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Original subtitles

Hemos comprobado

Que el romance aún es

Lo mejor de todo

Esa emoción repentina

Lo mejor de todo

Ese pequeño suspiro

Es un tesoro que no puede comprarse

Ni medir mediante ninguna prueba

Lo mejor de todo

Encontraste la luna y el sol

Sí, él es para mí, parece

Pero pronto termina

Y no es tan divertido como parece

Caminas por la noche

A tientas

Todo aún está bien

Es lo que tú esperas

El amor puede ser todo o nada

Pero incluso cuando no es nada

Aún es lo mejor

Lo mejor de todo

Hemos comprobado

Que el romance aún es

Lo mejor

De

Todo

SECRETARIAS USTEDES MERECEN LO MEJOR DE TODO

EL MEJOR EMPLEO - EL MEJOR AMBIENTE EL MEJOR SUELDO - LOS MEJORES CONTACTOS

EDITORIAL FABIÁN PARK AVENUE ♪375-CIUDAD DE NUEVA YORK

EDITORIAL FABIÁN

- Hola. ¿Dónde están todos? - Llega temprano.

Espere dos minutos y luego corra a guarnecerse.

- ¿Primer día, primer empleo? - ¿Cómo lo supo?

- Por el sombrero. Buena suerte. - Gracias.

Un momento. ¿Podrías dejar eso un momento? Intento hablar con Bob.

- ¿Es de la agencia de colocación? - Sí. Soy Caroline Bender.

Soy Mary Agnes, jefa de mecanógrafas. ¿Trajo su tarjeta?

"Dictado: 120 palabras por minuto". Nada mal. ¿De qué universidad? ¿Vassar?

- Radcliffe. - Yo estudié Administración.

Debe hacer una prueba de mecanografía. Mecanografíe esta página.

Dos de mis chicas se casaron.

Ud. sustituirá a una si pasa la prueba.

- ¿Está casada? - No.

- ¿Comprometida? - No oficialmente.

Lo sé. Mi compromiso no fue oficial durante dos años.

Pero ya vamos viento en popa. Nos casaremos dentro de 11 meses.

Eso es prácticamente mañana.

Cuando se quiere un vestido de $200, se necesitan muchos sueldos.

- ¿Doscientos? - Ahora ahorro para el camisón. $70.

- ¿Está hecho de billetes? - No está hecho de nada.

Se esconde en el puño. Debería oír lo que dice mi novio.

Dice... No importa lo que él dice. ¿Lista?

La exactitud cuenta. Adelante.

Tiempo.

- ¿Quién es él? - Mike Rice.

Es editor de una revista que mantiene en forma a los jóvenes. Vende mucho.

Me asusta pensar que él es lo único que nos separa de esos delincuentes.

Me mantiene mirando el techo por la noche. Perfecto. Contratada.

- Espero que le guste el lugar. - Gracias. Yo también.

- Buenos días, Mary Agnes. - Buenos días, Sra. Lemont.

Me urge el material que te di anoche.

- Dámelo cuanto antes. - Lo haré.

Es la directora auxiliar de Mujeres de EE.UU. No está comprometida.

- Es linda. - No le sirve de mucho.

Tuvo un matrimonio universitario veloz.

Ya sabe de qué tipo. Duró un año.

Ahora tiene un bebé y vive con su madre. ¿Qué posibilidades tiene?

Los hombres de su edad quieren hijos propios, no de otro.

Hoy trabajará para Farrow. Adams, su secretaria, está enferma.

- ¿La Srta. Farrow? - Ella.

EDITORA DE LIBROS DERBY Le encantará.

Tuvo 12 secretarias en tres años...

y es íntima de cierto vicepresidente casado, ¿me entiende?

- ¿Eso le parece bien? - Pues, no sé.

A mí no. Venga.

Hola. Soy Brenda.

¿Quieres tu café en un vaso de papel o en un tarro?

- Lo quieres en un tarro. - Bien. Gracias.

- Yo lo quiero en un vaso de papel. - Lo sé. Te tengo anotada.

Cuídese de ella. La hace pagar por el tarro...

Luego lo regresa y se queda con el dinero del depósito.

- Es igual con sus dientes. - ¿Sus dientes?

Está comprometida, y le están sacando todos los dientes malos...

para que su esposo pague los nuevos.

¿Todas en la oficina están comprometidas?

No sabría decirle. No me gusta ser indiscreta.

Éste es el escritorio de Gregg. Puede usarlo hoy.

Pues, buena suerte. Si necesita algo, sólo sacuda sus cadenas.

Gracias.

GREGG ADAMS CAYÓ EN LA PISCINA DEL PLAZA

AMOR: ESTOY POR ATRACAR EN LIVERPOOL. TE EXTRAÑO. CON CARIÑO, EDDIE.

Eddie, ojalá no te fueras.

La beca sólo dura un año. Luego regresaré y me casaré contigo.

¿Me extrañarás un poco?

Las visitas a tierra, por favor. Todas las visitas a tierra.

- No dejes de amarme, Caroline. - Srta. Bender.

- Caroline. - Srta. Bender.

- Soy Amanda Farrow. - Srta. Farrow, lo siento muchísimo.

Puede venir a mi oficina en un momento.

Dije que en un momento.

Todo estará bien. También estuve asustada mi primer día. Se quita.

- Buenos días, Sr. Carter. - Buenos días, Bárbara.

Ah, Caroline. Puede pedirme un café. Sin leche ni azúcar.

- Sí, Srta. Farrow. ¿Cómo...? - Comuníquese con la cafetería.

No. No. Desde su escritorio, afuera.

Antes de eso, ¿podría ordenar los archivos?

Las T se mezclaron con las M de algún modo.

Puede hacer eso después. Primero abra el correo.

Está en la caja bajo su nariz, linda.

Caroline, aún no termino de darle instrucciones.

Como decía, abrirá el correo.

Lo que necesite una respuesta personal va aquí. Ni aquí ni aquí, sino aquí.

¿Entiende?

Bien. Es increíble. Se encargará de las cartas desagradables.

Quiero ver todo lo que escriba antes de que lo envíe.

- ¿Todo quedó claro? - Eso creo.

- ¿Y dónde está mi café? - ¿Qué?

¿Dónde está mi...?

Uds. las universitarias son iguales.

Creen que pueden entrar campantes y ser editoras pronto.

Creen que todo es muy fácil.

No, yo no. Ni siquiera creo que sea fácil ser una secretaria buena.

¿No? Qué lista es.

- No es fácil. - ¿Eso es todo, Srta. Farrow?

Por ahora.

Sin leche. Sin azúcar.

Buenos días. Soy April Morrison.

Pensará que soy terrible. Yo también. No jalé el interruptor del despertador.

Puse la hora, pero no lo jalé, de modo que no sonó.

Llegar tarde el primer día de trabajo... Podría suicidarme.

- Ay, cielos. - ¿Ud. no es Mary Agnes?

No. Ella está allá.

- ¿Todo ese sermón fue en vano? - Pues, estuvo muy bien.

Ay, cielos. Aquí vamos de nuevo.

- Soy April Morrison. Pensará... - ¿Me comunica con la cafetería?

No jalé el interruptor del despertador. Digo, puse la hora...

Hola, soy la secretaria de la Srta. Farrow.

¿Podría enviar un café de inmediato, por favor?

No, no tiene que venir volando, sólo venga corriendo.

¿Qué?

No. Sin leche ni azúcar.

Caroline, cuando llamo dos veces, significa que la quiero para dictarle.

Disculpe. No lo sabía.

Me pregunto qué le enseñaron en la universidad.

Supongo que olvidé tomar el curso de llamadas.

- Se le olvidó otra cosa. - ¿Cómo dice?

Su bloc de dictado, a menos, claro está, que planee memorizarlo.

Devuelva hoy los rechazados. Tiene una hora para el almuerzo.

Sí, Srta. Farrow.

- ¿Cómo le fue? - Fantástico.

Pues, coma algo ligero.

Y tómese su tiempo. Farrow nunca vuelve hasta las 3:00.

- ¿No? - Por supuesto que no. Es ejecutiva.

- ¿Cómo termina el trabajo? - Las ejecutivas no trabajan.

Mientras más ascienden, menos tienen que hacer.

Hasta que llegan a la cima y toman decisiones, y es difícil.

A los que están un paso abajo de la cima, les va mejor.

Farrow es curiosa. Ella siempre quiere a alguien como Ud.

Ya sabe, sofisticada.

¡Bajan! Ande. Hay mucho espacio.

- Pues, hasta luego. - ¿No almorzará?

Siempre como un sándwich con mi novio...

en un lugar conveniente como la estación Grand Central.

Yo ahorro para el camisón y él ahorra para los muebles.

Estilo provenzal. Las dos habitaciones.

- Bien. - Luego nos vemos.

Adiós.

Lo siento.

- Qué buen juego de pies. - No es nada. Lo hago todo el tiempo.

- ¿Cómo te fue con Mary Agnes? - No me creyó ni una palabra.

Pero me contrató porque la chica que vive conmigo, Gregg, trabaja ahí.

Pero hoy no vino. ¿Me pasas el azúcar?

- ¿Eres neoyorquina? - No. ¿Y tú?

De Colorado. ¿No se nota?

- Ahora que lo mencionas... - Lo sé.

Pero terminaré siendo sofisticada aunque me cueste la vida.

Servilleta.

- ¿De dónde eres? - De Wilton, Connecticut.

