All language subtitles for House Of The Long Shadows 1983 1080p

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Original subtitles

LA CASA DE LAS SOMBRAS DEL PASADO

- ¡Kenneth, me alegro de verte! - ¡ Te veo muy bien, Sam!

Bueno, ¿qué tienes programado?

¿Firma de autógrafos? ¿Un par de ruedas de prensa?

Me temo que algo más que eso.

El último libro no se ha vendido tan bien como esperábamos.

De modo que tendrás que ayudarme en esto.

¿Cuál ha sido la razón?

Eres demasiado caro.

¿Yo? ¿Demasiado caro? Estarás de broma.

No te preocupes. Seguro que ganaremos todavía mucho dinero.

Eso es lo que importa.

«Kenneth Magree firmará hoy ejemplares de la Mentira, su último libro».

«Kennet Magree, La Mentira».

¡Vaya, no está mal!

Sí, intentamos hacerlo lo mejor posible.

Voy a dejarte en el hotel y luego comeremos en el club.

- ¿ Te parece bien? - ¡Estupendo!

¡Perdone!

- ¡Disculpe! - No, he tenido yo la culpa.

Estoy citado aquí con el señor Allyson.

Mi apellido es Magree.

¿ Tienes hambre?

Creo que deberías desarrollar tu capacidad como escritor.

No limitarte a escribir sobre los mismos argumentos.

Quizá tengas razón.

No estaría mal buscar nuevos temas.

Debes tratar de encontrarlos.

En cuanto a tu carrera, sería el momento propicio.

¿Amor a primera vista?

No, es que estoy cachondo.

Conocía tu respuesta.

Hay que ser realista con estas cosas.

Enamorarse es muy realista.

La gente lo hace continuamente.

En mis novelas no lo hacen. No creo en ello.

Esa postura está de moda entre los escritores de hoy en día.

Vivimos en una época de cinismo.

Ya lo sé.

Cuando pienso en Tolstoi, Victor Hugo, en Charles Dickens...

Me pregunto dónde estarán ahora.

Creo que muertos, Sam.

Me has entendido.

Ellos estaban en contacto con la gente, con las pasiones humanas.

La gente tiene ahora otros modelos de conducta.

Ya no se lleva parecer un personaje de «Cumbres borrascosas».

¿Crees que «Cumbres Borrascosas» no es un tipo de novela comprometida?

Eso ya está superado.

Hoy, cualquiera puede escribir así.

Sólo es cuestión de dejar volar tu imaginación.

¿Quieres una novela antigua?

Se puede escribir en 24 horas.

No te creo.

Te apuesto diez mil dólares.

¡Venga, hombre!

¿Apuestas o no?

Subo veinte mil.

Sólo necesito un lugar tranquilo

y cierto ambiente.

Tengo un amigo en Escocia que está intentando vender una casa.

Me parece el sitilo apropiado para ti.

La zona está totalmente aislada.

Sam, trato hecho.

No vayas tan deprisa.

Allí no ha vivido nadie durante más de cuarenta años.

- No creo que haya electricidad. - Mejor aún.

- Encenderé una vela para escribir. - ¿Estás de broma?

Es perfecto para lo que pienso.

¡Por favor, hazlo por mí!

¡Estás loco!

Intentaré que te deje la casa.

Estoy deseando empezar.

24 horas.

Tendrás que entregarme la novela, como muy tarde,

a las tres de la tarde de mañana.

Aquí estaré.

Voy a escribirte el nombre del lugar.

Bilyddpaetwr.

Está en Gales.

Siempre lo pronuncio mal.

Sería... Baldpate.

Baldpate Manor.

¡Hola!

¿Hay alguien aquí?

¡Buenas noches!

Me alegra saber que no somos los únicos aquí.

¿Cómo dice?

Esperamos un tren que parece no existir.

Llevamos sentados aquí desde las cuatro y media de la tarde.

Según el horario, había un tren a las seis.

Sería a las seis de la mañana.

Lo siento, yo no sé nada, solo busco a alguien que me ayude.

Creo que me he perdido.

¿Sabe por qué estamos perdidos en este lugar?

Porque es la idea que tiene mi marido de unas vacaciones.

Casi se me ha olvidado cómo es la civilización.

¿Le han preguntado ya al jefe de estación?

¿Jefe de estación? No he visto a nadie.

Me había parecido que este sitio estaba desierto.

Cuando llegamos aquí, había uno.

¡Perdone! No sé si podrá ayudarme.

Estoy intentando llegar a Baldpate Manor.

Creo que lo he pronunciado mal.

En este lugar son unos secos, obvian a los ingleses

Es la primera vez que me confunden con un inglés.

Ya se dará cuenta de lo nacionalistas que son los escoceses.

Tienes que enseñar un puerro para que vean que eres su amigo.

¿Pasa algo ahí dentro?

¿Quiere que echemos un vistazo?

Esa mujer tenía una pinta rarísima.

¡Oiga, señora! Quizás se haya desmayado.

Entra tú, eres una chica.

¿Qué está haciendo?

Una señora mayor ha entrado ahí.

Luego se ha oído un ruido de cristales rotos.

