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Zulu
(Campana)
(Puerta)
(SUSPIRA)
No puede estar aquí.
Creo que me he perdido.
Yo le acompaño a... No, no.
En realidad, creo que prefiero salir por aquí.
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
Por favor, no le diga a nadie que me ha visto.
Buenas noches. "Good night".
¿Cuánto quiere por llevarme a Lisboa?
(HABLA EN PORTUGUÉS)
No puedo pedir un taxi en el hotel porque tengo que ser discreta.
Mire, usted acepte o no, pero esto es una cosa entre nosotros.
¿Qué me dice?
(HABLA EN PORTUGUÉS) ¿Cuánto?
(HABLA EN PORTUGUÉS) Le doy el doble. Vámonos.
Aquí.
Vamos.
Señora, tiene que ir aquí atrás.
Aquí atrás.
¿Quiere que le ayude?
"Obrigada".
(Picoteo)
"Obrigada".
Le doy 50 escudos más si vuelve a buscarme en dos horas.
(Campana)
(LLAMA AL TIMBRE)
(Motor)
(LLAMA AL TIMBRE)
Buenas noches. Buenas noches.
Siento molestarla tan tarde,
pero necesito ver a la señorita Rosalinda Fox, por favor.
Pase, por favor.
Ahora vendrá. Sí.
Qué sorpresa tan maravillosa. (RÍEN)
¿Qué haces aquí en mitad de la "noite, my dear"?
Me alegro mucho de verte. Y yo más.
Cariño, cuando me dijeron y que ibas a venir a Portugal
y no podía verte, creí que me moría del disgusto.
Me estoy arriesgando mucho,
pero necesito pedirte un favor. "Of course". Lo que quieras.
Necesito ver a Marcus Logan. Qué casualidad.
No te lo vas a creer, pero Marcus vino a verme ayer;
quería saber de ti.
¿Y qué le dijiste? La verdad,
que la última vez que te vi fue hace un año en Tánger.
Rosalinda, ¿cómo lo puedo encontrar?
Puedo contactar con él a través de unos amigos ingleses.
Son clientes habituales de El Galgo.
¿Qué es El Galgo? Mi club.
Un negocio que he abierto a medias con un amigo.
Cariño, estás temblando.
¿Quieres un té?
"Thank you".
¿Por qué necesitas hablar con Marcus?
Es una historia un poco larga.
Tú sabes que estoy en Portugal por negocios con Manuel Da Silva.
La palabra negocios en estos días es como un gran paraguas negro
que puede tapar cualquier cosa.
¿Le conoces? He oído hablar de él.
Y no demasiado bien, la verdad. Ya.
Pero está a punto de cerrar
un negocio muy importante con los alemanes.
Y quiere matar a un grupo de ingleses
entre los que está Marcus.
"My God".
Ven mañana por mi club.
Mandaré un recado a Marcus para que vaya también.
Eso es imposible. Da Silva me tiene vigilada.
Pues entonces tendrás que venir con Da Silva.
Pero eso es una locura.
Es muy arriesgado,
pero precisamente por eso es poco sospechoso.
Da Silva dará por hecho que no puedes traicionarle
delante de sus propias narices.
Puede que tengas razón.
Tranquila,
encontraremos la manera de que puedas hablar
durante unos segundos con Marcus.
Y Da Silva no se enterará de nada.
Ojalá. No te preocupes, cariño.
¿Qué tal tu vida en Portugal? Al principio fue duro.
Sola, sin dinero, angustiada por la situación
de Juan Luis en Madrid... ¿Cómo está Juan Luis?
Casi no podemos comunicarnos, de las últimas cartas
hace mucho tiempo, fueron las que te entregó a ti.
Lo enviaron a Ronda. Fue un alivio porque pensó
que iban a deshacerse de él acusándole de alta traición.
Espero que pronto pueda venir a Portugal y después...
No sé, veremos.
Has traído Marruecos a Portugal.
Sí.
¿Y qué hay de ese club nocturno?
Mi socio Dimitri es un ruso blanco
huido tras la revolución bolchevique.
Decidimos abrir un "night club" y él puso el dinero
y yo mis contactos. Fue un éxito desde el principio.
Eres una superviviente. (RÍE) Mira quién fue a hablar.
La mujer que montó de la nada
el taller de costuras más exitoso de todo Tetuán.
Con el dinero que gané del club me lancé a buscar casa.