- Viajo desde allá diario. - ¿Tardas mucho?

Bastante. Vivo allá con mis padres.

Me gustaría tener un apartamento aquí, pero con mi sueldo...

Oye, nos vendría bien una tercera inquilina.

Apenas nos alcanza para el alquiler, y para ropa...

¿Tiene un dólar y medio para un café, señorita?

¿Y los tres dólares que te llevaste esta mañana?

Almorcé en el zoológico y alimenté a las focas.

- Una de ellas me recuerda a mi hermano. - ¿Por qué te escondes?

Por si la bruja Farrow anda por aquí.

Ay, bueno, me gusta vivir peligrosamente.

Leí un artículo tuyo esta mañana.

Soy Caroline Bender. Creo que te sustituyo con la bruja.

- ¿Farrow? Una mujer encantadora. - Espléndida.

- Le alegrará que ya estás sana. - No estoy sana.

Mi agente pospuso la lectura para darme más tiempo para ensayar la escena.

Gregg es una gran actriz. Saldrá en la nueva obra de David Wilder Savage.

- Eso es maravilloso. - Sólo haré una audición.

- Te pagaré el jueves. - Sólo tengo 50 centavos.

Me comí el resto. Tenía hambre.

- ¿Te ayudaría un dólar? - Gracias.

Pagaré a crédito la cena en Joe's.

- Adiós. Te veré en el nido de víboras. - Adiós.

¿Me da una hamburguesa y un vaso de leche?

- ¿Todo bien, Colorado? - Encantador, gracias.

Hablamos antes de que llegaras. La gente aquí es muy amistosa.

- ¿Necesitarás tu cuchara? - Adelante.

- Lo lamento. - Llegas tarde.

Lo sé. Pero el operador del ascensor...

es de Nebraska, que está junto a Colorado...

- Trabajarás para el Sr. Shalimar. - ¿Ahora?

Es la oficina grande de la puerta cerrada.

Dale el resto del manuscrito que hacías a la archivera.

Hoy ya no te puedo ayudar. Trabajaré para el Sr. Shalimar.

Todas tenemos nuestros problemas.

SR. SHALIMAR DIRECTOR DE LIBROS DERBY

- Disculpe, señor. - ¿Qué? ¿Qué?

¿Quién diablos es?

Regrese.

Más cerca.

- ¿Cómo se llama? - April Morrison.

- ¿Es nueva? - Sí, señor.

¿Y qué le hace pensar que sería una buena editora?

¿Cómo dice?

- Supongo que lee mucho. - No, señor.

- ¿Qué? ¿No lee? - No mucho.

No tengo nada en contra de la lectura. Es que nunca tengo tiempo.

¿Qué hace en Fabián si no lee?

Necesito el dinero.

Eso le habría gustado a Eugene O'Neill. Recuerdo que decía...

¿Eugene O'Neill? He leído cosas suyas.

Nos obligaron en la escuela. ¿Lo conoció?

Eugene era uno de mis protegidos. Necesitaba mucho aliento.

Ud. no parece lo suficientemente mayor.

- Fui un niño genio, Srta. Morrison. - Válgame.

Pues, esto es muy placentero, pero tenemos trabajo.

Mucho trabajo. ¿Cree poder manejarlo?

- Lo intentaré. - Bien. Quizá pasaremos a horas extra.

Si pasan de las 6:00, Le daré dinero para la cena, ¿sí?

- Sí, señor. - Bien. Comencemos.

Es un memorando para Stewart Fabián.

Querido Stewart: El siguiente es un programa planeado...

para nuestros próximos libros en rústica.

Libros en rústica.

En agosto, estaremos listos con nuestra edición nueva...

de Cuentos libertinos, de Balzac.

Seguida de la obra de Lawrence Hijos y amantes...

y las comedias de Shakespeare.

- Al acabar con la sensiblería... - ¿La qué?

Los originales no solicitados. Entonces puede retirarse.

- Quiero mis comentarios en todos. - ¿Mecanografiados?

No, Srta. Bender. Tocados en un tambor.

Me refería a que es tarde.

Ah. Lo es. No hay prisa.

Puede venir mañana temprano y terminarlos.

- ¿O es demasiado difícil? - Aún no lo sé.

Buenas noches, Srta. Farrow.

Buenas noches, Srta. Bender.

NO SOLICITADO - ESCRITOR NUEVO VIRGEN Y MARINERO EN ISLA DESIERTA

BASURA - ¡NO!

- ¿Lista? - Casi.

- Oye, Mary Agnes. - ¿Sí?

¿Estaría mal si me llevara esto para leerlo?

- ¿Quieres leerlo? ¿En tu tiempo libre? - Sí.

- Adelante. - Bien.

Ya que eres miembro del clan, ¿qué te parece?

Es un poco difícil.

Adelante.

Muy pocos se dan cuenta del gran futuro que les espera a los libros en rústica.

Gracias, Al.

¿Cuántos ejemplares cree que vende el libro de tapa dura promedio?

No sé.

Quizá cien mil si es un best seller.

- No son muchos, ¿o sí? - No, señor.

Algunas ciudades no tienen bibliotecas. Ni siquiera una librería.

Si se quiere comprar un libro, hay que ir a una farmacia.

- ¿Y qué leen? Nuestros libros. - Cielo santo.

Somos responsables de cambiar el gusto literario de EE.UU.

Los libros de portadas sensuales, bajo costo y distribución generalizada...

poco a poco convierten a EE.UU. A los placeres de la gran literatura.

Podría escucharlo durante horas.

No la culpo. Yo también. Pero tomaremos un descanso.

- ¿Está cansada? - No. Me siento estupenda.

Bien. Bien.

Es tan inteligente como bonita.

Gracias.

Apuesto a que tiene muchos amigos.

En Nueva York, no. No conozco a ningún hombre.

En casa tenía muchos pretendientes, supongo.

- ¿Alguien especial? - Ay, no.

- ¿Qué tipo de hombre le gusta? - El comprensivo.

Alguien bueno e inteligente.

- Espero que lo encuentre. - Yo también.

Con su sonrisa, cuando lo conozca, él lo tendrá difícil.

Ojalá lo conociera. Ojalá amara a alguien que me amara.

¿Y la diversión?

¿No le gustaría conocer a alguien con quien pudiera divertirse...?

¿sin tener que estar enamorada?

Sí, supongo.

- Ay, no, por favor. - Ande.

¿Qué clase de cosas les dicen Los jóvenes a las jóvenes...?

¿cuando quieren hacer el amor?

¿Decir? Pues, no dicen nada. Sólo nos manosean y respiran agitados.

- Eso debe ser desagradable. - Lo es. Lo odio.

¿Cómo hacen el amor los universitarios?

No soy exactamente una experta, Sr. Shalimar.

Toda chica es una experta en su propia vida.

Con razón es editor. Sabe mucho de la gente.

Es porque pregunto. Cuestiono.

Sé lo que quieren leer todas las mujeres en EE.UU...

porque hablo con las mujeres, me entero de sus esperanzas...

sus sueños, sus temores.

- ¿En qué está pensando? - No sé, yo...

Sr. Shalimar.

Por favor. No es tan malo, Srta. Morrison.

Terminaremos el informe por la mañana.

- ¿Y su sándwich? - No tengo hambre.

Tendrá hambre más tarde. Llévese el mío también.

Y no hable con desconocidos de camino a casa.

- Mi padre decía eso. - ¿Su padre?

Sí, bueno.

Mejor tome un taxi. Ojalá no viva en el Bronx.

- Buenas noches. - Buenas noches, señor.

NO SOLICITADO - ESCRITOR NUEVO VIRGEN Y MARINERO EN ISLA DESIERTA

BASURA - ¡NO!

OPINO QUE ESTE RELATO TIENE MUCHO QUE OFRECER

HAY BUEN DESARROLLO DE PERSONAJES EN LAS PRIMERAS 250 PÁGINAS

RECOMIENDO ESTE ORIGINAL SIN NINGUNA RESERVA

PODRÍA SER UN BEST SELLER CAROLINE BENDER

- ¿Ya llegó Gregg? - Probablemente la audición se alargó.

- ¿Está la Srta. Farrow? - Aún no. No te preocupes.

- Lo sé. Pero Gregg es imprevisible. - Calma. Ya llegará.

No, Vince. Realmente, no.

Walter es uno de los afortunados. Sólo cree lo que quiere creer.

Supongo que debería dejarlo. Pero lo necesito.

¿No es gracioso? Lo necesito.

Y todo este tiempo pensé que era él quien me necesitaba. Qué broma.

- Y, tú... - Muchas gracias, señorita...

Adams. ¿Quiere que espere, Sr. Savage?

Nos comunicaremos con su agente.

- ¿En serio? - Lo prometo.

Pues, no lo harán. Pero gracias de todas formas.

- ¿Quién sigue, Charlie? - Alice Johnson, Sr. Savage.

ENTRADA DEL ESCENARIO

Taxi.

Date prisa, Gregg. La bruja llegó. Acaba de llamarte.

- Los mensajes telefónicos. - Volveré a enfermarme hoy.

¿Otra audición?

- Ah, ahí está, Gregg. - Buenos días, Srta. Farrow.

A las 9:30, llamó el Sr. Rufus. Que si ya leyó su novela.

- A las 9:45, llamó el Sr. Griffen. - ¿Para qué fue su audición de hoy?

¿Una obra nueva o un anuncio de jabón?

