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[Golpes a la puerta]
[♪♪♪]
- ¿Quién?
[Imita un camarero] Dr. Max: Servicio al cuarto.
- Yo no he pedido nada.
- Le repito que suelte a mi padre, señor.
- Por favor, no le haga daño a mi hermano,
estoy segura de que podemos hablar.
- No tengo nada que hablar con ustedes,
el problema es con este hombre.
Vas a pagar por lo que me hiciste.
[Gritos] Esther: ¡No! ¡Por favor!
- No le haga daño, por favor.
Antonia: Soledad, Soledad, no te acerques,
este hombre esta borracho, va a matar a Lucas.
[Jadeando] Lucas: Hércules,
por favor, váyase,
usted está ebrio y...
y-y no sabe lo que hace.
Hércules: Cállate desgraciado,
no voy a permitir que me quites a Rebeca,
ella es mi mujer.
- ¿De qué está hablando este hombre?
[Puerta rechina]
- Dr. Max,
¿qué hace aquí?
- Necesito hablar con usted
y con quienes lo acompañan.
- Solo me acompaña Marina. ¿Qué es lo que quiere?
- Sé que Hugo de Medina está vivo,
y debe estar aquí con ustedes dos.
- Le recuerdo, que el señor Hugo de Medina,
murió en la mina a manos de su hermano.
- Eso es mentira,
usted lo sabe muy bien,
quiero que me diga dónde está,
¿dónde diablos esconde a su patrón?
Inspector: Buenas tardes,
¿pasa algo?
[♪♪♪]
- Estos diseños están un poco viejos, pero,
me darán idea para hacer mi nuevo vestuario.
[Golpes a la puerta]
¡Siga!
- Discúlpeme que la interrumpa, señora, pero hay algo urgente
que usted tiene que saber.
El joven Hércules acaba de salir,
estaba completamente borracho,
yo quise conducirlo en el coche,
pero no me dejó y,
salió amenazando con matar al señor Lucas de Obregón.
- ¿Está seguro de lo que me está diciendo?
- Segurísimo señora.
- A-alista el carruaje,
tenemos que evitar que este imbécil
cometa una locura. - Sí, señora.
- Lo que me faltaba,
que este estúpido empezara a celarme.
- Como lo oye señora,
su esposo la engaña con mi mujer,
con Rebeca.
- No. No puedes creerle, Esther, no.
- Claro que no le creo,
mi esposo es un hombre respetable.
[Gritando] ¡Lárguese, fuera de aquí!
Soledad: Mamá, no lo alteres más, ya.
Quédate quieta.
Hércules: ¿Ustedes creen que no soy capaz?
No voy a permitir que este viejo
ande rondando a mi mujer,
primero lo mato.
- ¡No! No, no lo haga, por favor.
Soledad: Usted no es un asesino.
Fíjese bien lo que está haciendo.
- Voy a dejarle una marca a este anciano,
eso le recordara a no meterse con mujeres ajenas.
[Gritando] Esther: No. - No, no lo haga,
no lo haga, por favor.
por favor.
- ¿Qué traes ahí, Burkecita?
- Quité el aviso que Boris coloco a la entrada
de la mansión.
- ¿Qué? [Elena asiente]
- No, gatita, cómo hiciste eso,
se supone que Boris quiere que ese aviso
este a la entrada de esta propiedad,
para que la gente lo vea,
y pueda comprar esta linda mansión.
- Guillermo,
piensa, ¿para qué te sirve?
Si venden esta linda mansión,
en la cual estamos tan cómodos,
pues nos toca irnos...
a la pensión horrible donde vivíamos antes,
además, dónde nos tocaba pagar renta.
- No, Burkecita, aun así,
mira, creo que Don Boris se ha portado muy bien con nosotros,
nos sacó de la cárcel,
y evitó que el Dr. Max nos matara.
- Boris simplemente hace eso cuando él,
nos necesita,
de resto nos trata como si nosotros,
fuéramos unos esclavos.
¡No, señor! A mí eso no me parece justo,
hacemos las cosas como yo digo,
¡y esta casa no se vende!
- Pues no, señora, la casa se va a vender,
y las cosas se van a hacer a mi manera.
- ¡No, señor, no, señor! Las cosas se hacen a mi manera.
Tenga aquí,
se hacen como yo digo, o si no,
se larga ya mismo de aquí, punto.
[♪♪♪]
- Como usted diga, señora Burke.
Me voy de aquí.
- ¡Burkecito!
Yo estaba haciendo una broma, yo no estaba hablando en serio.
- No, señora,
me voy para la calle, prefiero vivir...
allá en la calle, antes de seguir al lado
de una mujer materialista
y voluntariosa como usted, señora Burke.
