All language subtitles for Pane, amore e gelosia (Luigi Comencini, 1954) DVDRip (Ita-Esp) .cine-clasico.com. ESP

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Original subtitles

Ha tenido lugar un feliz nacimiento y os tralgo ropa para ni�os.

Vete, que me enga�aste una vez, pero no me enga�as m�s.

- Que te vaya bien. - Yo no te enga��.

- Se�ora. - Se�orita, por favor.

- Se�orita. - �Puedo, pap�?

Zapatitos, calcetines y pa�ales para ni�os.

Art�culos especiales, la �ltima liquidaci�n de Mil�n.

- Saludo a estas bellas se�oras. - Don Vincenzino, �qu� hace por aqu�?

He sabido que ha habido dos bautismos

y he tra�do algunos art�culos para ni�os y beb�s.

Qu� calor.

- �Aqu� no hay m�sica ni baile? - �Por qu�? �D�nde hay balle?

En casa de Ricuccio ha empezado el balle.

�Has o�do, Annarella? En casa de Ricuccio est�n bailando.

S�, lo he o�do.

- �Y el mariscal qu� hace? - El mariscal se divierte a su manera.

El mariscal sabe vivir. Le conozco muy bien.

- �Le conoce? - Claro, somos palsanos.

- Los dos somos sorrentinos. - �Qu� clase de persona es el mariscal?

Es un encanto. Es un se�or. Un caballero.

Me alegro.

Solo tiene un defecto, si se le puede llamar as�.

Le gustan las mujeres.

- Es tradici�n familiar. - C�llate.

�Tradici�n familiar? �C�mo es eso?

A su abuelo, en paz descanse,

le llamaban el toro de Sorrento.

Incluso hizo enloquecer a una duquesa austr�aca.

Al padre le llamaban Don Juanito el sueco

porque se especializaba en cortejar a las suecas que ven�an a Sorrento.

El mariscal no es menos.

Cuando ve una mujer, se�ora m�a,

no desiste, no la deja, es suya.

Entre nosotros,

en el pueblo ha encontrado a una peque�a salvaje.

- Annarella, �qu� te he dicho? - No me lo puedo creer.

Claro que puede. El mariscal, cuando hace algo, lo hace en secreto,

porque los napolitanos en los asuntos del amor, somos como tumbas.

El vals es el verdadero balle aristocr�tico.

Mariscal, te falta el aliento.

�Qu�? Soy un especialista del vals.

- Alguna vez. - �Alguna vez?

Alguna vez lo fuiste. Cuando eras muy jovencito.

Vamos. Puedo desafiar a todos los jovencitos del pueblo.

Maestro, m�s r�pido. Y t�, cierra los ojos si te mareas.

Muy bien.

Dios m�o. Me mareo.

La cabeza me da vueltas. Dios m�o. Dios m�o.

�nimo.

- �Annarella! - Annarella, la cabeza me da vueltas.

- Annarella, �me concedes este honor? - No, sigue dando el espect�culo.

- El vals es mi pasi�n. - T� tienes demasiadas pasiones.

Pasiones l�citas, inocentes.

S�, con esa santa.

- �Me lo dices a m�? - S�, te lo digo a ti.

- �Qu� tienes que decirme? - Lo que dicen todos.

- �Y qu� dicen? - No me quiero ensuciar la boca.

Solo me da pena por ese idiota de tu prometido.

Mariscal, esta est� borracha.

No, razono, y razono muy bien.

- Habla si eres tan valiente. Habla. - Calma, calma.

Mariscal. Si esta no habla, la destrozo.

Hablo, hablo, �qu� quieres saber? Seg�n las malas lenguas...

- ya todo el pueblo lo sabe. - �Qu� sabe? Habla, habla.

�Acaso he montado en bicicleta con el mariscal?

No soy yo quien ha enloquecido en el cuartel con el se�or mariscal.

Silencio. �Qui�n te ha contado esa calumnia?

�Calumnia? Lo saben hasta las piedras que os hab�is solazado en el cuartel.

�Solazado yo?

Voy a encerrar a esos calumniadores. �D�nde est�n?

T�. �Encima tienes el valor de amenazar?

- S�, s�. Tengo el valor y el deber. - T�. Precisamente t�.

Yo, yo. �Yo qu�?

Habla, Annarella, soy un hombre �ntegro.

T�. El nieto del toro de Sorrento.

El hijo de don Juanito el sueco.

Esos son asuntos familiares. No te lo permito.

Pietro. Pietro.

D�jame. Lo he o�do todo.

