All language subtitles for Pane Amore E Gelosia - Luigi Comencini

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Original subtitles

ESTA PEL�CULA: PAN, AMOR Y CELOS

OCURRE EN SAGLIENA UN PUEBLO IMAGINARIO DE LOS ABRUZZOS.

LOS HABITANTES DE UN PUEBLO IMAGINARIO SON, L�GICAMENTE, IMAGINARIOS.

Y A�N M�S IMAGINARIOS SON EL MARISCAL ANTONIO CAROTENUTO

Y SUS CARABINIERI, QUE CONVERTIDOS EN NARRADORES,

QUEDAN LEJOS DE LA SEVERA TRADICI�N DE LA BENEM�RITA

QUE A TODOS SUS MIEMBROS, INDISTINTAMENTE,

INCLUSO EN EL �MBITO DE LA TRADICIONAL HUMANIDAD LATINA,

ENSE�A E IMPONE UNA INFLEXIBLE DISCIPLINA MORAL Y MILITAR

QUE DESDE HACE M�S DE UN SIGLO ES SU LEGADO M�S GLORIOSO.

PAN, AMOR Y CELOS

SAGLIENA, EL D�A DESPU�S DE LA FIESTA DE SAN ANTONIO

- Buenos d�as, Caramella. - Buenos d�as.

- Hoy te has levantado tarde. - S�.

- �Se ha levantado el mariscal? - �A ti que te importa?

Me importa porque el mariscal ya es mi medio patr�n.

�Qu� dices?

- Buenos d�as, mariscal. - Buenos d�as, Tresinella.

�Qu� hace do�a Annarella? �Duerme?

- S�, duerme. - El sue�o de los justos.

Raf�, Cici, Pasci�. Subid de una vez. Vamos.

Perm�tame, maestro. Mariscal Antonio Carotenuto.

- Maestro caballero Giovanni Vidillo. - Caballero, felicidades.

- �Presidencial? - No, real.

Perdone que ayer no le felicitara por su magn�fico concierto.

- Muy amable. - Ten�a compromisos ineludibles...

- Lo sabemos. - �Ustedes tambi�n?

- Ayer solo se hablaba de usted. - Este pueblo, qu� cosa.

Pero todos comentaban con simpat�a su compromiso con la comadrona.

Es usted un hombre realmente excepcional, muy querido.

Qu� le voy a hacer. Esta pobre gente...

Intento compenetrarme con ellos, humanizar la ley, �entiende?

Eso le honra.

As� queperd�neme si me he retrasado en felicitarle.

Usted tiene una varita m�gica.

El aria de Butterfly fue impresionante.

Me averg�enza decirlo, pero se me llenaron los ojos de l�grimas.

Me conmov�. Qu� hermoso. Qu� hermoso.

Un d�a veremos

elevarse un hilo de humo.

Tambi�n dirigi� magistralmente el popurr� de A�da.

Solo tengo una objeci�n, si me lo permite.

Perdonen. Tambi�n les pido disculpas a sus colaboradores directos.

- Tranquilo, tranquilo. - Perm�tame que le diga una cosa:

Yo habr�a marcado un poco m�s

la cadencia guerrera de la marcha.

Es cuesti�n de gustos, enti�ndame.

A m� me gusta marcial, quiz�s porque soy militar,

pero la habr�a hecho m�s marcial.

Giov�, sube, vamos.

- Buen viaje y disculpe la charla. - No es molestia.

Adi�s, maestro.

Suerte. Mucha suerte. Suerte.

- Buena suerte e hijos varones. - Gracias, gracias.

Toqu�mosle A�da al mariscal. �Listos?

Muy bien.

- �Balocchi! - �Comandante!

- La m�quina de escribir a mi cuarto. - S�, se�or.

Nuestro mariscal est� un poco raro.

Eso es porque va a casarse con Annarella.

- �Por qu�? �No es un buen matrimonio? - Bueno...

�No sabes la noticia? Annarella tiene un hijo,

lo tiene en un colegio de Roma.

�Qui�n es?

Ah, don Emidio.

- �Est� Annarella? - Duerme.

Despi�rtala.

Pase.

Si�ntese. �Qu� ha ocurrido?

�Qu� quieres saber?

Annarella.

Annarella. Annarella.

�Qui�n es? �Qui�n es?

Es don Emidio.

- �Qui�n? - El arcipreste.

Tiene la cara sombr�a y una carta en la mano.

Dios m�o. Ya s� qui�n se la env�a.

- �Qui�n? - Vamos, prepara caf�. Ya voy.

- �Qui�n se la env�a? - Vamos, vamos.

Disculpe.

Bueno.

Tresinella, vamos, por favor. Vamos.

- �Se puede? - Adelante.

Caramella. No quiero que me molesten por ning�n motivo, �de acuerdo?

- Como t� mandes. - Bien.

- Primero haremos un borrador. - S�, se�or.

Se trata de un asunto muy privado.

Lo he entendido enseguida.

- Un asunto personal. - �C�mo?

- Un asunto personal. - Ah.

�Entendido?

Un carabiniere debe saber guardar un secreto aun a costa de su vida.

- Escribe. - S�, se�or.

- Sagliena, a... - �Ad�nde?

�C�mo que "ad�nde"? A, a la fecha.

Ah, la fecha.

Comandante de la Legi�n, etc. Eso ya lo escribir�s, es un borrador.

A la izquierda, "asunto", dos puntos, "dimisi�n".

�Su dimisi�n?

S�, mi dimisi�n.

Lo lamento. Lo lamento de todo coraz�n.

Gracias.

Yo tambi�n lo lamento.

Escribe. "El abajo firmante... " No. Mejor, "el que suscribe,

mariscal Antonio Carotenuto,

hijo de Gennaro y Rosa Sartori Scognamiglio... "

Con Sartori basta. Scognamiglio sobra.

No sobra, d�jalo. El alto mando debe conocer a mis padres.

S�, se�or.

- "Nacido en Sorrento el 15 de mayo... " - �Mayo! �Torero!

- �Qu� significa torero? - Mayo, bajo el signo de Tauro, �no?

- Querr�s decir taurino. - Se dice torero.

Taurino.

- S�, se�or, 15 de mayo de... - "1901. Comandante de esta... "

1901. 54 a�os. No lo parece.

Gracias. "Comandante de esta localidad, coma,

pide al alto mando que no le efect�e la renovaci�n anual

y que le licencie indefinidamente por motivos familiares". Punto.

Por motivos familiares, punto.

- Mariscal, te buscan. - �Qui�n?

Annarella.

�Qu� es esa confianza y esa familiaridad?

De ahora en adelante la llamar�s do�a Annarella.

- �Anna! Buenos d�as. - Buenos d�as.

Estoy dictando la carta que ya sabes.

Por eso mismo. Antes de que la env�es quiero que hablemos.

- �Cu�ndo puede ser? - Dentro de un cuarto de hora.

- Muy bien. Hasta luego. - Hasta luego.

R�pido. R�pido.

�D�nde nos hab�amos quedado?

...que le licencie indefinidamente por motivos familiares, punto.

El alto mando querr� saber los motivos. Har� una investigaci�n.

Bueno. Yo dimito porque he encontrado la felicidad. Es la verdad.

Entonces todos en el ej�rcito somos infelices.

Tienes raz�n. Sonar�a como una ofensa.

Dimito porque me he enamorado.

En el ej�rcito est� permitido enamorarse.

Tengo la primavera en el coraz�n y debo dictar una carta burocr�tica.

Que le licencie indefinidamente porque desea...

No, no. Porque anhela...

No. Porque aspira...

Eso, eso, aspira

a unirse a una se�orita cuya situaci�n familiar

es contraria al sentido del reglamento del ej�rcito.

- �Por qu� me miras? - Por nada. Solo miro.

No. Me miras y no me gusta.

- Bueno, entonces miro a otro sitio. - Bien, escribe. No, lee.

- Aspira a unificarse con una... - �Qui�n ha dicho unificarse?

- Usted. - �Yo?

He dicho "unirse" a una se�orita...

Unificarse o unirse son la misma cosa.

No, no. Hay matices. Unificarse es otra cosa.

Es verdad. Es diferente.

Aspira a unirse, despu�s lo corrijo,

a una se�orita cuya situaci�n familiar es contraria al reglamento.

- �Y d�nde est� el sentido? - �Qui�n?

- El sentido. - �Qu� es eso?

- El sentido. - Ah, no lo he puesto.

Pues muy mal.

Si no pones el sentido, se acab�, es el sentido del reglamento.

Bien. "Situaci�n familiar es contraria al sentido",

despu�s lo escribo, "del reglamento del ej�rcito".

Donde se contempla la prohibici�n

de contraer matrimonio con mujeres dotadas de hijos naturales.

No. Eso no. Dotadas no.

- �Por qu� me miras? - Espero.

- �Qu� esperas? - Para escribir.

Escribe. Escribe. �Qu� problema hay?

�Qu� problema hay si do�a Annarella tiene un hijo natural?

Como si los otros fueran artificiales.

Muy bien. Ese hijo honra a do�a Annarella.

Una muchacha inocente y enamorada, v�ctima de un malvado seductor.

Una gran historia. �Por qu� miras a otro lado?

- Mariscal, d�game d�nde debo mirar. - Bien, escribe. Escribe.

Contraer matrimonio con mujeres n�biles,

madres de hijos naturales.