- Estaba bromeando. Burke,
Burke ven acá, Burke.
- ¿Quiénes son ustedes, y qué hacen aquí,
en la habitación de Don Sebastián?
- Mucho gusto, Boris Monsalve,
soy amigo de Don Sebastián,
estoy de paseo en la ciudad, y vine a encontrarme con él.
- Yo soy amigo de Boris.
Boris: Pero ya se iba, ¿no es así?
No encontraremos después.
- Este asunto entre tú y yo, ¡no ha terminado!
- Necesito hablar con el Sr. Montes.
- Adelante, por favor.
- ¿Me buscaba, Inspector?
Inspector: Sí, así es,
estuve averiguando sobre usted.
No encontré ningún registro de su identidad,
por lo tanto, tiene que acompañarme,
a la comisaría.
- Eso no va a ser necesario, Inspector,
precisamente aquí traigo
los documentos de Don Sebastián.
Un empleado de la oficina del condado me dijo
que los habían encontrado, y me los dio.
- Seguramente el asaltante se dio cuenta
de que no le servían, y decidió abandonarlos.
[Inspector asiente]
- Parece que todo está en regla,
bien, bien, bien,
bueno,
discúlpeme, por favor, la incomodidad.
Permiso, Don Sebastián. - Eh, Inspector,
¿podría quedarse un poco más?
- Diga usted.
- ¿Y mi prometido?
¿Dónde está?
Pablo: Don Sebastián, se fue hace rato para el hotel.
- Debe estar preparando todo para la boda, ¿no es así?
Doctor,
quiero que usted sea nuestro testigo,
nadie más indicado que usted,
que ha visto todas las pruebas que hemos tenido
que superar para estar juntos.
- Rita,
esa boda no va a realizarse.
- ¿Por qué dice eso?
El me dio su palabra,
me prometió que se casaría conmigo,
antes de que yo muriera.
- Precisamente por eso,
Sebastián se dio cuenta que...
su enfermedad era una invención suya.
- Eso no es verdad,
cómo se atreve a decirle mentiras a mi prometido.
Él me ama,
me ama y se va a casar conmigo,
tengo que hablar con él, ahora mismo,
- Tranquila. - en este instante.
- Tranquila, enfermera.
- Tengo que hablar con él, suélteme.
- Tranquila Rita. - Voy a buscarlo.
[Quejidos]
- Mire, ya calmémonos ¿sí?
Calmémonos,
no haga algo de lo que se pueda arrepentir,
por favor suéltelo.
- No tendré que arrepentirme de nada,
a él no le importó meterse con mi mujer,
lo único que amo en la vida.
Desgraciado, mereces morir.
Antonia: Tenemos que llamar a la policía,
este hombre está loco. - Tranquilo, tranquilo.
Antonia: Úrsula.
Esther: ¿Dónde está?
[Golpe]
[♪♪♪]
Jeremías: Animo, ya casi llegas,
- Ay, por fin.
- Me alegra que te mantengas en tan buena condición física.
- Bueno, y, dónde está ese árbol
con las flores especiales, ¿huh?
- El árbol se encuentra detrás de...
de, se-se-desapareció, ¿Qué se hizo?
¡Estaba justo ahí! - Ah...
- Enrico, creo que me confundí de colina, mira,
el árbol donde está la flor,
creo que está en aquella colina.
[Gritando] - ¿En esa?
- No, en la de más... atrás.
- Ay...
[♪♪♪]
Antonia: No te vas a poder zafar de aquí,
amárralo fuerte Úrsula.
Esther: Ven acá Lucas,
ahora sí, me vas a explicar.
¿Por qué ese señor estaba diciendo
que tú y Rebeca, tienen algo?
- No lo sé, Esther,
está muy borracho y no sabe lo que dice.
- Ese hombre está desesperado, celoso.
Mira Lucas,
es mejor que me digas la verdad de una vez,
porque de lo contrario, Lucas. - De lo contrario, ¿qué?
Mira, Esther, todo lo que dijo Hércules es mentira,
posiblemente un mal entendido,
ya te explicare, ya te explicare.
Po lo pronto es mejor, eh, ir a la policía,
para que se lo lleven.
Antonia: Deja que vaya Úrsula, tú te ves mal.
- Sí, yo creo que lo que hizo este hombre
es muy grave, se lo tiene que llevar la policía.
Rebeca: No. No, por favor esperen,
esperen, no avisen a la policía.
[♪♪♪]
Pablo: Necesito hablar con el Sr. Sebastián.
- El Sr. Sebastián en este momento está un poco...
ocupado. Sebastián: Déjalo pasar, Boris.
[Susurrando] Debajo y encima... - Por favor.
