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Original subtitles

música ambiental de piano

Leticia: Ya me había dicho Bernardo

que Octavio tiene la manía de guardar

todos los documentos habidos y por haber del bufete

pero yo no sabía que esto se iba a extender hasta su casa.

Sí. Así ha sido toda la vida,

siempre guardando cosas que nunca usa.

Renata: Aquí vi hasta unos tapones de oídos.

¿Quién guarda tantos tapones de oídos? Hazme el favor. Un

neurótico.

Leticia: Un acumulador.

Es que no pueden tirar nada porque les da una profunda

ansiedad.

¿Estás bien?

Estaba cayendo en cuenta

que para Octavio yo soy como estos zapatos.

Clásicos de marca, de cuero de becerro,

que compró cuando empezó a hacer dinero.

No permitía que nadie los engrasara

y siempre, siempre los presumía.

Estaban ahí en la repisa con sus hormas puestas.

Decía que los iba a usar siempre

porque lo clásico nunca pasa de moda.

Pero un día los quitó de enfrente.

Luego los metió en esa caja en frente del clóset

y, eventualmente, vinieron a dar aquí

como todo lo que deja de importarle.

Aquí han estado años esperando que tal vez un día los recuerde.

Bueno, pues, si regresa por ellos, ya no los va a encontrar.

No, no, no los vayas a quemar.

No, ¿quién dijo que los voy a quemar? No.

Los voy a guardar, los voy a poner en la caja para

donaciones.

Chance y un día un joven guapo los encuentra

y les da lugar que se merecen.

Leticia: Amiga, si esto es demasiado para ti,

realmente, lo podemos hacer otro día.

No, no, no, no, no.

Yo quiero hacerlo este fin de semana que mis hijos no están en

casa.

Además, quiero,

quiero que...

que este espacio sea solo para mí.

Renata: Ven, que tienes que ver lo que encontramos.

- ¡Tus cuadros! - Sí.

- Qué maravilloso. - No los había visto como...

como en 20 años.

Pensé que se habían perdido.

Gracias.

No hubiera podido sin ustedes.

Estas purgas se hacen con amigas.

Que quede claro que esto es un aquelarre.

Y no solamente para Octavio, sino también para Carmela.

Después de que mi mamá se fue,

tuve un momentillo ahí de crisis.

Leticia: Tú no cometiste un error.

Tú quisiste salvar tu matrimonio y Octavio fue el que falló.

No, no, no.

Aquí el pedo fue que no lo cortaste en cuanto te enteraste.

Hasta que me enteré de lo que seguía pasando.

Fue un reloj.

¿Lista?

Lista.

Yo no quería que pasara lo que pasó.

Fue...

Fue horrible con Eloísa.

No esperabas que te cacharan, más bien.

La vida, a veces, es una pinche trampa, güey.

Gabriela se va a hacer unas fotos

a un estudio en el que resulta que el fotógrafo es Samuel.

Entonces lo que te jode

es que, de no haber sido descubierto,

tú habrías seguido ahí en ese triángulo insostenible jugando

con las dos.

No te arrepientes de haberla engañado.

Lo que te duele es haber sido descubierto.

A ver, güey, he estado 25 años casado con Eloísa, ¿sí?

Tengo derecho a vivir lo que estoy viviendo.

Ay, derecho, no mames.

Sí, derecho.

El matrimonio no es una condena a cadena perpetua, ¿sí?

- Pero sí un acuerdo... - ¡No!

- ...que requiere compromiso. - No, es un pinche contrato.

Sí, donde los dos firman voluntariamente un papel

con la idea, o la voluntad, de que sea para toda la vida.

Pero si una de las dos partes ya no es feliz,

tiene todo el derecho a salir.

No hay garantía.

Eloísa invirtió su tiempo en ti, cabrón...

Sí, yo también, cabrón.

...con la esperanza de que al final valiera la pena.

Cincuenta y cinco años no es el final.

¿Cómo te explico, güey?

Con Gabriela...

Con Gabriela siento vibrar.

Y con Eloísa...

pues ya, nos dejamos llevar.

Con Gabriela siento un pinche voltaje que electrocuta, cabrón.

Y con Eloísa, pues, sólo siento inercia.

Sí, ya sé que suena horrible.

Pero es la realidad. Yo... Yo...

