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LOS MCMASTERS
¡Benjie!
Señor Watson,
¿no se alegra de verme?
Siempre nos llevamos bien.
Cierto, Benjie, pero ¿por qué has vuelto?
Vivo aquí.
Podrías morir aquí también.
Uno puede morir en cualquier sitio.
Lo he aprendido estos cuatro años.
Todo depende de por qué vaya a morir.
¿El viejo sigue vivo?
Sí, ahí sigue.
Deme una caja de los de diez centavos. Envueltos.
¿Una caja?
¿Le pone nervioso que esté aquí?
No, no es eso, Benjie.
¿Y por qué me mira así?
¿Qué pasa?
Un par de cosas.
La primera, ese...
uniforme que llevas.
No es muy popular por aquí.
Señor Watson, no quiero ser alcalde.
No tengo nada contra ti, Benjie.
Ni contra mi dinero.
Hola, Benjie.
Cuánto tiempo sin verte. Como...
cuatro años.
¿Dónde has estado? ¿Luchando en la guerra?
Tenías buena prisa por ir a la guerra, ¿eh, Benjie?
Sabrás qué hacemos aquí a los ladrones de caballos.
Sobre todo si son negros.
Te pagaré por tu caballo.
¿Lo ha oído, señor Kolby?
Que le va a pagar.
Y tanto que vas a pagar, negrito.
Vas a pagar porque...
Has aprendido en el ejército, Benjie.
El sitio de reclutamiento estaba lejos, lo necesitaba.
He ofrecido pagar.
No quiero problemas.
Tienes que darte cuenta de algo.
Eres negro, ¿lo sabes?
Que no se te olvide.
Fuera de aquí.
Por ahí.
¿Eres tú, Lester?
¿Qué haces ahí de pie como un pasmarote?
¿Has mirado los marcadores?
Ya, no has tenido tiempo de ir hasta allí.
¿Por qué no dices nada?
¿Benjie?
He traído cigarros.
Pensé que no volvería a verte.
Levántate, ¿acaso te he criado así?
Deja que te vea.
Has cambiado.
Te ha cambiado la mirada.
Cuatro años...
son muchos años.
Sí, es mucho tiempo.
Parece que fuera ayer.
¿Por qué has vuelto aquí?
Hay muchos sitios donde ir.
Porque...
este es mi hogar.
¿Por qué no me dijiste que te ibas? ¿Por qué te escapaste así?
-Temía que no me dejaras ir. -Que no te dejara...
Robaste un caballo, cuando tenemos un corral lleno ahí.
No lo robé, lo cogí prestado.
Cuando coges algo prestado, luego lo devuelves.
Lo he pagado.
¡A mí no me grites!
Pagarlo no quita que lo robaras.
¡No estoy gritando!
Lo hiciste mal, ¿o no?
Y vienes a pasear ese uniforme azul por aquí.
Ya sabes lo sensibles que son los sureños.
¿Tú eres sureño?
No te pases ni un pelo.
Para mí aún eres el pequeño Benjie.
Solo porque ganaras la guerra...
contra el general Lee y Jeb Stuart.
Si Stonewall Jackson hubiera sido comandante
otro gallo cantaría.
Sí, señor.
No sabes ni quién es Stonewall Jackson.
Sí, Stonewall Jackson.
¿Vas a quedarte, Benjie?
Sí, un tiempo.
Nos vendría bien otro par de manos por aquí.
Hay mucho trabajo.
¿Más?
Llevad lo que queda atrás.
Nosotros limpiamos.
¿Dónde dormirás?
¿Por qué lo preguntas?
No queda casi sitio en las barracas.
Va a dormir aquí, en su propio catre.
Se queda conmigo.
Nos vemos mañana.
En las barracas caben cuatro.
¿Por qué no le has dicho nada?
No he venido a buscar problemas.
El problema lo tiene él.
Poniéndose gallito con el jefe.
¿Has oído lo que he dicho?
