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LA GUERRA ENTRE LOS ESTADOS HABÍA TERMINADO,
Y LA NACIÓN, CURANDO SUS HERIDAS,
MARCHABA HACIA LAS NUEVAS FRONTERAS DEL DORADO OESTE.
ESTA ES LA HISTORIA DE UN CAMINANTE HACIA EL OESTE,
QUE LLEVÓ LA BIBLIA Y LA PAZ A LAS TIERRAS SALVAJES
PARA REEMPLAZAR A LOS PISTOLEROS Y LA VIOLENCIA.
Yo, Jefe Lobo, te hablo.
Este es mi hijo, Pequeño Lobo.
Me alegra conocer al Jefe Lobo y a su hijo.
Aquí soy un forastero.
Vi el tiroteo desde mi refugio en la cima.
¿Quién eres tu?
¿Por qué estás en territorio indio?
Soy un mensajero del Gran Espíritu.
Este libro es la medicina de paz y amistad con nuestros hermanos indios.
No queremos la medicina del hombre blanco.
Úsala con los hombres blancos que la necesitan más.
Pero la medicina que traigo curará vuestros cuerpos y vuestro espíritu.
En el pasado tu gente ha vivido de la caza y la guerra.
La guerra está mal y la caza ya no es suficiente.
Los indios no son agricultores.
Pero podéis aprender.
Los consejeros del gran Padre Blanco en Washington me han encomendado...
que traiga semillas de trigo y maíz adaptadas a este país.
Tenemos un tratado que promete carne para nuestra subsistencia.
Hoy ese ganado ha sido robado, y no es la primera vez.
Cuando se corrija esta injusticia entonces escucharé...
tu historia de las semillas.
¿Dónde recibiste el ganado?
En el puesto comercial de Bandas, el agente indio.
Informaré de lo que he visto y oído.
Sin armas mis valientes están indefensos.
Pero hay hombres blancos que venden armas por oro.
Si la caballería no asegura este tratado, habrá guerra.
Vamos, nos vamos a casa.
Buenos días.
- Busco al agente indio. - ¿Bandas?
Sí.
Está dentro.
Gracias.
¿Sr. Bandas?
- Mucho gusto. - ¿Qué puedo hacer por Ud?
Soy William Van Orsdel.
También me conocen como Hermano Van.
Quizá ha oído hablar de mí.
Sí, por supuesto. Por supuesto.
Recibí una carta del Sr. Howland de la Oficina India en Washington.
Bien.
Supongo que le ha dicho que quisiera ayudarle con los indios.
Pero me temo que le traigo malas noticias.
¿Malas noticias?
Han atacado a los sioux esta mañana, robándoles el ganado...
- que usted les entregó. - Oh, no.
Oh, eso es terrible.
Así que ha vuelto a ocurrir.
Me dijeron que no era la primera vez.
¿Quién se lo dijo?
El Jefe Lobo, después del ataque.
Los problemas parece que no acaban nunca.
Pero no sabía que los Pies Negros habían vuelto a atacar tan al norte.
No eran otros indios, Sr. Bandas.
Los hombres que robaron el ganado eran blancos.
¿El Jefe Lobo también le dijo eso?
No, yo vi los vi.
Pasé la noche acampado cerca del barranco.
Hombres blancos, ¿eh? Dígame, ¿vio quiénes eran?
Bueno, no, iban enmascarados.
De todos modos, no los reconocería. Aquí soy un desconocido.
En su carta, el Sr. Howland también dijo que usted es un hermano,
no un ministro ordenado, pero que dedica su vida...
al trabajo misionero con los necesitados,
especialmente los indios.
Eso es verdad.
Quisiera que descubran el error de la guerra y la violencia...
y los beneficios que se derivarían de trabajar en su tierra.
¿Creo que trajo algunas muestras de semillas?
Sí, de maíz y trigo adaptados a este país.
Con mucha harina de trigo y de maíz, no pasarán hambre...
incluso sin la carne del gobierno.
Sin embargo parece difícil persuadirlos.
El Jefe Lobo me insistió en que se cumpliera el tratado,
que en caso contrario habria problemas.
La situación es realmente mala.
Este país fronterizo está lleno de forajidos...
dispuestos a robar a los indios,
cuyo cuidado se me ha encomendado.
No tenemos ley, y solo, estoy indefenso.
Pero es misión del ejército hacer cumplir los tratados.
Estoy seguro de que quien esté al mando actuará.
Después de todo, no sólo estoy repitiendo un rumor.
Fui testigo ocular.
Puede que tenga razón.
Siga el camino a Deadwood.
Son unas 18 millas. Desde allí llegará directamente al fuerte.
Bueno, gracias.
- Nos volveremos a ver. - Por supuesto.
Estoy seguro de que podremos trabajar juntos en su proyecto.
Así que ese entrometido cantor de salmos va a convertir...
a los indios en buenos granjeros cristianos, ¿verdad?
No si puedo evitarlo.
McGee, Corbin y tu, seguirle.
Manténgase siempre tan delgado, señor.
Gracias por ayudarme.
Supongo que me ha salvado la vida.
No hay que suponer.
Lo hice.
Déjame ver eso.
¿Cómo te han metido en este atolladero?
