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Usted es el capitán de los ejércitos del señor.
Es verdad.
Yo maté a un chaval provocándole de un salto. Es un cista, venga, no me jodas.
Lo echan de Roma y nos lo mandan aquí.
Exacto, al culo del mundo.
Vienen a por usted.
No van a parar hasta que la encuentren. ¿Qué es lo que buscan? Si quieres,
quédatela. Solo es un trozo de metal.
Yo no sé ni por qué la guarde, no vale nada.
Este es un pueblo tranquilo. Aquí nunca pasa nada.
De pronto llegas tú y se monta la de Dios.
Alguien quiere asustarme.
No está de la loro, ni de la nosa.
No voy a prenderle a ella.
Voy a que sea él a dármela.
¿Y no dice nada del niño?
Se inventan la mitad.
Dicen que puede que fuera robado y que estará enterrado en un pozo.
¿A qué le has quedado con la una?
En media hora.
¿Qué le vas a decir?
Elena, no se lo van a creer. Al final es nuestra palabra. ¿Contra qué? Contra el
sentido común.
¿Los dos vimos lo mismo o no? Lo que nos pasó fue que en un momento de crisis
nerviosa... ¡Que no estaba nerviosa! ¡Estaba aterrorizada! Pues más a mi
La mente utiliza esas imágenes que tiras de la cabeza y las proyecta delante
tuyo. A la gente normal le sucede cuando sueña, pero en casos como el nuestro
pasa estando despiertos.
Eso se llama alucinación.
¿Los dos tuvimos la misma alucinación? ¿Por qué no? Los dos estuvimos en esa
casa, ¿no? Y fuimos las telarañas de lana.
Elena. Ya veo que has estado hablando con el padre a ver gana.
¿Y si todo esto está pasando por su culpa?
No volvamos a eso, por favor.
Carmen dijo que él les había robado algo.
Que tenía algo que ellos querían.
Es verdad.
También lo dijo en la casa.
Pues lo que ellos querían es esto.
¿Una moneda?
Parece antigua. Nadie le pregunta por qué tiene un arsenal en la iglesia.
Paco nos está mintiendo.
Va de escéptico, pero él cree en esto mucho más que nosotros.
Es violento, pero también es muy inteligente.
Dame la moneda.
Es esa, ¿eh?
¿Ves?
Fíjate.
Sí, sí, es esta pata.
¿Estás segura? Sí, ¿no ves que cuando apoya levanta la cabeza para evitar el
peso? Sí, sí que tiene alienación, pero bueno, que todavía estamos a tiempo,
¿eh? Igual en un par de meses ya no podríamos haber hecho nada.
Sin ti estaría perdido.
¿Te apetece una copa?
¿Me cambio?
¿Y eso?
¿No me habías fijado qué te ha pasado en la cara?
No es fácil meter a los gatos en las jaulas, ¿no es?
Deberías venirte conmigo.
¿Para dónde?
Profesionalmente, quiero decir.
¿Cuánto ganas de la consulta?
Da igual, te pago el doble.
¿El triple?
No digas tonterías.
Además, tú ya me pagas suficiente.
Dentro de un mes empieza la temporada.
¿No te gustaría recorrer el mundo?
Nos lo pasaríamos genial, de carrera en carrera.
¿Y entonces quién iba a atender a las vacas, a los cerdos?
Joder, Elena, cualquiera.
Lo que tú tienes es un don y eso hay que aprovecharlo.
¿Es verdad que vas a vender el castillo?
Mantener esto es tirar el dinero.
Además, tu amiguito, el alcalde... Paco.
Sí, Paco.
Me está friendo impuestos.
¿No le has perdonado que te ganaran aquellas elecciones?
No, para nada.
Al contrario, me hizo un favor.
En mala hora se me ocurrió presentarme.
Ahora estaría como él, escuchando las quejas de todo el mundo.
Sin embargo, yo puedo coger el coche y en dos horas presentarme en Madrid.
Y cenar donde me apetezca.
Conozco un restaurante con dos estrellas Michelin. Va a ser que no.
Vale.
¿Y un café en la plaza del pueblo?
Gracias, Bernarda. Hasta luego.
¿Cuánto de buenos verle por aquí, señor Marqués?
No, Rogelio, ese era mi padre. Yo soy solo Roque, para todo el mundo.
Isabel, cariño, dos cafés. Uno con sacarina. Marchando.
Hola, Roque. ¿Qué tal?
