All language subtitles for Der scharlachrote Buchstabe (Wim Wenders, 1973)

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Original subtitles

LA LETRA ESCARLATA

Am�rica del Norte, en la primera mitad del s. XVll.

Los emigrantes europeos viven hace una generaci�n...

en colonias establecidas en la costa atl�ntica.

Tierras a�n sin explorar,

separan a holandeses, franceses e ingleses.

El territorio a�n no ha sido arrebatado a los indios.

�Por d�nde se va a Salem?

- � Qu� casa es aquella? - � Cu�l?

- La de esa isla. - No se puede ir all�.

- �Por qu�? - Est� prohibido.

�Por d�nde se va a Salem?

Vamos.

- � Qu� pasa? - Hoy es d�a de juicio.

Un mal d�a para algunos.

Quisiera una taza de t�.

�Manzanas!

Oiga, � viene de muy lejos?

�Puede afeitarme?

El t�.

C�mo lleva la letra, cuando la castiguen no ser� tan insolente.

Hay m�s t� encima de la estufa.

Ya vienen.

�Al infierno con ella!

�A la hoguera!

�Perdida!

�Deber�as quemar en la hoguera!

�Eres una sinverg�enza!

�Al infierno!

�Al infierno con ella!

�Ad�ltera!

- �Fuera de aqu�! - �Confiesa!

"Hester Prynne, en nombre de la lglesia de Nueva lnglaterra..."

�Hester Prynne!

�Hester Prynne!

�Hester Prynne!

� Qu� haces t� aqu�? �Por qu� no vienes conmigo?

Ven, te llevar� al bosque, donde nadie pueda verte.

"Hester Prynne, en el nombre de la lglesia de Nueva lnglaterra,

te recuerdo que hoy cumples 7 a�os de condena por adulterio.

Por ello este tribunal te condena a llevar el resto de tu vida..."

�Hester Prynne!

"A llevar el resto de tu vida la marca de la verg�enza...

y a vivir lejos de nuestra comunidad...

hasta que nombres al compa�ero de tu pecado.

Tu sentencia de muerte no se lleva a cabo,

porque creemos que tu marido muri� en su viaje hacia aqu�.

Su barco no lleg� nunca a Nueva lnglaterra."

Por eso te condenamos a una pena m�s leve:

llevar toda tu vida la marca...

Hester Prynne, si nos dices su nombre, reduciremos la pena.

Pero no abuses de nuestra paciencia, dec�dete.

El tribunal no est� dispuesto a seguir esperando tu respuesta.

Hester Prynne.

Hester Prynne, tu alma debe encontrar por fin...

la tranquilidad y la paz.

Dinos el nombre del que pec� contigo y contigo ahora sufre.

No calles por compasi�n.

Confiesa y dinos el nombre del padre de tu hija.

No le ayudas en nada con tu silencio.

Quiz�s est� el culpable entre esta gente.

Y est� contemplando ahora este triste espect�culo.

Si es as�, deber�a estar al lado de ella.

Pero se sabr� qui�n es.

Permite que ese hombre falto de valor...

pueda reconocer y abrazar a su hija en p�blico.

Mi hija abrazar� a su padre en el cielo.

� Qu� le pasa?

Se ha desmayado.

Vamos a llevarle.

- �Ad�nde? - A mi casa.

Abran paso.

Deprisa.

Abre la puerta.

- �D�nde? - En la silla.

Preparen una infusi�n, media onza de estas hierbas.

�Es usted m�dico?

S�, lo soy.

No nos falta m�s que ofrecer a esa zorra...

que el a�o que viene se venga a vivir aqu�,

y s�lo para que nos diga c�mo se llama su amante.

Hemos sido demasiado generosos.

Al contrario, lo que somos es unos necios.

Ella representa esa comedia porque una vez al a�o la hacemos traer.

Su destierro no nos beneficia en nada.

- Se beneficia s�lo a ella. - Hay que meditarlo mucho.

