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pájaros cantando
música tensa
¿Qué pasó? ¿Es una competencia o qué?
- No. - ¿Eh?
Leticia: Bueno, bueno, pero qué bonita sorpresa.
- Hola, hola. - Hola.
- Bernardo: ¿Cómo están? - Bien.
Octavio y yo decidimos regresar a nadar otra vez, como antes.
- Leticia: Que bueno. - Sí. Lo único, que ahora
sí le doy tres albercas de ventaja,
para que pueda respirar.
- Leticia: Ay, sí. - Bernardo ríe
Amigo, ¿Quieres ir a tomar un drink?
- Digo, para que te recuperes. - Obvio, vamos.
- Vamos. - ¿Un drink a esta hora?
Bernardo: Rápido. Es nada más para refrescarnos.
Leticia: Bueno. ¿Qué tal está?
- ¿Está rica? - Rica, buena.
exhala
A ver...
- ¿Cómo van? - Bien.
Octavio decidió quedarse a trabajar en casa lunes y martes.
Ya después regresará al despacho, pero bien.
Ay, qué bien. Me da mucho gusto.
Oye, a ver, un estimado,
¿cuántas veces te ha hablado Renata?
ríe No sé, no tanto como me lo imaginé.
- Ahora voy a ir a verla. - Bien.
¿Sabes qué me quedé pensando?
Que es increíble cómo te puede cambiar la visión de tu
matrimonio
de un día a otro.
A ver, no me digas que Bernardo y tú están mal
por lo que pasó con Octavio.
No. No, no, está todo bien, como siempre, pero...
hace unos días hubiera metido las manos al fuego por él,
pero ahora...
No.
suspira Te entiendo amiga. Te entiendo.
Bernardo: Te juro que mi intención
no fue echarte a los leones, amigo, pero...
Leticia me dijo que te ibas a ir a Malinalco con Eloísa
y yo no supe ni qué pedo cabrón.
Sí, ya ni te preocupes güey.
La neta sí te puse en una situación bien difícil.
Lo reconozco.
¿Entonces no me odias?
N'hombre, no.
Y...
Sí, lo mejor es que Eloísa ya se haya enterado de todo,
porque... O sea, no así de esa manera, con un pinche mail,
pero...
Sí, ese triángulo amoroso... Yo ya no sabía cómo...
cómo soportarlo.
Todo iba peor.
Y, además, estabas poniendo en riesgo
un matrimonio con una mujer dulce y hermosa.
¿Qué te pasó, cabrón?
No sé. Yo creo que Gabriela se apareció en un momento
donde yo necesitaba...
No sé, buscaba algo... No sé, no sé.
Juventud.
Digo, como todos, después de los cincuenta.
Nada más que no te puedes ir a agarrar
a la primera chava que te encuentres, cabrón.
¿Y sabes lo que es peor?
Que no por estar con una mujer de su edad te ves más joven,
sino todo lo contrario.
No seas mamón. ríe
Eloísa: Estábamos tan bien antes de eso Lety.
Caminamos por el pueblo, cenamos, nos reímos.
Por un momento,
volvimos a ser los jóvenes de hace 26 años
que pasaron el Día de Muertos en Malinalco.
Ay...
qué bueno. Ahora, lo importante es que ya se sabe la verdad
y que pudieron platicar, porque la falta de comunicación
es muy peligrosa en un matrimonio.
Entonces, ¿por eso buscó a otra mujer?
¿Por qué no platicábamos lo suficiente?
No, bueno...
Mira, amiga, hablar, pasar tiempo juntos,
hacer actividades de pareja genera intimidad
y la intimidad genera deseo sexual. Es un círculo.
A partir de ahora, llévatela tranquil,
compórtate como un santo
y no caigas en la tentación, por favor. Es lo mejor.
Suenas como cura, güey.
O sea, Gabriela y yo no vivimos en continentes distintos, ¿eh?
- Sí, tienes razón. - Ella va a seguir
trabajando en el grupo
y yo voy a seguir siendo su abogado, punto.
Precisamente por eso.
Mantente alejado como estos dos días.
Digo, yo sé que no hay un océano de por medio,
pero en algo te va a ayudar.
No puedo seguir chambeando ahí en casa toda la vida.
Además, güey,
fue un desliz.
Nadie mejor que tú sabe lo que es perdonar un desliz.
No, no, no. No mames.
No compares lo tuyo con lo mío, ¿eh?
Tú llevas dos años con ese asunto
y dista mucho de ser un simple desliz.
Ay, ¿cómo te lo pongo? O sea...
Gaby fue como una droga,
pero ya, la dejé, se terminó.
