All language subtitles for Pideme Lo Que Quieras (2024) [Bluray 720p][Esp]_track3_spa

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Original subtitles

Espera, espera.

-¿Qué pasa? -Ya está, ya está.

-Nada, se ha salido, ya está. -Ya está.

-¿Te gusta así? -Sí. Más brío, más brío.

-¿Cómo que más brío? -Más rápido, hostia.

-¿Te quieres poner tú encima? -No, sigue, tú sigue.

-Tía, no... -Más rápido, Fernando, hostia.

Me estoy ahogando, quilla. No puedo ir más rápido.

Este es Fernando, mi ex.

Con el que juré que nunca más me volvería a enrollar.

Esto ha estado increíble, tía.

-Cómo ha estado, ¿eh? -Sí, bueno.

¿Qué dices?

Que...

Como podéis ver, mi vida sexual era bastante pobre.

Y es que el amor y el sexo nunca fueron mis prioridades.

Me voy a duchar.

Pero creedme...

-¿Te pongo yo jabón? -Tú tira, que se te va el tren.

Eso es porque no tenía ni idea de lo que estaba por venir.

Por cierto, me llamo Judith. Judith Flores.

Y hace unos meses solo podía pensar en ser la ejecutiva de cuentas

más joven en la historia de Müller Farmaceutics.

Pero una cosa es lo que le pides a la vida y otra lo que te trae.

Perdón.

Joder.

Dicen que las diez primeras líneas de una novela

son las más importantes.

Esas diez líneas pueden conquistarte

y hacer que te quedes para descubrir el resto de la historia.

Bueno, pues a Eric y a mí

no nos hicieron falta ni diez segundos.

Miguel, Miguelito. Buenos días.

-Hola, Mónica. -Pasa.

¿Qué, partido y cañitas?

Yo tengo que terminar el informe.

Va, no seas pringada.

-¿Cenamos? -Yo estoy terminando

el Q1 de las delegaciones.

Muy bien, pues luego me lo rebotas.

Mónica, perdona, quizá no es el mejor momento,

pero me preguntaba si habías podido considerar mi ascenso a financiero.

-Llevo tres años preparándome. -Tienes toda la razón.

No es el mejor momento.

Y tú, Miguel, ¿te animas? -¿Yo?

Yo como, ceno, almuerzo, y meriendo contigo si hace falta.

Pues vamos, que se hace tarde.

Hasta mañana.

-Traidor. -Yo soy un vendido.

A la próxima invito yo.

Ya me invitarás cuando cobres como yo.

De alguna forma tendré que compensar la cena de hoy, ¿no?

¿Ah, sí, ¿eh?

¿Y qué se te ocurre?

¿Contigo?

De todo.

Cuidado, Miguel, que sigo siendo tu jefa.

En la oficina puede, pero aquí mando yo.

Venga.

¿Quién es el jefe ahora?

Vale.

Vale...

Joder, Mónica.

-¿Estás cachonda? -Sí.

-¿Quieres que te folle? -Sí.

Quieta.

Oh, sí.

Mierda.

Tú te callas.

Que te pasas todo el día lamiéndote las pelotas y no te digo nada.

A ver.

Perdón.

A ver.

Pues se ha quedado bonito el día.

Desde aquí es difícil saberlo.

Sí, ahí tienes razón.

¿Estás bien?

La verdad es que nunca me han gustado los ascensores

y como no se abra la puerta rápido, me va a comer el nervio.

¿El nervio?

Volverse muy loca

y empezar a echar espuma por la boca,

y que te gire la cabeza como la niña de "El exorcista".

Y que te llenes el cuello de ronchones, como yo.

No, no haga eso.

Será peor.

¿Quieres un chicle?

Porque yo me voy a tomar uno. Son de fresa.

Judith Flores.

Encantado, señorita Flores.

¿Y tú?

¿Cómo te llamas?

Eric.

Eric.

No me avisaste de que llegabas hoy.

No creí que tuviera que hacerlo.

¿Ya conoces a Judith Flores?

Es la encargada del informe que te envié.

Señor Zimmerman,

mi más sentido pésame por la muerte de su padre.

Me gustaría que de ahora en adelante

dejemos a mi padre fuera de esta oficina.

Eric, tenemos mucho de que hablar.

-¿Te parece si vamos a mi despacho? -Te sigo.

Vaya pedazo de dios Nórdico el nuevo jefe.

Pues a mí me parece el típico...

modelo de Calvin Klein con cero personalidad.

Pues a mí me vale.

Los dioses también van en calzoncillos.

Pues quién fuera calzoncillo, nena.

¿Esto? Hay que rehacerlo entero.

No le ha convencido la propuesta de reestructuración.

Quiere maximizar los beneficios a toda costa.

La típica estrategia de niño de papá que acaba de heredar la empresa.

Pretende encender la mecha sin poner los fuegos artificiales.

¿Y luego los quiénes salimos ardiendo? Nosotros.

Porque el niño es intocable.

Judith.

¿Me estás escuchando?

Sí.

-Intocable. -Cielo...

Tiene pinta de que quiere cargarse el resto de delegaciones.

Pero, ¿no ha visto los números?

Ni los habrá leído.

Hay que rehacer todo con los nuevos objetivos.

Las oficinas que no cumplan, a la calle.

-Pero, ¿para cuándo? -Para ya. Judith. Para ya.

Este es tu nuevo jefe y los jefes son caprichosos.