Yo le estoy profundamente agradecido a Eloísa por tantos

años.

Pero... Pero con Gaby quiero vivir.

Quiero vivir hasta donde se pueda.

Y cuando ya no se pueda, ¿qué?

Pues no sé, güey.

No le he pensado.

¿Sabes lo que va a pasar?

Vas a volver con Eloísa,

con la idea de que ella va a estar ahí, esperándote.

- N'hombre. - No, ¿y sabes lo que es peor?

Que muy probablemente sí.

Porque para una ama de casa que dedicó su tiempo

a su marido y a sus hijos,

va a ser muy difícil rehacer su vida.

Neta.

música tensa

Señor Casas,

terminó la junta. Un momentito más y puede pasar.

Sí, genial. Gracias.

música tensa

suena el teléfono

¿Qué pasó, Paty?

Patricia: Licenciada, la está esperando el señor Pablo Casas

de la revista Objetivo Uno.

resopla

Dile que no estoy en el despacho,

que estoy en una cita médica, por fa.

Patricia: Se encuentra en recepción, Licenciada.

Lo acabo de saludar en este momento.

Hace alrededor de 40 minutos que se encuentra aquí.

Okay. Eh...

Dame unos minutitos, y ahorita te pido que me lo mandes, ¿sí?

Página 68. Chécalo, creo que te puedes servir.

vibra el teléfono

exhala

Déjame adivinar.

Te habló Octavio. Va a regresar con su esposa

y tú por fin te liberaste del abuelo.

No, pendeja.

Todavía no me habla.

Pero si sé de tu amor imposible, Pablo Casas.

Lo tengo esperando en la recepción.

A huevo quiere hablar con mi jefe y no me puedo zafar.

Te dije que era un tipo insistente.

Bueno, al menos dime por qué tanta insistencia, ¿no?

Karen: Se trata de Ismael Serrano y de cómo se han frenado

los sindicatos de las empresas de Villalobos.

La investigación tomó un curso distinto,

de acuerdo a lo que Pablo fue descubriendo.

¿Qué cosas? ¿Qué pasó?

Karen: Gaby, no te puedo decir nada más. Esto es antiético.

Si Pablo se da cuenta que te estoy pasando información

a mí me pueden correr con toda la razón del mundo.

Bueno, dime al menos algo importante.

Yo haría lo mismo si fuera al revés, Karen.

Karen: Lo único que te puedo decir

es que están investigando a tu novio con lupa.

¿A Octavio?

Cuidado con exponerme, ¿eh?

Pásamelo, Paty.

Gracias.

carraspea

Lamento que haya tenido que esperar.

No se preocupe. La antesala es una parte fundamental del

oficio.

De hecho, es una materia en la universidad.

¿Cómo puedo ayudarle?

El licenciado Villalobos está ocupado.

Yo soy su vocera y la vocera del grupo.

Licenciada Esquivel, ¿verdad?

Va a ser fundamental tener el testimonio del señor Villalobos

sobre el tema de Ismael Serrano.

Soy el periodista que está escribiendo el artículo.

Señor Casas,

Ismael Serrano estaba intentando chantajear a mi jefe.

No. Ismael lo único que quería era limpiar su nombre. Nada más.

El grupo Villalobos tiene una política

de cero tolerancia en asuntos de acoso sexual.

¿Usted fue la encargada del caso?

No.

Yo llevo trabajando aquí seis meses.

Esto ocurrió aproximadamente...

¿Qué? ¿Hace casi dos años?

Entonces igual no tiene toda la información.

Todo el contexto.

Porque, en mi investigación, está claro que está lleno de

irregularidades

- por parte de... - No me falta contexto.

Conozco el caso. No hubo irregularidades.

El licenciado Hidalgo

es un abogado de la más alta integridad

y actuó dentro de la ley.

Entonces voy a necesitar tener el testimonio del licenciado

Hidalgo.

Ya que todas las pruebas apuntan

a que intentaron silenciar a Ismael Serrano.

La única vez que lo silenciamos,

lo hice yo impidiendo la entrada a la boda de mi jefe

para evitar un escándalo.

Es parte de mis funciones

como directora de Relaciones Públicas.

Qué raro, yo estaba en esa boda y...

no había nadie de Relaciones Públicas ahí.

Acudí cuando me enteré lo que planeaba Serrano

y llegué a tiempo.