Si algo he aprendido viviendo con una terapeuta
que trabaja con adictos,
es que suenas como alguien,
que está a punto de recaer, cabrón.
Leticia: Yo, como terapeuta...
- Ajá. - ...te puedo decir
que un desliz sí se puede superar.
Digo, hay parejas que no lo logran.
Pero hay otras que al contrario, que su relación se fortalece.
A ver y, como mujer, ¿piensas lo mismo?
Ay, amiga... Pero es que yo no he pasado por tu situación,
pero sí te puedo decir,
pues que tienes que ver hacia adelante,
olvidarte, ya, de todo lo que ha pasado,
porque, además, ¿qué?
¿De qué te sirve saber quién es, dónde la conoció?
Es más... ¿para qué saber su nombre?
No.
Gabriela Esquivel.
música tensa
notificación telefónica
Samuel: Hola, ¿cómo estás?
Oye, no has elegido tus fotos para imprimir.
Soy Chispas, del foto estudio.
Hola.
Eh... La cosa es que ya no voy a necesitar las fotos,
entonces...
Gracias.
¿Habrá cortado con su güey?
Oye, el estudio no reembolsa dinero,
así que diez de esas fotos son tuyas.
Y, digo...
Si no se las quieres regalar a nadie más, pues...
para ti. ¿No? Mínimo.
Por favor, escógelas tú, mándalas a mi casa.
Gracias.
¡Pero qué sorpresa es esta!
Nicolás.
- ¿Cómo vas? - Octavio.
No te hacía acá en México.
- Gusto verte. - Vénganse.
Seguido estoy viniendo acá para visitar a mi papá
y para ver otras cositas de negocios.
¿Cómo va todo por Londres?
- Híjole. - ¿Feliz?
Muy feliz, pero, por ahora, quiero asentarme un poco acá.
Vamos a ver qué me depara el destino.
¡Qué bueno!
Gabriela: Buenos días, Enrique.
Gabriela.
Licenciado.
Buenos días.
Hola, ¿dormiste bien?
Gabriela: Aquí está el reporte que me pediste,
adentro vienen estas mismas gráficas,
que es el impacto mediático reciente
que ha tenido todo el caso Serrano.
Entonces, por favor, revísenlo bien
y si tienen cualquier duda,
pues ahorita lo checamos.
Por favor, dime que eso es una broma de mal gusto.
Ya sabía que lo ibas a tomar así.
¿Y cómo quieres que lo tome después de cómo te escuché el
sábado?
Yo quiero lo mejor para ti.
Eloísa: ¿Sabes qué es lo mejor para mí?
Es arreglar las cosas con mi marido.
Son 25 años de casados.
Veinticinco años
que él iba a celebrar con su amante,
el día de tu aniversario.
¿Sabes lo que hay que hacer para durar casada tanto tiempo?
No, ¿verdad?
Por eso no entiendes que mantener una familia unida
implica sacrificio.
Mira, si yo duré un año de casada,
fue porque estaba muy chavita
y eso no te da derecho a restregármelo en la cara.
Ya, ya. A ver...
Tú sabes que siempre he pensado
que fuiste muy valiente separándote.
No quise decir eso.
¿Vas a tomar a esta hora otra vez?
Sí.
El tema me pone mal.
Yo habría manejado lo de Serrano de otra manera.
Desde su despido, el número de sucursales
amenazando con armar sindicato ha seguido subiendo.
Gabriela dice que él estaba buscando una tregua con la carta
que envió.
Serrano parece dócil, pero no se deje engañar, licenciada.
No soy fácil de burlar.
No confunda mi juventud con inexperiencia.
Octavio: No se trata de su inexperiencia, eso no es lo que
me preocupa.
Lo que me preocupa es su toma de decisiones por impulso.
Minimizar las intenciones de Serrano
creo que es un grave error, Enrique.
Y rectificar las acusaciones ahora
sería como tácitamente aceptar que la empresa cometió una
ilegalidad.
O al menos, como mínimo, una irregularidad para con el
empleado.
Entonces, ¿ya se le dio respuesta?
El licenciado Hidalgo redactó una carta
que le hicimos llegar a Serrano, sí.
Así es. Se le advirtió de que, si se vuelve a comunicar,
recibirá una demanda por extorsión y chantaje.
Me parece bien. Que el tipo este guarde su distancia.
Oye, pa.
Enrique: Dime.
¿Qué está pasando con Nicolás?
¿Neta?
Nada, que esta niña neurótica, malcriada y psicótica
está retomando su vida. Eso está pasando con Nicolás.
Lo que haces con tu vida no es asunto mío.
Te pregunto por la junta.
Me sentí como si estuviera pasando
un informe de la gestión de mi bufete.
