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Dios misericordioso. ¡Hub!
¡Hub! Por favor, que esté bien.
Ay, Dios.
Llamando a todas las unidades. Repito. Llamando a todas las unidades.
Tenemos un código 48. Repito, código 48.
Todas las unidades, respondan.
El forense está en la escena. El GBI va de camino.
Dios, por favor, Hub no.
Recibido, central.
Unidades de camino a la tienda de pesca. Llegarán en cinco minutos.
Váyanse, esta es la escena de un crimen.
- No hay nada que ver. - Disculpe.
- Lo siento. - Todos fuera. Vamos.
Creía que te habías retirado del trabajo de campo, Mamá Osa.
Venía de dejar una citación en Jasper
y he visto todo este jaleo. ¿Qué ha pasado?
Ni idea.
El GBI llegará enseguida.
Quédate, si quieres.
No era una cliente tuya, ¿verdad?
¿Qué? No. Me estoy pasando, lo sé.
Te dejaré en paz.
¿Por qué Hub te envía a Jasper a estas horas?
Creía que el juzgado estaba cerrado.
Me gusta mantenerme ocupada.
Tienen un buzón.
Bueno, creo que Maryanne y él tienen algo entre manos.
¿Han vuelto?
Qué rápido.
De ilusión también se vive.
¿Siempre entregas el correo con el chaleco, Kitty?
Ya me conoces.
Lo entiendo. Por los viejos tiempos, ¿eh?
- Sí. - Deberíamos comer algún día.
Tú, Hub y yo.
Yo invito.
Y reírnos del fugitivo de Lindelof.
¿Te acuerdas de aquel?
- Sí, me parece genial. - Vale.
¡Sheriff, vea esto!
Tengo que irme, pero pórtate bien, ¿vale?
Tú también.
Ha llamado a Fianzas Halloran. Déjenos un mensaje.
Venga, capullo, cógelo.
Leí el puto archivo y tenías razón, ¿vale?
Y es un puto problema.
No importa nada más, todos los que queremos van a morir,
es el fin del mundo. Llámame en cuanto oigas esto.
He vivido en un antro, pero...
¿una manguera para ducharme?
¿Y me estás vacilando con esa cama plegable?
¿Qué coño...? ¡Suéltame!
Te habría llevado a mi casa, pero tengo vecinos.
Quería entender cómo lograste
que un ángel como Maryanne pisara esta pocilga.
Tengo que confesar que he mirado.
Deberías verme empalmado. Enhorabuena.
Joder, Lucky, escúchame. No tienes ni idea de en dónde te metes.
¿Cómo juegas con M
lo suficiente para evitar que tenga una vida mejor sin ti?
Te da igual hacerla infeliz,
siempre y cuando no te abandone.
Eso sí que es ser posesivo y malvado.
Demonios. Demonios del infierno.
Me da pena.
Cade también, porque a pesar de tu abuso,
podría tener una oportunidad de estar bien.
¡Espera! Escucha. ¿Me estás escuchando?
"Demonios". Sí, estoy viendo uno.
Vamos a hacer un vídeo para Maryanne.
¿Crees que rompiéndome los dedos la vas a recuperar?
Claro que no.
No volverá a estar conmigo.
- ¿Y por qué coño...? - ¡Porque quiero protegerla de ti!
Está en Nashville con Cade. Están a salvo.
Mientras te quieran, nunca estarán a salvo.
Si no quieres que Cade vaya a terapia, cierra el pico mientras lo presento.
Mira esto sola, Maryanne. Es mejor que Cade no lo vea.
Última oportunidad de detenerlo.
¿Estás sola?
Vale.
Eres un puto psicópata.
Maryanne.
Me diste una oportunidad y sé que la cagué.
Así que no intento recuperarte. Sé que hemos acabado,
y me parte el corazón, porque...
cuidaros a Cade y a ti me salvaba el alma.
Así que no puedo irme sin que sepas la verdad.
Sí, intenté matar a Hub.
Pero él lo intentó conmigo primero.
¡Eres un puto mentiroso!
Ninguno de los dos somos dignos de ti, Maryanne.
Sé que no te lo creerás viniendo de mí.
Tienes que oír la verdad de Hub.
Sé lo que hiciste esa noche.
¿Por qué no le cuentas lo que le pasó a Cheryl?
Que te jodan.
Tú decides, no yo.
UN MES ANTES
Hub Halloran.
Hola, Tiny. ¿Lucky está en su despacho?
No quiere que le molesten.
Los Red Sox están jugando.
- Joder. - Lo sé, pero firma mis cheques.
¿Qué entrada?
No sé, ¿al final de la octava?
Dile que lo espero en el bar.
Vamos, Cheryl. Demuéstrame que me quieres.
Eres de la familia, Hub.
Pero Lucky marca las botellas.
Así que no es solo un capullo yanqui, también es un cutre.