Pablo: Entonces, alguien la avisó.

¿Quién?

¿Quién, licenciada?

Digo, si yo era la única persona que sabía que Ismael iba a estar

ahí.

Aparte no me preguntó cómo entré a la boda.

Me imagino que eso hará parte

de las Relaciones Públicas.

vibra el teléfono

Eh... Tengo que contestar esta llamada,

perdón.

Es urgente. No me tardo. Perdón, ¿eh?

vibra el teléfono

Yo soy Octavio Hidalgo, soy el abogado de Enrique.

Escúchame, Eloísa jamás había dicho nada de lo que dijo en el

brindis.

Y te vi ahí...

Me asusté.

- Perdón, soy un idiota, ¿sí? - No.

La idiota soy yo por enamorarme de ti.

Octavio: Amor.

Ay, no puedo creer que por fin eres tú.

Perdón.

No pude responder tus mensajes.

Ayer y hoy...

han sido días difíciles.

Dejé a Eloísa, Gaby.

Gabriela: Okay.

¿Cómo estás tú?

- Pues... - Pa.

Por un lado, me siento aliviado, porque...

por fin ya vamos a poder estar juntos, pero...

por otra, estoy muy preocupado por mis hijos,

porque lo tomaron mucho peor de lo que pensé.

Sí, supongo que lo de las fotos no ayudó nada, ¿no?

Han de pensar que...

que todo fue planeado.

No quería que se enteraran así, carajo.

No es justo que me vean como la mujer

que destrozó su familia, Octavio.

En algún momento vamos a tener que decirles la verdad.

Octavio: Por el momento...

lo mejor es que me quede en un hotel.

Creo que es lo más sensato.

Hasta que se tranquilicen las cosas, al menos.

Gabriela: No, a mí me parece bien.

Yo tampoco quiero que se enteren aquí en el despacho.

No quiero que me vean como la amante

del dueño del bufete.

Y... Oye, por cierto... carraspea

¿Cómo vas a manejar el tema con Nicolás Villalobos?

Déjamelo a mí.

Me tengo que ir porque tengo en mi despacho al periodista éste

que está haciendo el caso del sindicato.

Te marco después, ¿okay?

Perdón.

Era un asunto privado que no podía ignorar.

Eh... Señor Casas,

creo que ya no sé en qué más ayudarle.

Solo me queda desearle suerte con su artículo.

Y, si me lo permite,

tome todo lo que le dice Ismael Serrano con pinzas.

Cometió un acto inexcusable y está intentando borrarlo

al ponerse él mismo como la víctima de la situación.

Eso va a ser complicado, licenciada, porque...

Ismael Serrano se quitó la vida.

- ¿Qué? - Sí.

Se tiró por un puente después de recibir su carta.

Perdió la esperanza de limpiar su nombre.

Ese es el centro de mi artículo.

Que tenga buena tarde.

Hola amor.

¿Es Gabriela Esquivel?

Sabes muy bien de qué te estoy hablando, papá.

¿Dejaste a mi mamá por Gabriela?

¿Quieres sentarte, amor?

No fue algo que yo planeé...

y ella tampoco.

Nunca antes me había sucedido algo así con nadie.

Siempre le fui fiel a tu mamá.

Hasta que no.

Hasta que no.

Gabriela y yo teníamos una...

una amistad, simplemente.

Nada más.

Pero bueno, Gabriela es una mujer muy inteligente y...

y nos entendíamos muy bien a nivel profesional.

Pero...

¿La amas?

Me enamoré. Sí.

Yo he sido muy feliz con tu mamá.

Y siempre le voy a estar eternamente agradecido.

Tenemos tres tesoros.

Pero quiero seguir sintiéndome vivo.

Y siento que con Gabriela puedo llegar a ser feliz.

Solo espero que...

no estropee la relación con mis hijos,

porque eso sí que me mataría.

No podría perderte a ti.

golpean a la puerta

¿Sí, Norma?

Lo buscan.

¿Quién?

Ay, hija, perdón. No sabía que estabas aquí.

Antonia: Hola, abuela.

- ¿Estás bien? - Sí.

Hola Carmela.

Antonia: Con permiso.

¿Saben qué? Carmela sí tenía un punto, ¿eh?

Tenía razón en algo.