�T� te lo crees?

Mariscal, expl�caselo a este.

Mam�, mam�.

Me quieren muerta.

�Vosotros por qu� no habl�is?

Es verdad, soy la mala,

pero t�, t� sabes que nunca he perdido la cabeza por nadie.

Legionaria, d�jalo. D�jalo.

Son habladur�as de mujeres.

Mariscal, como suele decirse, fuera el mal y fuera el dolor.

Y t�, esc�chame, Annarella. Las cosas son as�.

Se lo puedes preguntar a don Emidio.

El mariscal quer�a casarse conmigo, pero yo pensaba en �l.

Y aquella noche, en el cuartel, fui yo quien llam� al mariscal.

Ese vino y gritaba, pero yo le dije que deb�a pensar en mi asno,

y �l, al ver nuestra miseria,

cogi� cinco mil liras y las escondi� dentro de mi vestido.

Y mam� crey� que hab�a sido San Antonio. Esa es la verdad.

- �Y las cinco mil liras? - Las romp�.

Aqu� tienes la carta de dimisi�n. Ahora ya no tiene sentido.

- �Anna! - Espera. Te he dicho la verdad.

La verdad la he visto con mis propios ojos.

Jovencito, les he encontrado bailando a la americana.

Apretados. Coraz�n con coraz�n. Qu� verg�enza.

- Mariscal, �qu� ocurre? - Cosas de mujeres.

- Con permiso. - Espera, �d�nde vas?

Cuando te encomend� a �l como tutor,

te pregunt� si el se�or mariscal te hab�a hecho algo,

- pero me lo escondiste todo. - �Por qu� ten�a que dec�rtelo?

- Para ponerme en guardia. - Yo siempre me he cuidado sola.

Entiendo. Porque cumplo con mi deber, porque conf�o en todo el mundo,

vosotros, en el sur de Italia cre�is que soy tonto.

Pero os equivoc�is. Usted se equivoca, se�or mariscal.

Disc�lpenme.

Vete, vete.

Que un hombre como t� es mejor perderlo que encontrarlo.

Mam�, dime de qu� sirve decir la verdad.

La Legionaria es una mala mujer. Y eso no es verdad.

Y ni siquiera me cree pap� desde el otro mundo.

Nac� para ser una mala mujer, porque estos sinverg�enzas al pasar

me desnudan con los ojos.

Rumbumb�, te gusta la Legionaria. Te gusta.

Pues m�teme la mano y divi�rtete un poco.

Y t�, �no quieres hacer lo mismo?

Legionaria, Legionaria, �d�nde vas?

Legionaria, hija m�a, �qu� haces?

- Nac� para ser una mala mujer. - Pero, �qu� dices?

- M�ralos. M�ralos c�mo se r�en. - �Qu� ha ocurrido?

Don Em�, me han difamado ante mi prometido.

Don Em�, ya no creo a nadie.

Buena chica. Si fuese tu padre los excomulgar�a a todos.

Hija, hija m�a, �d�nde vas?

Mam�, me voy a hacer de mala mujer.

- Legionaria. - �Qu� quieres?

- �D�nde vas? - Me gustar�a irme lejos.

- Irme muy lejos y no volver nunca. - �Quieres ganar un poco de dinero?

S�. As� podr� pagarme antes el viaje.

- Los comediantes buscan sirvienta. - �Qu� comediantes?

- Aquellos de all�. - Gracias.

- �Est� el patr�n? - �Qui�n es?

Yo soy el patr�n.

�Qu� quieres?

- �Buscan una sirvienta? - S�.

�200 liras est� bien?

Comer�s con nosotros y entrar�s gratis al espect�culo.

De acuerdo. �Qu� tengo que hacer?

- Ven conmigo. - Ensayamos.

- S�. - Vamos, chicas.

Dios m�o. Dios m�o. �Eso hacen las artistas?

Artistas, coristas. Cantan y bailan.

- �No les da verg�enza? - �Por qu�? Cuando se hace arte...

- �Qu� tengo que hacer? - Empieza barriendo esto.

No, para.

�Cu�ntas veces te he dicho que la cantes con m�s sentimiento?

- Tengo el sentimiento en el est�mago. - Siempre con el hambre.

Canta, que se te pasa.

Aqu� est� el bal�n, mariscal.

- Bien. Ven. �Cu�nto te ha costado? - Dos mil trescientas, mariscal.

Los hijos cuestan dinero. Pero dan satisfacciones.

- Si usted lo dice... - S�. Dos mil trescientas.