¿No es lo mismo? Aunque yo no lo echaría de mi cama.
Pues adelante, quítaselo a Maryanne.
Sí, te gustaría, ¿no?
Sí, me ayudarías. Incluso te daría buenas referencias.
Sabes que todos lo odiábamos cuando llegó.
Muy sensato.
Sí, pero nos está ganando.
Si Maryanne le ha dado una oportunidad, ¿por qué no nosotros?
M siempre ha tenido mal gusto con los hombres.
Hola, Hub.
Te agradezco que hayas venido.
¿Qué tal el partido?
Siguen jugando.
¿Y estás aquí hablando conmigo?
Es un honor.
Los Sox son mi religión, pero Maryanne y Cade son más importantes.
No podría estar más de acuerdo.
- ¿Puedo hablarte claro? - Solo así te escucharé.
Bueno.
Empezamos con mal pie y...
quiero arreglarlo, si estás dispuesto.
Por M y por Cade.
¿Ahora la llamas M?
Te diré algo, Lucky. Si los quisieras de verdad,
te meterías en tu flamante Cadillac
y saldrías de sus vidas echando ostias.
Le enseñaste mis antecedentes
y has estado llamando a Boston,
buscando cómo pillarme.
Pero ahora ya no llevo esa vida.
Dejé a mi equipo en buenos términos.
Estoy en paz con la ley.
Es reconfortante saber que te libraste de esas acusaciones de asesinato
antes de acostarte con mi mujer.
Exmujer, que conoce mi pasado
porque nunca la he mentido,
y nunca lo haré. Es nuestra norma.
¿Tienes normas? ¿Hay normas para tirarte a tu madrina de Alcohólicos Anónimos?
No juzga al hombre que era. Ve al hombre que puedo ser.
Me está haciendo mejor persona, Hub.
Créeme cuando te lo digo.
Nadie habría pensado que fuera posible, y menos yo.
Pero estoy sobrio por primera vez desde que tenía 12 años.
He encontrado a Jesús. Solo intento enmendarme.
¿Conoces a Maryanne desde hace nueve meses?
Nueve meses, 11 días y unas seis horas. Pero ¿quién lo cuenta?
No es un ángel.
Para mí sí.
Pero ya está comprometida.
Sí. Conmigo.
Porque puedo darles a ella y a tu hijo la vida que tú nunca podrás.
M y yo estamos pasando una mala racha
y un capullo de ciudad con un pico de oro aparece como si necesitara ser salvado.
Esto es porque M tiene un gran corazón.
Pero te diré una cosa, Lucky. La gente no cambia.
Y al final, verá
que sigues siendo la misma mierda de siempre.
Uno, dos, tres...
Eso es.
Sí, controla tu enfado mientras te digo cómo va a ser esto.
- Haré lo que sea por ellos. - Siete, ocho...
- Así que apártate. - Nueve...
- O juro por Dios que te mato. - Diez...
M me advirtió de que eras cabezota.
Pero, Señor, ¿me amenazas con matarme?
No tienes huevos.
No sería yo.
Sería tu equipo.
¿En qué fantasía?
En la que muestro pruebas de que eres una rata.
No te atrevas...
¡Levántate! ¡Vamos!
¡No me toques, joder!
Lo he intentado, Señor.
Me has visto, ¿verdad?
Si se cruza una línea, no puedo poner la otra mejilla,
ni dar la espalda.
Y tú acabas de cruzarla.
- Tiny, déjame. ¿Qué coño, tío? - No.
- ¡Para! - ¡Suéltame!
Joder. ¡Suéltame!
Gilipollas. Otra noche en El Vagón.
Lucky te va a matar.
Deberías largarte.
Joder.
Si te debo dinero, te equivocas de número.
Si nos gustamos, deja un mensaje.
Ay, no.
No.
No, lo siento.
Dios mío. Joder.
- ¿Hub? - Ay, no.
No pasa nada, voy a por ayuda.
Sí. Ayúdame. Por favor, no me dejes morir.
No.
- Voy a buscarte ayuda. ¿Vale? - Por favor.
Te pondrás bien.
- Voy a buscarte ayuda. - Mamá.
- Mamá. - Aguanta.
No, aguanta. Eh, eh. Espera.
No, por favor.
¿Hola?
Libera a Maryanne. Díselo.
Lo sabe todo.
Pues déjame oírte decirlo.
¿Qué pasó en el club esa noche?
Un pequeño pueblo el viernes por la noche.
Con una luz de neón zumbando.
¿Fue amor a primera vista?
No exactamente.
Ella se cree que lo es todo.
Qué estúpida.
Ella es demasiado delgada.
Él podría ir al gimnasio.
Ella no pilla mis chistes.
Él huele a tabaco.
Ella es un peligro con piernas.
Lo vi cuando se sentó en mi mesa.