¿En lo de la soledad? Te mato.

No, obviamente eso no. ríe

Y entonces, ¿en qué va a tener razón la pinche ruca,

que piensa que dos años de cuerno valen madre

y que Eloísa tiene que cambiar de estrategia?

No, no, no.

En que dos años, no son 25.

Y eso si acaso realmente fueron dos años,

porque, así, ¿tiempo efectivo qué habrán sido?

¿Como cuatro meses en total?

A ver, ¿cuántas veces se habrán visto en una semana?

Dos, tres...

Y, además, digo, por muy poquito tiempo.

¿Y luego dormir juntos en la misma cama?

No, pues solamente que se hubieran ido de viaje.

- Piénsalo. - No, no. Prefiero no.

Las imágenes me torturan.

Renata: No, no, pero... pérate.

Nuestra Einstein tiene un punto, tiene razón con los cálculos.

Lo que a este hombre le ponía, realmente, era que tú no te

enteraras.

Exactamente.

Porque tener una relación escondida es muy emocionante.

¿No? Claro.

Pero en el momento

en que entra la cotidianidad,

- todo se desmorona. - Renata: Traducción.

Se abre la cortina

y ese hombre no se le vuelve a parar ni con viejas.

- Leticia ríe - Renata: La cocina.

Qué fina.

Lety...

No puedo dejar de pensar

si hubiera podido hacer algo para evitarlo.

No.

No, Elo. Que Octavio te haya engañado,

tiene que ver con él.

Con sus inseguridades, con sus miedos.

No tiene nada que ver contigo.

Es más...

yo estoy muy segura que, pronto,

más rápido de lo que crees, se va a dar cuenta de que es una

idiota

- por haberte perdido. - Renata: Bueno,

y en lo que podemos celebrar en grande, aquí hay tequila,

- también mezcal, ¿eh? - Leticia ríe

Leticia: Mira, ya está borracha.

Bueno, salud por el pitoflácido de Octavio

y por doña Carmela,

viuda de Obregón.

- ¡Fondo! - No, ¿qué fondo?

¡Claro!

Perdiste la sensatez ante una mujer de 30 y tantos

que te hace creer que eres joven otra vez.

No te preocupes.

No eres el primero en caer en esa tentación.

Por supuesto, tampoco serás el último.

Mi relación con Gabriela no es superficial.

Y sí estoy pensando en una relación seria.

Obviamente, ya sé que no es...

algo que puedas entender

y menos que lo aceptes,

pero sí quería ser honrado y sincero contigo.

Yo también.

No vas a ser una vida al lado de esa mujer.

- ¿Es que crees...? - No serán más que unos años.

¿Qué? ¿Crees que no lo sé?

Ya sé que ella en algún momento se va aburrir,

porque no le siga el ritmo o porque no le puedo cumplir sus

sueños.

¿A qué te refieres con eso?

¿Una familia? ¿Hijos?

Eso es algo que ya tuviste y ya viviste.

Sé que en algún momento se va a terminar,

pero quiero vivirlo hasta donde se pueda.

Estás equivocado.

Ella no se va aburrir.

El que se va aburrir eres tú.

La reacción de Eloísa estuvo fuera de proporción.

Correrte fue una tontería,

pero se va a calmar

y lo va a entender.

Yo confío

que tú hagas todo lo que esté a tu alcance

para recuperar tu matrimonio.

Si es así...

seré tu gran aliada.

Si no...

tu peor enemiga por echarle a perder la vida a mi hija.

Con permiso.

Carmela se aleja

puerta se abre

Norma: Ay, eh...

Disculpe, licenciado,

pero ya lo están esperando en la sala de juntas.

Gracias, Norma.

¿De qué se trata esta junta de emergencia?

Nicolás.

¿Pasó algo con Enrique?

Gabriela: No.

Ismael Serrano se quitó la vida.

Ayer.

Se aventó de un puente.

Y un pinche periodista está escribiendo un reportaje,

diciendo que es culpa de la empresa y de mi papá, cabrón.

¿Qué periodista?

El periodista de Objetivo Uno estuvo en mi oficina.

Fue él quien me dio la noticia.

Por cierto, se va a poner en contacto contigo

porque sabe que tú manejaste el asunto desde el principio.

Okay.

Bueno, calma, ningún periodista nos va a intimidar, ¿sí?