-Acostúmbrate. Cierra al salir. -¿Qué?

Que cierres la puerta, Judith.

Me encantan las oficinas vacías.

¡Shhh! ¿Y si está Judith por aquí, qué?

Pues mejor.

Así se relaja un poco y se olvida del trabajo.

Mira.

Ha dejado el informe y se ha ido.

Estamos...

solos.

Así que, dime...

¿cómo me vas a follar hoy?

La pregunta es,

¿cómo me vas a follar tú a mí, Mónica?

¿Te gusta mirar?

Señor Zimmerman, pensaba que...

que se había ido. Le...

he dejado sus nuevos números sobre la mesa.

Llámame Eric.

Usted es mi jefe, así que, si no le importa,

le voy a seguir llamando Zimmerman, señor.

Y ahora, si me disculpa.

Quédate aquí conmigo.

Las relaciones personales entre empleados están prohibidas.

Que esté prohibido es lo que le da morbo.

¿No?

Esto está mal.

-¿Qué es lo que está mal? -Todo está mal.

Ellos, nosotros

-aquí mirándoles como... -Como si disfrutaras.

Mañana te recojo a las ocho para ir a cenar.

-¿Qué? No. -¿Por qué no?

Porque usted es mi jefe y yo no salgo con jefes.

Conmigo, sí.

Podría buscarle la ruina, señor Zimmerman.

Ese es el morbo, ¿no?

-Quita. -¿Qué?

Quita.

Curro.

Vamos a tener una conversación madre e hijo.

¿Qué te pasa a ti? Te he traído un juguetito.

¿No te gusta? ¿No?

Ni caso al juguete.

Anda.

No es que no me guste,

pero le diría algo menos informal para ir a cenar.

Señor, ¿ha buscado mi dirección en los archivos de la empresa?

Pensé que habíamos quedado.

Pues está claro que pensar no es su mayor virtud.

Disculpe la intromisión.

Me he equivocado.

Hasta el lunes.

Señor Zimmerman.

Espéreme abajo.

Una hora.

Cochazo.

Va a costar

hacer ver que no hay dolor, que todo sigue igual.

Esconder los desperfectos y disimular.

Qué bonita es la felicidad.

En Baviera saben cómo hacer las cosas.

Es que yo nací en Berlín,

pero veo que también entiende de coches.

Me impresiona.

Soy una caja de sorpresas, señor Zimmerman.

Al Moroccio, Tomás.

Guau.

Siempre he querido conducir uno de estos.

Es un coche muy potente.

¿Cree que podría manejarlo, señorita Flores?

No me cabe la más mínima duda, señor Zimmerman.

Y si vamos a cenar, llámame Judith o Jud.

Jud me gusta.

Hace calor, ¿no?

Señor Zimmerman, un placer tenerle de nuevo con nosotros.

Si me acompañan.

Jud.

El erizo puede suponer

un reto para la mente.

El primer bocado puede resultar desagradable,

pero a veces merece la pena dejar a un lado los prejuicios

y detenerse a saborear.

Tómate todo el tiempo que necesites, Jud.

¿Te gusta?

No.

Nunca me ha gustado.

Pero...

Está bien, sabe a mar.

Me recuerda a mi casa.

A ver, en mi defensa diré que estaba atrapada.

Las dos veces yo no quería estar ahí.

No tienes que justificarte, Jud.

Conmigo, no.

¿Tú no vas a tomar postre?

Si me lo permites, probaré del tuyo.

Claro.

Coge lo que quieras.

Jud.

¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar?

Hasta donde lleguemos, ¿no?

¿Qué es esto, Eric?

Un juego.

Podemos quedarnos aquí a mirar.

O participar.

No, no...

No...

-Esto ha sido un error. Ni de coña. -Jud.

-Jud. -Cállate.

¡Joder!

PERDONA GRACIAS POR LA CENA

Hola, Currito.

¿Quieres jugar con tu señor Ratón?

¿Sí?

Ay, viejito.

Venga, vamos a jugar un poquito, ¿sí?

¡Uy!

¿A que eso va a ser tu pienso especial?

¿Porsche a domicilio?

No me digas. Habíamos quedado y no me había enterado.

Tenía ganas de verte.

¿Y contestar a mi mensaje, qué tal?

¡Ey!

¿Y quién eres tú?

Curro.

¿Cómo estás, pequeño?

Malito, ¿eh?

Está cascado, sí.

¿Puedo pasar?

¿Quieres tomar algo también?

Quiero que te vistas.

¿Para qué?

Para pasar el domingo juntos.

Ya tengo planes.

Te acompaño.

Ya... Mira, Eric. Es que no sé qué decirte.

Te plantas aquí sin avisar.

Después del numerito de anoche.

La cena de anoche fue perfecta.

Bueno, perfecta, por partes,

porque menudo espectáculo con la cortinita, colega.

Mira, Jud.

Entiendo que mis juegos no están para ti.

Creo que no soy lo que buscas.

Qué pena.

Porque me gustas mucho.

¿Y tú qué sabes lo que busco?

Una vez a la semana,

me paso por la protectora y saco a pasear a los que puedo.

¿Te gustan los animales?

Sí, me gustan.

-¿Y tienes mascota? -No.

-Gato, un perro... -No.

-Una tortuga, un canario... -No.

-¿Un pez? -No.

Los animales requieren tiempo, y no tengo mucho.

Uno saca tiempo para lo que le interesa.

