All language subtitles for Ya bon les blancs (Marco Ferreri, 1988)

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Original subtitles

¡QUÉ BUENOS SON LOS BLANCOS!

Palla a Canaro. ¡Pasa!

Para mí está terminado.

¿A qué hora llega el avión?

A las once menos cuarto.

Esperemos que haya chicas ahí adentro.

Con suerte, tetonas.

¡Pero si acá son todas gordas!

Mejor una europea esbelta, con un poco de clase.

- Sí, bien. - ¿Está cansado?

Comprendo que venir todos los días a hacer lo mismo es un poco cansador.

¡Ah, maravilloso!

Soy Diego Ramírez, líder de la Operación.

- ¿Habla italiano? - Un poco, pero soy español.

¿Es la Operación Ángeles Azules?

- Sí. - ¡Sea bienvenido!

Me presento. Soy Vincent Dupont, de Protocolo.

- ¿Está ciego? - ¡Ah! No, no.

- Ah... El... El avión. La presión.

Damas y caballeros a los autos.

Por aquí y por allá.

Por favor, por favor.

¿Y yo dónde me meto?

¡Ah, italiana! Yo hablo bien italiano.

Hay una, dos, tres... Tres chicas.

- No, son cuatro. - No, no, no, Son tres.

¡La television! Por aquí, por favor.

No, del otro lado.

- ¿Italiana? - ¡Ah, española!

Por aquí damas y caballeros.

Disculpen, es una ocasión oficial.

Doctores, ¿pueden ponerse allí, por favor?

Los conductores de un lado, la expedición del otro.

¡Es para la televisión, por favor!

Atención, por favor. ¡Damas y caballeros!

Ahora abrácense para la televisión.

No, no. ¡No abracen todos a la misma mujer, por Dios!

Por favor, señorita, venga conmigo. Aquí, gracias.

¿Sr. Director General? ¿Sr. Director General?

Damas y caballeros, otra expedición ha llegado.

Como siempre, es ayuda para Sahel.

Y siempre es gracias a la ayuda del Sr. Director General.

Señorita, ¿podría decirnos algo de la expedición para la televisión?

¿Podría usted?

Discúlpeme, pero soy yo quien debería intervenir.

Soy el jefe de esta Operación. ¿Entiende?

- Pero es para la televisión. - Pero, pero, pero... Yo soy el...

Yo soy el ideólogo de la operación. - Déjelo hablar.

¿Pero con ese ojo? ¿Si los niños miran la televisión?

¡Por favor, señorita!

¡Pero soy yo el jefe de la expedición!

Bueno. No tengo nada que decir. Soy sólo un miembro de le expedición.

Espero que todo salga bien.

- Eso es todo. - ¡Qué bella!

Gracias, señorita. ¡Stop!

Perdón. No fue mi culpa.

Si me dejaran hablar explicaría el espíritu de la expedición.

Director, le agradezco su tiempo. Muchas gracias.

- Adiós.

Gracias otra vez por su contribución para la televisión.

Y ahora, por favor, descansen un momento.

Si quieren un té o un café.

- Estamos a su disposición - No, gracias. Nada, gracias.

Venga, por favor. ¿Por dónde..?

El avión se va.

- ¿Y tú por qué eres un príncipe? - Es mi rol...

- ¿Madame, miss, signorina?

- ¿Es usted francesa? - No, holandesa.

Siga mi auto y los llevaré directamente a la ruta 26.

- Yo estoy aquí para acompañarlos. - De acuerdo, entiendo, de acuerdo.

- Se lo comunicaré al resto del equipo.

Bien, chicos, conmigo. ¡Uno! ¡Vengan aquí!

Uno, dos, tres, cuatro camiones. Bien.

- ¿Quién es el responsable del camión Nº1? - Yo.

- ¿Cómo te llamas? - Gustavo. - ¡Gustavo, aquí! Tú serás mi conductor.

¿Y los otros cómo se organizan?

¿Lo echamos a la suerte o..?

- Yo hago el sorteo. - No, tú no.

Porque hay hombres y mujeres. ¿Entonces? ¿Nadie en contra?

- No. - Como quieran.

- ¿Tú camión? - A la cabeza.

- Vamos. - ¿Puedo ir contigo?

Vamos, chicos. A sus caballos, ¿eh?

Y empezamos el viaje, ¿entendido?

- Perdón, ¿es un problema? - No, no hay problema.

¿Todos listos?

A sus caballos, vamos a la aventura.

¿Lo hiciste bien, eh?

- ¿Es el tuyo? - Sí.

- ¿Te ayudo? - No, gracias. No es necesario.

¿Me das una mano?

- Disculpa. - Bien. ya está.

Eco Tango One Bravo llamando a Sahel. Eco Tango One Bravo llamando a Sahel.

¡En inglés, francés o italiano, por favor!

Aquí Diego Ramírez, jefe de la Operación

Ángeles Azules llamando a Sahel. Cambio.

No estamos informados de esa expedición. Cambio.

Sí, mi amigo. Es una operación financiada por

las mujeres y niños de Bergamo, Italia. Ropesa, España. Villeneuve, Francia.

Llegaremos en dos días, como máximo.

¡Entonces, Vincent! ¡Por favor!

Mire. En el mapa la ruta 26 va por el interior interior.

Olvídese del mapa.

En este camión hay salsa de tomate.

Tres toneladas de salsa de tomate.