Compré esta casa de 15 habitaciones con intención de sacarle beneficio.
¿Has montado una casa de huéspedes?
Algo así.
Gente de mundo en situaciones difíciles.
Yo comparto con ellos mi hogar y ellos conmigo sus capitales.
Muchos me pagan en joyas y objetos personales.
"Look".
Ay, la Virgen de Fátima.
¿Te gusta?
Mi chófer tiene una nieta que se llama Fátima,
pero no tiene escudos suficientes para comprarle una medalla de oro
por su comunión. Pensaba comprarle una antes de volver a Madrid.
Llévatela. No, no, no.
Insisto. ¿Sabes que aún guardo el costurero maravilloso
que me regalaste en mi última noche en Tetuán?
Mira.
Me tengo que ir.
Nos vamos mañana en mi club. Sí.
Toma, la tarjeta.
Gracias.
Sira, ten mucho cuidado con Da Silva.
¿Estás segura que no sospecha nada de ti?
Completamente.
(Campana)
(Motor)
Vaya horitas.
¿Y qué?
Pues claro, pero conduzca rápido,
tengo que llegar al hotel cuanto antes.
Por favor.
"Obrigada".
Tienes que ir al cuarto 302 y ver que está todo bien.
-Sí, señor. Está bien.
"Com licença".
"Com licença".
¿Pasa algo?
Disculpe si incomodo, pero le esperan en la recepción.
Ah.
Me he quedado dormida.
¿Me puede hacer un favor? (AFIRMA)
¿Le puede decir al señor Joao que esta noche
no he dormido muy bien y que me voy a quedar
toda la mañana descansando? "Com certeza".
"Obrigada". No tiene por qué.
(SUSPIRA)
(CANTAN EN INGLÉS)
¿Me permites?
Champán. (HABLA EN OTRO IDIOMA)
Tenías razón, este sitio es fantástico.
Buenas noches, soy la dueña de El Galgo
y quiero darles la bienvenida. Un placer.
Me llamo Manuel Da Silva
y esta es mi acompañante, la señorita Agoriuq.
Encantada. Un placer.
Espero que disfruten de la noche. Lo procuraremos.
"À conta da casa". Es usted muy amable. "Obrigado".
Diviértanse. Gracias.
(Aplausos)
Arish.
Salud. Salud.
¿Bailamos? Por supuesto.
Buenas noches.
Logan, me alegro de verte. Yo también.
He intentado contactar contigo de mil maneras
y aún no lo he conseguido. Ya sabes, el trabajo.
No tengo tiempo ni para respirar.
¿Recuerdas a la señorita? Claro.
Señorita... Agoriuq.
Agoriuq. Encantado de volver a verla.
Señor Da Silva, ¿bailaría usted conmigo?
Me temo que debe usted preguntárselo a mi pareja.
Claro que sí, no hay ningún problema.
En ese caso será un placer.
Rosalinda me ha dicho que necesitabas verme urgentemente.
Guárdalo, es muy importante.
¿Qué es? Es la lista de los nombres
que Da Silva quiere llevarse por delante.
Y tú estás entre ellos.
Parece que nuestras parejas han preferido ir a la barra.
Seguramente se debe a que el señor Logan
no es un gran bailarín. (RÍEN)
Tienes que irte de Portugal. ¿Cómo lo has conseguido?
Eso no importa. Lo importante es que te alejes
de Da Silva cuanto antes. Te quiere matar.
No pienso irme sin ti. ¿Qué?
No sé qué relación tienes con Da Silva, pero estás a tiempo
de no seguir implicándote. Vamos a sentarnos.
¿Es que no lo entiendes? Tu vida está en peligro.
¿Y la tuya?
Sira, vete de aquí, vuelve a Marruecos.
Ahora vivo en Madrid.
Entonces, vuelve cuanto antes.
No tengo ni idea de por qué te has cambiado el nombre,
ni qué haces aquí en Portugal, ni qué relación mantienes
con Da Silva. No tengo ninguna relación con él.
He venido a Portugal para comprar telas para mi taller.
Él es mi amigo, ya está.
Sira, no te equivoques, Manuel Da Silva no tiene amigos.
Se está metiendo en asuntos turbios y tú deberías mantenerte al margen.
Sé cuidarme perfectamente.
Haz como si me estuvieras hablando de algo intrascendente,
nos está mirando.
Ríete.
