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- Qué modelito más veraniego, mamá. - ¿A que sí?
- Perdón, he ido a por Marta primero. - No pasa nada.
Cómo hueles a tabaco, ¿no?
Y tú estás más delgado.
- ¿Yo? - Sí, has adelgazado.
Mira cómo te caen los hombros.
Cuídate, hijo. Seguro que comes fatal.
Ay, hola, bonita.
- Marta. - Marta.
Mi madre.
Entiendo el catalán, pero no me atrevo a hablarlo.
Lo habla bien. Poquito.
- Poquito. - Muy bien.
- La… - Ah, sí.
¿Ya has estado en Cadaqués?
Pues te va a encantar. Ya verás, la casa es preciosa.
La heredé de mi tía Nunes.
Toda la vida sola, la pobre.
Tenía una verruga en el cuello…
¿Ya estás con la verruga de la tía Nunes?
- Sí. - Bueno, ¿nos vamos?
Sí, vamos.
- Es monísima. - Monísima.
Me encanta conocer a tus novias, David.
Por cierto, felicité a Alba por su cumpleaños.
No me ha contestado.
No hacía falta que la felicitaras.
Si decías que era el amor de tu vida, qué menos que felicitarla.
- Yo nunca he dicho eso. - ¿No decías eso?
Me lo he inventado.
- También hablo a veces con Míriam. - Ah, ¿sí?
Se ha cambiado la foto de perfil y está guapísima.
- Dos horas treinta y cinco. - Vamos a casa de la yaya.
¿Ahora?
Me ha llamado Dolores.
La yaya tiene la tele a tope hace días y ella no puede dormir.
- ¿Dolores? - La insoportable del piso de arriba.
Dice que, si no hacemos algo, llamará a la policía
porque la yaya no le abre la puerta.
¡Mamá!
Qué desastre.
¡Mamá!
Mamá, me ha llamado Dolores.
¡Mamá!
Me ha llamado Dolores.
¡Mamá!
Virgen del Carmen,
menudo sueño más loco acabo de tener.
¿Dónde estoy?
¿Qué es esto?
¡David!
¡Lupe! ¿Dónde estáis, Lupe?
¿Mamá?
¿Mamá?
Mamá… ¡Mamá!
Mamá…
Mamá, ¿qué ha pasado?
¡David!
¡David!
Da…
¡David, por favor!
¡David! ¡David!
¿Mejor?
Nada, que el otro día lo tuve a dos metros
y no me atreví a enseñársela.
Sí, ese era el jefe de la discográfica, que es quien decide.
- 112. ¿Cuál es su emergencia? - Hola, buenas tardes.
- ¿Hola? - Mi madre está muerta en el comedor.
¿Dónde está ahora mismo?
Ella, en su casa.
- ¿Está segura de que está muerta? - Estoy segura.
Porque está fría y huele un poco mal.
¿Cuánto tiempo cree que lleva así?
Señora.
No sé… ¿Tres semanas tal vez?
No lo sé.
Enviamos una ambulancia enseguida. ¿Me indica la dirección?
- Por favor, la dirección. - Sí, sí…
- Calle Muntaner… - Calle Muntaner…
¿Qué número, por favor?
Necesito la dirección completa.
No se preocupe, enviamos ya la ambulancia
y la acompañarán al hospital, pero necesito la dirección completa.
¿Hola?
Por favor, necesitamos el número. Si no, no podemos enviar una ambulancia.
Señora, ¿me oye?
Mírala.
¿La yaya, bien?
No os he hecho esperar mucho, ¿no?
No.
¿Le has dado un beso de mi parte?
Deberías haber subido.
Sí, ¿no?
¿Qué hago?
¿Subo un momento?
¿Subo cinco minutos y bajo?
- Sí. - ¿Sí?
Sí, sube.
Yo me quedo hablando con Marta de nuestras cosas.
¿Cuánto llevas viviendo en Barcelona?
- Sí, tres años. - ¿Ya?
Sube, le das dos besos, bajas y nos vamos.
Otro día veo a la yaya. Si la llamé el otro día.
La semana que viene voy, tengo tiempo.
Sí…
Venga, salgamos de esta ciudad de una vez por todas.
- ¿Seguro que no quieres irte en tren? - No.
Ahora no.
CASA EN LLAMAS
1976 - AMPURDÁN FERIA DEL VINO
¡Me pido la litera de arriba!
¡No!
Siempre voy yo, Noa.
¡Quiero la litera!
¡Déjame en paz! ¡Voy yo!
La quiero yo.
Que voy yo siempre, Noa.
¡Pues por eso!
¡No, me toca a mí!
¡Quiero la litera!
Mamá, te dije que me tocaba a mí.
¡Quiero la litera de arriba!
Noa, no pongas esa voz, que me va a explotar el cerebro.
¡Quiero la litera de arriba!
- ¿Quieres la litera? - Sí.
Pues para ti.
Toma, para ti, el móvil. Y no molestes a mamá.
¡Litera!
¡No me grites, que me toca a mí!
- Hay humedad, ¿no? - Como siempre, Toni.
- Voy a abrir. - Sí, abre.
Tener una casa en la playa suena romántico,
pero es mucho mejor una casa de invierno.
Por cierto, ¿viste los enlaces que te mandé de la Cerdaña?
- Sí, son adosados. - ¿Y qué?
Un poco cutre.
Qué pija, Júlia.
- Pija no, cómoda. - Pues cómoda.
Déjame a mí, Toni.
Es que estamos delante del mar.
O sea, hay humedad porque el mar está ahí.
¿Entiendes, Toni?
- Mamá, ¿puedes? - No.
¡Niñas, cuidado con las literas!
Ve, que se van a hacer daño.
Mamá, iré si quiero, ¿vale?
A la de tres: una, dos y tres.
Ya está.
Estoy flipando. Recordaba la casa más grande.
Mamá, ¿estás bien?
Sí, es que llevábamos mucho sin venir.
Aquí hacíamos unas cenas increíbles.
Mamá, ¿qué harás de cenar? La nevera está vacía.
Prepárala tú y déjate de preguntas.
O tú, ¿no?
- Deja de tocarte los huevos… - ¿Y si pedimos sushi?
Llevo tres meses sin veros y ya estáis discutiendo.
Va…
Vale, mamá. Buena idea.
¿Cómo se llamaba el restaurante que le gustaba a tu padre?
- ¿Viene papá? - Sushi To Go, creo. Lo miro yo.
Me dijo que no, pero creo que vendrá.
- ¿Por qué? - Me mandó muchos wasaps
cuando le dije lo de la venta.
Estará rabioso por separarse de ti.
- Yo estaría desquiciado. - No digas tonterías.
A mi padre no le falta de nada.
- Define "nada". - Toni, por favor, ¿eh?
Recuerda qué hacemos aquí. No es agradable.
Un poco de humor. Si tu yaya sale ganando.
¿Por qué?
¿No se lo has dicho?
¿El qué?
Mamá utilizará su parte para pagarle la residencia a la yaya.
¿Va a ir a una residencia?
Marta, ¿te gusta el sushi?
¿La vas a meter en una residencia?
Sí, por eso hemos venido. Mamá necesita el dinero para pagarla.
Toni, cállate, por favor.
Mamá, no puedes meterla en una residencia, pobrecita.
- ¿La has visto hace poco? - Sí, está bien.
- ¿Está bien? - Sí.
No vais a pagarla vosotros, así que no discutáis.
No es eso, Montserrat.
- La yaya no va a querer. - Llámala y pregúntaselo.
- Estoy pensando… - No te sienta bien pensar.
…que la podríais tener en casa.
¿Perdona?
Pero si tenéis una organización familiar perfecta.
Y os puede hacer de canguro de las niñas, ¿no?
- ¡Papá! - El que faltaba.
Muy guapo, hijo. Estás muy guapo.
- ¿Qué haces aquí? - Hola, cariño.
Hacía días que no te veía.
- ¡Yayo! - Estas niñas, cada día más guapas.
Quédatelas cuando quieras.
Vamos a destapar esto.
Ay, perdona. No podía cogértelo.
A ver si te crees que no tengo nada que hacer.
Bueno, ¿te quedas a cenar?
Vaya que si puedo.
