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Después que cumplí 13, muchas de las cosas que solía hacer a los 12
parecían cosas de niños, como el Día de Brujas.
Dos años antes
- Truco o dulce. - Hola.
Aquí tienes, Reggie Jackson.
Srta. Diana Ross.
¿Quién se supone que eres?
Soy George Jefferson. Ya sabe, ¿Los Jefferson?
Chris, haz el caminado.
Oh, sí. Muy bien.
Me encanta ese show. Aquí tienes.
Si creen que eso es malo,
debieron ver el año en que fui el pie de Kunta Kinte.
No era que no me gustara el Día de Brujas,
solo quería celebrarlo como un adolescente,
lo que significaba ir a una fiesta.
Ya conocen las fiestas. Solían ser así:
Pero eventualmente se volvieron así:
Pero a los 13, nunca había estado en una fiesta de verdad.
Lo único que sabía era que no quería volver a salir a pedir dulces.
Chris, vienes directo a la casa para salir a pedir dulces con Drew y Tonya.
Maldición.
Quédate quieta, cariño.
Mamá, ¿puedo usar esa bata china que solías usar?
- Seguro. ¿Para qué? - Quiero ser un samurái.
¿Y tienes algo que pueda usar como espada?
No vas a sacar una espada a la calle.
En Bed-Stuy puedes meterte en problemas por señalar con el dedo.
Es por ahí, viejo. Mira.
- Arroje su arma. - No tengo armas.
- Tengo el arma. - Es mi dedo, viejo. Es mi dedo.
Mamá, ¿tengo que llevar a Drew y a Tonya a pedir dulces?
Alguien tiene que hacerlo. Papá y yo nos quedaremos a repartir dulces.
- Yo puedo hacerlo. - Chris, es solo por una hora.
Llévalos a la calle alrededor de la manzana y terminarás.
- ¿Tengo que disfrazarme? - No si no quieres. Adiós, cariño.
Ojalá puedas ir.
Te veré después, Drew.
Recuerda, no le digas a nadie, ¿de acuerdo?
Está bien.
Sabía que a Keisha le gustaba Drew, pero eso no impedía que me gustara.
- ¿Quién era esa? - Lisa Patterson.
Me invitaron a una fiesta de Día de Brujas.
- ¿Te invitaron a una fiesta? - Sí.
Aunque no voy a ir, saldré a pedir dulces.
Drew solo tenía 11, y tan emocionante como eran las chicas,
no le ganaban a los dulces gratis.
- ¿Quieres ir? - No puedes ir a una fiesta.
Nos llevarás a pedir dulces.
Ocúpate de tus asuntos.
Este es mi asunto.
Esta era la primera oportunidad que tenía de ir a una fiesta,
y yo iba a ir, aunque no estuviera invitado.
MI padre detestaba comprar dulces para Día de Brujas.
Él no gastaba dinero en cosas que conservábamos,
así que comprar cosas para regalar lo volvía loco.
Hola, cariño.
¿Qué sucede?
¿Nickers? ¿Qué es un Nickers?
Es lo mismo que una barra de Snickers, pero mucho más barato.
Fui a este lugar, tenían de todo. Nickers, 2 Musketeers, M&Ns.
Julius. ¿Gravy Ways?
Es lo mismo que Milky Way, pero sabe a salsa para puré.
- ¿A dónde vas? - A salir.
¿Crees que tu mamá te deje ir?
Eso espero.
¿Qué vas a hacer con lo del disfraz?
Aún no lo sé.
El año pasado, fui Súper Hombre Linterna.
¿Por qué llevas tu disfraz ahora?
Mi mamá me recogerá después de la escuela.
Voy a ir a una fiesta de Star Trek en su casa.
Sabes, de verdad te pareces a Spock.
"Larga vida y prosperidad".
¿Te gusta que te golpeen? Sigue haciéndolo.
Lo siento.
Pensarían que un niño al que golpean a diario
no saldría de su casa en leotardo. Eso creerían.
- ¿Cuántos años tiene? - ¿Lisa? Quince.
Viejo, estás dentro.
Cualquier cosa que involucrara a una chica, Greg creía que estaba dentro.
Chris, ¿me prestas un lápiz?
Viejo, estás dentro.
Hola, Chris.
Viejo, estás dentro.
De haber sabido lo que ahora sé de los profesores,
diría que esa fue la única vez que quizás tuvo razón.
- ¿Listo? - Sí, vamos.
Lo peor del Día de Brujas en una escuela de blancos
es que los niños se preparan como si fueran a la guerra.
Pero el Dr. Raymond se tomó muy en serio
el ver que las cosas no se salieran de control.
Atención, estudiantes de la Secundaria Corleone.
Aunque es Día de Brujas, espero que mantengan el orden.
No toleraré el vandalismo.
No toleraré travesuras.
No toleraré el desorden.