¿Perdiste tu revolver?
No, no llevo ninguno.
¿Estás loco para viajar por este país sin un arma?
Bueno, es todo lo que puedo hacer por ahora.
¿Quiénes eran esos pistoleros?
Forajidos, probablemente.
Bandas, el agente, me dijo que abundan en este territorio.
¿Bandas, eh?
Vi a unos hombres blancos llevándose ganado indio.
Le informé y me encaminó al fuerte del ejército.
Iba para allá cuando me dispararon.
Ya veo.
¿Eres jugador?
- No, soy misionero. - ¿Predicador?
Eres muy joven para ser predicador, ¿no?
Será mejor que montemos.
Esos tipos podrían tener amigos y volver.
¡Eh, Loman!
Échale una mano.
¿Qué ha pasado?
Bueno, el predicador se escapó.
Yo le di, McGee recibió un disparo, así que tuvimos que desistir,
otro tipo se metió en la refriega.
¿Quién?
No sé. Estaba demasiado lejos.
¿Seguro que no se acercó como para reconocerte?
- Estaba a un cuarto de milla. - No pasará nada.
Dile que se oculte unos días.
Si la gente ve ese agujero de bala harán preguntas.
Sr. Bandas.
Es algo que queríamos preguntarle.
Adelante.
Hemos hecho algunos trabajos para usted,
y pensamos que tenemos derecho a saber.
Cuando contrató nuestras armas, dijo que necesitaba protección...
aquí en el puesto, en caso de problemas con los indios.
Pero tal y como han ido las cosas no nos parece que vaya...
a empezar una guerra india,
¿así que cómo se justifica lo que ganamos?
¿Te gusta tu trabajo, Corbin?
Hasta ahora bien, pero le pregunto por lo que se avecina.
- Trabajos más grandes, mejor pagados. - ¿Haciendo qué?
Trabajando en una de las mayores explotaciones ganaderas del territorio.
Me preguntas si voy a empezar una guerra.
Así es.
Pero la caballería atacará.
Y cuando todo termine y estos indios sean aniquilados,
este país estará abierto a cualquiera con agallas como para entrar,
tomarlo y después mantenerlo.
Mantenerlo con armas.
Esos somos nosotros.
Así es.
Estoy de acuerdo con usted, Sr. Bandas.
De acuerdo en todo, ¿pero cómo provocar esa guerra?
Si ni siquiera puedes matarlos de hambre en una pelea, ¿eh?
Hay otras maneras.
- Buenas tardes, amigos. - Hola.
Le ha alcanzado una bala.
¿Una bala?
¿Myra? ¿Myra?
Será mejor que vengas aquí.
Trae algunas vendas y demás cosas.
A este joven le han disparado.
Dios mío.
- ¿Fue intencionado o un accidente? - Un accidente.
No se agachó lo bastante rápido.
Recuéstate ahí, hijo, y te curaremos enseguida.
- Lynn, ¿dónde estás? - Aquí, madre.
Puedes confiar en mi esposa, hijo.
Es la mejor enfermera del valle.
¿Cómo sucedió?
En realidad no fue un accidente.
Un par de tipos extraños trataron de detenerle, supongo.
Es una lástima. Por cierto, me llamo Sutter, Owen Sutter.
Encantado de conocerle.
Me llamo Linc Prescott.
¿Vive en Deadwood, Sr. Prescott, o está de paso?
Estoy de paso.
¿A qué se dedica?
Disculpe mi curiosidad, con esas armas,
parece preparado cualquier problema.
¿En qué trabaja?
Soy hábil en muchos trabajos.
Ponle un poco de yodo.
Esto escocerá bastante.
Mejor que te quedes unos días, hijo, hasta que mejore ese brazo.
Gracias, pero quisiera llegar al fuerte antes del domingo.
¿Al fuerte?
Tengo información importante para el comandante.
Ahí. Espero que no te haya dolido mucho.
No he sentido nada.
Bueno, si te refieres al Capitán North, podríamos invitarle a cenar.
Es amigo de la familia.
Bueno, eso es muy amable.
Y Lynn puede hornear un pastel de pichón.
Ya ha aprendido que el camino más rápido al corazón de un hombre...
es a través de su estómago.
¡Madre!
Y mejor que también se siente con nosotros, Sr. Prescott.
Bien, gracias.
Sólo para evitar que el pastor se coma todo ese pastel de pichón.
- ¿Es usted predicador? - Así es.
El reverendo William Van Orsdel, también conocido como Hermano Van,
ha venido desde Pensilvania,
para convertir a los indios en cristianos.
Y me atrevo a decir que será más fácil que convertir a algunos...
de los blancos que he visto.
Es bueno saber que tenemos un ministro en este pueblo.
- Diría que es el único en 200. - ¿Puedo llamarlo Hermano Van?
Suena agradable y amistoso.
Me gustaría que lo hiciera.
¿Cómo se hizo con ese nombre?
Un viejo de la frontera me oyó predicar en una taberna.
Dijo que mi nombre era demasiado largo para recordarlo,
así que la comunidad...
decidió acortarlo.
¿Predicó en la taberna?
Bueno, era domingo y estaba lloviendo.
No había otro lugar, y tuvimos una multitud.
¿Cómo empezó en esto de predicar?