No sirve. Escribe:

Contraer matrimonio con mujeres que resulten...

- No conozco a ninguna que resulte. - No importa, da igual.

Con mujeres que resulten madres de hijos considerados...

Quita "considerados". De hijos

declarados naturales de madre n�bil,

punto.

- �Se puede? - Adelante.

�Qu� pasa?

Tiene que firmar el nuevo destino del carabiniere Stelluti.

�Por qu� no ha venido en persona?

Me ha pedido permiso para ausentarse y saludar a su novia.

De acuerdo. En este pueblo somos cinco suboficiales y carabinieri

y ya hemos concertado dos matrimonios.

- Es un pueblo propicio para el amor. - S�. Ser� el aire.

Sol brillante, sol del amor,

hazme encontrar

a aquel que mi coraz�n sue�a,

- hazme encontrar... - Legionaria. Ah� est� tu marido.

- �D�nde est�? - All�.

- Buenos d�as, Pietro. - Buenos d�as, Mar�a.

- Dilo otra vez. - Buenos d�as, Mar�a. �Por qu�?

Porque solo t� me llamas Mar�a.

Para los dem�s, soy la Legionaria.

Legionaria es un bonito apodo, pero para m� siempre ser�s Mar�a.

- Mi Mar�a. - �No me das un beso?

Puede pasar alguien.

�Eres un carabiniere o un pusil�nime?

Un carabiniere debe saber contenerse.

Estamos comprometidos.

S�, tienes raz�n.

Bar�, �te has puesto celoso?

Tiene raz�n, el pobre.

Con una persona como t� tiene que estar celoso a la fuerza.

- �T� tambi�n te pones celoso? - Tambi�n yo, claro.

Es que no paro de coquetear, �no? Me gusta haceros enloquecer.

- No, no. No es por eso. - �Entonces por qu� eres celoso?

- Porque eres preciosa, te adoro. - �Es culpa m�a?

�C�mo que culpa tuya? No digas eso.

Entonces no tienes que ponerte celoso.

Lo intentar�. �Nos sacamos una foto?

- Espera. Estoy vestida as�... - As� ser�s m�s t�.

�As� soy yo? Ya entiendo. Te gusto si parezco una pordiosera.

As� est�s preciosa. Qu�date ah�.

Natural. �Lista?

Pero no, cari�o. Natural, suelta.

Pero si no estoy atada.

- Ya est�. - �C�mo? �No me has avisado?

As� es mejor. Ahora abraza al burro.

�nimo, Bar�. T� tambi�n s� natural. Vamos.

- Mariscal, �puedo romper el borrador? - S�.

- �Puedo marcharme, mariscal? - S�, vete.

- Mariscal, rompe esa carta. - Caramella, no perdamos el tiempo.

- Mariscal, est�s muy atontado. - Caramella.

Puede ser. El amor causa esas locuras.

�Y a qu� hay que renunciar por el amor?

- Ya sabes por qu� renuncio. - �Por qu�?

Anna ha hecho un hijo sin casarse y t� te casas sin hacer nada.

- �Qu� clase de mariscal eres? - Caramella, no te permito que...

Yo me puedo permitir esto y lo otro,

porque te quiero, y porque defiendo al ej�rcito.

Mariscal, yo sirvo al ej�rcito desde hace treinta a�os.

Treinta a�os de honroso servicio. Y me siento carabiniera.

S�, me siento carabiniera.

Caramella, eres incre�ble.

Mariscal, qu� guapo estabas ayer por la noche vestido.

- Con el uniforme. - Parec�as un general.

Nuestro uniforme es precioso.

S�. Precioso, hermoso.

Hermoso, con ese sombrero.

Mira qu� belleza.

Mariscal, qu� felicidad.

Todo de cuero y plata.

Dirigir tantos soldados, todos en fila.

Basta, Caramella. Sufro mucho.

Me separo del ej�rcito como si fuera de mi madre.

�Qu� puedo hacer? Annarella es Annarella.

La quiero demasiado.

Basta. Renuncio. Te gusta ponerte as�, con los ojos pensativos.

Pienso en ti. Eres t� el que no piensa en m�.

Has sacado todas esas fotos, �y a m� qu� me dejas?

Cari�o, un momento. Siempre est�s enfadada.

Mira, estas fotograf�as son para ti. Ven a verlas.

- Vestido de civil est�s mejor. - �Te parece?

S�, m�s simp�tico.

Dentro de 20 meses acabar� el servicio y me ver�s siempre vestido de civil.

�Veinte meses! Virgen Santa, cu�nto tiempo.

- �Qu� es esto? - Esto es la Val Robia, donde nac�.

Ese punto de ah� es nuestra casa.

Mira, aqu� se ve mejor.

Virgen Santa, qu� grande es tu casa.

S�. Tiene incluso un establo para veinte vacas.

Esta es la m�quina para el heno.

- �Eres rico? - �Rico, yo? Solo somos granjeros.

Pero sois granjeros ricos.

- Trabajamos y ganamos dinero. - Aqu� trabajamos y no ganamos nada.

- Esta es una tierra pobre. - Piedra, piedra, solo piedra.

- Vamos. Es hora de que me marche. - No.

No te dejo. No te permito que te vayas. No puedes irte.

- No puedo. La disciplina. - Tienes raz�n.

Justo yo he ido a encontrar un esposo carabiniere.

Anna.

Al fin.

- Antonio, seamos razonables. - S�, control�monos.

- Anna, esta espera ser� memorable. - No pienso m�s que en ti.

Yo te he so�ado toda la noche. Si supieras c�mo te he so�ado.

- Antonio, hablemos de otra cosa, o... - S�. �Si no qu�?

Anna, la carta de dimisi�n est� lista. �M�rala!

Vamos al correo, envi�mosla urgente, a la velocidad del rayo.

Calma. Antes de enviar esa carta, tienes que reflexionar...

- �Reflexionar? �Sobre qu�? - Antonio, esc�chame.

- Esta ma�ana ha venido don Emidio. - �Qu� quer�a?

- �l le ha escrito... - ��l? �Qui�n?

�l. El padre de mi hijo.

�Y qu� quiere ese... gentil hombre?

Se ha arrepentido. Pide perd�n.

Quiere casarse conmigo.

- �Y t�? - �Qu� preguntas? Yo te quiero a ti.

�Y don Emidio por qu� se mete?

Don Emidio dice que es el padre de mi hijo.

�Yo har� de padre! Yo te quiero a ti, y tambi�n querr� al ni�o.

- S�, eres muy bueno. - Anna, me vuelves loco.

- Me vuelves loco. - D�jame, debo preparar la maleta.

- �Te vas? - S�. Vuelvo esta noche con Ottavio.

- �Qu� Ottavio? - Ottavio, mi hijo.

- Ah, el peque��n. - Tienes que conocerle.

- Es hijo tuyo, con eso basta. - S�, pero debe considerarte un padre.

- La dimisi�n se marcha contigo. - Dame esa carta, por favor.

- Es tuya. Mi primera prenda de amor. - Gracias.

- �Qu� haces? - La enviar� yo.

- �Cu�ndo? - Lo decidir� yo.

- Ya lo he decidido. - Antonio. Tienes que reflexionar.

Las decisiones en caliente son peligrosas. Destrozas tu carrera.

- Pero... - Pi�nsatelo bien.

Me lo debes a m� antes que a ti.

Casi siento remordimientos. Pi�nsalo, te lo suplico.

Anna, eres tan buena. Eres la mujer ideal.

Despu�s. Ma�ana. Se me ha hecho tarde.

Bebe. Bebe.

No me gusta mucho.

- Ataca. - �Tienes que hablar? Habla.

Se�or p�rroco,

no tengo palabras...

para darle las gracias por todo.

No hay de qu�, hijo m�o.

Quiero darle las gracias

por la excelente informaci�n que le ha dado a mi madre

- sobre Mar�a. - Un deber y un placer.

Su futura esposa

es una jovencita buena y honrada.

Gracias, se�or.

Solo que es un poco vivaz y brusca.

- Es muy simp�tica. - Es cierto.

Con permiso. Que tenga buen viaje.

- Eh, t�. - �Qu� quieres?

Vosotras dos ten�is que hacer las paces.

No se manda sobre el coraz�n.

�La oye? Me odia y no s� por qu�.

La oigo y me averg�enzo de ella.

�Qu� te ha hecho mi novia?

- �A m�? - Esc�chame,

b�scate un marido y se te ir� toda la malicia del cuerpo.

- �De qu� te r�es? - Ha dicho una cosa...

En el cuerpo solo tengo honradez.

La honradez hay que tenerla en el coraz�n.

Tienes raz�n. Vete, despu�s hablamos.

Perdonadla, est� un poco amargada.

Bien, buen viaje, nos veremos dentro de veinte meses.

Pero no es justo.

�Qu� quiere? Es el reglamento.

Cuando un carabiniere se promete debe abandonar enseguida el pueblo.

- S�. La ley es la ley. - La ley es la ley.

Bien, buen viaje.

Sensatez. Aunque no la necesit�is.

Env�a una postal de vez en cuando. Me gustan mucho.

Benditos se�is, hijos m�os.

No te desahogues con las tazas.

- D�jame en paz. - Virgen Santa.

Tenemos que encontrarle un marido a mi sobrina, o me volver� loco.

Yo ya he encontrado un marido.

�Qui�n es? Ll�malo y te caso enseguida.

