Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
♪ pero me frena una razón ♪
♪ oculta en lo más profundo de mi ser. ♪
♪ Quisiera devolver el tiempo a mi favor ♪
♪ y no dejar que nada se interponga entre tú y yo. ♪
♪ Sálvame, despiértame otra vez. ♪
♪ Temo cerrar los ojos sin saber ♪
♪ si vas a estar conmigo al amanecer. ♪
♪ No, ♪
♪ No, ♪
♪ No... ♪
♪ Bésame hasta enloquecer. ♪
♪ Quiero perderme en tus sentidos ♪
♪ para no saber quién soy y lo que temo ser. ♪
♪ Otra vez, despiértame. ♪
♪ No te puedo perder. ♪
[♪♪♪]
Hugo: Aquí estoy, don Arturo de Linares.
He venido a atender su reto.
- Por ser el afectado tengo derecho a definir
cómo será el duelo.
He elegido que sea a muerte.
- ¿No le parece una necedad que la muerte sea el precio
por un equívoco, señor?
- ¿Llama un equívoco el haber enlodado
la honra de mi hermana Beatriz?
- Mire, se lo dije antes y se lo repito ahora.
Nunca existió algo diferente a una sana amistad
entre Beatriz y yo.
Pero, en fin.
Soy consciente que nada podría hacer
para convencerlo.
- Hugo de Medina
pagará con su vida
por lo que le hizo a mi hermana.
[♪♪♪]
Úrsula: Don Hugo de Medina.
Señorita Soledad, ¿todavía recuerda a ese señor?
Porque tengo que contarle algo.
Su mamá está planeando
que don Alcides venga a visitarla formalmente.
- ¿Qué es lo que estás diciendo, Úrsula?
¿Alcides, el hermano de Hugo de Medina?
[Suspiro]
- Ella está planeando que ustedes dos
sean novios.
- Pero ¡por qué mi mamá tiene que insistir
en traerme pretendientes y pretendientes
que no quiero ver!
Y sobre todo el hermano de Hugo.
- ¿A qué se refiere?
- Ay, es algo que no sé ni cómo explicar.
Siempre he sentido una especial curiosidad
por Hugo de Medina.
Lo recuerdo como un hombre
tan valiente,
tan interesante,
tan inteligente, tan caballeroso...
- Y tan misterioso y tan extraño.
¿Recuerda que salía muy poco de su casa?
Pues ahora sale aún menos.
- Por eso.
Preferiría mil veces tener que conocer
a Hugo de Medina antes que
tener que recibir a su hermano, Alcides de Medina.
Guillermo: ¡Sí, señores!
¡Hoy, don Hugo de Medina va a pagar con su vida!
Hombre 1: Sus apuestas, señores.
Guillermo: ¿Cuánto?
Hombre 2: A favor de Hugo de Medina, vamos.
Guillermo: ¡Diez a favor!
¡Diez a favor!
[Murmullos]
Helena: Si, el señor...
- Don Alcides, don Alcides.
[Murmullos]
[Mueven la boca]
Don Alcides, me imagino que vino
a acompañar a su hermano, don Hugo,
en lo del duelo, ¿no?
- Sáquese.
- Trabajo de jardinero
allá en la casa de don Hugo y uno escucha cosas, ¿verdad?
Ustedes no se quieren mucho, ¿no?
- Sáquese, que llevo prisa.
- Don Alcides, estoy organizando
lo de las apuestas.
Si quiere participar,
le cuido su dinero.
[♪♪♪]
- Ya sabe quién es mi favorito.
Soledad: Alcides de Medina no me interesa
y no lo voy a recibir.
- Y ¿quién te dijo que tienes derecho
a elegir tus pretendientes, Soledad?
Las normas mandan que seamos tu padre y yo
quienes decidamos tu futuro.
- Las normas poco me importan.
Mamá, el amor es lo más...
- El amor es algo que llega con el tiempo.
Alcides puede que no sea un hombre rico,
pero pertenece a una buena familia
y eso te conviene.
- ¿Me conviene a mí?
¿Estás segura?
¿O te conviene a ti?
Ya sé, mamá.
Es otra razón para que puedas alardear más
con tus amistades y, y...
- ¿Cómo te atreves a decirme eso?
Me vas a matar.
Un día de estos
no voy a soportar más tus groserías
y me vas a llevar directo a la tumba.
No es mucho pedir que al menos hables con Alcides.
- Está bien.
Voy a hablar con él, pero no te estoy prometiendo nada.
Mamá,
entiende que yo tengo derecho a soñar.
Yo tengo derecho a encontrar al hombre que me haga feliz,
el hombre, el hombre que yo ame.
Y estoy completamente segura que algún día
lo voy a encontrar.
[♪♪♪]
- Le deseo mucha suerte, señor.
- Don Hugo, queda una última oportunidad
para que don Arturo reciba una satisfacción
y evitemos un derramamiento de sangre.
- La única satisfacción posible
es que don Hugo de Medina se case con mi hermana.
- No puedo cumplir con algo que no he causado, señor.
No mancillé la dignidad de Beatriz.
- Entonces no hay más nada que hablar.
Procedamos.
[♪♪♪]
- Ay, gracias.
Están lindísimas.
¿Las puedes poner en agua, por favor?
Sí, sí.
Alcides: Gracias.
Es,
es un verdadero agasajo poder disfrutar
de tu compañía, Soledad.
Y créeme, yo n-no soy muy experto en estas cosas.
Soledad: Mmm-hmm.
- Ah, sin embargo,
tengo que hacerte una confesión.
Desde hace mucho tiempo,
mucho, mucho tiempo...
Soledad: Mmm-hmm.
- ...me he sentido atraído por ti.