Cuando tenía 15 años, en la granja de mi tía en Pennsylvania.
Vi la batalla de Gettysburg, cuando vi a esos chicos morir...
antes de tener una oportunidad de vivir.
Supe que dedicaría mi tiempo intentando ayudar a los hombres...
a vivir antes de morir.
Deberías haberte quedado donde viniste.
Aquí las palabras no te llevarán a ningún lado, a menos que...
las respaldes con un arma.
Yo no creo eso.
Bueno, verás que tengo razón.
Y mantente alejado de los indios.
Habla como un hombre que vive de las armas, Sr. Prescott.
Es una forma segura de vivir.
- Gracias por la cena. - De nada.
- Tengo un largo camino que recorrer. - Buenas noches.
Buenas noches.
- Buenas noches a todos. - Buenas noches.
Yo me iría de aquí si fuera usted, mientras pueda caminar y hablar.
Tiene razón en algo.
Los indios son asunto del ejército, no suyo, Sr. Van Orsdel.
Le agradezco la información que me ha dado esta tarde,
pero déjeme manejarla a mí.
Bueno, considerando mi carta de autorización de la Oficina India,
no puede entenderlo como una orden, capitán.
No es una orden, es un consejo.
La Oficina de Washington está muy lejos de la frontera.
Es como muchas de sus teorías, buenas pero poco prácticas.
Los indios han vivido guerreando y cazando tanto tiempo como puede...
rastrearse en la historia.
Sienten que el trabajo es degradante.
Creo que se les puede orientar mejor.
Bueno, vaya despacio hasta que conozca las costumbres de este país.
Hermano Van, si alguna vez llegan a enfrentarse...
usted y el Sr. Prescott quiero estar allí.
¿Enfrentarnos?
Sus revólveres contra su Biblia.
Apuesto por usted.
Ocho sacos de harina.
Ocho sacos de harina.
Seis, seis sacos de azúcar.
Seis sacos de azúcar.
Ya está la carga.
Aquí está la lista.
Muy bien, ¿eh?
Se acabará pronto, ¿no?
Habrá que pedir más proveedores al gobierno ahora mismo.
¡Seguro que los indios les comen la cabeza!
Claro, retira todas las marcas del gobierno de los sobrantes...
antes de vender nada.
Por supuesto.
Apostaría si no es Linc Prescott.
Seguro que está poniendo distancia entre Texas y él.
- Me pregunto que hará en Dead. - Sé que te vendría bien.
Es decir, si su arma no está comprometida.
¡Eh, Prescott!
- ¿Me ha llamado? - Sí, lo hice.
Mi nombre es Bandas. Soy el agente indio de este territorio.
¿Cómo está?
Todo el mundo ha oído hablar de tu reputación con...
una arma de seis balas.
¿Buscas trabajo?
Sucede que sí.
¿Ha pensado en algo?
Para cierto hombre.
Pero tendría que ser bueno.
Digamos, tan bueno como esto.
¿Qué crees que estás haciendo?
¿Así?
Sí, así.
Desmonta, amigo.
Tienes el trabajo si lo quieres.
Depende.
Aunque lo sienta, me temo que habrá una guerra india.
Necesitaré combatientes fiables para proteger la agencia...
en caso de incursiones indias.
Me parece bien.
¿Cuánto paga?
Sesenta al mes, alojamiento y comida y una bonificación en oro...
si haces el trabajo.
Lo acepto.
De acuerdo. Muchachos, os presento a Linc Prescott.
Art Corbin, Pete Loman, Lud Fisher, son con quienes trabajarías.
Fue un tiro muy elegante, Prescott, pero no tuvo gracia.
Por cierto, no habrás pasado por Buttes...
ayer por la mañana, ¿verdad?
¿Qué Buttes?
Vamos, Prescott. Toma un trago.
Gracias.
Tengo una deuda con Bandas.
Ayúdame, voy a vengarme de ese fanfarrón.
Espera y verás.
Antes dime lo que quieres que ponga en tu lápida.
¿De qué lado estás? Ese tipo casi me da en la nariz.
Mejor que dejes los problemas con Prescott para Bandas.
Y no estoy tan seguro de él.
Aquí es donde construiremos nuestra iglesia.
Diremos a todos los que pasen, Dios está aquí.
Queremos que nuestros hijos crezcan en ella para que su palabra...
sea una luz en su camino.
Será un lugar de descanso, de nueva esperanza.
Bien, hijo, te metiste bien y te mojaste los pies con gran estilo.
Gracias, Sr. Sutter. Sra. Sutter.
Tendremos una fiesta en casa
el próximo domingo para recaudar...
fondos para su iglesia.
Por supuesto, como huésped de honor, Ud. está invitado.
Gracias.
Estaré allí, especialmente si va a cocinar Ud.
- Haré mi parte. - Vamos, madre.
Sigue con tu historia del viejo Nick, hijo.
Sí, señor.
- Adiós, Hermano Van. - Adiós, Sra. Sutter.
Adiós, Hermano Van.
- ¿Sr. Bowers? - Adiós, Hermano Van.
Adiós.
- Adiós, Hermano Van. - Adiós, Mary.
Pensé que vendría el capitán North.
