All language subtitles for Mariliendre [HDTV 720p][Cap.101].srt - spa(2)

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Original subtitles

Amor, ¿de aquí qué flores son a las que tú tienes alergia?

- Mira, lirios. ¡Jolín! Casi todas las que tengan polen.

- Vale. Bueno, pues entonces, ¿te parece bien que...?

(NARRA) "Hace diez años

alguno de mis maricones estaría aquí a mi lado,

acompañándome en el velatorio de mi padre,

como lo estaba yo

cuando se ponían finos en los antros más asquerosos

y acababan volcando por los suelos como ratas.

Yo era la que los levantaba de su propio vómito

y los arrastraba hasta su puta casa.

¿Y quién me acompaña a mí ahora?

Pues nadie, chico, nadie.

Ya no hay ni un solo gay que me sujete el bolso para mear

o que me pinte la raya del ojo en los baños de una discoteca.

Y tiene coña, ¿eh? Tiene coña.

Porque, aunque no lo parezca, a mí me conocían como Meri Román,

la reina madre de los hombres homosexuales,

la libertad guiando al pueblo gay, un imán para todos los maricones.

Yo era la mariliendre de España."

Que el ritmo no pare, no pare, no.

Que el ritmo no pare.

Que el ritmo no pare, no pare, no.

Que el ritmo no pare.

Que el ritmo no pare, no pare, no.

Que el ritmo no pare.

Que el ritmo no pare, no pare, no.

Que el ritmo no pare.

Toda la gente que vino a esta fiesta

que olvide todo y tan solo se divierta.

Eso es lo que quiero, que se viva aquí

y que toda la noche se baile así.

Me dicen que tengo tumbao',

por eso a todos los tengo embrujaos'.

Mira que se está encendiendo, que sube el calor.

"Parece mentira, quién me ha visto y quién me ve."

Que el ritmo no pare, no pare, no.

Que el ritmo no pare.

Que el ritmo no pare, no pare, no.

Que el ritmo no pare.

"Cuando yo antes era el centro de atención

de todos los saraos."

Que el ritmo no pare, no pare, no.

Que el ritmo no pare.

Que el ritmo no pare, no pare, no.

Que el ritmo no pare.

Que el ritmo no pare, no pare, no.

Que el ritmo no pare.

Que el ritmo no pare, no pare, no.

Que el ritmo no pare.

"Y daba igual dónde fuera

porque siempre estaba acompañada por mi grupo de amigos."

Córtame las alas, no quiero volar.

Y abre las ventanas,

que no me pienso escapar.

Hazme prisionera

en la cárcel de tu piel

y ponle cadenas a mis sueños de mujer.

C'est la vie.

Saúl.

Sí, las cosas son así.

C'est la vie.

Leo.

Y estoy loca por ti.

C'est la vie.

Luis.

Y vivo sin vivir...

Rezando por ti.

Y el marica de mis ojos, Jere, mi primer gay.

Amén a tu cuerpo con mi cuerpo.

Amén a mi tierra con tu flor.

Amén a tu lluvia en mi desierto.

Amén, amén.

Es mi única oración.

Y mírame ahora, que solo tengo a mi lado a mi hermana,

a mi cuñado y a mi madre."

Amén a tu fuego con el mío.

Amén a tus ganas con mi amor.

Amén a mi rosa en tu rocío.

Amén, amén.

Es mi única oración.

Ya no duermo, no como

y no puedo trabajar

y en la oficina

no me quieren ni hablar.

Oh, no.

¿Qué voy a hacer si no estás?

Y hablo con la luna a solas,

le pregunto qué harás ahora.

Y ya no deseo aguantar más.

Más, te quiero y quiero más de lo que tú me das.

Regálame un beso y no te arrepentirás.

Te quiero y quiero más

y no te olvidarás de mí jamás.

Por eso más te quiero y quiero más de lo que tú me das.

Regálame un beso y no te arrepentirás.

Te quiero y quiero más

y no te olvidarás de mí jamás.

"Mi vida de mariliendre se acabó de un día para otro

porque todos los maricones me abandonaron."

Voy por la calle y veo a los chicos pasar,

pero como tú no hay ninguno igual.

Oh, no.

¿Qué voy a hacer si no estás?

Y hablo con la luna a solas,

le pregunto qué harás ahora.