El carabiniere. Si en lugar de ser

c�mplice de la Legionaria, lo hubieses sido m�o,

- ser�a yo la que se casar�a con �l. - �Qu� he hecho? �Ser c�mplice?

S�, se�or. Y digo c�mplice por respeto.

�Si no mostraras respeto, c�mo me llamar�as?

�Qui�n le ha preparado el terreno a la Legionaria?

Solo le he dicho a la madre del carabiniere

que la Legionaria es una chica buena y trabajadora.

- �Y eso no lo hacen los rufianes? - Se�or, coge mi mano.

Encu�ntrale un marido a esta. R�pido. Enseguida.

Sampieri. La bicicleta.

Nuestros futuros esposos.

- Buenos d�as, se�or mariscal. - Buenos d�as, mariscal.

Salve, nuestra querida Legionaria.

No soy suya, solamente de este.

No. Ahora, como novia de un carabiniere,

tambi�n formas parte del ej�rcito. �Verdad, Stelluti?

- S�, se�or. - Este dice siempre "s�, se�or".

Se�or mariscal, �me permite abusar un poco de su amabilidad?

Si puedo...

Siempre ha sido comprensivo y paternal conmigo.

Siempre que he podido.

Y por eso quiero encomendarle a mi novia.

�Qu� tienes en la cabeza?

- Mar�a no tiene padre. - Lo s�.

- �Qu� le importa a �l eso? - D�jame.

Me gustar�a mucho

que le hiciera usted de tutor.

Por supuesto. Cuenta conmigo, Legionaria, mientras est� aqu�.

- Gracias, gracias. - Date prisa o perder�s el autob�s.

Tiene raz�n, faltan diez minutos.

- �Llego tarde? - No.

Con permiso. Con permiso.

�C�mo se te ha ocurrido encomendarme al mariscal?

�Qu� tiene de malo? Eres hu�rfana.

Me s� defender sola y no tengo miedo de nada.

Mar�a, dime la verdad.

�El se�or mariscal te ha hecho algo?

A m� debes dec�rmelo todo.

No. El mariscal no me ha hecho nada.

Pero no quiero saber qu� es lo que hace.

Ve a coger tus cosas que es tarde.

Con permiso.

�Cu�ndo me escribir�s?

Ma�ana. �Y t�?

Yo te contestar� enseguida.

�Y cuando nos veremos?

Espero tener un permiso para Navidad.

- Cu�date. - �De qu�?

- De todo. - T� tambi�n cu�date.

- Adi�s, Anna. - Adi�s.

- Buen viaje. - Gracias.

Hasta esta noche.

Adi�s. Adi�s.

Que la Virgen te acompa�e, ahora y siempre.

Legionaria, basta de llorar. Atraer�s la desgracia.

Ya soy desgraciada.

Peque�a, quieres demasiadas cosas. Tienes un marido. �No te basta?

S�, me basta, pero veinte meses son mucho tiempo.

Ya lo ver�s, pasar�n en un suspiro, querida.

La vida es un suspiro que se escapa.

Vamos, que te llevo.

Puedes llevar a Annarella, a m� no.

Tienes raz�n. Siempre dejo que me traicione el coraz�n.

Stelluti te ha encomendado a m� y me he permitido... Perdona.

Mi esposo no ha tenido mejor idea que encomendarme a ti. Justo a ti.

�Por qu�? �Qu� tiene de raro? Tu novio conf�a en m�.

Tu novio es un chico inocente,

un joven muy simp�tico...

- Mariscal, eres muy bueno en eso. - �En qu�?

En decir de una manera elegante que es un idiota.

Pero mi marido no es un idiota, te lo digo yo.

Si no, me habr�a enamorado de ti y no de �l.

- �As� que el idiota soy yo? - No, se�or, yo no he dicho eso.

- �Entonces qu� soy? - T� te crees muy listo,

y en cambio eres m�s cr�o que mi marido.

Tienes raz�n. Tambi�n fui un cr�o

cuando despertaste en m� un sentimiento verdadero.

Y esper� y so�� que alg�n d�a, quiz�s,

conseguir�a que me amaras. Despu�s lo entend� todo

y lo olvid�. En cambio t�, lo siento, pero a�n desconf�as de m�.

Me crees capaz de aprovecharme. No me conoces.

Ahora solo tengo un pensamiento: Anna.

Mi Anna.

Mariscal, te has equivocado de trabajo.

Tienes raz�n. Nac� con otros ideales.

- Me habr�a gustado estudiar m�sica. - �Qu� m�sica?

Deber�as ser actor, no carabiniere.

- �Cari�o! - Mam�, date prisa.

Amor Santo, de la Madre Inmaculada.

�Se puede?

- �Anna! - �Antonio!

- Bienvenida. - Gracias.

Bienvenida.

Ha sido un solo d�a, pero para m� ha sido un siglo.

- Mam�, he terminado. Abr�chame. - Ottavio, lo puedes hacer t� solo.

�Qu� preciosidad!

Le encanta que le abroche su madre.

A su edad tambi�n hac�a que me abrochara mi madre.

�Lo has o�do? �l tambi�n. Ottavio.

- �Te gustar�a que fuera tu padre? - �Me quieres como pap�?

Abr�zale. Vamos.

- �Este? �Pap�? - S�, yo. Pap�.

- Este es un abuelo. - Ottavio.

Querido. Querido, no pasa nada.

Ser� el abuelo.

Ser� el abuelo.

�Por qu� te pones perfume?

Es un poco de gomina.

Bien, Ottavio. Me gusta. Seremos amigos. �De acuerdo?

- Yo no quiero ser carabiniere. Carabiniere?

Qu� simp�tico. T� estudiar�s.

Ser�s un profesional. �Verdad?

- S�, querido. S�, s�. - No. Yo quiero ser futbolista.

�Ottavio? �Qu�? �Te ha hecho da�o?

Vete a la cocina. Vamos.

- Espera. Dime una cosa. - Obedece. Obedece.

- Perdona. - �Por qu�?

�Conseguir�s acostumbrarte a vivir con Ottavio?

Annarella, yo me acostumbrar�a a doce hijos.

Mariscal.

Dime, querido.

�Eres del Lazio o de la Roma?

- �T� de qu� equipo eres? - De la Roma.

Yo tambi�n. �Viva la Roma!

�Viva la Roma!

Qu� simp�tico. Es hijo tuyo.

Mariscal, abre.

- Acaba de merendar, despu�s hablamos. - No podemos. Est� Tresinella.

- �Por qu� cierras? - Ven, �qu� quieres de tu papito?

Tresinella me ha dicho que tienes una moto.

S�, si te vas a la cocina, ma�ana te llevo a dar una vuelta.

- �Lejos? - Muy lejos.

Ya viene la granjera para la inyecci�n.

Hasta ma�ana.

�Ma�ana? Hasta luego.

Estamos en un pueblo. Hasta las piedras tienen ojos.

S�. Siempre nos vigilan.

- �Se puede? - Pasa, pasa.

�Maldita sea! As� no se puede hacer el amor.

�Para qu� sirve esta m�quina?

- Para tejer. - �Para tejer qu�?

- La dote. - �Qu� es la dote?

La ropa blanca que aporta la esposa.

- El algod�n. - Rumbumbu.

Rumbumbu no me ha querido fiar.

Me tengo que hacer la dote.

No voy a ir a casa de mi marido como una pordiosera.

�Qu� pordiosera ni pordiosera?

Ese carabiniere besa el suelo que pisas.

- �D�nde vas? - A hablar con Rumbumbu.

Espera. Escucha.

Si quieres ganar dinero, s� el modo.

- �Hay un modo y no me lo has dicho? - No me das ni un respiro.

- Caramella no est� bien. - �No?

Quiere que la ayuden.

Yo no ser� la sirvienta del mariscal.

- �Todo bien? - Todo bien. Buenos d�as.

- �Por qu� no le has fiado a mi madre? - Vuestra cuenta ya es enorme.

Pero siempre te hemos pagado.

Este a�o vuestra cuenta es una exageraci�n. Pero hay un modo.

- Buenos d�as, hermana Mar�a. - Buenos d�as.

- He cogido un kilo de habas. - Bien hecho.

Legionaria, no puedo perder el tiempo contigo.

Rumbumbu, aunque tenga que vender el burro

te pagar� la cuenta.

- �Y si el burro se muere? - No le eches mal de ojo a Bar�.

Ya te he dicho que hay un modo.

T� me gustas, lo sabes.

Siempre la misma canci�n.

Espera.

Has encontrado un marido.

�Qu� andas buscando? El est� muy lejos.

�Y qu�?

Ser� nuestro secreto.

Te hago toda la dote.

Toma.

Yo te mato.

Has hecho bien, muy bien.

No me lo puedo creer, don Emi.

Calma. No llores. Calma.

�Qu� me aconseja? �Entro al servicio del mariscal?

S�, ve. Caramella es tu amiga y te quiere.

- S�, pero el mariscal... - El mariscal est� comprometido.

Est� comprometido, pero siempre ha sido un seductor.

Pobre mariscal, se ha echado fama.

S�, pero las malas lenguas...

Las malas lenguas, esto es el cintur�n,

las malas lenguas han existido siempre y siempre existir�n.

Y adem�s, �qu� es ese servicio? Para ti, trabajo.

- �Para qu� trabajas? Para la dote. - S�.

- Tienes que hacerla. - Claro que s�.

Entonces, como dice el refr�n,

"haz lo que debas, pase lo que pase".

