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Arturo: Señores, por favor.
Mi hermana Beatriz continua desaparecida.
Ella no está muy bien de los nervios
y me temo que el anuncio hecho por Hugo de Medina
de su compromiso con Soledad de Obregón
puede haberla afectado mucho.
Por favor, les pido que me ayuden a buscarla.
[todos hablan]
- Arturo, ya la buscamos en toda la ciudad,
no hay rastros de ella.
Yo la busqué en la casa de sus conocidos como me pediste,
no estaba.
- Creo que la única opción que nos queda
es buscarla en el bosque.
- Esa es una muy buena idea, en el bosque.
Esther: Lucas, ya amaneció y Soledad no ha llegado.
Seguramente ese hombre se la llevó a su casa.
Tenemos que ir a buscarla.
- No, no, Esther.
Mandé a Jacinto a averiguar
y Hugo de Medina tampoco ha regresado.
- Ay, Dios santo, esto ya es demasiado.
Anoche nos avergonzaron delante de todos
anunciando su compromiso, luego ese escándalo.
¿Cómo pudieron irse los dos? ¿Te das cuenta, Lucas?
¡Vamos a estar en boca de todo el mundo!
- Te aseguro que esta vez Soledad va a tener que asumir
las consecuencias de lo que hizo.
Hugo: Buenos días, amor mío.
- Mi amor.
Hugo: Te traje tu desayuno.
- Gracias. Qué manera tan linda.
Hugo: Pero no más linda que tú.
Tenemos que alistarnos para ir a ver a tus papás.
- No quisiera irme de aquí nunca.
¿Sabes? Tengo miedo de que este sueño se termine.
- No, no tengas miedo.
A partir de ahora, tu vida será diferente.
Te lo prometo.
Pero tus papás merecen una explicación
e iremos ahora mismo a dársela.
- Pero ellos nunca lo van a aceptar.
- Si no lo hacen, yo aceptaré la tuya
y te voy a llevar a una hermosa iglesia
en un pequeño pueblo... y nos casaremos.
Arturo: Entonces,
don Mauricio y el profesor cubren la explanada...
- Arturo.
Beatriz: ¡Arturo! - ¡Beatriz!
Beatriz: ¡Arturo! - ¡Beatriz, ven!
- Dios mío. ¿Qué pasó?
- Me violaron.
Arturo: ¿Qué?
Beatriz: Me pegó, estaba como loco.
Arturo: ¿Quién? Beatriz: Fue horrible...
Arturo: ¿Quién? Beatriz: ...fue horrible.
Hugo de Medina.
¡Hugo de Medina abusó de mí!
Yo no pude hacer nada.
- Beatriz, esto no se va a quedar así.
Yo te juro, delante de todos los presentes,
que voy a acabar con Hugo de Medina
con mis propias manos, te lo juro.
[Todos hablan]
- Un momento. ¡Un momento! ¡Un momento, señor!
Arturo, por favor, las cosas no se resuelven de esa manera.
- Señor juez.
- Yo voy a hablar con el inspector
para que él se encargue de la investigación.
- Señor juez, durante la pelea en el club,
Beatriz y Hugo desaparecieron,
seguramente se encontraron en algún lugar
y él abusó de ella.
- ¡No, no te me acerques! ¡No te me acerques!
¡Él me quiere hacer daño! ¡Él me quiere hacer daño!
- Beatriz, yo soy Alcides. Alcides, Beatriz.
Trata de calmarte.
Arturo: Tranquila, tranquila.
Alcides: Qué vergüenza, Dios mío,
la pobre mujer me confunde con mi hermano.
- Bueno, hay que empezar por llevarla con el doctor Max
para que le cure las heridas y para que la examine.
- ¿Y la examine? - Sí.
- Pero no tenemos por qué dudar de la palabra de Beatriz.
Hugo será mi hermano,
pero me avergüenza su comportamiento.
Se ha convertido, ¿que no ha escuchado?
Se ha convertido en un casanova
que desconoce el respeto hacia nuestras mujeres.
Señor juez, es el peso de la ley
el que tiene que poner en su lugar a Hugo de Medina.
¡Miren a esa pobre mujer!
Y lo que tiene que soportar aún.
[todos hablan]
Arturo: Silencio. ¡Silencio! ¡Silencio!
Señor juez, yo voy a llevar a mi hermana con el doctor,
pero como la justicia no acabe con el criminal
de Hugo de Medina, les juro que lo voy a hacer yo.
Hugo: El carruaje ya está listo, podemos irnos.
- Estaba pensando en mis padres.
- Tus papás deben estar molestos, Soledad,
y cuando regresemos, no va a ser fácil.
Ellos no serán los únicos que nos juzguen,
creo que toda la ciudad nos va a señalar.
- No me importa.
Mientras esté contigo, no me importa.
Quiero mucho a mis papás,
pero no voy a permitir que nada nos aleje.
