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LOS PIONEROS
Laura.
Me voy de Walnut Grove, y quiero que vengas conmigo.
Lo siento, necesito algo de tiempo.
Tenía razón tu padre, todavía eres una niña.
Nelly, querida, el Sr. Percival Dalton.
-Sr. Dalton, mi hija Nellie. -Encantada.
Srita. Oleson.
Odio este sitio, odio la cocina y odio a los chaparros.
También tengo el nivel de enojo muy chaparro.
El por qué le dio ésto su madre no lo comprenderé nunca.
No sabe cocinar y no tiene derecho a tratar con el público.
Y siendo tan guapa, no necesita un restaurante para buscar marido.
-Buenos días. -Sra. Ingalls.
-¿Nellie, qué te pasó? -Algo maravilloso.
Dijo que soy guapa.
Está en Sleepy Eye.
Le escribió a su hermana, pero no quiso que se lo dijera a Laura.
¿Y tú le envías a Sleepy Eye sabiendo que él está en Sleepy Eye?
Caroline, no te comprendo.
Lo sé.
ME QUIERE, NO ME QUIERE (PARTE II)
Oiga, señorita, quiero dejar ésto claro ahora mismo.
No soy el dueño de este edificio...
...y el propietario quiere los dos meses por adelantado.
Los tendrá, ya se lo dije.
Es igual que todas las jóvenes.
Necesitamos más jabón.
Lo traigo yo.
Señorita, soy demasiado viejo para estar corriendo y gritando por aquí.
Muy bien.
El Sr. Pims vendrá hoy para ver si le trajo el dinero de la renta.
Dije que se lo traería la próxima semana.
Lo siento, eso lo acordamos entre usted y yo, y no lo aceptará.
Eso lo veremos, ¿no cree?
No puedo hacer nada hasta que hable con él.
Así que sigamos trabajando.
Igual que una condenada mujer, y tiene que limpiar esta condenada casa.
Hola, Beth.
Hola, Manly.
¿Qué haces en Sleepy Eye?
Vamos a alquilar este edificio para los ciegos.
Necesita un poco de trabajo.
Estamos haciéndolo. ¿Qué te trae por aquí?
Ahora vivo en Sleepy Eye.
Tengo un buen empleo en el almacén general.
Me alegro.
-¿Cómo está mi hermana? -Bien, muy bien.
Eso está bien.
¿Y tu familia?
-Están bien. -Me alegro.
-¿Cómo estás...? -¿Cómo estás...?
Bueno, tengo que ir a trabajar.
Yo también.
Estaré aquí dos semanas, voy a quedarme una temporada.
Me sorprende que tu padre te pierda de vista...
...teniendo en cuenta que te quiere tanto.
Pues tú me has perdido mucho más tiempo y decías que me querías.
No, Laura, yo no tomé la decisión.
Tú la tomaste.
No me diste elección.
Estupendo.
Dentro de dos semanas tendremos otra ocasión para discutir.
No vengas y no tendrás que discutir.
Señorita...
El Sr. Pims quiere hablar con usted, es la Srita. Ingalls.
Houston me dijo que todavía no ha pagado el anticipo.
-Lo haré la próxima semana. -Pero eso no me sirve.
Sr. Pims, no podrá alquilarle este edificio a otra persona en una semana.
Pues tal vez pueda, o tal vez, no.
Usted asegúrese de tener los 80 dólares el sábado por la tarde.
Yo...
Quería hablarle a usted sobre eso.
No podré tenerle todo el sábado, pero tendré la mayor parte.
Señorita, téngalo todo o deje el edificio.
Pero Sr. Pims, algunos de los niños ciegos llegarán la próxima semana.
No tienen otro sitio a donde ir.
Oiga, yo no les pedí que viniesen aquí, fue usted.
Pero son ciegos.
Traiga los 80 dólares.
¿Ya ve? Lo que le había dicho.
Adiós, Almanzo.
ALMACÉN GENERAL.
