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Muy al principio,
me invitaron a un gran evento gastron�mico en Nueva York.
Pens�: "Har� una ensalada".
Hab�a visitado el sur de Francia
y descubierto la mejor ensalada mesclun.
R�cula, escarola rizada y perifollo.
Me encant�.
No quise recolectar las hojas de la ensalada antes del evento,
as� que me las llev� en bandejas de tierra
y las puse en los salientes del avi�n.
Cuando llegu� a Nueva York, estaba nerviosa.
Era la �nica mujer
y todos los dem�s eran chefs de Nueva York.
Ellos ten�an platos con caviar
y yo llevaba una ensalada.
Todo el mundo pens� que era una locura.
Nadie cre�a que una ensalada era lo suficientemente importante.
Nadie.
Pero era una ensalada que no hab�an visto antes.
Se convirti� en mi tarjeta de visita.
Hasta The New York Times escribi� sobre ello.
As� que, a partir de ese momento,
cuando la gente me dec�a que algo era imposible,
lo primero que me ven�a a la cabeza era la frase francesa
"La palabra 'imposible' no existe en franc�s".
TU HUERTO DE LA VICTORIA �CUENTA M�S QUE NUNCA!
- Ceci, �quieres bajar? - Abajo.
Vale, vamos a bajar.
Uno a uno.
�Quieres ir a ver qu� hace Nonna?
Lechuga.
�Quieres una ensalada?
- No. - �No?
No.
En un mundo que consiste en m�s y m�s...
- Pru�bala. - ...m�s y m�s r�pido...
- �Qu� te parece? - ...m�s grande,
Alice Waters se aferra
a una visi�n de un mundo diferente que es mejor,
m�s hermoso, delicioso
y extraordinario, en el que vivamos todos.
Alice Waters es la madre del movimiento "De la Granja a la Mesa".
Su ra�z se encuentra en sus valores,
a su obstinaci�n y a su restaurante, Chez Panisse.
En Chez Panisse, el men� ha cambiado todos los d�as por m�s de 50 a�os.
Lo que hay en el men�, siempre es lo m�s fresco,
lo que est� de temporada y lo m�s natural de las granjas.
Chez Panisse fue el primer restaurante de Estados Unidos
que destac� a los granjeros, nombr�ndolos en el men�.
Era uno de los restaurantes m�s famosos de Estados Unidos
y reconoci� su valor.
Antes, los restaurantes no ten�an que apoyar causas,
los chefs tampoco.
No eran activistas.
Pero Alice es, probablemente, de lo m�s pertinaz.
Siempre ha aprovechado toda oportunidad para propiciar cambio
y ha ido directa a la cima.
El sue�o de Alice
es que todo el mundo coma comida casera procedente de granjas org�nicas.
Siempre ha tenido una agenda pol�tica: cuidar de nuestra salud
con alimentos saludables cultivados sin productos qu�micos.
Pero la industria se ha resistido. Son muy duros.
A lo largo de los a�os, muchos la han tachado de idealista.
Pero su obstinaci�n
nos empuja a hacer cosas que cre�amos imposibles.
El poder secreto de Alice es darse cuenta de que la comida conecta muchas cosas.
Es un medio para un fin.
Quiere cambiar el mundo.
Esta es magn�fica.
Ya sab�a que te gustar�a.
S�, me gusta.
Esta me pareci� preciosa.
Dios m�o, es...
No solo son bonitas, tambi�n son elegantes.
Preciosas.
A mi madre le agradezco su pasi�n por las flores.
Cuando era un beb�,
sal�amos a ver flores
en primavera y en oto�o,
y a mirar los �rboles.
Pon�a el mosquitero sobre el carrito
y me pon�a bajo el manzano
para que las flores cayeran sobre el mosquitero.
Es algo que estuvo muy presente en mi infancia.
La belleza de las flores.
Me hizo apreciar las estaciones.
S� qu� flores florecen en cada �poca del a�o
y espero su llegada.
Con la comida me pasa lo mismo.
Cuando abr� Chez Panisse,
quise el men� de precio fijo,
lo que fuera especial ese d�a.