- Me has abierto tu corazón
y me has demostrado lo mucho que me amas
y yo no he estado a la altura de las circunstancias.
- Ay, no digas eso.
¿O es que no me amas como dices?
- Te amo con toda mi alma,
pero hay un secreto en mi vida que no te he contado,
un secreto que temo cambie las cosas entre nosotros.
- ¿Se trata de... alguna otra mujer?
¿Hay alguien más?
- Por supuesto que no, mi amor.
Se trata de mi madre...
Soledad: No importa, no importa.
No importa.
Mientras tú me ames, no me importa.
Hugo: Soledad, considero que es muy importante,
tienes que saberlo.
Soledad: Amor,
ya habrá mucho tiempo para que me digas,
pero no dañemos este momento de felicidad
por, por algo así.
Mejor pensemos en, en lo que es importante,
por ejemplo, en hablar con mis papás.
- Te amo.
- Mira la hora que es y Soledad nada que regresa.
- Tenía la esperanza de encontrarla aquí, Esther.
¿Dónde podrá estar?
- Sin duda alguna,
debe andar en alguna parte revolcándose con ese animal.
- Por Dios, Esther, no hables así de nuestra hija.
- A mí también me duele, pero es la verdad.
¿Qué escondes ahí?
- Nada. - A ver.
- No es nada. - Ay. Déjame ver.
Dios santo. Qué vergüenza.
Somos el hazmerreír de toda la ciudad
y todo por culpa de Hugo de Medina.
- No solamente es problema de Hugo de Medina,
Alcides no supo comportarse.
- ¿Y qué querías que hiciera? Si se sintió burlado
después de que Hugo anunció su compromiso con Soledad.
[golpes a puerta]
Ahí está, debe ser Soledad, pero me va a escuchar.
- Esther.
- No voy a permitir que siga haciendo
lo que se le antoje, no, señor, a mí no me vas a...
Nicolás: Buenos días, señora. Siento llegar sin avisar,
soy el inspector de policía Nicolás Duarte.
Necesito hablar urgentemente con ustedes.
Max: Le curé las heridas y la examiné.
Efectivamente, ella fue violada.
Beatriz: Hugo.
Qué bueno que viniste, mi amor.
- Beatriz.
Beatriz, ¿qué te pasa? Soy Arturo, tu hermano.
- ¿Mi hermano? No te preocupes por él.
Él va a entender.
Tarde o temprano va a tener que aceptar que nos amamos.
- El impacto emocional
hizo que su mente se resista a aceptar lo que pasó.
No recuerda nada y confunde la fantasía con la realidad.
- Pero ella se va a curar, doctor,
esto tiene que ser pasajero.
- No sabría qué decirle, no es mi especialidad.
Le recomiendo, don Arturo,
que la interne en un sanatorio.
Tal vez, bajo tratamiento, ella se recupere.
- Así como lo oyen.
Al parecer, anoche Beatriz de Linares
fue violada por Hugo de Medina.
- Por Dios, qué cosa tan horrible.
- Momento, inspector. Eso es imposible.
Hugo de Medina no pudo... - Claro que pudo.
Estaba descontrolado, había bebido. Date cuenta.
Su comportamiento en la fiesta dice mucho de él.
- Algunos empleados en la portería del club
afirman que vieron a su hija
salir en compañía del señor de Medina.
Necesito hablar con ella.
Esther: Eso no es verdad.
Mi hija regresó a la casa temprano con nosotros.
- Bueno, si es así,
la declaración de la señorita Soledad
ayudará a aclarar todo.
Esther: ¡Ah! En este momento, está descansando,
está durmiendo y no lo puede atender.
Tal vez más tarde o mañana.
- Lo siento, señora, pero, dada la gravedad del asunto,
necesito hablar con ella ahora mismo.
Tendrá que despertarla.
[relincho]
Boris: ¿Qué pasa, Úrsula?
No me digas que volviste a pelear con Marina.
Suficiente tengo con buscar a don Hugo.
Ayer lo llevé a la fiesta de la señorita Soledad
y no regresó.
Fui al club y estaba cerrado.
Úrsula: Supongo que es por lo que dice acá.
Boris: ¿Don Hugo se peleó con su hermano
en medio de la fiesta?
- Eso no es todo, Boris.
Hay algo mucho peor que usted tiene que saber.
Hoy, cuando estuve en el mercado,
todo el mundo lo comentaba.
- Úrsula, ¿qué pasa? Me estás asustando.
- Dicen que doña Beatriz de Linares
fue violada por don Hugo de Medina anoche.
- Se lo dije, inspector, mi hija no despertó.
La pobre tuvo una noche muy difícil
con eso del escándalo de la fiesta y...
se durmió tarde.
- Sí, comprendo.
Bueno, apenas se levante,
díganle que la estaré esperando en la comisaría.
Su declaración es importante
para aclarar lo de Beatriz de Linares.
