All language subtitles for Los dias que vendran - 2019.1080p.WEB.x264-uR - Copia

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Original subtitles

¿Qué haces?

Para.

¿Nos levantamos?

¿Por qué usas el plural si ya llevas un rato levantada?

Se llama ''plural inclusivo''.

A mí me suena a plural mayestático.

No me ha venido la regla esta noche tampoco.

Lluís, voy yo, ¿no?

Bueno, como quieras, o voy yo o me esperas.

Sí, que entre que te duchas y todo...

habrá nacido el niño y no habremos hecho el Predictor.

¿Pero qué niño, Vir? Me corro fuera.

Lluís, ¿quieres zumo de naranja?

Venga, hasta ahora.

Compra pasta de dientes.

A partir de ahora con condón.

¿Crees que ya estará?

¿Sí?

Saldrá que no.

Muy bien.

¿Lluís?

No puede ser.

Lluís.

Ya está.

A ver.

Vale.

¿Qué quieres hacer?

No lo sé.

No podemos tener un hijo ahora. - Vale, pero a ver...

Vamos a una clínica, abortamos y ya está.

¿Tú lo quieres tener?

Eso es lo que tú digas, es decisión tuya.

Eres tú la que debe tomar la decisión final, de verdad.

Yo te respeto y te apoyo en todo.

- Sí, es mi decisión, pero tú... - Y mía también, claro.

De los dos, pero tú tienes la última palabra.

Entonces, ¿lo quieres tener?

No.

Ahora no.

LOS DÍAS QUE VENDRÁN

Y tenemos otra imagen de Carlos con la cara destapada

en otro sitio de la mani, pero vestido exactamente igual.

¿Y el resto de imágenes son indubitadas?

Sí.

- ¿Se sabe quién las ha hecho? - Sí.

Sí. Pero espera un momento.

No lo tengo.

¿No sabes quién tomó las imágenes?

No.

Hostia, tío, pues ya lo tienes.

Opino igual.

Gracias, ¿eh?

- Lluís, ¿estás bien o qué? - Sí.

No.

¿Has mirado cómo ir?

Sí, te paso a buscar al trabajo y vamos andando.

Está un poco lejos, ¿no?

Vamos en metro si quieres.

Sí, yo creo que mejor en metro.

¿Tenemos controlados los papeles?

¿Qué?

Que si tenemos controlados los papeles.

Sí, los he rellenado, están en la carpeta.

- ¿Has puesto ''anestesia local''? - Sí.

No puedes comer nada dos horas antes.

No, ya lo sé.

- ¿Por qué no te lo has encendido? - No sé, no me apetecía.

Es que es raro.

¿El qué?

Pues eso, fumarse un porro delante de una embarazada.

Es raro, no sé si es lo mejor. - ¿Lo mejor para quién?

¿Sabes qué no es lo mejor para el niño? Abortar.

Ya.

No sé, es muy raro pensar lo que es bueno y lo que no es bueno

cuando hemos decidido abortar, ¿no?

¿Tú estás segura?

Yo tengo dudas.

Es normal tener dudas con una decisión así.

Sí.

Pero tú y yo estamos bien ahora. - Sí.

Y queremos tener hijos en algún momento de la vida.

Así que no tiene sentido.

Ya, Lluís, pero ¿tú me ves a mí criando a un bebé?

Pero si pierdo las llaves cada semana.

Que mi madre me paga el móvil y el dentista.

No te rías, soy un fraude de persona y tú...

Tú también, vaya tela.

Lluís, que no nos conocemos.

Bueno, sí, pero ya me entiendes.

Y nunca hemos ido de vacaciones tampoco.

Ya.

Y hoy me entero de que no te gusta la canela.

Es algo superimportante de mi carácter.

Bueno, intento hablar en serio.

¿Crees que nuestros padres estaban preparados?

Lo parecía, cuando menos, lo parecía.

Sí, a lo mejor los tuyos, pero los míos no, te lo digo yo.

Seguro que no lo estaban.

Y así acabaron.

Mira, si me preguntas fríamente si quiero tenerlo, te digo que no lo sé.

Pero si me pongo a analizarlo y me pregunto si quiero no tenerlo,

me pesa más el ''no'' a no-quiero-tenerlo que el ''sí'' a no-quiero-tenerlo.

¿Me explico? - No.

Que no sé si lo quiero, pero seguro que no no-lo-quiero.

O sea, me estás diciendo que no no quieres tener un hijo conmigo.

Sí. Si tú también quieres.

Si yo también no no quiero.

No.

Sería si tú tampoco no no quieres.

Pero es que no es lo mismo querer que no no querer.

Es lo que hay.

Vir, mírame.

Mírame, Vir.

¿Qué?

¿Qué?

¿Qué?

No no quiero.

Creo que son las hormonas pero voy muy cachonda.

Además, te puedes correr dentro.

Más embarazada no me puedes dejar.

Toma los tomates.

¿Qué es eso? ¿Lo has comprado?

No, me lo ha dado mi hermana.

¿Se lo has dicho a tu hermana?

- No, lo ha adivinado. - Ah, ¿lo ha adivinado?

¡Lluís!

- Dice que nos lo tenemos que leer. - Lluís, a ver, un momento. O sea...

Es la biblia del embarazo y está muy bien.

