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Original subtitles

respiración agitada

golpean a la puerta

agua cae en la regadera

Octavio carraspea

agua cae en la regadera

- Octavio: ¿Amor? - Gabriela: ¿Eu?

¿Quién te hizo estas fotos?

Un güey.

Chispas, o no me acuerdo cómo se llama.

¿Un hombre?

¿Es en serio?

- ¿Que no te gustan? - No.

No me gusta que poses desnuda delante de ningún cabrón,

que ahora seguro se está haciendo películas sobre ti.

Amor, es un trabajo artístico y Chispas fue muy profesional.

Sí, muy profesional. Seguro.

Ay, bueno. Si no te gustan, me las quedo yo y ya.

No, es que no me gusta que andes desnuda

delante de ningún cabrón, güey.

O sea, amor...

No quiero que andes desnuda delante de nadie.

- ¿No? - ¿Me entiendes?

Solo conmigo.

Te quiero para mí.

música sensual

perro ladra

Me encantó ir a esa cabaña contigo, Eloísa.

solloza

Eloísa: ...porque si compruebo que Octavio tiene otra mujer...

¿Qué hago?

Eloísa solloza

¿Meter nuestros 25 años de matrimonio

en una de estas cajas?

¿Archivarlos al fondo como...?

¿Como si fueran papeles viejos?

Nada puede ser más importante para Octavio que...

que lo que hemos construido juntos.

Octavio: Fue un gran error.

Por eso estoy aquí.

Eloísa: No es lógico que Octavio tenga otra mujer.

Prométeme que se terminó.

Te lo prometo.

Eloísa llora

Renata: Vi perfectamente a Octavio besar a la otra vieja.

Octavio: Amor...

¿Salimos a cenar algo?

Eloísa: ¿Rentaste esta cabaña para venir con otra mujer?

¿Es la misma mujer con la que estuviste en Monterrey?

¡Contéstame!

Octavio: Hoy fui a verla...

para decirle que no me busque más.

Eloísa: ¿La amas?

¿Te enamoraste de esa mujer?

Octavio: Fue un gran error.

Eloísa: Para luchar en un matrimonio se necesitan dos.

Octavio: Y por eso estoy aquí.

Esta es una mujer exitosa, independiente económicamente.

Se siente con derechos.

Dime

qué es lo que está pasando,

si en algo te he fallado,

si fue la primavera

lo que se me ha escapado.

¿Acaso en estos brazos no te has acomodado?

No encuentro la razón del por qué me has suplantado,

¿o es que sepultaste nuestro amor?

Dime si soy la responsable

del tiempo transcurrido.

¿No tengo el pecho erguido?

¿Ya no estoy tan deseable?

Tal vez no he procurado

hacer cosas extrañas,

tenderte algunas mañas,

pero en ni un momento

he dejado de adorarte.

Dime

qué es lo que está pasando...

Gabriela: No te vayas.

- ríe No. - Amor...

...si es que te olvidaste

que yo fui aquella flor

que muchas primaveras

tanta vida

te dio.

- Rocha, vamos. - Venga, patrón.

- Aquí tengo el carro. - Gracias.

Oiga, patrón, ¿qué cree?

Vino la señora y justo la vi en la entrada

y yo no supe que hacer,

me quedé en blanco. Traía un sobre.

¿Qué...? ¿Qué señora?

La señora Eloísa, patrón.

- ¿Cómo? - Sí.

- ¿Aquí? - Sí, patrón.

- Yo... - Pero, ¿cómo supo?

¿Qué dijo? ¿Qué te dijo?

- Vamos. - Nada, señor. No me dijo nada.

Yo le juro que no sabía qué hacer, me quedé congelado. Ahí

está el carro. Venga.

- ¿Un sobre? - Sí.

vibra el teléfono

¿Ya tan rápido me extrañas?

Octavio: ¿Cómo se llama el fotógrafo?

¿Qué?

El fotógrafo del estudio. ¿Cómo se llama?

Gabriela: ¿Otra vez con eso, Octavio? No sé.

Espera.

¿Es él?

¿Por qué tienes esa foto? ¿Quién es o qué?

Octavio: Es mi hijo, carajo.

Fue Eloísa quien dejó las fotos.

No, no. Octavio, esto no fue intencional, ¿eh?

Yo ni siquiera sabía que tu hijo era fotógrafo.

Llegué a él por un anuncio que vi en redes sociales. No...