O igual es que quizá a ti no te gusta mancharte el traje.

-¿No? -¿Qué?

Puede ser.

Demuéstralo. Agáchate.

¡Agáchate bien!

Mánchate, valiente.

Qué bien os lo montáis los de la clase alta.

Gracias.

Decía que qué bien os lo pasáis los ricos, ¿no?

Todo tiene su lado oscuro.

¿Podemos?

Cuéntamela.

La parte oscura. Cuéntamela.

Desde dentro es difícil ponerle palabras.

Vale.

Pues hablemos de otra cosa.

¿De qué quieres que hablemos?

De lo...

perdida que te has puesto la...

chaqueta de pelos de perro.

Por ejemplo.

Es que está...

muy...

muy sucia.

-¿Tú crees? -Sí.

Y...

te la vas a tener que quitar.

Dime, Jud. ¿Quieres jugar?

Vale.

¿Estás segura?

Sí.

¿Lo que sea?

Sí.

Perfecto.

Jud.

Pídeme lo que quieras.

Fóllame.

¿Qué...?

¿Has metido a otra persona en la habitación?

Es mi mejor amiga.

-Y te ha gustado. -¿A quién coño se le ocurre?

-Pensé que querías jugar. -¡Jugar contigo,

no con cualquier desconocida! Mucho menos sin mi consenti...

Quítalo.

-Judith. -¡Quítalo!

-¡Que lo quites, hostia! -Judith.

Lo siento.

¡No lo sientes! ¡Eres un puto pervertido! ¡Quítalo!

Judith.

-Judith, Judith... -No. ¡No me toques!

¡No me toques!

Judith, lo siento.

Tenía que ser una sorpresa porque si te lo decía...

Si me lo decías, ¿qué?

Iba a decir que no, ¡y lo sabías!

¡Joder, esto tiene nombre, Eric!

-Judith, por favor. -Y no es juego, no es un juego.

Para mí el sexo es así, Judith.

-Yo estoy acostumbrado. -Estás acostumbrado a tener

lo que te sale de los cojones. ¿Sabes por qué?

Porque eres puto niño rico.

No has peleado por nada en tu puta vida.

¡Y no te mereces nada de lo que tienes!

¡Nada!

Y dame las gracias, señor Zimmerman, si mañana no te denuncio.

¡Entérate!

Vale, Judith.

Judith, ¿puedes venir un momento, por favor?

¿Todo bien, Mónica?

Eric necesita que alguien de la empresa lo acompañe

a las jornadas de delegaciones en Barcelona.

Claro. Vas tú.

No, yo tengo mucho trabajo aquí.

Y a Eric se le ha ocurrido, ya que el informe es tuyo,

que podrías ir tú.

Señorita Flores, por supuesto,

la oferta viene acompañada de un bonus considerable

como agradecimiento.

Pues...

le agradezco la oferta, señor Zimmerman,

pero...

ya perdí mucho tiempo elaborando informes para usted

y tengo demasiado trabajo acumulado.

Además, con los últimos datos que me pasó demostró

que tiene claros los números y lo que espera de ellos.

Señorita Flores, ¿por casualidad...

sigue teniendo los datos de los que hablamos la última vez?

Pues tendría que...

-revisar mis archivos. -Hágalo, por favor.

Para mí es importante conocer su opinión

antes de pasar página sobre este asunto.

Es que no hay nada que debatir.

Ya se lo he dejado claro.

¿Algo más, Mónica?

No, puedes marcharte. Gracias.

A ti.

Curro.

¿Curro?

Curro.

¿Qué pasa?

¿Qué pasa, Curro?

Curro...

Jud.

Por favor, déjame hablar.

¿Qué pasa, Jud?

Te voy a llenar el traje de mocos.

Para eso está.

Que sepas que todavía no te he perdonado.

No sabía que tenía todo esto en la nevera.

Efectivamente, solo tenías galletas.

Le he pedido a Tomás

que trajera el resto.

Tienes que probar las tostadas.

¿Iba en serio lo de Barcelona?

¿Conoces a alguien más serio que yo?

¿Y qué pasa si no quiero jugar?

Ningún problema.

Hay muchas mujeres con las que puedo acostarme,

pero ninguna que pueda defender el proyecto de delegaciones como tú.

Mira...

Necesito que entiendas

que yo soy así.

No busco enamorarme o dormir así, abrazados.

Me gusta jugar y experimentar.

Y estoy seguro de que podemos disfrutar juntos,

pero sin exclusividad.

Me lo voy a pensar.

Y tú no deberías hacer esperar a Tomás.

Me voy a duchar.

Sí, vuélvemelo a leer, por favor.

Desde el inicio.

Ajá.

La frase no me convence nada, no me gusta.

Habitaciones separadas.

-Absolutamente. -Y si voy a jugar,

debo conocer las reglas antes. Nada de sorpresas.

Sin sorpresas.

Te lo digo en serio.

Y yo también.

¿Significa eso que me acompañará a Barcelona?

Bueno, por ahora significa que...

necesito ayuda con la fotocopiadora.

Puedes cogerlo si es importante.

No es importante.

Estoy soñando que estoy contigo.

O estoy contigo de verdad.

Estoy pensando en enviarte un corazón.

Si pasa mucho tiempo, luego cambio de opinión.

Estoy confundida.

Estoy temblando.

Te estoy queriendo tanto, tanto, tanto, tanto.