¿Qué tal? Hola, Elena. ¿Qué tal?
Bueno.
¿Y ahora me vas a decir qué te pasa?
¿Estás como distante?
He hecho lo cansancio.
He tenido mucho trabajo.
O sea que no me lo vas a decir.
¿Enseguida somos amigos?
No, no te lo voy a decir.
¿Por qué?
¡Paco!
¿Qué hay?
Hola, Elena.
Hola, Paco. Un café, por favor.
Ponle un café al alcalde de los suyos.
¿Qué?
Mucho trabajo.
No me puedo quejar.
Hacía mucho tiempo que no te veíamos por aquí. He dado tantas vueltas que tengo
la cabeza como un bombo.
Con tanto gelat.
¿Con qué?
El cambio de hora al cruzar el charco.
¿El charco?
Eres la hostia, tío.
Bueno, ya veo que aquí las cosas no han cambiado mucho, ¿no? Pues no te creas.
Últimamente hemos estado muy entretenidos.
Bueno, es que Paco y Merche han abierto un nuevo matadero. Ya, ya, lo sé.
Yo me entero de todo. De eso y de más cosas, no te creas.
Tengo buenos informadores.
Perdón. Dime.
¿Sí?
¿A cuánto está?
¿Cómo está?
Bien.
Bien, mucho trabajo.
Me supone.
Y también, bueno, buen trabajo. ¿No te has tomado el café?
Perdóname. Estos quesos no son inútiles. Tengo que hacerlo yo todo.
¿Y Paco? ¿Por qué se ha ido?
¿Dónde coño estabas?
Por ahí.
¿Por ahí?
Venga, anda, recógeme las mesas.
A mí no me contestes. Que no comas tortilla, te he dicho. Es para los
Tengo que hacerlo yo todo.
¿Qué cojones haces?
¿Qué?
Como te pille tu padre. Si tú no le dices nada, no se entera.
Me vuelves a tocar y te rompo la cara, niña, tú.
¿Habéis cogido hielos?
¡Gracias!
Bueno, va, ¿lo hacemos o qué? Sí, ¿no?
¿Lo estáis diciendo en serio?
A mí me da yuyu. Va, tía, no seas water party. Bueno, cuando la cagada va de
valiente. Tienes razón, hemos venido a eso, ¿no?
Joder, tronco, a ver si utilizas el vaso del agua y jasta tus pringos, chavales,
que ha sido el puto guarro. Mira, bueno, ponemos los dedos aquí en el borde y
sin empujar, ¿vale?
Qué asco, tío.
¿De qué vais? ¿Qué pasa?
Chavales, lo estáis moviendo vosotros. Paraos quietos, por favor. Mira, si
a empezar a hacer el flipo, ya yo me voy. Yo no he hecho nada, ¿eh?
Pero si no me has empezado a preguntar y ya se mueve.
Seguro que es tu madre, tía.
¿Qué dices?
Deja a mi madre en paz, Donda.
¿Hace cuánto que murió tu madre?
Tres meses.
¿Y? Pues que seguro que está deseando hablar contigo.
¿Por qué va a querer hablar conmigo?
Porque se suicidó.
Mira, yo me voy. No, no, no te robes, tía. Igual no es tu madre. Igual es
de estos que tenemos alrededor.
Pregúntale cómo se llama.
¿Cómo te llamas?
G.
I.
A. Y.
Yaco.
¿Yacomo?
Yacomo. Hostia, ¿tú?
¿Es italiano?
¿Ves? Es ella.
¿De dónde eres?
¿Y a cómo?
Gaeta.
¿Gaeta?
¡Tócame las tetas!
¡Cállate, sin boya!
¿En serio lo estáis moviendo?
Que no, tía.
Pregúntale si está muerto.
¿Pero por qué le voy a preguntar eso, Monger?
Ya.
Está muerto.
¿Estás en el cielo o en el infierno? Si no se pregunta. Pregúntale primero una
cosa y luego otra, ¿no?
¿Qué?
¿Eso?
¿Qué?
¿O?
¿Estoy?
¿A?
¿Qué?
No tengo batería en el móvil.
Joder, qué susto, de verdad.
Ni alguien me ha chupado la oreja.
Tío, no tiene gracia. ¿Qué coño dices? Que no he sido yo, joder.
Cerdo, eres tío. Que yo no he sido, te lo juro.
¿Dónde estás, Sole?
