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(Adeste fideles)
El tiempo pasa muy deprisa, madre.
Entre costuras, tijeras y patrones los días cada vez son más cortos.
Siento que hace una eternidad que me fui de Tetuán
y la vi por última vez.
Nuestro viejo Madrid se recupera poco a poco de las heridas
de la guerra;
sin embargo, las mías parecen no cicatrizar nunca
y, cuando están a punto de hacerlo, sucede algo que las vuelve a abrir.
Ya sé que debo ser fuerte y darle más tiempo al tiempo,
porque es que me siento tan sola...
¿Se puede saber qué está pasando?
Ya le he dicho que no lo sé.
Mire, cuando estuve en Tetuán, conocí a gente muy importante.
Me animó a que viniera a Madrid y a que montara este taller.
¿Y eso para qué?
(SUSPIRA)
Para obtener información sobre lo que los alemanes
hacen en España.
Yo le paso esa información a los ingleses luego.
Ellos no quieren que España entre en guerra otra vez.
Siento mucho no habérselo contado,
pero no podía.
Si quiere irse, lo entiendo.
Yo estoy contigo, hija mía.
¿Quién nos espía?
¿Una carta para su madre?
Supongo que habrá sido duro pasar las Navidades sin ella.
No son las primeras que paso sola.
Haremos que llegue a su destino.
Se lo aseguro.
Nos han pedido refuerzos directamente desde Londres
y esperamos que pueda ayudarnos.
¿Recuerda el nombre Manuel da Silva?
Consiguió información de él en la puesta de largo.
Lo recuerdo perfectamente.
Esta es su foto.
Ahora ya puedo hablarle sobre sus actividades.
Es un empresario que mantiene una excelente relación
con nuestro personal diplomático en Lisboa y tiene varios negocios
con empresas británicas.
Creemos que empezó a establecer relaciones con los alemanes.
¿Qué tipo de relaciones?
Comerciales, que no solo benefician a los alemanes,
también pretenden boicotearnos.
Todavía no sabemos de qué se trata: alimentos, minerales, armamentos...
Esperamos que pueda obtener algún tipo de información.
¿Qué debo hacer yo?
Da Silva vive en Portugal,
pero, como hemos descubierto gracias a usted,
vendrá pronto a Madrid.
Esta es Berta Sterling.
Es española y está casada con un alemán afiliado
al partido nazi con muchas influencias.
Da Silva irá a una cena privada en su casa durante su estancia
en Madrid.
Necesitamos que se haga amiga de Berta Sterling
y logre que la invite a esa cena.
¿Cómo me ganaré su confianza en tan poco tiempo?
Sé que es complicado, pero recurra a sus clientas.
Consiga que vaya a su taller.
Haga todo lo posible.
Lo intentaré.
Usted es la única que puede conseguirlo.
¿Berta Sterling? Sí, la conozco. Es una mujer muy reservada.
Entre tú y yo: es muy antipática.
¿De verdad?
Sí. No tiene sentido del humor.
-Desde que su marido se fue a Alemania por trabajo,
no hay quien la tosa.
Creo que si la quieres conseguir como clienta, lo tendrás difícil.
¿Por qué?
Porque ya tiene modista.
Es una fiel clienta de Flora Villarreal.
-Sí, he quedado con ella mañana.
Yo le hablaré de ti, pero te digo que dudo
que quiera cambiar de modista.
Ya, bueno...
No sé, ¿a ti te importaría que yo me uniera a vosotras?
No, claro que no.
Mira, a lo mejor entre las dos la podríamos convencer.
Eso sería estupendo.
Flores. Gracias.
Pero... Arriba.
Quiero que hagas algo por mí.
Tú dirás.
Bueno, como ya sabes, acabo de prometerme...
Si es por el vestido de novias, por supuesto que te lo hago yo.
La verdad es que contaba con eso. ¡Ah, claro! Perdona, dime.
Verás...
Lo que quiero es que me acompañes a la fiesta de fin de año,
la que se celebra en el casino.
Sí, quiero que conozcas a mi prometido y a su familia.
Es que a mí estas cosas no...
No, no, sé que vas a estar sola y no lo voy a permitir, así que,
por favor, prométeme que me acompañarás.
Bueno, sí.
Ya verás, te va a encantar.
Gracias.
Vamos a terminar, Marita.
Es el hijo de Gonzalo Alvarado...
Buenas tardes.
¡Arish!
Disculpe.
Marita.
¿Cómo estás? Muy bien.
Mira, te presento a Frau Sterling.
Encantada. Buenas tardes.
