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Mamá, ¿podemos comprar esto?
Ya tenemos mantequilla de maní y mermelada.
Mamá, esa no me gusta. Sabe a concreto.
Cóbrela, por favor.
Cuando yo era niño, mi papá siempre estaba tratando de ahorrar dinero.
Cuando mamá hacía las compras, él tenía una regla:
Nada de marcas.
Así que en lugar de Froot Loops, Cheerios o Zucaritas, comprábamos:
¿"CEREAL"? ¿Qué es esto?
¿Avena?
¿Hojuelas?
¿Tiene un premio adentro?
El premio es que no te mueres de hambre.
Cóbrelo.
Y en lugar de Oreos, galletas de jengibre o Chips Ahoi, compraba:
GALLETA
- ¿"GALLETA"? - Así es, galleta.
No eran galletas. Era Galleta.
Una bolsa grande con una sola galleta.
Mamá, ¿puedo comer galleta?
Sí, pero solo dos mordiscos.
Y no te comas todas las chispitas como hiciste la última vez.
Y en cuanto al jabón, en lugar de Zest, Dial o Coast,
comprábamos:
- ¿Camay? - ¿Hay algún problema?
Cóbrelo.
Mi mamá ahorraba dinero en muchas cosas, menos en ella.
Los proyectos de ciencias son para el viernes.
así que decidan con quién quieren trabajar e inscríbanse en esta hoja.
¡Aléjate!
- ¡Uno a la vez! - En silencio.
Oye, Greg, ¿quieres hacer el proyecto juntos?
No lo sé, ya estaba trabajando en algunas ideas.
Yo quería trabajar con Greg
porque en mi último proyecto no me fue muy bien.
¡Chris!
¡Saca estas malditas hormigas de aquí!
James Brown le robó a papá "hormigas en mis pantalones".
Vamos, viejo. ¿Con quién más voy a trabajar?
No es que no quiera ser tu compañero.
Es solo que yo me tomo la ciencia muy en serio.
Sí, pero aun así nos podemos divertir.
Esto es ciencia, Chris.
Tienes que decidir. ¿Quieres divertirte o ganar?
Yo solo quería aprobar.
¡Rochelle!
- ¡Rochelle! - ¡Aquí estoy, cariño!
¡No vas a creer lo que pasó!
¿Qué?
Esos son 200 dólares en vales de comida.
¿De dónde los sacaste, Julius?
Me los encontré.
Desde que era un niño, hasta que era adulto,
mi papá adoraba encontrarse dinero.
¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá!
Me encontré una moneda.
Te amo, moneda. Te voy a llamar Bernard.
¡Es un niño!
¡Encontré un dólar!
Esa no es mi mamá.
Mira esto.
¿Qué pasa?
Julius, tú sabes que yo odio usar vales de comida.
Mi madre odiaba usar vales de comida.
Porque era una pedante del gueto
y a veces usar vales de comida podía ser un poco vergonzoso.
NO CIGARRILLOS A MENORES.
Son 79 centavos.
Diez, 20, 30, 40, 50...
Se hubiera sentido mejor robando el lugar.
¿Alguien tiene cambio de un billete de 50 centavos?
Rochelle, dinero es dinero. Efectivo, vales, ¿qué diferencia hay?
No quiero tener que maldecir a nadie.
- ¿Qué? - Julius,
cuando saco vales de comida, la gente me mira como si no tuviera esposo.
Me hablan como si estuviera loca.
Me tratan como si no tuviera clase. Y si alguien me trata así,
¡voy a tener que maldecir!
Doscientos dólares son 200.
O vas a hacer las compras o lo hago yo.
Y no querrás que yo haga las compras.
Mi papá se dio cuenta que lo único más barato que comida genérica
era comida dañada.
MERCANCÍA DAÑADA 50% DE DESCUENTO.
Está bien.
Como tenemos dinero extra, ¿me das 20 para ir al salón?
¿No lo puedes hacer tú?
Está bien, nena. Arréglate el cabello.
Está bien.
¡Doscientos dólares, viejo!
Gracias, Señor.
En la escuela, sentía que yo intentaba hacer un proyecto
y Greg intentaba ganar el premio Nobel.
Estaba pensando hacer algo sobre la tabla periódica.
Mostraremos cuándo se descubrió cada elemento y cómo nos afectó.
Yo estaba pensando en hacer un volcán con bicarbonato y vinagre.