- Gracias. - Por favor.
- Doctor.
Pablo: Sr. Sebastián.
- Le presento a Boris,
él es mi mayordomo de confianza.
- Mucho gusto, Doctor. Boris Monsalve.
- Pablo Omaña.
No me diga que piensa marcharse.
- No tiene ningún sentido que me quede en esta ciudad.
Boris se encargará de llevar a Rita a su hogar.
- Ella está muy mal, Sebastián,
hace rato, se enteró que usted
no iba a casarse con ella.
- Marina, termina de empacar, por favor.
Marina: Si, señor.
- Iremos al hospital antes de salir de la ciudad.
- Eh, perdón, pero creo que ir al hospital
en este momento,
es arriesgado, el Dr. Max,
debe estar afuera, esperándolo.
Dr. Max: Suéltenme, están cometiendo un grave error,
una injusticia, les juro
que esto les va a costar muy caro.
- Yo en su lugar no haría tanto escándalo,
ya me comentaron los empleados del hotel
que lo vieron con una actitud bastante sospechosa..
[Gritando] Yo no hice nada, suélteme de una vez,
les digo miserables.
- Bien, eso lo veremos en la comisaria,
ahora quiero investigar más sobre usted. ¡Vamos!
- Yo soy el Dr. Maximiliano Rondón.
Inspector: Sí, claro. Vamos.
[♪♪♪]
- Ese hombre trató de matar a mi esposo.
La policía tiene que saberlo
- Por favor, Esther,
sé que Hércules cometió un grave error l venir aquí,
pero él no es un hombre violento,
mi ahijado no es así.
- ¿Su ahijado? ¿O, su amante?
[♪♪♪]
- ¿De qué está hablando señora?
- No lo dije yo.
Él dijo, que usted era su mujer.
- Dios santo,
pero, ¿hasta dónde puede llegar
la locura de un muchacho como este?
Es evidente que tomó demasiado.
- Flor, también lo creo,
además no hagamos una tormenta,
ella tiene razón,
e-este muchacho, no estaba en sus cabales,
así que,
pienso que lo mejor es no denunciarlo.
- Papá,
trató de cortarte el cuello,
y-y que va a pasar si lo vuelve a intentar.
Rebeca: Soledad,
Hércules es un hombre pacifico,
de verdad, él nunca había hecho esto, mire,
les aseguro que esto no volverá a suceder,
por favor confíen en mi palabra.
- Perdóname.
Sé que no debí mentirte,
pero no te quería perder,
te quería tener cerca de mí, Hugo.
- No debiste hacerlo Beatriz,
me hiciste creer que en realidad
estabas en peligro.
- Lo hice por amor,
durante toda mi vida
no he hecho nada más que amarte.
- Beatriz,
el amor,
el amor tiene que ser correspondido,
yo estoy seguro que algún día,
encontraras a alguien que te ame como te mereces.
- Yo no quiero a otro hombre.
Toda mi vida te he buscado,
lo he hecho todo por ti Hugo,
te quiero a ti.
- Sí, yo estoy consciente de los sacrificios
que has hecho por mí,
te lo agradezco,
pero no me voy a casar contigo.
Yo no te voy a engañar.
- Nadie te va a amar como yo te amo.
- Beatriz... - ¡Nadie!
- ...le voy a pedir a Boris,
que te lleve a tu casa.
-¡No!
Yo no pienso regresar con ellos.
Me quieren internar en ese sanatorio,
y no lo voy a hacer,
por favor,
por favor, Hugo, no me hagas esto, por favor.
[♪♪♪]
- A partir de este momento,
nuestros caminos se separarán,
para siempre.
[Gritando] - No te atrevas a dejarme.
Te juro que primero me mato.
[♪♪♪]
♪ Quisiera acercarme a ti, ♪
♪ Pero me frena una razón, ♪
♪ Oculta en lo más profundo de mí ser. ♪
♪ Quisiera devolver el tiempo a mi favor, ♪
♪ Y no dejar que nada se interponga entre tú y yo. ♪
♪ Sálvame. ♪
♪ Despiértame otra vez. ♪
♪ Temo cerrar los ojos sin saber si vas a estar, ♪
♪ Conmigo al amanecer. ♪
♪ No, no, no... ♪
♪ Bésame. ♪
♪ Hasta enloquecer. ♪
♪ Quiero perderme en tus sentidos ♪
♪ Para no saber quién soy y lo que temo ser. ♪
♪ Otra vez, despiértame. ♪
♪ No te puedo perder. ♪
Margot: ¿Qué te pasa, Guillermo?
¿Por qué estás tan triste?
- Cosas que nunca faltan.
- Ah, a ver ¿qué será?