¿Me crees?

Te tengo que colgar. Luego te hablo.

Eloísa: ¿Qué les vas a corregir?

La chava se ve perfecta.

Bueno, mejor dicho, es perfecta, está preciosa.

Y esas tales fotos, ¿como para qué se las hace la gente?

Pues ella...

Es un regalo de aniversario para su novio de dos años.

voz en eco Para su novio de dos años.

voz distante Para su novio de dos años.

suena el teléfono

Hola, Carmela. ¿Qué tal el vuelo?

Carmela: ¿Qué pasó, Octavio?

Eloísa quedó de pasar por mí al aeropuerto. No la veo.

¿No fue por ti?

Es lo que te acabo de decir, Octavio.

exhala

Ya sabe ella que no me gusta irme en taxis.

Le mandé un mensaje incluso

que estaba en tiempo el vuelo desde Bogotá.

Pues no sé, seguro... No sé, algo sucedió. Eh...

¿Quieres que te envíe a Rocha?

Gracias, Octavio. No, de verdad.

Mira, me voy en taxi.

Dile a Eloísa que estoy preocupada.

Que si me llama, por favor.

Adiós.

suena el teléfono

- ¿Bueno? - Antonia: Sam,

¿sabes dónde está mi mamá?

No, justo te iba a hablar para lo mismo. No contesta su cel.

No, pues es que a mí también me marcó hace rato

para ver si mi papá estaba aquí en el despacho,

que porque le había llegado una alarma del reloj de mi papá,

que le había subido la frecuencia cardíaca.

¿Mi papá estaba ahí?

No, pero me dijo que igual fue al club

y que la iba a llamar y pues, la verdad, a mí se me olvidó.

Y ahorita que me acordé, les estoy marque y marque y ninguno

me contesta.

Yo le encargué que fuera a dejar unas cosas camino a recoger a mi

abuela,

pero no llegó.

¿Cómo sabes eso?

Pues la abuela me habló furiosa.

Hombre: Chispas, seis y media en punto mañana, ¿okay?

Sí.

Porque, aparte, mi mamá no le contesta.

Está muy raro, Toni.

Mi mamá nos contesta hasta en la regadera si se trata de

nosotros.

A ver, ¿a qué hora vas a la casa?

Quedé con Mati que iba a ir por ella al ballet, así que... Ya.

Pues sí, ya yo también voy para allá. Ahí te veo. Bye.

suena el teléfono

escribe en el teclado

Buenas tardes.

Buenas tardes, caballero. Dígame.

Me llamaron para que reconociera un cuerpo.

Al parecer, la persona no tenía identificación, pero...

pero tenía mi contacto. Soy Pablo Casas.

Hombre: ¿Quiere acompañarme, por favor?

Por aquí.

bullicio urbano

puerta se cierra

Ojalá pueda usted reconocer al cadáver para, de esa manera,

dar aviso a los familiares.

Espere, espere. ¿Cómo murió?

Suicidio.

música dramática

Octavio: ¿Eloísa?

¿Está usted listo?

Octavio: Eloísa.

Eloísa.

¡Eloísa! Eloísa.

exhala

Chingada madre.

Te busqué por toda la casa.

- Al verte así pensé que... - ¿Qué?

¿Pensaste que me iba a morir por ti?

La que murió fue la tonta crédula con la que estabas

casado.

Estás tomada. Anda.

No estoy borracha.

Y salte de aquí.

No, primero déjame explicarte. ¿Sí?

Salte, que voy a vestirme y no quiero que me veas.

Como si no te hubiera visto mil veces antes.

Sí, pero esta vez me sentiría vista por un extraño.

Que te vayas, te digo.

música tensa

Teresa solloza

Ismael... No.

¿Por qué?

bullicio urbano

Teresa: Se arrojó de un puente.

De un puente.

El oficial que estaba ahí dice que la gente trató de detenerlo.

Que le gritaban que no lo hiciera.

Pero él...

Teresa llora

¿Cuándo fue la última vez que habló con él?

Hace tres días.

Él estaba muy tranquilo.

Me dijo que ya iba a dejar de pelear

y que nos iban a dejar en paz.

Yo hasta pensé que podíamos arreglar nuestro matrimonio,

pero lo que yo no sabía es que él ya se había decidido a quitar

la vida.

Él se sentía muy culpable

de todo el dolor que les ocasionó

a ti y a sus hijos.