A las 10:15, llamó Harry Miller. Que si puede almorzar con él.

No. Dígale que lo lamento.

Caroline, ven.

Caroline, Mike Rice. El Sr. Shalimar, Caroline Bender.

- ¿Cómo les va? - ¿Nos acompaña con una copa?

- Café, por favor. - Un café.

No se inquiete, Srta. Bender. En Fabián, somos muy informales.

Tiene razón. Y si algo inesperado te ocurre...

es porque todos son muy informales aquí, ¿no?

- No tienes que asustarte. - ¿Ud. se asusta, Srta. Bender?

No con facilidad, Sr. Rice.

Leí su recomendación sobre el libro de Wyle Prentice.

Su intuición es buena. Le daré una tarea a ese joven escritor.

Estoy muy contenta.

¿Le gustaría que le diera un original para leer todas las noches?

Eso sería...

maravilloso.

Me gusta el entusiasmo. Es una cualidad inestimable.

Eso y la experiencia.

¿Busca experiencia, Srta. Bender?

De cierto tipo, Sr. Shalimar.

En fin, ¿qué se le va a hacer?

Pero como decía mi amigo Eugene O'Neill:

"Cuando envejezcas, verás que son las cosas que no hiciste...

Las que te provocan dolor".

Ay, bueno.

Como último recurso, siempre está el tren de las 5:42 a Westport.

Mike.Jovencitas. Buenas noches.

- Buenas noches. - ¿No es interesante?

- No le entiendo ni una palabra. - Quizá es para bien.

No lo subestime, Srta. Bender. Trátelo con respeto.

Es difícil tener 55 años y preocuparse por perder el empleo...

que ni siquiera es Lo suficientemente bueno.

- ¿Por qué iba a perder el empleo? - Por gente joven como Ud.

Jóvenes brillantes con empuje y aptitud.

- Tiene miedo. - ¿Me tiene miedo a mí?

No por como es hoy, sino por como será dentro de unos años.

Me dejó leer su informe. Ud. tiene buen ojo para esto.

- Es un don. - Gracias.

- ¿Quiere una copa? - No, gracias. Iremos de compras.

En vez de eso, ¿por qué no cenas con Gregg y conmigo?

- Me encantaría. - Bien, la llamaré.

- No quede atrapada, Caroline. - ¿Atrapada en qué, Sr. Rice?

En un lío, Caroline. O en una botella, Caroline.

En "Fabián: editores de calidad", Caroline.

Váyase rápido. Trabaje de 6 a 12 meses. Demuestre lo que tenga que demostrar.

Luego despose al estudiante de Medicina o de Derecho y viva feliz para siempre.

- Eso planeo. - ¿No quiere una carrera?

- ¿Ni fama? ¿Ni fortuna? ¿Ni ambición? - Ninguna.

Qué maravilloso.

A Gregg le parece bien. Vamos. Ud. también.

Algo me dice que me emborracharé hoy. No querría perdérmelo.

- Por favor, venga. - No.

- Buenas noches. - Buenas noches.

- ¿No estará solo? - Sí.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Todo es como mágico en Nueva York.

Me gustaría vivir aquí para siempre. ¿A ti no?

Sí. Si Eddie quisiera.

- ¿Eddie? ¿Es tu novio? - Sí.

- ¿Cómo es? - Mide como tres metros.

- Un baloncestista. - No. Para mí, mide tres metros.

En realidad, es como cualquier joven normal...

divinamente apuesto...

y completamente irresistible.

- Es maravilloso estar enamorada, ¿no? - Sí, lo es.

- Yo también estoy enamorada. - ¿Cómo se llama?

No sé. Aún no lo conozco.

Debo comprar algunas cosas. Él nos deja ponerlo en su cuenta.

Me gusta el crédito más que el dinero, ¿y a ti?

Por supuesto. En la actualidad, ¿quién tiene dinero?

Pues, no sé.

Si Eddie no se ha casado conmigo para cuando cumpla 26 años...

podría conseguirme un amante.

¿En serio? ¿A los 26? Supongo que tienes razón.

Si eres tan vieja, tienes derecho a vivir.

Si mi madre me oyera hablar de amor tan superficialmente, moriría.

Mi madre nunca habló del amor de ninguna manera.

No me dijo que no tuviera amoríos así como no me dijo que no robara autos.

- Sabe que no se me ocurriría. - Pero sí piensas en eso.

Pienso en eso todo el tiempo.

Yo sólo quiero un hombre que me ame... durante un tiempo.

Mi madre se casó tres veces.

A los tres, comencé a llamarlos "papá". Y luego, se marcharon.

Fue confuso al principio, pero luego comencé a esperar el cambio con ilusión.

Y ahora, lo único que quiero es ser libre, no tener lazos...

tenerlos conmigo y luego dejarlos.

Por los hombres. Por sus rostros bien cuidados y sus mentes sucias.

Brindo por eso.

Ahora, Gregg.

Caroline. Queremos que te mudes con nosotras.

No es sólo porque nos agradas. Necesitamos tu dinero.

Me encantaría, pero no sé. Mi familia podría...

- ¿Les molestaría? - No, no creo que les moleste.

Vamos. Te daré una visita guiada.

Ve cuán largo es el cable. Es importante para llamadas privadas.

Simplemente te alejas de nosotras.

Y aquí está tu armario.

- Qué pequeño. - Pero eso es lo bello.

No tendrás que comprar mucha ropa para llenarlo.

Y el dormitorio principal. Es tuyo. Tiene resortes.

- Tiene bultos. - No duermas sobre ellos.

Tendrás media repisa en el baño...

media repisa en la cocina y media repisa en el librero.

Todas para ti sola. ¿Qué dices?

- Pues, no sé... - Bien. Queda arreglado.

- Y te toca sacar la basura. - Gracias.

- Gregg, ¿quieres que yo...? - No, yo contesto.

Quizá sea su agente, sobre su papel.

Sí. Sí.

Muchas gracias.

En fin, ni quien lo quisiera.

Es una vieja que se corta con un cuchillo de cocina.

Yo la llevaré.

¿Sabes, gatito? Quería ese papel desesperadamente.

Fabián.

¿Sr. Summers? Habla Amanda Farrow.

Se trata del libro de Cassaro.

El autor rehúsa hacer los cambios que le pedimos en el capítulo V.

Sí. Arthur, hola.

No, en realidad nada, cielo. Sólo quería oír tu voz.

No importa. Lo que tú digas es lo que quiero oír.

Yo también te quiero. Te extrañé mucho anoche.

Esperé y esperé, y pronto me di cuenta de que debías estar en reuniones.

¿Estabas en casa? La noche era nuestra.

Hizo lo mismo la semana pasada. ¿Cuántas jaquecas puede tener?

Arthur, nadie sabe mejor que yo que estás casado.

Pero una noche a la semana es lo único que tenemos.

No me importa. No permitiré que no se me valore.

Ni seré una diversión conveniente para ti cuando estés aburrido en casa.

Escúchame.

Tengo un rincón pequeño de tu vida.

Nunca he pedido más y no me conformaré con menos.

Ahora, tú y tu esposa con cara de conejo pueden irse al infierno.

Mecanografíe esto antes de partir, por favor.

Hoy trabajo para el Sr. Rice.

Hoy trabaja para el Sr. Rice. Esta noche trabajará para mí.

Ya no tendrá que llevarse a escondidas más originales.

Ah, sí, me enteré.

Claro, todos sabemos que mañana será lectora...

y que pasado mañana será editora.

Entre tanto, sigue siendo mecanógrafa.

De ser Ud., Srta. Bender, Los mecanografiaría.

Supongo, claro está, que le gustaría quedarse aquí.

¿Qué fue eso?

Cree que quiero su puesto.

Dile que te irás para casarte en cuanto Eddie regrese.

Lo hice. No me cree. Y se supone que tengo una cena esta noche.

- ¿Con Mike Rice? - No.

Tengo una cita a ciegas. Paul Landis. Su madre y la mía crecieron juntas.

Uno de ésos. Pues, no hay que criticar. Es una cena gratis.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Hola.

¿Londres? Sí, ella habla.

- ¿Hola? ¿Caroline? - ¿Eddie? Eddie.

Hola. Te he buscado por toda Nueva York. ¿Cómo estás?

Estoy bien. ¿Cuándo vendrás a casa?

Caroline, por eso te llamo.

Ay, amor, te he extrañado mucho.

- ¿Qué cosa? - Dije que intenté escribirte.

- ¿Recuerdas a Helen Lowe? - ¿A quién?

Helen Lowe. Su padre es dueño de pozos petroleros en Dallas.

Eddie, no puedo oírte. Habla lentamente. ¿Qué dijiste?

Viajaron en el mismo barco que yo.

- ¿Joe? - ¿Qué?

- Más basura. - ¡Por favor!

- ¿Y qué hicieron? - Dije que nosotros...

- ¿Por qué ésta no? - Eddie, no puedo oírte.

Dije que Helen y yo nos casamos... esta mañana.

¿Estás ahí?

¿Srta. Bender? ¿Ud. es Caroline Bender?

- ¿Qué? - Soy Paul Landis.

Estaba esperándola abajo.

Tenemos una cita para cenar.

Ah, sí.

Sí, claro.

Ya que te interesan los libros, te interesará...

oír algunos de nuestros problemas fiscales.

Sería una gran novela. ¿No te gusta tu brandy?

- ¿Qué? Ah, sí. - Quizá he sido afortunado.

