de Judas también forma parte del plan.
Cristo quiere ser traicionado. Es Cristo que le pide a Judas que le traicione.
Para que la salvación sea posible.
Entonces, si Judas no le traiciona, Cristo no terminaría en la cruz y no
resucitaría. Vamos a ver. De hecho, Judas es el mayor de los santos porque
entrega su alma para que Cristo cumpla con su destino.
Judas se sacrifica por él.
Era remedio. ¿Qué? Eso es lo que decían los cainitas.
Perdona, 100 gramos de jamón de york, queso de burbos.
Sí. Y, escucha, la morfinita esa que me diste el otro día, ¿te queda algo? Sí,
pero tengo un chorizo picante buenísimo.
¿Pica mucho?
No, no repite, además.
No, hombre, no. Pero cómo puede ser que en toda mi vida yo no había oído hablar
de esto.
No es un tema que surja así como así en el sermón del domingo. Bueno, pero esta
historia de los cañitas lo pone todo en entredicho, ¿no?
Como todo.
Joder, pues la religión. Si resulta que Judas estaba haciendo lo que le decían,
eso lo cambia todo.
¿Por eso desapareció el Evangelio?
¿O lo hicieron desaparecer porque era bastante molesto?
En principio, sí.
¿Cómo que en principio?
Siempre ha habido sospechas de que esta herejía tenía sus adeptos, incluso hoy
en día.
De hecho, no deja de tener cierto fundamento lógico. ¿O sea que lo
No, pero es tan ilógico como la versión oficial.
Los atributos del Señor siempre han dado problemas.
La cuestión esencial siempre ha sido la cuestión del mal.
¿Por qué Dios permite la existencia del mal?
¿Por qué?
Si un hombre no puede elegir entre el bien y el mal, es libre.
¿Para que seamos libres?
Pero eso significa aceptar el sufrimiento de los inocentes, la
injusticia, el crimen.
No es tan fácil ser libre.
Sale caro.
¿El mal es necesario para que exista el bien? Pero si el mal es necesario es
como decir que es bueno. Los que hacen el mal solo interpretan su papel dentro
del planeta. divino.
Sería como decir que es bueno hacer el mal.
Eso es lo que defienden los cainitas.
¿Ahora qué viene todo esto?
Viene que hay algo que sí que es imposible de entender.
Más que la cuestión del mal.
Mucho más.
Te dije que no quería volver a verlo.
No se me ocurre otra persona que pueda saber algo de esto.
No, hombre, Elena.
Subimos.
¿Qué?
¿Qué, qué, qué?
No puede ser.
¿Y ahora cómo vas a explicar esto?
No es una alucinación.
No estamos histéricos ni drogados.
¿Qué vas a hacer?
Te vas a encerrar en tu casa y no vas a hablar del tema como la última vez.
No hay truco.
¡Hostia!
La puerta está abierta.
¿Qué?
No se puede.
Diga abierta.
¿Qué coño está pasando aquí?
¿Lo habéis visto?
Acaba de pasar alguien.
He visto a alguien al otro lado de la puerta.
A ver esa sonrisa.
Lúgrate. Haz lo que te dice este señor.
Sonríe un poco, como cuando estás contenta. Ahora está contenta.
No, amor, no está contenta. Mira la cara que trae. Carroso.
¿Qué tal? Oye, ¿puedes venir?
Sí, ya vuelvo, ¿eh?
Un minutillo, un minutillo y medio.
¿Pero por qué no sonríes?
Los padres son lo peor.
¿Sabes qué pasa?
Ahora todo el mundo tiene una cámara de puta madre en el móvil y esto no se
valora. Mira, Juan Carlos, yo sí que lo valoro. Oye, ¿no tendrás una de estas
cámaras de seguridad que se colocan en los edificios pequeñitas? ¿Estas? ¿Son
para el ayuntamiento?
No, no, para el hotel.
Últimamente hay mucha ladrona en su hotel.
¿O te vas a tener que ir a Ceboll y al Mediamarkt?