No toleraré el terrorismo en los pasillos
de cualquier forma, manera, o clase.
Cualquier acto de desobediencia civil
enfrentará fuertes repercusiones.
Es todo.
Feliz Día de Brujas.
- ¿Estás bien? - Sí, sí. ¿Estás bien?
Él hizo lo mismo durante los disturbios de L.A.
- ¿Qué es todo eso? - Dulces de Día de Brujas de verdad.
Bolsas. De todo. Incluso compré una calabaza.
Eso son casi 23 dólares.
- Rochelle. - Mira, Julius.
No quiero que la gente de todo el vecindario
diga que soy la mujer que reparte los peores dulces.
¿Qué vamos a hacer con todos estos dulces que compré?
Son casi dos dólares de dulces en la basura.
Nunca he visto nada como eso en mi vida.
Escuché que le prendieron fuego a todos los autos de los profesores.
Oye, tengo una idea para tu disfraz.
- ¿Qué? - Conoces a ese tipo,
él canta esa canción: "Little Red Corvette".
- ¿Prince? - Sí. A las chicas les encanta.
Y tú te pareces un poco a él.
- ¿Lo crees? - Sí. Un poco.
No puedo creer que pasamos el día sin que nos golpearan.
Sí, lo sé.
- Te veo después. - De acuerdo.
- Nos vemos. - Sí.
Hasta ahora, el Día de Brujas no ha sido tan malo.
Bueno, tuve razón hace nueve segundos.
¿Cariño, qué pasó?
- Me golpearon con huevos podridos. - Sabes que no tienes que quedarte
y dejar que alguien te golpeé con huevos podridos.
Mira tu cabello, niño.
Me emboscaron en el autobús.
Chris, apestas.
- ¿No crees que lo sé? - Amiga, dale.
Chris dijo que no nos llevará a pedir dulces,
- porque irá a una fiesta. - ¿Qué?
Chris, ¿por qué tengo que enterarme de las cosas por alguien más?
Mi madre odiaba enterarse de las cosas.
Iba a preguntarte.
La amiga de Keisha, Lisa, dará una fiesta.
- ¿Puedo ir? - Seguro.
Keisha me cae bien.
Muy bien.
- ¿Qué? ¿No quieres ir? - Dijiste que no podía.
- No, no es así. Solo dije, sí. - ¿Sí?
Sí. Será divertido.
Puedes ir después de traer a Drew y Tonya.
Necesito su dirección y número de teléfono.
Necesito saber dónde estás para no preocuparme.
Maldición.
¿Quieres que te haga un disfraz?
- Prince. - ¿Qué?
¿Puedes hacerme un disfraz de Prince?
Bien, chicos, diviértanse. Y tengan cuidado.
Asegúrate de quitarte la máscara de Darth Vader para que respires.
Chris, tendré tu disfraz listo para cuando llegues.
- Gracias, mamá. - No coman dulces hasta que vuelvan.
Mi madre nunca nos dejaba comer dulces antes de llegar a casa.
No los coman antes que los revise. Podrían estar envenenados.
Un niño comió una manzana con una cuchilla dentro y se cortó la cabeza.
- ¿A dónde vamos? - Vamos a pedir dulces.
- ¿Estás buscando a Coco? - Keisha.
Se llama Keisha.
Truco o dulce.
Hola, mírenlos. Me gustan sus disfraces.
- Gracias. - De nada.
- Chris, ¿dónde está tu disfraz? - No estoy pidiendo dulces.
- Solo los acompaño. ¿Está Keisha? - No. ¿Por qué?
Se suponía que iríamos a la fiesta de Lisa, pero perdí la dirección.
Oh, le preguntaré.
- Gracias. - De nada.
- Salúdame a tu mamá. - De acuerdo.
¿Qué haces ahora?
Este dulce es muy caro para dárselo a una sola persona.
- No puedo creerlo. - Yo no puedo creerlo.
Veintitrés dólares en dulces.
Bueno, lo siento, Julius.
Este es nuestro primer Día de Brujas en el vecindario
y solo quería dar una buena impresión.
Está bien.
¿Quieres ayudarme a cortarlos?
- Bien. - Toma.
Córtalos bien pequeños, justo ahí.
- ¿Puedo comer de mis dulces? - No.
¿Quieres cortarte la cabeza? Vamos.
Quiero ir a esa fiesta
- Truco o dulce. - ¿Dónde están tus hijos?
Oh, están afuera.
Solo dame los dulces y yo se los doy.
Truco o dulce.
Tengo el mejor dulce de todos: Conocimiento.
- Truco o dulce. - Oye, un fantasma.
Gracias, señor.
- Truco o dulce. - Superhéroe. Qué bien.
Arriba, arriba, y a las alturas.
- Truco o dulce. - ¿Qué eres?
- Soy un matador. - Claro.
- Truco o dulce. - Elijo el truco.
Toma una carta.