¡Eras tú el que decía que no lo dijésemos

hasta no sé qué semana porque había riesgo de aborto!

Pero mejor que lo sepan nuestros seres queridos

porque si pasa algo, que no pasará, tendremos apoyo emocional, ¿no?

Está muy bien el libro, ¿eh? Vir, está muy bien.

Es poco hippy, muy científico. Mira, ¿ves?

Te explica semana a semana lo que te pasa de manera muy clara.

¿Ves? Con algún gráfico.

Planificación en el trabajo, actitud positiva...

Y ahora, coge el teléfono, llama a tu madre y cuéntaselo.

Tienes unos huevos...

como la Sagrada Familia.

¿Sin terminar?

Exacto.

¿Qué? ¿Libera, eh?

- Está muy loca. Pero muy loca, ¿eh? - Muy contenta.

Creo que no la había visto nunca así, eufórica perdida.

Es que es fuerte, ¿eh?

Te quedas preñada y de pronto eres la heroína nacional.

Ya. Es fuerte.

Mira, si lo llego a saber,

me quedo preñada a los 15 años con mi primer novio,

y alegría.

- ¿Tú perdiste la virginidad con 15 años? - Sí. ¿Y tú?

¿Con cuántos años, Lluís?

¿Con...?

Con 15 no.

- ¿Te has leído la crónica? - Sí.

Vale, vale.

Primera puta frase de la crónica, lee. - Lo sabía.

¿En serio quieres que ponga eso de titular?

Tú misma. ¿Cuál es mejor?

Para tener millones de visitas, es evidente que este.

Vale, nos entendemos. Ya está.

Sinceramente, es incendiario, es racista.

Sí.

Pero mucha peña chunga piensa así,

y, si lo pones entre comillas, se entiende que es una declaración,

que no es nuestra opinión, ni tu opinión ni la del diario,

sino lo que dice un tío, que sí, que será incendiario, que será racista.

Muy bien, Mr. Visitas, pues pongo esta mierda de titular.

¿Qué quieres que te diga?

Mira, si quieres,

en la web, pon el titular que ibas a poner,

el titular que ha hecho Pep.

Pero en el de Facebook, bombas.

Acércate un momento, Xavi.

¿Qué pasa?

¿Qué pasa? - Que estoy embarazada.

Hostia.

No lo digas. No se lo digas a nadie.

No sabía ni si decírtelo a ti.

No, no, que sí, no pasa nada. Quiero decir...

A mí me lo puedes decir, pero...

Ya sé que suena muy chungo decirlo, pero, ahora mismo, mejor no lo digas.

Si no lo digo por ti, tú tampoco lo digas.

¿Yo qué voy a decir?

No, no, quiero decir...

A ver, lo que quiero decir es...

Que tengas en cuenta...

cómo son las cosas aquí.

Y hasta que no se resuelva lo del contrato...

Ya, pero se me va a notar.

¿Pero...? No.

Que no, que no. Qué bien.

¡Qué bien! - Hombre...

Pero, tíos, voy a llorar de pena.

Es muy fuerte.

A lo mejor no era buena noticia, no sé.

- Hostia puta, es que... - ¿No es coña?

¡No!

- Es fuerte, ¿no? - ¡Hombre!

Venga.

Bueno, no sé, felicidades, ¿no? Muy bien.

Gracias.

- Sí, sí. - Bravo.

Sí, hombre, sí.

- Muy bien. - Bienvenido al club.

Ay, el papá. ¡Papá!

¿Y eso?

¿Cómo ha sido eso? - Pues mira, que me corrí dentro.

Sí, claro.

Bueno, no me corrí dentro, o sea fue...

Hice marcha atrás, pero no tan atrás...

- O sea, es un accidente. - Bueno...

- Es mala noticia. - ¿Y lo queréis tener?

Bueno, sí, porque si no... - Sí, claro.

- No, Vir, si tú lo quieres tener. - Sí, los dos.

- Lo está diciendo. - Vale, vale.

Vaya mierda. ''¿Y cómo es ahora?'' ''Ahora es como un garbancillo.''

- Qué fuerte. - Siempre quedará Juli, ¿no?

El sexo anal es lo que tiene, que no deja embarazado.

Homófobo de mierda, si te hubieras aficionado

a esta práctica tan saludable que ya practicaban los griegos...

¡Y se lo pasaban muy bien! - ¡Así les fue!

Te habrías ahorrado la vida de mierda de tu hijo,

todo el día mirando un mueble, que tiene cara de estantería.

- Mi hijo es lo mejor que me ha pasado. - Pues vaya mierda de vida.

Tira. ¡Cuidado con los huevos!

- ¿Quién va ahora, tú? - Ya está.

- Saldrá la puta vecina. - Se le está enganchando el pie.

¡Te estás enganchando el pie, joder! - ¿Estoy dentro ya?

¿Dónde nos llevas?

¿Preescolar no estaba aquí, tío? - Preescolar era esto.

Esto era infantil.

Esto es nuevo.

¡Buenísima! Es un caño, es un caño.

¡Gol!

¡Dos a dos!

Tira, cabezón.

Ha sido gol, ¿eh?

- ¡Gol! - ¡Sí, hombre!

- Si no se ve y hay dudas, es gol. - Sí, hombre.

Hemos ganado.