Siempre tuve dinero, entré en las escuelas que elegí.

Nunca tuve enfermedades graves, más que sarampión y varicela.

Me rompí la pierna una vez, pero no fue tan malo...

porque pude estar en cama y leer cosas.

Leí cosas que no habría podido leer por falta de tiempo.

- ¿Quién es él? - Es un amigo.

Viene para aquí.

Parece que Caroline olvidó sus modales. Soy Mike Rice.

- Paul Landis. - ¿Puedo invitarles a beber?

No, gracias. Tengo una cita a primera hora.

- Camarero. La cuenta, por favor. - No te vayas, Mike.

- ¿Vienes, Caroline? - Lo lamento, Paul. No puedo.

Buenas noches, Caroline. No volveré a molestarte.

Paul, no es por ti. No es que no me agrades.

Lo sé.

- Ay, Mike. - Anda. Te invito a una copa.

¿Cómo se deja de amar a alguien cuando te dejó de amar a ti?

¿Tu prometido?

Pues, esto requiere la receta favorita del viejo Dr. Mike.

Dos escoceses solos.

- Mike, ¿te quedas conmigo? - Claro.

Podemos ir de bar en bar por toda la ciudad si quieres.

No. Digo, no quiero estar sola.

Por favor, llévame a tu casa.

Que sean dobles.

Ay, qué lindo lugar tienes.

Aquí vengo cuando cierran los bares. ¿Quieres una copa?

¿Te cuento más sobre los Paul Landis del mundo?

Paul Landis es confiable y es formal.

Eddie no es formal. Eddie no está listo para ser formal.

- Eddie no está listo para ser formal - Anda. Sigue hablando de Landis.

Ve a sentarte. Vamos. Bebe algo.

¿Qué más es?

Paul Landis vive bien.

- ¿Te digo más? - Por supuesto.

Es exactamente lo que toda mujer quiere en un esposo.

Exactamente... Lo que querrías... si sólo pudieras soportarlo.

Aleluya. Lo tacharemos de la lista.

Lo tacho de la lista. Y ahora llegamos al mundo de los Eddie Harris...

- Vuelve a Landis. - Vuelvo a...

¿Llamé a Gregg y a April del bar?

¿Qué dije?

Les dijiste que irías a tu casa en Connecticut.

- ¿Me creyeron? - No estoy muy seguro.

Claro que me creyeron. Son mis amigas.

- Claro que sí. - ¿Te he contado de Eddie?

- Muchas veces. - Su suegro tiene pozos petroleros.

No podemos quejarnos mucho de los pozos, ¿verdad?

No.

Vamos. Dale una bebida.

¿Por qué me lo hizo, Mike?

Estoy deshecha.

No sé adónde ir, no sé qué hacer.

Vamos. Todo está bien. Todo está en orden.

Abrázame, Mike. Hazme el amor, aunque no me quieras.

Veintiséis años son demasiados.

- Por favor, ámame. - Quieta. Quieta.

No fue culpa de él. Ella lo atrapó.

Ah, no. Te enamoraste del hombre equivocado. No importa.

Pero no te des las razones equivocadas para justificar por qué no funcionó.

Muy bien.

Sólo... ámame.

Ay, Mike. ¿Por qué no me despertaste?

Salí temprano. Quería ir a caminar.

- ¿Caminaste? - La mayor parte de la noche.

A veces hago eso.

Pues, antes de ir a caminar, ¿ocurrió algo inusual?

No diría que inusual, sino interesante.

Ay, cielos.

Linda, no ocurrió nada.

- ¿Así te sientes todas las mañanas? - Antes del primer trago.

Para empezar, el Dr. Mike recomienda aspirina.

Ah, no. Ésta es mi primera resaca y me quedaré con ella.

Además, me distrae de mis problemas.

Perdón.

- Fue culpa mía. No me fijé. - ¿Te lastimé?

No, lo que pasa es que...

La Sra. Thomson no está hoy...

y el Sr. Bossart quiere que le muestre Los borradores de Pascua.

- Hace mucho tiempo que no hablamos. - Elija entre estos dos.

- Hace tres meses que no te veo. - ¿Cuál le gusta más?

No sé. ¿Cuál te gusta a ti?

Éste, creo. Es más claro.

- De algún modo, es más deslumbrante. - ¿Cómo está tu bebé?

El bebé está bien. ¿Cómo está su esposa?

También está bien. Pasa el verano en Nantucket.

Cena conmigo, Bárbara.

No. Yo soy la que quiere casarse de nuevo, ¿Lo recuerda?

A quien un amorío con un hombre casado no la satisface.

Una noche más. Sólo a cenar.

¿Por qué, Sidney? ¿Porque tu esposa no estará este verano?

No. Sabes que no es por eso.

- ¿Les digo que éste? - Sí, está bien.

Perdón. Están esperando.

No han pasado tres meses.

Han pasado tres meses, una semana y cuatro días.

Linda, no tienes resaca. Estuviste con tu familia anoche.

- Tienes razón. - El Sr. Shalimar quiere verte enseguida.

Ay, ¿qué hice ahora?

No sé, pero apresúrate.

Estuve hablando con la Srta. Farrow.

Ud. ya no es mecanógrafa aquí.

- He trabajado mucho y... - Ahora es lectora.

- ¿Que soy qué? - Lectora. Tendrá un aumento.

Peleé por Ud. arriba y le conseguí 20 dólares más.

- ¿Veinte dólares más a la semana? - No. Al mes.

Quizá no es mucho, pero piense en el honor.

Ah, sí. Sí, es un honor.

Pues, gracias. Gracias, Sr. Shalimar.

Sólo lea, Srta. Bender. Días, noches, fines de semana.

- Sí. - Es lo único que pido.

Lo haré. Trabajaré mucho, Sr. Shalimar.

Soy lectora.

La estuve buscando. Quiero esto para las 12:00.

Perdón, Srta. Farrow. No puedo. El Sr. Shalimar me hizo lectora.

- Entonces, lo hizo, ¿eh? - Sí.

Dijo que había hablado con Ud. No sé cómo agradecérselo.

Le dije al Sr. Shalimar que no estaba calificada, Srta. Bender.

Es demasiado blanda.

No creo que pueda enfrentarse a un escritor y decir:

"Su trabajo es malo".

No creo que tenga el valor.

- Gracias por su confianza en mí. - Digo lo que siento.

Comienzo a creer que tenía razón al no quererme, Srta. Farrow.

Srta. Adams, de camino a mi apartamento esta noche...

compre 48 servilletas para la fiesta.

Y quiero esto para las 12:00.

April, la Srta. Farrow te pide que mecanografíes esto para las 12:00.

Nancy, la Srta. Farrow te pide que mecanografíes esto para las 12:00.

¿Julie? La Srta. Farrow te pide que mecanografíes esto para las 12:00.

Fue una fiesta muy exitosa. Nadie quería irse a casa.

Yo sí.

Creí que le ayudaría conocer a David Savage informalmente.

Dirigirá una obra nueva. Lamento que no haya venido.

Descuide. Supongo que siempre espero demasiado.

Levante lo que queda y podrá irse a casa.

Sea quien sea, llega demasiado tarde.

- Llegó demasiado tarde. - Oiga. Oiga.

Lo siento. Se terminó la fiesta.

- ¿Qué hace aquí? - Soy la sirvienta.

- Ah. - ¿Quién es?

- ¿Quién es Ud.? - Soy David Savage.

- Es alguien llamado David Savage. - Ah, David. ¿Tienes hambre?

¿Quieres un sándwich? ¿Leche, café o los dos?

- Sándwich. - Gregg puede servirte una copa.

- Bien. - Sírvase.

Pero si Ud. es la sirvienta...

Ser la sirvienta no es mi empleo. Es un pasatiempo.

Ya veo. ¿Y cuál es su trabajo? ¿Es actriz?

De ningún modo. Soy disecadora.

Pero lo hago con gente para salvar animales.

¿En serio? Yo también.

- ¿Cómo se llama? - Gregg Adams.

Pues, Gregg, vámonos.

- Debería de ayudar a la Srta. Farrow. - Conozco a Amanda y sé...

que Ud. ha trabajado mucho La noche entera y sin paga.

Oh, no. Me pagaron.

¿Sí?

- Robé dos botellas de escocés. - Bien.

Un segundo, David.

- Apenas tenemos tiempo para huir. - Se pondrá furiosa.

Amanda siempre está furiosa. Es su sello característico.

David, qué maravilla que viniste. Ya no tendré que estar sola.

Verá, mentí. Soy actriz.

A decir verdad, Leí para Ud. hace unas semanas.

No lo recuerdo.

Ud. hizo una audición para el papel de director.

¿Sí? ¿Y cómo me fue?

Estuvo fatal.

- ¿Adónde vamos? - A mi apartamento.

- Muy bien. - Es aquí.

Es bueno. Es un actor bueno, pero no lo suficiente.

Lo lamento, Leland. Lo intenté todo.

No, el muchacho no tiene talento. Tendré que sustituirlo.

No. Yo mismo se lo diré.

Sí. Muy bien.

Gracias por llamar. Adiós.

- ¿Dónde estábamos? - Esperaba que lo recordaras.

¿Realmente leíste todos esos libros?

Dos veces por lo menos.

¿Y todas esas revistas? ¿Y todos esos guiones?

En mi profesión, un apetito insaciable es el equipo estándar.

Siempre busco algo nuevo y emocionante.