Y Ud. es Miss Salsa de Tomate.

¿Eh? Miss Pomodoro 1987.

¡Vamos!

Magnífica. Romántica esta música.

¿De quién es?

¿Quién es el músico?

¿Quién es?

Es Mozart.

¿Mozart?

No. Yo conozco bien a Giuseppe Verdi, ¿sabes?

Tuve suerte de que eligiera mi camión, ¿no?

- ¿Suerte? - Sí.

- ¿De que elegí tu camión? - Sí.

Yo no elegí tu camión, lo elegí porque es blanco.

No sabía que era tuyo. ¡No te hagas ideas, eh!

¿Pero qué idea? Perdona, yo...

Me gusta tener una comunicación intelectual con las mujeres.

- ¿De qué signo zodiacal eres? - Vete a la mierda.

¿Cómo vete a la mierda? Vete a la mierda es...

Una expresión fuerte en Italia. ¿Sabes?

Mira allí. El desierto. Quiere decir que entramos al corazón de África.

Eso es romántico.

Eh. A propósito. Mira...

¿Cómo está mi ojo, eh?

Un poco rojo pero no es grave.

- ¿Sí? - Sí, un poco rojo.

Bien, se terminó, chicos. ¡La dura vida del desierto!

No creo que esto sea el desierto, ¿eh?

Mire allí. Hasta hay una playa

¿Vamos por un chapuzón?

¿Sabes que en África desaparece mucha de gente?

Sí, mucha, mucha gente.

El año pasado casi 10.000. Es peligrosa África.

- ¿Pero a dónde va? - A un lugar muy loco.

¡Pero eso es una prisión!

¡Eh! ¿Vincent? ¿Vincent?

¿Ahora qué?

¡Eh, Vincent!

- Espera aquí hasta mis órdenes. - Ok, jefe.

¿Vincent?

Fin del viaje.

Venga a ver. No se lo dije antes por delicadeza.

Lo siento mucho.

Porque para nosotros, ustedes son más que amigos,

para nosotros son hermanos.

¿Pero cómo va tomarla si no existe?

Vengan, damas y caballeros. Es un hotel maravilloso.

Con pista de tenis y piscina.

No estamos aquí para hacer turismo, señor.

Pequeños héroes del África, les doy la bienvenida.

Caballeros, damas, ¿souvenirs, souvenirs?

Esto parece de Hollywood

¡Debo informar urgente a Sahel nuestra situación!

De acuerdo. Tiene razón.

- Acomódense!

¿Y por qué no podemos tomar la ruta 26?

Por el momento no estoy autorizado a contestarle eso.

No es una prohibición, sólo un consejo.

Pero nuestra misión es muy importante.

Tenemos salsa de tomate, harina,

pasta italiana, leche en polvo para los bebés de Sahel.

Lo sabemos. África es dura y su viaje no es un juego de niños.

Por el momento aprovechen para disfrutar y reposar.

¿Dijo por el momento?

Damas y caballeros, por favor, vayan a sus habitaciones.

Descansen, tomen una ducha.

Y nos encontraremos en la piscina para cenar.

Damas y caballero, bienvenidos.

- ¿Qué está haciendo en mi camión? - Pensando.

Es bello, ¿eh?

Me gusta mucho mi trabajo.

Pero prefiero hacer reportajes televisivos.

La naturaleza, los animales, la gente.

- ¡La ropa! - Muy lindo.

¿Quieres ver un filn interesante? Ecológico.

Escucha, yo no quiero ver un film. ¿De acuerdo?

Entonces, pongo el cassette.

Así.

- Bien, entonces vamos a ver tu film. - Y así verás África.

¿Tú filmaste todo esto?

Sí.

No está mal.

Es la técnica, ya sabes. Es fácil.

¿Dónde es eso?

Ese es el pueblo donde los esperan.

Estuvimos ahí hace 15 días.

Ese es Gustavo.

- ¿Gustavo? - Sí.

¡Muy ecológico!

Es un poco...

¿Qué?

Bien, hay un ambiente muy agradable.

Un pueblo pequeño, ¿verdad?

¡No es triste!

Bueno... Porque... Fue Gustavo quien me presionó...

- ¿Gustavo? - Sí, siempre con las chicas...

A mí me gusta el ambiente, el paisaje.

¡De verdad!

¿Pero de dónde salieron esas chicas?

Son estudiante, hijas de gente notable. - ¿De gente notable?

No quiero dar una mala impresión.

Sabes que quiero tener una conexión intelectual contigo.

¡Bueno!

Voy a tomar un poco de aire fresco.

¿Por qué sola? Yo te acompaño.

No, gracias.

¡Oye!

- ¡Pero qué belleza! - Claro que sí.

- Es bella. - Sí, es bella.

- ¡Hermosa! - ¡Sensacional!

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

¿Le gustaría caminar con nosotros por la playa?

- Buenas tardes. No, gracias - Hay luna llena.

- No, quiero estar sola.

- Buenas tardes. - Buenas tardes, señor.

- Buenas tardes. Esta es mi novia. - ¡Oh!

- Sí, mi novia. - Tu novia. ¿De verdad?

Buenas noches.

¡Pero son todos iguales!

- Eres imposible. - ¿Vamos a tomar algo juntos?

No, gracias. Me voy a dormir. Sola.

Buenos días, señor. Hoy tengo una sorpresa para usted.

Le voy a presentar a la familia.