Enrique me pidió que hiciera una compilación paso a aso
del caso de Serrano con el sindicato
para que Nicolás estuviera al tanto. Pregúntale a él.
Gaby, ¿vamos a comer?
Eh... Sí, vamos.
¿Vienes? ¿O tienes planes?
No, estoy bien ocupado.
- Dale. - Okay.
- Disfruten. - Gusto verte.
Provecho.
Quiero decirte que Octavio está arrepentido.
Pero tú no le puedes creer a Octavio todo lo que te dice.
Por favor.
Necesitas más información.
A ver... Yo prefiero no saber nada de esa mujer.
Eso es lo que él quiere. Por eso no te dijo su nombre.
Me juró que ella no significó nada
y que ya se terminó.
A ver, eso es lo importante para mí.
- ¿Y tú le creíste? - Claro que sí,
necesito creerle.
No.
Lo que tú necesitas es saber el nombre de esta mujer.
Gabriela Esquivel.
Creo que es ella, no lo sé.
Es una abogada que trabaja en el Grupo Villalobos.
A ver, no la conozco, pero...
es que el domingo Antonia la mencionó
y Octavio se puso como nervioso,
cambió el tema.
Entonces, lo que tú necesitas es que te lo confirme.
¿Qué haces?
suspira
¡Es ella! No hay duda.
Esta es la mujer que yo vi en el aeropuerto.
No quería pensar que fuera ella,
porque se hizo amiga de Antonia.
El sábado estuvieron en un bar juntas.
- ¿Qué? - Sí.
Pero, mira... Igual, ya. Yo no voy a dejar
que un desliz acabe con mi matrimonio.
- No. - ¿Un desliz?
Sí, un desliz.
Esto no es un desliz, por favor.
Esta es una mujer independiente económicamente,
exitosa,
que está emputada porque te fuiste a Malinalco con Octavio.
- Se siente con derechos. - A ver...
¿Qué chingados intentas hacer?
¿Matarme de coraje? ¿Eso quieres?
Protegerte.
Mándalo a la chingada. Ya no dejes que te mientan.
Inés: Le atendemos en un momentito.
Adivina qué hice hoy, Pablo.
A ver, ¿qué nos tocó, doña Inés?
Ay, pues estas garnachas veracruzanas
que tienen papitas, cebolla y salsa roja.
Cómo me consiente, ¿eh?
Pero no tiene nueces, ¿no?
No, Pablo. Nunca le pondría nueces.
Pero deja eso. Si no, no te va a saber rico.
Sí ya, un poquitito más.
¿Cómo va mi brochure?
Hola, Renata, yo también estoy muy contento de verte.
- Ay, hola. ¿Cómo estás? - Va muy bien.
Va muy bien. Este...
Solo creo que falta cambiarle las fotos.
Ay, claro. Si las tomé yo.
El chiste es hacerlo con un fotógrafo profesional y toda la
cosa.
Perfecto.
¿Es el teléfono del fotógrafo?
De Eloísa.
Espera, espera, espera, espera. ¿Ella te pidió que me lo dieras?
Márcale.
Le va a hacer bien escucharte.
Sabes que me lo podrías haber mandado por mensaje.
O sea, no me lo tendrías que haber dado.
Obvio, pero quería ver tu cara.
música emotiva
bullicio urbano
Octavio: Gracias, Rocha.
Rocha: Sí señor, claro.
¿Qué tal, amor?
Octavio exhala
¿Permitiste que esa mujer se acercara a Antonia?
Gabriela Esquivel.
- ¿Quién te dijo su nombre? - Tú.
Tu cara el domingo, cuando Antonia la mencionó.
No soy la tonta que crees.
Y te conozco mucho mejor de lo que tú me conoces a mí.
Y no se te ocurra negarlo, porque Renata me confirmó
que es la mujer con la que te vio en el aeropuerto.
La que por unos pinches segundos no encontré besando a mi marido.
Renata, ¿no? Por supuesto. ¿Quién más?
No empieces a buscar culpables como siempre
y dime por qué permitiste que esa mujer se acercara a mi hija.
Fue una pinche coincidencia, Eloísa.
- Ajá. - Te juro.
Fue Antonia quien me pidió trabajar
en el equipo de la cuenta Villalobos y...
- Por Dios... - No, no, no...
Por Dios, Octavio.
No me puedo negar. Te juro, así fue.
Y...
Si no te dije su nombre fue porque, pues,
me guste o no, voy a tener que seguir trabajando con ella.
No, no. Fíjate que no.
- ¿Y qué hago? - Haz lo que tengas que hacer.
- Eloísa, ni con... - Aleja a esa mujer.