Hija de puta.
¡Sole! ¡Sole!
¡Sole! ¡Sole no tiene ni puta gracia, en serio! ¿Dónde coño estás?
¿Habéis preguntado en los hospitales?
Pues ya estáis tardando, joder.
¿He traído esto?
Muy bien.
Gracias, Martín.
¿Alcalde? Estas botellas son de mi bar.
Hombre, Richi, pasa, hombre, pasa.
Tranquilo, no tengas miedo, que no te va a pasar nada.
No tengas miedo.
¡Ya, ya, ya!
¿Qué hemos hablado?
Enrique, por favor.
Que se te llevó la botella de la barra, concha.
Que tu hijo es un delincuente. A mí no es la primera vez que lo tengo calado. A
ver, Richi.
Podéis tener que ir con el sargento a declarar todos.
Pero todavía tienes una oportunidad de contarnos la verdad. El niño no sabe
que me lo ha dicho a mí.
A ver, Ricardo.
Si pasó algo entre vosotros, ¿eh?
Algún accidente, algo que no queríais que pasara, pero que se os ha ido de las
manos, ahora es el momento de decirlo. Porque al final todo se va a terminar
sabiendo. Que no pasó nada.
De verdad, que de repente no estaba.
Se apagaron las velas y cuando volvimos a mirar no estaba.
Eso que me estás contando no tiene ningún sentido. Nadie desaparece por
una ouija. Una ouija es una tontería muy peligrosa porque la gente se asusta y
al final la cosa termina con un disgusto. Sobre todo si habéis bebido.
Exacto. Y decir eso es decir que pasó algo pero que no me lo quieres contar.
Seguro que fumaron porras. Cállate, concha. Hemos encontrado estas
¡Para, viento!
¡Para!
¡Sensibilidad! ¿Qué?
Mira lo que tengo.
Llora que te va a caer una buena.
Nada. Ni una sola huella de algo sospechoso.
¿Entonces? No tengo ni idea, Paco.
O se fue porque ella quiso o la secuestraron entre todos.
Si hubiéramos visto algún signo de violencia, lo habríamos detectado en el
o en los chavales. Los hemos examinado uno por uno y no hay ni una sola marca
pelea, ni siquiera de forcejeo.
¿Qué ha pasado?
Algo me ha contado Curro, pero no me he enterado de nada. Los chicos que se
fueron ayer de botellón y solo no ha aparecido.
¿De Sole que Sole? La hija de Martín.
¿Martín? Tu guarder.
Si me necesitáis para cualquier cosa, yo conozco gente en el Ministerio del
Interior. ¿Y qué?
Nada, que si hay que hacer una gestión se hace o llamar a alguien para que
a echar una mano. Está todo bien, Roque.
Muchas gracias.
Buen servicio.
Por favor.
Buen servicio, dice. Como si fuera guardia civil.
¿Has visto con quién iba, no?
Pobre hombre.
Primero su mujer y ahora la hija.
Llevaban 20 años conmigo de guardeses.
Ella cocinaba y él vigilaba la finca.
Ahora le toca hacerlo todo a él.
¿Y qué fue?
¿Un cáncer?
Sí, uno de esos que te diagnostican de un día para otro.
Ella no pudo soportarlo.
Qué horror.
Se subió allí y se tiró.
Lo peor es que la niña estaba presente.
La vio tirarse.
Hola, Martín.
A ver.
Has hablado con sus amigos.
Con Evelita.
¿Y qué dice?
Pues lo que dicen los demás, que de repente no estaba.
Ya, pero algo más te diría.
Que se les aparecía un espíritu.
¿Un qué?
Un espíritu. Que estaban jugando a eso del vaso, lo de las películas. Una
Eso. Y que de repente les salió un espíritu italiano.
¿Italiano? Sí. Y digo yo, ¿por qué iban a decir algo así? Porque cuando alguien
se inventa una cosa de esas, me imagino que dice lo primero que le viene a la
cabeza. Que se te ha aparecido, yo qué sé, el demonio o algo así. Pero un
espíritu italiano que se llama Giacomo.
¿Giacomo te dijo?
¡Elvira! ¡Quieren hablar contigo!
¡Elvira!
Llevo así desde ayer.
Sé que no me estás escuchando.
Pero me da igual, yo te digo lo que siento.
La primera vez que hice una ouija, recuerdo que nos salió un fantasma que
llamaba Chucky.
