All language subtitles for La traición 051.mp4-es-CC1

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

[Conversaciones de fondo]

- Por nuestra causa no se debe detener el espectáculo.

Insisto en que salgamos afuera.

- No pretendas hacerte pasar por decente, que no te queda.

Tú no eres tu difunto hermano, Alcides.

- Por favor, cálmate, Arturo. Todo el mundo los está mirando.

- Yo no me creo el cuento de que este tipo

perdió la memoria y ahora resulta que es otra persona.

- Arturo, ya me cansé de tus idioteces.

Te advertí que nos dejaras en paz.

- ¿Se puede saber de qué me estás acusando?

- De que enviaste un hombre a la cárcel para que me matara.

Está bien, no quieres entender por las buenas,

no me dejas otra opción.

[Música tensa]

Te reto a muerte, Arturo de Linares.

- No, Alcides. Por favor, no lo hagas.

- Pobre Guille, se fue tan triste.

Se nota que se muere por mí.

- No debes tener tanta consideración por ese hombre,

te mintió.

Dijo que estaba enfermo, ¡y no lo estaba!

Deberías abandonarlo.

- No, pero, pero él lo hace por amor,

porque me adora, porque no puede vivir sin mí.

¿Usted nunca ha estado enamorado?

¿Nunca ha hecho algo así por amor, mentiras, trampas?

¿No hizo algo así por su esposa?

- Ni pienses que vamos a hablar de mi vida privada,

y menos contigo.

- Ay, yo pensé que usted y yo éramos amigos, doctor.

Pero, por lo visto...

¡mmm!...

Me estoy equivocando. Yo mejor me tomo esto y me voy.

- ¡Por favor, no te vayas! Habíamos llegado a un acuerdo.

Dijiste que te quedarías conmigo

si yo le salvaba la vida a ese tramposo del Guillermo.

- ¡Ay, pero eso fue un momento de locura!

¡Una locura de amor! Además...

veo que ya no me necesita, doctor.

- Estás muy equivocada.

Te necesito para que trabajes conmigo como asistente.

- ¿Como asistente?

No, no, no, no, no.

¿Sacando muertos otra vez? ¿Y yo solita?

No, señor, me voy.

Max: ¡No, te equivocas nuevamente!

Te necesito para que me ayudes en la investigación

de la hija de Soledad.

- Doctor, ¿usted en qué idioma habla?

Le he dicho que si usted vuelve a tocar a esa criatura,

yo lo parto en pedacitos.

Es más, lo denuncio a la policía.

- En realidad, lo que necesito

es que me ayudes en las anotaciones.

Tú sabes leer y escribir, ¿no? - Ay, por favor. Hmm.

La pregunta ofende.

- Solo tienes que escribir lo que yo te dicte.

Primero, vamos a mirar

la muestra de la sangre del bebé Medina.

- Mmm-hmm. Max: Vamos a compararla...

- Esto es un asunto de hombres. Por favor, regresa a tu casa.

- Alcides, por favor.

Alcides: Soledad. - No lo hagas.

Alcides: Regresa a tu casa. Por el amor de Dios.

- Señora, por favor, hágale caso a su marido.

Y le aconsejo que se consiga un vestido negro

y vaya preparando el sepelio,

porque no creo que sobreviva a la madrugada.

- ¡Arturo, por favor, no digas eso!

- Yo digo lo que me da la gana.

- ¿Qué manera son esas de tratar a una dama?

- Tú a mí no me vas a venir a hablar de modales.

[gritos]

- Por favor, resolvamos esto como caballeros, afuera.

- Quieto, señor Medina.

Un golpe más a mi patrón y su esposa se muere.

[Música dramática]

- ¿Por qué eres tan injusta, Antonia?

Soledad no tenía por qué escuchar la verdad sobre Lucas.

Ella lo adora.

- Perdóname, pero tenía que decírselo.

Lucas es mi hermano

y me dolió mucho que lo hayas echado de la casa.

Solo espero que Soledad lo encuentre pronto

y lo traiga de regreso antes de que sea tarde.

¿Y tú crees que yo estoy disfrutando

con lo que ha sucedido?

No sabes cómo me duele lo que pasó con Lucas.

Pero tu hermano llegó a un límite.

