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Chris. ¿Cuántas veces tengo que decirte
que no dejes este maldito yo-yo en el piso?
- ¿Intentas matarme? - Olvidé dónde lo dejé.
Bueno, ¿lo recordarás cuando me caiga y me rompa el cuello?
A veces parecía que lo único que mi madre hacía era gritarle a la gente.
Tonya, cierra la puerta. ¿Intentas congelar toda la casa?
Drew, bájale a esa porquería.
¿Intentas dejarnos sordos a todos?
Y quita los pies de mi mesa.
Julius, recoge tus calzoncillos.
¿Tengo que hacerlo todo yo?
Y cuando digo que le gritaba a todos, me refiero a todos.
Rochelle, ¿qué me dije? ¿Intentas volverme loca?
Pero había una persona que siempre ponía de buen humor a mi madre.
Papi.
Mi madre adoraba a su papi.
- Y nosotros también. - ¿Dónde está mamá?
En el salón. ¿Dónde están mis nietos?
- ¿Dónde están? Ey. - Abuelo.
Mi abuelo era un gran cuentacuentos.
Él no pensó que estaba jugando
cuando lo golpeé en la cabeza con un ladrillo.
Y hasta este día, cuando voy, mi comida es gratis.
Oh, cielos. ¿Tienes más chistes buenos?
¿Que si tengo más?
- Vamos. Toc, toc. - ¿Quién es?
- Pásenme las chuletas - ¿Pásenme las chuletas quién?
No. Pásenme las chuletas de ahí.
Te la hizo.
No estoy jugando contigo, hijo.
¿Cuál es el resto del chiste, abuelo?
Bien. Toc, toc.
- ¿Quién es? - Oh, cielos.
¿Oh, cielos qué?
- Estoy muriendo. - ¿Estoy muriendo quién?
Estoy teniendo un inf...
¿Estás teniendo un inf quién?
Papi.
¿Papi?
Nunca supe quién era.
La muerte de mi abuelo fue la primera vez
que lidié con la muerte en la familia.
No sabía cómo reaccionar. Supongo que mi madre tampoco.
- Porque en vez de hacer esto: - Maldición, maldición, maldición.
Ella hizo esto:
Buenos días a todos.
No la había visto así de feliz desde que Lionel Richie se hizo solista.
No puedo creer que Gene no esté.
No puedo creer que no terminara ese chiste.
Nunca volveré a comer chuletas.
No puedo creer que murió sentado aquí.
Bueno, todos tienen que morir en algún lugar.
Cómanse los huevos ahora.
Odio los huevos. ¿Puedo comer una tostada?
Seguro, Tonya. No hay problema.
Oye, mamá, ¿tengo que ir a la escuela hoy?
La única muerte que evitaría que fuéramos a la escuela era la nuestra.
No. No si no quieres hacerlo.
- Genial. - Chris,
- ¿quieres quedarte en casa hoy? - No, tengo examen.
- ¿También me puedo quedar? - Seguro.
No sabía qué le pasaba a mi madre.
Pero en ese momento, esto era en lo que pensaba:
¡Sacúdete, mujer!
Bueno, todos tengan un lindo día.
Eso fue raro.
Vaya, ¿tu abuelo murió? Qué duro.
Una vez tuve un periquito que murió. Lloré por tres semanas.
Mi mamá está actuando muy extraño.
¿Quieres decir extraño como...?
Hay una TV en mi cabeza.
¡Por favor, hagan que se detenga!
Incluso los adictos se asustarían con eso.
No.
Simplemente es amable.
¿Eran muy cercanos?
- Sí. - Chris.
Levántate y cuéntale a la clase lo que hablabas con Gregory.
- Mi abuelo murió. - Chris, eso no es gracioso.
¿Qué harás cuando tu abuelo muera de verdad?
Solo porque no estudiaste no significa que mates a tu familia.
¿Quién sigue? ¿Tu padre? ¿Tu madre?
¿Por qué no matas a tu hermana o a tu hermano?
Está diciendo la verdad.
Oh, Chris.
Espere.
- ¿Le cree a él? - Por supuesto.
- ¿Y no a mí? - Chris, tu abuelo murió.
Puedes decir cualquier cosa.
¿Qué haces aquí? Tráeme el papel. No te preocupes por el examen.
Estás excusado.
En honor a mi abuelo, debí golpearla con un ladrillo.
