All language subtitles for Il.Prefetto.di.Ferro.1977.BDRip.

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Original subtitles

Pase.

- Estamos llegando, Excelencia. - Gracias.

- No he dormido. �Hemos llegado? - Todav�a no.

D�jame solo un momento, no preguntes por qu�.

Subir� de nuevo al tren en la pr�xima estaci�n.

- Me alegro de verle. - Lo mismo digo.

�Hay noticias?

Excelencia, la situaci�n en la isla es un desastre.

La gente ha perdido por completo la fe en el estado y s�lo callan.

Pero en cuanto recib� el telegrama, supe que algo hab�a que hacer.

Hay personas que le recuerdan y est�n dispuestas a hablar.

Ya es algo. �Alguien se lo ha dicho?

No, pero estaban informados de la reuni�n antes que yo y que la prensa.

Seguramente antes que usted mismo.

Me sorprendi� que le enviaran sabiendo lo que les hizo a aquellos fascistas.

Fue un momento duro, pero ya es cosa del pasado.

- �Sospechan algo de usted? - No.

Ya sabe que algunos aqu� no temen a la polic�a, sino s�lo a uno.

Todav�a recuerdo las lecciones que les dio cuando era prefecto de Trapani.

Nadie sospecha que soy de los suyos.

Alcalde Spano, no es de los m�os porque yo no tengo m�os.

Usted tiene a tus oficiales y carabineros,

salvo prueba en contrario.

S�lo somos dos empleados p�blicos. Punto.

Ahora dese prisa, Spano, que el tren no espera.

Buenas noches, Vazile. R�pido, no tenemos mucho tiempo.

Vincenzo, este es el prefecto Mori. �Quer�as hablar con �l?

�Y bien?

- �Un poco de vino? - Gracias.

- �Y t�? - Gracias.

Disculpe el desorden, pero para cuando haya llegado a Palermo,

ya habremos salido de la isla. Vamos a trabajar a Francia.

Aqu� no hay m�s que terratenientes, mafia y campesinos hambrientos.

Tenemos que compartir con los granjeros el poco ma�z que tenemos.

Nuestro hermano Alfio se revolvi� contra tal infamia y le dispararon.

Deja tres hu�rfanos.

��l muerto, y ellos a engordar!

�Qui�n? �Quien dispara y quien engorda?

Excelencia, hay un notario. �l conoce todos los nombres y contactos.

Se llama Concetto Tardizio.

Cuando el bar�n Saleme vendi� sus tierras acudieron a �l.

- �Qui�n las compr�? - Un tal Salvatore Caruso, de Catania.

Uno que fue sombrerero.

Ni siquiera hay evidencias circunstanciales.

Ya contaba con todo esto.

Conoce el riesgo.

Hay que darse prisa para tomar el tren.

Un momento. Parece que el tren saldr� con retraso.

Beso su mano, se�or.

De hecho, lleva un ligero retraso.

Por un tren con un minuto de retraso...

tampoco nos morimos, �verdad?

- �Anuncio el retraso? - �S�, s�, cacat�a!

Beso su mano, Excelencia. No tenga prisa.

Me tom� la libertad de hacer esperar el tren hasta que llegase usted.

Muy mal hecho. Los trenes son un servicio p�blico, no esperan por nadie.

Disculpe, lo hice por las personalidades y pol�ticos que le esperan en Palermo.

Le conozco. Es Antonio Capechelatro y est� en libertad.

S�, se�or, el mismo. Y usted es el prefecto Mori.

Como puede ver, mi inocencia est� probada.

Ya veo, ya.

�Qu� tribunal no se equivoca alguna vez?

He vuelto a Sicilia para prevenir ciertos errores.

Espero que este sea enmendado enseguida.

�Nadie nos advirti� que comenz�bamos a trabajar tan pronto!

Han convocado a todas las autoridades provinciales.

278 asesinatos, 312 robos, 59 extorsiones,

65 robos de ganado, 18 secuestros.

Son las cifras de un solo a�o en la provincia de Palermo.

Y adem�s, pecan por defecto, pues muchos cr�menes...

no han sido denunciados por temor a represalias.