(RÍE)
Quizá deberíamos reunirnos con ellos, ¿no le parece?
Por supuesto, pero al menos concédeme que acabe la canción.
Faltaría más.
(RÍE) No me puedo ir.
¿Por qué? Porque no me puedo ir y punto.
Si tú no te vas, yo tampoco.
Sira, en Marruecos,
si yo no hubiera tenido que marcharme,
los dos sabemos...
Te lo ruego por todo lo que nos une.
Sira, vete. Vete de Portugal conmigo.
En eso te equivocas.
No nos une nada.
Y si lo hubo, ya no lo hay.
(Aplausos) Y nunca más lo va a haber.
Lo siento.
Nos habéis abandonado.
Es que me están machacando estos zapatos.
Tengo que irme, lo siento. ¿Tan pronto?
Ha sido un placer volver a verles. Buenas noches.
Cuídate, Logan. Da Silva.
Discúlpenme a mí también.
(Aplausos)
Hola.
No has dicho ni una sola palabra en todo el camino.
¿Te ocurre algo? Nada, estoy bien.
¿Creías que no iba a darme cuenta?
¿Qué?
Tome. Gracias.
Os vi a Logan y a ti.
No sé a qué te refieres.
Estabais... discutiendo.
No te vi demasiado cómoda con él.
¿Qué fue lo que te dijo?
(SUSPIRA)
Es mejor que lo olvidemos, de verdad.
Puedes contarme. Nada de lo que me digas
de ese individuo va a sorprenderme, de verdad.
Pues...
hizo un comentario un poco inoportuno sobre Franco
y no me sentó bien.
Lo siento. No te preocupes, no volveremos a verle.
Eso espero.
(LLORA)
Entiéndelo,
tenía que herir sus sentimientos para que se fuera de Portugal.
Lo que no entiendo es por qué fuiste tan reacia
a empezar algo con Marcus. Él estaba loco por ti en Tetuán.
Las heridas estaban todavía abiertas.
Pero ya ha pasado tiempo. No el suficiente.
Además, Marcus antes o después acabaría marchándose.
No quería pasar lo mismo que con Ramiro.
Pero él nunca te habría dejado de esa manera,
antes o después habría vuelto.
¿Y qué más da ahora?
Entiendo que después de lo que le he dicho
no quiera volver a verme.
No he vuelto a querer a nadie así.
Su amor me hizo fuerte para soportar la soledad.
Y créeme que estaba muy sola.
Has hecho lo que debías.
Entonces, ¿por qué me siento tan mal?
Porque el amor duele, "darling".
Duele mucho, deberías saberlo.
¿Qué tal con Da Silva?
Pues... mañana por la noche me ha invitado a cenar en su quinta.
Tengo que conseguir un microfilm que le ha dado
uno de sus amigos alemanes como sea.
Pero no puedes cogerlo así sin más.
Si descubre que te lo has llevado, tendrás problemas.
¿Y entonces qué quieres que haga?
Conseguiré un microfilm en blanco para que lo cambies.
Te lo enviaré a tu hotel.
Te quiero mucho.
Y yo a ti.
(Puerta)
"Boa tarde". Trajeron esta caja para usted.
Muchas gracias. Un momento.
"Obrigada".
Cierra, por favor.
Señorita Arish, tengo que decirle algo.
Ya sabes que yo no puedo callarme las cosas.
Sí. Espero que comprenda que mi función
es velar por su seguridad y por su bienestar
por orden del señor Da Silva. Claro, Joao.
Pero ¿por qué me dice esto?
Esta mañana la vi entrar al hotel por la puerta de servicio.
Es una lástima
porque...
quería que fuera una sorpresa. ¿Qué quiere decir?
Para su nieta.
Pero es de oro, señorita, no puedo aceptarlo.
Pero es como agradecimiento por todo lo que ha hecho por mí.
Como comprenderá no podía ir a comprarla con usted.
Pero... No, Joao, ni peros ni nada.
Mejor no le comente nada al señor Da Silva
y yo tampoco le diré nada; así usted puede estar tranquilo.
Gracias, señorita. A mi nieta le va a encantar.
No hay de qué.
(HABLA EN PORTUGUÉS)
Tienes una casa preciosa. Y tú le haces sombra.
Me alegra que te guste. ¿Vamos?
Joao.
Arish, tengo que confesarte que te he invitado
para ver si consigo mis planes.
