All language subtitles for Oro, Plata, Mata (Peque Gallaga, 1982)

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Original subtitles

"... Las luces se apagaron en toda Europa,

y la dulzura y la luz en las películas de Deanna Durbin, un símbolo de la época,

y de la joven Susan Magalona, cuya belleza se había convertido en un tema nacional.

En el Crystal Arcade la platea aún resonaba con los gritos de "¡Oro! ¡Oro! ".

El Holocausto había comenzado, pero las víctimas no eran conscientes;

y la nación entraba con confianza en la década de los 40.

La década del desastre se divide en tres partes desiguales:

Los dos años anteriores a la guerra, el período de ocupación japonesa, y la era de la "liberación".

Ninguna década de nuestra historia fue más definitiva que ésta...

... Tan enorme parece ahora la diferencia

entre lo que nos hemos convertido y lo que éramos antes del desastre que,

en lengua vernácula filipina el término "tiempo de paz"

se refiere exclusivamente a los años anteriores al 8 de diciembre de 1941.

No ha habido "tiempo de paz" desde entonces."

¿Por qué?

Tal vez no deberíamos hacerlo.

Pero yo pensaba...

Pero nunca se le digas a nadie, ¿vale?

Por supuesto.

Sigue adelante y ríe.

Todo va a cambiar y muchas vidas se arruinarán.

¿Y qué podrían usar los japoneses como armas?

¿Sus aviones de juguete?

¿Qué van a utilizar contra los cañones, los barcos de guerra...

y los aviones de los americanos?

¡Santo Dios!

Los japoneses son difíciles de matar, Pascual. Son traidores.

Mira lo que han hecho en Pearl Harbor.

Quizá sean traidores. Pero son muy buenos jardineros.

Inés tiene pensado plantar rosas en el jardín junto al pozo.

Herodes es muy buen jardinero.

Es decir, todavía tienes un jardín o un pozo o sirvientes.

¡Ay, Don Claudio, no tiene remedio!

No puedes estar seguro, Pascual, de quien tiene problemas de verdad.

¿Cuándo te vas a Manila?

Cierto. Y pensar que yo confiaba en él...

Mira, hay está Tinggoy.

Y Arturo también.

- Y Concepción ya está aquí. - ¡Emilio!

Bobby, Ramon: Conocéis a Emilio, ¿verdad?

Miguel...

¿Seguirás con tus estudios en Manila, Amy?

Sí.

¿Cuándo te vas?

En mayo.

¿Dónde vas a vivir en Manila?

Con mi tío Joaquín.

¿Cómo vas a...?

¿Qué malos son ustedes! ¡Ala! ¡Dentro!

No se lo permití. ¡Qué barbaridad!

Ir a Manila a perder el tiempo con los militares es una tontería.

Sería bueno para Miguel alistarse, Inday.

Es un buen ejercicio.

Y todos los jóvenes de aquí se están alistando.

Miguel está enfermo, ¿recuerdas, Asunción? Es suficiente.

Mi hijo está a menudo en el hospital por su asma.

Con más motivo debes animar a Miguel a alistarse.

Sudar un poco podría curar su asma.

¿Recuerdas a mi hermano Felipe?

Acaba de llegar para dejar sus pertenencias.

Y después volverá a Manila para luchar.

- ¡Feliz cumpleaños, Maggie! - Gracias.

Feliz cumpleaños, Maggie.

Gracias, Bobbie. ¿Por qué no estás bailando?

No quiero cansarme. Voy a Manila para pelear en la guerra.

Tengo suerte de que mis dos hijas sean niñas.

Pero, lnday, estoy segura de que si Andring viviese...

sería el primero en alistar a Miguel.

Es malo para los jóvenes estar encerrados en sus casas.

Mirad lo que le pasó al nieto adoptivo de la abuela Desta.

He oído que Emilio es un blandengue.

¿Dónde está Don Claudio?

Está dentro.

Dile que...

No, no. Emilio, llámale ahora mismo.

Sí, abuela.

¡Miguel!

- No sabía que Miguel bebía alcohol. - ¡Ssshhh! Tía lnday puede oírte.

Dos semanas de guerra.

¡Qué estupendas vacaciones!

¿Por qué no te unes a nosotros?

La instrucción puede ser molesta...

si eres el único que no ha esclavizado a un japonés.

Salvo "mi Emilio".

Echemos un vistazo a la tierra de Samuel Artiaga.

Don Minggoy, sus tierras no valen nada.

Tal vez por eso la están vendiendo por una miseria.

Las tierras valen para el cultivo de caña de azúcar...

pero podrían valer para arroz.

¿Arroz? ¿Se puede plantar arroz en nuestro suelo?

No te burles de nuestra tierra. Todo puede crecer en nuestra isla.

Si escuchan a Minggoy podrían aprender una o dos cosas.

¿Como qué, tío Claudio?

¿Sigue pensando en la unidad de nuestra isla?

¿Aún tiene esas ideas?

Don Claudio, en esta época su idea del separatismo no es graciosa.

¿Por qué, Pascual? ¿Quién está de broma?

¿Qué pasa?

Carlos Placido le busca.

¿Dónde está?

Está esperando fuera.

¿Quién es Carlos Placido?

Es el contable de Don Claudio.

Carlos Placido... Contable de Don Claudio.

Y no sólo su contable, también su mano derecha.

Buenas, don Claudio.

Vamos abajo, Carlos. Aquí hay demasiado ruido.

¡Espera! Aquí. Con cuidado.

¡Espera!

¿Qué haces aquí? ¿Dónde está Miguel?

¿Has dejado a Miguel solo ahí fuera?

Habéis peleado, ¿no?

¿Por qué?

Él me obligó.

¿Obligó a que?

A besarle.

¿Te burlas de mí?

¿Eso es todo?

¿Por qué, Maggie? ¿Tú dejas a Ramon besarte?

Miguel me obligó.

Es normal porque es un hombre.

Acostúmbrate.

Por eso no debes dejar solo a Miguel.

Podría besar a otra chica.

De hecho, antes vi a Naty mirando con deseo a Miguel.

¿Qué hacéis aquí?

Desatendéis a los invitados. Margarita, Trinidad...

Esa es mi decisión.

¿Lo saben los otros miembros?

Se lo explicaré.

De todas formas, si mis presentimientos sobre la guerra son ciertos...

necesitarás mi dinero.

Tenemos que comprar armas.

Es peligroso suponer que los japoneses no nos atacarán.

Ya he hablado de un posible suministro de armas y municiones.

Y comida.

¿Perdón, Señor?

¡Comida! ¿Dónde conseguirás comida en las montañas?

Bien, bien.

- ¿Dónde has...? - Nena, yo me ocuparé de eso.

Dejen de tocar un momento. Debo anunciar algo.

¡Un momento! ¡Un momento, por favor!

¡Ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno!

¡Happy birthday to you! ¡Happy birthday to you!

Happy birthday, happy birthday...

- ¡Happy birthday to you! - Gracias.

¡Happy birthday to you! ¡Happy birthday to you!