No, pero para ir tú, ¿eh?
Necesito cuatro horas, necesito ya.
¿300 euros es suficiente?
Pero, oye, ¿por qué voy a ir yo? Bueno, porque así te sacas algo de dinero.
Hombre, mandas a todo el mundo al Mediamarkt, normal que no te valoren.
Al final terminarás cerrando el comercio local, te lo digo. Como no te
espabiles.
Dejadme solo.
¿Cómo? No.
No. Voy a pasar aquí la noche hasta que descubra qué pasa.
No puedo permitir que te expongas otra vez.
Es peligroso. No, por favor.
Vamos a dejarlo solo.
Confía en mí.
Vamos.
Cerrar la puerta.
Lo contrario de la fe no es la duda, es el miedo.
Y no hay que tenerle miedo al miedo.
a dejar solo, no me jodas. Espera, mira.
¿Has puesto cámaras? ¿Tú estás loco? Si pasa algo lo tenemos grabado. Ya, pero
no le has dicho nada.
Claro que no. Quiero saber si tiene algo que ver con todo esto. Pero si no sabía
nada de lo del espejo.
Y tampoco sabía nada del ternero, de la ouija y al final termina todo
señalándole a él. No me jodas, Elena.
Es así.
¿Esto es idea de tu mujer?
No. Ella no sabe nada.
Ah, pues parece idea suya.
No, ya le quiero echar del pueblo, pero yo le he dicho que no tenemos pruebas.
Claro, pero con esto igual, ¿sí?
O no, a lo mejor no. Cuanta más información tengamos, mejor, ¿no? Que no
idiota que en diez minutos va a descubrir esas cámaras y entonces ahí te
ver. A ver qué cara pone. No te creas, son muy pequeñas últimamente y me he
tirado toda la tarde escondiéndolas.
No me gusta nada esto.
Esta es la aplicación. Te la descargas. El password es Pedraza. Y así lo puedes
ver desde tu casa.
No. ¿Pero por qué no? ¿Por qué no? Porque es una mala jugada.
¿A ti te gustaría que te grabaran sin decir nada?
Además, que yo ya sé que lo que está pasando ahí es verdad. Tan verdad como
tú y yo estamos hablando aquí.
No necesito desenmascarar a nadie.
Llevas una hora.
¿Papo?
Sí. Llevas una hora.
Ya. ¿Te vienes a la cama?
Hay algo que no me ha sentado bien.
Bueno, te espero en la cama.
Ahora voy.
¿Qué haces con el móvil?
Merche, qué susto me has dado.
¿Qué haces con el móvil? Son las cinco de la mañana.
Es que no estaba mirando la hora, que no me puedo dormir y me levanto mañana a
las siete.
Ya. ¿Ya qué?
Estabas con el porno, Paco.
¿Qué porno? ¿Qué dices? Lo triste no es que lo veas. Lo triste es que me lo
quieras ocultar.
Perdona. Si quieres hacer el amor, me lo dices.
Ahora no me apetece, pero tú dímelo.
Gracias por ver el video.
Buenos días.
Buenos días.
Me he quedado dormido.
Perdón, lo siento.
Habrá que intentarlo otro día.
Mire.
Ya ha pasado.
Pero se está grabando toda la noche.
Solo por seguridad. ¿Seguridad de qué?
Mira tu reflejo.
Está vivo.
Y ahora tenemos pruebas.
Gracias.
Es él, ¿verdad?
El de la otra habitación.
Es Giacomo.
¿Te das cuenta?
El perro refleja tus miedos.
Saca lo más oscuro que tienes en la cabeza.
Piensa en Tomás, el farmacéutico.
A él le pasaría algo parecido.
No dejes que esto acabe contigo.
Lo estás amenazando.
Déjale que se vaya.
Mira.
Ahí había un espejo.
Ayer no pegué ojo. No podía dejar de mirarlo.
Estaba convencida de que en cualquier momento iba a verle abrir los ojos.
