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¿Cree que El Carnicero piensa atentar contra la ceremonia?
Es que a esa celebración va mi familia.
Está aquí, es su puta canción, va a hacerlo.
Está en la azotea.
(Música)
Creo que eso es la verdadera fuente de energía.
(JADEAN)
(Música)
Papá.
(Música)
Papá...
Soy yo, hija.
Soy papá.
Esta es la única imagen del sospechoso
del asesinato de Marvin Carranza
y la desaparición de la propietaria de la pensión.
Quiero que todas las unidades busquen ese coche.
(ACENTO GALLEGO) Pulpería El morrazo,
especialistas en pulpo y marisco, dígame.
¿Crees que es momento para cachondeo?
"Hakuna matata". Todo está en orden.
# Nadie me dice, nadie me manda. #
(Claxon)
(Sirena de Policía)
# Yo soy el jefe. #
¡No podemos dejarlo aquí!
Señor Márquez, acabamos de matar a su dueña.
Te acuerdas del sobrino del inspector, ¿verdad?
Pues ahora va a ser tu profesor particular.
He venido porque quieren que sea tu profesor particular
pero lo que yo quiero es enseñarte a usar la piedra.
(Ruido eléctrico)
Esa piedra que te llevaste no es un juego.
(GRITAN)
¿Te ha dicho que sí? Empezamos mañana.
Voy a ser su institutriz.
No son mis resultados.
Son de mi suegro.
Alzhéimer.
Sí.
Somos Vargas.
Y a los Vargas... el llorar se nos da fatal.
Voy a dejarla, te lo juro.
David, se acabó.
Yo lo daría todo.
Poder volver a hablar con mi marido... Todo.
Pero sé que no puedo...
porque está muerto.
David es el hombre de mi vida, el padre de mi hijo.
Si tú supieras que David se acuesta con otra
me lo dirías, ¿verdad?
¿No me mentirías?
No, para, para, para...
Joder...
Sandra.
Solo podemos intentar rehacer nuestras vidas,
lo que pasa es que eso a Bea tampoco le hace mucha gracia.
No solo le fallaste a tu amigo Vargas la noche que murió,
también quieres seducir a su esposa.
Hay que ser cabrón.
No, yo no voy a seducir a la mujer de mi amigo,
de mi compañero,
voy a casarme con ella.
Tu padre me enseñó todo lo que sé sobre este oficio
y tu madre me ha enseñado
que siempre hay que seguir adelante.
Este reconocimiento es para Andrés Vargas y su familia.
(Música)
Está en la azotea.
(Disparo)
¡Quieto!
¡Márquez!
¿Quién era el de la azotea? Alguien muy peligroso.
Márquez, soy un poli retirado,
pero si está pasando algo en mi barrio,
si mi gente corre algún peligro,
quiero saberlo.
¿Quién sabe? A lo mejor hasta te puedo echar una mano.
Estaba en la azotea.
Es el casquillo de la bala que disparó El Carnicero.
Pero esto no es una bala normal.
Tecnología hostil.
Analízala.
Ese cabrón ha estado a punto de matar a alguien hoy.
Yo no soy su objetivo.
¿Entonces a quién?
(Música)
Tal y como pensábamos,
la bala que ha disparado el Carnicero no es normal.
Ha sido rociada con algún tipo de compuesto orgánico
A primera vista, una toxina.
Un veneno.
Parece un pacharán.
¿Cuáles son sus efectos?
No lo sabemos.
Debo seguir investigando.
Ya, pero mi familia ha estado en peligro, no tenemos tiempo.
Necesitamos saber los efectos de la toxina para conocer
las intenciones del Carnicero.
Puedo aislar el suero y...
¡No, no, no! ¿Qué hace, señor Márquez?
Te dije que no teníamos tiempo.
No sabemos qué efecto tendrá en su organismo.
Sea lo que sea, prefiero sufrirlo yo.
Y ahora, ¿qué hacemos?
Esperar.
(HIPA)
¿Cómo se encuentra?
¿Yo?
Como un toro.
Ha ingerido veneno de otra dimensión.
¿Nota algo?
Que se me sube más el pacharán.
Es usted un héroe, señor Márquez. No.
Supongo que su capacidad regeneradora...
¿Señor Márquez?
¿Señor Márquez?
¿Señor Márquez?
# Ahora, que empiezo de cero,
# que el tiempo es humo, # que el tiempo es incierto.
# Abrázame, fuerte, # amor, te lo ruego,
# por si esta fuera la última vez.
# Ahora, que solo el ahora # es lo único que tengo.
# Ahora, que solo me queda # esperar a que llegue el ahora. #
Mamá, ¿qué haces despierta a estas horas? Son las 07:00.
Que no tenía sueño.
Me puse a dar vueltas en la cama. Tú también has madrugado, ¿no?
Sí. ¿Estás haciendo un bizcocho? (ASIENTE)
Bueno, que te fuiste muy rápido a la cama, digo.
Sí, estaba muerta, entre la fiesta, las medallas...
Besar, tu compañero... Te vi.
¿Me viste?
Me besó él, mamá, no me apetece hablar de eso.
No, ya sé que tú no quieres hablar, pero vamos a hablar.
Es un hombre casado, Susana.
¿Ah, sí? No me digas.
Mamá, ya soy mayor, es mi vida, ya lo sé.
¿Cómo que es tu vida? Que tú vives en esta casa.
Y lo que te afecta a ti, nos afecta a todos, a mí también.
Vale, ya no estoy con él, me puedo ir ya por favor.
No, si eres mayor para vivir algunas cosas,
también lo eres para aguantar a tu madre.
Mamá, no lo entiendes, las cosas no son
como cuando tú eras novia de papá.
Pero, ¿tú te crees que te has inventado algo?
Un adulterio, es un adulterio, Susana.