Te peleaste con la gorda esa.
- ¿Eh? - Eh...
Quiero decir, con tu queridísima esposa.
- A ustedes las mujeres, quién las entiende, ¿Ah?
- Estás muy extraño, ¿qué te pasa?
- Margot, estoy cansado de robar,
estoy cansado de hacer trampas,
de vivir la vida con sobre saltos,
quiero una vida, más tranquila, más serena,
pero a la Burke no le gusta la tranquilidad.
- Bueno tal vez, porque no está acostumbrada a ella,
pero si tú le demuestras
que se puede vivir honradamente
y se puede vivir bien,
pues de pronto ella lo acepta, ¿no te parece?
- Beatriz,
Beatriz, por favor,
no es necesario que lleguemos a ese extremo, por favor.
- Tú me estás obligando a esto, mi amor.
Si aceptaras de una vez por todas,
que yo soy la mujer que te conviene
tener a tu lado, nada de esto estaría pasando.
- Por favor escúchame,
baja esa aguja,
por favor, Beatriz, escúchame,
ya basta,
ya no puede ser que pongas tu vida en peligro
cada vez que no consigas lo que quieres,
eso no está bien.
- ¡Yo te voy a decir lo que no está bien!
No está bien que yo tenga que conformarme con la lastima,
y la compasión de la persona que amo.
Eso es peor que estar muerto.
No se me acerque, le juro que me mato.
- Hágalo,
si tiene tanto valor para matarse, no lo dude.
[♪♪♪]
- Claro que lo voy a hacer,
no estoy hablando en vano.
Siempre te voy a amar mi vida.
- Maldito, cómo pudiste evidenciar que tú y yo,
éramos amantes delante de toda la familia Obregón,
eres un imbécil.
- Es la verdad,
ese viejo decrepito tenía que enterarse,
tenía que saber que tú no estás sola.
- A partir de hoy lo estoy,
no has hecho más que acabar con mis planes,
arruinar con todo lo que me propongo,
eres un bueno para nada, un estorbo.
- No me insultes más, estoy cansado
de que me trates como a un perro.
- Pues que bueno,
porque yo también me canse de tus estupideces.
Quiero que vayas a la casa,
recojas tus cosas y no quiero verte la cara nunca más.
- No estarás hablando en serio.
Tú no puedes vivir sin mí.
- Ay,
cállate, imbécil.
Vamos, Alberto,
él no va con nosotros.
Alberto: Por favor, joven Hércules.
¡Hey!
[♪♪♪]
Pablo: No se preocupe, Sebastián,
esta jeringa, no contenía nada nocivo,
simplemente, un calmante, un somnífero.
- ¿Está seguro? - Sí, completamente.
La tenía preparada, en caso de que ella se pusiera difícil,
pero ya ve, nos hizo el favor.
Puede irse tranquilo,
Rita va a dormir por largas horas.
- Bueno, en ese caso, le diré a mi mayordomo,
que venga por ella en cuanto despierte.
- Respecto a eso,
quería decirle, que no me parece bien
que Rita vuelva a su hogar,
esta con mucho miedo,
la tenían internada en un manicomio.
- Sí,
ella tiene razón en temerle al hermano.
- Creo que no tiene otra alternativa.
- Claro y no puedo llevarla conmigo,
porque eso la afectaría más.
- Aunque, pensándolo bien,
podría quedarse acá algún tiempo,
al menos, mientras se recupera.
- Eso sería excelente,
ella atendió a heridos en, durante la guerra,
le podría ser muy útil.
- Me parece muy bien.
- Bueno, en ese caso,
le reitero mi oferta de correr con todos sus gastos.
- Aunque, no creo que los vaya a necesitar,
trabajando para el hospital puede abastecerse...
- Doctor, doctor. - ...ella sola.
- Yo no quiero que corra ningún tipo de aprietos.
Sólo no le diga que yo la estoy ayudando.
- Seré lo más discreto posible.
Solamente, le voy a pedir que nos envié un telegrama
para saber dónde se encuentra.
- Por supuesto. - En caso...
que tengamos que comunicarnos con usted.
- Por supuesto,
por favor, acepte esto,
como muestra de mi agradecimiento.
- No, no, no, no lo voy a aceptar,
simplemente hice lo que me correspondía.
- Bueno, entonces,
en este caso,
a partir de este momento considéreme como su amigo.
- Gracias.
- Gracias a usted.
- ¿Otra cerveza Guillermo?
- No más gotita, gracias,
no me queda una moneda en el bolsillo.
- Ay... ni que no fueras de confianza.
Te fiamos.
[Gritando] ¿Cierto don Omar?
- No, no más, gracias.
