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En 1983 tuve mi primer día de San Valentín de adolescente.
Nunca antes me había importado el día de San Valentín,
pero ahora, no podía ignorarlo.
En San Valentín, la mayoría de gente piensa en flores y chocolates.
Pero a mí me recordaba a la matanza de San Valentín.
Feliz día de San Valentín.
Ayer, esas rosas costaban 10 dólares.
Hoy cuestan 110 dólares.
Aun si estás quebrado
tienes que decirle a tu mujer que la amas.
¡Oiga!
Elegiste la pared equivocada.
Aunque eso conlleve una paliza.
En San Valentín el amor se sentía en el aire.
Deberían ver lo que hicieron luego de dispararle.
- Hola. - Hola.
- Feliz día de San Valentín. - Para ti.
Incluso en la escuela San Valentín era muy importante.
Y al parecer todos recibirían algo menos yo.
Aún faltan varios días. Podríamos recibir una tarjeta.
Esa mirada dice: "Si no fuéramos amigos
te daría una bofetada".
Oye, me dieron una tarjeta de San Valentín.
Qué bien.
Si a mí me dieron una, a ti te darán una también.
¿Qué dice?
Todos te odian.
Las rosas son rojas Las violetas son azules
Hueles a mono Y te ves como uno.
Feliz día de San Valentín.
Hasta aquí llegó el amor en el aire.
No tenía nada de suerte con las chicas cuando tenía 13.
Principalmente, me mantenía enamorado.
Le dicen estar enamorado porque lo más probable
si abres la boca, es que te dejen un ojo morado.
Podrían llamarlo:
"No le gustas, idiota" pero "enamorado" es más corto.
Ahí está Tangee Brown.
Hola.
Lo único que me dijo fue "hola".
Y fue todo lo que necesité para ser mi enamorada del bus.
La llamo una enamorada del bus porque pasó en un bus.
Una vez, me enamoré en un elevador.
Casi pierdo la cabeza tratando de seguirla.
También tuve una enamorada de ventana.
Las leyes acerca de eso eran más laxas en esa época.
Sólo había un problema con mi enamorada del bus:
Tenía novio.
¿Yo soy estúpida? Tú fuiste quien perdió la gorra.
Estaba evitando que te montaras en otro bus.
¿Así que soy tonta?
Sí, Tangee. Y ya estoy cansado.
- Clyde, tú tienes mis libros. - Toma.
Deberías leerlos. Te enseñarán cómo actuar.
Así debió sentirse el baterista viendo a Ike y Tina pelear.
- Gracias. - ¿Te quieres sentar?
- No, gracias. - No, está bien. Me gusta ir de pie.
Gracias.
En ese momento, me quería quedar en el bus por el resto de mi vida.
Te amo.
Mi madre amaba San Valentín. ¿Y cómo no?
Desde niño aprendí que San Valentín no es para las parejas.
Es para las mujeres.
Si una mujer llega sin un regalo, no importa.
Pero si un hombre llega sin regalo,
será mejor que ni llegue.
¡Muere, cerdo!
Bueno, el próximo año no lo va a olvidar.
- ¿Hola? - ¿Puedo hablar con Drew?
No, Drew no puede atender. Estamos cenando.
- Soy su San Valentín. - ¿Su qué?
- Su San Valentín, su única cita. - Bien, adiós.
Tienes que decirle a estas niñas fáciles
que dejen de llamar a toda hora día y noche.
- Ya les dije. - Diles de nuevo.
Una niña quiere que le diga que su San Valentín llamó.
- No tengo tiempo para eso. - Relájate.
No lo puede evitar, es popular.
Chris, ¿cuántas tarjetas de San Valentín has recibido?
- Ninguna. - ¿Por qué no te quieren las niñas?
- No te importa. - No te enojes conmigo.
- Sí, pero tú... - Oye, oye.
Mamá, ¿me puedes ayudar a hacer una tarjeta?
Una tarjeta hecha a mano.
Esa es mi niña. Ahorrando dinero.
Claro, cariño. ¿Para quién es?
Para mi novio.
- ¿Tu qué? - No lo puede evitar, es popular.
- ¿De dónde sacaste novio? - De la escuela.
Mamá, ¿tienes algo para poner mis tarjetas de San Valentín?