- S�, se�or. - 2.300. Aqu� tienes mil.

- Dos mil. - Dos mil. Dos mil trescientas.

- Gracias, mariscal. - �Qu� marca es? �Inglesa?

No, no, es una marca italiana. Pero es una marca buena.

- �Ah, s�? - S�, s�. Ah�.

- �Qu� pasa? �Qu� quieres? - El carabiniere Pietro Stelluti.

- �Est� aqu�? - S�, se�or. Su nuevo destino.

- �Vuelven a destinarle aqu�? - Eso parece.

Que pase.

Adelante.

- �Por qu� ha vuelto? - Ayer me reun� con el se�or teniente.

- El se�or teniente. - S�, se�or. Mi superior.

Le dije que mi compromiso ya no ten�a raz�n de ser,

ya que se deb�a a un malentendido,

y que estaba libre de ataduras en el presente y el futuro.

Y el se�or teniente volvi� a enviarme aqu�.

�Sabes qu� significa este regreso a ojos de tu ex prometida?

- Que todo ha terminado. - Terminado de verdad.

- S�, se�or. De verdad. - Terminado para siempre.

S�, se�or. Para siempre.

�El se�or teniente

ha preguntado el motivo de la ruptura?

- S�, se�or. - �Y t� qu� le has dicho?

Le he dicho que hab�a sido una equivocaci�n.

Y el se�or teniente te habr� preguntado

el motivo de esa equivocaci�n.

- S�, se�or. - �Y t�?

Le he dicho que fue un malentendido.

Pero el se�or teniente habr� querido saber

por qu� te hab�as comprometido y descomprometido en 48 horas.

- S�, se�or. - �Y t� le has?

Le he dicho que hab�a sido una equivocaci�n.

Pero el se�or teniente habr� querido saber

el por qu� y el c�mo.

No s� qu� quiere decir el c�mo.

C�mo ha ocurrido,

qu� hechos, qu� motivos,

qu� personas han provocado la ruptura.

- Ya entiendo. - Por fin.

Le he dicho que el c�mo hab�a sido un malentendido.

Hijo m�o, eres tonto. Pero no...

�Qu� puedo decir salvo que eres tonto?

Pero el se�or mariscal conoce mejor los motivos, hechos y personas

que han provocado mi ruptura.

Es cierto. Lo s�. Pero quiero saber,

quiero saber qu� le has dicho a nuestro superior.

Se�or mariscal, perm�tame hacerle ver respetuosamente

que esta vez no soy yo el tonto que no entiende.

- �El tonto soy yo? - No me permito pensar eso,

pero yo tampoco lo soy.

Porque simplemente le he dicho al se�or teniente que se trataba...

- De un malentendido. - S�.

- �Y ya est�? - Ya est�.

�Tienes raz�n! Esta vez el tonto soy yo.

Y t� eres un buen chico.

Y aqu� estoy si puedo hacer cualquier cosa por arreglar

este malentendido desagradable e injusto.

Muy amable, pero todo ha terminado.

Espera, espera.

Deja v�a libre al destino. �De acuerdo?

- �Es para m�? - S�.

- Mam�. - No.

- Ve a jugar a la plaza. Vamos. - S�.

- �Qui�n es? - Yo.

- �T�? - S�, soy yo.

Vengo a... �C�mo decirlo?

Vengo a pedir paz y perd�n.

Ayer bail�, es verdad, Annarella.

Pero un baile es un pecado casto.

- No se trata del baile. - Anna, te juro por mi honor,

que yo a la Legionaria no le he tocado ni un pelo.

- Te creo, pero te tengo miedo. - �Qu�? �Nos hemos vuelto locos?

Soy y siempre ser� tuyo. �Entiendes? Tuyo.

Te lo garantizo.

Ya te lo he dicho, desde ayer te tengo miedo.

Y yo desde ayer estoy todav�a m�s enamorado de ti.

�Qu� guapa estabas con el �mpetu de la pasi�n!

�Como me gust�! �C�mo te dese� cuando te lanzaste contra m�!

Ant�, tienes una labia que ya querr�an los abogados.

�Labia? Es un sentimiento verdadero.

Annarella, Annarella, eres una celosa adorable.

- �Qui�n ha hecho eso? - Ottavio. Se la he regalado yo.

- �Est�s loco? Idiota asqueroso. - Bravo. Viva.

- Buen chute. Viva la Roma. - T� y todos tus muertos.

S�, querido, s�, s�. �Viva!

Qu� vivaz es, qu� simp�tico.