Habéis perdido dos veces.

Id y llamad a la puta vecina en pelotas.

Llamamos todos.

- Vale, pero vosotros en pelotas. - No, todos en pelotas.

Yo no sé si llevo calzoncillos decentes.

Espero tanto y tanto de ti

Que no mato mi cuerpo

Sigo con todos

Pero antes, un recuerdo

Para aquellos que estarán

Junto a todos y todos juntos

Para aquellos que ahora están

Tan lejos pero tan cerca

Tan dentro de nosotros

Para aquellos que hacen posible

La esperanza de vivir

Muriendo a cada instante

Un día cualquiera

Será la vida y todos

Será la vida y todos

Canto a la vida plena

Desde la vida vacía

Cierro los ojos, agacho la cabeza

La sangre me sube a la cabeza

Y el corazón me dice sí

El cerebro me dice sí

Y todo en mí es un sí

Que nunca terminará

Canto a la vida sí

Canto a la vida sí

Canto a la vida sí

Canto a la vida llena

Desde la vida vacía

Cierro los ojos, bajo la cabeza

La sangre me sube a la cabeza

Y el corazón me dice que sí

Y el cerebro me dice que sí

Y todo en mí es un sí

Que nunca acabará

Canto a la vida sí

Canto a la vida sí

Canto a la vida sí

- Es que no noto nada. - Porque está tranqui, de relax.

No se mueve.

Venga. Haz eso que has hecho, háblale.

- No. - ¿Por qué no?

Porque no.

Oye, que ya te reconoce, ¿eh?

Las voces más familiares, las que más oye, ya las reconoce.

Yo estoy trabajando todo el día, la mía no la oye nunca.

Lluís, venga, dile cualquier cosa, lo que te apetezca.

Que me alegra que estés aquí,

y que me alegra que te muevas,

porque eso quiere decir que todo va bien ahí dentro.

Pero me gustaría también que te movieras ahora, por favor,

que lo quiero notar.

Me gustaría notarlo. Por favor, muévete.

Virginia.

Virginia.

¿Te vas sin decir adiós?

Sí, perdona, pensaba que ya te habías ido.

No, no.

Nada, que...

Que muchas gracias por todo. - De nada.

- Ha sido muy guay currar contigo. - Gracias.

Y que...

Ya está, Xavi.

- Adiós. - Adiós.

- ¿Ya estás a tono? - Yo sí.

Yo no sé si estoy muy a tono.

Sí, está más mojado.

- ¿Sí? - Sí.

- Para, para. - ¿Qué?

Para, perdona. Para.

- ¿Te pones encima? - No.

Es que ahora mismo no siento nada, Lluís.

¿Cómo que ''no sientes''?

Sí que siento cómo entra y tal, pero no puedo concentrarme en eso.

¿Y en qué piensas?

En todo menos en esto, pero sin querer.

Este movimiento así, todo el rato, me agobia.

No sé, necesito como más...

Más poco a poco.

Sí, pero tampoco necesariamente.

No sé, como más concentrado.

No tan externo...

O al menos no solo eso. No sé si me explico...

- Lluís. - ¿Cómo estás?

- ¿Qué tal, sobrino? - Muy bien.

- Adelante, por favor. - Acabo de llegar. Gracias.

- ¿No habías venido aquí? - No, todavía no.

- Tampoco te puedo hablar de un sueldo. - Ya.

Tienes que hacerte valer. Y cuando valgas,

las cosas vendrán solas. - Ya, ya.

Ganarás dinero.

Más del que ganas ahora.

- Eso seguro. - Seguramente mucho más dinero.

Pero tienes que valer, hazte valer.

Al final, tendrás tus propios clientes,

fijarás tus honorarios,

no tendrás horas, serás libre. - Ya.

Inténtalo.

Sí.

Es que estoy un poco... - Te veo hecho un lío.

- Un poco, sí. - Te entiendo.

Lo de ser padre te cambia la perspectiva de la vida.

Completamente.

Sobre todo si no lo has planificado.

Perdona, cuando puedas, ¿me pones un Morbier?

¿Este Morbier de aquí? Ese, sí. - Perfecto.

- Ese está bien, sí. - Muy bien.

¿Alguna cosita más? - No.

- Sí, unos chicharrones. - Unos chicharrones.

¿Estás enfadada?

- No quiero estar enfadada. - Pero lo estás.

Mi abuela decía que enfadarse son dos problemas:

enfadarse y desenfadarse. - Mejor cállate, Lluís.

- Cuando te desenfades. - Eres tú el que me hace enfadar.

Yo antes no era así. - ¿Es mi culpa?

No, pero podrías habérmelo dicho.

- Pero si lo hablamos. - No lo hablamos, lo comentamos.

Me dijiste que no querías el trabajo de tu tío.

- No lo quería. - ¿Y por qué cojones lo haces?

Ay, Vir, no grites.

No hablemos de esto aquí ahora. - ¡Eres tú el que ha empezado a hablar!

Esto no es hablar, es discutir.

Pues tendríamos que haber discutido antes de ir a ver a tu tío.

¿Y eso qué habría cambiado?

No puedo manteneros a ti y al bebé con lo que gano.

Pero ¿quién te lo ha pedido, Lluís?

- ¿Y qué hacemos? - ¿Y si encuentro un trabajo?