Hemos abierto la puerta y se había ido.

Ha debido trepar por la ventana.

Si quiere coger el tren, tendrá que comprar un billete.

Estoy intentando encontrar Baldpate Manor.

No sé dónde está.

Quizá no se pronuncie así.

Tal vez si lo ve escrito, pueda ayudarme.

El plano que me ha hecho un amigo está bastante bien.

En este papel pone Baldpate Manor.

Eso es, Baldpate.

Nadie vive en Baldpate Manor.

Me lo han dicho.

Y nadie querría vivir allí.

Eso no lo sé.

Sólo sé que tengo que llegar allí lo antes posible.

¿Sabe dónde está?

Sí, sé donde está.

Sería pedir demasiado que me indicara cómo llegar hasta allí.

¡Es un sitio maldito!

Estoy seguro de que está maldito.

Lo está.

Hay cosas con las que mejor no jugar. He visto esa película.

Dígame cómo puedo llegar hasta allí.

¿Tiene intención de ir a pie?

Tengo coche.

Cuando salga de la estación, tuerza a la izquierda.

Dos kilómetros más abajo, verá un cruce.

Gire a la derecha.

Baldpate Manor se encargará de encontrarle en su momento.

Después del cruce, a la derecha.

¡Dónde diablos estás!

¡Estupendo!

«Media noche en Manor».

«No había nada extraño,

cuando llegué al campo”.

¿Qué está haciendo aquí?

¿Qué?

Le he hecho una pregunta, señor.

¿Quién es usted? ¿Por qué ha venido aquí?

Oiga, yo...

Hable, ¿quién es usted?

Un momento, ¿quién demonios es usted?

Somos los guardianes de Manor.

Victoria Grisbane a su servició, señor.

Este es mi padre, Elijah Grisbane.

Tenemos todo el derecho de estar aquí.

¿Y usted, señor?

Tengo permiso de Sir Richard Zorton.

Es el dueño.

Lo arregló para que viniera aquí a escribir.

Por una apuesta.

Veinte mil dólares es mucho dinero.

¡Dios mío! ¡Sólo tengo 24 horas!

- Por favor... - ¿Cómo dice?

Le perdonaré por esta vez, pero Dios no murió en la cruz para que su nombre

fuera tomado en vano.

Lo siento muchísimo.

De verdad, no he querido ofenderla.

¡Jesús! Lo siento.

Bien, señorita, bilenvenida a medianoche en Manor.

Será el título de mi próxima novela, si llego a escribirla.

¿Conoce a esta joven?

Todavía no.

Los administradores me dijeron que solo había una llave.

Aunque comprendo que ustedes tengan otra.

¿Cómo ha conseguido entrar?

Necesito hablar con usted en privado.

Por favor.

Es muy importante.

No puedo rehusar tal oferta.

¿A qué viene tanto misterio?

Su vida se encuentra en peligro.

Tiene que irse inmediatamente.

¿Cómo sabe mi nombre?

¿Por qué llevaba una máscara?

Por favor, venga conmigo antes de que sea tarde.

Yo no voy a ningún sitio. Me juego veinte mil dólares.

¿Es que no lo entiende?

Por supuesto que no.

O me dice de que se trata, o se va por donde ha venido.

¿Por qué se traía ese tejemaneje en la estación?

¿Cómo es que me ha seguido hasta aquí?

No tenía otra salida.

Le habría prevenido en la estación, pero...

Alguien me vio, por eso me tuve que ir tan deprisa.

Está bien, ¿cuál es su nombre?

Katherine. Katherine de Corsi.

Me parece que hay uno fuera. Nos tenemos que ir enseguida.

Nos matarán a los dos.

Yo debería estar trabajando en vez de perder el tiempo.

¿Ha oído hablar alguna vez de una organización llamada Opit?

Organización para la promoción del terrorismo internacional.

¿Ha sacado eso de una película de James Bond?

Le aseguro que es muy real.

Y usted es un agente de paisano, por eso se pasea con una máscara.

¡Esto va en serio!

Y los ancianitos de abajo son unos asesinos a sueldo, ¿verdad?

Señorita Corsi, yo no sé quién la ha metido en todo esto,

pero la idea de las conspiraciones está pasado de moda.

Yo también he visto «Con la muerte en los talones».

¡Usted está en un terrible peligro!

Podría perder su vida.

¡Peor! Podría perder veinte mil dólares.

¡Buenas noches, señorita Corsi!

Buenas noches.

¿Hola?

Quiero hacer una llamada a Londres.

A cobro revertido.

3286420, mi nombre es Norton.

Gracias.

Me temo que muy mal.

No se lo cree.

Lo siento, no le he podido convencer.

Lamento haberle defraudado, señor Allyson.

Sam, bastardo.

Tiene que reconocer que era un poco absurdo.

Me despistó que me quitara la máscara delante de los guardianes.

¿'Que no hay guardianes?

Entonces, ¿quiénes son?

¿Qué hacen aquí?

Le digo que están aquí, en la casa.

Sí.

Llamaré inmediatamente a la policía.

¡Designios del diablo!

- ¡Lo siento! - ¿Qué ocurre, señorita?