Así que yo me ocupo de todo.

¿Cómo?

- Tú no te preocupes por eso. - No, es que sí me preocupo.

Me gustaría saber cómo lo vas a manejar.

¿Qué? ¿Dudas de mi criterio?

¿El criterio de un güey que llevó a un tipo al suicidio?

Está difícil, ¿no?

Todas y cada una de las decisiones

fueron avaladas por tu papá, Nicolás.

Todas.

Nicolás, entiendo que estés preocupado con todo este asunto,

pero la decisión de quitarse la vida

fue únicamente de Serrano.

¿Sí?

Sé que es un hecho lamentable,

pero el único responsable es él.

Y eso es lo que le vamos a decir al periodista.

- Sí. - Nicolás: No.

No, mejor tú encárgate de tu bufete y de ti mismo

y Gabriela y yo nos encargamos de la empresa.

Nos juntamos el domingo y te digo lo que pienso

que creo que debemos hacer.

¿Comemos en tu departamento, por algún lugar cerca?

¿Perdón?

¿Qué significa que me ocupe de mi bufete?

Que mi papá no puede pagar por los errores de tu mal manejo.

Es así de simple.

Yo, como su hijo, estoy en la obligación de velar por sus

intereses.

¿Qué piensa Enrique?

Prefiero hablar con él.

Salió de viaje esta mañana y me dejó a cargo.

Estás hablando con el nuevo representante legal del grupo.

Nico...

el licenciado Hidalgo lleva arreglando los asuntos de tu

papá por más de 20 años.

Y ya está grande, igual que mi papá.

Y sin embargo, siguen resolviendo los pedos,

como se hacía cuando tenían nuestra edad.

Octavio: Cancélame todo por hoy, Norma. Por favor.

Renata: El hijo de Villalobos le estaba tratando

de bajar la bicicleta a Octavio.

Es por eso que él la montó, para que no se la quitaran.

Entonces ahí fue cuando llegaste al departamento

y los encontraste quemando calorías.

Leticia: Ay, Renata, ¿es en serio?

A ver... No lo estoy diciendo por molestarla,

sino porque, ahora, a quien le van a pedalear la bicicleta

va a ser a Octavio.

Entonces, ahora no solo soy un par de zapatos viejos,

sino una bicicleta que Octavio dejó ahí para que se oxidara.

No, y que jura que nunca más nadie en la vida te va a querer

tocar.

¡Pinche pendejo!

Leticia: Ya basta de metáforas, ¿no?

Ni eres una bicicleta oxidada, ni eres unos zapatos viejos,

eres una mujer.

Renata: Y que, cuando regrese,

te vea feliz, extasiada.

Esa es la mejor venganza

que se le puede hacer a alguien que te hizo daño.

Que te lo digo yo.

Salud.

- Leticia: Salud. - Salud.

Salud.

Si le hubiera dicho lo del suicidio antes,

le hubiera sacado más información.

A parte, ella tiene algo con el licenciado este, Hidalgo.

¿Sí?

Sí, estoy buscando a la señorita o señora Sofía Salamanca.

Oye, me tengo que ir a negociar tu reportaje.

Pablo Casas, de la revista Objetivo Uno.

¿Quién es Sofía?

Sí, por supuesto. Aquí espero.

No se preocupe.

Trabajó en la embotelladora de Villalobos hace diez años.

Le puso la denuncia a Ismael Serrano de acoso sexual.

Ismael ya la había contactado,

pero al final no pudo hablar con ella.

Me lo dejó en la carpeta. ¿Sí?

¿El lunes?

Perfecto, perfecto. ¿A qué hora?

Sí, sí. Ahí estaré.

Gabriela sabía que Ismael Serrano iba a estar ahí.

Y no le sorprendió que yo fuera a la boda.

Hay alguien en la revista que está coludido.

Güey, me tengo que ir. Tengo que ir saliendo, ¿eh?

música melancólica

bullicio urbano

Aquí. Yo lo había puesto por aquí.

Güey, ¿no viste mi celular?

Busca en el sillón, ahí te quedaste dormida anoche.

Ay, aquí está.

¿Qué crees?

¿Qué?

Hay un mensaje de Pablo preguntando por ti.

Estoy enterrando mi matrimonio, Ren.

No me interesa.

Bueno, pero no le vayas a contestar eso.