�Has venido a encomendarte a San Antonio?

No, mi santo en San Miguel, con su espada sobre el diablo.

Solo eso me protege de las malas lenguas.

Tienes raz�n.

Ave. En nombre del Padre, del Hijo y del Esp�ritu Santo, am�n.

Tresinella, tralgo noticias. La Legionaria servir� al mariscal.

- Jes�s, Mar�a y Jos�. - Qu� te hab�a dicho.

- �C�mo lo sabes? - Me lo ha dicho esa.

As� que al servicio del mariscal.

El mariscal se quiere divertir. Y Caramella hace de rufiana.

Se lo tienes que decir a Annarella. Se lo tienes que decir.

Claro que se lo dir�. Esta vez habr� un terremoto.

Buenos d�as, se�or.

�No me reconoces? Soy la sirvienta de la comadrona.

S�. �Has venido a Cansorano a hacer la compra?

S�, he venido a la feria. �Quieres que lleve algo al pueblo?

Gracias. Muy amable. Saluda a la Legionaria de mi parte.

Por supuesto.

Por cierto, me ha gustado mucho

que la Legionaria entrase al servicio del mariscal.

- �Qu�? - S�, porque Caramella est� enferma.

- Caramella. Pobrecilla. Lo lamento. - Yo tambi�n lo lamento.

Pero lo lamento m�s por todo lo que se habla.

�De qu� se habla?

- Corren rumores. - S�.

Mejor que no hable. Si no te sentir�s mal.

�Sentirme mal? �Por qu�?

La gente dice que el mariscal

est� loco por la Legionaria

y que Caramella la ha hecho ir a su casa a prop�sito.

- Eso es una calumnia. - Yo digo lo mismo.

Pero ya sabes lo que pasa, la gente murmura.

Las malas lenguas dicen que eres demasiado bueno,

que...

que te f�as demasiado, y esas cosas.

Si yo fuera t�, me escapar�a hasta Sagliena.

Hoy est�s aqu�, ma�ana puede que te env�en lejos,

a Sicilia o a Cerde�a.

Gracias.

Buena suerte.

�Qu� tal? La Legionaria aqu�.

- Buenos d�as. - Buenos d�as.

- �Y t� te has disfrazado? - Estoy mal.

- Esta ma�ana estabas bien. - Ha sido de improviso.

No me puedo mover. He llamado a mi amiga para que me ayudara.

No creas cosas raras.

He venido porque Caramella es mi amiga y me quiere como una madre.

- �Plancha! �Plancha! - Ya s� que no lo haces por m�.

No, se�or. Soy una santa y no hago bromas.

- Que quemas los calzones. - Jes�s.

Dios bendito.

Caramella, �qu� tienes? �Se puede saber?

- Torcinelo. - �Torcinelo? �Qu� es eso?

El torcinelo es una molestia aqu�,

y aqu� abajo es como una mosca...

- En cuanto me levanto, me caigo. - �Ya te hab�a pasado?

Hace veinte a�os, en el 33.

- La vigilia del terremoto. - Madre m�a.

- Comadre, eso trae mala suerte. - �Qu� mala suerte?

- Eso fue un fen�meno natural. - �Vamos a causar un terremoto?

- Mariscal, no le escucho. - �Legionaria!

�Qui�n es?

�Legionaria!

Es Ricuccio.

Dile a Ricuccio que cuando don Emidio est� listo para el bautismo

me avise, que ser� su padrino.

Tranquilo, se lo dir� al mariscal.

Ir� a la comida de Matteo en lugar de ir a la m�a.

No grites.

- �No te f�as de tu prima? - Me f�o, me f�o,

- pero no te olvides, �de acuerdo? - Si te digo que lo har�, lo har�.

- Ah, lo har�s. - D�jame a m�. D�jame a m�.

- Caramella. - Dime.

- Los pantalones oscuros. - Enseguida.

- El torcinelo. - Deja, ya lo hago yo.

- Gracias. - Tranquila. Me s� defender.

- Y adem�s voy a decirte algo. - �Qu�?

Despu�s te lo digo.

- �Se puede? - �Qu�? �Qu�?

- Aqu� tienes los pantalones. - Muy bien. Ponlos ah�.

- Mariscal, quiero pedirte algo. - Si me lo pides t�, concedido.

- Ricuccio es mi primo. - Me alegro. Si soy su padrino,

ser� tu padrino-primo.

Si eres su padrino, �por qu� vas a la comida de Matteo y no a la suya?

Matteo vino primero.

Ricuccio est� disgustado, y eso me disgusta a m�.

De acuerdo, de acuerdo.

Ir� a tomar el caf� con Ricuccio.

Eso no basta. Tienes que ir a comer.

Dos comidas son demasiado.

Se�or.

De acuerdo, comer� dos veces.

- Cuenta conmigo. - Gracias, se�or.

- �Te est�s volviendo loca? - �l hace el payaso y yo la loca.

Plancha. Plancha.

Hace gimnasia. Se hace el joven.

Sol brillante, sol del amor...

�Qu� pasa?

Nada. Pensaba en mi novio.

- El mariscal llega tarde. - Estar� ocupado.

- �No habr� ido a casa de Ricuccio? - �Qu� pasa con Ricuccio?

La Legionaria le ha convencido para que vaya al almuerzo de Ricuccio.

- �Qui�n lo dice? - La gente.

Ah� est� el mariscal. El mariscal.

�Mariscal!

Buenos d�as a todos. Disculpad el retraso.

- Hay comida para un regimiento. - Hacemos cuaresma todo el a�o.

Anna. Anna, con esta criatura en los brazos pareces un cuadro.

- �Vas a casa de Ricuccio? - S�. �Qu� problema hay?

- �Dos comidas! - �Qu� dos comidas?

Solo ir� a tomar el caf�. Ricuccio me lo ha pedido.

�Ricuccio o la Legionaria?

- Vamos. Anna, �qu� est�s pensando? - Mariscal, no hables, si�ntate.

Annarella, �puedes poner al ni�o del otro lado?

Claro. Si�ntate aqu�, Ottavio.

No, no. No te lo tomes a mal.

Es solo que quiero estar cerca de ti.

Al�grate, Annarella.

- Buen provecho a todos. - Buen provecho.

Venid aqu�.

- Dadle de comer al mariscal. - Tranquilo.

Tiene que ir lleno a casa de Ricuccio y no tocar ni una migaja all�.

- No comas demasiado. - No comas demasiado.

Oc�pate de ti mismo.

- Mariscal, hazme el honor. - Ya est�. Ya est�.

Esto es un plato para seis.

Compadre, esto es solo un aperitivo.

- �Tengo que comerme todo esto? - Todo. Si no se ofender�n.

- �Se ofender�n de verdad? - Claro. Y tendr�is que discutir.

- Ah, no. - �No me has o�do? Es un aperitivo.

- �Y t� qu�? - Por favor, yo solo un poco.

- �Contigo no se ofende? - Con las mujeres no insiste.

Las mujeres comen en secreto y en p�blico se muestran inapetentes.

Entiendo. Solo los hombres tienen que estallar.

- Buen provecho. - Gracias.

Comed, comed.

Exquisito. Exquisito.

Antonio, �te encuentras mal?

No, he tenido que desabrocharme porque estoy hinchado.

Toma caf�, a ver si te deshinchas.

Gracias. Voy un rato afuera. Perd�n. Necesito aire.

No, no. Te acompa�o.

Nosotros tambi�n, todos estamos borrachos.

Compadre, �quieres licor? Esto mata hasta al caf�.

T� me quieres matar a m�.

�Est� bueno?

- �Es de por aqu�? - Lo ha hecho mi mujer.

Muy bien, la felicito.

El diablo anda suelto.

- Pero si es un ni�o. - Es una arma cargada.

T� no juegues con armas. Es peligroso.

- Compadre mariscal. - Ricuccio.

Compadre mariscal. El almuerzo est� listo y te estamos esperando.

- �Qu� quieres t�? - Quiero al compadre.

Mi almuerzo no ha terminado.

Tenemos que comer los dulces fritos y el vino caliente.

- Matteo, terminaremos a golpes. - Pues baja. Date prisa y baja.

- Te voy a comer vivo. - Basta.

- Antonio, �vas a casa de Ricuccio? - La ley es igual para todos.

- Comadre, tienes que venir. - No quiero ofender a Matteo.

- Yo no puedo defraudar a Ricuccio. - Gracias.

- Un sombrero. - No puedes defraudar a la Legionaria.

Anna, as� me siento superior.

- El asno del se�or mariscal. - Oye, Anna...

Debo hacerlo.

- �Vienes? - No, no, gracias.

Mariscal, eres peor que Judas.

Aqu� est� el mariscal.

Buenos d�as. Buenos d�as a todos.

Os saludo a todos.

Perdonad por el retraso, pero me han entretenido en otra comida.

- Si�ntate, mariscal. - Buenos d�as, buenos d�as.

Mar�a, dame, eso es para los ni�os, d�melo para los ni�os.

- Ya est� aqu�. - Legionaria.

Con esa criatura en los brazos pareces un cuadro.

- Mariscal, d�jalo. Va. - Precioso, peque��n, bonito.

- Compadre, esta es mi mujer. - Ah, encantado, comadre.

Un placer.

�Cuatro d�as despu�s del parto ya est� levantada?

Ha querido hacerte los honores.

- Estoy conmovido. - Vamos.