¿Y si no lo encuentras?

Pues buscamos un piso más lejos del centro.

No hay alquileres baratos ni en Santa Coloma.

El burgués no quiere vivir en la periferia.

Que no es eso.

Pero ¿entiendes que me angustia la idea de pensar que no...

- Hola. - Buenos días. ¿Qué os pongo?

- Pues un kilo de mandarinas. - Muy bien.

Que no podamos darle lo que necesita?

¿Y qué crees que necesita? Tampoco va a ir a un colegio privado.

Bueno, a un colegio de monjas no.

- Vale, ¿qué más? - Pues cinco zanahorias.

Sí.

¿Y si hay un cole de educación libre concertado

mejor que el público que nos toca?

No. Lo llevaremos al público, ¿no?

Ah, muy bien.

Has decidido que irá a la pública, no tengo nada que decir.

- Vale, ¿qué más? - Pues tres aguacates.

- ¿Maduros? ¿Duros? - Uno maduro y los demás da igual.

Vale.

No imaginaba que tuviéramos que discutir esto.

Tampoco creía que te saldría tan rápido el ramalazo pijo de tu madre.

Ojo, no acabes amargado como ella. - No vuelvas a decirme eso.

Pues no vuelvas a hacerme esto.

¿Alguna cosa más?

- No, ya está, gracias. - Vale. Nueve euros.

La manta, Vir.

Déjame dormir, si no, mañana lo flipo. - Pues como yo.

Tú mañana no haces nada.

Estupendo, gracias por recordármelo.

Hostia puta, es que así no me llega. - Venga.

No me llega el oxígeno. No sé qué hacer, ni cómo ponerme.

Vale, ¿qué hacemos?

Me aprieta aquí si me giro a la derecha,

me aprieta aquí si me giro a la izquierda.

Y los pulmones desaparecen cuando estoy así.

A ver, pues boca abajo no puedes dormir.

No.

- Y de lado tampoco. - Tampoco.

Pues ponte...

Ponte aquí, de pie.

¿De pie? ¿Duermo de pie?

No.

Joder, no me sale ahora, como el...

- ¿Así? - ¿Ahora te aplasta?

- Ahora no. - Pues ya está.

Pero así sentada... ¿Quién duerme sentado?

¡Sí, hombre!

- Se ha movido. - Se ha movido.

- A saco. - Sí, no tanto.

Por favor.

Por favor.

Ya está. De verdad.

Es que ahora no es el momento.

No sé cómo decírtelo.

Zoe, respeta a los mayores.

De verdad.

Olé, muy bien.

Muy bien.

¡Olé!

¡Mira, mira!

Vale, ahora dormimos.

¿De acuerdo? - Vaya subidón.

¿Qué te he dicho?

Cántale lo que quieras, pero no la excites.

Vale.

Muy bien.

A ver, un momento.

Aldara, Aliga, Amira, Ania, Armida, Ava,

Bassia, Blasma, Belisa...

¿Cuáles te gustan? - Zoe.

No. Apunta en un papel. ''Vera'' nos gusta.

''L''.

Laia, Lira, Laura, Laurela, Lena, Ladgarda, Leticia, Lia...

Lluïsa. - Lluïsa no.

¡Lluïsa no! - Me gusta mucho la diéresis.

Piensa en el cole: tú pones dos puntos y los demás no.

Mola mucho.

Puedes poner dos puntos sobre la ''i'' y como penitencia te llamas Lluïsa.

No. - Joder, a mí me gusta Lluïsa.

¡No le vamos a poner Lluïsa! Es nombre de vieja. No, tío

Mireia, Mónica, Montserrat. - Montserrat no...

¿Mónica no te gusta?

Mónica es que no tiene como...

''Te llamas Mónica, tus padres no han pensado''.

- Payesa. - Sí, apuntaré ''Payesa''.

¿Cuántos tenemos? ¿Siete?

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis.

Yo elijo Vera.

Y tú eliges...

uno de los míos.

Joana.

Vale.

Vale, se ha muerto Laia.

- Sí, hombre, ¿por qué se muere Laia? - Y Zoe.

¡No! ¿Por qué se mueren Zoe y Laia?

Porque ahora, de estos dos, entre Vera y Joana,

hay que elegir uno cada uno. - Esto es una mierda, ¿qué significa?

Claro, no funciona, tú elegirás el tuyo y yo el mío.

Ve recogiendo.

- ¿Qué hacemos? - Jugar a los chinos de toda la vida.

Tienes dos.

Tengo dos, se quedan.

- Y yo tengo dos, estos se van. - Vale. Pues ahora jugamos con estos.

- ¿Volvemos a hacerlo? - Claro, hasta que quede uno.

¿Cuántos hay? Para repartir igual.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete.

No podemos repartirlo igual. Da igual, quédate uno más.

Dos, tres, cuatro. Y yo me quedo uno, ¿vale?

Me quedo tres.

- Este juego no tiene sentido. - Venga, Lluís, ya está.

Venga, vale.

- Yo digo que tienes... dos. - Yo digo que tienes tres.

Tenía los cuatro.

Pues todos fuera, yo tengo uno.

No puede ser, eso no tiene sentido.

¿Y ya está? ¿Este es el nombre de la niña?

No tiene sentido, vale.

