Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Anteriormente en Billions...
La imputación será por obstrucción a la justicia.
Para el fiscal general de EE.UU.
Necesitamos romper el hielo ya. Necesitamos a Grigor Andolov.
Los delincuentes internacionales son un suelo inestable.
¿Aceptar su dinero no requería al menos una discusión?
- Hubo una discusión. - Me echó del equipo de ampliación.
Es una buena lección.
Ya es hora de apartar los entusiasmos pueriles.
Ni siquiera sé si es malo para él hacer lo que hace...
pero no me gusta cómo me hace sentirme.
Jefe, Mick Danzing se ha ido.
- Jack... - ¡No!
Sí, Jack.
Sé que hiciste bastante fortuna con tratos con acero barato.
Y no solo es ilegal, ¡es peligroso de huevos!
Si imaginas que era la primera vez...
que luchaba con los hombros cerca de la lona...
vas a aprender algo muy diferente.
¡Joder, lo hemos logrado!
¡Seis mil millones de dólares comprometidos!
He hecho llamadas para ingresar el dinero ofrecido...
y tengo problemas para recabarlo.
Se diría que está listo para hacer negocios.
Necesito una reunión con su jefe, Grigor Andolov.
Voy a retirar todo mi dinero y se lo voy a confiar a Taylor.
Una nueva organización...
y puedes sacar más que ahora con una parte en la sociedad.
Me has despojado y me has traicionado.
- Alvin. - Lo tenemos.
Ha funcionado. Puedo ponerle el audio.
Los chicos me dijeron que tenía algo sobre mí.
Usted, Charles Rhoades hijo, queda relevado del cargo.
Por el poder del presidente, queda cesado.
Váyase a tomar por culo.
- Hola, Bob. - ¡Charles!
¿Y ya sabes cómo ir a por Jock?
Sí. Me rondan ciertas ideas por la cabeza.
- Y... ¿Taylor? - Sí. Un plan se va formando.
Disculpad.
¿Irá después a la fiesta de Taylor Mason?
¡Veo que sabe que hablaremos con la señorita Mason!
Si quiere llamarlo “señorita”...
Debemos estar seguros de que no se financia...
a exempleados de Axe Cápital. A la Srta. Mason, concretamente.
Si desea continuar recibiendo dividendos.
Un momento.
Desde luego.
La conversación debería continuar con el jeque en la embajada.
Celebra su propia posfiesta.
- ¿Y el jeque? - Podemos divertirnos más sin él.
- Vamos. - ¡Me encanta!
- Buenos días, jefe. - ¿Qué hay, Chef Ryan?
He madrugado.
Ponme el café para llevar y ve sacando el coche.
Deberías comer algo. Para tener combustible.
¿Te parece que necesito alimentar el fuego?
El nuevo y mejorado acuerdo de no competencia.
- Listo para firmarse. - Más valdría un puto cepo.
Créeme, es más duro que los AC/DC en el 78.
Pues adelante.
¡Cómo canta el predicador!
¡Al Green! El Reverendo.
Pero esto es de antes. Y este es el álbum “The Belle”.
Muchos lo consideran el LP que hizo como disculpa...
y ruego a Jesucristo...
por la vida carnal que llevaba antes de ser ministro.
- ¿De verdad? - Sin duda.
Y solo dos años antes, lo había escaldado su novia...
con un puchero de gachas hirviendo en plena trifulca.
Ella se sintió luego tan mal que se retiró a la alcoba...
cogió un arma que había allí, la de él...
y se disparó.
- Murió. - Trágico.
Creo que Green nunca se perdonó...
por haber tenido aquella pistola en casa.
¡Con esa chorrada me dice que no me consigue una licencia!
No, señor.
No es cosa baladí, pero si es lo necesario, puedo conseguirlo.
No, le cuento la historia para comunicarle que no debería querer...
- un permiso de armas. - No lo quiero, lo necesito.
Soy prominente. Tengo caballos.
Ando con dinero del hipódromo al garaje y viceversa.
A mi mujer, mire, le encantan las joyas.
Necesito moverme libremente y a salvo.
Sr. Brogan, no se saque usted el permiso de armas.
Me pide consejo, y este es mi consejo.
Está usted relacionado con el poder. ¡Pues saque algo del poder!
Tire de su relación con el comisario de policía.
¡A no ser que haya perdido influencia desde que lo putearon!
¡Por favor! Mi banco de favores está a rebosar. ¿Qué tal esto?
Resulta que obra en mi poder una autorización especial...
de la Alcaldía para aparcar donde quiera.
Podría aparcar en la puerta cómoda y seguramente...
y no le pondrían multa alguna.
Si aparcase en la acera, los polis deberían rodear el coche.
Los polis ya rodean mi coche. Mi chófer era policía.
Sé que una licencia de armas es casi imposible en Nueva York.
Sí. Más que en ningún lado.
Solo expolis y exfederales reciben permisos de armas en Nueva York.