Y ya no deseo aguantar más.

Fuego en mi cuerpo,

música y pasión.

Te tengo en mi mente,

pura obsesión.

Cuando llega el calor,

los chicos se enamoran.

Es la brisa y el sol.

Acércate, ven, mi deseo te confesaré.

Yo quiero bailar toda la noche.

Que el ritmo no pare.

Regálame un beso

y no te arrepentirás.

Yo quiero bailar toda la noche.

Baila, baila, bailando, va.

Baila, baila, bailando. ¡Eh!

Y cuando llega el calor,

los chicos se enamoran.

Es la brisa y el sol.

Acércate, ven, mi deseo te confesaré.

Yo quiero bailar.

Meri. Hala, pues ya estamos todos.

Hola, Nino.

¿Te apetece tomar el aire?

Siento mucho lo de tu padre. Yo le tenía mucho aprecio, Meri.

Sí...

¿Se sabe qué ha sido? Ay, fóllame y cállate.

¿Estás bien?

No podemos seguir haciendo esto.

Hombre, no tenía yo pensado ir follando por tanatorios.

A Almudena, que no podemos seguir haciéndole esto.

(RÍE) Venga.

No te rías, coño, que lo estoy diciendo en serio.

Nino, la última vez que me dijiste eso,

me acabaste empotrando en los baños del Museo del Jamón.

Bueno, mira, no te lo iba a decir así,

pero Almudena se lo está diciendo a tu madre,

así que...

Nos vamos a casar.

Muy bien.

Vete, que quiero mear.

Que te vayas.

Meri, que lo siento muchísimo.

Ay, pobrecita.

- Sí, pobre. Más lo siento yo.

¿Dónde te habías metido? No te encontraba.

Las primas de Lugo no paran de preguntar por ti.

- Pauli. - Almudena.

- Mi amor. - Muchas gracias. No os esperaba.

Por cierto, enhorabuena por la boda.

- Ay, gracias. - Se van a casar en El Escorial.

Mira, podrías ayudarles con los preparativos.

Sí, sí, estoy yo como para ayudar a nadie ahora.

No, no, no. Si además nos organiza la boda

la wedding planner de Dulceida. No sé si la seguís.

- Sí, la sigo, la sigo. - Ella es oro, oro.

- No, superoro. - Es que tenemos tanta suerte.

- La novia acaba de entrar en "Pekín Express".

- Sí, la que iba con pantaloncito. - Ah, en la boda.

¿Te acuerdas? Lo comentamos. Como son dos mujeres,

una llevaba pantalones. Qué fuerte, cómo está el mundo.

Me voy a ir afuera a tomar el aire un poco.

Es que está un poquito sobrepasada.

- Sí, se le nota una energía, una cara, a la pobre.

- Ha sido todo tan rápido. Bueno, yo es que estoy en shock.

Eh, ¿qué pasa, marica?

¿Tengo monos en la cara o algo? ¿Qué cojones miras tanto?

¿Qué dices? No sé, dímelo tú.

¿Qué pasa, te has enamorado de mí? Tío, creo que al marica le gusto.

¿No vas a decir nada? Es que no te estaba mirando.

Sí, sí que lo estabas haciendo. ¿Me quieres comer la boca?

¿Qué crees, que le gustas a todo el mundo?

Vuélveme a hablar así y te juro... ¿Qué?

Perdona, ¿desde cuándo me hablas tú a mí?

Padre nuestro que estás en el cielo,

hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

Perdona nuestras ofensas... ¿Qué haces?

Nada, estoy rezando para no correrme.

Nacho, que yo sé que tú no eres así. Vete a tomar por culo, anda.

No puedo, Meri. Sí, cojo tus tetas, joder.

Coge la derecha, que es más grande. Vale.

Mira, te ha salido una defensora.

¿Qué pasa, no puedes defenderte tú solo,

tiene que venir una tía a defenderte?

Vaya pedazo de maricón.

Sigue, no pares. Tú sigue.

Estoy a punto.

Pues sí que será maricón, pero seguro que...

¿Seguro que qué?

Estoy a punto, a punto, a punto.

Seguro que no echa la mayonesa de golpe.

(Timbre) ¿Pero qué dices?

Oye, puedes irte, que así tampoco ayudas mucho. Gracias.

