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pájaros cantando
Octavio: Yo, Octavio,
te acepto a ti, Eloísa, como mi esposa.
Prometo serte fiel todos los días de mi vida.
Eloísa: Yo, Eloísa, te acepto, Octavio, como mi esposo...
¡Estoy embarazada!
Octavio: No lo puedo creer. ¡Voy a ser papá!
Te amo, Eloísa.
Las mejores calificaciones de todo tu grado, Samuel.
Algún día serás un gran abogado, hijo.
Matilde: ¿Le puedes apurar tantito?
Es que no quiero llegar tarde al ensayo.
Eloísa: ¿Traes todas tus cosas de ballet, Matilde?
Antonia: Bye, bye, bye.
Eloísa: Antonia, espera, hija.
Dime cómo conociste a Tomás. ¿En la facultad?
Octavio: No puedo este fin de semana, Eloísa.
Viajo a Acapulco. No puedo, tengo que viajar a Cancún.
No puedo, tengo un viaje a Monterrey.
Eloísa: Ahora que los muchachos ya están grandes,
estoy pensando en volver a pintar.
Octavio: Es un buen hobbie.
Eloísa: Hablo de, no sé...
retomarlo más en serio. ¿Qué piensas?
Octavio: Voy de prisa para una junta, amor.
Llego tarde esta noche.
música melancólica
música dramática
notificación telefónica
exhala
Tenemos que ir a la junta, amor.
Gabriela gimotea
No. Todavía hay tiempo, Octavio.
¿Tiempo de qué?
- ¿Sí? - Ujú.
Mamá, ¿le puedes apurar tantito?
Es que no quiero llegar tarde al ensayo.
Ay, sí. Estaba adelantando el cuadro
y no me di cuenta de la hora. Me arreglo en un segundo.
Mira.
Ven, ayúdame a taparlo.
No quiero que tu papá lo descubra antes del tiempo.
Si nunca entra aquí.
Matilde: ¿Ahí está? Eloísa: Sí.
Matilde: Oye, sí me gustó. Eloísa: ¿Sí?
A ver, vámonos.
música tensa
suena el teléfono
Hola, Sammy.
Un poquito ocupada, hijo. Pero dime, dime, ¿qué necesitas?
Que pases por unas fotos que mandé a imprimir. Por fa, ma.
- ¡Samuel, conecta la luz! - Sí. Voy, voy.
Hoy no puedo. Sí te acuerdas dónde, ¿no?
Sí, sí, sí. No te preocupes.
Paso de camino al ensayo de Mati.
Ay, gracias. Eres la mejor. Ahorita te mando el recibo.
- ¿Que no oyes? Conecta la luz. - Sí. Voy, voy.
Ahorita te mando el recibo. Te amo. Bye.
¿Qué chingados hiciste?
música tensa
suena el teléfono
- Hola, hija. - Ma, ¿por qué no me contestas?
Estoy marque y marque.
Ay, estaba vistiéndome. ¿Cómo estás?
Antonia: Bien, Necesito pedirte un favor urgente.
A ver, dime. ¿Qué tan urgente? Voy de salida.
A ver, esto no te quita ni cinco minutos.
Antonia: ¿Le puedes hablar al amigo de la facultad de mi papá?
El que se apellida, Santos.
A ver si conoce a un Rodolfo Portillo.
Eloísa: ¿Portillo? ¿Tiene...? ¿Tiene algo que ver con Tomás,
hija?
Sí, es su abuelo.
Eloísa: Bueno, ¿y por qué no le preguntas a tu papá, amor?
No, porque no quiero que se entere, ¿sí?
Pregúntale, ma, gracias. Bye, bye, bye, bye.
A ver, Tomás. Concéntrate.
Si resulta ser que eres nieto de una eminencia en leyes
seguramente mi papá sí te contrata.
- Okay. - ¿Cómo que "okay"?
¿Por qué no te lo tomas en serio?
vibra el teléfono
vibra el teléfono
vibra el teléfono
vibra el teléfono
exhala Me voy a bañar.
¿Gabriela?
Te ves hermosa.
Dos años y me sigues enloqueciendo
como el primer día.
tose ¿Qué es este olor...
a Marihuana y a pizza recién calentada.