Y quienes tienen amigos influyentes, como le imaginaba a usted...
pero ya está claro que no.
Tevva lo va a anunciar.
- ¿Vas a ir, Dollar Bill? - Sí, capitán.
Sí América Móvil se jode, el peso se va detrás. ¿Ev?
- “Pereverfecto”. - Falta personal en ataque...
- por usar tu propio mote. - Eh, Rudy, ¿cómo vas con Río?
Veo debilidad en la minería australiana, conque...
- Eres la única debilidad que veo. - ¿Cómo? ¿Qué?
Oye, antes de abrir, has dicho que ampliaban la red ferroviaria.
Ya.
He pensado que ampliarían capital y bajaría 25 o más.
- Ese ha sido tu error, pensar. - Eh, ¿y esta riña?
- Pues... - Nada.
Os quiero sincronizados como incestuosos danzarines sobre hielo.
Ya tengo metida la tira del tanga en el culo.
- No te necesito ahí también, Axe. - Ah, pues es justo donde estoy.
Esto va por todos. Conque venga, Bonnie.
Vale. Esperan cargamentos de 360.000.000 de toneladas.
¡La puta información está ahí fuera!
¿Sabes por qué marca tanto Ovi?
Porque Bäckström comparte el disco.
Ya, pero cuando lo hace, Ovi se hace un lío.
El cutre pierde el disco entre las piernas...
o lo manda al carajo contra el puto cristal.
Pues lo echo y ya no nos jode más. ¿Verdad, Rudy?
Así es, jefe.
Firmarías el acuerdo de no competencia, ¿no?
- Pues claro. - ¡Bien!
Rudy, ¡despedido!
¿Por malinterpretar la información de Bonnie?
Por eso...
y por confraternizar con el puto enemigo.
- ¿El sarao de Taylor Mason Capital? - Acepté la invitación hace mucho.
Antes. ¡Nadie habló de curro!
- Los demás declinaron. - O ni siquiera respondimos, coño.
Ejecución en público. Farde de poder.
- ¿A quién no se le pone dura, eh? - Qué asco.
Es un nuevo día para Axe Capital...
conque todos compartiremos los datos...
o no formaremos parte de ella. O tragáis u os jodéis, equipo.
- ¡Tú también me echas! - No, él te echa, yo lo secundo.
¡Vete!
Vivimos en un universo dividido por la mitad.
Debéis escoger bando. Si no sois del mío, os largáis.
Bueno, pero qué conmovedor.
Voy a la tierra de la leche y la miel, o a su embajada, al menos.
¿No vienes a ayudarme con la reserva soberana?
Esta es mi reserva soberana.
¿De verdad quieres que trate con la realeza?
La competencia seguro que envía a los peces gordos.
Créeme, no se sentarán con Taylor. Jamás hablarán con alguien así.
Y el dinero soberano ya nos lo han ofrecido.
- Solo hay que sentar los términos. - Pero eso es lo difícil.
Ya nadie da carta blanca.
Wags, ya fue bastante malo resignarse al 2 y 20.
Debemos estar presentes. Si no, a los fondos de chichinabo.
Ve, entrega el mensaje y obtén nuestros términos.
- Jawohl, kommandant. - ¡Y déjate de hostias!
Lo que tú digas, amigo.
Yo, Bryan James Flynn Connerty, juro solemnemente...
Apoyar y defender la Constitución de Estados Unidos...
Apoyar y defender la Constitución de Estados Unidos...
Contra todo enemigo, interior o exterior...
Contra todo enemigo, interior o exterior...
Queda bien nuestro chico ahí arriba, ¿verdad?
Como nacido para ello.
Nadie nace para ello, Sra. Sacker, ni usted.
Él tuvo que matar por ello. Eso hace que algo valga la pena...
lo cual seguro que verá algún día.
- Con la ayuda de Dios. - Con la ayuda de Dios.
- Enhorabuena. - Gracias.
- Muchas gracias. De verdad. - A usted.
- Al fin lo has logrado. - Sí. Ya era hora.
- ¿Primer asunto de la agenda? - Algo que tengo muy meditado.
- Quiero ir a por el fiscal... - Sr. Fiscal...
Me encantaría conversar un ratito con usted.
Sr. Fiscal General, quería agradecerle...
Ya, la fe depositada. El nuevo comienzo.
La profunda gratitud. Las nuevas oportunidades.
Todas esas cosas maravillosas. Démoslo por dicho, ¿vale?
- Vale. - Apele a la herencia recibida.
A limpiezas de suciedades anteriores.
- Me está hablando de Chuck. - Así es.
Tenemos tan solo una ocasión de blindarnos contra él...
y así es como lo haremos.
¿No puedes conseguir una licencia a Brogan?
- Penoso. - Vivimos en Nueva York, papá...
no en Beaumont, Texas. Conseguir una licencia es difícil.
Te envié a ese hombre porque es influyente...
en la mismísima ciudad donde vivimos y en el Estado...
con todos los benefactores que necesitarás.