Si vive en la isla apartada de todos,

su verg�enza es mucho m�s llevadera.

Aqu� estar�a expuesta a la opini�n p�blica.

Lo mejor ser�a que viviera en el pueblo.

El mejor castigo ser�a enviarla...

ante el juez eterno.

Con la ayuda de Dios, sabremos encontrar una soluci�n justa.

Volveremos a sopesar cuidadosamente...

los pros y los contras de este caso.

Yo mismo me ocupar�...

� Qui�n es el que est� cuidando al pastor?

Es un m�dico. Vamos.

No puedes venir aqu�.

Venir aqu� est� prohibido.

Cuando dej� los bosques...

con la esperanza de reunirme con mi mujer,

deb� suponer que te encontrar�a as�.

Yo soy mucho mayor que t�.

� C�mo he podido so�ar que la experiencia...

pod�a sustituir a la juventud?

Siempre fui sincera contigo.

Sab�as que no te quer�a y que nunca te querr�.

S�, lo sab�a.

Dijiste que volver�as al vender la casa.

Y he vuelto.

El barco naufrag�.

He vivido mucho tiempo con los indios.

Te veo como a un extra�o.

S�, puede que haya cambiado mucho.

� Y el padre?

� Vive todav�a?

� Qui�n es?

Ante el pastor y ante la gente, guardar�s tu secreto.

Pero yo sabr� qui�n es en cuanto lo vea.

Le encontrar�.

Me quedar� en Salem, nadie sabe qui�n soy.

No digas nunca que una vez fui tu marido.

�J�ramelo!

Vete.

Es una gran tranquilidad tener a un m�dico entre nosotros.

�La mujer de la isla tiene a su hija con ella?

� C�mo pueden vivir all�?

- Cuidamos de ellas. - � Y qu� ser� de la ni�a?

Ser� un animalito salvaje.

�No va a visitarlas nadie del pueblo?

No, nadie que yo sepa.

Deber�an permitir que vivieran en el pueblo.

Es muy obstinada.

Sigue neg�ndose...

a confesar el nombre del padre.

El padre soy yo.

- Mam�... - T� espera aqu�.

Mi estimado Fuller, terminemos de una vez con esta discusi�n.

Lo tengo ya decidido, he perdonado a Hester Prynne.

Le permitiremos moverse con entera libertad por Salem.

Veremos c�mo se comporta a partir de ahora.

Deber�amos preguntarnos si est� bien...

que las mujeres canten tambi�n los salmos en la iglesia.

Por cuanto, en primer lugar,

no les est� permitido hablar en los templos.

Corintios, 14:34.

Y segundo...

No es apropiado que las mujeres est�n por encima de los hombres,

sino sometidas a �l.

Y segundo...

Y segundo, las mujeres tienen a�n mucho m�s prohibido...

hacer de doctores.

Porque la mujer est� m�s f�cilmente sujeta al error.

Y podr�a, con su ligereza, inducir a falsedades...

si predicara en la iglesia.

Quiero una tela azul.

Cuando el Ap�stol habla,

transmite las Escrituras.

No es que las mujeres no puedan cantar las palabras del salmista.

"Bienaventurado el que tenga una mujer virtuosa.

Vivir� dos veces m�s."

Jes�s Sirach, cap�tulo 225.

No puedo pagarlo ahora.

No tengo dinero.

�Puedo llev�rmelo a cuenta?

Es un encargo para el gobernador Bellingham.

De acuerdo, pero cuidado, cuesta el doble.

Nuestro pastor Dimmesdale nos ofrecer�...

un serm�n del que se hablar� mucho.

Espero mostrarme digno de ese honor.

Deseamos que nuestro buen Dr. Chillingworth...

le devuelva la salud.

Se est� tomando demasiadas molestias.

Disculpar�n que le recomiende un poco de ejercicio.

En mis 8 a�os con los indios,

he aprendido m�s sobre la naturaleza...

que lo que me ense�ar�an todos nuestros libros.

