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Hemos recibido un aviso de la policía de tráfico de Belfast
sobre un accidente en la M1 cerca de Moira.
Un camión articulado obstaculiza los dos carriles en dirección sur.
Se espera que el incidente esté solucionado en una hora.
Emitiendo para el área de Belfast en el 1026 AM...
Marcella...
¡Marcella!
"LA PAGA DEL PECADO ES LA MUERTE" ROMANOS 8:5
¡Crilly! ¡Eh, Crilly!
Hola, Cal. ¿Qué te cuentas?
¿Está mi padre?
¡Shamie! ¡Shamie!
Cal está aquí.
¿Tienes cigarrillos? ¿Cigarrillos?
Gracias, papá. Hasta luego.
- Hola, Cal. - Hola, Artie.
¿Qué haces en la calle con este tiempo?
- Pasear. - Están buscando neurocirujanos.
- ¿Piden experiencia? - No.
Vamos, hace un frío que pela.
Mierda.
¿La conoces?
No.
La otra era muy buena. Buenísima.
Nada como una buena novela de misterio.
- ¿Cómo le va por aquí? - Muy bien.
Bueno, me cuesta un poco acostumbrarme.
Claro. Le deseo mucha suerte, Marcella.
- Parece que llueve. - Hola, Cal. Sí, llueve un poco.
¿Es nueva aquí?
Es Marcella Morton.
Vive en Magheragall Road. Era la mujer del policía que mataron.
Los matrimonios mixtos no funcionan.
Ella es de los nuestros.
Adiós.
- ¿Vas a ir? - Puede, hay que seguir a los viejos.
Mira, el imbécil del barrio.
¿Oyes?
- Es el último sábado de agosto. - Estúpidos fanáticos.
Fíjate en Cyril Dunlop.
No se pierde ni un desfile.
Ningún cerdo protestante me va a echar de aquí.
Antes, tendrán que matarme.
- Papá. - Aquí no se tira nada.
- El agua estropea la leche. - Y un cuerno.
- ¿Cómo le va por aquí? - Muy bien.
- Me cuesta un poco acostumbrarme. - Claro.
Mucha suerte, Marcella.
¡McCluskey!
Gracias, señor McCluskey.
¿No se llama McCluskey?
Sí.
- Dios mío, Cal, ¿dónde estabas? - Por ahí.
Te pasas el verano entero en tu cuarto y, el día que llueve, sales de paseo.
La cena está fría.
No pusiste las patatas antes de irte.
Lo tienes todo por hacer.
Crilly quiere verte.
- ¿Me dejas la camioneta? - Qué remedio.
No me gusta que vayas con él.
Me molestó que le dieran tu trabajo.
Tú y tu delicado estómago...
¿Qué hago con la cena?
- ¿Qué tal? - Hola.
- ¿Te acuerdas de mí? - Creo que sí.
¿Cómo va eso?
- Tirando. - Bien.
¿Y tu padre?
- Bien. - Muy bien, muy bien.
Habrás oído que esta noche han detenido a dos voluntarios.
Estamos perdiendo gente muy buena.
Por eso queríamos verte. Necesitamos un chófer.
Cal, estás muy callado. ¿Pasa algo?
- Quiero salir. - Si ni siquiera estás dentro.
¿Otra vez con eso?
Estoy dentro y quiero salir.
No tengo estómago para esto.
Me pones las cosas difíciles.
Si es solo por los fondos, lo haré.
- Después os buscáis a otro. - Así me gusta, Cal.
Buen chico.
- ¿Me deja ver su bolso, por favor? - Por aquí, señor.
- Espero que no sea supersticiosa. - Vaya, qué lástima.
Muchas gracias.
Permítame. ¿Adónde va?
Tengo el coche aquí mismo. Gracias.
- ¿Tocas la guitarra? - ¿Cómo?
Uñas largas.
Bueno, las llevo cortas en una mano y en la otra, no.
Es este.
Bueno, muchas gracias.
¿Trabaja en la biblioteca?
Sí.
Se debe estar bien calentito trabajando ahí dentro.
Adiós.
¡Te vamos a quemar, McCluskey!
O TE VAS O TE QUEMAMOS LA CASA, CERDO CATÓLICO - UVF
Shamie. Eh, Shamie.