Dice el arcipreste que vayas a verle con la m�xima urgencia.

- Tu venganza. - �Qu�?

Don Emidio ha preparado una rega�ina por el baile de ayer. Seguro.

- Lamento que por mi culpa... - He pecado y debo hacer penitencia.

Perdona, vuelvo enseguida.

Pagar� con mi sangre

el amor que siento por ti.

No te olvides de m�.

Qu� simp�tico, �verdad?

Qu� desafinado.

Don Emidio, mis respetos. Estaba a punto de venir a verte.

- �Por qu�? �Lo sabes? - Lo intuyo. Es un pecado casto.

- �Cu�l es ese pecado casto? - Danza campestre. Aire puro.

�C�mo que puro y campestre? Bailaban a la americana.

Hoy todo se hace a la americana.

Mejilla con mejilla. Pero no se trata de eso.

Tenemos que afrontar como cristianos una situaci�n muy delicada.

- �Muy delicada? - S�, se�or.

- �Tiene que ver conmigo? - Contigo.

El coraz�n se me sale del pecho. �Qu� ha ocurrido?

Pasa.

Mariscal. Te presento a...

�Me permite? Spotti.

Carotenuto. Un placer.

- �C�mo me ha dicho? - Spotti.

- �Spotti? - Spotti, s�.

- �Es de la guardia local? - No, forestal.

Por favor.

Pero t� deber�as estar jubilado, �no?

T� tambi�n pareces estar en el l�mite de edad.

No, no. Yo soy dela clase de 1910. �Y t�?

Yo, en realidad, estoy aqu� para saber.

- El reverendo te lo explicar�. - �Vengo como mariscal o como hombre?

El mariscal Spotti y yo llevamos unos meses escribi�ndonos.

Su colega ha vuelto para implorar el perd�n de la se�orita Annarella.

��l? T� eres... El...

- S�. Soy el padre de Ottavio. - �Y c�mo osas presentarte?

- S�, se�or. Osa, ha osado. - �Con qu� derecho?

Con el del pecador arrepentido que vuelve para reparar el da�o.

Tambi�n existe el derecho de los que no han pecado.

�C�mo?

Que existe el derecho de los que no han pecado.

- �Qui�n sabe si es un pecador? - Yo... Yo...

Yo con la se�orita,

con la se�orita Annarella me he portado como un gentilhombre.

Yo soy un hombre �ntegro.

- �Tambi�n �ntegro con las dem�s? - �Qu� tiene que ver eso?

Un poco, querido colega.

Deja nuestra profesi�n aparte.

T� eres imputado y no juez de mis acciones y de mis intenciones.

Don Em�, has hablado de otras. �Quieres mi biograf�a?

�Quieres la historia de mi vida? Vamos a confesarnos.

Te he puesto un ejemplo de conciencia y he preguntado si te sientes limpio.

�Qu� puedo hacer si la naturaleza me ha fabricado bien?

Es evidente. Con buen porte. Simp�tico. Encantador.

- Si lo dices t�, tengo que creerte. - Por eso, �con cu�ntas habr�s pecado?

S�. He amado, he amado mucho.

Pero he actuado con tacto, con discreci�n y con prudencia.

La prudencia que has usado no te disculpa a los ojos de Dios.

Pero, �me has convocado para juzgarme ante el seductor de mi futura esposa?

Como sacerdote, no puedo olvidar que todos somos pecadores.

Perdona si quieres ser perdonado. Comprende si quieres ser comprendido.

�Yo soy quien debe ser perdonado? �Yo soy quien debe ser comprendido?

Pero don Em�, �qu� ocurre aqu�? No es �l, sino yo, yo,

el que superando los prejuicios

y a costa de mi dimisi�n del ej�rcito

me dispongo a casarme con una madre de un hijo natural.

- Ottavio es hijo m�o. - Por desgracia. Pero no es culpa m�a.

- �Qu� dice este? - Pues ponte en mi lugar.

- S�, es verdad, tienes toda la raz�n. - Entonces, �por qu� discutimos?

- Tienes todas las razones menos una. - �Cu�l, si puedo preguntar?

No puedes separar a un padre de su hijo.

�Quieres a Ottavio?

- Pues Ll�vatelo. - As� separar�as a Ottavio de su madre.

Estamos discutiendo el destino de una mujer, no una esclava.

Creo que la primera y la �ltima palabra corresponden

exclusivamente a Annarella. No a nosotros.

- Cierto. Solo a ella. - Con su permiso, voy a verla enseguida.