No le puedo ordenar a Enrique
que la corra de su propia empresa.
No te preocupes, de verdad.
- No le des importancia. ¿Sí? - A ver...
Salir con Antonia a un bar no es un gesto inocente, ni algo
laboral.
¿Cuáles eran sus intenciones?
No lo sé.
tocan a la puerta
Nayeli: Señora Eloísa, la cena está lista.
Yo no quiero que esa mujer y Antonia sean amigas.
Encuentra la manera de solucionarlo.
Vamos a cenar.
puerta se abre
puerta se cierra
Pablo: Villalobos no la va a demandar.
Está clarísimo en esta carta que tienen miedo.
Tienen miedo a la información que usted tiene.
Ismael...
no se rinda.
Todavía hay muchas cosas por hacer.
Como su artículo.
- Sí. - No, Casas.
Yo ya abandoné esta guerra.
Y no por mí.
Por mi familia.
No vale la pena.
Mire...
Esta es toda la información que he juntado en este tiempo.
Queda en buenas manos.
Perdón, pero esto no lo puedo aceptar. Esto es... Esto es
suyo.
Hagamos un reportaje detallado,
cronológico,
con todos los hechos como pasaron, tal cual,
desde que le hicieron la acusación.
Tenemos chance.
Llevo 14 meses en esto.
¿Cuánto tiempo más se necesita para que la gente crea
que no soy un acosador sexual,
que dejen de molestar a mis hijos en la escuela,
para que dejen de amenazar a mi esposa?
A mi ex esposa.
Pues el tiempo que haga falta, pero no me pida que lo haga sin
usted.
Hágalo por todos esos güeyes
anónimos e insignificantes
que perdemos las batallas ante gente como Villalobos.
Usted sí puede ganar esta guerra.
Usted sí puede reivindicarnos.
Acuérdese de mí...
y no permita que la chamba sea más importante que su vida,
porque esta se va y los momentos no regresan.
Hola amor, ya estoy a dos cuadras.
Matilde: Okay, ma.
No te tardes, hija. Por favor.
cuelga
notificación telefónica
música apacible
escribe
envía mensaje
mensaje nuevo
música apacible
llamada saliente
vibra el teléfono
Señora Eloísa.
Eloísa: Perdón que le hable, no tengo mucho tiempo.
No, no, no, no, me alegra.
Digo, es mejor escuchar su voz que...
que los mensajes escritos. ¿No?
Los mensajes escritos pueden ser peligrosos. ¿No lo cree?
No. No me preocupa el registro de nuestra conversación.
No tengo nada que esconder.
No. No, no. No me refiero a eso. Me refiero a... a que, no sé...
Los mensajes escritos...
El contexto lo pone quien... quien lo lee.
¿No? De pronto, un mensaje puede ser inocente y...
y la persona que lo lee, lo lee frío. No sé.
Perdón.
Perdón es que no estoy parando de decir tonterías.
Es que estoy nervioso.
¿Está nervioso?
Sí... Sí.
Como cuando tienes 13 años
y te gusta mucho una persona y te llama.
Señor Casas,
no creo que sea muy buena idea ir a tomar ese café juntos.
De hecho le pido disculpas si algo de lo que le dije
o hice se malinterpretó.
No fue mi intención.
No, no. Discúlpeme a mí.
Fui yo.
Lo que pasa que ahorita estuve con una persona y...
nos estábamos hablando de que...
que la vida se va muy rápido,
que los momentos no vuelven y creí que...
No sé, que me gustaría...
Eloísa: No sé qué le haya dicho Renata, pero...
mi esposo y yo estamos pasando por momentos difíciles
y ahora estoy concentrada en mi familia.
Espero que lo entienda.
Lo entiendo.
Lo entiendo y, de todo corazón, espero que todo se arregle.
Si eso es lo que quiere, claro.
Híjole, pero sí le voy a pedir un favor.
Sí necesito que me prometa algo.
Sí, dígame.
Pablo: Que pase lo que pase,
no se le va a olvidar que usted puede ser profundamente amada
e infinitamente feliz.
Nada, nada menos que eso.
¿Me lo puede prometer, señora Eloísa?
Sí. Se lo prometo, señor Casas.
- Adiós. - Adiós.
Julieta: Por tu nuevo depa.
Sí, salud.
Mmm.
Ay, deli.
Gracias por prestarme la camioneta.
N'hombre, de nada.
La verdad, creo que la debería de vender.
Karen: ¿Por?
Fue un sueño de pandemia.
Pablo y yo jurábamos que nos íbamos a vivir a la playa
y necesitábamos un espacio para tres tablas de surf.