Obviamente no.

Es solamente una prueba de que allá afuera

hay una persona pensando en ti,

en lo que tú terminas todo esto del velorio,

y nada más.

¿Todo bien con Bernardo?

Nada, nada más le dije que me voy a quedar otro día aquí

y que mañana nos vemos en la casa.

Gracias.

Gracias otra vez a las dos.

Oye, amiga, ¿tú crees que hubiera sido mejor

no saber quién era la mujer?

Digo, si Octavio hubiera cumplido

lo que prometió de dejarla,

¿hubieras preferido no saber?

¿o mejor sí?

¿Crees que Bernardo te puso los cuernos?

Porque, si es así, tenemos que crear un club.

No sé. A ciencia cierta no sé si me puso los cuernos o no.

Y ese es el problema.

Pues, ahora que me di cuenta que Bernardo es capaz de guardar un

secreto

como el de Octavio durante dos años,

sin que yo sospechara absolutamente nada...

Te cagaste.

- Pues sí. - Eloísa: A ver...

Bernardo jamás te haría daño, Lety.

Renata: Yo estoy de acuerdo, porque...

su matrimonio siempre ha sido perfecto, amoroso...

Hasta daban hueva, amiga.

No. Bueno, no siempre ha sido perfecto. Ustedes se acuerdan.

Cuando estuvimos pasando por el tratamiento de fertilidad,

pues...

- Sí. - Fue un momento muy difícil.

Yo estaba...

- Pues muy mal. - Renata: Por supuesto.

Cuando estabas como psicótica y después te ponías a llorar.

¿Cómo olvidarlo? Pero...

Eso fue por las hormonas.

Renata: Pues sí.

¿Apoco crees que, en esa época,

Bernardo tuvo que ver con alguien?

Te juro que, si me lo hubieras preguntado hace unos días,

te hubiera dicho, con toda certeza que no.

Que claro que no.

Pero ahora... no sé.

Yo creo que lo que tú necesitas es desayunar.

- Porque, aparte, anoche... - Sí.

...ni siquiera cenaste, así que vamos a la cocina.

Eloísa: Ahora las alcanzo. Vayan.

Lety...

Si Octavio hubiera dejado a esa mujer,

hubiera preferido no saber.

Okay.

Ya las alcanzo.

música emotiva

Pablo: Joven promesa del arte, señorita Eloísa Obregón,

declarada ganadora del concurso Futuros Talentos.

El artículo está en el número 146 con una foto.

Debió de ser alumna de la Facultad de Artes.

Sí, sí. Como le decía, me gustaría saber quién es el

comprador.

En el artículo dice que hubo un comprador,

pero no da detalles de quién fue.

Hace nada, yo era la señorita Obregón en la universidad.

Qué rápido pasa una mujer de ser niña a señorita.

Y de ahí a señora, a señora de...

Y las que tienen hijos, a mamá de...

No todas las que tienen hijos.

Aunque estés distanciada de Zoe, sigues siendo su mamá.

Pues yo no creo que ella opine lo mismo si se lo preguntas.

Yo creo que lo único bueno de que Zoe me odie

es que nunca tuve que ser la mamita de nadie en la escuela.

Yo sí.

Y siempre seré mamá.

Pero ahora que mis hijos son adultos y ya no soy la señora de

nadie...

¿qué soy?

Una mujer y con eso es suficiente.

Sí, pero eso suena muy aterrador.

Bueno, pero los cambios son aterradores.

¿Saben cómo me siento? Como...

Como en una avioneta a mitad del cielo

con la puerta abierta y tengo que lanzarme al vacío

confiando en que se abra mi paracaídas.

Pero no tengo la menor idea si se va a abrir.

Ay no, por favor. Otra metáfora.

Ay no, por favor. ríe Es que ya...

Sí saben que es lo opuesto a una metáfora, ¿verdad?

música tensa

- Octavio: Perdón. - No pasa nada.

Octavio: Perdón, no sé qué me pasa.

- No pasa nada. - Octavio: ...ta madre.

- Ay. - Perdón.

Amor, a ver...

En las últimas 36 horas

pasaron muchísimas cosas. Traes mil.

Las cosas en la cabeza. Eso es lo que pasa, ¿okay?

Pues sí, en parte sí.