Muy amable. Gracias.
¿Has escogido tu vestido? Sí. Estoy encantada con él.
Es precioso.
La señorita Agoriuq es mi modista.
Tiene manos de ángel.
Ay...
Qué bien. Cuánto me alegro.
Traigo los figurines de la nueva temporada.
Ay, me encantaría verlos.
¿Sí? ¿Ahora? Sí, claro.
Bueno.
Marita, después de tanto tiempo sin vernos,
no me parece el momento.
Aún tienes mucho que contarme sobre tu nueva familia, ¿no?
Además, se me está haciendo tarde.
Igual a Frau Sterling le gustaría pasarse algún día por el taller.
Yo ya tengo mi propia modista.
Pero gracias.
-Arish, querida, yo también me debo marchar. Disculpa.
Está bien.
# Campana sobre campana.
# Y sobre campana, una.
# Asómate a la ventana... #
(TODAS) ¡Gracias!
(Música)
Arish, perdona. Perdona un segundo.
Perdona, ya podemos entrar.
¿Quién es ese hombre? ¿Ese hombre?
Es el hombre de confianza de mi futuro suegro.
Tenía nuestras invitaciones.
Pero ¿quién es tu suegro? Uy, qué impaciente estás.
Ahora lo vas a conocer. ¿Entramos? Venga.
Hola.
Dame el abrigo.
Arish, querida.
Quiero presentarte a mi futuro suegro.
Gonzalo Alvarado.
-Encantado de conocerla.
-Tiene mucho interés en hablar contigo de sus viajes a Tánger.
-Me alegra mucho que aceptara la invitación de Marita.
¿Le apetece bailar?
Por favor.
Está bien.
No sabes...
cuánto me alegra volver a verte.
Bueno, sé que ahora usas otro nombre y apellido y...
Ah, que eres marroquí.
Pero tranquila, no pienso contárselo a nadie.
Supongo que tendrás tus motivos.
El hombre al que mandó vigilarme aún no lo ha averiguado, ¿verdad?
Hija, no pretendía asustarte.
Necesitaba averiguar si eras tú.
Me pareció verte por la calle y, cuando pregunté por ti,
me dijeron que te llamabas Arish Agoriuq.
Necesitaba saber la verdad.
¿Y por qué no vino a verme?
¿Era necesario que me vigilara un hombre armado?
Mi empleado es un antiguo militar y por eso siempre lleva pistola.
Te aseguro que no has corrido absolutamente ningún peligro.
Y tutéame, por favor.
¿También le gustaría que le llamara padre?
Con Gonzalo es suficiente.
(SUSPIRA)
Sira, quisiera invitarte a comer y que me contaras... todo.
No creo que pueda.
Hoy he venido porque Marita ha insistido mucho.
Pensé que era una invitación desinteresada, pero no,
detrás de todo estabas tú.
Creo que no querrás que sepan cuál es tu verdadero nombre
ni tu relación conmigo.
Me gustaría que no dijeras nada.
De todas formas, quiero que sepas que mi nuevo nombre es oficial.
Mi pasaporte marroquí es verdadero.
¿Puedo preguntar a qué se debe ese cambio?
Bueno, evito que me persiga la Policía por la denuncia
que tu hijo interpuso contra mí.
¿Que mi hijo Carlos te denunció? No, tu hijo Carlos no, Enrique.
Me acusó de haberte robado todo el dinero y las joyas
que me diste.
Enrique fue siempre demasiado impulsivo.
¿Por qué hablas de él en pasado?
(Aplausos)
A Enrique lo mataron tres días después del alzamiento.
Él presentía que iba a ocurrir algo grave y quiso que sacáramos
todo el dinero de España.
Tuve que contarle lo de tu madre
y decirle que te había dado tu parte de la herencia.
Y se lo tomó mal.
Se puso como un energúmeno.
Interrogó a Servanda, nuestra ama de llaves.
Supongo que ahí dedujo lo del robo.
La siguiente vez que lo vi...
fue cuando tuve que reconocer su cadáver en el depósito
con un tiro en la cabeza.
Lo siento mucho.
Bueno, no hablemos de esto, no son momentos.
Se supone que estamos de celebración.
-Están repartiendo las uvas.
Si no os dais prisa, os quedaréis sin ellas.
-Carlos, quiero presentarte a la señorita Agoriuq.
-Un placer conocerla. El placer es mío.
¿Nos vemos fuera? (ASIENTE)
-Arish, el abrigo.
Gracias. Daos prisa.
Ajá.