- ¿Cuántas vas a regalar? - No he dado ninguna.
- Es solo que las chicas me las dan. - Ese es mi hijo.
¿Las niñas le dan tarjetas a los niños?
- Se las dan a él. - ¿Y yo que tengo que ver?
- ¿Desde cuándo tienes novio? - Hace una semana.
- Rochelle. - Julius.
Ojalá alguien me diera una tarjeta
que no diga "te odio".
Si quieres, te doy una de las mías.
Y yo pensaba que recibir su ropa vieja era malo.
No, gracias.
¿Quién te dio una tarjeta que decía "te odio"?
No lo sé.
Solo es una broma estúpida.
Aunque Caruso no me caía bien,
pensé que no se merecía que mamá le gritara.
Aunque mi padre no era romántico,
tampoco era estúpido.
Tenía una caja llena de tarjetas en la casa.
Tenía una tarjeta para mamá para cada ocasión.
Feliz aniversario.
Oh, no tenías que hacerlo.
Feliz día de la bandera.
Oh, no tenías que hacerlo.
Feliz Hanukkah.
Oh, no tenías que hacerlo.
Mantenía dulces bajo la cama también,
pero los ratones se los comían.
- Hola, cariño. - Hola, cariño.
Esto es para ti.
Cariño, todavía no es el día de San Valentín.
Lo sé, pero contigo todos los días son especiales.
Oh, Julius, no tenías que hacer esto.
Pero como lo hiciste...
¿Ves todo esto? ¿Lo ves?
Por eso Tonya no necesita hablar de conseguir novio.
Julius, tiene 10.
Es solo un chico de la escuela, no es importante.
¿Has visto las noticias? Hay niñas con hijos a los 10.
Y con nietos a los 20.
Te deberías preocupar por Drew.
¿Por qué? Le gusta a unas niñas. No tiene nada de malo.
Tiene 11. Solo un año más que Tonya.
- ¿Cuál es la diferencia? - Ella es una niña.
Cariño, no puedes protegerla de todo.
¿Quieres apostar? Mírame.
La protegeré de todo. De todo.
Claramente papá ya tenía un plan.
10 AÑOS DESPUÉS
- Papá, él es Ronald, mi prometido. - Un gusto conocerlo, señor.
Mamá, ¡papá le disparó a mi prometido otra vez!
Digas lo que digas, es un anticonceptivo efectivo.
¿Por qué las mujeres quieren a los tipos que son malos con ellas?
Los buenos terminamos de último.
Tal vez los tipos malos le pegan a los buenos
para que cuando las niñas lleguen no hay nadie más.
¿Hablaste con ella?
Recogí sus libros y le ofrecí mi asiento.
Viejo, esto es grande.
- ¿Cómo se llama? - Tangee.
Greg, esto es para ti.
Deja que me vaya antes de abrirla.
- ¿Lo prometes? - Está bien.
¿Una tarjeta de San Valentín? Dice "sé mío".
Qué bien.
Sí.
Viejo, "sé mi San Valentín". Es tan genial.
Oye, mira. Tú también tienes una.
Las rosas son rojas Las violetas azules
Cupido te odia Y yo también
Al menos esta vez escribió un poema.
Nunca sabía cuándo iba a ver a Tangee en el autobús.
Así que siempre me emocionaba cuando la veía subir.
- ¡Suéltame! - No.
Desafortunadamente, ella también estaba emocionada.
Pero la emoción no era felicidad, era más como rabia.
Mira lo que le hiciste a mi chaqueta. La estiraste.
No habría pasado si me hicieras caso.
Tú no eres mi papá. ¡No te tengo que hacer caso!
- Empújame y verás lo que te pasa. - Oye, déjala en paz.
- ¿Qué? - Ya lo oíste.
¿Qué vas a hacer?
No necesito que me ayudes para que me den una paliza.
Eso es lo único en lo que soy bueno.
No te metas.
Ya no podía echarme atrás.
Tenía miedo que si me movía mojaría mis pantalones.
No.
Bájate de mí autobús, niño.
- Está bien. - Tú no.
- Tú, vamos. - ¿Por qué me tengo que bajar?
- Él empezó. - Deja de mentir. Él no empezó nada.
- ¿Por qué no dejas de mentir? - Dije que te bajes.
Ya. Muévete.