NECESITO PERSONAL. Reparto de hielo.
-Hola, Sr. Crowley. -Hola, ¿cómo estás?
En la trastienda hay unas latas de conservas que hay que desembalar.
Lo haré enseguida.
¿Se fue Tony?
No, se lastimó cuando estaba cargando el hielo.
¿Cómo está?
El doctor le dijo que se busque algo más fácil.
Si busca a alguien, yo estoy disponible.
-Ya tienes empleo. -Pero necesitaría otro.
Tony termina a las 10, así que no habría problema.
¿Quieres decir que trabajarías hasta las 10 y luego hasta las 11?
Te reventarías.
Soy fuerte, señor. Y el dinero me vendría muy bien.
-No se. -Deme una oportunidad.
Si no puedo hacerlo, siempre puede contratar a otro.
Bueno...
De acuerdo, lo intentaremos.
Gracias, señor.
-Ahora, empieza a desembalar. -Sí, señor.
Aquella semana trabajé más que durante toda mi vida.
Pero aún trabajando no alejaba los problemas de mi mente.
¿Cómo conseguir dos meses de renta para el Sr. Pims?
¿Y cómo sacar de mi corazón a Almanzo Wilder?
Uno treinta, 95 y 2.10.
Dos diez...
Junto con el dinero que vamos a poner Jonathan y yo...
...totaliza 60 dólares y 15 centavos.
Faltan 20 dólares.
Seguro que el Sr. Pims podrá esperar.
Tendrías que conocerlo, mamá. Entonces no estarías tan segura.
Lo único que puedo hacer es intentarlo.
Pensé que les gustaría una rebanada de pastel.
Acabo de hacerlo, aún está caliente.
No, gracias, Nellie.
No tema, Sr. Ingalls, tal vez se sorprenda.
Sí, seguro que sí.
Aquí tiene.
Está bueno. Nellie, está delicioso.
Gracias. ¿Quieren una rebanada?
Sí, por favor.
-Aquí tienen. -Gracias.
Si necesitan algo más, estaré en la cocina.
-Gracias. -Gracias.
No lo puedo creer. ¿Qué le pasó?
Estuvo realmente amable.
Es Percival, ha hecho maravillas con ella.
Desde luego que sí.
No durará, quizás se trate de locura temporal.
No adivinarán a quién encontré en Sleepy Eye.
No me lo imagino.
A Almanzo.
-¿Bromeas? -No, está trabajando allá.
El mundo es tan pequeño.
¿Se volvieron a ver?
Una vez.
Fue suficiente, ya discutimos.
¿Por qué discutieron?
Dijo algo sobre papá, y...
¿Qué dijo de mí?
Nada malo, fue su modo de decirlo.
Me enfadé, él también.
Se terminó, supongo. Sobre todo de su parte.
Que hayan tenido una discusión, no significa eso.
Pero no volvió. Claro que le dije que no volviese.
Además, no puedo preocuparme ahora por eso.
Tengo que convencer al Sr. Pims para que nos permita quedarnos.
Saldré mañana al amanecer. Seré mejor que me vaya a la cama.
Buena idea, nosotros también estamos cansados.
¿No quieres que te lleve por la mañana?
Ya soy una chica grande. ¿Lo recuerdas?
Sí, cariño, lo recuerdo.
Buenas noches a todos.
Buenas noches, Nellie, gracias de nuevo por el pastel.
-De nada. -Buenas noches, Percival.
Buenas noches.
Voy a retirarme, Nellie. Lava los otros platos.
Lo haré, Percival.
-Buenas noches. -Buenas noches.
Mi príncipe.
Hola.
Buenos días.
Tu eres nuevo.
Sí, Tony se lastimó.
Lo siento por Tony, pero tú estás mucho mejor.
¿Cómo te llamas?
Almanzo, señora, y se me derrite el hielo.
Si que se derrite, el agua está realmente fría.