- ¿Me lo enviaste tú? - ¿Quién coño si no?
Debes pasar a la ofensiva, ya que todos los demás...
se alinean contra ti.
- Díselo, Ira. - Hola, chico.
Tu padre lleva razón. La mayoría de tus casos se van a revisar.
Lo hará Connerty. Por mala praxis.
¡Ah... qué cabrones!
Todos mis esfuerzos deshechos, legado destrozado...
Mis logros, borrados como si no hubieran sucedido.
Sí, algo así, pero aún peor. Buscan mala praxis...
acusaciones infundadas, decisiones por motivos políticos...
conflictos de intereses, y revocarán condenas.
- Tu apellido quedará fatal. - ¿Su apellido? Es mi apellido.
- Y no me harán la puñeta. - No creo que podamos evitar...
Oye, oye, hijo.
Están tratando de colgarte de un pino...
y no has ganado la cota alta desde la que poder repeler el sitio.
Tendrías una posición influyente, una base de poder...
Sí, así podrías vengarte de ellos...
de Connerty y de Jeffcoat y demás.
Les harías defenderse en lugar de atacar.
¡Yo tan solo quiero venganza, y la pienso obtener!
Y sabemos lo que debo hacer: Ascender.
El puesto de fiscal general de Nueva York de Epstein...
está a mi alcance, y podría lograrlo.
Pero en cuanto alce la cabeza, Jack Foley irá a por mí.
Publicará lo que tenga, o amenazará con ello...
ya que no estoy en posición de...
Te daría una bofetada y te diría que actúes como un hombre...
de no ser porque te pondrías cachondo.
No, qué va, papá. Contigo, no. No funciona así. ¡Por Dios!
Venga, hijo, podríamos conseguir un fiscal simpático...
o, a su debido tiempo, me ocuparé de Foley.
¡Pero tú búscate ya una puta buena posición!
Ponte al lío y restaura tu influencia, porque te hará falta.
Empieza por conseguir el puto permiso de armas.
- Es que no creo que pueda. - Puedes, y lo harás.
Lo más difícil de todo es que debes hacerlo.
Llama a todas las puertas, hijo, como si vendieras enciclopedias.
Sabes muy bien dónde están quienes pueden ayudarte. ¡Úsalos!
Como el pianista del burdel usa las pirulas...
para darte ese subidón de energía...
justo cuando más lo necesitas.
Charles, pensando en tu pasado, me acojonas mucho.
¡Qué glorioso que fue aquel tiempo!
Recuerdo que deseaba hablar contigo...
porque no temes dejarte llevar por el corazón...
por más que te perjudique.
Decidí venir porque recuerdo que eres la persona más lista...
con la que he trabajado. Pero estuve a punto de no venir.
Entiendo que este juego requiere que ambos ganemos.
Y eso implica hacer la vista gorda si otros profesionales pierden.
Y a ti te parece bien mientras el perdedor sea par tuyo.
- Pero cuando es un... - Sí, me he hartado...
de machacar a indefensos.
Como les enseñamos en Annapolis, es mejor que serlos.
Es cierto. Y me encanta, la verdad.
Pero algunas cosas que no le incomodaban a Axe Capital...
- jamás las haremos. - Eso procuré antes de apuntarme.
Por eso pedí a Sara que fuera jefa de operaciones. Por su reputación.
Primero, como jefa de personal en Supe, luego en Silicon Valley.
Taylor, encabezaste el ataque para sacar pasta de Sandicott.
Sí, es cierto...
porque es lo que hace Axe Capital con la gente.
- Si lo sabré yo. - Axe y Wags, hasta Wendy...
son como la Federación Ciudadana Unida.
Nos hicieron brigadas del espacio y nos mandaron a Klendathu...
y a algunos nos comieron el coco.
Y hasta el final no comprendimos que éramos nosotros los malos.
Aquí no es así.
Esta vez lo haremos bien, tío. Sabes lo leal que era a Axe.
Por eso lo dejé y me vine, y por eso debes estar también.
Si me apuntara, ¿cuándo querríais que empezase?
Precisamos gente ya, coño. Estamos desesperados.
Una semana o dos.
- ¡Mafee! - Lo sé.
Que nadie fuera de la familia sepa lo que piensas.
No basta con citarlo, debes cumplirlo.
¿Por qué no se habrá comprometido Danzing?
Quizá ser tan directo le ha dado algo de miedo.
Era una invitación. ¿Yo doy miedo?
- ¡Sí! - ¡Sí!
¡Putos julas!
¿Por qué Mick Danzing es el mejor candidato hasta ahora?
¿Y los magos de las mates, los ingenieros financieros?
¿Debo ir a la feria de empleo del MIT?
Lo intento. Wall Street ha perdido parte de su glamour.
Pues dale brillo y cerca a Danzing.
Y búscame gente sin miedo, como Sara.
Hora de vestirte para la reunión.
- Me saldré para que te lo pongas. - Resulta que no quiero.
- Está mal que deba hacerlo. - Sí, está mal.
