Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
No sé quién es. No la conozco.
¿Por qué crees que fue ella la asesina?
He estado horas reconstruyendo cómo estaban sentados todos.
Y esta mujer me sobra.
¿Sabes que te pueden invalidar la defensa
si saben que estamos hablando de esto?
Estamos hablando de mi hermana.
A la que estoy intentando meter en la cárcel.
¿Viste a tu ex? Nos va a ayudar.
A ver si es verdad, que conozco a los de su clase.
César, ¿se te está yendo la olla?
Somos la acusación particular. Defendemos a Jaime.
¿Jugando a los detectives con la acusación particular?
Muy profesional. Me duele
que confíes más en tu exmarido que en mí.
Te aseguro que estaba vivo cuando lo dejé.
Pero sí repitió un nombre varias veces.
Iker.
¿Tú sabes si Jaime conocía a algún Iker?
No lo sé. ¿Por? Porque lo nombró
unas cuantas veces antes de morir, cuando estaba hablando por teléfono.
(Barullo)
- Los postres de la 15, por favor. - Vale.
- Estoy con mi amiga abogada. - Vale.
Permiso.
Vaya pinta. Tienes un don.
Tú que me ves con buenos ojos, amiga.
Ahora solo falta que Joan, el chef,
piense lo mismo que tú y me deje crear mis propios platos.
Tiene más ego que una estrella del rock.
Oye, hacía mucho que no te pasabas por aquí.
Ya, es que se me hace raro venir aquí sin César.
Celebrábamos todos aniversarios aquí en el Martorell.
¿Él sí ha seguido viniendo?
Vino una vez a cenar. Con su novia.
Me lo puedes decir.
No pasa nada, Ana. Ella es guapa.
Muy alta... Y también muy borde.
No volvieron a venir.
Yo creo que a César
se le hacía raro estar aquí con otra mujer.
Ay, perdona.
(Teléfono)
El deber me llama.
Joan lleva toda la mañana pesadísimo.
Nada. Chao.
Amanda. Hola.
Hola. Soy Claudia, encargada del restaurante.
Encantada.
(CARRASPEA)
Bueno, pues muchas gracias
por echarnos una mano con el pleito con Hacienda.
Ana te puso por las nubes. Sí,
he estado revisando las facturas y me temo que Hacienda tiene razón.
El aire acondicionado, el suelo radiante del despacho,
los purificadores de aire...
Si Joan utiliza todo eso como uso personal,
no se puede deducir. Otro capricho innecesario de Joan.
Como lo de los uniformes nuevos. Yo,
si queréis, puedo hablar con él y explicarle la situación.
Muchas gracias. Aunque dudo que te haga caso.
Ana.
- Ahora no puedo. - Es urgente.
Necesitan a Joan en el comedor
y los camareros tenemos prohibido entrar en su despacho.
- Imposible. Está trabajando en su nueva obra.
Está prohibido molestarle.
Órdenes de Claudia.
(Grito)
¿Qué ha sido eso?
A ver, chicos, por favor. Paso.
Perdón. Perdón.
Está muerto. Joan está muerto.
- Ana, ¿qué has hecho? - Nada. Estaba así cuando entré.
Os lo juro. Solo quería ayudarle.
Hay que avisar a la Policía.
La muerte es muy reciente.
El cadáver todavía conserva el calor y aún hay rigor mortis.
Muy bien.
Lo que te gusta un salado. Arturo,
no tenéis ninguna prueba contra ella.
Ah, ¿no? Tenía las manos encima del cadáver.
- ¿Te parece poca prueba, abogada? - Para intentar ayudarle.
Una sospecha no es suficiente para detenerle y lo sabes.
He hablado con el personal
y me han dicho que discutieron anoche.
- Joan era muy exigente con sus empleados.
Con todos.
- Sois unos inútiles. ¿Es que no tenéis amor propio?
¿O queréis que este servicio sea un fracaso?
(TODOS) -No, chef.
- Os recuerdo que han pagado 200 euros por menú.
Y nuestro trabajo, nuestro deber, es no defraudarles.
- Sí, chef. - Quiero magia. Quiero amor.
Quiero que os dejéis la piel.
Ana, te quiero en base.
Me voy a mi despacho y no quiero que nadie me moleste.
- Cuando Joan estaba de malas, se pasaba las mañanas enteras
encerrado en su despacho y desde aquí nos echaba la bronca.
Si no me creen, pueden mirar mi tablet.
Llevaba toda la mañana mandándome mensajes
con órdenes de todo tipo.
¿Queda claro?
Cualquiera de los empleados tiene motivos para asesinarle.
Joder.
Muy bien.
Les vamos a tomar declaración en los próximos días.
Así que les pido, por favor,
que no abandonen la ciudad y estén pendientes del teléfono.
- ¿Significa que estoy detenida? - No,
de momento.
Por muy buena cocinera que sea tu amiga,
me parece que lo tiene bastante jodido.
Ana es incapaz de matar a nadie.
La conozco muy bien desde el colegio.
Sí, es lo que se dice siempre.
Y el Joan Martorell este
no anda precisamente falto de enemigos.