Un momento, no tiene sentido... - ¿Lo miro?

Que sea Lluïsa, por favor.

No me lo creo, no puede ser.

¡No es verdad!

¿Va en serio o no?

Es que no estoy de acuerdo, esto es una subnormalidad.

Zoe.

Se tiene que llamar Zoe, Lluís.

Venga, dame un besito.

En los análisis te salió el azúcar alto.

No nos vamos a casar, pero arreglaremos los papeles.

Sí, arreglaremos los papeles.

Qué romántico, ¿no?

Si tú no te quieres casar.

No me quiero casar, pero no es que no quiera una boda,

es que no creo en la institución del matrimonio.

Con boda o sin boda, es importante tenerlo todo bien atado.

Sería muy irresponsable no tener los papeles en regla

por si pasa algo, que no tiene por qué, pero...

¿Ah, sí? ¿Sois doscientos?

¿No estáis casados?

Lleváis muchos años y no os habéis casado.

Que eso que dices...

- ¿Estás bien? - Estoy bien.

- ¿Te has manchado? - No, estaba vacía.

No tiene sentido, ¿no? Es completamente contradictorio.

Estoy de broma, Lluís. Nos podemos reír, ¿no?

Sí, nos podemos reír, pero es un tema serio.

Lo de los papeles hay que hacerlo. - Pero yo no me quiero casar.

Coge el trabajo que quieras, pero no puedes obligarme a casarnos.

¿Puedes llevarte esto? - Sí.

Qué llanto tan grande traigo

Dentro de mi pequeño cuerpo

Qué rayo de fuego que siento

Dentro de él

Qué fuerte sopla el viento

Esta noche suave

Qué cosas tan extrañas

Pasan cerca de mí

¿Qué pasa aquí donde yo estoy...

Que tengo regusto a nada?

Ah, ¡la vida!

Todavía espero tanto de ti

Que esperando muero contigo

Todavía espero tanto de ti

Por favor.

Me he enganchado aquí.

Me he enganchado aquí.

Por favor.

Parece que estés borracha. - No, no estoy borracha.

- ¿Seguro que no has bebido nada más? - No, pero he pillado farlopa. ¿Quieres?

- Venga. - Mira.

- Con eso no bromees. - Tranquilo.

¿Quieres parar?

Es que no tengo fuerza.

- Pues para, vamos a dormir. - Lluís, mira.

No vamos a dormir, porque soy la Pachamama de la vida.

- Bájalo un poco, Vir. - No quiero bajarlo.

Se te caerá...

en el pie.

Así me gusta.

A ti te gusta.

Estás muy guapa.

- Ah, ¿sí? - Sí.

No, Vir, baja, baja.

Bájate de ahí. Vir, en serio, bájate de la silla.

Baja, va, joder.

Estás tontita hoy, ¿eh? - Así me gusta mucho.

Un poco más arriba.

Estaría bien verte feliz sin la copa de vino.

¿Crees que aún me dura la copa de vino?

- No sé. - ¿No sabes?

¿No puedes entender

que hacer o vivir lo de antes me hace estar contenta?

- Sí. - Eres tan desagradable cuando quieres...

No, digo que sí, estoy contento de que estés contenta.

- ¿Pero? Porque siempre tienes un pero. - No, está bien que estés contenta.

Venga. - Da igual, Lluís, déjalo estar.

De verdad, no entiendes nada. ¿Sabes qué?

Me tomaré todas las copas de vino que me dé la gana, ¿me entiendes?

Todas.

No hace falta que sufras por eso. ¿Por qué sufres por eso?

Porque no es bueno.

No me tomaré más.

Es la primera que tomo en siete meses de embarazo.

Hacía mucho que no estaba así.

Pero nos lo hemos pasado bien y nos hemos reído de camino a casa.

- Sí, muy bien, ¿y una vez en casa qué? - Te has subido a una silla.

Qué pesado con la sillita. Pues mira...

Una puta sillita, mira lo que hago.

Hale, otra silla. ¿Qué problema hay por subirme a una silla?

Ahí hay cuatro, a ver qué tal. - Vas descalza, no hagas el imbécil.

No hago el imbécil.

Ven aquí. Mira.

Mira, el pino puente voy a hacer. - Vir, baja, cuidado.

Si tienes cojones, salta.

Verás cómo cojo un táper, como cada día. ¿Cuántos quieres?

¡Joder, ya está!

No controlas una mierda.

Si me caigo es sin querer. ¿Crees que quiero caerme?

- No. - Vale, ¿de qué hablamos entonces?

De algo que no pasa si no te subes.

¿Crees que no voy con cuidado? - Vale, sí.

Pues ten cuidado, no he dicho nada. Perdón, ya está.

Si vas borracha tienes menos equilibrio.

¿Me lo dices de verdad?

¿Me lo dices en serio?

¿Así defiendes tú en los juicios? No me extraña que no ganes ni uno.

¿Qué?

¿Qué?

Qué hija de puta.

- Hola, dígame. - Hola.

Mira, vengo a recoger esto. Lo traje hace 15 días.

Sí, es verdad.

Mira, el original. - Muchas gracias.

Tu copia.

Oye, no puedo ir a cenar hoy.

No, hora y media como mínimo.

Hora y media o dos.

No, lo siento.

