All language subtitles for Everybody.Hates.Chris.S01E08.Everybody.Hates.the.Laundromat.1080p.AMZN.WEB-DL.DDP5.1.H.264-alfaHD_track4_[spa]

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Original subtitles

Chris.

Ya que tenía que tomar el bus para atravesar la ciudad

hasta la escuela todos los días,

yo dormía diez horas menos a la semana que cualquiera en clase.

Una vez me quedé dormido tanto tiempo que desperté con bigote.

- ¿Me perdí de algo? - No esta vez.

Pero debes tener cuidado. Estuviste así de ser descubierto.

Al menos es viernes. Podré dormir mañana.

Viejo, no había nada como estar en cama el sábado en la mañana,

teniendo mi sueño favorito:

Yo durmiendo en la mañana del sábado.

¿Vas a ver Rocky mañana?

Mi película favorita de todos los tiempos era Rocky.

Un negro dándole una paliza a un blanco.

Mi padre pensaba que debía llamarse Apollo.

Oh, no puedo.

- Mi TV está dañada. - ¿Sin TV todo el fin de semana?

¿Vas a estar bien?

Sí.

- ¿Qué vas a hacer entonces? - Voy a dormir.

Tenía tanto sueño,

que en vez de contar ovejas, contaba sueños.

La única persona a la que le gustaba dormir más que a mí era mi padre.

Y ahora mismo está teniendo su sueño favorito.

He trabajado aquí por mucho tiempo. Nunca he visto a nadie pagar así.

- ¿Qué, tiene dos trabajos? - Solo uno.

- ¿Puedo ayudarle con algo más? - ¿Me das mis 3 centavos?

Julius.

- Julius. - Estoy despierto.

- Estoy despierto. ¿Las llaves? - No tienes que ir a trabajar.

No tienes que ir a trabajar. Es sábado.

¿Me despertaste a las 6:45 el sábado en la mañana?

- ¿Estás loca? - No, revisaba el periódico,

y tendrán una oferta de televisores en Queens.

Mira, 199 por un TV a color de 19 pulgadas.

¿TV de diecinueve pulgadas?

Oye, ahora la gente los tiene en sus camas.

Pero en ese entonces eran lo máximo.

Puedo conseguir el mismo televisor por la mitad del precio.

Solo hay que esperar a que mi amigo Risky consiga uno.

Eso significa esperar a que su amigo Risky se robe uno.

Oh, no, no, no. Estoy casada de ese Risky.

Todo lo que le compramos se daña.

- ¿Qué estás haciendo? - Planchando.

- Te compré una plancha de Risky. - Se dañó.

Maldito Risky.

- ¿Qué estás haciendo? - Haciendo tostadas.

- Te compré una tostadora de Risky. - Se dañó.

Maldito Risky.

¿Estás segura?

Hace 13 Años

Te dije, estoy embarazada. Creí que usaste condón.

Lo hice. Maldito Risky.

¿Qué estás haciendo ahora?

- Leo la letra pequeña. - Sí.

"Uno noventa y nueve por un televisor de 19 pulgadas".

Debe haber una trampa.

No, la trampa es que se acabarán si no compramos uno.

Ahora levántate.

Chris.

- Chris. - ¿Qué?

Levántate. Necesito que vayas a la lavandería.

No quiero ir. Estoy cansado.

Tu padre y yo vamos a comprar un televisor nuevo hoy.

Así que necesito que lo hagas.

Vamos, si lo haces te dejaré ver Rocky esta noche.

Así que por favor, no mezcles los colores y los blancos.

Esas secadoras son muy calientes.

Ponlas en medio para que no encojas nada.

- ¿De acuerdo? - No oí nada después de "levántate".

- No puedo llevar todo eso solo. - Drew y Tonya irán contigo.

- ¿Tengo que llevar a Tonya? - Necesitas ayuda, ¿no?

Apúrate. Es sábado en la mañana, y las máquinas estarán ocupadas.

No querrás estar allá todo el día. Levántense. Levántense todos.

Hay tres lugares en que un niño no quiere estar en un fin de semana:

- En un funeral. - ¿Por qué?

¿Oh, por qué?

En una tienda para mujeres.

Y en una lavandería el sábado en la mañana.

Una lavandería es donde la gente pobre va a lavar la ropa.