Bueno, yo hago arte.
A mi equipo solo le pido la excelencia.
Yo sé que pido mucho.
No todo el mundo está preparado para esto.
En mi cocina solo entra la gente
que está dispuesta a hacer sacrificios.
- No entiendo, parece majísimo. - Se lo puede permitir.
Su restaurante es una experiencia.
- Sí, pagar 200 euros por el cubierto es toda una experiencia.
- Desde luego. Vamos. - Eso es una idiotez.
Una experiencia venir a mi casa a comer tortilla de patata.
¿Podemos dejar los debates culinarios, por favor?
Tenemos que adelantarnos y ver cómo ayudamos a Ana
antes de que la detengan. Hay que buscar más sospechosos.
Vamos a analizar las coartadas del resto de los empleados.
¿Quién más podría ser el asesino?
(VÍDEO) "Tarde o temprano voy a tener que acabar con él
- porque esto ya no puede continuar. - O él contigo."
Vuelve a poner eso.
Con Joan Martorell siempre hemos tenido esta cosa de que...
yo creo que él ha envidiado siempre mi talento.
Y creo que tarde o temprano voy a tener que acabar con él,
- porque esto ya no puede continuar. - O él contigo.
Bueno, yo espero que no,
porque todo esto es una broma.
No hablo en serio de matarle, pero vamos.
La rivalidad entre Joan Martorell e Iñaki Aristegui es legendaria.
Hace años fueron alumno y maestro.
Los dos se han amenazado por haberse robado recetas.
¿Y crees que esa razón es lo suficientemente poderosa
como para matar?
En el mundo de la alta cocina, desde luego.
Pero los dos han compartido algo más que fogones.
(Risas)
Pero eso es fantástico.
¿Que la mujer de Aristegui
le engañara con su rival es fantástico?
Es una razón más que profesional.
Creo que acabamos de encontrar al principal sospechoso.
Pero eso es imposible, Amanda.
Nadie lo vio entrar o salir.
Es lo que tenemos que averiguar.
Cómo lo hizo posible.
He hablado con Ana y me ha dicho
que la mujer de Aristegui estuvo liada con Joan Martorell.
Es el móvil perfecto. ¿Es que no lo veis?
Imposible. El forense ha confirmado la hora de la muerte de Martorell.
Aristegui estaba en ese momento en televisión en directo
presentando su nuevo menú.
- Puede que no lo hiciera él y se lo encargara a un tipo,
un sicario o algo así. No, no.
Los asesinos que tienen motivos tan viscerales
no tienen problema en mancharse las manos.
Pero es imposible. ¿No has escuchado a Carlota?
Como no sea capaz de teletransportarse.
Puede ser un falso directo.
No perdemos nada por ir a hablar con él.
¿Puedo ir yo?
Es que a mí me encantaría ir a su restaurante, la verdad.
- Sí, a comer un bocadillo de calamares
te voy a llevar yo. Ni de coña vais a ir vosotros dos.
Decidido. Hablamos con Aristegui. Reserva para mañana.
Que no. Reserva para mañana.
Hoy tengo una cita a la que no puedo faltar.
1, 2, 3, 4.
Ya. Ya. Muy bien.
Dos segundos más que la semana pasada.
Vamos progresando. A dos segundos por semana
voy a ser una vieja cuando me puedan dar un abrazo.
Ya no te digo para otras cosas. Ya sabes el tratamiento.
Si no puedes soportar el contacto físico,
la clave es la exposición gradual. Ya.
Poco a poco.
Ayudaría que practicaras con otras personas,
familiares, amigos.
Sí. Sí.
No prometo nada.
Pero lo intentaré.
¡Boom!
¡Boom!
¡Boom!
Casi boom.
- Sí, hombre. Te has quedado lejísimos.
Casi, casi.
Coño.
- Que me cierran y no llego. - ¿El qué? ¿El registro?
¿Qué registro? Quinielas.
(Teléfono)
- Dos. Dos. - ¡Mierda!
- ¿Qué pasa? - La DGT. Una multa.
¡Joder! Si no recuerdo haber cogido el coche estos días.
- No, no, no, no cliques. No cliques, que es un timo.
Que si clicas en el enlace te hackean todo el móvil.
- Que le pasó a uno de mi barrio. - Ya he metido la clave.
- Pero ¿ahora qué hago? - Mierda.
Vale, vete llamando al banco y yo te bloqueo la tarjeta.
Daniela.
No sé cómo no te rompes la espalda.
Pensaba que hoy retomabas las clases.
Todos mis alumnos me han fallado.
Supongo que tener una asesina como profesora de yoga
no les ayuda a relajarse.
Pues yo tampoco traigo buenas noticias.
Uy. ¿Qué? ¿Te acuerdas de lo que te conté?
Sí. Que antes de que lo mataran, Itziar,
la exnovia de Jaime, le escuchó hablar por teléfono
con alguien acerca de un tal Iker.
He estado repasando clientes, amigos de Jaime,
compañeros que tuvimos en el trabajo.
Es que no encuentro a ningún Iker.