Cada traumatismo es distinto, ¿no?
Nunca sabes cómo va a reaccionar el cuerpo humano. Hay veces que necesita
así, como latente, para recuperarse.
Sigue ahí, ¿verdad?
Perdona.
Si pasas la mano sobre la mesa, puedes sentir el libro.
Al pasar la mano, puedes moverlo.
Eso significa que existe.
Que lo que es falso es nuestro lado.
¿Entiendes?
Deberíamos verlo, pero no lo vemos por algo... algo oculto.
¿Me sacas un café?
Antonio.
No tengo monedas, Elena.
¿Sí?
Mira a tu amigo que se anda con cuidado. Están muy cabreados.
¿Quién? ¿Y por qué dices eso?
El de Roma.
¿Me estás hablando de Vergara?
¿El cura?
Van a por él.
Y ahora saben que la tienes tú.
¿El que tengo yo?
La moneda.
Porque yo les escucho por las noches, pero muy bajito.
Hay que estar muy callado.
Me duermo y me empiezan a hablar.
¿Y qué te dicen?
¿Eso qué significa?
Joder, Paco, es un mensaje.
Ya, ya, ya.
¿Para quién?
¿Para quién va a ser? Para Vergara.
Lo que hay detrás de esa puerta le afecta a él directamente, lo del hombre
sentado en la silla. ¿El qué?
El chico que murió.
¿Ya cómo?
Sí.
Ya.
No le van a sacar nada, lo sabe, ¿verdad? Pero si le presionamos
vi distinto, estaba muy afectado.
¿Qué pasa?
¿Cerraste las contraventanas?
Esto es lo que vas a hacer el resto de tu vida.
No vengas con sermones, Elena, que aquel cura soy yo. Venga, aparta. Llegaste
aquí escapando.
Huyendo de lo que sea que te atormenta.
Aparta. Pensabas que no te iba a encontrar, ¿no?
Pero lo ha hecho.
Y está aquí, al otro lado del espejo.
Pero como no eres más que un cobarde, quieres destruirlo. ¿Qué quieres, que me
enfrente a mis miedos?
Con manual de autoayuda del aeropuerto. ¿Qué coño sabrás tú de miedo, Elena?
Rómpelo.
Rómpelo si quieres.
Pero va a volver.
Ya lo has intentado todo, ¿no?
¿Lo has negado?
¿Me has dicho que era un montaje? ¿Nos has echado la culpa? Todo menos decir la
verdad. Ibo años culpándome a mí mismo.
No necesito un espejo para eso.
Quiero hablar contigo a solas.
Dile que se vaya.
Sal de aquí.
Tuvimos una oportunidad, pero la desaprovechamos.
Ellos nos querían de su lado. ¿Te acuerdas?
Pero no hicimos caso.
Nos creíamos mejores que ellos.
No era real.
Solo existes en mi mente.
La puerta sigue abierta.
Quieren darnos una segunda oportunidad.
Pero tenemos que responder con un gesto.
Algo que demuestre que estamos de su parte.
Porque es tan importante.
Lo sabes muy bien.
A ver, se está apagando.
No la tengo yo.
Quítasela.
Es la moneda.
Quieren la moneda.
¿Tanto te cuesta?
Si no lo haces tú, lo haré yo.
¿Que no quieres que te oigan?
Yo
no
vas a hacer nada.
¿Quieres hablar con él?
Está aquí conmigo.
¿Cuántas veces has soñado hablar con él?
Y suplicarle a que te perdone.
No.
Aparta, te voy a tirar la puerta.
¿Te recuerdas a nosotros?
No.
Me han matado.
Queremos saber si aún nos sirven.
Quiero reposar.
Queremos solo tu perdón. Estamos en la misma situación.
Entraporados en el recuerdo.
Que... Que me lo quiera a Luis.
Giacomo, perdóname.
Risco, por sentirte.
Perdóname, Giacomo.
Pensaba que...
Cuando me preguntasteis por los Cainitas, no os dije toda la verdad.