Cabrones.
Tu amigo Crilly
no me gusta nada.
- ¿Lleno la bañera? - Sí, por si acaso.
No metas la manta. Tarda en secarse.
Si esto sigue así, tendré que comprar un extintor.
Cal.
¿Has cerrado?
Susurrando en mi propia casa...
Toma, ponte esto. Te vas a resfriar.
El forro está frío.
Llevas unos días muy callado, Cal.
¿Qué pasa?
- Nada. - Te metes en tu cuarto...
- Necesito trabajo. - ¿Por qué dejaste el matadero?
- Apesta, papá. - Te habrías acostumbrado.
- Dan trabajo a muy pocos católicos. - Crilly es católico.
Pero no es mi hijo.
Fuma tú solo.
¿Tendremos que mudarnos?
¿A lnglaterra?
Esto pinta muy mal.
Hace unos años, tuve que cruzar el canal.
Lejos de tu madre.
¿Te acuerdas de eso?
Vagamente.
Cal.
Cal.
- ¿Por qué no me despiertas? - Eso he hecho.
- Me llevo la camioneta a Magheragall. - No llegarás.
¿Has dormido bien después de aquello?
A ratos.
En los momentos difíciles
Él está a mi lado
Y su tacto
Es tan agradable
Como el silencio
Algunas veces me he alejado
De su presencia
Y he andado otros senderos
Otros caminos
Pero he pronunciado Su nombre
En la oscuridad De mi vergüenza
Y su piedad
Ha sido tan agradable
Como el silencio
- Podéis ir en paz. - Damos gracias a Dios.
Me dijo que nos la daba por cuatro perras.
Que le incordia.
Le hacemos un favor.
¿Se te ocurre algún comprador?
¡Joder!
¡Papá!
- Sigue oliendo mal. - Lárgate.
- ¿Cómo le va por aquí? - Bueno.
Bueno, le deseo mucha suerte, Marcella.
DIOS ES AMOR
Es Marcella Morton. Vive en Magheragall Road.
Era la mujer del policía que mataron el año pasado.
- ¿Necesita leña? - ¿A cuánto?
50 libras.
- ¿Está seca? - Se secará al sol.
Los Rayburn no te la comprarán. ¿Puede partirse?
- Sí, sin problemas. - Eres muy amable.
- Me la quedo toda. - No me refería a partirla yo.
Me la quedo igualmente.
¡Que os den por el culo!
¡Que os den por el culo!
¿Quién ha sido?
No lo sé.
¿Cuántos eran?
Tres.
Putos salvajes...
- ¿Qué quieres? - Tengo que partir esos troncos.
- ¿Cómo te llamas? - Cal McCluskey.
¿McCluskey? ¿Tu padre trabaja en el matadero?
¿Eres hijo de Shamie?
Si todos fueran como Shamie, todo iría mejor.
Hola.
Hola.
- ¿Puedo quedarme un rato a mirar? - Claro.
Hola.
lntento que se canse antes de meterla en la cama.
Hace buena noche.
Sí.
- ¿Llegó bien el otro día? - ¿Perdona?
Con la compra.
¡Ah, eres tú!
Sí, muchas gracias de nuevo.
Sí. Aquella semana estaba bastante mal.
Era la primera semana de vuelta al trabajo.
Bueno, voy a acostarla.
Me alegro de verte.
¿Lucy?
Lucy, ¿dónde estás?
Pasa.
Vamos.
Quítate las botas.
Ese trabajo da sed.
Sí, mucha.
- ¿Te dedicas a esto? - No, estoy desempleado.
Pasado mañana, empezamos a recoger patatas.
Por si te interesa.
- Comenzamos a las 8:00. - Perfecto.
A las 7:30, en la esquina de correos.
Genial.
Gracias por el trago.
Disculpa un segundo.
Joder, a esa velocidad se la pegarán un día.
Va a caer una buena.
- Estos sacos nunca se llenan. - Es que no tienen fondo.
¿Lucy?
¿Os vais a quedar ahí sentados?
Gracias.
- Gracias. - Muchas gracias.
Gracias.
Tú espera.
Gracias.
Buena suerte.