Bueno, los domingos tienen servicio en el fuerte y el capitán lo dirige.
Ya veo.
Bueno, supongo que pronto le ayudará.
¿Qué?
¿Me equivoco con ustedes dos?
Tal vez sí, tal vez no. Nada oficial.
¿Le ha visto al Sr. Prescott?
No, no lo he visto, y lo he estado buscando.
Si lo ve, por favor dígale que yo...
No importa.
Le veremos el domingo en la fiesta.
Muy bien, Lynn. Adiós.
Adiós.
Ahora arráncame la cabellera, chico.
Sujetadlo y atarlo.
¿Para qué atarlo?
Se lo vamos a llevar a Bandas.
¿Por qué tanta prisa?
Después de esta carrera necesito un trago.
Vamos, Pig.
Yo también tengo polvo en la garganta.
Eh, Prescott.
Eres un gran tirador, te apuesto que no le vuelas...
una de sus trenzas sin rozar su cuero cabelludo.
¿Quieres a herirle?
Un poco superficialmente.
Después lo mataré.
Bandas dijo que lo lleváramos a juicio.
- No se puede juzgar a un muerto. - ¿Por qué no espabilas, Prescott?
Bandas sólo lo quiere muerto. Ahora, hazte a un lado.
Eh, Pig, has prendido fuego.
Alto, ya basta.
Deja que arda.
Has oído que los indios queman a los blancos, ¿no?
Sería divertido verlo al revés.
Los blancos no son salvajes. ¡Desátalo!
Sujetadlo.
Vuélvete si tu estómago no puede soportarlo.
¡Apartaros!
Bueno, es el predicador.
El provocó la estampida.
Ibas a quemar vivo a ese indio.
Quemar es demasiado bueno...
para ese potro sucio.
¡Carbin!
Este hombre es amigo del capitán North.
Es amigo de toda la gente del valle.
Ponle una mano encima y te echarán del país.
No se irá sin responder por lo que hizo.
Ayudó a escapar a un criminal.
- Eso va contra la ley. - Entonces llévaselo a Bandas.
A ver si prefiere acusarle.
Sí.
Sí, Bandas lo arreglará.
Sube a tu caballo.
No pierdas ese collar que te dio Pequeño Lobo.
Pasarás sin problemas por territorio indio.
¿Me viste liberar a ese indio?
¿De qué?
- Hola, Sr. Sutter. - Hola, Sr. Bandas.
Odio comprar en sábado, pero no hay remedio con...
todo el trabajo que tengo la próxima semana.
Mamá quiere dos sacos de harina.
Está horneando una montaña de pasteles y cosas para...
la fiesta del próximo domingo para el Hermano Van.
Supongo que irán todos los colonos.
Claro que irán.
¿Qué es eso?
¿Por qué?
El Hermano Van y el Sr. Prescott.
- Me alegro de volver a verlos. - ¿Dónde está el indio?
Oh, lo teníamos, pero solo nos queda esto.
Se escapó, así que trajimos a este predicador en su lugar.
Lanzó sobre nosotros a un grupo de caballos salvajes.
Se coló y soltó al indio.
Lo ataron a un árbol y lo quemaban vivo.
¿Por qué? Esto es serio, Bandas.
Claro que lo es.
Envié a estos hombres para traer al hijo del Jefe Lobo...
por robar uno de mis caballos.
Como se ha salido con la suya creerá que puede salirse...
con la suya con cualquier cosa.
Desgraciadamente, como sabe, señor, los indios son como niños.
Deben ser disciplinados.
Sí, pero no quemados vivos.
Oh, por qué, Sr. Sutter.
Nosotros no haríamos tal cosa.
Sí, claro, admito que teníamos al indio atado,
pero íbamos a traerlo de vuelta a Deadwood y someterlo...
juicio legal como quería el Sr. Bandas.
Yo mismo vi el fuego.
Oh, empezó accidentalmente.
Iba a apagar el fuego yo mismo. ¿Verdad, agente de la ley?
Sí.
¿Lo ve? Pero los caballos nos ahuyentaron.
Eso no es cierto, Corbin.
Estoy seguro de que Van Orsdel sólo hizo lo que creyó correcto.
Déjalo ir.
Entra, te traeré la harina.
Hola, Lynn.
Hola.
¿No está cansado de montar a caballo?
- ¿Le gustaría volver con nosotros? - Gracias.
Es muy agradable verla hoy, Srta. Sutter.
Lo siento, no puedo decir lo mismo de usted, Sr. Prescott.
Veo que ha añadido el arte de la tortura a su destreza con las armas.
Lynn, hay... Eso...
Adelante, pequeño.
Buenos días, Sr. Banas.
Eh, Prescott.
¿Cómo conoces a esa chica?
Viniendo hacia aquí, paré a dar de beber a mi caballo en su casa.
Todo un hombre con una mujer, Corbin.
Por supuesto, no sabes nada de eso.
Sí, sí, apuesto que sí.
Debo decirte algo.
Quería decírtelo antes.
Linc Prescott me vio soltar al indio.
Pudo dispararnos a los dos, pero no lo hizo.
Si tenías que elegirte un ángel de la guarda,
¿por qué elegiste al diablo?
Está escrito que el diablo es el ángel caído.