No solamente me faltó el respeto a mí,

engañándome con una artista barata,

sino que estuvo a punto de cometer una locura con Alcides.

- Tengo miedo de que Lucas vuelva al licor

y no pueda salir de ese bendito infierno.

Como aquella vez que sufrió tanto.

- Me da mucha pena con él,

pero alguien tiene que decirle la verdad.

No puedo permitir que Lucas

se siga comportando de esa manera.

- Solo espero que Soledad lo encuentre pronto.

Porque si llegó a pasarle algo malo a Lucas,

qué Dios se apiade de ti, Esther.

¡Qué Dios se apiade!

Alberto: Eso.

- Alberto, yo... ¿yo por qué estoy aquí?

A ver, ¿dónde está Rebeca?

- Ella está haciendo otra presentación.

Me dijo que lo acompañara.

- Ah, ya, ya. Ya, ahora ya, ya me acuerdo.

- Descanse un poco, don Lucas.

Lo necesita.

- Alberto.

- ¿Sí, señor? Alberto: Venga.

Yo no quiero que usted vaya a pensar mal de mí.

Ni mucho menos que vaya a pensar mal

de su patrona, la señora Rebeca.

Si yo estoy aquí, es porque...

yo fui muy amigo de su difunto esposo, ¿hmm?

Jeremías: ¡Arriba, Enrico! Tienes que despertar.

- Ay, don Jeremías, pero si está muy tarde.

- Nada de eso. Algo muy grave está por suceder.

- Hmm. ¿Y cuándo no?

- El asunto es muy serio esta vez.

Corre un gran riesgo la vida de mi mejor amigo, Lucas.

Ahora mismo está en casa de Rebeca y no quiero ni pensar

lo que le pueda pasar si cae en manos de esa bruja.

- Ay. Yo mañana voy a primera hora.

- ¿No me entendiste? Tienes que hacerlo ahora mismo.

Lucas es muy importante para la búsqueda de ese tesoro.

- ¡Sí, pero usted me dice eso para que vaya!

¡Usted es un mentiroso! - ¡No soy un mentiroso!

Ve ya mismo a ayudar a Lucas como puedas.

¡Ve! - Sí, sí, ya voy, ya voy.

- Estás cometiendo un grave error.

Mi problema es con tu patrón, no contigo.

Suéltala.

Eloísa: ¡Dile a ese idiota que la suelte!

- Te dije que te calles.

- Ni un paso más, señor Medina.

Mejor lárguese de aquí. - Suéltala.

- El que se va a tener que largar de aquí es otro.

Suelte a la señora. Suelte a la señora, por favor.

Alcides: Suéltala.

[Vidrio rompiéndose]

¡Don Alcides, cuidado!

[Golpe]

[Gritos]

[Golpes]

Eloísa: ¡Arturo, basta!

¡Contrólate!

[Golpes]

Lucas: Enrico, ¿tú qué haces aquí?

- Eso le pregunto yo, don Lucas.

¿Usted qué hace aquí?

Lucas: Ya lo ves, Enrico.

Tratando de ocultar mis penas.

Enrico, mi mujer me echó de la casa.

Perdí mi familia.

Esas, esas son las consecuencias

de ser una mala persona.

Solamente cuento con Rebeca, es mi única amiga.

- No diga eso, don Lucas. Ella es una mala persona.

- No te permito que hables de ella.

- Usted no la conoce, yo la conozco mejor que usted.

Don Lucas. - ¿Tú qué haces aquí?

Mejor vete por donde entraste, pero vete.

Rebeca: Todo esto es culpa de Hércules.

Pero me va a tener que escuchar, ese maldito.

[Rebeca grita]

Francisco: Qué estupenda noticia

para la edición de mañana.

Arturo: ¡Dejen de pelear!

¡Se fueron! ¡Hay que seguirlos! ¡Vamos!

- ¡Arturo!

¡Arturo! Francisco: ¡Eloísa! ¡Eloísa!

¡Eloísa! Eloísa, ¿a dónde crees que vas? No te muevas de ahí.

Si sigues a Arturo se va a dar cuenta

de que estás defendiendo a Alcides.

- Soledad, tu padre no está en la taberna.

Pero, si me esperas aquí, yo lo buscaré.