Aún nos falta personal.
- ¿Quieres un trabajo? - Sí.
Empiezas el lunes.
Habla con el señor Dunlop. Él te explicará.
¡Corre, corre!
¡Vamos, Cal! ¡Vamos!
¿Qué tramáis ese tío y tú?
Quiere verte otra vez.
- ¿Por qué has tardado tanto? - Por nada.
- Ha empezado. - Mierda.
No te alegres tanto.
- ¿Está tu padre? - Papá, preguntan por ti.
Ah, eres tú, Crilly.
No las echarás en falta hasta pasadas las 23:00.
Si no, te rompo las piernas. Si no soy yo, será otro.
- Joder, llevas zancos. - Esto es tuyo.
- No la quiero. - La cargo por si acaso.
- Seguro que me acabo disparando. - No la usaré.
Acelera un poco.
Es ahí.
- ¿Lo has observado? - Dos veces esta semana.
No apagues el motor.
- ¿Te gusto? - No mucho.
Vamos, vamos, maldito cabrón...
- ¿Ha ido bien? - ¿El qué?
La puta película. ¿Qué ha pasado con las mujeres?
- Las he hecho tumbarse. - Creía que las habías matado.
Ha sido fácil. Un juego.
Se estaban cagando en sus zapatos de tacón.
Ha sido fácil.
Tendrías que haberla oído. "¿De qué lado es esta vez?"
Y yo: "¿Crees que trabajo para el otro lado, puta?".
Entrad, chicos.
- ¿Vamos al pub? - No, tomamos algo aquí.
Quiero presentarte a mi padre, Cal.
Cal, el hombre del que tanto he hablado.
Siéntate, papá.
Me estaba contando una historia muy graciosa
sobre cómo ha pasado hoy un control.
Se ha quedado sin pilas...
- ¿Un whisky, Cal? - Sí.
¿Con agua?
Ha bajado a comprar pilas...
¿Quieres uno, papá?
Pasa junto a un control y un soldado inglés le pregunta:
"¿Qué es eso, señor?".
"Son pilas", contesta como si nada. "Adelante", dice el inglés.
Podrías llevar una bomba en el abrigo y te dejarían pasar.
Soy maestro, Cal.
Sé qué tipo de chicos se alistan en el ejército.
Los idiotas, los psicópatas...
El tipo de gente a la que no deberían darle un arma.
¿Sabes? Papá podría contarnos un montón de anécdotas.
¿Recuerdas la historia de Dev en la calle O'Connor?
Claro que sí.
Tendréis que disculparle.
Siempre se acuesta a la misma hora.
Buenas noches, papá.
El viejo está hecho polvo.
Bien, Cal. ¿Te sientes mejor después de esta noche?
No.
No actuar es actuar.
Si no haces nada, ayudas a los ingleses.
Pobre Pádraig Pearse.
''Mis hijos tenían fe, ¿y se negaron a luchar?''
No estamos en 1916.
Como si lo estuviéramos.
Estás pensando: ''Este no sabe nada''.
Estaba en Derry
cuando el ejército inglés mató a 13 compatriotas.
Tus compatriotas.
Nos tenían detrás de un muro.
Había un anciano tendido en el suelo. Se le había caído un zapato.
¿Lo entiendes?
Tenía un agujero en el calcetín.
¿Eso aparecerá en los libros de historia?
Lo escuché morirse, Cal.
Vi su sangre sobre los adoquines.
Y llegó un cura con un pañuelo blanco para darle la extremaunción.
Somos irlandeses y vivimos en nuestro país.
Ellos son los invasores.
¿Contamos el dinero?
McCluskey. Vamos, te llevo.
Tienes suerte de haber conseguido el trabajo.
- No hay muchos como tú. - ¿Como yo?
Ya sabes a qué me refiero.
No tengo nada contra los católicos como tales.
Es la religión lo que odio.
- Eres tú, Cyril. - ¿Qué tal?
No había reconocido el coche.
Muy bien, adelante.
Hola.
- ¿Nos hemos visto antes aquí? - Sí.
¿Lees mucho? Animar al público forma parte de nuestro trabajo.
De vez en cuando.
- ¿Qué tipo de cosas te gusta leer? - No lo sé.