El domingo vienen unos compradores a verla.
¿Cuánto hace que no venimos, Carlos? ¿Diez, quince años?
Ya está.
Ya os hemos visto discutir más veces. De trauma, vamos servidos.
No os enzarcéis.
La casa es mía. La heredé yo de la tía Nunes, ¿sí o no?
Pues ya está. La vendo cuando me dé la gana.
- ¿Quieres café? - No, que me pondré a insultar.
La quiero vender.
Ya…
Tú lo harías mejor, Carlos. Ya lo sé.
Bueno, soy notario…
¿Y a ti qué te importa que la venda?
Ay, que me emociono.
Te da rabia que la venda precisamente ahora.
Carlos, no te hagas el intenso.
No me hago el intenso.
No me hago el intenso.
¿A mí?
Venga, hombre. Si es lo que has hecho siempre.
El problema era ese.
Haciendo lo que querías.
Ahora va el tema de los hijos.
He criado a dos hijos, ¿eh?
Renuncié a mis sueños por ti y por ellos.
¿Te acuerdas?
Chico, perdona.
Increíble.
Sí, pero no me fui. Ese es el problema.
Qué vida nos ha tocado, ¿eh?
Muy bien.
Hala, adiós, compañero.
Y se va sin decir nada.
Menudo referente.
No pasa nada.
Calma.
Calma, Carlos.
¿Qué pasa?
¿Qué te pasa?
Será de los nervios.
Espera, espera.
Ya, un momento.
Te abro.
Poco a poco.
Espera, no te dejes caer, que no puedo.
Papá, ¿nos llevas al súper? ¿Qué ha pasado?
Sí, es que…
- ¿Tú quién eres? - ¿Qué ha pasado, papá?
Hostia, la ciática.
¡Hostia!
Estaba bien y le ha dado de repente.
- ¿Tú quién eres? - Júlia, no te hagas la tonta.
- Soy Blanca, encantada. - ¿Qué tal?
Hola, yo David.
Ven, amorchi. Te presento a Marta, mi novia.
- Ella es… ¿Cómo era? - Blanca.
- La nueva novia de mi padre. - También soy otras cosas.
¿En serio te has traído a Blanca?
Has venido a hablar con mamá, la has dejado en el coche…
Qué clase tienes, amigo.
- ¡Puta madre! - ¡Eh!
¡Vale ya!
- ¿Avisamos a mamá? - No, ni se te ocurra.
- La mamá está aquí y sabe solucionarlo. - ¿Ves quién está aquí?
Si Montse puede ayudarlo, avisadla.
Sí, ¿no?
¿Cómo que "Xuxi"?
Muy buena idea.
- Pues no haber traído a tu novia, joder. - ¡Joder!
- Toni, llévate a las niñas dentro. - Parad de decir palabrotas.
- ¡A dormir! - Exacto.
- Pero si no hemos cenado. - Vete para allá.
- ¿En serio? - Sí, ya está.
Mamá lo sabe y son adultos.
Una cosa es que lo sepa y otra, que la conozca.
- Tienes razón. - ¿Qué hacemos?
Que se esconda.
- Buena idea. - ¿Puedes esconderte?
- Sí, papá, sí. - Ya lo sé.
Coño, el que faltaba.
¿Está bien?
¡Agua! ¡Viene Montse!
Blanca, lo siento, de verdad.
Sí que habéis tardado en venir, ¿eh?
Si no fuese la última vez que vengo a este pueblo,
os pediría descuento para la siguiente.
- ¿Está todo pagado? - Falta la propina.
¿Tenéis monedas?
- Lo miro. - Yo no.
Yo tengo una moneda. Mira, perdón.
Gracias.
- Toma, un euro. - Muchas gracias.
- Adiós. - Adiós.
Hala, ya está aquí.
¿Es tu novia?
Soy Blanca. Encantada. ¿Qué tal?
Ya ves que te llevas una perla.
No estás así por lo de la casa porque ya venías hecho mierda.
Sí, sí. Toda la vida cuidándote.
Ven, gírate.
Ahora.
Gracias.
- A ver. - ¿Qué es, el piramidal?
Ya está, ya está.
Papá.
¿Te has enamorado?
Yo… bien.
Yo, que me dedico al sector y sé cómo va,
creo que no se merecen tanto éxito.
Estamos hablando de los Rolling, David.
¿Quién es?
Lali Bullero, una del trabajo. Qué pereza.
Mick Jagger se lo merece todo.
Hasta el secreto de la juventud eterna.
Tiene pasta para comprar la mejor droga.
- ¿Y tú cómo sabes tanto de drogas? - No, yo sé de cutis.
¿De cutis? Pues no se nota.
¿Quieres que hable con la jefa del aeródromo?
- Sí, yo soy tu esclavo. - Vale.
El Aerobrava es poca cosa para David.
Un lounge bar donde han empezado muchos grupos emergentes
que ahora lo están petando.
Es un sitio chulo.
Es un bar en una pista de aterrizaje.
No, si yo también conozco a Sara, fue mi instructora de paracaidismo.
Tengo el carné de paracaidista.
Sí, te lo prometo. Tengo 125 o 126 saltos certificados.
Menos mal que ahora le ha dado por la música.
Lo ha hecho muy bien Montse, ¿no?
Relájate, por favor.
¿Sabes que esto puede ser una señal?
Tu mente quiere huir del problema,
pero tu cuerpo quiere quedarse y enfrentarse.
¿Qué pasa con eso?
No tenses, Carlos.
Yo no me olvido. ¿Qué pasa con las escrituras, Carlos?
Pero… ¿no era suya? La heredó ella, ¿no?
¿Un aval de qué?
¿Y Montse no se acuerda?
Perdona. Ella lo tendría que firmar, ¿no?
Podrías haber sido un poquito más específico.
No estamos en terapia, relájate, pero quiero saber por qué has hecho eso.
Escúchame una cosa.
O cambias las escrituras o vendes la casa y repartes el dinero.
¿Por?
Hostia, Carlos, por favor…
Afronta tus problemas, por favor.
Aunque no te lo parezca.
Que sí, que Sara es mi colega.
- ¿Qué tal? - Hola.
- ¿Qué tal? - Hola.
¿Me puedo unir?
Sí, os estábamos esperando.
¿Os quedáis el finde o no?
De momento, a ver si Carlos puede salir de la cama y veremos.
Pues tú sírvete, que estos comen como una lima.
¿Qué tal llevas la maqueta, David?
- Estabas haciendo una, ¿no? - Sí.
Muy bien, la verdad.
¿Mi padre y tú habláis de nosotros?
Sí, hablamos de muchas cosas.
¿No tenéis temas propios?
Júlia, ¿qué te pasa?
No, mamá, ¿qué te pasa a ti? Que llorabas porque papá tenía novia.
Y ahora aquí, tan pancha.
Hace mucho tiempo de eso.
¿Quieres que hablemos a solas, Júlia?
No.
No quiero que hagamos como si esto fuera normal.
¿Qué crees que sería normal?
Que mi madre te tirara del pelo.
¡No!
Pero si yo no soy así.
Montse no es así.
Mira, ¿ves?
Me conoce mejor que vosotros, que llevo meses sin veros.
¿También habláis de mi madre?
Nos conocimos hablando de ella, sí.
¿Hablando de mí?
Yo era su psicóloga.
¿Carlos iba al psicólogo?
A la psicóloga, sí.
¿Alguien quiere un gin-tonic?
Están cenando aún, Toni.
Ya, es que así hago algo y me escapo de esta situación
que me da ardor de estómago.
- A mí tráeme ginebra sola. - Muy bien, Montse.
No me parece muy profesional salir con un paciente.
Cuando me enamoré de Carlos,
le dije que teníamos que dejar de vernos a nivel médico.
Perdiste un paciente y ganaste un novio.
Exacto.
¿Ves, Marta? Qué familia tan moderna.
Aquí estamos todos, tan normales.
Estoy hablando con la novia de mi exmarido.
Y quiero saberlo todo. Quiero saber cómo os conocisteis.
Amorchi, ¿quieres ir a la habitación?
¿Os conocisteis hablando de mí?
Me temo que sí.
Pero es secreto profesional.
Ah, ya. Es que es muy profesional.
Sí.