Esta noche tengo que cerrar un trato de negocios importante.
Mis posibles socios han venido con sus mujeres.
Como tú tienes experiencia con tus clientes, he pensado que...
Manuel, podemos hablar con confianza.
Si quieres que entretenga a las mujeres de tus socios,
no hay ningún problema.
Es un placer poder ayudarte.
"Obrigado".
Pero no podré prestarte la atención que mereces.
Tranquilo, ya me recompensarás de otra manera.
Arish, te presento al señor Almeida.
-Un placer. Encantada.
Los señores Weiss.
"Gute nacht". ¿Habla usted alemán?
Bueno, pocas palabras.
Permiso.
Te presento a la señora Almeida.
Un placer. Los señores Veyron.
Mucho gusto. Un placer.
Lleva usted un vestido precioso. Muchas gracias.
Su vestido también es precioso. ¿Quién es su modista?
La verdad es que yo misma.
¿Se ha hecho usted este vestido?
Sí, tengo un taller de alta costura en Madrid con mucho éxito.
Creo que he oído hablar de usted. ¿Frau Langenheim es clienta suya?
Es una de mis mejores clientas. Dios mío, sus diseños son famosos.
-¿Cree que podría recibirnos en su taller?
Si van a Madrid, por supuesto.
¿Qué le parece mi vestido? Me costó carísimo.
Es muy bonito.
Amigos, les presento a los señores Bernhardt.
-Perdonen el retraso, el automóvil se nos ha estropeado.
Mi empresa se ocupará de las gestiones.
Johannes Bernhardt, lo conozco.
¿Cuánto? Coincidimos en alguna recepción
en Tetuán, cuando Beigbeder era el alto comisario.
Por si acaso, manténgase alejada del matrimonio Bernhardt.
Ese hombre es muy peligroso.
-¿Qué son esas flores maravillosas que lleva en el pelo?
Son orquídeas. Unas flores exóticas.
Son muy lindas. Gracias.
(HUELE)
Señoras,
nuestro último invitado, el señor Bernhardt.
La señora Almeida. -Mucho gusto.
-La señora Veyron. -Un placer.
-Y esta es mi querida amiga la señorita Arish Agoriuq.
-Nos conocemos. Yo creo que no.
A menos que hayan coincidido en algún sitio en Madrid.
Pues no sé, ¿igual en Embassy? No, no.
Estoy muy poco por Madrid últimamente,
viajo mucho y a mi mujer le gusta el mar,
así que estamos instalados en Bornia.
No, su cara me resulta familiar, pero de algún otro sitio.
Ya.
Disculpen, señores, pasemos todos al comedor, por favor.
He encargado un menú especial que espero que sea de vuestro agrado.
-Perfecto. Si les parece, después de cenar discutiremos
los detalles del acuerdo. -Estupendo.
-Perfecto. -Señor Da Silva,
¿ha hablado usted con sus compatriotas?
-Le aseguro que llegaremos a un acuerdo...
satisfactorio para todos. -Así lo espero.
-Señorita Agoriuq, ¿conoce a la baronesa Struther?
Sí, desde luego. Es una mujer encantadora.
¿Le gusta la sopa, señora Ribeiro?
Está muy "bom". Sí, es delicioso.
¿Y a Gloria von Fürstenberg? También, es una de mi clientas.
En realidad, casi todas mis clientas son alemanas.
Aunque espero que después de este vieja también lo sean
las portuguesas, por favor. (RÍEN)
La verdad es que no entiendo esa obsesión que tienen las mujeres
con sus vestidos. (RÍE) Bueno, Coco Chanel dice
que si una mujer se viste de forma vulgar,
solo se ve el vestido. Pero si se viste
de una forma elegante, entonces se ve la mujer.
Vaya. ¿Y qué más cosas dice esa tal Chanel?
Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen,
pero también necesitamos la estupidez
para amarlos nosotras a ellos. (RÍEN)
¿A qué se dedica, señor Ribeiro? Mi familia ha vivido del campo
toda su vida, pero ahora soy dueño de una mina
que me va a hacer inmensamente rico.
¿Una mina de qué?
¿Sabe usted que el restaurante Hostller
está a punto de abrir sus puertas en Madrid?
¿Sí? Pues he oído maravillas de él. Cuando vaya a comer allí,
no olvide de pedir su famoso baumkuchen.
Muy bien. No se preocupe, que lo haré.