[Disparos]

Al piso. Al piso, Soledad.

Boris: Son los hombres de Arturo, señor.

[Disparos] - Váyase y yo lo cubro.

- Cúbrete. Soledad.

[disparos]

Arturo: ¡Basta!

Basta. ¡Basta! ¡Síganlos!

¡Vayan por los caballos y síganlos!

[♪♪♪]

Soledad: ¿Crees que nos estén siguiendo?

- Sí, por eso creo que no podré llevarte a tu casa.

- Y entonces, ¿qué piensas hacer?

- Conozco de un lugar seguro y cómodo

donde podemos escondernos, Soledad.

[Ríe] - Ya veo a dónde va ese camino.

Lástima, Eloísa.

Ya verás lo que le va a pasar a Alcides. Ya verás.

[Golpes]

Hércules: Vamos, vamos. Rebeca: ¡Suéltame!

¡Todo esto es por tu culpa! ¡Suéltame!

- Ven conmigo o te juro que te quito

ese estúpido disfraz.

¡Véngase! [Rebeca grita]

- ¡Auxilio! ¡Por favor, ayúdenme!

¡Guillermo! No abre los ojos, ¡ayúdenme, por favor!

Guillermo. Guillermo, reacciona. ¡Auxilio!

[grillos]

[puerta se cierra]

Soledad: ¿Por qué me trajiste a este lugar?

Alcides: Este es un lugar seguro que muy pocos conocen.

Si mal no recuerdo, era de mi hermano Hugo.

[♪♪♪♪]

- Prométeme, prométeme que siempre va a ser así.

- Te lo prometo.

[♪♪♪]

Te lo prometo.

[♪♪♪]

- Te quedaste muy pensativa.

- Yo ya había estado en este lugar.

- Sí, claro. La noche de nuestra boda.

[Música dramática]

Seguramente aquí concebimos a nuestra hija.

- Alcides, no quiero hablar de eso.

Por favor.

- Siéntate, por favor.

Siéntate.

[suspira]

Fue una noche llena de pasión.

Mis recuerdos son vagos, pero seguramente

tú lo disfrutaste tanto como yo.

[♪♪♪]

- No sé, no lo recuerdo.

- ¿Sientes culpa de haber traicionado la memoria de Hugo?

¿Es eso? No veo por qué.

Para ese entonces, mi hermano ya estaba muerto

y tú y yo éramos esposos.

- Así es,

yo no entiendo a dónde quieres llegar con esto.

- Soledad...

yo quiero saber si esa noche te entregaste a mí de corazón.

[Música tensa]

- Este no es el mejor momento para hablar de esto.

Sí, yo realmente me quiero ir a mi casa

y quiero estar con mi hija.

Además, en cualquier momento van a llegar.

Nos están buscando, Alcides.

- Tu silencio lo hace evidente.

Esa noche fuiste mía, solo mía.

Mía.

- Ya te dije, Alcides, yo lo único que quiero

es poder irme a mi casa.

- Voy a ver que todo esté bien afuera.

[♪♪♪]

[grillos]

- Hugo, mi amor.

En este lugar pasé los momentos más felices de toda mi vida.

Y eso nunca lo voy a olvidar.

♪ Amor. ♪

♪ pero me frena una razón ♪

♪ oculta en lo más profundo de mi ser. ♪

♪ Quisiera devolver el tiempo a mi favor, ♪

♪ y no dejar que nada se interponga entre tú y yo. ♪

♪ Sálvame, ♪

♪ despiértame otra vez. ♪

♪ Temo cerrar los ojos sin saber ♪

♪ si vas a estar conmigo al amanecer. ♪

♪ No. ♪

♪ No. ♪

♪ No. ♪

♪ Bésame ♪

♪ hasta enloquecer. ♪

♪ Quiero perderme en tus sentidos ♪

♪ para no saber quién soy y lo que temo ser. ♪

♪ Otra vez, ♪

♪ despiértame. ♪

♪ No te puedo perder. ♪

Arturo: Nos dividiremos en grupos

y vamos a recorrer ese bosque palmo a palmo

porque lo más seguro es que estén escondidos ahí.

Francisco: Arturo, Arturo, Arturo.

Necesito hablar contigo. Con permiso.