- No, t� no. Vamos nosotros. - Despu�s de m�.

Mariscal, Annarella debe decidir en plena libertad de conciencia.

- �Y temes que yo pueda intimidarla? - Intimidarla no.

- Fascinarla. Spotti. Venga conmigo. - S�.

Y t� ten la bondad de esperar.

- Colega, estoy desolado. - Claro, desolado, desolado.

Balocchi, deprisa.

�Quieres escapar del enemigo? �Qu� clase de carabiniere eres?

Paso. No pierdas el paso.

- T� s� que lo has perdido. - S�, soy yo.

De ti me he olvidado El amor se ha terminado

Porque t� te has cre�do Todas esas infamias

Ser una mujer honrada No sirve de nada

Te trae muchos disgustos Es mejor ser una fresca

Es mejor ser una fresca

Muy lejos me voy de ti

�Bar�!

- Esa canta por no llorar. - �T� crees?

�No la oyes? Es capaz de hacer cualquier tonter�a.

Intenta tener dignidad, pero si ma�ana los peri�dicos dicen

que la Legionaria ha bebido lej�a o tinte, la culpa ser� tuya.

�La crees capaz de cometer cualquier locura?

Con las mujeres nunca se sabe.

En un momento de desesperaci�n pueden tirarse debajo de un tren,

dispararse, colgarse...

Vi a muchas desgraciadas en Mil�n, trabajando en la morgue.

Espera un momento.

- Mar�a. - Deja al burro.

Mar�a.

Yo ya no soy Mar�a.

- Esc�chame. - No te quiero escuchar m�s.

Tienes todo el derecho de cantar, pero no de insultarme.

Yo no insulto a nadie.

Mar�a, esc�chame.

No me llames Mar�a. No me llames as�, que te parto la cara.

- C�lmate. - Estoy m�s tranquila que Bar�.

No me lo parece.

�Qu� quieres de m�? �No me has ridiculizado bastante?

- Mar�a. - Basta de Mar�a.

T� ya no me llamas m�s Mar�a, �de acuerdo?

Vete, vete. Te odio.

- �De verdad me odias? - S�, te odio. Te odio.

Va, Bar�.

Vamos, Baiocchi. Me odia.

De ti me he olvidado El amor se ha terminado

Porque t� te has cre�do Todas esas infamias

Ser una mujer honrada No sirve de nada

Te trae muchos disgustos Es mejor ser una fresca

Es mejor ser una fresca

Muy lejos me voy de ti

- �Sabes que cantas como una artista? - �C�mo no?

- Toma, aqu� est� la le�a cortada. - Cicci, ll�vale la le�a a Carolina.

He barrido esta ma�ana. Qu� sucios que sois.

Oye. �Te gustar�a...

...ser corista? - Claro que me gustar�a.

- Pero debes aprender a bailar. - S� ballar.

�Qu� sabes bailar?

La porca, el vals, la saldarella.

- �La saldarella? �Qu� es eso? - Un balle indecente, de los tuyos.

�C�mo es?

A bailar la saldarella

A bailarla con placer

Que suenen los tambores

Baila, baila junto a m�

�Hija m�a!

�Eres una corista nata!

�Qu� hacen? �Qu� dicen?

D�jame. Quiero hablar con el mariscal.

- �Qu�? - Mariscal, ven aqu�.

�Qu� ha ocurrido?

Mariscal, los comediantes me quieren robar a mi hija.

- Han embrujado a la Legionaria. - �Qu� dices? �Est�is locos?

- Son gitanos que roban ni�os. - Por favor.

- Tienes que ayudar a mi hija. - Bien, bien, me ocupar�.

Tienes que ocuparte enseguida.

- Si no har� alguna locura. Mariscal. - Calma, calma.

�Qu� hac�is vosotros aqu�? Volved a vuestras casas. Vamos, vamos.

Volved a vuestras casas. Vamos.

- Sampieri. - Diga.

La bicicleta.

- �La Legionaria es mayor de edad? - No, se�or. Cumpli� 18 en Pascua.

No sufras. Sin tu consentimiento no la puede robar nadie. Bien.

- Me marcho. - �Vas solo? �No me llevas contigo?

- �Quieres venir? - S�. Claro, mariscal. Soy su madre,

y adem�s te puedo ayudar, �no?

Bien. Pero no te caigas de la bicicleta.

Sampieri.

- Un empuj�n. - Enseguida.