Tales cifras muestran c�mo la Mafia pudo crear un estado dentro del Estado.

La corporaci�n supon�a un primer estado, verdadero, pero ineficaz,

mientras el otro vecino, h�bil, ya hab�a establecido el segundo.

El problema no es el crimen, sino la falta de seguridad ciudadana.

Se debe convencer al ciudadano para que no acuda a la mafia

en busca de justicia, sino a la ley estatal.

Sin embargo, y por desgracia,

la autoridad judicial es incompetente, lenta...

y a veces desesperanzadoramente corrupta.

Excelencia, �quiere poderes para exponerlo ante el poder judicial?

Ya tengo todos los poderes, se�or fiscal.

Su labor consistir� en ofrecerme constante e incondicional colaboraci�n.

Caballeros.

Finalmente, el estado ha decidido enviar a un hombre vigilante.

Todos conocemos a Mori. Hace 6 a�os Trapani flotaba en sangre.

Extra�amente, Mussolini envi� al prefecto, que

hizo arrestar a los fascistas en Bolonia.

Arrestar� a quien viole la ley.

Fascistas, bolcheviques, anarquistas, maleantes.

La gente conf�a en �l.

No hab�a llegado a Palermo y ya quer�an hablar.

Su solo nombre inspira seguridad a la gente.

Son tiempos duros para los bandidos.

Propongo un brindis por el prefecto Mori, que la Virgen le conserve.

- �Salud! - �Salud!

Les mataron aqu� porque era una locura hacerlo en la casa.

Pero no le han matado s�lo por haber hablado.

Ll�venselo.

�Dios santo! �Coraje! �Eres un soldado!

El forense espera, Excelencia.

Spano, yo entro antes que nadie.

Nunca me acostumbrar� a ver este espect�culo.

Cierra la puerta, que entra polvo.

�Por qu�?

El cuchillo no se corresponde con las heridas.

Calzado para hombre, talla 42. Tipo militar.

Otra v�ctima de robo. Buena gente.

�Bobadas! �No hay nada que robar en la casa!

�Esto es obra de la mafia, y lo sabe!

�No es prueba suficiente lo que queda dentro?

Esa gente cre�a en la ley, y en m� como su representante.

�Les mataron para intimidarme y minar mi confianza en mis actos!

�Si este crimen queda impune,

se acabaron el prestigio y la credibilidad de las fuerzas del orden!

Quiero una orden de arresto contra Antonio Capechelatro.

D�jenos al menos esperar por el informe de los carabineros.

Que lo preparen. Yo vendr� ma�ana a buscarlo.

- Cesare, �no quieres descansar un poco? - No se respira.

- �Quieres una limonada fr�a? - No, sudar�a a�n m�s.

- Si�ntate conmigo. - Si quieres.

- Alguien cantaba. �Lo escuchaste? - S�.

- Pero ahora ha callado. - Se acabar�a la canci�n, por fuerza.

O est� muerto. Quien canta, habla; pero aqu� nadie habla ni canta.

�Por qu� no se presentan tal y como son?

S�, pres�ntate como mi enemigo. Te respetar� m�s.

Y nos ahorramos saludos y besamanos.

Te abrazo y luego te disparo. Conmigo eso no sirve.

Te conozco y s� que esto no parar� a menos que seas encarcelado de por vida.

Si es necesario, ser� m�s mafioso que t�.

Basta, Cesare. No quiero o�r m�s.

Tu vida cae en la amargura. Al menos no hables as� en casa.

Si tuvi�semos un hijo, todav�a...

Angela, no tenemos hijos.

�Excelencia, espere!

No sea imprudente.

Si le disparan aqu�, me mandar�n a �frica.

Esto no lleva a nada. He cruzado Sicilia para que

sepan que Mori no se asusta ante amenazas de la mafia.

Mire nuestro aspecto. Cualquiera lo sabe todo de nosotros.

- Parece que nos esperaban. - Esta vez no me disgusta.

Spano, aqu� el estado debe dar m�s miedo de la mafia.

Se�ora, �donde est� Antonio Capechelatro?

Eh, est� ah�.

- �Quien es? - El prefecto Mori.

�A qu� debo el honor?