Tengo una poca en la espalda. ¿Quiere quitármela, por favor?
-Con permiso, señora. -Adelante.
Qué amable. ¿Puede quitarme la de enmedio?
Más abajo.
Hola, Laura.
¿A qué horas sales de trabajar?
Nunca, señora. Si me disculpa.
Hola, señorita.
Hola a todos.
Hester Sue traerá a algunos niños desde la estación del tren.
Llegarán en cualquier momento.
El Sr. Pims ya estuvo aquí. ¿Trajo el dinero?
Sólo 60 dólares y 15 centavos, tendrá que esperar por el resto.
-Con eso tendrá. -¿Qué?
Les bajó la renta a 30 dólares al mes, así que son suficientes.
¿Por qué hizo algo así?
No lo se, supongo que después de todo tiene buen corazón.
Ya llegamos, Adam, Mary.
Traigo a Susan Goodspeed, a Nathan Pollock,
al pequeño Alex... Hola.
Ya volvieron los niños.
A Michelle y a Carla.
Adelante, tienes que ver esta casa.
Es bastante grande.
Es mucho más grande que la otra escuela.
Es toda de ladrillo con muchas aulas y muchos dormitorios.
Es perfecta.
Claro que todavía necesita más cosas.
Más mesas y más sillas, por ejemplo.
Pero algo es algo.
Es maravillosa.
-Sr. Kendall. -¿Sí, Susan?
Nunca creí que volvería a estar con todos ustedes otra vez.
Es como un sueño.
¿Podemos dar gracias al Señor?
Claro que podemos.
Señor...
Queremos darte gracias por permitir que estemos juntos otra vez.
Y por permitirnos tener esta nueva escuela.
Has iluminado nuestro corazón.
Y ahora brilla más que cualquier otra cosa que pudiésemos ver.
Dios bendiga esta escuela.
Amén.
¿Laura?
-¿Sí? -Sólo quería decirte hasta mañana.
Hasta mañana.
¿Estás bien?
Estoy cansada.
¿Qué? ¿Qué te pasa?
Las hermanas estamos para contarnos los problemas.
Es Almanzo.
Se terminó y ahora no sé...
Me duele tanto.
¿Por qué sabes que se terminó?
Porque...
Hoy lo ví, y estaba con una chica del bar.
Y le frotaba la espalda, y ella se reía.
Estaba toda arreglada con plumas y con pintura en la cara.
Su vestido no tenía parte superior.
Y era tan corto que casi no tenía parte inferior.
Casi no era un vestido, era más como un cinturón.
No me imagino que a Almanzo le guste una chica así.
Yo tampoco, hasta que lo ví. Pero le gusta.
Bueno, si le gustan esas mujeres, no merece que llores por él.
Lo se. Pero no puedo evitarlo.
Cuando lo ví con ella, quise morirme.
No pasa nada. No es el único hombre del mundo.
Sólo quiero irme a casa.
No quiero estar donde está él, y tener que verlo.
Sólo quiero irme a casa.
Quiero irme a casa.
Quiero irme a casa.
Ese pan que hiciste huele muy bien.
Percival me enseñó una receta nueva anoche.
Es un cocinero maravilloso.
En realidad, es maravilloso en todo.
Sí, eso parece.
¿Sra. Ingalls, puedo hacerle una pregunta?
Desde luego.
¿A los hombres les gustan las mujeres más altas que ellos?
A algunos sí.
Pero a la mayoría no, ¿verdad?
No se cuáles son los porcentajes.
Pero no puede ser muy alto.
No recuerdo a nadie en Walnut Grove que tenga una esposa más alta que él.
Creo que la mayoría de los hombres son más altos que las mujeres.
A un hombre puede gustarle una mujer más alta...
...pero tal vez no pueda encontrarla.
Supongo, pero creo que a Percival no le gustan las mujeres más altas.
Pues, creo que en su caso será mejor que empiecen a gustarle.
Está enfriando el pan.