Cuando se hizo público lo de esa tal Sofía...

fue muy duro.

Pero yo no me separé de él porque fuera un acosador

sexual...

sino porque me fue infiel.

Por eso estoy escribiendo mi artículo,

porque yo quiero limpiar su nombre.

Escriba todo lo que vivimos.

Cómo molestaban a mis hijos en la escuela,

diciendo que su padre era un violador,

cómo me hablaban para acosarme

y me dejaban notas y amenazas debajo de la puerta.

Nos tuvimos que cambiar de colonia.

Teresa,

la muerte de Ismael Serrano

no pasará desapercibida.

Se lo prometo.

Usted fue el único que lo escuchó, ¿sabe?

El único que estuvo dispuesto a ayudar a limpiar su nombre.

- Y yo se lo agradezco. - No.

El mundo tiene que conocer la verdadera historia

de Ismael Serrano.

Sí.

Y lo que hizo el abogado ese.

Cómo se aprovechó de algo que había pasado hace diez años

y lo convirtió en un escándalo

para correr a Ismael y que no armara el sindicato.

¿Hubo un abogado implícito?

Es el que le lleva todo a Villalobos.

Ese cabrón es el responsable

de que yo me haya quedado sin marido

y que mis hijos se hayan quedado sin padre.

¿Se acuerda de cómo se llama?

Hidalgo. Octavio Hidalgo.

Quité las sábanas para no sentir tu olor.

No tuve fuerza para terminar tus maletas.

¿Hace cuánto planeaste esto?

Eloísa: ¿Planear qué?

Ir a confrontar a Gabriela.

Me estuviste espiando.

O sea, ¿qué pretendías?

¿Irrumpir en su departamento

para exigirle que me dejara en paz?

Estaba platicando con ella para dejar las cosas claras,

- por el amor de Dios. - Sí, sí.

Debe de haber mucho que aclarar

después de dos años con ella.

Me enteré por Samuel.

- ¿Samuel sabía que...? - No, no.

¿Que la mujer a la que le hizo las fotos es amante de su papá?

No, no.

Ni la peor de sus pesadillas podría imaginarse algo como eso.

La verdad es solo lo que la mente está dispuesta a aceptar.

Esa frase que sueles decir,

nunca había tenido tanto significado como hoy.

El día que finalmente me pregunto

hasta dónde estoy dispuesta a aceptar.

Esa mujer le dijo a tu hijo que las fotos eran para su novio

por dos años de aniversario.

- Eloísa... - No, no.

No fui a confrontarla

para decirle que dejara a mi marido. No.

Sino a preguntarle por qué carajos

se estaba metiendo con mis hijos.

Todo, todo me esperaba, menos encontrarte ahí.

Gabriela supo del estudio por las redes.

Ella no sabía quién era Samuel.

Sí, sí. No te atrevas a defenderla

después de lo que vienes de hacer con ella.

Estaba platicando. Te prometo que estaba...

Sí, sí, sí. Quemaste 103 calorías.

Me llegó la notificación después de que me preocupé

porque tu frecuencia cardíaca estaba demasiado alta.

Te hablé al celular y no contestaste

porque estabas en la cama con esa mujer.

Dos años en que no sospechaba nada.

¿Sabes qué no logro entender?

¿Qué pretendías?

¿Para qué engañarme diciéndome que lo tuyo con ella se había

terminado y...

y seguir conmigo?

¿Por qué no simplemente irte

y dejarme?

Eso hubiera sido mucho menos cruel.

Estaba dispuesto a luchar.

De verdad.

Pensé que teníamos una oportunidad.

Sí, sí. Pues entonces luchaste nada más cinco días y te diste

por vencido.

- No entiendes. - ¿No entiendo?

He sido la mejor esposa y madre posible.

He puesto por encima de todo, inclusive de mí misma, a esta

familia.

A nuestra familia.

Te entregué 25 años.

Y he sido el mejor esposo y el mejor padre durante todo este

tiempo.

No eres la única que ha estado aquí sacrificándose.

Yo también pasé los mismos 25 años partiéndome la madre

para sacar adelante a mis tres hijos y a este hogar. ¿O alguna

vez les fallé?

Le fallaste como hombre a una mujer.

Y nada de lo que haces por esta familia

te da derecho a herirme como lo hiciste.

Yo nunca te quise herir, Eloísa.