Hola, mamá. Te ves bien.
Y ella es mi abuela, Maxine.
Era la única mujer que podía quitarle lo esnob a mi madre.
Tu cabello huele raro.
¿Sigues usando esa permanente barata?
¿Oscuro y Precioso?
Mira la mía, es hermosa. ¿Es hermosa, cierto?
Es un gusto verte también, mamá.
Esa es mi Tía Charlotte, pero le decimos Dolores,
porque solo la veíamos en funerales.
No en cumpleaños, o bodas, solo funerales.
No te había visto desde el funeral de Cheryl
- Lo sé, lo sé, lo sé. - Dolores, deja de llorar. Vamos.
- Bien. Bueno, suéltame. - Dolores.
- Bien. - Vamos, vamos.
Entra.
- Vamos. - Ella es la Tía Mousey.
Le decíamos así porque hablaba como un ratón
y solo hablaba cuando le hablaban directamente.
Hola, tía Mousey.
- ¿Cómo estás? - Bien.
Mi tío Michael tenía casi 40, y nunca tuvo un trabajo.
Él le ponía el "ado" en "desempleado".
- ¿Cómo estás? - Hola, hermana. ¿Cómo estás?
- Bien. - ¿Tienes algo de comer?
Sí, tenemos...
Creo que vio que un trabajo lo perseguía.
Oye, Shaft.
Es una lástima lo de tu abuelo. Lo siento.
- ¿En serio? - Sí. Quiero decir,
¿quién te enseñará a bailar tap ahora?
Más tarde ese día, golpeó a un niño chino en mi nombre.
- Aquí están. - Hola a todos.
- Abuela. - Mírate.
Llevaré a Michael y Charlotte arriba para que se acomoden.
- ¿Estás bien, Mousey? - Bien.
OK. Vengan arriba. Síganme.
Julius, ¿no deberías estar trabajando?
Oye, voy de salida.
Solo vine rápidamente a saludarlos.
- ¿Cómo estás? - Bien como podría esperarse.
Ya sabes, Gene y yo estuvimos casados por 40 años.
Espero Rochelle y yo lleguemos así de lejos.
Como ella mantiene esta casa, me sorprende que aún no te hayas ido.
Mi abuela siempre criticaba todo lo que hacía mi madre.
Mamá, ¿te gusta mi chaqueta? Es toda de piel.
Se siente plástica. Siente la mía.
Piel italiana.
En casa, aunque mi madre parecía mantener el control,
la casa se desmoronaba.
Rochelle, ¿le puedes cambiar al canal?
Seguro. No hay problema.
Ellos la trataban como ella me trata a mí.
¿Vas a ayudarme a elegir el ataúd,
- o tengo que hacerlo yo sola? - Seguro, mamá.
Te ayudaré en un minuto.
- 'Chelle, dame un vaso de té. - Seguro, mamá.
Té para mamá. Tortugas.
- Maldición. - ¿Qué?
¿Alguna vez tuvieron la sensación de que iban a
ser golpeados en la cabeza con un yo-yo?
Ten, cariño. Ten más cuidado.
- ¿No estás enojada? - No. ¿Por qué habría de estarlo?
Ten, mamá.
Este té sabe raro.
- ¿De cuál es? - Creo que es Lipton.
Sabe a Nestea.
Es Lipton.
- Hola. - Hola.
¿Quieres una Tortuga?
¿Mi madre dándome una Tortuga? En su mundo, eso es pedir ayuda.
No, gracias.
¿Estás bien, mamá?
Estoy bien. ¿Seguro que no quieres una Tortuga?
¿Por qué fue eso?
Solo quiero que sepas que te quiero.
Ya que mi padre trabajaba horas extra,
y mi madre no era ella misma,
decidí tomar las riendas lo mejor que pude.
Tonya, ve a arreglar tu cama. Drew, limpia esto.
Sentados jugando cartas.
Esto iba a ser más difícil de lo que pensé.
Bájale el volumen a eso. ¿Intentas volver sordos a todos?
Baja los pies de la mesa.
Rochelle, mañana iremos a la funeraria a comprar el ataúd.
Por favor, vístete presentable.
No quiero que piensen que no podemos comprar uno decente.
- Seguro, mamá. - ¿Estás bien, cariño?
- ¿Necesitas sentarte? - No, estoy bien.
Tan mal como se sentía, no sabía que se pondría peor.