Pescado de roca, almejas y calamares en un caldo de azafr�n.
No hay otra opci�n.
No intento hacer algo que no se haya hecho antes.
Cuidar de los granjeros,
comer alimentos locales,
sentarse a la mesa con la familia y los amigos.
Sigo creyendo que esos valores humanos
est�n enterrados
y tenemos que desenterrarlos de nuevo.
Ensalada de verduras de invierno con lombarda, hojas de mostaza rizadas,
mastuerzo y hojas de perejil.
Tenemos achicoria de Treviso, tardivo, escarola lisa y escarola rizada.
Siguen llegando rebozuelos locales. Son de Canyon, no muy lejos de aqu�.
La primera vez que com� en el restaurante, estaba escribiendo para The New York Times
sobre la mecanizaci�n de la agricultura org�nica
y sobre c�mo estaba perdiendo su �ptica.
Quer�a citar a Alice cabreada por c�mo da�aba la agricultura org�nica,
pero no dijo nada negativo sobre nadie.
Fue muy frustrante.
Al final de la comida, trajeron un cuenco con fruta.
Solo fruta.
Sin cocinar, sin ning�n tipo de preparaci�n.
La hab�an escogido.
Hab�a sido seleccionada por su perfecci�n.
Y pens�: "Qu� audaz".
O humilde. No estaba seguro.
Los clientes de Chez Panisse esperan quedar impresionados.
Luego vienen y dicen: "Un momento, �solo fruta en un bol?".
Para crear ese plato de fruta,
ella lleva ayudando 50 a�os a una red de agricultores.
No es la fruta que compras en un mercado.
Esta es la fruta m�s perfecta,
madura justo en el momento en que la pides.
No sab�a que la fruta pod�a saber as�.
En un mundo tan centrado en el arte del chef,
la brillantez del chef,
eliminarte de la ecuaci�n y decir que no eres necesaria
es radical y revolucionario.
No podemos crear ese sabor.
Ese sabor viene de los granjeros.
La naturaleza lo hace mejor que nadie.
GRANJA SEVEN MOONS | SONOMA, CALIFORNIA
Esto es spigariello.
- Ahora es como un broccolini... - S�.
...pero tiene unas hojas diminutas.
- El tallo puede comerse, �no? - S�, est� muy tierno.
Hasta hace un mes, solo recolect�bamos las hojas.
Tienen un sabor muy agradable.
A br�coli, pero se cocinan como la col rizada.
Vale. Env�amelas.
Nac� en Chatham, Nueva Jersey,
a unos 27 kil�metros de Newark.
Mis padres ten�an un huerto
y com�an de lo que les daba
porque no ten�an mucho dinero y ten�an cuatro hijas.
No cultivaban por placer.
Cultivaban por necesidad.
Mi madre no hab�a aprendido a cocinar.
Hac�a cosas muy sencillas.
Verdura, patatas y carne.
No pod�amos comer dulces.
Ten�amos pan integral
y no pod�amos dejar nada en el plato.
Obviamente, cuando iba al colegio
con mi s�ndwich de pan integral con mantequilla de man�,
no quer�a com�rmelo.
Quer�a comer lo que com�an los otros ni�os.
Az�car y dulces.
Ese pan blanco tan blando.
Queso.
Todo eso.
Fue muy dif�cil.
Cuando estaba en el �ltimo a�o del instituto,
quer�a ir a estudiar a Middlebury, en Vermont,
pero no pod�amos permit�rnoslo.
Menos mal que exist�a la Universidad de California,
que solo costaba 97 d�lares.
Llegu� a Berkeley en 1964,
en plena corriente por la libertad de expresi�n.
Hay un momento en el que operar la maquinaria se vuelve tan insoportable,
que hay que decirles a los due�os que, a menos que seamos libres,
�impediremos que la maquinaria funcione!
Cientos de personas protestaban por la guerra de Vietnam,
por los derechos civiles.
Hab�a sentadas.
Muchos de mis amigos fueron arrestados.