-Pronto estará listo el guiso. -Está bien.
-Aquí tiene. -Gracias.
El guiso estará listo en un momento.
El pan está frío.
¿Por qué es usted el que siempre se queja?
Porque siempre tengo un motivo.
Ni siquiera está tibio.
-Pero lo estará después de que... -Nellie.
Buenas tardes, Percival.
Sólo tardaré un momento en calentárselo.
Señora, el dinero. La cuenta, por favor.
Claro.
Le traeré el cambio.
Aquí tiene, espero que le haya gustado.
Muy bien, volveré.
-Nellie. -¿Sí?
-¿Estás bien? -Sí. ¿Por qué?
Caminas de un modo raro.
¿Raro?
Las piernas, las llevas dobladas.
¿Dobladas?
Están dobladas, ¿verdad?
Debí haber olvidado estirarlas.
-Se por qué lo haces. -¿Lo sabes?
Y no me molesta.
Estoy acostumbrado a que se burlen de mi estatura.
Pero, Percival, no era eso.
¿Y ese pan caliente? ¿Va a traerme el pan?
Ahora mismo va.
Houston.
Ya voy.
Dios mío, estás calado, muchacho. Pasa.
¿Estás tomando algo para la tos?
No.
Aquí tiene el dinero.
Tienes que ir al médico para que te vea.
¿No le dijo nada, verdad?
Sería inútil porque se fue a casa.
Creí que iría a casa mañana.
Tendrá motivos para hacerlo.
Es igual, aquí no hay nada que la retenga.
-Deberías tomar algo para esa tos. -No tengo tiempo, se me pasará.
-Creo que deberías ir al médico... -Dije que se me pasará.
Tengo que volver al trabajo.
Estos jóvenes creen saberlo todo.
Almanzo.
Almanzo.
Dios mío.
Almanzo.
Dios mío.
Laura, tienes que intentar comer algo.
Mamá, no tengo apetito.
Tienes suerte de ser mayor, Laura.
Cuando yo no como tengo que irme a la cama.
Carrie, termina.
¿Quieres jugar a las damas?
No, gracias.
Se que todos quieren ayudarme pero es que...
Tu padre volvió.
Hola a todos.
Hola, papá.
-Hola, Caroline. -Hola, el pollo está caliente.
-¿En dónde está Laura? -Acaba de subir.
Tengo que decirle algo y creo que tú también debes oirlo.
Bajamos ahora.
Pecosa, quiero hablar contigo.
Sí, papá.
Hoy fui a Sleepy Eye como ya sabes.
Y uno de los motivos por los que iba...
...era decirle a Almanzo Wilder lo que pensaba de él.
Tenía muchas ideas malas sobre ese joven.
Estaba equivocado.
Y mucho.
Y creo que tú también.
Laura, me dijiste que te sorprendió...
...que el Sr. Pims bajara la renta del edificio.
No la bajó.
Almanzo obligó a Houston a no decir nada...
...pero él ha estado pagando la diferencia de la renta.
Por eso consguió otro empleo.
¿Estás seguro?
Muy seguro.
No se lo que hay entre Almanzo y esa mujer, pero...
Se que es un joven muy especial.
Y que debe estar muy enamorado de tí.
Papá.
Quiero creer que sí.
Pues créelo.
Me gustaría que hubiese venido él a decírmelo.
Lo haría si pudiese, está muy enfermo.
¿Qué? ¿Qué tiene?
Neumonía. Houston está cuidándolo en la escuela.
Quiero estar con él, papá.
Ya lo sabía, saldremos al amanecer.
Dios, por favor que se salve.
Por favor.
Lo quiero tanto.
Adelante.
¿Cómo está, Houston?
Está ardiendo, el médico me mandó pedir hielo.
Tan pronto llegue, se lo pondré.
Almanzo.
Almanzo.
Me temo que no puede oirla, señorita.
Houston, antes de irme pasaré por la fábrica de hielo para apurarlos.
