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Original subtitles

música suave

pájaros cantando

Lety: ¡Qué chistoso!

¡Buenos días!

- Hola, buenos días. - Amiga...

- Hola, hola. - Hola.

- Hola. - Hola.

¿Cómo estás?

¿A qué hora te levantaste? No me di ni cuenta.

No, no sé, no sé. No dormí mucho.

Ay, ya somos dos.

Aquí el señor Quevedo no quiso pasar a la casa.

Del viaje se quiso venir directo para acá.

Entonces, además de agotada, me estoy muriendo de hambre.

Amor, no nos daba tiempo. En dos horas es el primer partido del

torneo.

De hecho, ya nos tenemos que ir. ¡Octavio!

¿Le das algo de desayunar

- a esta mujer, por favor? - Sí, sí, sí, sí, sí, claro, sí.

¿Y mi beso?

Ahí te va, mi amor.

- ¡Vámonos! - Nos vemos.

- Disfruten el día. - Bye.

Ay, amiga, eres pésima para disimular, ¿eh?

¿Tú crees que no se te nota o qué?

Estoy segura de que Octavio ya se dio cuenta de todo.

¿No se me nota qué? ¿De qué hablas?

Ay, pues, lo del cuadro. Si por eso no dormiste.

Ah, claro, claro.

Sí, me lo tienes que enseñar. Por favor, enséñamelo.

- No, primero voy a bañarme, ¿sí? - Bueno.

- ¿Me haces un cafecito? - Sí.

- Va. - ¿Cómo lo quieres?

Como sea, como sea.

vibración de reloj

música de intriga

NUEVO MENSAJE

Ma...

¿Ya te vas a tu ensayo, hija?

Sí. Sí, ya voy a pedir el taxi.

¿Es el de mi papá?

Ahorita te pongo dinero en la tarjeta.

Ándale, ve, que se te hace tarde.

Ni a mí me llegan tantos mensajes. ¿De quién son?

Ve, Mati. Ándale. Apúrate.

¿Qué haces?

Lo olvidaste aquí, iba a tratar de alcanzarte

para dártelo.

Sí. Se me olvidó.

Ahora sí, a quemar calorías.

- Sale, amor. Deséenme suerte. - Bye.

Chao.

- ¿Todo bien? - Sí, sí.

Ahorita te pongo el dinero. Ándale.

¿Segura que está todo bien con mi papá?

Sí, por supuesto que sí.

Mándame un mensaje cuando llegues.

Voy a bañarme, que Lety está abajo.

Vale.

música de intriga

Voz en off: Tu marido tiene otra mujer.

¿Qué haces?

Tu marido tiene otra mujer.

Tiene otra mujer.

Qué bárbaro.

Me encanta, me encanta, me encanta, me encanta, me encanta.

- ¿Te gusta? - Sí.

Sí. Es más...

te tengo envidia, Eloísa, ¿eh?

Sí, sí, sí, te lo juro. En serio.

No, si ya me hubiera gustado regalarle algo así a Bernardo.

- ¿Sabes qué le regalo yo? - ¿Qué?

Cosas de deportes. Cada año es lo mismo.

¿Qué tontería dices, Lety? Me envidias.

Lety, tú tienes el matrimonio perfecto.

Hasta viajan juntos los fines de semana a sus competencias.

¿Sabes qué?

Ahora que Mati cumpla 18 y empiece a hacer su vida,

así como lo están haciendo Antonia y Samuel,

tu matrimonio va a cambiar, y mucho.

Sí.

Mira, como tú bien sabes, pues, Bernardo y yo no pudimos tener

hijos,

y eso, pues, ha hecho que nuestra relación sea distinta,

pero esa es la única razón.

música melancólica

Sí.

Ahí hay café si quieres.

Oye,

amiga.

Tú sí me dirías si algo está mal, ¿no?

Ay, Lety.

¿Qué pasa? ¿Están llorando?

Ay, claro que no, claro que no.

¿Qué pasó? ¿Vienes cruda otra vez o qué?

Es que ayer fue un día...

fue un día difícil y la noche peor.

Por favor, dime que lo confrontaste.

¿A quién?

- A nadie. - A Octavio.

¿Qué? Pero ¿por qué confrontarlo? ¿De qué?

O se lo dices tú o se lo digo yo.

Ah, bueno, ya díganme, por favor. ¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

Que este cabrón tiene otra

y que yo lo vi en el aeropuerto

con mis propios ojos ayer, besándola.

Sí, sí, sí, pero de milagro, Renata. Yo no vi nada aunque

estuve ahí.

¿Cuál milagro? Más bien, fue como un acto diabólico,

porque en cuanto agarré el celular para tomar las

pruebas...

