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Recé a todos los dioses:
¡Haced algo!
Pero no pasó nada.
Pero otros tuvieron un destino mucho peor.
Porque yo aún sigo aquí y ellos no.
Murieron tantos que el crematorio no daba abasto.
Apilaban a los muertos y les echaban gasolina por encima.
Los quemaban allí mismo.
El olor que desprendía el valle también afectaba a nuestra mente.
Venimos de España.
Este es mi marido y estuvo aquí prisionero.
¿Habla usted alemán?
Un poco, pero mejor en inglés.
Bueno, es genial tenerlo aquí.
Cada vez vienen más deportados que estuvieron aquí.
Llegan de muchos sitios de Europa, pero usted es el primer español.
Escuche.
Esto es butifarra, típico de mi tierra.
- ¿Es para nosotros? - Sí.
No es muy original,
pero le hace feliz, porque es de su tierra.
A cambio
necesito un certificado oficial de que estuve aquí.
Un certificado oficial.
La asociación de deportados en España le pide el documento oficial.
Naturalmente.
Empecemos por ahí. A ver si lo encontramos.
¿Cuál era su número de interno?
No lo recuerdo.
No pasa nada, quizá le encontremos en el listado alfabético.
Enric Marco Batlle o Enrique Marcos.
Sí, pero no recuerdo si dije mi verdadero nombre.
Nada. No aparece con su verdadero nombre.
Las SS me perseguían y di otro nombre.
¿Desde dónde llegó?
Kiel.
La prisión de Kiel.
¿No llegó de Francia,
como el resto de deportados españoles que acabaron aquí?
Desde la prisión de Kiel.
Pues no es nada común.
Sabiendo esto, quizá será más fácil encontrarle.
Sí, pero ya estamos aquí y yo estoy mayor y cansado.
El viaje desde España es muy largo.
Es muy importante para mí.
Necesito este documento.
Lo siento, pero no se lo puedo dar si no está en la lista.
Mire, hagamos esto:
en julio habrá un encuentro entre antiguos deportados.
¿Por qué no vienen entonces?
Para entonces quizá tengamos pistas.
Nos da tiempo para investigar.
Está bien, gracias.
- Gracias. - Gracias a ustedes.
- Muchas gracias. - Hasta la vista.
Muchas gracias por venir.
- Enric, cuando quieras. - Adelante.
Es una oportunidad única de conocer a alguien
que ha vivido la historia en primera persona.
Susana, ya está aquí.
Es una persona mayor.
¡Confío en vosotros!
Buenos días.
¡Buenos días!
Mi nombre es Enric Marco Batlle y nací el 14 de abril de 1921.
¡Echad cuentas!
Eso quiere decir que soy un viejo. Un viejecito.
Yo soy Enric,
pero cuando entré en el campo de concentración de Flossenbürg,
dejé de ser Enric.
A partir de aquel momento, pasé a ser el número 6448.
Un número que me acompañará toda la vida.
Pero empecemos por el principio.
¿Vosotros sabéis qué es un campo de concentración?
Tenéis...
Decid algo, ¡lo que sea!
Lo primero que se os ocurra. No tengáis vergüenza.
Lo de los nazis y los judíos...
Muy bien, exacto.
Pero más allá de eso, ¿qué era un campo de concentración?
¿Y por qué fuimos a parar allí?
¿Por qué me metieron a mí en un campo de concentración?
¿Por qué?
Cuando llegabas al campo había unas chimeneas muy grandes,
altísimas, de las que salía un humo negrísimo
las 24 horas del día.
Cuando llegabas, el guarda te decía:
"Vosotros habéis entrado por aquí", decía señalando la puerta,
"y saldréis por allí", decía así, sin más,
señalando la chimenea.
¡No nos lo podíamos creer!
¡Quién podría creerse que fuera verdad aquel horror!
Dime.
¿Le tatuaron el número en el brazo?
¿Qué? Les tatuaban. Lo vi en una película.
Sí, pero no os riais.
No, yo sé que no lo hacéis con mala voluntad,
pero eso no tiene gracia.
La historia de los judíos, los nazis, la nuestra. No tiene gracia.
Sí, eso pasó en Auschwitz, pero había muchos campos de concentración.
A los judíos los tatuaban, a los niños y niñas también,
y ellos se lo tomaban como un juego, pero no lo era.
Murieron muchos judíos, pero también murió mucha gente más.