Es una buena idea.
¿Por qué, Houston?
¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué?
No lo se.
Los enamorados hacen cosas extrañas.
Supongo que ese es el motivo por el que nunca me enamoré.
Siempre temí poder hacer algo extraño.
Claro, que cuando lo pienso, es más extraño estar solo toda la vida.
Tiene que sanar.
Tiene que sanar.
Si pudiese oirla y supiese cuánto lo quiere...
...lucharía, se lo garantizo.
Si sólo pudieses oirme.
Hable con su corazón.
Es un hombre extraño, Houston.
Nunca se enamoró, pero...
...habla como si supiese lo que siente la gente en el corazón.
Yo tengo corazón, ¿no?
La única diferencia es que he estado solo toda la vida.
Hasta que llegaron aquí usted y los niños.
Es una mujercita muy especial.
Usted también es especial, Houston.
Hable con su corazón.
Hable con su corazón.
Te quiero, Almanzo.
Te quiero.
Y a pesar de lo que ha sucedido, te quiero.
Y te querré siempre.
Listo.
Muy bien.
Quince segundos más rápido que la marca anterior, probémoslo.
Excelente.
Creo que no recibirás más quejas de tus clientes por la comida.
Adelante, pruébalo.
Está bueno.
Todavía no soy tan rápida como la Sra. Ingalls, pero lo seré.
En un par de semanas puedo ganarle, podrás cronometarnos.
No, no puedo.
¿Por qué no? Sólo por saber.
No estaré aquí.
¿Por qué?
Ya estás preparada, ya hice mi trabajo.
Pero no lo estoy, no soy tan rápida como la Sra. Ingalls, lo sabes.
Lo serás con el tiempo.
Estás lista para ocupar su lugar cuando quieras.
Has sido una buena alumna.
Tengo que admitir que incluso me sorprendió la diferencia...
Es como la diferencia entre el día y la noche.
Te mereces todo el mérito, Nellie.
No.
No, el mérito es tuyo.
Fueron tus enseñanzas.
¿Cuando te irás?
Este fin de semana.
-¿Tan pronto? -Sí.
Bien, será mejor que me retire.
-Percival. -¿Sí?
Gracias.
Gracias.
No son necesarias, por eso me pagan.
Buenas noches.
Almanzo.
¿Dónde estoy?
Estás en la habitación de Houston.
Creí que me había dormido en la fábrica de hielo.
Es sólo para bajarte la fiebre.
Estás muy enfermo.
Sí.
¿Qué haces tú aquí?
Me trajo mi padre para que te cuide.
-¿Tu padre hizo eso? -Sí.
¿Por qué no me dijiste lo de la renta?
Houston no debió habértelo dicho.
En primer lugar, nunca debió haber sido un secreto.
No quería que creyeses que tenías que ser amable conmigo por el dinero.
¿Ser amable contigo?
Te amo, tonto.
Y nadie te querrá nunca tanto como te quiero yo.
Ni siquiera esa como se llame de las plumas.
¿De qué me hablas?
¿Cómo se llama quién?
Esa chica del bar que te gusta, te vi frotándole la espalda.
No me parece gracioso.
No me parece gracioso en lo absoluto.
Creí que tenías más sentido.
Almanzo.
Almanzo, perdóname. No quería gritarte.
Te amo.
Y yo a tí.
Y no estaba frotándole la espalda.
Le cayó un poco de agua, y yo la sequé.
Ahí acabó todo.
¿En serio?
En serio.
Creí que podría olvidarte, pero no puedo.
Y si tengo que esperar dos años, esperaré.
Porque para mí, no hay nadie más que tu en todo el mundo.
Te amo.
Almanzo pudo irse a casa el fin de semana.
Todavía estaba débil, pero ya había pasado el peligro.
No vuelvas a trabajar demasiado pronto.
No lo haré.
Otra semana y estaré nuevo.
Gracias por todo lo que hiciste.