Antes y ahora, aquí y en la China de Pekín.
¿Qué te crees que todo es tan fácil como tú dices?
Era mi compañero, yo pasaba mucho tiempo con él.
No me hables de él, que él a mí me da igual.
Que me importas tú.
Pero, ¿tú crees que te mereces esto?
Y yo qué sé, yo qué coño sé que me merezco, mamá.
Señor Márquez, ¿cómo se encuentra?
Señor Márquez, ¿cómo se encuentra?
Con una resaca de tres pares de cojones.
¿Qué ha pasado?
Se desmayó.
Su cuerpo está luchando contra la toxina.
No se preocupe, se pondrá bien.
Tenga, póngase esto.
Remánguese.
¿Para qué?
Si queremos saber el efecto que la toxina produce
en su organismo, necesito una muestra de su sangre.
Odio las agujas.
Y ahora apriete el puño y cuente hasta tres,
que entro a matar.
Pincha de una vez, anda.
(TARAREA)
¿Tú eres gilipollas?
¡Hey!
Tranquilo, hombre.
A ver la venita...
Aquí.
¡Olé!
(Risas de niños)
(SUEÑA) "Vamos Arturo.
(RÍE)
(Risas)
(RÍE)
Otra vez con las fotitos.
Sería un pecado, estás preciosa.
(RÍE) Vamos, Arturo."
(Música)
¡Abuelo!
Abuelo, a desayunar que mamá ha hecho bizcocho.
Gracias, cielo.
¡Ay, la abuela!
¡Qué guapísima era! Como su nieta.
¿De qué se reía?
Déjate de chácharas y a por el bizcocho, ¿no?
Ya lo estoy oliendo desde aquí.
Abre-fácil, mis... ¡Mierda!
(Mensaje)
¡Susana, mensaje!
¡A desayunar!
¡Joder!
No me lo puedo creer.
-Buenos días, Laura. -Buenos días,
¿Adónde vas? A por azúcar.
¿Se puede saber qué haces aquí?
-Hola, Laura. Vengo a despedirme de tu hija.
-¡Pero por qué no la dejas en paz!
-He pedido un traslado, así que no tendrá que volver a verme.
-¿Un traslado?
-Cambio de comisaría y de barrio.
-¿A qué barrio?
-Todavía no lo sé.
-Pues mira, cuanto más lejos, mejor. -A ver, Laura...
-Mira David, tú serás policía, pero yo soy madre,
y llevo muchos años luchando para que mis hijas sean felices,
y no voy a permitir que vengas y lo rompas todo por un capricho.
-Oye, que te quede claro que Susana no es un capricho.
-Le llevas 15 años. Sabrás más de la vida,
pero yo sé más de la vida que tú. Y a ella la engañas pero a mí no.
-Entiendo que estés enfadada, pero estás siendo injusta.
-¿Injusta? -Sí.
-Mira, tienes suerte de que su padre no esté vivo.
Porque si estuviera... ¿Todo bien?
Bueno, yo ya me voy.
(Motor)
¿Tú sabías que mi hija estaba con ese?
¿Eh? Bueno, sí, me enteré hace poco.
De hecho le dije a Susana que se apartara de él.
Pero no me ha hecho mucho caso.
Pero que puede destrozarle la vida. ¡Mamá!
¿Ha pasado lo que creo que ha pasado?
¿Has hablado con David?
Ha hablado con él y lo ha hecho muy bien.
¡Tú, cállate! No, no me lo puedo creer, mamá.
Te espero en el coche.
Hablo con ella.
(Música)
Y ahora, no sé, voy a arreglar lo del taller y...
-Así que esta tarde va a tu casa el de los ojitos para darte clases.
(RÍE)
¿Y qué le parece a Jon?
-Es que no le tiene que parecer nada.
Y además, solo me va a enseñar a utilizar la radio.
(PROFESORA) -¡Buenos días, chicos!
(TODOS) -¡Buenos días!
-Como ya sabéis, a partir de esta semana
me toca también dar las clases de Matemáticas de segundo.
Y como todavía no me puedo desdoblar,
a partir de ahora, las clases de física las va a dar
vuestro nuevo profesor. -Que esté bueno, por favor.
-¡Javier!
Su nombre es Javier Montes.
Os dejo con él y ahora os iréis conociendo.
Aquí está la lista de la clase.
-Seguro que vamos a llevarnos muy bien.
-Cuídamelos, que son muy majos.
(Sirena)
Samper me ha dicho que vais por la Teoría de la Relatividad.
-Joder, pues vaya chasco.
-A mí no me parece que esté tan mal.
-Uy, si al final va a tener hormonas la frígida.
-¿Alguien sabe decirme qué es esto?
¿Nadie?
Si nadie se anima, tendré que buscar un voluntario.
Beatriz Vargas, te ha tocado.
-Es un cono de luz.
Representa dos dimensiones espaciales y una temporal.
El pasado y el futuro sería el cono superior e inferior,
y el observador se situaría en el punto medio.
-Una tía normal hubiera dicho que es un diábolo.
Puta friki.
-¿Hay algún problema?
-Ninguno.
-¿Tu nombre?
-Estefanía, Fani para los amigos.
(RÍEN) -Muy bien, Estefanía.
¿Podemos continuar?
(TODOS) -¡Uy!
(EL PERRO GIMOTEA)
Papu, ahora estoy en una operación muy delicada.
(SUSPIRA)
Ahora no puedo jugar, Papu.
Primero la higiene, y después el ocio.
Ahora toca limpiar.
(EL PERRO GRUÑE)
(Música)
(EL PERRO GRUÑE)
¡Papuchi, no, no!
¡Papuchi, eso no!
¡Eso no es un juguete, que es la sangre del señor Márquez!
¡Mierda!