(Campanas)
(Vítores)
(Fuegos artificiales)
Gracias, Martina.
¿Qué te pareció mi prometido?
Pues encantador y guapísimo.
Bueno, a mi suegro le causaste una gran impresión.
Ya...
Sí, la verdad que fue muy amable conmigo.
Pues sí, no como Berta. No, no, no, no, pero...
De verdad, tú no te preocupes, no tienes por qué disculparte.
No, te aseguro que es una mujer muy agradable.
Bueno, sin ir más lejos, en unos días su hija participará
en una función en el colegio.
Bueno, hasta hizo que su marido le enviara unos trajes típicos
desde Alemania.
Es que ella es así, es muy perfeccionista.
Yo la admiro.
¿Los ha recibido ya?
Creo que sí.
Doña Manuela.
¿Ajá?
¿Usted conoce a alguna planchadora del taller de la calle Lagasca?
Claro, yo trabajé mucho con ellas.
¿Aún estaría dispuesta a ayudarme?
Desde luego.
Es que descubrí cómo atraer a la señora Berta Sterling,
pero la necesito a usted.
"Madame". Dime.
Frau Sterling está en la entrada, pero no ha querido pasar.
No te preocupes, ya me encargo yo.
(CARRASPEA)
¿La puedo ayudar en algo?
Señorita Agoriuq, ¿cómo está? Muy bien, gracias. ¿Y usted?
Pues la verdad es que sufrí un contratiempo.
Una planchadora quemó el traje que mi hija debe llevar
en la función del colegio.
Qué contrariedad.
El caso es que es un traje alemán que mi marido me envió desde Berlín
y no hay tiempo de que envíe otro.
Me han dicho que podría ayudarme.
Sí, sí, sí, claro, sería un placer.
¿Le parece bien si vengo mañana por la mañana a primera hora?
Perfecto.
Mañana la estaré esperando.
Gracias.
Conozco el camino.
Por supuesto. Gracias.
No sabes lo que pensarán viéndome agarrado a una joven tan bonita.
¿Te preocupa? En absoluto.
Al contrario, lo que me encantaría es que se supiera que eres mi hija.
Sira, necesito decirte una cosa.
Dime.
Quiero que sepas que...
que para mí no fue fácil el separarme de tu madre
y no tener relación contigo,
con mi niña.
Pero fui un cobarde.
No tuve el coraje de enfrentarme a mi familia.
Eso no importa ahora.
Te equivocas, Sira, me importa y mucho.
Cometí el mayor error de mi vida.
Por mi falta de valor dejé escapar lo que más quería
y te aseguro que...
no he dejado de arrepentirme ni un solo día de mi vida.
Hemos perdido mucho tiempo y me gustaría recuperarlo.
¿Y qué es lo que estamos haciendo?
¿Crees que algún día podrás querer a este viejo bobo como a un padre?
La verdad es que no lo sé, Gonzalo.
En unos días me han invitado a un recital de piano.
Asistirán grandes personalidades.
Me encantaría que me acompañaras.
Ah...
¿A que aumenten los rumores maliciosos sobre nosotros?
Sí.
Buenos días.
Buenos días, señorita Agoriuq. Pase, por favor.
¿Lo tendrá terminado hoy? Haré todo lo posible.
Se lo agradezco.
En España suele haber poca gente... tan seria y trabajadora como usted.
¿Por qué lo dice?
Bueno...
Ya sabe, aquí a todo el mundo les gusta el vino y la fiesta,
pero a la hora de trabajar...
Ya. Bueno, desde luego, no somos como los alemanes.
No.
El Führer lo resume perfectamente.
Ay, no, esto es una tontería.
(ALEMÁN) "Arbeit macht frei."
¿Qué significa?
El trabajo os hará libres.
Desde luego.
Heinrich Himmler decía:
"Hay un camino a la libertad.
Sus pilares son:
obediencia,
laboriosidad,
fidelidad,
sobriedad,
orden,
limpieza,
veracidad,
sacrificio
y amor a la patria".
No puedo estar más de acuerdo.
Por eso Alemania es una gran nación y el Führer la colocará en el lugar
que se merece.
No me cabe duda.
Menos mal que España supo rectificar a tiempo, ¿eh?
Menos mal.
A ver si entramos en guerra de una vez y acabamos con esto.
Sí, ojalá que acabe pronto.
Si me disculpa un momento, ahora mismo vuelvo.
No tarde.
Un comentario más y le salto a la yugular.
Calma.
Es que esa mujer es tan impertinente...
De verdad, es tan arrogante...