- Muchas cosas. - ¿Novelas?
No.
Ojalá fuera como tú. Podría volver a empezar.
Vaya. La melodía de siempre.
¿Señora Morton?
¡Mi padre! ¿Está ahí mi padre?
Gracias a Dios.
Gracias a Dios.
- Pensaba que estabas en el cuarto. - ¿Te encuentras bien?
Estoy avergonzada.
Estoy avergonzada.
Hijos de puta...
Lo importante es que Cal está bien.
Para eso está la familia. Duerme en mi cama, Shamie.
Yo aquí estoy bien.
Supongo que una taza de té os sentará bien.
¿Tenemos seguro?
Hace años que no.
Desde que murió tu madre.
No puedo quedarme aquí.
¿Adónde irás?
¿Le has hablado a alguien de mi trabajo?
¿A Crilly?
No.
Pues hazme un favor, no lo cuentes.
Si alguien pregunta por mí, dile que me he ido.
- A lnglaterra, quizá. - ¿Estás metido en un lío?
Te lo contaré algún día.
¿Vale?
No esperaba verte.
¿Se ha enterado?
¿Qué pasó?
Nos quemaron la casa.
Hay hijos de puta en ambos lados.
Gracias.
- ¿No vienes? - No, me quedo en casa de un amigo.
Me recogerá y me traerá por la mañana.
Muy bien, como quieras.
- Está aquí. - ¿Dónde estás, cabrón?
Aquí está. ¿Qué estás haciendo aquí?
- ¿Qué haces aquí? - Trabajo aquí.
- Sacadle. ¿Qué haces aquí? - Sacadle fuera.
De pie.
Que se quede ahí.
Manos arriba, irlandés.
- Yo lo conozco. - Dice que trabaja aquí.
Sí, es verdad.
No, está bien. Lo conocemos.
¿Por qué no nos has dicho que os quemaron la casa?
Tengo un buen motivo para despedirte ahora mismo.
El ejército quiere que tapiemos el cobertizo con ladrillos.
Como medida de seguridad. Por culpa tuya.
¿Adónde irás ahora?
Puede dormir en el sofá de la entrada.
¿Y mañana?
Abuela...
Oye.
Esto es idea de Marcella.
El ejército no puede impedir que te tenga como inquilino.
- No te cobraré alquiler. - Pagaré.
Si pagaras, podrías quejarte.
Así no tienes ningún derecho legal.
- Te irás cuando yo lo diga. - Pagaré de alguna manera.
No te preocupes.
Te lo descontaré del sueldo.
Marcella tiene el día libre mañana.
Ella te ayudará.
Me recuerda a jugar a las casitas.
- ¿Dónde? - En Portstewart.
Mis padres tenían una heladería. Eran italianos.
- Este verano volví allí con Lucy. - Se le ve bronceada.
Sí.
Tenía que escapar.
Dios mío...
Son las cosas de Robert.
¿Sabes lo que le hicieron a mi marido?
Lo siento.
¿Lo has perdido todo?
Quédate esto.
- No quieres la ropa de un muerto... - No. No es eso.
Cógela y tráeme tu ropa. La lavaré. ¿De acuerdo?
Esa plancha está muy caliente.
¿Aún doblas las camisas así?
Sí.
Toma, aquí la tienes.
Aún está caliente.
Está perfecta.
Tenía que salir de esa casa.
La tos.
Sería una enfermera pésima.
Que Dios me ayude.
Habría sido mejor si él hubiese muerto.
- ¿Puedo ayudarla? - No.
Soy una insensible. Estoy llorando por mí.
No son responsabilidad mía. Quiero irme de allí.
¿Por qué no se va?
Ojalá pudiera ayudarla.
Lo siento.
¿Quieres que te lleve a misa el domingo?
- Sí. - De acuerdo.
- Bueno, ¿cómo está el okupa? - ¿Yo?
¿Quién, si no?
¿Has oído las noticias?
Han vuelto a liarla.
Qué mierda de país.
A veces, creo que Hitler tenía razón.
¿Qué pasa?
Cal...
¿Cómo estás?
No sé si voy o vengo.
¿Desde cuándo está así?
Desde el incendio.