- Compadre, si�ntate. - Gracias.

Mariscal, esta pasta la he hecho con mis propias manos.

Muy bien. Muy bien. Ric�, me hab�as prometido un caf�.

- Este es nuestro caf�. - No puedo empezar otra vez.

- �As� que mi comida no cuenta? - Cuenta. Aqu� estoy, entre vosotros.

Mariscal, �no te gusta mi pasta?

- Legionaria, de ti me gusta todo. - Pues entonces come.

- Legionaria, me quieres matar. - �Mariscal!

- Vas a hacer llorar a Carmela. - �Hacer llorar a mi comadre?

- Vas a hacer que pierda la leche. - La har� perder la leche.

S�. Si no comes, Carmela puede perder la leche del disgusto,

y tu ahijado se morir�.

Como, como. Perder la leche. Qu� exageraci�n.

Dame el plato.

Mariscal. Perdona, mariscal.

Perdona.

- Quiero hacer un brindis. - Muy bien.

Este vino es bueno y sabroso, lo ha pisado San Antonio.

El que se lo bebe se vuelve especial,

a la salud del se�or mariscal.

- Mariscal, tienes que hablar. - Vamos, vamos, habla.

Silencio, que habla el mariscal.

En este d�a se�alado,

en el que yo ya estoy cansado.

Un poco de agua para el mariscal.

Brindo por la autoritaria y bella Legionaria.

Si lo hubiera sabido me habr�a preparado.

Legionaria, Legionaria, habla t� tambi�n.

Mam�. �Tengo que hablar?

S�, habla. Estrella de mis ojos.

�nimo, Mariant�, �nimo, no llores.

No llore, se�ora Mar�a Antonia, no llore.

- Siempre se conmueve. - No se emocione.

Vamos, Legionaria. Vamos, vamos.

Con todo mi coraz�n, me bebo esta copa,

a la salud del carabiniere que me vuelve loca.

Bravo. Bravo. Viva. Viva la Legionaria.

Esta es la �ltima liquidaci�n de Mil�n.

Vengo a esta plaza...

- Buenos d�as, mariscal. - Buenos d�as.

Traigo calcetines, zapatitos y gorritos para ni�os.

�Buscas a alguien? �Buscas a alguien?

Ha tenido lugar un feliz nacimiento y os tralgo ropa para ni�os.

Vete, que me enga�aste una vez, pero no me enga�as m�s.

- Que te vaya bien. - Yo no te enga��.

- Se�ora. - Se�orita, por favor.

- Se�orita. - �Puedo, pap�?

Zapatitos, calcetines y pa�ales para ni�os.

Art�culos especiales, la �ltima liquidaci�n de Mil�n.

- Saludo a estas bellas se�oras. - Don Vincenzino, �qu� hace por aqu�?

He sabido que ha habido dos bautismos

y he tra�do algunos art�culos para ni�os y beb�s.

Qu� calor.

- �Aqu� no hay m�sica ni baile? - �Por qu�? �D�nde hay balle?

En casa de Ricuccio ha empezado el balle.

�Has o�do, Annarella? En casa de Ricuccio est�n bailando.

S�, lo he o�do.

- �Y el mariscal qu� hace? - El mariscal se divierte a su manera.

El mariscal sabe vivir. Le conozco muy bien.

- �Le conoce? - Claro, somos palsanos.

- Los dos somos sorrentinos. - �Qu� clase de persona es el mariscal?

Es un encanto. Es un se�or. Un caballero.

Me alegro.

Solo tiene un defecto, si se le puede llamar as�.

Le gustan las mujeres.

- Es tradici�n familiar. - C�llate.

�Tradici�n familiar? �C�mo es eso?

A su abuelo, en paz descanse,

le llamaban el toro de Sorrento.

Incluso hizo enloquecer a una duquesa austr�aca.

Al padre le llamaban Don Juanito el sueco

porque se especializaba en cortejar a las suecas que ven�an a Sorrento.

El mariscal no es menos.

Cuando ve una mujer, se�ora m�a,

no desiste, no la deja, es suya.

Entre nosotros,

en el pueblo ha encontrado a una peque�a salvaje.

- Annarella, �qu� te he dicho? - No me lo puedo creer.

Claro que puede. El mariscal, cuando hace algo, lo hace en secreto,

porque los napolitanos en los asuntos del amor, somos como tumbas.

El vals es el verdadero balle aristocr�tico.

Mariscal, te falta el aliento.

�Qu�? Soy un especialista del vals.

- Alguna vez. - �Alguna vez?

Alguna vez lo fuiste. Cuando eras muy jovencito.

Vamos. Puedo desafiar a todos los jovencitos del pueblo.

Maestro, m�s r�pido. Y t�, cierra los ojos si te mareas.

Muy bien.

Dios m�o. Me mareo.

La cabeza me da vueltas. Dios m�o. Dios m�o.

�nimo.

- �Annarella! - Annarella, la cabeza me da vueltas.

- Annarella, �me concedes este honor? - No, sigue dando el espect�culo.

- El vals es mi pasi�n. - T� tienes demasiadas pasiones.

Pasiones l�citas, inocentes.

S�, con esa santa.

- �Me lo dices a m�? - S�, te lo digo a ti.

- �Qu� tienes que decirme? - Lo que dicen todos.

- �Y qu� dicen? - No me quiero ensuciar la boca.

Solo me da pena por ese idiota de tu prometido.

Mariscal, esta est� borracha.

No, razono, y razono muy bien.

- Habla si eres tan valiente. Habla. - Calma, calma.

Mariscal. Si esta no habla, la destrozo.

Hablo, hablo, �qu� quieres saber? Seg�n las malas lenguas...

- ya todo el pueblo lo sabe. - �Qu� sabe? Habla, habla.

�Acaso he montado en bicicleta con el mariscal?

No soy yo quien ha enloquecido en el cuartel con el se�or mariscal.

Silencio. �Qui�n te ha contado esa calumnia?

�Calumnia? Lo saben hasta las piedras que os hab�is solazado en el cuartel.

�Solazado yo?

Voy a encerrar a esos calumniadores. �D�nde est�n?

T�. �Encima tienes el valor de amenazar?

- S�, s�. Tengo el valor y el deber. - T�. Precisamente t�.

Yo, yo. �Yo qu�?

Habla, Annarella, soy un hombre �ntegro.

T�. El nieto del toro de Sorrento.

El hijo de don Juanito el sueco.

Esos son asuntos familiares. No te lo permito.

Pietro. Pietro.

D�jame. Lo he o�do todo.

�T� te lo crees?

Mariscal, expl�caselo a este.

Mam�, mam�.

Me quieren muerta.

�Vosotros por qu� no habl�is?

Es verdad, soy la mala,

pero t�, t� sabes que nunca he perdido la cabeza por nadie.

Legionaria, d�jalo. D�jalo.

Son habladur�as de mujeres.

Mariscal, como suele decirse, fuera el mal y fuera el dolor.

Y t�, esc�chame, Annarella. Las cosas son as�.

Se lo puedes preguntar a don Emidio.

El mariscal quer�a casarse conmigo, pero yo pensaba en �l.

Y aquella noche, en el cuartel, fui yo quien llam� al mariscal.

Ese vino y gritaba, pero yo le dije que deb�a pensar en mi asno,

y �l, al ver nuestra miseria,

cogi� cinco mil liras y las escondi� dentro de mi vestido.

Y mam� crey� que hab�a sido San Antonio. Esa es la verdad.

- �Y las cinco mil liras? - Las romp�.

Aqu� tienes la carta de dimisi�n. Ahora ya no tiene sentido.

- �Anna! - Espera. Te he dicho la verdad.

La verdad la he visto con mis propios ojos.

Jovencito, les he encontrado bailando a la americana.

Apretados. Coraz�n con coraz�n. Qu� verg�enza.

- Mariscal, �qu� ocurre? - Cosas de mujeres.

- Con permiso. - Espera, �d�nde vas?

Cuando te encomend� a �l como tutor,

te pregunt� si el se�or mariscal te hab�a hecho algo,

- pero me lo escondiste todo. - �Por qu� ten�a que dec�rtelo?

- Para ponerme en guardia. - Yo siempre me he cuidado sola.

Entiendo. Porque cumplo con mi deber, porque conf�o en todo el mundo,

vosotros, en el sur de Italia cre�is que soy tonto.

Pero os equivoc�is. Usted se equivoca, se�or mariscal.

Disc�lpenme.

Vete, vete.

Que un hombre como t� es mejor perderlo que encontrarlo.

Mam�, dime de qu� sirve decir la verdad.

La Legionaria es una mala mujer. Y eso no es verdad.

Y ni siquiera me cree pap� desde el otro mundo.

Nac� para ser una mala mujer, porque estos sinverg�enzas al pasar

me desnudan con los ojos.

Rumbumb�, te gusta la Legionaria. Te gusta.

Pues m�teme la mano y divi�rtete un poco.

Y t�, �no quieres hacer lo mismo?

Legionaria, Legionaria, �d�nde vas?

Legionaria, hija m�a, �qu� haces?

- Nac� para ser una mala mujer. - Pero, �qu� dices?

- M�ralos. M�ralos c�mo se r�en. - �Qu� ha ocurrido?

Don Em�, me han difamado ante mi prometido.

Don Em�, ya no creo a nadie.

Buena chica. Si fuese tu padre los excomulgar�a a todos.