No, eso lo hice en tercero.
Mi proyecto de tercer grado fue ver una banana podrirse.
¿Por qué no lo hacemos acerca de las placas tectónicas?
Creía que Placas Tectónicas era el nombre original del Wu Tang Clan.
Mostraremos la deriva continental, la formación de una cordillera
y cómo ha cambiado la forma de la tierra.
Así que hacer un robot con latas de sopa no será suficiente.
No.
Aunque mi mamá odiaba comprar con vales de comida,
estas tres palabras hacían que todo valiera la pena:
PRODUCTOS DE MARCA
¡Productos de marca!
Así es mi mamá,
una pedante del gueto.
Son 95 dólares y 33 centavos.
- Esta tienda es un robo. - ¡Rochelle!
- ¡Chica! ¡Hola! - ¡Hola!
¿Qué haces aquí? No sabía que comprabas aquí.
Vengo aquí todo el tiempo.
Mamá, se te cayeron tus...
¿Qué estás haciendo aquí?
Dos por uno.
- Qué bien. - Me gusta ahorrar.
Sí, tienes que saber gastar el dinero.
- Sí. - Sí.
Noventa y cinco dólares con 33 centavos.
Noventa y cinco dólares con 33 centavos.
Oh, no te había escuchado.
Debía pagar con vales de comida
Ese dinero le debería durar todo el mes.
¿Sabes qué? Le debes comprar lo mejor a tu familia.
- Lo mejor. - Es lo que siempre digo.
No hay nada demasiado caro para mi familia.
Papá se va a enojar.
Esa mirada significaba "compórtate".
Te ves bien. Te ves bien, chica.
- Tú también te ves bien. - Vayan al auto.
Vayan al auto.
Mientras tanto, rechacé el proyecto de Greg sobre la relatividad.
Ya.
- ¡Voy a subir! - Ya.
Él rechazó mi proyecto sobre cómo hacer hielo.
Al final, decidimos hacer algo que nos gustaba a ambos.
- ¡El sistema solar! - ¡El sistema solar!
Se ve genial.
Mercurio es el más cercano al sol. Luego está Venus.
La Tierra es el tercero y Júpiter tiene cuatro lunas.
Y está a escala.
Deja de engañarte.
- ¿Qué quieres decir? - Si la Tierra estuviera así de cerca
- del sol, estaríamos muertos. - Greg.
es un proyecto de ciencias.
- Se ve genial. - Tenemos que repetirlo.
¿Repetirlo? ¿Todo el universo?
¿Estás loco? Así se ve genial.
No está genial. Apesta.
Mira a ese niño.
Su proyecto es un bicho en gelatina. Estamos bien.
Sabía que no te lo tomarías tan en serio como yo.
¡Ni Einstein se lo tomaba tan en serio como tú!
Debí haber buscado otro compañero.
No puedo entregar esto. Parecería un idiota.
- ¿Qué quieres decir? - Ya lo dije, y lo repito:
¡Esto apesta!
¿Sabes? Si quieres hacer otra cosa,
entonces haz otra cosa.
No voy a dejar que lo arruines todo.
Por algo no tenías amigos hasta que yo vine.
Y por algo tú ya no tienes un amigo.
Fue como cuando Andrew Ridgeley se fue de Wham!
Rochelle, te dije que no compraras productos de marca.
- Cariño, pensé que... - ¿Sabes qué?
olvídalo. No recordaba que usaste vales de comida.
Usamos vales de comida.
- Mamá, sabes que... - Tonya, tráele a tu papá
- un poco de jarabe. - ¿Para el cereal?
Para sus panqueques.
Cariño, ¿quieres panqueques?
- Sí, no sabía que teníamos. - Sí.
Vaya, mamá. Este pan tostado sabe bien.
- ¿Qué hiciste diferente? - Compré pan fresco.
Normalmente comprábamos en la panadería de pan viejo,
el más barato era del estante del pan de tres días.
Esa mirada significaba: "Si no me pegaras, te delataría".
Saben, he estado pensando.
Como me encontré este dinero, nos sobran más de 100 dólares
después de pagar la luz y lo del salón de belleza.
Tal vez podemos darnos un gusto.
- ¿Darnos un gusto? - Sí, digo,
de cien dólares.
Me puedo tomar el día libre, puedo dormir hasta las 9.
Hasta podríamos ir al cine.
Eso era en 1982. Hoy, cien dólares no alcanzan ni para 20 dólares.