Gracias Margotita, pero como te dije,
es en serio.
- Eso veo. - Quiero empezar
una vida nueva, honesta, sin fechorías,
y sin deberle nada a nadie,
nos vemos, mi reina Margot.
[Música de burlesque]
¿Músicos?
¿"Se necesitan músicos."?
No me diga que van a tener una orquesta.
- Ayer en la tarde estuvo aquí una mujer muy distinguida,
y quiere montar un espectáculo musical,
así que estamos buscando músicos,
para hacer la audición.
-Yo sé tocar el violín.
[Margot ríe]
- Ay Guillermo, si tú tocas el violín,
yo soy bailarina de ballet.
[Risas]
- No, es verdad,
les voy a demostrar
que aprendí a tocar el violín desde niño.
- Pues si eso es verdad,
consíguete el violín
y ven a la audición,
si te aceptamos,
buena paga, y buena comida, ¿huh?
- Claro que sí.
Esther: Dime la verdad, Lucas.
¿Hay algo entre tú y Rebeca?
¿Se han estado viendo sin que yo lo sepa?
- Por supuesto que no, mi vida,
hacía tiempos que no la veía,
seguramente fue un mal entendido,
por lo de esta mañana.
- ¿A qué te refieres?
- Me la encontré en el club,
estaba muy mal, llorando,
hasta me contó que estaba buscando
un socio para montar un...
un negocio. - Hmm...
Rebeca enloqueció.
¿De cuándo a acá ella negociante?
Tengo entendido, que ella vive
de la renta que le dejó su marido.
- No, no mi amor,
ella está mal económicamente,
Jeremías, no fue mucho lo que le dejó de herencia.
- No estarás pensando ser su socio.
- No...
le dije que no tenía dinero,
que solamente iba a hablar con unos amigos
y les iba a preguntar, eso fue todo.
- No quiero ni imaginar lo que podría pasar
si llego a enterarme que me estas engañando, Lucas.
- Por favor,
nunca haría eso, nunca.
Tienes que creerme.
- Entonces, por tu bien y por el mío, no la veas más.
¡Esa mujer solo trae problemas!
- Esther, me estas tratando como si fuera un niño.
No tienes por qué prohibirme que la vea,
yo sé guardar mi lugar, y respetarte.
[Gritando] - Es mejor evitar tentaciones.
Esa mujer es joven y atractiva.
- Vuelvo y te repito que sé respetarte.
[Gritando] - No entiendo,
¿por qué no te gusta dejar de verla?
-Hmm... lo que pasa...
- Bueno, ¡basta ya!
¿Por qué están discutiendo? ¿Qué pasa?
[Caballo galopea]
- ¿Entonces será un viaje largo patrón?
- Nos iremos por tres meses,
o hasta que encontremos al Dr. Sirak.
- ¿Usted, si cree que ese doctor lo pueda ayudar?
- Sí,
Von Sirak, es considerado una eminencia,
en el tema de la catalepsia,
mi padre y yo patrocinamos sus investigaciones,
y podría decirse que si alguien conocerá una cura,
será él.
- Ojalá, patrón,
ojala, porque usted ya lleva mucho tiempo sufriendo
de su enfermedad.
- La vida me dio la oportunidad de conocer el amor,
de disfrutarlo,
y yo tengo la esperanza de que me presente
una mujer buena y sincera, que me sepa amar.
No como Soledad.
- Va a ver que sí,
el tiempo y la distancia lo van a ayudar
a olvidarse de esa mujer.
- Oh, oh. [Caballo resopla]
- Creíste que con ese truco barato de entregarme
a la policía, ¿ibas a detenerme?
- Déjeme pasar, Doctor,
no sé qué le pasa.
- Ya me explicarás todo después, por ahora,
dile al pasajero que llevas ahí
que baje inmediatamente.
[♪♪♪]
- Pero, ¿qué les pasa? ¿Eh?
No pueden dejarse llevar por las palabras
de ese hombre que estaba completamente borracho.
- Por supuesto que no,
yo solo le pedí a tu papá
que no viera más a esa mujer.
- Es que con eso que me pides,
me demuestras tu desconfianza.
- Papá, a ver, por favor,
yo sé que hemos tenido días muy difíciles,
pero ustedes siempre se han llevado
bien y se han amado.
[Gritando] Antonia: Soledad.
¿Qué falta de respeto es esta con tus padres?
Tú no tienes por qué meterte en sus discusiones.
- ¡Déjala Antonia!
Soledad tiene razón, esto no volverá a suceder.
Tú y yo hablamos después.
[♪♪♪]
- Es el Dr. Max, patrón, y viene armado.
¿Qué hacemos?
¿Patrón?
Patrón.