Consideramos a los indios unos salvajes...

y despreciamos sus conocimientos.

Y saben m�s que nosotros.

Conocer�n la naturaleza mejor que nosotros...

pero son paganos.

Yo tambi�n lo soy.

Y ellos son, a menudo, m�s humanos.

No se escandalice.

Hace mucho que no puedo confiar a nadie...

mis pensamientos.

Su fe es firme,

y le envidio.

- � Qui�n eres? - Soy tu hija Perla.

- �De verdad eres mi hija? - Pues claro.

No, t� no eres mi hija Perla.

� Qui�n eres y qui�n te ha tra�do al mundo?

No lo s�, d�melo t�, mam�.

Te ha enviado nuestro padre celestial.

No, yo no tengo ning�n padre celestial.

No debes decir eso. �l nos ha tra�do a todos al mundo.

- �De d�nde has venido si no? - D�melo t�.

D�melo t�.

Traje rojo, cara de ajo.

Botas rojas, espantajo.

El demonio en el refajo.

Narizota de estropajo.

Bruja, bruja y espantajo.

Traje rojo, cara de ajo.

Botas rojas, espantajo.

El demonio en el refajo.

Narizota de estropajo.

Bruja, bruja y espantajo.

- �Est� el gobernador en casa? - S�.

- Quisiera hablar con �l. - Ahora no, tiene visita.

- Tengo que hablar con �l. - Lo siento.

D�jame pasar a buscar a la ni�a.

- Ll�mela desde aqu�. - Entrar� aunque no quieras.

�Perla!

Los levantamientos indios han llegado a nuestra regi�n.

Tendremos que defendernos. Quiz�...

� Qu� clase de ni�a es esta?

Desde mi juventud, no hab�a visto nada parecido.

Va vestida como si fuera un fantasma.

Dime, ni�a, �qui�n es tu madre?

� Y c�mo te ha puesto esas ropas tan extra�as?

�Eres cristiana?

Yo soy s�lo la hija de mi madre, me llamo Perla.

Pues con ese vestido, deber�as llamarte Rub�.

�Te sabes el catecismo?

� O nadie te ha ense�ado a ser buena y temerosa de Dios?

�D�nde est� tu madre?

Ahora lo comprendo.

Es la ni�a de la que est�bamos hablando,

la hija de esa mujer.

Hester Prynne, hemos hablado mucho sobre ti.

Y hemos meditado...

si podemos responsabilizar a nuestras conciencias...

de dejar el alma de esta criatura en manos de una mujer como t�,

que pec� tan gravemente.

Ser�a mejor que viviera alejada de ti.

Se vistiera con sencillez y, sobre todo,

se la educara adecuadamente,

instruy�ndola en los conocimientos humanos...

y las verdades sobrenaturales.

Puedo ense�ar a mi hija a pesar de esto.

Precisamente, por esa marca que llevas,

queremos confiar la ni�a a otras manos.

Deseamos juzgar con prudencia y pensar detenidamente...

La decisi�n a tomar.

Querido Wilson, le ruego que examine a esta ni�a.

Comprobemos si ha recibido...

la instrucci�n cristiana correspondiente.

Perla, peque�a Perla, �puedes decirme qui�n te ha creado?

El padre celestial.

Vamos, dilo.

A m� nadie me ha creado.

Mi madre me encontr� en un manzano.

�Una ni�a de siete a�os!

No es necesario hacer m�s preguntas.

Dios me la ha dado, nadie puede quit�rmela.

Tu hija ser� bien cuidada, mejor de lo que puedas hacerlo t�.

Dios me ha dado esta hija y yo no la entregar�.

Hable usted por m�, me conoce mejor que ellos.

Ay�deme. No puedo perderla, por favor.

Dios le ha dado esta hija y le ha concedido...

el instinto maternal.

Ning�n otro ser humano...

conoce los secretos del alma de esta criatura y sus necesidades.