Te he oído.
Sé lo que estás diciendo, y lo agradezco.
Pero he estado pensando...
en tener mi propia tierra.
Vaya, vaya.
Lo único que no te ha crecido es la cabeza.
Cada día la usas menos.
¿De qué te crees que estoy hablando?
Cuando eras pequeño eras...
bastante listo.
Sí, aquí está.
Sí.
"Por valor de un dólar
y otras consideraciones a tener en cuenta...",
Eso debe decirlo por tu mal temperamento.
"Yo, Neil McMasters, declaro...".
Bueno, lo que dice
es que eres dueño a medias de este rancho, conmigo.
¿Cuándo lo ha hecho?
Bueno, llevaba un tiempo pensándolo.
Pero no sabía si ibas a volver.
Señor McMasters, no puede.
¿Cómo que no puedo? Ya está hecho.
Mañana lo firmamos en el pueblo, y serás dueño a medias del rancho.
No puedo.
¿Por qué no paras con el "no puedo", "no puede" y todo eso?
Es todo legal, te lo estoy vendiendo de manera justa,
solo debes darme el dólar.
Es suficiente favor el ofrecerme la mitad del rancho.
Quiero pagar lo que vale.
Solo tengo...
unos 900 dólares.
Te doy mi precio más bajo.
Sin tonterías, 500 dólares.
El rancho vale el triple o cuádruple que eso.
Es mi precio, lo tomas o lo dejas.
Muy bien, señor.
Trato hecho.
Hay que rellenar el resto.
¿Has pensado en un apellido?
No.
En el ejército me llamaban...
Les dije que era...
McMasters.
¿McMasters?
¿Dijiste que eras un McMasters?
Benjamin.
Benjamin McMasters.
Bueno,
suena muy bien.
Sí, señor,
Benjamin McMasters.
Suena muy, muy bien, hijo.
Una vez más...
Aquí.
Me he equivocado.
No importa, táchalo y escribe encima.
Me enseñaron en el ejército.
-¿Ya está? - Ya está todo firmado.
Ahora es un documento legal.
Tengo que ir a la tienda a comprar ropa de trabajo.
¿Algo más?
Ahora que lo dice, señor Watson...
Ahora soy McMasters.
Benjamin McMasters.
Y sigues con ese uniforme azul.
El señor McMasters, ¿eh?
Bueno, supongo que no tiene nada de malo.
Puedes llamarme Frank, si quieres.
Muy bien, Frank.
Hank.
Quita de ahí.
¡Venga!
Whiskey.
Serán diez dólares.
Muy bien, diez.
Y otros diez aquí en la barra.
Guarda tu dinero, Benjie.
Señor Spencer.
Va a tomar algo conmigo.
A precio normal.
Aquí no servimos a negros.
Oye, eso no es lo que habías dicho antes.
Ibas a coger su dinero.
Y a mí sí me sirves.
Muchas gracias, señor Spencer.
Vecinos,
tengo algo que anunciar.
Y será mejor que lo haga ahora,
antes de que el secretario se me adelante.
Benjie, Benjamin McMasters y yo
somos dueños equitativos del rancho desde esta mañana.
Propongo un brindis por la prosperidad de nuestro negocio.
Yo invito.
Brindo por vosotros.
Así se sabe quién es amigo y quién enemigo.
Vámonos a casa.
Cómo quiere al negro.
No, Benjie.
No tiene sentido enfadarse por algo que es verdad.
¿Dónde está McMasters?
Vamos a comprar tu tierra, McMasters.
Eso es, señor McMasters, somos una delegación...
Déjalo, Sylvester.
Hemos hecho una colecta entre los dueños y...
Sylvester...
No vamos a dejar que un negro tenga tierras en nuestro condado.
Te haremos una oferta justa.
Debes aceptarla.
-6000 dólares. -Cállate, Sylvester.
¿Qué te parece?
No lo creo.
Pues no tendrás a nadie trabajando para ti.