Muy bien, maricón, dile a la gorda que no pinta nada.

Y, ya de paso, que se baje un poco la falda, ¿no?

Es que nadie quiere ver esas patorras que tienes.

- Chicos, ¿habéis escuchado el timbre o qué?

Vamos para clase.

- Venga, vamos, que aún nos va a caer bronca.

Gracias.

Tú no le hagas caso a ese subnormal, ¿eh?

Es un acomplejado, la tiene pequeña.

Vamos, ya te lo digo yo, lo sé de primera mano.

Bueno, de tres dedos de una mano, me sobran dos.

Mira, huele. ¡Qué asco!

Ya había oído hablar de ti.

Pues no le hagas caso a las conserjes, ¿eh?

Que yo esas cosas con el pegamento no las hago.

Yo soy Meri Román. ¿Y tú?

Jeremías Escudero, pero llámame Jere a secas, porfa.

¿Quieres?

No pensarás ir así a la iglesia.

¿Qué pasa? ¿No le va a gustar a papá?

Es que lo tuyo es de traca.

Toma, escoge la que más te guste.

- Eh... ¿De verdad es necesario llevar una corbata de tu padre?

Felipe, ahora mismo no, ¿eh?

No me seas.

Meri, que he escogido un poema de Miguel Hernández

- para leérselo a papá en la iglesia. - Pues espero que sea corto.

¿Y tú qué vas a leer?

Yo me he preparado una cosa.

Recuerda que esto no va sobre ti.

Y no se te ocurra hablar de lo que ha pasado con papá.

- Bueno, yo creo que igual lo mejor es tratar el tema con normalidad.

No hay nada que tratar

porque esto es un tema que a la gente le incomoda mucho.

Sí, pues en el tanatorio bien que hablaban de etarras

y de colonoscopias. Qué bruta eres, Meri.

Mira, me voy a descargar lo que he escrito y a imprimirlo,

que me estáis poniendo...

Échale un ojo a Samu, que está jugando en el ordenador.

- Y cámbiate ese pijama. - Cariño.

- ¿Qué? - ¿La corbata qué tal?

- Luego te la arreglo, que ahora estoy haciendo bocadillos.

Qué loca estás, Meri Román.

Que es mi mariliendre, ¿eh? Ojo.

Que se quite el top, como Kiko Rivera, venga.

Estoy genial, mejor que nunca.

¿Qué haces? No me gusta, salgo superfeo.

Que no, que a mí me gusta.

Oye, estoy pensando, ¿me pongo mi polo azul cielo?

Igual mejor, ¿no? ¿Te queda apretado?

Porque si no te queda apretado, a mí no me parece buena idea,

que para lucir hay que embutir de toda la vida. Mira.

¿Sabes ya dónde vamos?

Metro Chueca, línea 5. Ya. Digo allí.

No. ¿Cómo que no?

No, pero bueno, que tampoco será tan difícil.

Hay que seguir lo roto,

los vaqueros, las camisetas, los culos.

Y ya, cuando lleguemos, seguro que vemos un antro de vicio,

que es lo que queremos.

(Puerta)

¿Se puede?

Pasa. Hola.

Oye, dice mamá que vengáis ya, no quiere que os vayáis sin cenar.

Qué pesada es.

Unos días no me deja tranquila con la dieta del gazpacho

y hoy no nos podemos ir sin comernos el pollo,

que parecemos Andreíta. ¿Por dónde vais a ir?

Pues por ahí. Por ahí, de tranquis un rato.

Qué misterio.

Bueno, papá, que a veces una tiene que ser un poco enigmática.

Venga, déjanos, que nos tenemos que acabar de arreglar.

A ti no te hace falta arreglo, te lo he dicho muchas veces,

que tú eres guapísima.

Venga, no tardéis, ¿eh? Adiós.

Me voy a poner más colorete, que nunca sobra.

Yo no quiero que se piense nada raro,

como no sabe lo tuyo...

Ya, lo mío.

Si vamos a Chueca y nos gusta, ya le diré dónde hemos ido.

Meri, ¿y si nos vamos al VIPS? O a ver una de terror,

que han sacado una, "Saw"... ¿Te estás rajando?

No, es que no conocemos a nadie y me da palo.

Pero es que si no vamos, ¿cómo los vamos a conocer?