Vamos, yo no sé como siendo española puede ser más nazi
que los propios alemanes.
Relájate. Piensa que todo lo haces por un bien mayor.
Sí. No, si eso sí.
(SUSPIRA) Pero necesitaba desahogarme.
Ánimo, verás como todo sale bien.
Señora Sterling, cuando quiera.
Enhorabuena, hizo un gran trabajo.
Si no se fijan mucho,
no creo que se note la diferencia con los que fabrican en Alemania.
Muchas gracias.
No, gracias a usted, me hizo un gran favor.
Bueno, lo hice encantada.
Ve a cambiarte.
Y me ha gustado mucho la charla que tuvimos.
Conozco a pocas españolas tan sensatas y entusiastas
con el Führer como usted.
Bueno...
Además,
ha tenido una vida fascinante.
Solo le falta un hombre del que enamorarse, ¿no?
Al final todo llega, ¿no? Sí. Bueno, muchas gracias.
A usted.
¿Sabe?
Sé cómo devolverle el favor.
No, no, no, no se preocupe. De verdad, no se moleste.
No, no es ninguna molestia.
El jueves doy una cena en casa.
Vendrán algunos amigos íntimos y un caballero que debe conocer.
No sé, me parece un poco violento.
En absoluto.
Es atractivo
y bastante emprendedor.
Creo que congeniarán a la perfección.
El jueves a las 19:00 la espero.
Allí estaré.
Buenas noches.
¿Sabes que se comenta por ahí que soy todo un don Hilarión?
¿En serio? Sí.
Me falta encuartar a una rubia para cantar eso de una morena
y una rubia y.... Bueno, ya está bien.
Perdona, olvidé comentarte que íbamos a encontrarnos
con un grupo de viejos amigos a los que no veo hace tiempo.
Son ingenieros ingleses de las Minas de Riotinto.
Creo que han venido con algunos compatriotas,
posiblemente con alguien de la embajada.
-Ingleses a este lado, por favor.
(HABLAN EN INGLÉS)
(RECUERDA) "Tendrás cero contacto con cualquier persona británica."
¿Te encuentras bien? Estás un poco pálida.
Estoy un poco mareada, no te preocupes.
¿Necesitas algo? Sí. Saluda a tus amigos.
¿Te encuentras bien?
¿Qué ha pasado?
¿Cómo estás?
Creo que me he mareado.
¿Puedo hacer algo?
-Parece que ya se ha repuesto.
Gracias, Alan, ya me encargo yo.
Creo que no hará falta llamar a ningún médico.
-Necesita descansar seguramente.
-Voy a intentar acercar el coche a la puerta. La llevaré a casa.
-Me quedo con ella. -Ahora mismo vengo.
Gracias.
¿Se encuentra bien? Perfectamente.
¿Él sabe algo? Nada en absoluto.
Manténgalo así.
Manténgalo así y no se le ocurra dejarse ver con el rostro libre
al salir.
Túmbese en el asiento trasero y permanezca tapada siempre.
Cuando llegue a casa, asegúrese que nadie les siguió.
¿Algo más?
Mañana venga a verme.
Recibirá instrucciones sobre el sitio y la hora.
Venga.
(Claxon)
(Campanas)
Pase.
Espere aquí. Sí. Gracias.
Ayer corrió un gran riesgo.
Créame que lo siento, pero no tuve opción.
No podemos permitirnos este tipo de incidentes.
La situación es más complicada ahora.
¿En general o para mí?
Ambas.
Nuestra intención no es meternos en su vida privada, pero hay algo
de lo que debemos hablar.
Gonzalo Alvarado.
Exacto. Sabemos que últimamente se les vio en lugares públicos.
Antes que nada me gustaría decirle que no hay ninguna relación con él.
Él no está la tanto de mis actividades.
Vuestra relación no es de nuestra incumbencia.
¿Entonces?
Nos hemos enterado que hay un grupo de confidentes españoles cooperando
con los alemanes para elaborar ficheros sobre personas afines
a los alemanes o a los ingleses.
Y se supone que yo estoy en uno de esos ficheros.
Lo sabemos.
Tenemos colaboradores infiltrados y nos informaron que usted figura
en los ficheros afines a los alemanes,
como era previsible.
¿Qué tiene que ver Gonzalo en esto?
También aparece en los ficheros, pero al lado contrario del suyo,
como ciudadano afín a los británicos.
Sabemos que los alemanes extreman vigilancia sobre esos individuos.
Entiendo.
Por eso que usted se deje ver a su lado de forma continuada
puede resultar sospechoso.
