All language subtitles for Trágala_ perro (1981)

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Original subtitles

(Música tradicional)

# Ya se acabaron aquellos tiempos.

# Ea, Manola, no hay más remedio.

# Desde los niños # hasta los viejos,

# todos repiten: "Trágala, perro".

# Queréis que el pueblo, # esté aún ciego,

# pero son muchos # los que están viendo.

# El de vosotros # son lentos y hierros

# que arrojan vida y pensamiento.

# Trágala, trágala, trágala, perro.

# Si tú la tiras, yo la defiendo.

# Busca otros hombres, # otro hemisferio.

# Busca, cuitado, déjanos quietos.

# Tú que no quieres # lo que queremos,

# la ley preciosa # do está el bien nuestro.

# Trágala, trágala, trágala, perro.

# Si tú la tiras, yo la defiendo.

# Trágala, trágala, trágala, perro.

# Si tú la tiras, yo la defiendo. #

(Campanilla)

(MONJA) Ave María purísima.

Traigo el permiso del prelado.

Está extendido a requerimiento del juez.

(MONJA) Ahí va la llave. La cerradura está un poco pasada,

dé dos vueltas a la izquierda.

(Cantos religiosos)

(MUJER) Un momento, por favor, ahora sale la madre priora.

(Cantos religiosos)

Ave María purísima. (SOLDADO) Traigo orden de impedir

que nadie entre ni salga del convento.

Espero que ustedes sepan comprender mi labor.

Dentro de muy poco estarán aquí el señor juez y el señor secretario.

(HOMBRE) Y que con arreglo a su delicado y urgente carácter

no haya fuero ni privilegio y notifique de la causa que se forma

contra doña María de los Dolores Quiroga,

o sea, sor María Rafaela del Patrocinio,

natural de San Clemente de La Mancha,

religiosa de ese convento y de 25 años cumplidos.

Que se averigüe el origen y procedencia de las llagas

que en las manos, pies, costado derecho

y cabeza en forma de corona tiene dicha religiosa, sor Patrocinio,

y a las que se quiere dar o se da

el carácter de sobrenaturales o milagrosas

como lo demás que se propala al respecto de la misma.

Reverendas, quedan enteradas de las acusaciones.

Este juzgado procede a interrogar

y a cuantas verificaciones considere pertinentes.

Señor oficial,

conduzca a las religiosas a sus celdas individuales.

Coloque guarda e impida que se comuniquen entre sí,

ínterin se las reciba sus reclamaciones.

(HOMBRE) Retírense a sus celdas y quédese la llamada sor Patrocinio

para prestar declaración y continuar las diligencias.

(Música suave)

¿Se llama usted?

María de los Dolores Quiroga Cacopardo,

hija del fallecido don Diego Quiroga

y María Dolores Cacopardo.

Soy nacida en San Clemente de La Mancha.

¿Edad? 25 años.

Y al tomar los hábitos, ¿qué nombre adoptó?

María Rafaela del Patrocinio.

¿Es cierto que se ve aquejada de cinco fuentes o llagas

en pies, manos, costado y otra rodeándole la cabeza?

Señor doctor, proceda usted a reconocer

las heridas o llagas de la declarante.

Tenga la bondad.

Simplemente quiero ver el estado de sus heridas.

(Música suave)

Las manos.

Por favor, no le haré daño.

(Continúa la música)

(Murmullos)

¡Procédase a desalojarlos!

Acércate.

(MUJER) ¡Ay! -¡Callad ya!

(HOMBRE) ¡Asesinos del pueblo!

(MUJER) ¡No me toques, hijo de puta!

(HOMBRE) ¡Viva la Constitución!

(MUJER) ¡Te acordarás de esto!

(Griterío)

¡Quieto!

(HOMBRE) ¡Dejadme! (HOMBRE) ¡Así tratáis al pueblo!

(Música suave)

(Música estridente)

Ahora dígame si le duele.

Sí.

¿Las de los pies, cabeza y costado son iguales a estas?

Sí.

(Quejido)

Vamos a ver, ¿ha padecido usted herpes alguna vez?

Nunca.

¿Alguna otra enfermedad de piel, como granos,

panadizos, sarpullidos? No.

¿Maneja usted a diario herramientas pesadas

o hace labores duras o trabajos que exijan mucho esfuerzo?

No, solo aquellos que el servicio a mi Señor requiere.

¿Cree usted que podrían haberse producido las llagas de las manos

y las que dice tener enpies, costado y cabeza por golpe,

roce o instrumento cortante?

Yo no conozco más que la voluntad de Dios,

y en mí se hace lo que él disponga.

¿Quiere decir que lo atribuye a milagro?

Ínfimos son mis sufrimientos

comparados con los de aquel en el Gólgota.

Si él ha dispuesto que sufra y padezca,

¿quién soy yo para responder a esa pregunta?

¿Cuánto tiempo hace que tiene las heridas?

Hará para seis años

en que en una víspera de la ascensión del Señor a los cielos

aparecieron por vez primera.

Aplazo mi juicio definitivo hasta que pueda reconocerla de nuevo

en compañía de algún prestigioso profesor de esta universidad.

Gracias, doctor. Sor Rafaela del Patrocinio,

¿cuánto tiempo hace que está usted con los hábitos?

En el próximo mes de enero hará siete años.

¿Cómo fue lo de su vocación religiosa?

(Campanadas)

Al morir mi padre y mi hermano,

allá por el año 25,

mi madre, mis hermanos y yo... quedamos solos y sin amparo.

Don Joaquín Serrano, capellán de Las Salesas,

y la señora Duquesa de Benavente,

al ver mi decidida vocación al Altísimo,

facilitaron mi estancia

en el convento de Las Comendadoras de Santiago.

¿Le inspiró don Joaquín Serrano algunas ideas?

¿Ideas?

Sí.

¿Intentó persuadirla de merecer...

cómo diría yo,

una predilección en los altos designios del Señor?

Siempre se ha mostrado... celoso defensor de la fe

y, claro, también del trono.

¿Y el ya citado don Joaquín Serrano le inspiró en alguna ocasión

juicios o criterios sobre política o el estado?

No.

Ha dicho usted que las llagas o heridas

hicieron su aparición hace seis años.

La primera llaga,

la del costado, me apareció cuando era novicia.

Estaba en el convento de Las Comendadoras de Santiago.