[♪♪♪]
- Ay, Alcides.
Yo...
- No hace falta que digas nada.
Sé que con el tiempo y un ganchito
voy a lo, voy a lograr tu corazón.
Yo...
Lucas: ¡Esther!
¡Soledad!
¡Vengan!
Soledad: ¿Qué pasó?
- Perdón, perdón, muchacho.
No sabía que estabas aquí.
¿Cómo estás?
- ¿Qué tal, don Lucas?
- ¿Qué pasa, Lucas?
¿Por qué el escándalo?
[Suspiro]
- Voy a aprovechar que estás aquí.
Tu hermano Hugo
se va a enfrentar a Arturo de Linares
en un duelo a muerte en el bosque.
- Sí, don Lucas. Ya estoy enterado.
Lucas: ¿Sabías que Arturo de Linares
fue militar
y que no le da mucha posibilidad de vida
a Hugo?
- Alcides.
Alcides, tú, tú tienes que hacer algo.
¡Tú tienes que impedir ese duelo!
Esther: Ay, mi amor.
Estas son cosas de hombres que tú no entiendes.
- Quiero que entiendan algo.
Por supuesto que me preocupa la vida de mi hermano.
Desafortunadamente,
en este caso es muy poco lo que puedo hacer, Soledad.
Hugo cometió un acto vergonzoso contra una mujer.
- A mí no me parece que Hugo sea un hombre
capaz de hacer daño.
Además,
eso no justifica que arriesgue su vida.
Alcides, va-vamos, yo te acompaño.
Pero tú, como hermano, tienes que impedir ese duelo.
- No, no, no, Soledad. Soledad: ¡Papá!
- Tú no debes intervenir en esto. ¡No!
- Espera, Lucas. Déjala ir.
Soledad tiene razón.
Alcides, no puedes exponer a tu hermano
a una muerte segura.
- Soledad,
solo si nos apuramos podríamos evitar una desgracia.
- Por supuesto. Voy por mi abrigo.
[♪♪♪]
- Yo voy alistando el carruaje.
Permiso.
- Sí.
¿Esther?
¿Tú interesada en salvarle la vida
a Hugo de Medina?
- No seas tonto, Lucas.
A mí poco y nada me interesa lo que le pase a ese libertino.
Pero quiero que, ante los ojos de Soledad,
Alcides haga algo que la impresione.
A ver si esa muchacha empieza a interesarse por él.
- Habrá una sola oportunidad.
Un solo disparo.
Serán diez pasos y luego
se darán la vuelta.
Y contando:
Uno, dos, tres, cuatro, cinco,
seis, siete, ocho, nueve, diez.
[♪♪♪]
Alcides: ¡Oh, oh!
¡Oh, oh, oh!
¡Oh, oh, oh!
Soledad: ¿Qué pasa?
- No sé, algo le pasa al caballo.
- ¿Le pasa algo? Pero no, pero...
Tenemos que intentar llegar.
Tenemos que darnos prisa.
¿Qué es lo que pasa?
¿Qué pasa?
- No sé.
No sabía que conocías a Hugo, Soledad.
[Música tensa]
- No necesito conocerlo para saber que es injusto
que dos hombres se peleen a muerte a causa de una mujer.
- Pero no es tan sencillo, Soledad.
No es tan sencillo.
Hugo será mi hermano,
pero debo reconocer que no se portó de la mejor manera
con Beatriz de Linares.
La sedujo,
luego la abandonó...
- Pero es tu hermano.
Es que no, no puedes permitir que le pase algo.
No puedes permitir que lo maten.
¡Vamos!
- No lo recomiendo.
Como me temía, una herradura está suelta.
Pero, pero se me ocurre algo.
Voy a ir al pueblo más cercano a pedir ayuda.
Enseguida regreso.
Soledad: ¡Hey!
[Caballo relincha]
[♪♪♪]
[♪♪♪]
- ¿Mi hermana Beatriz no se levantó?
Boris: ¿Señor, está bien?
- Sí.
- Sé que pudo matarlo, pero no lo hizo.
[Suspiro]
- Sabes lo que pienso de los duelos de honor.
Vine solo a defenderme.
- ¿Cómo está, doctor?
Doctor: La herida no es grave.
[♪♪♪]
- Fue solo un golpe de suerte.
Pero esto no se queda así.
- Señor Linares...
Le repito que está equivocado.
[♪♪♪]
Doctor: Arturo, deberías dejar este asunto así.
- Eso de ninguna manera.
Ya verás la sorpresa que le tengo reservada.
[♪♪♪]
Boris: ¿Qué pasa, señor? Hugo: Venga, Boris.
[Música tensa]
Boris: ¡Señor, ya no se exponga de ese modo!
[♪♪♪]
- Alto.
¡Alto! ¡Deténgase!
- ¡Arre! ¡Arre!
¡Ay!
¡Ayúdenme!
¡Auxilio!
¡Auxilio!
[Relincho]
¡Alguien, ayúdenme!
¡Ayúdenme!
¡Ayúdenme!
¡Ayúdenme!
¡Alguien, ayúdenme!
¡Ayúdenme!
[♪♪♪]
- ¡Oh, oh!
[Relincho]
Soledad: Ay.
Dios mío.
Dios mío. No lo puedo creer.
Estoy viva.
Un ladrón se atravesó, disparó,
la carreta salió desbocada y casi me mato.
Ay, ay, gracias.
- ¿Se encuentra bien, señora?
- Sí.
Te debo la vida.
Tú debes ser Hugo de Medina.
- ¿Nos conocemos acaso?
- Señorita Soledad de Obregón.
Pero si eras apenas...
- ¿Qué? ¿Una niña cuando salía de la escuela
y corría frente a tu casa?