¿Cómo me ha dicho que se llamaba? Baumkuchen.
Baum... Kuchen.
¡Ay! Qué torpeza.
Lo siento. Pues esas manchas de vino
se quitan muy mal. Sí.
Si me disculpan, voy al cuarto de baño.
Voy a ver si se quita.
Si me disculpan.
Enseguida vuelvo.
¿Podría decirme dónde está el cuarto de baño, por favor?
Continúe este corredor, lo encontrará
en la segunda puerta a la derecha. Muy amable.
Enseguida vuelvo.
(Ruido)
¿Puedo ayudarle?
Estoy buscando el cuarto de baño.
Creo que me he perdido. Es que me he manchado con el vino.
El baño está en la planta de abajo.
Ah. Pues creo que he debido entender mal al camarero,
como no hablo portugués.
Si me lo permite, yo puedo acompañarla.
Muchas gracias.
Disculpen.
¿Ha conseguido usted quitar la mancha?
Pues se ha quedado el cerco, pero seguro que en el hotel
lo pueden arreglar. Y si no,
siempre puede hacerse otro. (RÍEN)
Sí, esa es la ventaja que tiene ser una su propia modista.
Siento la interrupción.
¿De qué estaban hablando?
¿Qué haces aquí?
Pensé que te habías marchado de Portugal.
Sira te lo ha advertido, corres peligro. Tienes que irte ya.
Lo sé, pero no he podido coger un avión.
¿Por qué no?
Sé que está pasando algo grave y tú me lo vas a contar.
No insistas, Marcus, no puedo contestar a todas tus preguntas.
¿Por qué no? Tú tampoco has contado todo
y lo respeto. Solo te pido que hagas lo mismo.
¿Qué hay entre Sira y Da Silva?
Puedes estar tranquilo de que no hay nada, Marcus.
Solo están haciendo negocios juntos.
¿Esa es la verdad?
A Sira solo le importas tú.
Pero ella dijo... Todo lo que te dijo
fue para protegerte,
para que te fueras del país "immediately".
Y ahora, por favor, hazle caso a Sira
y desaparece antes de que sea demasiado tarde.
¿Tienes coche? Aquí no, lo tengo en Estoril.
Son las llaves del mío.
Es un Packard Phaeton amarillo.
Está aparcado tres calles más abajo.
Ve ahora mismo a la estación
y coge el primer tren que salga de Lisboa.
Gracias.
(RÍE)
Bien, señoras, y ahora, si no les importa,
los señores nos retiraremos a charlar.
¿Les apetece que vayamos al salón a jugar a las cartas?
¿Por qué no? Está bien. Bien.
No es justo que el gasto de la mano de obra salga de nuestro bolsillo.
-Ustedes ya tienen sus propios empleados.
-Los cuales no son suficientes para este volumen de trabajo.
-Este chocolate está delicioso. (RÍEN)
Imposible. -Los hacen en una pastelería
de Lisboa a partir de una receta suiza.
Está "bom", ¿sí? ¿Perdón?
Que qué le parece el chocolate. Ah, está muy bueno, sí.
Llevo semanas preparando este encuentro
y es fundamental que lleguemos a un acuerdo hoy mismo.
Por favor.
-Las condiciones han cambiado. Es lógico que volvamos a exigirles.
-Por eso no vamos a pagar. -Está bien.
-Escuchemos cada una de las partes e intentemos llegar a un acuerdo.
-Tal vez podríamos asumir el gasto de unos pocos
para los trabajadores eventuales. -Mi sobrina acaba de tener un bebé.
-Qué bien. ¿"Menino" o "menina"? -"Menina".
Yo tengo dos "meninos". (RÍEN)
Si los alemanes quieren la exclusividad del wolframio
y que no negociemos con los ingleses,
tendrán que subir el precio. -Estamos dispuestos a llegar
hasta los 600.000, ni un escudo más.
Y con la condición de una rebaja en el precio.
Es un precio razonable. -Ni hablar.
(HABLAN TODOS A LA VEZ) Disculpen.
Está usted loco.
-Si quiere 3.000 toneladas al año, ese es el precio.
-700.000 escudos por una tonelada de wolframio es una barbaridad.
(CHISTA) -Caballeros, bajemos la voz, por favor.
¿Qué les parecen 650.000?
Para que esto salga adelante todos tenemos que hacer un esfuerzo.
(RÍEN)
Pobrecita.