Esa es la hermana. Y la madre.

- Y la otra hermana.

¿Ud. es casado?

Damas y caballeros, buen día. La ruta 26 existe.

Pero atraviesa un área declarada "Zona de guerra".

¿Qué les había dicho? Es la guerra.

- Pero no, no hay guerra.

En maniobras el ejército bombardeó dos o tres puentes. ¡Eso es todo!

- ¿Y qué vamos a hacer? - Quedarse con nosotros.

Creo, señores, que tengo una solución. Les voy a presentar a un amigo.

Peter es escritor y aventurero de guerra.

Él participó en muchos rallys internacionales.

Y Peter conoce muy bien el país.

Perdonen, damas y caballeros, debo ir a ver a mi mamá.

Oigan, no creo que sea necesario dramatizar.

La ruta es difícil pero no es realmente peligrosa.

Es que las rutas fueron hechas más para camellos que para autos.

- También hay baches... - ¿Qué hace ella con nosotros?

Esta chica es mi amiga. Es psicóloga.

- Seguro, ¡una psicóloga! - ... dificultades, así que me permití

mirar sus camiones y la suspensión está en excelentes condiciones.

Así que podemos salir para allá.

- ¿Están todos de acuerdo con Peter? - Sí, sí.

Muchas gracias.

Vamos a comer y en media hora, partimos.

Los acompañaré en la primera etapa y después pueden seguir el mapa.

Sí, señor.

Sí, señor.

Sí, señor.

¿Cómo estás, Vicente?

La cuenta.

¿Y ustedes no tienen dinero?

¿Dinero?

¿Tampoco tienen tarjeta de crédito?

Sí, sí, por supuesto. Pero...

Nunca discutimos sobre la cuenta. ¡Es una barbaridad!

Esto está bien. ¿Qué vamos a hacer?

¿Por qué me pregunta a mí?

La cuenta la paga Ud. como delegado de su gobierno...

Pero ustedes no entendieron nada.

¿Sabe cuántas expediciones atraviesan el país para ayudar a Sahel?

¡Más de cien por año!

Imagine el presupuesto para mi gobierno

si paga las cuentas de cada una.

Por favor.

¡Bueno!

¡Es un buen spaghetti!

¡Aquí nadie come pasta hasta que llame por radio a Sahel!

¿De acuerdo?

¿Qué quieren que haga...

Señores, la situación es extremandamente grave.

Yo no puedo tomar la responsabilidad solo.

¿Pero qué hacen con esas cabras?

¿Nos ocupamos de ellas?

¿No ven que tenemos un problema?

Por favor, acompáñenme.

Eco Tango One Bravo llamando a Sahel.

¿Alguien me puede ayudar?

Eco Tango One Bravo. Respondan.

Respondan. ¿Qué pasa?

Sean breves. ¿Dónde están?

No tenemos dinero para pagar la cuenta.

Nos proponen... Un trueque.

¡Un trueque!

¿De qué?

Escuchen, el acuerdo es su responsabilidad.

- Sahel, ¿no pueden hablar con el hotel? - El lío es suyo, soluciónenlo

¿Pero por qué esa cara larga?

No tenemos dinero, sabes.

¿Viste a ese idiota? Le regala un libro con dedicatoria.

¡Y después debemos confiar en él! ¡Ese aventurero!

Ya tomaron la pasta.

¡Ladrones! ¡Vuelvan con ese spaghetti! ¡Ladrones!

Por eso hiciste una buena elección al venir aquí.

Eres valiente, está muy bien. Estoy contento de que estés aquí.

Para mí, fue una noche en París.

Salí y llovía mucho.

Y no había tomado mi impermeable.

Estaba completamente perdida.

Y pasando un escaparate vi

en la televisión

daban un programa sobre chicos negros muriendo de hambre.

Y me largué a llorar.

¡Qué dulce eres!

Fue esa tarde en que comencé

a sentirme ridícula por mis problemas.

No me estás diciendo nada nuevo.

Fue como en mi país después de la guerra.

No teníamos nada para comer.

Jamás veíamos carne. Sólo tres veces por año.

Desde que mi padre fue a Alemania

porque él emigró, comíamos en Pascuas y Navidad.

¡Qué miseria!

Había un cura que de vez en cuando nos traía leche en polvo.

Sí, grandes bidones de leche.

Y tenían escrito: "Donado por el pueblo americano al pueblo italiano".

Era buena esa leche. Una vez, mi hermanito

cayó dentro y casi se ahoga

y lo tuvimos que sacar tirando de las piernas.

Otras veces no teníamos nada y comíamos sólo verduras.

No hay más ruta.

¿Entonces?

iEse Peter! ¡Es de una irresponsabilidad jamás vista!

Camión Nº 4. Es Ramírez. Quiero hablar con Peter. Cambio.

¿Sí?

Escucho.

La ruta se terminó. Estamos rodeados por la inmensidad del desierto.

¿Podrías hacerme el favor de venir a mi camión e indicarme la ruta?

Sí, sí, Ramírez, quédese tranquilo. Ya voy, ya voy.

- Ábrame la puerta. - Sí.

- ¿Nos vemos después? - Sí, sí. Adiós.

¡Hijo de puta!

¿Sabes lo que está buscando allí?

Con todas esas bonitas palabras y tú escuchándolo como una imbécil, ¿eh?

¡Estás jodida!

¡Como yo! ¡Como todos los demás aquí!