Ya ha habido rumores al respecto.
¿Al respecto de qué?
¡Al respecto de qué hace una persona tan cercana
a las esposas de los altos cargos alemanes dejándose ver en público
con un fiel colaborador de los británicos!
Disculpe, perdone.
Estamos muy alterados últimamente.
Este país sigue siendo crucial para Europa y puede entrar
en guerra en cualquier momento.
Ya lo sé.
No sé si es consciente de hasta qué punto
está usted comprometida y expuesta.
Si llegaran a sospechar de usted,
le aseguro que tendría problemas.
Eso no nos conviene, ni a usted ni a nosotros.
No se preocupe.
Ya no volveré a ponerme en contacto con él.
¿Otro ramo de mi padre?
Sí. Lo dejo aquí con los otros.
Al menos deberías contestarle.
¿Y qué quiere que le diga?
Lo siento mucho, doña Manuela, es que estoy un poco nerviosa.
No te preocupes, hija.
¿Y si no consigo sonsacarle a Da Silva? ¿Y si me descubren?
¿Y si de repente...?
Todo irá bien, ya lo verás.
Estás preciosa.
Y vas a dejar al Da Silva ese con la boca abierta, ya verás.
Ya estoy cansada de todo esto.
Engañar a todo el mundo,
tener que acatar órdenes incómodas
y tener que vivir siempre alerta.
Son tiempos difíciles.
Me he convertido en una mentirosa.
Tengo miedo,
angustia
y casi no puedo dormir.
¿Y todo para qué? No digas esas cosas.
Si España entrara en guerra, yo no podría hacer nada
para evitarlo.
Igual lo mejor es dejarlo todo y volver a la normalidad.
Pero ¿a qué normalidad te refieres?
¿A la que tenías cuando ibas a casarte con Ignacio?
¿Cuando te fuiste con Ramiro?
¿Cuando tuviste que rehacer tu vida sola en Tetuán?
No lo sé.
La normalidad, hija, no es más que lo que tú quieres que sea.
Intentar buscar en otro sitio o en el pasado
no tiene ningún sentido.
Gracias.
Por aquí, por favor.
-Señorita Agoriuq, llega justo a tiempo.
Llego un poco tarde, lo siento.
No, no pasa nada. La cena no está lista.
Venga, voy a presentarle.
Ella es la señorita Agoriuq, una afamada modista de Madrid.
Ellos son Herr y Frau Winckler, de la embajada alemana.
Hola.
Herr y Frau Köhl, dueños de una próspera empresa.
Un placer. Disculpen.
La señorita Agoriuq, Herr y Frau Ulkig,
del mundo de las finanzas.
Igualmente.
Perdón.
Herr Da Silva, un gran empresario portugués.
Disfruten.
-Es un placer conocerla.
Lo mismo digo.
Pero tengo que confesarle algo.
Lo que quiera.
Es la primera mujer marroquí que conozco en toda mi vida.
¿No estuvo nunca en Marruecos?
No, lo lamento, sobre todo, si todas las marroquíes
son como usted.
Gracias. Salud.
Salud.
Marruecos es un país fascinante.
Lleno de gente maravillosa.
Pero me parece que le va a ser un poco difícil encontrar allí
mujeres como yo.
¿Y eso por qué?
Soy una marroquí un poco atípica.
Mi madre es española y yo no soy musulmana.
Aparte, mi lengua materna no es el árabe, sino el español.
He trabajado mucho con españoles.
Antes de la guerra solía venir bastante a Madrid por trabajo.
Pero ahora estoy centrado en otro tipo de negocios
y viajo menos a España.
Bueno, igual ahora no es el mejor momento tampoco.
Depende.
A usted al parecer le van muy bien las cosas.
Veo que está muy bien informado.
Frau Sterling me hizo una ficha completa.
-Señores, podemos ir a cenar.
(HABLAN EL ALEMÁN)
Señores,
por la amistad que nos une.
¿Y usted a qué se dedica, señor Da Silva?
Llámeme Manuel, por favor.
Entonces yo tendré que ser Arish.
¿Arish?
Me encanta.
Pues verá, Arish, yo me dedico a la exportación e importación
de todo aquello que dé dinero:
algodón de Cabo Verde, maderas de Mozambique...
-Sedas de Macao.
-Sí.
¿Sedas de Macao? (ASIENTE)
Tienen que ser preciosas. ¿Quieres saber la verdad?
Por supuesto.
Pues la verdad es que no lo sé.
Yo no me ocupo directamente de los tejidos que importamos.