Poco tiempo después de mi profesión

aparecieron las otras cuatro a la vez.

Se ha propagado, al parecer, interesada fama de su santidad

y, amparándose en esa fama,

se propalan profecías sobre asuntos políticos.

Una religiosa de clausura nada sabe

de cuanto pasa fuera de las paredes de su convento.

Pero usted ya salió de esta casa alguna vez rompiendo la clausura.

¿Es cierto?

Sí.

Dios permitió por una sola vez el que abandonase la clausura.

(Música de piano)

"Hace unos dos años, una mañana

tras una noche en que me vi muy atormentada del Maligno,

me sentí como arrancada de mi celda

y transportada fuera de las pareces de este convento".

"Tras atravesar valles y montañas,

me encontré ante el palacio

de la reina gobernadora en Aranjuez".

(Música de piano)

"Y allí, ante la solitaria fachada,

pensé en las desgracias que afligen a mi amada España".

"Y ahí, a orillas de un estanque,

junto a una estatua de una mujer semidesnuda,

terminó todo".

"Luego, como si de un extraño sueño se tratase,

me encontré sobre el tejado de esta casa".

¿Y habló usted con alguien?

Los testimonios que tenemos dicen que quien fuera

el que la sacase del convento, le hizo ver triunfos

del pretendiente Carlos María Isidro

y pronto trastorno del trono. Llegan incluso a afirmar

que pronunció frases condenatorias sobre la conducta

de nuestra augusta reina regente María Cristina.

¿Qué explicación encuentra a esa extraña aventura?

Dios permite muchas veces

que el Maligno ponga a prueba nuestra fortaleza.

Hasta a su propio hijo hizo pasar por pruebas semejantes.

Cuando sor Patrocinio ingresa en esta casa

tiene ya, según ella declara, una llaga o estigma

en el costado izquierdo.

¿Le comunicó esta circunstancia?

No, nunca me habló de ello.

Sor Patrocinio, desde el primer momento que estuvo entre nosotras,

me cautivó por su candidez.

Y cuando profesó, consideré que Dios me había enviado

a una de sus hijas predilectas. ¿Y las otras llagas?

Yo las vi aparecer en sus manos.

"Por aquel entonces, Dios me había enviado

una terrible prueba, en mi costado derecho

hizo aparición un bulto del tamaño de una nuez

que me causaba dolores insoportables".

"Todos los días mi blanca cordera procuraba por mi consuelo".

Madre mía, la Virgen del Olvido me ha prometido vuestra curación.

Ánimo.

Siento como si me arrancasen algo de muy adentro.

Admiro tu espíritu de sacrificio,

pero lo que haces conmigo me tiene confundida.

Muchas veces el alma pide al Señor vivamente

ver pisado su nardo para que así exhale toda la fragancia.

(Música de piano)

¿Les dijo sor Patrocinio

qué había ocurrido cuando salió del convento?

¿Y dijo si habló con alguien?

No, únicamente mencionó una estatua

y un estanque.

Por consecuencia de la fama que sor Patrocinio tiene

fuera de estas paredes,

¿han recibido ustedes, la comunidad de Madres Concepcionistas,

regalos, limosnas, dádivas? No.

Vivimos llenas de penurias.

Tengo entendido que sor Patrocinio recibía visitas.

Yo misma he acompañado a mi hija al locutorio muchas veces,

donde, efectivamente, acudían personas

atraídas por su pureza y vida espiritual ejemplar.

¿Puede decirme cuáles eran los temas

sobre los que sor Patrocinio charlaba con sus visitantes?

Ella casi nunca hablaba más que para confortar

a los que venían a ella en busca de consuelo.

¿Mostraba sus llagas?

No, las ocultaba debajo del escapulario.

Siempre se ha distinguido por su virtud y santidad,

por su humildad y mortificaciones sin hipocresía.

Le aseguro que desde el primer día nos cautivó.

¿Ha visto en alguna ocasión

las heridas o estigmas de sor Patrocinio?

Ya lo creo, siempre que viene nuestro padre general.

Ave María purísima. Sin pecado concebida, padre.

¿Otra vez está enferma?

Está sufriendo mucho. No quisiera faltar al señor,

pero cada vez que viene por el convento...

Calle usted, por favor, no juzguemos a la ligera.

Está perdiendo mucha sangre, habrá que avisar a un médico.

La almohada, un poco más arriba, por favor.

Un momento, doctor, le acompaño.

Ya salen.

¿Qué tal está? -¿Se le cortó la hemorragia?

Calma, por favor, calma.

Comprenda, don Manuel, no está la madre priora y soy responsable.

Yo no puedo, en consciencia, administrar ningún remedio,

quien ha dado las llagas, las quitará.

(Campanadas)

Dios ha querido mandarme una distracción o un consuelo,

una forma de ahuyentar al enemigo

teniendo todo el día el cuerpo y la mente ocupados en mis trabajos.

Soy la hortelana, cultivo en la pequeña huerta

algunas verduras pero, sobre todo, lo que más me gusta,

aprendo a distinguir las virtudes y cualidades de las hierbas.

Sí, las hierbas.

Esta en cocimiento es buena para el dolor de muelas,

aquella en infusión produce pensamientos alegres,

tal otra purga a los pájaros,

cual otra afina y blanquea las manos.

Bueno, el caso es que por todo esto

yo charlo a menudo con sor Patrocinio.

Vicenta, hermana, ¿no crees que tienes que moderar

tu afición a la huerta?

A veces pienso que descuidas las cosas de Dios.

Mira, pordiosera. La usan los pordioseros

para hacerse heridas y provocar lástima.

Clematis Vitalba.

Pero... ¿cómo ha nacido entre las frambuesas?

Sí, ya te he oído lo que me decías.

Pero, escúchame,

tú trabajas con las cosas que están por encima de las nubes,

yo, con las plantas humildes que todos pisan creyendo sin valor.

En el reino de nuestro Señor todo está para algo.

No, no descuido los asuntos divinos,

¡las plantas, el agua, la tierra, todo, todo, todo es Dios!

¡El aire, el sol, los tomates, las lechugas, las ciruelas,

las almendras, las acelgas, las cebollas, los ajos,

todo, todo es Dios!

¿Quieres mayor expresión y presencia del divino Hacedor?

Gracias a él sale de la tierra este tesoro.