¡Eres un vulgar maníaco sexual!

Sí, y estoy orgulloso de serlo. Soy un hombre y digo las cosas como son.

¿37 años y piensa que sólo se es un hombre si tiene sexo?

¿Y como un idiota piensas que voy a ir contigo?

¿Pero qué mierda dices?

¡Sube! ¡Basta!

Dentro de poco llegaremos al primer depósito de gasolina

y cargaremos combustible.

Una pena que en esta zona siempre haya guerrilla.

No pare. Continúe.

- Hay soldados. - ¿Amigos o enemigos?

Amigos, por suerte. Es importante que sólo hable yo, ¿entendido?

- No se ponga nervioso, sé tratar con ellos. - Pero son amigos, ¿no?

¡Operación humanitaria! ¡Hola!

¡Buen día, amigos!

- As-salam aleikom, ¿cómo le va? - Bien, bien.

- Hola, mi Comandante.

¡Usted sabe que no puede pasar por aquí con turistas!

No, no son turistas. Es una expedición humanitaria.

La autopista está bloqueada y tuvimos que venir por aquí.

Espero que no les moleste.

No, no, esta noche se pueden quedar. Son mis invitados.

Gracias, mi Comandante.

- Mi reloj sirve, ¿no? - Sí, está bien.

De vez en cuando matamos algunos para limpiar la zona.

¡Venga aquí! Este niño se está muriendo.

¡Oh, Dios mío!

No se quede aquí, váyase. ¿Por qué tiembla?

¡Váyase! ¡Sáquese ese velo de tonta! ¡Váyase!

Tenemos una misión a cumplir. ¡No cree un incidente diplomático!

No puedo hacer nada por ti.

¡Tonta!

¡Perdóname!

Padre, venga con nosotros.

No puedo. Váyanse, ¡váyanse!

¡Váyanse!

Es un misionero francés.

¡El maravilloso pollo africano! ¡Fresco!

Déjelo en el fuego.

No, de hecho está congelado y es ruso.

¡Ah, el maravilloso pollo siberiano!

¡Pero el chico está muriendo al sol y nosotros aquí comiendo!

Creo que hasta el Papa comprendería la situación.

¿Cuándo comeremos ese pollo?

Cuando esté cocido.

Es la lógica del África.

Un mercenario que patrulla las fronteras.

Ese el último Tuareg.

Soy el Padre Jean-Marie.

No quiero salvar a nadie. Quiero volver a Europa.

Por favor permítame pasar la noche aquí.

No voy a convertir a nadie.

- ¡No se mueva! - Gracias.

Buenas tardes.

¿De dónde viene?

¿A dónde va?

Vuelvo a mi Bretaña natal.

Porque la gente de aquí no comprende los Evangelios.

Prefieren el Corán a los Evangelios.

Y no están tan equivocados.

¿Encuentra la Guerra Santa estimulante?

Wojtyla no entendió esto.

Lo entendió demasiado tarde. Entendió, pero...

demasiado tarde.

¿Y por qué se va de África, padre?

¡Bravo, padre!

Ésta es una imbécil, ¿sabe?

Hizo bien. ¡Debería darle yo también un cachetazo!

Sabe, porque yo estoy enamorado de ella, pero ella...

pierde el tiempo con un idiota. Uno que dice...

- ¡Habla en francés! - Prefiero hablar en italiano con él.

Además eres un caso perdido.

Yo la amo pero...

¡Vengan aquí!

Creo que fui un poco grosero contigo.

Además, si te mentí...

¿Qué quieres decir?

Cuando dijiste que yo era como Peter

y todos los demás.

Cuando dijiste que yo sólo pienso

en hacer el amor contigo.

¡Ah! Pero tú, al contrario...

No, no... Seguro, sí lo pienso, pero...

También me gustaría estar cerca tuyo.

Conversando. ¿Cómo se dice?

Mira cómo me miras.

Pero, eso... A mí también me gusta.

Dame un beso.

¡Pero no entendiste nada! ¡Vete a la mierda!

- ¿Pero qué mierda quieres? - De ti, nada.

Cuatro láminas en cada camión, ¿bien?

¿Peter? ¡No, no, no!

¡No puedes cubrir mi camión con esa publicidad!

¿Qué es eso?

Lo siento, pero debemos hacerlo antes de partir.

- ¡Somos la operación Ángeles Azules! - Déjame hablar.

- ¡Somos una operación humanitaria! - Déjame continuar.

¿Quién te dio autorización de mi compañía? ¿Quién de mi gente?

¿Piensas que estoy desesperado por el dinero?

¿Me permitiría subirme a uno de sus camiones

- con el niño y las dos mujeres? - Con placer, padre.

Cuando tuvimos que pagar el hotel con 60 cajas de pasta...

nos quedó lugar para usted, el muerto y las damas.

- Por favor, suban. - Gracias.

- ¿Por qué se lleva al muerto? - Va a ser feo. El muerto con este calor.

Oiga, venga.

Escúcheme, por una vez.

No hay persona más humanitaria que yo, porque soy realista.

Porque esto es gasolina y esto es whisky Gladys.

Esto nos permite pasar de ida y vuelta.

- Dos veces, ¿eh? - Sí.

Diego, calma.

Yo te doy el mapa.

Son así las cosas. Para los auspiciantes es normal.

Ya entendí, ya entendí. Por cuanto dinero sea.

¡Pero no me interesa!