Ah, ¿y entonces qué quieres?

Ser feliz.

Ser feliz ahora que tenemos tiempo.

Tú y yo no somos felices desde hace años. Admítelo.

No, no, no. No hables por mí.

Está bien.

Creo que será mejor que me vaya.

De momento me iré a un hotel unos días y... tose

Creo que necesitamos tiempo para pensar.

¿Qué necesitas pensar?

¿Si tienes el valor para irte con una chavita a la que le

doblas la edad

o si quieres regresar conmigo?

Después de todos estos años

me merezco mucho más que tu derrota, Octavio.

Empaca tus cosas y vete de aquí.

Porque, a diferencia tuya,

yo no tengo nada que pensar.

automóvil acercándose

puerta se abre

Samuel: A ver... Pero...

- ¿Ya checaron? - Antonia: La ubicación...

- Entra directo a buzón. - Matilde: No.

Si no, por lo menos vuélvele a marcar.

Mamá. ¿Estás bien?

¿Qué pasó? ¿Y mi papá?

Está arriba.

¿Por qué ninguno contesta las llamadas?

¿Los llamaste?

No sabía que te ibas de viaje.

¿Cuánto tiempo te vas esta vez? ¿Un mes?

Platica con ellos.

Siéntanse, por favor.

exhala

Hijos...

Me voy a un hotel.

¿Qué? ¿A un...? ¿Por qué?

Verán...

su mamá y yo...

pues tenemos algunos problemas y...

y quiere que nos tomemos un tiempo.

¿Yo quiero que nos tomemos un tiempo?

Eloísa, por favor.

Eloísa: Habla con ellos.

No son unos niños. Y no les mientas. A ellos no.

Bueno, papá, ya dinos de lo que está pasando.

¿Qué le hiciste?

¿Tienes otra mujer?

Es eso, ¿verdad?

Tienes a otra.

¿Ven que no estaba loca?

- ¡Se los dije! - ¡Cállate!

Es con la que te caché el otro día hablando en la cocina.

Una abogada de la empresa. ¡Di la verdad!

¡Ya, Matilde! Estás empeorando las cosas, ya.

Y tú lo sospechabas.

Por eso es que trataste de revisarle el reloj a mi papá.

Por eso es que se pelearon en Malinalco.

Porque... Porque lo descubriste.

Por eso regresaron antes.

Bueno, eh... Creo que es mejor

que todo esto lo hablemos en otro momento, ¿sí?

Con más calma. Yo me voy.

- ¡Eres un mentiroso! - Mati, Mati, Espe...

Te odio.

No, papá. Espérate, espérate, papá.

¿Te está dejando por otra mujer?

Dime si es cierto, porque si es cierto, soy capaz de...

¡Hijo! No vamos a platicar de eso.

Lo único que necesito que sepas es que...

Pues, yo no quería que pasara esto.

No tiene solución.

Lo siento.

- Octavio: Gracias. - Rocha: Sí, señor.

Antonia: Papá.

- Por favor no, no te vayas. - Ahorita no, amor.

Ahorita no, por favor. ¿Sí?

Nada puede ser tan malo como para que te vayas de la casa.

Siento mucho todo esto.

Entonces...

es verdad.

Sí hay otra mujer.

Yo necesito que ahora tú estés tranquila...

y que estás fuerte ahí adentro, ¿sí?

Por favor.

¿Y adónde vas?

¿Ya te vas con ella?

No, no, amor.

No, claro que no, por favor. Ahora...

No sé.

Iré a un hotel cerca del despacho y...

cuando sepa dónde me quedo te aviso, ¿sí?

Sí, está bien.

Platicamos mañana.

Ahorita tu mamá quiere que me vaya de casa y...

y yo no quiero que discutamos más.

Todo va a estar bien. ¿Sí?

Antonia solloza

Te amo.

- Te amo. - Yo también.

Ándale, va.

Hija...

Por favor, abre. Tenemos que platicar.

Matilde: ¡Que no!

Eres una mentirosa como él.

¡Dijiste que no se iban a separar y era mentira!

Yo no sabía que esto iba a pasar.

Y tampoco hubiera querido que pasara.

Independientemente de todo, tu papá y yo los amamos.

¡Me da igual si nos aman o no!

Déjame entrar, por favor.

¡Que no, mamá! ¡Que no!

Voy a hacer tarea y me voy a dormir temprano.

Pero tienes que cenar.