Vengo a arrestar a Antonio Capechelatro.

No est�.

D�gale que estoy solo y espero.

Antonio Capechelatro, s� que est�s en casa.

�Vengo a arrestarte por entorpecer un servicio p�blico!

�A ver si se te ocurre un cargo m�s adecuado!

�Qu� error! �Detener el tren!

Y firmar la masacre de la familia Vazile.

Mori, hoy vas a pagar tus facturas.

�Esta ma�ana morir�s en mi patio!

�Mejor haberte quedado en Palermo a dar �rdenes!

�Excelencia!

Espera, ven aqu�. �Te gustan los caramelos?

- Toma, c�mprate algo. - �D�jalo!

�No queremos limosnas del estado!

�Hoy el estado le ha librado del miedo!

�Y me librar� tambi�n del hambre?

En nombre de Su Majestad, V�ctor Manuel III,

de Dios y del pueblo soberano de Italia,

este tribunal, de acuerdo con los par�grafos 421 y 468 del C�digo Penal,

absuelve a los imputados Vincenzo Santangelo, Giuseppe Maniscalto,

Seti Trizati, Paolo Trizati, Paolo Maniscalto,

por insuficiencia de pruebas,

y decreta su inmediata puesta en libertad, salvo imputaci�n

posterior por otra causa. El tribunal se retira.

- Alcalde Spano, una pregunta. - Por cortes�a, por cortes�a.

Buenas noches, Excelencia.

�No es extra�o que un prefecto est� aqu� a estas horas?

�Por qu�? El prefecto representa al estado.

Digamos que el estado quiere entrar en el juego

de estos ciudadanos que han dictado sentencia.

- �Es una amenaza? - Mida sus palabras, se�or.

S� que el proceso ha estado plagado de amenazas de principio a fin.

Llegu� cuando ya todo se hab�a decidido en mi ausencia.

Nadie puede decir que el prefecto Mori ha dictado tal sentencia.

Buenas noches.

Le felicito, se�or procurador.

Quer�a una sentencia, pero sin pruebas ni testigos.

El tribunal no puede dictarla as�.

De acuerdo. No he venido aqu� a quejarme de esta...

escandalosa soluci�n que le ha puesto en rid�culo.

�A qu� debo el honor, pues?

Debe impugnar la sentencia apenas emitida,

pues he de arrestarle antes de que huya.

No puedo hacerlo y encontrarme con una nueva absoluci�n.

Ser�a el final de mi carrera como magistrado.

Le prometo un servicio nuevo y mejorado.

No quiero privilegios.

Lo �nico real es su miedo. �Verdad? �A la mafia?

- Por favor, mida sus palabras. - Escoja.

O la impugna, o le acuso al Ministro del Interior por actividades antifascistas.

- �Es falso! - Lo que es falso es...

que no quiera apelar por razones jur�dicas.

�Quien es el mafioso en esta sala de justicia?

�Entonces?

- Bueno, ma�ana firmar� la alegaci�n. - �No, ahora! �Firme!

Excelencia.

Cr�ame, quiero ayudar a restablecer la dignidad del estado, pero legalmente.

No pido nada m�s.

Le invito a mi casa, para hablar en privado.

Cuando quiera.

�A sus �rdenes!

Capit�n, le hago responsable de esta celebraci�n improvisada...

entre fuerzas de seguridad y criminales.

Disculpe, Excelencia, pero estos hombres est�n absueltos.

Ma�ana ser�n puestos en libertad, pero...

�Ma�ana no saldr�n de la c�rcel!

El fiscal ha impugnado la sentencia, as� que se quedar�n aqu�.

Tenga una copia de la impugnaci�n.

Se la entrego para que el director de la prisi�n tenga constancia.

Alcalde Spano, vaya con el capit�n y garantice el cumplimiento de la ley.

�Espera, maldito cabr�n hijo de puta!

�Enci�rrenle en una celda!

Spano, esa gente debe entender que su impunidad se acab�.

Ser�n responsables de todo.

- Pase, abogado Ghali. - Excelencia.

Un n�mero especial dedicado a su trayectoria y a la confianza...

que el partido ha querido depositar en usted.

Habr�a preferido menos ruido, pero como usted dice...