¡No me interesa!

¿Quieres el mapa o no?

Deja el mapa o yo mismo lo trituro.

Sí, ¿pero sin el mapa cómo vamos a llegar? ¡Lo necesitamos!

¿Qué chef se comió el spaghetti?

Padre, si quiere puede venir en el camión con nosotros.

Será un placer.

Eh, Padre, mire. ¡Hay gente con camellos!

Puedo atrapar uno para Ud. y tendrá comida para dos meses, ¿no?

- Es bello, tiene una cara simpática. - Está muerto.

¡Cuánta inocencia!

Él tenía un gran futuro

y está muerto.

Fue masacrado.

Espero encontrar un convento que me acepte.

Yo renuncio.

Voy a encontrar un convento que me acepte...

A pesar de mi edad.

¿Alguien puede darme una mano con las mujeres y el niño?

¿Por qué te metiste en la guerra?

Si fueras un príncipe como yo, no estarías muerto.

El príncipe en mi historia se transforma, se vuelve hermoso.

Mi niño ha muerto dos veces.

Y ahora te voy a bajar porque eres pesado, pero yo peso menos que tú.

Padre, lo siento pero el tiempo pasa y debemos continuar nuestro viaje.

- ¿Puedo darles mi bendición? - Un momento.

Lamentablemente, no hay mayoría.

¡A sus caballos!

Padre, cuando este viaje termine, lo iré a ver a Bretaña.

¿Pero a dónde? No sé a dónde iré.

Entonces, va a ser difícil.

¡Ey! ¡Ey!

Otra vez. Preparemos los regalos para los niños.

Regalos, un carajo. ¿No vé los fusiles?

¡Atención! Atención, camiones. ¡Atención, camiones!

Estamos entrando en una zona peligrosa.

¡Cámbiense de ropa inmediatamente!

- No es africano, es francés. - Ah, sí.

¡Cámbiense la ropa!

- Quiere que nos cambiemos. ¿Por qué? - ¡De inmediato!

No quieren vernos vestidos como mercenarios. ¡Cambiémonos!

Gracias. Muy amable.

¡Gustavo! ¿Qué pasa?

Es porque estamos vestidos como mercenarios.

Viene para acá.

¡Espera!

- ¡Ey, hola! ¿Qué estás haciendo aquí?

¿Recuerdas que me tomaste fotos en París? Eran muy buenas.

¡Ah! ¡Sí!

- ¿Qué hace aquí? - Vivo en el pueblo.

Le tomé unas fotos en París.

- Ah. ¿Tomas fotografías? - Sí.

- ¿Y éste quién es? - Es el conductor.

Sí, el chofer de la señora. Encantado.

Por favor, señorita. ¿Qué es lo que pasa?

Mi padre no quiere que nadie atraviese su territorio.

- ¿Y quién es tu padre? - El jefe del pueblo, evidentemente.

Aquí Operación Ángeles Azules. Aquí Operación Ángeles Azules.

Llamando a Sahel. Eco Tango One Bravo.

Eco Tango One Bravo. Cambio.

Aquí Sahel. No entiendo qué quiere decir Ángeles Azules. Cambio.

Volvemos a empezar.

En este instante un círculo de negros nos apuntan con lanzas y metralletas.

El jefe de la tribu no nos deja pasar por su territorio

y nuestra ruta cruza exactamente su territorio.

¿Qué se hace en este caso? Porque debe haber algún precedente, ¿no?

Ustedes toman la decisión. ¡Es su responsabilidad!

Quiere decir que le dé la orden de avanzar a mis camiones

mato al negro que me saca la lengua. Y, mierda, pasemos sobre los cadáveres.

Sobre todo, no cause ningún un incidente diplomático.

¿Aceptaría alimentos tu padre?

Tenemos leche en polvo, salsa de tomate y harina.

No, no creo que jamás acepte.

Pero podrían ser baterías.

- ¿Baterías? - Baterías de radio.

Aquí tiene.

- ¿No tienen una radio más pequeña? - ¿Más pequeña? Sí, un momento.

- ¿Y tú de qué país eres? - De Italia. ¿Y tú?

- ¡De aquí! - Ah, claro.

- ¿Y qué edad tienes? - Treinta y... Eh...

¿Y tú eres princesa realmente?

Sí, mi padre es el rey aquí.

Tenga la radio pequeña.

- Perfecto, gracias. - Gracias, gracias.

¡Adiós otra vez!

- Nos vemos. - Nos vemos.

- ¿Tú vienes conmigo, entonces? - ¿Yo?

Perdón, pero el jefe de la expedición soy yo.

Sí, pero yo conozco a mi padre. Déjelo a él venir conmigo.

- ¿Vamos? - Michele, no hagas nada sin consultarme.

Vamos a ver a mi padre al pueblo.

- ¿Cómo te llamas? - Ayodou.

- ¿Y tú? - Malobrion.

-Michele -Encantado, Michele.

Aquí está tu radio. No hagamos una tragedia por esto.

Vamos a quedarnos tranquilos. ¿De acuerdo?

Por suerte a ella le gusta él. ¡Seguro!

¿Qué va a hacer tu padre con las baterías?

Creo que va a abandonar el animismo, nuestra religión,

y convertirnos en musulmanes.

Pero no es una decisión para tomar a la ligera.

- Seguro. - Tiene una radio grande

y escucha a los hermanos musulmanes todo el día.