No uses esa, está dañada. Usa la otra... Usa esa.

- Yo iba a usar esta. - Aléjate, niñito.

En la lavandería, incluso una mujer amable

golpearía dos veces a su madre por una lavadora vacía.

Bien, revisen esas máquinas y vean en qué ciclo están.

No quiero revisar. Hazlo tú.

Bueno, entonces siéntate.

- No quiero sentarme. - Entonces quédate de pie.

Me tomó años darme cuenta que si quieres que una chica haga algo,

dile que haga lo contrario.

Aquí está tu pollo.

- No me traigas postre. - Te traeré lo que se me dé la gana.

Solo hay un lugar donde eso no funciona, la recámara.

Bien, esta está en centrifugado,

y ésta en lavado.

Bien. Ahora necesito que las vigiles.

- ¿Puedo ir por las monedas? - No. No quiero que las botes.

Nadie va a botar nada. Está justo ahí.

Ella me miró como si le hubiera robado su chocolate.

De acuerdo.

La habría dejado golpearme si eso la hubiera hecho actuar bien.

Rocky, aquí vamos.

¿Te gustan las artes marciales?

Sí. ¿Por qué?

¿Quieres aprender unos movimientos?

- Sí. - Lo único que le gustaba a Drew

más que el dulce era aprender a romper cuellos.

Justo ahí, tienes su nariz, lanzas y:

Ropa de color en todos lados.

Tonya, ¿qué te dije?

- Al menos ayúdame. - Lo haría si dejaras de gritarme.

Tú fuiste la que las tiraste.

Despiértame cuando termine la lavadora.

No te voy a despertar.

Tonya, no estoy jugando.

Despiértame cuando termine esa máquina.

Tonya es tan difícil, la única razón por la que es niña

es porque mi padre quería un niño.

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Oh, qué bien...

- Déjame decirte las reglas. - Bueno.

Vamos a comprar un televisor.

- No un reproductor. - Entendido.

- No un sofá. - Listo.

- Un televisor. - No hay problema.

Y si no cuesta 199, nos vamos a casa.

- Sí, claro. - ¿Al menos puedo mirar?

La última vez que miraste, terminé comprando una casa.

- ¿Puedo ayudarles? - Sí.

Estamos aquí por el televisor de 19 pulgadas de 199.

Lo lamento. Se nos acabaron.

La venta ha estado desde el lunes.

- Gracias. Vámonos.

- Espera. - Podemos encontrar otra cosa.

- ¿Ves? - Probablemente,

pero si no es un TV de 199, no tiene que mostrármelo.

No, no, espera, cariño. Solo miremos por un rato.

- ¿Tienes dinero para ver un rato? - Señor,

no quiero ser entrometido, ¿es del sindicato?

- Sí, en el local. ¿Por qué? - Aquí dice,

muéstrame la tarjeta del sindicato, te damos crédito enseguida.

- ¿Qué dijo? - Digamos

que mi madre no tiene el mejor historial del crédito.

- Cárguelo a la tarjeta. - Compró zapatos.

Compró ropa. Compraría dinero si la dejaban.

Cárguelo a la tarjeta.

No había nada que mi madre no pagara con la tarjeta.

Cárguelo a mi tarjeta.

No puede pagar su recibo de la tarjeta con su tarjeta.

¿Qué hay de esta?

Vine a comprar un televisor de 199 dólares, no una tarjeta.

Pero podría usar una, ¿no?

Tendría un límite de 500, sin pagos por seis meses.

- Saldría de aquí con un TV. - Espera, espera, cariño.

Pensemos en esto por un momento.

Si los niños siguen viendo esa TV, se dañarán los ojos.

Si no pueden ver,

podrían ir por la calle y ser arrollados por un autobús.

Ahora, ¿quieres tres niños discapacitados o un TV nuevo?

- La señora tiene razón. - ¿Ves?

- ¿Podría por favor...? - Esto es lindo.

En vez de estar pendiente como dije,

Drew perfeccionaba su golpe mortal.

- Oye, ¿qué estás haciendo? - Cielos, el Yoda negro.

Tonya, ¿por qué no me despertaste?

- No me digas qué hacer. - ¿De dónde sacaste eso?

- De esa máquina. - ¿Te gastaste las monedas?