¡Happy birthday, happy birthday, happy birthday to you!

¡Maestro!

Podríamos usar la Hacienda Progreso como nuestro cuartel general.

Esta cerca de la montaña donde podemos ocultarnos.

Muchas gracias, Don Claudio.

¿Has hablado con Enyong Gonzales?

- ¡Feliz cumpleaños, Maggie! - Gracias, tío.

Por nosotros.

Por Filipinas.

¡Nena! ¡Nena! ¡Nena!

¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

¡Corregidor! ¡El barco de Rafael!

- Vamos a la habitación, Inez. - ¡Se ha hundido!

Chocó con una mina esta mañana. ¡Rafael!

¡Mis hijos están en ese barco!

¿Qué pasa?

¡Olivia, manda un coche aquí! ¡Rápido!

¿A dónde van? Tienen que tocar...

Queridísima amiga Nena.

Ha pasado mucho tiempo desde que intercambiamos historias.

La última vez que estuvimos juntas fue en baile de tu hija mayor, Maggie.

Fue una reunión alegre...

hasta que las noticias de Corregidor lo estropearon.

Nena, muchos de nuestros amigos y sus parientes murieron en ese desastre.

Pero gracias a Dios ninguno de los nuestros.

Pero con cada día que pasa...

las noticias sobre el empeoramiento de la guerra sacuden mi corazón.

Por eso pensé que debía escribirte, Nena.

He oído que los japoneses se acercan a nuestra isla...

y supongo que primero ocuparán la ciudad.

Sería peligroso para ti, Don Claudio...

y tus hijas quedarse ahí.

Dejad la ciudad mientras estéis a tiempo.

Tu familia será bienvenida en mi casa.

Estaría más tranquila si os quedaseis en nuestra casa hasta el fin de la guerra.

Esta agitación durará sólo unas semanas.

Miguel y yo esperamos vuestra llegada.

Besos y abrazos de tu amiga que te espera con mucho cariño, Inday.

¡Cuidado!

Vamos.

¿Por qué no vas con ellos?

Les seguiré luego, mamá.

¡Nena!

- ¡Inday! - ¿Cómo fue el viaje?

Todo bien.

Tú y Don Claudio parecéis cansados.

Estoy viejo, pero no inútil.

¿Dónde están las niñas?

Oh, Nena.

Al menos ahora puedo estar tranquila por ti.

He oído que los japoneses se acercan a nuestra isla...

y seguro que ocuparán primero la ciudad.

Dicen que la guerra terminará pronto.

Incluso Ramon, en Corregidor.

Tenlo en cuenta con Maggie.

No ha sido ella misma últimamente...

porque Ramon no le ha escrito en casi dos meses.

Yo lo había advertido.

¡Esos estúpidos!

Decían que la guerra sólo duraría dos semanas.

- ¿Veis lo que ha pasado? - Sí, papá, sí.

¿Cuántas veces nos lo has dicho?

Nadie quiso creerme. ¡Tontos!

¿Tenemos que darle vueltas a lo mismo?

Acabamos de llegar y ya empieza de nuevo.

No he tenido a nadie con quien jugar desde que mi hermano murió.

¿Qué edad tenía tu hermano?

Creo que tenía doce años. Espera...

Sí, tenía doce años. ¡No, Trini, te puedes caer!

¡Trini!

¡Mamá te llama!

¡Ay! ¡Espera!

Desde que Peping murió...

nadie se ha preocupado en restaurar esta villa.

Es mucho trabajo, Nena.

Y es caro. Sin mencionar los dolores de cabeza.

Por fortuna tengo a Melchor.

¿Quién es Melchor?

Es nuestro encargado.

Se nos advirtió que...

sería difícil encontrar a un filipino adecuado para el trabajo...

porque no se podía en ellos.

El encargado de la hacienda vecina es ruso, Trini.

¡Rusos! ¡Comunistas! Tampoco se puede confiar en un ruso.

Sin embargo, Melchor es bueno.

Es diligente.

Y cuando Peping nos dejó se hizo cargo de la hacienda.

Los trabajadores le temen.

Oh, callos. No me gustan, tía.

¡Santísima! ¡Estrella! ¿Qué has cocinado?

¿Por qué, señora?

¿Por qué has preparado callos hoy?

Perdona, Nena.

Pediré que preparen otra cosa.

Inday, no importa.

Pero, mira. ¿Cómo pueden las niñas comer eso?

Tú fuiste quien dijo que ahora es el momento de ser firmes.

No podemos permitir caprichos.

Debemos comer lo que nos sirvan.

Estamos en guerra.

La vida es dura.

De hecho, debemos agradecer el tener comida en la mesa.

¡Ay, Dios mío!

¡Date prisa, Miguelito! Eres tan lento que se van a pudrir.

¿Por qué bajas? ¡No has conseguido ninguna!

¿Te has hecho daño?

Toma santol si quieres, Trini.

No importa.

Madura del árbol sabe mejor.

No te preocupes por mi hermana, Miguel. Está chalada.

¡Ahí! ¡La grande!

Tendrás que comerte todo eso.

Vamos, Trini.

No quiero saber nada de torpes.

¡Esperad! ¿Qué pasa con las frutas?

¡Estaba bromeando!

Buenos días, Señorita Trinidad.

¿Dónde está Don Claudio?

¿Puede llevarnos con su abuelo?

Creo que es mejor llevar la comida de tu tío Claudio a su habitación.

No confío en ese Carlos Placido, incluso si es su mano derecha.

¿Por qué ha venido aquí?

Estrella, ¿puedes poner otro cubierto en la mesa?

Estrella, pon un plato.

Papá, ¿qué significa esto?

Perdón. Tengo dolor de cabeza.

Corregidor se ha rendido.

Los americanos se han rendido a los japoneses.

Yaya...

Yaya...

Estaba enfadada con él.

Pensaba que había olvidado escribirme, pero puede que esté muerto.

Ramon podría estar muerto.

Calla, calla.

¡Mujeres!

¡Un montón!

¡Eres una mujer!

¡Ya voy!

¡Te voy a morder!

¡Te voy a agarrar!

¿Dónde está el carabao? ¡Espera!

¡Venga, rápido!

¡Vamos!

¡Están esperando por nosotras en casa!

Sólo un minuto. No seas pesada.

Tu abuelo la tomará conmigo.

El abuelo no se enterará. Si quieres, puedes irte.

¡Qué niñas más tercas! ¡Bien, haced lo que queráis!

Me voy.

Ramon otra vez, ¿no?

No me fastidies.

Eres tú quien se molesta.

Ramon puede estar de camino a casa.

Son lágrimas innecesarias. Y si está muerto...

Sé que Ramon está vivo.

Me voy a casa. Tú haz lo que quieras.

¿Ves? ¿Cuál es tu problema?

¡Qué hermosas mujeres!

Qué vista tan hermosa después de largo tiempo en el bosque.

Hablemos un rato.

Vuestra belleza levanta mi ánimo.

Mirad, queridas. Os he traído un montón de guayabas.