Hija, hija m�a, �d�nde vas?

Mam�, me voy a hacer de mala mujer.

- Legionaria. - �Qu� quieres?

- �D�nde vas? - Me gustar�a irme lejos.

- Irme muy lejos y no volver nunca. - �Quieres ganar un poco de dinero?

S�. As� podr� pagarme antes el viaje.

- Los comediantes buscan sirvienta. - �Qu� comediantes?

- Aquellos de all�. - Gracias.

- �Est� el patr�n? - �Qui�n es?

Yo soy el patr�n.

�Qu� quieres?

- �Buscan una sirvienta? - S�.

�200 liras est� bien?

Comer�s con nosotros y entrar�s gratis al espect�culo.

De acuerdo. �Qu� tengo que hacer?

- Ven conmigo. - Ensayamos.

- S�. - Vamos, chicas.

Dios m�o. Dios m�o. �Eso hacen las artistas?

Artistas, coristas. Cantan y bailan.

- �No les da verg�enza? - �Por qu�? Cuando se hace arte...

- �Qu� tengo que hacer? - Empieza barriendo esto.

No, para.

�Cu�ntas veces te he dicho que la cantes con m�s sentimiento?

- Tengo el sentimiento en el est�mago. - Siempre con el hambre.

Canta, que se te pasa.

Aqu� est� el bal�n, mariscal.

- Bien. Ven. �Cu�nto te ha costado? - Dos mil trescientas, mariscal.

Los hijos cuestan dinero. Pero dan satisfacciones.

- Si usted lo dice... - S�. Dos mil trescientas.

- S�, se�or. - 2.300. Aqu� tienes mil.

- Dos mil. - Dos mil. Dos mil trescientas.

- Gracias, mariscal. - �Qu� marca es? �Inglesa?

No, no, es una marca italiana. Pero es una marca buena.

- �Ah, s�? - S�, s�. Ah�.

- �Qu� pasa? �Qu� quieres? - El carabiniere Pietro Stelluti.

- �Est� aqu�? - S�, se�or. Su nuevo destino.

- �Vuelven a destinarle aqu�? - Eso parece.

Que pase.

Adelante.

- �Por qu� ha vuelto? - Ayer me reun� con el se�or teniente.

- El se�or teniente. - S�, se�or. Mi superior.

Le dije que mi compromiso ya no ten�a raz�n de ser,

ya que se deb�a a un malentendido,

y que estaba libre de ataduras en el presente y el futuro.

Y el se�or teniente volvi� a enviarme aqu�.

�Sabes qu� significa este regreso a ojos de tu ex prometida?

- Que todo ha terminado. - Terminado de verdad.

- S�, se�or. De verdad. - Terminado para siempre.

S�, se�or. Para siempre.

�El se�or teniente

ha preguntado el motivo de la ruptura?

- S�, se�or. - �Y t� qu� le has dicho?

Le he dicho que hab�a sido una equivocaci�n.

Y el se�or teniente te habr� preguntado

el motivo de esa equivocaci�n.

- S�, se�or. - �Y t�?

Le he dicho que fue un malentendido.

Pero el se�or teniente habr� querido saber

por qu� te hab�as comprometido y descomprometido en 48 horas.

- S�, se�or. - �Y t� le has?

Le he dicho que hab�a sido una equivocaci�n.

Pero el se�or teniente habr� querido saber

el por qu� y el c�mo.

No s� qu� quiere decir el c�mo.

C�mo ha ocurrido,

qu� hechos, qu� motivos,

qu� personas han provocado la ruptura.

- Ya entiendo. - Por fin.

Le he dicho que el c�mo hab�a sido un malentendido.

Hijo m�o, eres tonto. Pero no...

�Qu� puedo decir salvo que eres tonto?

Pero el se�or mariscal conoce mejor los motivos, hechos y personas

que han provocado mi ruptura.

Es cierto. Lo s�. Pero quiero saber,

quiero saber qu� le has dicho a nuestro superior.

Se�or mariscal, perm�tame hacerle ver respetuosamente

que esta vez no soy yo el tonto que no entiende.

- �El tonto soy yo? - No me permito pensar eso,

pero yo tampoco lo soy.

Porque simplemente le he dicho al se�or teniente que se trataba...

- De un malentendido. - S�.

- �Y ya est�? - Ya est�.

�Tienes raz�n! Esta vez el tonto soy yo.

Y t� eres un buen chico.

Y aqu� estoy si puedo hacer cualquier cosa por arreglar

este malentendido desagradable e injusto.

Muy amable, pero todo ha terminado.

Espera, espera.

Deja v�a libre al destino. �De acuerdo?

- �Es para m�? - S�.

- Mam�. - No.

- Ve a jugar a la plaza. Vamos. - S�.

- �Qui�n es? - Yo.

- �T�? - S�, soy yo.

Vengo a... �C�mo decirlo?

Vengo a pedir paz y perd�n.

Ayer bail�, es verdad, Annarella.

Pero un baile es un pecado casto.

- No se trata del baile. - Anna, te juro por mi honor,

que yo a la Legionaria no le he tocado ni un pelo.

- Te creo, pero te tengo miedo. - �Qu�? �Nos hemos vuelto locos?

Soy y siempre ser� tuyo. �Entiendes? Tuyo.

Te lo garantizo.

Ya te lo he dicho, desde ayer te tengo miedo.

Y yo desde ayer estoy todav�a m�s enamorado de ti.

�Qu� guapa estabas con el �mpetu de la pasi�n!

�Como me gust�! �C�mo te dese� cuando te lanzaste contra m�!

Ant�, tienes una labia que ya querr�an los abogados.

�Labia? Es un sentimiento verdadero.

Annarella, Annarella, eres una celosa adorable.

- �Qui�n ha hecho eso? - Ottavio. Se la he regalado yo.

- �Est�s loco? Idiota asqueroso. - Bravo. Viva.

- Buen chute. Viva la Roma. - T� y todos tus muertos.

S�, querido, s�, s�. �Viva!

Qu� vivaz es, qu� simp�tico.

Dice el arcipreste que vayas a verle con la m�xima urgencia.

- Tu venganza. - �Qu�?

Don Emidio ha preparado una rega�ina por el baile de ayer. Seguro.

- Lamento que por mi culpa... - He pecado y debo hacer penitencia.

Perdona, vuelvo enseguida.

Pagar� con mi sangre

el amor que siento por ti.

No te olvides de m�.

Qu� simp�tico, �verdad?

Qu� desafinado.

Don Emidio, mis respetos. Estaba a punto de venir a verte.

- �Por qu�? �Lo sabes? - Lo intuyo. Es un pecado casto.

- �Cu�l es ese pecado casto? - Danza campestre. Aire puro.

�C�mo que puro y campestre? Bailaban a la americana.

Hoy todo se hace a la americana.

Mejilla con mejilla. Pero no se trata de eso.

Tenemos que afrontar como cristianos una situaci�n muy delicada.

- �Muy delicada? - S�, se�or.

- �Tiene que ver conmigo? - Contigo.

El coraz�n se me sale del pecho. �Qu� ha ocurrido?

Pasa.

Mariscal. Te presento a...

�Me permite? Spotti.

Carotenuto. Un placer.

- �C�mo me ha dicho? - Spotti.

- �Spotti? - Spotti, s�.

- �Es de la guardia local? - No, forestal.

Por favor.

Pero t� deber�as estar jubilado, �no?

T� tambi�n pareces estar en el l�mite de edad.

No, no. Yo soy dela clase de 1910. �Y t�?

Yo, en realidad, estoy aqu� para saber.

- El reverendo te lo explicar�. - �Vengo como mariscal o como hombre?

El mariscal Spotti y yo llevamos unos meses escribi�ndonos.

Su colega ha vuelto para implorar el perd�n de la se�orita Annarella.

��l? T� eres... El...

- S�. Soy el padre de Ottavio. - �Y c�mo osas presentarte?

- S�, se�or. Osa, ha osado. - �Con qu� derecho?

Con el del pecador arrepentido que vuelve para reparar el da�o.

Tambi�n existe el derecho de los que no han pecado.

�C�mo?

Que existe el derecho de los que no han pecado.

- �Qui�n sabe si es un pecador? - Yo... Yo...

Yo con la se�orita,

con la se�orita Annarella me he portado como un gentilhombre.

Yo soy un hombre �ntegro.

- �Tambi�n �ntegro con las dem�s? - �Qu� tiene que ver eso?

Un poco, querido colega.

Deja nuestra profesi�n aparte.

T� eres imputado y no juez de mis acciones y de mis intenciones.

Don Em�, has hablado de otras. �Quieres mi biograf�a?

�Quieres la historia de mi vida? Vamos a confesarnos.

Te he puesto un ejemplo de conciencia y he preguntado si te sientes limpio.

�Qu� puedo hacer si la naturaleza me ha fabricado bien?

Es evidente. Con buen porte. Simp�tico. Encantador.

- Si lo dices t�, tengo que creerte. - Por eso, �con cu�ntas habr�s pecado?

S�. He amado, he amado mucho.

Pero he actuado con tacto, con discreci�n y con prudencia.

La prudencia que has usado no te disculpa a los ojos de Dios.

Pero, �me has convocado para juzgarme ante el seductor de mi futura esposa?

Como sacerdote, no puedo olvidar que todos somos pecadores.

Perdona si quieres ser perdonado. Comprende si quieres ser comprendido.