En este cuarto debes tener La historia entera del teatro.

Qué bueno que te gusta mi apartamento. Quisiera que te quedaras.

- ¿Y si dijera que no? - Te acompañaría abajo y pediría un taxi.

Gregg. Primer acto, escena uno.

COMIDA CAMPESTRE ANUAL DE LA EDITORIAL FABIÁN

Esto será divertido. ¿No lo crees?

Preferiría que me dieran un tiro.

¡Esperen!

Gregg, ¿te encuentras bien?

Estaré bien en cuanto renuncie a este trabajo.

Sólo necesito dormir un poco.

- ¿Le dijiste a Farrow que te vas? - No.

Lo haré mañana, creo. ¿Habrá teléfono aquí?

- Quiero llamar a David. - Acabas de dejarlo.

Eso fue hace una hora.

Gregg, ten cuidado.

SE LE SIRVE PRIMERO AL QUE LLEGA PRIMERO

¡Llegó la hora de comer!

¡A comer, chicos!

Sidney. No esperaba encontrarte aquí.

- Hola, Sra. Lemont. - Hola.

Ruth llamó de la isla esta mañana.

Me dijo que tu esposa y tú irán a Sconset el sábado, a cenar.

No planeaba ir a la isla este fin de semana.

Tonterías. Te hará bien. Luces cansado.

¿No cree que luce cansado, Sra. Lemont?

Perdón. Yo...

Alguien me contó el otro día...

sobre ella y un sujeto casado.

- Ay, mi querido amigo. - No hay problema.

Mira, déjame invitarte a una bebida.

Gracias. En otro momento.

No funcionará, Caroline.

No podemos meter tantos libros de 50 centavos en las farmacias como de 35.

- No necesitaría tantos. - Tiene razón.

- Y si se mete un best seller... - Íntegro y barato.

- Tendrá un mercado ya formado. - Muy bien, basta.

Sus costos serían menores: y sus ganancias, mayores.

Sería líder en los libros en rústica.

¿Sabes? Quizá tenga razón en lo que dice.

Hola, Sr. Shalimar. ¿Cómo está, viejo bobo?

- Mike, ¿adónde me llevas? - Al otro lado de la luna.

Aunque no lo creas, ésa era una discusión importante.

- Caroline, necesito tu ayuda. - ¿Qué ocurre?

- ¿Me ayudarías a encontrar algo? - Claro.

- ¿Qué buscas? - A una amiga perdida.

¿Te digo cómo veo a mi amiga?

La veo como una niña sentada en una piedra en un claro.

Se acerca el Flautista de Hamelin.

Y mientras otras niñas lo siguen...

a la tierra del matrimonio y de la respetabilidad...

esta niñita no mueve un músculo.

No es ninguna tonta esa niñita.

No, se queda subida en esa piedra diciendo:

"¿Qué será de mí? ¿Qué será de mí?".

- Pero no osa averiguarlo. - Yo no lo veo así.

Creo que ya sabe lo que será de ella y va en camino.

¿En camino adónde? ¿Al puesto de Amanda Farrow?

- Quizá. ¿Qué tiene de malo eso? - Nada.

Si es que quieres ser despiadada, ambiciosa y calculadora.

Me interesa mi trabajo. Quiero algo mejor.

Te importa un pepino tu trabajo. Lo único que te importa es tu ambición.

Le fastidiarás los planes a Farrow.

¿Cómo lo sabes? Yo podría ser mejor que ella en su puesto.

No serías mejor, sólo más joven. Durarías más que ella.

Luego, querrás el puesto de Shalimar. Hazme un favor, ¿sí?

Cuando tengas la presidencia, no decores mi oficina.

- Me gusta como está. - Lo consultaré con la junta directiva.

Caroline, ¿sabes por qué haces todo esto?

Probablemente porque me gusta oprimir a los pobres.

Porque un hombre que creías que te amaba, amaba a otra.

Cuando intentaste olvidar conmigo, te quedaste dormida.

- ¿Podrías parar? - Y ahora, cerraste la puerta.

Ser mujer duele mucho, así que no lo serás.

- ¡Suéltame! - Los hombres son la competencia.

- No nos unamos a ellos. ¡Tras ellos! - ¿Y a ti qué rayos te importa?

Nada. Olvídalo.

Tu problema es que estás muy lejos de un bar.

Puedes estar segura de que no volveré a cometer ese error.

Qué bonita manera elegiste de recuperar a una amiga perdida.

¿Su departamento no recibió el memorando del Sr. Fabián?

Decía que estaba terminantemente prohibido entrar en la casa club.

Y Ud. tomó un refresco. Yo también lo haré.

¿No le pareció que el pollo estaba terriblemente salado?

- ¿Cree que nos matarán? - ¿Matarnos?

¿Con refresco de jengibre? ¿Se golpeó la cabeza?

Por supuesto que no. ¿En qué departamento está?

- ¿Publicidad o Circulación? - En ninguno.

¿Sabe cuál ha sido mi ambición secreta?

¿Cuál?

Servir un poco de todas las botellas en un bar y beberlo.

- ¿Qué supone que ocurriría? - AverigÜémoslo.

Qué bien.

- Ud. comience por ese extremo. - No podríamos.

Linda, esa expresión no se utiliza en mi compañía.

- ¿Cómo se llama? - Dexter Key.

Soy April Morrison. Estoy en el piso 37. ¿Dónde trabaja Ud.?

¿Yo? Juego a la bolsa. Acciones, bonos.

- ¿Es miembro de aquí? - Cien por ciento.

¿Y el auto que está afuera es suyo?

- Es muy hermosa. - ¿Va a acusarme?

Por supuesto que no. Me alegro de que nos conociéramos.

Pues, lo logramos, profesora.

- Salud. - Ud. primero.

No. "Los invitados no pueden beber con ropa de tenis".

Tírelo antes de que explote.

John. ¿Para quién dijo que trabajaba?

No lo dije, pero es el Sr. Shalimar.

Esto es para el Sr. Shalimar, de la jerarquía Fabián.

- Dile que es de parte del club. - Sí, Sr. Key.

Pobre Sr. Shalimar.

- ¿Por qué hizo eso? - Por juguetear.

¿Siempre es tan impulsivo?

Muéstreme una mujer y le mostraré un impulso.

- ¿Viene? - ¿Adónde?

- A Nueva York. La llevaré. - Pero, yo...

No tendrá que irse en autobús. Será una noche de juerga.

Eso sería estupendo, pero no estoy...

Olvide la ropa. Ya veremos llegado el momento.

- Pero, yo... - Habla demasiado.

¿Hablo demasiado?

Oiga, espéreme.

Le acepto su renuncia, Srta. Adams.

Queda libre. Liberada. Supongo que ahora la aclamarán en Broadway.

- Gracias, pero lo dudo. - Es modesta.

- No. Es un papel muy pequeño. - ¿En serio?

Creí que David sólo tenía amoríos con las primeras actrices.

- Quizá cambió su manera de actuar. - Ay, Gregg, qué tonta es.

Todas las mujeres saben de David Wilder Savage.

- ¿Qué saben? - Esto.

Que elige a las mujeres en su vida como a sus actrices:

según su humor.

Una ingenua la semana pasada. Una incauta esta semana. No se ofenda.

¿Y quién sabe quién la próxima semana?

- Estoy enamorada de él. - Nunca se casará con Ud.

¿Quiere que me una a su club, Srta. Farrow?

Gregg, he tenido más experiencia que Ud.

Y para que la experiencia sea valiosa, alguien tiene que aprender de ella.

Es una mujer muy imprudente.

Pero enamorarse de David no es imprudente. Es desastroso.

¿Sabe, Srta. Farrow?

Me recuerda algo que una vez alguien dijo del amor.

Los que pueden, actúan. Los que no pueden, enseñan.

Gregg, olvidé decirte de la despedida de soltera de Mary Agnes.

Srta. Farrow, habrá una despedida para Mary Agnes.

Le daremos un biberón o un libro de consejos o cosas así.

Ay, cállese. ¡Cállese!

Aquí está. Él es Bill.

¿No les dije que era apuesto?

No tienes la seguridad para ir por la vida siendo inteligente.

Un marido amado, un presupuesto que ajustará y bebés.

Es más lista que todas Uds.

- Tome, jovencita, necesita beber. - Refresco de jengibre.

Qué tontería. Es una celebración. No puede querer refresco de...

Claro que sí.

Anden, los dos. Vamos a alegrarnos un poco.

Beban una copa.

Sidney. ¿Qué ocurre, muchacho? Luces solitario.

Vamos a encontrarte... Ah. Aquí está.

Habla con ella, pero con calma.

¿No es una fiesta maravillosa? Adoro las despedidas, ¿Ud. no?

- ¿Ya los felicitó? - Parecen muy ocupados ahora.

No se espere. Éste es su día.

Espero que sean muy felices.

Seremos felices para siempre, gracias.

No nos agrada la gente que renuncia a su matrimonio.

- Cielos, Sra. Lemont. No quise... - Descuida, Mary Agnes.

A mí tampoco me agrada mucho esa gente.

Mary Agnes, quería preguntarte si me puedo probar tu anillo.

Claro.

- Es hermoso. - Gracias.

- Felicitaciones. - ¿Ya recibieron sus invitaciones?

Están grabadas. Se puede sentir con el dedo que están realzadas.

¿Recibió la suya, Sr. Carter?

¿Qué? Ah, sí.