¡Y aquí hay más! ¡Toma!

¿Quién es ese bribón?

¿Qué estás haciendo? ¡Vete de aquí!

¡Te voy a matar!

¡Largo!

¡Largo!

¡Maldita sea!

¿En qué estabais pensando, dando vueltas por ahí?

¿Veis lo que pasó?

¡Si Tating no os trae de vuelta...

podrías haberos metido en un lío!

¡Sois como niñas!

¡No podéis entender unas simples órdenes!

¿Cuántas veces tengo que deciros...

que no debéis alejaros de la casa?

¿Cuántas veces os lo he repetido?

¡Margarita!

Espera. Melchor, ven aquí un momento.

Melchor, pon el generador.

Estoy segura de que mis amigos están muy cansados.

Enseguida, señora.

- ¿Habéis comido? - Está bien, lnday.

¡Qué barbaridad, lnday!

¿Por qué no nos avisaste de que el camino a tu hacienda sería tan difícil?

¡Ay! ¡Los caminos eran terribles!

¡Y tu chófer cree que conduce un avión!

No te preocupes, le llamaré la atención.

¡Deberías, lnday!

No importaría si él fuese el único en morir...

pero, ¿y si pone en peligro a Miguelito?

Por cierto, ¿Y Miguelito?

¡Miguelito!

Está arriba.

Y Nena también está aquí.

¿Nena?

Nena Ojeda.

¿Nena?

¡Ah! Nena.

¿La viuda de Andring?

¡Andring Ojeda! ¿El hijo único de Claudio?

Sí.

Pero Inday, asegúrate de despedir al chófer.

¡Qué bruto!

¡Qué tragedia! Por eso Weynard ordenó

la rendición de los soldados.

Pero, ¿sabes qué? ¡Santa Madre! Los otros se negaron.

¿Qué quieres decir?

¡Se negaron a rendirse! Y esos hombres formaron una guerrilla.

¿Y puedes creerlo?

¡Los dueños de las plantaciones son los que dan dinero

para armas a esas guerrillas!

Me pone la piel de gallina pensar en eso.

Y hay más. Algunos acabaron por matarse entre sí

También he oído que algunos de esos bastardos se hacen pasar por guerrilleros

para robar comida y mercancía de las haciendas.

¿Quién? ¿Los japoneses?

¡No, no, no, no, no! ¡Esos bandidos!

¿Conoces a los Hernandez?

¿Recuerdas a Guillermo Hernandez, a cuya esposa le gustan los rubíes y amatistas?

Fueron atacados por los bandidos.

¡Madre de Dios!

Todo según mi fuente...

Y no me preguntéis quién es mi fuente porque no puedo decirlo.

Los bandidos quemaron la casa de los Hernandez...

y mataron a su hijo mayor.

¡Y eso que era un lisiado!

¡Imaginaos, inválido y asesinado!

Y su hija fue violada.

Creo que se llama Nieves.

Y también la arrastraron.

La esposa de Guillermo se volvió loca.

¡Terrible!

Mucha gente dice que esos bandidos son cada vez más fuertes.

Os lo digo yo, los japoneses no son nuestros únicos enemigos.

También nuestros compatriotas filipinos.

Bueno, ahora que lo pienso, son gente sin educación.

Pero, ¿qué podemos hacer?

Tenemos que ser cautelosos.

No debemos confiar en los obreros.

¡Todos son traidores! ¡Todos!

¿Qué pasa, Maggie?

Quiero estar sola.

- Me iré. - ¡No lo hagas!

Creo que te molesto.

No.

No te vayas.

¿Sabes?

Yo también vengo aquí cuando quiero estar solo.

Ven, mira esto, es bonito.

Espera, tengo algo que enseñarte.

Espera, comprobaré que se ve bien.

Ahí.

Puedes mirar.

- Eso es Pegaso. - ¿Pegaso?

Pegaso, es el nombre de una constelación.

Según la mitología griega, Pegaso...

Sí, lo sé.

El caballo con alas.

El...

¿Maggie?

No es nada.

Puedo ver las estrellas.

Pero lo que no está tan lejos, como Corregidor, no puedo verlo.

¿Cuál es el problema, Maggie?

¿No es sorprendente como podemos observar las estrellas con el telescopio?

Mientras a los que están aquí en la tierra...

Es Ramon.

No sé si está vivo o muerto.

Ramon está vivo.

¿Cómo lo sabes?

Lo sé.

Sé que Ramon está vivo.

Puedo sentir que está todavía vivo.

Así que no llores.

Ramon se entristecerá si se entera de que estás sufriendo.

Supongo que traerán a Tom a la UST.

Dijeron que los americanos serían retenidos allí.

¿No fue una casualidad que dejases Manila?

Imagínate, si te hubieses quedado también te habrían encarcelado.

¿No estás preocupada, Jo?

Ahora que lo pienso...

Tom tiene más de 50 años pero sigue siendo un hombre fuerte.

Los japoneses lo tendrán difícil para doblegar a Tom.

Fue culpa suya.

Le pedí que viniese de vacaciones, pero insistió en quedarse.

Acerca de un esposo americano, no debes discutir con él.

Oye, Viring, ¿quieres que saquemos las agujas de ganchillo...

mientras espabilas el cerebro?

Dame un minuto. Es una jugada difícil.

Eso seguro.

Bien, no importa.

Ocho.

Llévala a la terraza.

¡Qué barbaridad! ¿Por qué la has traído?

¿No sabes que da mala suerte un cactus en casa?

Viring, ¿todavía crees en supersticiones?

¡Por supuesto! ¿Por qué debería jugar con el destino?

Yo siempre juego sobre seguro.

Por eso te gusta el mahjong.

Esa es otra historia.

¡Pong!

Por eso siempre llevo todas mis joyas.

Por seguridad.

Imaginaos, mi esposo probablemente vive su mejor momento en Estados Unidos.

Nueva York.

Mientras yo me quedo aquí en un desierto de provincias.

Voy a morirme de ansiedad.

Todo por culpa de esos patizambos japoneses.

Sólo estoy tranquila cuando llevo todas mis joyas.

¡Ah, mis joyas!

De esta manera, si la cosa se pone fea, podría huir con mis joyas.

Prefiero morir antes de renunciar a ellas.

Ya sabes, cuando mi hija se casó con ese idiota de Tagbilaran...

Decidí que no le daría ni una sola joya como herencia.

¿Por qué iba yo a querer regalar mis joyas a gente de suelas gruesas?

¿Verdad, Nena?

¡Chow!

Tienes suerte, lnday.

Mira a Miguelito.

Cada vez se parece más a su padre.

Es como una copia al carbón de él.

No como Teodoro, tu hijo muerto.

Ese se parecía a ti, lnday.

¡Pero Miguelito se parece mucho a Pepito!

Miguelito también se parece a lnday.

¡No, no, no!

¡Dámelo, Miguel!

¿Has visto la fotografía de Peping cuando tenía la edad de Miguelito?

¡Por entonces Peping ya era un playboy!