¿Pero sí saben surfear?
No.
Cuando regresemos aquí a celebrar tu divorcio,
tú te comes el pastel.
Bueno ya, que la vida sigue.
Jeffrey no te va a esperar para siempre
y Pablo ya está haciendo su vida.
¿Está saliendo con alguien o qué?
Juli...
No me hagas esas preguntas. Yo sigo siendo amiga de los dos.
¿Mmm?
¿Qué pasa?
¿Sigues mal con Jeffrey?
No.
Solo tengo la sensación de que...
la urgencia que tenía porque yo firmara el divorcio,
es más bien porque...
quiere poner una empresa a mi nombre.
¿Y no para proponerte matrimonio?
Qué mensa que haya creído eso, ¿no?
Karen: ¡Qué pinche!
¿Sabes qué he pensado últimamente?
Karen: ¿Qué?
Que si yo hubiera hablado con Pablo
antes de que se enterara quién sabe cómo chingados de lo de
Jeffrey...
él y yo seguiríamos juntos.
Mira, Pablo...
Creo que Pablo es muy relajado, pero tampoco tanto.
Así que no te tortures.
O de plano,
si no se hubiera enterado,
Jeffrey y yo no hubiéramos durado.
Mmm.
Te recuerdo que estabas loquita por Jeffrey.
En esa época lo único que hacías era quejarte de Pablo,
así que yo creo que todo esto es solo una crisis.
Esto no es una crisis, Karen.
Esto es despertarse después de una borrachera
y darse cuenta de las pendejadas que uno hizo.
Voy al súper y regreso, amor.
Ay, me puedo regresar en taxi, Ma.
- Da igual. - No, no.
Yo te recojo. Me gusta hacerlo, porque nos da tiempo de
platicar.
¿Sobre?
Sobre ti, sobre tus cosas,
y mucho más ahora que empiezas...
¿Mucho más ahora? ¿Por qué?
¿Tú y mi papá se van a separar, o qué?
No.
Por eso no fue al despacho por dos días.
- ¿Se van a separar, Ma? - A ver, Mati...
Todo está bien entre tu papá y yo.
Me refería ahora que entraste al nuevo grupo de ballet.
Si en algún momento sientes que es demasiada presión, quiero que
me lo platiques.
Sí.
Sí, está bien. ¿Sabes qué? Ya voy tarde.
Gracias por traerme. Chao.
Que te vaya bien, hija.
vibra el teléfono
Ay, no. ¿Me pasas el teléfono, por fa?
Sí.
¿Bueno?
¿Qué pretendías con tu plan?
Renata: ¿Qué plan?
No te hagas la tonta.
Te conozco y sé que fue iniciativa tuya.
- Ah, te hablo Pablo. - Eloísa: Es que...
¿cómo se te ocurrió darle mi número?
- ¿Qué te dijo? - Me invitó un café.
Obviamente le dije que no
y le pedí que no se hiciera ideas.
Soy una mujer casada.
¿Qué? ¿Y las mujeres casadas no toman café, o qué?
Ay, por lo menos dime qué sentiste.
Es un hombre encantador, no lo voy a negar.
Tiene...
Tiene un sentido del humor muy especial.
Debe ser un toro en la cama, ¿verdad?
Ren, ¿es que tú no piensas en otra cosa?
Ay...
Es que si hubieras visto la cara que puso
cuando te vio en el jacuzzi
y cómo le brillaron esos ojos
cuando le di tu número de teléfono. ¡Ah!
Ese hombre ya tuvo fantasías sexuales contigo, amiga.
Pues, por culpa tuya, ahora tengo que hacer tiempo,
mientras Matilde termina su clase de ballet, para...
para no encontrármelo.
Adiós Ren, lindo día.
Antonia: Ay, Dios. carraspea
Ay, Naye.
Eloísa: Hola mi amor, llegaste temprano.
Ay güey, traes cara de fantasma.
Nayeli: Está sin apetito y mareada.
- Eloísa: ¿Te sientes bien? - Sí, solamente...
me bajó, y ya sabes cómo me pongo cuando me baja.
Vete a acostar, yo te llevo el té.
No, es que no puedo.
Tengo que terminar unos archivos
que le tengo que entregar mañana a Gabriela.
Matilde: Yo me voy a ir a correr.
No, a esta hora no.
Mamá, alrededor de la casa y el jardín.
Ya fue suficiente ejercicio por hoy, Mati.
Matilde: Recupérate, Gasparín.
Ay, qué grosera esta, ¿verdad?
A ver, cálmate.
Ya, no le hagas caso.
Ma, ¿me pasarías la miel?
Eloísa: Sí, hija.
Gracias, Ma.