¿Te ayudo? Sí, por favor.

Tengo el pelo muy largo y quiero que me lo recortes.

Las tijeras que tenemos solo sirven para esquilar burros,

pero si te empeñas...

Viene el verano y ya me está dando calor.

Luego no te quejes si te pincho.

¿Se llama usted? María González.

Y su labor aquí es la de mandadera, ¿no?

(NERVIOSA) Hago la compra, recados, ayudo a limpiar.

Cálmese, mujer, cálmese.

Solo quisiéramos que nos dijese

cosas de las que ocurren en esta casa.

No sé nada, señor. Mi vivienda está separada del convento.

Nunca he entrado en la clausura. Está bien,

pero sí sabrá quiénes visitan a la comunidad.

Aquí vienen los parientes de las monjas.

¿Y aparte de los parientes?

Sí, viene más gente.

La marquesa de Villadares, las hijas de la Puebla,

que vinieron a por el manto de la Virgen del Olvido,

para su madre que estaba enferma, creo.

Viene también un tal don Tomás, la de Veira, la princesa...

Aunque como se marchó con su cuñado, hace tiempo que no vienen.

Me han dicho que están en Londres.

¿Permanece mucho tiempo en el locutorio?

Uy, sí, todas las mañanas, y buen trabajo que me da.

Estropajo, arena y jabón, señor.

No. He querido decirle

si están mucho tiempo cuando vienen.

Ya lo creo, sobre todo, cuando las visitas son para sor Patrocinio.

Es la que más gente tiene para verla,

como es una santa....

¿Sabe usted si dan limosnas o donativos las visitas?

Se meten por este locutorio, yo no puedo saber nada.

Ha dicho usted que sor Patrocinio es una santa.

¿Ha observado usted en ella algo sobrenatural?

Que es una santa todo Madrid lo sabe.

Y si no, mire.

"¿Se acuerda cuando lo del cólera?"

"Les echaron la culpa sin razón a los curas y a las monjas".

"Todo fue porque los aguadores empezaron a decirlo,

lo que no contaban era lo sucia que traen el agua a las casas,

y tendrían que limpiar bien los cántaros".

(Música de guitarra)

Deja eso, chaval.

(HOMBRE) ¡Se lo mandan los curas para envenenar el agua!

(NIÑO) ¡Dejadme!

(HOMBRE) Y ahora ve y díselo al nuncio.

(Risa)

(MARÍA) "Sor Patrocinio ya lo había profetizado".

Buenos días, María. -Buenos días nos dé Dios.

Ah, pero si es don Tomás.

(CHISTA) María, viene algo horrible.

Dios nos envía una prueba muy grande.

Sor Patrocinio ha tenido una visión.

Sangre y agua, María, sangre y agua.

Pero no ha oído esa profecía

de labios de la propia sor Patrocinio.

(SUSPIRA)

El señor secretario puede conseguir la autorización.

Para autorizar la salida del convento

de nuestra hija sor Patrocinio no son suficientes

ni el permiso del ordinario ni el consentimiento del vicario.

Comprenderá su señoría que por encima de todo esto

está el compromiso de los votos.

Pero en este caso concurren circunstancias

que autorizan a este juzgado a proceder como crea más conveniente

en beneficio del esclarecimiento de los hechos.

El traslado de sor Patrocinio al hospital se haría en atención

a las especiales circunstancias que concurren por ser religiosa

y que su infortunio, solo sentimientos compasivos inspira.

Sor Patrocinio no saldrá del convento

sin permiso del prelado.

Está bien. ¿Existe una enfermería o dependencia similar?

(Campanadas)

Diligencia, señor secretario.

Sor Patrocinio quedará instalada aquí por el momento.

Se ordena a todas las monjas

le faciliten lo que pida para su sustento y cuidado personal

sin que intenten por sí ni por un tercero comunicar con ella,

salvo por su madre, María Dolores Cacopardo,

y su hermana, doña Ramona Quiroga, a cuyo cargo ordeno que quede.

Y nada más, buenas noches. Continuaremos mañana.

(Cerradura girando)

Jesús, no me abandones, no me abandones.

Jesús, no me abandones.

Por favor, por favor, no me abandones.

No me abandones, Jesús.

Tu amor inmenso es la daga que tiene traspasado mi cuerpo,

todo mi cuerpo,

el fuego que lo tiene incendiado.

Empápame,

penétrame,

caliéntame,

quémame,

calcíname.

Ven, que a gritos quiero decirte que sí,

que si no soy pura, sí quiero ser tuya,

siempre tuya, siempre, siempre, Jesús.

Siempre. Siempre.

(Suena la cerradura)

(PREOCUPADA) Hija mía, ¿qué ocurre?

¿Qué está sucediendo, Lolita? Dime, ¿qué pasa?

Cuéntaselo a tu madre.

Usted ha sido quien me ha entregado en manos de mis enemigos.

Voy a traer la cena de la sor, si las señoras quieren algo,

puedo encargar que se lo preparen. -Gracias. Acabábamos de cenar

cuando nos vinieron a buscar para venir aquí.

(MADRE) La cena lleva aquí hace ya media hora.

¿Es que no vas a cenar? Come algo, te sentará bien.

Anda, Lolita, tienes que comer.

Mira, se ha quedado fría.

Si quieres, te la doy yo, como cuando eras pequeñita.

Lolita, contéstame.

(MADRE) Soy tu madre.

Si tenemos que pasar aquí la noche,

mejor será que preparemos las camas, ¿no te parece, mamá?

(Canto del gallo)

(Coro femenino)

(Llaman a la puerta)

Va.

Buenos días. -Buenos días.

(MADRE) Buenos días. -Buenos días.

Mis colegas y yo vamos a proceder

al reconocimiento pericial de las heridas.

(DOCTOR) Que en la palma y dorso de su mano derecha

sobre el tercer hueso metacarpiano y porción correspondiente

del tendón extensor del dedo medio tiene una úlcera.

En el dorso de la mano izquierda se advierte otra úlcera

situada sobre la extremidad inferior del tercer hueso del metacarpo

y la superior. El fondo de estas dos úlceras

se presenta rubicundo y en estado de supuración,

y formado de un tejido fungoso que da sangre

cuando se le comprime o se le roza.

Que en el pie derecho se nota un punto dolorido

correspondiente a una lesión o herida.