- Le aseguro que en esa carreta no va
a encontrar nada de lo que busca,
así que déjeme pasar.
- Yo sé que llevas a alguien ahí,
quiero verlo.
- Ahora trabajo para un patrón
que no le gusta ser molestado,
déjeme pasar, Doctor.
- Ja, no me creas idiota Boris,
se supone que tú eres ahora un hombre rico,
y que no necesitas ser sirviente de nadie.
[Gritando] ¡Vamos Hugo de Medina!
sé que está ahí,
salga inmediatamente.
[Quejido]
- Sácalo del camino, por favor.
- Sí, señor.
[♪♪♪]
Rebeca: Lucas,
no, no entiendo qué pasó con mi ahijado,
de verdad me tiene totalmente desconcertada,
pero esto no se va a quedar así.
- Rebeca,
quiero pedirte que,
que no nos veamos más,
Esther, está muy nerviosa,
y lo último que yo quisiera es causarle más preocupaciones.
- Sí,
sí, claro,
entonces esto quiere decir que no me vas a ayudar
con mi proyecto.
- No, te equivocas,
tengo un amigo que puede ayudarte.
- Lucas, se supone que este espectáculo,
es algo muy secreto.
Te dije que voy a cantar con un antifaz,
nadie se puede enterar que soy yo,
y si tú vas a traer a otra persona aquí pues...
- No, no, no, te equivocas, te equivocas,
yo ya pensé en eso.
El amigo del que te hablo es un extranjero,
que es socio del club
y dudo mucho que te conozca,
además, él confía mucho en mí.
- Lucas, Lucas...
mil gracias, te lo agradezco mucho,
eres un muy buen hombre.
- Mi amor,
¿dónde estás?
Pablo: Sebastián se fue.
- Eso no puede ser,
¿por qué se fue sin mí?
- Tranquila, ¿sí?
La inyección que se colocó en el cuello,
contenía un somnífero muy poderoso,
y usted ha dormido por horas.
- Entonces,
me abandonó.
- Tiene que aprender a vivir sin él.
Rita, usted es una mujer joven, bonita,
tiene derecho a ser feliz.
- Yo no soy Rita,
mi nombre es Beatriz.
Beatriz de Linares.
- Gracias por tu confianza, Beatriz, yo soy,
Pablo Omaña, y para ti, Pablo.
- Él era mi felicidad,
lo era todo para mí.
Ahora, ¿qué voy a hacer?
- Aprender a vivir sin él,
acá te vamos a enseñar cómo hacerlo.
- No,
yo quiero estar con Hugo.
Lo necesito.
Él es el mejor hombre del mundo, Pablo,
Hugo de Medina,
es un ser maravilloso,
y es el gran amor de mi vida.
- ¿Hugo de Medina?
Él era un hombre muy rico,
tengo entendido que murió hace poco.
- Sebastián, es Hugo de Medina.
Él no está muerto.
- ¡Uy!
¿Qué paso?
¿Qué pasó?
Sólo un hombre pudo haber hecho esto.
Sí,
Hugo de Medina está vivo,
lo sabía.
Sí, y yo voy a encontrarlo.
- No te voy a incomodar más,
pienso dormir en el cuarto de abajo.
- No seas imbécil, por favor,
cuando te dije que te fueras,
¡Me refería a que te largaras de esta casa!
¡Lárgate!
- No me puedes echar como a un perro,
¿Se te olvida que somos cómplices
en la muerte de Jeremías?
- No me amenaces,
si tú me denuncias a la policía,
tú también vas a ir a la cárcel.
- No me pienso ir de aquí,
Rebeca,
yo te amo, tú lo sabes.
Y si hice todo esto,
fue porque me volví loco de celos.
- Por favor,
tú y yo no amamos a nadie,
así que déjate de cursilerías baratas.
¡Lárgate! No te quiero ver un minuto más.
¡Lárgate!
- No me largo.
Eloísa: ¿Qué está sucediendo aquí?
- Alberto, por favor, acompaña a Hércules a la puerta,
ya se va.
-Joven Hércules, acompáñeme, por favor.
Rebeca: Paquito, por favor no te quedes allí parado,
ayúdalo.
[♪♪♪]
Soledad: ¿Viste, tía?
Mira todo lo que ya le he hecho a mi bebé.
¿Te gusta?
- Has perdido la habilidad que tenías,
porque tejes cosas rosadas,
¿cómo sabes que el hijo que llevas en el vientre
es una niña?
- ¿Cómo lo sé?
[♪♪♪]
- Vas a tener una niña muy bonita,
esa niña te va a hacer muy feliz.
- Es difícil de explicar,
simplemente sé que va a ser una niña,
va a ser una hermosa niña, tía.