�Yo soy quien debe ser perdonado? �Yo soy quien debe ser comprendido?

Pero don Em�, �qu� ocurre aqu�? No es �l, sino yo, yo,

el que superando los prejuicios

y a costa de mi dimisi�n del ej�rcito

me dispongo a casarme con una madre de un hijo natural.

- Ottavio es hijo m�o. - Por desgracia. Pero no es culpa m�a.

- �Qu� dice este? - Pues ponte en mi lugar.

- S�, es verdad, tienes toda la raz�n. - Entonces, �por qu� discutimos?

- Tienes todas las razones menos una. - �Cu�l, si puedo preguntar?

No puedes separar a un padre de su hijo.

�Quieres a Ottavio?

- Pues Ll�vatelo. - As� separar�as a Ottavio de su madre.

Estamos discutiendo el destino de una mujer, no una esclava.

Creo que la primera y la �ltima palabra corresponden

exclusivamente a Annarella. No a nosotros.

- Cierto. Solo a ella. - Con su permiso, voy a verla enseguida.

- No, t� no. Vamos nosotros. - Despu�s de m�.

Mariscal, Annarella debe decidir en plena libertad de conciencia.

- �Y temes que yo pueda intimidarla? - Intimidarla no.

- Fascinarla. Spotti. Venga conmigo. - S�.

Y t� ten la bondad de esperar.

- Colega, estoy desolado. - Claro, desolado, desolado.

Balocchi, deprisa.

�Quieres escapar del enemigo? �Qu� clase de carabiniere eres?

Paso. No pierdas el paso.

- T� s� que lo has perdido. - S�, soy yo.

De ti me he olvidado El amor se ha terminado

Porque t� te has cre�do Todas esas infamias

Ser una mujer honrada No sirve de nada

Te trae muchos disgustos Es mejor ser una fresca

Es mejor ser una fresca

Muy lejos me voy de ti

�Bar�!

- Esa canta por no llorar. - �T� crees?

�No la oyes? Es capaz de hacer cualquier tonter�a.

Intenta tener dignidad, pero si ma�ana los peri�dicos dicen

que la Legionaria ha bebido lej�a o tinte, la culpa ser� tuya.

�La crees capaz de cometer cualquier locura?

Con las mujeres nunca se sabe.

En un momento de desesperaci�n pueden tirarse debajo de un tren,

dispararse, colgarse...

Vi a muchas desgraciadas en Mil�n, trabajando en la morgue.

Espera un momento.

- Mar�a. - Deja al burro.

Mar�a.

Yo ya no soy Mar�a.

- Esc�chame. - No te quiero escuchar m�s.

Tienes todo el derecho de cantar, pero no de insultarme.

Yo no insulto a nadie.

Mar�a, esc�chame.

No me llames Mar�a. No me llames as�, que te parto la cara.

- C�lmate. - Estoy m�s tranquila que Bar�.

No me lo parece.

�Qu� quieres de m�? �No me has ridiculizado bastante?

- Mar�a. - Basta de Mar�a.

T� ya no me llamas m�s Mar�a, �de acuerdo?

Vete, vete. Te odio.

- �De verdad me odias? - S�, te odio. Te odio.

Va, Bar�.

Vamos, Baiocchi. Me odia.

De ti me he olvidado El amor se ha terminado

Porque t� te has cre�do Todas esas infamias

Ser una mujer honrada No sirve de nada

Te trae muchos disgustos Es mejor ser una fresca

Es mejor ser una fresca

Muy lejos me voy de ti

- �Sabes que cantas como una artista? - �C�mo no?

- Toma, aqu� est� la le�a cortada. - Cicci, ll�vale la le�a a Carolina.

He barrido esta ma�ana. Qu� sucios que sois.

Oye. �Te gustar�a...

...ser corista? - Claro que me gustar�a.

- Pero debes aprender a bailar. - S� ballar.

�Qu� sabes bailar?

La porca, el vals, la saldarella.

- �La saldarella? �Qu� es eso? - Un balle indecente, de los tuyos.

�C�mo es?

A bailar la saldarella

A bailarla con placer

Que suenen los tambores

Baila, baila junto a m�

�Hija m�a!

�Eres una corista nata!

�Qu� hacen? �Qu� dicen?

D�jame. Quiero hablar con el mariscal.

- �Qu�? - Mariscal, ven aqu�.

�Qu� ha ocurrido?

Mariscal, los comediantes me quieren robar a mi hija.

- Han embrujado a la Legionaria. - �Qu� dices? �Est�is locos?

- Son gitanos que roban ni�os. - Por favor.

- Tienes que ayudar a mi hija. - Bien, bien, me ocupar�.

Tienes que ocuparte enseguida.

- Si no har� alguna locura. Mariscal. - Calma, calma.

�Qu� hac�is vosotros aqu�? Volved a vuestras casas. Vamos, vamos.

Volved a vuestras casas. Vamos.

- Sampieri. - Diga.

La bicicleta.

- �La Legionaria es mayor de edad? - No, se�or. Cumpli� 18 en Pascua.

No sufras. Sin tu consentimiento no la puede robar nadie. Bien.

- Me marcho. - �Vas solo? �No me llevas contigo?

- �Quieres venir? - S�. Claro, mariscal. Soy su madre,

y adem�s te puedo ayudar, �no?

Bien. Pero no te caigas de la bicicleta.

Sampieri.

- Un empuj�n. - Enseguida.

A bailar la saldarella

A bailarla con placer

Que suenen los tambores

Baila, baila junto a m�

Quiero dar una vuelta Una vuelta quiero dar

Gira, salta, salta, gira Yo me quiero enamorar

�nimo y a bailar A bailar la saldarella

Compadre, compadre B�ilala junto a m�

Vamos, vamos, vamos Que hay que levantar los pies

Gira, gira, gira Que no te vas a cansar

Salta, salta, salta Que me quiero enamorar

Vamos, vamos, vamos Que me quiero emborrachar

Esa hija tuya es un demonio.

Demos una vueltecita

Con la manita de mam�

Demos un pasito

Balla, baila junto a m�

Quiero conseguir un esposo Y el amor yo quiero hacer

Gira, salta, salta, gira Yo me quiero enamorar

�nimo y a bailar A bailar la saldarella

Compadre, compadre B�ilala junto a m�

Vamos, vamos, vamos Que hay que levantar los pies

Gira, gira, gira Que no te vas a cansar

Salta, salta, salta Que me quiero enamorar

Vamos, vamos, vamos Que me quiero emborrachar

Bravo. Nos har�s ricos a ti y a m�.

Te contrato enseguida. Ganar�s millones.

Usted. Un momento.

A sus �rdenes, se�or mariscal.

- �Tiene permiso de las autoridades? - Claro.

Aqu� est�, todo en regla.

- Muy bien. �Gitano? - No. Siciliano de pura raza.

Esta mujer ha venido a reclamar.

Hace perder el tiempo a las autoridades.

Se�or mariscal, ya le he dicho cien veces que coja a su hija.

Que entre al camerino y la coja, si puede.

- Porque has embrujado a mi hija. - �Embrujado?

- Solo conozco brujas en los cuentos. - La has encantado.

�Est� borracha? �Estamos entre salvajes! Quiero presentar una queja.

Cuidado con lo que dices o te parto la boca.

- Voy a hablar con la Legionaria. - Bien, pase, mariscal.

Buena mujer, yo quiero hacer rica a su hija,

porque la Legionaria tiene un futuro brillante, ganar� millones.

Se lo digo yo, millones.

- �Qui�n es? - El mariscal.

Pasa, mariscal.

Por favor, entra.

- Dime, �de qu� te r�es? - De nada. Perdona.

Realmente prefiero a la verdadera Legionaria.

Ya no soy m�s la Legionaria, sino una artista.

- �Qu� quieres de m�? - Acaba con esta comedia.

- Y qu�tate ese vestido. - �Ya quieres hacer el amor?

�Qu� haces? Desn�date cuando me haya marchado.

�Por qu�? Soy artista y me puedes ver desnuda.

- Bien, no perdamos la cabeza. - �Por qu�?

Abajo las manos.

Basta, Legionaria.

Basta, Legionaria.

- Te digo que basta. - �Por qu�?

Te gustaba tanto jugar conmigo...

Legionaria, habla como te hizo tu madre.

�No recuerdas cuando viniste al r�o? Quer�as juguetear al aire libre.

�Qu� juguetear? Son habladur�as de un pueblo malicioso. Paciencia.

Pero t� sabes bien que somos v�ctimas de un malentendido, de un equ�voco.

Vamos, Legionaria, v�stete y vuelve a casa enseguida.

T� no puedes mandarme hacer nada.

Eres menor de edad y te enviar� directamentea un correccional.

�C�mo que menor? Cumpl� 21 a�os en Pascua, y ya puedo decidir.

- Tu madre me ha dicho que tienes 18. - Ve al ayuntamiento e inf�rmate.

Legionaria, te hablo como un padre. Esto no es vida para ti.

- De mi vida me ocupo yo. - Tu prometido ha vuelto.

- Significa que todo ha terminado. - No, se�ora.

Todo se arreglar�. Hablar� con �l.

T� calladito, �de acuerdo?

Si no, te destrozar�, no me importa acabar en la c�rcel.

Qu�tate esas plumas, esa ropa, l�vate la cara y ven conmigo.

Hablaremos con tu novio.

Le daremos una buena explicaci�n y ser�is felices como antes.