Que lo que me pasa contigo es que...

¿Qué?

No distingo lo complicado de lo simple.

Lo que está bien, lo que está mal.

Lo correcto y lo que no.

Lo que es real y lo que me he inventado yo.

Lo que he soñado, lo que ha pasado,

lo que es posible y lo que no...

Amanda, te presento a la señorita Flores.

Encantada.

Amanda es nuestra directora financiera.

Las cifras y objetivos

con los que elaboró el informe son suyos.

Anoche le decía a Eric que esos números ya no valen.

Con su entrada, la marca Müller

ha perdido credibilidad a ojos de los inversores

y nuestros números en bolsa

han bajado.

Temen que sea el típico

heredero que acaba hundiendo el imperio familiar,

y muchos ya están optando

por invertir en empresas con una directiva más conservadora.

Perdona, es que no lo termino de entender.

Nuestros números son exactamente iguales que antes de...

-Das Blendwerk . -¿Qué?

A la bolsa no le importan los números,

solo quién está detrás de ellos.

¿Vamos?

Las métricas muestran que el "forecast" de la Q1

será superado en dos dígitos.

Los cuadros alérgicos, las altas temperaturas...

ESTÁS INCREÍBLEMENTE SEXY

Hay más polen que el promedio, llegando a picos de 800

a 1000 granos por metro cúbico, incluso en el aérea metropolitana.

Eso va a hacer que se impulse

los antihistamínicos y antiinflamatorios.

"Marketing" está también trabajando con Comunicación

para ver que lo más importante es la zona centro.

Las farmacias con gente que trabaja con triple idioma es muy importante

-para todo esto y es vital que... -Caballeros.

Perdonen que interrumpa la reunión, pero necesito unos minutos.

Si me hacen el favor de salir.

Usted no, señorita Flores.

Necesito que me ayude.

¿Qué pasa, Jud?

¿Para qué me has traído, Eric?

¿Qué hago aquí

si tu directora financiera, barra amante,

iba a tirar por el suelo mi trabajo de semanas?

Si yo hubiera sabido que venía aquí para ser un florero,

me hubiera quedado en Madrid haciendo lo que me diera la gana.

¿De qué te ríes?

Jud,

eso ya lo habíamos hablado.

Podría entrar alguien.

Ese es el morbo, ¿no?

Eres increíble.

Jud.

Me gustaría que me acompañaras a un sitio esta noche.

Solos tú y yo.

-¿Solos tú y yo? -Sí.

-¿Sí? -Sí.

Vale.

Vale.

¿Y ahora?

Dios mío.

Dame las bragas.

¿Todo solucionado?

Han quedado pendientes algunos asuntos, pero...

nada, pueden esperar.

Bueno, pues...

¿Continuamos?

Hay muchas maneras de jugar, Jud.

Por ejemplo,

para mí,

la mayor zona erógena del cuerpo

es la persona con la que decido compartirme.

Tu placer es el mío, Jud.

¿Y si algo no me gusta?

Si no te gusta, no lo haces.

Eso es lo genial de jugar.

Dejas de lado los tabús

para descubrirte a ti

y a tu cuerpo.

Lo primero que aprendí cuando empecé

es que la mente es un estimulador muy poderoso del placer.

Por ejemplo,

sin tocarte,

puedo imaginar que recorro tus labios con mi lengua.

Me tomo mi tiempo

para que, cuando llegue,

el deseo haga que explotes.

¿Has visto cómo te miran?

Quieren follarte, Jud.

¿Cómo hace que te sientas?

Me excita.

Abre las piernas.

Voy a dar la vuelta al taburete.

No cierres la piernas.

¿Te parece bien?

Hazlo.

Jud.

Pídeme lo que quieras.

Me haces cosquillas.

¿Eric?

¿Estás bien?

Eric. Abre.

Vete a tu habitación.

-Eric. -Judith, por favor.

La reunión de ayer fue muy bien.

A partir de ahora será Amanda Fisher

mi enlace directo con las delegaciones.

Ha hecho un buen trabajo, señorita, y se merece unos días de descanso.

¿Me está mandando de vacaciones?

Cuando esté lista, un coche la llevará al aeropuerto.

-¿Nos vamos? -Sí.

Perdone, ¿podríamos cambiar el rumbo a Jerez, por favor?

No tenía ganas de saltar una vez más.

Me quedé de lado sin saber reaccionar.

Mi chica.

Son muchos años buscando aquí la felicidad

o el despertar.

Y es que ningún lugar es el erróneo, ¿qué más da?

Todo andará.

Pero mi cuerpo está tan harto de tambalear.

Y me voy, sigo el camino. Nos vemos ahora a las seis.

En el café.

Me voy.

¡Tita!

Ahora hablaremos de que todo estará bien, tomando un té.

Y a las seis

debatiremos sobre qué es lo que hay que hacer para crecer.

Me voy, todo está bien porque es que siempre estuvo bien.

Y estará bien.

Me voy, sigo el camino y con mi ego ya veré

cómo lo haré.

Me voy de aquí.

Me voy.

Too many drugs , muy poco espíritu.

And I love drugs .

And I love spirit .

Ven a bailar.

Ven con tu espíritu.

Y es que yo siempre intentando entender

cosas que tienen que ver con el ser.

Y es que yo siempre intentando soñar.

Y al final todo reside en mirar.

Que dentro yo tengo un palacio real.

Lleno de cuartos donde patinar.