Decía unas tonterías tan grandes que a la media hora ya nos aburrimos y nos
fuimos de marcha.
Al día siguiente lo volvimos a intentar.
Y volvía a salir Chucky.
Ahora ya nos entraba la risa. Nadie se lo tomaba en serio.
Hasta que de pronto... Chucky dijo que Amparo estaba con él.
Y que estaba bien.
Amparo era mi abuela.
Y ninguno de mis amigos sabía que se llamaba así.
¿Qué le preguntaste?
Le pregunté si estaba en el cielo.
¿Y qué te dijo?
Que no.
Estaba en el infierno.
Tampoco. ¿Entonces?
Me dijo que estaba en la niebla.
¿En serio?
¿En la niebla?
Al menos eso fue lo que entendimos.
¿Pero crecen estas cosas?
Sí.
No la vuelvo a hacer nunca más.
Pero recuerdo cada palabra de Zagulfa como si hubiera sido ayer.
¿Qué más os dijo, Yacomo?
Elena.
¿Cuánto hace?
Un mes.
Un mes sin saber nada de ti.
Entiendo que te haya costado volver.
Supongo que ahora ha visto desde la distancia las situaciones de violencia
extrema que vivimos.
Esto hace los nervios. Es difícil mantener la cabeza firme.
Pero tú eres una mujer fuerte y has demostrado una rara inteligencia. Se
Giacomo.
Y era de Gaeta, un pueblo cerca de Roma.
Lo he estado buscando en Google.
Y resulta que tu Giacomo, el chico que murió en el exorcismo, también era de
Gaeta. Así que no me jodas.
Empieza a preocuparme un poco esa obsesión que tienes con mi madre. Es que
curioso que esos cinco chavales, ¿no?, de todos los espíritus que hay en el
mundo, eligieran invocar a Giacomo de Gaeta para hacer esa sesión de
espiritismo. ¿Y cuál es tu nueva teoría? Que ha tenido algo que ver con la
desaparición. La tengo secuestrada y ahí, y abordazada.
No, no creo que la haya secuestrado.
¿Ha desaparecido?
De acuerdo.
Pero está en alguna parte.
¿Y tú me vas a decir dónde?
Mira, Lina, si tienes tan claro que yo he tenido algo que ver con la
desaparición, haz el favor de llamar a la Guardia Civil ahora mismo.
Hola, hola.
Muchas gracias de verdad por venir y acompañarnos en un día tan importante.
Bueno, creo que ha llegado el momento.
¿Paco?
Cariño. Paco, por favor.
El brazo. Paco.
Formar parte de esta comunidad internacional de hoteles con encanto es
auténtico honor. Llevamos mucho tiempo trabajando para... ¿Dónde está mi hija?
¡Sole!
Martín, por favor, vamos a encontrar a tu hija. ¡Déjame!
Martín, tranquilo, por favor, tranquilo. ¡Como uno de vosotros!
¿Le haya tocado un solo pelo a mi hija? Te juro que le meto dos tiros.
Martín, por favor.
¡Sole! ¡Sole!
¿Dónde está mi hija, por favor?
Para de grabar.
Calma, calma.
Está bien.
¿Vale? ¿Qué haces tú?
No sabía a quién contárselo.
¿Tu amiga está segura de que era ella la que estaba hablando por teléfono?
No sé, dice que no se le entendía bien.
¿Pero quién iba a ser si no?
Pues no lo sé, alguien que quisiera asustaros.
Lo van a hacer otra vez.
Esta noche.
¿El qué?
Hijo. No, tienes que impedir eso.
Vane dice que Soled se lo pidió.
Que es la única manera de que ella pueda volver.
¿Dónde lo van a hacer?
¿En el cementerio?
No quieren que nadie les vea.
Van a la casa abandonada.
Abajo hay unas bodegas.
Joder, no te lo tendría que haber contado. No te preocupes, esto es algo
queda entre tú y yo.
¿Me lo prometes? Te lo prometo.
Tengo miedo.
¿Están aquí?
Por aquí se entra a las bodegas.
Venga, estamos, pero ya verás.
Chicos, tenéis que dejar esto ahora mismo.
O sea que una amiga, Elvira.
Una amiga, ¿no? Bien, bien. De puta madre.
Feresbane.
Lo que tenéis que hacer es llevar el teléfono a la policía y que ellos
la llamada.
Yo miro el registro y no hay nada. Da igual, ellos sabrán lo que tienen que
hacer. No podemos esperar.