Pedimos champaña, y un fotógrafo filmará...

y tendremos un pastel de bodas con los novios encima.

¡Basta! Hombre lascivo y horrible.

- Es asqueroso. - ¿Qué le pasa?

Tiene mucho mundo. Sabe cómo son las cosas.

¿A quién cree que engaña, Sra. Lemont?

Vamos, Fred. Vamos a caminar un poco.

¿Cree que engaña a alguien? Tiene mucho mundo.

Sabe cuándo un hombre quiere divertirse.

Un hombre sólo quiere divertirse. De vez en cuando.

¿Saben? Bernard Shaw tenía razón.

La juventud es una cosa maravillosa.

Qué pena que se desperdicie en los jóvenes.

- Tenemos que parar. - ¿Por qué?

Es preciso. ¿No puedes cambiar el disco o algo?

Me gusta su mensaje.

No, no debes hacerlo.

¿Sólo eso te enseñaron en la escuela? Dan cursos de "sí", ¿sabes?

Mira, April, ¿cuánto tiempo más crees que podré asaltar la ciudadela?

Ay, Dexter, cómo hablas.

Cómo hablo, cómo me comporto. No te agrada nada de mí, ¿verdad?

- Te quiero. - Demuéstralo.

- Lo hago. - No del modo que cuenta.

Dexter, no puedo evitar ser como soy.

Ay, por favor. Pasaba un rato maravilloso.

Pues, corre la voz.

Anda, April. Te llevaré a casa.

¿Te casarías con una mujer...?

¿que no fuera pura?

Si la amara...

y quisiera pasar con ella el resto de mi vida, nada importaría.

Te quiero mucho, Dexter.

- ¿Me quieres? - Claro que sí.

Créeme, nena, te respeto muchísimo.

Se acabó. Cierra.

- Salieron siete veces. No está mal. - No te emociones.

Es sólo Boston. No significará nada en Nueva York.

Desarmen el set y empaquen. ¿Cómo lució desde el público?

Fenomenal. Pero ¿qué les pasó a los chicos?

Debían entrar y salir en dos minutos.

La Srta. Adams se equivocó de nuevo. Los chicos la salvaron.

Dave, actuó una semana en New Haven, dos aquí.

- El estreno es el jueves. - Lo sé, lo sé.

Sí, es un papel pequeño. No le hará daño a la obra.

Con cualquier otro director, eso bastaría.

- Hablaré con ella. - Bien. ¿Algo más?

Sí. Llama a Judy Masson a Nueva York y dile que se aprenda el papel.

David, ya pude. Finalmente pude reírme en el primer acto.

Salgamos un momento.

Te sustituiré en la obra. Lo lamento.

Quiero que entiendas que no haces un mal papel.

Eres demasiado joven, demasiado hermosa.

Debí decírtelo antes, pero tenía la esperanza...

- ¿De que envejeciera y me volviera fea? - Por favor, Gregg.

Dame otra oportunidad. Lo haré mejor. Por favor.

No es una cuestión de oportunidades.

El papel necesita una mujer sofisticada, alegre, jovial.

- Yo soy así. - No lo eres. Ya no.

Si me dejaras ensayar más, si trabajaras conmigo...

Oye. Llama el New York Times. Supieron que estrenaremos un éxito.

- Es mejor que hables con ellos. - Enseguida.

Lo lamento, Gregg, pero los ensayos no ayudarán.

Haces el papel demasiado ansiosa, demasiado posesiva.

Ésta es una mujer que ama profundamente, pero siempre con delicadeza.

Cuando llega el momento, se entrega con dignidad.

Sabe cómo tenerlos consigo...

Sabe tenerlos consigo y luego dejarlos.

- Exactamente. - Yo puedo hacer eso, David.

¿Puedes, Gregg? Entonces, déjalo, ahora.

Bien, Gregg, hablaremos de eso después.

Permite que me quede. Haré cualquier cosa.

Seré la suplente. Sólo deja que me quede contigo.

Muy bien. ¿Charlie?

¿Sí, David?

Anota a la Srta. Adams como suplente.

Bien.

Gracias, David.

De nada.

Muero por regresar a Nueva York a actuar.

- Parece que será un éxito. - Muero de ilusión.

Con permiso, Srta. Adams.

RECIÉN CASADOS

- Desearía que me acompañaras. - Nena, odio las bodas.

- ¿Adónde vas? - Regresaré al apartamento.

- ¿Al de tu familia? - Al mío. Ven.

Mary Agnes nunca me lo perdonaría. No fui a la boda.

No me atrevo a faltar a la recepción.

Regresa pronto a casa, nena. Regresa pronto a casa.

¡Zach!

¡Ya viene Mary Agnes!

¿Listas, muchachas?

Es para ti, linda.

- ¿Qué ocurre? - Estoy mareada.

Vamos. Saldremos por atrás.

- ¿Dexter lo sabe? - No, pero quiero ir con él ahora.

- Te llevaremos. - No, por favor. Preferiría ir sola.

¿Lista?

¿En verdad no quieres que vayamos contigo?

- Estoy bien. Adiós. Mike. - Cuídate.

A la calle 56 y Sutton Place. Y tenga cuidado con los baches.

¿Qué te gustaría hacer? ¿Ir al cine?

¿Comer un filete? ¿Suicidarte?

Más que nada en el mundo, en este momento me gustaría...

prepararte la comida más abundante, más pesada...

y más indigesta que hayas comido.

Todas estas cosas anticuadas y felices te afectaron, ¿no?

Cuidado. Te estás resbalando de la piedra.

Ya sé, y caeré dentro de un pastel de manzana casero.

- ¿Más café? - Sí, por favor.

Del congelador al fuego.

Con un salto.

Llevo todos estos meses queriendo besarte.

¿Por qué no lo hiciste?

- Eres demasiado joven. - ¿Para besar?

Para conformarte con alguien como yo. A ti, aún te importan las cosas.

Ama a un hombre tan capaz como tú de sorprenderse y de tener esperanza.

Pobre Mike. Es tan viejo que sabe todas las respuestas.

Ser viejo no tiene nada que ver con saber las respuestas.

Ser viejo es no molestarse con las preguntas.

- Ay, Mike, qué perversión. - A eso me refiero exactamente.

Yo también me refiero a eso.

Si quieres pervertirme, será mejor que lo hagas con besos.

- ¿Puedo preguntarte algo, Mike? - Adelante.

- ¿Estuviste casado? - Casi. Una vez.

¿Por eso bebes tanto? ¿Por ella?

Has estado escuchando a las Mary Agnes.

- ¿Cómo era tu novia? - No sé.

Eso era sólo al principio.

Ahora, cuando te miro, sólo te veo a ti.

¿Sabes que es la primera cosa juvenil y sin reservas que me has dicho?

- No te vayas. - Aquí estoy.

Hola.

¿Dallas?

Sí, habla Caroline Bender.

¿Eddie?

¿Te encuentras bien? ¿Todo está bien?

¿Vendrás a algunas reuniones?

¿Qué quieres decir con "por los viejos tiempos"?

¿Qué fue tan bueno de los viejos tiempos?

Olvídalo.

Sí, iré a almorzar contigo. Claro.

No me lo perdería.

Adiós.

- Nos vemos. - ¿Adónde vas?

Linda, sigues enamorada.

Ésta es la quinta vez que nos vemos así, ¿y sabes qué?

- ¿Qué? - Nunca has dicho que me quieres.

Te quiero.

- Te quiero... aproximadamente. - ¿Qué significa eso?

"Aproximadamente" significa con proximidad, cerca, junto.

- Entonces, ¿no me quieres? - Claro que sí.

Pero no como tú lo deseas. No soy de los que quieren para siempre.

Ése es el carácter al que me refiero. Lanza parlamentos como pelotas.

Estás harto de esta chica. Te preparas para irte con cada palabra.

¿Ves? Hablas mucho.

Sólo hablas mucho porque quieres zafarte.

Eso es todo. Quieres zafarte.

No actúes como si disfrutaras la escena.

- Claro. - Inténtalo otra vez.

Ésta es la quinta vez que nos vemos así, ¿y sabes qué?

- ¿Qué? - Nunca has dicho que me quieres.

Gregg, ¿quieres callarte?

Sólo quería saber de la cena, si quieres que cocine.

No, cenaré algo en Sardi's. Muy bien. Eso es lo que quiero.

Judy, tú lo haces bellamente, linda...

pero el público pagó 8.80 para ver tu linda cara.

Deja que la vean, ¿eh?

Esta muchacha será mucho mejor de lo que creí.

- Muchachos, cuando ella... - Ya me voy, David.

- Te veré más tarde, amor. - No lo harás, amor.

Esta noche estaré ocupado.

Muy bien. Hagámoslo de nuevo. Desde el comienzo esta vez.

- ¿Quién es? - Soy yo: Gregg.

Te traje tu ropa limpia. Creí que ibas a salir esta noche.

Saldré. Mira, Gregg, terminaré dentro de 10 minutos.

Ése es el problema de espiar.

No puedes pedir una explicación de lo que averiguas.

- ¿Qué haces? - Hago el papel de espía, de Gregg.

- ¿Estás loco, David? Para. - Te facilito las cosas.

- Puedes ver todo. Todo. - Para.

- ¿Vacío el armario? - No te espiaba.

Intentaba hacer algo por ti, ordenar las cosas, ayudarte.

¿En serio? Ahora bien, ¿por qué no vi eso?