Hija,
te quiero hacer una pregunta.
Antonia: Sí, dime.
¿Cómo...?
¿Cómo te hiciste tan amiga de... de la licenciada Esquivel?
Acabas de entrar al bufete.
¿Ella...? ¿Ella se acercó a ti?
No, no. De hecho, yo me acerque a ella,
porque leí un artículo que le hicieron en una revista
y pues, me pareció muy interesante
y pues, no sé, algún día quiero llegar a ser como ella.
Digo, yo jamás dejaría el derecho
por las relaciones públicas,
pero se me hace una mujer muy preparada.
Vete a descansar amor.
Ya me voy. Voy a terminar esto.
- Gracias. - A ver, te llevó el té.
Está bien, Ma. Ya, me lo llevo así.
Buenas noches.
Bye, mi amor.
Gracias, Naye.
Ay, por esta ropa no se preocupe, señora. ¿Eh?
Yo la dejo lista antes de irme
para que el lunes no haya ningún pendiente.
Gracias, le va a dar mucho gusto a tu sobrina verte.
Uy, pues quien sabe, porque, mire...
Ella está empeñada en venirse a México
y yo voy a su cumpleaños,
pero también a convencerla de que se quede en Oaxaca.
Vete a descansar.
- Buenas noches, señora. - Buenas noches.
notificación telefónica
mensajes nuevos
Eloísa resopla
Renata, las cosas con Octavio están bien,
mejor que nunca.
gemidos
Octavio.
Tenías la mirada perdida.
exhala Sí, ando ahí con mil asuntos pendientes.
Fue una semana complicada.
Aún es temprano, voy a cambiarme,
nos metemos a la cama y...
así te relajas un poquito. ¿Sí?
Sí, bueno. Antes tengo ahí...
Voy a solucionar... unos asuntos, ¿sí?
Ya... ahorita vuelvo.
música tensa
Julieta: ¿Luego no es que eran para Dani?
Pablo ríe
Pablo: Está buenísima.
¿Será cierto que la serotonina te hace feliz?
¿Día complicado?
Digamos que necesito la serotonina.
¿Por qué nunca nos fuimos a vivir a la playa?
Nos dio hueva aprender a surfear,
como a la gente común y corriente.
¿Sabes lo que más coraje me da?
que tú y yo no éramos comunes y corrientes.
O igual y sí éramos y no queríamos serlo.
Pablo ríe
Voy a guardar esto
para poder tener un poquito de felicidad mañana.
Te extraño.
¿Qué quieres que te diga, Julieta?
Llevo un año intentando dejar de extrañarte como un idiota.
Perdón.
Perdóname.
Creo que nunca te lo dije.
Perdóname.
Tú no te merecías que te hiciera daño.
Está todo bien, de verdad.
No, no está bien.
Fui egoísta.
Perdóname.
Estoy confundida.
¿Por qué confundida?
Porque he estado teniendo fantasías...
de nosotros...
haciendo el amor.
¿A qué hora tenemos que recoger a Daniel?
- Tenemos tiempo. - Sí.
jadea
¿Quieres que hagamos el amor?
Buenas noches.
música melancólica
Mi depa, que me ayudaste a conseguir
ya está libre de fantasmas
y espíritus de inquilinos anteriores,
así que eres bienvenida a subir cuando quieras.
Me encanta que seamos vecinas, solo aleja eso de mí,
no vaya a ser que me queme
- o me muera. - No.
Lo traje para quitarte la mala onda esa del abuelo.
vibra el teléfono
resopla
- Voy por más chela. - Ey.
¿Qué pasa? ¿Por qué no estás feliz
de que me acabo de mudar?
Vi a Octavio en la oficina.
Okay... Okay. ¿Y?
Y no solo ya me olvidó
sino que, además, me odia.
Empezaste a salir con el hijo de tu jefe...
para darle celos a él.
Supuestamente era algo que no ibas a hacer.
- Güey, ¿qué esperabas? - Sí, sí, sí.
Es que él tiene razón.
Soy una niña inmadura, caprichosa y berrinchuda.
A ver, a ver... No eres ni una niña,
y tampoco eres berrinchuda.
El manipulador es él.
El que lleva dos años prometiéndote cosas que no ha
cumplido es él.
Él es el psicótico que quiere que regreses arrepentida.
Es que estoy arrepentida, Karen.
Estoy arrepentida. Teníamos todos los planes sobre la mesa.
Yo lo único que tenía que hacer era esperar.
Hacer las cosas con calma, de la manera correcta
para no lastimar ni a su esposa ni a sus hijos.
Gaby, Gaby...
¿Qué hizo este hombre con tu cabeza?