No me parece una muy buena idea.
Sí lo es. No todos los días se encuentra uno dinero así.
Lo sé, pero tal vez no deberíamos...
Vamos, tú vas a ir al salón de belleza.
¿Por qué no puedo darme un gusto?
Solo digo, que no deberíamos precipitarnos, ¿ya sabes?
¿Sabes qué, nena?
- Tienes razón. - ¿Lo ves?
Tienes razón. Te entiendo.
Voy a tomar una siesta
y voy a pensar cómo gastar el dinero.
Algunos cuentan ovejas. Mi padre contaba monedas.
¿No tienes que trabajar?
Todavía no.
Voy a ir a la compañía de luz.
Si me das el dinero, puedo pagar la cuenta.
No, no, no.
Yo lo haré, acuéstate y descansa. Yo me encargo de eso.
Es al otro lado de...
- ¿Me das una almohada? - Claro.
Almohada para Julius.
- Adelante, cariño. Descansa. - Gracias nena, gracias.
Odio admitir que la primera persona con la que rompí no fue una chica,
- fue Greg. - Devuélveme mi Mercurio.
Llévatelo, pero yo traje la Tierra a este proyecto
así que me pertenece.
- ¿Dónde está mi Tierra? - El Sol la quemó.
¿Sabes qué? Voy a conseguir otro compañero.
Y vamos a terminar esto y te ganaremos.
- ¿Sí? ¡Yo también conseguiré uno! - ¡Hazlo!
¡Lo haré!
¡Adiós! Diablos.
Dos chicas más de las que me puedo olvidar.
¿Sabes qué?
en lugar de gastarnos todo en nosotros,
¿por qué no vamos con los niños al cine este viernes?
¿No es muy caro?
Podemos hacerlo. Va a ser divertido.
Podemos ver Rocky III en la función de un dólar.
Los niños adoran a Rocky.
Normalmente mi madre se emocionaría de ir al cine
porque con tres hijos, nunca tenía tiempo.
De hecho, esta fue la última película que ella vio.
Todos los viernes muestran películas en la televisión.
No hay goma de mascar en el piso, ni ratas en los pasillos.
Puedes ir al baño cada vez que quieras.
El viernes en la noche van a pasar El Fantasma y el Cobarde.
¿Para qué vamos a ir al cine?
Porque siempre te quejas que nunca te llevo al cine.
Pues, estoy cansada. Solo quiero quedarme en casa.
Está bien.
No aprecias a un amigo hasta que encuentras uno nuevo.
¿Viste El Auto Fantástico anoche?
No.
- ¿Viste el partido de los Celtics? - No.
Si hubiera sabido que había un puertorriqueño en la escuela,
me hubiera hecho su amigo.
METRO CALLE ATLANTIC
Mi mamá no podía admitir lo que hizo,
así que lo único que podía hacer era vender sus vales de comida.
Vales de comida. Tengo vales de comida.
¿Qué? Hable más fuerte. No entiendo lo que dice.
Dije que tengo vales de comida. Tengo vales de comida.
Oh, vaya hazaña. Yo también tengo vales.
Disculpe. Vales de comida.
Vamos, nena, tú sabes que los necesitas.
Mire, me falta dinero para pagar la luz, necesito venderlos.
- ¿Cincuenta centavos por dólar? - No, gracias.
- Largo, largo. - ¡Vales de comida!
- ¿Qué? - ¡Vales! ¡50 centavos por dólar!
¿Qué hace? ¿Que está...?
¿Qué rayos? ¿Qué está pasando?
Está bien. ¡Uno a la vez! ¡Uno a la vez!
¡Maldita sea!
Mi madre tuvo que ir con el único que la podía ayudar.
Risky.
Risky se especializaba en comprar y vender cosas que no debía tener.
Vamos Risky. Son 200 dólares en vales de comida.
¿Doscientos en vales de comida?
Estoy vendiendo 2000 dólares en vales de comida.
- ¿Quieres una plancha? - ¿Aceptas vales de comida?
- Quítate de mi camino. - No, tú quítate.
¡Pelea!
Como las guerras, las peleas las empiezan otros que no pelean.
Está bien, toma mis libros.
Toma mis libros.
Toma mi suéter.
Toma mi chaleco.
Toma mi reloj.
Mi brazalete de Star Trek.
Toma mis zapatos.
¿"Toma mis zapatos"?