(Teléfono)
(Pasos)
Jefe, tengo nuevos datos sobre el asesino de Marvin Carranza
y la dueña de la pensión.
Vamos.
A ver, atención, por favor.
Gracias.
Bueno, como sabéis los cerebritos de la Científica
seguimos analizando el descapotable,
y hemos encontrado algo:
tierra en el ventilador.
Contiene altas dosis de queroseno,
como el que se utiliza para los aviones.
Puede que la tierra pertenezca
al lugar donde enterraron los cuerpos.
El descampado del Parral. ¿Qué?
El descampado del Parral está muy cerca del aeropuerto.
Podríamos ir a echar un vistazo.
Muy bien.
Coge a tu compañero y traed algunas muestras.
¿Eso es todo? Sí, eso es todo.
A ver, escuchadme.
Tengo que transmitiros una mala noticia.
Aquí, el Inspector Jefe Aranda
va a dejar de trabajar con nosotros.
Sí, ha solicitado el traslado a otra comisaría.
Así es, he solicitado el traslado
y estoy esperando destino.
Bueno, ya sabéis que en esta comisaría
me siento como en casa y os quiero a todos como hermanos.
-¡Pelota! -Menos a ti, Pola.
Pero bueno, no sé, hay veces en la vida
que hace falta cambiar para seguir adelante.
Y bueno, sentía que este era el momento.
Así que...
Así que no se va a ir de aquí sin antes invitarnos a unas rondas.
Bueno, bueno, bueno.
Venga, y ahora a trabajar, que hay mucho malo ahí fuera.
Susana.
Te lo quería decir esta mañana. Ya, pero no me lo has dicho.
¡Joder, escúchame! A ver.
No quiero seguir haciéndote daño con promesas que no puedo cumplir.
Lo mejor es que me pire y dejemos de vernos.
No puedo estar a tu lado si no estoy contigo.
Vete a tomar por culo ya.
No quería que te enterases... Cállate un poquito, escúchame.
Enhorabuena, porque acabas de hacer
la declaración de amor más cobarde que he oído en mi puta vida.
Que te vaya bien, David, mucha suerte.
(Sirena)
Vaya cabrón el nuevo.
Llegar, y meternos un examen sorpresa.
-A ver, nos ha avisado, o sea que tan sorpresa no es.
-¿Pero a ti qué te ha hado con el friki ese?
-Nada.
No sé, me parece distinto, más abierto de mente que Samper.
-Bueno, me voy, nos vemos.
-Creo que está celoso, ¿eh? ¡Olé tú!
-Beatriz, ¿puedo hablar contigo un momento?
-Sí, sí, claro. -Ven.
-Vale, quédate aquí, que no tardo. -Ya te gustaría a ti tardar.
-Pasa.
Puedes sentarte.
(Música)
He estado repasando tu expediente.
Una chica que sabe lo que es un cono de luz y suspende seis.
Eso sí que es un misterio y no el espacio tiempo.
-Bueno, supongo que una mala racha la tiene cualquiera, ¿no?
-Sí, y por eso...
Por eso quiero que sepas que si necesitas ayuda
con la física o cualquier otra cosa me lo puedes pedir.
(SUSURRA) -Se lo agradezco. -No, no hay nada que agradecer.
Yo también he sido joven,
y también he sido un apasionado por las ciencias,
y también he pasado malas rachas.
Bueno, en resumen:
puedes contar conmigo, Beatriz.
-Gracias.
-Hasta mañana.
-Adiós. -Adiós.
Lo mejor es que se vaya.
¿Qué?
David.
Lo único inteligente que ha hecho desde que le conozco
es pedir ese traslado.
Márquez, déjalo.
Con una madre metiéndose en mis asuntos tengo bastante.
Perdona, tu madre ha hecho lo que haría cualquier buena madre.
Tengo 25 años, creo que puedo solucionar mis problemas yo sola.
Mira, Susana, tu madre estaba protegiéndote.
Cuando sientes que alguien intenta hacerle daño a tu hija
el primer impulso que te sale es arrancarle la puta cabeza,
estrujársela al muy cabrón.
Perdóname.
Tu madre ha sido muy respetuosa.
Tu madre ha sido una señora.
Pero eso lo entenderás cuando tengas hijos.
Si y entenderlo, lo entiendo todo, pero me jode igual
Pues ya está.
(Música)
¿Ese no es tu sobrino?
(SUSURRA) No me jodas. (RÍE)
(Claxon)
Hola. ¡Susana!
Hola. Hola.
¡Tito! ¿Qué haces así vestido?
Se me ha escapado el perro y no me lo he pensado dos veces.
He salido corriendo detrás de él.
Te queda muy bien el albornoz, playboy.
Gracias.
¿Te importa que hable un minuto con mi sobrino?
No. Ven aquí, tira.
¿Se puede saber cómo sales así de casa
para buscar al perro?
Es que no es solo el perro, señor Márquez.
Es el perro y su sangre lo que se ha perdido.
¿Qué sangre? La suya.
Pensaría que era un juguete.
Lo siento, no sé cómo ha podido pasar.
Ha salido corriendo con ella en la boca y...
¿Tu perro está paseando mi sangre por toda Vallecas?
(RESOPLA)
Este no es el peor problema de todos.
¿Sabes a dónde vamos ahora? No.
A buscar muestras de tierra al descampado del Parral.
¿Te suena?
Cerca del aeropuerto.
¿Dónde enterramos a los hostiles? Equilicuá.
¿Cómo?
Que sí, que justo ahí. ¿Y la Policía lo sabe?
Todavía no, pero está muy cerca.
(Claxon)
¡Que si vais a estar mucho rato más de charla, bajo y me uno!
Anda, tira para el coche, tira para el coche.
¡Circulen!
Vamos a acercar a mi sobrino a casa.
Vale.
