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BED STUY MATAR O MORIR
En Bed-Stuy, muchos tienen reputaciones por muchas cosas.
Diedre Garfield tenía 23, y tenía la reputación
de ser la abuela más joven en Brooklyn.
Muy bien, lo tengo todo bajo control.
El Sr. Jackson tenía la reputación de estar bien loco.
Muchos dicen que él inventó la indigencia.
Mueve el auto.
- ¿Quieres un poco? - Voy tarde. ¡Muévanse!
Yo también tenía una reputación.
No solo de ser un nerdo o de que me golpearan todos los días.
Era conocido por ser el mejor jugador de Asteroides en Bed-Stuy.
ASTEROIDES
Le ganaba a gente de todas partes:
El Barrio Chino.
Rikers.
The Village.
Aunque era un nerdo, se sentía muy bien
que hubiera algo en lo que nadie podía ganarme.
Chris, alguien rompió tu récord anoche.
Oigan, incluso Mike Tyson fue derribado.
¿No está esto a punto de...?
Mi madre hizo de pagar recibos toda una ciencia.
Pero siempre habían cosas con las que no contaba.
Oh, maldición.
- Hola, cariño. - Hola, bebé.
- ¿Qué sucede? - Usé lo del teléfono este mes
para pagar la mitad del último recibo de la luz.
Ahora no tengo lo suficiente para pagar el gas.
¿Por qué no usas el dinero de la luz para pagar la luz?
Tonya necesitó una amalgama. Tenía una caries.
¿En serio?
Mi padre nunca sabía cuando algo le pasaba a sus hijos
a menos que estuviéramos inconscientes o en el hospital.
Oh, no, no. Tenemos que economizar.
¿Economizar en qué? Es decir, apenas estamos a flote.
Es mirada significaba una cosa.
Oh, no.
No mis Tortugas. No me quitarás las Tortugas.
A mi madre le gustaban las Tortugas de chocolate más que nada.
Cuando comía una, era como que los problemas desaparecían.
Dame eso. Dame... Dame eso.
Te dije que no trajeras eso a la casa.
No, eso es 49 centavos de palomitas de maíz.
Rochelle, ¿podrías venir a ayudarme con los niños?
TORTUGAS ORIGINAL
Menos mal eligió a las Tortugas en vez de pistolas.
Esas Tortugas de chocolate nos cuestan 12 dólares la caja.
¿Por qué tienes que quitarme mis Tortugas?
Sabes que necesito mis Tortugas.
¿Por qué no le bajas a tu juego de lotería?
No le bajaré a mis números.
Si no juegas, ¿cómo esperas ganar?
Mira, lo dice aquí.
Oh, no, no, no. No ese maldito libro.
Mi papá era la persona más sensata que conocía,
excepto cuando se trataba de jugar lotería.
Y siempre consultaba su Libro Estrella de la Suerte.
Un libro de sueños toma cualquier sueño posible que tengas
y lo transforma en un número de la suerte.
Soñaste con un mono en un tren en medio de una ventisca.
Aquí está, 814.
Soñé que Dr. J patinaba con dos mujeres blancas en Suecia.
Aquí está, 621.
¿Mujeres blancas?
Rochelle, si gano la lotería, puedes comprar todo el chocolate que quieras.
Pero comer chocolate no ayuda a nadie.
Bueno, si juegas a la lotería, yo como mis Tortugas.
De acuerdo.
Dejaré la lotería.
Bueno.
¿Pueden creer que esta sea una discusión de verdad?
En la escuela, incluso Greg tenía una reputación.
Y por Mejor Asistencia,
- Greg Wuliger. - Sí.
Recibir un premio por asistencia es como recibir uno por respirar.
Espera. ¿Tú papá te da cinco dólares solo por venir a la escuela?
Le aposté que no faltaría un día este año. Hasta ahora voy bien.
Mi madre me dijo que más vale no falte un día a la escuela,
- o me sacaría cinco dólares del trasero. - Esto es genial.
El único premio que podía recibir en Corleone hubiera sido...
Por recibir la Mejor Paliza, Chris.