Tu primogénito tiene suerte, Viring.

He oído que se parece a su padre.

¡Mahjong!

Cuatro.

Cinco.

Ordinario. Sin ambición.

Seis.

Siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince...

dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veintidós pesos.

¡Dámelo!

¡Maldita sea, lo sabía!

¿Por qué ese viejo tuvo que meter el maldito cactus dentro de casa!

¡Qué peste!

Señora, Melchor quiere hablar con usted.

- ¿Qué? - Melchor quiere hablar con usted.

Dile que venga. No puedo dejar el juego.

Sí, señora.

¡Qué peste!

¿Qué es eso, querida?

- Nada. Sólo cartas. - ¿A quién escribes?

A Ramon.

¿Ramon?

¿Y a dónde vas enviar la carta?

Me pregunto que dirección piensa poner tu hija...

para enviar la carta a su novio.

¡Qué niños tan tontos!

¡Espera!

Aquí hay más. El Coliseo de Roma.

- Mira. ¡Ya! - ¡Dame eso!

- ¡Ay! - ¡Egoísta!

¡Miguel!

- ¡Estúpido! - ¿Qué?

- Trini... - ¡Ay!

¡Trini!

¡Romance! ¡Qué estupendo!

Miguel no quiere darme las fotos.

Es egoísta de nuevo.

¡Te las he dejado prestadas!

Es suficiente, Trini.

¿Por qué me regañas si es culpa de Miguel?

Ve a tu habitación.

¡Nena, creo que estos dos acabarán juntos!

¿Estás bien, Miguelito?

- Eres tan poco razonable, Nena. - ¿Por qué yo?

Estás convirtiendo a las niñas en prisioneras.

Los niños no deben estar encerrados en casa.

Ya visteis lo que pasó cuando les dejé alejarse.

No seas cargante. Fue sólo una vez.

Una vez es suficiente.

¿Te gustaría que yo te encerrara en casa?

Creo que tu ambición es convertir a Margarita y Trinidad en monjas.

Ya está, señora.

Bien.

Tibo ya está aquí. Él se ocupará.

Está bien.

¿Hay algo más que pueda hacer, señora?

Esto, Melchor.

Nena, aún soy el abuelo de las niñas.

Su padre es mi hijo. ¡Entonces!

También es mi responsabilidad verlas crecer dignamente.

Bien, papá. Déjalas salir si quieres.

Pero alguien debe vigilarlas, y no me refiero a Tating.

¿Qué podría hacer Tating si pasa algo?

Razonable.

¿Puedo ofrecerme voluntario, tía Nena?

¡Qué hijo más galante!

Pero hijo, es una tarea peligrosa.

¿Qué harías si los japoneses o los bandidos os atacan?

Muchas gracias, Miguelito...

pero ya hay mucha tensión.

¿No es así, Nena?

¡Siempre fastidiándome! ¡Me prohíbes hacer cualquier cosa!

¡Me estás convirtiendo en un torpe!

Viring tiene razón.

Mi Miguelito se parece cada vez más a su padre.

Los Lorenzo son valientes.

Eso es exactamente lo que temo.

Mamá...

¿Qué quieres, cariño?

Me hubiese gustado tener una hija.

También es duro, lnday.

Andring era un buen marido, ¿verdad?

¿Sabes, Nena? Te envidiaba tanto...

Andring te amaba.

Pero yo...

Tuve que soportar el dolor por mis hijos.

Creo que yo también morí cuando perdí a Teodoro.

De no haber sido por Miguelito me habría suicidado.

Yo también sufrí, lnday.

Supongo que lo sabes.

El Tío Claudio.

Todos ellos.

Los Ojeda, los Llamas, los Sorilla.

Claudio Ojeda no me habló durante años.

Sí, lo recuerdo.

Decían que no era de su clase.

Eligieron a otra para Andring.

La hija de Eugenio Gonzales.

Pero mi marido era un rebelde.

Se casó... con la hija de un mestizo.

Sólo me hablaron cuando Andring enfermó.

Dijeron que yo era amable.

Que me preocupaba por mi marido.

Es difícil ser mujer, lnday.

Tienes que entenderte con tu marido.

Atender todas sus necesidades.

Si no tienes joyas como Viring...

tu belleza y tu cuerpo son tus únicas armas.

Debes conocer los caminos de la vida.

Fue Abcede quien dijo que ya tenemos una guerrilla.

Y también dijo que todos los miembros...

deben seguir el reglamento de la Commonwealth.

Ah, y si esto es verdad, también dijo que...

las guerrillas en Panay unirán sus fuerzas con Abcede.

¿Sabíais que Abcede ha quemado todos los puentes...

y puesto barricadas en las carreteras?

Así los japoneses no podrán perseguirles.

Y también ordenó a sus hombres dispersarse.

Juego sobre seguro otra vez. Tengo un secreto que contar.

Tengo una casa en las montañas.

¡Qué estupendo!

¿Una casa en lo alto de un árbol?

No, no, no.

Una casa en el corazón de la selva...

donde ni japoneses ni bandidos nos encontrarán.

¿Te acuerdas, Nena?

¡Kang!

Hace tiempo el padre de Peping hizo una casa en las montañas...

como lugar de descanso cuando iban de caza.

Ahí es donde tengo la casa.

Pero se olvidaron de ella, y como Melchor dijo...

los árboles han crecido por todas partes.

¿Estás bromeando, lnday?

¿Es la guerra una broma?

Pong.

Si Viring dice la verdad...

nuestras vidas también están en peligro en esta hacienda.

Sólo me preocupa que Miguelito me dijo...

que Maggie y Trini han estado bailando en frente de...

Bueno... sólo eran Miguelito,

y el hijo de Estrella, Lucio.

Pero me gustaría que hablases con tus hijas, Nena.

¿A quién le toca?

Te entiendo.

Es mi turno. Aquí.

Hipocresía a un lado, creo que Trini sigue siendo una niña...

¿Por qué? ¿Cuántos años tiene Trini?

Ya no es una niña, lnday.

Los americanos han traído aquí el liberalismo.

A veces me apena, ya sabes.

Me apena porque nuestros hijos no tienen sentido de la moralidad.

¿No estudiaste en los EEUU, Jo?

¿Verdad que no tienen sentido de la moral?

Sólo piensan en los placeres mundanos.

- ¿Es mi turno? - Yo entonces estaba interna.

Y ahora aún siento gratitud hacia las monjas que moldearon mi ser.

Nunca mi cuerpo buscó los placeres mundanos.

Por eso tu marido está de vacaciones en América.

- ¿Y tú, lnday? - ¿Qué?

Llevas mucho tiempo siendo viuda.

Sí.

- ¿No necesitas...? Ya sabes. - No.

Quiero decir, cuando Peping falleció.

Todo lo que obtuve fueron flores.

Las internas somos realmente diferentes.

La influencia de las monjas es muy fuerte.

Dos bolas.

¿Y tú, Jo?

Estuviste en América mucho tiempo, ¿verdad?

¿Y qué?