¿Cómo aguantas a Javier, eh?
- A mí no me huele a nada. - ¿Cómo no...? Apesta.
Es muy fácil.
Me acuerdo de que él paga el 60% de la renta.
- Hasta me huele rico. - Qué asco.
suena el teléfono
- No... - Espérate, es mi mamá.
¿Sí? Espérate.
¿Qué pasó, ma?
Eloísa: Sí, fue su profesor. Lo agarré saliendo de viaje.
Me contestó en el avión creyendo que era algo grave, pero...
Antonia, ¿a qué ahora vienes?
Ay, ma, no sé. Te aviso.
- Tu papá y yo tenemos la boda. - Gracias, ma. Bye.
Antonia...
Naye, te faltó anotarme aquí
las alcachofas y el eneldo para la sopa del señor.
- Te lo encargo, por favor. - Sí, señora.
Mándame una foto completa de la lista.
Te encargo mucho la camisa del señor que está por llegar.
Octavio: Muy bien, gracias.
De aquí en adelante, todos lo reportes
siempre con copia a la licenciada Esquivel
y a mi despacho, por favor. ¿Sí?
- Claro que sí, licenciado. - Gracias.
¿Salimos al aeropuerto, licenciada?
Vamos. Hasta luego, muchas gracias.
- Bonito día. - Que tengan buen día.
Igualmente.
- Vuelta a la vida real. - Ujú.
No sabes cómo me gustaría que fueras tú
quien me acompañara a la boda de Villalobos.
No voy a ir a esa boda.
Aunque me puede costar profesionalmente, sé muy bien
que no puedo estar ahí. No te preocupes.
Sí te pido paciencia. ¿Sí?
Ya queda poco. ¿Sí me crees?
Eloísa: Y pretendes que te crea.
Hola, profe.
Te conozco muy bien. Sé que corro riesgo contigo.
Dame un segundo que estoy dejando a Mati en su ensayo.
Amor, te regresas en taxi a la casa.
Quiero recibir a tu papá en el aeropuerto.
Ay, pues ni que se hubiera ido un mes, mamá.
Bueno, quiero darle la sorpresa.
Mi beso, mi beso.
- Chao. - Que tengas lindo día, amor.
- ¿Dónde estás? - Renata ríe
- ¿Eso que suena son botellas? - Renata: Sí.
No más dos, ¿eh?
¿Y de cuántos años?
No, pues ni idea. ¿Qué? ¿Ahora eres sommelier, o qué?
Eloísa: Ren.
Hablo del chavo con el que te tomaste las dos botellas.
Ah, ese no debe de tener más de... ¿qué? ¿25?
Y no lo digo por el cuerpazo que se carga,
sino porque se necesita esa edad
para coger tres veces en la noche.
Ah, no. Sí es cierto, fueron cuatro.
Bueno, ya. No me desconcentres, ¿eh? Este...
Que el vestido ya debe ir rumbo a tu casa.
Acuérdate de que lo hice exclusivamente para ti.
Te lo tienes que poner.
Dime cuántos agujeros tiene.
Renata: Ah, no. Eso... tú tranquila, confía en mí.
Vas a estar bien cubierta, pero guapa.
Mira, ya me tengo que ir.
Nos vamos en la noche, amiguita. Bye.
Adiós.
- ¿Tienes una cucharita? - ¿Cucharita?
Pero yo puedo ser tu cucharita.
Tengo el tiempo encima.
Ay, no te preocupes. Yo te llevo al aeropuerto, ¿va?
Daniel: ¿Y si no le gusta?
A todas las mujeres les gustan las flores.
Daniel: Mejor no le damos la rosa, pa.
Pablo: Se la das,
le sonríes...
Que tampoco crea que estás cacheteando
las banquetas por ella, ¿okay?
A ver, ven. Vamos a pensar.
Es bailarina de ballet, ¿verdad?
- ¿Es inteligente? - Sí.
- ¿Sofisticada? - Sí.
- ¿Elegante? - Sí.
Pablo: A esa mujer no le gustan los hombres fáciles.
- ¿Tu eres un hombre fácil? - No.