Cuando me cogiste, dijiste: “Lo que haga falta”.
Dijiste que mi misión era justo recordarte eso.
Conque cíñete a ello, coño.
Sobre el personal...
Hemos logrado ahuyentar a los mejores candidatos.
Y me he ocupado de la cazatalentos.
Es frustrante, Taylor, pero han hablado con Mick Danzing.
- Quieren cogerlo. - Pues dale algo. Págale más.
¿Tanto deseas a Danzing?
Lo que más deseo, Wendy, es que Taylor no tenga nada.
Con el puto ruso respaldándolos, mis opciones se limitan.
¿Esos tíos se van a quedar para siempre?
Hasta que consiga echar a Grigor.
Sr. Wagner, nadie goza de su compañía tanto como yo.
Bueno, puedo decirle un par de chicas...
que quizá se lo refutarían, pero agradezco el sentimiento.
En todo caso, el jeque prefiere, y, francamente, es lo habitual...
reunirse con quien decide, con el Sr. Axelrod.
Considéreme quien decide. Yo le represento.
De todos modos, el jeque no ve bien pagar por encima del mercado.
- 2 y 20. Lo estándar. - Era lo estándar.
No para una inversión de tal calibre.
Como si es una erección como la de Dirk Diggler...
su primera vez con Rollergirl.
Es uno de esos raros casos en los que el tamaño no importa.
¡Sabrá que el precio de admisión para las mujeres...
en su hermoso país es cubrirse como monjas!
Nuestra versión de eso es el 2 y 20.
No los lapidaremos si se niegan...
pero los echaremos a patadas del fondo.
¿Compara sus estructuras de tasas con ciertos lugares comunes...
- sobre nuestra religión? - Para Bobby Axelrod...
las tasas son una religión, el dinero es su dios.
Es el perfecto guía para ustedes en el mundo material.
Y, si rezan al dios de Bobby, le sacarán otro puto Bentley.
Mire, ambos sabemos que dentro de pocos años...
cuando todo sea eléctrico, volverán a pastorear cabras...
¡conque más le vale llevarme ante su jefe!
Por desgracia, no podrá ser si se empeñan en el 2 y 20.
- Aunque si están dispuestos a... - ¡Ni de puta coña...
se le ocurra dictar las tasas, Farhad!
Esto se está calentado, lo cual, entre amigos, no está bien.
Venga, calmémonos. Seguiremos mañana.
Entretanto, espero que, por amistad...
nuestros planes de salir de marcha esta noche...
De marcha como Chaka Khan.
Chaka Khan. ¿Chaka Khan?
Chaka Khan. Let me rock ya, let me rock ya. Chaka Khan.
Let me rock ya, that’s all I wanna do.
¡Joder, Taylor Mason!
En serio. ¡Pero preciosa!
- Más buenorra que Kate Jackson. - ¿Seguro?
- ¡Hostia, puta, que sí! - Le he mirado a los... ojos.
Le resultaría necesario tratándose de un fondo soberano.
Taylor Mason. Dispuesto a olvidar...
sus putos y férreos principios para trincar el botín.
Sí, lo admiro, pero no me detendré.
Podría ser una reunión preliminar.
Ni de coña se gana al jeque en el primer asalto.
No debemos dejar que Taylor hable con el jeque.
- Tranqui, grandullón. - Están en mi mente.
Todo el tiempo. Primero se me pasó el golpe.
Luego el líder del golpe cree que puede colarse...
y robarme el fondo soberano. ¿Qué tal vas con el soberano?
Quizá podríamos investigar en qué quieren invertir.
Echar a Mason Capital. Sí.
Esa es tu última condición. Sin Taylor.
No he concluido aún.
No reaccionaron bien ante mantener la tasa...
pero nos vamos de clubes esta noche...
que ya sabes que es mi fuerte, conque a ver qué logro.
Me voy ya. Me cambiaré este traje de funeral por...
¿El uniforme negro de un guerrero de mediana edad?
Exacto.
Esperaré. Llámame si necesitas refuerzos. Llámame al acabar.
- ¡Joder, llámame! - Recibido, fratello mio.
- ¿Nunca deseas que no empiece un día? - No.
- Ni tú tampoco. - Quizá lo esté haciendo mal.
Oliver Dake da clases de Derecho...
No eres el puto Oliver Dake, y no quieres serlo.
Si se sabe que no consigues una licencia de armas a un VIP...
por más que cueste, se dirá que Chuck Rhoades está acabado.
- Entonces, da clases. - Has puesto el dedo en la llaga.
Ya sabes cómo hacerlo. Como una abeja.
Vas con lo que coges aquí...
y lo dejas ahí...
Procura que al acabar la jornada seas quien tiene todo el néctar.
Ya me contarás luego. Estoy dispuesta a ayudar.
El chico tiene duende. Mucho talento.
Oye, tiene una curva cojonuda, te deja flipado.
- Protestarán, jefe. - Hay que optar por él.
