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Excursiones de 1983 Región Amish, Filadelfia.
Al crecer en Brooklyn siempre pensé
que viajar a lugares lejanos era algo que solo los ricos hacían.
A los 13, nunca había salido de Nueva York.
Pero eso estaba a punto de cambiar.
Niños, tengo algo que decirles.
Tenemos una excursión a Washington D.C.
Solo necesitan que sus padres firmen sus permisos.
y vender 30 cajas de galletas para cubrir el costo del viaje.
Chris,
si tu gente no puede pagar en efectivo, veré si aceptan vales de comida.
Ni que fuera caviar. Son galletas, demonios.
- ¿Cómo vamos a viajar? - Rentaremos un autobús.
Tendrás que sentarte atrás, Birmingham.
Me gustaría sentarte debajo del autobús.
Feliz aniversario.
¿Qué es esto?
Cariño, no tenías que darme nada.
Claro que tenía que hacerlo. Lo aprendió a las malas.
Tú dijiste que no te diera nada.
¿Por qué me apuñalaste?
- Rochelle. - Y solo era día del árbol.
Rochelle.
Adelante, ábrelo.
Veamos qué me diste. Qué tierno, cariño.
¡Dreamgirls! Oh, Dreamgirls.
Cariño.
¿Cómo conseguiste boletos? Son muy caros.
Está bien. Se los compré a Risky.
¿A Risky?
Mi papá ya le había comprado boletos a Risky.
Para la pelea de Ali con Frazier en el Madison Square Garden.
¿Qué pasó?
- ¿Quién cayó? ¿Qué pasó? - ¡Vaya!
Le compró boletos para ver a Patti LaBelle en el Lincoln Center.
¿Que está usando? ¿Ya lanzó su zapato?
¡Tengo el zapato!
- Tengo su zapato. Huélelo. - No.
Sí, Patti. Te amo, nena.
No te preocupes.
La vamos a pasar bien. ¿Sí?
Así es. La vamos a pasar muy bien. Gracias, cariño.
Eres el hombre más tierno del mundo.
Tonya, el desayuno.
Mamá, creo que algo me picó.
No, nena. No son picaduras.
Tienes varicela.
- ¿Quién se la pegó? - Yo no fui.
¿Traigo el Robitusín?
No creo que el Robitusín sirva para esto.
Oigan, Cris y Drew,
no quiero que todos se enfermen así que aléjense de Tonya.
Es como decir "aléjense del asesino".
- Está bien. - Está bien, mamá.
- ¿Ya firmaste mi permiso? - Está en tu libro.
¿Permiso para qué?
Una excursión a Washington D.C.
Necesito vender galletas para ir.
¿Puedes llevar algunas cajas al trabajo?
Lo siento, Chris. No puedo pedirles que compren más cosas.
He vendido cosméticos para tu madre,
papel de regalo para Tonya, chocolates para Drew...
Está bien.
Te diré algo. Te compraré dos cajas para que empieces.
- El resto las puedes vender tú. - Gracias, papá.
Con al menos 100.000 personas viviendo en Bed-Stuy,
vender 28 cajas de galletas no debía ser tan difícil.
¿Hola?
Ella me dijo que tenía 18.
¡Oiga!
- ¿Quieres comprar...? - ¿Quieres comprar...?
Olvídalo.
¿Quiere comprar galletas?
Dame cuatro.
¿Qué estás haciendo? Tiene diabetes.
¿Intentas matarlo?
No puedo creer que es más difícil vender galletas que crack.
Mi madre nos dijo que nos alejáramos de Tonya, pero era tarde para Drew.
Lo vas a empeorar, niño. Deja de rascarte.
Es como decirle que deje de crecer pelo.
- Pero me pica. - Ten. Siéntate.
Mamá, mi trasero me pica.
Ven aquí. Déjame ver.
Mira, cariño, no puedes rascarte. Date palmadas.