Pregunto. Además, digo yo que algún día

tendrás que perder la virginidad. No tiene que ser hoy,

pero si volvemos a casa y no te has comido ni una polla,

yo dejo de ser tu amiga. Meri, no digas eso.

Los dos sabemos

todo lo que nunca se entiende

porque ahora sabemos

lo que es ser diferente ya.

Bicho,

déjame un momento a mí, que tengo que imprimir una cosa

y voy a estar media hora peleándome con la impresora.

No soples, ¿eh? ¡Hombre!

A ver, que hace mil años que no imprimo nada aquí.

¿Ya?

No, ya no. No seas pesado, que me chivo a tu madre

que no has hecho lo de inglés. Venga, que entro rápido al Hotmail.

Anda, vete a jugar a otro sitio y me dejas un momento sola.

No.

Que le tengo que escribir a unos amigos del yayo, hombre.

Vale.

Ciérrame la puerta.

Gracias.

Joder con los amigos del yayo.

Buenas. ¿Cómo estás?

- Nada, me pillas haciendo unas cosillas de casa.

- Oye, ¿vas a venir o qué? - ¿Ahora?

¿Cuántos?

Ey, ¿qué pasa?

¿Dónde?

Díselo, nena.

Desde que ya no está.

Él no descansa en paz.

Su alma llora y llora.

Y él no se conforma

con la soledad.

Desde que ya no está.

¿Quién? Tu padre y el tal Jere.

Él empezó a vagar.

Su alma penitente

sin opción a muerte.

Por la eternidad.

Se conocieron en un frío diciembre

tres años atrás.

¿Quién? ¿Mi padre y quién?

Él quería asustarlo

por el ventanal.

Y lo asustó cuando le sonrió.

Él miro a sus ojos

y cayó en su fondo

hasta su corazón.

Ella es una loca, loca perdida.

Oye, un respeto, que es mi padre.

Él adora su alma herida.

Bueno, eso sí.

Se amaron bailando sin tiempos.

Psicofonías que él cantaba

en el viento.

Ella es una loca, loca perdida,

y, si aparece, un fuego prendía.

Se amaron bailando sin tiempos.

Psicofonías que él cantaba

en el viento.

(MADRE) María, ¿qué haces? Que tenemos que irnos a la iglesia.

¡Voy!

Mas una maldición

lo mata en la mansión.

Por eso él canta y canta.

Y el viento se lleva su lamentación.

Si pones atención.

Sí, escúchalo, nena.

Escucharás su voz.

¿Eso era de mi padre?

Y seguro

que ella en su blanca celda...

¿Un tanga? ¿En serio?

Psicofonías de amor.

Ella es una loca, loca perdida.

Él la adora, ella nunca lo olvida

pues la envuelve con psicofonías.

A todas nos ama.

- ¡Meri, que nos vamos sin ti, ya te lo digo!

Voy, que estoy preparando una sorpresa.

Que no quiero sorpresas.

No, ni yo tampoco, no te jode.

¿Estás segura de los DNI?

Que sí, me los ha hecho Santiago Molinos,

que saca dieces en plástica. Ya.

Y si nos paran por la ropa, ¿qué?

¿Y tú dónde te crees que vamos a entrar, Jere,

al Buckingham Palace? Hombre, mira cómo van.

Vale, vale. Perdón.

Me pongo tenso con esto, Meri, estoy nervioso.

¿Tú ves esto?

Esto sí que está tenso para que no se me salgan las tetas.

¿Eres tú mi top? ¿A que no? Pues relajadito.

Que es la primera vez aquí lo sabemos tú y yo.

Con decisión.

Buenas noches. DNI, por favor. Sí.

Ok, podéis pasar. Gracias.

Ey, espera. ¿Y esa falda dónde la has comprado?

En el Blanco. 9,90 en las rebajas.

Te hace unas piernas divinas, piernas de vedette.

Gracias por la info. Chicos, pásenlo bien.

Hola. Buenas noches y bienvenidos.

Sí, dime.

Le doy la espalda

a cualquier muestra de tristeza,

melancolía o decepción,

felicidad o tentación.

Todo podría ir a peor.

No te quedes ahí alelado

porque entonces sí que parecemos nuevos.

¡Chiques, chiques! ¡Foto!

Mientras tanto, miro la vida pasar.