- Es nuestra ocasión de ganar. - Es muy mayor.
No dejarán que juegue nuestro chico.
El comisario Sansome, imagino, viéndolo aquí tan temprano.
¡El señor exfiscal Rhoades!
Todo el mundo sabe que desayuno aquí.
Si a alguien se le pasó el reportaje de la revista New York...
no se le pasa la escolta en la puerta.
Claro. Oiga, cuando acabe...
querría importunarlo sobre un asuntillo...
de un permiso de armas para un cliente...
Chuck: no era un auténtico jurista cuando era jurista.
¿Qué coño voy a hacer por usted ahora?
Pues quizá yo podría hacer algo por usted.
- Habrá algo que pueda... - Lo que me pide...
son las llaves de la ciudad, y no se las pienso dar.
¿Qué? ¿Nos disculpa?
¿Una mesa, Sr. Rhoades?
Guarde sus delicias para las fortunas que las garantizan.
Wendy, sé lo que necesita el comisario Sansome.
No será fácil lograrlo.
Tendré que pagar a Peter para pagar a Paul...
Pagar a George, a Ringo, y seguro que hasta a John.
- Pero al menos tendré un mapa. - ¿Primera escala?
E.A.T. A ver a Eisen, claro.
No es normal.
No. El trabajo nocturno nunca le impide el matutino.
Lo llamo. De nuevo.
Wags, es la séptima vez que te llamo.
¿Dónde hostias estás? ¿Quieres llamarme de una puta vez?
Esto no es normal. A despertarlo, joder.
¡Señor Eisen! Me tomaría un café con usted, si me invita.
Gracias.
¿Qué necesita más en este mundo?
Unos huevos como Júpiter...
y un buen frontón húmedo donde reboten.
Claro, lo habitual, pero no está en mis manos.
No, de verdad, ¿qué necesita?
¿Qué coño es esto? ¿Quién viene con estas chorradas?
- ¡Que le den! - Claro.
El viejo chiste del congresista, ¿no?
Le llega una jovencita de su distrito...
y dice que quiere arrodillarse y ponerse al lío...
y servirle un martini recién hecho, después.
Él la mira y dice: “¿Y qué saco yo?”
No. En serio, que le den.
Cuando era fiscal me habrían venido bien sus favores.
- ¿Dónde estaba entonces? - Es lo que pasa hoy:
Que cambiaré eso. Podría disparar al azar, pero ¿de qué serviría?
Oiga, vale, ya no soy fiscal, pero aún tengo buenas relaciones.
Pruébeme.
Cuénteme detalles para saber en qué coño me meto.
¿Qué hostias necesita?
Que me presente al embajador Suárez. Creo que son íntimos.
Sí.
Mire, yo no soy muy dado a transacciones...
No, claro, todo el mundo lo sabe.
Pero esto no es... Se lo presentaría, pero ahora no.
Con toda esa mierda de su hijastro...
al embajador no le interesa reunirse con gente que pida favores.
Si lo cito con usted, entonces, claro recibiría algo a cambio.
Vale. Pues le sugiero un favor que podría hacerle...
ya que no me propone ninguno.
Tengo un permiso de aparcamiento libre.
- Dígalo y es suyo. - Tengo un permiso del alcalde.
Desde el primer mandato de Bloomberg. Muy amable.
Pues algo habrá que haga que valga la pena.
Sí que hay una cosa, pero no creo que esté en sus manos.
Pruebe.
Entradas para el servicio infantil de Janucá de la Sinagoga Central.
- Hecho. ¿Cuántas? - En el salón principal...
no en la tribuna. Quiero sentarme con mi hija...
mi excuñado preside la junta y me ha vetado.
Consígame entradas y le presentaré al embajador.
Deje que actúe.
- Con cuidado. Saluda a todos. - Bien.
¡Vaya, vaya, el galán más codiciado de la ciudad!
Qué gracioso, Chuck! Conoce a Kenny D., ¿no?
Ah, sí, claro, todo el que vuela sabe que el Sr. Dichter...
puede cambiar tu viaje en un momento.
¡La flota siempre disponible para usted!
Ha sido un placer.
¿Qué pasa, Chuck?
Pues lo que pasa es que, tal vez...
me haya topado con la mayor ocasión de mi vida...
y estoy dispuesto a entregarle a Cleopatra en bandeja.
Necesito pases para el servicio infantil de Janucá de la Central.
Salón principal, no tribuna. Estará usted de viaje, ¿no?
Estaré esquiando, pero ¿sabe lo que puedo sacar por esas entradas?
¿Qué tal un permiso de aparcamiento? Tengo uno aquí, y es suyo.
Ya tengo uno, para cada coche.
Pues... algo habrá que necesite.
Primera pista en Deer Valley.
Acceso privado a la montaña media hora antes de abrir.
Auténtico, auténtico privilegio. Solo hay cinco. Y no quedan.
- ¿Cuántos días quiere? - ¿Días? La temporada.
- Se lo consigo... - Y tiene sus entradas.