- Claro que sí. Ella con gusto irá a verlos.
- Permiso.
Lucas: Inspector, le acompaño.
Esther, ¿por qué tenías que mentirle al inspector Duarte?
Esther:¿ Y qué querías?
¿Que le contara que Soledad pasó la noche
con Hugo de Medina?
- No, no, no.
Eso no lo sabemos con exactitud.
Esther: Pero es lo más seguro.
Suficientes vergüenzas he tenido que soportar
como para exponer a la luz pública
la desfachatez de nuestra hija.
- Y si Soledad estuvo con Hugo de Medina,
quiere decir que él es inocente,
y no tuvo nada que ver con la violación de Beatriz.
- Estás demente, Lucas.
Escúchame bien.
Por nada del mundo voy a permitir que Soledad
declare a favor de Hugo de Medina.
Por mí, que ese hombre se pudra en la cárcel,
antes que exponer a la vergüenza a mi hija
y a nuestro apellido.
- Tendremos que cambiar la rueda
o corremos el riesgo de que se rompa el eje.
[relincho]
Qué suerte la nuestra.
Soledad. Sí.
Buenos días. ¡Buenos días!
Eh, ¿nos pueden ayudar? Tenemos un, un problema.
- No, no, no pares, por favor, ese señor es Hugo de Medina,
él fue quien perjudicó a la señorita de Linares.
Hugo: Necesitamos su ayuda.
- ¡Ah! ¡Ah!
Hugo: Necesitamos su ayuda, señor.
Soledad: ¡Señor!¡Por favor!
¡Deténgase!
¿Por qué no se detienen?
No sé, mi amor, tengo un mal presentimiento.
No, amor mío, no te preocupes. No va a pasar nada malo.
Solo que tendremos que seguir así
e iremos más despacio. Ven, déjame ayudarte.
- Espero que el doctor Max nos dé trabajo robando cadáveres,
porque de lo contrario, estamos fritos, Burke.
- Insisto, Gatita, déjame hablar con él.
Yo le invito a don Alcides
alguna cosa sobre la investigación
que él nos encargó ahí de la casa de su hermano
y de verás que nos va a entregar el resto del dinero
que nos debe.
- ¡Que no, que no, que no y 1,000 veces no!
¿Qué tienes en el cerebro, Burke?
No quiero tener nada que ver ni con Hugo ni con Alcides,
¿no entiendes eso? Los odio.
Eh, pero... ¡Ih! Don Alcides, ¿cómo le va?
Qué bueno verlo por aquí.
Mire, mi esposo ya hizo todo lo que usted le mandó.
Guillermo: Sí, y queremos el dinero que nos debe.
- ¿Y encontró algo que me sirva?
- No, no, no. ¿Cierto que no? No encontró nada, nada. Nada.
- Eh, sí es cierto. Eh, no, no, señor.
- Nada.
- Don Alcides, esa casa está embrujada,
están pasando cosas muy raras. Fue muy difícil revisarla.
¿Con qué descaro viene a cobrarme por algo que no hizo?
¿Eh? Sinvergüenza.
Además, ya no los necesito.
♪ Los dos pagarán, los dos sufrirán. ♪
♪ La vida que he llevado de penas y de oscuridad. ♪
♪ Quisiera acercarme a ti, ♪
♪ Pero me frena una razón. ♪
♪ Oculta en lo más profundo de mi ser. ♪
♪ Quisiera devolver el tiempo a mi favor, ♪
♪ Y no dejar que nada se interponga entre tú y yo. ♪
♪ Sálvame, despiértame otra vez. ♪
♪ Temo cerrar los ojos sin saber ♪
♪ Si vas a estar conmigo al amanecer. ♪
♪ No, no, no... ♪
♪ Bésame hasta enloquecer. ♪
♪ Quiero perderme en tus sentidos ♪
♪ Para no saber quién soy y lo que temo ser. ♪
♪ Otra vez, despiértame. ♪
♪ No te puedo perder. ♪
- Acérquense, por favor, acérquense.
Necesito que me escuchen. Tengo algo muy delicado,
algo muy importante que contarles.
Necesito que me escuchen. Acérquense, por favor.
El doctor Max estuvo examinando a Beatriz de Linares
y, desafortunadamente,
se comprobó que la pobre muchacha fue violada.
- Es un criminal. ¿Cómo pudo haber hecho eso?
Merece que lo ahorquemos.
- Yo quiero que sepan. Escúchenme, por favor.
Por el amor de Dios, escúchenme.
Yo queiro que sepan que en nombre de la familia Medina
les pido perdón,
porque se me cae la cara de vergüenza,
porque me avergüenza lo que tengo que confesarles.
Ese hombre,
que desafortunadamente es mi hermano,
ese hombre es el violador.
[murmullos]
Ese hombre se ha convertido en un criminal.
Hombre: Por dios.