Arturo: Francisco, perdón, este no es momento para chisme.

- Muy bien, me voy.

Si no te interesa dónde está Alcides, es tu problema.

- Francisco. ¿Dónde está?

- Está en la parte norte del bosque, en una cabaña.

- ¿Ya escucharon?

Todos van a seguir a Francisco a la parte norte del bosque,

él les va a indicar dónde está la cabaña. Vamos.

- Pero, Arturo, no me puedes hacer eso.

Si voy, Alcides se va a dar cuenta

que yo fui el soplón, ¿no?

- Esta es una guerra.

- Sí, yo entiendo, pero... - Y usted

está de mi lado, así que se va a comprometer.

Para eso le estoy pagando muy bien por su ayuda.

- Lo estamos esperando, señor.

- No regresen sin él, y lo quiero vivo.

Yo mismo me encargaré de matarlo.

- Andando.

Eloísa: ¡Permiso! ¡Permiso!

Arturo, por favor, no vayas a cometer una locura.

- Eloísa, no te metas en esto.

- Si todavía te importo,

aunque sea un poco, tendrás que escucharme.

De lo contrario, olvídate de mí para siempre.

- No, no, no, no. Estoy es muy difícil para mí.

No, no, no. Yo renuncio. Renuncio.

No soy más su asistente, no trabajo más para usted.

Hombre: Doctor Max. Doctor Max, venga conmigo.

Acaba de ocurrir una riña en la taberna de Omar,

hay varios heridos que necesitan su atención.

- ¿Y Guille está allá? Dígame, ¿qué sabe de mi Guille?

- Sí, creo que él es uno de los heridos.

- ¡Doctor, vámonos!

Al fin y al cabo, yo soy su asistente.

- ¡No! ¡No lo hagas!

[sopla]

[Suspira]

Soledad, nos pueden ver desde afuera,

te pido que seamos prudentes si queremos mantenernos vivos.

Por favor. - Sí, me asustaste.

- Me asustaste tú a mí, Soledad.

Por favor, no lo vuelvas a hacer.

- Será como tú digas.

- Espera.

Soledad...

los dos engañamos a Hugo para quedarnos con su fortuna.

Y hasta tuvimos una hija.

Pero yo quiero saber si en realidad me amaste.

Quiero saber si algún día me amaste.

[♪♪♪]

- Ya me trajiste, ya hiciste la gran acción de la noche,

ahora te puedes largar.

- No me hables así, Rebeca. Te necesito.

Me haces mucha falta. Yo sé que también me extrañas.

- Suéltame. ¡Suéltame!

Ya te dejé las cosas bien claras, ¡suéltame!

- No puedes negarlo, Rebeca.

Sé que me deseas. Te hacen falta mis caricias.

- Suéltame, no te quiero tener a mi lado, suéltame.

- Una cosa dices tú, pero otra cosa me dice tu piel.

Sé que me deseas, que me extrañas.

Alberto: Señora Rebeca, qué bueno que llegó.

Eh, don Lucas la está esperando en...

- ¿Don Lucas? ¿Ese viejo qué hace aquí?

- ¿A ti qué te importa?

- Maldito anciano.

Ahora sí va a saber con quién se metió.

- Hércules. Hércules.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué no contestas?

- Porque no importa.

Es parte del pasado,

yo lo único que quiero es poder ir a mi casa

y estar con mi hija.

- Yo también quiero ir a mi casa y estar con mi hija.

Pero hay muchas cosas que no entiendo, necesito respuestas.

- Pues, me imagino que con el tiempo

irás recordando poco a poco.

- ¿Qué pasa, Soledad?

¿Por qué te cuesta confesar

tus verdaderos sentimientos hacia mí?

¿Tanto daño te hice?

- No puedo negar que cuando me casé

se convirtió en un infierno tener que vivir contigo,

Alcides.

- ¿Habrías preferido, entonces, vivir con mi hermano Hugo?

- Ya, por favor, ¿para qué haces tantas preguntas?

- ¿En realidad lo amaste?

¿Es eso?

Cuando te veía con él parecías tan enamorada.

Hasta hiciste cosas por Hugo que parecían sinceras.

- ¿Y tú cómo lo sabes? - Porque yo los vigilé.