Deje que actúe.
Conque ahora viene en persona. Me alegra verlo, Sr. Axelrod.
Farhad...
¿Y mi amigo? ¿Dónde está Wags?
- ¿No lo sabe? - No. No estaría aquí de saberlo.
A ver, ¿qué pasó anoche?
La fiesta continuó aquí, en nuestra terraza.
Por desgracia, el jeque estaba ocupado y no llegaron a hablar.
Me retiré a las 3:00. No sé cuándo se iría el Sr. Wagner.
- Quizá se excediera un poco. - Quiero verlo por mí mismo.
De acuerdo.
Dice que la fiesta acabaría a las 4:30...
- y que los invitados se fueron. - ¿Dejó esta zona del edificio?
No está seguro. Se quedó y se fueron...
las mujeres y el Sr. Wagner. Supone que se fueron.
- ¿Tienen dormitorios por aquí? - No. ¿Por qué cree que está aquí?
Su móvil muestra aquí su última ubicación.
Es del Sr. Wagner. Se le cayó. Lo querrá cuando lo encuentren.
- Queremos registrar el edificio. - Me temo que no, Sr. Axelrod.
Está en nuestro suelo.
Las decisiones así las maneja el jeque a través de mí.
Pero, ya que están, el jeque querría repasar los términos...
Primero Wags, luego veré al tío con faldas.
Como me dijo el Sr. Wagner, yo lo represento.
Ajá.
Mire, lléveme ante el jeque...
- y solucionamos esto. - Por supuesto.
Pero deberá aguardar...
ya que todo depende de la apretada agenda del jeque.
- ¿Está ahí, joder? - Es posible.
- ¿Llamamos a la poli, al FBI? - No podrán entrar.
Inmunidad diplomática. Se puede hacer demasiado público.
Muy espinoso.
Despídase de volver a gestionar fondos soberanos.
Voy a ver los vídeos de seguridad de los edificios vecinos.
- Para comprobar si se fue. - Vale.
¡Joder! Lo hacen para presionar.
Quieren dictar los términos del acuerdo.
Se sitúan en una buena posición para ello.
Sí. Necesitamos algo para presionar.
Ya me pongo.
- Pues tenías razón. Ahí está. - El guepardo se dirige a la charca.
Sí.
Seguro que se espanta si me aproximo.
Al fin y al cabo, lo imputé al pobre.
- Voy yo. - Eres una dama, y académica.
Ajá.
Ofrécele mi permiso de aparcamiento, si hiciera falta.
- ¿Steven Birch? - La que lanzó mil compras en corto.
¿Qué se le ofrece?
Se lesionó la rodilla. Y su mujer prefiere la playa al esquí.
Tienes sus primeras pistas.
¿Por qué las has cambiado? ¡Por el permiso de aparcamiento!
- No, Chuck. - ¿Ah, no?
Nadie quiere esa puta mierda. ¿Y entonces por qué?
Una sesión. ¿Eso no traiciona a Axe?
¡No le daré el material bueno!
Tiene las primeras pistas, Donny D.
¡Bien! Y usted, su servicio infantil.
- Cuídese, Chuck. - Gracias.
- Bueno, lléveme al embajador. - Lo haré, y puedo.
- Bien, vamos. - Pronto.
¡Una polla pronto!
No esperaba que lo solucionase tan rápido.
Además, en realidad no haré yo la presentación...
pero le presentaré al tipo que la hará.
¿Y por qué no llama al tipo ahora mismo?
Los halcones se emparejan de por vida, como los humanos.
A veces.
Son mucho más comprometidos que nosotros, ya que saben quiénes son.
Los machos salen de caza y traen comida.
Y las hembras se quedan en el nido, lo defienden...
y atienden a los polluelos. Como manda la naturaleza.
Ya, esa clase de bifurcación de roles me cuadra...
si tratas con una sola comida cada vez...
pero, si la caza nutre a generaciones...
lo mejor sería optar por quien tenga más destreza.
Me gustan la lógica y la fuerza de ese argumento.
Venga, tomaremos el té con el jeque.
Cuenta.
Vídeos de los edificios aledaños. Wags no llegó a salir.
¡Hijos de puta! ¿Qué le habrán hecho?
- No lo sé. - ¿Lo encadenarían? ¿Lo torturarían?
- ¿Se lo llevarían a su país? - Sustancias, más bien.
Pentotal, quizá. Otros sedantes para inducir docilidad...
pero repito, no lo sé.
- ¿Tenemos algo para presionar? - Algo para poner sobre el tapete.
Un escándalo de los que acojonarían...
hasta a aquellos más poderosos de Oriente Medio.
¡Bien! Quizá baste para liberar a Wags...
y arrebatar el fondo soberano a Taylor...
si logro entrar en la puta sala.
Si no oigo que hay reunión al final del día...
a la porra Axe Capital.
Llamaré al Departamento de Estado y esto circulará.
Nacho, te presento a Chuck. Necesita ver al embajador.