- Si�ntese. - Gracias.

Es usted el ejemplo de que no hay v�a directa al impacto...

en la opini�n p�blica por parte de la prensa.

Sab�a que la opini�n p�blica es como un bumer�n.

Y tal vez tambi�n lo es la mafia.

- �Un puro? - Gracias, prefiero un cigarrillo.

Es un nuevo peri�dico para una nueva Sicilia, en una nueva Italia.

Le apoyar� en su duro trabajo y no olvidar� nunca...

resaltar sus esfuerzos por librar a esta vieja isla de su cangrena secular.

Todo es innecesario, cr�ame, abogado.

No le faltar�n apoyo directo del Partido ni de los fascistas sicilianos.

Disculpe, �qu� quiere decir con apoyo directo?

Los fascistas est�n deseando ayudar a las fuerzas...

de seguridad a erradicar la mafia

y a los antifascistas en cualquiera de sus formas.

Lo malo es que la mafia se deja ver poco.

Sin embargo, gracias por la propuesta, que ser� tenida en cuenta.

Con respecto al partido, resulta que muchos perjudicados...

ingresan en el partido para poder hacer carrera pol�tica.

Estoy convencido de que usted, como secretario,

pondr� fin a esas malas pr�cticas.

Har� todo lo que est� en mi mano, Excelencia.

Entretanto, le ofrezco este peque�o obsequio. M�relo bien.

Gracias, pero siempre he pensado que uno es o no fascista,

con insignia o sin ella.

- Adi�s, Excelencia. - Hasta pronto, abogado.

No, no est� bien. No me gusta c�mo te queda.

A ver otro. A ver. Este es bonito.

�Malditos sean su marido y usted!

Es culpa m�a. No tendr�a que haberte dejado venir a Palermo.

Te odian. Te consideran un forastero, un enemigo.

Cambiar�n de opini�n, ya lo ver�s.

Pero hace falta tiempo, y no tengo mucho.

Necesito resultados concretos ya.

�Quieres que me quede? No me da miedo.

Claro que quiero, pero es imposible. No. Eres mi �nico punto d�bil.

Y ellos no se parar�n ante nada. Pero yo s�.

El coche est� listo, Excelencia. El tren sale en 20 minutos.

Ve con cuidado, por favor. Que esto no te sobrepase, y mantenme informada.

Ahora ve.

Comisario, el prefecto aceptar� un poco de paciencia.

Doctor, no me cabe ninguna duda de que la delincuencia emana...

del analfabetismo, del latifundismo, del clientelismo, de la influencia pol�tica,

de la pobreza y de la malaria. Lee la prensa como yo, �verdad?

Cierto, Excelencia.

Si es as�, �c�mo no cumple con su deber

como m�dico provincial cuando es su competencia?

�Por qu� hace 8 a�os que apenas llega quinina a las aldeas?

�Por qu� los m�dicos no hacen visitas a domicilio?

Nos falta personal, y las distancias son largas.

Desde ma�ana pondr� 100 caballos de los carabineros para transportar medicinas.

Los m�dicos ya son asunto suyo.

Debe convencerles de que cumplan con su deber.

Espero su informe en 15 d�as. Buenos d�as.

Buenos d�as, Excelencia.

Pase usted, comisario. Buenas tardes.

Mal andamos, comisario.

- �Es usted Anna Torrini? - �Por qu�? �Qu� pasa?

De parte de la prefectura de Palermo. Son s�banas, medicinas y otras cosas.

�Desgraciados! �Y para qu� las queremos? Malditos polic�as.

�Ojal� pill�is el c�lera! �Decidle a los de Palermo,

que en casa de Vincenzo Torrini hay pan a diario, vino, lana y fruta!

�Malditos polic�as!

�No queremos esp�as! �No queremos esp�as!

Su Excelencia va de �xito en �xito. S�lo le falta escribir sus propias �rdenes...

- de arresto y firmarlas �l mismo. - Ya lo hizo antes.

Tiene carta blanca en toda Sicilia, pero quiero conocerle mejor.

Ya veremos si de verdad corren tiempos duros para el crimen en la isla.