Se ha corrido la voz.
No tienes elección.
Mira, Neal, somos vecinos desde hace 15 años.
Así solo conseguirás problemas.
No habrá ningún problema.
-Si no lo causáis. -¡Caballeros!
Nadie está hablando contigo.
Han oído al señor McMasters.
Fuera de nuestra tierra.
¿Eso es así, McMasters?
Habla por mí.
Bueno,
quizá a la próxima no hagamos ninguna oferta.
¡Eh, Russell!
Anda, pero si es el pequeño Benjie.
Hola, Benjie, ¿has pensado en nuestra oferta?
¿Quiénes son?
¿Ellos?
Pues son indios, eso es lo que son.
Tenemos un montón.
Son unos ladrones. Los vamos a colgar.
-¿Por qué? -Por robar ganado.
No veo ganado aquí.
Si coges a un indio, has cogido a un ladrón.
No me fío de ninguno.
¿Cómo sabe que son indios?
Son iguales que usted.
Por el olor.
Ese olor se distingue a un kilómetro.
-Ahora, ¿podrías...? -Disculpe,
no irá a colgarlos solo porque cree que van a robar, ¿no?
-Están en mis tierras. -No son sus tierras.
En las del señor Kolby, ¿qué diferencia hay?
La diferencia es que son mis tierras.
Ah, es cierto.
Que ahora eres terrateniente, ¿eh, Benjie?
Hasta las colinas de allá atrás.
Me van a disculpar, caballeros, pero tienen que marcharse.
Están en mis tierras.
Estás loco, solo están usando...
tu tierra para llegar a la nuestra.
Lo estoy pidiendo de buenas maneras. Fuera.
¿Vas...?
¿Vas a obligarnos, Benjie?
Si es necesario.
Fuera de mis tierras.
Te estás poniendo muy gallito, señor terrateniente.
Recuerda que a lo mejor un día te ves
en el lado malo de la soga.
Muy bien, vamos, señores.
Tu guerra no ha cambiado las cosas por aquí.
Sigues pudiendo acabar colgado de un árbol.
Así aprenderías.
Yo no huelo nada.
¿Qué tendrías que oler?
A vosotros.
¿Cómo olemos?
Terrible. O eso dicen.
¿Qué hacéis aquí?
Robar.
¿Perdón?
-¿Robar qué? -Ganado.
Eso es algo serio.
¿Por qué?
No tenemos para comer.
Mejor venid conmigo.
¿Por qué no trabajáis?
Trabajamos, a veces.
Lo que no hacen los blancos, lo hacemos nosotros.
-Eso me suena. -¿Para qué trabajar?
No ganamos suficiente para nuestras familias.
Eso no puedo discutirlo, pero hay que trabajar.
¿Para qué? Los blancos lo poseen todo.
¿Los blancos? ¿Y yo qué soy?
Eres como los demás.
Poniendo vallas, cortando las tierras.
¿Quién os ha dado derecho?
Bueno, ahora es la ley.
La ley del hombre blanco.
La tierra era libre,
los hombres también, la caza era buena.
Luego llegaron los blancos y empezaron a hablar de propiedad,
a tomar esclavos
y a matar a las alimañas y los pájaros.
Hablas muy bien.
¿Dónde aprendiste a hablar así?
La escuela de la misión.
Escucha.
¿Cómo te llamas?
Pluma Blanca.
¿Sabes de ganado?
Me crie con él.
Tengo una propuesta para ti.
Nos está costando encontrar gente que trabaje aquí.
Paga normal, un trabajo normal.
¿Qué te parece?
Coge un par de reses y llévatelas.
Muy bien, te ayudaremos.
Pero no queremos dinero.
Nadie trabaja para mí sin cobrar.
Hay demasiado trabajo para los dos, Benjie.
Ha pasado una semana
y vamos muy atrasados.
Podemos hacerlo.
Señor Neal.
Malditos terneros.
Lo he soltado demasiado.