Ahora, más fuerte.

Fuerte.

Vale, más fuerte.

Sigue así.

Así, muy bien.

Más fuerte, más fuerte.

Vale.

Ya se ve la cabeza.

Empuja un poco. - Vale.

Venga, ya está.

Vale, vale, continúa.

Vale, continúa.

Continúa, continúa, continúa, aunque no tengas ganas.

Venga, más, más, más, ahora no pares.

Más, así, muy bien, perfecto.

Un poco más, un poco más.

Un poco más fuerte.

No empujes ahora que tiene la vuelta del cordón.

Ya no se me escapa.

Muy bien.

Hola.

- Tiene el pelo muy rizado. - ¿Cómo?

Que tiene el pelo muy rizado.

La niña está muy bien.

Oye...

Ayer discutimos, pero es normal que las parejas discutan.

O sea, que no te asustes.

Al contrario, no te fíes nunca de la gente que no discute.

Tú y yo también discutiremos.

Por alguna cosa que harás o que haré.

Pero nos perdonaremos y todo estará bien,

porque nos queremos.

Bueno, todavía no nos queremos, pero nos vamos a querer.

¿Qué piensas?

Ya sabes lo que pienso.

Lo encargarías en Amazon y ya lo tendríamos aquí, ¿no?

En pleno siglo XXI y con el pánico que tienes al dolor,

sufrir por sufrir es absurdo.

Ya.

Pero eso es cosa mía, ¿no?

Sí, sí, eso es cosa tuya,

siempre has dejado claro que es cosa tuya y que yo no entiendo.

Llevo todo el rato intentándolo, pero yo no puedo saber cómo te sientes.

La pregunta es si quieres saber cómo me siento.

Pero si te lo pregunto constantemente.

Eres tú que no te mojas. - No, yo sí que me mojo y opino.

Pero hacemos lo que te da la gana, como el parto.

Si hiciéramos lo que me diera la gana, pariría en casa.

- Poniéndola en peligro. - Toda la vida se ha parido en casa.

Y toda la vida ha muerto gente en casa.

Yo te apoyo con esto del parto natural, pero es que no...

No sé si es bueno que veas eso.

¿Ves? No te das cuenta, ¿no?

Pones un tono paternalista que no hay quien lo aguante.

De verdad. - Yo no pongo ningún...

¿Ya está? ¿Ya no hablamos más?

¿Ya no se argumenta nada más? Para ti es sí o no.

Es que es inútil.

Es inútil discutir porque nunca admites nada.

¿Qué quieres que admita?

¿Que me saca de quicio que aceptaras ese trabajo de mercenario

solo porque tienes miedo

y eres incapaz de esperar para solucionar las cosas juntos?

¿O que diga que soy poco realista

porque no entiendo por qué tenemos que convertirnos en adultos aburridos

solo por tener una hija?

Vete a la mierda, Lluís.

Lluís.

¿Qué necesitas?

No sé, sentir que no lo hago todo mal.

No lo haces todo mal.

- ¿No? - No.

Es que nos está costando mucho entendernos.

Sí.

Y yo estoy muy cansado, demasiado.

Ya.

Yo también estoy muy cansada.

¿Qué quieres decir?

Nada, que los dos estamos cansados, ¿no?

¿No me quieres decir lo que piensas?

¿Qué piensas tú?

Nada.

- ¿No quieres que lo hablemos? - Sí.

Pero es que no sé...

No sé si sirve de algo que lo hablemos.

A lo mejor no es cuestión de entendernos.

Quizá es que no somos capaces de ponernos de acuerdo.

Si no estoy sufriendo, si no estoy llorando o triste

parece que no me creas.

No, yo no necesito verte sufrir, necesito ver que te pasa algo.

A mí me pasan cosas, Vir, me pasan muchas cosas.

Pues no las sabrás compartir, las pensarás demasiado.

Seguramente. Tú las piensas tan poco que he de compensarlo.

¿Sabes qué pasa? Si pones esa cara neutra de mimo

yo no puedo saber lo que te pasa, no puedo estar dentro de ti.

Eso, fuma, venga.

Yo te doy mi opinión, otra cosa es que no te guste.

A ver si lo entiendo: te quejas de que no expreso lo que me pasa,

ahora, cuando me expreso, no te gusta lo que expreso, ¿es eso?

No, digo que tú tomas todas las decisiones a tu puta bola.

Y tomas decisiones por mi bien pero sin contar conmigo.

Bastante curioso, ¿no? - Entonces hacemos lo mismo.

Tú tomas decisiones unilateralmente también.

- No, Lluís, yo las consulto. - No, tú no consultas nada.

No, no. Tú expresas lo que te pasa.

Eso no es consultar, haces lo que te sale del nabo.

La diferencia es que tú te expresas y haces lo que te sale del nabo.

Y yo lo hago y luego lo digo, pero me he pensado las cosas más que tú.

Me la pela lo que pienses o dejes de pensar.

Me da absolutamente igual, a ver si lo entiendes.

El problema no es este, sino que vas a tu puta bola.

Me entero de todo lo que te pasa de rebote,

sin decirme absolutamente nada.

- Vale, Vir. - Y no... ¿Vir, qué?

Además, te consulto las cosas o te pongo en entredicho

y te pones como un machirulo, tío.