A mí tampoco me suena nadie con ese nombre.
No sé. Hay piezas de la historia de esta mujer que no me encajan.
Bueno, normal. Y tampoco me fiaría mucho de una mujer
que está tan obsesionada con su exnovio.
Ya.
Bueno, basta ya de malas noticias.
Suficiente tengo con no tener alumnas.
Ven conmigo.
¿Adónde?
¿Seguro que no quieres?
No.
No hay pena que no quite un buen helado.
Oye, cuéntame cosas. ¿Qué tal con la terapia?
Bueno. Regular. Me ha mandado unos deberes.
Tengo que ir dejando que me abracen, dar la mano.
Contacto humano. Vaya. Suena bien.
¿Y algún candidato para hacer los deberes?
No lo digas con ese tono. ¿Qué tono?
Bueno.
¿Gabriel?
¿Gabriel? Que no, por favor. No, no, no, no.
¿Por qué? Porque no. Daniela, es mi jefe.
Tiene porte. Es guapo. No sé. No, no, no, no.
No tenemos nada que ver, Daniela.
No, no. Tranquila.
Tampoco te pongas así. No te enfades.
Oye, que no lo decía... Que no lo decía de verdad.
Ya lo sé.
Si no es eso.
¿Qué es? ¿Qué pasa?
Que le echo mucho de menos.
Y además que no paro de pensar: "Y si me condenan,
y si acabo en la cárcel".
No voy a dejar que eso pase, Daniela.
¿Sabes lo que necesito? Un buen abrazo.
Y a mí lo que me gustaría dártelo.
Pero entonces no se me ha cargado nada en la tarjeta.
- No, no, ya estaría todo cancelado. - Vale, vale.
Muchas gracias.
- Joder. Bueno, gracias a ti. - ¿Por qué?
Rafa, ¿qué tal las quinielas?
- No, las quinielas bien. Creo que esta semana me tocará.
¿Ha venido Amanda?
- No, no está Amanda. ¿No ves que no está?
- Es que tenía que enseñarle esto. Mirad.
Mira.
"Lo importante es juntar los dos."
- ¿Qué estamos viendo? - Eres un puto genio, Rafa.
Las cuerdas.
Es la misma cuerda.
- ¿No te acuerdas las fotos que nos pasó Carlota de la Policía?
- Mira. "Ya lo tenemos."
Hay que llamar a Amanda.
No sé qué hacemos aquí.
No, no, no. Ella no. Gracias. Gracias.
Oye, mira, tus corazonadas suelen funcionar.
No te digo que no, pero con Aristegui estás patinando.
Vamos a centrarnos en la gente que había ese día en el restaurante.
No, lo que hay que buscar son elementos acusatorios.
Sé que los tiene. Lo que hay que hacer
es centrarse en tu amiga Ana, en demostrar que es inocente.
O probar que él es culpable. El resultado es el mismo.
¿Y qué es lo que vas a hacer?
¿Decir que has visto los vídeos en los que se ve lo bien
que utiliza el cordel para la carne?
Mira, mira, mira, mira.
Aprendió de mí muchas cosas.
- Hasta que el alumno superó al maestro.
- Bueno, todos somos maestros de todos.
Está fingiendo.
¿Por qué lo dices? Por su lenguaje corporal. Míralo.
En homenaje a una de sus últimas creaciones
en el menú, curry de guisantes verdes.
Se frota las manos. Los hombros tensos.
No para de frotarse las manos y los hombros tensos.
Yo espero, Amanda, que tengas algo más que esto
para demostrar que tu amiga no es la principal sospechosa.
Muy bien.
Las verduras para la señora y la carne para el caballero.
Cuidado con el plato que está caliente
para mantener la temperatura de la carne.
Buen provecho. (AMBOS) -Gracias.
Venir a un restaurante de cinco tenedores
y pedir una parrillada de verduritas.
No tengo mucho apetito. Algo ligero está bien.
Esta carne tiene una pinta.
Vamos a hablar con él. No, que se queda fría.
Se va a quedar fría.
Gracias.
Oye, oye.
De verdad que...
No. Sí.
Muy buenas, chef.
Disculpad, pero aquí dentro no se puede estar.
Solo necesitamos hablar un momento con usted.
¿Son periodistas? Abogados.
Disculpe, pero no necesito ninguno.
Bueno, por ahora.
La mañana del asesinato.
¿Nos podría decir dónde estaba? ¿Y eso qué tiene que ver conmigo?
Bueno, usted es el único
que lo amenazó varias veces y en público.
Miren, yo podría llamar a la Policía y echarles de aquí a patadas.
Pero no lo voy a hacer. De hecho, vamos a atajar esto de inmediato.
A ver, equipo, atentos.
¿Dónde estuvimos la mañana en que mataron a Joan Martorell?
Desde las 13:00 del mediodía. (TODOS) -Aquí.
Vaya.
¿Y qué van a decir si dependen económicamente de usted?
Mire, la mañana del crimen estuvimos grabando un directo
para la presentación del nuevo menú. Está grabado con fecha y hora.