Too many drugs .

Muy poco espíritu.

And I love drugs .

And I love spirit.

Ven a bailar.

Ven con tu espíritu.

No existe el mal.

Solo hay espíritu.

Cómo te había echado de menos.

¿Qué?

-¿Cómo se ha portado el bicho? -Estupendo.

-Claro. -Bueno.

¿Qué?

Me has dejado la suspensión delantera algo blanda

y se me ha rebelado en los aterrizajes.

-No lo sabía. -Pero está bien.

-Ahora mismo te lo arreglo. -Papá.

Me cago en la leche...

¿Qué haces aquí, Eric?

Te echaba de menos.

Muy bien.

¿Qué más?

-No entiendo. -Que qué más

tienes que decirme.

Porque si has venido aquí pensando

que iba a echarme a tus brazos por decirme que me echas de menos,

¡lo llevas claro, chaval!

Tienes razón.

En Barcelona, yo...

¿Tú, qué?

Sigue.

Jud,

yo te quiero en mi vida.

No sé qué más decir.

Lo siento.

No es tan fácil, Eric.

¿Entiendes lo que has hecho?

Has utilizado tu posición de jefe para alejarme de ti.

¿Por qué, porque tienes miedo?

Tócate los cojones, macho.

Estoy perdido, Jud.

Dime qué tengo que hacer.

Morenita.

-Papá. -¿Algún problema?

Este es Eric Zimmerman.

Eric, este es mi padre,

-Manuel. -Es un placer, don Manuel.

Coño, don Manuel.

Este no es de aquí, ¿no?

¿A que tampoco te gustan las motos?

Me gusta conducirlas.

Muy bien.

¿E ir de paquete?

¿De paquete?

¿No vas muy rápido?

¿Te recuerdo dónde me llevaste a cenar la primera noche?

-¿Es una venganza? -No...

Ese de ahí es Julio César.

Y ese buenarra de ahí es Hércules.

Y yo diría que os parecéis un poquito.

¿Qué ha sido? Ha sido museo antropológico,

ha sido una biblioteca,

ha sido...

No sé qué más ha sido...

-¿Vienes mucho aquí? -¿A Jeréz?

¿Con los horarios que me pones tú en Müller?

Ya me gustaría, vamos.

Pero me ha gustado mucho venir ahora.

Y volver a ver las calles en las que me crie

a través de tus ojos, porque...

No sé, de repente entiendo

por qué mi madre se enamoró de esta ciudad.

Es que ella no era andaluza, es catalana.

Bueno, da igual.

¿La tuya?

-Es española. -Ajá.

Por eso hablo tan bien español.

Bueno, tan bien, tan bien...

Un poquito de humildad, señor Zimmerman.

-Esa Judith. ¿Cómo estás? -Te enseño un par de pa...

Os dejo, que tengo un reparto. Luego os veo.

-Judith. -Fernando.

¿Qué pasa, quilla?

Vaya tela, ¿no?

Fernando.

Eric Zimmerman.

Zimmerman. Como tu jefe se llama.

-¿Has visto? -Sí.

-Sí, es complicado. -Claro, claro es complicado.

¿Podemos hablar un segundito? Tú y yo, los dos.

Hombre, pues no es el momento, la verdad.

Judith.

Por favor.

¿Estás bien?

Sí, sí.

Tomaos el tiempo que necesitéis.

Tranquila.

Mira.

-Superman, carajo. -¿Qué haces tú?

Le echas de la mesa y le insultas, ¿de qué vas?

¿Con el notas este aquí?

¿Tras el numerito de la verbena?

¿Qué numerito ni qué hostias? Tú y yo somos amigos.

-Fernando, llevamos así muchos meses. -¿Amigos, Judith?

-No te hagas el sorprendido. -¿Con tu jefe?

-Sí, ¿y qué? -Tú me vas a matar a mí un día.

Pero que cualquier día

-levanto una piedra y salen 200... -Fernando, te relajas.

Corta.

Judith, escucha.

No, no te escucho.

Lo que te quiero decir es que, para el Superman este,

tú eres una más.

Pero para mí, tú eres especial.

Niña.

Niña.

Fernando, ese momento ya se pasó.

-Escucha, nos tomamos algo... -No.

Lo siento.

-¿Todo bien? -Sí.

Malditos ex, ¿eh?

Joder. Oye, ahora que eres el jefe de Müller Farmaceutics,

¿no podrías inventar una pastillita para el mal de amores?

Creo que acabas de descubrir los antidepresivos.

No, a ver...

Que no, me estoy refiriendo a una pastilla que tú la tomas

y es como...

"Judith ya no me quiere. Bueno, no pasa nada.

Pastillita y que venga la siguiente. Gracias y por favor".

-Entiendo lo que dices. -¿Sí?

Me voy a tirar el resto de las vacaciones

con su cara de perro aquí metida.

Eso tiene solución.

Quería preguntar si vendrías conmigo a conocer a unos amigos.

¿Amigos o... "amigos"?

A todos mis amigos les gusta jugar, Judith.

Eso es imposible,

a no ser que tengas muy poquitos amigos.

Te sorprendería.

¿Y dónde están estos amigos que me quieres presentar?

Están muy cerca.

Tienen una casa en Zahara.

Y...

Nos han invitado a una fiesta...

muy, muy grande, pero

iré solo si tú vas.

Una fiesta son palabras mayores, ¿no?