- Hija,
te traje un regalo.
- ¡Ay, papá!
¿En serio?
Oh, gracias,
¿qué es? - Hmm, deja,
un diario,
como el medico dice, que no puedes salir de casa
mientras estés en ese estado,
te compré este diario
para que puedas entretenerte, escribiendo.
- Voy por unos estambres.
- Está, ay, está tan lindo,
lo único es que no sé cómo lo voy a llenar,
nunca he hecho un diario.
- Ah, muy fácil,
escribe lo que piensas,
lo que sientes, todo,
dime, ¿te gusta?
- Claro que me gusta, solo que,
estando encerrada en estas cuatro paredes,
no creo que tenga mucho para escribir.
- Tu papá ya solucionó todo hija,
Úrsula se va a encargar de traerte todas las noticias
que ocurren en la ciudad,
también te traerá todas las noticias
de la gente que quieres en una palabra.
Úrsula va a ser tus ojos,
mientras tú tengas que estar aquí en la casa.
- Así es mi niña,
vamos a hacer todo lo que esté de nuestra parte,
para que durante el resto de su embarazo,
usted pueda estar tranquila y feliz.
- Gracias Papá.
- Esto es el colmo,
parece que la estuvieran premiando por lo que hizo,
pero no,
las cosas no van a ser así.
Soledad tiene que recibir su castigo por lo que hizo,
me voy a encargar de que sea así.
- No me pueden dejar aquí.
- Ya cállate y no te quejes.
- Usted sabe que yo solo cumplo ordenes,
- Además, no es nada personal,
la verdad no me gusta la violencia,
y lo lamento por ti.
Vámonos.
- ¡Hey! Hércules: Me las van a pagar.
Paquito: Sí, cómo no.
- Rebeca,
te vas a arrepentir por esto,
te juro que me la vas a pagar.
[Caballo relincha]
- ¿Qué estás haciendo, gato sarnoso?
- Gatita.
- No lo puedo creer.
¿Le estás robando a tu propia esposa?
- Burke, cómo se te ocurre que te voy a robar,
es un préstamo.
Necesito hacer algo importante,
algo que te va a hacer sentir orgullosa de mí.
- ¿Ah, sí? Me voy a sentir orgullosa de que te vayas
a emborrachar con la golfa esa de la Margot.
-Necesito comprarme un violín.
- Búscate otra excusa, ¿un violín?
Nadie quiere un violín.
- Yo si quiero un violín,
te dije que quiero cambiar de vida
y eso es lo que voy a hacer,
me voy a convertir en músico.
[Risa]
- ¿Tú te vas a convertir en músico?
Entonces, yo me voy a convertir en,
en duquesa, la duquesa Elena.
- Elena, por favor,
antes de que me conocieras robándole a hombres
en el mercado, yo era una persona decente,
yo me ganaba la vida de otra manera,
se tocar el violín desde niño.
- Ay Burke, definitivamente la cerveza
cada vez te pone más tonto, no lo puedo creer.
- Me voy a dedicar a la música, ese es mi gran sueño.
- Si tú te vas a dedicar a la música,
no cuentes conmigo,
y mucho menos, con mi dinero.
- Pues tengo derecho a invertir mi dinero
en lo que se me dé la gana
y eso es lo que voy a hacer,
¡me voy a comprar mi violín!
- Guillermo,
¡Guillermo!
Jeremías: Enrico,
paciencia,
tu seguirás buscando y yo tratando de recordar,
tenemos que encontrar esa flor.
[Silbato de tren]
Boris: Señor,
aproveché para revisar las maletas
y la cámara hiperbárica.
Todo está en orden.
- Muy bien,
Nos espera un largo viaje,
si encontramos a Von Sirak
nos espera el futuro.
Nos espera la felicidad.
[♪♪♪]
- "Y tal como mi padre me lo aseguró,
Úrsula se convirtió en mis ojos,
supe por ella que en la taberna
preparan un espectáculo para navidad y fin de año,
con una mujer que se hace llamar "La Dama Misteriosa".
Lo extraño es que dicen, que Guillermo Burke
va a debutar en la inauguración
como violinista,
¿Quién lo iba a imaginar?".
Rebeca: No. No, no, no, no.
no pensarás que este tipo va a tocar el violín principal,
tiene aspecto de todo, menos de violinista.
Omar: No perdemos nada, podemos escucharlo.
- Omar, no me gusta perder el tiempo de esta manera, pero,
está bien que empiece.
Margot: Empieza, Guillermo.
[Violín suena]
Soledad: "Al parecer,
todos quedaron sorprendidos con su interpretación
aquel día, y no se habla de otra cosa en la ciudad.