¿Que no entiendes?

¡Déjame!

Está bien, está bien.

Te amo, hija.

Lo corriste de la casa.

De su casa.

Él no se fue por gusto, ¿eh?

Se fue porque tú lo quisiste, mamá.

¿Neta lo estás defendiendo?

Alguien lo tiene que hacer, ¿no?

Tú claramente no porque lo odias y Matilde es una egoísta.

Y tú lo admiras tanto

que te vale madre que le haya pintado el cuerno a mi mamá.

A ver, ya tranquilos.

Yo no puedo estar con él sabiendo que me mintió.

Y le perdí toda la confianza.

Claro. Entonces, es mejor destrozar a la familia

que darle una oportunidad a mi papá y perdonarlo.

Yo no voy a discutir estas cosas contigo

porque son asunto entre tu papá y yo como pareja.

Pero no es algo que se pueda solucionar.

Lo siento mucho.

Guau, mamá.

Ya, deja que haga su berrinche.

Igual, nada va a bajar a mi papá del pedestal en el que lo tiene.

¿Qué haces?

Estoy consiguiendo un reemplazo en el estudio para mañana.

- ¿Un reemplazo? - Sí, tenemos un viaje.

Salimos de la ciudad y regresamos el domingo, pero...

como están las cosas, yo no me puedo ir.

No, no, no, no, no. Tú te vas a ir a tu viaje.

Samuel: A ver, Ma, tranquila.

En el estudio, yo soy básicamente, completamente

reemplazable.

A ver... En primer lugar, no hables así de ti.

Y en segundo lugar, aquí nadie se murió y no es ninguna

emergencia.

¿Estás segura? Porque si me necesitas

- nada más tengo que marcar... - Lo que yo necesito...

Es que tú hagas tu vida normal.

Y no vas a cancelar tu viaje.

Okay, gracias.

- Perdóname, hijo. - Mamá...

No me pidas perdón, ¿okay?

No tengo nada por qué perdonarte.

Todo va a estar bien.

Sí.

Oye, Ma, y perdón que te diga esto ahorita,

pero es que me están presionando y...

¿Si pudiste entregar las fotos, las que te encargué?

¿Las de Gabriela... Gabriela Esquivel?

Sí.

Gracias, Ma, en serio.

No sé cómo le haces para nunca defraudarnos.

Te amo.

Ni se te ocurra hablarle, ¿eh?

- No, pero y si... - Pero y si nada.

Esperas a que él se comunique.

Yo solo quiero que entienda que yo no busqué a su hijo.

Siento que no me creyó cuando le marqué.

Karen: Es que, güey, se la pones difícil.

Primero te haces amiga de la hija abogada, después esto.

Si yo fuera él,

yo también creería que todo esto es parte de un plan.

No me estás ayudando, Karen.

¿Qué crees que esté pasando?

¿Quieres la neta?

Pues sí.

O se está reconciliando con su mujer

como aquella vez en la cabaña...

Perdón, pero dijiste la neta.

O...

su mujer lo mandó a la chingada

y ahora están, no sé, quemando las cosas, los calzones...

Bueno, si fuera esa segunda opción, ya me hubiera marcado,

¿no?

Karen: No necesariamente. Ey...

Igual lo importante aquí es qué vas a hacer tú.

¿Cómo?

Si ella lo deja,

¿tú igualmente quieres quedarte con él?

Claro, lo amo.

¿Aunque él quiera estar contigo,

solo porque no puede estar con ella?

No, a ver... Ese matrimonio...

ya se estaba acabando antes de que yo apareciera.

Okay.

Sí, se iba a terminar aunque no me hubiera conocido.

Se estaba quedando por los hijos, no por la mujer.

Hace años que ya no es feliz.

Si fuera feliz, no hubiera buscado otra mujer.

No hubiera durado dos años conmigo, Karen. No, no, no.

Así tenía que pasar. Sí, está horrible, fatal,

que esté pasando así, pero...

iba a pasar tarde o temprano.

Mmm.

- Espero que tengas razón. - Sí, sí la tengo.

Sí la tengo.

Solo quiero saber qué chingados está pasando.

música melancólica

- Gracias. - Sí, señor.

Espere.

Tome. Gracias.

Octavio exhala

Gracias, Rocha.

Mañana aquí a la misma hora, ¿sí?

- Sí, señor. Claro. - Gracias.

Octavio exhala

Señor.