En el pie izquierdo, se nota una superficie más irregular aún

y más próxima a la base del segundo hueso del metatarso

y enteramente semejante en todo a la del dorso del pie derecho,

presentando señales de una posible y pronta putrefacción.

En la parte lateral derecha del pecho se advierte

una porción de piel alterada que presenta las señales

de una úlcera superficial que se halla en dirección horizontal,

de cuyo punto se extiende hacia la parte anterior

y lateral izquierda del pecho con las dimensiones

de cuatro líneas de ancha en su término medio.

Se procede al reconocimiento de la cabeza,

la que se halla enteramente intacta, toda menos la frente,

en la que se notan alteraciones con tres caracteres muy diversos.

Los expresados facultativos han llegado a persuadirse

que las grietas, úlceras y heridas de sor Patrocinio

son curables todas.

Fue aquí donde la encontramos.

¿Tiene usted la bondad de repetirme

cómo encontraron a la sor y la trajeron hasta aquí?

Sí, señor, si fue muy fácil.

"No sé cómo fui transportada ni por quién,

aunque puedo asegurar que no lo hice con todo conocimiento".

"Al volver de mi aletargamiento,

reparé que era conducida por dos religiosas".

"Luego manifesté, sin duda,

la especie de la que había sido objeto mi delirio".

Con fecha de hoy, 8 de noviembre, este juzgado procede a sacar

de la casa convento de Caballero de Gracia,

número 26, a sor Patrocinio,

y a depositarla en casa honesta y decente

facilitándole el mejor tratamiento y alguna distracción y recreo,

con los socorros a propósito para restablecer su salud,

con intervención de un eclesiástico ilustrado y prudente

que la inspire respeto y confianza.

(Coro femenino)

Hija, es tu Monte Alverne, tu Monte Alverne.

(Coro femenino)

# Son muchos años # hundiendo al pueblo

# en los oscuros fondos del miedo.

# Pero las luces que lo iluminan

# ya están de nuevo # y ahora nos guían.

# Trágala, trágala, trágala, perro.

# Si tú la tiras, yo la defiendo.

# Queréis que el pueblo # esté aún ciego,

# pero son muchos # los que están viendo.

# Que de nosotros salen los hierros,

# hierro con vida y pensamiento.

# Trágala, trágala, trágala, perro.

# Si tú la tiras, yo la defiendo. #

(Música de piano)

Creo que nos llevaremos muy bien.

Y que todo se resuelva pronto y favorablemente es lo necesario.

No he tenido tiempo de preparar su habitación como es debido,

espero sepa perdonármelo.

¡Micaela! -Sí.

Ya está dispuesto el cuarto de la sor.

Esta es la criada de la casa,

disponga de ella en cuanto sea necesario.

Preguntan por usted, sor.

(Suena el reloj)

Ave María purísima.

Sin pecado concebida, padre.

He sido designado para confortarla y auxiliarla.

Sé lo terrible de estos momentos.

Padre, creo que he caído hoy en pecado de soberbia.

Necesito confesión.

Yo o algún compañero vendremos cada día para realizar las curas.

Procure tener todas las mañanas preparado un puchero

de agua hervida, cabezales y paños limpios.

Siento comunicarle, padre,

que a este juzgado le es imposible acceder.

Y dígame, por qué la petición de asociar un médico

a los ya asignados por la justicia para la curación de sor Patrocinio.

La priora, sor María Benita, teme por la salud

de su amadísima hija en la fe.

No comprendo esa desconfianza hacia el poder judicial.

No, no, no es desconfianza,

pero los tiempos andan revueltos, y sabe usted muy bien

que cualquier cosa que pudiera ocurrirle a la sor...

Por otro lado, me alegra tenerle aquí,

era mi intención entrevistarme con usted.

Si me permite y tiene tiempo, procederemos a tomarle declaración.

Si el concurso de mi modesta persona

puede contribuir al triunfo del bien y de la verdad...

Me permito recordarle, padre, el espíritu

que la justicia siempre anima en esta causa.

Tome asiento, señor escribano.

Procederemos a tomar declaración a fray Andrés Rivas.

¿Es usted el vicario del convento? Sí.

Y le supongo enterado de cuanto ocurre

y ha ocurrido en Caballero de Gracia, 26.

Debo señalar que mis palabras se han de separar

de todo cuanto tenga conexión con el sigilo sacramental

y me tendré que limitar a cuanto haya visto y oído

fuera del confesionario.

¿Es usted el confesor de sor Patrocinio?

En la actualidad, sí.

Bueno, mejor dicho, no,

esta mañana se me ha prohibido verla.

Quiero decir hasta que estuvo en el convento.

El primer confesor que ella tuvo fue...

don Joaquín María Serrano.

Estando todavía sor Patrocinio en Las Comendadoras,

él me habló de ella.

(Música de órgano)

¿Y qué tal nuestra novicia?

La duquesa de Benavente la ha acogido bajo su protección.

Es una fiel cumplidora de las reglas del noviciado,

siente una profunda vocación religiosa

y hay algo en su persona que la predestina a grandes empresas.

Está dispuesta a los más grandes sacrificios

por el amor y la fe, siente veneración por el trono,

aunque su padre y su hermano,

muertos en combate, quizá eligieron,

intoxicados por ideas liberales, abrazaron el error

y emprendieron llenos de entusiasmo una senda equivocada.

Dios misericordioso los habrá perdonado.

Por otro lado, puedo decirle

que ya tengo solucionado lo de su dote.

Aristócratas amantes de España y de la religión

aportarían todo lo necesario.

La dote se la proporcioné yo mismo

con algún efectivo que por entonces poseía.

Siempre traté de dirigirla por el camino de la virtud

sin hipocresía ni escrúpulos monjiles.

Cuando ingresó en Las Concepcionistas,

dejé de ser su director espiritual.

En cuanto a las llagas, nunca traté de informarme

de si eran o no sobrenaturales.

Al profesar, su director espiritual fue el difunto padre Carreras.

(MONJAS) Ave María purísima. (LOS TRES) Sin pecado concebida.

Esta señora es doña Teresa de Braganza,

princesa de Veira, hermana de doña María Francisca,

esposa de don Carlos María Isidro, el heredero del trono.

Ha mostrado tan vivos deseos de conocer a sor Patrocinio,

que no he podido encontrar excusa ni pretexto para negarme.