¿No sabe que es una grosería usar el teléfono en casa ajena sin permiso?

¡Márchese, enseguida!

No toleraré más incorrecciones.

Esa gente que está abajo...

Sí, los ancianos de OPIT.

Ahora va en serio.

¿Significa que lo de antes no?

Esta gente es muy extraña, no son quienes dicen ser.

Eso mismo le pasa a alguien que yo me sé.

La he oído hablar con Sam.

¿Cuál es la idea?

¿Distraerme para no acabar mi novela a tiempo?

No estaba planeado de esa forma.

Se suponía que era una pequeña broma.

Si Sam no se toma esto en serio, yo sí.

¿Cómo es que funcionó el teléfono?

Sam lo conectó para que hablara con él.

¿Quién es usted de verdad?

La secretaria de Sam, Mary Norton.

Pero hablo en serio sobre esa gente de abajo.

Sam me dijo que no había ningún guarda en la casa.

Dijo que solo hay dos llaves de la entrada: La de usted y la mía.

Me da igual quienes sean siempre que me dejen trabajar.

¿Qué hacen aquí?

Está claro que son inofensivos.

Me dan miedo.

Oiga, lo siento.

Me voy, no le molesto más.

¿Por qué no se queda por aquí?

¿Adónde va a ir ahora?

Pensaba buscar un hotel.

Quédese, mañana volveremos juntos.

Hace unos momentos me echó de esta habitación.

Porque era Catherin de Corsi, la «súper espía».

- ¿Tiene coche? - Está aparcado atrás.

¿Por qué no me recoge mañana por la mañana?

Podemos desayunar juntos.

Me encantaría.

¡Hola!

Siento molestarle, pero está pasando algo extraño.

- Un hombre acaba de llegar. - ¿Cómo?

Lo he visto entrar por la puerta principal. Ahora está con los demás.

- ¿No será otra conspiración de Sam? - ¡No, se lo juro!

Sólo quiero salir de aquí. Tengo miedo.

No debe tenerlo.

Vamos, echaremos un vistazo.

Se ha movido algo.

He visto algo que se movía ahí abajo.

Esta casa estuvo vacía durante 40 años y ahora hay más movimiento

que en Times Square.

Espere aquí.

¿Por qué no nos vamos a un hotel, o a cualquier otro sitio?

Allí también podría escribir.

Gracias por su preocupación, pero yo me quedo.

¿Qué pasará con el hombre que está abajo?

Resolvamos los misterios uno por uno.

Yo preferiría no resolver ninguno.

Tendremos que hacerlo.

Seguro que son ratas.

¡Escuche!

Parecen respiraciones.

¿Lo ha oído?

No.

No es normal.

Resolveremos el misterio número 2.

¿Qué pasa aquí?

¿Quién es usted?

Perdone mi intrusión.

Permita que me presente. Soy Sebastian Ralph.

Mi coche está en mal estado.

Pensé que podía buscar refugio aquí hasta mañana.

¿Ponche?

¿Cómo dice?

¿Quiere un vaso de ponche caliente?

No, muchas gracias.

Señor Ralph, he venido aquí en busca de paz y tranquilidad

para hacer un trabajo muy importante.

¿Puedo preguntarle qué clase de trabajo?

Soy escritor.

¡Qué fascinante!

Tengo un gran respeto por la literatura.

En ella están todos los tesoros de la humanidad.

Se puede ganar mucho, si eliges el tema adecuado.

Hace que los grandes pensamientos y emociones parezcan vulgares,

- señor... - Magree.

Kenneth Magree.

¿Es un famoso autor, señor Magree?

Obviamente no, si no, no lo habría preguntado.

No necesariamente.

Me he pasado los últimos 40 años en Africa.

De modo que no estoy bien informado de lo que ocurre en el resto del mundo.

Aunque posiblemente eso sea lo mejor, ¿no cree?

Me gusta saber lo que está pasando. Esta noche, por ejemplo.

¿La encantadora dama es su mujer?

No, es la señorita Norton.

Es la secretaria de mi editor.

Encantado de conocerla, señorita Norton.

Bien, basta de gilipolleces.

Le aseguro que no he pretendido ofenderla.

Quiero que me conteste a unas preguntas,

luego volveré a mi trabajo.

Primero: Si su presencia es casual, ¿por qué tiene llave de la casa?

¡Ahí fuera, lo he visto con claridad!

¡Había un hombre en la ventana!

¡Me miraba fijamente!

Espere.

No había nadie.

¡Pero he visto a alguien!

Tenía la cara apoyada contra el cristal.

¡Mire!

¡He vuelto!

Señor.

¿Quién es usted?

Yo iba a preguntarle lo mismo.

¡Deterioro!

¡Ya no queda nada más que la peste del deterioro!

El tiempo no tiene ningún respeto por las vanidades del hombre.

Ni consideración con sus posesiones.

- Escuche, yo... - Por favor, no me interrumpa

cuando estoy hablando conmigo mismo!

¿Dónde está la música,

el sonido de las risas...?

Aquí nunca se oyeron.

No puedo creerlo.

Soy Lionel Grisbane, el hijo mayor de Lord Grisbane.