¿Trajo su medicina?

No.

Creo que la olvidé en el baño de casa.

Se la compro, vuelvo ahorita.

- Sí, gracias. - Por favor.

Gracias, Rocha.

puerta se abre

puerta se cierra

música melancólica

Octavio exhala

música melancólica continúa

Hijo, duérmete. Tienes que levantarte temprano.

Ma, ya es temprano

y ya voy de salida.

Vine a dejarte esta nota para avisarte.

Voy a hacer el desayuno.

Espérame te preparo algo para que te lleves.

Tranquila. Tú descansa.

Ahorita me como algo en el camino.

Gracias, hijo.

Solo...

prométeme que, si necesitas algo, lo que sea...

- Me marcas. ¿Okay? - Sí.

Voy a estar bien.

Necesito estar sola.

Está bien, pero no vas a estar sola.

No estás sola, ¿okay?

Gracias, hijo.

- Cuídate. - Igual.

Oye, pero acuéstate. Acuéstate y descansa.

- Sí. - Ma, en serio.

No te vayas a parar.

- No. - ¿Okay? Descansa.

Eloísa: Sí.

Eloísa suspira

puerta se cierra

música melancólica

¿Bueno?

Pablo: ¿Ya viste qué hora es, Renata?

Renata: Ya te tienes que ir, papi.

¿Qué?

Ay, no. No es contigo.

Renata, no es mala onda, pero no es un buen día.

Renata: Eloísa...

decidió separarse.

Güey, ¿sigues ahí o ya te desmayaste?

Sí, sí, pero...

no... no sé qué decir.

Ah, ¿cómo que no? Di: "A huevo, ¡qué bien!

Bravo". Algo.

¿Cómo está?

Como cualquier mujer que se separa después de 25 años.

Dichosa, liberada, extasiada...

¿De veras?

Renata: Bueno, no tanto, pero...

Pero pronto lo va a estar. Es cuestión de tiempo.

Espera, si lo que quieres

es que le llame o le mande un mensaje...

N'hombre. No, no, no, no. Ni se te ocurra.

- Me mata. - ¿Qué hiciste?

Pues, ah...

Tuvimos unas pláticas y yo le empecé a decir que...

pues ya era mucho tiempo

y... de pronto... tu nombre salió a la luz y...

Renata, textualmente, ¿qué le dijiste?

Oye, eres un niño muy travieso.

- ¿Qué? - Renata: Ay, nada.

Voy a hacer mi meditación. Bye.

Renata, Re...

Pinche Renata, carajo.

música melancólica

Le dio su vida entera y le destrozó el corazón el muy

cabrón.

Bernardo: Lo sé.

Yo se lo dije a Octavio un montón de veces, te lo juro.

No, pues sí te creo.

Porque en dos años habrán hablado del tema mucho.

Yo no sé cómo le hiciste para guardarme semejante secreto

por tanto tiempo.

Yo no te oculté nada,

simplemente le guardé el secreto a él.

A ti no te dije nada y ya.

A ver, Bernardo...

Ocultar información también es mentir.

Octavio engañó a mi amiga, a nuestra amiga.

La hubieras escuchado, está destrozada.

¿Y sabes qué?

Tú lo encubriste, le serviste de tapadera.

Tú eres tan culpable como él.

Bernardo resopla Soy un idiota.

Cuando empezó todo, supuse que se trataba de algo pasajero

y sin importancia.

Y ahora ni siquiera me enteré que ya se había acabado.

Ay, no mames, Bernardo.

Mira, creí que mi amigo estaba viviendo la crisis de la mediana

edad

y que vivir una aventura

de alguna manera lo hacía revertir su realidad.

Es hasta normal, ¿no?

- ¿Normal? - Común, quiero decir.

Normal, ¿no? Común.

¿Está hablando la voz de la experiencia o qué?

No. A ver, ¿tú me has engañado?

- ¿Eh? - Lety,

te estoy tratando de explicar...

A ver, ¿en qué momento me convertí yo en el acusado aquí?

No me estás respondiendo.

¿Te das cuenta de lo que está pasando?

Estás convirtiendo los problemas de Octavio y Eloísa

en nuestros problemas.

A ver, Bernardo...

Entre tú y yo no había secretos.

Es más, se lo presumía a todo el mundo.

Lety, te amo.

Lo siento.

Yo ni siquiera me puedo imaginar lo que está sintiendo Eloísa.