Date prisa, que yo tambi�n estoy metido en un l�o.

- Pues piensa en tu l�o y d�jame. - Legionaria, no hagas escenas.

Mariscal, si no te vas me pongo a gritar.

Muy bien. Como quieras.

Hasta la vista, mariscal.

Legionaria, un d�a me hiciste so�ar el sue�o m�s bello de mi vida.

Pero pas�, como pasan todos los sue�os bonitos.

Me gustar�a verte contenta junto a tu prometido.

Ser�as tan feliz que yo tambi�n lo ser�a.

L�vate la cara.

Los otros dos mil esta noche, despu�s del espect�culo.

Mariant�, me has enga�ado.

Es mayor de edad y yo no puedo hacer nada.

Perdona, te he dicho una mentira por su bien.

- �Qu� puedo hacer, cortarle la cabeza? - Ser�a lo mejor.

Mariscal, espero que nos honre esta noche viniendo al espect�culo.

Oiga, don Nicola,

si la Legionaria va por el mal camino, ir� hasta al infierno.

- Le pondr� las esposas. - �Mal camino?

La Legionaria ganar� millones. Millones.

- Don Emidio, �usted aqu�? - He sabido lo de la Legionaria.

- �Y Annarella? - El Se�or se ha apiadado de ella.

- �C�mo? - �Qu�?

- �C�mo? - Y se apiadar� de esta cabeza loca.

�Te marchas?

S�.

Mariscal.

- Ottavio. Te marchas, �eh? - �Por qu� no vienes tambi�n t�?

Me encantar�a. Pero tengo muchas cosas que hacer. �Qu� prisa!

�Ha sido �l, el forestal, el que ha organizado la fuga?

No. He sido yo. Ten�a miedo de volver a verte.

- �Miedo de m�? - Perd�name, Antonio.

Eres t� quien debe perdonarme. Irrump� en tu vida.

- No te olvidar� nunca. - Yo tampoco podr� olvidarte nunca.

Annarella, que seas feliz. Te lo digo con toda mi alma.

Que seas feliz t� tambi�n.

- �Yo? �Ahora? - No, no hables as�.

No dejes ir con este remordimiento.

Lo intentar�. Ve, querido, ve, ve, ve con pap�.

Ve con pap�.

- Hasta pronto. - Hasta pronto, de verdad.

S�, como buenos amigos.

Vete, vete, sino ya no respondo de mis actos.

Adi�s, mi amor.

- Adi�s. - Adi�s.

Mariscal, ap�rtate, que tengo que poner la mesa.

- No voy a comer. - �Te encuentras mal del est�mago?

Tengo la muerte en el coraz�n.

Dale gracias al forestal por haberte apartado del peligro.

- �Encima debo darle las gracias? - S�, claro.

Ibas a casarte con una madre n�bil y el forestal te ha salvado.

- C�llate. �Eres sorda? - �Sorda?

Qu� sentimientos tan elevados. Pero es mejor, quiz�s sea mejor.

- S�, s�. - Mejor, mejor, se sufre menos.

Es verdad, porque t� sufres. Sufres mucho.

Lo indecible.

As� es la vida.

- "Te quiero, p�o cordero. " - �Qu� te he hecho yo?

- No, �c�mo dice el poeta? - �Qui�n sabe?

"Condesa.

�Qu� es la vida?

Es la sombra de un aliento que huye.

Mi pasado es un pasado que no volver�.

Volver. Partir.

Morir. "

- �Qui�n ha muerto? - Caramella, por favor.

- �Atenci�n! �Atenci�n! - �Atenci�n!

Esta noche debutar� una excepcional estrella.

�Sab�is qui�n? La Legionaria,

que ha escogido la vida art�stica.

Te hago una buena taza de manzanilla y te vas a la cama.

- Olvida la manzanilla. - Te sentar� bien. Te calmar�.

Estoy muy tranquilo.

- Perd�name, Caramella. - �Por qu�?

Has sido buena conmigo.

- Esc�chame, mariscal, vete a dormir. - �Dormir?

S�, pero bajo tierra.

Caramella, no me crees, quiz�s es que no me entiendes. No puedes.

No sabes, no has estudiado, has estado muchos a�os en este pueblo salvaje.

- No comprendes. No puedes. - No. No puedo.

Bien, te juro que si en este momento el techo se cayera

y me enterrara entre las ruinas de esta casa,

Caramella, yo ser�a feliz, feliz, feliz.

- El terremoto. - Caramella.

Sampieri, Stelluti, Bolognini.

Mariscal.

Don Emidio.

Hay que organizar la ayuda. Habr� gente entre las ruinas.

- �Qu� ruinas? Ha sido un temblor. - �A eso le llama temblor?

Un temblor de aviso.

El terremoto puede llegar de un momento a otro.

Acampad fuera del pueblo, puede haber una r�plica.

- �Puede haber una r�plica? - Se�or mariscal.

Haced salir a la gente de las casas, salvad a los enfermos...

Las casas est�n desiertas. Han ido todos a ese espect�culo.

Mariscal, ay�dame a salvar a los viejos y los ni�os.

Estoy a tu disposici�n, don Emidio.

Tienes m�s experiencia que yo en terremotos.

Fantozzi, qu�date a disposici�n del reverendo.

T�, Stelluti, corre a casa de la Legionaria.

Gracias, se�or mariscal.

�Qu�?

Tranquila, tranquila, bonita.

- Tranquila, tranquila, bonita. - �D�nde est�n? �D�nde est�n?

- No, ha sido un temblor. - Gracias, Dios m�o.

- Don Emidio. - Padre nuestro que est�s en los cielos

gracias por mantenerme viva.

Mar�a,

Angelina, Pasqualino.

- Legionaria, no ha pasado nada. - Nuestra casa.

- No hab�a nadie. - Nuestra casa.

Calma, calma.

- Don Nic�, me debe 7.500 liras. - C�llate.

- Se�or mariscal. - �Qu� ha ocurrido?

- Solo hemos pasado un poco de miedo. - �Y la Legionaria?

Se ha marchado. Se�or mariscal, quiero una compensaci�n.

- Stelluti. - Se�or. La casa de la Legionaria...

- �Qu� ha ocurrido? - Destruida. Se ha venido abajo.

�Se ha ca�do?

Se�or mariscal, una compensaci�n.

Se�or mariscal.

- Mar�a Antonia. - Don Em�,

don Em�, solo me han quedado los ojos para llorar.

Ven a mi casa. Despu�s, Dios dir�.

Pobre Bar�. Virgen Santa, qu� desgracia.

Ha escapado por el terremoto y se ha roto una pata.

S�, el miedo vuelve locos a los hombres y los animales.

Legionaria, �nimo.

No hay m�s remedio. Las patas de los animales no se pueden enyesar.

Esta agon�a puede durar horas, d�as enteros.

- Mariscal, es mejor acabar con esto. - S�. Por su seguridad.

Incluso los pura sangre que se rompen una pata est�n acabados.

Bar�.

Legionaria, �nimo.

Bar�.

Siempre te toca sufrir.

No tengas miedo.

T� has trabajado mucho para esta pobre gente,

y Dios lo sabe.

Bar�, no tengas miedo, �nimo, quete vas directo al para�so.

Legionaria, lo haces sufrir in�tilmente.

- Stelluti. - Diga.

- M�talo t�. - S�, se�or.

Dame, ya lo hago yo.

Mar�a.

Pasajeros al tren.

R�pido, r�pido, vamos.

Mam�, qu� bonito es este tren. Mam�, mira, mira.

Ah� hay un lugar libre.

Uno, dos y tres.

- Vamos, vamos. - Toma, Legionaria.

- Mam�, mam�, r�pido. - Vamos, mam�.

�Por qu� el mariscal no ha venido a la estaci�n?

La ceremonia y el discurso del ministro habr�n durado demasiado.

Cuidado con las manos. Aparten las manos.

Ah� est�. Mariscal.

Mariscal, estamos aqu�. Mariscal.

Perdonad por el retraso. El discurso del ministro era interminable.

- Servicio de honor. Os vals en tren. - S�.

El padre de este carabiniere debe de ser un santo.

Nos ha encontrado una casita y nos ha encontrado trabajo,

a m�, a ella y a Angelina.

- El verdadero santo es �l. - El santo es el amor, se�or mariscal.

- Felicidades. - Gracias.

- Dentro de cinco d�as aqu�, �eh? - S�, se�or.

- P�rtate bien, Legionaria. - Mariscal, queremos buenas noticias.

- �Qu�? - Que encuentres una buena mujer.

�Yo? �Ahora?

- Buen viaje y mucha suerte. - Gracias.

Acordaos de m� y hasta pronto, como dice el poeta.

- Hasta pronto. - Buen viaje, escribidme una postal.

Te saludo, mariscal.

Te saludo, Legionaria.

- Buenos d�as, mariscal. - Buenos d�as.

- Billete. - Sagliena.

- �Viene a Sagliena de vacaciones? - No, soy la nueva comadrona.

Un placer. Bienvenida. Soy el comandante del pueblo.

- Carotenuto. - Un placer.

- �Est� casada? - No.

Yo tambi�n soy soltero.

- �Est� comprometida? - No, tampoco.

- �Tiene hijos? - �Qu� dice?

- Le pregunto si tiene hijos. - Si no estoy casada.

- Perdone, qu� tonto. �Un cigarrillo? - No, gracias. No fumo.

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