- ¿Tu eres un hombre fácil? - ¡No, que no! ríe
Pablo: ¿Tu eres un hombre fácil? ¿Lo eres?
Pablo ríe
Okay.
¿Le quitamos el papel?
Sí. Sí, sí, sí. Muchos corazones.
- Perfecto. - ¿Y qué le digo?
Con que le des la flor basta.
Se la das y la miras.
A ver, échamela.
¡Guau! Lo tienes.
Venga, vas.
Vamos, campeón.
Daniel: ¡Ah! Pablo: Venga.
¿Cuántos años tiene?
Treinta y ocho.
- No. - ríe Diez.
Y está cacheteando las banquetas
por una niña que está en su ensayo.
Mi hija también está en el ensayo.
¡Ja! Hay una alta probabilidad de que sea su hija.
- No, mi hija tiene 17 años. - Ah.
Ojalá un día alguien la quiera así de bonito
como la niña de la flor.
Lo felicito.
Tiene un corazón hermoso.
Gracias.
Eloísa: No.
- Hablo del corazón de su hijo. - Pablo ríe
Que la niña de la flor o...
otra niña se lo va a romper, como es normal.
Y la cuestión está en no perder la fe, ¿verdad?
Sí, claro.
Es muy cierto.
Pablo: Cuando vi el cuadro pensé:
"Él mantuvo la fe
o jamás se volvió a enamorar".
Yo creo que, aunque cada uno tomó su rumbo,
había algo que seguía uniéndolos.
Y un día volvieron a encontrarse.
Perdón, perdón. Lo que pasa es que...
es un tema que me resuena.
Estoy por firmar mi divorcio.
Ay, lo siento mucho.
No, no, no. Ya no duele tanto.
Aunque reconozco que...
no es fácil decir adiós a 12 años de matrimonio.
Un hijo es algo que une para toda la vida.
Vale la pena luchar.
Bueno, pero para luchar se necesitan dos.
Y no es mi caso. Pero esa es mi triste verdad.
"La verdad es solo
lo que la mente está dispuesta a aceptar".
Es una frase que siempre usa mi marido.
Es abogado.
Para mí, la verdad...
es lo que se siente aquí, aquí, adentro.
Lo demás no importa.
Buena suerte con su hijo.
Señorita, no me dijo su nombre.
ríe
Señora.
Eloísa.
Mucho gusto, señora Eloísa.
Daniel: ¡Papá!
pasos acercándose
Pablo: ¿Qué?
Me invitó a su fiesta de cumpleaños.
¡Sí, sí!
- Te dije. Te dije. - Daniel ríe
Te dije.
Daniel: Voy a ver los cuadros, ¿okay?
Pablo: Sí, venga.
¿Me puedes explicar qué es esto?
Es una demanda de divorcio.
Sí, Julieta, sí se leer. Y Daniel también.
¿Como se te ocurre dárselo a él?
Desde hace dos días, para que te le entregara.
Sí. ¿Quieres que también firme como nuestro testigo? ¿O qué
onda?
Necesitas revisarla con un abogado
- antes de la audiencia. - ¿Para qué?
¿Para repartirnos los ocho hoteles,
los 16 restaurantes que tenemos?
Ah, Julieta, Julieta, Julieta.
Estoy de acuerdo.
Cincuenta y cincuenta la custodia.
Pero quedamos de hacer un divorcio
en bien común. Nada de demandas.
¿Y entonces por qué no has hecho nada en estos meses?
Pasa página como lo hice yo.
Claro, es que tú pasaste la página hace un año,
mientras yo seguía leyendo el mismo pinche libro como un
pendejo.
A ver, esto no es por mí. Esto no es por mí.
Es por Daniel, por el tsunami que le viene.
¿Sabes qué es lo que quiere él?
Que tú estés bien.
Y feliz.
Ya, conoce a alguien y enamórate.
Ya es tiempo, Pablo.
Me voy a ensayar.
No mames.
inaudible
Eloísa: Gracias.
Renata: Pues listo. Llegamos.
Bueno, bye.
Que te vaya muy bien.
- Buen viaje. - Igual.
música tensa
Renata: ¿Qué? ¿Hora y media de regreso?