A bailar la saldarella

A bailarla con placer

Que suenen los tambores

Baila, baila junto a m�

Quiero dar una vuelta Una vuelta quiero dar

Gira, salta, salta, gira Yo me quiero enamorar

�nimo y a bailar A bailar la saldarella

Compadre, compadre B�ilala junto a m�

Vamos, vamos, vamos Que hay que levantar los pies

Gira, gira, gira Que no te vas a cansar

Salta, salta, salta Que me quiero enamorar

Vamos, vamos, vamos Que me quiero emborrachar

Esa hija tuya es un demonio.

Demos una vueltecita

Con la manita de mam�

Demos un pasito

Balla, baila junto a m�

Quiero conseguir un esposo Y el amor yo quiero hacer

Gira, salta, salta, gira Yo me quiero enamorar

�nimo y a bailar A bailar la saldarella

Compadre, compadre B�ilala junto a m�

Vamos, vamos, vamos Que hay que levantar los pies

Gira, gira, gira Que no te vas a cansar

Salta, salta, salta Que me quiero enamorar

Vamos, vamos, vamos Que me quiero emborrachar

Bravo. Nos har�s ricos a ti y a m�.

Te contrato enseguida. Ganar�s millones.

Usted. Un momento.

A sus �rdenes, se�or mariscal.

- �Tiene permiso de las autoridades? - Claro.

Aqu� est�, todo en regla.

- Muy bien. �Gitano? - No. Siciliano de pura raza.

Esta mujer ha venido a reclamar.

Hace perder el tiempo a las autoridades.

Se�or mariscal, ya le he dicho cien veces que coja a su hija.

Que entre al camerino y la coja, si puede.

- Porque has embrujado a mi hija. - �Embrujado?

- Solo conozco brujas en los cuentos. - La has encantado.

�Est� borracha? �Estamos entre salvajes! Quiero presentar una queja.

Cuidado con lo que dices o te parto la boca.

- Voy a hablar con la Legionaria. - Bien, pase, mariscal.

Buena mujer, yo quiero hacer rica a su hija,

porque la Legionaria tiene un futuro brillante, ganar� millones.

Se lo digo yo, millones.

- �Qui�n es? - El mariscal.

Pasa, mariscal.

Por favor, entra.

- Dime, �de qu� te r�es? - De nada. Perdona.

Realmente prefiero a la verdadera Legionaria.

Ya no soy m�s la Legionaria, sino una artista.

- �Qu� quieres de m�? - Acaba con esta comedia.

- Y qu�tate ese vestido. - �Ya quieres hacer el amor?

�Qu� haces? Desn�date cuando me haya marchado.

�Por qu�? Soy artista y me puedes ver desnuda.

- Bien, no perdamos la cabeza. - �Por qu�?

Abajo las manos.

Basta, Legionaria.

Basta, Legionaria.

- Te digo que basta. - �Por qu�?

Te gustaba tanto jugar conmigo...

Legionaria, habla como te hizo tu madre.

�No recuerdas cuando viniste al r�o? Quer�as juguetear al aire libre.

�Qu� juguetear? Son habladur�as de un pueblo malicioso. Paciencia.

Pero t� sabes bien que somos v�ctimas de un malentendido, de un equ�voco.

Vamos, Legionaria, v�stete y vuelve a casa enseguida.

T� no puedes mandarme hacer nada.

Eres menor de edad y te enviar� directamentea un correccional.

�C�mo que menor? Cumpl� 21 a�os en Pascua, y ya puedo decidir.

- Tu madre me ha dicho que tienes 18. - Ve al ayuntamiento e inf�rmate.

Legionaria, te hablo como un padre. Esto no es vida para ti.

- De mi vida me ocupo yo. - Tu prometido ha vuelto.

- Significa que todo ha terminado. - No, se�ora.

Todo se arreglar�. Hablar� con �l.

T� calladito, �de acuerdo?

Si no, te destrozar�, no me importa acabar en la c�rcel.

Qu�tate esas plumas, esa ropa, l�vate la cara y ven conmigo.

Hablaremos con tu novio.

Le daremos una buena explicaci�n y ser�is felices como antes.

Date prisa, que yo tambi�n estoy metido en un l�o.

- Pues piensa en tu l�o y d�jame. - Legionaria, no hagas escenas.

Mariscal, si no te vas me pongo a gritar.

Muy bien. Como quieras.

Hasta la vista, mariscal.

Legionaria, un d�a me hiciste so�ar el sue�o m�s bello de mi vida.

Pero pas�, como pasan todos los sue�os bonitos.

Me gustar�a verte contenta junto a tu prometido.