- ¿Quiénes son? - Políticos. Pero no tiene baterías.

- Toma. - Gracias.

Esperemos que con esto... ¡Espérame!

- Buen día. - Buen día.

¡Señor! ¡Señor!

¡Señor!

¿Y entonces?

Prisionero, ¿no?

- ¿Americano? - No, italiano.

Por favor, anote: tres...

5... 5... 3...

- 2... 9... - ¡Qué olor!

Indicativo... 5... 7... 9...

No tengo lápiz. No tengo.

- Él murió esta mañana. - ¡Vírgen Santa!

Aquí no hay lugar para los blancos.

No necesitamos blancos en África.

¡Los blancos somos nosotros!

¡Vuelvan por donde vinieron! ¿Entendido?

- Está bien. - ¿Entendido?

Sí. Gracias.

Quiere que demos media vuelta. Es el otro lado el que nos mostró.

Quiere decir que podemos continuar.

Me dejaste solo. Hay un muerto.

No es nada grave. Son traficantes de heroína.

Mi padre no quiere que nadie se drogue.Ven. ¡Ven!

¿Escuchas? Los tam tams de mi padre.

- Dio la orden de que los dejen seguir. - ¡Nada mal!

Ven.

Es para ti.

¿Qué es?

¡Mira!

¿Te gusta?

¡Qué payaso!

- ¿Me va? - Muy bien.

¿Quieres hacer el amor conmigo?

- ¿Y tu camiseta? - ¿Eh?

Una noche de amor, ¿eh?

¿Qué tiene la camiseta? No la besé.

No la toqué en toda la noche. No hice nada.

¡Me cago en la camiseta!

No necesitas enojarte porque no estoy celosa.

Eco Tango One Bravo. Llamando a Sahel.

Hola, habla Marie de Sahel.

Buenas noches, Marie. ¿Cómo estás?

Estamos solos en la inmensidad del desierto. Espero que...

un día podamos vernos. El viaje a Sahel se terminó. Se terminó la caridad.

La familia, los niños, eso es lo que importa.

Debo ocuparme de mi familia, de mis asuntos.

- Estaba loco al querer venir aquí. - Lo siento, Diego.

Pero no soporto escuchar tu basura en la radio.

¿Dónde están los habitantes? Tenemos que conseguir gasolina.

Tenías razón en parar, Gustavo.

Es la última vez que conduzco de noche.

Buenas noches.

Fin del viaje para las cabras. Se quedan aquí o nos las comemos.

Las hacemos al fuego.

Toma. Está bueno.

¿Por qué comen arroz?

¡Detesto el arroz!

De chico mi mamá me daba siempre arroz. ¡Hasta arroz con leche!

¡Mierda!

No hay lugar para sentarse aquí. Para nadie.

Siempre pegados, en camiones.

- No tires tierra en el arroz. - ¡Cállate!

Y ahora tengo que comer esta mierda con tierra.

Toma un poco de arroz. No está tan mal.

Déjame, déjame, déjame, déjame.

Oye, ¿qué te pasa?

No entiendo más y estoy harta.

No entiendo más qué hago aquí.

Todo el día en el camión sin hacer nada.

En París tengo un hijo y quiero estar con él.

Podemos intentar discutirlo...

- ¿No? - Ahora ya se arruinó todo.

Estoy casada.

Pero ya no funcionaba más. Dejé a mi bebé con su padre.

Porque... Yo estaba...

Pero cuando lleguemos,

todo se va a aclarar.

- Podrás volver con tu hijo. - No.

Cuando llegué aquí, pensé que todo cambiaría.

Pero ahora puedo ver que todo seguirá igual.

Quiero resolver los problemas de los demás y no puedo con los míos.

¡Pero no! ¡Pero no!

¡No me toques!

¡Yo también tengo problemas!

Me paso todo el día con el culo en el camión...

¡Déjame en paz!

Me desperté temprano esta mañana pero todavía no desayuné.

Encontramos finalmente el tercer depósito de gasolina.

Cuando lleguemos allí

habrá una ruta a la izquierda, un lago de agua salada.

Y aquí está el lago al que no nos debemos acercar.

¿Sabe lo que dice?

Este lugar es un campo de batalla.

¡Y ahora vamos de visita!

Eco Tango One Bravo llamando a Sahel. Eco Tango One...

Aquí Sahel. ¿Qué pasa?

Manténganse unidos y en calma. Llamaré al técnico. Terminado.

¿Cómo mantener la calma cuando hay 300 fantasmas llevándose los barriles?

Aquí George. Los negros están desnudos y pintados de blanco, ¿no?

Los hemos localizado.

Tuonore Dumboro, ¿no? Veremos si les enviamos el helicóptero. Cambio.

Sr. George o como se llame, querría saber

cuándo llegarán los helicópteros.

¿Sabe cuánto nos va a costar esto?

Con lo que gastamos en ustedes compraríamos cinco toneladas de trigo.

Pero ellos están golpeando los barriles y derramando nuestra gasolina.

No sabemos qué hacer.

Tendremos que prender una fogata esta noche.

Me tengo que encargar del helicóptero. Cambio y fuera.

Mi amigo George por la radio me dijo que lo importante

es mantener la serenidad.

Porque son guerreros feroces

pero respetan la valentía... Espero...

Toma.

- Aquí. En la boca. - ¡Ay! ¡Me estás quemando!

¿Qué es esto?