Sí te estás escuchando,
¿o no?
¿Quieres que te enseñe los mensajes
donde sueno a una niña chiquita?
¿Las llamadas que hice sabiendo que su esposa podía contestar?
El mail como... como loca.
¿Por qué no fui más paciente?
¿Mmm? Solo eso.
Amor, ¿que no íbamos a ir al club?
Ya no alcanzo, amor. ¿Quizás en la tarde, ¿sí?
- Perdón. - Sí, me avisas.
Sí. ¡Antonia!
¡Te espero en el coche!
Nayeli: Tienes que desayunar porque haces mucho ejercicio,
niña.
Matilde: ¿Qué te importa, Naye? ¡Déjame!
A ver, a ver, a ver... ¿Qué pasa aquí?
Esta niña, que se quiere ir sin desayunar, señora.
Mati, eso no es sano. Ya lo sabes.
Haz caso. Todavía tienes tiempo. Come, por favor, hija.
¿Contentas?
Tú ya vete, que se te va el camión.
Sí, señora.
¿Y qué? ¿No pueden mandar a nadie?
¿Qué? ¿No le da la vida? ¿Está muy ocupado o qué?
- Okay, está bien. - Matilde: ¡Quítate!
- ¡Oye, grosera! - Mamona.
¡Estás loca!
Es que, a ver... Aparte, tengo que ir por los filtros, tengo
que ir a...
- ¿Por qué estás hablando solo? - ¿Qué?
¿Cómo que qué? ¿Por qué estás hablando solo?
Mi pinche jefe piensa que soy como el mensajero del estudio
y ahora tengo que dejarle unas fotos a una clienta.
Ay, no... Qué pesado tu trabajo, ¿eh?
En cambio, yo tengo tres juntas con papá,
dieciséis llamadas y tengo que leer 15 cosas.
Eso sí es trabajo, para que veas.
Yo que tú voy a recursos humanos, ¿eh?
Porque tu jefe te está explotando.
Ay, qué chistosito.
- Octavio: ¡Antonia! - Mira,
y ahí está y vas a hacer que llegue tarde.
Qué bueno que eres su favorita, porque si no te corre.
Oye, resentido, ¿sabes qué?
Si no quieres que te corran del trabajo,
mejor deja de andar perdiendo el tiempo viendo porno, ¿eh?
Mínimo, cierra la puerta.
Son fotos boudoir.
- Antonia: Sí. Sí. - ¡Boudoir!
Están.
música melancólica
Listo.
notificación telefónica
resopla
¡No mames!
Me obligaron a comer un pinche sándwich.
música dramática
tose
Matilde tose
Hoy Karen me regresa la camioneta y ya no te molesto
más.
No, no, no pasa nada. Me queda de camino.
Aparte, hace mucho que no lo hacíamos.
O sea, lo de llevar a Daniel.
ríen
Quería saber cómo estabas.
Pues... Anoche que nos llevaste al departamento
estuve platicando con Jeffrey y lo estamos arreglando.
Qué bueno.
- Lo de anoche... - Lo de ayer...
- Fue... Fue mi culpa. - No.
Sí, sí, fue mi culpa porque yo dije lo de la serotonina y eso.
Yo lo provoqué. Sí.
Fue muy lindo...
pero no puede volver a pasar.
Sí, no. Por supuesto.
Sí.
Odio lo irónico que esto suena, pero...
Jeffrey no se puede enterar.
Soy una tumba.
Gracias.
- Bueno, adiós. - Chao.
puerta se cierra
Octavio: Buenos días, Enrique.
Enrique: Otra sucursal armando sindicatos, carajo.
Ahora en Campeche.
Estos cabrones me quieren chingar, Octavio.
Octavio: Sí,
pero estoy encargándome de todo.
Eh...
Enrique, tengo una cuestión
y me gustaría una respuesta con sinceridad.
Tu hijo hizo una petición formal a mi bufete,
solicitando los documentos de los últimos 14 meses.
¿Y?
Eso es una auditoría.
No lo veas así, hombre.
Quiero que Nico se empape de mis asuntos como mi heredero.
Lo normal.
¿Cómo? ¿Piensas retirarte o qué?
¿Sabes cuántas veces usé el yate que compré hace tres años?
Dos.
Y no recuerdo la última vez
que me pasé por los Champs-Élysées ,
a pesar de que fui a París siete veces el año pasado.
Nicolás: ¿Qué onda, pa?
¿Qué onda, Octavio?
- ¿Cómo estás? - Todo bien.
No sabía que venías tan seguido por acá.
Octavio: Bueno, asuntos con tu papá. Ya sabes.
Perdón por la interrupción, pero es que ya voy de salida.