Sí. Sí.
Sí, sí, sí.
Pero en vez de un premio, yo tenía Asteroides.
Oye, conseguí los cinco mejores puntajes ayer en Asteroides.
Vete de aquí. No puede ser.
Sí, pero un niño me ganó.
Tengo que proteger mi título.
Viejo, eres como Apollo en Rocky II.
¿Estás seguro que puedes ganarle?
Oye, tengo una reputación que mantener.
Tonya, pídele dinero a papá para poder comprar dulces mañana.
- ¿Cómo es que tú no le pides? - Porque
si le pido, me dará un sermón.
Si tú le pides, te dará dinero.
Si papá me da dinero,
tienes que compartir algo de esos dulces conmigo.
- Está bien. - De acuerdo.
Seis y tres.
Papi.
- ¿Qué? - ¿Me puedes dar un dólar?
¿Para qué necesitas un dólar?
Quiero comprarle dulces a Drew.
Oh, qué linda.
Mi padre estaba loco por Tonya.
Ella era la única que se atrevía
a quitarle sueño y dinero al mismo tiempo.
Gracias, papi.
In Bed-Stuy, nunca tuvimos una sala de juegos.
Lo único que teníamos era Doc's.
En Doc's podías conseguir casi cualquier cosa:
Podías cambiar un cheque.
Son cinco dólares.
Podías conseguir una coartada.
No, no fue él. Él estuvo aquí.
Son cinco dólares.
Incluso podías hacer que te sacaran los dientes.
Abra.
- ¿Tu mamá sabe que estás aquí? - Sí, señor.
A mi madre no le gustaba que estuviera en Doc's
porque pensaba que eso eventualmente llevaría a esto:
Soy un drogadicto.
Un adicto al crack.
Mira, solo dile a la mamá que su hijo mayor es adicto al crack.
Oye, pequeñín de enfrente.
Usualmente Jerome me robaría, más no cuando iba a jugar Asteroides.
- ¿Listo para jugar Asteroides? - Sí, un niño mejoró mi puntaje.
¿En serio? Oh, no.
Sé que no lo aceptarás, viejo.
Más vale protejas tu reputación.
Si no recuperaba mi puntaje,
alguien iba a salir golpeado con un ladrillo.
Vamos, toma un trago.
¿Tú eres Chris?
Oye, es grande.
Así que eres MAL.
¿Qué?
Mal.
Es M-A-L.
Significa "Muerto Al Llegar"
Me llamo Jorge.
- ¿Quieres jugar? - Vamos.
Sé que parece extraño,
pero antes que tuviera PlayStations en sus asientos,
uno tenía que ir a un lugar para jugar videojuegos.
Cuida mi gorro.
Sí.
Muy bien, viejo, fue un buen juego.
- Espera. ¿A dónde vas? - Tengo que ir a casa.
¿No le darás una revancha?
Sí, no puedes ganarle e irte.
Oye, de verdad tengo que irme. Además, le ganaría de nuevo.
¿Quieres apostar?
Si tienes una buena reputación,
tienes que estar dispuesto a lo que sea para protegerla.
No puedo jugar por dinero.
- Vamos, viejo. - Oh, viejo.
- No me digas que estás asustado. - No. Solo tengo que ir a casa.
Viejo, no puedo creerlo. Te asusta ese chico.
Vamos, vete. Vete. Vamos, vete.
¿Alguien tiene cinco dólares?
Oye, necesito un favor. Préstame cinco dólares.
¿Qué? ¿Para qué los necesitas?
Le gané a este chico en Asteroides, y ahora quiere jugar por dinero.
¿No puedes ahorrar el dinero de tu almuerzo?
¿O sacar la basura de tu vecino?
¿O ayudar a las ancianas a llevar sus compras al auto?
¿O retornar botellas de Coca-Cola?
Nota personal: Cuando mendigues, sé persistente.
Oye, no tengo tiempo para esto.
Tienes que hacerlo, o mi reputación se arruinará.
Me pregunto si así fue como O.J. hizo que A.C. manejara esa Bronco.
Gracias.