Tal vez este no cayó demasiado lejos y puede ser recuperado
Lo dudo.
Sr. Sutter, me pregunto si estaría bien que viniera a la fiesta el domingo.
Oh, sí, supongo que me parece bien.
Pero a mí no me parece bien.
Sería una oportunidad para conocerle mejor.
- Ya sé todo lo que quiero. - ¿Lo harás, Lynn?
Tendría que pensarlo.
No sé quién bailaría con un hombre así.
¿Me prestan atención?
Hermano Van.
Mi esposa me dice que la fiesta ha sido un gran éxito.
De todos modos, ayudará a comprar clavos, pintura y yeso...
para nuestra nueva casa de reuniones.
Señoras, todo lo que habéis cocinado...
y cosido ha sido vendido y voy a entregar...
al Hermano Van casi 100 dólares.
Gracias, Sr. Sutter. Gracias.
Debo admitir que cuando llegué a este territorio me sentía muy solo,
pero ya no.
Con la ayuda del Señor y la suya, puedo construir nuestra iglesia.
Tal vez muchas iglesias, escuelas e incluso hospitales.
Muchas gracias.
Admito, Sr. Prescott, que baila muy bien para ser...
- Un pistolero. - No iba a decir eso, pero...
Encaja.
Sabe, Srta...
Lynn, cuando me conozca mejor, verá que soy...
No tengo intención de conocerle mejor de lo que le conozco.
No esté tan segura.
La gente que cree saber lo que va a hacer suele equivocarse.
Debería sonreír más a menudo.
Le hace más guapa que...
Es la verdad.
Debería decir la verdad sobre otras cosas.
¿Como por ejemplo?
¿Por qué ayudó al Hermano Van y a Pequeño Lobo el otro día?
- ¿Van le dijo eso? - Sí.
No le haga caso.
Está equivocado.
¿Está seguro?
Seguro.
Excúseme.
No te he visto mucho esta tarde.
- He estado bastante ocupada. - Me he dado cuenta.
- ¿Por qué lo invitaste? - El hermano Van me lo pidió.
Ya veo.
Mira, Lynn.
Van trata con personajes bastante peligrosos.
El pistolero cree que lo necesita en caso de problemas con los indios.
Creo que no puedo poner a Prescott en la misma clase que Corbin y los otros.
Es uno de ellos.
Lynn, en un año más, habré completado mi período de servicio en el Oeste.
Pensé que podríamos casarnos, volver al Este y vivir...
en la civilización.
Me gusta vivir en la frontera.
Es emocionante verla crecer.
Y un día estará tan civilizada como Washington o Filadelfia.
Tardará un siglo.
No me harás esperar tanto, ¿verdad?
Puede que sí.
Pero también podría...
Ellis, mira.
El rancho Bowers está en esa dirección.
¡Padre, Sr. Bowers, venid rápido!
¿Qué es eso?
Hay humo por allí.
Parece un incendio en el Rancho Bowers.
- Andy, es nuestro rancho. - Quédate aquí, Mary.
- Voy a ver. - Andy, ten cuidado, por favor.
Algunos de vosotros, vamos.
Nuestra casa. Todo lo que tenemos.
Tal vez no sea tu casa, Mary.
Pero si lo es, pueden llegar a tiempo.
Dispara una al cobertizo, después a la casa.
Dame un par de esas.
McGee, deja estas delante de la casa, donde puedan verlas.
Vienen muchos jinetes.
McGee, sal de ahí.
Puede tener alguna posibilidad.
Señor, esa es su esposa.
Será mejor que nos separemos y busquemos.
Mi suposición es que mejor que no lo hagamos.
Este terreno parece demasiado bueno para una emboscada.
¿Qué opina de esta incursión, Prescott?
Bueno, parece una partida de guerra, pero...
Bueno, reuniremos un destacamento e iremos a la agencia.
Yo iré delante. Diré a Bandas que vendrán.
Y que refuerce la guardia.
Bueno, no es gentil que el admirador de una dama...
no llegue a tiempo, ¿no es así, Prescott?
¿Se acabó la fiesta?
Sí, no hay baile, amigo.
¿Todavía te llevas las zapatillas de baile?
Oye, ese es mi rifle.
Deja eso.
No puedes pasar la oportunidad de disparar a un hombre...
por la espalda, ¿verdad, Corbin?
¿Han disparado a alguien?
A un pequeño ranchero llamado Andy Bowers.
No significaba nada para él, excepto que era un buen blanco.
Ahora el ejército atacará a los indios.
Eso es bueno.
¿Qué te ha pasado?
Levántate, Pig. Levántate.
El arco y las flechas de Pequeño Lobo te dieron una gran idea, ¿no, Bandas?
Me gustó.
Pensé que contrataste mi arma para proteger esta agencia...
en caso de una guerra india.
No sabía que intentabas empezar esa guerra.
¿Por qué no?
Va a venir de todos modos. Así que cuanto antes mejor.
No me ofrecí para asesinar a sangre fría.
Tal vez no lo sabías, pero lo hiciste.
¿Y qué piensas hacer ahora?
Voy a renunciar.
Entiéndelo bien.
Tengo cientos de cabezas de ganado escondidas, esperando para construir...
la mayor ganadería del territorio.