Esta era mi casa

hasta que el polvo se adueñó de ella.

En este cuarto brillaron luces y carcajadas.

Sin embargo, ahora está vacío y desolado.

Creo que cierta hospitalidad sería lo más apropiado.

Puedo ofrecerle un vaso de ponche caliente.

¿Ponche?

Por supuesto.

Ponche.

Vayámonos.

Quiero saber qué está ocurriendo.

¿Qué pasará con su libro?

¿Por qué cambiaron de opinión?

No haga que me sienta más culpable.

Quizá tenga razón, pero sería un loco si dejara que esos me asustaran.

Debería probar este ponche antes de irse.

Es una de mis recetas.

¿Quién quiere marcharse?

No pienso ir a ninguna parte.

Tengo que escribir una novela.

Son las ocho y cuarto, he venido buscando paz

y de pronto, me he dado en las narices con la fiesta de fin de año.

Así que su coche se ha estropeado.

Sí.

Supongo que le gustaría hacerme otra pregunta igual de insolente.

Sólo le diré, para explicar mi presencia aquí esta noche,

que puede ser debida a algo circunstancial o a la fuerza del destino.

Siempre quise regresar aquí un buen día.

Desde que acabó la guerra, he vivido en América.

He venido aquí por cuestión de negocios.

Lo que me ha dado la oportunidad de llevar a cabo mi antigua intención.

Me gustaría que recordara que esta es la casa de mis antepasados.

Mis raíces se encuentran entre estas cuatro paredes.

¿Le noto un cierto escepticismo, o es que la palabra «sentimientos».

No forma parte de su vocabulario?

Tengo entendido que en esta casa no hay guardas.

¿Quién dice que no somos los guardas?

Mi jefe.

- Estaba hablando con él cuando... - Está mal informado.

¿Qué significa todo esto?

Creíamos que tendría hambre después del viaje.

No me diga.

La mesa está puesta para cinco personas.

Ya veo lo que intenta decir.

Tendría que estar para seis.

Está creando un misterio donde no hay nada.

Muy bien.

Traten de no hacer mucho ruido.

No les creerá, ¿verdad?

Me da lo mismo que sea O no cierto, solo quiero escribir.

Con tal de que me dejen en paz, pueden hacer lo que quieran ahí abajo.

Está mintiendo.

Decir mentiras hace que las personas sean más interesantes.

El señor Allyson estaba preocupado cuando hablé con él.

Dijo que debería llamar a la Policía.

Pues llámeles.

El teléfono no funciona, ¿no lo recuerda?

- Lo siento. - No, tiene razón.

Me lo merezco.

Me gustaría haberle conocido en circunstancias diferentes.

Al diablo con las circunstancias.

Gana tu apuesta primero.

Sí, yo también lo huelo.

Huele como a asado.

Parece que nos estamos perdiendo algo bueno.

Necesito tomar un descanso.

La puerta está cerrada.

Hay algo ahí dentro.

Ya te dije que se oía algo o a alguien respirando.

Esta casa lleva vacía desde 1939.

Vamos a ver si tienen algo de comer.

Mira estos cuadros.

Sebastian Grisbane.

Victoria Grisbane. 1935.

Lady Eleanor Grisbade.

Lord Grisbade. 1935.

Mira, falta uno.

Lionel Grisbane.

Vamos.

No, otro no.

¿Quién diablos es usted y qué está haciendo aquí?

Todo el mundo pregunta lo mismo esta noche.

Esto es propiedad privada y ha traspasado los límites.

No sé cómo ha podido entrar aquí, pero...

¿Dónde la ha conseguido?

Mi editor, los administradores se la dieron.

¿Conoce a Sir Richard Zorton?

- Le conozco. - Menos mal.

Él lo arregló todo para que pudiera venir a trabajar.

Soy escritor.

Me llamo Keneth Magree.

Y esta es la señorita Norton.

Señorita Norton, señor Magree. Me llamo Corrigan.

¿Qué ha venido a hacer aquí, señor Corrigan?

Estoy a punto de comprar esta casa, señor Magree.

Pasaba por aquí cuando he visto luces por las ventanas

y me he preguntado qué es lo que estaba pasando.

Pues todavía no ha visto nada.

Permitame que le presente, señor Corrigan.

Este es Lord Grisbane.

Lord Grisbane.

Sus hijos, Lionel y Sebastian.

Es una situación embarazosa.

Y su encantadora hija, Victoria.

¿Cómo lo ha averiguado?

Los retratos que hay en la pared.

¿Me pueden explicar qué es lo que está pasando?

Es una reunión familiar, creí que era obvio.

¿Le gustaría tomar un ponche, señor Corrigan?

Es una de mis recetas.

Esto es increíble.

¿Han venido después de estos años para hacer una reunión familiar?

¿Es tan difícil de entender, señor Corrigan?

Parece un poco raro, dadas las circunstancias.

Y eso no cambia el hecho de que no tienen derecho a estar aquí.

¿De verdad? Una herencia de 300 años, ese es nuestro derecho.

Los Grisbane han gobernado y amado este sitio durante 300 años.