Renata, no es lógico que Octavio tenga otra mujer.

¿Lógico?

A ver, si la tuviera, Bernardo lo sabría.

Y si fuera así, imposible que Lety no se hubiera dado cuenta.

Pero Bernardo es su amigote, lo está protegiendo.

Oye, no, no, no, no, no. No. No.

Eso es imposible, no.

¿Sabes qué? Es más Bernardo ni siquiera sabe mentir.

Se delata, se le nota.

Entre él y yo no hay secretos. Eso es imposible, no.

Sí.

Estoy cansado de guardarte el secreto.

¿Y qué crees? ¿Qué yo no estoy cansado de tenerlo?

Pues entonces termina esa relación y ya.

No es tan fácil, yo...

- necesito a Gabriela, güey. - ¡Necesitas! ¿Para qué?

¿Qué es exactamente lo que necesitas de una mujer

20 años menor que tú?

A ver, digo, porque supongo que sexo ya tuvieron el suficiente,

¿no?

Pues...

no sé. Lo único que sé es que no...

que no puedo ni pensar sin Gabriela.

Con ella tampoco, ni pensar ni jugar tenis.

Los que nos ganaron son prácticamente unos novatos.

Qué desastre.

Es que no dormí en toda la noche,

pensando en si Eloísa sabrá algo.

O sea, primero, ¿qué fue ese discurso de la boda de ayer?

Luego llegamos a casa, no dijo ni una sola palabra

y se pasó la pinche noche ahí metida en la bodega esa.

Eres un pendejo, Octavio.

Oye, y...

¿Y si averiguas algo con Leticia?

Digo...

¿Cómo?

¿Quieres que le pregunte a mi esposa

si la tuya sabe que le estás poniendo el cuerno?

O sea, es que...

- Que sondees... - A ver...

Sutilmente.

Si Leticia se entera

de que yo te he estado solapando esto durante dos años,

me corta los tompiates.

Además, que abriría una caja de Pandora que prefiero no abrir.

Ah, ¿ves?

Sí, nos interesa a los dos.

Oye...

si alguien te pregunta...

me lastimé la muñeca y fui al fisioterapeuta, ¿sí?

¿Qué?

- Sale. - Octavio, no mames.

Te hablo luego.

Solo dice que...

que se lastimó la mano y que va a ver un fisio.

¿Un fisio?

¿En domingo?

A ver, dile que te mande una foto del consultorio.

A ver, no voy a vivir mi vida así, Renata.

Y entonces, ¿cómo la vas a vivir?

¿En esta burbuja que te inventaste, que no existe?

¿Y qué es lo que debería hacer, según tú?

¿Perseguirlo, revisarle el celular, el reloj, el correo,

ponerle un detective privado?

Pues, no sé.

Entre más pruebas tengas, mejor,

para la hora que le metas la demanda de divorcio, ¿o no?

Ay, bueno, Renata, ya párale, ¿no?

No, ya párale tú.

Hasta que no aceptes que tu marido es un alcahuete.

Óyeme no. También le paras con mi marido.

Yo pongo las manos al fuego por él.

Ay, pues ponte guantes, mijita, y dobles.

A ver, no voy a buscar pruebas de nada, ¿sí?

No quiero saber, fin del asunto.

¿Pero por qué?

Pues,

porque si compruebo que Octavio tiene otra mujer...

¿Qué hago?

¿Meter estos 25 años de matrimonio en una de estas

cajas?

¿Archivarlos al fondo como...

como si fueran papeles viejos?

Renata, estás hablando de mi vida entera.

Estás hablando de mi familia.

A ver, si estuvo con otra mujer en Monterrey,

a lo mejor fue un desliz,

una aventura insignificante y sin importancia.

Porque nada puede ser más importante para Octavio que...

que lo que hemos construido juntos.

¿Qué necesitas?

Dinos.

Hacemos lo que tú nos digas. Aquí estamos.

Sí, aunque eso incluya...

cortarle los huevos con un cortaúñas. Te lo juro.

Pero aquí estamos.

Siento que desde hace muchos años Octavio solo me ve como...

pues como la madre de sus hijos, como el ama de casa.

A lo mejor necesito que me vuelva a ver como...

como una mujer.

Y me pueden ayudar con eso.

Entonces, tú no quieres confrontarlo,

lo que quieres es reconquistarlo.

A ver, si no estás dispuesta a ayudarme,

- está bien, lo acepto. - No, a ver...

Pero, a ver, ya no me recrimines, ¿sí? Por favor.

Las tres sabemos que si alguien tiene las herramientas

para conquistar a un hombre, soy yo.