Estoy atento de los datos, de las cifras...
Pero de las cuestiones estéticas, creo que son las que te interesan,
no tengo ni idea.
No seas modesto, Manuel.
Estoy segura de que tienes un gran criterio estético.
No hay más que ver ese alfiler de corbata que usas para saber
que eres un hombre elegante. No te equivoques.
El alfiler acabo de comprarlo en Ansorena, la mejor joyería
de Madrid.
Cuando vengo, encargo algunos. Ellos son los que me asesoran.
Aun así. Gracias.
No te negaré que me gusta estar rodeado de cosas bonitas; si no,
no estaría sentado a tu lado.
Gracias por el cumplido.
Buen provecho. Igualmente.
(HABLA EN ALEMÁN)
Voy a ver cómo van en la cocina.
-Discúlpeme.
¿Sí?
La llaman al teléfono.
¿A mí? Sí, señorita.
Gracias.
Enseguida vuelvo.
Contaré los segundos.
Abandone mi casa inmediatamente.
¿Disculpe?
La vi el otro día en el teatro.
Si mis invitados descubren que he metido en mi casa
a una amiga de los ingleses, quedaré como una estúpida
y perderé la confianza de gente muy importante.
Se lo voy a repetir por última vez.
Abandone mi casa y hagamos como que esto no ha sucedido.
Discúlpeme, pero... (HABLA EN ALEMÁN)
Buenas noches.
Son muy malas noticias.
¿Cree que me delatará Berta Sterling?
Por lo que le dijo a usted, es posible que quiera olvidar
el tema antes de verse ella misma perjudicada.
Aun así estaremos atentos por si los alemanes deciden
cambiarla de lista.
¿Y qué hay del tema Da Silva? Es mejor que se le olvide.
Vamos a extremar las precauciones hasta comprobar que sigue limpia.
Pero dentro de unos días se irá a Portugal y no accederemos a él.
Hablaré con Londres y supongo que sabrán cómo resolverlo.
Si pudiera volver a verle... ¡Escúcheme bien, por favor!
No voy a permitir que siga arriesgándose.
Mantenga su rutina diaria.
Hasta nueva orden no nos veremos ni nos pasaremos información.
¿Lo ha entendido?
Anda, pásame un alfiler.
¿Qué?
Un alfiler.
Ah, sí.
Tome.
¡Eso es, el alfiler!
¡Doña Manuela, el alfiler!
No sé de qué me hablas, hija.
Da Silva me dijo que era cliente asiduo de la joyería Ansorena.
Allí es donde él compra sus alfileres de corbata.
No te das por vencida. Lo voy a intentar.
Buenas tardes. Buenas tardes.
¿Puedo ayudarla en algo?
Sí. Estaba buscando un alfiler de corbata para mi marido.
¿De oro? ¿De plata? ¿De oro blanco?
No lo sé, pero me gustaría ver algunos modelos si es posible.
¿Cómo no? Siéntese, por favor. Gracias.
Aquí tiene muchos para elegir.
Estos son los últimos que hemos recibido.
No me convence ninguno.
¿Le gustaría ver algunos con incrustaciones?
No, es...
En realidad estoy buscando un modelo en concreto.
Bueno, es un alfiler de corbata que llevaba un amigo mío y...
Bueno, él es un hombre muy elegante, ¿sabe?
Entre mis clientes se encuentra lo mejor de la sociedad madrileña.
Si me dijera el nombre de su amigo, comprobaría si es nuestro cliente
y averiguaría qué modelo se llevó.
¿Sí? ¿Eso es posible?
Se llama Manuel da Silva, pero es portugués.
Un momento, por favor.
Efectivamente, aquí está.
El señor Da Silva ha comprado recientemente dos alfileres...
Ajá.
Y ha encargado otros dos.
¿Le interesa alguno?
Pues...
No sé, igual este es...
Sí, este... ¡Ay!
Lo siento. No pasa nada.
Ya me encargo yo, no se preocupe.
De verdad, es que soy muy torpe.
No se preocupe.
Creo que lo voy a pensar. Disculpe las molestias.
No se preocupe, señora, ha sido un placer.
Buenas tardes. Gracias.
Buenas tardes. Buenas tardes.
¿Podría avisar al señor Da Silva que tiene una visita, por favor?
Sí. ¿Quién le digo que le espera?
La señorita Agoriuq. Puede pasar al hall.
Gracias.
¿Arish?
¡Qué grata sorpresa!
No esperaba volver a verte.
Quería pedirte disculpas por irme así la otra noche.