La historia no tiene influencia en el presente.

Considerando que tengo proyectado tirar esta casa y vender el terreno para

el desarrollo industrial.

¿Tirar esta casa?

¡Padre!

Todo pasa.

Nuestro verdadero destino es la muerte.

Nuestras tradiciones murieron ya.

Murieron en un deshonor inenarrable.

Sí, en 1939.

¿Cómo lo sabe?

Rumores.

Chismes.

Roderick, mi hijo más joven.

Él fue quien trajo el deshonor a la familia de los Grisbane.

El retrato que falta en la entrada.

Sombras, señor.

Sombras del pasado.

Quizá no tengamos derecho a estar aquí, pero nos permitirá

aunque sea por esta noche, poder compartir nuestros recuerdos familiares.

Es la primera vez que nos reunimos desde que nos vimos obligados

a dejar todo hace tiempo.

Se lo suplico en el nombre sagrado del Señor.

Concédanos este momento.

Se lo ruego, comparta con nosotros esta velada.

Aunque solo sea un instante.

Parece ser que no tengo otra opción.

Que el Señor sea alabado en toda su bondad.

¿Va a cenar con nosotros?

Ahora que ya no tenemos secretos.

Cantar era nuestra costumbre antes de cenar.

Me encanta.

“La forca del destino”.

«La Fuerza del destino».

Él me amaba de verdad.

Yo era muy bella entonces.

Él también lo era.

Nos teníamos que haber casado.

¡Ashley!

Roderick nos mandó esta secreta y terrible pena.

Victoria debería de haber aprendido a vivir con este sufrimiento

como lo hemos hecho todos nosotros.

¿Sufrimiento?

Aveces me pregunto si sabéis lo que significa esa palabra.

Yo sí lo sé, querido hermano.

¿Es la primera vez que se ven desde 1939?

Sí, pensamos que era mejor de esa forma, señor Corrigan.

Yo me fui a América, Sebastian a Africa

y Victoria se quedó a cuidar de mi padre.

Estaba muy delicado de salud, Señor Corrigan.

El comienzo de la guerra, la muerte de mi madre y el asunto de Roderick.

¿Qué fue de Roderik?

Murió. Tenía 14 años cuando ocurrió.

Si nos hubiéramos muerto todos...

Después de que él muriera, cerramos su habitación.

El cuarto que está cerrado arriba.

Como nosotros, está encerrado en nuestro propio pasado.

Una familia a quien el destino le negó un futuro.

¿Es que estas paredes no han sido testigos de suficientes mentiras?

Como la habitación de Roderick, estamos confinados en nuestra culpa.

Sebastian, estás borracho.

Es una forma de vivir con un problema de conciencia.

Creo que se está haciendo tarde.

Sí, y yo tengo mucho trabajo que hacer antes de mañana.

Una cena estupenda, gracias.

¿Está seguro de que no quiere quedarse?

- Seguro. - Pronto será medianoche.

- Creí que después de cenar... - ¿Qué ocurrirá a la media noche?

¿Qué sucederá?

Ahora esperen un momento.

Algo dentro de mí me dice que esto no es una reunión familiar.

- Yo le aseguro... - Usted no me asegura nada.

¿Por qué insiste tanto en que no nos vayamos antes de la media noche?

En ese caso, llamaré a la Policía para que venga.

No, por favor, se lo ruego.

- Señor Corrigan... - Díselo, Lionel.

¡Dile la verdad!

Este es un asunto de familia.

Así que no le incumbe a usted.

Pero esta propiedad, me pertenece. Por lo que sugiero que se lleve

su asunto de familia a otra parte.

O me veré obligado a echarles por la fuerza.

¿Cómo se atreve? ¡Echarnos de nuestra propia casa!

¡De la casa de nuestros antepasados!

¡De la propiedad que ustedes han traspasado!

¡No podemos irnos, no debemos!

Señor Corrigan, ¿es que no lo entiende?

Roderick... Roderick...

¡Todavía está vivo!

Él trajo el deshonor a esta casa.

Un deshonor imperdonable.

Tenía que ser castigado.

¡La puerta!

¡La que está cerrada!

Creímos oír a alguien dentro de la habitación.

Dios mío.

¡No! No puede subir allí.

No debe subir.

- Señor Corrigan. - Por aquí.

¡Señor Corrigan!

¡Ustedes condenaron a un chico de catorce años!

Fue juzgado y sentenciado.

¿A cuarenta años de encarcelamiento?

No lo pueden soltar, ¿cómo estará después de todos estos años?

¡No es un ser humano!

¿No lo entiende? ¡Es peligroso!

¡No suba, es peligroso!

Necesitamos más luz.

¿Señor Grisbane?

Señor Corrigan, piense en lo que está haciendo.

Teníamos pensado sacarlo de ahí hoy a medianoche.

Esta es la razón por la que hemos regresado.

- Le ibamos a sacar de su cuarto... - Deme la llave.

¡Deme la llave!

Antes de abrir esa puerta, piense lo que está haciendo.

¡Pero padre! Estábamos de acuerdo.

- Después de todos estos años... - ¡Cierra la boca!

Esto no le incumbe.