¿No estás buscando a tu marido?

¿Por qué iba a buscarlo cuando probablemente esté en la UST?

Eso no es lo que quise decir.

- ¿Podemos cambiar de tema, por favor? - Cang.

Tú ya piensas como una americana, Jo.

Si quieres saber acerca de mis necesidades sexuales...

No estoy especialmente necesitada.

Sólo espero a alguien que cumpla.

¡Santísima Madre de Dios, Josefina!

Bueno, ella preguntó. Sólo digo que no estoy necesitada.

Hay montones de hombres por ahí.

¿Quieres que te cuente cómo...?

No importa.

Bueno, piensa lo que quieras. Espera, mahjong.

Yo ya he besado a una mujer.

- ¿Sólo besar? - Sí.

¿Dónde?

¿Seguro que sólo la besaste?

Sí.

Eres un fracasado.

Trini es una mujer respetable.

¡Sigue siendo una mujer!

¿Por qué? ¿Tú ya lo has hecho?

¡Claro! Ya tengo dieciséis años.

¿De veras?

No sólo eso.

¿Con quién?

- En realidad lo hice ayer noche. - ¿Alguien de aquí? ¿Quién?

Una mujer.

¿Quién es esa mujer?

Podrías contarlo por ahí.

No. ¿Quién es?

La Doctora Jo.

¿Fuiste tú quien lo vio, Milo? No mientas.

No. Yo no. Fue Tibo.

No, yo no. ¡Tú!

¿Qué estáis haciendo?

¿Por qué estás aquí?

No sabía que todavía nos vigilabas.

Por eso no termináis vuestras tareas diarias.

Siempre andáis juntas perdiendo el tiempo.

¡Sois como la peste!

Estrella, ¿dónde está el viejo?

Acabo de llegar. ¿No está en la granja?

- Él siempre está allí. - No está.

¡San Pedro y San Juan!

¿Dónde habrá ido ese viejo?

Ya es muy despistado.

¡El Señorito es mejor que tú!

¡Idiotas! ¡Volved al trabajo!

¡Don Claudio! ¡Señorito!

¡Es casi la hora de cenar! ¡Señorito!

¡No!

- ¿Dónde lo puso? - Está bien, te esperaré.

¡Ahí está el viejo!

Muy bien, Temyong.

Lucio me ha invitado.

Vendrás conmigo, ¿verdad?

¡Por supuesto!

Me pregunto dónde está Tating.

Ya mandé a Melchor a buscarla.

Tating no pudo haber ido lejos. Y su ropa aún está aquí.

Estrella fue la última en verla.

Tating estaba buscando a Don Claudio.

- He visto a Maring con Lucio. - ¿La habéis encontrado?

No, Melchor.

Menos mal que las niñas duermen.

Seguro que estarían preocupadas por su niñera.

¿Qué pasó, Melchor?

¡No la hemos encontrado, Señora!

¡No dejéis de buscarla!

¡Sí, Señora!

Nena, descansa un poco. No hay nada que podamos hacer.

¡Melchor!

¡Melchor!

- ¿Dónde? - ¡Allí!

- Es tan aterrador. - Inday... cálmate.

¡Jo!

- ¿Por qué, Jo? - Despierta a las niñas.

¡Dios mío!

- Tengo un mal presentimiento. - ¿Pasa algo?

No sé, pero tengo un mal presentimiento.

¡Dios mío! ¡Ayúdame!

¡Despiértalas, Inday!

¡Los japoneses han llegado! ¡Los japoneses están aquí!

- ¡Oye! - ¿Qué?

¿Qué hago?

- ¡Haz lo que quieras! - No sé.

¡Averígualo!

¿Qué hago?

Habla con ella. Cuéntale historias. Cántale si quieres.

Hay un montón de estrellas.

Me pregunto cuántas son.

No lo sé, señorito.

¡Maggie! ¡Trini! Daos prisa y empacad vuestras cosas.

- ¿Por qué? - ¡No preguntes!

¡Margarita!

¡Cambia la lente!

¿Qué?

¡Cambia...! Hazlo, Jo.

¡Mira, Milo! ¿Qué es eso?

¿Qué está ocurriendo, Jo?

¿Por qué Tating no está aquí? ¿Por qué no ha vuelto?

- ¿Qué ves? - ¡Yaya Tating!

- ¡Maggie! - ¡Yaya Tating!

- ¿Qué te pasa, Maggie? - ¡Nena! ¡Nena!

¡Ahí están, Melchor! ¡Ahí!

¡Eh! ¡Aquí! ¡Eh!

¡Los japoneses!

Date prisa, ¡idiota!

- ¡Eso es mío! - ¡He dicho que es mío!

¿En pleno caos aún podéis jugar?

¡Sois como niñas!

¡Yaya Tating!

¿Por qué no os movéis? ¿Qué os pasa?

¡Empaquetad todo lo que podáis!

No conseguiremos nada llorando.

¡Organización¡ ¡Necesitamos un sistema!

Tío Claudio.

Inday, cállate, por favor.

Empaqueta sólo lo importante. Nada de cosas innecesarias.

Sí, señor.

Empaqueta cosas fácilmente transportables.

Estrella, ven aquí.

- Eres responsable de traer comida. - Sí, señor.

Lleva a alguien para ayudarte.

¡Clara, Lydia! ¡Venid a ayudarme!

¡Nena, deja eso! ¡No podrás usarlo!

Los medicamentos están en la caja. Llevadla la primera.

Hazlo.

¿Dónde está Miguel? ¡Miguel! ¡Miguelito!

¡Miguelito!

Cisne, Aldebarán, Andrómeda...

Y ahí esta Fénix.

¡Oíd, en línea recta!

Señorito Miguel...

Señorito Miguel, su madre le está buscando.

Milo, ¿dónde está mi telescopio?

¡Eso puede esperar!

Ocúpate de los carabaos.

¡Tú! ¡Date prisa!

- ¡Lucio! - ¡Madre!

¡Lucio!

Señora, el señorito Miguel ya está abajo.

¿Dónde? ¿Dónde está Miguel?

Abajo, Señora. Está ayudando con el equipaje.

¡Gracias a Dios!

¡Solomon! ¡Vete a la capilla y tráelo!

Sí, señora.

Lo siento pero no puedo llevarlos a todos.

¿Qué haces aquí?

¡Tienes trabajo abajo!

- ¡Ocúpate de los carabaos! - ¡Sí, señor!

¡Todos vosotros!

- ¡Ven, rápido! - Sí, señorito.

Lo juro por todos que construiré una capilla cuando termine la guerra.

Y ropa nueva para todos.

- ¡Por favor, perdonadme! - Lydia, ¿a qué esperas?

- ¡Estrella! - ¿Por qué estás todavía dentro?

Llama a alguien que te ayude.

Asegúrate de enterrar mis... Y entiérralos hondo.

Ponlos en sacos. ¿Entiendes?

- ¿Entiendes? ¡Respóndeme! - ¡Sí, señora!

¡Yaya Tating!

No llores. Sé fuerte.