¿Ah, sí? Pues el embajador Suárez no recibe ahora mismo...
no hasta que se arregle el tema de su hijastro.
Macho, qué puta ciudad. Te da dentelladas...
como las putas pirañas hasta que no queda nada.
Y ponen un aparcamiento de bicis en mi puta calle.
Ocupa todas las plazas. He hablado con mi abogado...
que está con mis 3.000 dólares en multas de aparcamiento.
Dígame, ¿puede quitarme las multas?
Lléveme ante el embajador y creo que puedo hacer algo mejor.
No volverán a multarlo jamás.
- Sí. - Robert Axelrod...
- Atlas del mundo financiero. - Charles Rhoades, letrado.
Tengo un pequeño problema:
El colegio concertado que se hará en Tribeca...
es de interés para un acuerdo que he hecho con un tío.
Y sabes que soy de la junta de ese colegio.
Y me pregunto cuánto costaría trasladar el colegio a otro sitio.
- A unas manzanas. - Costaría mucho.
Pero ¿qué importa? Si te interesa, puedo hacerlo.
Habla con mi hombre, Sean Ayles. Él ya se ocupa.
- Gracias. - Te divertirás con Ayles.
Es justo lo opuesto de lo que parece.
¿Quién no hoy en día?
Ya hablamos.
- Sí. - Soy Farhad.
Tendrá su reunión con el jeque en una hora.
Allí estaré.
Hall, tenemos la reunión.
Me parece que el objetivo se toma un mojito ahí enfrente.
Me parece que ha acertado.
- ¿Embajador Suárez? - Sí.
Tengo entendido que tiene un problema con su hijastro.
Tengo problemas con las costumbres puritanas...
y las leyes de este país provinciano.
En efecto, se libra una lucha por el alma de nuestra patria.
Mi hijastro empezó con su novia...
cuando ella era un pelín demasiado joven.
Tenía 16. Él, 20.
¡Sus padres, unos putos pirados, fueron a la policía!
Y tuvo que registrarse como delincuente sexual.
¡No!
Y como ahora abren un colegio en su manzana, debe mudarse...
para salir de su zona de influencia.
Entristece mucho a mi mujer.
Pues aquí estoy yo para aliviar sus síntomas.
- Señor Ayles... - La cuestión es muy propicia.
Represento a un miembro de la junta, y le envía el mensaje...
de que el colegio no tiene porqué ir ahí.
- ¿Así de simple? - Ah, casi, casi, señor.
Casi, casi.
¿Qué quieren de mí, mis nuevos amigos?
La autoridad suprema está tras la puerta.
¿El jeque está ahí?
Bueno, supongo que le parecerá una fiesta sorpresa individual.
Primero el asombro, y luego esa agradable sensación...
de comprobar cuánto llega a desvivirse la gente por uno.
- Pues algo así, sí. - ¡Bien!
Es cierto, no soy el jeque. Pero, en cierto modo, lo soy.
Nuestro poder, nuestra influencia, son similares.
- Él habla mejor mi idioma. - Ya, claro, estudió en sus colegios.
Yo tuve que aprenderlo viendo “Días felices” y a Mike Wallace.
Aunque, claro, mi favorita era “Rollerball”, la original.
Y decidió que no iba a ser uno de los jugadores.
Sino uno de los de arriba, controlándolos.
Claro, jugar parecía divertido hasta que la cosa se ponía fea.
Me gusta mucho más ver la competición...
poner en marcha los factores que la causan.
Por ejemplo, su amigo Wags pudo evitar la suya.
Pero mencionó el fondo de Taylor. Y, como fuera, usted se enteró.
No como fuera. Mantengo una estrecha relación con la familia real.
Yo les dejo abiertos varios mercados petrolíferos...
y ellos me permiten invertir en fondos...
que medran como el de Taylor. Eso es lo que hacemos:
Cuidamos mutuamente de nuestros intereses.
Como de verdad esperaba yo hacer con usted.
- Yo también lo esperaba. - Pero no actuó como tal.
Más bien trató de evitar que Taylor recibiese más capital...
para que así su firma no creciese y no pudiera jugar más a lo grande.
- Eso me afecta. - No tenía intención de perjudicarlo.
Las intenciones no me importan nada de nada.
Recompenso los actos, y los castigo también...
igual que usted, Axe...
en su ligeramente más pequeño sector del mundo.
Debería saber que Wags solo cumplía órdenes. Mis órdenes.
No tema. Su amigo lo estará aguardando en el coche.
Tendrá un buen dolor de cabeza unos días, pero se le pasará.
Lo hago por usted, de verdad, como favor por los viejos tiempos.
- Esto es lo que yo le digo. - Gracias.
No temas, Fonzie.
¡Ah!
Y, por favor, deje de joder a Taylor Mason.
Lo cierto es que, lo mejor que puede hacer...
cuando vuelva a su lujoso ático, es olvidarse ya de todos...
pero, sobre todo, procure usted no olvidarse de mí.