No, es mi culpa.
Es mi culpa.
-Cuidado. -Para con las tonterías.
Ayúdame.
¡Venga, arriba! ¡Vamos!
No puedo, Benjie,
el trabajo es muy duro para mí. -No lo es.
Sí.
Tenemos que vender.
Sacaremos un buen precio.
No.
Pues tendrás que hacerlo todo tú solo.
Tiene que ser así.
Vamos a vender.
No sabes lo que significa para mí poseer unas tierras.
No pienso vender.
Jamás.
Venga,
ayúdame a ir hasta el carro.
¡No pienso vender!
¿Qué voy a hacer? No voy a vender.
Nadie va a trabajar para nosotros.
No sé qué otra cosa podemos hacer si no es vender.
¡Malditos indios!
Son todos unos mentirosos.
Unos mentirosos y unos cuatreros, todos.
Venimos a ayudar.
Anda.
Así que por fin venís.
¿Todos?
Sí, necesitáis mucha ayuda.
No puedo pagaros a todos.
No importa.
La tribu quiere agradecerte la ofrenda.
¿Ofrenda?
¿Qué has hecho? ¿Regalarles ganado como si nada?
Mientras vuelvan con ayuda...
¿Trabajamos?
Trabajáis.
Nos vemos en casa en una semana.
¿Cómo te llamas?
¿Hablas mi idioma?
¿Te gusta?
Es una buena mujer.
¿Demasiado mayor?
No. No.
Bien.
Es para ti.
Vive contigo. Cocina para ti.
¿Que hace qué?
Sí, es un regalo de mi gente.
Bueno,
¿cómo sabes que le gustaré?
Eso no tiene nada que ver.
No pasará hambre.
Se llama Robin.
Habla tu idioma.
Por eso la elegimos.
Fue a la escuela conmigo.
Es mi hermana.
Hablo americano.
Cocino bien.
No lo entiendes.
Ya.
No lo entiendo.
Hace mucho que no estoy cerca de una mujer.
Estás cerca de mí.
¡No!
No es eso.
Tengo que gustarte.
Yo.
Tengo que gustarte por...
¿No te gusto?
¿Es porque soy india?
No es eso.
No entiendo.
Desde luego que no.
¿Voy contigo?
Claro.
¿Por qué no?
Eres un regalo de la tribu, ¿no?
¿Cocinarás para mí
y harás lo que te diga?
¿Todo lo que te diga?
¿Serás mi esclava?
Seré tu mujer.
Muy bien.
Mi mujer.
-¿Qué tal la pierna? -Va mejorando.
Podré ayudar con las tareas dentro de unos días.
Será mejor que empiece ya.
¿Y mi abrigo?
¿Dónde está?
Llevo colgándolo ahí toda la vida.
Llega esta y lo cambia todo.
¿Por qué te enfadas tanto, Benjie?
Cocina bien,
y la casa no estaba tan limpia desde que murió mi mujer hace 20 años.
Hace 22.
Buena memoria, Benjie.
No es lo mismo.
Ya no es lo mismo.
Las cosas cambian.
Desde luego.
Dile algo bonito.
¿Qué le digo?
Benjie...
¡Señor McMasters!
Oye, Robin.
¡Oye, tú!
¡Robin!
Oye.
Ven aquí.
¿Por qué cambias todo de sitio? No encuentro nada.
Nunca he estado tan confuso.
¿Estás enfadado conmigo?
No, supongo que no.
¿Qué quieres?
Soy...
Soy feliz.
Lo que eres es tonta. ¡Tonta!
¡Robin!
Soy un idiota.
Estoy de mal humor.
No sé por qué.
No lo sé.
¿Sabes qué?
Hace poco ni siquiera tenía un nombre completo.
Pero ahora sí.
Quiero que lo tengas tú.
¿Qué has dicho?
Tienes buenas manos.
No es que no seas bienvenido en la casa de Dios.