- Se supone que estabas en Europa, ¿cierto?
- Sí.
Pero ya ves, ya regresé.
Y, ¿y tú?
Se supone que estabas en un duelo.
Vinimos con tu hermano a buscarte, qué...
- ¿Con mi hermano?
- Sí, eh.
Pero bueno, me alegra saber que estás bien.
Supe que el duelo era por causa de una mujer.
Y...
- Yo te aseguro que soy inocente
de cualquier cosa que se me acuse.
- Yo no soy nadie para juzgarte.
A propósito, no sé...
Ay,
ay, estás,
estás herido.
¡Mira! Qué...
¿Estás bien? ¿Te pasó algo?
- No, no. Es...
Fueron los asaltantes que estaban en el camino.
El duelo terminó sin consecuencias letales.
- Pero no importa.
De todos modos, hay que hacerte ver por un médico.
¿Por qué no mejor vamos a un hospital?
Ven, busquemos a tu hermano Alcides.
Y te llevo a un hospital, urgente.
Vamos.
Alcides: Ya lo escuchaste. Él se encuentra bien.
Vamos.
[♪♪♪]
♪ Es así. ♪
♪ El mundo me ha enseñado el dolor... ♪
¡Ea!
¡Ea!
♪ Tu sombra no me deja respirar. ♪
- Voy a ganar una gran fortuna cuando cobre esas apuestas.
Ya vas a ver.
[♪♪♪]
A esta hora, don Hugo de Medina
ya debe estar muerto en ese duelo.
- Pues espero que esta vez,
Guillermo Burke, este negocio sí funcione.
Porque este
es nuestro único ahorro.
- Gatita,
¿cuándo te he fallado?
Dime, ¿cuándo te he fallado?
- ¡Ja! Si empiezo a hacer la lista,
no termino nunca.
- Sh.
Hombre 3: ¡Ya regresaron!
¡Ya regresaron del duelo!
- ¿Qué?
- ¡Vengan! ¡Vengan a verlos!
Guillermo: ¡Permiso!
Helena: ¡Con permiso, permiso, permiso!
Guillermo: Permiso.
No.
No puede ser.
No. Ese hombre está vivo.
¡Hugo de Medina no ha muerto!
[♪♪♪♪]
Helena: Y tampoco don Arturo de Linares.
Guillermo: No puede ser.
Esta es mucha...
Hombre 4: ¡Nuestro dinero, Guillermo Burke!
Hombre 5: ¡Queremos nuestro dinero!
Hombre 6: Nuestro dinero.
- ¡Cuál dinero! ¡Cuál dinero!
Hombre 5: El dinero que le dimos de las apuestas.
- ¡Ese era un duelo a muerte!
¡Y yo no veo ningún muerto por ahí!
¡Ah!
Hombre 4: ¡No te quieras pasar de listo, Guillermo!
¡Queremos nuestro dinero ahora mismo!
[Alegatos y gritos]
- Señor,
su actitud desafiante en ese camino
cuando le disparaban...
- Prefiero un balazo a ser víctima de la catalepsia.
Boris: Se comportó como un suicida, señor.
Hugo: Boris, evitemos hablar de eso en público.
[Música tensa]
Arturo de Linares.
Y yo creí que usted era un caballero.
Arturo: ¡Ah!
- No gaste su dinero enviando matones
a acabar conmigo.
[♪♪♪]
Además, ¿cómo le hago entender que yo no tuve nada que ver
con su hermana?
- Por lo que estás contando,
fue un error dejarte ir a ese lugar.
Pudiste salir lastimada.
- No pasó nada, mamá.
Además, como te conté,
Hugo de Medina evitó
que la carroza siguiera desbocada.
Ese hombre fue muy valiente.
- Y tú, muy necia.
¿Escaparte de Alcides en ese carruaje?
- Lo importante es que no pasó nada, Esther.
Y Alcides la trajo de regreso a casa.
Cosa que te agradecemos.
Esther: Mmm-hmm.
- Actué como cualquier caballero haría
en tales circunstancias.
- De todas maneras, Alcides, le enviaré una nota
y un buen vino a tu hermano como muestra de agradecimiento.
- Nada de eso, Lucas.
No quiero que ese hombre tenga la oportunidad de acercarse
a nuestra familia.
Es un ser que trae la desgracia encima.
- Para ser fiel a la verdad, doña Esther,
Hugo es un buen tipo.
Solo que lleva una vida desordenada y,
bueno, se la pasa de escándalo en barranco.
- Bueno, no me importa lo que digan.
Igual mañana pienso ir a visitarlo personalmente
para agradecerle
y, bueno, también para ver lo de su herida.
Esther: Te lo prohíbo, Soledad.
Tú nunca vas a relacionarte con ese libertino.
- Mejor voy a darme un baño.
Si me disculpan.
Alcides, con permiso.
[♪♪♪]
♪ Te la llevas de mi vida. ♪
♪ Los dos pagarán, ♪
♪ Los dos sufrirán... ♪
Úrsula: Parece que don Hugo de Medina
la dejó muy impactada .
Señorita, ¿me escucha?
[Soledad ríe]
¡Señorita!
Soledad: Ay, ¿qué? ¿Que qué me decías?
Úrsula: Que parece que su encuentro de hoy
con don Hugo de Medina la dejó muy impactada.
Se la pasó medio ida el resto de la tarde.
- Me sorprende que Hugo y Alcides
sean tan diferentes a pesar de ser gemelos.
Sí, es que Hugo es, no sé, como tan seguro.
Impacta con su mirada profunda.
- A mí, don Hugo de Medina me produce miedo.
Es un hombre misterioso.
Y tiene fama de ser mujeriego.
Nada más ese duelo fue porque deshonró
a una señorita de la ciudad.