Claro que te voy a ayudar,

aunque no se lo merezca el cabrón.

Ya.

música de intriga

No puedes entrar como Pedro por su casa, ¿eh?

Me tienes que avisar.

Pues no contestas ni las llamadas ni los mensajes.

Estaba preocupado.

¿Estuviste llorando?

No, tengo migraña.

Siento mucho todo lo de ayer, ¿sí?

Lo de ayer solo me sirvió para entender que tú juras

que te voy a esperar toda la vida.

Lamento que tuvieras que escuchar todo lo que dijo

Eloísa.

Yo no. Me sirvió para darme cuenta de lo

engañada que he vivido haciéndome ideas contigo en la

cabeza.

Eloísa ve las cosas a su manera.

Tú sabes que entre ella y yo no hay absolutamente nada, mi amor,

tú sabes.

Sí, y esta es la parte donde me dices que no te separas de ella

porque tienen una hija menor de edad. Ay, qué hueva,

pareces perico, Octavio. No puedo creer

que me convertí en la típica amante.

No. A ver, Gaby, no digas eso. Tú sabes que eso no es así,

¿sí? Tú lo sabes.

- Por favor. - Sí, es así.

Platiquemos tranquilos.

No, tengo muchas cosas que hacer.

No me refiero a ahora.

Me refiero a este fin de semana.

¿Qué? ¿Tienes un viaje de trabajo

y quieres que lo hablemos entre junta y junta, no?

Ah, no. Mejor los cinco minutos antes de que te duermas,

después de hacer el amor. Gracias, pero no.

No, no me refiero a ningún viaje de trabajo.

Estaba pensando en rentar una cabaña en Malinalco.

Para los dos, todo el fin de semana.

Dos noches juntos y sus dos días,

sin nadie que nos interrumpa.

Y...

pues, había pensado en vino

y en comida deliciosa.

Quizás en...

no sé, un jacuzzi...

y hablar de nosotros, ¿sí?

De nuestro futuro.

Es que no sabes cómo te necesito.

Perdóname, Gaby.

música animada

Mira.

Mira, por detrás.

Sí, están muy lindos, pero no sé si me atreva.

Tiene que ser algo con lo que me sienta cómoda frente a Octavio.

A mí me encantan.

Sobre todo este, el azul.

Ay, pues, 40 % para ti, amiga, siempre.

Qué linda, amiga, pero ¿sabes qué?

Tengo muchísimos y hoy estamos aquí

- para Eloísa. - A ver...

- ¿tú usas cosas así? - Claro,

pues nos ayuda a salir de la rutina.

Bueno, claro, para salir de la rutina se necesita tener una

rutina.

No mames. ¿Hace cuánto tiempo que no te toca ese cabrón?

Eloísa: Uf. Leticia: Ay, a ver. A ver, a ver.

La intimidad en una pareja fluctúa, es la cosa más normal.

De hecho, es uno de los temas más recurrentes en mi

consultorio

y tiene que ver con muchos factores:

con la edad, con el estrés, con los cambios hormonales.

Los cuernos.

- A ver... - ¿Qué?

En una relación larga es normal que tengas épocas activas

y épocas pasivas, ¿sí?

Y, perdón, amiga, pero tú no puedes opinar.

- ¿Por? - Porque no.

Porque ni siquiera puedes mantener

al mismo hombre en tu cama por más de un mes.

¿Un mes? No, mi reina, con dos noches tengo.

¿Sabes qué? Pruébatelo y vas a ver cómo te levanta el ánimo.

No, mira, y si a Octavio no se le

levanta lo que se le tiene que levantar

con semejante mujerón, es porque es un pendejo.

A ver, ya no me digas más, por favor, ¿sí?

¿Sabes qué? No me hagas caso.

Yo a veces veo cosas, a veces no.

Soy yo. Imagínate, no me acuerdo ni cómo llegué a mi casa anoche.

¿Te habrá llevado tu amigo?

¿Qué amigo?

La persona que te acompañó a la boda.

No sé su nombre, tendrá unos 30 y tantos años.

Tiene un niño muy lindo de 10.

¿No te acuerdas?

- No me acuerdo. - Óyeme, Renata,

no me vayas a decir que torturaste a Eloísa

y ni siquiera estás segura de lo que viste en el aeropuerto.

Ah, no, de eso sí estoy segura.

Vi perfectamente a Octavio besar a la otra vieja.

Es más, y dudo mucho que sea un desliz.

¿Y cómo puedes saber eso?

¡Ay, Lety! Por cosas obvias: por cómo la miraba,

porque le agarró la carita y le dio

el beso, le cerró la puerta del taxi.