Pero en Berkeley, en ese momento,
hab�a camarader�a.
Mi amiga invitaba a un mont�n de radicales a cenar todas las noches.
As� aprend� a cocinar.
En aquella �poca,
sent�a el poder de estar unidos
y c�mo eso influ�a en la respuesta de la universidad.
Y en la respuesta del mundo.
Fue cuando me convert� en activista.
En 1965, mi amiga Sarah y yo nos enteramos
de que hab�a un curso sobre historia cultural francesa
en la Sorbona.
As� que nos subimos al avi�n, fuimos a Francia
y cogimos un autob�s a Par�s.
Cuando llegu� a Francia,
segu�a siendo una naci�n que com�a comida local tradicional.
Hab�a o�do hablar de la comida parisina,
pero no de los mercados.
El mercado estaba vivo.
Todos compraban ah�.
No hab�a supermercados.
Nadie vend�a comida que no se cultivara cerca.
La gente hac�a una cola de 20 minutos para una baguette.
Me pregunt�: "�Qu� hacen?".
Y luego hice lo mismo.
La gente volv�a del trabajo para almorzar en casa con su familia.
Era nuevo para m�.
En los Estados Unidos, en aquel momento,
hab�amos dejado de cocinar.
Se usaba la comida r�pida y precocinada.
En Francia, la comida importaba.
Viv� all� un a�o
y conoc� otra forma de pensar
sobre la nutrici�n y la belleza.
- Me encantan los berros. - Est�n deliciosos.
Me encanta la sopa de berros.
Son dos cosas que aprend� a comer en Francia.
S�.
Y cuando volv�, quer�a ambas.
S�.
Cuando volv� a casa,
sab�a que quer�a vivir como los franceses.
Pens� que, si abr�a un restaurante franc�s,
ayudar�a.
Cuando abr� Chez Panisse,
intentamos encontrar ingredientes que supieran a Francia,
pero no pudimos.
Necesita m�s aceite de oliva.
- No lo noto. - S�.
- Pru�balo. - Gracias.
Alice buscaba el sabor de Francia,
pero, en esa �poca, lo que hab�a sido una econom�a alimentaria local
pas� a ser nacional.
Produc�amos para transportar.
Produc�amos por el aspecto.
Dejamos de pensar en el sabor.
Para recrear la experiencia de Francia,
necesitaba cambiar el sistema.
Me di cuenta de que no conseguir�a ese sabor
a menos que se recolectara en el punto de madurez
y se trajera directamente al restaurante.
Visitamos todas las granjas a una hora de Chez Panisse.
Solo una accedi� a trabajar con nosotros.
Bob Cannard era un agricultor org�nico regenerativo,
que dejaba que la naturaleza hiciese su trabajo.
Prob� esas verduras
y ten�an el sabor que busc�bamos.
Con los a�os, Alice hizo crecer uno a uno
la red de agricultores, pescadores y panaderos.
Las personas necesarias para crear su visi�n de "De la Granja a la Mesa".
�Calabaza o zanahoria?
Zanahoria.
Tambi�n tiene hinojo y semillas de cilantro.
Su enfoque siempre fue:
"Si no existe, creemos un mercado para ello".
"Construyamos una red".
Lo m�s incre�ble de Chez Panisse es esa red.
Laura Chenel ten�a en Sonoma una granja org�nica de cabras.
Hab�a o�do hablar de ella
y dije: "Dios m�o. Sabe igual que el queso franc�s".
As� que lo puse en el men�
y se convirti� en un plato estrella de Chez Panisse.
La ensalada de queso de cabra de Chez Panisse es maravillosa,
con hojas verdes y la acidez exacta.
Tiene unas monedas de queso de cabra empanadas,
que se hornean cinco o seis minutos hasta que se funden.
Es maravillosa.
Ha estado en el men� casi todos los d�as desde 1981
y fue la ensalada que introdujo el queso de cabra en Estados Unidos.
En este pa�s, Laura Chenel es conocida como la madre del queso de cabra.
Eso tiene una conexi�n directa
con una decisi�n de Alice Waters.