Bueno, por fin, joder.
La secta sigue viva.
Siempre lo ha estado.
A lo largo de los siglos.
En Roma.
¿Dónde si no?
No me gusta hablar de los enemigos de la iglesia, sobre todo porque la mayoría
pertenecen a la misma iglesia.
Los Cainitas buscan hacer todo el mal posible.
Porque esa es la manera de seguir los verdaderos designios de Dios.
Son como los católicos, pero ahora ves.
Tienen sus sacerdotes, sus obispos, sus reliquias.
¿Es el reflejo oscuro de Dios?
Vení.
¿No has visto esto, Paco?
La sangre de San Ambrosio.
Esto es un trozo de la esponja con la que dieron de beber vinagre a Cristo.
El resto está en el escorial.
La iglesia atesora a los objetos que han estado en contacto con Jesús o los
santos.
En principio como testimonio, pero en realidad es mucho más que eso.
¿Qué quieres decir?
Son objetos de poder.
Han estado en contacto con lo divino.
¿Entiendes? Su sola presencia los protege. Como los caimitas.
Ellos también tienen sus propias reliquias.
Exacto. Pero ellos no buscan la sábana santa ni la sangre de San Ambrosio.
quieren objetos que hayan hecho daño a Cristo.
El sufrimiento de Dios es la más poderosa de las energías. Los clavos de
cruz, las espinas de la corona, la lanza de Longinos.
¿De quién?
Longinos, el soldado romano que atravesó el costado de Cristo con su lanza.
Las 30 monedas de Judas.
Encontrar las treinta monedas supondría el derrumbamiento definitivo de la
cristiandad. Quien reúna las treinta monedas tendrá en su poder un arma más
poderosa que el mismo arca de la alianza. Pensadlo un momento.
No hay mayor dolor que la traición.
Tú tienes una de esas, Helena.
No podemos permitir que caigan sus manos.
Solo yo puedo impedirlo.
Los conozco.
Conozco sus puntos.
Débiles, sumanidosos.
Les gusta el enfrentamiento.
Disfrutan cuando el rival está a su altura.
Porque nos han presentado en medio del pueblo armados hasta los dientes y han
acabado con todos nosotros.
Porque les gusta jugar.
Quieren enloquecernos.
Pero yo soy más fuerte que ellos.
Tú no aguantarías un asalto, Elena, créeme.
Tenemos que guardar la moneda en un lugar seguro.
Aquí, en la sacristía.
Puede que tenga razón.
Quizá debería ir a casa a buscar la moneda y traerla aquí, que es donde
que estar.
No te asustes.
Tranquilo.
Vámonos.
Vamos. No.
Tú te enfrentas al espejo solo.
Después de todo lo que ha pasado, creo que tengo derecho a ser yo la que la
devuelva donde pertenece.
Tú quédate aquí.
A lo mejor nos estamos equivocando, ¿sabes?
¿Qué está aquí?
Elena, me dijiste que irías a tu casa y has venido aquí a la consulta.
¿Qué pasa?
¿No te fías de mí?
¿Crees que soy uno de ellos?
¿Me voy a traicionar?
Antes tenías miedo y ahora pareces muy seguro de ti mismo.
¿Qué ha cambiado?
¿Qué te ha dicho el reflejo?
Piénsalo un momento.
¿Para qué iba a decirte toda la verdad?
Yo las entiendo, pero no soy uno de ellos.
Hace años ya como me dio la moneda y creo que debo protegerla nada más.
Si te la presté fue para alejarme un poco de ella porque me pesa como una
Y creo que ahora debo guardarla en un lugar más seguro.
Quédatela si quieres.
No quería protegerte.
Estará en la iglesia.
Por si me necesitáis.
Hubiera sido más fácil decir la verdad desde el principio, ¿no?
Solo intentaba apartarnos de todo esto.
Es muy difícil creer que toda esta locura siga existiendo hoy en día,
la gente va a trabajar, se casa, paga la hipoteca.