Murió mucha gente de aquí, muchos catalanes,
amigos de vuestros abuelos,
vecinos o simplemente conocidos de vuestros abuelos...
salieron por aquella chimenea.
Las cenizas salieron por aquella chimenea.
Es la segunda vez que la escucho y me he emocionado otra vez.
¡Ah, mira qué bien! Gracias, ¿es por aquí?
El pasaje de las torres me ha emocionado especialmente.
Quizá podría volver, antes de final de curso.
Podríamos hacer lo mismo, pero con alumnos de un curso inferior.
Eso mejor...
Sí, yo encantado, pero igual...
Pasadas las fiestas, llama a la asociación
y nos ponemos de acuerdo para hacer otra charla.
- ¿Qué te parece? - Muchísimas gracias, Enric.
Estupendo.
Gracias de corazón.
Y a usted también, muchas gracias.
Igualmente. ¡Y buen año!
Sí, claro. ¡Feliz Navidad y feliz 2005!
Igualmente.
¡Papá! ¿Ya has preparado el discurso?
Ya sabes que me gusta improvisar.
Ese te gustará mucho.
Perdone, ¿y cuánto vale este libro?
Mira, costaba 3200 pesetas o 20 euros.
Muy bien.
- Me lo llevo, gracias. - Ah, muy bien.
Siento que tu tío no esté aquí para verlo.
Venga, que irá muy bien.
Está siendo de locos.
Me están llamando políticos, periodistas...
¿Qué dices?
Que nos irá muy bien todo esto.
A mí lo que me parte el corazón
es que María no pueda vivir todo esto.
La pobre se dejó la piel.
¡Cómo cuesta hacerse oír!
Casi no salimos en ningún sitio.
El País sí que dice alguna cosa.
Oye, Enric, ¿a ti te ha llamado Benito Bermejo?
¿El historiador? Sí. No, le tengo que llamar.
Seguro que quiere hablar sobre algo de Antonio Pastor.
No, no es por eso.
¿Ah, no?
Parece ser que tiene dudas de algunos datos de tu biografía.
Ha llamado a Paco Aura, el valenciano, que es el que me ha llamado.
Este Benito Bermejo, no sé qué tiene con nuestra asociación...
¿Benito? No, hombre, no.
Por lo que le conozco es un hombre muy sensato.
Bueno, ya le llamaré.
Aquí le traigo también
el de noviembre y diciembre del 41.
- Gracias. - De nada.
No te había visto nunca por la universidad.
No voy a la universidad.
¿Entonces qué hacías en la manifestación?
Porque tengo el doctorado en recibir hostias.
- No será para tanto. - Y tanto que sí.
Me apunté a la guerra a los catorce años.
Estuve en la Batalla del Ebro en la Columna Durruti.
¡Echad cuentas!
- ¿Conociste a Durruti? - Y tanto.
Pero nada de idealizar...
De aquella guerra no salimos bien parados.
- Perdona. - Sí, ahí me hace daño.
De aquella guerra no salimos bien parados.
No me puedo imaginar qué fue aquello.
Si yo te explicara...
- ¿Has cerrado? - Sí.
¿Y por qué no se habla aquí de los campos de concentración alemanes?
¿Cómo?
Me estoy leyendo este libro
y siento que en España
apenas se habla de los campos de concentración nazis.
Se habla poco, sí.
Sí, se habla poco.
¡Perdona!
- ¿Me podrías enseñar el libro? - Sí, claro.
Es una traducción del francés.
Explica y describe, uno por uno, la historia de los campos.
Es impresionante.
Es impresionante.
¿Me lo dejarías unos días?
Una torres enormes, muy altas,
de las que salía un humo negro, negrísimo.
Escupía humo las 24 horas del día.
Era como estar viviendo dentro de una pesadilla.
Constantemente.
No se acababa nunca.
Cuando llegabas, los guardas señalaban la puerta y decían:
"Vosotros habéis entrado por aquí y saldréis por allí".
Señalaban las chimeneas.
¿Quién podría creer que fuera verdad aquella bestialidad?
¡Aquel horror!
¿Pero cómo puede ser que, si había tantos españoles,
aquí no se sepa nada?
Porque la dictadura no quiere que se sepa.
Intenta ocultarlo por todos los medios.
Ya sabéis la relación tan estrecha que tenía Franco con Hitler.
Y, por otro lado,
no es fácil para los deportados hablar de todo aquello.
Estimados amigos:
Os escribo otra vez para pediros
el certificado oficial de prisionero del campo...
¡Qué susto me has dado!