Que no me da la gana, Lluís. ¿Sabes qué pasa?

A lo mejor no nos apetece compartir la vida con alguien así.

Porque no nos apetece.

- ¿De quién hablas? ¿De ti y de mí? - No, de mí y de la niña.

¿De verdad crees que es lo mejor que nos separemos?

Yo quiero estar cuando nazca.

Ya lo sé, Lluís.

Es tu hija.

Estás exactamente igual que hace una semana.

¿Y eso qué quiere decir?

Si el jueves no has parido, tendremos que provocarte el parto.

La niña ya pesa bastante y no podemos esperar más.

¿Y por qué no puedo dilatar de manera natural?

Sí que puedes, hasta el jueves tienes tiempo.

Si no, ponemos oxitocina.

Y si la oxitocina no funciona,

tendremos que hacer una cesárea.

¿Y podemos hacer algo para intentar dilatar de manera natural?

Podéis andar mucho, que va muy bien, y tener relaciones sexuales.

Es una manera de estimular a la niña para que se coloque y empiece a empujar.

Ven.

¿De verdad crees que es el mejor sitio para caminar?

¡Hombres y mujeres, mujeres y hombres!

¡Niños y niñas! ¡Todo el mundo necesita una rosa!

Venga, va, una rosa, cómprale una rosa.

Mírala, si lo está deseando. Tiene una carita...

Venga, una rosa.

- ¿Cuánto es? - Tres cincuenta.

Tres cincuenta. Muchas gracias.

- Gracias. - A ti.

- Gracias. - Adiós.

Adiós.

¡Rosas para todos, hombres y mujeres!

- ¡Niños y niñas! - ¡Rosas solidarias!

¡Los hombres también quieren rosas! - ¡Rosas solidarias!

Me dices que nuestro amor Fue como un niño

Que das tu corazón A los días que vendrán

Perdido y sin norte Espejo de cosas viejas

Me dices que nuestro amor Termina en las estrellas

Me dices que nuestro amor Solo fue el primero

Que otro brazo más fuerte Te abrazará mejor

A punto de ser recuerdo Luz de flor tomada

Me dices que nuestro amor No sabe encontrar la vida

Me dices que llore si quiero llorar

¿Estás cansada?

Hay que caminar, Lluís.

Hay que caminar.

No puedes comprender

Como el dolor dura para siempre

Si se hace canción

Me dices que nuestro amor Era un pájaro herido

Tiembla en tu corazón Sueña en mi pecho

Amiga de la muerte Camino de vela blanca

La luz de nuestro amor Es una flor que se cierra

Vir, ¿nos vamos?

A lo mejor ya se ha colocado bien.

La quiero parir, quiero que salga de mí.

No te preocupes, Vir.

- Quiero sacarla yo. - Y lo harás.

Tiene que ser así, Lluís, ¿me entiendes?

Quiero sentir cómo baja, cómo aprieta, cómo aprieto,

cómo respira, cómo respiro.

Quiero que salga de mí.

Y la quiero sacar así y ponérmela aquí, así.

Así.

¡Lluís!

¿Qué?

- ¡Ven! - Voy.

¿Qué?

Son mías.

- ¿Has tenido contracciones? - ¿Qué?

- Contracciones, ¿has tenido? - Alguna he tenido esta mañana, sí.

- ¿Y por qué no me has despertado? - Pues no sé, Lluís, no sé.

Están limpias.

- Venga, vamos al hospital. - No, no, al hospital no.

No, hombre, no, aún tienes que dilatar.

Hay mucho tiempo para ir al hospital.

Todo será más fácil y quizá podamos evitar la epidural.

Date una ducha, relájate y ya está.

- Voy a hacer café. - No, yo hago el café.

- ¿Por qué tú? - Porque lo hago yo.

Y come algo, en el hospital no te dejarán comer nada,

así que come algo ahora. ¿Qué quieres?

Un dónut.

- ¿Un dónut quieres? - Dos dónuts.

Que Zoe ya está aquí, que viene hoy.

O mañana.

O mañana.

Aún estamos a tiempo de que se llame Lluïsa.

Qué fuerte, qué fuerte.

Estás muy tonto, ¿eh?

Ya está.

Estoy muy cansada.

- Ya está, ya verás. - No sale.

No sale.

Ya queda poco, Vir, todo va bien.

- Ve a llamarlo ya. - No puedo, Vir.

Que sí que puedes, sí que puedes.

Oh, Dios, otra vez.

- ¿Quieres esto? - No.

Intento que no.

Me duele mucho ahora.

¿Sí?

Bueno, veo que estás muy cansada.

Antes no estabas así,

el dolor aumenta la progresión del parto.

Es normal al ser el primero, puedes ir un poquito más lenta...

- Claro. - De lo habitual.

Los latidos son normales, sigue a 140.

¿Se mueve? ¿Notas que se mueva?

Muy bien.

Ahora mismo nada nos hace pensar que haya problemas.

Vale.

- ¿Vale? - Vale.

De todos modos veo que el dolor cada vez te está limitando más.

- Sí. - Vale.

¿Quieres que intentemos bajar un poco el dolor?

Lo que te comentaba antes de respirar un poquito de gas.

- Sí, quizás sí, ¿no? - ¿Sí?

- Es que no puedo más. - Que sí que puedes.