¿Te quieres sentar?
Claro.
¿Por qué hiciste eso?
No lo sé. No estaba pensando, supongo.
Según papá, a las mujeres no se les pega.
- ¿Conoces a tu padre? - Sí.
Nunca nadie me había defendido así.
- ¿Cómo te llamas? - Chris.
Yo soy Tangee. Toma.
¿Una tarjeta de San Valentín?
Sí, se la iba a dar a Clyde,
pero él me da asco.
Gracias.
Esto era genial. Mi primera tarjeta.
¿Y qué importa si fuera para un futuro abusador?
A mí no me pegó.
Hola. ¿Está Drew en casa?
¿Se da cuenta que son las 8:30 p.m.? Drew está durmiendo.
Tiene 11 años. O-N-C-E. Once.
- Yo... - Váyase a casa.
Si la veo cerca de mi hijo, llamaré la policía.
- ¿Entiende? - Sí, yo...
Sí, ya se todo eso. Lo sé, chica. Yo sé.
Largo.
Estos son mis favoritos.
- Está bien, adiós, papá. - Nos vemos luego, hijo.
Papá, hacía mucho tiempo que no nos llevabas a la escuela.
Lo sé, hace mucho tiempo.
¿No deberías estar durmiendo?
Sí, puedo descansar luego.
Mamá dice que a ti no te gusta llevarnos a la escuela.
Eso no es cierto. ¿Quieres un dólar?
- Sí. - Qué bien.
Aquí tienes.
Oye, como estoy aquí,
por qué no me muestras quién es tu novio.
Ahí está. ¡James!
- Ese es. - Sí.
Está bien.
- Adiós, papá. - Está bien, adiós, nena.
¿Podemos hablar un minuto?
- ¿Quien, yo? - Sí, tu.
- Ven aquí. - ¿Cómo se llama usted?
Mi nombre es No-te-preocupes-por-mi-nombre.
¿Te crees un galán con las damas?
- No conozco ninguna dama. - ¿Para ti no son ni damas?
No. No lo sé. ¿Quién es usted?
No te preocupes por quién soy.
Preocúpate de a quién le das tarjetas.
- Quiero a mi mami. - ¿Eres un niño de mami?
- Sí. - Escúchame bien, niñito de mami.
Aléjate de mi hija, ¿me oyes?
Oye, amigo, déjalo. Oye, déjalo.
¡Aléjate de ese niño!
- ¡Lárgate antes de que te agarre! - Solo hablaba con él.
Oye, ¡te estoy hablando!
Mientras mi padre se deshacía del San Valentín de Tonya
yo quería que se deshiciera del mío.
Las rosas son rojas Las violetas azules
Devuélvete a África Y llévate a tu madre
- "Feliz día de San Valentín". - Idiota.
Si recibo otra tarjeta de estas mejor me voy para África.
¿Qué te pasa?
Estoy tratando de evitar a Joy.
La escuela no es muy grande. La vas a tener que ver.
No lo quiero arruinar. No sé qué debo hacer.
- ¿Le diste una tarjeta? - No.
Entonces eso debes hacer.
Puedes venir conmigo. Iba a ir a comprar una.
¿Para quién?
La chica del autobús. Me dio una ayer.
¿Y no me contaste?
Yo me acuesto temprano, pero me puedes despertar
cuando pase algo importante.
Sí, pues, quería contártelo personalmente.
- Paré una pelea entre ella y... - ¿Paraste una pelea?
- Sí, y me dio esta tarjeta. - Viejo, esto es grande.
¿Lo es? No lo sé, yo...
- Es solo una tarjeta. - Una tarjeta que dice: soy tuya.
¿Qué se necesita para que lo veas?
¿Cómo es que sabes tanto de chicas cuando se trata de mí,
pero te asustas cuando una chica te da una tarjeta?
Supongo que es como no poder cortar tu propio cabello.
Antes de comprar un regalo
debes comprar la tarjeta perfecta.
Es demasiado. Ni siquiera la has besado.
¿O sí?
¿Qué tal esta?
Mi Reina...
"Ya sabes cómo es. Quiero que seas mi Valentín".
Está bien, pero es más como para una amiga.
Vaya, genial.
"Relativamente hablando, ¿serías mi San Valentín?"
- Está perfecta. - ¿Para Tangee? No, gracias.