Hasta palacio han llegado noticias de la santidad de esta casa,

en especial, de Patrocinio.

Sabemos de sus sacrificios y de su humildad.

También ha llegado hasta nosotros

fama de las virtudes curativas del manto de la Virgen del Olvido,

preferente devoción de Patrocinio.

Mi hermana María Francisca se ve aquejada de continuo

por unas fiebres malignas que le hacen sufrir mucho

y es nuestro deseo colocar el manto a la cabecera de su cama

a ver si así encuentra pronto remedio a sus males.

Cuenten sus altezas con el manto de nuestra Señora del Olvido,

y mucho me honra que la augusta persona

que comparte la vida con el elegido del Señor...

para restaurar la fe y extirpar la herejía

acuda a esta pobre monja.

La última vez que yo vi al padre Carreras

fue cuando, al morir Fernando VII,

María Cristina era nombrada regente.

(LEE) "Orden en mi persona, en la celda, en todo,

hablar en voz baja, no rascarme la cabeza,

ser puntualísima,

ir siempre por los lados de la escalera,

guardar en todo la santa pobreza,

poner en orden las medias al acostarme,

sonreír constantemente,

limpiar bien el peine cada ocho días,

no hablar de la propia familia,

no llevar nunca las manos colgando,

no mostrarme nunca cansada ni desfallecida,

hablar en castellano..."

Su alteza, la infanta doña María Teresa de Braganza abandona España,

y no ha querido hacerlo sin despedirse de esta comunidad.

Mi cuñado, Carlos María Isidro de Borbón,

ha sido desposeído de sus derechos al trono.

Esta mañana ha salido en compañía de su mujer,

mi hermana María Francisca, hacia su destierro en Portugal.

Y yo también partiré muy pronto para reunirme con ellos.

Juntos defenderemos los derechos que asisten

al príncipe Carlos a la Corona de España.

Ellos me han encargado os participe sus mejores votos

por el triunfo de la fe y la religión,

causas por las que han luchado

y lucharán hasta dar su vida, si fuera necesario.

Y os ruego los tengáis presentes en vuestras oraciones.

Id tranquila, alteza, que el trono y la fe de España

nunca se verán mancillados.

(Música de piano)

Pocos días después,

cuando la calumnia hizo presa en nosotros...

(Música de tensión)

(HOMBRE) ¡A él, que es el de la monja!

¡Muerte a la clerigalla carlistona!

¡Ya ha llegado vuestra hora! -¡Vampiro!

¡Ya no engañaréis más, cerdo! -¡Acaba la explotación!

¡No queremos hombres con falda!

¿Creíais que engordarías a costa del pueblo?

¡Trágala, perro!

Al desaparecer el padre Carreras, sor Patrocinio tomó como confesor

a fray José de la Cruz,

pero durante muy poco tiempo, escasamente, cinco o seis semanas.

Desde entonces acá, he sido yo quien personalmente...

¿Quién era fray José de la Cruz?

Él mismo se ofreció

como director espiritual de sor Patrocinio.

"Ya desde el principio mostró una extraña actitud".

Si esas heridas son los estigmas de la pasión

es algo que no podemos afirmar.

Hay que evitar por todos los medios todo lo que huela a superstición.

Además, pueden haberse producido por causas nerviosas.

Actuando a la ligera,

solo perjuicio podemos causar a la santa madre Iglesia.

Hija mía, hay que tener prudencia.

Hay que salir al paso de rumores y especulaciones.

¿Qué rumores, padre?

Por Madrid se habla de tu santidad,

y eso es algo muy delicado.

No, no es esa la mejor manera de ayudar a la causa del error.

Contén tus ansias, tus deseos,

que, aun siendo bienintencionados, producen efectos contrarios.

Hija mía, la nación está dividida por una guerra cruel,

hay que actuar con caridad y amor procurando la paz entre los hombres.

Y si esas llagas fuesen, en efecto,

producidas como prueba por el Altísimo,

solo a tu percepción concierne,

tus sufrimientos y sacrificios a ti te elevan,

por tu salvación hacen.

Es un asunto que solo te interesa

y que, en ningún caso, debe hacerse público.

Se me prohibió volver a confesar a sor Patrocinio.

Después me trasladaron a la Diócesis de Sigüenza.

Nunca volví por Caballero de Gracia.

¿Y las llagas, llegó usted a verlas en alguna ocasión?

Sí.

Con motivo de la visita que a mi requerimiento le hizo

el doctor don Rafael Costa.

¿Y cuál fue el diagnóstico que hizo ese doctor?

Las declaró incurables.

Efectivamente, yo reconocí a sor Patrocinio

y vi sus llagas, pero...

a pesar de conocer que no dependía de causas sobrenaturales,

no tuve por conveniente decir nada

por no parecer desatento

diciendo que aquello era artificial o ficticio.

Muchas gracias, señor doctor.

El escribano le dará su declaración para firmar.

Ay. Adiós.

¿Y las visitas?

Hábleme usted de las personas que van por Caballero de Gracia

a ver a la monjita. Es natural que el convento

de Las Concepcionistas sea el más visitado de Madrid.

Personas de gran condición social nos honran

con su cariño y devoción.

Recuerdo ahora a don Tomás de Aguilera,

a las Fernández de Córdoba, a la marquesa de Villadarias...

Comencemos por ese don Tomás.

Venía mucho y mantenía con sor Patrocinio

largas conversaciones.

¿Conocía usted las conexiones de don Tomás con los facciosos?

(Tos)

(TOSE)

Hay que cuidar esa tos.

(TOSE)

Le estaba preguntando si conocía las conexiones

de don Tomás con los facciosos. No, no.

Nunca se expresó políticamente.

Pues es uno de sus enlaces en Madrid.

¿Y de qué hablaban sor Patrocinio y Tomás Aguilera?

"La única vez que yo estuve presente en la conversación...".

No puedo saber todavía cómo y cuándo concluirá

el actual estado que asola a nuestra nación,

pero muy pronto espero iluminación del Señor.

De cualquier manera, la fe y la religión saldrán triunfantes,

aunque es posible que todavía seamos sometidos

a terribles pruebas.

Queda ya poco, sor Patrocinio.

Don Carlos está en Navarra, ha llegado de Londres,

y con Zumalacárregui al frente de las tropas,

la causa triunfará. Podemos estar tranquilos.