- ¿Ves? ¿Se siente mejor? - Sí.
Está bien. Vuelve a la cama. ¿Sí?
Déjame ver.
Oh, 37.7 grados, no está tan mal.
Acuéstate y descansa. Vendré a verte luego.
Y deja de rascarte. Me das comezón.
¿Encontraste a alguien?
Nadie quiere cuidar niños con varicela.
Ni hablar, adiós Dreamgirls.
Gracias de todos modos.
Este habría sido el mejor regalo que me has dado.
No sería la primera vez que se perdieran algo
porque estábamos enfermos.
Tengo un cupón para una cena gratis.
Voy a cambiarme.
Mamá, tengo rabia.
Rayos.
- Tengo boletos para Michael Jackson. - Llamaré a la niñera.
Mamá, mi ojo se cayó.
Rayos.
- Nos ganamos un viaje a Miami. - Voy a empacar.
- Mamá, creo que me rompí el cuello. - Rayos.
- Lo siento. - No, está bien, Julius.
Solo pasaremos otro aniversario en casa.
- Al menos estaremos juntos. - ¿Sabes qué?
Estos boletos son caros.
No hay necesidad de que los dos nos quedemos en casa.
- Yo cuidaré a los niños. Ve tú. - Bueno.
Si tuviera una pelota, jugaría para los Jets.
Sheila, nos vamos a ver Dreamgirls.
Así es.
Las mujeres no notan tus mentiras cuando quieres que lo hagan.
Papá, ¿me rascas el trasero?
¿Por favor?
Venta de Galletas Excusión a Washington D.C.
Tienes que ponerte las pilas. Es el mejor viaje del año.
- Puede que vea a Tip O'Neal. - ¿Quién?
¿Nunca has escuchado de Thomas "Tip" O'Neill?
No, a menos que sea familiar de Shaquille.
Es el presidente de la Cámara de Diputados más famoso.
No sé qué más hacer. He tocado en unas cien puertas.
Más te vale tocar en cien más, Jermaine.
Porque si no voy a ese viaje,
marcharé sobre tu cara.
Contando las dos cajas que le vendí a mi papá,
había vendido dos cajas y me robaron una.
Necesitaba una nueva estrategia.
Disculpe. ¿Quiere comprar una caja de galletas?
¿Tienen alcohol tus galletas?
- Risky, ¿quieres comprar galletas? - No, jovencito. Yo vendo, no compro.
- ¿Quieres una videocasetera? - No, gracias.
- ¿Quiere una videocasetera? - Ya tengo una.
- Se cayó del camión hoy. - ¿En serio? Dame dos.
Nunca me di cuenta que lo único
que se vendía en la calle de mi barrio eran cosas robadas.
Galletas, galletas a la venta. Chispas de chocolate.
Mantequilla de maní. Chocolate y menta.
Tengo galletas.
Se cayeron del camión esta mañana.
¿Por qué no lo dijiste antes?
Dame dos cajas.
Gracias.
No veía la hora de volver a la escuela.
- ¿Eres el niño de las galletas? - Se cayeron del camión.
- ¿Cuántas quiere? - Ninguna.
Estás arrestado.
Sobre estar arrestado, solo sabía lo que vi en TV.
- Te leen tus derechos. - Tiene derecho a guardar silencio.
- Y te dan una llamada. - Puede hacer una llamada.
- Y la comida es terrible. - Gracias.
Me di cuenta que lo peor de ser arrestado
era ser tratado como un criminal.
Disculpe, ¿puedo ir al baño?
Debiste pensar en ir al baño
- antes de vender cosas robadas. - No vendía cosas robadas.
Entonces tenemos al tipo equivocado.
- ¿No puedo hacer una llamada? - Debiste pensar en eso
antes de vender cosas robadas.
Sé que parecía tranquilo, pero por dentro estaba así:
No lo volveré a hacer. Lo prometo. No soy un ladrón.
Quiero a mi mamá.