- ¿Cómo se te ocurrió? - Era eso o darte un puño.
- ¿En serio? - No.
¿Qué vamos a hacer con este proyecto?
Tengo una idea.
- ¿Qué? - Dijo: ¿"qué pasa con nosotros"?
Vamos.
MI madre decidió ir al único lugar
donde vender vales de comida sería fácil.
Vales de comida. Cincuenta centavos por dólar.
Vales de comida, 50 centavos por dólar. ¡Vamos, Paco!
Dame una bolsita.
¿Risky?
¿Rochelle? ¿Qué haces? ¿Estás vendiendo hierba?
No, no estoy vendiendo hierba. Estoy vendiendo vales de comida.
- Pues, ¿quién está vendiendo hierba? - ¡Vete de aquí!
Disculpe, ¿está vendiendo vales de comida?
Definitivamente no estoy vendiendo vales.
- ¿Quién le dijo eso? - ¡Rochelle!
¡Hola!
No sabía que conocías a Pam.
- Hola, Pam. - Hola.
- Nos acabamos de conocer. - Sí.
- Luces muy bien. - Gracias.
Pam es mi estilista. Vine de su salón.
Qué coincidencia.
- Entonces, ¿los vales de comida? - Yo no estoy vendiendo.
- ¿Vendes vales de comida? - No, no, no.
Pues a mí me pareció que estaba vendiendo.
- ¿Dónde está tu salón? - En esta cuadra.
- Bien. - Parece que necesitas un retoque.
Es cierto.
¿Cuándo me puedes ver?
Te puede llevar ya mismo. ¿Cierto, Pam?
Vine por mi almuerzo, mi próxima cita es en una hora.
¿Lo ves? Ahí tienes.
- Nos vemos luego. - Está bien.
Si ves a la que estaba vendiendo vales de comida, avísame.
Eso haré, cuídate. Te ves bien, chica.
¿Dónde está tu salón?
- En esta calle. - Qué bien.
- Lo haré ya mismo. - Está bien.
La Tierra debería estar más lejos del Sol.
- ¿Crees que ganemos? - ¿Bromeas?
Si no le ganamos al del bicho, me paso a la escuela de tu barrio.
Tienes razón, quedó muy bien.
Oye, Frank, terminé nuestro proyecto de ciencias.
- ¡Oye! No puedes hacer eso. - ¿Qué harás al respecto?
Ni toda la ciencia del mundo
puede contra alguien que te quitaría el sentido del gusto de un puño.
Caruso no podría escribir "sistema solar".
Pero como nos ganaba peleando, el universo era suyo.
¡Sí!
Al menos le ganamos al del bicho en gelatina.
- Vaya, mamá. Te ves muy bien. - Gracias, nena.
Oye, papá, ¿podemos comprar Zucaritas la próxima vez?
No lo sé. ¿Te gastaste todos los vales de comida?
Mamá, como tenemos pan fresco,
¿podemos comer pan francés?
Nunca había comido pan que no estuviera aplastado.
Oye, Rochelle, ya sé que no quieres ir al cine,
- ¿pero puedes al menos pensarlo? - ¿Íbamos a ir al cine?
Rocky III.
Si tu madre quiere ir.
Aunque a mi mamá le importaba lo que otra gente pensara,
le importaba un poco más lo que nosotros pensáramos.
Tengo que confesar algo.
¿Qué pasa?
No tenemos dinero para ir al cine.
¿A qué te refieres? Después de pagar la luz y tu salón,
deberíamos tener al menos 30 dólares.
- Los usé para comprar comida. - ¿Qué?
Te dije que no me gusta comprar con vales de comida.
Sheila estaba en la tienda,
y me dio un poco de pena.
No quería que pensara que no podemos pagar la comida.
¿Sabes qué?
Olvídalo. No es importante.
Dinero es dinero.
Todavía podemos comprar comida con vales.
Ya compraste comida de marca, así que tendremos
que hacerlos rendir. Compra genéricos.
No tengo los vales de comida.
¿Qué?
Se los di a la estilista para arreglar mi cabello.
Eran 200 dólares en vales.
Solo me pagó 25 centavos por dólar.
¿Qué querías que hiciera?
¿No lo negociaste a 27 centavos?
¿Sabes qué? Al menos pagaste la cuenta de la luz.
¡Chris!
- Yo no hice nada. - Lo sé, lo sé.
Traducción: Sebastian Clavijo
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