- Pero ¿por qué habla así? Si es su propio hermano.
Alcides: ¿Que por qué hablo así?
¿Que es porque es mi propio hermano?
¿Y cómo hablarías tú
si supieras que tu propio hermano
se ha convertido en un violador inescrupuloso?
¿Cómo actuarías si supieras que ha violado a tu hija?
¿O a tu mujer? ¿O a la tuya? ¿O a la tuya?
¿O a tu novia? ¿O a tu sobrina?
Se me cae la cara de vergüenza,
pero mi hermano se ha convertido en un peligro
para todas nuestras mujeres.
[Todos hablan]
- Lo que le sucedió a Beatriz
le puede suceder a cualquiera de ustedes.
A tu sobrina, a ti, a cualquiera.
Hombre 2: Eso es verdad.
Tenemos que hacer algo inmediatamente.
[Todos hablan]
- Yo, como abogado,
dudo mucho que la ley actúe en este caso,
él es rico, él puede hacer lo que se le pegue la gana
y puede comprar a quien quiera.
- Pues, nosotros vamos a tomar la justicia en nuestras manos.
Esto no se puede quedar así, señores. ¡Justicia!
Al unísono: ¡Justicia!
[Todos hablan]
Hombre: ¡Esto no se puede quedar así!
- Fulgencio, Fulgencio,
sírveme una copa de vino, por favor.
Hombre: ¡Ahí está!
[Todos hablan]
- Hey, ¿qué pasa?
[Todos hablan]
[disparo] ¡Atrás!
Max: Necesito que me traigan un nuevo cuerpo.
Tengo estudiantes que deben practicar
y el cuerpo de la vieja Clarissa
no nos fue muy útil.
- Pero, doctor...
Helena: Pues, claro que sí, doctor, claro que sí.
Pero creo que últimamente no ha muerto nadie.
- Pero lo habrá y muy pronto, Helena.
A Hugo de Medina le van a cobrar muy caro, con su vida,
lo que le hizo a Beatriz de Linares.
- ¿Qué se le hizo, doctor? ¿Qué pasó?
- Si quieres el chisme, averígualo en la plaza.
A mí lo que me interesa y me importa
es que ustedes estén pendientes de su muerte.
- Qué pena con usted, doctor, pero eso sí no se va a poder,
porque yo a Hugo de Medina no me le acerco,
así esté enterrado siete capas bajo la tierra.
- Ah, pero tampoco, tampoco, Gatita, no.
Si recibimos un buen incentivo,
que seguramente el doctor nos va a dar,
pues, lo pensamos. ¿Me comprende, doctor?
Max: Sí, sí. Y lo habrá,
esta vez les voy a pagar mejor que nunca.
Hugo de Medina sufre de una enfermedad terrible
y quiero saber de qué se trata.
- Nosotros con mucho gusto le conseguimos otro cuerpo,
pero el cuerpo de ese señor, qué pena,
pero eso no se va a poder, ahí no hay trato.
- ¡No me gusta que me desobedezcan!
Pero, por ahora, aceptaré el trato.
Eso sí, háganse a la idea de una vez
que, cuando le toque el turno de morirse a Hugo de Medina,
ustedes me van a traer su cuerpo.
[disparo] Hugo: ¡Atrás!
¡Atrás! Quédate aquí, mi amor. No te bajes, vuelvo ya.
¡Dije que atrás! ¡Atrás!
¡Atrás!
Soledad: Cuidado.
Hugo: Vámonos, vámonos. Sí, sí. - ¿Estás bien?
Soledad: Boris, ¿qué es lo que pasa?
¡Ja! ¡Ja!
- Señorita, ¿qué le sucedió? ¿Por qué viene así?
- Matilde, prepárale un baño de agua caliente a mi hermana.
- Gracias, Hugo.
¿Lo ves, Matilde? Hugome acompañó hasta aquí.
Ya no tendremos que escondernos.
Matilde: ¿Qué le pasa a la señorita, señor?
¿Por qué se comporta así?
- Matilde, este no es momento de preguntas.
Haz lo que te ordené y procura que coma algo.
- Ay, mi amor. - Vamos, señora.
Beatriz: ¡Ah!
- Así que me acusan de haber abusado de Beatriz de Linares.
- Pero ¿qué le pasa a la gente?
¿Por qué hacen semejante acusación?
- La misma señorita Beatriz acusó a don Hugo
y ahora está en boca de todo el mundo.
- Ahora entiendo por qué esa gente te miraba de esa manera.
- ¿Te das cuenta?
Yo no puedo creer que la obsesión de Beatriz
la haya llevado a inventarse algo como eso.
- Bueno, yo voy a hablar con las autoridades, ellos...
Lo, lo tienen que liberar de esa acusación.
Yo estaba con él, soy testigo, amor, es...
- Escúchame, amor mío.
No puedo permitir que la gente te señale públicamente
por haber pasado la noche conmigo.