Aquí traigo el último manifiesto de su alteza,

escrito al pisar tierra española.

Se declara designado por Dios para ocupar el trono.

Roguemos mucho, Tomás.

Pidamos todos los días al Señor que se haga pronto la paz.

Padre nuestro que estás... ...en los cielos.

Santificado sea tu nombre.

(AMBOS) Venga a nos el tu reino.

Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

Yo no he estado nunca en el convento de Caballero de Gracia.

Jamás he hablado con sor Patrocinio

ni nada sé de sus llagas ni profecías.

Algo he oído comentar, como cualquier habitante de Madrid,

sobre sus predicciones políticas,

pero yo, ya le digo, ni sé cómo se entra en ese convento.

También doña Bernarda Chacón, dama de alta alcurnia

y adornada de preclaras virtudes, es asidua al convento.

Doña Bernarda, nos tenía usted muy olvidadas,

desde la semana pasada no se la ha visto por aquí.

El Gobierno de Mendizábal está preparando una ley

en la que se prohibirán nuevas ordenaciones,

y tampoco estará permitido tomar los hábitos.

(SORPRENDIDO) Doña Bernarda, ¿está usted segura

de lo que está diciendo?

Eso sería algo muy grave para la religión.

Ya lo creo, padre.

Mi cuñado, que está en el ministerio, ha dicho

que el mismo Mendizábal es quien ha redactado los decretos,

y como... la regenta no piensa más que en su guardia...

Guarde usted la lengua, doña Bernarda,

y no perdamos la confianza.

A veces Dios permite que el mal avance

para probar a sus hijos.

Pronto habrá acontecimientos que fortalecerán nuestra esperanza,

y los equivocados, los ciegos, serán los primeros en arrepentirse.

Sí, yo he estado en el convento de las Madres Concepcionistas

en varias ocasiones, pero no conozco a sor Patrocinio.

Las Concepcionistas son monjas de clausura,

no he pasado de la iglesia,

mal he podido hacer amistad con ninguna de ellas.

Muchas gracias.

El señor escribano le indicará el lugar

donde deber firmar su declaración.

Si he podido ser de alguna utilidad...

Ya lo creo que sí, fray Andrés.

Le llamaremos por si hay que ampliar algún detalle.

Y no se preocupe por sor Patrocinio,

en pocas semanas los médicos han dicho que estará curada.

Hija mía, cuando guste, el almuerzo ya está en la mesa.

Mañana comienza el adviento y es día de penitencia,

no almorzaré.

No tomaré nada en todo el día. Pero tampoco ha desayunado.

Le agradezco mucho sus desvelos, Manuela.

# En el portal de Belén

# Hay estrellas, sol y luna, # la Virgen y San José... #

El castillo de Herodes arriba,

el pueblo abajo y el portal aquí. Esa es la forma del Belén, niña.

¿Y el buey, dónde está el buey?

Delante de tus ojos.

Si fuera de verdad, ya te habría pillado.

(RÍE)

# Ande, ande, ande, # que es la Nochebuena.

# Que esta noche es Nochebuena # y mañana, Navidad.

# Saca la bota, María,

# que me voy a emborrachar.

# Y esta noche es Nochebuena.

# Cándida, cándida, cándida flor.

# Por una cándida me muero yo.

# Me muero yo, me he de morir. #

(SE QUEJA)

(RÍEN)

¡Basta!

Quieta, quieta. Me rindo.

Basta. (MOLESTA) Basta. He dicho que basta.

No me puedo creer lo que dicen de usted.

(DOCTOR) Curadas, completamente curadas.

Y o yo no soy médico o esas llagas es imposible que se reproduzcan.

Se acabaron las curas.

Vamos a redactar el parte final.

(DOCTOR) Recado de escribir, doña Manuela.

Micaela. (MICAELA) ¡Voy, señora!

En mi cuarto están el tintero y el papel,

Tráelos corriendo, anda.

Lolita, hija, enséñame las manos otra vez.

Siempre dije que tenían cura.

Lolita, déjalo todo.

Déjalo todo y vente a vivir con nosotras,

comenzaremos de nuevo.

Tu hermana está colocada en un comercio importante

de la calle Mayor y tú, con lo que sabes,

podrás trabajar o encontrar alguna cosa que te guste.

Hace ya muchos años que dejé de ser Lolita, madre,

ahora soy sor Patrocinio

y Dios me manda en el santo Evangelio

que desprecie a mi padre y a mi madre

y seguirle a él. Hay muchas maneras

de seguir al Señor, puedes casarte, formar una familia.

Hoy menos que nunca es el momento de abandonar,

usted me denunció

y gracias a su denuncia, el convento está amenazado,

la comunidad peligra. Y yo y tu hermana,

¿es que no somos nada para ti?

¿Lo que está pasando no conmueve tu corazón?

Tengo hechos unos votos. Puedes romperlos si quieres,

el Gobierno está dispuesto a facilitar las exclaustraciones.

Por eso, precisamente, hay que ser más firmes que nunca.

Está bien.

Estás acostumbrada a hacer siempre tu santa voluntad,

aunque tú lo llames de otra manera.

Volveré mañana.

Aquí tienes, es un regalo de tu madre y de tu hermana.

¿Se va usted ya? -Sí, doña Manuela.

Ramona habrá llegado ya a casa y no me gusta que esté mucho sola.

-Le acompañaré hasta la carrera.

Tengo un recado que hacer. ¡Micaela!

(MICAELA) ¿Qué quiere? Estoy con la cena.

Esta chica cuando no escucha detrás de las puertas...

¡Salgo un momento! Pase.

¿Hace frío? -Sí, ha refrescado bastante.

Siempre que viene su madre se pone usted triste.

¿No quiere abrir el paquete y ver lo que hay dentro?

¿Se acuerda cuando lo de la harina?

Pues anoche he soñado con eso.

(Reloj dando la hora)

Hace un poco de frío aquí, ¿verdad? Le echaré leña al brasero.

Micaela, tienes que guardar más las formas cuando te agaches.

Cúbrete las piernas.

(Llaman a la puerta)

Doña Manuela no sale nunca sin su llave.

(Llaman a la puerta)

¿Quién es? -¿Es la casa de Manuela Pairotet?

Sí, pero ella no está y tengo orden de no abrirle a nadie.

(HOMBRE SUSURRA) ¿Qué hacemos, entramos o esperamos?