"El que ha comido aquí alguna vez sabe
que a nosotros nos gusta trabajar
con el producto local y con la comida tradicional.
Y lo que hemos querido preparar para este nuevo menú son..."
Toda esta historia de la rivalidad entre Joan y yo
era lo que nos motivaba para superar al otro.
Él me hacía a mí mejor chef. Yo nunca le haría daño.
¿Y su mujer qué opina de Joan? Mire,
mi matrimonio estaba roto antes de que me engañara.
De hecho, Joan me hizo un favor quitándomela de encima.
Ya.
Si de verdad quieren encontrar al culpable,
yo les aconsejo que busquen entre los empleados de Martorell.
Este mundo es muy pequeño
y todos sabemos lo que se cuece en cada restaurante.
Ana Romero es muy amiga mía. Yo sé que es inocente.
¿La cocinera de Joan?
Razones no le faltarían.
La humillaba públicamente,
pero estoy seguro que hay más gente con otros motivos.
Perdón.
Vale. Perdón.
Esto está lleno. Sí.
Hola, Claudia. Hola, Amanda.
Hola. Hola.
No me esperaba que estuvieseis abiertos.
Bueno, Joan era la cara visible y la marca, pero la vida sigue.
Ya sabes que estamos en pleno pleito y no nos podíamos permitir cerrar.
Era esto o echar a la calle a 20 personas.
Bueno, imagino que habéis venido a hablar con Ana.
¿La aviso? No, no, no.
Hemos venido a hablar contigo.
¿Por qué?
Algo que se rumorea en el mundillo.
Por lo visto, Ana no es la única
que tuvo una bronca monumental con el jefe.
Sé que no llevas mucho tiempo siendo la encargada de esto,
pero nos han contado que intentaste convencer a Joan
para que te hiciese socia y él se negó en rotundo.
Solo mío.
Que te ninguneen así tiene que doler, ¿no?
Los rumores son solo eso, rumores.
Hasta que dejan de serlo.
Dejadme que os pregunte una cosa.
Antes os ha sorprendido que el restaurante siguiera abierto.
¿Queréis saber quién es el nuevo chef?
Venid conmigo.
Mirad por ahí, por favor.
¿No es curioso que la persona que encontró el cadáver
sea la más beneficiada de esta situación?
Es la única que puede sustituir a Joan.
Ana lo sabía.
Así que en cuanto pudimos reabrir,
jugó sus cartas y exigió su puesto.
- Claudia. - Sí. Voy.
Os tengo que dejar.
Pues esto sí que complica las cosas.
Porque de cara a la acusación,
ahora Ana sí que tiene un motivo para haber matado a Martorell.
(Teléfono)
Dime.
¿Que han hecho qué?
Daniela.
¿Y esa cara?
¿Has tocado a alguien?
Vengo por tu caso.
¿Qué?
La Policía ha concluido que no se encuentra la pluma
que falta para determinar el arma del crimen.
Y, por tanto, el juez ha dado por cerrada la fase de instrucción.
Mañana tenemos que ir al juzgado. Para, pero entonces, ¿qué?
Quiero decir que ya sabes que yo no entiendo de leyes y de derecho.
Cuéntamelo como si fuera una niña, por favor.
Que vamos a juicio, Daniela.
Te han acusado formalmente.
Habrá un nuevo juez y un jurado.
¿Un nuevo juez?
¿Y quién es?
Bien, gracias por venir.
Mi nombre es Paloma Martín y seré la jueza en esta vista oral.
Aunque creo que ya nos conocemos todos.
Les he convocado para fijar las fechas definitivas
de la vista oral que juzgará
si la acusada, Daniela Torres, es culpable.
(Teléfono)
¿Alguna duda? No.
Sí. Con la venia, señoría.
Nos gustaría expresar
que no ha habido fase intermedia y, por lo tanto, considerar...
Gabriel Ochoa, después de cómo se desarrolló el último juicio
en el que coincidimos,
déjeme decirle que en esta sala no voy a tolerar sus jueguecitos.
Y, señora Torres, me han hablado muy favorablemente de su evolución.
Espero que no se hayan equivocado
y que no sea necesario acudir a juicio con escolta.
No, ya estoy... Estoy bien.
¿Algún problema?
No, señoría. No.
Estupendo. Espero que estén a la altura de esta sala.
Si no hay ninguna duda, se levanta la sesión.
(Mazo)
(Alarma)
Amanda, siento que hayan cerrado la instrucción de tu hermana.
- Pero ya verás cómo ganamos el caso, Mandy.
Bueno, vamos a intentar evitar
que otra inocente acabe siendo juzgada.
Centrémonos en la chef. Sí, se acumulan los sospechosos.
Ana, la jefa de sala. Claudia.
No nos olvidemos de Aristegui.
Y dale. Que Aristegui no ha podido ser.
A menos que tú puedas demostrar que se aparece
por las noches como un fantasma. Mira,
creería eso antes que pensar que Ana lo ha matado.
Si tú lo has dicho.
Que Martorell trataba a gritos a sus empleados.
Que eran sus esclavos.
Mira, Barbie.