Humanista y psicóloga Gestalt.
¿Y eso qué es?
Sí.
Cuando Carlos empezó,
hacíamos muchos juegos, sí.
Pues claro.
Realmente, se centra en ser consciente del aquí y el ahora
y en reconocer lo que siento y necesito.
- Pero con juegos. - Sí, recreando momentos,
con intercambio de roles…
¿Queréis que os haga uno?
¿Quieres?
Es para conocernos mejor.
- Toni, mi gin-tonic, cargadito. - ¡Marchando!
- ¿Qué se hace? - ¿Preparados?
Sí.
Pues cerramos los ojos.
Respiramos.
- Imaginaos… - Júlia…
¿Y tú qué?
Los tengo abiertos para vigilarte.
¿Preparados?
Imaginaos en un lugar donde os gustaría estar.
- ¿Podemos estar aquí y ahora? - Sí, donde tú quieras.
Nos visualizamos en un lugar
donde nos sentimos cómodos, en calma,
donde estéis bien.
¿Lo tenéis?
Y, de repente,
un incendio.
Caray, tú.
Todo lo que os rodea empieza a arder
y no podéis salir, estáis atrapados.
Todo arde.
Pensad en esa sensación de angustia por no poder salir.
Entonces escucháis una voz que reconocéis perfectamente.
Entre el fuego y el humo,
la voz se va acercando
y aparece la persona que estabais esperando.
Y esta persona os ayuda a huir de las llamas.
Juntos, conseguís salir del incendio
y veis que estáis fuera de peligro.
Ya está.
Ya podéis abrir los ojos.
Qué tranquilos estáis. ¿Qué hacíais?
Un juego de Blanca.
Los gin-tonics.
¿Estás bien, cariño?
- ¿El mío cuál es? - Este.
Repasemos lo que habéis imaginado.
Si el sitio que habéis visualizado era interior,
significa que vuestros miedos están dentro de vosotros.
Si era exterior, es que vuestros miedos vienen de fuera,
son externos a vosotros.
- ¿Tenemos que decirlo en alto? - No.
Es para que cada uno reflexione sobre sí mismo.
¿Y la persona?
La persona que os habéis imaginado es la más importante de vuestra vida.
Tenéis que confiar en ella para vencer vuestros miedos.
Lo sabía.
¿En quién has pensado?
¡Eh! No se puede decir en alto.
Pero ¿en quién has pensado?
¿Quién es Guille?
No se puede decir en voz alta.
Claro.
Mira, mensaje de vuestro padre desde la ultratumba de la cama.
No.
A ver si te da otro ataque de ciática por salir de la habitación.
No, que le duele mucho.
Ya está, él ya ha hecho planes por todos.
Ni ha preguntado.
Para ir en barco no le duele ni lo más mínimo.
Pero luego hacemos cajas, que hemos venido para eso.
Voy a ver cómo está Carlos.
Vale. ¿Nos vamos al cuarto?
- Me voy a dormir. - Yo, a ver a las niñas.
Sí.
- Si no, luego te ayudo. - Buenas noches.
- Buenas noches. - Buenas noches, Montse.
Mamá.
Papá dice que saquemos la barca, que en diez minutos amaina.
Yo no creo que esto amaine en diez minutos.
Desde que va a terapia se ha vuelto optimista.
Júlia, las niñas no pueden estar ahí, es muy peligroso.
Mamá, gracias por el consejo, pero su madre soy yo.
- ¿Tú ves las olas? - Mamá, para.
Gracias.
Toni, ¿qué haces?
Ponerme crema.
- ¿Tú ves el día que hace? - El resol es peor que el sol directo.
Pues espárcete bien la crema, que pareces yo qué sé.
- Te has echado medio bote. - ¿Me he pasado?
Mucho.
¡Corre, ven!
Ahora vengo, voy a comprar hielo.
¿Me dejas solo?
Vigila a las niñas.
¿Cuánto vale la bolsa de hielo?
Hostia…
Oye, que tenemos la barca preparada hace rato.
- Muy bien. - ¿Qué?
- Estaba pagando. - Las he visto más rápidas con el hielo.
¿Os conocéis?
¿Sabes qué?
Que me has jodido la sorpresa.
Estaba comentándole lo tuyo.
- ¿El qué? - Lo del concierto.
- ¿Tienes los temas listos? - Sí.
Me ha dicho que podrías tocar hoy mismo.
¿Qué dices, Júlia?
Me encanta cómo lo pronuncia.
- ¿Sí o no? - No sé, me lo estaba diciendo.
Yo no te he dicho eso tal cual.
Aunque no sea tal cual…
Deivid, si te va bien.
Claro que me va bien. ¿Quién no quiere tocar allí?
Claro que sí, tío.
¡Muchísimas gracias, tío!
¿Qué? ¿Vamos?
Sí, voy.
Qué suerte tienes.
¿Cómo va esa espalda?
Bien.
Soy un lobo de mar.
Júlia, me hace ilusión lo del concierto. Muchas gracias.
Si no llega a ser por mí, no haces ni solfeo.
A mí también me gustaba.
Sí, pero al principio ibas obligado y llorabas cuando me despedía.
Espero que me dediques una canción en tu primer concierto.
No es mi primer concierto.
Lo sé, has hecho muchos, pero siempre de telonero.
Pronto serás el nuevo Manel.
Ay, sí, ¿cómo era esa canción?
- ¿Cómo era esa canción, Carlos? - ¿Qué canción?
Esa que cantabas en tu catalán fatídico.
- ¡Ay, sí! - Mi catalán no es fatídico.
Anda que no.
- ¿Cómo era…? - ¡Vale, vale!
- En discos… - En discos… no.
En discos, con mujeres, con trabajos estables
y a veces lo conseguimos.
Y a veces lo conseguimos.
Y a veces una tontería
de pronto, nos indica
que lo conseguimos.
Y a veces una carambola
de pronto, nos demuestra
que lo conseguimos.
Has fondeado muy lejos, ¿no, Carlos?
Antes te acercabas más. Aquí no toco.
Está como siempre. Mira la piedra.
Tengo las rodillas fatal. Está muy lejos para mí.
Esta es fantástica.
Igual no es esta la cala donde íbamos siempre.
Hay tantísimas calas que es normal equivocarse.
Mamá, está ahí, a 50 metros.
Amor, ¿ves las piedras de allá?
Pues vas allí nadando,
giras a la derecha y está ahí la cala.
Es que no has visto esta cala.
Da impresión, pero podemos hacerlo.
Yo no puedo. No me gusta nadar en el mar.
Me da mucho miedo si no toco.
No es la cala donde veníamos.
Va, mamá, por favor.
Es peligroso para las niñas.
Deja de criar a mis hijas.
Prefiero quedarme tranquila. Venga, idos.
- ¿No vienes? - No voy.
Ahora nos haces sentir culpables cuando la cala está a 50 metros
y hemos ido mil veces.
De verdad, me apetece quedarme.
Id y pasadlo bien.
Muy bien, mamá, bravo.
Joder, es increíble.
Es que es increíble.
Lo consigues todo con chantaje emocional.
¿Con qué?
Hay cientos de calas y estamos aquí.
Todos no. Tú has querido venir.
Bronca…
- Bronca… - Porque es la que te gusta a ti.
Has decidido tú venir a esta cala.
Oye, va. No discutimos, solo estamos hablando.
Vuestro padre es un egoísta y ya está.
Tú dices algo y se hace. Ya está.
¿Quién quería sacarla?
Tú, con el día que hacía.
¡Qué gusto, por favor!
¡Está buenísima!
- Vamos al agua. - Venid.
- Al agua. - Joana, mi amor, ven.
- Venga, vamos. - Cariño, que te cojo, ven.
Noa, amor.
- Hay que ponerse el flotador. - No.
Noa, por favor, es por seguridad.
Sí, ponlas hacia abajo.
Deberíamos haber ido a otra cala con Montse.
Es para llamar la atención.
Quizás la necesita.
Y tú tienes que hablar con ella.
Es guay el plan, ¿eh?
El juego ese de Blanca, el de la…
- La Gestalt. - La Gestalt.
Pensé en este sitio.
- Ah, ¿sí? - Sí.
- ¿En esta cala? - En esta cala.