Gracias a Dios, Arturo de Linares,
por fin nos dejó en paz,
aunque yo no pierdo la esperanza
de que se haga justicia,
porque es un hombre peligroso,
ahora dice Úrsula, que se rumora
que está saliendo con Eloísa,
ojala que de verdad la ame,
y que no le haga nada malo.
Mi fiel amigo Enrico,
viene a visitarnos
y nos trae regalos de sus exploraciones,
no me ha querido contar qué es lo que busca,
pero yo sé que no es el tesoro.
Y mis papás, bueno,
su relación ha mejorado, bastante.
Mi Úrsula,
inseparable,
me cuida como si fuera una niña pequeña,
gracias a ella este encierro ha sido menos pesado."
Antonia: Te estoy dejando unas nuevas puntadas,
a ver si te queda esta cobija mucho mejor,
todo estaba mal hecho, tuve que desbaratarlo.
- A mí me gustaba,
además, lo hice con mucho cuidado.
- Por lo visto, te gustan las cosas mediocres.
¿Quieres que tu hijo sea así?
Además de ser un hijo no deseado,
¿quieres que no sepa hacer las cosas como tú?
[♪♪♪]
Soledad: "Yo sigo amando con todas las fuerzas
de mi corazón a Hugo,
mi amor eterno,
lo sueño todas las noches,
pero a pesar de que con él viví cosas maravillosas,
y él siempre fue tan dulce conmigo,
en mis sueños veo que está mal,
trato de dibujarlo feliz, pero..."
[♪♪♪]
Estoy tratando de dibujar una sonrisa en su cara, pero,
no he podido.
Mira, es como si tuviera ojos de maldad,
tan raro, si Hugo siempre fue tan buena persona.
- Estoy de acuerdo con usted mi niña,
Don Hugo no era una mala persona.
- No sé por qué lo recuerdo así,
es como si fuera otra persona diferente
a la que conocí, como si no hubiera existido.
[♪♪♪]
"De todas maneras, no pienso dejar de dibujarlo.
Tengo la esperanza de lograr plasmar su sonrisa
como una vez la conocí.
la misma sonrisa que siempre me dio,
y que quiero recordar y que mi hija vea".
Ya solamente faltan tres meses para que estés aquí,
para que nos hagas la vida feliz a todos.
Ay, lo que más anhelo en el mundo es que ya llegues,
y sé que tu papá desde el cielo,
piensa lo mismo,
estoy segura.
¿Enrico?
¿Hola?
- Tenía que venir,
tengo buenas noticias para ti.
Mira, un regalo.
- Ay...
Gracias. [Enrico ríe]
- Hace muchos meses la estaba buscando,
hasta que al fin la encontré,
es tuya.
[Agua corriendo]
[Golpes a la puerta]
Sebastián: ¿Quién es?
Von Sirak: Von Sirak.
[♪♪♪]
- Un momento, Doctor,
enseguida lo atiendo.
[♪♪♪]
- Hugo,
Hugo de Medina.
- Dr. Von Sirak. [Risas]
- Que alegría saludarte. - Pase adelante.
Por favor. - Gracias.
Y te reconocí inmediatamente,
cómo no voy a reconocer,
al hijo de mi mejor amigo y benefactor,
qué bueno que estas aquí,
y qué bueno que estas con vida.
- Siéntese, por favor. - Gracias.
- Siéntese.
- Ah, estos achaques de vejez.
- Muchas gracias. - Gracias, señor. Con permiso.
- Cuénteme.
- Bueno, yo sé por qué estás aquí,
sé por qué hiciste un viaje tan largo,
seguramente estás pensando que tengo,
el medicamento para la curación de tu enfermedad.
La catalepsia, ¿sí, o no?
- Así es, Doctor,
y me las he ingeniado todos estos años,
para sobrellevar esta enfermedad,
pero sí,
me gustaría saber si sus investigaciones
sobre la catalepsia lo han llevado a buen puerto.
- Pues sí,
te tengo grandes noticias,
hay una esperanza,
para la curación de tu enfermedad,
se trata de...
una flor muy especial que crece en ciertas latitudes,
es tan escasa,
pero tan especial,
que el extracto sirve
para minimizar
los efectos de la enfermedad tuya,
se llama Orchis Vivantis,
comúnmente llamada orquídea azul.
- Es una Orchis Vivantis,
es una flor muy, muy rara,
por eso tienes que conservarla y cuidarla con tu vida.
- ¿Por qué dices que es una flor tan especial?
- Porque conserva el secreto de la vida,
y algún día, óyelo bien,
algún día entenderás
la importancia de esta orquídea.
[♪♪♪]
♪ Quisiera acercarme a ti... ♪
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