Es lo mínimo que puede hacer un futuro cuñado.
Hasta dentro de un mes, Houston.
Tengo una familia que me necesita.
-Dale un beso a mamá. -Se lo daré.
Los amo.
Los amo.
Y te amo a tí.
ALMACÉN GENERAL.
¿Almanzo, qué diablos crees que estás haciendo?
Perdone, Sr. Crowley, lo siento mucho.
Atrás, vamos, atrás. Eso es.
Nellie, querida, es hora de trabajar.
Nellie, querida...
¿Qué te pasa, cariño?
Se marcha hoy.
¿Qué importa?
Dijo que estás preparada y que no tienes de qué preocuparte.
No estoy preocupada.
¿Qué te pasa, entonces?
Lo amo.
¿Lo amas? No puedes quererlo, es demasiado chaparro.
No es demasiado chaparro, soy demasiado alta.
Pues no me culpes a mí, la culpa es de tu padre.
Son todos altos por parte de su familia.
Tu madre tiene razón, por el suyo son gordos.
¿Cómo te atreves?
Mira lo que hiciste. No te preocupes, querida, Nellie.
Mamá te buscará un hombre guapo y alto.
No quiero un hombre alto.
Quiero a Percival, lo amo.
¿Se lo has dicho a él?
No.
Pues díselo.
No seas ridículo.
Una dama no se acerca a un hombre y le dice que lo ama.
¿Por qué no?
-Porque no se hace así. -Pues será mejor que lo haga...
...porque se va en la diligencia dentro de 10 minutos.
Está delante de la casa jugando con los niños.
¿Pero, qué le digo?
Dile que lo amas.
Es muy fácil decirlo y muy directo.
Está bien, lo haré.
Nellie, cariño, iré contigo.
No, Harriet, no.
-Nels... -No, no, no.
Déjalos en paz.
Tal vez no se de cuenta de quién será su suegra.
Muy bien.
Vamos.
Percival.
¿Qué?
Tengo algo que decirte.
Te amo.
Te amo.
No se qué decir.
¿Me amas?
Sí.
Yo también te amo.
¿Pero, qué me dices de...?
Ya no voy a crecer.
Y yo no voy a encoger.
¿Quieres casarte conmigo?
Sí, sí.
¿Qué hacen allí? Besándose enmedio de la calle.
Vamos a casarnos, madre. Nos casamos.
Mañana.
¿Mañana?
No puede, no tiene vestido. ¿Y la boda en la iglesia?
No será una boda en la iglesia, Sra. Oleson.
Será algo sencillo, afuera.
¿En la iglesia no? ¿Por qué?
Soy judío.
Claro... ¿Es judío?
-Es judío. -Cálmate, Harriet.
Calma, Harriet, va a casarse con nuestra hija.
Se casará con nuestra hija.
Hacen buena pareja.
Supongo que no es peor que ser chaparro.
Nels...
Mi hijita.
Percival Dalton...
¿Aceptas a esta mujer como legítima esposa...
...para amarla, honrarla y obedecerla hasta que la muerte los separe?
Acepto.
Y tú, Nellie Oleson,
¿Aceptas a Percival como legítimo esposo...
...para amarlo, honrarlo y obedecerlo hasta que la muerte los separe?
Acepto.
Los declaro marido y mujer.
Besa a la novia, Percival.
Gracias, de nuevo.
Mi madre se alegrará al saber que nos casó un doctor.
Vámonos.
A la luna de miel.
-¿Ya se los dijiste? -No.
Es un buen momento.
Sí, cariño.
-Almanzo... -¿Sí, señor?
Un año.
Tienen que esperar un año, y es mi última palabra.
Tú tendrás que esperar hasta tener 18, jovencita.
La quiero.
CONTINUARÁ
CONTINUARÁ EN 15 AÑOS.
subtítulos en español por: MaLO Software © 2010
Con la colaboración de: Martín Larios Osorio
www.martinlarios.com.mx
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