Lo dices por el agua, ¿no?
También pensé en ti.
No tienes que darme explicaciones.
No hace falta. Lo que pasa…
es que, con el jueguecito ese, de alguna manera,
sentí como…
- Tienes un moco. - ¿En serio?
Hostia.
Creo que me he enamorado de ti.
Estoy enamorado de ti de verdad.
Que te quiero y…
Deberíamos venir más.
Pues vamos a vender la casa, papá.
¿Cuánto vale la residencia de la yaya?
Ni puta idea.
Y estoy en contra de que vaya a una residencia.
Supongamos que la residencia vale dos mil euros.
Y tanto.
No vendáis la casa, yo pago la residencia.
¿Y mi disco?
¿Qué disco?
Te mandé una maqueta para que la oyeses y no lo has hecho.
Pero no la has oído, evidentemente.
- ¿De verdad? - Sí.
- Papá. - ¿Qué?
Hace siglos que no venimos. ¿Para qué quieres la casa?
Es nuestro hogar.
Ya, pero yo necesito dinero ahora para mi disco, no en cinco años.
Y Júlia para el terreno en la Cerdaña.
Yo contaba con este dinero, mamá me lo había prometido.
Deivid, es que ya está.
Se hará lo que diga mamá, que para algo es su casa.
¡Pececillos!
Le habréis dejado algo a Montse para comer, ¿no?
¡Corre, que te pillo!
- ¡Mamá! - ¡Mamá!
Venga, ven, que tengo frío.
- Sí, estoy buscando toallas. - ¡Mamá!
- Júlia. - ¿Qué?
¿Has visto a mamá?
¿Me podrías planchar la camisa? Se me queda fatal.
- Sí, y luego te hago una paja. - Joder…
¡Mamá!
Papá, ¿qué haces así? El concierto es en una hora.
¿Por qué?
- ¿Mamá? - ¡Mamá, tengo frío!
- ¡Mamá! - ¡Mamá!
¿Mamá?
- ¡Tengo frío! - ¿Y la toalla?
Te doy la mía, que no las encuentro.
¿Me planchas la camisa, porfa? Con esta plancha me sale mal.
Va como cualquier plancha.
Tu padre habrá aprendido a planchar en terapia.
Papá está en el cuarto.
Dice que le duele la espalda y no viene al concierto.
La espalda, ya…
No vaya a hacer algo por sus hijos y se quede paralítico del todo.
¿Qué dices?
Nada, ahora te la plancho.
- Gracias. - ¿Estás muy nervioso?
Sí.
Al final habrá servido de algo todo lo que hice.
¿Por qué no dejas de fumar?
Te la dejo en el cuarto de la lavadora.
Hala.
No sé cuál es el secreto. Es un tema de comunicación.
Toni, no se puede decir, basta ya.
Ya te lo he dicho. Las niñas y tú me sacabais del bosque.
- Quiero patatas. - No, Noa.
Menuda trola, se cree que no lo sé.
- ¿Por qué es una trola? - ¿Qué es eso?
Es una mentira, cariño.
- Mira, amor, mesa libre. - Ah.
- Quiero patatas. - No hay patatas.
- ¡Quiero patatas! - No hay patatas.
Ya has comido muchas. He traído fruta.
- Quiero patatas. - Tú dices que no podemos decir mentiras.
¡He dicho que no hay patatas! ¡Ya está bien!
Chicas, aquí hay patatas.
¡Papi!
- Ve para allá. - ¡Vale, mentirosa!
- ¿Va todo bien? - No, Ricardo, nada va bien.
¿Te echo una mano?
Gracias.
Fatal.
¿Sabes qué he pensado?
Que mañana podríamos volver tú y yo.
¿Qué te parece?
Mira.
¿Confías en mí?
Si dijiste que querías.
Soy el mejor instructor del país, tranquila.
Mi madre, mi hermana, mi padre… Todos se han tirado conmigo.
¿Confías en mí o no? ¿Sí?
Fliparás, ¿eh?
Fliparás.
Joana, se me duerme la pierna. Vete a tu silla, que pesas mucho.
¿Qué?
¿Sí? Pobre.
Perdonad.
Hola, Blanca.
El navegador me ha traído por unos campos…
y me he perdido por completo.
- ¿Ya ha tocado? - No, aún no.
- Bien. - ¿Y Carlos?
Drogado. Bien.
¿Eres el hermano de Sara?
¿Y Sara no está?
Ay, qué pena.
Se pasaba la vida con Júlia en casa cuando tú eras un bebé.
Hombre, un bebé, mamá…
Sí, bebé.
Bebé no. ¿Qué edad tienes?
- ¿Casi 22? - Si es un crío.
22 años…
Pero es maduro.
No os arrepentiréis, es buenísimo.
- A mí una cerveza, por favor. - Yo también. ¿Marta?
Tres cervezas.
Yo, una copa de vino.
Yo, un gin-tonic.
Cargadito.
Es guapo, ¿eh?
Yo me lo follaba.
Quiero patatas.
Ahora pedimos.
No, Toni, han comido mucho.
- Es un día especial. - Toni, ya vale de patatas.
- Suficiente. - Chicas, mamá dice que no y tiene razón.
No, la mamá dice, no.
- Es que ya está bien de patatas. - Vale.
¿Y eso por qué?
- Era una broma. - Pero quiero entender por qué.
¿Te puedes callar, por favor?
No sé…
- Me gustaría que me lo explicaras. - Es una broma, me ha salido así.
Pero, ya que la dices, dime por qué.
- ¿Me la dices otra vez? - ¿Qué?
Que me la digas otra vez, a ver si la entiendo.
Júlia, da igual.
- Quiero oírla otra vez para entenderla. - Que no.
Dime. Va.
Toni, dímelo, no pasa nada.
¿Qué más?
¿Queréis patatas?
- Sí. - ¿Sí? ¿Pido patatas?
Sí.
Perdonad, veo que no estáis picando, ¿os puedo coger las patatas?
Muchas gracias.
Patatas, patatas, patatas, patatas.
Toma, amor, patatas. ¿Tú también quieres?
No.
Toma, seguro que estas están más frescas.
¡Patatas para todos!
Para mí también.
Come, amor.
Eh… ¿hola?
- Que empieza. - Hola, buenas noches.
- ¿Se me oye bien? - Sí.
Vale.
Soy David Alvarado.
- ¿Cómo estáis? - ¡Bien!
Muy bien.
Primero, gracias a la gente del Aerobrava.
Y, nada, voy a tocar temas que algunos ya conocéis,
porque los he subido a YouTube,
pero antes quiero cantar un tema inédito
que compuse anoche.
Me hace mucha ilusión cantarlo.
Se lo dedico a alguien muy importante para mí.
Una mujer.
Cuando estoy con ella, no siempre soy quien debería ser,
pero, sin ella, yo no estaría hoy aquí, seguro.
Esta canción es para ti, Marta.
Gracias.
Permitidme que sea un poquito cursi.
Y, nada, empiezo. Dice así.
Te lo debo todo.
Con frecuencia dudo
si soy yo
quien gobierna en mi cuerpo.
No me da miedo hacer el ridículo
delante de todos.
Si me agarro a tu corazón
y si dudas cuando está oscuro,
quémalo todo,
los recuerdos que te persiguen
y los miedos que no te dejan ver el mundo
como lo veo yo.
Somos los dos.
Quémalo todo,
las pesadillas recurrentes
y las dudas que no te dejan ver el mundo
como lo veo yo.
Somos los dos.
Y los demás
no son más que espectadores.
Gracias.
Muy bien.
Oye, bien, ¿eh?
Está bien.
Un talento oculto, ¿no?
Pero… sí.
- Está bien, ¿no? - Está bien, está bien.
Ya lo encontrará.
A ver, me lo puedes decir claramente.
Si no te gustan mis canciones, dímelo. Soy adulto.
Soy así, no sé hacerlo de otro modo.
Amor, escúchame.
No, de verdad, escucha.
Escúchame una cosa. Mírame.
Estoy enamoradísimo de ti.
¿Qué pasa?
¿Otra vez qué? ¿Qué pasa? ¿Qué he hecho?
Claro que cabe. Es que es mi puta verdad.