- No, a mí no me importa lo que digan.
Pero yo no puedo permitir que te hagan daño.
Mira lo que te acaba de pasar, Hugo.
- Yo lo voy a arreglar, Soledad, de otra manera.
Confía en mí.
Boris, por favor,
lleva a la señorita Soledad en el carruaje a su casa.
- Con mucho gusto, señor.
- Mi amor, déjame estar contigo,
yo quiero acompañarte.
No, yo no quiero separarme de ti.
- Pero nadie nos va a separar.
Te prometo que, en cuanto resuelva todo,
iré a tu casa,
hablaremos con tus papás como habíamos quedado.
Te amo.
- Te amo.
Hugo: Boris. Boris: Señor.
- Toma el camino del bosque para evitar contratiempos.
- Sí, señor.
- Gracias.
- Voy a hacer que te arrepientas de haber nacido,
Hugo de Medina.
[♪♪♪]
Helena: Vamos a buscar a Miguel a ver qué muerto nuevo hay.
- Aquí está pasando algo muy interesante, Gatita.
Mira.
Arturo de Linares
en compañía del matón ese de Fabio Sandino.
Helena: ¿Que qué? Guillermo: Sí, señora.
- Ay, Dios mío.
Arturo: Quiero que reúnas a un grupo
de tus hombres de confianza y les des esas armas.
Hay un trabajo que quiero que hagan para mí.
- Me imagino que tiene que ver con Hugo de Medina.
Ya todo el mundo sabe lo que le hicieron a su hermana.
Créame que lo siento.
- ¿Escuchaste lo que te ordené o no?
- Sí.
El problema es que no sé si mis hombres
quieran trabajar para usted, don Arturo,
ya todos están enterados
que usted fue el que mató a mi compadre.
Fuimos a enterrarlo.
- Espero que esto sea suficiente
para que tú y tus amigos dejen de llorar
por ese cobarde inservible.
Fabio: Eso es mucho dinero.
¿Qué quiere que hagamos?
Arturo: Ya te lo dije. Reúne a tus hombres,
dales las armas y espera mis órdenes.
José.
Fabio, estoy apostando todo a esto.
No quiero errores.
Vamos.
Guillermo: ¿Oíste eso, Gatita?
-Eso a nosotros no nos importa.
Vamos a buscar a Miguel.
- No, no, no, Miguel puede esperar.
Sigamos a Fabio mejor.
- No, señor.
Tenemos que hacer un trabajo para el doctor Max
y tú no lo vas a echar a perder por andar de chismoso.
- Helena, por favor.
Si van a acabar con don Hugo de Medina,
yo quiero estar presente.
- Guillermo. ¡Burke!
Alcides: No, doña Esther, es un hecho.
La dignidad de Beatriz fue mancillada.
Desafortunadamente, hay mucha gente que está buscando a Hugo
para lincharlo.
- ¿Lincharlo? Eso es algo terrible.
Nuestra hija...
Soledad: Papá.
Buenos días.
- Estas no son horas de llegar a una casa decente, Soledad.
¿Dónde estabas?
- Preferiría no dar explicaciones
enfrente de extraños, mamá.
Lucas: Alcides vino para ponernos al tanto
de algo que tú también deberías saber, Soledad.
- Creo que sé de qué se trata.
¿De la supuesta violación que cometió Hugo
en contra de Beatriz? Es totalmente falso.
Lucas: No, no, no,
el doctor Max ya comprobó que Beatriz no miente, hija.
Abusaron de ella anoche cuando Hugo desapareció.
- Por Dios.
Pobre mujer.
Pero, en todo caso, Hugo no fue.
Él nunca haría algo tan horrible.
Alcides: No creo que sea necesario
que lo defiendas hasta ese punto.
Soledad: No, yo sé perfectamente
de lo que estoy hablando,
y lo puedo defender y lo puedo comprobar,
porque yo estuve anoche con Hugo.
Permiso.
- ¿Escuchaste, Lucas?
Yo lo sabía, lo sabía.
- Alcides, discúlpanos.
Tú no deberías escuchar estas cosas.
-Creo que lo único
que verdaderamente importa ahora es Soledad.
No quiero pensar qué será de ella
si decide defender a Hugo públicamente.
Y para ustedes, será terrible que se sepa que...
que ellos dos ya han tenido intimidad antes.
♪ La vida me ha obligado a decidir por mí. ♪♪
- Ya le dije que don Hugo no se encuentra.
Por favor, no insista.
- Debo comprobar si lo que dices es verdad,
así que hazte a un lado.
- A esta casa no entra nadie sin autorización de mi patrón
y ya le dije que él no se encuentra.
- Lo siento, señora,
pero no tengo tiempo que perder.
¡Hágase a un lado! - ¡Oiga! ¿Qué hace?
- ¡Que te quites te digo!
Úrsula: Así no se trata a una mujer, señor.