Ser�as tan feliz que yo tambi�n lo ser�a.

L�vate la cara.

Los otros dos mil esta noche, despu�s del espect�culo.

Mariant�, me has enga�ado.

Es mayor de edad y yo no puedo hacer nada.

Perdona, te he dicho una mentira por su bien.

- �Qu� puedo hacer, cortarle la cabeza? - Ser�a lo mejor.

Mariscal, espero que nos honre esta noche viniendo al espect�culo.

Oiga, don Nicola,

si la Legionaria va por el mal camino, ir� hasta al infierno.

- Le pondr� las esposas. - �Mal camino?

La Legionaria ganar� millones. Millones.

- Don Emidio, �usted aqu�? - He sabido lo de la Legionaria.

- �Y Annarella? - El Se�or se ha apiadado de ella.

- �C�mo? - �Qu�?

- �C�mo? - Y se apiadar� de esta cabeza loca.

�Te marchas?

S�.

Mariscal.

- Ottavio. Te marchas, �eh? - �Por qu� no vienes tambi�n t�?

Me encantar�a. Pero tengo muchas cosas que hacer. �Qu� prisa!

�Ha sido �l, el forestal, el que ha organizado la fuga?

No. He sido yo. Ten�a miedo de volver a verte.

- �Miedo de m�? - Perd�name, Antonio.

Eres t� quien debe perdonarme. Irrump� en tu vida.

- No te olvidar� nunca. - Yo tampoco podr� olvidarte nunca.

Annarella, que seas feliz. Te lo digo con toda mi alma.

Que seas feliz t� tambi�n.

- �Yo? �Ahora? - No, no hables as�.

No dejes ir con este remordimiento.

Lo intentar�. Ve, querido, ve, ve, ve con pap�.

Ve con pap�.

- Hasta pronto. - Hasta pronto, de verdad.

S�, como buenos amigos.

Vete, vete, sino ya no respondo de mis actos.

Adi�s, mi amor.

- Adi�s. - Adi�s.

Mariscal, ap�rtate, que tengo que poner la mesa.

- No voy a comer. - �Te encuentras mal del est�mago?

Tengo la muerte en el coraz�n.

Dale gracias al forestal por haberte apartado del peligro.

- �Encima debo darle las gracias? - S�, claro.

Ibas a casarte con una madre n�bil y el forestal te ha salvado.

- C�llate. �Eres sorda? - �Sorda?

Qu� sentimientos tan elevados. Pero es mejor, quiz�s sea mejor.

- S�, s�. - Mejor, mejor, se sufre menos.

Es verdad, porque t� sufres. Sufres mucho.

Lo indecible.

As� es la vida.

- "Te quiero, p�o cordero. " - �Qu� te he hecho yo?

- No, �c�mo dice el poeta? - �Qui�n sabe?

"Condesa.

�Qu� es la vida?

Es la sombra de un aliento que huye.

Mi pasado es un pasado que no volver�.

Volver. Partir.

Morir. "

- �Qui�n ha muerto? - Caramella, por favor.

- �Atenci�n! �Atenci�n! - �Atenci�n!

Esta noche debutar� una excepcional estrella.

�Sab�is qui�n? La Legionaria,

que ha escogido la vida art�stica.

Te hago una buena taza de manzanilla y te vas a la cama.

- Olvida la manzanilla. - Te sentar� bien. Te calmar�.

Estoy muy tranquilo.

- Perd�name, Caramella. - �Por qu�?

Has sido buena conmigo.

- Esc�chame, mariscal, vete a dormir. - �Dormir?

S�, pero bajo tierra.

Caramella, no me crees, quiz�s es que no me entiendes. No puedes.

No sabes, no has estudiado, has estado muchos a�os en este pueblo salvaje.

- No comprendes. No puedes. - No. No puedo.

Bien, te juro que si en este momento el techo se cayera

y me enterrara entre las ruinas de esta casa,

Caramella, yo ser�a feliz, feliz, feliz.

- El terremoto. - Caramella.

Sampieri, Stelluti, Bolognini.

Mariscal.

Don Emidio.

Hay que organizar la ayuda. Habr� gente entre las ruinas.

- �Qu� ruinas? Ha sido un temblor. - �A eso le llama temblor?

Un temblor de aviso.

El terremoto puede llegar de un momento a otro.

Acampad fuera del pueblo, puede haber una r�plica.

- �Puede haber una r�plica? - Se�or mariscal.

Haced salir a la gente de las casas, salvad a los enfermos...

Las casas est�n desiertas. Han ido todos a ese espect�culo.