Lo importante es que podamos sobrevivir.

Deja eso.

No conocemos la seguridad de nuestro destino.

No podemos dejar aquí a Yaya.

¡Ya basta!

¡Melchor, vamos!

¡Tonto!

Asegúrate de que lo tenemos todo.

Nos vamos. Ayuda a Don Claudio. ¡Vamos!

El Señor Claudio está camino abajo. Espera aquí.

Trini...

¡Trini!

Buenos días, don Claudio.

¡Lucio!

¡Señorita!

¡Señorita! ¡Vámonos!

- ¡Señorita! - ¡Espera! ¡Ya vamos!

¡Dense prisa!

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mamá!

¡Mamá!

¡Mamá, hemos oído algo moverse en el bosque!

No lo sé, pero Milo lo vio.

Creo que era una persona. Pero no pude verle bien.

- No lo entiendo. - ¿Qué has visto?

No estoy seguro.

- ¡Idiota! ¿Por qué no estás seguro? - ¡Buscad a Melchor!

Ummm... Mahjong.

No me apetece.

¿Cuánto te debo?

Me debes 2355 pesos.

No importa.

Me duele la cabeza. Hace calor. Y hay demasiados insectos.

Inday, 3725 pesos.

¿Perdón?

Eso es lo que me debes.

Te pagaré.

No te pido que lo hagas. Me lo darás después de la guerra.

- ¿Qué pasa? - Busco a la Doctora Jo.

¿Qué?

La Doctora está descansando. ¡Vete, Lucio!

¡Vete!

Inday, ¿no te sientes bien?

Es por el calor. No pude dormir bien anoche.

¡Maldita sea!

¡Miguelito! ¡Miguelito!

¡Temyong! ¡Temyong, ven aquí!

- Padre te llama, Temyong. - ¡Miguelito!

¿Qué es, abuelo?

Un poco de agua.

- Buenas noches, señora. - Buenas noches.

No me has contestado.

¿Qué haces aquí?

Puedes coger un resfriado y entonces tendrás fiebre.

Sólo un momento, mamá.

Vete a casa.

Sólo un poco más, mamá.

¿De qué te servirá seguir mirando al cielo?

¡Qué barbaridad!

Por eso la gente de aquí piensa que mi hijo está loco.

No tienen ni idea.

¿Son ellos los locos?

Es tan bonito, mamá.

¡Ay, por Dios!

Polaris, Casiopea, Pólux, Cástor...

Llámalas para presentarlas a los demás.

Diez minutos. En casa en diez minutos.

Si no estás en casa en diez minutos tendrás problemas.

¡Ay, estrellas!

¡Vas a acabar conmigo!

¡Fonso!

Estrellas y desesperación.

Cordero de Dios...

Buenas noches, señora.

Buenas noches.

Trini...

Buenas noches.

Buenas noches, señora.

¡Don Claudio!

¡Plácido!

Uno más. Lo tendré todo listo.

Mira esto. Me limitaré a...

Yo me ocuparé de eso.

Hay mucha gente en la cocina.

Manda a los otros abajo para vigilar.

Ven y come.

Las armas fueron entregadas en julio, Don Claudio, a un submarino.

Y Villamor ya se ha retirado a Australia.

Abcede es ahora el oficial al mando.

Por eso Mada está ahora a cargo de la 2ª división de infantería.

Y Baklagon fue designado como el Jefe del Estado Mayor.

¿Don Claudio, cómo está?

Bien.

¿A dónde le llevamos? ¡Con cuidado!

¡Sujétalo... Milo!

¿Puedo hacer algo para ayudar?

¡No molestes!

Hierve más agua.

Sujétalo fuerte.

¡Sujetadlo!

¡Viring! ¡Maldita sea! ¡Ayúdanos!

¡Si no nos ayudas te haré tragar esas joyas!

¡Dios mío!

Quieto.

Pobres chicos.

¡Dios mío!

Dos murieron, pero murieron luchando.

Otros son unos cobardes.

Siguen viviendo bien,

escondidos bajo la falda de su madre.

¿No es verdad?

Tienes razón. Maldita sea.

Él no tiene pelotas. Todavía se mea en los pantalones.

Miguel tiene una dolencia cardíaca.

Si no él habría estado en Bataan o en Corregidor.

Gracias por la...

Muchas gracias, don Claudio.

Siempre que podamos ayudar.

Hermes podrá ayudarles cuando se recupere.

Estoy seguro de que habrá más hombres estacionados aquí.

Nosotros cuidaremos de él. No es molestia.

También necesitamos ayuda aquí.

Gracias.

Aquí están sus pertenencias.

Esto también es suyo.

Lástima que no llevaba esta medalla cuando los japoneses le atraparon.

Quiero pedirte algo.

Nos ayudaría mucho.

Gracias.

¡Atong!

Nos vamos, don Claudio.

Ten cuidado.

Hasta otro tiempo, Don Claudio.

Ayuden a nuestros compañeros.

Minggoy...

Tened cuidado.

Que el Señor te guarde.

Tened cuidado, muchachos.

Cuidado.

¿Cuánto?

¿Qué pasó con tus joyas, Viring?

- Hoy no las llevo. - ¿Por qué? ¿Se han manchado?

Sólo quiero que estén a salvo.

¿De qué?

¿Quién sabe cuando volverán esos guerrilleros?

Podrían fijarse en mis joyas, ¿verdad?

O quizá pidan una donación.

No quiero correr riesgos.

Las quiero a salvo.

Por eso tengo dudas sobre ir a pasear.

He oído que hay un espíritu rondando por el bosque.

- ¿Crees que, Viring? - ¿Por qué correr riesgos?

¿Y si es cierto que hay un hada en el bosque?

Es cierto. Yo la he visto. Ella estaba paseando.

Ves, Viring, el viejo va por delante de ti.

A veces se exagera.

Sólo duele la primera vez.

¿La primera vez?

- ¿Qué? ¿No lo has hecho con Miguel? - No.

Depende del hombre.

¿Por qué?

No te dolerá si el hombre es bueno en la cama.

Pero hay un montón de bastardos por ahí.

Pero si el hombre es bueno tú también disfrutarás.

- ¿Sí? - Ay, Trini...

Es natural para los seres humanos sentir placer.

¡Por eso muchas mujeres dan a luz todos los días!

¡Doctora!

¿Qué?

¡Tía Viring me envió a buscarte!

No me quieren en el quórum, quieren que vuelvas.

Doctora...

¿Ellos también sienten placer?

Si lo haces, ya tienes al hombre por su nariz.

Las guerrillas son cada vez más audaces.

He oído que atacaron dos campos japoneses,

y les pillaron por sorpresa.

Mataron a un montón de japoneses.

Temen a Baklagon. Bueno, bueno.

Están enviando más tropas japonesas por las pérdidas.

¿Dónde has oído eso, Viring?

Tú no sales de casa.

Y no tenemos radio.

No puedo revelar mi fuente, Nena.

¡Eso no puede ser!

¡Es suficiente!