¿Qué hora es ya? -Es tardísimo.
(BOSTEZA)
Estoy muerta de sueño.
-Y yo estoy demasiado cansada
para prestar atención a unas cartas.
-Todo aclarado entonces.
El primer pago se llevará a cabo inmediatamente
y yo mismo me encargaré de llevar a cabo los trámites.
-Por fin. Son ustedes muy cabezotas, señores.
(RÍEN) -No más que ustedes.
-Un placer hacer negocios juntos.
-Gracias, el placer es nuestro.
Herr Weiss. (HABLA EN ALEMÁN)
Ha sido un verdadero placer conocerla.
Igualmente.
Y no dude que iré a visitarla a su taller cuando vaya a Madrid.
Será un placer contarla entre mis clientas.
Lo mismo digo.
Me alegro de haberlo resuelto todo hoy.
Pero confío en que mantengan su palabra y no se echen atrás.
-Todo se solucionará en menos de dos días. Confíe, Bernhardt.
(HABLAN EN ALEMÁN)
Señorita.
¿Sabe? He estado haciendo un poco de memoria
y ya sé de qué la conozco.
¿Ah, sí? Desde luego.
Coincidimos en una recepción, ¿no lo recuerda?
No. No, la verdad es que no. La del embajador italiano.
La que se celebró en el casino. ¡Ah! Sí, sí.
Lo sabía, yo nunca olvido una cara.
Buenas noches. "Gute nacht".
Adiós.
"Gute nacht".
(HABLA EN ALEMÁN)
(SILBA)
Me alegra que estés tan contento.
Por fin he conseguido cerrar el negocio.
Y en parte ha sido gracias a ti.
Arish, has sido una anfitriona asombrosa.
Muchas gracias.
¿De verdad que no te has aburrido? (NIEGA)
Ahora me arrepiento de no haberte prestado un poco más de atención.
No, no te preocupes, me lo he pasado muy bien.
Quizá ahora pueda enmendar mi error.
Uy, la verdad es que me debería ir ya.
Acuérdate de que mañana salgo para Madrid.
¿Y no podrías retrasarlo? No.
La verdad, me encantaría quedarme unos días más, pero no puedo,
tengo el taller muy desatendido. Las clientas me están llamando ya.
Entonces, esto es una despedida.
No, es un hasta luego. Creo que nos vamos a volver a ver.
Dios te oiga.
Espero que lo haya pasado bien. Sí, mucho.
Ha sido una noche muy interesante.
Me he enterado que se va usted mañana.
Y, lamentablemente, yo no podré llevarla a la estación
porque mañana, como sabe, es la comunión de mi nieta.
Ah. Bueno, páselo muy bien.
Se lo merece.
Si me permite que se lo diga, ha sido un placer conocerla.
Para mí también.
Me quedo con ganas de conocer a su mujer.
Ya habrá oportunidad la próxima vez que venga.
Claro.
Cuídese.
(Puerta)
Un momento, por favor.
¿Qué haces aquí? Se trata de Marcus.
No se ha marchado de Lisboa. Estaba muy preocupado
por tu relación con Da Silva y ha venido a verme.
¿Qué ha pasado?
Le dejé las llaves de mi coche y le dije que fuera a la estación
y cogiera el primer tren que saliera de la ciudad.
¿Y lo hizo?
Cuando he salido del club,
mi coche seguía aparcado en el mismo sitio
y había restos de sangre.
Dios mío.
Tenía que contártelo.
Rosalinda, te tienes que marchar.
No es seguro que te vean conmigo, te tienes que ir.
Vete, te tienes que ir.
Vete ya.
Paul. ¡Paul!
-Señor.
¿Agoriuq? -Sí.
-Puede retirarse. "Com licença".
(Puerta)
¿Quién es? Soy yo, abre.
Marcus.
¡Ah! ¿Qué te pasa?
Uno de los hombres de Da Silva me ha hecho una visita
no demasiado agradable. ¿Qué te ha pasado en el brazo?
Nada, un arañazo. Déjame verlo.
Llevo toda la noche dando vueltas. No me atrevía a venir
sin estar completamente seguro de haber despistado a ese hombre.
Ya no me fío de nadie.
No tiene muy buena pinta.
¿De dónde has sacado esto?
Es wolframio, ¿verdad?
En la cena no pararon de hablar de las minas de wolframio
en toda la noche. Sira, cuéntame en qué estás metida.