Esa conexi�n no se hace
y ella nunca dice: "Esto est� aqu� gracias a m�".
Pero es as�.
Entonces, la gente quer�a pelear por algo y defenderlo.
Quer�an ir contra la corriente.
Ese ambiente contracultural sent� la base
de un restaurante que iba a romper las reglas.
�ramos parte de esa contracultura.
Gente a favor de la libertad de expresi�n y de los derechos civiles
ven�an al restaurante por eso.
Cocin�bamos como si comi�ramos en casa.
As� gestion�bamos este lugar.
Era muy informal.
Eso me encantaba,
as� que fue un golpe duro
cuando descubr� que ten�amos deudas.
No cobr�bamos lo suficiente por la comida.
No quer�amos que fuera tan caro que nuestros amigos no pudieran venir.
Est�bamos en un l�o.
Cre� que era el final del restaurante.
Lo cre� de veras.
Ten�a mucha ansiedad,
y recuerdo que estaba sentada en el patio
y, de repente, no pod�a ver.
Me hab�a quedado ciega.
Fue un ataque de p�nico.
Fue una llamada de atenci�n.
Hab�a algo muy valioso en Chez Panisse
para muchos de los empleados y clientes.
Sab�a que ten�a que cambiar algo.
Nunca hab�amos tenido un chef.
Ten�a un concepto distinto de lo que era un chef.
En la cocina, trabajaban mis amigos
y ve�amos el funcionamiento de una cocina de una manera muy diferente.
No ten�amos la cl�sica estructura piramidal.
Durante a�os, fue como un sistema de producci�n hippie.
Nadie iba vestido de chef.
Nadie trataba a nadie de chef.
Jeremiah Tower fue el primer chef que trabaj� en el restaurante,
y eso lo cambi� todo.
Alice y �l eran un poco como el agua y el aceite,
pero se admiraban mutuamente.
Alice ten�a la visi�n, el idealismo y la determinaci�n.
�l contaba con el conocimiento formal,
el entendimiento culinario.
Cuando vino a Chez Panisse,
no quer�amos hacer cosas f�ciles.
Busc�bamos desaf�os.
Esa experimentaci�n era muy importante para m�.
Al trabajar juntos en un men� que cambiaba a diario,
con comida de temporada,
impulsaron el restaurante
y su visi�n permiti� crear algo incre�ble.
LA FOMENTACI�N DE UNA REVOLUCI�N CULINARIA
LA REINVENCI�N DE LA RUEDA AL ESTILO CALIFORNIANO
CHEZ PANISSE, DE ALICE WATERS: SECRETOS DE SU �XITO
Con Jeremiah,
hubo momentos emocionantes.
Durante ese tiempo, el restaurante disfrut� de bastante fama.
Pero fue un momento dif�cil.
�l se cre�a al mando,
que el chef estaba en la cima de la pir�mide.
Yo apreciaba lo que �l hac�a,
pero �l no ve�a una familia en Chez Panisse.
Jeremiah deb�a ser el centro de su mundo.
Por eso hab�a tirantez entre ambos y acabaron siguiendo su propio camino.
�Vamos a ver qu� m�s est� pasando?
- �Nonna! - S�, Nonna est� ah�.
�Qu� hay de cena?
Esto es un kishu.
- Kishu. - �Quieres un kishu?
- No. - �No!
Tras diez a�os, segu�a cocinando en el restaurante.
Pero cuando naci� mi hija,
necesitaba estar con ella.
No pod�a cocinar en el restaurante seis d�as a la semana.
As� que se me ocurri� una locura.
�Y si hubiera dos chefs en cada puesto clave?
Alice decidi� que los puestos de chef abajo, arriba y en pasteler�a,
se dividir�an entre dos personas,
que seguir�an con un sueldo completo.
Muchos pensaron que no era posible.
- Bien, es hora de probar. - Hora de probar.
Entonces, los restaurantes estadounidenses trataban de sacar el m�ximo con lo m�nimo.
Alice dijo que nuestro enfoque no era ese.
Dijeron que eso era extravagante
y me calificaron de ingenua.