(HOMBRE) No sé, creo que deberíamos esperar.

(HOMBRE) Será mejor. Vamos.

(Pasos)

Parece que se han marchado.

No sé qué querían ni quiénes eran,

pero para mí que eran dos por lo menos.

Parece que tarda doña Manuela.

(Golpean a la puerta)

Ya están ahí otra vez.

(HOMBRE) Las palomitas no quieren salir de la jaula, ¿eh?

¡Abrid, maldita, o tiramos la puerta abajo!

¡Auxilio! ¡Soy Micaela, la de Pairotet!

(Gritos)

(MICAELA) ¡Son esos que escapan!

(HOMBRE) ¡Alto en nombre de la ley! ¡Alto ahí, cabrones!

(HOMBRE) Abre, soy el celador.

¿Qué ha pasado aquí, guapa?

(MICAELA) Primero llamaron y se fueron,

y luego volvieron y querían forzar la puerta.

(CELADOR) ¿Y tu ama? -Ha salido un momento.

Volverá enseguida. (CELADOR) ¿Y la monja? ¿Está bien

o le ha ocurrido algo? -Está en la casa.

¡Virgen santa! ¿Qué le pasa?

Ay, Dios mío, ay. Una toalla, una toalla.

Bah, es el susto, hombre.

No te vayas, Micaela, quédate conmigo.

(HOMBRE) ¿Quién hay por ahí? Y que no entren esos hombres aquí.

¡Nosotros! Es el cabo.

(CELADOR) ¡Voy! Que no entren.

Que no entren esos hombres aquí. (MICAELA) No se preocupe,

están aquí para protegernos.

Se te han escapado, ¿no? -Sí. Los muy hijos de perra...

(Suena el reloj)

Bueno, tendremos que organizar la guardia toda la noche.

Lo mejor será que alguien se quede aquí.

Por mí de maravilla, hace mucho frío ahí fuera

y aquí se está de bien... -Anda.

Habrá que ver... al jodío gobernador mañana cuando se entere.

Es evidente que se trataba de presentar

la liberación de la monja como otro hecho sobrenatural,

mi querido Amilaneta.

¡Deje mi peluca!

¡A mí todo esto me parece una mala novela francesa!

Además, creo más interesante preocuparme

por lo del incendio de la fábrica Bonaplata.

Lea, lea.

Aquí está.

(MUSITA)

(LEE) "El proletariado, como otra clase cualquiera,

huye del dolor y busca el placer".

"El hombre puede sacudir el peso que él mismo declare agobiarle".

"Que si juzga que las fábricas son un peso,

podrá destruirlas". Qué barbaridad.

"Que el trabajador podrá por sí mismo establecer

el equilibrio que crea justo entre él, el trabajo y la ciencia

y podrá romper el arado que otro invente".

Bah, esa doctrina y una sociedad civilizada son inconciliables.

Hombre, pues Abreu no es sospechoso.

Fue uno de los de las Cortes del 23.

No irá usted a acusarle de carca, ¿eh?

No, no es ese el problema, mi querido Amilaneta,

pero él y todos los que piensan como él

quieren conseguir la felicidad de los pueblos borrando del mundo

las leyes y los gobiernos.

Bueno, yo no lo he citado aquí para hablar de ese anarquista

que escribe en "El Vapor".

Usted con su experiencia y con su olfato

y con todo lo que ha hecho por el ideal liberal,

ayúdenos a desenmascarar a los que intentan llevarnos

otra vez a las cavernas.

Ya, ya.

No puedo ayudarles en esta ocasión.

Mi situación en la Corte es muy difícil en estos momentos.

No tengo más amigos que usted y don José María Cambronero.

Vivo escondido y como de lo que me da un ferretero

de la calle Estudios por llevarle las cuentas.

No, don Modesto, no cuente conmigo.

Además, la cosa está clara,

que han intentado raptar a la de las llagas

de una casa particular.

Pónganla en lugar seguro y asunto concluido.

Bueno, asunto concluido no, porque usted tendrá

que juzgarla y condenarla.

Tengan la bondad de esperar.

(Llaman a la puerta)

Ave María purísima. (VARIOS) Sin pecado concebida.

Pidamos a Dios que nos guíe a ambas. Que así sea, reverenda.

Señora, aquí traigo las diligencias por las que se le ordena

tome a su cargo a doña María de los Dolores Quiroga,

en la vida religiosa, sor Patrocinio.

Por favor, será mejor que tratemos esto en mi despacho.

(HOMBRE) El juez de la causa ordena que dos miembros de la guardia

estén permanentemente en la puerta de este establecimiento

al objeto de velar mejor por la suerte de sor Patrocinio.

No seré yo quien se oponga a la acción de la justicia.

Otra cosa, es deseo de este juzgado

que la encausada tenga aquí el máximo de atención.

El gasto de su estancia correrá a cargo del erario público.

Existen dos tipos de dormitorios, común y privado,

si ustedes traen la cama,

sor Patrocinio puede quedar instalada ahora mismo.

Para evitar el escándalo, convendría

que se despojase de los hábitos. Provéase de ropa apropiada.

Soy el director espiritual de sor Patrocinio,

suplico usted permita que pueda visitarla con frecuencia.

No es costumbre que el confesor sea extraño a nuestra casa,

pero haremos excepción.

Solo queda cumplimentar la formalidad

de que usted ha recibido a la encausada. Firme aquí.

Dormitorio individual, ¿no?

(MUJER A GRITOS) ¡Mirad, es la de las llagas!

(BURLONA) ¡También los ídolos caen! (RÍE)

(MUJER) ¡A ti sí que te la metieron bien!

¡Y ahora te haces la virgo! -¡Más vale tener que no desear!

¿Dónde está tu Manolo?

(AUTORITARIA) ¡Silencio, a callar!

(Risas)

Como usted ve, sor, el cuarto está desamueblado.

Le aconsejo envíe a buscar una cama

y las demás cosas que pueda necesitar.

La llavera le hará a usted la cama y le limpiará el cuarto a diario.

Debe considerarse más como huésped que como recluida.

Yo me ocuparé de todo. Ahora mismo subirán su maleta.

Aquí encontrará usted, sor,

cosas no del todo dignas de un espíritu reflexivo,

pero esa es la labor de nuestra congregación,

regenerar, hacer brotar flores en el fango.