Somos todos sus hijos, ¿verdad?
Es por los otros.
Mientras a Dios no le importe...
Tienes la razón.
La tienes.
Gracias, gracias.
El próximo domingo.
Después del servicio.
¡Robin!
Robin, ¿dónde está McMasters?
-El señor McMasters no está. -¿No?
Tienes que ver lo que te he traído.
A ver.
Ven a mirar.
Quiero que veas lo que te he comprado.
Mira,
espera a ver lo que te he traído.
Mira esto.
Un vestido.
Eso es, a la última moda.
Cógelo, tengo algo más para ti.
Ahora verás.
No, Benjie,
¿has traído agua?
Sí, claro.
¿Está demasiado fría?
Como la de un manantial.
Ya está, suficiente.
Que la gracia de nuestro señor Jesucristo,
el amor de Dios
y la comunidad del Espíritu Santo
estén con nosotros para siempre.
Amén.
Tengo algo que anunciar.
El señor Benjamin McMasters
va a casarse con...
Con la señorita Robin Piesligeros
en presencia de Dios y esta comunidad.
Justo después del servicio.
¡Una india!
Es un alivio.
¿Qué esperabas?
Queridos hermanos,
estamos aquí reunidos ante los ojos de Dios y sus...
Ante los ojos de Dios,
para unir en santo matrimonio
a Benjamin McMasters
y a Robin Piesligeros.
Benjamin, recibe a esta mujer, Robin,
para ser su esposa,
para vivir en sagrado matrimonio,
para amarla, honrarla y respetarla,
en la salud y la enfermedad,
en la riqueza y en la pobreza...
Bueno, estamos casados.
Te presento a la nueva señora McMasters.
El ganado se ha dispersado.
¿Cómo de lejos?
Pues bastante.
Al norte, por toda la pradera.
Id a por ellos.
He enviado hombres esta mañana.
Nos vemos luego.
Un momento, ¿dónde vas?
A dormir un poco.
Quedaos con el dormitorio, regalo de bodas.
Joe,
¿qué más?
Envenenamiento por sal.
Ganado enfermo.
Algunas muertas.
Dime cuántas.
Cinco, seis...
Quizá ahora más.
Muy bien, Joe.
Eh, dame eso, venga.
Está inconsciente.
Llévalo al pueblo y cuéntaselo.
No está muerto.
Lo pillé envenenando mi ganado.
Fuera de mi tierra,
a menos que os invite.
Y eso no va a ocurrir.
Salgamos de aquí.
Vamos.
Maldita sea, Benjie, así no arreglas nada.
¿Qué quieres? ¿Quedarte aquí con el resto de los blancos?
¿Ahora mandas tú?
Te comportas como los blancos.
Pluma Blanca.
¿Qué haces aquí?
Estoy de paso.
No pensé que te importara que cogiéramos un atajo por aquí.
Podrías bajar al rancho un rato.
Robin se alegraría de verte.
Estoy de paso, no tengo tiempo.
¿Cómo que no? Si has venido hasta aquí.
Debo irme.
¿Por qué? ¿Dónde vas?
Tengo que irme.
Iré contigo hasta el límite de mi propiedad.
¿Por qué no me dejas en paz?
No tienes por qué hablarme así.
Somos hermanos.
No te necesito, hermano.
Un momento.
Aquí está pasando algo.
No sueles ponerte así por nada.
Tenemos seis reses detrás de la colina.
Ninguna es tuya, no es asunto tuyo.
Deja que me vaya.
Que no sean mías no es lo que importa.
Está mal, Pluma Blanca.
Es robar la propiedad de alguien.
Cómo te gusta esa palabra, "propiedad".
Da igual qué palabras me gusten.
Vas a devolverlas.
Coge dos de las mías.
Eres un hombre curioso.
Sé lo que te están haciendo.
Eso no importa.
¡Suelta mi caballo!
Yo me encargo del ganado.
Eres otro hombre blanco.