Solo pensaba en que, de una forma u otra,
ojalá me dejaran ir.
En casa, mi padre estaba pensando en lo mismo.
¿Cómo me veo?
Te has cambiado cinco veces. Te veías bien la primera vez.
Gracias, cariño. Estoy emocionada. Digo, son las Dreamgirls.
Dreamgirls. Es algo que se hace solo una vez en la vida.
- Una oportunidad única. - Sí.
Será mejor que te vayas.
Tienes razón.
Eres tan bueno conmigo.
Vamos. Necesito ponerte en la fila.
¿Una fila?
Parece que un camión que llevaba galletas
fue asaltado en East Bergen.
Deben estar pensando: ¿Quién asaltaría un camión de galletas?
GALLETAS
Solo queremos las galletas. ¿Crees que estoy jugando?
Date prisa. Rápido.
- No iré a la cárcel por esto. - Vamos.
Yo no asalté ningún camión. Ni sé dónde queda East Bergen.
Debiste pensar en eso antes de vender galletas robadas.
No me voy a bañar en eso. Se ve asqueroso.
- Te ayudará con la comezón. - Pero no me gusta la avena.
No tienes que comértela, solo báñate en ella.
Y luego se la va a comer. Mi padre no desperdiciaba comida.
No fui yo. Yo voy a la secundaria Corleone.
Allí me dieron las galletas para venderlas
para ir a Washington D.C.
Yo no las robé.
Solo decía eso para que la gente las comprara.
¿Vas a Corleone? ¿Eres el único niño negro allí?
Buen intento.
Había un testigo y tú te ajustas al perfil.
Solo tenía 13 años, pero ya sabía cómo funcionaba la discriminación.
Esto dijo el testigo:
Era un hombre negro, complexión mediana,
de 1,94 m. de altura, 104 kilos.
Tenía ojos marrón.
Usaba un uniforme de Scout con un pasamontañas amarillo.
Tenía pantalones oscuros y zapatos talla 14 oscuros.
Y un lunar en su muñeca izquierda.
Ah, y cojeaba al caminar.
Pero esto escuchó el policía:
Él era negro, y negro, negro.
Negro, negro, negro.
Y él...
Negro, negro, negro.
Y tenía negro, negro, negro.
Y... Ah, negro. Sí.
Y era negro al caminar.
Miren al frente.
Número dos, no se mueva.
Se parece a la portada del disco de Commodores.
Normalmente, mi padre quería que mamá fuera feliz.
Pero esta vez, estaba deseando en secreto
que los boletos que Risky le vendió fueran terribles como siempre.
- Dios mío, qué buenos asientos. - Lo sé, odio decirlo,
pero me alegra que tus hijos tengan varicela.
- Feliz aniversario. - Gracias.
Oh, Jennifer.
Te amamos. Quédate.
- Quédate. - Eso es, niña. Yo me quedo.
CUENTOS SANGRIENTOS
¿Chris ya llegó?
No, supongo que aún está vendiendo galletas.
- Bueno. - Papá, ¿me rascas la axila?
Claro.
¿A qué horas vuelve mamá?
Llegará tarde.
También usará mi cupón para cenar con Sheila.
¿Por qué salió con alguien más en su aniversario?
Pues...
- Yo le dije que fuera. - ¿Por qué hiciste eso?
Porque quiero que tu madre sea feliz.
Si yo me tuviera que quedar en casa con enfermos
mientras alguien más sale a divertirse, estaría enojado.
- Yo no estoy enojado. - Yo lo estaría.
También estaría triste.
Estaría un poco deprimido porque me dejó.
- Sí. - Estaría llorando y todo.
- Estaría tan enojado. - Tomemos tu temp...
- No entiendo cómo te aguantas. - Aquí tienes, no te muevas.
Vuelvo enseguida.
Oye, Russo. La historia del niño concuerda.
Parece que dices la verdad.
- Tu profesora confirmó tu historia. - Gracias.