¿Y éste? ¡No mames!
¡No mames!
¡No mames!
¡Hijo de puta!
¿Eloísa?
música dramática
Amor.
Hola, amor.
- Te extrañé. - ¿Qué haces aquí?
Vine a darte una sorpresa.
Sí. ¿Por qué no avistaste a Rocha?
Bueno, porque quise venir por ti.
¿Cómo te fue?
- ¿Bien? - Bien, bien.
O sea, me preocupaste.
- ¿Qué tal, los chicos? - Todo bien.
Hola, Rocha. ¿Cómo está? Buenas tardes.
Rocha: Buenas tardes, señora. ¿Bien y usted?
No mames, no mames.
- Te extrañaba. - Pero...
Sólo pasaron dos días. Vámonos, Rocha.
Bueno, entonces, que Monterrey se olvide de hacer el sindicato.
No, amor. Monterrey y cualquier otra ciudad
donde haya sucursales Villalobos.
Oye, amor.
¿Mandaste la camisa a la tintorería?
¿Alguna vez se me ha olvidado? Tu traje esta aquí listo.
Gracias.
Oye, pa, y de casualidad,
¿ya pensaste lo de Tomás?
Lo de meterlo al bufete.
Amor, no estamos haciendo ahora contrataciones.
Ya sé, ya sé, pero...
a que no sabías que es nieto de una eminencia en leyes.
De Rodolfo Portilla.
- ¿En serio? - Ujú.
Ese cabrón fue profesor mío de la universidad. No... Un pinche
ego
como el tamaño de un edificio, ese presuntuoso.
Casi me tumba en el último examen.
Bueno, Tomás casi ni se llevaba con él.
Tampoco le caía tan bien, ¿eh?
Ándale, aunque sea hazle una entrevista.
Octavio resopla
Que haga una cita con Norma, ¿sí?
¡Ay, sí! Sí, sí, sí.
Gracias, gracias, papito. Gracias.
- Cierra la puerta. - Antonia: Sí.
puerta cerrándose
Amor...
¿Te... Te gusta?
Sí.
- ¿Pero es para la boda? - Sí.
¿Te parece muy atrevido?
Bueno, no tienes 30 años. Y...
pues eres mi señora.
Enrique Villalobos es el principal cliente que tengo.
No, mejor algo...
No sé. Algo más discreto, ¿sí?
Uy.
música melancólica
suena el teléfono
- ¿Sí? - Ismael: ¿Señor Casas?
- Sí, el habla. - Ismael: Soy Ismael Serrano.
Señor Serrano.
Qué bueno que me llama.
Justo estoy haciendo investigación
y me encantaría tener su versión.
Ismael: ¿Nos podemos ver?
Sí, sí, sí. Por supuesto, por supuesto.
- ¿Cuándo? - Ismael: Hoy.
¿Hoy?
Ismael: Voy a interrumpir la boda de Villalobos a las ocho de
la noche.
Yo puedo documentarlo todo, sin ningún problema.
¿Dónde?
Ismael: En el salón del bosque. ¿Sabe dónde es?
Pablo: Salón del... Sí. ¿8:00 p. m.?
- Ismael: Ahí lo veo. - Perfecto.
Bien, por fin un contrato.
¿Quién era?
Ismael Serrano.
¿Y aceptó platicar contigo sobre su despido?
Bueno, platicar no estoy seguro.
Va a irrumpir la boda de Villalobos.
No me digas eso.
Sí. Yo creo que va a entrar ahí y va a hablar en frente de todas
las personas
y va a decir que le inventaron una queja de acoso sexual para
correrlo,
porque él lo que quería era hacer un sindicato para
trabajadores.
Tengo que entrar a esa boda, Karen.
¿Se te ocurre algo?
No creo que sea una muy buena idea.
¿Por que?
Es un evento importante, va a haber mucha seguridad.
Y no fuimos invitados como medios de prensa oficiales,
Pablo.
¿Por algún motivo no quieres que siga con la investigación?
No, por supuesto que no.
Solo estoy preocupada porque Villalobos es un empresario
importante
y a los dueños de la revista podría parecerles pésimo...