¡Cuerpo!
(Música)
-¿Me pones una cañita? -¿Una cañita?
Ya me estás alegrando el día.
¿No es bonito el amor?
El empezar, las mariposillas...
La gilipollez esa adolescente que...
Me parece que aquí alguien no está para mariposillas, ¿no?
-¿Qué pasa? -¿Tú lo sabías?
-¿El qué? -Lo de mi hija con David.
-No. -Lo sabías.
-Escuché algo, pero en una comisaría se oyen más rumores y leyendas
que en el Vaticano. Lo prometo, no sabía nada.
-Cañita. -Gracias.
Y...
-¿Desde cuándo se oyen esos rumores?
-Sobre un año. -¡Un año!
Yo estoy tonta.
Pero, pero...
Joder, ¿qué he hecho mal?
-Pero, ¿cómo...? -No me ha contado nada.
-¿Qué has hecho mal tú, a ver?
¿Me lo puedes decir?
Laura, tú eres una leona que defiende su familia muerte.
-No, como madre tendría que haberlo visto venir,
tendría que haber estado ahí. -Tu hija es muy lista,
y aprenderá una lección esencial en la vida de toda mujer.
O sea, un chulazo está muy bien para un rato,
pero dan mucha perecita a la larga.
-Ya, pero ese chulazo está casado y tiene un niño.
-Ya.
Bueno, no voy a justificarla,
pero vamos, una chica joven, atractiva,
patrullando con un chico joven y atractivo,
¿qué esperabas que pasara? -¡Que no fuera idiota!
-Sabes que le va en el sueldo de hija.
Estos errores la harán madurar.
Y tú, como la pedazo madre que eres tienes que dejar que madure.
-No, estas cosas no hacen madurar.
¿Tú me vas a ayudar?
A cuidarla, digo.
-Pues claro.
-Héctor Sarriá.
-Sebastián Rey, piloto legendario.
-¿Cómo van las cosas por el grupo?
-Imagina.
Después de los atentados de Barcelona, Paris, Niza...
Se hace lo que se puede.
-Sois putos héroes. -Bueno...
¿Para qué me querías?
-Necesito que me digas si en la Brigada Antiterrorista
habéis tenido o tenéis a alguien.
Manuel Márquez.
-¿Manuel Márquez?
No me suena de nada.
-Es este, ¿lo conoces?
-¿Tendría que conocerlo?
-No lo sé, pero te voy a pedir un favor.
Te mando la foto, y si oyes algo sobre él, lo que sea,
me lo dices.
-¿Quién es?
-Un asunto mío, nada oficial.
-Tú has dejado de ser policía mis cojones...
-Se hace lo que se puede.
Venga, te voy a poner una cervecita.
(Timbre)
¡Voy!
¡Coño, el gallego!
Pasa, pasa. Buenas tardes.
¿Un cafelito? No, gracias.
Nunca bebo cuando estoy de servicio.
(RÍE) Qué cachondo eres.
Ah, antes que nada, dime qué te debo por las clases.
Nada, señor Arturo. Estoy encantado de poder ayudarles.
No digas tonterías, hombre.
Así podrás comprarte un traje nuevo,
que estoy harto de verte siempre con el mismo.
Insisto.
Para mí es un placer enseñar a su nieta.
Solo espero que me incluya en su discurso
cuando gane el Premio Nobel. Qué majo eres.
Anda, vamos, que Bea nos está esperando en su cuarto.
Bueno, aquí os dejo.
Estudiad mucho.
Buenas tardes, Bea. Hola.
¿Qué tal estás? Bien.
El examen de mañana es de Física, ¿no?
(SUSURRA) Sí. Muy bien.
Y, ¿por dónde vais?
Magnitudes.
Muy bien.
Entonces empezaremos por las ecuaciones de magnitud derivadas.
¿Sabes cómo se obtienen?
Hay que cambiar la ecuación hasta lograr que se pueda expresar
en función de las magnitudes fundamentales.
¿Qué son?
Longitud, masa, tiempo, temperatura termodinámica,
intensidad de la corriente eléctrica e intensidad lumínica.
Y sustancia.
Muy bien.
¿Seguro que necesitas un profesor? Sí.
Sí, pero había pensado que podíamos centrar las clases
en algo más práctico,
como que me enseñes a utilizar la radio, por ejemplo.
O la piedra.
O ambas.
Te dije que te ayudaría, ¿verdad?
Pues como dijo el señor Diego Pablo Simeone:
partido a partido.
Responderé a todas tus preguntas pero tengo una condición.
¿Cuál?
Tú quieres respuestas y yo quiero resultados.
Te daré una respuesta por cada aprobado que me traigas.
¿Me vas a dar clases de verdad? Por supuesto.
Soy el mejor en ciencias.
Física, Química, Tecnología...
No encontrarás a nadie mejor en todo el planeta,
modestia aparte.
¿Quieres aprender a usar bien la radio?
¿A manejar la piedra?
Entonces, tendrás que estudiar.
Todo tiene un precio.
Vale.
Bien, continuamos con las magnitudes.
El Sistema Internacional de Medidas establece...
Oye,
¿no hueles a algo raro?
¡Abuelo!
¿Qué ha pasado?
Deja eso, Bea, por favor, yo me encargo.
¡Abuelo!
¿Estás bien?
Bea,
¿qué ha pasado?
Joder, la verdad es que este sitio es perfecto
para deshacerse de unos cadáveres.
No es mal sitio, no,
pero como este, hay cientos en Madrid.
No, cientos no,
porque este está al lado del aeropuerto,
es muy probable que la tierra tenga queroseno.
Bueno, es que estos sitios
son populares por lo que son populares, claro.
Me lo vas a decir a mí.
¿Cómo?
Venga, vamos a por unas muestras.
Mejor las cogemos aquí, ¿no?