Te voy a decir algo.

Tú me haces

lo que Octavio le acaba de hacer a Eloísa

y no te lo perdono nunca.

Voy a ir a casa de Eloísa. Voy a llegar tarde.

Okay.

Bonito día.

puerta se abre

Matilde: Ma, ya llegó mi abue.

Eloísa: Ay.

Mama, por favor, discúlpame.

Olvidé recogerte ayer en el aeropuerto.

Es que tuve un día muy... muy complicado y lleno de problemas.

Yo no llamaría problemas a correr a tu marido de la casa.

Más bien, estupidez.

¿Cómo te enteraste? ¿Octavio te habló?

No, le dije yo.

Mati, hubiera preferido que me dejaras decírselo a tu abuela.

Tuve que decirle para que supiera

por qué me quiero quedar este fin en su casa.

Bueno, ¿y esa fue tu manera de avisarme?

Lo que tienes que hacer es pedirme permiso, y ya.

Es mi abuela.

Y no quiero estar aquí justo cuando mi papá nos abandona.

¿No lo puedes entender, Ma?

Claro que lo entiende, nena.

Siempre eres bienvenida en la casa.

- notificación telefónica - Ya llegó el taxi.

Espera.

Te va a ser muy bien estar estos días en casa.

Vas a comer mejor, nada de carbohidratos, ¿eh?

Vamos a hacer cositas, y no te preocupes por tu papá.

Yo me encargo de resolverlo.

- Gracias. - Toma, hija.

Me hablas cuando llegues.

- Sí. - Cuídate.

Bye, abu.

Llévale esto a Genaro, ¿sí?

Tu maletita, mi amor.

Matilde: Está bien.

- Mamá. - ¿Qué te he dicho?

- Que no le compres estas cosas. - Por favor, mamá.

- No le hacen bien. - Por favor, hoy no.

¿Y Nayeli?

Se fue a Oaxaca a visitar a su sobrina.

¿Quieres algo? No tuve tiempo de ir al súper.

¿Pues cómo, si estuviste haciéndole dos maletas a

Octavio?

Ni siquiera para que tenga pretexto de volver.

Por lo visto, Matilde te puso al tanto de todo.

Pues, hizo bien.

- Hola, abuela. - Hola, hija.

- Hola, hija. - Ay, ¿y esas ojeras?

Pues es que no dormí bien porque tuve pesadillas

que mi papá estaba solo en el hotel,

le daba un infarto y nadie lo escuchaba.

Hice huevos con tocino, ¿quieres?

No, tengo el estómago revuelto.

Me llevo una fruta y ya me voy a la oficina.

Por cierto, mamá, me quedo este fin de semana con Tomás.

- Adiós. - Adiós, hija, que te vaya bien.

Antonia: Gracias.

No vayas a empezar con tus sermones, por favor.

No.

Yo solamente estoy mirando el panorama.

Tu marido tuvo un desliz

y tú dejas que tu familia se desmorone

y que tus hijos se vayan a la perdición.

A ver, no fue un desliz

y mis hijos no se van a echar a perder.

Antonia tiene 23 años y puede dormir donde quiera.

No creo que solo vaya a dormir.

Contrario a Samuel,

que ese no va a dar luces hasta después de medio día porque no

tiene ocupación.

Pues estás mal.

Se fue a trabajar desde muy temprano.

Ah, qué bueno.

Y con Matilde aprovecho para pedirte

que no la atormentes con lo de la audición.

¿Cómo? ¿No entró?

Pensé que ya te lo había dicho.

Pues no.

Ha sido muy dura consigo misma, así que...

por favor, no le toques el tema, ¿sí?

Pero es muy sencillo.

El problema de ella es disciplina.

Tienes que atender a tu hija adolescente.

¿Sabes qué?

Voy a recoger la ropa.

Es una mujer joven, ¿verdad?

¿Treintas?

ríe

Clásico.

Este es un momento crítico, Eloísa.

Tienes que tener la cabeza bien puesta sobre los hombros

porque si pierdes el control de la batalla

habrás perdido la guerra.

- Esto no es una guerra, mamá. - Claro que es una guerra.

Y las armas son la sensatez y la dignidad.

Un desliz no acaba con un matrimonio.

Te dije que no fue un desliz.

Pues llámalo como quieras.

Al final de cuentas va a ser lo mismo.

Fíjate que no.