Quítate la camisa.
Te voy a coser la herida.
¿Te hago mucho daño? Puedo soportarlo.
Quién mejor que una costurera para coserme las heridas, ¿eh?
¡Ah!
¿Por qué no me hiciste caso cuando te dije que te fueras?
Ya lo sabes.
¿Qué sabes del wolframio?
Pues que es un mineral y poco más.
La verdad es que no entiendo por qué es tan importante,
el oro y los diamantes son mucho más valiosos.
¿Por qué todo el mundo habla de las minas?
El wolframio es clave para la guerra.
Pero ¿por qué?
Porque no lo entiendo. El oro vale mucho más.
Pero con el oro no se fabrican armas, Sira.
El wolframio es un mineral fundamental
para la fabricación de armamento.
Los alemanes van como locos detrás de todos los yacimientos.
Quien controla el wolframio,
controlará el curso de la guerra.
Esto ya está.
Ahora es mejor que te vayas.
Sira, aléjate de Da Silva.
Por favor.
Esta misma tarde me vuelvo a Madrid en tren.
No te preocupes. ¿Y no volverás a Portugal?
No. De momento no tengo ninguna intención de volver.
¿Y a Marruecos?
Tampoco.
Me voy a Madrid,
allí tengo el taller,
allí tengo mi vida. Me alegro.
Desde que nos despedimos no he podido dejar de pensar en ti.
Marcus. (CHISTA) Sira,
hemos tenido la mala suerte
de encontrarnos en un momento muy difícil.
(Puerta)
¿Quién es? Manuel.
¡Voy!
Sira, ten mucho cuidado. No te preocupes,
Manuel confía en mí ciegamente.
¡Voy!
Perdona, es que me has pillado a medio vestir.
¿Puedo pasar? Claro.
La habitación está hecha un desastre.
No importa.
Es que esta mañana me he despertado
y me he dado cuenta de que lo único que me apetecía
era volver a verte.
Y despedirme de ti como te mereces.
Así que he anulado todos mis compromisos.
No tenías por qué molestarte.
Te aseguro que no es ninguna molestia.
Tengo un coche esperando para que nos lleve a la estación.
¿Ahora?
Pero ¿no es demasiado pronto? Sí.
Es verdad que vamos con tiempo de sobra,
pero es que me hace ilusión acompañarte...
personalmente.
A mí me apetece mucho.
Pero todavía tengo que terminar de preparar el equipaje.
Si es por las maletas, no te preocupes.
La camarera de planta puede ayudarte.
Me tengo que arreglar. Estás preciosa.
De acuerdo. Perfecto.
Te esperaré en el hall.
Bajaré enseguida.
Ya se ha ido. ¿Ha ido bien?
Te has dejado el sombrero encima de la mesa.
¿Lo ha visto? Creo que no.
Si no estás segura, lo mejor es que salgamos de aquí cuanto antes.
Eso es imposible, me está esperando en el hall.
¿Recepción?
Sí, ya pueden recoger el equipaje de la habitación 302.
Eso es. Gracias.
No te dejes la pulsera. Gracias.
Vamos, saldremos por detrás. No, puede que no lo haya visto.
Por si acaso, tengo que bajar.
No puedo desaparecer, puede sospechar.
Escúchame. No, escúchame tú.
En cuanto salgamos vas tú detrás. Me tengo que ir con él.
De verdad, no insistas. Es mejor que me vaya con él.
No te preocupes, me puedo cuidar a mí misma.
Fue una lástima que no tuviéramos más tiempo en Tetuán, ¿verdad?
Una lástima.
(Puerta) ¿Sí?
Botones.
Voy.
Pase, está todo en la habitación.
Quédate conmigo.
Este fin de semana, sin compromisos de trabajo.
-La señorita Agoriuq es una buena persona
y no se merece lo que está a punto de sucederle.
Si hay una cosa que no soporto, son los traidores.
¿Me vas a matar?
Da Silva a mandado dos hombres a la estación para que acaben contigo.
¿Dónde has metido a la mujer?
Ahora me vas a contar todo.
Solo cuando me entere de quién eres tú.
(RÍEN)
¡Señorita! -Pero bueno.
-¡Qué alegría! ¿Qué tal ha ido el viaje?
Muy bien, gracias. ¿Cuándo has llegado?
(RÍEN)
No sabes lo orgulloso que me siento de ser tu padre.
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