Pero también me caga ese cabrón de Nicolás. También es su culpa.

A ver, él está...

preocupado por lo de Serrano, igual que tú.

No te lo tomes personal.

¿No lo tomo personal?

Ese cabrón te desnuda con la mirada y, claro, como ya sabe lo

que hay,

pues no se tiene que imaginar nada.

¿Sabes qué? Estás insoportable, mejor me voy a bañar.

Perdón, perdón.

Pero no debiste acostarte con tu jefe.

No era mi jefe.

Y no sé si te acuerdas, pero tú y yo no estábamos juntos

porque decidiste irte con tu esposa.

Bueno, pues ahora sí lo es.

Y te recuerdo que dejé a mi esposa para quedarme contigo.

Por eso no va a pasar nada entre él y yo,

más que una relación laboral que puedo manejar.

Te pido que confíes en mí y que me dejes manejarlo a mi manera,

¿sí?

¿Mmm?

No y que ni se le ocurra ir al bufete, porque te lo juro que la

mato, Tomás.

Es que, no mames, todavía yo contándole de mis papás el día

del bar.

Con razón se puso así.

No lo puedo creer.

Ven.

Ay, no... Tomás, no.

- ¿Qué? ¿Te duelen? - Sí, muchísimo.

Pero, ¿te duele de...

doctor, o...?

No, no seas tonto. Seguramente estoy ovulando.

No, pues... Puedo usar condón, ¿no?

No. Ahorita no tengo ganas.

- Matilde: Hola, abu. - Hola.

Matilde: ¿Cómo estás?

- Que lindo verte. - Igual.

- Hola. Mucho gusto. - Ella es Alana, mi amiga.

Carmela: Mucho gusto. Mira nada más todo el porte de bailarina.

- Gracias. - Siéntense, siéntense.

Muy bien, cuéntame.

Ganaste la mención honorífica

en la audición de ballet, ¿verdad?

Sí, me ofrecieron una beca en Juilliard y en París.

Bueno, qué maravilla.

No... Se van a pelear todos por ti.

Ay... En las dos escuelas he estado en distintos programas de

verano.

También he estado en distintas competencias.

Muy bien, muchas felicidades.

Mati, siéntate bien, derechita, como tu amiga.

Eso.

- Carmela: Rosy. - ¿Le sirvo de cenar, señora?

No, a mí no,

¿pero qué se les ofrece a ustedes?

Yo no ceno, muchas gracias. Eh...

¿Te podría encargar un tecito? Muchas gracias.

Yo... Yo también un té, por favor. Gracias, Rosy.

Muy bien. Está bien que aprendas de tu amiga.

Yo las voy a dejar,

porque yo estoy un poquito cansada por el viaje.

Pero estás en tu casa, ¿eh, mi amor?

- Muchas gracias. - Muchas felicidades.

- Gracias. - Me voy a llevar mi tecito.

- Descansa, te quiero. - Sí, mi amor. Yo también.

Chao.

Carmela se aleja

¿Neta no tienes hambre?

No.

Yo me podría comer una hamburguesa con papas ahorita.

- ¿Qué tanto haces, eh? - Nada, mandando unos mails.

¿Quieres algo de tomar?

No, gracias.

No, esto ya.

Antonia: Pero...

Javier, ¿tú te bañas con ajo o qué pedo?

Apestas siempre.

Para tu información, el ajo es un antibiótico natural.

Por eso, así como me ves, no me enfermo.

¡Qué asco!

- ¿Qué? - Me urge que ya te den trabajo

en el bufete y te vayas de aquí. Ya no lo soporto.

¿Ahora que le dijiste?

Güey, no sé cómo aguantas su pinche humor siempre.

Ya te pedí que, por favor, no te peles con ella, cabrón.

Así empiezan, ¿eh?

Toni, ¿quieres que te lleve algo?

Antonia: Sí, amor. Ven.

Ay, mamá.

No soy una bebé como para que estés averiguando si voy a cenar

o no.

Sí, sí, ya me voy a sentar con la abuela.

Sí, mañana llego... llego por la noche, ¿okay?

Bye. Bye.

chilla emocionada

Si mi abuela nos viera, se muere.

¡Oh!

¡Oh!

Hace como dos años que... que no me como una hamburguesa.

¿Neta?

No sé, como que siento muchísima culpa.