Judith, mira, no tienes que responder ahora.

Podemos ir a Zahara y luego se irá viendo.

Tita, por favor, no te vayas.

Mamá no me deja comer tortillitas de chocolate si no estás tú.

-Qué asco, tita. Es que menudas tortillitas.

-Cariño, mira. -Te dejo un chocolate en el cuarto.

Pero, ¿qué es todo esto, papá?

Yo qué sé, las fiambreras de toda la vida.

Pero que no voy a Madrid.

Si no los quiere, ya los tiro yo.

Anda, anda. Mira, potajito de berza.

Y esto es cola de toro.

Te vas a chupar los dedos.

Y ortiguillas, cómelas esta noche.

¿Este sabe lo que son las ortiguillas?

Este no tiene ni idea de lo que son, papá.

No me des más tápers, se van a poner malos.

Calla. En tu pueblo delicatesen, "ortiguillen".

Dios mío. Vámonos.

Eh, eh.

-La maleta. -Ay, gracias.

¿Te has olvidado de algo tú, no?

-¿Qué? -Un abrazo.

Os voy a echar mucho de menos.

-Oye. -¿Qué?

Cuida al Kartofel.

Te mira como yo miraba a tu madre.

Ha sido un placer, don Manuel.

Ya sin "don", ¿eh? Manuel, nada más.

Y tú y yo, familia. Venga, un abrazo, pisha. Ven aquí.

Bueno, Manuel... Y gracias para las ortiguillas.

Cuídamela.

Vamos.

Son las ocho de la mañana, las siete en Canarias.

Muy buenos días desde nuestra querida Andalucía.

Seguimos poniendo la mejor música.

Y esta vez, con uno de esos grandes temas de Malú

que seguro conocéis: "Blanco y negro".

Que lo disfrutes.

Sé que faltaron razones.

Sé que sobraron motivos,

contigo porque me matas.

y ahora sin ti ya no vivo.

Señorita Flores, canta usted fatal.

Tú dices blanco, yo digo negro.

Tú dices voy,

y yo digo vengo.

Mira la vida en color...

¿No vas a cogerlo?

No.

Eric, ¿quién es Betta?

No es asunto tuyo.

Muy bien. Vale.

Judith, frena.

¿Quién es Betta?

-¡Judith! -¿Qué?

Te he dicho que hables. ¿Quién es Betta?

OK, OK, OK. Frena.

Para, por favor.

Betta es mi ex.

-Salí con ella dos años hasta que... -¿Hasta qué?

Hasta que se acostó con mi padre.

Guau.

Guau.

Un día los pillé en la cama juntos

y decidí cortar la relación.

Con los dos.

No sé por qué no...

te lo conté antes.

Supongo que...

me cuesta dejar que la gente entre en mi vida.

Gracias por contármelo.

Te regalo mi amor, te regalo mi vida.

A pesar del dolor, eres tú quién me inspira.

No somos perfectos, solo polos opuestos.

Mientras sea junto a ti siempre lo intentaría.

Y qué no daría.

-Amigos. -Eric.

Judith.

Hola.

Justo a tiempo para le petit dejeuner .

Judith, estos son Frida y Andrés, dos buenos amigos.

Encantada.

Encantada de volver a verte.

-Creo que no nos conocemos. -Sí, sí os conocéis.

-¿De qué? -¿Tienes hambre?

-¿Cómo estás? -Bien.

¿Me estáis diciendo que la mujer del vídeo

eras tú?

Dios mío.

Tengo entendido que te debo una disculpa.

¿Verdad, Eric?

No, no. La disculpa me la debe él.

Pero si te soy sincera,

y aunque me pese,

me diste el orgasmo de mi vida.

Brindo por ello.

-Salud. -Salud.

Los dos estudiábamos medicina

en la facultad de Nuremberg.

Y un día, cuando fui a aparcar, no lo vi y lo atropellé.

No, ¿en serio?

-Fue un flechazo en toda regla. -Y tanto.

Ocho años juntos, un anillo, un hijo...

-¿Un hijo? -Sí.

Andrés y Frida están muy unidos.

Saben separar el sexo de los sentimientos.

¿Vais a ir a la fiesta de Maggie?

Es black and white .

-Y va a ser muy sexi. -Ya.

Es que todavía no lo hemos decidido.

¿O sí?

¿Quieres que nos miren?

¿O prefieres mirar tú?

Quiero jugar.

Estoy alucinando con todo. Es tan bonito.

¿Esa es Megan Maxwell?

Dios mío. Me he leído todas sus novelas.

No te extrañes si reconoces algunas caras conocidas.

Las fiestas de Maggie atraen a todo tipo de celebridades.

Y tú, cariño,

eres la novedad.

¿Qué opinas?

Opino que jamás me hubiera imaginado en un sitio así.

Pero es una locura.

Gracias.

Pues acostúmbrate porque, a partir de ahora,

eres una de las nuestras.

No sé si asustarme.

Esta hay que disfrutarla.

Judith,

te presento a Alex, un muy buen amigo.

Qué suave.

Jud, pídeme lo que quieras.

Tócame. Tócame.

Dime que me quieres.

Dime que me quieres.

Buenos días, Judith.

Hola.

¿Dónde está Eric?

¿No te ha dicho que se iba?

No.

No me ha dicho nada.

Cariño, cuando nos hemos despertado ya no estaba.

¿No te ha mandado un mensaje?