O sea, esto puede tener meses y, ¿sabes qué?

Tu marido debe de ser cómplice.

Bueno, estamos aquí para subirle la autoestima a Eloísa.

No para hablar de ropa sexy,

sino de alguien que se la quiera quitar.

Pero ¿dónde encontramos a alguien así?

Ismael no sabe cómo se enteraron.

Espero que no vaya a pensar que soy yo,

porque, si no, toda esperanza de

hacer una entrevista se va al carajo.

Es la demanda de divorcio.

Estuve postergando tanto el asunto,

que a Julieta le pareció un bonito detalle

demandarme.

A veces siento que no debería haberte dicho nada.

No, no, no, no. Estuvo muy bien que lo hicieras.

Si no me lo decías tú, me iba a enterar de otra manera.

Bueno, eso sí.

¿Sabes cómo se enteró un güey?

Vio la foto de su novia en el periódico casándose con otro.

Imagínate.

¿Y cómo sabes eso?

Sigo páginas de cuernos.

No, no, espérate. No me juzgues.

La desgracia ajena es terapéutica.

Güey, ¡no lo puedo creer! No te conocía así.

No, pero estoy bien, de verdad. Estoy bien.

- Sí... - Lo único que me preocupa es...

es Daniel. ¿Cómo se lo va a tomar?

Mira, si

él te ve bien y tranquilo, se lo va a tomar bien y tranquilo.

Sí, lo mismo dice Julieta.

También me sugirió enamorarme. Hazme el favor.

¿Y tú qué crees?

Bueno, que tendría que conocer a una mujer muy especial.

O ya la conocí.

música animada

Bueno, ¿qué?

Empecemos con el artículo.

Esto es lo que había pensado.

La flamante boda de Enrique Villalobos.

Y luego...

música animada

¿Eloísa?

Eloísa.

Aquí, amor, en la recámara.

¿Qué pasó con tu mano? A ver...

- Octavio, ¿qué tienes, amor? - No sé.

- A ver. - Creo que...

- A ver, siéntate. - Se me subió la presión.

¿Así? ¿De la nada?

- Creo que sí. - A ver.

Se me olvidó tomar la pastilla esta mañana.

A ver, amor.

Tengo un dolor de cabeza.

Creo que traigo náuseas también.

A ver, tranquilo, tranquilo.

¿Crees que debamos ir al hospital?

Estás nervioso. A ver, respira hondo.

Trata de tranquilizarte.

Te voy a dar tu pastilla, ¿sí?

El reloj creo que...

me marcó taquicardia, pero...

no me di cuenta.

Me vas a conectar a la aplicación

para que, si vuelve a pasar,

me avise a mí también. A ver...

- Sí. - Toma, aquí está la pastilla.

Ven.

La pastilla te va a hacer efecto en menos de 15 minutos.

Vamos a esperar y te tomo la presión, amor.

Ya, si se te normaliza, no hace falta ir al hospital.

- Gracias. - Vas a estar bien.

- Gracias. - Descansa un ratito.

Sí, amor.

Duérmete, ¿eh?

Ay, Lety, Octavio llegó con la presión

en el techo y el corazón al millón,

pero se tomó la pastilla y se le normalizó.

Ahora se está dando un baño en la tina.

- Lety: Ay, amiga, qué susto. - Lety,

no vayas a decirle nada a Bernardo

porque se lo comentaría a Octavio

y eso no me ayuda a solucionar las cosas.

No, amiga, no te preocupes, no voy a decir nada.

Lo que necesito en este momento

es ver en qué situación real está mi matrimonio

sin que Octavio esté prevenido, intentando demostrar que...

que no esconde nada.

¿Sí me entiendes?

Sí.

Bueno, nos hablamos después, ¿va?

Gracias.

Caballero.

¿Qué Octavio se lastimó la mano?

Ah, sí, eso dijo.

Pero ya sabes, es una nena, hace drama por todo.

Al contrario de ti.

A veces te pasas, ¿eh?

Hola, Pao.

- Oye. - A ver...

Tú nunca me has ocultado algo serio, ¿verdad?

Una vez.

Pao, ¿me pasas la tabla, porfa?

- Cuando... - Gracias.

Fui al Ironman de Acapulco...

¿Te acuerdas? Me preguntaste,

si me dolía la rodilla y te dije que no

para que no me prohibieras ir.

Pues después lo pagué con dos meses de reposo absoluto.

Aprendí mi lección.

Oye, ¿cómo está Eloísa?

¿De qué?

¿Cómo está en general?

Me dijo Octavio que le extrañó

que se haya quedado toda la noche en el estudio.