- Esas son habladurías de la gente.
Además, él me habló de la inocencia
de su acusación y,
y yo le creo.
- Señorita, no sea ingenua.
- No.
Sus ojos,
sus ojos son los ojos de un hombre honesto
que no necesita decir mentiras para sorprender a una mujer.
Además, es...
- Además, ¿qué?
- No sé, hay algo.
Hay...
Como si tuviera una tristeza profunda.
Tengo que volverlo a ver.
- Pero, señorita.
Su mamá se lo prohibió.
- Ay, ¿cuándo he hecho lo que me dice mi mamá?
- Encontrarme a Soledad después de tantos años
fue una sorpresa.
Una agradable sorpresa, diría yo.
- ¿Agradable solamente, señor?
- Querido amigo y cómplice,
Soledad se ha convertido en una mujer.
En una mujer hermosa.
Qué ojos, Dios mío.
Qué sonrisa.
Mmm.
- He visto a la señorita Obregón
cuando pasea por la plaza.
Y si me permite una opinión, señor,
creo que no sería mala idea que la cortejara.
- Boris,
tú mejor que nadie sabes la agonía
que se ha convertido mi vida a causa de mi enfermedad.
No, amigo.
No es justo que arrastre mi sufrimiento
a la mujer que me llegue a amar.
Por eso es mejor enredarme en aventuras
que no me llevan a ninguna parte.
- La mujer que a usted lo ame
tendrá que comprenderlo.
Saber que usted sufre de catalepsia y apoyarlo.
Además,
hace mucho que usted no sufre una crisis.
Posiblemente esté mejorando.
- Sí, pero la catalepsia no es una enfermedad cualquiera.
La catalepsia es una enfermedad incurable.
Mi padre la padeció y fue enterrado vivo.
[Trueno]
Vivo.
♪ Mi sufrimiento, ♪
♪ es estar solo como el viento. ♪
♪ Es saber que así grite, ♪
♪ nadie me va a escuchar. ♪
♪ Es saber que si un día te tengo... ♪
- Se los dije.
¡Se los dije y no me creyeron!
¡Malditos!
¡Malditos sean todos ustedes!
[Sollozos]
Perdóname,
no me escucharon.
No me creyeron.
¡Malditos!
¡No me creyeron!
- ¿Cómo te atreves a venir aquí?
- Don Arturo,
necesito el dinero que me prometió.
- No hiciste lo que te mandé.
¡Hugo de Medina tendría que estar muerto!
- Señor, tenemos que salir de la ciudad
antes de que Hugo de Medina nos encuentre.
- Mañana,
en el lugar de siempre.
Y ahora largo de aquí.
Fuera.
- Permiso.
[♪♪♪]
- ¿Qué locura hiciste, Arturo?
¿Ibas a matar a Hugo?
- Lo reté a duelo para salvar tu honra.
Pero me venció.
- Entonces esa herida no te la hiciste accidentalmente.
- Contraté a un par de hombres para que se encargaran
de él en caso de que yo no pudiera.
Pero el par de ineptos tampoco pudieron matarlo.
- ¡A Hugo Medina no lo tocas!
¡Te prohíbo que vuelvas a intentar algo contra él!
- ¡Tú a mí no me vas a prohibir nada!
Como tu hermano mayor,
voy a hacer respetar el apellido de esta casa
al precio que sea.
Helena: Perdimos todo, Guillermo.
¡Todo!
Por culpa de esa estúpida apuesta.
- ¿Y tienes que recordármelo, o qué?
¿No estás viendo mi ojo?
Algunos de esos apostadores me dieron una tunda
porque no les pude devolver el dinero completo.
Déjame.
- Pues te lo mereces por tonto, por, por idiota.
Ay, ahora nos va a tocar volver a esta vida de miseria.
- Tranquila, mi amor,
tranquila.
Mira, yo te prometo que voy a recuperar
ese dinero completico.
- Ni trabajando 100 años como jardinero
en la casa de don Hugo de Medina
lo recuperarás.
- ¿Y quién dijo
que voy a seguir como jardinero?
- No me digas que vas a volver a nuestro antiguo oficio.
- ¿Robar cadáveres del cementerio
para llevárselos al doctor Max?
¡Nunca!
Eso no lo vuelvo a hacer.
Dios me libre de hacer eso.
- Pero ¿por qué dices eso?
Nos daban mucho dinero.
Además, de paso, le hacíamos un favor a la ciencia.
- Se me pone la piel de gallina cada vez que lo recuerdo.
Esos brazos rígidos, esas manos heladas,
esas caras pálidas, esos...
[Trueno]
Señora, yo hablo de robar cosas valiosas
de la casa de don Hugo.
Hay tantas que ni se darán cuenta.
- Pues te va a tocar hacer las cosas muy bien.
Porque de lo contrario...
nos tocará volver al cementerio, mi amor.
[Trueno]
[♪♪♪]
[Voz ahogada] - Sáquenme de aquí.
Sáquenme de aquí.
¡Estoy vivo!
¡Estoy vivo!
¡No, no, no!
- Señor, ¿qué sucede?
¿Se encuentra bien?
- Ay, sí, sí, sí.
Sí, estoy bien Boris.
Estoy bien.
Ay, Dios mío.
Siempre es la misma pesadilla de siempre.
Me entierran vivo, yo grito y nadie me escucha.
Y tú no estás ahí, Boris.
No estás ahí para ayudarme.
- Es solamente un sueño, señor.
Usted sabe que cuenta conmigo para ayudarlo
cuando sobrevienen las crisis de su enfermedad.
- Eres la única que persona que sabe de esta maldición
con la que tengo que cargar, Boris.
Escúchame.