Soledad ha dicho que hagamos esto y lo que vamos a hacer. ¿Y si pasa algo?
¿Y si lo intentamos y alguno de nosotros desaparece?
Es que es fuerte.
Hacedlo.
Hacedlo ya.
¿Eres tú, Soler?
Joder, ¿qué cojones?
¿Cómo podemos ayudarte?
¿Quieren?
Quieren hablar contigo.
¿Con quién?
¿Con quién quieren hablar?
No.
No. No, yo no voy a entrar en esto.
Oye, Elvira, ¿le dices a tu amiga, por favor, que o hace lo que le dice la
o se le va a tomar por el culo de aquí?
Elena, creo que deberías hacerlo.
Por Sole.
No sé por qué tienes tanto miedo después de lo que va diciendo mi madre por ahí
de ti.
¿Qué es lo que cuenta tu madre?
Que tu marido se fue porque estás loca.
Que ves fantasmas y cosas de esas.
¿La?
¿Nos?
¿La?
Moneda. Danos la moneda.
¿Qué moneda?
¡Hostia puta, tío!
¡Otra vez no, no me jodáis!
Esa es la Salena Martín.
Vamos.
Habla tú con ella, Paco, porque yo no entiendo nada.
¿Qué?
¿Qué de qué?
Lo has visto, ¿no?
Yo no he visto nada.
Estabas delante. Paco, si te digo que no he visto nada, es que no he visto nada.
Estaba haciendo la guija, miro hacia arriba y ahí estaba ella. Así como te lo
cuento y como comprenderás, estoy muy alterada. Bueno, pero algo te habrá
No ha abierto la boca.
Bueno, ha dicho que quiere confesarse con el cura. Eso yo no lo he escuchado.
lo ha dicho a mí, Elena.
Estamos un poquito tensos, ¿no? Es que yo no tengo por qué andar dando
explicaciones a nadie. Si estaba haciéndole agüijas es porque los chicos
pidieron a mí. Nadie te está preguntando nada, Elena.
Cálmate, por favor. No, es que ya sé cómo funciona esto.
Mañana van a empezar a decir todos que era yo la que la retenía, que yo soy la
culpable, que he sido yo la que les ha metido esta idea del espiritismo en la
cabeza. Tranquila.
Ahora lo único que importa es que has ayudado a encontrarla. Y no sabemos
pero está ahí con su padre.
Dime, cariño.
Cálmate, por favor. No, no, todavía me sento un rato.
Pues venga.
Ave María purísima.
Sin pecado concibido.
Siento mucho lo de tu madre.
Cuando ocurre una desgracia como esta, todos nos sentimos culpables.
Quiero que sepas que tu madre te quería cuando ocurra.
Y que nada de lo que ha ocurrido es culpa tuya.
Yo no he venido a hablar de mi madre.
No estoy aquí porque quiera.
¿Cómo?
Me han dicho que hable con usted.
¿Quién te lo ha dicho?
Sus amigos.
¿Y sabe que me hablas?
Querían que le dijera algo.
Lo siento mucho.
¿Por qué, niña?
Porque va usted a morir antes de que anochezca.
Se toma uno por la mañana.
Apúntalo para pedirlo.
Por favor, señor, siéntate aquí.
Es el corazón. Caballero, ¿qué está tomando? Yo creo que es captopril.
Captopril, vale.
De 100 miligramos creo que es un infarto. Vale.
La gente está aterrada, Manuel.
La segunda muerte en dos meses.
La gente siempre está aterrada.
Venga, no me jodas. La chica le dice que se va a morir y una hora después el
hombre está muerto. Es para acojonar a cualquier... Hombre, si tienes el
hecho una mierda, te para alguien en medio de la calle y te dice que te vas a
morir, digamos que eso no ayuda.
Ahí está con el padre.
¿Qué le dijo la chica cuando habló con ella?
Recreto de confesión.
Padre, por favor, ¿le habló de esto?
¿Cómo? ¿Le amenazó con hacer cosas como esta?
¿Se ha hablado con Elena?
No.
Bueno, sí.
Algo tenemos que hacer.
Lo que hay que hacer es decirle a la gente que esto fue una desgracia, nada
Ese hombre estaba mal del corazón y que se tomó una medicación. Ahí termina el
misterio. A ver.
¿Cómo pueden tener la despachatez de estar ahí mirando?