Es que acabo de limpiarme los zapatos
y no quiero mancharlos.
Márquez, qué dandi.
Toma.
¿Sabes qué te digo?
Que yo no creo que el asesino de Marvin
y de la vieja sea un sicario.
El tipo del traje, el del Cadillac.
¿Qué crees entonces?
¿Tú te acuerdas del crimen de Usera?
No. Fue el año pasado.
Ya, yo es que el año pasado no estaba por aquí.
Pues el año pasado se cargaron a tres tipos
de un bufete de abogados muy importante.
Y la versión oficial decía
que estaba relacionado con narcos colombianos.
Pero no era verdad.
¿Ah, no? No.
El asesino era un marido cabreado
porque el jefe del bufete se había tirado a su mujer.
Eh, no sé dónde quieres llegar, Susana.
Pues que nos falta una conexión.
Marvin y la vieja están relacionados.
Y si queremos pillar al asesino del Cadillac,
tenemos que encontrar esa conexión.
Y tú la tienes.
No.
Soy buena, pero tampoco tanto.
Qué humilde.
Siempre.
Venga, vamos.
(Música)
-Voy a traerte una infusión, abuelo.
-No necesito hierbas para calmarme, cielo.
Solo ha sido un despiste. -Ya...
Ahora vuelvo.
¿Cómo se encuentra, Don Arturo?
¡Coño! ha sido una cafetera, leches, un descuido...
Es largo de explicar.
Pero estoy acostumbrado a escuchar los problemas de la gente.
¿También eres loquero?
No.
Pero he acompañado a muchas personas con problemas.
Yo no tengo ningún problema.
Entonces nada...
Si no tiene ningún problema, fenómeno.
Si no le preocupa nada...
Pensé que querría hablar de algo.
Pero si no es así, le dejo descansar.
Eh, gallego. Espera.
¿Sí?
Menudo cabronazo estás hecho...
Por un momento no sabía ni quién era.
Mi Bea.
No he podido reconocer a mi propia nieta.
Lo sé.
Me puedes alcanzar ese álbum de fotos, por favor.
Aquí están los recuerdos más importantes de mi vida.
He marcado qué son cada uno de ellos para que no los olvide.
Lo siento, Arturo.
Esta mañana,
he encontrado esta foto de mi Carmen.
Parecía muy feliz.
Supongo.
Pero no recuerdo.
Me acuerdo que hice esta foto
cuando mi Carmen era joven,
cuando vivía.
Me acuerdo cuándo hice la foto,
pero no por qué sonreía.
Puto alzhéimer.
Por primera vez en mi vida, no sé cómo enfrentarme al malo.
-¡Bueno, abu!
Y ahora te vas a echar un rato a descansar, ¿vale?
-Sí, mi sargento.
Pero que conste que lo hago
para que tú te quedes tranquila,
yo estoy como una rosa.
Bueno, yo si no necesitan nada más...
Gracias.
-¿Necesitas algo, abuelo?
-Que no le digas nada de esto a tu madre.
No quiero preocuparla.
Prométemelo, cielo.
-Te lo prometo.
¿Pero tú no eres el chucho de Márquez?
¿Qué coño es esto?
Hay que joderse.
A ver, ¿qué hacemos con esto? ¿Quieres una salchichita?
Te voy a dar unas salchichas, hombre. Me has caído bien.
Hostia,
hijo de puta.
Pedazo de cabrón
Hasta luego.
Sandra, yo... ¿Tú qué?
¿Qué me vas a contar ahora? Me mentiste a la cara...
Lo siento, de verdad. Siento muchísimo esta situación.
¿Cómo puedes ser tan mala?
¿Sabes que has estado a punto de romper una familia?
¿De dejar sin padre a un niño de cinco años?
Pero no te ha salido la jugada.
Al final David ha vuelto con quien de verdad le importa,
conmigo, con su mujer.
¿Quieres que hablemos de esto en otro sitio?
No tengo nada que hablar más contigo.
Te mereces todo lo peor, hija de puta.
-¡Perdona, perdona!
¿Tú eres la mujer de David, verdad? -Sí.
-Yo soy la madre de la hija de puta. Mamá...
-Anda sube para arriba. No, no, no.
Cariño, sube por favor.
-Sabes que tu hijita se estaba follando a mi marido, ¿verdad?
-Pues mira, no.
Evidentemente, porque si lo hubiera sabido,
no lo hubiera permitido, ¿sabes? -Pues lo hacía.
Deberías atarla un poquito más en corto.
-Mira, yo entiendo que estés dolida,
pero creo que no es con mi hija con quien lo tienes que pagar.
-¿Que no? Tu hija sedujo a mi marido.
-No sigas por ahí. -Sí sigo.
Porque tu hija es una zorra, un putón verbenero, vamos.
-¿Ah, sí? ¿Seguro?
Perdona, Sandra era, ¿no?
Mira, Sandra, te voy a decir una cosita.
Yo nací y me crie en Vallecas ¿sabes?
Y no sé, pero hacía mucho tiempo
que no me salía la mala leche del barrio.
Pero se lleva en la sangre ¿sabes? Que nunca se pierde.
-¿Me estás amenazando? -No.
Solo te digo que esta mañana estuvo aquí también, tu marido.
Y que puede que la hostia que no él no se llevó,
te las lleves tú.
Escucha, te juro que entiendo perfectamente,
por lo que estás pasando pero, por favor,
vete a tu casa, con tu familia Olvida a mi hija.
Déjala en paz, y sobre todo no la insultes
porque a mi niña no la insulta nadie.
¿Me oyes? Nadie.
-Eres igual que ella. -No.
Soy más vieja,
soy peor.
-¿Y tu hermana?
-Ha entrado sin decir nada y se ha encerrado en su habitación.
¿Qué le pasa? -Nada.