Frau Sterling nos contó que tuviste una urgencia.
Espero que no fuera nada grave.
No, no, no, qué va, era un asunto de negocios que debía resolver yo.
Me gustan las mujeres emprendedoras.
¿Te gustaría tomar algo?
En realidad, venía a hablar de negocios.
Ah, ¿sí? Ajá.
Bueno.
Como ya sabes, tengo un taller de costura y para mí es difícil
encontrar telas especiales aquí en Madrid.
Te lo tengo que confesar.
No puedo quitarme de la cabeza la seda de la que me hablaste,
la que traes desde Macao.
Bueno, me preguntaba si igual querrías venderme algo.
Lo siento, pero no suelo vender a minoristas, no es rentable.
Te pagaría a buen precio.
El dinero no es problema para mí.
Solo tengo una condición.
Acepta cenar conmigo esta noche y prometo estudiar en profundidad
tu propuesta.
Acepto encantada.
Ay, Martina, por favor, prepárame un baño, ¿sí?
Sí, señorita.
Dora, saca mi vestido nuevo y busca unos zapatos de noche a juego, ¿sí?
Enseguida. Gracias.
¿Adónde vas tan deprisa?
Conseguí que Da Silva me invite a cenar.
Bien, pero antes debemos hablar.
¿De qué?
Más flores de mi padre...
Y esta vez las trajo él mismo.
¿Ha venido aquí?
Sí. Insistió en verte y esperó un rato.
Al final le convencí para que se fuera,
pero estoy segura de que volverá.
Disculpa.
Esta noche estás radiante.
Eres muy amable.
Me encantaría...
perderme en esos ojos.
¿Y si hablamos mejor de negocios?
Como quieras.
El caso es que la seda es muy apreciada en periodos
de guerra.
¿Por qué?
Se utiliza para hacer paracaídas, para proteger la pólvora...
Hasta para los neumáticos de las bicicletas.
Qué desperdicio tan absurdo.
Con la seda que necesita para un paracaídas se hacen
diez trajes de noche.
Sí, pero son tiempos difíciles.
Los países en guerra pronto estarán dispuestos a pagar
lo que haga falta por ellas.
Ah... Ya entiendo.
¿Y tú, Manuel?
¿Tú a quién le vendes mi maravillosa seda,
a los ingleses o a los alemanes?
Los portugueses tenemos viejas alianzas comerciales
con los ingleses,
pero tal y como están las cosas,
nunca se sabe.
-Disculpen. Gracias.
Salud.
Y mucho más.
(RÍEN)
¿Y qué hay de nuestros negocios?
¿Negocios? ¡Sí!
(RÍEN)
Tengo una idea.
Me encantaría que vinieras a visitarme a Portugal.
Te enseño las telas y a lo mejor podemos llegar a un acuerdo.
Uf, tengo mucho trabajo.
No puedo dejar mi taller aquí.
Al menos prométeme que vas a pensarlo.
Lo pensaré, pero a cambio de una condición.
Tú dirás.
Que me guardes un poco de esa seda maravillosa con la que los soldados
se tiran por el aire.
Haré todo lo posible, descuida,
pero sabes cómo son los negocios.
En cuanto tome una decisión, te la haré saber por telegrama.
Espero ansioso que llegue ese día.
Según mis informadores, usted sigue en la lista
de los afines a los alemanes.
Afortunadamente, el incidente con Frau Sterling no ha tenido
consecuencias. Lo sé.
¿Cómo que lo sabe?
Frau Sterling dijo a sus invitados que yo recibí una llamada urgente,
nada más.
¿Y cómo se ha enterado de eso?
Me lo ha contado Da Silva.
¿Has vuelto a verle?
Fui a visitarle a su hotel.
Pensé que habíamos acordado que se mantendría al margen
de esta misión.
Sabía que podía sonsacarle y no quería desaprovechar
la oportunidad.
¿Y qué ha averiguado?
En realidad, nada relevante.
Está indeciso sobre con quién colaborar,
aunque parece mantener fidelidad hacia los ingleses.
La fidelidad se vende muy barata en estos tiempos.
El caso es que me ha invitado a Portugal a pasar unos días
con al excusa de enseñarme unas sedas que trae de Macao.
¿Y usted qué le ha dicho? No le he contestado aún.
Quería consultarlo antes con usted.
Aún quiere que me mantenga al margen, ¿verdad?
No, no, no, no. Dígale que acepta su invitación. Prepararemos todo.
Espera instrucciones, por favor.
Lo haré.
Sira, hija...
¿Cómo estás? Me tenías preocupado.