¿Qué ha pasado?
¿Por qué te cuesta responder?
Vete fuera si lo necesitas. Era una manera de hablar.
¿Quieres un cigarro?
No te preocupes por David.
Soy su madre e incluso a mí me cansa a veces.
¿Sí? Permíteme que lo dude.
¿Tan horribles somos?
No, tranquila.
A todos nos gusta que nos quieran, ¿no?
Pero, al final, cansa y empalaga.
Pero haciendo la cucharita se está tan bien
que se te olvida si era eso lo que querías
o no era lo que querías.
Además, David hace muy bien la cucharita.
Muy bien.
Tranquila, mujer. Ya me imagino que la hace bien.
El problema es que luego quiere la cubertería entera, ¿no?
Ya has oído la canción.
Se ha pasado.
- Se ha pasado, ¿no? - Se ha pasado.
Sí que se ha pasado.
David siempre se enamora de chicas inteligentes.
Y después se lo carga todo con su cañón de purpurina.
Es una pena que lo dejes.
Que es una lástima que lo dejéis.
Pero yo te entiendo perfectamente.
Pues yo en tu lugar lo tendría clarísimo.
Escucha, si lo haces,
sé un poquito delicada, porque…
él tiene pensamientos extraños cuando le dejan.
Pensamientos feos.
Como, por ejemplo…
"Me quiero morir" y cosas así. Porque él es muy sensible.
Es un artista.
Buenas noches. Y a descansar, que mañana saltas en paracaídas.
Buenas noches, preciosa.
Buenas noches, Montse.
Por favor…
Qué puta pereza de día.
Niñas, salid, que hay que subir más muebles.
Acabamos la mudanza y luego vamos a la playa.
- ¿Tenéis los flotadores? - No, el flotador no.
¿Qué prefieres: el flotador o que el tío te cante una canción?
El flotador.
Hay que empaquetarlo todo.
Noa, Joana, cuidado, que hay cosas por medio.
Os dije que deberíamos haber hecho las cajas ayer.
Deberíamos tirarlo todo. No hay nada de valor, mamá.
- ¡Mira esto! - ¿Qué es?
Mira lo que he encontrado.
¡Mira! A ver si la puedo abrir.
A ver si hay cinta.
No hay nada, Carlos.
Carlos, qué pesadito estás.
¿Guardo o tiro el Multijuegos?
Toni, de verdad, dame.
Solucionado.
¡Papá!
¡Papá!
- ¡Tenemos un globo! - Os vais a hacer daño al final.
- ¿Podéis parar? - Niñas…
- Mira qué tengo. - ¿Perdona?
¿Qué hacéis con eso? Lavaos las manos.
¿De dónde habéis sacado esto?
- Estaba debajo de la litera. - ¿Qué es?
Es para no tener hijos.
- ¿Para ser feliz? - No, para no tener hijos.
Una mamá del cole dice que es para ser feliz.
- Bueno… - Ya…
Toni, yo no puedo asumir esto ahora mismo.
- ¿Yo? - Sí.
- Cuando a papá le sale la leche… - Por favor, Toni, qué asco.
Id a lavaros las manos.
¡A lavarnos las manos!
¿De quién es esta guarrada?
No, no es nuestra.
No, no.
Que no, amorchi.
Está fresco, pero no es de ahora.
Carlos, tiene todas las papeletas de ser tuyo.
Blanca, ¿es vuestro?
¿Qué pasa? Solo es un condón.
Carlos, se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.
- Te digo que no es mío. - Nuestro no es.
No, es imposible.
Porque hay alarma.
Ya.
Entonces…
es de alguien de aquí.
Pues es mío. Hala, ya está. ¿Contentos?
Vamos a dejar de enseñarlo a todo el mundo.
Tengo un amante y a veces venimos aquí.
Sí, hombre, va.
- ¿Qué? - ¿Qué de qué?
¿No te lo crees?
De mi pareja sexual.
¿Tienes pareja sexual, mamá?
Sí, ahí tienes el condón que lo demuestra.
¿Dejaste el condón ahí para demostrar que tienes una pareja sexual?
Hijo, qué retorcido eres.
No, ha sido un descuido.
Novio no. Tengo un amante.
Carlos, por favor…
¿Qué te crees? ¿Que les pago?
Tengo amantes, aunque te pique.
Carlos, por favor, o sea…
No, es que es el misterio del condón. Mamá, di la verdad.
¿Dentro del condón hay leche condensada o…?
Tú pensabas que el condón podía ser de tu padre, ¿no?
- ¿Por qué mío no? - No es lo mismo.
Para tener sexo no tendría que pagar, Montse es una mujer muy guapa.
Guapísima, de hecho, y sexi.
Claro que lo es.
- Sois unos machistas. - Totalmente.
No soy machista. Ni papá tampoco.
- Que sí. - Anda que no.
No somos hipócritas y decimos la verdad
porque conocemos a mamá.
¿Ahora el machista soy yo?
No ni poco.
Júlia, díselo tú, que eres mujer y la conoces.
David, no le demos más vueltas.
Di la verdad, mójate.
¿Crees que mamá tiene un amante
o que lo ha llenado con leche condensada
y lo ha escondido para darle celos a papá?
Estas locuras que hace mamá a veces. Mójate.
Mamá puede tener lo que quiera.
A lo mejor el que no me conoces eres tú.
Quizá me he equivocado. Ya está.
Pero no soy un machista.
Papá es machista.
Es un ejemplo clarísimo de machista.
Es verdad, me sabe mal decirlo.
- Pero yo no lo soy. - Te estás embarrando, David.
Recojo la mesa y te ayudo con las cajas enseguida.
Vale, pues no lo hago.
No eres machista y ya está.
Pues recojo, ¿no?
Y no lo hago para no parecer machista.
Recojo porque me nace y me sale de la polla…
De la polla, no.
Porque quiero contribuir, ser generoso…
Cuidar, que es algo que me gusta hacer.
¿Quieres saltar conmigo?
Segura, ¿eh? Vale, mira.
Esto es un viaje de salto.
Saltaremos Marta y yo.
Sí. Vale, preparada, ¿eh?
En la puerta, cuando estemos así, posición de…
Brazos en cruz, piernas abiertas
y, cuando te haga así, abres las manos
y posición de salto.
Muy bien.
Ya está.
¿Qué pasa, Marta?
¿Qué te pasa?
Pasa algo. ¿Qué pasa?
¿Es por lo de mi madre?
Va en serio. Sé que lo he hecho mal.
¿Es por la canción?
- ¿Es la canción? - Madre mía…
No, o sea… Mírame.
Lo siento, ¿vale? No lo volveré a hacer.
Pido disculpas.
¿Vale?
Y ahora, por favor,
subimos, saltamos,
nos lo pasamos bien, es nuestro día, te grabo,
te vemos la cara deformada por el aire…
Luego nos vamos a una cala increíble,
comemos paella y vemos la puesta de sol.
¿No qué?
Pues cenamos. Nos quedamos un día más y cenamos.
¿Y qué quieres?
No digas "hablamos".
Porque hablar no mola nada y…
Vale.
Santi.
¿Que no me ponga así?
Que entiendo que me estás dejando.
Pero sé sincera, dímelo y ya está. Necesito saberlo.
Ah, ¿no? ¿Y qué quieres decirme?
¿Y eso qué significa?
- Dime. - David, por favor.
¿Qué? Me quieres dejar, dilo.
Arriba, que salimos.
Sube.
Quiero que…
Quiero que me digas…
…la verdad.
Que me digas qué sientes, si quieres o no quieres dejarme.
Ya está.
Que me digas si sí o si no.
Que no me dejes con esta ambigüedad extraña
que me hace sentirme inseguro.
Porque estás pensando en ti y no en mí.
Si te pido que me des una respuesta…
¿El qué?
¿Te acuerdas de todo?
Para estar dejándome, lo llevo bien, sí.
Marta, me estás destrozando la vida.
No quiero que me vuelva a pasar.
La sensación horrible que tengo cuando me dejan mis novias,
que es insoportable y asquerosa.
No sé, que se me va la olla, amor,
y empiezo a pensar cosas raras y…
Y me da ansiedad…
Si la vida fuera un interruptor, lo pulsaría muchas veces.