¿Y el abuelo?
-También en su cuarto. Estaba cansado.
-¿Y tú, cariño, qué tal el día?
-Bien.
-¿Te lavas las manos
y me ayudas con los filetes para la cena?
-Pero, ¿esto qué es?
¿Me puedes explicar qué ha pasado con la cafetera?
-Me he intentado hacer un café.
-Pero si tú no tomas café. -Ya.
-A ver, dime que no has estado haciendo
uno de tus experimentos, Bea.
-Voy a lavarme las manos, y ahora yo...
-¡Qué paciencia!
¿No ha aparecido Papuchi? Ni ha aparecido, ni ha llamado.
Tengo que salir a buscarle, señor Márquez...
Se me parte el corazón de pensar que pueda estar solo por la ciudad,
muerto de frío y de hambre.
Muy bien pero antes tenemos un trabajo que hacer.
Desenterrar los cadáveres. No, moverlos de sitio.
Mi hija y yo hemos sacado muestras de la tierra.
Así que solo es cuestión de tiempo
que María las compare con la tierra del coche.
Entonces tú y yo a Alcalá Meco, nos dan por culo. ¿Me oyes?
Espere, señor Márquez. ¿Qué pasa?
Hay un asunto... Es delicado...
¿Qué pasa? Se trata de su padre, don Arturo.
Esta tarde ha sufrido un achaque.
¿Cómo que un achaque? ¿Qué ha pasado?
No ha reconocido a su nieta.
¿Qué no ha reconocido a Bea?
¿Estás seguro?
¿Cómo está él? Está bien. Un poco asustado.
Pero se le pasará.
Sabía que tarde o temprano esto pasaría,
pero no me imaginaba que tan pronto.
Nadie está nunca preparado para algo así, señor Márquez.
Iago, ya sé que te he preguntado esto antes,
pero tengo que volver a hacerlo.
¿Tú estás seguro que en La Pasarela no podéis hacer nada por él?
La gente vive y la gente muere, señor Márquez.
Es un ciclo, nosotros no podemos interferir en esos ciclos.
Ya, pero a mí me devolvisteis la vida.
Y fue una excepción muy rara.
Me cago en el puto alzhéimer.
¿Puedo? ¿Puedes qué?
Ponerle la mano sobre el hombro a modo de amigo.
Sí, hombre, sí.
Estoy con usted, señor Márquez. Gracias.
(Telefonillo)
¿A estas horas? Coge esto. Esconde las palas.
Vamos.
¡Sebas!
¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?
Genial, estoy de puta madre.
Y vuestro perrito también.
¡Papuchi!
¿Dónde lo ha encontrado?
¿Papuchi le ha hecho eso?
Pues no, ha sido un encapuchado,
que me ha metido dos leches para llevarse el tubito
que llevaba vuestro perro en la boca.
Y me parece que es el mismo encapuchado
que estaba contigo en la azotea en la entrega de medallas.
La misma persona.
Sebas, pasa, tenemos que hablar.
A solas.
El que te atacó,
¿estás seguro que iba directo a por el tubo de sangre?
Seguro.
Y aquí las preguntas las hago yo.
Para empezar, si no eres de Asuntos Internos,
ni de la Brigada Antiterrorista, ¿quién coño eres?
¿Qué estás investigando?
Solo quiero oír la verdad.
Fui amigo de Andrés Vargas.
¿Tú, amigo de Andrés? ¡Sí!
¡Una mierda! No me lo trago.
Jamás le oí hablar de ti.
Si fueras su amigo, te conocería.
Laura te conocería, Santos te conocería.
100 duros.
¿Qué?
Fue lo que apostaste con él
cuando entró de novato en la comisaría, ¿no? 100 duros.
Te doy 100 duros si aguantas aquí tres semanas.
Le dijiste eso y él ganó.
¿Cómo sabes eso? Porque me habló mucho de ti.
De tus famosas cenas, de vuestras horas patrullando,
de los partidos de fútbol que en realidad eran excusas
para hacer barbacoas.
De todo eso.
¿Quién eres?
Sebas, tienes que confiar en mí.
¿Por qué has venido?
Porque creo que El Carnicero sigue vivo.
Y quiero pillar al hijo de puta que mató a nuestro amigo.
El Carnicero murió en la fábrica, tú le detuviste.
No era él. Encontraron pruebas.
El asesino de tu mejor amigo sigue vivo y en la calle.
Confía en mí, por favor.
¿Por qué estás haciendo todo esto a espaldas de la Policía?
Mira, Márquez, no sé en qué cojones estás metido,
ni sé por qué sabes tanto de mí,
pero si pretendes mezclar a Andrés
con algo que pueda ensuciar su nombre,
entonces tú y yo vamos a tener algo más que palabras.
Su familia ya ha sufrido bastante.
Así que ten cuidado.
¿Eso quiere decir que no vas a ayudarme?
Cuando me hice policía, juré que haría cumplir la ley,
y nunca he faltado a ese juramento mientras he tenido la placa.
No voy a hacerlo ahora.
Mucha tensión, señor, Márquez.
Le necesitamos con nosotros.
Hay algo que me preocupa. Ya.
El Carnicero tiene mi sangre. ¿Cómo sabía que la sangre era suya?
No sé. Y que Papuchi se la llevó,
¿y cómo lo encontró? No tengo ni puta idea.
Coincidirá conmigo en que estamos en una clara desventaja.
Ve a por las palas.
Tenemos un asunto que resolver.
No, tú te quedas aquí.
Te quiero mucho, abu.
No me olvides nunca.
(Motor)
¿Por qué paramos aquí?
Iremos caminando hasta las fosas.
No quiero que nadie vea las luces.
¿Para qué querrá ese cabrón mi sangre?
Un carnicero con sangre suele hacer morcillas.