A pesar de lo que teníamos tú y yo, ¿lo amabas?

¿Por qué no me contestas, Soledad? ¿Lo amabas?

¿Por qué te cuesta confesar lo que sentías por mi hermano?

[♪♪♪]

Mira, lo que pasaba entre tu hermano Hugo y yo...

Hombre: Don Alcides...

Hombre: Salga con las manos en alto, está rodeado.

[Música tensa]

Hombre: Es la última advertencia,

Alcides de Medina.

Vamos a entrar.

- Escúchame. Voy a salir. Soledad: ¿Qué?

- Tú no lo hagas hasta que sientas

que estamos bien lejos. - ¡No!

No, si sales te van a matar. - Yo evitaré que eso pase.

Pero tú no salgas

hasta que sientas que estamos bien lejos.

Por favor. Prométemelo.

- Está bien, entonces vamos los dos.

- Soledad, yo no puedo exponerte.

Ellos no saben respetar a una mujer.

Y mucho menos si se dan cuenta que es mi esposa.

- Pero, entonces, quedémonos aquí.

Alcides, resistamos, por favor.

Boris no debe tardar en llegar. Quedémonos aquí.

- ¿Y tú por qué quieres ayudarme?

- Yo no voy a permitir que te maten.

Hombre: Vamos a entrar, Alcides de Medina.

- Quedarnos aquí es muy peligroso, Soledad.

Si comienzan a disparar. - Ya te lo dije, Alcides.

Ya tomé una decisión.

♪ Sálvame, ♪ ♪ ¡Sálvame! ♪

♪ ¡Despiértame otra vez! ♪ ♪ ¡Otra vez! ♪

♪ Temo cerrar los ojos sin saber ♪

♪ Si vas a estar conmigo... ♪

Hércules: Anciano, ¿cuándo va a entender

a no meterse con mi mujer?

[Golpes]

[Quejidos]

Alberto: ¡No vaya a cometer una locura!

Rebeca: Lárgate inmediatamente de mi casa, ¡lárgate!

Hércules: ¡Voy a matarlo!

- ¿Y tú? ¿Tú qué haces aquí?

[Rebeca grita]

[♪♪♪]

Arturo: Eloísa, tú no sabes de qué estás hablando.

Mis problemas con Alcides de Medina

vienen de mucho tiempo atrás.

Él y su hermano le han hecho mucho daño a mi familia,

a mi apellido.

- ¡Tiene que haber otra forma de solucionarlo!

¡No me gusta que te vayas a estos extremos!

- Esto es una guerra, Eloísa.

Y se va a terminar cuando Alcides de Medina esté muerto.

- Yo no puedo creer que me haya enamorado

de un hombre tan insensible y tan violento como tú.

- Eloísa...

Por favor, no digas esas cosas.

- Es la verdad.

No puedo seguirme engañando más, Arturo.

Tú jamás habrías podido ser el hombre de familia

que yo soñaba tener a mi lado.

El esposo tierno, el padre cariñoso

para mis futuros hijos.

- Yo podría ser perfectamente el hombre que tú quieras,

porque sabes que eres la mujer que amo.

Pero sabes perfectamente también

que jugaste con mis sentimientos.

- No me dejaste otra alternativa, Arturo.

Desde que apareció Alcides de Medina

te comportaste como otro hombre como uno que me asusta.

- Bueno, bueno.

Yo puedo ser el hombre del que te enamoraste.

Pero, para eso, necesito que estés a mi lado.

- ¿Estás seguro?

Está bien, me casaré contigo.

Pero con una condición:

que detengas en este momento a tus hombres,

no quiero que corra sangre.

- Muy bien, lo haré, pero con una condición.

Quiero que demuestres tus palabras con hechos.

Quiero que seas mía, Eloísa.

- Yo no tengo a dónde ir, Enrico.

Es mejor que, que me dejes aquí,

porque estás perdiendo tu tiempo.

Déjame aquí con la bonita amiga que tengo.

- Lo llevaré a casa, tiene que regresar.

- ¿Y tú qué tienes que ver en todo esto?, ¿eh?

¿Por qué me estás ayudando?

- Don Jeremías me dijo que lo ayudara

y que usted era muy importante para encontrar el tesoro.