- Tenía sed. - Rayos, las necesitábamos.

- No tenemos para las secadoras. - ¿Y?

- ¿Qué le pasó a la ropa? - No lo sé.

Drew, ¿quién se llevó la ropa?

No fui yo.

Alguien se robó nuestra ropa.

No es mi culpa.

Sí lo es. En vez de comprar una soda, ¿por qué no cuidaste la ropa?

¿Cómo es que tú no lo hiciste?

Estaba durmiendo. Por eso te dije que me despertaras.

Siempre estás arruinándolo todo.

Te odio.

No me importa.

¿A dónde vas?

No es asunto tuyo, allá es a donde voy.

Oye, pequeñín.

- ¿Todo bien? - Perdí mi ropa.

- ¿Cómo que la perdiste? - Estaba en dos canastas.

Estaba esperando la lavadora, me quedé dormido

- ¿Cómo es? - No lo sé.

Habían muchas cosas. Pantalones, ropa interior, medias...

¿No es eso de ahí?

- Sí. Gracias. - Sí, claro.

Sigue así.

En la lavandería, las lavadoras vacías

son más escasas que un concierto de Sade.

Terrell Owens no tiene nada que envidiarle.

La estoy usando.

Pequeñín de al frente.

¿Por qué no me das una moneda?

¿Mamá no te dijo que no mezclaras las de color con las blancas?

Solo tengo para una máquina y una secadora.

Termina esto, y vigila la ropa.

Iré por Tonya.

Lo único que tiene que hacer es firmar y estaremos listos.

- Leo la letra pequeña. - No lo haga. No significa nada.

- ¿Entonces por qué la ponen? - Tecnicismos.

¿Diecisiete por ciento? Es un poco alto, ¿no?

- No es inusual. - El Puente de Brooklyn no es inusual,

pero esto es alto.

- Deben verlo con los impuestos. - ¿Ya terminaste?

- Quiero mostrarte algo. - Estoy leyendo el contrato.

Date prisa, fírmalo y vámonos.

Quiero mostrarte un sofá.

Lo único que hacía más feliz a mi madre

que tener a un hombre con dos trabajos era comprar un sofá.

Amiga, ¿no te dije que me iba a casar?

Qué lindo. ¿Pero te mostré mi sofá nuevo?

No hay mejor noticia que mi madre comprando un nuevo sofá.

Es todo de piel.

Escuche, firme ahora, y le daré un límite de 700 dólares.

Sete...

¿Setecientos dólares?

Julius, ¿sabes lo que podría hacer con 700 dólares?

- Desafortunadamente, sí. - Gracias.

Rochelle, ¿sabes cuánto me tomará

pagar esos 700 dólares?

Julius.

Si lo más importante para mi madre era comprar un sofá,

lo más importante para mi padre era pagarlo.

Julius, ¿dónde has estado?

Dejando a Tonya en la universidad.

Chris me reemplazará en mi primer trabajo,

y Drew en mi segundo trabajo.

Pagué la casa, el auto, la electricidad y el gas.

No le debemos un centavo a nadie.

Me tomaré una siesta,

y me largaré de aquí antes de que gastes más dinero.

Es un buen negocio.

¿Lo ves, cariño? Podríamos comprar las cosas que necesitamos.

Es a crédito. ¿De qué te preocupas?

Que es a crédito. Eso es lo que me preocupa.

Voy a ver el sofá de nuevo.

No sabía dónde estaba Tonya,

pero rezaba porque hubiera regresado a casa.

Vamos.

¿Qué?

- Abre la puerta. - No abriré nada.

Le diré a mamá y a papá que dijiste que me odiabas,

y que me dejaste regresar sola a la casa.

A mi madre no le importara lo que le dijera a Tonya,

siempre y cuando no la dejara sola en algún sitio.

Chris, ¿no te dije que no dejaras sola a tu hermana?

No sabía que iba a vender la casa.

- ¡Abre la puerta! - No.

¿Por qué no puedes hacer lo que te diga?

Dijiste que me odiabas. No voy a hacer nada.

Por eso te odio.

Cada vez que trato de hacer algo, lo arruinas.

Siempre tengo que cargar contigo.

No me siento como tu hermano, sino como un padre de 13 años.

Rayos, viejo.