Espero que fuera el correcto, es difícil diferenciarlos.
Quieto, Benjie.
Los indios han estado robando ganado.
-¡Jud! -¿Por qué hacer que te maten
por un indio?
¿Qué has...?
Vamos a tener una fiestecita. Venga, amigo.
Hay que detenerlos, Benjie.
Lo he intentado.
¡Dadme algo para atarlo!
Robin.
El negro tiene sentimientos.
Robin.
No es más que una india, Benjie.
Las tonterías que soltó el cura no cambian eso.
¿Por qué te pones así, Benjie?
Qué bonito es el amor.
Quitando lo mal que huele,
es como una blanca.
¿Dónde está el whisky?
No se puede hacer una fiesta sin beber algo.
Eh, ¿y el whisky, viejo?
¿Dónde está?
No está aquí.
Ahora empieza lo bueno.
¿Un poco de música, Jud?
Claro.
Eso es música de negros, ¿no?
Eh, oye, Benjie...
¿Por qué no bailas para nosotros?
Esta fiesta es en tu honor.
He dicho que bailes.
¡Baila, maldito!
¡Baila!
Basta ya.
¡Que bailes!
-¡Baila! -No puedo.
¿Por qué no?
¡Tengo los pies atados!
Escucha, chico, más te vale saltar.
¿Me oyes? Más te vale ponerte a saltar.
¿Me entiendes, chico?
¡Vamos, a saltar!
¡Arriba!
¡Así! ¡Brinca, vamos!
¡Bien! Eso es, así me gusta.
¡Venga! ¡Salta!
Con esto te animarás más.
Baila, negro.
A todos los negros les encanta bailar, ¿a que sí?
Está bien, bailaré.
Muy bien.
Creo que quiero una segunda ronda con...
Con la indiecita.
Bailas muy bien, Benjie.
Apártate.
¡Aléjate de mí!
¡Déjame!
Vale, busquémoslo.
Aquí está, lo tengo.
Silencio, todos callados.
En efecto, esto es.
Un documento que establece una sociedad entre...
McMasters y...
Benjamin McMasters.
Eso es.
Benjamin... McMasters.
No escribes muy bien
para ser terrateniente, Benjamin.
Tiene pinta de importante, ¿verdad?
Pero, claro...
Ya no le hará falta.
Bien.
¿Cómo se ha soltado el negro?
¿Quién lo había atado?
Eso no importa.
-Tenemos que encontrarlo. -¡Apágala!
¡Maldita sea!
-Grant. -Estoy bien.
-Hank. -Sí.
Jud.
Jud.
Hay que cogerlo.
¡Le he dado! ¡Lo tengo!
Un momento.
Ese es Jud.
Salgamos de aquí.
No lo vemos porque está todo oscuro.
Cogedlo, vamos.
Venga.
¡Sacadlo, vamos!
Debajo del brazo.
Lo tengo.
Muy bien.
Allá vamos.
Levantadlo.
-Un momento. -Subidlo.
Venga, metedlo aquí. Vamos.
Sí, venga, adentro.
Adentro.
¡Vámonos de aquí!
¡Maldito negro, nos las pagarás!
Robin, ven aquí.
¿Robin?
Robin.
Robin.
Venga.
Sal.
Se han ido, no tengas miedo.
No pasa nada.
Ya está.
Polvo eres y al polvo volverás.
Antes de depositar estos cuerpos en su tumba eterna,
dejad que os advierta según las Sagradas Escrituras.
No odiéis a aquellos que no saben lo que hacen,
y mantened el brazo derecho fuerte y firme,
resuelto a erradicar
la maldad consciente que hoy
nos ha traído esta tragedia.
Descansen en paz.
Amén.
¿Por qué no lo dice, padre?
Que el que a hierro mata, a hierro muere.
¿Por qué no lo dice?
¿Por qué no les habla de esa espada?
¡La terrible y divina espada
de la venganza de Dios!
No, no.