Duarte: Baja esa arma.
Somos la autoridad de esta ciudad
y lo que estás haciendo te puede llevar a la cárcel.
- Intentar entrar a una casa
sin el permiso de sus habitantes
y tratándolos mal tampoco está bien,
así que no dé un paso más o disparo.
Hugo: Baja el arma, Úrsula.
Yo me encargo de atender a los señores.
Pasen, por favor.
Esther: Nada de esto estaría pasando
si la hubiéramos mandado donde su tía Antonia
desde el principio, pero tú no dejaste.
- No es momento de lamentaciones.
Lo que hay que buscar es una solución.
Alcides: Estoy de acuerdo con usted.
Lo único que queda por hacer es sacarla de la ciudad.
Hay que evitar a toda costa
que declare a favor de Hugo durante el juicio.
- La voy a mandar donde su tía Antonia,
así tenga que amarrarla.
-Parece que tú no conocieras a tu hija, Esther.
Ella, de cualquier modo,
va a tratar de evitar que la lleves donde mi hermano
y mucho más sabiendo que su testimonio
es lo único que puede evitar que condenen a Hugo.
- Si ustedes me lo permiten, yo puedo ayudarles.
Sé de una manera eficaz de alejarla de aquí.
- Así que vino a arrestarme
por lo que le sucedió a Beatriz de Linares.
- Ella lo acusó,
pero todavía no tengo pruebas para detenerlo.
Por ahora, quiero saber dónde estuvo anoche
luego de la fiesta de la señorita Obregón.
- Anoche estuve fuera de la ciudad, inspector.
Y le digo más, yo no abusé de Beatriz.
- Es un hecho que en el pasado ustedes tuvieron un romance.
- Es un hecho que en el pasado tuvimos una bonita amistad,
que ella confundió con un romance.
- Perdone, don Hugo, que lo ponga en duda.
Conozco su fama con las mujeres,
más bien creo que anoche
ella se fue a buscarlo para reclamarle.
Usted anunció su compromiso con Soledad de Obregón
y eso debió afectarla mucho.
Tuvieron una discusión
y en el calor del momento ustedse propasó con ella.
- Mire, inspector,
esa es una absurda teoría que yo no pienso debatir con usted.
Así que le aconsejo que busque pruebas para detenerme,
que yo haré lo mismo para demostrar mi inocencia.
Mientras tanto, ya conoce la salida.
- ¿Una medicina para los nervios?
- Es para una persona muy cercana,
que está un poco afectada y no puede dormir.
Véndame lo mejor que tenga.
- Sí.
Este es un compuesto de valeriana y opio.
Es muy potente
y debe administrarse con mucha precaución.
- ¿Y cómo se toma?
- Por lo potente del medicamento,
solo se vende bajo fórmula médica.
- Aquí tiene la fórmula.
♪ Estoy cansado de suplicar. ♪
Dígame cómo se toma.
♪ Y ahora que encontré el amor de una mujer, ♪
♪ Te la llevas de mi vida. ♪
♪ Los dos pagarán, los dos sufrirán, ♪
♪ La vida... ♪
[relincho]
Marina: Úrsula, yo te quería dar las gracias
por haberme defendido de esos policías.
- ¿Y quién te dijo que te estaba defendiendo?
Yo solo protegía la casa de mi patrón
que, por cierto, debe estar muerto de hambre.
En un momento sirvo su cena, don Boris.
- Felicidades, Marina.
- ¿Por qué? Aquí la valiente fue Úrsula.
- Pero no me refiero a eso.
Me refiero a lo que acabas de hacer,
es la primera vez
que tienes un acto de amabilidad con Úrsula
y eso también es valentía.
- Me imagino que no habrás venido hasta acá
solamente para felicitarme.
- Mmm, no.
Vengo a que aclaremos lo del beso.
- No. No, yo lo estuve pensando mejor y, ¿sabes?
No hay necesidad ni siquiera de hablar de eso.
Simplemente fue una tontería,
yo me puse nerviosa y por eso te besé.
- ¿De verdad? Marina: Mjm.
Boris: Pues me alegro mucho que haya sido de esa manera,
porque no debemos olvidar
una regla muy importante en esta casa.
No debe haber relaciones amorosas entre la servidumbre.
- No te preocupes, que no se me olvida,
y no volverá a pasar.
Duarte: Vine con el señor juez
para que nos ayude a resolver este caso, doctor.
Si Beatriz de Linares perdió la razón,
ella no podrá testificar en el juicio.
Es muy importante para nosotros que ella nos cuente
cómo ocurrieron los hechos.
Max: Los procesos mentales son muy delicados.
A veces, solo el tiempo puede solucionarlos,
pero tal vez haya una forma.
Sería someterla a una sesión hipnosis.
Lo he utilizado con algunos de mis pacientes.
- ¿Y usted cree que funcione en este caso?