Eric hace esas cosas, cariño. Él es así.

Eric Zimmerman.

Por favor, deje un mensaje después de la señal.

Me cuesta abrir los ojos y lo hago poco a poco,

no sea que aún te encuentre cerca.

Me guardo tu recuerdo como el mejor secreto.

Qué dulce fue tenerte dentro.

Hay un trozo de luz en esta oscuridad

para prestarme calma.

El tiempo todo calma.

La tempestad y la calma.

El tiempo todo calma.

La tempestad y la calma.

Siempre me quedará la voz suave del mar.

Volver a respirar.

La lluvia que caerá sobre este cuerpo y mojará.

La flor que crece en mí.

Y volver a reír.

Y cada día un instante, volveré a pensar en ti.

La flor que crece en mí.

Y volver a reír.

Y cada día un instante, volveré a pensar en ti.

Cómo decir que me parte en mil las esquinitas de mis huesos.

Han caído los esquemas de mi vida ahora que todo era perfecto.

Y algo más que eso,

me sorbiste el seso y me desciende el peso

de este cuerpecito mío que se ha convertido en río.

¿Qué tal, Miguelito?

-Cuéntame, ¿qué tal ese Zimmerman? ¿Es tan gilipollas como parece?

Y peor.

Es un puto Iceman.

Egoísta y caprichoso.

Bueno, como todos los jefes.

Pero a ti qué te voy a contar.

¿Cómo te has enterado?

"En la oficina puede, pero aquí mando yo".

¡Host...!

-¿Qué haces? Miguel, ¡sal! -¡Esconderme!

-¡Sal, que te va a ver Mónica! -¡Me da igual todo!

No te preocupes.

Si eres todo un semental. Yo me he quedado muy impresionada.

-¿Tú crees? -Sí.

Me he quedado loca.

-Pues ahí dónde la ves... -No.

No, no sigas, no sigas.

No quiero saber nada.

Me callo.

Judith,

te envío el análisis de Londres para que le des un repaso.

Vale.

Yo es que me...

Me voy al gimnasio ahora.

Pero mañana a primera hora me puedo poner con ello.

Mañana a primera hora.

Hola.

Hola.

-Perdona. -Perdona, no te estaba escuchando.

¿Quieres usarlo?

Hay más, no. Hay muchísimos.

Eh...

Soy Judith.

Rebeca. Encantada.

Un placer.

Me preguntaba si te apetecería hacer un esparrin.

Bueno... Pero con cariño, ¿no?

Toma.

¡Ah!

¡Pero bueno!

Eso ha sido personal.

Tira un jab , muy lento.

¿No?

A ver.

Otra vez, muy lento.

Vale.

No bloquees el codo.

Vuelve.

Protege tu cara. Baja la cara.

Otra vez.

¿Adónde has dado?

-Pues aquí. -No, aquí.

-Aquí. -Enfrente tuyo, a matar.

Voy a matar.

Judith, ¿puedes venir un momento?

Hola. Dime, Mónica.

A partir de la semana que viene, pasas al departamento financiero.

Enhorabuena.

Mónica, yo...

Sé que llevo tiempo...

persiguiéndote con este ascenso, pero no quiero tratos de favor.

¿Trato de favor? ¿Por qué te voy a dar yo...?

Este ascenso te lo he dado yo, que soy tu jefa,

por tu esfuerzo y por tu impecable trayectoria.

Además, si ya no trabajas a deshoras, no me sirves.

Ahora, si me permites, tengo trabajo y a ti te espera tu nuevo despacho.

Gracias, Mónica.

Dios.

¿Cariño?

Papá.

¿Pasa algo?

Nada, que tenía un...

Un rato libre en la ofi,

y he dicho: "Voy a llamar a la familia, a ver qué se cuentan".

Pues no sé, te cuento lo de siempre.

Poco trabajo, muchos gastos y...

Y ya está.

Oye, ¿a tu alemán le gustaron las ortiguillas?

No me dejó ni probarlas.

Las recetas de tu madre no fallan nunca.

Chica,

¿pasa algo?

Nunca me has hablado de la muerte de mamá.

Eh...

Pues porque igual no hay nada que hablar, mi vida.

Lo importante

es que mamá ya no sufre.

Y que todo está bien. De verdad.

¿Y tú?

Estás muy solo, papá.

Pero qué tontería estás diciendo. Mira, tengo a la Raquelita,

a la niña chica, que es la alegría de la casa,

y también te tengo a ti, ¿no?

Sí.

Mi vida, yo...

Yo he querido muchísimo a tu madre.

Yo antes era feliz, pero cuando conocí a tu madre,

tu madre me hizo el hombre más feliz del mundo.

Y ahora os tengo a vosotras.

Lo importante es el presente, mi vida.

Y los vivos.

Y que te quiero mucho.

Y yo a ti más.

Te quiero mucho.

Llorona.

No, no es verdad.

Un beso, anda.

Adiós, papá. Te quiero.

He estado recordando

los momentos

que te di.

Cuántos tú me diste y por qué ahora

estoy aquí.

Sentada en el suelo, pensando que te quiero.

Que te quise tanto,

y que tu amor me es necesario.

Déjenme llorar.

Quiero sacarlo de mi pecho.

Con mi llanto apagar

este fuego que arde adentro.

Déjenme llorar.

Quiero despedirme en silencio.

Hacer mi mente razonar

que para esto no hay remedio.

Déjenme llorar.