Pero funcion�.
Funcion� muy bien.
�Qu� te parece?
Tras tomar esa decisi�n, no me dej� ning�n chef.
Los cocineros se encontraban bien cuando llegaban.
No estaban agotados.
Llegaban con nuevas ideas.
Fue la decisi�n m�s importante que tom� en Chez Panisse.
Cuando trabajaba en Chez Panisse, 60 Minutes vino a entrevistar a Alice.
Estuvieron grabando mucho tiempo y ten�amos muchas ganas de verlo.
Para demostrar que la comida tradicional y saludable
vale su precio y puede cocinarse r�pida y f�cilmente,
nos invit� a su casa a desayunar.
Lo estaba viendo en casa
cuando Lesley Stahl dijo: "Cocinemos algo sencillo".
Alice hizo un huevo frito con tomates,
pero en vez de usar una sart�n,
algo que todos tenemos en casa,
lo hizo en un horno de le�a
con un cuchar�n.
Un cuchar�n precioso de hierro y cobre forjado a mano.
Me encanta el sabor del aceite de oliva con los huevos. Creo que es muy italiano.
Tienes una fogata en la cocina.
Es verdad.
Qu� buena pinta.
Me qued� pasmada.
Nadie conoc�a los cucharones para huevos, lo que la hizo parecer desconectada.
Totalmente desconectada.
La gente opina que Alice Waters se cree superior y es elitista.
Lo he o�do una y otra vez.
Un chef no piensa en la dieta ni la �tica. Ofrece placer.
Yo debo ofrecer el mejor tomate que pueda permitirme,
seg�n las circunstancias,
y, quiz�, aumentar la probabilidad de sexo tras la cena.
Tuvo la oportunidad de conectar con la gran audiencia estadounidense
y que su visi�n les atrajera,
pero hizo que muchos la rechazaran.
Fue un aut�ntico desastre.
La entrevista de 60 Minutos
ofreci� munici�n a los que la acusaban de ser elitista y estar desconectada.
Pero nunca se disculp� por ello.
La buena comida deber�a ser un derecho, no un privilegio,
y tiene que ser sin pesticidas ni herbicidas.
Todo el mundo se merece esa comida.
Eso no es elitista.
Se preguntaba:
"�Por qu� no puede ser org�nico o carne de vacuno alimentado con hierba?".
En ese momento, parec�a algo imposible y muy lejano.
La gente me dec�a que, en este pa�s, no pod�amos cambiar,
pero nunca acept� eso.
Dije que encontrar�amos a la gente que pudiera hacerlo posible.
A los chefs que quer�an marcar la diferencia,
a los granjeros que cuidaban el medio ambiente.
Y lo hicimos.
Uno a uno, cre� toda una red
para lograr el cambio permanente que buscaba.
Alice quer�a que todos comieran alimentos de granjas locales.
�Adivina qu�?
Ahora, todo restaurante tiene un men� con alimentos locales.
Alice quer�a un acceso f�cil a los alimentos org�nicos.
Ahora puedes ir al mercado y comprar comida org�nica.
Alice quer�a vacuno alimentado con hierba.
Ahora hay restaurantes de comida r�pida con hamburguesas de esa carne.
Su compromiso con sus valores
influy� mucho en c�mo comemos en este pa�s.
Somos afortunados de poder beneficiarnos de ello.
Estaba buscando un colegio p�blico para que fuera mi hija,
y la escuela de secundaria King estaba entre mi casa y Chez Panisse.
Por supuesto, quer�a saber lo que com�an los ni�os,
as� que me met� en los contenedores de basura.
Me impact� mucho,
pero se me ocurri� una locura.
Crear un aula en una cocina y un huerto
para ofrecer a los alumnos una nueva forma de entender la comida.
Si me o�s, aplaudid una vez, pero todos...
�Guau! Dios m�o.
Gracias.
�Cu�l es el tema de la semana? �Alguien puede dec�rmelo?
S�, adelante.
El desperdicio de comida.
S�. Estamos hablando del desperdicio de comida.