Después de un día sin Tortugas,
mi madre pasaba por una abstinencia de azúcar bien seria.
Ella se comía cualquier cosa con azúcar que encontraba.
De donde pudiera encontrarla.
Lo que puedo decir es que el crack no le llega a las Tortugas de chocolate.
- Ten. - Drew también tenía la suya.
Sé que puedes darme más que eso.
No debes comer dulces. Acaban de ponerte una amalgama.
Le diré a mamá.
Algunas personas toman vino,
Jarabe para panqueques
mi mamá tomaba jarabe.
Bien.
¿Qué dem...?
- Oh, mira... - Mamá, Drew compró dulces
y esto es todo lo que me dio. Tres pedazos...
- Mamá. - ¿Dulce? ¿Dijiste dulce?
- Sí. - Drew, ven aquí.
- ¿Tienes dulces? - Mamá...
No me digas mamá. No me digas mamá ahora, niño.
¿Tienes algo ahí que...?
¿Que sepa a Tortugas?
- No... - ¿Algo con chocolate,
- caramelo, algo? - No sé.
¿De dónde sacaron dinero para dulces?
Papi.
Eso es a lo que me refiero.
Lo que quiso decir es a cuál de nosotros robará
después que terminemos con el juego.
¿Qué? ¿Qué es lo que te pasa?
Tortugas.
No tengo mis Tortugas.
Estoy aquí tomando jarabe,
mientras tú compras boletos de lotería.
¿Qué es lo que me pasa?
¿Qué es lo que te pasa a ti?
Cariño, lo hice por ti...
Julius, teníamos un acuerdo.
Y tienes que cumplir ese acuerdo.
¿Sabes qué clase de mensaje le estamos dando a nuestros hijos?
- ¿Mensaje? ¿Qué...? - Les dices:
"Oh, adelante, niños, ignoren a su madre porque es una lunática".
- Yo no dije eso. - Lo hiciste.
Lo que quise decir fue... Es... Son un par de dólares.
¿Vamos a dejarlo?
¿O yo voy a dejarlo?
- Porque no puedo hacerlo sola. - Oh, cariño.
- No, cariño. - Me siento sola.
No, no, vamos... Vamos a dejarlo. Vamos a dejarlo. ¿Sí? Lo siento.
Podemos hacerlo. Podemos hacerlo.
Me dan temblores en la noche, Julius. Me dan temblores.
- Podemos hacerlo. - De acuerdo.
De acuerdo.
Bien.
Sí, nene. Oh, sí. Cuidado, déjenme pasar.
- Buen juego. Casi le ganas. - Tienes mucho corazón, pequeñín.
Me pregunto si podría vender mi corazón por cinco dólares.
¿Perdiste? ¿Cómo pudiste perder?
Oye, te pagaré. Llevaré algunas compras
o retornaré botellas de soda o algo.
- Eso se demorará una eternidad. - ¿Por qué me dijiste que lo hiciera?
Porque no quería darte mi dinero.
Estoy tan sorprendido como tú.
No. Yo diría que estás cinco dólares menos sorprendido que yo.
Está comenzando a sonar como mi padre.
Oye, te voy a pagar.
Tomará un par de semanas, pero lo haré.
- Tienes que jugar de nuevo. - No, no lo creo.
- ¿Qué hay de tu reputación? - Tengo una nueva:
Tonto.
Vamos.
Extrañaba ser el campeón de Asteroides de Bed-Stuy.
Sin eso, era otro tonto del vecindario.
Mi padre usualmente no admitiría estar equivocado,
al menos no frente a sus hijos.
- Tengo algo que decir. - Pensé que nos diría
que nos dejaba por una familia blanca al otro lado de la ciudad.
Lo siento.
¿Qué hiciste?
Después que tu madre dejara sus Tortugas de chocolate
para que pudiéramos pagar los recibos,
jugué a la lotería.
No debí haberlo hecho. Me equivoqué.
¿Es por eso que se comió nuestros dulces?
Nunca debí darte dinero para dulces.
Papá, no es del todo su culpa.