¡No puedo más!

¡Esto no se acaba nunca!

Respira, respira.

¿Me pasas eso?

¿Tú crees que no baja porque lo sabe?

Pruébalo, en serio.

- ¿Y si me pilla el señor ese? - Yo te tapo la puerta.

¿Es así?

Que viene, que viene.

Sí.

- Hola, Vir. Mira, vengo con la doctora. - Hola.

Muy bien.

Unos guantes, por favor. - Sí.

De los que no tienen talco.

Te saco eso. - Vale.

Ponemos las piernas aquí, ¿vale?

Aguanta, ¿sí?

Respira.

- Esto va en serio ya. - Es que no puedo descansar.

Ahora sí.

No puedo.

- Ya viene, ¿eh? - Sí.

Venga, pues coge aire.

Venga, llénate, por la nariz.

Cierra la boca y empuja fuerte.

Muy fuerte, muy fuerte, muy fuerte. Mírate el ombligo.

- Vas muy bien, muy bien. - Venga, va, va, va.

Cuando ya no puedas más, suelta todo el aire.

Muy bien. Y vuelves a cogerlo.

Aprovechemos la contracción. Muy fuerte, muy fuerte, muy fuerte.

Venga, va. Muy bien.

Muy bien, Vir. Descansa, respira.

Bueno, yo creo...

Bueno, yo creo que hay que hacer una cesárea, chicos.

Sí, porque llevamos muchas horas, la evolución ha sido lenta,

la dilatación ha sido tórpida

y llevamos cuatro horas sin dilatar nada,

así que yo creo que... - Intentemos...

Podemos esperar más, o sea, no sé.

Habitualmente, cuando el proceso de dilatación es correcto,

hay una velocidad a la que hay que dilatar.

Vir ha ido más lenta pero ha ido progresando.

Pero claro, ya llevamos cuatro horas que no ha dilatado nada,

y habitualmente cuando llegamos a las cuatro horas,

con buenas contracciones como las que tiene ella

y no se produce dilatación, es motivo para hacer una cesárea.

Se considera que el parto no está evolucionando correctamente.

- ¿Ella está bien? - El bebé está bien, ¿vale?

Lo que pasa es que llega un momento en que hemos de tomar una decisión.

La bebé está colocada de una manera que no es la mejor

para bajar por el canal de parto,

y llega un momento que, pasado este tiempo,

si no dilatamos poniéndote oxitocina,

haciendo todas las maniobras que hemos hecho

para que el parto progrese,

tenemos que tomar esa decisión.

No le pasa nada importante, no es para correr, no es nada urgente,

pero el bebé también empieza a cansarse del proceso.

- ¿Se podría esperar un poquito? - Lluís, está bien.

Está bien, de verdad. Está bien.

- Lluís, ya puedes pasar. - Sí.

No puedes meter la mano aquí.

Vale, ¿empezamos? - Adelante.

¿Preparados? ¿Ya? ¿Sí? Bisturí.

¿Qué hacen?

Todo bien.

Vale, bisturí eléctrico.

¿Tú notas algo o no?

No, noto que están como aquí dentro, pero no, no siento nada.

O sea...

- Si te molesta, dímelo enseguida. - Vale.

¿Bien?

- Ya queda poquito. - ¿Sí?

Ahora abriremos la matriz.

Bueno, pues a ver qué cara tiene.

- ¿Cómo se va a llamar el bebé? - Zoe.

Apriétame un poco de la visera.

Muy bien, tiene poco pelo.

- ¿La ves? - No.

Bajamos el telón.

Sobre todo, no metas las manitas, ¿eh?

- Mira, ¿lo ves? - Ostras.

- Vaya gordi. - ¿La veis?

Sí.

Ay, pobre.

Venga, sí.

Madre mía, qué grande.

¿Dónde está?

¿Dónde está?

Espera, que se lleva las tijeras.

- Se llevaba las tijeras. - ¿Qué?

Hola.

Hola.

QUE TU VIDA

SEA TAN PRECIOSA

COMO LO FUE

PARA NOSOTROS

TU PRIMER

DÍA DE VIDA

Vir.

Ya está, ya está.

¡Vir!

¡Vir, venga! - Estoy durmiendo.

Ya, pero venga, despierta, que tiene hambre.

Cógela tú.

Yo la cojo si quieres, pero quiere teta. ¡Venga, Vir!

¿Y cómo sabes lo que quiere?

Siempre que llora así es que quiere mamar.

Ha estado mamando toda la noche, Lluís.

Ya lo sé.

Pero no sé, cuando ella duerme, descansas tú.

Ya está, Zoe, ya está.

¿Quieres?

Sí.

Desayunaré en el comedor, le doy de mamar ahora.

Pásamela.

Ya está.

Ya está.

Ya está.

Tienes hambre, ¿eh?

Ya está.

Ya está, Vir.

Ya voy, ya voy.

Qué calor.

Venga.

Adiós.

- ¿A qué hora volverás? - No muy tarde.

¿Puedes comprar toallitas y papel higiénico, que no queda?

Sí, si cuando salga está abierto, sí.

¿Vale?

Adiós. - Que vaya bien el día.

LOS DÍAS QUE VENDRÁN

Traducción: Víctor Ortuño Subtítulos: Bbo Subtitulado

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