¿Qué hay? Eh, ¿estás bien?
No sé qué me correrá por el cuerpo...
GHB, ketamina...
Y mira que iba de lujo, pero fueron a por mí...
como Sharon Stone en “Desafío total”.
Pues tú no te pareces en nada a Quato.
Eh, te cogieron para atacarme.
Siento que te involucraran.
El jeque nunca debe disculparse.
Un bar de obreretes.
Ah, al verle he pensado que había reunión de scouts.
Rhoades, siempre reaparece...
como un zurullo que no se traga el váter.
Tiene problemas con su lanzador campeón...
en los playoffs de la liguilla de la Policía.
Oí su conversación en Barney Greengrass.
¿Y qué? La selección es una toca huevos.
El chico tiene cinco meses y medio de más.
Uno es unos meses joven, otro es unos meses mayor...
Esas cosas se pueden equilibrar.
¿Y si le dijera que su lanzador tendrá la edad que se le antoje?
¿Qué coño dice?
Esto se ha destruido.
Rellene esto, haga una copia y deme la original para archivarla.
Una partida de nacimiento dominicana en blanco.
El chico puede jugar en la liguilla cinco años, si quiere.
- ¿Cómo? Dígame qué desean a cambio. - Nada de nada.
Hay protección completa. Diplomacia de nivel.
No ha oído su nombre ni el porqué. Sabía que me debía un favor.
Ya. Como yo ahora.
Suyo es el permiso de armas que andaba buscando.
Gracias.
Quizá sea un inicio, no un final.
- ¡He visto el mensaje! - Ya.
Reunión larga, ocho horas, pero el dinero nos llega.
Muy valiente lo que has hecho para conseguirlo.
Lo que haga falta. Aún no sé tener enemigos.
Es signo de tu estatura. Acostúmbrate.
- Axe contrató a Danzing. - La cazatalentos está comprada.
- Despídela. - Ya lo he hecho.
¿Qué otras medidas propones?
Contratar especialistas en contrainteligencia.
Hazlo. Y siento haberte despertado.
Da igual. ¿Qué haría si no?
¿Lo sabes ya?
Podría dejarlo.
Huir de Axe Capital, olvidar lo de Taylor, como dijo Grigor.
- Quizá hasta sea lo más maduro. - ¡Puta madurez!
Estoy superado. Por primera vez, que yo recuerde.
Es más rico que yo.
Y está dispuesto a mierdas que yo no...
y está relacionado con gente dispuesta a hacer...
- las mismas mierdas por él. - ¿Lo vas a dejar?
No lo vas a dejar.
Porque, vale, es un oligarca ruso...
pero tú, mon frère, eres un oligarca...
con dos huevos también, un oligarca americano.
No te rendirás. Taylor debe pagar.
Sí, pero habrá que hacerlo sin que Grigor se lo huela.
Toda pérdida de Taylor Mason Capital parecerá sospechosa.
El tío es más voluble que Sinatra constipado.
Tarde o temprano retirará su dinero a Taylor.
Y ya no le importará. Tú espérate.
Tú lo has dicho, Wags. Hacemos que se vuelva voluble.
Lo tentamos para que se lleve el dinero...
no porque lo castiguen sino porque no pasa nada.
No pierde dinero, pero tampoco lo gana.
No apagamos el fuego echándole agua...
sino extrayendo todo el oxígeno.
Lentamente. Invisiblemente. Completamente.
Mañana a primera hora te envío a mi puto médico.
Como tú digas, papi.
Hacía ya mucho que no me iba tanto de farra.
Y aguanta mucho. No sé por qué me sorprende, pero así es.
Hacía esto cinco noches a la semana cuando era fiscalillo.
¡Mierda! Acabo de ver dónde estamos.
- ¿Se acuerda de aquella noche? - Claro.
Cuando Gotti se cargó a Castellano. También cayó su chófer...
- Tommy Bilotti. Bum, bum, bum. - Ya.
Hacía la ronda entonces, recién salido de la Academia. ¿Usted?
Volví a casa por Navidad.
Por entonces se mantenía el orden de otro modo.
A ambos lados de la dichosa calle, cuando Nueva York funcionaba.
Apretones de manos y acuerdos entre caballeros fiables.
Ese orden se jodió bien aquella noche.
Acojonante. Pero algunos aún somos de la vieja escuela, ¿no?
- Hasta el fin. - ¿Recuerda las fotos de Castellano?
El tío iba a zamparse un chuletón estupendo.
Apenas si sale del coche, ¡bum!
Justo. La boca toda abierta.
- ¡Eh! - ¡Ay, la Virgen!
Qué noche la de aquel día, ¿eh?
Oiga, casi me sabe mal por el viejo.
Por muy mierda que fuese.
Con sus orejeras...
Pero así será Nueva York para usted, ¿verdad?
Jefe un minuto, en el arroyo al siguiente.
- Sí. - Lo más que puedes esperar...
es ver las estrellas por última vez antes de morir.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.