Lo vas a hacer muy bien.
Barbilla arriba.
¡Una, dos y tres!
¡He tirado del cable!
Vale, pues la he cagado, lo siento, no sé.
Me has hecho sufrir.
¿Me vas a dejar?
No, por favor.
Vale, vale…
No me dejes, por favor.
Aquí aún quedan muchas cosas.
- ¿Ya se ha ido el camión? - Sí, hace dos minutos.
Pues ahora veo qué cabe en el coche.
- ¿Quieres hablar? - No.
Muy bien.
Pues, mira, esto lo podemos tirar porque, total, nadie lo quiere.
¿Cómo lo has sabido?
¿El qué?
Que la del amante soy yo.
Porque vi cómo te apoyaba la mano en el hombro.
Y me sorprendió un poco la llamada del otro día.
La llamada, ¿por qué?
Lali Bullero era tu amiga invisible de cuando eras pequeña.
Era raro que te llamase, ¿no? Y más a esas horas.
Soy idiota.
- No te martirices. - Soy imbécil.
¿Cuánto tiempo lleváis viéndoos?
No sé, meses.
Meses.
¿Como tres meses, medio año…?
Año y medio.
Coño.
- Te lo pasas bien. - Mamá, venga…
Ah, ¿que le quieres?
Si es un niño.
¿Dejaste tú el condón debajo de la litera?
No.
Pero sabías que podía estar ahí y elegiste no buscarlo.
¿Soy mala madre, mamá?
Una cosa no tiene nada que ver con la otra.
Es lo mismo.
¿Y qué?
¿Y qué si eres mala madre un ratito?
Ellos lo son siempre, y no pasa nada.
Ni se lo preguntan. Pues ya está.
¿Sabes quién venía a rescatarme de las llamas?
- ¿De qué? - El juego de Blanca.
- ¿Sabes quién venía a por mí? - Sí, Toni y las niñas.
Y… ¿sabes lo que hacía yo cuando ellos extendían los brazos
para salvarme?
No.
Cogerlos a ellos y echarlos a las llamas.
Eso no te convierte en mala madre, Júlia.
Era un juego.
Solo era un juego.
Cuando me dices que Joana o Noa se van a hacer daño,
- creo que me da igual. - No digas eso, que no es verdad.
Me da igual si se abren la cabeza.
Va.
Todas hemos pasado por momentos así, ¿sabes?
- Se te pasará. - ¿Y si no se me pasa?
No quiero a mi familia, mamá.
Lo creo de verdad.
No.
Se te pasará, Júlia.
- Tengo una angustia aquí… - Lo sé, cariño.
Va, respira. Intenta respirar conmigo.
- No puedo respirar. - ¿No?
Tengo la nariz taponada.
Tienes el tabique desviado. Te caíste cuando eras pequeña.
Yo también soy mala madre, ¿no?
Me están llamando.
¿Qué pasa, Deivid?
- Júlia… - Hola.
- ¿Qué? - Escucha, estoy yendo.
¿Dónde estaréis?
- Iremos a la playa en media hora, ¿no? - Sí.
¿Por?
- Escucha, Júlia. - ¿Qué pasa?
- ¿Deivid? - ¿Tú me quieres?
Claro que te quiero. ¿Por?
- ¿Qué le pasa? - Gracias. Hasta ahora.
Adiós.
¿Qué le pasa?
Tienes un hijo rarísimo, mamá.
Sí, un poquito sí.
¿Estás mejor?
- Un poco. - Pues vamos.
- Preséntame a algún amigo del chico ese. - Ay, mamá…
Un poco más mayor. ¿22 años, Júlia?
- Ya… - ¡22!
No, no me importa.
Seguro, no me importa.
¿Cuándo hablarás con Montse?
¿Cómo que de qué, Carlos?
De que la casa no está a su nombre.
Has buscado el modo de hacer otras cosas.
No, Carlos, afronta tus problemas, por favor.
Hablas con tu "yo" del futuro
antes de que esta mierda te explote en la cara.
O sea, Carlos…
Dice mamá que te lo pongas.
¡Noa, va!
¡A la playa!
Ni de coña.
¿Nos vamos?
Sí, ¿no?
¿Estás bien?
No.
¿Qué te pasa?
Marta me ha dejado.
Ay, Deivid…
¿Quieres hablarlo?
No, si estoy bien.
Toni, que las niñas vayan recogiendo.
Creo que no le gustó la canción…
- ¿Dónde están? - Allí con mi madre.
Dice que la presiono y que vivo en una peli de amor…
No, tu madre está ahí.
Están allí con mi madre…
Antes estaban en el agua.
Pues en las rocas.
Joder, para una vez que intento abrirme…
- ¿Habéis visto a las niñas? - ¡Noa!
No, no están…
- ¡Joana! - ¡Noa!
¿No os interesa lo que estoy contando?
Ay, David, no…
Déjalo fluir. Ahora vengo.
Mamá.
Mamá, ¿y las niñas?
No sé, estaban contigo, ¿no?
- No, estaban aquí contigo. - No.
Tenían frío y se iban a la toalla.
Mamá, joder, ¿y las niñas?
- No sé. - ¿Dónde están?
- ¡Joana! - ¡Noa!
Júlia.
- ¿Qué pasa? - Que no las encuentro.
- Miro por allá. - Ayúdanos.
Mira por los arbustos.
- Blanca. - Allí no están.
- ¿Qué? ¿No están? - Tranquila.
- ¡Noa! - ¡Noa!
Mirad por ahí.
¿Habéis visto unas niñas como vosotras?
- ¿No? - Aquí detrás no están.
Perdonad, ¿habéis visto a dos niñas de diez y cinco años?
Ni por allí ni… ¿No?
No… Vale, gracias.
¡Noa!
- ¡Joana! - ¡Noa!
¡Chicas!
Por allí no están.
¡Noa!
¡Joana!
¡Joana!
¡Noa!
- Yo no las veo. - ¡Noa!
- ¡Joana! - ¡Joana!
- ¡Noa! - Joana…
¡Chicas!
- ¡Joana! - ¡Noa!
Cariño, allí no están.
¡No las veo!
- ¡Joana! - Que alguien mire detrás de las rocas.
¡Joana!
¡Noa!
¡Joana!
¡Están en el agua!
¡Están en el agua!
¡Joana!
¡Noa!
¡Joana!
Joana…
¡Joana!
¡Noa!
¡Joana!
¡Joana!
¡Están bien!
- ¡Júlia! - ¿Qué?
¡Están aquí!
¡Están aquí!
¡Están aquí, Júlia! ¡Están bien!
¡Joana!
¡Joana!
- ¿Y todo esto? - Que nos lo hemos dejado.
Ya lo tiraremos o lo recogeremos otro día.
Hay que tirar cosas que no se ha llevado el camión.
Ya.
- Corre las cortinas ya. - Sí.
Niñas, ¿queréis pintar?
- ¿De qué sabor lo estás pintando? - De chocolate.
Chocolate…
A mí también me gusta el chocolate.
No lo entiendo, me dejan todas.
¿Qué te pasa a ti con estos golpes bajos?
¿Qué te pasa a ti?
- ¿Que te vienes…? - Arriba.
Siempre arriba.
Me ha dicho que soy tóxico.
Eso está de moda, ahora todo el mundo es tóxico.
No lo eres.
Pero sí eres un poco pesado, David.
Tú cállate, Toni.
Y que soy un infantil. ¿Crees que lo soy?
Va… ¡Eh!
Tendrás a la chica que quieras.
Eres guapo e inteligente.
¡Familia, Montse!
¡Lo he encontrado!
- ¿Qué has encontrado? - Montse, David.
Estaba enterrada en el pino.
¿La caja?
Va, ábrela.
"¡Es un tesoro!", decía.
- El año siguiente ya no vinimos. - No.
Mira.
DAVID, VERANO 97
LA YAYA EN LA CASA DE LA PLAYA
Hay muchas, ¿eh?
- Madre mía. - Pon esta.
¿Queréis ver esto ahora?
Igual no va la cámara.
Ahora.
- Ahora yo hago… - Mirad.
¿Quién sale?
Esta ficha es mía.
David, ven aquí.
Ay, Júlia…
¡Montse!