¿Una prueba de amor?

Es que me dan miedo los negros.

¿Qué tienes? ¿Estás llorando?

No, es que me conmueve esta escena.

Ah, bueno.

Michele, cuida tus emociones.

¿Piensas que podrías sacrificar tu vida por alguien que amas?

Yo lo pienso a menudo.

De verdad.

- No lo digo para asustarte, ¿eh? - No.

Pero la situación no es buena, ¿no?

Michele, ¿tú crees que...

cuando lleguemos podré llamar por teléfono?

¿A quién?

¿A tu hijo?

Sí.

Bueno...

Chicos, alcen las voces. ¡Vamos!

Adiós, helicóptero.

Príncipe, ¿a dónde vas?

A prepararme.

Vamos, prisioneros. A trabajar.

George tenía razón. Son guerreros terribles, pero se portan como niños.

Siéntense, siéntense.

Y gracias por su colaboración.

Es por la humanidad.

¿Pero por qué te dejaste guiar por ese imbécil?

Yo también sé conducir por el desierto, ¿no?

Porque hizo el Paris-Dakar. ¿No lees los periódicos?

En España es la leche.

¿A dónde va ese helicóptero?

¿Pero cuándo llegamos?

¿Y yo qué sé?

Ahora... Estamos en las manos de Dios.

¡Estoy cansada de estar siempre en esta cabina!

¡No me puedo mover! ¡No puedo hacer nada!

Tú siempre ahí y yo...

Además no me siento bien.

Me arde la garganta, mierda.

Y huelo mal.

Y tú siempre con la misma camiseta. ¿Cuándo te vas a cambiar?

¡Esta mañana me cambié de pantalón! ¿Lo notaste?

¡Yo no huelo nada aquí!

Así vamos a ir al infierno.

Nuestro nuevo destino.

Nos hubiésemos quedado en el el hotel. La piscina, con chicas hermosas.

¿Pero qué está haciendo él? ¡Va directo a las dunas!

Michele, ¿me dejas conducir un poco, por favor?

- ¿Ahora? - Sí.

Imposible. Estamos cruzando las dunas.

Es el momento más difícil.

Me siento mal.

Trata de calmarte, de estar tranquila.

¡Debemos hacer algo!

Vamos, vamos, vamos. ¡Mierda!

¿Me das un Kleenex?

- Se rompió el embrague. ¡Mierda! - ¡No!

¡Qué desastre, Vírgen Santa!

Estamos fregados. ¿Y ahora cómo voy a trabajar?

Un Kleenex. No puede ser en serio.

¿Es momento de pedirme un Kleenex en el medio del desierto?

¡Lo siento mucho!

No estés enojado. ¡Mira eso!

¿Qué me importa un oasis?

¡Es una situación de mierda!

A mí me encanta bañarme.

Eco Tango One Bravo. Llamo a Sahel.

¿Qué necesitan mis angelitos azules?

Un mecánico. ¿Cuándo puede llegar? Cambio.

Queridos Ángeles Azules, ¿por qué no se quedaron en Europa? Cambio.

Dejen una persona con el camión.

El resto continúe.

Si podemos, enviaremos un helicóptero. Cambio y fuera.

- ¿Gustavo? - ¡Voy!

- Hay que tomar una decisión. - Voy al camión.

- ¿Qué pasa? - Se le rompió el embrague.

Nada. Me quedo y espero al helicóptero con el repuesto.

¿Y bien? Tienes suerte, ¿no?

- ¿Por qué? - Porque hay un oasis.

¿Lo viste? Magnífico. Con palmeras, agua.

Perfecto para quedarte a solas con tu chica, ¿no?

- ¿Qué chica? - Sí, Nadia.

No, se va con ustedes.

Tira del cable, Mario.

¡Ya está! ¡Vamos! ¡Despacio!

No fui hecho para el desierto.

- Adiós, Michele... Adiós. - Adiós.

Por favor, no digas que se me rompió el camión.

Si no no conseguiré trabajo.

- Adiós, gracias. - De acuerdo.

- Nadia, adiós. - Toma esto.

Michele, yo me quedo.

¿Pero cómo? No te puedes quedar.

Es lo menos que puedo hacer. Fue mi culpa.

Aquí vamos a otra ronda de matarnos entre nosotros.

Es peligroso. Un hombre se las puede arreglar, pero una mujer...

Se queda contigo, al parecer.

¡Estás completamente loca!

Volveré a buscarlos con el helicóptero.

- Muchísimas gracias. - ¿Somos amigos o no?

- ¡Luisa, qué linda ducha! - ¡Estúpido!

- Bueno, nos vamos. Adiós, Michele. - Adiós.

-No te preocupes. En dos días llegará el helicóptero. ¿De acuerdo?

- Muy bien. - Vamos, Nadia.

No, me quedo con Michele.

- Eso es un gesto de solidaridad. - ¿Han visto?

Esto es lo que se dice "so-li-da-ri-dad".

- Buena suerte, adiós. - Cuídense. Adiós.

Michele, te puedo dejar mi disfraz de príncipe.

- Adiós, Paca. - Nos vemos, príncipe.

- Nos vemos. - Adiós.

- Adiós. - ¡Vamos!

Eres extraña.

Mira, un cocodrilo.

¡Coraje!

¡Lo comeremos!

¡Van a estar bien!

Sí, sí, está bien.

Adiós, nos vemos.

Nos vemos. Adiós.