Yo le pedí que lo hiciera. Pero solo porque
- sabía que se lo darías. - ¿Cómo lo sabes?
- Le das todo lo que quiere. - Eso no es cierto.
Una vez le pedí que me dejara prenderle fuego a Chris,
- y no me dejó hacerlo. - Gracias al cielo por eso.
También tengo que confesar algo.
He pasado mucho tiempo en la tienda de la esquina.
- Chris. - Pero solo jugando Asteroides.
Bueno, eso no es tan malo.
Y perdí cinco dólares.
¿Qué? ¿Cinco dólares?
- Te voy a acusar. - ¿A quién le vas a decir?
Todos estamos aquí.
- ¿Cómo perdiste cinco dólares? - ¿De dónde cinco dólares?
Aposté con un chico jugando Asteroides, y...
Y Greg me dio los cinco dólares.
¿Por qué apuestas en videojuegos?
Trataba de proteger mi reputación.
- ¿Tienes una reputación? - Sí.
Soy el mejor jugador de la cuadra.
- ¿Cómo es que no ganaste? - Porque tienes que callarte.
- No me digas que me calle. - Oh, cielos.
- Cállate. - Ya basta. Ese es tu problema.
- Lo pediste prestado, lo pagas. - Lo haré.
Más vale que no me entere que apuestas dinero.
- Sí, señora. - Muy bien.
- Mamá, ¿puedes darnos los dulces? - No.
Me los comí.
No necesito que tengan más caries que las que ya tienen.
Sin caries en esta casa.
Pero a este ritmo, habrá mucha diabetes.
Necesita más azúcar.
- ¿Estás bien? - Sí, solo cansado.
Tuve este sueño extraño anoche, y no pude quedarme dormido.
¿Sueño, eh?
Sí, fue extraño. Caminaba por la calle
saludando a todo el mundo, pero nadie me saludaba.
Era como si no pudieran verme.
- ¿Entonces eras invisible? - Sí.
Mamá tenía Tortugas, papá tenía la lotería.
Así es...
Es una sorpresa que nadie vendiera la TV.
Ven aquí. Necesito que vayas a la tienda después de la escuela
y compres un boleto de lotería por mí. Seis, tres, siete.
- Dijiste que no... - Sé lo que dije.
Tengo un presentimiento por esto.
Traducción: Solo cállate y haz lo que te digo.
Mantén esto entre tú y yo, ¿de acuerdo?
Seis, tres, siete, ¿bueno? Y guarda el boleto. Ve, ve, ve.
Él no había estado emocionado por un sueño desde Martin Luther King.
¿Qué necesitas hoy?
Mi padre jugaba la lotería miles de veces,
y perdía miles de veces. Yo solo perdí mi reputación una vez,
y no iba a dejar que sucediera de nuevo.
- Deme cuatro monedas. - Ahora estás hablando.
¿Quieres jugar conmigo por dinero?
No tengo dinero.
Solo quiero probar que puedo ganarte.
¡Sí, sí, sí!
¿Ahora qué, tonto?
Buen juego, viejo. Debiste apostar.
De haber apostado, quiero pensar que esto hubiera pasado.
- Se ve bien, ¿no? - Tengo hambre.
- ¿Quién eres tú? - Soy Jorge.
Gané su familia de Chris, jugando Asteroides.
Le dije a Chris que se alejara de esa tienda.
¿Sabe cocinar mofongo?
- ¿Qué? - ¿Cómo le dijiste?
Me criaron con puertorriqueños.
Algo de defender tu reputación
te hace sentir como que de verdad lograste algo.
Y aunque no le conseguí el dinero a Greg, tenía mi reputación.
Aunque mi padre nunca ganó la lotería,
le hizo sentir que había una cosa en el mundo
en la que tenía oportunidad de ganar y para él, ese dólar valía la pena.
Y los número ganadores son: seis, tres, siete.
Gané, gané, gané.
Gané.
- ¿Qué pasó? - Salió mi número.
Chris, muéstrale a tu mamá el boleto.
Muéstrale a tu mamá el boleto.
¡Mamá!
Traducción: Luis González
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