¿Cuándo viene la yaya?
- David, cariño… - ¿La yaya no eres tú?
Quiero ver a la yaya.
- Mirad qué fea estaba vuestra madre. - ¿Qué dices? Está guapísima.
No sé… ¿Qué dices?
Pero ¿qué dices, Carlos?
¿Ves el concepto, Montse?
No entiendo el concepto, no sé cuál es.
Son los compradores.
Les dije que viniesen para ver unas cosas antes de la firma.
Me ha dejado Marta.
Yo, ¿qué?
- ¿No ha estado bien? - Sí.
¿De verdad, Carlos?
Tenías dos opciones.
Y ninguna era convencerles con falsas promesas.
Viendo este fin de semana, es imposible que hagas bien las cosas con tu familia.
No, hacer las cosas bien es decir la verdad.
¿La verdad sobre qué?
La casa no se puede vender.
- ¿Qué? - Blanca, para.
Está a nombre de Carlos.
Y no puede venderla sin arriesgarse a una inspección en el bufete.
No estoy entendiendo nada.
No está a tu nombre, Montse.
Hizo el cambio de nombre y no te lo dijo.
Pero la casa la heredé yo de la tía Nunes, por tanto, es mía, ¿no?
No en las escrituras.
Sí, sí, explícamelo, antes de que me dé un telele.
- Me has robado la casa. - No te he robado nada.
¿Cuándo ibas a decírmelo?
¿Tú no habías visto las escrituras?
No, hija, no. Tu padre me lleva los papeles.
¿Te crees que me chupo el dedo?
Papá, ¿te has quedado por eso?
Hijo, un momento.
No. ¿Te has quedado por eso?
El fin de semana, lo de la barca y todo, ¿era por eso?
Si el problema es la inspección, que se venda la casa y que la pase.
El problema es que no la pasaría.
Carlos, ¿has cometido un delito?
Pues vende tú la casa.
Papá, ¿cuánto has estafado?
No me jodas tú también.
Pero, a ver, papá…
Tengo un perfil público, soy artista.
¿Ahora soy el hijo de Bárcenas? ¿Soy el de Taburete o qué?
¿Me tengo que cambiar el nombre artístico?
Papá, vende la casa y acabamos con esto.
¿Les digo que entren o que se vayan?
Pues ya podrías sacrificarte un poco.
No te has sacrificado por esta familia nunca.
Les digo que se vayan.
¿Ah, sí? Dime uno.
Uno solo.
Ah, no. ¿Y yo sí? ¿Yo lo llevo?
Ya, como este fin de semana,
manipulándonos a todos con la barca.
¿Por qué no diste la cara? ¿Por qué me lo ocultabas todo?
¡No sabía ni que ibas a terapia!
Ya, pero, Carlos, el dinero no lo es todo.
Nosotras tenemos dinero para sacar al abuelo de la cárcel.
- Venga ya. - ¿A ver?
¡Guau!
Dádselo al abuelo. Dádselo para sacarlo de la cárcel.
Niñas, guardáoslo.
Niñas, guardaos el dinero.
- Pero ¿de dónde ha salido ese dinero? - De Navidad, yo qué sé.
- ¡Somos ricas! ¡Somos ricas! - Niñas, ¿de dónde sale este dinero?
Si pagamos, ¿el abuelo no irá a la cárcel?
- ¿De dónde sale el dinero? - Da igual, Júlia, déjalo ya.
Mamá.
Joana.
Nos lo ha dado la yaya.
Yo no les he dado nada.
Sí, para que nos escondiéramos.
¿Dónde?
Esta tarde en la playa.
Pero ¿seréis chivatas?
¿No era un secreto?
- Hala, os quedáis sin. - No.
Estas niñas no tienen palabra.
Yo, a su edad, lo que decía la yaya iba a misa.
- Estoy flipando. - Y yo.
Muy mal, niñas.
¡Muy mal!
Estás loca, mamá.
A ver, tiene una explicación.
Pues dámela porque no entiendo nada.
Me dirás que no te ha venido bien el susto.
¿Cómo?
Una cosa…
¿has escondido a las niñas en la playa?
No, les he dicho que se escondiesen.
- Lo he hecho por ti. - ¿Estás loca? ¿Has visto el drama?
¿La loca soy yo?
Me has dicho que no quieres a tu familia
y yo te he demostrado que sí, y que la necesitas.
Muy majos los compradores.
Les he dicho que vengan otro día.
Venga, niñas.
- A la habitación. - ¿Y el dinero?
Ya os lo daré yo.
- ¿Eso es verdad? - Yo no he dicho eso.
- ¿Lo ha dicho o no? - Entiéndelo en el contexto.
Júlia, no me cuentes mentiras.
¿Has dicho eso?
A ver, Toni…
Yo…
Yo estoy hecha polvo.
- Tengo mucho estrés… - Y le dices a tu madre…
que no quieres a tu familia.
Toni, ahora no.
- ¿Lo ha dicho o no? - No es para tanto, Toni.
Solo se imaginó que os echaba a las llamas a ti y a las niñas.
- ¿Que qué? - Una metáfora.
Es una metáfora.
¿Una metáfora de que nos quemábamos vivos?
Es como una parábola.
No te tomes las cosas de forma tan simplista, Toni.
Blanca, ¿te puedes callar?
Tanto juego… hostia.
Al menos a vosotros iba alguien a buscaros.
Yo me quedé ahí más sola que la una viendo cómo se quemaba la casa
y no vino nadie.
¿No podíamos jugar a un juego de mesa como una familia normal?
- Toni… - Júlia…
¿A las niñas?
Es una metáfora.
- Sí, lo he pillado, una parábola. - Sí.
Las maletas están hechas, ¿no?
Sí.
¿En la nevera hay comida para cenar cuando lleguemos?
Sí.
Acabad lo que tengáis que hacer y hablamos en Barcelona.
Estoy muy cansada.
- Estoy harta de ser la mala… - Hablamos en Barcelona.
Niñas, nos vamos.
- ¿Os vais? - Sí.
Me voy con vosotros.
Es mentira, Toni…
Dime.
Sí, me voy.
Me voy.
Mira, yo creía que tú y yo…
No sé, habíamos conectado y nos entendíamos,
pero veo que no.
No, me voy.
Pienso en pasar los veranos en esta casa y me da…
¿Qué pasa?
Júlia, ve a terapia, a ver si así lo entiendes.
Montse, estaba de tu lado,
pero con lo de las niñas te has pasado tres pueblos.
Para, Carlos, por favor.
Toni, a ti no te digo nada, así no será tan incómodo el viaje.
Ha sido un fin de semana… diferente.
Sí.
- Ya hablamos. - Sí.
Adiós, mamá.
- Hasta ahora. - Blanca.
Sí.
¿Y yo qué?
Eres un narcisista, así que háztelo mirar, chaval.
Me ha encantado conocerte.
Perdona, Blanca, un momento.
Tu juego, una mierda, ¿eh?
Desde el respeto e incluso la admiración,
una puta mierda.
Gracias.
Por favor, no me sigas. Me voy.
Yo diría que hoy nos han dejado a todos.
- Bye-bye, Xuxi. - Bye-bye.
Montse ¿qué?
- ¿Tú robas pero yo hago las cosas mal? - Estás como una cabra, mamá.
Claro, la loca soy yo,
y la del amante también.
No me lo vuelvas a decir, para ya.
Te odio.
Te odio.
Qué fuerte que el condón fuera tuyo.
Ay, David, cállate.
Flipo con que le hayas hecho eso a Toni. ¿Tú le has visto la cara?
- Destrozado. - ¿Estás sordo? Cállate.
- Para. - ¿Qué pasa?
¿A ella no se le puede decir nada?
Yo solo digo que jamás en la vida le haría eso a mi novia.
Pero no tienes novia porque eres un puto plasta.
Lo que tengo son sentimientos, cosa que tú, por lo visto, no tienes.
¿Sabes qué no tienes tú?
- Dignidad. - Sí…
- No te pienso dedicar un tema. - Pero si cantas fatal.
A ver si te enteras ya.
No le digas eso, Júlia.
Tú calla, que ni siquiera viniste al concierto.
¿De qué te ríes, gilipollas?
Eres una mierda de madre.