Bueno, ¿vamos a casa?

¿Eh?

- Pásame la radio. - Sí.

Eco Tango One Bravo. Operación Ángeles Azules.

Eco Tango One Bravo. Operación Ángeles Azules. Respondan.

Eco Tango One Bravo. Operación Ángeles Azules. Respondan.

Eco Tango One Bravo. Operación Ángeles Azules. ¡Urgente!

No te preocupes. No responden porque deben estar comiendo.

Ya llegarán.

Es verdad que da un poco de miedo.

Hay 200... Contra 2.

- Si se enojan, ¿eh? - ¿Eh?

Tú querías ver África. Ahí está.

No te entiendo, habla en francés.

¿No nos están mirando?

Yo hablo francés.

Yo fui obrero en Europa.

Trabajé mucho tiempo

en Billancourt.

Una fábrica de camiones como éste.

Pero por la recesión económica tuve que volver.

Así que volví a mi tribu.

Yo también. Tuve el mismo problema en Italia.

Quedé sin empleo.

Por eso estoy con este camión.

Hablas muy bien francés. ¡Felicitaciones!

Gracias.

El jefe pregunta porqué ensuciaron el agua.

¿Ensuciamos el agua?

¿Quién? No tocamos el agua.

No hicimos más que bañarnos anoche.

- Vinimos a ayudarlos. - Sí.

Estamos aquí para darles de comer.

¡Mira!

Nosotros transportamos comida.

Yo llevo tres toneladas de tomates.

Salsa de tomate.

Spaghetti, fettuccine.

- ¿Quiere salsa de tomate? - No nos gusta la pasta.

- ¿Qué? - Es que son extraños.

¿Por qué extraños? En mi país pasa lo mismo.

Cuando vienes de otra parte te lleva 4 o 5 años

volverte uno de ellos.

¿Y piensas que es lo mismo?

Sí. Mi padre salió de Nápoles y se casó con mi mamá.

Y aunque dejó su región siempre fue napolitano.

No sé.

¿Y en Holanda cómo es?

¿Cuándo llega su helicóptero?

- Esa es mi cámara. - Sí, es tu cámara. Lo sé.

Deben partir rápido.

Deben irse, ¿entienden? Yo los voy a ayudar.

Hasta a empujar el camión.

- ¿Y cómo? ¿Con la espalda? - No se pueden quedar.

- No se pueden quedar aquí. - No te preocupes.

Podemos irnos a pie.

Deben irse. Escúchenme. ¡Deben irse!

Levántense.

Es el jefe.

- ¡Brava, brava! - ¡Brava, brava!

¿Viste cómo nos abrazan?

Muy hospitalarios.

Como en mi país.

Y el obrero nos quería asustar.

Son amables. Están preparando algo para comer.

¡Brava! ¡Brava!

-Vamos. - ¡Suéltame!

- Por favor. - ¡De prisa!

Ay, maldita sea.

Rápido.

Apúrense.

- Arranque. - ¿Pero qué...

- ¡Deben moverse! - ¡No anda!

Dense prisa. ¡Hagan algo!

¿Qué puedo hacer? Le falta una pieza.

- ¡Eh, la cámara! - La cámara no importa.

Olvídense de la cámara y dense prisa.

Me robó la cámara.

La pagué y casi no la usé.

Al menos a él le servirá.

Y...

Cuando llegue a Sahel me quedaré sola.

Cierto. ¿Pero qué puedo hacer?

Tengo que devolver este camión. ¿Sí o no?

- Es mi trabajo. - Pero quizás...

- Tú te quedarás sola y yo... - Pero podemos volver a vernos.

Yo no sé. ¿Dónde?

París.

¿París? ¿Que yo trabaje en París?

¿No consigo trabajo en Italia y voy a encontrar uno en París?

Michele.

Será un buen recuerdo.

Es todo.

Te lo dije.

Les traje algo de beber.

Tengan.

Beban. Es muy bueno.

¿Y cuándo llega el helicóptero?

No te preocupes, ya me preocupo yo por el helicóptero.

- ¿No sabes cuándo? - Llegará, llegará.

- Y unas mantas. Para que descansen. - Gracias.

- Gracias. - Siéntense.

- ¿Los puedo filmar? - ¡Claro!

Gracias.

¿Quieres beber?

- ¿Dónde aprendiste a usarla? - En París.

En París tenía una cámara.

Pon el cassette, ¿eh?

¿Está bueno?

Está bueno. Sabe a menta.

Sabe a menta, sí.

- Beban, beban. Es muy bueno. - Sí.

Gracias.

Gracias.

¿Por qué?

Ese tipo sí que es raro.

¿En qué piensas?

¡Quiero ver a mi hijo!

Tu hijo está bien con su padre.

Mira a los niños de aquí.

Mira. Parece que preparan una fiesta.

Quiero ver a mi hijo, quiero ver a mi hijo.

Déjame recostarme aquí. Me despiertas para la cena, ¿eh?

Mi hijo, mi hijo, mi hijo.

Espere aquí. Ya volvemos.

¡Qué molestia!

¡Nadia! ¡Michele! ¡Que se despierten los enamorados!

A ver.

¿Dónde están?

Es extraño.

Se los comieron.

- Te lo juro, sí. - No te lo creo.

Se los comieron.

¡Es una ceremonia vudú!

Nos vamos o los próximos somos nosotros.

¡Vámonos de aquí!

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