A mí me importa un carajo lo que piensen los dueños de la
revista.
Lo que le hicieron a Serrano es un delito.
- Lo sé. - Bueno, si no quieres
continuar con mi investigación, no te preocupes.
Agarro mis cosas y me voy a otro lugar.
- No sería la primera vez. - Ey, ey, ey, tranquilo.
Sabes que admiro tu objetividad y tu compromiso.
Y perdón, pero yo no soy ninguna pendeja
como para dejarte ir.
Mmm...
Haz lo que tengas que hacer.
Y yo me ocupo del asunto de los dueños, ¿okay?
Gracias.
Pablo.
¿Cómo le vas a hacer para entrar?
Algo me voy a inventar.
Suerte.
vibra el teléfono
¿Qué pasó?
Karen: No debería decirte esto, pero soy tu amiga y se trata de
tu jefe.
¿Por? ¿Qué pasó?
Ismael Serrano va a irrumpir la boda de Villalobos.
¿Qué?
Es que no tiene nada que perder.
Así que más vale que estés atenta a su llegada.
No. A ver, Karen, yo no voy a esa boda.
¿Cómo?
Gaby, eres la directora de Relaciones Públicas.
¿Cómo que no vas a estar?
Eh... Sí. Okay, gracias por avisarme.
Oye, nadie se puede enterar que fui yo, ¿eh?
No, no te preocupes.
Bye.
Ya le expliqué que soy periodista.
Y yo ya le expliqué que toda la gente de prensa necesita
presentar gafete.
Y si no tiene su gafete, no lo puedo dejar pasar, señor.
Bueno, pues entonces hable con la persona
que sí me puede dar la autorización. Por favor.
Esta hablando con él.
Octavio Hidalgo.
Él te puede dar la autorización. Está adentro.
¿Sería mucho atrevimiento de mi parte
pedirle que hable con él, por favor?
¿Yo?
Digo, le debería un favor.
ríe No. No creo que tengas cómo pagarme.
Si tuvieras unos diez añitos menos,
otra sería la historia.
Señorita, ¿su nombre?
Ah, Renata Ibáñez.
Oye, pero ¿qué hace un periodista
que no es de los medios de Villalobos en su boda?
No puedo decir nada.
Disculpe.
A mí ese güey me vale madre.
Si vas a escribir algo malo sobre él, me vale.
Por mí mejor.
En cambio,
si vas a escribir algo malo sobre Octavio Hidalgo,
ahí sí.
Otra sería la cosa.
No, no va a meter problemas a nadie.
Señora Ibáñez, invitación para dos personas.
- ¿No trae acompañante? - No.
Aunque pensando lo bien...
hay una alta probabilidad de que salga afectado.
Bueno, los dos.
¿Mmm?
El señor es mi acompañante.
- Gracias, qué amable. - Bienvenidos.
Muy bien, ya llegó.
Miren, es él.
Acompáñenos, señor Serrano.
No, perdón, esto es un error. Yo soy un invitado.
Señor Serrano, soy directora de Relaciones Públicas del Grupo
Villalobos
y sé perfectamente lo que viene a hacer aquí esta noche,
así que le aconsejo que se retire por su cuenta,
o si no ellos lo sacaran a la fuerza.
Usted y todos los que trabajan para él son iguales.
- Está bien. - Gabriela: Muchachos, gracias.
¡El derecho de sindicalización es un derecho universal!
Mujer: Veinticinco años de casados,
muchísimas felicidades.
- Octavio: Gracias. - Díganos el secreto,
yo ya voy por la cuarta.
Pues pasar más horas en la oficina que en casa.
Enrique: ríe Tú bien sabes que yo ya hago eso.
Mujer: Casarse jóvenes ayuda, ¿no?
Bueno, Eloísa... Eloísa era un espectáculo.
Tenía una figura perfecta.
¿Eh? Sí. ríe
¿Tenía?
¿Era?
¿Cuándo me mataste, Octavio?
¿Quieres un whisky?
- Voy por algo. - No, estoy bien.
- ¿Sí? - Sí.
Bueno, oficialmente te debo una.
Mucho gusto, Pablo Casas.
- Renata. - Gracias.
Ahí está.