No. Para Joy.
Greg nunca evitó ser un nerd.
Siempre me pregunté cómo le fue con eso.
Vamos, cariño.
- Greg, ¿cuándo compraste este auto? - Están reparando el Bentley.
Esta me gusta.
SÉ MI SAN VALENTÍN
Viejo, esta tarjeta cuesta 2.50.
Oye, debes pagar para jugar, ¿cierto?
Rápido, dame mi tarjeta.
- Aquí tienes. - Toma, es para ti.
Gracias.
No, no. Léela en casa.
Está bien.
Viejo, estuvo cerca.
¿Qué es esto?
Muy gracioso.
Chris.
¿Cómo pudiste?
Cuando me enteré de que Caruso te estaba molestando,
pensé que apreciarías una tarjeta real de alguien.
Obviamente me equivoqué.
Ahora desearías que los profesores solo le dieran tarjetas a tus hijos.
No sabía que era suya.
Mientras yo no podía ser menos popular,
en casa, Drew no podría ser más popular.
- ¿Hola? - Hola, ¿ya llegó mi Valentín?
No, Drew está afuera jugando. ¡Deja de llamar aquí!
¿Qué pasó? ¿Qué pasó?
Todas estas niñas llamando. Se me está acabando la paciencia.
Ya tengo que lidiar con demasiado.
Hay un loco en la escuela amenazando a los niños.
Tengo que ir a recogerlos hoy.
Al menos Drew está ahí para proteger a Tonya.
¿Qué vamos a hacer con Drew y estas niñas?
¿Qué?
Julius, cada cinco minutos hay una niña llamando o en la puerta.
Drew está muy joven para toda esta atención.
Rochelle, no es nada. ¿Sí?
Drew solo tiene 11 años. A él no le importan esas niñas.
Hay niños que son padres a los 12.
Y bisabuelos a los 43.
Nena, relájate. No te preocupes.
Tú no te preocupes.
Porque no voy a dejar que nadie me diga abuela.
Con mi madre de por medio, no conseguí novia hasta los 33.
Mientras tanto, Drew tenía más chicas que una fiesta de Usher.
Feliz día de San Valentín, Drew.
Gracias, señora Johnson.
Aunque mi día de San Valentín iba mal,
sabía que mi enamorada del autobús lo mejoraría todo.
Hola, Chris. Te guardé el asiento.
Gracias.
- ¿Puedo preguntarte algo? - ¿Qué?
¿Por qué sales con un tipo con el que siempre peleas?
Ya no estoy con él. Él es estúpido.
Eso era todo lo que necesitaba oír.
Oye, te traje algo.
¿En serio? Eres muy dulce.
¿Y qué más?
- ¿Qué más qué? - ¿Dónde está el regalo?
- Sólo te compré una tarjeta. - ¿Es todo? Es San Valentín.
¿Y solo me compraste esta tarjeta barata?
- Nos acabamos de conocer. - ¿Y?
¿Dónde están las flores y los dulces?
Pensé que significaba algo para ti. Pensé que teníamos una conexión.
Me podría haber quedado con el idiota de Clyde
si me ibas a tratar así.
- ¿Puedes bajar...? - ¡No voy a bajar la voz!
¿Por qué la bajas tú? O mejor, ¡cállate!
No me digas que baje la voz. ¡No eres mi papá!
Que me gritaran en el autobús no es como esperaba
terminar mi día de San Valentín.
Pero tenía razón: si te enamoras terminas con un ojo morado.
No necesito este pedazo de papel.
Dónde está el conductor con su bate cuando lo necesitas.
Te besé en la mejilla, me pude haber quedado con Clyde.
Toma tu estúpida tarjeta. No la necesito.
Drew, tienes que devolverle estas tarjetas a la señora Johnson.
Una mujer casada de 30 años dándole tarjetas a mi hijo de 11.
¿Y los dulces?
Yo creo que con devolver las tarjetas basta.
Mi tarjeta no funcionó con Tangee,
pero sabía que a mi madre le gustaría una.
Gracias, cariño.
No tenías que darme una tarjeta.
Yo ya sé que me amas.
¿Quién diablos es Joy?
¡Joy! ¿Estás saliendo con un negro?
Sí, cinco años después.
Traducción: Sebastian Clavijo
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