Cuando empezamos en Berkeley,
ten�a que ser una asignatura acad�mica.
Por lo general, un tercio de la comida producida y cultivada en EE. UU.
se tira a la basura.
S�. Eso es algo que pasa cuando consideramos la comida un producto.
Pero en Edible Schoolyard cultivamos nuestra comida.
La idea era ense�ar seg�n los est�ndares,
pero educando los sentidos y aprender haciendo.
Para la col rizada necesit�is ambas manos.
Qu� bonitas. Buen trabajo, chicos.
Era una forma incre�ble de ense�ar
porque los ni�os no sal�an despu�s de la escuela.
Se quedaban dentro con los ordenadores y los m�viles.
No ten�an un contacto real y profundo con el mundo.
Estas zanahorias son incre�bles. �A ver?
- �A que es divertido coger zanahorias? - Mucho.
Fue el principio de algo mucho m�s grande para m�.
No sab�a c�mo iba a desarrollarse.
La Srta. Hayes ense�ar� a cortar en juliana.
La se�orita Sophia estar� en la mesa azul ense�ando el corte chiffonade.
�Muy bien!
Est�is creciendo,
convirti�ndoos en adultos. S�.
Alice no iba a cambiar la cultura alimenticia
lidiando solo con adultos.
Los h�bitos alimenticios se arraigan y deben formarse a una edad temprana.
El que Alice se centrara en los ni�os era muy importante.
Quer�a ver crecer el proyecto Edible Schoolyard.
Hab�a mucho entusiasmo
y el prototipo estaba funcionando.
As� que llam� a una amiga de Los �ngeles
y le pregunt� si estaba interesada.
Dijo: "Me encantar�a".
Otra amistad cercana dijo: "Quiero uno en Brooklyn".
Y otra dijo:
"Quiz� podr�amos abrir uno en Nueva Orleans".
Y sigui� creciendo hasta que tuve 6500 colegios.
Y, hace diez a�os,
Michelle Obama quiso que hablara sobre el proyecto Edible Schoolyard.
Y de ah� surgi� la idea
de que plantara un huerto en la Casa Blanca.
Yo lo quer�a en el jard�n delantero.
Pero no fue as�.
Lo mejor de todo fue
que trajo a ni�os de las escuelas de Washington
para ayudarla a plantar el huerto.
Supe que eso ten�a un poder
que pod�a usarse de muchas maneras para provocar un cambio.
Y eso es muy importante,
porque tengo un gran mensaje que quiero enviar al mundo.
�C�mo debemos vivir la vida?
�C�mo debemos comer?
Mi intenci�n no es decir a la gente qu� debe comer.
Quiero que sepan de d�nde viene su comida.
Subvencionemos la comida de verdad en lugar de la comida r�pida.
Hag�moslo ya.
En los colegios, demos a todos los ni�os
desayuno, comida y merienda
gratis,
y d�mosles comida de verdad.
Ensalada fresca. Mira.
ENSALADA DE COL RIZADA SIBERIANA ESCUELA MARTIN LUTHER KING
Estos picatostes est�n incre�bles.
- Est� buena. - S�.
Alice decidi� seguir un camino marcado por sus convicciones
y no se ha desviado del rumbo.
No soy ingenuo, s� que no es f�cil cambiar el sistema.
Pero puede lograrse.
�Qu� libro?
�Este o este?
Este. Vale.
Quiero cambiar los valores de este mundo.
As� es.
- �Qu� es eso? - Manzana.
S�. Ahora te est�s comiendo una.
Harry Truman dijo:
"A largo plazo, ninguna naci�n es m�s sana que sus hijos
o m�s pr�spera que sus agricultores".
Gracias.
Ese es el mundo en el que quiero vivir,
un lugar donde apreciamos a los granjeros y profesores.
�Mirad lo que hab�is hecho!
- Estoy orgullosa de vosotros. - �Preciosa!
Es muy emocionante ver a la pr�xima generaci�n
preocup�ndose por la procedencia de su comida.
Te da esperanza,
y de eso se trata.
De la esperanza por nuestro futuro.
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