Ah, ¿entonces sí se dio cuenta?

música divertida

Veme.

Pao, ¿puedes ir por unos lentes a mi cuarto, porfa?

- Sí. - Mil gracias.

¿Octavio tiene otra mujer?

Dime la verdad.

¿Otra mujer?

¿De qué hablas? ¿De dónde sacas eso?

¿Eloísa te dijo algo?

No.

Pero la noté rara

y pensé que tal vez hay algo malo en su matrimonio.

Lo que pasa, mi amor,

es que tiendes a vernos a todos como si fuéramos tus pacientes

incluso a mí, y eso no está bien.

De hecho, ¿sabes qué? Me voy a hacer la maleta.

¿Qué? ¿Cuál maleta? No sabía que te ibas de viaje.

Claro que sí, te lo dije.

Me voy a Guadalajara por la fusión de las empresas.

¿Te acuerdas? Hasta me pediste una jericalla.

Ay.

Oye.

Porfa, no le vayas a decir a Octavio lo que te pregunté,

por favor.

Prometido.

- Te lo prometo. - Conste.

- ¿Quieres pan? - No, no gracias.

- Está bueno. - No, ya, ya.

Está buenísimo.

¿Te sirvo más?

No, amor, está deli, pero suficiente.

Oye, Pa, no puedo creer que ya mañana por fin entro al bufete.

Solo, ¿A qué hora llegas? Porque yo tengo una junta.

No, sí, no te preocupes.

No te voy a molestar entro a la

misma hora que los demás empleados.

- Estoy muy orgullosa de ti, hija. - Gracias, Ma.

Estaba pensando ir a tu despacho como a

la una, invitarte a comer y tal vez...

¿Cómo? ¿De sorpresa?

Ma, no es mala onda, pero no es mi primer día de kínder.

Sí, no, además, amor, los lunes son bien ocupados.

Oye, Pa, ¿tienes algún viaje el 15?

Pues no sé, hija.

Tendría que mirar la agenda, ¿por?

Para ver si te consigo boleto para mi audición de ballet.

Sí, es muy importante para Mati. ¿Puedes?

Sí, si me va bien, podría aplicar a

alguna compañía profesional o algo.

¿Y la universidad qué, Matilde?

Primero que nada la carrera. Es lo más importante.

Te dije.

Pues sí, yo estoy de acuerdo con mi papá.

Alguien dijo: "¿Antonia, tú qué opinas?", es que como que no

escuché.

¿Sabes qué, Papá? No quiero pelear contigo.

¿Me avisas si te consigo boleto? ¿Vale?

- Sí, hija. - Oye grosera ¿y tus platos?

Antonia, deja, yo lo recojo, ¿sí?

Ay, mamá.

Eloísa, Matilde no puede seguir con

esa idea absurda del ballet, ¿sí?

Es algo que ama desde niña, Octavio.

Bueno, cuando fue niña, estuvo bien, pero ya tiene 18 años.

Tiene que tomarse en serio.

Pues sí, pero el ballet es algo muy, muy serio para ella.

Ideas que le mete tu mamá en la cabeza.

Es su pasión.

Y tenemos que apoyarla.

Sí, ¿para que sea una inútil como Samuel?

Samuel no es ningún inútil por no seguir tus pasos, Octavio.

No, claro que no.

Porque abandonó su carrera de leyes a un año de terminar

para seguir su sueño de ser un recoge cables.

La posición se llama asistente de fotografía.

Es algo que tengo que hacer.

¿Sí? ¿Para qué? ¿Para ser un artista?

La facha ya la tienes.

Octavio, por favor, por favor.

música de tensión

Ahora vengo.

Ay...

Hija.

música de tensión

Samuel, ¿qué son esas fachas?

A ver, ya no estás en la prepa, por Dios.

Mi papá tiene razón.

Al menos, rasúrate el cuello.

Mati,

no es mi ropa ni cómo me vea.

Lo que le molesta a mi papá soy yo.

Sí, pero la ropa no ayuda.

Mi papá piensa que soy un pendejo.

A ver, ya los escuché.

Tu papá no entiende tu pasión.

Eso no quiere decir que nunca lo vaya a hacer, hijo. Dale tiempo.

Entiendo perfectamente lo que mi papá piensa,

pero si me quedaba estudiando derecho, me iba a morir.

Un poquito exagerado.

Samuel, relájate. Mi papá tampoco entiende el ballet.

Sí, pero por lo menos tú le caes bien.

- Ay, bueno, quién sabe, ¿eh? - A ver, a ver, a ver.

La vida de un artista es muy difícil.

Un día te van a decir que sí, otro día te van a decir que no,

lo importante es que eso no los detenga.