Es un asunto de familia.

Te lo suplico. Piénsalo bien antes de meter la llave.

- Abra la puerta, señor Corrigan. - Espere.

Lo que está a punto de desatar es algo maligno.

Una maldad que no puede ni imaginar. ¿Está preparado para esa responsabilidad?

¡Lionel, tenemos que hacerlo!

Ha cumplido su sentencia, ha pagado por su crimen.

Piensa cómo era, incluso de niño. Tenía una mente cruel, retorcida.

¿Quieres soltarle?

- Déjalo donde está. - No tienes compasión.

¡N1 conciencia!

Durante 40 años he tenido un sentimiento de culpa.

He sufrido años, meses, esperando a que llegara este día.

Esperaba esta noche en la que se pondría fin a su tormento.

Si no cumplimos nuestra palabra y no lo sacamos, seremos como él.

Abra la puerta, señor Corrigan.

¿Señor Grisbane?

Está perdiendo el tiempo.

Está por ahí fuera, en alguna parte,

esperando su hora.

Le aseguro que estaba aquí esta noche.

Mary lo oyó.

Yo le di de comer a través de la rendija.

Despacio.

Te pondrás bien, padre.

Túmbate aquí.

¡Es el corazón!

¿Cómo está?

¿No lo ve?

Es como si nos estuviera mirando en este momento.

¿Y ahora qué hacemos?

¿No creen que se debería llamar a un médico

o a la Policía para que encuentren a su hermano?

No tendrá que ir muy lejos, señor Magree.

Roderick está en algún sitio cerca de aquí.

Lleva esperando esta noche mucho tiempo.

No habrá médico ni policía alguno.

- Pero es nuestro deber. - No.

Hemos venido aquí para abrir la última puerta de nuestro destino.

Un destino que nos ha dominado durante más de 40 años.

Cualquier cosa que nos pida: venganza, sufrimiento o la muerte,

lo aceptaremos como una sentencia.

¿Lo haremos igual que Roderick aceptó la nuestra?

- ¿Sin tener ninguna opción? - ¿Opción?

¿Qué opción tuvo esa desventurada cuando ese monstruo le rajó la tripa

estando todavía embarazada? Sí, señor Corrigan.

Esa es la clase de chico de 14 años que nosotros sentenciamos a prisión.

El muy canalla sedujo a una simple campesina

y cuando supo que estaba embarazada, la convenció con dulces y cariñosas

palabras de amor y matrimonio. Y bajo este mismo techo,

la asesinó cruelmente.

¡No tiene ningún derecho a tomarse la justicia por su mano!

Durante siglos, los Grisbane han tenido su propia ley.

¿Qué podíamos haber hecho?

¡Dejar que el mundo se enterara de nuestra deshonra?

Era un asunto de familia y se hizo justicia dentro de ella.

Nuestro padre está muerto.

Es solo el comienzo.

Está claro que usted y la señorita, después de este incidente,

deberían salir de esta casa. Dios sabe lo que puede ocurrir.

Sí, ahí fuera.

Tiene razón. Voy a recoger mis cosas.

¿Y usted?

No tengo intención de quedarme aquí.

Voy a intentar llamar a la Policía.

¡Dios mío!

- Perdona, lo siento. - Tranquila.

Espero no volver a encontrármelo, me dará un ataque.

Saltar forma parte de ser un gato. Es una de sus habilidades.

Con todo cerrado, ¿cómo habrá entrado aquí?

No.

- Los he encontrado ahí fuera. - Hola, amigo.

Nos han atacado. Disculpe si hemos interrumpido algo.

- ¡Ha sido terrible! - El tren no ha llegado.

Han cerrado la estación y me he acordado de la dirección

- que le dio al jefe de estación. - Saltó encima de nosotros.

Caminamos hasta aquí.

Nunca había pasado tanto miedo.

- S1 molestamos, díganoslo. - ¡Andrew, por favor!

¿Quieres callarte y dejar que le cuente que ha pasado?

Estábamos caminando, empapados y entonces, saltó encima de nosotros

y nos atacó como un maníaco.

Estaba ahí. Luego desapareció.

Sí, me parece que les he comprendido.

No parecía un ser humano.

¿Le importa si nos cambiamos?

Usad mi habitación.

Señor Magree, ¿podría hablar con usted un momento?

La señorita Norton les enseñará el camino.

¡Cómo odio este sitio!

Si no llueve, la gente es antipática y si no, se dedican a atacarte.

Antes de oír a esa chica gritar, juraría que había alguien por aquí.

Aunque pudo haber sido mi imaginación.

Pero aquí hay algo que nunca habría creído que hubiese.

- ¡Santo Dios! - ¡Los cuatro neumáticos!

¿Pero por qué? Los han rajado por completo.

A juzgar por las marcas en la puerta, lo ha hecho con sus propias manos.

¡Mi coche!

¡Qué horror! Estoy muerta de hambre.

Supongo que aquí no habrá nada de comer.

Seguro que quedó algo de la cena.

Parece que estamos como en una prisión.

Me sentiría más seguro si tuviera una pistola.

No debemos decir nada de esto a los otros.