Y no sabes cuánto cuesta aceptar

que no volverá.

Dos Malibú con piña, por favor.

Por el momento, miro la vida pasar. Gracias.

Sin venir a cuento,

alguien te vuelve a nombrar.

Gracias. ¿Por qué?

Pues por acompañarme, Meri, que si no, no habría venido.

¿Qué dices? Es verdad.

Que no, que me encanta estar aquí con mariquitas en tirantes.

Pasado el tiempo, sigo igual.

Hay uno en la tarima que mira mucho.

A veces pienso...

Meri, disimula, por favor. ¡Qué guapo!

que he perdido la cabeza.

Y algunos días, sin razón, ya ni me late el corazón.

Que viene. Meri, me muero. Calla.

Ayuda. Baila.

En esta cárcel de rencor.

Hola, guapo. Hola.

¿Cómo te llamas? Jeremías.

Bueno, Jere. ¿Y tú?

Yo, Guillermo. Bueno, Guille.

Encantado.

¿Y vienes mucho por aquí? Sí, sí, sí, venimos mucho.

Igual no nos has visto, pero somos vips.

Ya veo, ya. Qué maja tu mariliendre.

¿Su qué? Me ha insultado.

Ay, cari, ¿no sabes lo que es una mariliendre?

Mariliendre es lo que nos llaman a las chicas como tú y como yo.

Aunque a veces he dudado

si la suerte no se ha reído de mí.

Mariliendre.

Mientras tanto,

miro la vida pasar.

Y no sabes cuánto cuesta

aceptar que no volverás.

Lo siento mucho.

Qué bueno era tu padre.

Gracias.

Siempre me ayudaba a pintarme las uñas.

¡Ah!

¿Y tu novio no ha venido?

No, tía. ¿Quién?

Sí, el chiquito que te acompañaba siempre,

que vino unas Navidades a mi casa. Ya.

Ese era mi amigo Jere, tía. Ese no va a venir.

¿Pero por qué?

Pues es que es gay y es que ya no somos amigos.

¿Por gay? Ah, yo te hacía más moderna.

Oye, mamá,

¿tú utilizas mucho el ordenador de casa?

De vez en cuando. ¿Por? No, por nada.

¿Y quién más lo utiliza?

El niño, para jugar a la mierda esa de los muñecos con rombos.

¿Y tú para qué lo usas?

Ay, María, no sé, no sé, para lo que cualquiera.

No sé, no sé. Ya.

Mamá, ¿a ti te suena la palabra gangbang?

¿Ray-Ban? ¿Es como la marca de gafas?

¿Quieres dejar a mamá tranquila?

- Lo siento mucho. Manolo era una bellísima persona.

- Bueno, venga. - Lo siento.

Gracias por venir.

- A ver si se termina esto de una vez

porque como venga alguien más a decirme que vuestro padre

era una bellísima persona, me corto las venas aquí mismo.

Buenas tardes.

Primero de todo quiero daros las gracias a todos

por haber venido. Mi padre era una bellísima persona

y estaría muy contento de veros a todos aquí hoy.

Y, bueno, yo he decidido leerle un poema de Miguel Hernández

que dice así.

Tanto dolor se agrupa en mi costado

que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,

un hachazo invisible...

y homicida, un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida.

Lloro mi... desventura

y sus conjuntos.

Y siento...

más tu muerte que mi vida.

Muchas gracias.

Mar en calma en un atardecer

y todo vuelve a ser como era entonces.

Juego con la arena entre mis pies.

Yo me iba a imprimir una cosa, pero es que no he podido.

Seguro que no lo sabíais,

pero a mi padre le encantaba esta canción.

Ahora entiendo mejor por qué.

Es difícil conocer a la gente por muy cercana que sea,

siempre te sorprenden.

Pero yo estoy segura de que a mí mi padre me conocía mejor que nadie.

Desde pequeña yo he estado muy unida a él

y yo le podía contar cualquier cosa y él siempre estaba ahí.

Siempre estaba ahí para animarme, para consolarme cuando algún gay

me amenazaba con ponerme una orden de alejamiento.

Es que a Manolo no se le podía esconder nada, os lo juro.

Si hasta se dio cuenta de que tenía un problemilla con las pashminas

y con el lorazepam,

y con la crema de las hemorroides para ponerla en las ojeras,

que va muy bien.