- Ganado del gobierno. - Muy bien, ganado del gobierno.
Tal vez podrías desbaratarlo todo, pero no lo harás.
Cuando entraste aquí te metiste en un gran juego,
y no te irás hasta el final. Ganes o pierdas.
Ahí es donde te equivocas, Bandas.
Ya he terminado.
De acuerdo.
Si así lo quieres.
Ya has terminado.
- Acabaré con él. - Espera un momento.
Escucha.
No más disparos. Vienen jinetes.
Meterlo en el cobertizo.
¡Vamos, vamos!
Vamos.
¿Soldados, no, Sr. Bandas?
Sí, un paseo bajo el sol.
Buenas tardes, Capitán North.
Primero podría decirme qué ha pasado.
Parece un mal asunto
Siempre es mal asunto cuando los indios van a la guerra.
Probablemente no se detendrán.
Oímos un disparo. ¿Pasó algo?
Uno de los chicos disparó a una serpiente en el corral.
Es difícil creer que los sioux actúen así después de todo lo que...
he intentado hacer por ellos.
Esté preparado por si aparecen por aquí.
¿Qué va a hacer, capitán?
He telegrafiado para recibir órdenes.
Probablemente entraré en territorio indio y rodearé los poblados.
Entre tanto, estoy aquí para preguntarle lo que sabe al respecto.
¿Yo? ¿Qué podría saber?
Conoce al Jefe Lobo y a su gente mejor que yo.
¿Puede identificarme a alguno que haya mostrado signos de rebelión?
Bueno, hay muchos exaltados en la tribu.
Y el cabecilla es el hijo del jefe, y Ud. impidió que lo trajéramos.
- Yo diría que busca su cabellera. - No puedo creerlo.
Me gustaría ver al Jefe Lobo y contarle lo que está pasando.
- Estoy seguro de que ayudará. - ¿Aunque sea su hijo?
Sé que no, Sr. Sutter.
Poner un pie en territorio indio en este momento, sería la muerte...
para un hombre blanco.
Un momento.
Pequeño Lobo me dio este collar cuando le salvé la vida.
Me asegurará el paso por territorio indio.
Pero si es un asunto del ejército...
No sé, Bandas, quizá Van tenga razón.
Evitaría serios problemas si puede persuadir...
al Jefe Lobo de venir a Deadwood...
- y traer a los culpables con él. - Sé que lo hará.
Muy bien, adelante.
Debería contactar con los indios mañana y estar en Deadwood...
con el jefe al día siguiente.
Voy a preparar las alforjas y saldré de inmediato.
¿Está Prescott por aquí?
¿Prescott?
No. Salió hacia Deadwood.
Vamos.
Se ha ido.
- ¡Eh, no está su caballo! - ¡Vamos, vamos!
Id tras él. Dispersaos.
No puede estar lejos.
¡Vamos!
Loman, ven conmigo.
Vosotros dos, mirad atrás, gritadme si veis algo.
¿Qué es todo este alboroto?
Buscamos a Linc Prescott. ¿Lo estás escondiendo?
¿Por qué escondería a Prescott? ¿Qué ha hecho?
Un momento, veamos dentro.
Oh, espera un poco.
Mira, Corbin. Te pregunté qué ha hecho.
- Trató de matarme. - El Sr. Prescott...
Un momento, ayuda a los otros a buscarle afuera.
- ¿Qué hay en esa habitación? - Es el cuarto de mi hija.
Aquí...
Quítame las manos de encima.
¿Cómo se atreve a entrar en mi habitación?
Estoy buscando a Linc Prescott.
Debes estar loco para pensar que está ahí.
Es amigo suyo, ¿no?
No acostumbro a tener amistad con pistoleros, Sr. Corbin.
Y no movería un dedo para ayudar a uno de los suyos.
No estoy tan seguro de eso.
Mientras Ud. anda por aquí, Prescott estará a kilómetros de distancia.
No hay señales de nada.
- Ahora, escúchame, Corbin. - Cállese.
Si descubro que ha estado aquí, lo pasarán mal todos ustedes.
Recuérdenlo.
Oh, esos hombres horribles.
Papá, mamá, venid rápido.
Le han disparado.
- Ayudarme a ponerlo en la cama. - Déjame...
Con cuidado.
Entró por la ventana.
Lo habrían matado.
La bala rasgó el músculo.
Ha perdido mucha sangre.
Esta vez tendrás que hacer de médico, madre.
Le dolerá un poco. Por favor, acuéstese.
Le cuidaremos.
No puedo quedarme.
Les metería en problemas.
Tengo que irme.
No, no andarías ni media milla.
Mire, Sr. Sutter, ¿tiene donde pueda esconderme hasta que mejore?
Donde tenga alguna posibilidad si aparecen.
Tengo que ocuparme de muchas cosas por aquí.
¿Con Bandas?
Son asesinos.
Corbin disparó a Andy.
¿Cómo está él?
Doc dice que se recuperará.
- Pero lo hicieron los indios. - Los indios no.
Los hombres de Bandas.
Planean iniciar una guerra india.
Lo harán a menos que se les pare.
¿Por qué habla así si es uno de ellos?
Ya no lo soy.
Renuncié.
Por eso intentaron matarme.