La ni�a le ha sido concedida como una bendici�n...

pero es al mismo tiempo su penitencia, su dolor...

y la espina constante del miedo a la muerte.

Ha convertido a la ni�a en un espantajo de feria.

� O no es eso lo que expresan las ropas de esta ni�a,

que nos recuerdan el rojo de la letra bordada sobre su pecho?

Esta ni�a mantiene viva el alma de su madre...

y la preserva de pecados m�s graves.

A cada instante, con su presencia, recordar� la madre...

la magnitud de su ca�da.

Que vivan juntas, tal como Dios lo ha dispuesto.

Por ahora dejaremos las cosas como est�n.

Una ni�a extra�a.

lncluso yo pienso que podr�a volar sin escoba.

Me parece una decisi�n equivocada.

Deber�amos encontrar al padre.

�Hester Prynne!

Ven esta noche, quedamos en el bosque.

He prometido a mis hermanas llevarte conmigo.

Te esperan. Hoy hay luna llena, trae a tu hija.

No me dejes sola, Hester Prynne.

�Hester Prynne!

�Te esperamos!

Creo ya saber lo que tiene pero no estoy seguro.

Quiero observarle unos d�as m�s.

H�galo, usted es el �nico que puede ayudarle.

Le necesitamos.

Si le parece bien, podr�a instalarse en la rector�a.

En la buhardilla hay una habitaci�n desocupada.

�Ad�nde vas?

- Por aqu� no se puede pasar. - No hay otro camino.

Pues qu�date en la isla.

Esa marca le ha quemado los ojos.

�Fuera, fuera!

�Ramera!

�Maldita!

Todos se preocupan por su salud.

No necesito ning�n m�dico.

Si es la voluntad de Dios, morir�.

S�lo le pido que perdone mis pecados.

Cuando se tiene mucha vida por delante,

se renuncia a ella con facilidad.

- Lo mejor ser�a que se casara. - No quiero casarme.

- Contrate una sirviente. - No necesito a nadie.

No se moleste tanto por m�.

�Por qu� quiere venir a vivir aqu�?

Es m�dico de toda la comunidad y no m�o.

Debe atender a todos los que le necesiten.

Y yo ya me encuentro bien.

Ya no puedo vivir aqu�.

Vuelva a la cama. Yo me ocupar� de ella.

Qu�date con ella, no la dejes sola ni un minuto.

Ya no me acuerdo.

Pues vuelva a contarme la historia.

Jon�s...

cay� de un barco en la tormenta...

y estuvo a punto de ahogarse.

Entonces lleg� una ballena y se lo trag�.

En el vientre de aquel pez,

vivi� Jon�s durante tres semanas,

y estaba en la oscuridad.

Pero ya no me acuerdo de c�mo sali�...

de aquel vientre...

sin pasar por zonas...

pasar por zonas sucias de sangre que no se dejan lavar.

Sal fuera.

Tengo sangre aqu�.

La ballena deposit� a Jon�s suavemente en la orilla del mar.

�Lo recuerdas?

El gobernador... El gobernador ha dicho que...

� Qu� haces ah� sentado?

Doctor, Hester Prynne dice que usted la ha mandado llamar.

S�, que pase.

Hester Prynne, me han dicho que sabe atender a los enfermos.

El gobernador necesita una sangr�a.

�El pastor!

�Llama al doctor!

�A qu� esperas?

El pastor se ha ca�do.

El pastor se ha ca�do en la calle.

Se ha ca�do en la calle, �por qu�?

A la rector�a. Vamos, r�pido.

Le observo desde hace rato...

pero sigo sin descubrir las causas de su enfermedad.

Usted me oculta algo.

- No me lo ha contado todo. - No s� a qu� se refiere.

La enfermedad suele indicar dolencias del alma...

Bueno, mentales.

Entonces no necesito sus cuidados, �o conoce alg�n...

medicamento para curar el alma?