¿No ha ido al médico?
Dice que no está enfermo.
Shamie.
Ve al médico, es gratis.
Sé lo que me diría.
''Arriba ese ánimo''.
Dile que estás deprimido.
¿No lo está todo el mundo?
¿Cómo va el trabajo?
Ya no me interesa, hijo.
Shamie, no. No.
Vinieron dos hombres preguntando por ti.
Uno era ese maestro de escuela.
Es muy agradable.
Hola.
¿Cómo va todo?
Normal.
- Ya no hay zarzamoras. - No.
El señor Morton tiene que ir al hospital,
en Belfast.
Está muy mal.
Ella se va con él.
Hasta luego.
Tú...
eres...
un buen chico.
Me voy pronto.
Cierra tú.
PROPIEDAD DE MARCELLA D'AGOSTINO 4 CURSO
- Hola, Cal. - Hola.
Hola, Cal.
Ahora que tengo la casa para mí,
te invito a cenar.
¿Te gusta la comida italiana?
¿Por qué no vuelves más tarde? ¿A las 20:00?
Con unas salchichas y unas judías, haré unos espaguetis auténticos.
Bailaré esta noche
Bajo la luna
Y, así, saludaré
Las estrellas fugaces
Bailaré
Esta noche Bajo la luna
Enseguida estoy contigo.
¿Quieres que ponga la mesa?
¿No creerás que vamos a comer aquí?
Vamos, muérdelos.
Déjalos caer.
¿Es la corbata de Robert?
Como todo lo demás.
- Scaloppine di vitello. - Por el amor de Dios.
- Es ternera. - ¿Ternera?
Lo sé, somos malísimos.
¿Sabes qué le hacen a la ternera cuando es muy grande para nacer?
Por favor, Cal, ahora no.
Toma, bebe más vino.
Me gusta tenerte aquí sin ellos.
Hacer de anfitriona me da vida.
Cuando quieras.
Me siento tan aislada aquí...
Solo vienen los amigos de Robert.
- Eso no es cosa mía. - ¿Qué?
La foto.
Su madre la quería aquí.
Ni siquiera he ido a ver su tumba.
¿Tienes muchos amigos, Cal?
No.
En la escuela era distinto.
Sí, es más intenso.
Siempre preguntaban lo mismo: ''¿Morirías por él?''.
¿Sabes la historia de Santa María Goretti?
Cuando ella tenía 12 años,
un hombre amenazó con matarla, si no se dejaba violar.
La cosió a puñaladas.
Lo más increíble es que, en su canonización,
el hombre que la mató tomó la comunión con la madre de ella.
Me parecía asombroso.
Tener tal capacidad de perdón...
En esa parte, solíamos llorar.
Deberían haber hecho santa a la madre.
No.
No, Cal.
- No podemos. - ¿Por qué no?
Sé sensato.
Los cortan con un cortaquesos.
El veterinario mete el alambre en el útero de la vaca y los corta.
Antes de que nazcan.
Nacen a pedazos.
- Deberías saberlo. - No seas infantil.
Por favor, Cal.
Sé mi amigo.
No seas malo.
Cal...
Lo siento.
Me siento mal por hacerte daño anoche. ¿Me perdonas?
He traído esto para entrar en calor.
Podemos hacer ponche. He comprado clavo.
¿Puedo pasar?
Sí.
Me alegra que me cortases.
¿Por qué?
Porque ahora estamos aquí.
Sí.
¿Morirías por mí?
Joder.
Marcella...
Marcella...
¡Vamos, vamos! ¡Cagando leches!
Arde, cabrón. Arde.
Vamos, vamos.
Venga.
Baila. Que te vean.
¿Todo bien?
Al final.
¿Estabas enamorada?
¿De Robert?
Lo estuve.
¿Y seguiste viviendo con él?
Y sigo viviendo con su familia.
¿Ni siquiera te gustaba?
No.
Al final, no. No mucho.
Me mentía, Cal.
Constantemente.
Tenía algún detalle conmigo.
Una vez, tuvimos una bronca terrible
y salió al jardín y me trajo un ramo de flores.
Y algunas veces...
Lo siento.
Lo siento.
- Hola. ¿Hola? - ¿Sí?