Aquí tienes.
Una recopilación de mensajes que le mandaba a los empleados.
¿Qué te parece? Un auténtico tirano.
Los quería pendientes de él 24 horas al día.
Seguro que no se sabía ni sus nombres.
Seguro. Sí, seguro que enviaba mensajes
fuera de jornada laboral, un viernes por la tarde
o de madrugada. Qué cabrón.
Y llevaba años sin subir el sueldo a sus empleados.
Pero ni un céntimo. Es inaceptable.
Y, claro, vas sembrando y luego recoges.
Alguno se cansó y zas. Gabriel,
están hablando de ti.
¿Qué pasa?
¿Decís que soy igual que el muerto ese o qué?
No, no, no. Igual no. Pero bueno.
Eres peor; por lo menos, con él aprendí a cocinar.
¿Será que no os he enseñado cosas a vosotros dos?
Sí. A saltarnos el código deontológico.
- Es verdad. Y a encubrir y revelar secretos a nuestro antojo.
- Allanar moradas. Ya está bien.
A mí no me desautorizáis en público.
El que no esté contento, que se vaya.
(BARBIE RÍE)
Barbie, menos risitas y coge el ordenador.
A sus órdenes, jefe. Siempre a sus órdenes.
Muy bien.
Paciencia.
Gabriel,
¿y no es más fácil despedirse de un trabajo
que intentar asesinar a un jefe que te humilla?
Pues eso espero.
Cariño. Sí.
De verdad, no sé ni en qué día vivo con tanto juicio.
Bueno, al menos han cerrado ya la instrucción en el caso de Jaime.
Aunque igual debería bajar un poco el ritmo.
César. Sí.
Tenemos que hablar. Vas...
(Teléfono)
¿Qué pasa?
No, nada, nada.
Recordatorio de cena de aniversario con Amanda.
Sí, es que...
Ella me ponía cada año un recordatorio
porque ya sabes que soy muy despistado.
Sí, ¿tanto como para seguir teniéndolo?
¿Sabes qué?
Lo voy a borrar. Mira. 1, 2, 3. Y listo. Ya está.
Amor, dime. ¿Qué me querías decir?
No es el momento. Hablamos cuando vuelva.
No me cuadra ninguno.
Todos en el restaurante tienen coartada.
Por eso creo... No sé cómo, pero Aristegui lo mató.
Ana no tiene coartada.
Amanda tiene razón. ¿Tienes algo?
¿Los horarios del Chiquipark? Ay, no. Perdona.
Si es que el niño me tiene todo perdido.
Billetes de avión y una reserva en un hotel de París
a nombre de Aristegui.
Para la próxima semana. Le van a dar el Premio Gautier.
Carlota, ¿qué tiene que ver con la muerte de Martorell?
Porque el premio era para él.
Pero claro, no se lo pueden dar, está muerto.
¿Para quién pasa el premio? Aristegui.
No digo nada. Lo digo todo.
El hotel y los billetes los reservó antes del asesinato.
Aristegui sabía que le iban a dar el premio
porque Martorell iba a morir, lo mataría él.
No quiero ser aguafiestas, pero
¿y si compró los billetes porque quería asistir a la gala?
¿Y ver ganar a su rival? No lo creo.
Lo único que digo es
que unos billetes no demuestran nada.
- Amanda. Ana, ¿qué pasa?
Acaba de llamarme la Policía.
Me han acusado formalmente del asesinato de Joan.
Tengo que ir a comisaría.
¿Voy a ir a la cárcel?
No, no, tranquila.
Voy a conseguir pruebas
para demostrar que Aristegui es culpable.
¿Cómo?
Gracias. Adiós. Buenas noches.
Amanda.
César, ¿qué haces aquí? Bueno, es que hoy es...
Bueno, era... Nuestro aniversario. Ya.
Sí. No han parado de saltarme alarmitas en el móvil
todo el tiempo en el juzgado. Sí, sí, las he escuchado.
A mí tampoco me han parado de sonar.
Siento mucho que hayan cerrado la instrucción de tu hermana.
No he podido pararlo.
Y, bueno, he llamado, me han dicho que estaba abierto,
sorprendentemente, teniendo en cuenta
de que acaban de asesinar al chef.
Así que... ¿Y tú has venido a cenar solo?
Sí. Bueno, es que Sara está de viaje y...
Y supongo que soy un hombre de costumbres como tú.
¿No?
Yo llevo el caso del chef.
Sí, intento defender a la cocinera.
¿Ana? ¿La que era amiga tuya? Sí.
Tengo que entrar ahí y encontrar alguna prueba que demuestre
que Iñaki Aristegui es el culpable. ¿Tú crees que ha sido él?
El chef famoso. El que sale en la tele.
Sí. Tiene una coartada perfecta.
Cuatro ojos ven más que dos. Si me quieres ayudar.
Una cena de aniversario con misterio.
Planazo.
Bueno.
Foto. Vale, vale, vale.
Ahora ya sé por qué esto sigue abierto.
Se ha convertido en un hervidero de curiosos.
Amanda, no sabía que ibas a venir. ¿Y con tu marido?