Que ya estamos todos, cuando quieras.
Ya voy. ¡Oye!
Hablé con Bermejo y listo, todo solucionado.
Bien, me alegro.
Ahora voy.
¿Qué dice?
¿Y si no viene Zapatero?
¿Qué pensarán los de Mauthausen? Les hemos dicho que vendrá.
¿Habéis enviado bien la nota de prensa? Porque no ha venido nadie, solo esta.
Cuando quieras.
Para ser una televisión local no está nada mal, ¿no?
Está muy bien.
No era rival para mí.
Hasta que al final, le dejé solo con el rey.
Hice jaque mate, tumbé al rey,
sabiendo que aquello me podía costar la vida.
Pero lo tenía que hacer.
Aquel era un momento que habían escogido para mí.
No me podían arrebatar aquel momento de ninguna manera.
Estaba convencido totalmente
de que me había recuperado como ser humano.
Aquel día... recuperé la dignidad.
Gané la Batalla de Stalingrado.
¿Tú estás bien?
Sí, papá. Cansada, pero bien.
¿No vienes hoy?
No, tengo que hacer un par de recados, gracias.
Perdona por haberte gritado, estoy un poco nervioso.
- Tenemos mucho trabajo - Tranquilo, no pasa nada.
¿Y te ha dicho algo Bermejo?
No, nada.
Pero le noto muy inquieto.
Demasiado para ser una tontería.
Pero si ya hablé con él, le llamé yo.
También me dijiste que lo habíais solucionado.
Este hombre, ¿no puede esperar dos semanas?
Enric, si es así, ¿por qué no lo aclaras ya y listo?
¡Porque nos merecemos un poco de respeto!
¡Que espere dos semanas!
No entiendo por qué eres tan tozudo.
Solo faltaba que consiga que tú desconfíes de mí.
Llego aquí a las ocho de la mañana.
¿Y hasta cuándo estoy? Hasta cerrar.
Voy a todas las escuelas de Cataluña.
Todas las escuelas, haciendo trabajo de base.
Incordio a todo el mundo para conseguir fondos.
¿Saco algo yo de eso? Creo que no soy sospechoso.
Santi, escucha, estamos en un momento crucial.
Necesito que estés a mi lado.
Enric, siempre estoy a tu lado.
¡Pero habla con Bermejo, por favor!
¡Ya basta, Enric!
¡Qué vergüenza!
¡Qué vergüenza!
Sobre todo por ti, Santi.
Por ti y por tu tío.
Mi colega Johannes ha estado revisando la listas,
buscando deportados españoles,
pero no encontramos nada que coincida con su versión.
Hay un Enric M. aquí. Creo que pone "Enric Moner".
¡Ese soy yo!
¡Ese soy yo!
No dice Marco, dice Enric Moner, de Figueres.
¿Es usted de Figueres?
No, él es de Barcelona.
Está muy cerca.
Enric, por lo que veo aquí,
la historia de Moner no coincide
con la que me contó usted hace unos meses.
Moner no llegó desde Kiel,
fue transferido desde el campo de concentración de Buchenwald.
Sí, pero, como le he dicho,
este soy yo: Enric Moner.
No di mi nombre verdadero.
Mentí a las SS por miedo, por mi familia.
Pero hay datos directos de las SS que tampoco coinciden.
Mintieron, eso no es verdad.
Ahora recuerdo este nombre,
Enric Moner, claro.
Este número: 6448.
Estoy seguro.
Si usted lo dice, yo no se lo voy a rebatir.
Pero, ¿puede darme un documento oficial de este número?
6448, por favor.
Lo siento, pero no podemos hacer eso.
¿Por qué? ¿Por qué no?
Porque no estamos seguros de que usted sea esa persona.
Hay personas que mienten sobre esto para conseguir una pensión
como víctimas del nazismo.
Nos tiene que dar algo más.
Seguiremos investigando y, si encontramos algo,
se lo comunicaremos.
Gracias.
¿Y tú cuándo has llegado?
Dínoslo.
Por favor.
La verdad.
¿Estuviste en Flossenbürg?
Hijo de puta.
¡Hijo de puta!
Disculpad, preguntan por Juan Gil.
Soy yo.
El señor Bernardino León acaba de llegar y quiere verle.
¿Cómo has podido hacerme esto?
Mintió durante 30 años haciendo creer a todo el mundo
que fue un deportado del campo de exterminio nazi.
Hasta ahora, que lo han descubierto.
¿Qué le diré a Pau cuando crezca?