Están muy asustados.

¿Tiene idea de cómo podemos hacer frente a ese hombre

si decide aparecer esta misma noche sin avisar?

Si supiera la respuesta, sería mucho más feliz de lo que soy.

Mary me dijo que su coche estaba aparcado en la parte de atrás.

Tal vez no lo haya encontrado.

Ha debido hacerlo con un cuchillo o una navaja.

Estaba preocupada. No sabía adónde habías ido.

Estaba dando un paseo. ¿Cómo se llaman los que acaban de llegar?

Diana y Andrew Caulder.

Si tuvieran un par de calcetines, me he empapado.

Iré a preguntarles.

Recuerde, señor Magree, ni una palabra.

No sé cómo le sentarán, pero pruébelos.

Lo siento, pero es todo lo que tengo.

Espero no abusar, pero Diana...

Íbamos a pasar unas divertidas vacaciones

e intentar arreglar nuestro matrimonio.

Pero todo ha sido un desastre.

¿Qué hace usted aquí?

- Intentar escribir una novela. - ¿De verdad?

Yo soy pintor. Hice una exposición, incluso vendí un cuadro.

Era un desnudo de Diana.

Pintor, ¿eh?

Estos están bien. Gracias.

¿Sabes cuál es el problema de Andrew?

Es el típico artista fracasado.

Se pasa el día intentando ser artístico en todo.

Mientras los demás tenemos que sufrirlo.

¡Andrew! En este momento estaba hablando de ti.

¿De verdad?

Le estaba contando lo creativo que eres.

El señor Corrigan me estaba diciendo que colecciona cuadros.

Mi gran afición son los bienes inmuebles.

Solamente eso.

Yo solía pintar cuando era más joven.

Me habría gustado llegar a ser un artista.

Pero por desgracia, nunca pudo ser.

¿Está usted casado, señor Corrigan?

Sí, lo estoay.

Obviamente su esposa es una mujer con suerte.

La verdad, no lo sé.

El estar casada con un hombre de éxito, rico...

- ¡Diana, cállate! - ¿Qué sucede, querido?

¿ Te vuelves a sentir incompetente?

¿Quiere que le diga la verdad, señor Corrigan?

Andrew es igual de bueno en la cama que cuando intenta vender sus cuadros.

¿Lo ven? Mi marido es como un niño.

¡Victoria!

¿Qué está pasando?

¿Victoria?

Victoria, querida.

¡Oh, no!

Una cuerda del piano.

Seguro que la ha oído cantar.

¿Por qué me has humillado de esa forma?

Me estaba divirtiendo, Andrew.

Despreciándome continuamente. Coqueteando con él.

¿Y qué pasa si fuera verdad? Es un hombre de éxito y muy atractivo.

Sí, como los otros.

Te estás comportando como un estúpido y un posesivo.

Por Dios, soy tu marido.

Eso sí que tiene gracia.

- ¡Te lo advierto Diana! - ¿Advertirme de qué?

¿Es otra pataleta de niño pequeño?

¿No lo entiendes? Ya estoy cansada de todo esto.

Estoy harta de ti, de tus lamentos y de tus depresiones.

No puedo aguantarlo más y tampoco a ti.

¡Hijo de puta! ¡Eso es lo que eres!

¡Mira lo que me has hecho! ¡Te odio, te odio!

Al lado de la cama hay una jarra con agua.

Lo siento, tenemos estas peleas de vez en cuando.

No, no querida.

¡No la toque, por Dios bendito!

- ¡Es ácido sulfúrico! ¡Agua! - ¡Dios mío!

¡Diana!

¡Diana!

¡Oh, Señor!

Tenga, beba esto.

Le sentará bien.

Siento no tener algo más fuerte.

Íbamos a arreglar nuestros problemas en este viaje.

Y ahora... ¿Por qué?

No lo entiendo.

Tranquilícese.

Siga bebiendo, le sentará bien.

Déjenme a solas con él.

Creo que tiene razón.

Las mujeres son mejores en este tipo de situaciones.

¡Kenneth! ¡Kenneth!

¡El ponche de Victoria!

- Oh, Dios mío. - Esto es terrible.

Se lo he servido yo mismo.

Mire, el panel.

Ha debido entrar por aquí.

También es por donde ha salido.

Envenenado.

Roderick, ¿esto no va a acabar nunca?

Tenemos que irnos de aquí.

¿Cómo? No tenemos coche.

Ahora mismo estamos lejos de todo.

Entonces, ¿qué sugiere?

¿Qué nos quedemos mientras nos mata uno a uno?

Vino envenenado, una jarra llena de ácido sulfúrico,

esa ridícula esfinge de ahí arriba...

¿Qué puede hacer contra todos nosotros?

Deberíamos encontrarlo antes de que él lo haga.

Es solo un hombre.

Aunque no se haya cortado las uñas en cuarenta años.

¿Por dónde empezamos?

Por ahí.

Dos que esperen aquí, otros dos iremos a buscarle para acorralarle.

Yo esperaré en el vestíbulo.

Yo voy contigo, Kenneth.

Esa frase es de las películas.

Al diablo con las frases de las películas, yo voy contigo.