El alma... S�lo puedo atenderle si usted quiere y no me oculta nada.

S�lo hay un m�dico capaz de curar el alma.

Y s�lo a �l me confiar�a.

Traje rojo, cara de ajo.

Botas rojas, espantajo.

Traje rojo, cara de ajo.

Botas rojas, espantajo.

El demonio en el refajo.

� Qu� haces en el cementerio? � Y tu madre?

Mi madre ha muerto. Esa es su tumba.

�No sabes que es pecado mentir? A Dios no le gustan las mentiras.

�Habr� sido acertado dejar que viva con su madre?

L�gicamente, debe tener alg�n parecido con el padre.

�No habr� alg�n rasgo en su rostro por el que pudiera deducirse...?

Voy a hacerle un reconocimiento.

- Qu�tese la ropa. - �No! Lo siento.

No quiero ni puedo hacerlo.

La ni�a nos ha estado observando.

Mi padre ha muerto, le enterraron en el huerto.

Mi padre ha muerto, le enterraron en el huerto.

�Perla!

�Perla!

�Perla!

Uno, dos, tres y cuatro, cinco y seis.

Sale la perra y se esconde el gato, y el siete burro es.

No quiero ser burro.

Que no quiero ser burro.

1, 2, 3, 4, 5, 6...

7, 8, 9, 10, 11...

12, 13...

�No quieres decirme d�nde has estado?

La liebre debe dejarse matar.

El ciego debe dejarse guiar.

El camino debe dejarse andar.

El soldado debe dejarse mandar.

El enfermo debe dejarse morir.

El indio debe dejarse convertir.

El gusano debe dejarse pisar.

La madre debe dejarse amar.

El agua debe dejarse cocer.

El p�jaro debe dejarse volar.

El le�n debe dejarse rugir.

El pastor debe dejarse...

�En serio quieres ir con esa horrible se�al?

Hija m�a.

Por lo que se refiere a la libertad,

existen muchos errores entre los habitantes de Nueva lnglaterra.

Hay una doble libertad.

La natural, que a veces se confunde con la corrupci�n,

y la libertad moral.

La primera la comparte el hombre con los animales salvajes...

y otras criaturas.

Si nos dejamos llevar por esta libertad...

y vivimos enfangados en ella,

caeremos en la maldad y en el vicio.

Y al final seremos peores que la peor de las fieras.

Esta libertad nos lleva a la perdici�n.

Esta libertad es el gran enemigo de la verdad y de la paz.

La bestia inmunda contra la que se alza la ley de Dios...

como un l�tigo para dominarla.

Abusando de esa libertad, llevaremos a cabo...

lo primero que nos proponga la sensualidad.

La usaremos siempre para el mal y nunca para el bien.

Hola.

...en las leyes morales...

y en el compromiso con nosotros mismos.

A esta libertad hay que apoyarla con todas nuestras fuerzas,

y si fuera necesario, con nuestra vida.

- Ten�a usted una pesadilla. - �He dicho algo?

Le he preparado un tranquilizante.

D�jeme en paz.

El gobernador est� muy mal.

Voy por mis cosas.

Hester Prynne le suplica que vaya.

El gobernador ha muerto.

� Qui�n es ese m�dico, Hester Prynne?

Tiemblo ante ese hombre.

Le odio. �No puedes ayudarme?

March�monos.

� Qu� tenemos que ver con todo esto?

Te est� echando a perder.

El gobernador ha muerto.

� Viene usted conmigo?

Pasar� la noche junto a su lecho, quiero rezar por �l.

Duerme usted muy poco, yo le aconsejar�a...

S�, Bellingham merec�a la muerte.

Gobernador Fuller.

Gobernador Fuller.

Mi primera disposici�n ser� acabar con esa bruja,

e incluso con algunas otras cosas...

que han acabado con la buena fama de esta poblaci�n.

Has encontrado conchas bonitas.

�Te he hablado alguna vez de Anne Hudkinson?