Mire, Srta. Lynn, yo no disparo a un hombre por la espalda.
Esa vieja mina en la colina.
Allí podrías esconder un caballo si quisieras.
Sí, ese es el sitio. Se domina todo el territorio.
Bien.
Te recuerdo bien.
Te agradezco que salvaras la vida de mi hijo, Pequeño Lobo.
¿Por qué estás aquí?
Anoche hubo un asalto. Un ranchero fue herido.
Encontraron flechas.
El Capitán North cree que algunos de los tuyos cometieron el crimen.
Si no quieres guerra, quiere que vayas a Deadwood...
y lleves contigo a los culpables.
¿Si mantengo la fe, cómo confiar en que los hombres blancos...
también la mantendrán?
Este es un libro del Dios del hombre blanco.
Juro por este libro que serás tratado con honor.
Cabalga de vuelta, díselo al capitán.
Si es así, encontraré a los culpables.
Los llevaré a Deadwood mañana cuando el sol esté en lo alto.
- ¿Alguna orden, señor? - Estén preparados.
Sí, señor.
Se hace tarde.
Empieza a parecer que el Jefe Lobo te mintió, Van Orsdel.
No tenía razón para hacerlo, Bandas.
Capitán.
- ¿Son estos los culpables? - No.
He comprobado que no hubo atacantes indios.
Ninguno de los míos salió de territorio indio.
¿Cómo es que encontramos flechas en el rancho?
El arco y las flechas de Pequeño Lobo, mi hijo, se las quitó el hombre blanco...
que intentó quemarlo por robar un caballo, cosa que él no hizo.
Ese fuego fue provocado accidentalmente, como dije.
¿Qué pasó con esas flechas, Bandas?
Están detrás en la agencia.
Los hombres blancos usaron las flechas de Pequeño Lobo.
¿Cómo puedes decir tal cosa?
Como si los hombres blancos se ensañaran entre ellos.
Yo no miento. El hombre blanco miente.
Tráigame esas flechas, Bandas.
Será mi prisionero, Jefe Lobo, hasta que averigüe quién miente.
Capt. North, no puede hacer eso.
Le prometí seguridad. Que no le pasaría nada.
Lo siento, Van. Debo manejar esto a mi manera.
Pongan al jefe bajo arresto.
Llévenlo al almacén y manténganlo bajo llave.
Sr. Reed, pasaremos la noche aquí.
Sí, señor.
Que uno de sus hombres vaya a la agencia y traiga las flechas.
Que las traigan por la mañana.
Muy bien, capitán.
- Hola. - Hola.
- Te traigo algo de comida. - Gracias.
¿Cómo está tu brazo?
Debe estar mejorando, ya tengo apetito.
Eso es bueno.
Un día más y podré montar.
Antes habría salido corriendo.
Sin importarme vendajes o ni nada más.
¿Qué te ha cambiado, Link?
Tu.
- Ese chico. - Hermano Van.
Sabes, cuando lo conocí, pensé que estaba loco.
Un chico grande y fuerte como ese perdiendo su tiempo predicando.
Pero tiene razón.
A este país le puede ir bien lo que él anuncia.
Me alegro, Linc.
Lynn, he estado pensando en ti.
Tú y yo, tal vez.
Quizá me equivoque, pero...
¿Sí, Linc?
Bueno, lo que quiero decir es...
Me gustaría dejar la vida que he llevado.
¿Y sentar la cabeza?
Ajá.
Si tu dijeras la palabra.
Eso depende de ti, ¿no?
¿Sabes lo que quiero decir?
¿Lo sé?
Seguro, ¿cómo lo ves?
Muy bien, Linc.
¿Quieres algo más de la ciudad, Myra?
Es el momento de pensarlo.
¡Lynn, corre a casa!
¡No!
¡No dispares! ¡Le darás a Lynn!
Dicen que no nos matan porque el Capitán North tiene prisionero...
- a Jefe Lobo. - ¿Por qué se llevaron a Lynn?
Dicen que Lynn es la novia de North.
Van a matarla si no suelta al Jefe.
Tengo que conseguir ayuda.
Tengo que encontrar a Doris.
Díselo a Prescott.
Capitán North, los indios han secuestrado a Lynn.
Dicen que la matarán si no suelta al Jefe Lobo.
Tiene que soltar a ese indio.
Mientras tengamos a Jefe Lobo no se atreverán...
a hacer nada a Lynn.
Pero Capitán, no puede sentarse y esperar a que...
el tiempo venza a esa gente.
Teniente, reúna al pelotón.
Regresamos al puesto de inmediato.
Envíe por delante un correo con un mensaje.
Los escuadrones deben estar listos para partir de inmediato.
Sí, señor.
Bueno, la guerra ha comenzado.
Puede ser, Sr. Bandas.
Mientras tanto, le hago personalmente...
responsable de Jefe Lobo, y espero...
que me presente esas flechas cuando regrese. No pierda la esperanza.
Mientras tanto, le hago personalmente responsable, ha dicho.
Asegúrate de vigilar bien al jefe.
La gente de este pueblo se entera pronto de todo lo que pasa.
Derribarán la puerta y lo colgarán.
Si eso ocurre, el Capitán North no sacará con vida a ese hijo de perra,
y nada en la tierra podrá detener una guerra.