Déjenme llorar.

Judith.

Te quiero.

Te amo.

Judith, si no me abres, gritaré delante de toda la oficina

que te amo. Y si no lo haces,

me arrodillaré, haciendo el ridículo más grande de toda mi vida.

¿Te enteras?

Aquí no. En casa.

¿Dónde estabas, Eric?

En Alemania.

Con mi familia.

Necesitaba alejarme de todo y pensar las cosas.

Alejarte de mí.

Sí.

Es que...

Nunca creí que pudiera enamorarme, Jud.

No esperaba sentir todo lo que estoy sintiendo por ti.

Y eso me da mucho miedo.

Jud.

Yo quiero estar contigo.

De verdad.

Como pareja.

¿Quieres ser mi pareja, Jud?

Eric,

es que...

Es que no confío en ti.

Déjame demostrarte que puedo cambiar.

¿Y si no cambias?

¿Y si mañana coges otra vez y...

te asustas y sales corriendo?

-No te importa hacerme daño. -Claro que me importa.

No, porque si te importara, no estarías haciendo esto.

No estarías aquí otra vez, pidiéndome otra vez...

Estoy cansada.

Yo sé que merece la pena.

¿Y qué pasa si yo ya no te quiero?

Si...

Si es así, dímelo y me iré para siempre.

Por favor, perdóname, Jud.

Eres un gilipollas.

Lo sé.

Pero a partir de ahora, quiero demostrarte

todos los días que te quiero.

No quiero ni una tontería.

Ninguna.

Y te lo vas a tener que currar.

Mucho.

Día y noche.

Mira,

¿noche de mantas, palomitas y peli?

No tengo palomitas.

-Buenos días. -Buenos días.

Roncas un poquito, eh.

No.

-No es verdad. -Sí, no pasa nada.

Es como un ronquido flojito.

Como el de un perrito.

No te creo. No es verdad.

-Es muy adorable. -No, para.

Eric, esas cosas no se dicen.

No pasa nada.

Eric.

¿Qué pasa?

Quiero...

hacer una cosa.

Lo que sea.

¿Sí?

Vale.

Tú sabes

que yo siempre...

he accedido a todo lo que me has pedido,

a todos tus juegos,

y tus guarradas...

Y te ha gustado.

Bueno, vale, sí. Me han gustado.

Pero

tú me dijiste un día que...

hay que experimentar para saber lo que te gusta.

Hay que estar dispuesto.

¿No?

Vale, así que me gustaría,

por una vez,

ser yo la que lleve las riendas y la que...

te ate

y te vende los ojos...

-Jud. -y darte placer.

Jud. Jud.

¿Qué?

Sabes que no me gusta perder el control.

Sí, bueno, rubio, pero...

es lo que toca.

Déjame poner en práctica lo que me has enseñado, porfa.

He creado un monstruo.

-¿A qué quieres jugar? -Sorpresa.

¿Te habías olvidado de mí?

Judith.

Desátame.

-¡Desátame! -Tranquilo.

-¿Hace cuánto que la conoces? -Es una amiga.

-No me provoques. -No te provoco.

-¡Que no me provoques! -¿Qué haces?

¡Eric!

¡Eric!

Madre mía, qué drama.

¿Qué dices?

Pero, ¿no te ha contado nada?

Venga, va. Piensa un poquito.

No.

Bueno, pues entonces yo mejor

me voy yendo.

Por cierto,

mis amigos me llaman Betta.

Chao.

Ups.

Nunca me había dejado arrastrar así por el amor.

Nunca.

Y aunque todavía no estoy segura de lo que ha pasado entre Eric y yo,

sé que desde que le conocí,

mi vida ha cobrado un sentido totalmente nuevo.

¿Mónica?

Acabo de leer tu carta de renuncia.

Te puedo despedir si quieres.

Te mereces la indemnización.

Te lo agradezco, Mónica, de verdad.

Pero creo que ahora lo que necesito es...

alejarme del dinero.

Judith...

"Alejarme del dinero", dice.

He entendido que hay personas

que no están preparadas para ser amadas.

Por mi parte, jamás habría imaginado que fuera capaz

de amar como lo he hecho en estos últimos meses.

Pero no solo he redescubierto el amor.

Ahora soy mucho más consciente de mi cuerpo,

de quién soy y de lo que quiero.

Ahora sé que los límites los marco yo.

Que hay un mundo entero de sensaciones por descubrir.

Y, además, os aseguro

que ahora me siento totalmente libre.

Algo está cambiando en mí.

Presiento.

Algo está cambando en ti.

Lo siento.

Me voy a buscar una luz para iluminar

todos estos momentos.

Dejando todo lo que tenga que dejar

y seguir creciendo.

Soy lo que soy, lo que tengo que ser.

Voy a donde voy sin tener que perder.

Soy lo que soy, lo que tengo que ser.

Voy a donde voy sin tener que perder.

Me estoy liberando del tiempo, soledad.

Y es un sentimiento, y es un sentimiento.

Estoy caminando, conciencia y libertad.

Camino despierto. Camino despierto.

El amor no siempre empieza bien.

Y no hay que olvidar que la vuestra es una historia romántica.

Hola, Judith. ¿Qué tal?

¿Cómo te va?

Sé que ahora no sabes

ni cómo sentirte, pero...

tranquila, Judith. Confía en mí, que lo mejor está por llegar.

Eres una guerrera. Eres una de las nuestras.

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