Joder, todo el mundo dice que estoy poseída, tía.
Ni puto caso.
Son todos unos paletos.
Que no, tía, que tienes razón.
No es normal lo que me pasa.
¿Pero qué te pasa?
Que desde que estuve ahí... ¿Ahí dónde?
No lo sé, tía, al otro lado.
Era como... un sueño, pero de verdad.
Bueno, pues eso, que desde que estuve ahí veo unas movidas muy raras.
¿Cómo raras?
La gente.
La gente no es igual.
Tiene como... como colores alrededor.
¿Qué?
Es como una cosa que te rodea.
Tú ahora la tienes azul, ¿vale?
Pero tranquila, que eso es bueno.
El señor que murió tenía un borde rojo, casi negro.
Eso te pasa con todo el mundo.
¿Ves toda esa gente?
Todos azules.
Hay algunos casi blancos. Dos niños.
En cambio, ahí al fondo, ¿le ves?
¿A quién?
¿El del ramo de flores?
Sí.
¿Qué le pasa?
Elvira, ¿dónde está el cariño?
Tranquila, ¿qué pasa?
¿Por qué hemos quedado aquí?
Es por Sole, que me da miedo.
¿Por qué dices eso?
Ven.
Es Sole allí.
¿Quién? El que están atendiendo ahora.
¿Qué le pasa?
Que Sole dice que se va a morir.
¿Tú estás segura precisamente?
Sí, sí.
Dice que tiene algo alrededor, no sé.
¿Una hora? Sí.
Eso, dice que hay unas buenas y otras malas y que este parece que...
¿Cuándo te lo he dicho?
Ahora en su casa.
Le he estado siguiendo, por eso te he llamado. ¿Y qué quieres que hagamos?
No sé, igual hay que decirle algo. No, no, no hay que decirle nada porque eso
sería una locura.
Ya va a salir, ¿qué hacemos? No, no vamos a hacer nada. Oiga.
¿Sí?
Disculpe.
Tranquila. Coge aire.
Eso es.
Yo le paré.
Le iba a avisar, pero él sigue andando.
Nadie tiene esa culpa. Ni tú, ni yo, ni Sole, ni ese señor.
Esto es un accidente. Un accidente es cuando no se sabe lo que va a pasar.
Y nosotros lo sabíamos.
Ella lo sabía.
¿Pero por qué?
Tranquila, eso es.
Se supone que tengo que decirle que todo es pura casualidad y no es verdad.
Claro que es verdad, ¿no? Me dijiste que el hombre se distrajo, que se estaba
mirando cuando cruzó la calle. Ah, que lo provocamos nosotras.
¿Eso es lo que estás queriendo decir?
Esa manera de pensar no nos viene bien, Elena.
Y entonces, ¿cómo quieres que piense si esto se nos está yendo de las manos otra
vez? Y la única persona que nos podría ayudar a entender algo pasa de todo.
Hablé con él.
Dice que es todo secreto de confesión.
Pues lo tiene que estar alucinando.
Tienen que pensar que esa niña es una bruja o algo así.
¿De verdad me dices que no vamos a hacer nada?
A ver, que se me cobre.
Venga. Venga, sube.
Sube con cuidado.
Agárrate.
Ya te está liando otra vez.
La gente está asustada. Tengo que echar una mano. A mí no me cuesta nada. No te
cuesta nada, ¿eh? Claro, disfrutas con ello.
Yo no he dicho eso.
¿Entonces qué es? Yo lo único...
Te veo. Es que esa mujer no sabe qué inventarse para enredarse.
Paco, desaparece una niña y ella se pone a hacer espiritismo con sus amigas.
Muere un hombre, luego muere otro y ella está ahí, malmetiendo. Pero no le
basta, Nora quiere que tú la ayudes.
¡Escúchame!
Sí, sí.
Cariño, tú tienes responsabilidades, ¿eh? Tienes una reputación que mantener.
Esto no es bueno para el ayuntamiento.
Y menos para los negocios.
Que lo hagan otros. Vale.
Pero no te metas.
Sole.
Sole, cariño, abre la puerta.
Que está aquí don Manuel.
Que ha venido a verte.
Sole.
Habla con él.
Que te ayudará.
Sole, soy el padre Bergar. Abre la puerta.
No respira.
Sole, sole. No respira.
Sole. Así.
Ya está, ya está. Tranquila.
Tranquila, ya pasó. Ya está, ya pasó. Tranquila.