- Quiero un perfume, por favor. - ¿De estos o de estos?
- ¿Qué tal este? - Todos son buenos.
Me lo llevo.
- ¿Cuánto cuesta? - 3,99.
Bien. Y necesito algo para mi padre. Una loción.
Tenemos estas de aquí, o esta, que cuesta 5 libras.
Me llevo esa.
Serán 8,99.
¿Se lo envuelvo?
No, no hace falta.
Gracias.
Gracias.
- Feliz Navidad. - Feliz Navidad.
Y, luego, después de esto, llega el Juicio Final,
igual que Cristo se sacrificó para expiar los pecados del hombre.
Donde se haya producido una muerte.
Por la redención.
Por la transgresión cometida del pecado original.
Y aquellos que hayan sido llamados, recibirán la herencia eterna
según lo prometido.
¡Porque un testamento solamente es válido
cuando los hombres están muertos!
8,70, por favor.
Gracias.
Gracias.
Vaya, vaya.
Mira qué casualidad.
¿Qué coño haces tú aquí?
No soy tan imbécil como parezco.
Joder...
- Skeffington quiere hablar contigo. - No me interesa.
- ¿Por qué en una librería? - ¿Por qué no?
Te hemos buscado por todas partes.
Antes tengo que ver a mi padre.
- ¿No te lo ha dicho nadie? - ¿El qué?
Joder...
Se llevaron a Shamie al sanatorio.
- ¿Qué? - Lo sé, es duro.
¿Sabes lo del padre de Skeffington?
Lo atropelló un coche.
El cabrón solo tenía 16 años.
Le fracturó la cabeza y le rompió las dos piernas.
¿Dónde está Shamie?
En Derry, creo.
En fin, Skeffington dijo que quería escarmentar al chaval.
Yo nunca había hecho un trabajo así.
Le dije que quería intentarlo.
Y me dijo: ''Quiero verlo con mis propios ojos.
No quiero que ese cabrón vuelva a andar''.
Yo cogí la pistola del matadero.
Toma y toma.
Las dos rodillas.
Y el chaval se quedó en el suelo, sangrando como un puto cerdo.
Y Skeffington se sentó en su cabeza.
Idiota.
Os cogerán.
Joder.
- ¿Cómo ha ido? - Fácil, tirado.
Vamos por Plantation Road.
Compartimos un problema, Cal.
Nuestros padres.
¿Por qué no nos dijiste dónde estabas?
Quiero salir.
Le acabo de contar lo de nuestro amigo.
Solo intentaba animarlo.
Además, fue idea tuya usar la pistola. La encontrarán.
No lo creo.
Cal ya no está de nuestro lado.
¿Dónde te alojas?
Tenemos que estar en contacto.
- ¿El precio de salir es quedarse? - Piensa en objetivos, no en gente.
- ¿Y si digo que no? - Esto no es ningún juego.
¡Mierda, los ingleses!
Tranquilos.
Sin miedo.
¿Este coche es suyo?
¿Puedo ver su permiso, señor?
¿De dónde vienen?
De la ciudad.
De ver a unos amigos.
- ¿Dónde? - En Cookstown.
- Tenemos que irnos. - ¿Estás loco?
Si nos registran, nos matan.
- Vamos. - No.
- Vamos. - ¡No, idiota!
Mierda, este está frito.
¡Ya verás, McCluskey! ¡Hijo de puta!
¡De esta, no te escapas!
¿Qué pasa?
- ¿Qué ha ocurrido? - No importa.
Estás herido.
- Oye... - ¿Quieres entrar? Entra, Cal.
No. Tengo que irme.
¿Estás en apuros?
Esto es para Lucy.
No he podido envolverlo.
Tenía algo para ti, pero lo he perdido.
Y hay otra cosa.
Yo moriría por ti.
¿Recuerdas que me preguntaste si había hecho algo realmente malo?
Pues sí.
Hace tiempo.
- Hace un año. - No.
No.
Quiero decírtelo.
Pero no puedo.
Recuérdalo.
Recuérdalo.
Venimos a efectuar una detención.
Su marido era compañero nuestro, cabrón.
Revisión: Rocío Broseta Subtítulos: Bbo Subtitulado
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