Lo nuestro era fuerte

y es que teníamos un montón de cosas en común.

A los dos nos encantaba comer...

Pollas.

Nos encantaba comer encurtidos,

pepinillos, piparras,

banderillas en el vermú...

Y nuestro plan favorito el domingo era ver una peli de miedo

después de haber ido a...

A la sauna.

Después de haber ido a...

Al cruising.

A El Rastro.

Que nosotros éramos muy de Rastro.

Que nos encantaba...

Los chills.

- Las pollas. - La sauna.

Que os dieran por el culo.

¡Bueno, vale ya!

¿Qué pasa?

María.

María.

María, oye, ¿dónde vas? ¿Dónde vas?

Que necesito estar un momento sola.

Oye, haz el favor de saludar a las primas de Lugo,

que dicen que te estuvieron persiguiendo por el tanatorio.

Que sí, mamá, que sí. ¿Me dejas un minuto sola?

Por favor, un minuto.

Joder con las primas de Lugo, se podían haber quedado ahí.

Jere, que te he visto al fondo

y que significa mucho para mí que hayas venido

y te quería dar las gracias. ¿Dónde estás?

Un orujo, por favor.

Gracias.

Llevo años viendo bodas, bautizos,

comuniones y funerales

y tú tienes unas pintas de funeral

que no te las puedes ni saltar, cariño.

Mi padre. ¿Qué?

Que el que se ha muerto era mi padre.

Bueno, es mi padre, ¿no?

Porque una nunca deja de tener padre.

Antes tenía un padre vivo, ahora tengo un padre fiambre.

Lo siento mucho.

Se suicidó.

Es que es la primera vez que lo digo en alto, ¿eh?

Mi padre se suicidó.

Mira, bonita,

todos vamos a perder a alguien en esta vida antes o después.

Un padre, una madre,

una chinchilla como las de María Patiño.

Mi madre decía: "Aquí no nos vamos a quedar ninguno".

La cosa es que mi padre guardaba un secreto gordísimo

y yo entiendo que no se lo dijera a nadie,

yo lo entiendo,

pero ¿a mí por qué coño no me lo contó,

por qué no confió en mí

si sabía que yo era la persona perfecta para apoyarlo?

Es que no lo entiendo.

Oye, no te tortures, mi vida, de verdad.

Pues a lo mejor tu padre no te contó nada

porque no quería cargarte con sus cosas y sus secretos

justamente porque eras la persona que más quería en el mundo.

Beber ayuda,

pero es mejor que te apoyes en tu familia y en tus amigos.

Ya, mis amigos.

Ahora parece imposible,

pero tienes que intentar pasar página cuanto antes.

Es que no puedo.

No puedo pasar una página que ni he leído.

Es que yo necesito entender las cosas

y yo necesito saber qué le pasaba a mi padre,

porque yo tendría que haber sido buena hija

y tendría que haber estado ahí y le tendría que haber ayudado.

Gracias. De nada. Estás invitada.

Gracias.

Un café cortado, por favor.

Mar en calma en un atardecer

y todo vuelve a ser

como era entonces.

Juego con la arena entre mis pies

dibujando sin querer tu nombre.

Cuántas veces te llamé

en la noche,

cuántas veces te busqué.

Por mis recuerdos

yo vuelvo y no pierdo la fe.

Dime qué es lo que puedo hacer,

cómo te puedo tener en mi vida.

Vamos a olvidar el ayer

y a comenzar otra vez

sin mentiras.

Dime qué es lo que puedo hacer,

cómo te puedo tener en mi vida.

Oh, oh, oh.

Me han contado que tú estás igual

y que te sientes mal como yo.

No permitas que el orgullo sea

quien decida por los dos.

Porque tú sabes que te quiero

y todo lo que dije no es verdad.

Deja tus miedos,

podemos, si quieres,

volverlo a intentar.

Dime qué es lo que puedo hacer,

cómo te puedo tener en mi vida.

Vamos a olvidar el ayer

y a comenzar otra vez.

Sin mentiras.

Dime qué es lo que puedo hacer,

cómo te puedo tener...

en mi vida.

Que tú y yo sabemos

que no podemos vivir así.

Vuelve junto a mí.

Oh, oh, oh.

Dime, dímelo.

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