¿También eres un padre de 13 años?

Él no parece tener 13, pero tener hijos te hace ver así.

Ella no es mi hija.

Es mi hermana.

Puedo darle un buen precio por el TV, el sofá, y el juego de comedor.

Lléveselo hoy, ahorrará dinero.

Si no lo llevo, ahorraré mucho más. Vámonos.

No, espera un minuto, Julius.

Tú trabajas, yo trabajo...

Bueno, a veces.

Solo digo que no tienes que ser tan ...

¿Crees que quiero ser tacaño? Me gustaría comprarte toda la tienda,

pero no es así de sencillo, Rochelle.

No lo es.

Mi padre no era calvo cuando se casó.

Pero por cada recibo que llegaba se le caía un cabello.

¿Sabes qué?

Olvídalo, cariño.

Si compro esto, tendrás que trabajar más duro,

lo que significa que no estarás mucho en casa.

Y cuando llegues, yo estaré molesta y tú te hartarás de eso,

terminaremos divorciados, y terminaré con muebles viejos y sin un hombre.

Y si crees que me dejarás por una blanca,

no sabes lo que te vendrá encima.

Sé que creen que ella lo hace por amor, pero miren esto.

¿Qué?

Espera un minuto.

¿Cuánto por este?

¿Podemos comprar ese?

Es más avanzado.

- Tiene botones y perillas... - Te amo.

- Compraremos ese. - De acuerdo.

- En promoción. - De acuerdo.

¿Pudiste terminar con la ropa?

Tenemos un pequeño problema.

Te dije que no pusieras las de color con lo blanco.

Mamá va a matarme.

Espera. Creo que puedo arreglarlo.

Disculpe, señorita.

¿Sí?

Mi hermano mezcló las de color con lo blanco. Ahora todo es rosado.

¿Podría ayudarnos a que todo sea blanco de nuevo, o lo matarán?

Oh, encantada.

Gracias.

- ¿Cómo hiciste eso? - No lo sé.

Cuando Drew cumplió los 18, esa mujer lo buscó.

No para que fuera su novio. Solo le gustaba lavarle la ropa.

¿Ves? Más blanca que cuando la trajeron.

Oye, gracias. ¿Quieres que te enseñe mi golpe mortal?

No, está bien.

Cuando cumplas 18, llámame, ¿de acuerdo?

Está bien.

Pongámosla en la secadora.

TEMPERATURA ALTA

PRESIONE PARA COMENZAR

Aunque mi madre iba a matarme por lo de Tonya,

al menos tendría ropa limpia para mi funeral.

- Oye, chicos. - Mami, tengo algo...

Esperen, su papá tiene algo que mostrarles.

- Un televisor nuevo. - Sí.

Sí.

Hay algo sobre saber que se aproxima una paliza

que opaca un TV nuevo.

Entonces, ¿qué querías decirme, Tonya?

Yo... me divertí en la lavandería.

- Oh, qué bien. - Qué lindo.

¿Qué hay de ti, Chris? ¿Qué tienes que decir?

- ¿Puedo ver Rocky? - Seguro.

¿Cómo conseguiste el dinero para un televisor así, mamá?

Tu papá lo sacó a crédito.

¿Crédito?

- Sí. - Ya que lo sacaste a crédito,

¿podrías comprarme unos chacos nuevos?

- ¿Un kimono? - No.

No compraremos nada hasta pagar esto.

- ¿Podemos ver Tres son multitud? - No.

- Sí. - No hasta después del partido.

- No Tres son multitud. - Es solo media hora.

Tonya tuvo suerte de no delatarme,

porque estuve a dos segundos de golpearla con una manopla.

Pensé que ibas a delatarme.

Iba a hacerlo,

pero decidí que no.

¿De verdad me odias?

No, no te odio.

Es solo que en ocasiones me sacas de quicio.

Lo siento.

¿Pudiste lavar la ropa?

Sí.

Qué bien.

Solo porque dije lo siento

no significa que no te meteré en problemas de nuevo.

Y si yo digo que te odio, más vale que no te enojes.

Drew.

Antes de irme a dormir esa noche,

pude ver mi película favorita, Rocky.

Era la forma perfecta de terminar el día.

¡Chris!

Casi perfecta.

Traducción: Luis González

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