¡Ellos no me han pagado!

Bueno. No vamos a parar hasta terminar esto.

- ¡Melchor! - ¡Fonso! ¡Toma un trago!

Amigos, él es Alfonso, mi compañero. Este es Primitivo.

¿No vamos a casa todavía? La Señora lnday se preocupará.

¡Condenada mujer! ¡Toma un trago!

- Gracias. - ¡Tibo!

Bueno.

Es la primera vez en años que podemos relajarnos.

¡Puedes irte si no quieres quedarte!

¿Qué vamos a decirle a la Señora lnday?

Dile que yo he dicho que su madre es una perra.

¡Santísima, Miguelito! ¿Quieres acabar conmigo?

¿Ma?

¿Qué hora es? ¡Pensé que habías tenido un accidente!

- Lucio y yo fuimos a cazar. - ¡Cállate!

¡Eres una mala influencia, Lucio!

Arrastras a mi hijo.

Yo quería ir de caza, mamá.

¡No te hagas el listo conmigo, Miguelito!

¡Y tú, Lucio!

¡Si algo le pasa a mi hijo...

me las pagarás aunque tengas diez vidas!

Inday...

Puedo echarte de mi casa.

Sólo traes mala suerte a nuestra casa.

Tú y tu madre.

Venga. Miguel ya está aquí.

Tu mamá se puso nerviosa.

Entra y come.

Trini, entra.

Iré después, mamá.

Vamos adentro.

¡Eh!

Más tarde.

¿Qué pasa?

Tú eres quien está cansado, ¿no? Entonces entra.

¿Qué vas a hacer aquí?

¿Tienes que saber todo lo que hago?

Pong. Entonces, ¿dónde te encontraste de nuevo con tu marido, Jo?

No sólo me acuesto con hombres blancos.

También me gustan morenos, negros o amarillos.

Si hubiese una raza violeta también lo haría con ellos.

¿En Nueva York o Boston?

Ven, salgamos.

Estoy cansado.

Tuve que caminar varios kilómetros.

Por favor.

Y tengo sueño.

¿Qué hacías en el almacén?

¿Sabes lo que estás haciendo?

¡Ni siquiera piensas en Miguel!

Miguel no tiene nada que ver con esto.

Miguel es tu novio, pero te acuestas con otro hombre.

El sexo no tiene nada que ver con el amor.

- ¿Dónde has...? - Por eso él y no Miguel.

Me voy a casar Miguel por eso no puedo entregarme a él.

¡Aaagghh!

¡Inday! ¡Me han robado!

Tal vez las dejaste en alguna parte.

¡Me han robado! ¡Yo no soy desordenada como tú!

¡Me han robado! ¡Inday!

¡Mi diamante solitario! ¡Me han robado!

¿Qué?

¿Dónde está tu marido?

Aún no han regresado del mercado.

¿Dónde está?

¿Dónde está el sinvergüenza de Melchor?

¡Respóndeme!

¡Tú debe ser su cómplice!

¡Ahí está el ladrón!

Aún no estás segura, Viring.

¿Por qué defiendes a este monstruo?

¡Sinvergüenza! ¡Devuélveme mis joyas!

Una fuerte acusación, señora.

¿Te atreves a contestar?

¿Cómo puede estar segura de que las robé yo?

Eres el único que ha salido desde que vino la guerrilla, ¿no?

Melchor...

Vamos a aclarar esto de una vez por todas.

Yo no he robado sus joyas. He cogido lo que me pertenece.

- ¿De qué estás hablando? - ¡Cállese!

Mientras estaba sentada todo el día,

jugando al mahjong y comiendo, ¡yo me rompía la espalda trabajando!

¡El anillo es el pago por mis servicios!

- ¡Es mi derecho! - ¡Ingrato!

Ustedes son las ingratas.

¿Quién se hizo cargo de esta casa?

¡Si no es por mí habrían muerto de hambre!

Vete si quieres. No nos debes nada.

De no haber sido por mi marido aún serías un peón.

Seguirías segando caña.

Te ayudamos a salir de la pobreza.

¿Y así es como nos pagas?

¡Ingrato! ¡Animal!

Me voy.

Ya veremos si se pueden comer las piezas del mahjong.

Tú, tú vienes conmigo.

No. Lucio es mi hijo, no tuyo.

¿Vas a seguir siendo su esclavo de por vida?

¿Vas a desperdiciar tu vida sirviendo a estos despreciables?

Yo no voy contigo.

Eres tan estúpido... como tu madre.

Sólo puedes ser un esclavo.

¿Y vosotros? ¿Quién quiere venir conmigo?

Muy bien. Quedaos juntos. Pero nos veremos de nuevo.

Si no es aquí en la Tierra, en el infierno.

¿Cómo?

¿Yo? No puedo hacerlo.

Fonso, creo que soy mejor jardinera que tú.

Tiene razón, señorita. Ya está lista para casarse.

¿Puedo hablar contigo?

Tu novio merece un poco de respeto, Trini.

No te pongas nerviosa.

Sé lo que pasó anoche.

¿Por qué te metes en mi vida?

Me avergüenzo de ti.

No te avergüences de mí.

Tengo miedo.

Estoy muy asustada. No me gusta estar aquí.

Quiero vivir. Estoy confundida.

Quiero... Quiero vivir.

¿Dónde está Yaya Tating?

Cuando tienes miedo la vergüenza no tiene importancia.

Es más fácil olvidar la vergüenza.

Quiero vivir.

Tu visión de la vida es muy superficial.

Ni siquiera piensas en los que te aman.

¿Es tan difícil de entender? Yo amo a Miguel.

Pero me amo más a mí misma.

No sé. Estoy confundida.

Trini...

¡Cruzad el río!

- ¡Miguel! - ¡Cruzad el río!

¡Dispárale!

¡Miguel!

¡Dispárale, Miguel!

¡Dispárale!

No estaría solo.

¿Cómo?

Los japoneses están cerca.

No hables así.

¡Qué cosas dices, viejo!

Me provocarás un ataque al corazón.

Debemos ser prudentes.

Bien, ahora descansa un poco.

Vamos a comer.

¿Dónde está Miguelito?

- Probablemente no pueda mostrar su cara. - ¡Trini!

Todavía es joven, deberías disculparle.

¿Qué esperas de él?

Ser un hombre.

Lo que tú quieres es diferente.

Si estás interesada Miguel es todo tuyo.

De todos modos él no busca una novia.

Quiere una madre...

que le cante canciones de cuna.

Y tú eres mayor que él, ¿no?

¡Maliciosa! ¿Quién de nosotras actúa como un animal?

¿No es una serpiente también un animal?

Creo que me olvidé de darte las gracias.

¿Dónde está?

¡Mamá!

¿Cuándo irás al mercado?

No sé.

Cómprame un machete, ¿lo harás?

¡Dame el dinero!

¡Eso es suficiente! ¡Vamos!

¡Temyong!

Buenos días.

Estamos aquí por una razón muy simple.

Mis amigos y yo hemos acordado visitarles...

porque sabemos que tienen mucho que darnos.