Yyo que pensé que esculcabas mis efectos personales...

para alimentar tu actitud posesiva, tu neurosis, tu conducta agobiante...

- ¡No me hables así! - Te muestro lo canalla que soy.

Tú haces cosas por mí, intentas ayudarme...

y yo reacciono como un perro desagradecido.

Gregg, no te merezco.

Así que quiero que te marches. Y deja mi llave.

- ¿Tu llave? - Sí, mi llave de repuesto.

- La que robaste. - ¿Robé tu llave?

Pero no lo hice. Yo no haría algo así.

No lo haría y no lo hice.

- Quiero que te vayas, como una adulta. - ¡No lo hagas!

Por favor. Nunca volveré a hacerlo. Lo juro. Lo prometo.

¡No, David! ¡Por favor, no me eches!

No me eches.

Tú eres lo único que tengo.

Ay, por favor.

- No quería comportarme así. - Sé que no.

- No te enojes conmigo. No me odies. - No estoy enfadado contigo.

Y no te odio. Simplemente ya no siento nada por ti ahora, salvo cansancio.

- Vete, por favor. - Estás cansado. Eso pasa.

Has estado trabajando demasiado. Sólo necesitas dormir bien.

Sólo estás cansado, David. Descansa.

Todo estará bien mañana. Ya verás.

Gregg, es el fin del tercer acto. Es el fin de la obra.

Bésame.

Buenas noches, Gregg.

Sólo estás cansado.

- Dos minutos, bella novia. - ¿Ya llegó Dexter?

Acaba de llegar.

- ¿Cómo luzco? - Ay, encantadora.

Estoy muy asustada. Desearía que Gregg estuviera aquí.

Yo también. No ha llamado desde ayer.

Generalmente se comunica, por lo menos.

Llegó el novio.

- Hola, amor. - ¿Lista?

- Felicitaciones, Dexter. - No te enojes.

Tenía que decirle a alguien. ¿Tienen tiempo para un brindis?

No, gracias, Caroline. April, será mejor que nos vayamos.

No necesitan a alguien que les lance arroz, ¿o sí?

Qué amable, Caroline, pero todo está listo.

- ¿Lista, amor? - Mi maleta está ahí.

Claro.

- Adiós, Caroline. - Buena suerte.

Ay, Caroline, me siento muy rara. Siento que...

Pues, no sé. Como que algo falta.

Dexter y tú están juntos. Eso es todo lo que necesitas.

Ahora vete y sé la novia más feliz que haya creado Dios.

Qué bueno que le conté a Caroline de nosotros.

No son las cosas tristes Las que hay que contarles a las amigas.

Son las felices. ¿Sí vamos en la dirección correcta?

Levamos anclas. Ya no podemos echarnos atrás.

- ¿Quieres una copa, amor? - No. Quizá al pastor no le agradará.

Ponte esto, amor. Evitará muchas preguntas.

¿No te estás precipitando?

April, ¿cuándo madurarás? Ponte el anillo.

No entiendo. ¿Qué dije? Mírame, Dexter.

¿No vamos a Maryland a casarnos?

- No. - ¿Por qué no?

- Porque te llevaré con un médico. - ¿Con un médico?

April, ¿qué más podemos hacer?

- Podemos casarnos. - ¿Cómo podemos casarnos?

¿Quieres hacer una bandera y subirla a un asta? "Boda a la fuerza".

¿Quieres que todos envíen el regalo de cumpleaños del niño 6 meses después?

No me operarán. Quiero a este bebé.

- Tendrás otros bebés. - Moriré.

No te sentirás mal. Es muy limpio, como un consultorio.

Te llevaré y estaré ahí contigo.

¿Cómo sabes tanto de lugares así?

April, se corre la voz.

¿Has embarazado a otra mujer?

No que yo sepa.

¿Algunas mujeres se embarazaron y no te lo dijeron?

- Algunas no. - ¿Cómo fue que no te lo dijeron?

Quizá porque pensaron que yo no creería que era mío.

Pero sabes que éste es tuyo, ¿no?

Sí.

Dexter, ¿no me quieres?

Si quieres saberlo, nunca pensé en eso.

No iré. Deja que me baje.

¿Está loca? Estamos en el centro del parque.

¡No me importa! ¡Es mi bebé y lo quiero! ¡Deja que me baje!

¿Qué sucedió?

¿Mi bebé?

- ¿Puedo decirle? - Sí.

Lo lamento.

Al cabo que ni siquiera conocí al bebé.

¿Dónde está Dexter?

April, ¿quieres verlo?

Estoy muy avergonzada.

Linda, lo amabas.

Ya no.

Caroline, ahora sólo soy alguien que tuvo un amorío.

Esto lo cubrirá.

Si sobra algo, déselo a la Srta. Morrison.

¿Se recuperará?

¿Y el bebé?

No te preocupes, Dexter. Perdió a tu bebé.

Tengo que salir de la ciudad unas semanas.

Llamaré a April cuando regrese.

Para que esté cómoda, sería mejor que yo no la viera ahora.

A menos que creas que debería verla, que la ayudaría.

¿Ayudarla? ¿Qué hiciste cuando necesitó ayuda?

Bien, sé lo que soy.

Pero no me iban a obligar a hacer algo que no quería.

Srta. Bender, llamaron de su oficina.

El Sr. Shalimar quiere verla de inmediato.

Gracias.

¿La Srta. Farrow renuncia? No puedo creerlo. ¿Por qué?

Ella prefiere decírselo en persona.

Y, francamente, yo tampoco puedo creerlo.

Pero, desde ahora, es editora. Felicitaciones.

Gracias. Pero...

Ah, sí, sí. Tendrá un aumento.

No ganará tanto como la Srta. Farrow. Peleé por Ud. arriba.

Pero no debería de considerar el dinero, Srta. Bender.

- Debería de considerar... - Considerar el honor.

Ahora que es ejecutiva como yo, debería invitarte a beber.

- ¿Caroline? - Me encantaría, Fred.

Y puedes apoyarte en mí en cualquier momento, día y noche.

- Brenda, soy editora. - Es grandioso, linda.

- Soy editora. - Ay, Caroline. Buena suerte.

Adelante.

- He estado esperándola. - Acabo de enterarme de que se va.

Sí.

Mire las cosas valiosas de mis 11 años en Fabián.

Un guante sin compañero.

Mi primera fiesta de Navidad aquí.

La novela inconclusa que empecé. ¿Por qué quiere este empleo?

Para esto fui a la universidad. Para esto trabajé.

- Significa todo para mí. - Puede quedarse con él. Estoy harta.

¿Sabe por qué dejo La cima de la montaña?

Por un viudo en Illinois con dos hijos...

y una fábrica de maquinaria para jet.

Me propuso matrimonio hace 15 años, y lo rechacé.

Era demasiado sencillo, demasiado pueblerino.

Volví a encontrármelo hace como tres semanas.

Aún habla con acento y sus trajes no le quedan bien.

Pero me trata como si creyera que soy La mujer más buena y delicada del mundo.

Y quizá, con suficiente tiempo y ternura...

si no es demasiado tarde...

yo podré llegar a creerlo.

Le deseo que sea muy feliz.

Gracias. Se lo agradezco. Igualmente.

- No se preocupe por mí. - Pero lo haré.

Me preocuparé mucho por Ud.

Acabo de enterarme. Felicitaciones.

- Ay, Mike, ¿no es maravilloso? - Es grandioso.

Ya tienes todo lo que quieres, ¿no?

El puesto de la Srta. Farrow, La oficina de la Srta. Farrow.

Y dentro de un mes, tendrás el resto de la vida de Farrow.

¿Qué quieres decir?

¿No es entonces cuando tu novio casado vendrá a la ciudad?

Felices días, linda.

Recuérdame que brinde por tu éxito alguna vez.

URANIO ILIMITADO PROPIEDAD MINERA - TARMICA, ARIZONA

QUERIDO SR. SAVAGE: FELICITACIONES POR EL ÉXITO DE SU OBRA

Gregg, el café está listo.

Gregg, ¿estás despierta? El desayuno está listo.

Muero de hambre. Salgo enseguida.

Más margaritas del metro. Ronnie vendrá a desayunar de nuevo.

Acaba de llamar. Trabajó toda la noche.

Tuvo dos piernas rotas, tres bebés y un psicópata.

- No te emociones, April. - Ay, no. Ronnie es distinto.

Imagina hallar a alguien que sabe todo sobre ti.

O alguien que te conoce como eres... y a quien le agradas así.

Eso es exactamente. Con razón David Savage te quiere.

- Eres muy lista. - ¿Uno o dos huevos, Gregg?

- Ninguno. No tengo hambre. - Dijiste que morías de hambre.

¿Sí?

Caroline, si tienes un minuto, me gustaría hablar contigo.

Bien. Tengo tiempo ahora.

No es tan urgente. Quise decir en algún momento.

¿Durante el almuerzo? ¿O la cena?

Quizá estaré ocupada. Te llamaré. Hola, doctor.

- Gregg, si esperas... - No puedo. Voy retrasada.

- ¿Adónde vas? - A algún lugar.

- Buenos días, Caroline. - Hola, Ronnie.

- ¿Más muestras? - Una tanda nueva.

Para dolor estomacal, gripe y callos.

Para el sarampión, Las paperas y la vista cansada.

Ésta te cura cuando extrañas tu hogar.

Y ésta es una pastilla para la que no hay enfermedad.

- ¿Tienes algo para la jaqueca? - Por supuesto que no.