No quiero que nadie lo sepa.
Nadie.
Detestaría que me tengan lástima.
- Señor, su secreto está a salvo conmigo.
Y mientras yo esté a su lado jamás,
jamás lo enterrarán vivo.
Jamás.
- Gracias.
Gracias, amigo.
Gracias.
♪ Mi sufrimiento. ♪
Esther: Un momento, jovencitas.
[♪♪♪]
¿A dónde se supone que van?
- Voy a ir al parque,
como todos los días.
Y Úrsula me va a acompañar.
- ¿Crees que soy tonta,
Soledad?
Ayer amenazaste con ir a ver a Hugo de Medina
y sé que eres capaz de hacer lo que te propones.
- Sí, pero estuve pensando en lo que me dijiste
y yo creo que tienes toda la razón.
Hablan cosas muy feas de él,
así que es mejor que no, no me acerque.
Desistí de mi idea.
- Me alegra que pienses así.
[Soledad ríe]
Soledad: Entonces nos vamos.
- Nada de eso, jovencita.
Algo me dice que me estás engañando.
- Ay, mamá.
Lucas: Esther, por favor.
Dale un voto de confianza a nuestra hija.
- Doña Esther, yo me encargo de que la señorita Soledad
no haga nada indebido.
[Esther ríe irónicamente]
- Tú vigilancia y nada es lo mismo.
Lucas: Ve, ve a dar tu paseo.
Nosotros confiamos en ti.
- Ay, papá.
Gracias.
- Diviértete.
- ¿Cómo te atreves a contradecir una orden mía?
- No seas tan rígida, Esther.
Ella es joven.
Necesita respirar.
- ¡A ti es al que voy a dejar sin respirar
si vuelves a hacer una cosa así otra vez!
Soledad: ¿Crees que le parezca muy atrevida
a Hugo si voy a su casa?
Ay, pero no quiero que vaya a pensar mal de mí.
- Hay una buena razón para la visita.
Va a ver cómo sigue su herida.
[♪♪♪]
- Y ¿qué es esto?
- Es un ungüento que me enseñó a preparar mi abuela.
¿Recuerda que se lo apliqué cuando se lastimó
la rodilla y no le quedó cicatriz?
Yo creo que le puede servir también a don Hugo.
[♪♪♪]
Boris: ¡Guillermo Burke!
¿Qué hace aquí?
- Eh,
estaba buscando el baño.
- Su baño es el de la servidumbre.
- Ah.
Hmm.
- Salga de aquí
antes de que don Hugo lo descubra.
- Hmm.
Sí, señor. Como usted ordene.
Boris: ¡Un momento!
¿Qué lleva en ese saco?
[Música tensa]
- Mis instrumentos de jardinería, señor.
- No debe entrar en esta parte de la casa.
- Mmm-hmm.
[♪♪♪]
- ¿Se le ofrece algo más, señor?
- No, Marina, gracias.
- Bueno, con su permiso.
- Señor,
antes de que comience con su desayuno
creo que debería atender una visita.
- Y ¿quién es?
- La señorita Beatriz de Linares.
[♪♪♪♪]
Sé que no es de su agrado verla, señor.
Pero ella insiste en hablar con usted.
Hugo: Beatriz,
no deberías estar aquí.
¿O quieres causarme más problemas?
- Hugo,
yo no tuve nada que ver con lo que sucedió.
No sabía de ese duelo
y mucho menos que Arturo
iba a atentar después contra ti.
- Bueno,
gracias por la aclaración,
pero eso no cambia las cosas.
- Es que yo...
yo jamás permitiría que alguien te hiciera daño.
Te amo demasiado y yo sé que...
- Aquí no te puedes quedar, Beatriz.
¿Me acompañas, por favor?
¿Cómo te hago entender que tus afectos
no pueden ser correspondidos?
- ¿Y todo este tiempo que estuvimos juntos?
¿Qué significó para ti?
- Te tendí mi amistad, pero nada más.
Nuestras salidas al teatro, al restaurante,
fueron solo eso:
Salidas de dos buenos amigos.
- Pero yo no lo vi así.
Nunca me lo dijiste pero,
tus gestos,
tus miradas,
tus detalles, todo me decía que me amabas, Hugo.
- Confundiste las cosas,
Beatriz.
Yo
decidí sacrificar nuestra amistad,
por eso me alejé de ti.
Ahora, por favor, acompáñame.
- No.
- Por favor, ven.
- No me puedes sacar de tu casa de esta manera.
Hugo: Si, si puedo. Por favor.
Beatriz: ¿Qué tienes?
Hugo: Yo, simplemente...
Aquí no te puedes quedar.
Ven, acompáñame.
♪ Preferiría morir, ♪
♪ Que no estar junto a ti. ♪
- ¿Mi hermana Beatriz no se levantó?
Mujer: Sí, señor.
Salió temprano.
- ¿A dónde fue?
- Iba algo nerviosa.
[♪♪♪]
- Yo creo saber a dónde fue.
Esto vamos a arreglarlo
de una vez por todas.
- Así que tu siguiente víctima
será la distinguida Soledad de Obregón.
- Beatriz, te he dicho que así no debes hablar.
Soledad,
Soledad y yo...
- No, no me lo digas.
Son solo amigos.
Ten mucho cuidado.
Así empieza él con todas las mujeres.
Y así termina con ellas.
Siendo solo
un amigo.
- Yo creo que llegué en mal momento.
Definitivamente me voy.
- No, no es necesario.
Beatriz ya se iba.
¿Beatriz?
[♪♪♪]
Pasen adelante, por favor.
Úrsula: Yo mejor espero aquí afuera.
Voy a dar una vuelta por el parque.
[♪♪♪]
- Pasa adelante, por favor.