- Es una bruja. - � Qui�n dice eso?

Los ni�os, juegan a quemar a Anne Hudkinson.

No, la expulsaron de aqu� pero no era una bruja.

- Era una mujer inteligente. - lgual que t�.

- No, igual que yo, no. - �Ad�nde la mandaron?

- A Providence. - � Y d�nde est� Providence?

A tres d�as en barco de aqu�.

All� hay un gobierno diferente. Ella...

- �Se puede ir andando? - S�.

Se podr�a ir andando tambi�n.

Si hubiera buenos caminos, y los indios fueran m�s pac�ficos.

Vete a casa, yo voy enseguida.

- Quiero hablar contigo. - Hester Prynne...

quiere hablar con el viejo Chillingworth, eso me alegra.

�Por qu� me miras tan fijamente?

Quiero hablar de ese hombre tan desgraciado.

T� dir�s.

Tuve que prometerte no decir nada sobre...

nuestra relaci�n.

Pero desde aquel d�a...

Bastar�a s�lo que yo le se�alase con el dedo...

para hacerle caer de su pedestal.

- �Por qu� no te vengas de m�? - T� llevas ya la marca.

- Quer�as hablarme del pastor, �no? - No pido gracia para �l.

Pero ahora debo decirle la verdad. Sabr� qui�n eres t�.

A �l ya no le queda ninguna esperanza. Ni a m�.

T� conoces la injusticia,

y no sabes perdonar.

- �De d�nde viene ese barco? - De muy lejos, de Liverpool.

Hester Prynne.

Ya no tengo casa.

Pod�is vivir con nosotras.

Tu casa es demasiado peque�a para las cuatro.

Es cierto, pero podr�amos arreglarnos.

Ya no se puede hablar en ning�n sitio...

sin que llegue a los o�dos del nuevo gobernador.

Nos veremos esta noche.

De buena gana le retorc�a el cuello a ese maldito papagayo.

- � Qu� dice? - Blasfema.

�No podr�a hacerlo en voz m�s baja?

- � Qu� significa esa letra? - A...

�Am�rica!

�Ah, s�!

- � Cu�ndo salen de nuevo? - Ma�ana.

�A lnglaterra?

Pero pasamos antes por New Haven.

- �Admiten pasajeros? - Hay que pregunt�rselo al capit�n.

- �D�nde est�? - Se qued� en el barco.

- �Se lo preguntar� de mi parte? - Claro.

�Podr�a darme la respuesta dentro de una hora?

En la playa.

Quer�a conocer a la mujer que quiere viajar en nuestro barco.

Somos tres, dos mayores y una ni�a.

Bien, pero partimos ma�ana por la ma�ana.

�Puede mandar a recogernos a la playa de la isla?

- S�. - No debe saberlo nadie.

No dir� nada pero me gustar�a saber el motivo.

Estar�is en la playa con la ni�a cuando amanezca.

Yo, no lo s�.

Tengo miedo.

Me gustar�a saber qu� clase de mujer es.

Con esa letra A.

A.

Ya que va a ir a su barco,

tendr� muchas semanas por delante para enterarse.

Me alegra que sea usted m�dico.

No es agradable ponerse enfermo en mitad del oc�ano.

�Se marea? Entonces poco podr� hacer.

Hester.

Hola.

No me gusta verte as�.

Quisiera quedarme aqu� y morir.

El doctor...

Chillingworth...

es mi marido.

�Est�s enfadado?

No.

�Lo has olvidado ya?

Ahora tu marido se vengar� de nosotros.

Me vigila continuamente.

� Qu� voy a hacer? � C�mo voy a seguir viviendo?

Es mi mayor enemigo.

�Piensas que no hay mundo fuera de este pueblo?

No encuentro la soluci�n.

La encontraremos. Yo te ayudar�.

Ya no tengo fuerzas.

lnt�ntalo.

Nos iremos juntos.