- Adiós. - Y esto es para ti.

- Tres calcetines más con hoyos. - Sí, doctor. ¿Café?

Respeto tu opinión, Caroline, pero olvidas el gusto popular.

Me pagas por mi opinión como editora. Pues, te la doy.

El libro no es bueno. La escritura es inferior.

El autor no cree en una palabra de lo que escribió, y nadie lo creerá.

- No me pareció tan malo. - ¿Ah, no?

Si publicas esto, ni siquiera recuperarás los costos de impresión.

- Eddie. - Hola, Caroline.

¿Qué haces aquí?

Vine por negocios. Solo.

Caroline, ¿qué te parece...? Perdón.

- Él es el Sr. Harris. El Sr. Rice. - ¿Cómo está?

- ¿Cómo le va? - El Sr. Harris es un viejo amigo.

Sí, lo recuerdo.

- ¿Se te ofrecía algo? - No es nada importante.

En otro momento.

- Caroline, tengo que hablar contigo. - Ahora no. Más tarde.

- Por los buenos amigos. - Definitivamente.

- Te encantaba el champán. - Ay. Estoy cansada de él.

¿Qué ocurre? Te invito el almuerzo más caro en el 21 y no lo quieres.

Un ramillete, no lo quieres. Tu perfume favorito, no lo quieres.

- ¿Qué quieres? - Debiste traerme un pozo petrolero.

No quería presumir. No te impresiona nada de eso, ¿verdad?

- No. - Entonces, ¿por qué viniste?

Para mostrarte Lo poco impresionada que estoy.

Pues, a mí me impresionó este tipo de cosas.

En la escuela, casi nunca me alcanzaba para comprarte una hamburguesa.

Ay, por favor, Eddie. ¿Qué quieres de mí? ¿Compasión?

Muy bien, ¿qué prueba eso?

Al menos, hay una cosa que no te tiene harta.

Eso es despreciable.

Eso no fue lo que dijiste esa noche en Cape Cod.

Esa noche, dijiste que era el único al que le permitirías hacerte el amor.

¿Lo recuerdas?

Yo lo recuerdo. Lo recuerdo todo.

Nunca podía reconocer que cometía errores, ¿verdad?

Pues, lo reconozco ahora.

Nunca dejé de amarte.

- Te adoro. - Ay, Eddie.

Creí que me había librado de ti.

- La Srta. Farrow volvió. - ¿Sí?

¿Crees que le quitarán el puesto a Caroline?

- ¿Qué sucede? - Lo hará. Lo hará.

- ¿Qué cosa? - Volveré enseguida, Amanda.

Ay, Sr. Shalimar, podría caer muerta.

Esperaba un poco más de dignidad de su parte, Brenda.

Sí, señor.

¿Tienes un momento? Me gustaría hablar contigo.

Siéntate, Fred.

Caroline, estoy un poco preocupado por ti.

Creo que has trabajado demasiado...

y me preguntaba si había algún modo de hacer que las cosas...

fueran un poco más fáciles para ti.

Descuida, Fred. Amanda Farrow puede recuperar su puesto.

¿Cómo diablos lo supiste?

- Me lo dijo un pajarito. - ¿No te molesta?

- Ni un poco. - Te quedarás con tus escritores.

Ah, claro. ¿Te molesta si yo le digo?

- Hola, Amanda. - Hola, Caroline.

- Me alegra que regresaras. - Gracias.

Supe que haces un buen trabajo. Sabía que lo harías.

- ¿Fred te dijo...? - Sí. Todo está en orden.

- De pronto, tengo otros planes. - ¿Cómo está Mike?

¿Mike? No sabría decirte.

Querrás tener tu antigua oficina.

¿Sabes? Realmente nunca encajé ahí.

Gracias.

Era demasiado tarde para mí.

Un hombre solitario, dos hijos.

Necesitaban demasiado, y me di cuenta de que no tenía nada que dar. Nada.

Había olvidado cómo dar.

Llegas justo a tiempo. Uno de tus antiguos escritores.

No me digas que es otra de sus obras del Oeste.

- Gracias, Caroline. - Gracias a ti.

Pues, Amanda, te extrañamos.

Me da gusto haber vuelto. ¿Sigues pellizcando a las muchachas?

Pues, claro que sigo pellizcando a las muchachas.

No imaginarás que me interesan sus mentes, ¿o sí?

Me agradas, Amanda. ¿Cenas conmigo esta noche?

- ¿Prometes que no me pellizcarás? - No prometo nada.

Y para que te sientas como en tu casa...

recuerda que soy casado.

Claro que sí. Qué lindo que me lo recuerdas.

Me encantaría ir a cenar contigo. ¿A las siete?

A las siete.

¿Caroline? ¿Estás en casa?

¿Hay alguien aquí?

¿Eres tú?

¿Hay alguien aquí?

Eddie, ¿y tu esposa?

- ¿Qué tiene? - Pues, saldrá lastimada.

- ¿Cómo saldrá lastimada? - Te perderá.

Nunca me tuvo, no como tú me tuviste.

No, digo, cuando le cuentes de nosotros, cuando le pidas el divorcio.

- Cuando nos casemos. - Arreglé algo para nosotros.

- Hablé con Jim anoche. - ¿Jim?

Mi suegro. El padre de Helen.

Aceptó que abriera una oficina aquí, cerca de las empresas petroleras.

Y tendré un apartamento también.

Cada mes, pasaré aquí algunos días.

Espera. ¿Esto qué tiene que ver con nuestra boda?

Amor, intento decirte que no podemos casarnos...

pero que tampoco puedo perderte.

Nos tendremos el uno al otro. Tendrás tu vida y tu carrera: y yo, las mías.

No lastimaré a Helen. No lastimaremos a nadie.

Eddie, ¿amas a Helen? ¿Eso intentas decir?

No, te amo a ti.

Pero ¿no quieres casarte conmigo?

- No puedo. - ¿Por qué?

¿Por los pozos petroleros?

Hice mal al intentar deshacer tu matrimonio.

Olvídalo. No importa.

Mira. Quizá lo dije mal.

No. Lo dijiste bien. Simplemente, yo oí mal.

Ése es el segundo error que cometo contigo.

- Caroline, si me dejas... - Eddie, dime algo.

¿Por qué a las mujeres como yo nos consideran ordinarias?

¿No somos las especiales, de los mejores hogares y universidades?

Sé que el mundo no está lleno de arcos iris y finales felices...

pero para ti, ¿ni siquiera somos decentes?

- ¿De qué hablas? - ¡No seré tu amante!

- Estas cosas son muy comunes. - Pues, para mí no.

Soy demasiado convencional para ti. Pero hay otras mujeres.

Hay docenas de mujeres en la ciudad que están esperándote.

No tendrás que hacer nada.

Quizá tendrás que llevarlas al 21 una o dos veces...

o comer un horrible guiso en su apartamento sin ascensor.

A todas les gusta hacer el papel de la esposa.

Y habrá algunas a las que lastimarás mucho...

porque te querrán demasiado.

Pero ése es problema suyo, ¿no?

Y encontrarás a las que quieren Lo mismo que tú:

puro amor y nada de responsabilidad.

Cariño, no las dejes ir...

aunque acepten a otros hombres como tú entre visita y visita.

Pero no las culpes, porque ellas, como todas...

tienen una necesidad imposible: quieren que las amen.

Adiós, Eddie.

¿Qué ocurre, linda? ¿Perdiste tu llave?

- Estoy bien. - Bien, veamos.

¡Váyase! ¡Déjeme en paz!

¿No puedes abrir la puerta?

¡Abran! Tengo aquí a una chica que perdió su llave.

- ¡Basta! - Andando. ¡Abran!

- ¡Basta! - Sólo intento ayudar.

Sólo intentaba ayudarla.

Hola.

Ah, sí, David.

¿Qué?

Ay, no.

Caroline, ¿qué pasa?

Ay, no. Gregg.

Muévanse, por favor.

Sólo fue un accidente, señorita. Un accidente.

- ¿Qué sucedió? - No sé.

Vamos. Retrocedan. Bien, ya se acabó.

Por favor. Andando. Dispérsense.

Aunque su tema es atractivo...

su manera de presentarlo...

no satisface Las necesidades especiales...

de Libros Derby.

Gracias por pensar en nosotros, etcétera.

- Creo que ya terminamos por hoy. - ¿Ordeno su escritorio, Srta. Bender?

- Está bien. - ¿Algo más?

Estas cartas de respuestas negativas deben irse al correo hoy.

Olvídalo. El lunes estará bien.

- Gracias. Buenas noches, Srta. Bender. - Buenas noches.

- Luego nos vemos, April. - Esta noche llegaré tarde.

- Ronnie me llevará al cine. - Ah. Qué bien.

- Buenas noches. - Buenas noches.

- Buenas noches. - Buenas noches. Nos vemos el lunes.

Sí.

- Buenas noches, Caroline. - Buenas noches.

- Buenas noches, Srta. Bender. - Buenas noches.

- Hasta el lunes. - Buen fin de semana.

Buenas noches, Srta. Bender.

- Que tenga un buen fin de semana. - Gracias.

El romance aún es

Lo mejor de todo

Esa emoción repentina

Lo mejor de todo

Ese pequeño suspiro

Es un tesoro que no puede comprarse

Ni medirse

El amor puede ser todo o nada

Pero incluso cuando no es nada

Aún es lo mejor

Lo mejor

FIN De todo

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