Bueno, ¿y pudiste enseñar tu portafolio en el estudio?

No, hoy no hubo modo.

Y, aparte, ahora tengo que pagar una luz.

¿Cómo? ¿Qué pasó?

Pues, la conecté mal, hizo cortocircuito y

casi quemo todo el estudio.

Bueno, pero no te pasó nada, ¿o sí?

No, nada más que ahora todos me dicen Chispas.

Entonces, si no me corren, por lo menos el nombre ya se quedó.

Hijo, no te van a correr si ven que aprendes del error.

Así es la vida, así pasa, y tienes que aprender.

Ay, y si te corren, buscas otra chamba.

- Exacto. - Da igual, Chispas.

- Ánimo! - Ay, no, mamá.

- Salte de aquí. - No, no, no.

Samy, échale ganas, amor.

música alegre

Oye, Ma.

Qué bonita blusa. ¿Es nueva?

Sí.

Gracias por notarlo, hijo.

música animada

Amor, ¿ya vienes a la cama?

Sí, amor. Bueno, aún me tardo un rato.

Así que vete acostando, duérmete.

Trato de no despertarte, ¿sí?

- Está bien. - Buenas noches.

música de intriga

música sensual

Voz en off: Quedas sana y salva en tu cama.

Déjame saber que amaneciste bien, Pablo Casas.

Hola, Pablito.

Muchísimas gracias, doña Inés.

Dejaste tu pluma ayer.

¿Aquí?

¿Qué haría sin usted?

Inés: Aquí todo lo guardamos.

- ¡Hola! - Hola. ¡Qué gusto!

Igualmente.

En tus cinco sentidos, es un privilegio.

Ay, ya, ni me digas.

Oye, te pedí que escogieras un lugar para agradecerte

que me hayas salvado la vida y

escogiste un lugar muy interesante,

muy real.

La comida está riquísima, doña Inés es la dueña...

- ¿Cómo está? - Muy buenos días.

Y cocina que te vuelas.

Aparte, trabajo aquí al lado, en Objetivo Uno.

- Ah, ¿sí? - ¿Tecito o café?

- Un té, por favor. - Con mucho gusto.

¿Es una oficina gubernamental?

Soy periodista.

No te acuerdas, obvio.

Noche intensa.

Sí. La verdad es que la boda de Villalobos sí fue intensa.

Ni te esfuerces, ¿eh? Ya te pedí. Ya que...

Ah, gracias.

- Provecho. - Muchas gracias.

¿Y tu amiga?

¿Cómo está?

¿Qué amiga?

Eloísa.

Te quedaste muy preocupada cuando se fue con su esposo.

Ah, ¿sí? ¿Y qué dije?

Bueno, dijiste que él no la merecía

y como 30 sinónimos de la palabra cabrón que no conocía.

Eso es normal en mí, pero aquí lo interesante es que,

¿Te gustó mi amiga?

Digo, ¿a quién no le va a gustar? Es una mujer hermosa.

Justo ese día la conocí en el museo.

Estuvimos hablando de un cuadro.

- ¿No me digas? - Renata...

ya sé que soy joven y soy soltero,

pero no puedo tener una relación erótica con una mujer casada.

¿Y cuál es el problema?

¿Lo de la relación erótica o que mi amiga sea casada?

Creo que es obvio porque...

Enfrijoladas con hoja santa y quesito fresco.

- Muchas gracias. - Gracias.

Solo que me quedaron muy picosas, ¿eh? Así que cuidado.

- Gracias. - Buen provecho.

Si dice que pica, pica.

Oye y, bueno, cambiando completamente de tema, mira

necesito un brochure para mi próxima línea de ropa deportiva

y estaba preguntando si tú haces trabajo freelance .

Sí, sí, sí, por supuesto.

- ¿Sí? - ¿Cuándo lo necesitas?

Es que me urge.

Tendría que ser esta noche en mi departamento.

Ya conoces la dirección.

Sí, sí, sí, sé dónde es.

Gracias.

- Adiós, Normita. - ¿Gabriela Esquivel?

- Sí. - Hola, mucho gusto.

Soy Antonia Hidalgo.

Mucho gusto.

Tú eres la hija abogada que se acaba de graduar, ¿no?

- Sí. - Tu papá habla mucho de ti

- y dice que eres brillante. - ¿De verdad? Gracias.

Yo tenía muchas ganas de conocerte,

porque hace poco leí en una revista un artículo sobre las

mujeres

en el mundo corporativo y me resonó mucho.

Bueno, no creas todo lo que lees.

Es mucho peor la realidad.

Y bueno, si no es imprudente de mi parte,

pues me gustaría invitarte a un café y que me des consejos.