- ¿Cuál tesoro, Enrico?

Mira, yo puedo haber tomado mis copas,

estar medio borracho, borracho entero,

pero yo no soy estúpido.

- Ahora le explico, pero vámonos, don Lucas. Por favor.

Lucas: ¿A dónde me quieres llevar, Enrico?

Bueno, está bien, lléveme, pero me da un trago.

- Entonces Lucas tiene que ver con el tesoro.

Por lo que veo, estoy haciendo las cosas muy bien.

- Guillermo.

Guillermo.

¡Guillermo! Guillermo.

Aléjate, aléjate de él.

Aléjate, quítate de ahí, que no lo dejas respirar.

Mire, doctor.

Guillermo: Gatita. Gatita, ¿eres tú? Ay, sí.

- ¡No te hagas, Guillermo, que soy yo!

- Ay, gatita, ¿dónde estás? - Aquí estoy, aquí estoy.

- Ay, mi gatita... me... ¿estás ahí?

No te, no te puedo ver.

¿Qué? ¿Qué me pasa? ¿Qué me pasa?

¡Estoy ciego!

¡Estoy ciego!

Hombre 1: Nadie responde.

Francisco: Ay, por Dios, hay que entrar por la fuerza.

Alcides está allá adentro, así que muévanse.

Hombre 1: Don Arturo dijo que lo quería vivo.

Mejor esperamos a ver si sale

por la parte de atrás para atraparlo.

Francisco: Bueno, ¿qué clase de hombres son ustedes?

No sean cobardes. Si esperan, Alcides se les escapa.

Hombre 2: Bueno, ya, cállense.

Alcides es un hombre muy astuto.

No podemos perder más tiempo.

¡Vamos! - Sí.

[Disparos]

[♪♪♪♪]

Max: Pues, así a primera vista

yo no sabría decir si en verdad estás ciego o no.

- Mi diagnóstico, doctor, es que él no está ciego,

¡a él le encanta hacerse el grave!

¿Cierto, Guille? - No. No, gatita, te lo juro.

No estoy jugando, es en serio, estoy ciego.

No puedo ver.

- Helena, tenemos que irnos.

- No, gatita.

No te puedes ir y dejarme aquí solito, abandonado.

Margot: Guille, no te preocupes.

No le ruegues a esa. Yo te voy a consentir,

te voy a cuidar todo lo que tú quieras.

- Ah, no. Margot: Sí.

- ¡Eso sí que no! ¡Y quítese de ahí!

¡Porque yo a este lo cuido yo!

- Helena, tú tienes un compromiso conmigo.

- Es que yo a él lo conocí primero.

Y a no ser que usted quiera buscarse otra asistente,

pues, le va a tocar aceptarme en su casa con mi Guille.

- Bueno, está bien, pero yo pongo las condiciones.

- Sí, señor. - Gatita, gatita, no, no, no.

Por favor, yo no quiero ir a vivir con el profesor loco,

con ese doctor que está rematado de chiflado.

No, más bien, nos vamos para la hacienda.

Allá, a la mansión con don Alcides.

Yo le digo que te reciba y todo eso.

- Yo no quiero irme a vivir donde don Alcides

porque a él se le olvidó todo.

Vamos, ¡y usted qué hace aquí!

¡Esta es una conversación privada!

No hablamos más, Guillermo.

Vamos ya. Es la última palabra. A ver.

- Está bien. Max: ¡Vamos!

- Adiós, Margot. Nos vemos. - Por aquí, por aquí, por aquí.

[Beso]

- Ay, ya, ya, ya. Ya, melosa.

[Disparos]

Boris: Señor.

Alcides: ¿Por dónde entraste, Boris?

- En el sótano hay un boquete que causó una vieja explosión.

- Si entraste por ahí, también podremos salir.

- Así es, señor.

- Escúchame, vas a llevar

a la señora Soledad con sus padres.

Eso es lo que vamos a hacer. Vamos.

Soledad: Alcides, ven conmigo, por favor.

- Soledad, Boris te va a llevar.

Es importante que tomemos medidas de seguridad

si vas a estar con la niña en casa de tus padres.

Yo tengo que ir a la hacienda a protegerla de Arturo Linares.

Anda, vamos a salir por aquí.