Bien, gracias.
Voy a dejar mi saquito aquí, por fa.
ríe Hola, bella.
- Felicidades, felicidades. - Gracias.
- Un gusto, Renata. - Hola, mucho gusto.
Tengo que hablar contigo.
- Un segundito se las robo. - ¿Qué pasó?
Este...
Sabías que no me iba a poner el vestido.
Era demasiado atrevido.
Ren, no tengo ni la figura ni la edad.
Por supuesto que tienes la figura.
Lo que tú no tienes
es un marido que te haga sentir mujer.
Y perdón, pero yo no he leído en ningún lado
que una mujer a cierta edad deje de ser sexy.
¿Tú sí?
Necesito hablar contigo.
Pero no aquí. Es más, necesito un tequila.
- Ven, ven. Acompáñame. - A ver...
Deja de tomar. ¿Qué es lo que está pasando?
Ven.
exhala repetidamente
Eloísa: ¿Qué pasó?
Tu marido tiene otra mujer.
¿De dónde sacas esa estupidez?
Los vi.
Los vi hoy en el aeropuerto cuando fui a dejar al chiquito
- con el que estuve anoche. - Eso es imposible.
No, no, no. A ver, venían saliendo.
Esta vieja no tendrá más de 30 años.
La ayudó a subirse a un taxi y se dieron un beso.
Renata, ¿qué dices?
Renata: Un beso en la boca.
¿Dónde estabas cuando los viste?
A menos de diez metros.
Si lo hubieras visto, me hubieras visto a mí. Yo lo fui a
recoger.
Te vi. Te vi. Si no se cruzaron de puro churro.
No debiste decirme nada.
¿Pero cómo no te lo voy a decir?
Eres mi hermana del alma.
Yo no quiero que este pendejo te esté viendo a la cara.
Y que tú seas la última en saberlo, por favor.
Lo tienes que confrontar porque él te lo va a negar. Te juro que
te lo va a negar.
No te dejes manipular.
¿Qué haces aquí?
Eloísa, tu marido te está buscando.
Gracias.
¿Qué hago?
¿En qué te ayudo? Dime.
En nada.
Deja de tomar.
Buenas noches a todos.
Yo soy Octavio Hidalgo.
Soy el abogado de Enrique.
Pero, más que nada, me considero tu amigo.
Y es para mí un honor
ser el padrino de bodas esta noche.
De verdad, es un gran honor.
Y los voy a llevar en el corazón siempre.
Enrique: Gracias.
Octavio: Traje unas palabras...
que las escribí para no olvidar nada.
Bueno, yo conocí a Enrique... En aquel momento...
Renata: Tu marido tiene otra mujer.
...habla mucho de la persona...
Eloísa: No debiste decirme nada.
¿Te gusta?
Bueno, pues ya no tienes 30 años y eres mi señora.
Mejor algo... Algo más discreto, ¿sí?
Enrique: Díganos el secreto.
Octavio: Pues pasar más horas en la oficina que en casa.
Eloísa era un espectáculo, tenía una figura perfecta.
Eloísa: ¿Tenía? ¿Era?
¿Cuándo me mataste, Octavio?
Octavio: Tú lo sabes, te lo voy a estar eternamente agradecido.
Rápidamente, Enrique y yo nos hicimos amigos.
Es fácil enamorarse de esta persona.
Octavio ríe
Yo, esta noche, quiero brindar por su felicidad.
¡Que vivan los novios!
aplausos
Enrique: Compadre...
Muchas gracias.
Felicidades.
Enrique: Más horas en la oficina que en casa.
- Octavio: Claro. - ríen
Muchas gracias. Gracias por estar acá.
A mí también me gustaría decir algo, porque es un día muy
especial.
¿Ella es la esposa de Octavio Hidalgo?
Futura viuda.
El matrimonio no es fácil, ¿verdad?
Al comienzo sí. Todo es nuevo, todo es emocionante.
Pero con el paso de los años todo cambia.
La vida en cierta manera se vuelve una rutina
que nos obliga a hacer sacrificios.
Que trae discusiones, dolores.
A veces parece más fácil abandonar todo y...
y empezar de nuevo.