- Si conseguimos hipnotizarla,
ella, a pesar de su negación a aceptar la realidad,
contará todo lo que sucedió esa noche.
Hugo: Trataron de robar la casa.
- Así es señor,
pero lo importante es que no se robaron nada.
Úrsula los corrió a balazos.
- Pues, muy valiente Úrsula.
- Sí, señor.
Don Hugo, supe que usted
ayer se comprometió con la señorita Soledad
delante de todos durante la fiesta.
Felicitaciones.
- Muchas gracias, Boris. De veras, muchas gracias.
- Me imagino que le habló sobre la catalepsia.
- Pues, lo intenté,
pero Soledad no quiere saber de nada que empañe su felicidad.
- Tarde o temprano tendrá que saberlo.
No quiero ni imaginarme que le dé una crisis
y ella lo crea muerto.
- Buscaré el momento apropiado para hacerlo, Boris,
créeme que lo buscaré.
Mientras tanto, hay otros asuntos más importantes.
Boris: La acusación de Beatriz de Linares.
- Por ejemplo.
Inventarse todo ese asunto de la violación
fue ir demasiado lejos. Tengo que hablar con ella.
- No creo que sea buena idea, señor.
Estuve investigando en la taberna esta tarde
y parece ser que lo de la violación es cierto.
- ¿Cómo así?
- Llegó en un muy mal estado a la ciudad,
con golpes y heridas.
El doctor Max certificó que sí fue violada.
- Pero entonces, ¿quién podría haber hecho algo así?
¿Quién?
- Pero que no es suficiente con lo que ya dijo.
¿Para qué el juez quiere interrogar a Beatriz
y cuente los detalles de lo que sabemos ya sucedió?
- No sé qué quiere el juez,
pero me ha pedido que lleve a mi hermana al juzgado
y yo lo voy a hacer.
- Arturo, se trata de tu hermana,
se trata de su salud.
Un interrogatorio en el estado que se encuentra
le puede hacer mucho daño.
Arturo: Roldán quiere practicarle una hipnosis
con la ayuda del doctor Max y, según él,
a pesar del estado de Beatriz,
ella podrá contar qué fue lo que pasó.
- Deberías hablar con el juez,
evitar que le practiquen esa hipnosis.
Yo he escuchado que esos métodos,
cuando reviven situaciones dolorosas,
dejan peor al paciente.
- No, Alcides,
si el juez necesita esa prueba para incriminar a tu hermano,
yo lo voy a ayudar.
Yo voy a hacer lo que sea
con tal de que Hugo de Medina
pague por lo que le hizo a Beatriz.
Lupe: El inspector quiere que vayas mañana
a declarar en la investigación de Beatriz.
Pero tu mamá y yo pensamos que eso no es una buena idea.
- Papá, yo no quiero que te preocupes.
Además, quiero que sepas que Hugo me pidió que no diga nada.
Él va a tratar de defenderse solo.
- ¿Eso te dijo?
- Sí.
Es que Hugo no es la persona mala que mi mamá dice, papá.
Es más, esta mañana él quería hablar con ustedes
para demostrarles que sus intenciones conmigo son serias,
pero, bueno, pasó la tragedia de la pobre Beatriz y no pudo.
- Ojalá todo se solucione de un modo que no afecte a nadie.
- Pero también quiero que sepas
que, si Hugo no consigue cómo defenderse,
voy a hablar con el juez
y le voy a decir que él y yo pasamos la noche juntos.
- Hola, mi amor.
- ¿Hugo?
Alcides: ¿Cómo estás?
Vine para recordarte lo que hicimos anoche...
tú y yo.
La pasamos bien, ¿verdad?
¿Te gustó?
[♪♪♪]
[relincho] Beatriz: ¡Ah!
- ¿Beatriz?
Beatriz: ¡No! ¡No!
- ¿Qué pasó? Beatriz, ¿por qué gritas?
Beatriz: ¡Un hombre! ¡Un hombre estuvo aquí, yo lo vi!
- ¿Dónde? Beatriz: Estuvo acá.
- Ay, por favor, no dejes que se me acerque.
¡No quiero que me toque! ¡No quiero que me toque!
- Beatriz. - ¡No quiero que me toque!
- Beatriz, ¿qué estás diciendo?
- Me va a matar... Arturo: Beatriz, hermanita.
Beatriz: ...me dijo que me va a matar.
- Tranquila. Escúchame. Tranquila, tranquila.
No pasa nada. Tranquila, es tu imaginación.
No pasa nada.
Alcides: Con tres gotas será suficiente,
así podrá llevarla fácilmente a donde la señora Antonia.
- No sé, Alcides,
no estoy segura de que esta sea la mejor manera
de hacer las cosas.
¿Dormirla?
- No está haciendo nada malo.
Usted sabe muy bien que Soledad
no va a aceptar irse fácilmente.
Esther: ¿Está seguro que no es peligroso?