Es necesario un poco de comprensión.
Un poco de amor.
No venganza.
-¡Un poco de amor! -¿Amor?
¿El amor de Dios?
¿Quién es la voz de Dios aquí? ¿Tú, Spencer?
¿Por qué no nos dices quién es la voz del diablo?
Muy bien, lo diré yo.
El malvado.
El negro.
Benjie McMasters solo intenta vivir con sus vecinos.
¿Que Benjie McMasters solo intenta vivir con sus vecinos?
¿Y los hombres que acabamos de enterrar?
¿Qué hay de ellos?
¿Qué hacían en sus tierras?
Quizá solo intentaban ser buenos vecinos.
Nuestro párroco ha dicho las palabras correctas,
pero no con el significado adecuado.
¡Los hombres que enterramos hoy aquí son mártires!
Han muerto en la guerra.
En una guerra sagrada.
Protegiendo nuestros hogares, nuestros ranchos.
Nuestro ganado.
¡Para evitar
que violen a nuestras mujeres!
¡Y que el hombre blanco
sea erradicado
de la faz de la Tierra!
¡De la faz de la Tierra! ¡Spencer!
Robin, tenemos que hablar.
Vuelve con tu gente.
No entiendo.
-¿No te hago feliz? -Sí, claro.
Son esos animales que te tocaron.
Benjie, este es mi hogar.
No tengo miedo.
Robin, tengo que llevarte de vuelta.
No esperaba que tan pronto.
No es eso.
No quiero que te pase nada más.
Estarás a salvo con tu gente.
¿Quién cuidará del señor McMasters?
Robin.
¡Te digo que es solo una reunión!
No lo entiendes, mujer.
Casarse en nuestra iglesia, presumiendo ante todos.
Es la casa de Dios, toda persona es bienvenida allí.
¿Desde cuándo los negros son personas? ¡No tienen alma!
Te lo he dicho un millón de veces.
¿Dónde está el trapo?
Yo te lo traigo, papá.
Has metido al chiquillo en esto.
¿Por qué no eres capaz de decir que no vas a ir?
¡Maldita seas! ¡Van a ir todos!
¿Cómo quedaría si fuese el único en quedarse en casa?
Estaría orgullosa de ti.
Nadie volvería a comprar en la tienda.
¡Nos moriríamos de hambre! ¿Eso te gustaría?
Estaría orgullosa de ti.
Toma, papi.
Gracias, hijo.
¿Puedo ir a ver el linchamiento?
Aquí estarás a salvo.
Baja.
¡Baja ya!
Estarás bien con tu gente.
¡Baja!
Volveré a por ti.
Márchate.
¡Venga! Maldita sea.
¿No te ha complacido la chica?
Claro que sí, la he hecho mi esposa.
¿Por qué la traes de vuelta?
Quiero ver a vuestro jefe.
Ven conmigo.
Dile que necesito ayuda.
¿Cómo puede ayudar?
Los blancos me odian, van a quitarme mis tierras.
Necesito su ayuda.
Quiere saber por qué.
Se lo acabo de decir.
Quieren quitarme mis tierras.
Quiere saber por qué eso nos incumbe.
Somos hermanos.
Me he casado con tu hermana.
Ya es tu mujer.
No puedo hablarle de matrimonio.
Van a quitarme mis tierras.
Eso es,
las tierras no te pertenecen.
Ni a ti, ni a nadie.
Decimos que nosotros pertenecemos a la tierra.
Eres como los otros.
Nos apartáis hasta dejarnos sin comida.
¡Mi gente se muere de hambre!
Esta no es su lucha.
Los blancos mataron a uno de los tuyos, violaron a mi mujer.
Ya sabe lo que hacen los blancos. Lo de siempre.
Dice que lo siente.
¿Por qué íbamos a luchar para proteger tu propiedad?
Ya te lo dije.
No hay ninguna diferencia entre tú y ellos.
Lo único es cómo os dividís entre vosotros.