Tal vez hasta con otra persona.
Pero eso es solo miedo.
Es esta cobardía.
En esos momentos es cuando tenemos
que aferrarnos a la verdad.
La verdad es lo que hemos construido,
la familia y los momentos compartidos.
Yo tengo dos deseos para ustedes hoy.
Que recuerden su verdad en los momentos difíciles
y que sean tan felices
como hemos sido Octavio y yo durante 25 años.
- Salud. - Salud.
aplausos
Sin palabras. Me dejaste sin palabras.
Eloísa: Felicidades.
Enrique: Que palabras tan... Eloísa: Gracias.
Enrique: Muchas gracias por tus palabras.
Eloísa: A ustedes, gracias.
Amor, salgo al baño un momentito.
- ¿Sí? - Sí.
música ambiental
Perdón.
Licenciada Esquivel.
Gabriela, por favor.
¿Qué haces aquí? ¿No me dijiste que no ibas a venir?
¿Para que no viera lo que vi?
¿Le dijiste a Eloísa algo?
No le dije nada. ¿Pues quién crees que soy, Octavio?
Pues entonces explícame.
Te mandé un mensaje. Vine a evitar que entrara Ismael
Serrano.
Ya lo hice. Que tengas bonita noche con tu esposa.
Ismael: Me echaron.
Como un leproso.
Hijos de su chingada madre.
Pablo: Por eso deme la entrevista.
Es mucho más contundente que ponerse a gritar en frente de
borrachos que no les importa.
¿Para que Villalobos me vuelva a demandar?
No le bastó con destruir mi reputación,
mi familia, mi vida.
Me demandó.
Ismael.
Por favor confía en mí. Dame la entrevista.
Es la única manera de lograrlo.
Se lo prometo.
Eh...
Sin la señorita Ibáñez no puede pasar.
Está bien.
Octavio: Eloísa jamás había dicho nada de lo que dijo en el
brindis.
Y te vi ahí...
Pues pensé que tú...
Me asusté.
- Perdón, soy una idiota. ¿Sí? - No.
La idiota soy yo por enamorarme de ti.
Amor...
Amor.
resopla
Solo quiero
sentir cómo sube y sube,
cómo me lleva a la nube.
Bailándolo sin parar.
Solo quiero
saber que te tuve...
Mira, yo prometo... No voy a decirte nada más.
Pero vente a dormir a mi casa
y así vas a tomar una mejor decisión.
Mejor deja de tomar, por favor.
Pero ¿qué tiene que ver eso?
Ya nos vamos, amor.
Hola. ¿Qué? ¿Ya nos vimos hoy o qué?
Hola. Ya está... Rocha afuera.
Rocha. Tu chofer.
Le debes de pagar un chingo. ¿A poco no? ríe
¿Estás bien?
Creo que deberías llevártela.
Amiga.
Oye, ¿tú no conoces a un güey, así guapo,
que quiera tener una relación intensa sexual
con una mujer casada, pero guapísima?
música melancólica
Renata: Que ese cabrón
- no se merece a alguien... - No se merece a alguien...
- ...como mi amiga. - ...como tu amiga.
Qué bueno que opinas lo mismo.
- Ya está. - Renata llora
Pablo: Ya llegamos, a ver...
- A ver... - Renata llora
A ver.
Mira. A ver...
Espérate. Vamos a dormir, ¿sí?
- Pablo jadea - Renata llora
sollozando Yo no sé quién eres.
Nada más te digo que no va a pasar nada.
Renata llora
Sí sabes quién soy.
Soy Pablo Casas, el periodista que ayudaste a entrar a la boda.
Y ahorita lo que necesitas es dormir.
No, pero...
- Todo perfecto. - Renata llora
exhala
música dramática
Hola.
Quería saber si llegaste a tu departamento.
Quiero que sepas que nunca fue mi intención herirte.
Simplemente me tomó por sorpresa verte en la boda.
Me trastorna la idea de perderte por esto.
Estoy muy enamorado de ti.
Como nunca lo he estado.
Entiendo que lo dudes después de lo que escuchaste.
Eloísa claramente vive en la fantasía
de una relación que ya se terminó.
Te amo.
música dramática
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