Te invito a que subamos al salón del té.
Te debo una disculpa.
Uno, por recibirte con esta ropa
y dos,
por el incidente tan bochornoso.
[Soledad ríe]
- Em, esa fue la mujer por la que te batiste en duelo,
¿verdad? - No, no, no.
Yo no me batí a duelo por ella.
Todo fue una equivocación.
Su hermano me acusó injustamente
de haberla seducido
y yo simplemente la traté como una amiga.
- Bueno, no, no tienes que darme explicaciones.
- Para mí es importante
que sepas que lo que andan diciendo de mí
no es cierto, Soledad.
A mí me da mucha pena, mucha pena con Beatriz.
Pero,
desafortunadamente,
desafortunadamente
ella confundió el amor
con la amistad.
Y ahora no distingue entre la realidad y la fantasía.
- Yo en realidad vine únicamente
porque quería traerte
una receta de la familia.
Es un ungüento que te aseguro
no te va a dejar ninguna cicatriz.
[Música feliz]
- Vienes de la casa de ese hombre.
- ¡Basta, Arturo!
Deja de seguirme.
- ¡Beatriz!
Tú no deberías de ir a verlo.
¿No tienes un poco de dignidad?
Ya te lo he dicho.
U olvidas a Hugo de Medina
o yo acabo con él.
- No, Arturo.
Tú no vas a hacerle nada.
Yo amo a Hugo.
Ese hombre va a ser mío al precio que sea.
Así que más te vale que no te metas
en lo que no te importa.
- Me meto
porque soy tu hermano y voy a proteger tu honra.
Así que te lo digo por última vez.
Si sigues buscando a Hugo de Medina,
yo te juro que lo mato.
[♪♪♪]
Soledad: Ya.
[♪♪♪]
♪ Quisiera acercarme a ti, ♪
♪ Pero me frena una razón, ♪
♪ Oculta en lo más profundo de mi ser. ♪
[♪♪♪]
Creo que es mejor que me vaya.
- Pero ¿por qué no te quedas un poco más?
- No, ya es hora de irme.
Hmm.
Tú me salvaste la vida
y yo te regalé un ungüento que quita las cicatrices.
Estamos a mano.
- Sí.
Muchas gracias.
Pero yo quisiera volver a verte, Soledad.
Y si me lo permites,
me gustaría visitarte formalmente en tu casa.
- Eh.
No creo que eso sea posible.
- No, no, no.
En esta vida no hay nada imposible.
Y no nos pongamos a filosofar porque la única razón...
¿Estás comprometida?
Es eso.
¿Y quién es él?
¿Quién podrá...?
¿Alcides?
¿Es él?
- No, no, no.
Mira,
para serte honesta,
con tu fama no eres una persona muy recomendable
para estar cerca de mi familia.
- Bueno, no es la primera vez que me pasa.
Yo quisiera conocerte mucho más, Soledad.
Un poco más.
- Bueno.
No creo que tenga nada de malo que yo me vea
con un a...
amigo.
♪ Quiero perderme en tus sentidos, ♪
♪ Para no saber quién soy... ♪
Esther: Tienes un poco de fiebre.
♪ Amor, ♪
♪ Mira lo que me tocó vivir. ♪
♪ En qué momento te dejé partir. ♪
♪ Amor, ♪
♪ Perdona si alguna vez te herí. ♪
♪ Preferiría morir, ♪
♪ Que no estar junto a ti. ♪
♪ Y la vida se encargará... ♪
Esther: ¡Soledad!
¡Hija!
¡Tienes visita!
♪ Resiste un poco más. ♪
♪ Pero nunca olvides, ♪
♪ Que siempre seré para ti... ♪
♪ Una mágica flor de vida. ♪
♪ Siempre estaré para ti. ♪
♪ Siempre, mi amor. ♪
[♪♪♪]
♪ Y la vida se encargará de unirnos. ♪
♪ Resiste un poco más. ♪
♪ Y nunca olvides... ♪
♪ Que siempre seré para ti. ♪
- ¡Es un perfume francés!
Gracias por este detalle.
Y, bueno, ¿cuál es el motivo?
- Hoy, hace tres meses, comenzamos a vernos.
- ¿Hace tres meses?
- Mmm-hmm.
- Uy, se me pasó el tiempo volando.
Hugo: Yo no hayo placer distinto
al de estar en tu compañía, Soledad.
Has logrado ponerle color
a la vida gris que llevaba antes.
[♪♪♪]
- "A la vida gris".
¿Por qué lo dices?
- Porque ahora siento que soy un hombre distinto.
Soledad: Ah, ¿sí?
Hugo: Mmm-hmm.
- Yo también me siento una mujer distinta.
Estos han sido los tres meses más maravillosos de mi vida.
♪ Los dos pagarán, ♪
♪ Los dos sufrirán, ♪
♪ La vida que he llevado, ♪
♪ De penas y de oscuridad. ♪
♪ Los dos probarán, ♪
♪ Los dos por igual, ♪
♪ Un poco de mi alma. ♪
Alcides: Vas a dejar esta nota debajo de la puerta
de la casa de los Obregón.
Lo vas a hacer con mucho cuidado.
Mucho cuidado, que nadie debe verte
y a nadie debes decirle que yo te la entregué.
Toma.
- Sí, señor. No se preocupe.
- Te pago cuando regreses.
- Sí, señor.
- Date prisa, muchacho.
Date prisa que esa nota tienen que leerla cuanto antes.
Vamos a ver cuánto tiempo te va a durar
el romance clandestino,
hermanito.
♪ Se la llevan de mi vida. ♪
♪ Los dos pagarán, ♪
♪ Los dos sufrirán. ♪
♪ La vida que he llevado. ♪
Soledad: ¿Vas a ir a la fiesta de mi cumpleaños?