El barco ingl�s nos llevar�...

a los tres.

� Crees que a la ni�a le gustar�a ir conmigo?

Tengo miedo a los ni�os.

Creo ver en ellos una desconfianza hacia m�.

He pensado muchas veces en nuestra hija.

Se parece a m�,

y no comprendo c�mo no se han dado cuenta de que es mi hija.

Dentro de poco podr�s mirarla cara a cara sin preocuparte.

Pero que no note nada cuando hables con ella.

No resiste las emociones cuando no conoce su causa.

Perla, ven.

Ven aqu� o voy a buscarte.

�Est�s segura de que me querr�?

Perla.

Es un amigo m�o.

Nuestra hija sabe que algo no es...

como deber�a ser.

Esc�chame, idos al barco.

Yo debo volver.

Tengo que decirles a todos...

la verdad.

Y les rogar�...

que me perdonen.

�Hester, debo hacerlo!

- �S�, vete! - Hester, esc�chame.

�No puedo irme as�! �No lo comprendes?

�Tengo que decirles la verdad!

Adi�s.

Vamos, Perla, vamos.

El viaje se ha retrasado.

Nos faltan algunos hombres, se les ha perdido un papagayo.

Todav�a tenemos tiempo. Puedo hablarles y volver despu�s.

Un hermoso barco, y un buen capit�n.

Espero que, a pesar del retraso, nuestro viaje sea agradable.

Excelencia, no encuentro al pastor.

Reverendo, tendr� usted que improvisar un serm�n.

� Quiere un trago?

� Cu�nto me da por el papagayo?

� Y por qu� lo vendes?

Ya, quieres hacerle un regalo.

A las mujeres hay que regalarles algo para que no se vayan.

C�sate con ella.

Al barco, vamos, deprisa.

Vamos, andando.

Sabemos que somos como una ciudad...

en una cumbre donde descansan todas las miradas,

de tal manera que, si no realizamos nuestra tarea de una forma recta...

y Dios aparta de nosotros su mano protectora,

no seremos m�s que un viento que gime...

y un eco vac�o en el mundo.

Pero mientras Dios Nuestro Se�or cuide de nosotros,

seremos su pueblo y nos llamar� suyos.

�l nos da el bien y la honra,

de tal forma que, cada vez que se establezca...

una nueva ciudad en los desiertos de Am�rica,

se dir�: "Se�or, deja que prospere como Nueva lnglaterra".

Pero si rompemos nuestro compromiso con Dios,

abriremos la boca del enemigo,

que se burla de los que siguen los caminos del Se�or.

Y deberemos avergonzarnos ante los verdaderos hijos de Dios,

y sus oraciones ser�n maldiciones para nosotros...

hasta que hayamos desaparecido de la faz de la tierra.

S�, igual que le sucedi� a Jesucristo,

hemos sido llevados al desierto para ser tentados,

pero debemos ganar a Satan�s en nombre de Dios todopoderoso.

Si no resistimos al demonio en el desierto,

el desierto vendr� sobre nosotros,

y la ciudad sobre la colina ser� maldecida por Dios.

Y nuestros hijos y nietos ser�n maldecidos.

Yo no supe resistir a Satan�s.

Soy el m�s indigno de todos vosotros.

He pecado mucho y lo confieso ante todos.

Me hab�is respetado siempre como vuestro pastor.

Y os he enga�ado a todos.

Yo fui el amante de Hester Prynne.

Yo soy el padre de Perla.

Y debo ser castigado mil veces m�s que su madre...

porque he sido un cobarde, porque he callado.

Castigadme con mayor rigidez que a ella.

Hay que ver.

Ayudadme.

Ve y tranquiliza a la gente.

- � Qu� te pasa? - Me duele este pie.

Les dejar� una barca en la playa.

No sucede nada.

� Qu� le ha pasado?

� Qu� le ha ocurrido?

D�ganos, �ha muerto?

Diga.

Ahora ya puedo embarcarme.

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