Mariscal, ay�dame a salvar a los viejos y los ni�os.

Estoy a tu disposici�n, don Emidio.

Tienes m�s experiencia que yo en terremotos.

Fantozzi, qu�date a disposici�n del reverendo.

T�, Stelluti, corre a casa de la Legionaria.

Gracias, se�or mariscal.

�Qu�?

Tranquila, tranquila, bonita.

- Tranquila, tranquila, bonita. - �D�nde est�n? �D�nde est�n?

- No, ha sido un temblor. - Gracias, Dios m�o.

- Don Emidio. - Padre nuestro que est�s en los cielos

gracias por mantenerme viva.

Mar�a,

Angelina, Pasqualino.

- Legionaria, no ha pasado nada. - Nuestra casa.

- No hab�a nadie. - Nuestra casa.

Calma, calma.

- Don Nic�, me debe 7.500 liras. - C�llate.

- Se�or mariscal. - �Qu� ha ocurrido?

- Solo hemos pasado un poco de miedo. - �Y la Legionaria?

Se ha marchado. Se�or mariscal, quiero una compensaci�n.

- Stelluti. - Se�or. La casa de la Legionaria...

- �Qu� ha ocurrido? - Destruida. Se ha venido abajo.

�Se ha ca�do?

Se�or mariscal, una compensaci�n.

Se�or mariscal.

- Mar�a Antonia. - Don Em�,

don Em�, solo me han quedado los ojos para llorar.

Ven a mi casa. Despu�s, Dios dir�.

Pobre Bar�. Virgen Santa, qu� desgracia.

Ha escapado por el terremoto y se ha roto una pata.

S�, el miedo vuelve locos a los hombres y los animales.

Legionaria, �nimo.

No hay m�s remedio. Las patas de los animales no se pueden enyesar.

Esta agon�a puede durar horas, d�as enteros.

- Mariscal, es mejor acabar con esto. - S�. Por su seguridad.

Incluso los pura sangre que se rompen una pata est�n acabados.

Bar�.

Legionaria, �nimo.

Bar�.

Siempre te toca sufrir.

No tengas miedo.

T� has trabajado mucho para esta pobre gente,

y Dios lo sabe.

Bar�, no tengas miedo, �nimo, quete vas directo al para�so.

Legionaria, lo haces sufrir in�tilmente.

- Stelluti. - Diga.

- M�talo t�. - S�, se�or.

Dame, ya lo hago yo.

Mar�a.

Pasajeros al tren.

R�pido, r�pido, vamos.

Mam�, qu� bonito es este tren. Mam�, mira, mira.

Ah� hay un lugar libre.

Uno, dos y tres.

- Vamos, vamos. - Toma, Legionaria.

- Mam�, mam�, r�pido. - Vamos, mam�.

�Por qu� el mariscal no ha venido a la estaci�n?

La ceremonia y el discurso del ministro habr�n durado demasiado.

Cuidado con las manos. Aparten las manos.

Ah� est�. Mariscal.

Mariscal, estamos aqu�. Mariscal.

Perdonad por el retraso. El discurso del ministro era interminable.

- Servicio de honor. Os vals en tren. - S�.

El padre de este carabiniere debe de ser un santo.

Nos ha encontrado una casita y nos ha encontrado trabajo,

a m�, a ella y a Angelina.

- El verdadero santo es �l. - El santo es el amor, se�or mariscal.

- Felicidades. - Gracias.

- Dentro de cinco d�as aqu�, �eh? - S�, se�or.

- P�rtate bien, Legionaria. - Mariscal, queremos buenas noticias.

- �Qu�? - Que encuentres una buena mujer.

�Yo? �Ahora?

- Buen viaje y mucha suerte. - Gracias.

Acordaos de m� y hasta pronto, como dice el poeta.

- Hasta pronto. - Buen viaje, escribidme una postal.

Te saludo, mariscal.

Te saludo, Legionaria.

- Buenos d�as, mariscal. - Buenos d�as.

- Billete. - Sagliena.

- �Viene a Sagliena de vacaciones? - No, soy la nueva comadrona.

Un placer. Bienvenida. Soy el comandante del pueblo.

- Carotenuto. - Un placer.

- �Est� casada? - No.

Yo tambi�n soy soltero.

- �Est� comprometida? - No, tampoco.

- �Tiene hijos? - �Qu� dice?

- Le pregunto si tiene hijos. - Si no estoy casada.

- Perdone, qu� tonto. �Un cigarrillo? - No, gracias. No fumo.

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