Desliz no es lo mismo que tiene Octavio con esa mujer.

- Eso es una relación. - Ay, una relación.

Por favor, hija.

Entonces, ¿cómo le llamarías tú a algo que lleva dos años?

Sí, dos años...

Dos años en que no me di cuenta de nada.

Pues dos años no son 25.

En esos dos años no solo no te diste cuenta, no te dejó.

No abandonó a su familia por irse con esa mujer.

Hasta ayer, que le hiciste dos maletas

y lo mandaste directa y torpemente a sus brazos.

Hice lo que tenía que hacer. Mi dignidad estaba de por medio.

Tú no puedes correr el riesgo de perder a tu marido

y eso es lo que va a suceder, ¿eh?

Si no cambias de estrategia cuanto antes.

Esto no es una estrategia, no es una batalla, no es una guerra,

no es un juego... Es un matrimonio que se acabó.

Y no porque yo lo haya querido así.

- Me quité el anillo. - Pero...

Mamá, yo sé que te preocupas por mí

y también sé que lo que viene no va a ser nada fácil.

- No. - Pero voy a sobrevivir, mamá.

- Si tú y Octavio se separan... - Ya nos separamos.

Él va a seguir con su vida,

con esa mujer o con otra.

Es lo que hacen los hombres de su edad.

¿Sabes qué es lo que te espera en tu vida, hija?

¿Qué, mamá?

Soledad.

Y no una soledad de viudez como la mía,

serena y con la satisfacción del deber cumplido,

sino una soledad de abandono, dolorosa, fría,

llena de remordimientos y de arrepentimientos.

Lamento decirte esto...

pero estás cometiendo el peor error de tu vida.

Voy a rezar

para que cuando lo entiendas...

no sea demasiado tarde.

Me voy.

puerta se abre

puerta se cierra

Pablo...

de verdad no sé qué decirte. Lo...

Lo lamento mucho.

Soy un estúpido.

Lo pude haber evitado.

Karen: ¿Evitado? ¿Evitado cómo?

No sé, no sé.

Pero la última vez que estuvo ahí sentado...

Yo sabía.

Yo sabía que era la última vez que iba a ver.

Lo sabía.

Karen: Ey...

No te hagas esto, no te eches esa carga encima.

Eres periodista, no psicólogo.

Y, además, eres buen tipo.

Por eso las cosas te afectan tanto.

Cuenta conmigo para lo que necesites, ¿eh?

Gracias, gracias,

y gracias por decirme eso, porque sí, sí necesito.

Claro, por supuesto.

Ayer no pude dormir nada, estuve redactando el artículo.

Necesito cambiar el enfoque y que me lo apruebes.

Cambiar el enfoque sería quitar a Villalobos...

No, no. No quiero quitar ninguna responsabilidad a Villalobos.

Pero quiero centrarme en el abogado

que llevó el caso en contra de Ismael.

De cómo, poco a poco, le fue destruyendo la vida hasta que...

hasta que se la quitó.

Okay, eh...

Suena interesante si tienes la evidencia y documentación.

Sí, tengo todo. Tengo testigos, tengo testimonios, tengo todo.

Okay.

¿Y quién es el güey?

Se llama Octavio Hidalgo.

Ya, ya sé, ya sé, que es una persona que tiene poder,

que es influyente y que, seguramente, va a ser un

problema

con los dueños de la revista, pero no me importa.

Y te juro, te juro que esto me afecta a nivel personal.

Y, Karen, lo voy a hacer. Me digas lo que me digas, lo voy a

hacer.

Por los dueños de la revista no te preocupes,

yo ya te dije que me ocupo de ellos.

Pero no entiendo cómo es que esto te afecta a nivel personal.

El tipo no es nada tuyo, ¿o sí?

- No. - ¿Y entonces?

¿Te acuerdas que...

que te conté que conocí a una mujer especial?

Una mujer maravillosa,

de la que yo creo que me podría enamorar como...

como nunca me he enamorado en mi vida.

Pues resulta que es la esposa de Octavio Hidalgo.

¿Cómo...? ¿La esposa?

Sí, así como lo escuchas. Ya sé.

Estás pensando que va a haber un conflicto de intereses.

Bueno, pues sí, un poco, ¿no?

No te preocupes que si, para hacerle justicia Ismael,

tengo que no volver a verla nunca más,

lo voy a hacer.

música tensa

Okay.

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