Es nuestra cena de aniversario. Felicidades.
Gracias. Y nuestra mesa de siempre.
¿Podemos pasar al despacho de Joan Martorell?
¿Lo primero dudas de mí y ahora me pides favores?
La Policía ha acordonado toda la oficina
y no puede entrar nadie.
O sea, que no. Bastante con que podemos seguir funcionando.
Mira, yo sé que tú quieres ayudar a Ana,
pero yo tengo que velar por el restaurante.
No. Buenas noches. Gracias. Buenas noches.
Que disfrutéis.
Necesito entrar en ese despacho.
Tengo que encontrar una prueba de que Aristegui estuvo aquí.
Sé que estuvo aquí.
¿Qué es lo que no has entendido de "no se puede entrar"?
César, no voy a pedir permiso. Espérame aquí.
Tú sabes que podrían invalidar todas las pruebas si te pillan.
Sí, claro. ¿Te has vuelto loca?
¿Tú qué me dijiste? Que todos cambiamos.
Perdone. ¿El baño? Aquí, a la derecha.
Gracias.
Vamos. Pero ¿qué haces tú aquí?
¿Que qué hago yo aquí? ¿Qué quieres que haga?
Me has dejado ahí esperando mientras juegas a los detectives.
La Policía ya ha registrado esto. Vámonos.
Que no. Ven, ven.
Mira, esto tiene que ser de su puño y letra.
¿Esto qué es? Es el libro de recetas de este hombre.
Sí. Leche de coco, caldo de pescado,
curry de guisantes verdes, piparras en vinagre.
¿Qué piparras es esto? Vámonos.
Que no, que tengo que registrar esto.
Chicos, ¿ha entrado alguien aquí?
¿Qué coño ha pasado?
Hola.
(Teléfono)
Me estoy volviendo loco.
(CHISTA)
Basta ya de jugar a los detectives. Ya está bien. Vámonos.
Se acabó la cena.
(Teléfono)
Lo que me faltaba. ¿Qué pasa?
Aristegui, que si no dejamos de difamarle, nos va a demandar.
Vaya. Y encima nos hemos quedado sin cenar.
Gracias por todo. No, no te preocupes.
Siento mucho que no hayas encontrado lo que buscabas.
¿Te llevo a algún sitio? No, no hace falta.
Ahora me pido un coche.
¿Seguro? Sí.
Bueno, pues que sepas que me debes una cena
de no aniversario y buscas tú el restaurante.
Chao. Adiós.
1, 2, 3,
4, 5, 6,
7, 8.
No puedo más.
Es un avance enorme, Amanda.
Cuando entraste por esa puerta, no podías ni ver
mis revistas desordenadas sobre la mesa.
¿Lo ves? Estás dejando de controlarlo todo.
Y eso es fantástico. No sé yo.
Creo que ha llegado el momento
de que hablemos sobre el origen de tu trastorno.
¿Qué pasó el día que se desencadenó tu TOC?
¿Por dónde empezar?
Me lancé encima de una jueza,
la misma que ahora tiene que juzgar a mi hermana, por cierto.
Yo llevaba el caso más importante de nuestro bufete
en ese momento y, bueno, ya sabes,
el éxito genera competencia, mucho estrés, responsabilidad.
Perdí el caso. Perdí también el niño que esperaba.
Y también perdí mi matrimonio.
Fue un día movidito.
¿Perdiste el hijo que esperabas?
¿Cómo te sientes respecto a eso?
No hay día que no piense si fue culpa mía,
si hubiese trabajado menos.
Si hubiese pensado que éramos dos en vez de uno.
Tal vez lo podría haber evitado.
Hace mucho calor aquí.
Sí, es que es calefacción central y se pone muy caliente.
No veas las facturas que pagamos.
Espera, que voy a abrir la ventana.
Caliente. ¿Cómo dices?
Me tengo que marchar.
Gabriel, tengo un plan.
¿Tienes el teléfono de la jueza de instrucción del caso de Ana?
Bien. Necesito que hagas una cosa.
Amanda Torres, ¿estás segura de esto?
Sí.
Terminemos con esto.
¿Qué está pasando, Amanda?
He pedido a la jueza la reconstrucción
del día del asesinato. Tú confía en mí.
Vamos. Vamos.
- Bien. Ana, vamos a necesitar que reconstruyas lo que pasó.
Yo estaba en la cocina
recibiendo mensajes con tareas que me asignaba Joan,
como cada día, entonces me dijeron que fuese a su despacho.
Y cuando entré por la puerta, me lo encontré tirado en el suelo
con la cuerda en el cuello.
- ¿Y entonces agarraste la cuerda con las manos?
- Se la quité para ver si estaba bien.
- Por favor, vamos a seguir tus pasos uno a uno.
Ahí está.
¿Qué hace usted aquí?
- Me han llamado del Premio Gautier para entrevistarse aquí conmigo.
Sí, ese he sido yo.
Lo siento, chef. Mire, esto ya me parece demasiado.
Voy a tener que pedir una orden de alejamiento.
O nos puede ayudar a reconstruir lo que pasó el día del asesinato.