Vamos. Agáchate, agáchate.

[disparos]

[♪♪♪]

- Arturo, estoy muy nerviosa.

Yo nunca...

tengo miedo. - No. No tengas miedo.

Te voy a tratar amorosamente. Delicadamente.

[♪♪♪]

- ¿Podrías apagar la luz?

Creo que me sentiría más cómoda.

- Claro que sí.

[Sopla]

[♪♪♪]

- Por favor, ten cuidado.

- Bueno, ya sabes cómo son las cosas conmigo, Guillermo.

Te puedes quedar todo el tiempo que necesites

para tu recuperación.

Pero eso sí, bajo mis condiciones.

Guillermo: Sí, sí, doctor,

ya sé cuáles son sus condiciones.

Ya me las aprendí de memoria.

Que aunque pase cualquier cosa, sea de vida o muerte,

no debo acercarme ni entrar a su habitación.

- Exacto. - De todas formas, estoy ciego.

No creo que me vaya a mover de este lugar.

Porque es verdad, estoy ciego.

- Ay, ¿quién te va a creer que estás ciego, Guillermo?

¿Cierto doctor que nadie se queda ciego

de un momento a otro?

- Pero es verdad, gatita, lo juro.

- No me jures nada ni me digas gatita.

- Estoy ciego.

- No te creo absolutamente nada, Guillermo.

Guillermo: Doctor.

Doctor...

Francisco: ¿Ya mataron a Alcides?

- No hay nadie, escaparon por atrás.

Vamos, a los caballos.

- Debe de estar en la Hacienda Montenegro,

estoy casi seguro.

¡Caballeros!

Esther: Debiste venir de inmediato.

Tan pronto supiste lo que pasó en la taberna.

- No pude, doña Esther.

Aquello se convirtió en un infierno.

A mí me hirieron en la mano, tuve que detenerme

la sangre para poder conducir el coche.

- ¿Lucas estaba allí? ¿Lo viste?

- Yo estaba pendiente de doña Soledad,

pero de repente se me desapareció.

Creo que salió con don Alcides.

Y, la verdad, a don Lucas no lo vi.

- Aquí está don Lucas. Esther: ¿Tú qué haces aquí?

¿Por qué lo trajiste, Enrico?

Mira cómo viene. - Te lo dije, Enrico.

Te dije que no iba a ser bien recibido.

- No seas tan dura con él, Esther.

No olvides que es tu esposo. - No pienso cambiar de opinión.

No voy a permitir que este hombre haga

lo que se le dé la gana en esta casa.

¡Vete de aquí, Lucas! - No vine por mi voluntad.

Enrico insistió en traerme, pero está bien, Esther,

yo me voy. - No.

Esta casa también es de mi papá.

¡Él se queda!

[Música dramática]

- Fue tan hermoso.

Siempre me imaginé cómo sería este momento, pero

ahora que lo vivo es mucho, mucho más bello.

- No sabes lo que significa para mí

saber que soy tu primer hombre.

Saber que eres mi mujer. Eloísa.

- Qué alegría me da que sigas siendo

el mismo hombre del que me enamoré.

El Arturo tierno y entregado.

Nunca cambies.

Por favor, no vuelvas a ser ese Arturo violento.

Olvídate de esa rivalidad con Alcides.

Prométemelo. Mi amor, dame esa tranquilidad.

- Te lo prometo.

Si tú quieres que así sea, así va a ser.

- Tengo que irme a mi casa.

Si tu mamá se levanta y, y me ve aquí, yo...

me moriría de vergüenza.

- Tienes razón.

Voy a buscar al cochero para que esté listo.

[♪♪♪]

- Y tuve que huir con Alcides. Es que Arturo quiere matarlo.

Pero finalmente logró que me trajeran hasta acá.

[Suspira]

Mamá, ¿vas a dejar que mi papá se quede?

Lucas: Hija, no le ruegues a tu mamá.

Yo me puedo ir.

- Esta vez estoy de acuerdo con tu hija, Esther.

Sabes que no acepto el comportamiento

que Lucas ha tenido últimamente,

pero es mi hermano.

Ha sido un buen padre, un buen esposo,

se merece otra oportunidad.

- Mamá, por favor.