Ah, y también dijo que eres un orgullo para tu raza.
- ¿Puedo irme? - Claro.
- Cuando tus padres vengan por ti. - ¿Mis padres?
¿No me pueden dejar ir? No puedo decirle a mi mamá.
Debiste pensar en eso antes de decirle a la gente
que vendías cosas robados.
- ¿Aló? - Hola, papá.
Debiste llegar a las 3. ¿Dónde estás?
Necesito que vengas por mí a la estación de policía.
¿Estás en la cárcel?
No importa qué hayas hecho, no digas nada.
- Yo no... - ¡Que no digas nada!
Todo lo que digas puede ser y será usado en tu contra.
Eso fue lo más cercano que papá estuvo de ser abogado.
- Cierra la boca. Voy enseguida. - Está bien.
¿Y para qué estás vendiendo esto?
Una excursión de la clase a Washington D.C.
¿Tienes Dos-Si-Dos de mantequilla de maní?
Solo estas.
¿Chispas de chocolate?
¿Cuánto cuestan?
Digas lo que digas de los policías, sí que les gustan los dulces.
Firme aquí y es todo.
Tranquilos. Es que tienen varicela.
- Hola, papá. - Vámonos.
- ¿Estás enojado? - Claro que sí.
Pues, yo no hice nada. Dígale.
Oye, nunca dije que no hiciste nada.
Estabas afuera de una tienda, ofreciendo artículos robados.
No es ilegal, pero no está bien.
Hazle caso a tu padre.
- Es un hombre inteligente. - Gracias.
Antes de N.W.A. podías salir de una estación de policía
con todos tus dientes.
Papá.
¿Aún puedo ir a la excursión?
Sí. Vámonos.
Mientras yo soñaba con salir de la cárcel,
mi mamá soñaba con ser una Dreamgirl.
Pues mira quién regresó. ¿Cómo estuvo el concierto?
Cariño, estuvo increíble. Te habría encantado.
¿Cómo están los niños?
Tonya durmiendo, la fiebre de Drew está bajando y a Chris lo arrestaron.
Pero lo único importante es que te divertiste.
¿Cómo que a Chris lo arrestaron?
Fue un malentendido. Fui a la estación y lo arreglé.
- ¿Estás seguro? - Sí.
¿La pasaste bien?
La pasé de maravilla.
Cariño, fue increíble.
- Muchas gracias. - Eso es lo importante.
- ¿Qué te ocurre? - Nada.
Hay algo. ¿Qué es?
Ocurre que pasaste nuestro aniversario con Sheila.
- ¿Cómo pudiste ir sin mí? - Tú dijiste que fuera.
Pues mentí. Es como cuando me dijiste que no te comprara nada.
Solo estaba siendo amable.
No quería desperdiciar los boletos. Y quería que te divirtieras.
Pero me molesta que lo hicieras.
Sabes que no tiene sentido, ¿verdad?
Lo sé. Olvídalo.
¿Cómo estaban los asientos?
No quieres saber.
- ¿Así de buenos? - Sí.
Maldito Risky.
- ¿Qué es esto? - Paré cuando venía a casa.
Feliz aniversario.
Oh, me compraste una tarjeta.
Julius, abre la tarjeta.
¿Boletos para los Knicks?
Risky dijo que eran los mejores asientos.
Oh, sí, sí.
- ¿Qué pasó? - Bien hecho. Bien hecho, Clyde.
Gracias, cariño.
No.
El aniversario no termina aún.
Oh, ¿dije eso?
Sí lo dije.
Viejo, no puedo esperar a visitar el Senado.
Sabes, por razones de seguridad,
no hay una ruta directa desde o hacia la Casa Blanca.
Por si alguien intenta matar al presidente.
Deberían hacer eso en Bed-Stuy.
Oye, Sunder, ¿qué tienes en la mejilla?
Parece varicela.
Traducción: Sebastian Clavijo
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