Rochelle, ¿qué no puedes hacer una jarra de té decente?
¿Por qué no la deja en paz? Es té helado.
Si tiene sed, bueno, se lo toma.
Si no, no.
Pueda que me una al abuelo más pronto de lo pensado.
¿Vas a quedarte ahí y dejar que ese niño me hable así?
¿No sabes que te golpearé hasta que caigas en otra familia?
¿Quién eres tú?
No querrán saberlo.
Hola, amigo.
Hola.
Chris, sabes que tendrás que disculparte con tu abuela.
¿Por qué? Ella es la que trata mal a mamá.
Está en duelo, Chris. Y tu madre también.
Sé que tratas de proteger a tu madre,
pero créeme, no querrás meterte entre ellas dos.
No ganarás esa.
Ya voy a un funeral. No intentaré ir a otro.
Bueno, ¿entonces qué hago?
Haz lo que yo hago.
Nada.
Las cosas se arreglarán. ¿De acuerdo?
Discúlpate.
Uno no cree que va a casarse hasta que compras el traje.
Y no puedes creer que alguien esté muerto
hasta que le compras el ataúd.
Ahora, tenemos varios modelos.
Este de aquí, el mejor.
Hecho de caoba,
tiene una capa de seda sobre un lecho de pluma de ganso
y una luz de noche.
Supongo es en caso de que el muerto quiera leer.
Mamá, ¿qué hay del azul?
- El azul es lindo. - No me gusta.
- A ella no le gusta. - Es un ataúd, no un Oldsmobile.
- Ese me gusta. - Buen gusto.
¿Maxine? Ese cuesta mucho dinero.
Tenemos planes de pago.
¿Podemos ponerlo a nombre de mi suegro?
Bueno, no.
Eso pensé.
- Bueno, mamá. Lo que tú quieras. - OK.
Rochelle, incluso si lo dividimos en cinco, sigue siendo mucho dinero.
¿Quién dijo que lo dividiremos?
Bueno, asumí que todos ayudaríamos. Es decir, es tu esposo.
Julius, quiero ayudar,
- ¿Qué es esto? - Es una tarjeta de béisbol. Al Oliver.
Jugó en Pittsburgh.
De por vida. Bateador 330.
Esta tarjeta costará miles de dólares algún día.
- ¿Cuánto cuesta ahora? - Como un dólar.
Tengo 40 dólares ahorrados.
¿Qué hay de ti, tía Mousey?
Tengo algunas monedas.
Qué mal que él no jugará Asteroides.
Mamá, no creo que podamos costear esto ahora.
¿Por qué no?
Cariño, siempre alardeas de que tu esposo tiene dos trabajos.
No es cierto.
No necesito esto. Mi hombre tiene dos trabajos.
Mi esposo tiene dos trabajos. No necesito estar aquí.
No necesito esto. Mi hombre tiene dos trabajos.
Mi esposo merece ser enterrado con dignidad.
Ahora, ¿quiénes son ustedes para negarme eso?
- No estamos negándote... - Nadie te está negando...
Solo se muere una vez.
Le debes a tu padre el que se vaya con estilo.
De acuerdo. De acuerdo.
- Hagan lo que quieran. - Mamá, yo...
- Vamos. - Mamá, no trataba de...
Ya voy, mamá.
Rochelle, te equivocas.
Pobre bebé.
Tomaremos el azul.
A mi papi le gustaba el azul.
Siempre odié esa foto.
Me hacía ver como si me hubieran golpeado con un ladrillo.
Hola, papi.
¿Quieres una Tortuga?
- No, ¿pero cómo estás? - Estoy bien.
Mamá me está volviendo loca.
Oh, ella puede hacerlo.
Solía volverme loco también.
Solo porque esté muerto no significa que debas dejar que lo haga.
Y si trata de hacerlo,
la golpeas en la cabeza con ese ladrillo.
Para el día del funeral, todavía quedaban cosas para pelear:
Quién va en la limosina.
¿Quiénes son ustedes, y qué están haciendo aquí?
Hola, Soy Monay, ella es Aisha, y ella es Kiki.
Vimos la limosina, así que entramos.
- ¿A dónde van ustedes? - A un funeral.
Oh, lo siento.
- ¿Quién murió? - Mi esposo.
Okey, bueno, cuando regresen, y si no se llevan la limosina,
¿podemos llevarla a la discoteca?