Aunque no creo que sea el caso.
Era una broma. Ya.
¿Qué es lo que tiene mi sangre de especial?
¿Qué la hace diferente?
Que se regenera. Exacto.
No sé qué quiere ese cabrón,
pero va siempre dos pasos por delante.
(Canción del Carnicero)
¿Ha oído eso?
Está aquí.
(Claxon)
Hijo de puta.
(Canción del Carnicero)
¿Qué hace él aquí?
No lo sé, pero se lo voy a arrancar a hostias.
La luz.
¡Quieto! ¡Pero qué coño!
Eh, perdón, chicos. Buenas noches.
¡Apaga la linterna, guarro!
Disculpe señorita.
Vete al coche y recoge las cosas. Sí.
Eh, lo siento chicos.
Seguid a lo vuestro, venga.
Vuelva al coche, por favor. ¿Que vuelva al coche?
Que no pasa nada. Tápate, chaval, que te vas a resfriar.
(CHICA) ¡Llama a la Policía, joder!
No pasa nada, vamos a tranquilizarnos.
Me cago en la puta, ven aquí. ¿Qué haces?
Tápate, chaval, que vas resfriarte.
-Ven aquí. (CHICA) -¡Llama a la Policía!
(CHICO) -¡Tira para el coche! -¡Vístete!
¡Me cago en la leche!
¿Y los cadáveres? Mañana, volvemos mañana.
(CHICO) ¡Hijos de puta!
¡Abusones! ¡Volved aquí, hijos de puta!
(Mensaje)
¿Quieres un café?
¿Ahora no me hablas?
Mamá, si te pones en medio voy a llegar tarde.
No voy a disculparme por defender a mi hija.
No necesito que me defiendas, necesito que me apoyes.
¿Crees que puedes hablar con mi pareja a mis espaldas
o mandarme a casa como si fuera una niña? Mamá, ya no.
Vale, lo siento, pero creo que no sabes dónde te estás metiendo
y mi obligación es decírtelo.
(RESOPLA)
Mamá.
¿Tú crees que papá estaría avergonzado de mí?
No.
No digas eso nunca.
¿Estás enamorada?
Claro que estás enamorada, estás enamorada hasta las trancas.
¿Y él? ¿Está enamorado de ti?
Sí. Sí, pero sigue con su mujer.
Sí.
¿Y cuantos años tiene? ¿Cuantos te saca?
Eso qué más da, ¿eh?
¿Cuantas promesas te ha hecho que no va a cumplir?
Mamá, David no es un mal tipo.
Mira, deja de defenderle Susana, que no estoy diciendo con esto
que tú hayas hecho las cosas bien.
Pero él tenía un compromiso, no tú.
¿Qué le dijiste a su mujer?
Que si se volvía a meter con mi hija le soltaba una leche.
Mamá. ¿Sí? Vale.
(RÍE) Vale, vale, me pasé.
(RÍE) Me pasé mucho.
Pero, me quedé más a gusto.
¿Pero cómo eres tan macarra? Ya.
Anda, vístete.
Y a trabajar, señora subinspectora.
Tenemos que encontrar a alguien que te merezca.
¿Ah, sí? ¿A quién?
¿Señor Márquez?
¿Señor Márquez?
No puede usar este canal, DH65.
Ahora me llaman Iago.
Los enlaces y los agentes de La Pasarela no tenemos nombre.
Estás especialmente guapa.
¿Cuál es el motivo del contacto, DH65?
Es un asunto confidencial, personal.
Necesito datos sobre la Botánica de la Tierra.
Datos que aún no hayan sido descubiertos por los humanos.
¿Para qué?
Digamos que quiero hacer un experimento.
¿Y por qué iba a ayudarte?
En todo este tiempo que has estado en la Tierra,
has contactado conmigo cero veces.
He tenido mucho lío, mi misión se complicó.
Pero te aseguro que cuando regrese a La Pasarela te lo compensaré.
¿Qué buscas exactamente?
Plantas, flores, algo que me ayude a crear un estimulador neuronal,
un activador de la memoria humana.
No puedes interferir en la Medicina de la Tierra.
No voy a hacerlo. Por favor, necesito esos datos.
No puedo negarme cuando me pones esa cara.
¿En qué formato los quieres? Gracias.
(LADRA EL PERRO)
Mira, Papuchi, ven.
Saluda a esta joven
que va a ayudarnos a hacer una buena acción.
(IMITA AL PERRO) ¡Gracias, guapa joven!
(EL PERRO GRUÑE)
(Teléfono)
Susana, dime.
¿Ah, que te retrasas?
¿Pero estás bien?
Vale, vale.
Bueno, pues te veo luego allí, ¿vale? Yo voy yendo.
(Música)
¡Arturo!
¡Arturo!
¡Márquez! ¿Qué haces por aquí a estas horas?
¡Qué madrugador! No, madrugador tú, compañero.
¿Dónde vas tan pronto? Gestiones, ya sabes, papeleo.
Venga, sube que te acerco. No te preocupes, hombre.
El bus estará a punto de llegar.
Bueno, por eso te lo digo, así no esperas.
Sube, si no me cuesta nada. Vale.
Pues usted dirá dónde vamos.
Bajo la bandera y adelante.
Es ahí a la vuelta.
Así me doy un paseíto y estiro las piernas.
Muy bien.
¡Hasta luego! ¡Hasta luego!
¡Arturo!
Oye, perdona, ¿esas gestiones que tienes que hacer
no tendrán nada que ver con esa residencia?
Es jodido engañar a un policía, ¿eh?
Perdona que me meta, pero no deberías consultar esto
con Laura y con las chicas. ¿Hacer qué?
Bueno, no las conozco demasiado, pero no me parecen
el tipo de personas que meterían a su abuelo en una residencia.
Lo hago por su bien.