No sé, siento que ahora que estoy

empezando, me van a servir de mucho.

Sí, hoy no tengo tiempo, pero otro día seguro,

- nos vamos a tomar algo. - Muchas gracias.

¿Y vienes mucho por aquí?

Soy la directora de Relaciones Públicas

y vínculo con el bufete, así que sí.

Nos vamos a estar topando.

Bueno, me va a dar mucho gusto verte por aquí.

- Igual. - Hasta luego.

- Gaby, no se te olvide el contrato. - Ah, gracias.

Hola, hija.

Pa.

¿Le hablaste de mí a Gabriela?

Bueno, sí, imagino que sí.

Le hablo de ti a todo el mundo.

Oye, ¿qué? ¿Ya decidiste en qué división quieres trabajar?

Sí, quiero entrar a la cuenta de Grupo Villalobos.

Es tu cliente más grande y siento que ahí puedo crecer

y aprender mucho más rápido.

No creo que sea buena idea, amor.

¿Por qué no?

Pues porque es una cuenta con una exigencia muy alta

para alguien que comienza.

Yo sé, pero sabes todo lo que puedo aprender

y, además, tú sabes lo que significa

para mí poder trabajar con Gabriela.

Yo la admiro muchísimo. Ella es todo lo que yo quiero ser algún

día.

¿Sabes que solamente tiene 32 años?

Mira, déjame intentarlo y demostrarte que puedo.

¿Sí?

Ay.

Gracias, Pa. Te prometo que no te vas a arrepentir.

- Te amo, hija. - Yo también.

música suave

Gabriela: De verdad, me salvaste.

Si Serrano se hubiera metido a la

boda de mi jefe, me quedo sin chamba.

Lo sé, pero Pablo sospechó que alguien había avisado,

le pareció rarísimo que todos estuvieran como tan preparados.

Aguas, porque va a seguir investigando, ¿eh?

Él es muy inteligente y muy insistente.

Y te mama.

¿Por qué eres tan idiota? Es mi empleado, güey.

Pero te encanta.

La verdad, yo ya le había perdido la esperanza.

¿Habías? ¿En tiempo pasado?

Es que, después de un año de separado,

parece que finalmente va a firmar su divorcio,

y el día que lo haga, te juro que lo invito a cenar.

¡Eso, amiga, chinga! ¡Salud!

risas

Aunque me da como cosita

brindar por algo medio trágico.

Lo verdaderamente trágico es hacerse

más daño quedándose en una relación

donde ya no se es feliz.

Como tu hombre misterioso, ¿no?

Güey, yo no puedo creer que lleves dos años con este tipo

y yo todavía no sepa su nombre.

Ya lo vas a conocer. Por fin va a dejar a la esposa.

Me llevas diciendo eso un rato, ¿no?

No, a ver, su situación es complicada,

pero este fin de semana nos vamos a

ir juntos para platicar del futuro,

ya me lo prometió,

y le voy a regalar esto de aniversario.

risas

No manches.

Pero estoy nerviosa, estoy nerviosa. Necesito valor.

Me acompañas, ¿no?

Pero por supuesto que sí, esto no me lo pierdo, ni loca.

¿Cómo se te ocurrió?

Ay, no mames.

- Boudoi... - Boudoir . Lo vi en internet.

- A ver, no puedo tardarme mucho. - ¿Por?

Tengo que estar temprano en la casa.

A ver, yo no soy una mujer soltera y libre como tú.

- A ver, ¿qué te vas a poner? - A ver, esto.

- No. Estás loca. - ¿Qué?

¿Cómo te vas a poner esto? Yo te escogí

unos bikinis de mi nueva colección.

- ¿Es con...? - Te vas a ver divina, a ver.

- Es lo mismo. - No.

Se llama Pablo Casas.

¿Quién?

El güey que me trajo después de la boda de Villalobos.

El que te gustó.

A ver, yo nunca dije que me gustó.

Ay, bueno, que lástima, pues tú a él le fascinaste.

Desde que se conocieron en la exposición

de la pintora esta, ¿cómo se llama?

- Claudia... - La de Pérez Pabón.

- Ah, ándale. - Bueno, ¿y qué te contó?

Pues ¿qué te digo, amiga? Lo dejaste flechado.

Así que si te interesa, yo...

A ver, no, no, no. A mí no me interesa.

Yo vine a hacerme el baño de luna y punto.

Y no hagas que me arrepienta, ¿eh?

Está bien, ya. Pruébatelos, por favor.

- Esto está muy chiquito. - Esa es la talla.

Aparte, el color te queda divino.