(REVERENDA) Nada más. -Le haré una visita mañana temprano.

Adiós. Buenas tardes. (REVERENDA) Adiós.

¿Eres tú la de las llagas?

(Risas)

Atención.

(RÍEN)

Yo también tengo dos llagas.

Mira.

(Risas)

Mírala, qué bien se ha instalado.

No hay como ir para santa.

Parece una cámara real.

¿Y quién se la paga? -El ministro de Fomento.

(Risas)

(MONJA) ¡Hagan el favor de no molestar! ¡Fuera!

¡Fuera!

Bueno. -¡Os encierro a todas!

(Risas)

Yo era un chico.

¡Cayetano, llénalas! -Va.

Salud, ciudadanos. (TODOS) Salud.

# La paliza que le iban a dar... # -Hemos dicho salud, ciudadanos.

# ...libertad, libertad, libertad. # -¡Viva la Milicia Nacional!

(TODOS) ¡Viva! -Viva la Constitución.

(TODOS) ¡Viva!

# No queremos reina... # -¿Qué pasa por Madrid?

¡Dimas, café para todos!

¿Qué tal Quesada?

Aquí traigo lo único que queda de él.

(SOLDADO) El resto se lo han comido los perros.

(Risas)

El café, señores.

Toma, dile a tu patrón que este vino está avinagrado.

No es la hora del café, pero siempre vendrá bien.

Tú bebe y calla. -Paga la milicia.

¡Hombre, viva el rumbo de la milicia y viva la milicia!

(TODOS) ¡Viva!

¡Que nos sirvan de cucharilla! -Muy bien.

No habrá dedos para todos. -No importa.

(Risas)

(BURLÓN) ¿Alguien quiere más azúcar?

Dios mío, no me abandones.

No me abandones.

(Campanilla)

Buenos días nos dé Dios. Buenos días.

Avise a la ministra, quiero ver urgentemente al juez.

Me acojo a la clemencia de su majestad, la reina gobernadora.

Bien.

Me alegra mucho su decisión.

¿Qué es lo que tiene que decir?

Era yo novicia en Las Comendadoras...

(FEBRIL) Agua. Agua.

Ah. Ah, más abajo.

Ah. Abajo.

Los mismos dolores que debió de sufrir Cristo en su circuncisión.

Ave María purísima.

Sin pecado concebida, padre.

¿Cómo sigue? Mal.

Esta noche pasada ha empeorado.

Voy a administrarle el santo sacramento de la confesión.

Déjenos solos.

Estoy aquí, en la puerta, por si necesita algo.

Parece que se encuentra algo mejor.

También los sacramentos ayudan a recobrar la salud, padre.

Así se dijo en el Concilio de Trento, hija,

un concilio que nos marca siempre el camino.

El Anticristo ha vuelto al acecho

y hay que estar firmes en la lucha contra Lucifer.

San Pablo ya en su epístola

nos exhortaba continuamente a la penitencia.

Pero hoy... nadie hace caso al apóstol.

Sí, padre, hay veces que siento aquí dentro

los pecados de los hombres y me entran unas ganas enormes

de salir a las calles, a los caminos,

de ir por las naciones avisando

poniendo en guardia al mundo contra el posible triunfo del mal.

He pensado mucho en la conversación que mantuvimos hace unas noches.

Almas como la tuya son las que necesita la Iglesia.

Son muchas las ofensas que hoy, continuamente, se hacen al Altísimo.

Hacen falta almas dispuestas a la inmolación.

Con esto que aquí ves conseguirás lo que tu corazón tanto ansía,

padecimientos y mortificaciones

que ofrecerás a Dios por todas las culpas cometidas

por el género humano desde el principio de los siglos.

Contienen unas cenizas que te aplicarás en las manos,

en los pies, en el costado derecho y en la cabeza.

¿Te sientes con fuerzas para soportar tan terrible prueba?

Piensa bien que se te abrirán dolorosas heridas,

que te será difícil conciliar el sueño,

que el dolor te atormentará las 24 horas del día.

(Leves quejidos)

Vamos, mujer, que te voy a hacer la camita.

Así, despacito.

Muy bien. Muy bien.

Siéntate.

Así.

(Llaman a la puerta)

Voy a abrir, debe ser el padre Alcaraz.

(Abren la puerta)

Hermana, déjenos solos.

Ave María purísima. Sin pecado concebida.

En Madrid comienza a comentarse tu sacrificio.

Las gentes se hacen lenguas de tu fortaleza.

Suscitas admiración y respeto.

Y te vuelvo a prevenir, no manifiestes a nadie

cómo han venido tus estigmas. La cruz...

que has abrazado voluntariamente, llevada con humildad,

la hace más agradable a los ojos de Dios.

(Leves quejidos)

Hija mía, ¿padeces incontinencia?

(Pedo)

Sí, padre, tengo malo el vientre.

En la sentencia de la causa

contra doña María de los Dolores Quiroga Cacopardo,

o sea, sor María Rafaela del Patrocinio, se expresa

que en atención a resultar legalmente acreditado

que la encausada, sor Patrocinio, se prestó a la impostura

y artificio de la impresión de las llagas que ha sufrido

cuyo origen natural se ha intentado atribuir a milagro del Altísimo,

la debo condenar y la condeno

a que sea trasladada, con la decencia y recato

debidos a su estado, a otro convento que se halle,

al menos, a la distancia de 40 leguas de esta corte.

También se expresa en la citada sentencia

que se previene seriamente a fray Andrés Rivas,

sor María Benita del Pilar y sor María del Carmen,

ex vicario, ex priora y ex vicaria del convento

de religiosas concepcionistas de Caballero de Gracia

que en lo sucesivo se comporten con reflexión,

cordura y prudencia absteniéndose a dar ad sensum

y autorizar con su aprobación semejantes patrañas.

Asimismo, manifiesta este tribunal

que al no haber dado con el paradero del padre Alcaraz,

se obliga a seguir contra él causa de rebeldía.

Y no se hace condenación de costas atendidas la clase

y el estado de las personas encausadas.

# Son muchos años hundiendo # al pueblo

# en los oscuros fondos del miedo.

# Pero las luces que lo iluminan

# ya están de nuevo # y ahora nos guían.

# Trágala, trágala, trágala, perro.

# Si tú la tiras, yo la defiendo.

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