Enrique, hay un periodista que está solicitando una entrevista
contigo
para hablar sobre Ismael Serrano.
Dígale que la empresa no tiene ningún comentario más que hacer
al respecto, licenciada.
Eso solo levantaría sospechas.
Parece que nos estamos escondiendo.
Sí estoy de acuerdo. Si quieres, yo puedo hablar con él
y manejar el asunto con tacto.
resopla Está bien, hazlo.
Con permiso.
Enrique: ¿Crees que no me he fijado cómo la miras?
Y no te culpo, ¿eh? Gaby ha de ser un mega acostón.
¿Es en serio?
Si te escucha una de las feministas de la empresa, te
demanda.
- Enrique ríe - ¿Cierto o no, Octavio?
Enrique: Estamos hablando entre hombres.
Se te nota que le traes ganas, mijo.
A ver, pa. No pienso hablar de alguien
con quien podría tener una relación seria.
¿Quedó claro?
Solo buscaba una motivación para que te quedaras en México, pero
esto no me lo esperaba.
Familia.
Enrique: Octavio, te lo encargo.
Sí, estamos en contacto.
Gabriela,
¿te estás acostando con Nicolás?
¿No que mi vida no es asunto tuyo?
No hace ni una pinche semana, chingada madre.
Imagina lo que quieras.
¿Lo estás haciendo o no?
¿Te estás acostando con él?
¡Que me respondas, chingada madre!
Rocha, vámonos.
suena el teléfono
- Hola, hijo. - Hola, Ma.
Oye, dejé un sobre encima de mi escritorio.
Eloísa: ¿Qué hago? ¿Lo llevo a alguna parte? ¿Necesitas algo?
Eh, no. No, yo mando a alguien.
- Nada más es que lo entregues. - Okay.
- Voy a buscarlo. - Samuel: Gracias.
música tensa
Gabriela Esquivel.
- vibra el teléfono - Un poquitito más atrás.
Ahí, ahí.
¿Encontraste el sobre? Está... Está ahí.
¿Cómo te contactó esa mujer, hijo?
¿Qué? ¿Quién?
La de las fotos. Gabriela Esquivel.
¿Por qué se hizo el estudio contigo, hijo?
¿Quiero saber cómo te conoció?
Estoy en un shoot.
¿Todo bien?
música dramática
Eloísa: Nada. Na... Nada.
Eh... Ca...
Cancela al mensajero.
Yo voy a llevar esas fotos a la dirección del sobre.
Igual...
tengo que salir a recoger a tu abuela al aeropuerto.
Samuel: Ay, Gracias.
Me ahorras un chingo. Te amo.
música dramática continúa
- Lárgate, Octavio. - ¡Que me digas!
¡Déjame en paz! ¡No te voy a decir una mierda!
No me voy a ir hasta que me digas.
¿Qué? ¿Qué quieres saber? ¿Si me lo cogí?
Si te acostaste con él. Sí, quiero saber.
- Todos los días. - ¿Cuántas veces?
Todos los días desde el domingo.
- ¿Quieres saber dónde? - ¿Por qué me mientes?
- En la cocina, en la sala... - ¿Por qué me mientes?
- ...en el baño... - ¡No me mientas!
¿Por qué me haces sufrir?
¿Quieres saber cuántas veces me vine? ¿Quieres saber cuántos
orgasmos tuve?
Sí, dime. ¿Cuántas veces?
- ¿Cuántas veces? Dime. - ¿Sí? ¿Quieres saber
si me lo haces más rico que él?
Sí, cuéntame cómo te coge.
Dime. No puedo vivir sin ti.
notificación de alerta
Llamar a Octavio.
teléfono marcando
llamada saliente
Octavio: Deja tu mensaje.
¿Te fuiste al club a esta hora?
Dijiste que me ibas a avisar. ¿Dónde estás?
Llámame.
notificación de alerta
música tensa
Octavio: Necesito manejar las cosas a mi manera. ¿Sí?
Sí.
Te prometo no meterte en más problemas.
¿Gabriela Esquivel?
suena el intercomunicador
Octavio: ¿Quién es?
No, ni idea. A ver... Voy a ver.
Gabriela jadea
Ya voy. Espera.
- Espera. - Sí.
No te tardes.
música tensa
Gabriela: ¿Sí?
Portero: Le traen unas fotografías.
Ah. Que pase, por fa.
- Trescientos tres. - Gracias.
El elevador no funciona.
- Gabriela: Amor. - Octavio: ¿Mmm?
Gabriela: Te tengo una sorpresita.
Cuando toquen el timbre...
ve a abrir.
¿Para mí?
música tensa continúa
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