Tranquila.
¿Está bien, cariño?
No ha hecho lo que le pidieron.
¿Por qué no lo ha hecho, padre?
Ahora ellos me culpan a mí.
Está delirado.
Es roja.
Casi negra.
Es el aura.
Es la mía.
Es la de él.
Va a ser hoy.
Esta noche.
Ya está.
Ya está.
Respira.
Respira.
Ya está.
Te dije que no te metí. Pero tú, ala, si no quieres taza, taza y media.
La niña se intentó ahorcar, Merche. Si no llegamos a estar allí es que no me lo
quiero ni imaginar.
¿Qué está pasando en este pueblo, Paco?
No lo sé.
Pero eso no es lo peor, ¿eh?
La niña le dijo al cura que el próximo era él.
¿En serio le dijo eso?
¿Cómo lo oyes?
¿Y él qué dijo?
No, se quedó callado y se fue.
Hay que echarle.
¿Cómo? Que no puedes seguir en este pueblo, Paco. Mira cómo está todo el
Mírate a ti.
Es que es el cura del pueblo, no el alguacil del ayuntamiento. Y ni siquiera
puedo echar, ¿sabes? Pues te vas a Ceguevia y hablas con el obispo.
Ah, ¿y qué le digo?
Por la verdad, ¿eh? Que desde que llegó no podemos dormir. Así de claro.
¿Y es culpa del cura?
Joder, es evidente.
Vale, a ver.
Yo soy el obispo. Vas tú y ¿qué le dices?
Pues eso, que desde que apareció ese hombre no han parado de ocurrir
Ah, muy bien. ¿Y sabes lo que va a decir?
Que mi argumentación es una mierda.
Y me va a llamar gilipollas, ¿sabes?
A mí no me hables así, Paco.
Pero es que si acusas a alguien es porque tienes pruebas. Y si no te
Porque decir que este hombre tiene algo que ver con lo del ternero, con la
desaparición de Sol y con la muerte del señor de las flores, es hablar por
hablar. Ha estado en la cárcel, Paco. Y nadie nos dijo nada.
En este pueblo tenemos derecho a tener un cura normal.
¿Sí o no?
Lo que dice la niña es verdad.
Y mañana el cura está muerto.
En el nombre de Jesucristo, el Padre, el Hijo y el
Espíritu
Santo. Amén.
Si antes de que anochezca no nos devuelve la moneda, destruiremos este
a las personas que más quieres.
Tu padre sabe que estás bien.
¿Quieres algo?
Agua. Gracias.
¿Mañana vas al colegio?
No.
Voy a instituto, en Sepúlveda.
Me lleva mi padre.
Eso está bien.
Céntrate en tus estudios y olvida todo lo demás.
La rutina ayuda a ordenar la mente.
Me han dicho que le dé esto.
Es para usted.
Dicen que si con esto no basta, que siga cortándome los dedos y las orejas.
O la lengua. O sea que usted les devuelva lo que están buscando.
¿Policía?
¿Policía?
Les llevo desde Pedraza. Desde el pueblo de Pedraza, en Segovia.
No, no. Es urgente.
Sí.
Sí. Están ahí.
Si hablas con ellos, voy a decirles que lo has hecho tú.
No, no, no. Para, para, para.
Vamos a buscar la moneda.
Se van a poner muy contentos.
¿Estás bien?
Solo estaba pensando.
¿Y qué estás pensando?
Que cada vez lo tengo más claro.
¿Qué es lo que tienes más claro?
Que deberías venirte conmigo.
Roque, no tengo ahora mismo la cabeza para pensar en eso. Ya, pero es ahora
cuando tienes que pensarlo.
Necesitas cambiar de aire, salir de este agujero infecto que te está volviendo
loca. No entiendo por qué los hombres terminan por llamarme loca últimamente.
que quiero decir es que todo eso que me cuentas sobre la chica, la oija, no sé,
te implica demasiado, Elena.
Intentas ponerte tanto en su lugar que al final terminas en su lugar y crees
esas cosas son ciertas y no lo son, Elena.
Cuando salgas de aquí te darás cuenta que no lo son.
Eso seguro.
Oye, ¿hay alguien en tu casa?
No. Pues te has dejado las luces entendidas.
Perdona, no estabas. He tenido que romper el cristal. Lo siento, tenía que
entrar. ¿Qué hace este cristal de mi casa ahora mismo? Escúchame.