- Eres muy listo, Pig. - Sí.
Sé cómo os sentís.
Yo también siento lo mismo. Todos lo sentimos.
Pero me siento responsable ante el Capitán North.
¿No han soltado a la chica de Sutter, verdad?
No, es una tragedia terrible.
Pero ya es demasiado tarde para salvarla.
Solo podemos rezar para que muera rápidamente.
Pero, por supuesto, todos sabéis que eso es mucho esperar.
Lo que esos salvajes hacen con sus horribles antorchas a una mujer bonita.
- Hazte a un lado, Bandas. - Queremos al Jefe Lobo.
No, he dado mi palabra de custodiarlo.
Lo que le pasa a Lynn Sutter podría pasarle a vuestra propia hija,
pero el Jefe Lobo debe pagar de acuerdo con la ley.
Esta es nuestra ley.
Por favor, amigos.
Mira, Bandas, somos la gente que vivimos en este territorio.
Demostraremos a esos indios que hablamos en serio.
Detendrán sus incursiones si lo matamos.
Ojalá pudiera entregaros al jefe.
Probablemente lo lleven al Este para juzgarlo,
donde los tribunales no entienden la situación de aquí.
- Puede que incluso salga libre, pero... - Vamos a entrar, Bandas.
¿Qué va a hacer para detenernos?
¿Disparar a hombres blancos?
No, no podría hacerlo.
No podría.
Muy bien, entonces. Vamos, hombres.
Bien, escúchenme todos.
Salga de esta carreta, señor.
No, están cometiendo un grave error.
- ¿No sabemos lo que hacemos? - No, no lo saben.
Os han empujado a ello.
¿Lynn Sutter?
No hay razón para creer que Lynn Sutter no siga viva,
y lo estará mientras este hombre viva.
Creo que si Jefe Lobo es liberado, la soltarán.
Si dijeron que Lynn Sutter está muerta, fue para promover este linchamiento.
Todos nos hemos equivocado en muchas cosas que han pasado aquí recientemente.
Cualquiera que se ponga del lado de los indios encuentra...
problemas porque ciertos hombres...
- quieren provocar una guerra. - ¿Y de dónde sacas eso?
Me han atacado dos veces solo porque...
he intentado mantener la paz con los indios.
La primera vez porque fui a pedir ayuda a la caballería.
La segunda porque traté de salvar de ser quemado vivo al hijo de este hombre.
Ahora sé que todo ha sido hecho por los mismos hombres.
Espera.
Cuando el Jefe Lobo dijo que se llevaron las flechas...
de su hijo y las usaron en el ataque...
al rancho Bowers, estaba diciendo la verdad.
Los indios no usaron esas flechas, y los indios tampoco dispararon...
a Andy Bowers.
Hombres blancos lo hicieron.
Contratados por un hombre blanco para expulsar al indio de sus tierras.
Hablo de Bandas y los hombres que trabajan para él.
¡Qué!
Esa es una perorata bastante brillante, Van Orsdel.
Dudo haber oído jamás nada más descabellado.
¿Puedes probar lo que dices?
Deme tiempo y lo probaré.
Hay un hombre cuya mente está tan distorsionada por el amor fanático...
que arrojaría a su propia raza a los lobos.
Sí. Será mejor que te vayas rápido.
Te aconsejamos por última vez que te quedes en la colina.
Me alegra que estés aquí.
No sabía si podrías montar.
- Estoy bien. - Banas intentó linchar al Jefe Lobo.
Se escapó, y Banas y sus hombres lo persiguen.
Coge tu caballo.
Vosotros tres, por ese camino. Carpen, ven conmigo.
- ¿Cuál seguimos? - A Bandas.
Si los otros atrapan al jefe,
no lo matarán sin Bandas.
Escucha, alguien viene.
Ponte a cubierto con el rifle.
Quédate aquí.
¿Dónde está Corbin?
Anda por ahí.
Eres hombre muerto, Prescott.
Corbin está en a cubierto con un rifle.
Cuando te tenga a tiro, estás muerto.
Tienes una oportunidad, Bandas.
No llegará lejos con ese brazo herido.
Lo recogeremos más tarde.
Bueno, el jefe ha accedido a liberar a Lynn.
Iré con él a recogerla.
Ahora ve a por Sutter.
Luego contacta con el capitán North y su columna.
Probablemente estarán de camino entre el fuerte y el poblado indio.
Los indios no estarán allí, por supuesto. Estarán en las colinas.
Dile al capitán que me espere allí.
- ¿Crees que todo irá bien? - Bueno, tendremos que creer en su palabra.
No podemos hacer nada más.
Parece que nos esperaban.
Lynn dijo que el poblado estaría desmantelado.
Me sentiré mejor cuando nos alcance la columna.
Creo que es mejor así.
Si venimos con toda la fuerza, podríamos ahuyentarlos.
Escucha.
Es William.
Me alegro de que esté a salvo, Sr. Sutter.
Supongo que sabe lo de Bandas.
Grant consiguió una confesión de Corbin.
Admitió el asalto al rancho Bowers.
Estoy a su servicio si me necesita, capitán.
Le llamaré.
Supongo que debo felicitaros a los dos.
Gracias.
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