Hugo: Claro.
Haré lo posible, pero no te prometo nada.
- Ay.
¡Nunca me prometes nada!
¿Verdad?
- Soledad,
lo que...
- Mira, si es por mis papás, no te preocupes.
Porque yo ya te invité,
así ellos no van a poder decir que no.
- Mira, yo quiero que entiendas que mis obligaciones
no me dejan tiempo para compromisos sociales.
- ¡Ah!
¿Entonces me consideras un compromiso social?
- ¡No!
[Suspiro]
Claro que no, Soledad.
A ver, si te prometo que iré
a tu fiesta de cumpleaños,
¿me quitas esa cara?
♪ Amor, ♪
Soledad: Completamente.
- Te prometo que iré a tu fiesta de cumpleaños.
¿Satisfecha?
- Sí.
- Adiós.
- Adiós.
- Soledad,
voy a estar pensando en ti.
[♪♪♪]
Mucho.
[♪♪♪]
- El aire del bosque le sienta a las mil maravillas, señor.
Debería venir con mayor frecuencia.
- Me sienta bien, es cierto.
Pero me sienta mejor respirar el aroma de una flor
tan hermosa
y fresca como Soledad.
- La señorita Soledad se enamora cada día
más de usted, señor.
- Hay tanta delicadeza en ella.
Tanta ternura en su voz y tibieza en sus palabras.
[Suspira]
- Y usted cada día se enamora más de ella.
- Es hora de regresar a casa.
Trae el coche.
- Como usted diga, señor de Medina.
[♪♪♪]
Soledad: Buenas tardes.
- ¿Qué manera es esta de llegar a la casa, Soledad?
- Ay, mamá.
En este momento estoy muy cansada.
- ¡No tienes por qué inventarte nada!
Estamos enterados de tus andanzas.
- ¿De qué estás hablando?
- No te hagas, Soledad.
Nos has estado engañando todo este tiempo.
¡Tú no vas al parque con tus amigas!
¡Te vas a ver con Hugo de Medina!
[Música tensa]
[♪♪♪]
- Hugo.
- ¿Me esperabas, hermano?
- De otra manera no estaría aquí.
Boris, ¿nos podrías dejar a solas, por favor?
- Boris,
avísale a Marina que prepare
un puesto más en la mesa.
Tenemos visita.
- Sí, señor.
- Ven, acompáñame. Pasemos a la sala.
Te invito a degustar una excelente copa de vino.
Ven.
- No, no tengo tiempo ni para la copa ni para comer.
Solo vine a hacerte una recomendación.
- Bueno, pero por tu cara parecería que se trata
más de un regaño en vez de una recomendación.
- Tómalo como quieras.
He venido a hablarte de Soledad de Obregón.
- Lo que has hecho
- ¿Mi hermana Beatriz no se levantó?
no es digno de una Obregón.
Así que no pretendas negarlo.
- Esther, por favor,
tranquilízate.
- Mamá, yo prefiero no discutir eso ahora.
Hablamos más tarde.
- Un momento, señorita.
No voy a permitir que te portes como una cualquiera.
[♪♪♪]
- Yo no soy una cualquiera, mamá.
Soy una mujer que está enamorada.
- ¡No seas cínica!
[Soledad solloza]
- No es cinismo, mamá.
¡Es la verdad!
Lucas: ¡No más, Esther!
¡No me le hagas más daño!
- Más tarde hablamos de esto, señorita.
Y vamos a aclarar esta situación.
¡Porque esta es una casa decente!
[♪♪♪]
¡Y tú!
¿Qué haces ahí parada, sinvergüenza, alcahueta?
¡Vete a la cocina!
- Así que dejaste a un lado a Beatriz de Linares
para ocuparte ahora de Soledad.
Hace una hora vi cómo te paseabas con ella
por la entrada del bosque.
- ¿Así que ahora malgastas tu tiempo en vigilarme?
- ¿Vas a jugar también con ella, Hugo?
¿La vas a convertir en tu "amiga",
como hiciste con Beatriz?
- Hermano, yo no tengo por qué darte explicaciones
de mi vida privada.
Pero voy a saciar tu curiosidad.
Mira,
Soledad es una mujer diferente a todas las que conocí antes.
Sí, es hermosa,
pero es vital.
Y está llena de energía y de pasión por todo
lo que la rodea y lo que hace.
En el corto tiempo que llevamos de conocernos,
ha logrado que tantas cosas cambien en mi vida.
Tantas.
Pero ni aún así sabría decirte lo que siento por ella.
- No, no hace falta que lo digas
por la manera que te expresas.
Lo presiento.
- ¿Cuál es el interés, Alcides?
¿Acaso tú la quieres?
- Eso no importa.
Yo solo espero que no la hagas desgraciada
porque entonces me voy a olvidar
que eres mi único hermano
y te voy a tratar como si fueras mi peor enemigo.
- ¿Acaso no lo somos?
Yo sé que siempre me has odiado, Alcides.
- La vida ha sido injusta conmigo, Hugo.
He tenido que soportar todos estos años siendo tu sombra.
He tenido que soportar que todos me señalen.
- Yo lamento mucho que tengas esos sentimientos hacia mí.
Créeme.
- Pues yo no.
Voy a luchar por el amor de Soledad.
Estás advertido.
♪ Cuánto más tengo que esperar... ♪
♪ Detrás de ti. ♪
♪ Siempre
en el segundo lugar. ♪
[Trueno]
[Soledad solloza]
- ¿Podemos hablar?
- Mamá.
Mamá, créeme.
Yo lamento muchísimo haberte mentido.
- Que te quede claro.