Mira, ayer perdí toda la noción.
No sabía ni quién era ni dónde estaba.
Lo siento.
Lo siento mucho, Arturo.
Esta enfermedad de mierda ha empezado ya a funcionar.
Ya, pero tu familia te quiere cerca.
Yo no quiero convertirme en una carga para ella.
No puedes desaparecer así.
Vas a destrozarlas.
Mira, llegará un día en que me mire al espejo y no me reconozca.
Y no quieres que te recuerden así, claro.
No.
Por eso esta es la mejor decisión,
y quiero tomarla yo, ahora que puedo.
Adiós, compañero.
Y perdona, te cuento todo esto a ti porque no eres de la familia.
(Música)
Oye, el nuevo te está mirando.
¿Qué dices?
Cállate, me desconcentras.
(PATRICIA) Te digo yo que te estaba mirando, coño.
-¿Hay algún problema, Patricia? -No.
Ya he terminado. -Pues entrégalo.
Puedes esperar en el patio.
-Vale, por supuesto.
(Música)
¡Patricia!
¡Hola!
Veo que sigues siendo de las primeras
en terminar los exámenes.
-Sí, para qué cambiar.
-¿Qué tal con el nuevo profesor?
-Bien, bien, aunque mejor con usted.
-No te veo muy convencida. ¿Pasa algo?
-No, no, no. Bueno, me voy al patio.
¿Sí? ¡Hola!
Hola, inspector.
Se ha equivocado, la gente guapa está en la sala de al lado.
Aquí estamos los interesantes de verdad.
Oye, ¿sabéis algo ya de las muestras de tierra del descampado?
¿Coinciden con las del coche? Están en el laboratorio.
Pueden estar hoy, pueden estar dentro de tres días.
¿Y eso? Huelga, por recortes.
Me voy a fumar un cigarro.
Fumo poco, pero el que fumo lo disfruto.
¿Te vienes? No, yo hace tiempo que lo dejé,
o eso creo.
¿Crees? Con este cuerpo nunca se sabe.
¡Qué raro eres! Un poquito.
(Fax)
Vamos, cógelo, Iago, cógelo.
Cógelo, sobrino.
Cógelo, vamos, cógelo.
(CONTESTADOR) "Hola, ¿qué tal? Soy el sobrino de Manuel Márquez,
por favor, deja tu mensaje después del 'pi'."
Sobrino, ve al descampado cagando leches, ¿me oyes?
Echando chispas.
Saben que los cadáveres están allí.
Me cago en mi puta, vida.
¡Espere!
¡Hasta luego!
Disculpe, don Arturo. Es por su bien.
Felices sueños, don Arturo.
(SUEÑA) "¿Otra vez con las fotitos?
-Sería un pecado si no las hiciera. Estás preciosa.
Te quiero, mi amor.
Soy la mujer más feliz del mundo por haberte encontrado, Arturo.
(Llanto de bebé)
Andrés va a ser el niño más afortunado, ¿verdad, mi amor?
Ya está.
-Ven con papá.
¡Campeón!
Espera, ponte ahí un momentito.
-¿Otra?
-Es lo más bonito que me han dicho nunca.
Tengo que inmortalizarlo."
(Cámara de fotos)
(Música)
(RÍE)
(Puerta)
(LLORA)
¿Abu? ¡Abu!, ¿qué te pasa?
(LLORA)
Ya me acuerdo.
Ya sé por qué sonreía. (LLORA)
(Música)
(Música)
(JADEA)
(RESPIRA FUERTE)
Buenas otra vez, Marvin.
Venga, que nos vamos de paseo.
Venga.
(Móvil)
Dime, María.
¿Dónde mierda estás, Márquez?
Me han llamado del laboratorio.
La tierra del coche coincide con la del descampado del Parral.
¿Ah, sí?
Qué buena noticia, ¿no?
Había patrullas por la zona.
Van para allá, ¿puedes acercarte?
Sí, claro, estoy cerca.
Pues perfecto, te veo allí. Vale.
(Sirenas)
(Música)
¡No me jodas!
¡No me jodas!
(Sirenas)
Seguimos sin saber quién es el cabrón del traje.
Si es un asunto de drogas,
estos sicarios hacen viajes de ida y vuelta.
Puede que ya estén tomando margaritas en Jalisco.
Bueno, sí he encontrado algo extraño que puede valernos,
Marvin Carranza, premio.
Y no está solo, vamos para bingo.
Es sobre el inspector Márquez. ¿Qué pasa con él?
Vi tierra en la parte de atrás de su coche.
Investígalo.
¿Qué es esto?
-Me voy. -¿A dónde?
-A una residencia.
El otro día no reconocí a Bea.
No reconocí a mi propia nieta, Laura.
Durante este tiempo me habéis hecho sentir
como si estuviera en mi propio hogar.
(Motor)
Hay que hacer desaparecer los cuerpos
antes de que los examine la Policía.
Si analizan los cadáveres, nos joden vivos.
Hemos dejado pruebas suficientes en los cuerpos
como para que nos encierren de por vida.
¿Te has traído otra vez la piedrecita?
-Sí.
-No hemos olvidado lo que hiciste
el otro día en el baño con la piedra.
-Dejadme en paz. No os tengo miedo. -Pues deberías.
¿Sabéis por qué estáis aquí?
Solo estamos haciendo lo que nos dijiste.
Quiero la piedra que tiene en su poder.
Pollo, una vez más es un placer hacer negocios contigo.
Y a mí contigo, mi niño.
El inspector jefe Aranda sabe que compré la furgoneta.
¿Qué? No hagas nada raro, ¿vale, Iago?
Ese tío, no tiene nada contra ti, no tiene nada contra nosotros.
Señor Márquez, ¿estoy en peligro?
Ese hijo de puta va a por mí.
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