- Bien, vámonos. - Estaremos esperándoles.

¡El último encuentro con el destino, hermano!

Sí.

- ¿ Te encuentras bien? - Ha sido la tela de araña.

Me hago cargo de lo que debe ser para usted haber caído en esta pesadilla.

Yo nunca he sido un hombre valiente.

Es un sentimiento terrible

vivir con este miedo toda tu vida.

¿Me comprende?

Yo solo conozco el miedo.

¿Señor Grisbane?

¡Kenneth!

¡Estoy aquí!

¡Las velas se han apagado!

¡Espera! ¡Quédate dónde estás!

Voy a buscarte.

¡Aquí!

¡Estoy aquí!

¡Por favor!

¡Mary!

¡Kenneth!

¡Menos mal, estaba tan asustada!

Te sacaré de aquí.

De modo que mi querido hermano está muerto.

- ¿Cómo? - Ahorcado.

¡No hay escapatoria!

Nuestro destino fue decidido hace tiempo.

Mi querido hermano se ha ido para siempre.

Ahora nos toca morir a nosotros dos.

Hay una reciprocidad entre el destino y la venganza.

Hermano.

¡Corrigan!

- ¡Roderick! - SÍ.

Me escapé.

He tenido que volver de vez en cuando para convencer a Victoria

de que seguía siendo tu prisionero.

Estuve esperando este momento durante más de cuarenta años.

No, Roderick. Soy el heredero, todo esto es mío por derecho.

¿Quién habría sido capaz de perder una fortuna por un pequeño escándalo?

¿Un pequeño escándalo?

Una simple campesina y un chico de catorce años.

Esa campesina que tú sedujiste.

Tenías que hacer justicia.

Ahora tu querido hermano Roderick ha venido a dictar sentencia

como Juez

y como verdugo.

Estás equivocado.

No soy culpable.

No es Justicia lo que buscas,

sino sangre.

¡Mary!

Santo Dios.

No quería luchar contra usted.

Sabía la verdad de todo.

Yo sé cuánto ha sufrido.

¿Lo comprende?

¿Lo comprende?

¡Los errores humanos!

No, no lo comprendo.

¡Enhorabuena, Bernet! ¡Qué bien caíste por las escaleras!

Siempre se te ha dado bien caerte desde grandes alturas.

No se pueden comparar con las escenas en las que has muerto

durante tantos años.

Me encanta el sentimiento que pones.

Ahora ya sé por qué te llaman «el llorón».

Es mejor eso que «la esponja”.

Tú sí que estuviste espléndida.

Casi me quedo afónico

cuando di todos esos gritos y tosí tan fuerte.

A mí siempre me tocan los papeles en los que tengo que llenarme de sangre.

Tardé más de una hora en quitarme el maquillaje.

Te envidio, me habría encantado morir en una de las escenas.

- A mí también. - Perdonad un momento.

¿Más champán?

- Gracias, querida. - ¿Kenneth?

No, gracias.

Realmente creíste lo que pasaba, ¿no?

Claro que me lo creí.

Sam, eres un hijo de puta.

Soy tu editor, ¿qué esperabas?

Hola, supongo que nos perdonarás por esta pequeña actuación.

Por supuesto, fue muy convincente.

- Lo hiciste muy bien. - Gracias.

Me lo creí de verdad.

También me creí que te importaba.

Ojalá fueras un productor de cine.

- ¿Qué opinas, Pheel? - Estoy de acuerdo.

Pheel es mi marido, tenía que haberte presentado.

Desde luego, por supuesto.

No estarás enfadado, ¿verdad?

No, Sam. Agradecido.

He aprendido una lección esta noche.

Los sentimientos personales son muy importantes.

Siempre dije que algún día escribirías una gran novela.

Muy listo.

El problema es que duele.

«He aprendido una lección... Pero ¿a qué precio?

Fin».

20 mil dólares. ¡Increíble querido amigo!

¡Absolutamente increíble!

No me pidas que lo vuelva a hacer.

Muy corta.

¿Qué esperabas que hiciera en 24 horas?

A medida que la escribía me iba encariñando con los personajes.

Ya sé que se trata solo de la apuesta que un editor hizo con un buen escritor.

No lo hice para que lo pasaras mal.

Claro.

Sam, aún con el giro que da la historia, cuando se ve que era una broma...

Olvídalo, es una tontería.

Te encuentro un poco raro.

Me gusta esa novela, Sam.

Puede que sean los personajes. Me he divertido escribiéndola.

Estoy deseando leerla.

Ganaremos más dinero con esta novela que con ninguna otra.

Bien, eso es lo que importa de verdad.

Te llamaré más tarde.

Perdone, espero no haberle asustado.

No.

Me parece que le he visto aquí antes con Sam.

¿Sam? ¡Ah, Sam!

Es mi jefe. Soy su secretaria, Mary.

- ¿Norton? - No, Jameson.

Encantado.

Yo me ocupo de los escritores cuando están de visita.

¿De verdad?

Dígame, señorita Nort...

Disculpe. Señorita Jameson. ¿Cree en el amor a primera vista?

Pues...

¿Por qué no?

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