Nunca más voy a permitir
que te vuelvas a ver con ese descarado.
- Pero ese "descarado",
como tú lo llamas, me ha respetado, mamá.
Es un caballero
en toda la extensión de la palabra.
- Puede ser todo lo que tú quieras,
pero no te acerques más a él.
- Pero ¡por qué!
¡Por qué, si yo lo amo, mamá!
- Tú no sabes lo que es amar.
Ese hombre tiene el poder de causarle problemas
a quienes lo rodean.
Ese hombre está maldito por Dios.
- ¿Cómo puedes decir semejante cosa?
- ¡Todo el mundo lo sabe, hija!
¿Acaso no recuerdas lo que pasó con sus padres?
- Su padre falleció de muerte natural.
Y su mamá, tengo entendido que en un accidente.
¡Él no tiene la culpa!
- No, hija.
A ese hombre
lo rodea algo terrible.
Aléjate de él
antes de que sea demasiado tarde.
Se dice que él nunca se va a comprometer
con ninguna mujer.
Pero yo siento que ese hombre,
Hugo de Medina,
lleva la muerte consigo.
[Trueno]
[♪♪♪]
- ¿Mi hermana Beatriz no se levantó?
[Golpes en la puerta]
- La cena está servida, señor.
- No voy a cenar.
- ¿Le ocasionó algún disgusto la visita de su hermano?
- Boris,
limítate a tus deberes y, por favor,
retírate que quiero estar solo.
- Señor, por favor,
tranquilícese.
Sabe lo grave que puede ser para su salud un disgusto.
- ¡Dije que quiero estar solo!
- Permiso.
[♪♪♪]
♪ Mi sufrimiento... ♪
- Ya suficiente tengo con esta maldita enfermedad
para que tú me la recuerdes a cada rato.
♪ Es saber que así grite, ♪
♪ nadie me va a escuchar. ♪
Úrsula: Su bebida de hierbas, señorita.
Señorita Soledad,
lamento mucho lo que pasó.
- Úrsula,
tengo que ir a ver a Hugo.
Tengo que decirle que nos descubrieron.
- Tendremos que esperar hasta mañana.
Ya es muy tarde para salir.
- ¿Hasta mañana?
¡No!
Yo no puedo esperar hasta mañana.
- Pero, señorita, no es conveniente que salga
por ahí sola y mucho menos
a esta hora de la noche.
- No me va a pasar nada.
Además, puedo acortar camino por el cementerio.
[♪♪♪]
Úrsula: ¿Por, por el cementerio?
A usted, por lo visto, el amor la enloqueció.
- Úrsula, por favor.
Yo solamente te pido que me ayudes.
Por muy detestable que le pueda parecer a mi mamá.
Yo no voy a alejarme de Hugo.
Lucas: ¡No, no, no!
No es así. ¿Sabes qué me late?
Que si así destruyera la fortuna que tiene Hugo,
sería igual o peor que él.
- No digas tonterías.
Me sentiría muy afortunada viendo a mi hija
casada con Alcides.
Hugo de Medina me inspira desconfianza,
temor.
Los presentimientos de una madre nunca fallan.
Y ese tipo me resulta extraño,
indeseable.
- Para muchos soy un indeseable.
Incluso mi propio hermano.
Él ignora mi secreto.
♪ Mi sufrimiento, ♪
El me mira,
a un seductor inescrupuloso.
Pero si supieran la verdad...
Si la supieran, qué lástima me tendrían.
En sus ojos habría compasión y yo no quiero
que nadie me compadezca.
Nadie.
Ay, si pudiera deshacerme de ti.
Si pudiera, al menos...
Si pudiera, al menos,
vivir como el resto de los mortales.
Y formar mi propia familia
y tener mis propios hijos.
♪ Es saber que así grite, ♪
♪ nadie me va a escuchar. ♪
♪ Es saber que si un día te tengo, ♪
♪ Será solo un momento, ♪
♪ Un instante fugaz. ♪
Yo estoy seguro que nadie te ha querido.
Nadie te ha temido.
Nadie te ha odiado tanto como yo.
[Truenos]
[♪♪♪]
Esther: A ese hombre
lo rodea algo terrible.
Aléjate de él
antes de que sea demasiado tarde.
Se dice que él nunca se va a comprometer
con ninguna mujer.
Pero yo siento que ese hombre,
Hugo de Medina,
lleva la muerte consigo.
[Sonidos espectrales]
- ¡Boris!
[♪♪♪]
- ¿Necesita algo, señor?
- No me siento bien, Boris.
Y quería,
quería pedirte perdón por haber sido brusco contigo.
No fue mi intención.
- Lo sé perfectamente.
Será mejor que se recueste.
- No, no hay tiempo.
Creo que esta noche va a suceder.
- Señor, por favor, no diga eso.
- No me siento nada bien.
Y sí, Boris.
Es un hecho, ella vendrá esta noche.
- ¿Ella?
- Ella.
La catalepsia, la muerte.
El fantasma al cual estoy unido
inexorablemente.
- ¡Hugo!
[♪♪♪]
¡Hugo!
Soledad: ¡Hugo!
[Soledad solloza]
Marina: Señorita Soledad.
- Gracias.
Marina: ¿Qué se le ofrece? - Gracias.
Perdón. Marina: ¡No!
¡No! No, señorita Soledad!
[♪♪♪]
- ¡Hugo!
¡Hugo, mi amor!
Hugo, ábreme.
Mi amor, por favor.
[♪♪♪]
Mi amor.
Hugo, por favor,
necesito verte.
Ábreme.
Ábreme, por favor.
- Boris.
No permitas que me vea así.
No lo permitas.
♪ Mi sufrimiento, ♪
♪ es estar solo como el viento. ♪
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.