Yo solo espero que todo esto merezca la pena.
Porque ya hay gente que ha muerto por ella.
¿Qué haces? Le mando un mensaje a la una. ¿Y qué le estás diciendo ahora?
Cualquier cosa menos la verdad. El caso es que venga. Y que venga ya.
Quieto. No te mueras.
¿Qué, padre?
¿Estás dando un paseo?
Olvida el mensaje.
¿Qué? Mensaje de Paco. Olvídalo.
No hace falta que vayas a la consulta de Elena. Está todo bien.
Está todo bien.
Ahora vas a volver al cartel y no le vas a contar a nadie que me has visto.
¿A nadie?
En media hora te quiero ver en la iglesia.
¿Qué? Dígame la moneda.
Para de tres.
Una.
Dos.
Escúchame. Y si no es él.
Si este es el del espejo.
¿Dónde está Vergara?
¿Vergara está dentro del espejo?
La lucha entre el bien y el mal.
Ahora voy a deciros dónde se encuentra el mal.
Desde luego no lo busquéis en el infierno.
El mal está a vuestro lado, en el corazón de vuestra propia casa. El mal
señor que está resolviendo en televisión prometiendo solucionar todos vuestros
problemas. Unos problemas que en realidad él mismo ha creado.
Os engaña, os miente y vosotros le votáis una y otra vez.
¿Por qué?
Por miedo.
Porque preferís lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Vamos a ver cómo pasamos al otro lado.
¿Qué hace?
¿Qué hace?
¡Hostias!
Como en Alicia.
Paco.
Ven, por aquí.
Dios quiere justicia.
Dios quiere que denunciemos a los que nos manipulan con sus palabras a la vez
que nos roban lo que es nuestro.
Todos los días nos encontramos en un caso nuevo en el periódico. Sí, es
de vez en cuando dejan caer alguno para que parezca que todo está controlado,
pero vuelve. Y son siempre los mismos.
Que lo sabéis, que lo aceptáis.
Ya sabéis de quién os hablo.
Aquí también tenemos uno de esos que saluda por la mañana, te da la
mano por la tarde y por la noche te muerde en el cuello.
Ese chupasangres se ha hecho con la mitad del pueblo y va a hacerse con la
mitad. ¡Eso es verdad!
¡Ladrón! ¡Maldito sea! ¡Ese alcalde! ¡El culpable de todos!
¡Sin vergüenza!
Tranquila, Merche.
Tú también eres una víctima. La ambición de tu marido le ha hecho abandonar la
iglesia para celebrar ceremonias paganas ahí enfrente.
Después desprecia la santidad del matrimonio juntándose con esa mujer que
tratos con los animales.
¡Helena!
Ahora él come de su mano.
Y nada va a impedir que esa alimaña se haga con todo el pueblo. ¡Desgraciada!
Nada y nadie excepto nosotros.
¡Nosotros!
dónde está tu moneda
¡Mira esto!
Elena no está.
Parece ser que está todo bien, pero quieren asegurarse.
Dicen que se puede despertar en cualquier momento.
¿Pero qué ha pasado, Paco?
Un accidente en casa de Tomás.
Ya sabes que están de reformas, pero tranquila que no ha sido nada, solo ha
un golpe.
He intentado llamarte, pero es que me ha sido imposible.
Tranquilo. Nos vemos en casa, ¿vale? Vale.
¿Tú dónde estás?
Oye, Paco, que... ¿Qué?
Nada.
Que necesito verte.
No tardes, por favor.
Sí, enseguida voy.
Os habéis librado por los pelos.
¿Qué dices?
Habéis jugado bien, pero la pelota está en vuestro campo y volverán.
Antonio, déjame un poco tranquilo, ¿vale? Sé bueno.
Quieres descansar, ¿verdad?
Sí, quiero descansar. Quieres que termine el partido.
Sí, quiero que acabe el partido y volver al vestuario.
¿Cómo se hace eso?
Pinchando la pelota.
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