La verdad.
¿La verdad?
Madre mía, papá.
Parece mentira que tengas tanta cara.
¿Les has explicado la verdad a tus compañeros?
¿A la gente que sí estuvo en un campo de concentración?
¿O no te pueden mirar la cara del asco que das?
¡No, no me defiendas!
Lo que faltaba, vamos.
Escucha, escucha.
Yo estuve en una prisión en Kiel.
Eso es verdad, ¿eh?
Yo he pasado cosas muy duras.
No todo lo que dije es mentira.
Papá, ¿me estás comparando una prisión con un campo de concentración?
- Es que es increíble. - No me estás escuchando.
¡No! ¡Es que estoy esperando que pidas perdón o algo!
Escúchame, Aina, ¡yo estuve en Alemania!
¡Yo fui víctima de los nazis! ¡Me metieron en la prisión!
¿Qué estás diciendo?
¡Pero estuve en una prisión! ¡Tenía un espacio minúsculo!
¡No podía ver! Lo pasé muy mal.
¡Papá, que a mí todo el mundo me verá como la hija de un impostor!
¿Tú entiendes eso? ¿Y yo qué hago?
¿Hago como tú?
Me invento mi propia historia y listo, ¿no?
Aina, todo el mundo se inventa un poco su propia historia.
¡Deja a tu madre en paz!
Enric Marco ha sido víctima de un linchamiento mediático sin precedentes.
Parece que soy el peor criminal de la historia.
Hombre, no hay derecho. No he hecho daño a nadie.
- ¿Sí? - Aina.
Hola.
¿Has leído el libro?
Papá, no pienso leer el libro.
El Cercas este ha hecho lo que le ha dado la gana.
Lo ha manipulado todo. Y te digo una cosa...
Papá, escúchame una cosa. ¿Cocinas algo?
¿Qué te haces de comer?
Sí, ayer hice unas lentejas como las de mamá.
¿Sí? No me fío.
¿Está Pau?
No, Pau está con unos amigos.
Si quieres, cuando llegue, le digo que te llame.
Sí, y...
Papá, te dejo, que estoy haciendo cosas.
Mañana intento pasarme, ¿vale?
- Hasta mañana. - Un beso.
Adiós.
La pregunta de Mita está muy bien: "¿Por qué 'Enric Marco'?"
Cuando en otoño del 2014,
apareció la novela de María y después la mía,
alguien me preguntó: "Qué curioso que haya dos novelas
al mismo tiempo sobre...".
¡Más o menos! Ahora lo hablaremos.
"...más o menos sobre el mismo tema".
Y yo le dije: "¡No! ¡Lo extraño es lo contrario!"
¡Que no hubieran aparecido treinta!
Porque estamos hablando de una cosa muy bestia.
Yo creo que quizá debería de recordar...
- ¡Mentiroso! - ...brevemente...
la dimensión de lo que estamos hablando
¡Embustero!
¡Hombre! Tenemos a Enric Marco aquí.
No hace falta que saludes. ¡Embustero!
Es Enric Marco. Es fantástico tener a nuestro personaje aquí.
He venido solo para que sepas que aún estoy vivo.
¡Hombre, pero yo eso ya lo sabía!
Claro. Pero si quiere puede venir aquí
No hay ningún problema.
Hombre, esto es...
Enric, ¿quiéres venir aquí?
¿Que si quiero ir a tu lado?
¡Pero cómo se te ocurre! ¡Con las mentiras que has dicho!
- ¿Cómo se te ocurre? ¡Embustero! - ¿Cuáles?
Lo único que ha hecho es coger un maniquí,
colocarlo a su manera, para que diga lo que él quiera.
¡Cómo se te ocurre!
- No sé, ¿qué hacemos ahora? - ¡Que ya voy!
- Continuamos. - ¿Tú crees?
Sí, y tanto que sí.
No, pero él puede hablar, ¿eh?
- ¡Sí! Es que lo puede hacer. - Naturalmente.
- Evidentemente. - ¡Ni escritor ni nada!
¡Desde Soldados de Salamina no ha escrito nada!
Solo ha cogido a un hombre, sin tener en cuenta la verdad.
¡Eso es lo que ha hecho conmigo!
¡Amigo de Vargas Llosa!
A ver...
- ¿Esto estaba preparado? - No, no estaba preparado.
- ¡Qué fuerte! - Porque es muy bueno.
No, no, a ver...
No pasa a menudo que se presente el personaje aquí...
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