Banderas rojas en la ventana.
Banderas rojas en el bar.
Banderas rojas en el aparcamiento.
Banderas rojas en el coche.
¿Crees que podría ser peligroso?
Chico, ¿por dónde empiezo?
Banderas rojas alrededor
con la forma de un corazón.
- Genial, chicos, cinco minutos. - Ha sido divertido.
¿Estás bien, mamá?
Estoy jodiendo la canción de papá y tú, ¿no?
No, solo me he distraído. Lo haces genial.
Y yo ya no la llamaría su canción.
Nunca habría accedido a todo esto.
- Sí. Estás siendo amable. - No, lo digo en serio.
Lo haces genial.
En mi primera sesión, estaba tan nerviosa que me pasé la mitad del tiempo vomitando.
- Venga. ¿Tú? - Sí.
Pasé más tiempo en el baño que aquí dentro.
Eché hasta la primera papilla.
Ve a por una Coca-Cola, te ayudará.
- Sí, ¿quieres una? - No, estoy bien.
Vale.
DEPARTAMENTO DEL SHERIFF DE LANDRY
Si es por Lucky, puede pagar la fianza.
En realidad, Lucky salió anoche
y pensé que debía decírtelo por cortesía.
Vale. Gracias, sheriff.
Hub no está contigo, ¿verdad?
Queríamos decírselo también.
Él no está. Cade y yo estamos en Nashville.
¿Entra en el mundillo?
Por mucho que me pese.
La gente se va a alegrar por aquí.
Pero, escucha, ya que estás ahí,
¿fuiste de compras a la ferretería Stewart ayer?
Sí. Me pasé a por un fusible nuevo.
- ¿Estaba Hub contigo? - No, no recuerdo haberlo visto.
Vale, bien...
Me habré confundido.
Pero, escucha, te dejo volver a lo tuyo.
Y dile a Cade que os deseo mucha mierda.
Lo haré.
Está metida en esto.
Decidle al fiscal que necesitamos otra escucha.
Sí, señora, enseguida.
Bien.
Adelante, mátame.
Ya lo hiciste una vez.
Enséñales a Maryanne y a Cade cómo es tu amor.
Eres un puto loco.
Mamá ha vuelto.
- Si tú... - Yo no soy el malo.
Así que no me obligues a serlo.
Kitty, ¿eres tú?
El negocio está cerrado, señor.
Oiga, hemos cerrado. Vuelva...
¿Qué coño hace?
¿Qué ostias...?
¿Qué ostias...?
¿Por qué coño no te mueres?
¿Qué coño eres?
Dios mío, ayúdame, por favor.
¡Mierda!
Padre nuestro, que estás en el cielo, ¡santificado sea tu nombre!
En la Tierra, como en el Cielo. Danos...
- ¿Hub? Señor. - Hola, mamá.
Gracias a Dios. Creía que te habían pillado los demonios.
No, estoy bien.
He llamado al hospital, a la morgue.
Llevo medio loca todo el día.
Es una larga historia.
¿Cuánto tardas en llegar a casa?
Mierda.
Si no me dejas llevarte al hospital...
Me verán y llamarán a la policía.
No puedo cazar demonios detenido.
Pues no te muevas.
¿Mamá?
Creo que sé por qué fui al infierno.
Vale. Estoy lista.
- No. - Mierda.
No deberíais estar aquí.
Hub, ¿estás ahí?
¿Qué ha pasado con Nashville?
Vamos a hablar.
No es un buen momento.
Mamá me sacó de la sesión de grabación
para hablarme de demonios.
Eso no existe.
Ahora largo, los dos.
No más secretos. No tiene sentido.
Ha llamado la sheriff Ruby y creo que sabe algo.
Razón de más para alejaros de mí.
Creía que teníamos un trato, M.
Papá. Por favor.
Mira, me da igual que huyas a Alaska,
vayas a la cárcel para siempre o metas a mamá en una secta extraña,
estoy harto de que me trates como a un niño.
Así que déjate de chorradas y dime la verdad.
Vale.
Tú te lo has buscado.
Pero no te lo creerás si no te lo enseño.
Vamos.
Márchate mientras puedas.
No mires atrás.
Bueno, la piscina.
¿Buscábamos a un demonio?
Hasta que vuelva a ser seguro, quiero que os vayáis.
Si fuera yo el que luchara contra demonios,
¿me abandonarías?
En un santiamén.
No lo harías.
Y tampoco yo te abandonaré.
- M. - Es cabezota.
Me pregunto de dónde lo habrá sacado.
Nos vendría bien la ayuda.
Estáis locos.
¿La fregona sigue ahí?
Necesito la manguera de atrás. Échame una mano, Cade.
Eh, oye.
La próxima vez no llames a la policía.
Puedo combatir demonios mucho mejor con mi carné de aprendiz.
Muy bien.
Es tu funeral.
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