¡No! ¿Por qué culpable? Pues si no te la vas a comer.

¿Y cómo la voy a vomitar?

No, te la vas a meter a la boca,

la masticas y antes de tragarla la escupes.

- ¿Neta? - Neta.

No, pero, a ver... Lo de comer y vomitar lo estaba llevando bien.

Pero con esto no funciona.

Tiene muchísima grasa y muchas calorías.

- Sí, es cierto. - Yo sé lo que te digo.

Okay.

Mira.

Mmm...

Ujú.

¿Mmm?

música tensa

Si te concentras,

es como si verdad te la estuvieras comiendo.

Ya, ya, ya.

gimen

Está buena, ¿no?

Sí.

Gabriela: Otra cosa que creo que es importante es esto,

que es el informe que se hizo de Serrano

como empleado después de la queja.

Creo que no podemos dejarlo fuera.

¿No?

ríe ¿Me estás escuchando?

Perdón, es que... Pues es difícil prestar atención frente

a una mujer tan bonita.

Voy recogiendo.

¿Cafecito?

Mejor un whisky, ¿no?

Estamos trabajando.

Sigo pensando

que Octavio debería de hacerse cargo del periodista

con el artículo de Serrano.

- Me parece importante. - tocan a la puerta

Gabriela: ¿Puedes abrir, por fa?

tocan a la puerta

- Octavio: ¿Cómo estás, Nicolás? - Octavio, ¿qué haces aquí?

Octavio: ¿Todo bien?

Todo bien, todo bien.

Gabriela,

¿cómo estás?

Tengo que hablar contigo.

¿Cómo sabías que estaba aquí?

Lo comentaste en la junta del viernes.

Se trata de algo importante.

Pues va a tener que esperar a mañana.

Por ahora estoy trabajando con Gabriela.

Guau.

Creo que mejor me voy.

No, Nico. Por favor, espera.

Nicolás: Te veo mañana en el despacho.

No mames, Octavio.

O sea, ¿vienes a ver si me cachas

o a asegurarte de que me quede sin trabajo?

Porque ahora sí te firmo, me van a correr.

No digas tonterías.

Únicamente vine a garantizarte que ese cabrón no te corra.

Octavio resopla

puerta se abre

¡Nicolás!

- alarma de auto se desactiva - Ey...

Oye, no sé qué insinuaste allá arriba,

pero mi relación con Gabriela es estrictamente laboral.

Obviamente tenemos una relación de amistad

por los años que llevamos trabajando juntos,

pero vine por ti.

Tú no puedes estar ahí en su departamento un fin de semana

y mucho menos bebiendo.

Ella se puede sentir presionada. ¿Sabes cómo se llama eso?

Hostigamiento sexual.

¿Hostigamiento sexual?

- Sí. - ¿De qué hablas?

Para tu conocimiento, Gabriela y yo ya tuvimos relaciones

y fue consensual. De hecho, iniciativa de ella.

Bueno, pero, entonces, eso te pone en una situación todavía

más grave.

Tú eres su jefe

y ella es tu empleada subordinada.

La dejas en una situación muy delicada.

Gabriela hoy se mata por su empresa, ¿pero mañana?

La vida da muchas vueltas, Nicolás.

Yo soy el abogado de tu papá

y el tuyo.

Piensa en ello, ¿sí?

puerta se abre

puerta se cierra

- motor se enciende - alarma de auto se desactiva

música tensa

música tensa incrementa

Gabriela gime

- ¿Seis páginas? - Karen ríe

Eso, ¡chinga!

Eso, ¡bien! Bien.

Por eso vine a decírtelo personalmente.

Quería verte la cara.

Le dije a los directivos de la revista

que la bomba que estás escribiendo está cabrona.

Muy cabrona.

Y mientras más escarbo, más mierda saco.

Lo del Ismael es sólo una parte.

- Okay. - ¿Cuándo lo publicamos?

Un mes. Alcanzamos, ¿no?

- Llegamos. - Mmm.

Me avisa si necesitas algo.

Bien, bien, bien, bien, bien.

Bien, carajo.

Sólo porque eres mi jefa, ¿eh? Si no, te pido matrimonio.

No la cagues, ¿eh? En un mes.

Por supuesto que no.

exhala y susurra Bien, carajo. Bien.

notificación telefónica

música dramática

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