Le hablaste de la moneda a la niña.
¿Qué? A Sole o a alguna de sus amigas les hablaste de la moneda. No lo has
Elena dice que te vayas. Y si no, te saco yo.
Elvira estuvo en casa.
Debió ver todo esto y se lo contó a Sole. Tiene que ser eso, no puede haber
explicación. Sole, cariño.
¿Qué han hecho?
Ha sido de ella.
No es verdad.
¡Hijo de puta!
Tranquila, cariño. Todo va a salir bien, ¿eh? Ni te muevas, ¿eh?
Tranquila, ¿eh? Vamos a ir al hospital y todo va a salir bien. No.
¡Rocket!
¡Rocket!
¿La has encontrado?
No hables con ella. No le digas nada.
¡La tengo yo!
Dámela.
¿Para qué la quieres? Elena, cállate.
Para que salgan de mi cabeza.
¿Tú también los ves?
Están aquí.
Es por tu madre, ¿verdad?
Tu madre está muerta, Sole. Y nadie iba a poder resucitarla, ni siquiera ellos.
¿Me oyes? Tu madre se quitó la vida porque estaba enferma, nada más. No
absolutamente nada que ver contigo.
Te quería.
Y no quería que la vieras sufrir. Tú no tienes ninguna culpa.
Eres como ellos. Tú también quieres utilizarme. Sí, soy como ellos. Quiero
utilizarte. Porque no eres más que una adolescente estúpida y muerta de miedo.
Atrévete a plantarnos cara.
Cierra tu mente.
Que no hay nadie.
Solo tú puedes hacerlo.
¡Callaros!
¡Piensa en tu madre!
¡Piensa en tu madre, Sole!
¡Ellos no pueden luchar contra eso!
¡No! ¡No!
¡Piensa en tu madre!
¿Cómo estás, Ole?
Bien. Bueno, ahora hacen todo esto muy bien, pero esa cicatriz que hará hay
siempre. Como la tuya. O sea, quiero decir, ¿cómo estás?
Lo mío no es nada.
El cuchillo chocó contra las costillas y no llegó a perforar el pulmón.
Dentro de todo, he tenido suerte.
¿Sabes algo de Martín? Está fuera.
Pastillado hasta arriba. No se entera de nada.
No sabría dónde está el pobre.
Dile que por mí no se preocupe.
No pienso poner ninguna denuncia.
¿No vas a contar qué pasó?
No sé lo que pasó.
Entró, me clavó el cuchillo y no recuerdo nada más.
Bastante tiene ya, ¿no crees?
Bueno.
Bueno, yo... Gracias, Roque.
¿Has hablado con Vergara?
Sí. Me ha contado su versión de los hechos.
Ah, espera.
Déjame que adivine.
¿Que yo le hablé a los chicos sobre la moneda?
¿Entonces Soler se obsesionó con ella? Sí. ¿Como estaba muy afectada por la
muerte de su madre, se autolesionó para castigarse? Más o menos.
Me imagino que su versión no coincidirá con la tuya, ¿no? Mi versión no le
importa a nadie.
A mí sí que me importa, Elena.
Tu mujer tiene razón. Eres el paño de lágrimas de todo el pueblo.
Bueno, olvídate de esa obra. Sabes que conmigo puedes hablar.
Cuéntame qué pasó. Pasó que Vergara entró en mi casa buscando esa
¿La moneda?
Rompió el cristal de la puerta del jardín.
Y registró toda la casa.
Luego pasaron cosas que no... que no sé cómo explicar.
No lo puedo imaginar.
No, no te lo imaginas. Nadie se lo puede imaginar.
Ojalá se lo hubieran llevado.
No la quiero en mi casa y no la quiero tener cerca.
Debería hacerle caso a Roque y salir de este pueblo.
Escapar antes de que me vuelva totalmente loca. Yo no quiero que te
no ha terminado aquí.
Van a seguir sucediendo cosas y yo no tengo el valor para enfrentar más que yo
solo.
Vete tú también.
No puedo.
Aquí está mi vida y muchas cosas a las que no puedo renunciar.
Tengo muchas responsabilidades.
Quédate.
Además, si alguien tiene que irse de este pueblo no somos ni tú ni yo.
Dígale que no.
Dígale a su eminencia que no se preocupe.
Hay que cuidarlo.
Hay que cuidarlo hasta que lleguen todos.
Hasta que llegue la hora.
La hora de Judá.
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