Comida, armas, arroz... más de lo que necesitan.

Queremos participar.

Y quizá también las brillantes joyas de...

De Porky.

Señora Viring... Señora...

- Dáselas. - Viring, dáselas.

¡Dáselas!

Señora...

- ¡Déjame! - ¡Dáselas, Viring!

¡Melchor, basta!

Dame eso.

¡Melchor!

¡Eso es lo que consigues por no entregarlas!

¡Dejadme!

¿Ves?

Su ingrato hijo todavía estaría vivo de haberme acompañado.

¡Lucio!

No. Es mi mujer.

Así que es su esposa.

¡Monstruo!

¡Animal!

¡No, Melchor! ¡Ten piedad! ¡No!

Mahjong.

Trae el mahjong.

¡Tu turno!

¡Viene tu mujer!

¡Ya basta!

Coged toda la comida.

Todas las armas.

Vamos.

No, Melchor.

¿Qué quieres decir?

No a Trini.

Haz lo que quieras... conmigo.

Gracias pero no, doctora.

Dos hombres y una mujer escaparon.

Déjalos.

Eso no es lo que quiero decir. Aquí estamos en peligro.

¡Maldita sea!

¡No!

¡Trini! ¡Trini!

Adiós, Lucio.

Es muy duro.

¿Vamos a plantar hortalizas aquí el resto de nuestra vida?

¿Cuándo terminará la guerra?

Temyong...

¿Se ha ido?

Él no va a volver.

Hermes regresará. Lo sé.

¿Qué dijo Miguel?

¿Sigue esperando que Hermes regrese?

Han pasado tres semanas desde que se fue.

Hermes dijo que buscaría a Trini él solo.

Tiene que encontrar a mi hermana y entonces Hermes vendrá a por Miguel.

Un hombre debe quedarse con nosotras.

Creo que el pelo de mamá está descuidado.

Tal vez porque no pides a Tía Viring que te lo arregle.

Tú también sabes como hacerlo, ¿verdad, doctora?

- Sí. - Venga, mamá.

Tía Viring, ¿no quieres el pelo rizado, también?

Viring, ¿es cierto que Luis Omna no es hijo del viejo Enrique?

Sí.

Luis es hijo de su hermano y de su lavandera.

La lavandera se volvió ambiciosa y provocó problemas.

Son todas iguales. Son insaciables.

Señorita lnday, ¿quiere que la ayude?

¿Qué? Perdona.

¡Debe ponerse al día! Ya me debe mucho.

Y tú también, Nena. Tengo todas tus deudas en una lista.

Cosas peores les pasaron a la gente de la que hablaba lnday...

¡Si me hubiera pasado a mí!

¡Dios mío! ¡Pobrecitos!

¡Hermes!

Trini es mi hermana,

pero si tuviera que elegir no querría que arriesgases tu vida.

No me pasará nada.

¿Para qué?

Ella se fue voluntariamente con ellos.

¿Qué más quieres?

No es querer.

Lo necesito. Querer es distinto de necesitar.

No tienes que demostrar nada a nadie.

Creí que entendías de que se trataba.

Lo necesito.

No por mi madre, ni tu madre, o por Trini.

Ni siquiera por ti.

Es por mí.

No te vayas, Miguel.

Volveré.

¿De dónde vino la bala perdida?

Tengo algo que darte.

La ayuda de un anciano.

Gracias, abuelo.

Que Dios te bendiga.

¡Venga, bebe! ¡Todavía tenemos mucho vino!

Ninguno de ellos sobrevivió.

Repartiremos todas sus joyas...

entre nosotros!

Jefe, háblanos de la lavandera que te tiraste.

Bueno, ¡me lavó la ropa después de que la follara!

¡Dame un poco de eso!

¡Admite que has estado robando!

¿Qué fue eso?

¡No! ¡No!

Dindo, ¿ha dicho "sí" la hermana?

Hazte con ella.

Igual termináis juntos.

¡Un disparo!

Quédate ahí.

¡Fuera de aquí!

¡Date prisa!

¡No, no!

¡Aquí!

¡Ahí está!

¡Dispersaos!

Los niños...

¡Eh!

¿Qué?

No perdamos esta oportunidad.

¡Acabemos con todos!

Puedo hacerlo.

Ahora puedo hacer cualquier cosa.

¡Vamos allá!

¡No quiero!

La familia de mi esposo quiere un chico.

Ya sabes como son los chinos.

¿No tienes miedo?

Dar a luz por primera vez es duro.

¿Cuándo es la boda?

El mes que viene.

Miguel todavía tiene muchas cosas que atender.

Yo podría irme a Manila para siempre.

¿Qué hay de las tierras que te dejó Don Gregorio?

Lo pensaré.

¿Estarás buscando a alguien que te ayude, Carding?

Lo pensaré.

¿Todas las tierras y propiedades?

Sí, todo.

Cuando murió Doña Desta, Emilio fue su único heredero.

Imagínatelo.

Incluso sus propiedades en Escolta fueron transferidas a su nombre.

Ven y come.

Es difícil sin un hombre al lado.

¿No vas a comer?

Aquí hay carne.

Emilio, quizá quieras comer algo.

Por favor.

La cecina está deliciosa.

Es un regalo del Mayor Metma.

Ese americano es un buen hombre.

Incluso nos dio chocolate.

¿Tío Claudio, quieres ir a su habitación?

Sólo avísame.

Yo me ocupo.

Sólo dos. No muchos.

Nadie se ocupa de Daniel.

Tal vez puedas presentarle a Trini.

Un momento.

¿Cómo estás?

Daniel, ven conmigo. Voy a presentarte a mi hermana.

Vete.

Vamos.

Trini, es Daniel Ledesma, el amigo de Ramon.

Estuvieron juntos en Bataan.

Os dejaré solos.

Encantado de conocerla, señorita Ojeda.

No doy la mano a alguien que acabo de conocer.

Mi mamá se enfadaría.

¡Amigos!

Esta reunión es por dos razones:

Primero para celebrar el fin de la guerra.

Cuatro años llenos de temores.

Cuatro años separados por el destino.

Esta es nuestra acción de gracias...

porque Dios nos ha dado la oportunidad de estar juntos de nuevo.

Y segundo, y la razón más importante...

es para celebrar la unión de nuestras queridas familias Lorenzo y Ojeda.

A través del matrimonio de Margarita...

y Miguel.

Maggie y Miguel.

¡Nena!

¡Adelante, Nena!

¡Inday!

¡Inday!

Querida.

¡Por su felicidad!

¡Por su felicidad!

¡Salud!

¡Salud!

Ella no tiene delicadeza.

Ni siquiera piensa en el honor de nuestra familia.

Nos hemos convertido en animales.

Esta guerra nos ha convertido a todos en animales, Naty.

Abuelito.

Minores.

¡Necesitamos un poco de música!

Seguro.

¿Todavía te acuerdas como bailar?

Minggoy...

Nena...

Pensé que iba a olvidarme, Capitán.

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