- Doña Esther, jamás atentaría contra la vida de su hija.
Solo recuerde, tres gotas, ni una más,
y Soledad va a quedar profun...
Esther: Hija.
- Solo venía a avisarte que la comida está servida.
Esther: Gracias.
Duarte: Necesitamos a don Hugo de Medina.
Hugo: Inspector Duarte.
Regresó antes de lo que esperaba.
Retírate, Úrsula, por favor.
- Necesito que nos acompañe.
El juez Roldán quiere que declare hoy mismo.
- Muy bien. Dígame la hora y ahí estaré.
- Usted va con nosotros en este mismo instante.
- ¿Me va a llevar detenido?
- Es solo una medida de precaución.
Créame, es por su bien.
Esther: Ven, hijita, tómatelo de una vez.
Ayer prácticamente no comiste.
- Ay. No tengo apetito, pero gracias por el jugo.
¿Por qué hay tanto ruido afuera?
- Ah... mucha gente que va hacia el centro de la ciudad.
Oí decir que Hugo de Medina
declara hoy en el caso de Beatriz de Linares.
Imagino que será un verdadero circo en la sala de justicia.
- Para tu tranquilidad,
quiero que sepas que no voy a declarar a favor de Hugo hoy,
pero sí pienso ir en...
Esther: Sí .
Tu padre me contó
que vas a esperar a que Hugo se defienda
sin que te involucre. Me parece muy bien.
Es más, hemos estado pensando que no nos vamos a oponer
en el caso de que tú decidas hablar a favor de tu enamorado.
- ¿Estás hablando en serio, mamá?
- Podría hacer cualquier cosa para evitarlo,
pero sé lo resuelta que eres
cuando algo se te mete en la cabeza
y no quiero que termines haciendo una locura.
- Jm. No te creo.
Te conozco muy bien y sé que tú...
Uy, espera.
Uy, me siento como, como mareada, mamá.
- ¡Ah!
- Ay, ¿qué me pasa?
- Ay. Dios, qué rápido hace efecto esa medicina.
- ¿Qué? ¿Qué medicina? ¿Qué fue lo que me...?
- ¡Ih! ¡Soledad, Soledad, hija!
¡Hijita mía! Lucas: Hija.
- Hijita, respóndeme. ¡Respóndeme, hija!
Lucas: ¿Qué, qué, qué...? - Dios, ¿qué hice?
- Esther, ¿qué le pasó? Soledad, hija.
- Le di unas gotas para dormir. -Hija...
¿Que hiciste qué?
- No, no me culpes a mí.
Era la única manera de poderla sacar de esta ciudad
sin que pusiera resistencia.
Tenía que darle tres gotas y le di cinco.
- Esther, ¿perdiste la razón?
Escúchame bien.
Si algo le llega a pasar a mi hija,
no te lo voy a perdonar nunca.
¡Nunca!
- Lucas.
- ¿Tú sí crees que lo condenen a la horca, gatita?
- Ay, yo no sé, pero, pero yo lo prefiero vivo.
- No estarás hablando en serio, ¿no?
- Pues, claro que sí.
¿Tú te imaginas si es tan miedoso y tan raro vivo?
No me lo imagino muerto por ahí,
asustando a la gente como alma en pena.
Además, que si, que si lo entierran,
el doctor Max va a querer que nosotros lo desenterremos.
[Todos hablan]
- ¡Guillermo!
Max: Vas a sentir tus párpados muy pesados.
Sigue mirando el péndulo.
Ahora cierra los ojos.
Beatriz, quiero que regreses a la noche de ayer.
Acabas de irte de la fiesta del club,
¿por qué? ¿A dónde vas?
- Camino por el bosque.
Estoy triste.
[Sollozo]
Hugo va a casarse con la idiota de Soledad,
va a dejarme y no quiere saber nada de mí.
¡Te odio!
¿Hugo?
¡Ah!
¿Qué te pasa?
¿Por qué me miras así?
- Porque voy a hacerte mía.
Porque soy Hugo, tu amado Hugo.
Por eso. Beatriz: ¡No!
¡No! ¡No, por favor! ¡Por favor!
¡Hugo, no me hagas eso!
¡Me haces daño!
¡Mi amor! -Doctor...
-¡Por favor, por favor! - Doctor, detenga esto.
- Por favor. - Señor juez.
¡Doctor, detenga esto! - ¡Ay, no!
- ¡Detengan inmediatamente esto!
- Beatriz, sigue mi voz, sigue mi voz.
Vas a regresar a la realidad.
Tres, dos, uno. [chasquea dedos]
[llanto]
- Inspector, haga entrar al sospechoso.
Beatriz: Por favor, que alguien. ..
Por favor, alguien...
- ¡Él fue!
¡Él fue el que me violó! ¡Él fue!
¡Él fue! ¡Por favor, no!
[Todos hablan]
[♪♪♪]
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