Está bien.
Lo único más lleno que una limosina antes de un funeral,
es tu casa después del funeral.
¿Qué haces aquí?
Me trajo mi papá para dar mis condolencias.
- Gracias. - Tenía que ir a trabajar.
Mamá, ven y mira.
- Chris tiene un amigo blanco. - Michael, cierra la boca.
Deja de actuar como si nunca hubieras visto a una persona blanca.
Hola, cariño. ¿Tienes hambre? ¿Quieres algo de comer?
- Seguro. - Bueno, entra.
- ¿Quieres de esto? - No, gracias.
¿Qué tal esto? No te vayas a ningún lado.
Dejé varios bocadillos en la cocina para ustedes.
- Gracias. - Gracias.
Chris, tengo un nuevo videojuego en la tienda.
Bien.
Avísame cuando alguien muera. Te daré un buen precio en un ataúd.
¿Cuál es tu problema?
Lamento lo de tu abuelo.
Lo bueno de perder a un familiar
es que recibes mucha compasión.
- ¿Qué haces? - Mi abuelo murió.
Solo porque tu abuelo murió no significa que abraces a la gente.
- Nos vemos. - Lamento lo de tu abuelo.
Al menos alguien recibía algo de compasión.
- ¿Quién es ese? - No lo sé.
Hola, pequeñín de enfrente.
- Aquí tienes, viejo. - ¿Qué es esto?
Le robé a tu abuelo un par de veces.
No sabía que lo conocías.
¿Quién se comió mis Tortugas?
¿Así es como les llamas? Yo las comí, pero eran repugnantes.
¿Qué es lo que tienen?
Si no te gustaron, ¿por qué te las comiste?
Mamá, estoy harta de ti.
Desde que llegaste, no has dejado de quejarte.
Solo porque papi está muerto no significa
que puedes venir a mi casa y decirles a todos lo que tienen que hacer.
Michael, baja los pies de mi maldito sofá
antes que te saque las medias a golpes.
Y, Dolores, deja la lloradera.
Lloras en Pascua. Lloras en Día de Brujas.
Lloras hasta el Día de la Bandera.
Busca un pañuelo, límpiate la nariz, porque no es para estar así.
Y cuelga el teléfono.
Y tía Mousey,
quítate el abrigo y habla alto.
Estás ahí mirando y chillando:
Suenas como una maldita rata. Usa palabras.
Ya casi tienes 60 años.
Y, mamá, la próxima vez que quieras comerte mis Tortugas,
lo menos que puedes hacer es que te gusten.
Regresó.
- Hola. - Hola, cariño.
- ¿Cómo estás? - Estoy bien.
- Te traje tus Tortugas. - Hola, Tortugas. Gracias.
Estoy orgullosa de ti por confrontar a tu madre.
- Ya me tenías preocupado. - ¿Por qué?
Pensé que le golpearías la cabeza con un ladrillo.
Fue bueno verte. Cuídate.
- Me debes los Kleenex. - Nos vemos, hermana.
Gracias por todo el pollo. Te lo agradezco.
Deja de comer pretzeles. Adiós...
Entonces...
¿Él dijo algo antes de morir?
- ¿Quién? ¿Papi? - No, Martin Luther King.
Sí, tu padre. ¿Me mencionó?
No. Solo pidió más chuleta.
Sé lo que están pensando, debió mentir.
Pero de hecho, la verdad era mejor.
No me sorprende.
Me gustaron las flores.
- ¿Te gustaron? - Supongo.
Sé que no parece una disculpa
después de todo lo que ha pasado, pero esto fue lo que quiso decir:
- Cariño, estoy orgullosa de ti. - Lo sé.
- Estás haciendo un buen trabajo. - Lo sé.
Ojalá mi hijo me defendiera
como lo hizo tu hijo.
- Lo sé. - ¿Y tu padre?
- Ay, estaría tan orgulloso de ti. - Lo sé.
- Mamá, ¿por qué eres tan mala? - No lo sé.
- Y, cariño, tu cabello, no apesta. - Lo sé.
Nos vemos.
Cuídate, mamá.
- Es todo. - Oh, gracias, cariño.
- De verdad voy a extrañarlo, mamá. - Yo también, Chris.
Yo también.
Chris, ven aquí y recoge este yo-yo.
Mi padre murió por el amor de Dios, y ahora quieres matarme también.
Traducción: Luis González
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