- Truco o dulce. - Has venido tres veces.
Ese no fui yo. Fue mi hermano.
Truco o dulce.
Oye, pequeñín de enfrente.
- Hola. - ¿Sigues pidiendo dulces?
No estoy pidiendo dulces. Solo los llevo a ellos.
Dame algunos dulces.
Oye, ¿sabes dónde es la fiesta de Lisa Patterson?
Sí, sí, eso será tremendo. ¿Tú vas también?
Quiero, pero perdí la dirección.
Encuéntrame en la esquina en media hora, podemos ir juntos.
- Bien, gracias. - Bien.
Chris, ¿por qué dejaste que me quitara la bolsa de dulces?
Ahí está el Sr. Harris. Él era el carnicero del vecindario.
Pero en Día de Brujas, se convertía en Goloso el Proxeneta del Dulce.
Dulce, dulce, dulce. Dulce de Día de Brujas.
Entonces, ¿qué tienen en las bolsas?
Dénselas a Goloso.
¿Por qué no nos deja tranquilos?
- Saben, está un poco vacía. - Oiga.
Pero les doy la oportunidad de reivindicarse con el viejo Goloso.
- Devuélvale su bolsa ahora. - Menos mal Drew no tenía espada.
¿Me están contestando?
- No. - Eso pensé.
Ahora vayan a pedir dulces.
Y más les vale que tengan todos mis dulces.
Goloso murió dos años después por un grave caso de gingivitis.
Mamá, un proxeneta nos quitó todos los dulces.
- ¿Qué? - Si hubiera tenido mi espada,
- eso no hubiera pasado. - Lo siento.
La próxima vez, los mandaré a Park Slope.
Park Slope era lo último en mi mente.
Por primera vez en mi vida, iba a ir a una fiesta.
Oh, y Chris, te tengo tu disfraz.
¿Me das tu autógrafo, por favor?
Haz esa cosa. Hazlo.
Una vez más. Una vez más.
¿Tienes la dirección y el número de teléfono, no?
- Lo dejaré en la mesa. - Bien. No arruines mi chaqueta.
Aunque no sabía el número,
solo iba a una fiesta a unas cuadras de distancia.
Mientras regresara a tiempo, no tenía que preocuparme de nada.
Ahora esto es a lo que me refiero.
Esperé 13 años para ir a mi primera fiesta.
Y ahora estoy aquí. Que comience la fiesta.
Suban las manos. Muévanlas como si no les importara.
Y si vinieron, no querrán irse a casa, que alguien diga: "Oh, sí".
- Oh, sí. - Oh, sí.
Oh, sí.
Actúan como si nunca hubieran visto a un niño disfrazado de Prince.
Espero que esa sea una chica y un chico.
Planificación Familiar, aquí vamos.
No otro.
- Hola, Julius. - Hola.
- ¿Es...? - Rochelle.
- Hola. ¿Cómo estás? - Bien.
- Chris me preguntó sobre la fiesta. - La fiesta de Lisa.
Sí, pero dijo que iba a ver a Keisha allá.
Pero le dije a Keisha que no podía ir,
- porque los chicos son mayores. - Oh, ese es un problema.
- Tengo el número. Entra. - Gracias.
Licores Shabazz.
¿Licores Shabazz?
- ¿Qué hay, viejo? - Hola. Dame uno.
No, tómalo tú.
Tómate tu tiempo, viejo. Despacio, despacio.
El hígado de Jerome murió tres años antes que él.
¿Por qué no la sacas a bailar?
Nunca he sacado antes a bailar a una chica.
Lo peor que puede decir es no.
Jerome tenía razón. En ese momento me di cuenta
que una mujer necesita que el hombre tome control de la situación.
Y es lo que pretendía hacer.
Oye, Keisha, ¿quieres bailar?
Claro que no. ¿Estás loco?
De hecho, ella solo dijo no.
Pero cuando tienes 13, "no" suena más como esto:
¿Por qué te pusiste ese estúpido disfraz?
¿Qué se supone que seas?
¿Por qué estás aquí? Yo no te invité.
Yo invité a Drew. Sal de mi vista.
- Rayos, Keisha. - Solo tenías que decir no.
- Oye, ¿estás bien? - Estaré bien.
¿Quieres bailar?
- Es una canción lenta. - Lo sé.
Más te vale que no me toques el trasero.
Lisa Patterson fue la primera chica que sintió lástima por mí.
Hasta hoy, me encanta la lástima.
Muy bien, se acabó.
Cielos, debí tocarle el trasero.
El hermano tiene que intentarlo. Tal vez la próxima.
Aunque me han golpeado con huevos podridos,
obligado a pedir dulces, y humillado por Keisha,
en ese momento, mi sueño se cumplió.
Había ido a una fiesta.
Y nada podría quitarme eso.
¿Licores Shabazz, eh?
De acuerdo, me equivoqué.
Traducción: Luis González
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