[Suspira]

- Está bien, que se quede.

Pero no crean ustedes dos

que las cosas entre él y yo se van a arreglar.

No le voy a perdonar que me haya traicionado.

Soledad: Mamá, espera.

Hay algo muy importante de lo que quiero hablarles.

- ¿Qué es, hija?

- Es sobre Alcides y mi hija.

Tomé una decisión.

[♪♪♪♪]

- ¿Estaré dormido? ¿O estaré despierto?

¿Será de día?

¿Será de noche?

Por el ruido de la calle, parece que está amaneciendo.

Helena, Helena. Helena, Helena.

Si mi gatita estuviera,

me diría si es de día, si es de noche.

Si dormí bien, si dormí mal.

¡Pero no es justo!

¡No es justo, Helena Burke,

que creas que me inventé una cosa de estas!

Estar ciego es horrible.

Pero no necesito su compasión.

Me voy a ir solo, sí.

- ¿Dónde están Jorge y Raúl?

La orden era que regresaran todos juntos,

¿por qué no volvieron contigo?

- No pude alcanzarlos.

Cuando llegué a la cabaña a buscarlos,

no encontré a nadie.

Se fueron para otro lado.

- Quiero que los encuentres,

los detengas y los traigas de vuelta.

Ahora resulta que tengo que evitar

que le hagan daño a Alcides de Medina.

Si le llega a pasar algo,

Eloísa no me lo perdonaría jamás.

- Buenos días.

Por lo visto, no te importó el frío

y pudiste dormir como un angelito.

Levántate ya. Levántate, Alcides.

¡Ya dormiste mucho!

¡Despierta! [latigazo]

[♪♪♪]

¿Alcides?

No puede ser. Está muerto.

[♪♪♪]

Guillermo: ¿Será esta la salida?

¿Dónde estoy?

No, no puede ser.

No puede ser.

Estoy, estoy en el cuarto del doctor Max.

Tengo que irme, si me descubre aquí me va a matar.

No, no puedo irme,

aquí debe de estar el armario repleto de dinero.

No puedo irme. No.

Una ventana. Un armario, necesito un armario.

[Estruendo] ¡Sh! ¡Sh!

Silencio, silencio.

Si encuentro ese armario,

ya no tendré que suplicarle nada a Helena,

no la necesitaré porque seré rico.

Inmensamente rico. [Estruendo]

[Vidrio rompiéndose]

¿Ah? Un armario. Esto es un armario.

Max: Grave error, Guillermo Burke.

Por fin voy a tener el placer de matarte.

- La situación es bastante delicada.

Arturo de Linares me ha declarado la guerra.

- Inclusive, Arturo de Linares

contrató a un hombre para que asesinara a mi patrón

mientras estaba detenido.

- Por eso, debemos estar preparados.

Y quiero advertirles que va a ser complicado,

va a ser violento, pero necesito su ayuda.

- Este es el momento de demostrarle

su fidelidad y compromiso a don Alcides.

¿Quiénes están con él?

[Hablan al unísono] Cuente con nosotros, señor.

- Muy bien.

Boris les entregará las armas y las municiones necesarias,

pero antes, quiero decirles algo más.

Quiero que defiendan sus vidas,

así se queden con una sola bala.

Defiendan sus vidas. Por favor, cuídense.

- Señores, ¿me acompañan?

[Hablan al unísono] Permiso, patrón.

Eloísa: Alcides.

¿Qué es todo este alboroto?

- Estamos preparándonos para enfrentar a Arturo.

- Nada de eso es necesario.

Ya hablé con Arturo para que te deje en paz.

- Pero ¿por qué? ¿Por qué hiciste eso?

- No sabes lo que fui capaz de hacer por ti, Alcides.

Hablé con Arturo y acepté casarme con él

a cambio que deje de molestarte.

- Eloísa... ¿por qué?

- Alcides, eso no fue lo peor.

Me entregué a él y lo hice por ti.

Porque te amo. Porque no quiero que te haga daño.

- Permiso.

Patrón, la señora Soledad está aquí y dice que quiere verlo.

- ¿Qué haces aquí?

- Decidí que mi lugar

y el de mi hija es al lado tuyo.

Por eso vine a vivir contigo.

[Música dramática]

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.