Eres un gilipollas.
¡No, no! ¡Parad, parad!
¡Vale ya, parad!
¡Que no sois niños!
¡Para, para!
¿No ves que tu hermana es más fuerte que tú?
No me defiendas. Me valgo solito.
Ah, ¿sí? Llevo 30 años sacándote las castañas del fuego.
Marta hizo bien en escucharme.
- ¿Que Marta hizo bien en escuchar qué? - Sí.
- ¿El qué? - ¿El qué?
- Mamá, ¿hablaste con Marta? - Sí, hablé con ella. ¿Qué pasa?
- ¿También he hecho mal? - ¿Qué coño le has dicho?
No le dije nada. Fue todo ella sola.
- Que me ha dejado. - Ya lo sé, claro que te ha dejado.
¿No le viste la cara en el concierto?
¿Qué le pasaba?
Que no vomitó porque no había comido.
Era la mujer de mi vida.
Vosotros sois mi vida.
- Voy a escribirle. - Haz lo que quieras.
Tu ex me dijo que harías eso…
- ¡Que no hables con mis ex! - ¡Hablo si quiero!
También hablo con el ex de Júlia, Quim,
que, por cierto, se ha ido a Estados Unidos.
- Por si te sirve de algo. - Vale ya, mamá.
- ¿Tan mal lo he hecho? - ¡Vale ya!
¿Sí?
Sí, soy Júlia Armengol.
- ¿Qué pasa? - Mira, lo ha visto.
Lo ha visto.
Sí.
Tardaríamos unas tres horas en llegar.
Claro.
Sí, me encargo yo. Claro.
Gracias.
Júlia, doble check. Lo ha visto.
- Era Dolores. - ¿Quién es?
La vecina de arriba de la yaya.
Está muerta.
- ¿Dolores? - No, la yaya.
¿Qué?
Dolores ha encontrado a la yaya, ha llamado a los bomberos
y llevaba unos cuantos días muerta.
- Si fuimos el viernes. - Eso me ha dicho Dolores.
Que vio a mamá salir de casa de la yaya.
Mamá, me dijiste que estaba bien.
Yo no dije nada.
Mamá, me dijiste que estaba bien.
No, te dije que deberías haber subido.
Mamá, ¿te la encontraste muerta y decidiste no decir nada?
Te llamé, pero tú no…
Pues haber insistido.
- Si no querías subir. - Si hubiese sabido que estaba muerta,
- habría subido. - Ya. Si estaba viva, no.
- No vayas por ahí. - ¿Cuánto hacía que no ibais a verla?
¿Dejaste el cadáver de la abuela ahí?
Dime cuánto hacía.
¿Por qué lo hiciste?
¿Y cuánto hacía que…?
¿no me veíais a mí?
Dios…
Este fin de semana era importante, hacía mucho que no nos reuníamos.
Y la yaya ya…
La yaya estaba muerta.
¿Qué me estás contando?
Solo quería pasar un fin de semana con mi familia
porque sois lo único que he tenido.
Y me he pasado la vida a vuestro lado.
Mamá, que dejaste a la abuela tirada, abandonada.
¿Qué dices ahora?
¿Sabes quién se disfrazaba para ir a por ti el día de carnaval?
¿Quién se levantaba por la noche cuando teníais miedo?
Y siempre era mi vermut el que se quedaba sin aceituna.
¿Qué dices?
¿Y la que amenazó a los niños que te hacían comer arena?
Y cuando te dejaron Júlia, Berta, Míriam, Alba…
- ¿Quién te ha limpiado los mocos? - Mamá, para.
¿Y a ti quién te acompañó a abortar cuando te quedaste de Narcís?
Y quince años después, cuando quisiste ser madre,
¿quién les limpiaba el culo a tus hijas cuando tú no podías moverte?
¿Quién te desinfectaba la cicatriz?
¿Toni? ¿Tu padre?
Y tú ni te atrevas a hablar.
Tú, el pater santísimo.
El padre al que todos quieren, al que todos adoran,
pero que los domingos por la mañana
siempre tiene que irse a hacer vela, moto, bici, tiro con arco…
¿Sabes quién se quedaba con tu familia?
¿Te lo imaginas?
Yo renuncié a mi felicidad por la vuestra.
Ya sé que nadie me lo pidió.
Lo hice porque quería, ya lo sé.
Pero, mira, yo pensaba que algún día alguien me lo agradecería.
Y en vez de una llamada o una visita
o de una mierda de wasap,
tengo una bandada de cuervos que vienen a sacarme los ojos
por una casa mal vendida.
Y lo que más rabia me da es que lo sabía.
Lo sabía, pero es que os necesito.
Y os llamo, os llamo… y nunca estáis.
Y un día llamo y digo que quiero vender la casa
porque sé que es la única forma de pasar un fin de semana con vosotros
y me hago la tonta
y finjo que no sabía nada de lo de las escrituras.
Y lo hago muy bien porque lo he hecho toda la vida.
Me hago la tonta, pero es que soy tonta de verdad.
Y lo que tengo delante ahora es una familia…
que me dice que he fracasado como madre.
Madre es lo único que he sido en mi vida.
Estás loca, mamá. Completamente loca.
Hemos hecho cajas.
Hemos estado el finde entero discutiendo por esto.
Hemos hecho el gilipollas
todos estos días y sabías que no podías venderla.
¿Qué te pasa?
Mamá, que han venido los compradores. ¿Qué pretendías?
No lo sé.
Estar con vosotros.
Quería sentir que aún me necesitabais.
Ay, mamá, no sé qué decirte.
El amor es dar.
Dar, ¿no?
Sin esperar nada a cambio.
Y una mierda.
Ya me lo dirás cuando te toque.
Muy bien, mamá.
¿Vas a Barcelona?
- Sí. - ¿Vamos?
Vamos.
Papá, mira lo que he hecho.
Esta es la piscina.
¡David!
Como mamá.
Mira, papá, lo que le estoy haciendo a mamá.
Hala, qué pulseras más chulas.
¿Las venderéis después? ¿Puedo compraros una?
Saluda a la cámara. Di "hola".
Júlia…
Familia, verano 2000.
Papá, mira qué guapa.
Hola.
David, ¿me pintas los labios con este color?
Tienen purpurina.
Hostia…
¡Hostia!
Mierda.
Ay, Dios, no, no…
¡Mierda!
Funeraria Memory, buenas tardes.
Soy Montse Codina,
la hija de Emilia Codina.
Tenéis su cuerpo para el funeral.
Sí, queda pendiente elegir el ataúd.
Ah.
Me da igual, elija usted el ataúd.
¿Saben qué pondrán en la tarjeta de condolencia?
No.
A ver, no sé, ponga…
"Descansa en paz".
"Descansa en paz".
No, no. Espere, eso no.
Espere un momento.
"Siento no haber pasado más tiempo contigo, mamá".
"Siento no haber pasado…".
Ay, no, mejor:
"Gracias por todo lo que hiciste por nosotros".
Perfecto, lo anoto.
- "Gracias por…". - No, no, espere.
Espere un momento.
Ponga…
"Tu familia no te olvida".
Me cuesta respirar.
- Júlia… - ¿Qué?
- ¿Eso es nuestra casa? - A ver.
Sí, ¿no?
Joder… Llama a mamá. ¡Llama a mamá!
Sí, sí, la llamo.
- Mira adelante. - Intento dar la vuelta ahí, espera.
Comunica.
Comunica.
- Llamo a papá, ¿vale? - Sí, llámalo.
Da la vuelta.
¡Mamá!
¡Mamá!
¡David, por aquí!
Mamá, ¿estás bien?
- ¡Mamá! - ¡Mamá!
Mamá, ¿estás bien?
Estoy bien.
- Tranquilos. - ¿Qué ha pasado?
Estoy bien. No sé qué ha pasado.
He salido y de repente estaba…
- ¡Joder! - He salido un momento y…
cuando me he girado, ya no podía hacer nada.
- ¿Has llamado a los bomberos? - Sí, los he llamado.
Lo siento, es que no…
Mamá, ya está.
- No sé qué ha pasado. - Ya está.
- ¡Papá! - ¡Papá, aquí!
No lo sé.
Traducción de: Rocío Broseta
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