Entra.
Silencio.
¿Qué pasa?
Está todo muy silencioso.
He salido hace un rato
y no he visto nada.
Pero me parece muy sospechoso.
No oigo los pájaros nocturnos.
Hay alguien fuera, seguro.
No entiendo a esta gente.
Creí que la guerra había acabado.
Toma.
Coge esto.
Quédate en esa ventana.
¿Y los indios?
No van a venir.
¿Les has dicho lo de Joe?
Es lo que les hacen siempre.
Esta no es su lucha.
¡Benjie!
¿Los has oído?
¿Señor Neal?
Sigo aquí, hijo.
¡McMasters!
¡Soy Kolby!
Escucha,
no tenemos nada personal contra ti.
Danos al negro
y te dejaremos en paz.
¿Qué me dices?
¡Es un negro!
¡No tenéis que morir los dos!
¡Y tanto que lo es, Kolby!
Es mejor hombre que tú, blanco o negro.
¿Qué queréis?
¿Por qué me perseguís?
-¡Agáchate! -¿Qué queréis?
Agáchate, te van a dar.
¡Dejadme en paz!
¡Dejadme tranquilo!
Benjie, ¿estás loco?
¿Señor Neal?
Vamos, viejo.
No es el momento.
¿Señor Neal?
¿Hemos dado a uno?
¿Señor Neal?
¡Señor Neal!
¡Lo habéis matado!
¡Lo habéis matado!
¡Asesinos!
¡Cogedlo vivo!
Tenemos a Benjie vivo. Vamos.
No lo matéis. No lo matéis.
Lo tengo, vamos.
¡Cogedlo!
Así estará quieto el hijo de puta.
Traedlo al corral.
Sí.
Dejádmelo a mí.
Vamos.
Llevadlo ahí. Vamos.
Aquí, Kolby.
De pie.
Arriba.
¡Ponte de pie!
Vamos.
Atadlo.
Vas a ver cómo quemamos todos tus sueños.
Quemad la casa.
Toma.
Ya, suficiente.
Vamos.
Ahora es tu turno.
No dirás que no nos preocupamos por todo.
¿Tienes algo que decir?
¿No quieres decir nada? ¿No vas a hablar?
Despierta, vamos.
Dice que no va a hablar.
¿Qué le parece, señor Kolby?
¿Lo encendemos?
¡Señor Kolby!
¿Lo quemamos ya?
Tenías que ser dueño de algo, ¿eh, chico?
¡No, parad!
¡No lo hagáis!
Benjie.
Benjie.
¡Benjie! Escucha.
Viene un tren.
Voy a pararlo.
En cuanto subas todo irá bien.
No voy a ir.
¿No vas a ir?
Claro que vas a ir.
Voy a subirte a ese tren aunque sea lo último que haga.
Negro imbécil de mierda.
No tienes más cabeza que los demás.
Terco como una mula e igual de inteligente.
¿No ves que te hago un favor? ¿No lo ves?
Claro que vas a ir.
Vas a hacer lo que te diga.
Hola,
maldita rata.
Benjie.
Estoy lista.
¿Quieres ir?
No van a sacarme de mis tierras.
Otra vez con las tierras.
El mismo Benjie de siempre.
Robin, trae el caballo.
Si vuelves te matarán, seguro.
Aún no he muerto.
¿Cuán muerto quieres estar?
Eres uno de nosotros.
Es mejor que te quedes.
Tengo que volver.
¿Volver a qué?
Han quemado la casa y el granero.
Tengo mis tierras.
Eres un hombre blanco más, no has cambiado.
¡Dices que odias a los blancos!
Yo te odio a ti.
No eres indio, desde luego.
No perteneces a ningún sitio.
Estás solo, Benjie.
¡Debo volver!
¿Dónde vas a ir?
A casa.
Vamos, Robin.
Vámonos.
Tú no tienes casa.
Eres como nosotros.
¡Tú no tienes casa!
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