Estoy bien, pero no sé dónde meter tantas flores,
si te digo la verdad.
¿Por qué no contestaste a mis mensajes?
Mira, Gonzalo, me voy a ir de viaje por unos días.
¿Adónde?
No importa.
Solo confía en mí.
Mira, intentaré resolver esto cuanto antes,
pero necesito un poco de tiempo.
Necesito que me esperes.
Por favor,
padre.
Sabes dónde tienes tu casa.
Adiós.
Hasta pronto.
Sira, han traído esto.
Debe ser de tu padre, pero no trae nota.
No, no creo.
Anoche fui a hablar con él.
Ah... Sí.
Qué bien. Pero ya está todo arreglado.
Es de los ingleses.
Me mandan un mensaje.
Quieren que esta tarde me reúna con alguien que me dará órdenes.
¿Y dice dónde?
Sí.
Nos alegra que finalmente se encargue de la misión.
Confiamos en usted.
Creemos que hará un buen trabajo.
Buenas tardes.
Buenas tardes. Buenas tardes.
Sospechamos que Da Silva está dispuesto
a multiplicar su fortuna en esta guerra,
aunque para ello tenga que traicionar
a los que hasta fueron sus amigos.
-Buenas tardes, señorita Agoriuq.
¿Me acompaña a la cabina de belleza?
Por supuesto.
Necesitamos que vaya a verle y que se infiltre en su vida.
Gánese su simpatía y su confianza y, sobre todo, logre que la invite
a un encuentro con alemanes.
-Por aquí, por favor.
Puede cambiarse detrás del biombo.
Gracias.
Necesitamos que capte toda la información que pueda,
todo lo que considere relevante.
Utilice sus armas de mujer para conseguirlo.
¿Me pide que seduzca a Da Silva?
Da Silva tiene debilidad por las mujeres hermosas,
pero según nuestras informaciones, también es un caballero portugués
a la vieja usanza,
así que no vaya a ir más lejos de lo que usted esté dispuesta
a consentir. Vaya...
Pero, por favor, sostenga la atención todo lo posible
hasta que consiga la información. Bien.
Una cosa más.
Va a actuar sin cobertura porque Londres no desea
que en Portugal se levante la más mínima suspicacia
sobre su cometido.
Al fin y al cabo, Da Silva es solo un sospechoso.
Sabemos que tiene una buena amiga en Portugal, pero no es prudente
que se vean.
-Muy bien. Pues esto ya está.
-La señora Fox será avisada de que actúe
como si no la conociera en caso de que se encontraran.
De acuerdo.
Mañana le llegarán los detalles del viaje.
Puede que incluyamos alguna información adicional.
Buen viaje. Gracias.
¿Cuánto tiempo estaré en Portugal?
En principio un máximo de dos semanas.
Si tuviera una urgencia, envíe a la floristería Bourguignon
un cable y pida un ramo de flores.
Ellos nos transmitirán el aviso y contactaremos con usted.
(HABLAN EN INGLÉS)
Muy bien. Buen viaje.
Estaré fuera unas dos semanas, así que usted se queda a cargo
del taller y de Dora y Martina.
No te preocupes, que te irá todo bien.
Si...
Si a Gonzalo se le ocurre pasar por aquí, por favor,
ni se le ocurra decirle dónde fui. Soy una tumba.
Y...
Bueno, si me pasara algo, me gustaría que entregara
estas dos cartas.
Una es para mi madre, que está en Tetuán, la otra para Gonzalo.
Me estás asustando, hija. Si es solo por precaución.
Prométeme que serás juiciosa y que tendrás mucho cuidado.
Solo le puedo prometer que lo intentaré.
¡Mua!
Buenas noches. Buenas noches.
¿Podría indicarme mi compartimento? Si me enseña su billete, por favor.
Claro.
Gracias.
Acompáñeme, por favor.
¿Su primera vez en Portugal?
Ajá, sí.
Bien... La voy a llevar a Lisboa, a las oficinas del señor Da Silva.
¿Qué le parece? Perfecto.
Arish, bienvenida.
Qué placer tenerte aquí al fin. Pasa a mi despacho, por favor.
-El señor Da Silva y la señorita Oliveira...
Ah...
¿Quién es usted?
Cuéntame todo lo que sabes de Da Silva y los alemanes.
Trabajas para los ingleses, ¿verdad?
-Creo que hacemos una buena pareja de baile y creo que bailar no es
lo único que haríamos bien juntos.
-Te he traído esto con toda la información que hablamos:
nombres, mapas, cantidades...
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