Güey, solo a ti se te ocurre algo así, ¿eh?

Lo peor que le puede pasar a una pareja es caer en la rutina.

Ponte esto.

Pero él ya tiene su rutina con su esposa, ¿o no?

Digo, por eso está contigo.

- Ahí está. - Ya estamos listos, ¿eh?

- Okay. - Por si quieren ir pasando.

Mujer: Chispas ¿quieres ver la luz?

Voy.

Chispas.

- Chispas. - Karen es un chavito.

Te apuesto que todavía vive con la mamá.

- Vamos. - Sí.

Entonces, no te corrieron.

No. De hecho, me trajeron a un shoot.

Bueno, porque mi jefe no podía, pero...

Bueno, pues está muy bien, amor.

Eso quiere decir que confían en tu trabajo.

- Muchas felicidades, hijo. - Gracias.

Oye, me tengo que ir,

ya viene la modelo.

¿Lo escuchaste? Dijo “la modelo”.

Cállate. Actúa como tal, ¿eh?

- ¿Me siento? - Sí.

Sí, siéntate aquí, quítate la bata.

Ajá.

Vamos a ir poco a poco, vamos a ir probando algunas poses, ¿va?

- Para que te quedes tranquila. - Va. Tú me vas diciendo.

- ¿Ya? - A ver, escogí mejor el vino.

¿Qué dices?

Amiga, es que sí debiste haber sido modelo.

Ay, qué modelo ni qué modelo.

Semejante cuerpazo y sin aprovecharlo como Dios manda...

- Renata... - Con alguien que te haga...

gritar de placer. Hasta pecado debe de ser, amiga.

Estás loca, Renata, estás loca.

Ay, cero, amiga, para nada.

A ver...

- Eso está increíble. - Okay.

Oye, Chispas, ¿hay mucha gente que

hace este tipo de fotos boudoir ?

Digo, yo no sé, ni siquiera sabía que existían.

Mi amiga se las va a dar de regalo

al güey con el que lleva dos años.

- Ah, de aniversario. - Sí.

- Felicidades. - Gracias.

Dame un segundo. Quédate ahí, descansa, un segundo.

Ve cómo lo traes. Está supernervioso.

- Perfecto. - Yo digo que te lo ligues.

Tengo novio.

Tu novio tiene esposa.

Así que eso te da derecho a hacer lo que se te pegue la

gana.

- Toda tuya, Chispas. - Gracias.

Samuel: ¿Lista? Gabriela: Sí.

Eso es increíble. A ver, ahí donde estás.

Samuel: Voltéame a ver. A ver, aguántame ahí.

Buenísimo.

Mira, destápate un poquito el hombro.

- ¡Divina! - Okay, veme a mí.

¡Guau!

A ver, me voy a acercar un poquito.

Ahí, mira. Es perfecto.

Increíble.

Voltéame a ver.

Sí, tú relájate. Eso se ve increíble.

Listo.

Recárgate un poquito más.

Ahí. Perfecto. Está buenísimo. Me gusta eso.

A ver, agárrate el pelo.

Está buenísimo, quédate ahí.

clic de cámara

Renata: Ay, amiga, pero si yo no estoy hablando

de un novio, me refiero a un affair ,

alguien con quien te veas y te sientas diferente.

¿Renata?

música suave

Pablo.

¿Qué es esto, Ren?

Señora Eloísa.

¿Nos puedes pasar las copas? Están justo ahí a la vuelta.

A mí no me cuenten en su fiestecita, ¿eh?

- ¿Me voy? - No, no, no.

Vente para acá, dame dos segundos.

No te vayas a ningún lado.

No se te ocurra decirme que fue casualidad, porque idiota no

soy.

Pero, cero, no fue una casualidad.

Yo quería que se conocieran un poco mejor, nada más.

Ren, yo no voy a tener un affair ni

con el señor Casas ni con nadie.

No, no, no, no, perdón, pero esto no es lo que usted se

imagina.

Yo no sabía que estaba aquí.

¿Y siempre anda con una botella de vino bajo el brazo o qué?

Esta botella era para agradecer a

Renata que me ofreció un trabajo.

¿De verdad? ¡Qué lindo! Gracias. Ay.

Necesito que me crea.

¿Y qué más da si le creo o no?

Que me mataría que pensara que la puedo herir así.

A ver, yo no sé qué pasa con Renata,

pero lo que le haya dicho de mí...

No, no se preocupe que no me ha dicho nada.

Y menos nada que la pongo incómoda.

Claramente, esto es un malentendido. Disculpen, me voy.

Adiós.

¿Tienes algo que decir?

Sí. Que ese hombre se muere por ti.

música suave

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