- Letrada, yo no he autorizado que... - Estaba en pleno directo
desde las 13:00 del mediodía. Ya se lo enseñé.
Señora Aristegui, si está aquí, es porque he encontrado
pruebas más que suficientes que justificarán su arresto ahora.
Se acabó. No voy a permitir esta estupidez.
Voy a hacer que la inhabiliten por esto.
Señoría, si no estoy en lo cierto, yo misma me daré de baja
en el colegio de abogados nada más salir de aquí.
Bien.
Lo primero que me hizo dudar de Iñaki Aristegui
fue el tipo de cuerda que usaba en su cocina.
Es el tipo de cuerda común
que utiliza cualquier cocina de este país.
Pero luego llegaron los Premios Gautier en París.
Un reconocimiento que usted ansiaba.
Así que lo segundo que me hizo dudar de Iñaki Aristegui
fue descubrir que había reservado
un vuelo y un hotel en París
antes de que se conociese el fallo del jurado.
Un poco curioso, ¿no?
¿Este hombre ya sabía que el premio pasaría a ser suyo
porque Martorell iba a morir?
Y una tercera y última duda.
El suelo.
(TODOS) ¿El suelo?
El suelo radiante de este restaurante.
Verán, cuando fui al restaurante de Iñaki Aristegui
nos trajeron su carne...
Que, por cierto, tenía una pinta estupenda.
Nos insistieron en que no tocáramos el plato porque quemaba,
lo que suelen hacer para que la carne se mantenga caliente.
Pues eso precisamente es lo que usted hizo
con el cuerpo de Joan Martorell,
mantenerlo caliente para hacer creer que murió alrededor de las 13:00.
¿De verdad eso es lo que tienen contra mí?
¿Usted va a permitir todo esto?
Claudia, ¿le importaría ir al despacho y comprobar
si el suelo radiante estaba programado
para que funcionase en esa franja horaria?
Y de paso, si ve que hay una libreta con algo escrito a mano,
tráigalo también, por favor. Sí, claro.
Bien,
esto es lo que creo que ocurrió.
Harto de ver cómo Joan recibía premios y reconocimientos,
decidió que acabaría con él.
Así que estuvo viniendo al restaurante.
- Claudia. - Qué sorpresa.
- Un honor, chef. - El honor es mío.
Pero no solo vino a cenar.
Vino a observar el funcionamiento del restaurante,
los horarios, los comportamientos, los movimientos de los camareros.
Gracias.
Dile a Joan que me alegro mucho que os esté yendo tan bien.
Y cuando ya supo cómo llevar a cabo su plan,
encontró a alguien a quien cargarle el muerto.
A Ana, la cocinera.
Usted sabía que Joan tenía muchos enemigos entre los empleados.
Y eso le ayudaría a desviar las sospechas sobre usted.
Así que esa misma mañana se presentó en el local bien pronto.
Antes de las 12:00 solo estaba Joan.
Y mientras Joan estaba diseñando
una de sus nuevas creaciones secretas,
usted cogió la cuerda
y lo estranguló, acabando con su vida.
Después programó su cuenta
para que se enviaran mensajes a todos sus empleados
igual que lo hacía Martorell.
Pues comete usted un error ortográfico.
No coloca bien las comas.
Siempre se deja un espacio delante y otro detrás.
Joan Martorell los escribía perfectamente,
sin faltas de ortografía.
En cambio, usted me mandó un mensaje diciendo que nos iba a demandar.
Había una falta de ortografía característica,
las dichosas comas.
Por último, tenemos el suelo radiante,
que lo programó justo antes de salir,
para que así la Policía creyese que murió sobre las 13:00,
cuando realmente fue muchísimo antes.
La abogada tiene razón.
Alguien ha modificado el horario del suelo radiante
del despacho para que funcione de 9:00 a 12:55.
¿Sabe si Joan compartía sus recetas con alguien?
No. Era su secreto mejor guardado.
Nunca sabíamos lo que iba a cocinar hasta ese mismo día.
¿Le importaría leerla, por favor? Mire, es receta del mes.
Leche de coco. Caldo de pescado. Almejas. Piparras.
Aceite de oliva. Plato secreto. Curry de guisantes verdes.
¿Qué demuestra esto?
Ya han oído a Claudia.
Nadie conocía sus platos hasta que no salían.
Y esa receta no llegó a salir de ese despacho.
Bueno, sí que salió.
Salió en la radio. Sí.
Pito, pito, gorgorito.
"Muchas de las recetas más famosas de Joan
son reconstrucciones de mis platos.
Yo voy a incluir en homenaje a él
una de sus últimas creaciones en mi menú,
un curry de guisantes verdes.
Pero bueno, los guisantes de mi tierra, eso sí."
¿Usted de verdad va a consentir todas estas mentiras?
- Lo cierto es que ya no sé qué pensar.
Yo esperaba haberles convencido.
Pero si necesitan alguna prueba más,
las copias de los vídeos de las cámaras de seguridad
del local de al lado.
Se ve a Aristegui merodeando muy temprano el día del asesinato.
Iñaki Aristegui, queda usted detenido
como sospechoso del asesinato de Joan Martorell.
Lleváoslo.
Quiero veros a todos en comisaría. ¿Está claro?
- No vuelva a hacer esto sin avisarme.
Esto es lo más increíble que he visto en mi vida.
Nos informan de que el caso de asesinato
de Joan Martorell ha dado un giro inesperado.
El chef Iñaki Aristegui
ha sido detenido acusado de asesinato.
¡Bien!
Lo que es la juventud. No.
- Ya verás cuando se lo diga a mi padre.
¿Estáis juntos o no estáis juntos?
No estamos juntos, Rafa.
- Te lo juro. No estamos juntos. - Es la hostia, Dios.
(Teléfono)
- Que no hay dice. Pero si hay tres cajas.
Perdón, perdón, perdón. Pasa, pasa, Mandy.
Con la izquierda. Con la izquierda.
¡Qué fuerte!
¡Ay, Dios!
¡Buah! Qué merecido.
Aquí no existía la alegría.
Amanda, anímate,
que hemos ganado nuestro mejor caso.
¿Y sabes lo que te digo?
Que vamos a ganar el de tu hermana. Ya verás.
Ojalá.
Fíjate cómo están.
No los he visto tan contentos en mucho tiempo.
Y todo esto gracias a ti.
Se brinda con la izquierda.
¿Y no te gustaría que este sitio fuese más...?
¿Más elegante o incluso mudarte a otro lugar?
Claro. Yo voy con chaqueta y corbata todos los días,
aunque no haya juicio.
No. Me gusta este sitio.
Y te digo una cosa. Te pega este estilo más que el otro.
Bueno, ¿qué?
¿Nos vamos a tomar algo tú y yo?
Hoy no puedo.
Estoy en deuda con alguien.
(Barullo)
Bueno, algo repentino, pero me vale.
Esto está muy bueno.
Algo me dice que no vamos a pagar la cuenta.
Amanda, la chef quiere hablar contigo.
- No sé cómo agradecerte todo lo que has hecho por mí.
No te preocupes. Es mi trabajo. Buen ascenso.
Siempre que vengáis, estáis invitados.
Muchas gracias. Gracias, Ana.
Toma. Estaba todo riquísimo. Qué bien.
¿Qué? ¿Te lo dije o no te lo dije?
Qué pena que no tengamos que celebrar más aniversarios aquí.
Podemos celebrar no aniversarios.
Como amigos.
Ponme un par de chupitos de eso que tienes ahí.
No, no, no, César.
Con mi medicación, yo no puedo.
Un chupito.
Uno solo y ya está.
Toma. Venga.
(CARRASPEA)
¿Por qué brindamos?
¿Por nuestro divorcio?
Está malísimo. Oh. Perdona.
Ponnos dos chupitos más. Pero de whisky esta vez, por favor.
No, César, no. Ya está. No, no, no. Ya me he tomado uno.
Ya está. Uno más. Ya está.
Que sí. Está buenísimo. No, no, no, no, no.
Sí, el último. Uno más.
Ya está. Uno más. Te lo prometo. Ya.
No sé el tiempo que llevaba sin tocar a nadie.
Habrá sido el licor peleón.
Habrá sido el licor peleón. Sí. Sí.
¿Qué te parece si tomas otro chupito
y puedes aguantar un par de segundos más?
¿Qué es lo peor que podría pasar?
Eh... ¿Todo bien?
Un momento.
No, no. No podía dejarla así.
No te preocupes.
Perdóname. Perdóname. Perdóname.
Lo siento. Es que es...
Es culpa mía. Esto no... No es profesional por mi parte.
Tu bufete está enfrentado al mío.
Tu novia trabaja en la acusación contra mi hermana.
No, es que no...
Creo que deberías dejar de pensar
en lo que está bien y lo que está mal, Amanda.
No puedes intentar controlarlo todo.
Un poquito de caos no viene mal.
Bueno, voy a pegarme una ducha.
- ¿Qué tenemos? - Un herido. Un hombre.
Voy a ver a mi hermana.
Eso no es mío.
Tengo el móvil de Jaime, el que estábamos buscando.
Lo he encontrado en casa de César.
¿Crees que él mató a Jaime? No, no.
- ¿Y por qué iba a esconderlo? - Si no fue él, protege a alguien.
¿Podemos hablar?
Que su hermano tuvo un accidente
y que creen que quería acabar con su vida.
No nos vamos a quedar de brazos cruzados
esperando a que mi hermano salga del hospital y lo intente otra vez.
- He tenido ganas de matar. - Bueno, vale.
¿Te pasa algo conmigo?
Si sabes lo que me pasa, ¿para qué preguntas?
Cuando hablé con la ex de Jaime, me dijo que lo vio en la boda
hablando por teléfono y que mencionaba a un tal Iker.
Amanda, ha aparecido el coche abandonado de Cristina
y algunas de sus pertenencias.
Espero equivocarme, pero igual está muerta.
Suelta.
Vamos a tener un hijo, César.
Felicidades, papá.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.