Don Niccolo, �adonde va con este calor? Estar� mejor en la ba�era.

Buenas tardes, bar�n. Vengo a ver al obispo.

�Para qu�?

He o�do ciertas cosas en el confesionario.

- �Infidelidades conyugales? - Ojal� fuera eso.

Hay cosas m�s peligrosas que ofenden a la Sagrada Iglesia.

- No sea reacio, Don Niccolo. - Puede confiar en nosotros.

La mansi�n Dzagara es propiedad del Vaticano,

del cual soy embajador. Los campesinos ya no quieren trabajar.

No hacen m�s que repetir la palabra "huelga".

Los sublevados se sienten protegidos por el

prefecto que han mandado a nuestras tierras.

- Le llaman Prefecto Rural. - Ll�mesele como se quiera,

pero usted har� que el Esp�ritu Santo obre un milagro.

- Le debo tributo al obispo. - Tambi�n yo.

- �C�mo fue? - La manifestaci�n fue un desastre,

todo el mundo se fue a casa. Fue cosa de Carmelo.

�Qu� hac�is, polic�as? �Tomar el sol?

Es la banda de Dino. �Qu� hacemos?

Y yo qu� s�. A ver si eso funciona.

El prefecto de Palermo quiere modernizarnos.

�Hola? Aqu� la patrulla 3.

Hola, t�o Carmelo.

�Has terminado con la pol�tica?

�A qu� debo el honor?

El t�o Carmelo es hombre religioso y respetado por todos nosotros.

�Pero qu� he o�do? Se niega a trabajar la tierra de la Santa Iglesia.

- �Sacrilegio! - �Te env�a el obispo?

�Por favor! Dios en persona nos env�a.

�Qu� debo decirle? �Que ma�ana se recoge la cosecha?

�Nadie va a trabajar cuando llevamos meses sin cobrar!

Esto es la miseria. Don Niccolo prometi� pagarnos.

Primero en San Giuseppe, luego en San Antonio, luego la Virgen, pero no paga.

Creo que si por Dios fuese, ya habr�ais cobrado.

No me vengas con quejas, dime s� o no.

- Porque tengo que dar una respuesta. - �No! No puedo.

- Ya me tienes harto. - �Desgraciado!

- �Vendido! - �Anda con cuidado o ir�s al infierno!

�Carmelo!

�Esta noche comemos salchichas!

�Adonde vas con tanta prisa, bonita?

�Ma�ana volver� y la cosecha ser� recogida!

�V�monos, muchachos!

Como ve, coronel, el tel�fono ha sido �til.

�Primer pelot�n, carguen!

�Segundo pelot�n, carguen!

�Apunten!

�Quien es el miserable que nos ha traicionado?

Francesco Dino, se acab�.

Desmonta, baja el arma y r�ndete. Y que tus hombres hagan lo mismo.

- �Vamos! - �Fuego!

�Mis disculpas, Excelencia! No le hab�a reconocido.

And�bamos de cacer�a por aqu�. �Lo juro! �Cr�ame!

�Perd�nenos, Excelencia!

- Coronel, espose a estos sinverg�enzas. - �No hab�is o�do?

- Mira, el prefecto de Palermo. - �Para qu� habr� venido?

Se�ora, como siga golpeando esa camisa la va a agujerear.

Ya est� toda agujereada.

Le mand� s�banas nuevas para su hijo.

Y libros, medicinas y comida, pero no los ha aceptado.

�Qu� se cree usted, Excelencia?

�Que con cuatro escopetas y un par de s�banas se conquista Sicilia?

�Por qu� ese silencio obstinado? �Por qu� no me quieren ayudar?

�No ven que son las primeras v�ctimas del crimen?

�He venido para combatir con ustedes a sus explotadores!

�A quien les roba y les mata! Pero parecen estar de su lado.

No lo estamos. �Pero del de usted menos! Ha dicho que nos librar�a del hambre,

- pero ahora tenemos m�s que antes. - �No es verdad!

- �Las cosas est�n cambiando en Sicilia! - �No me diga! Pues venga a ver.

�Anda, Bruno!

Se�ora, v�yase y deje trabajar al ni�o.

Su Excelencia habla de paz, del rey y de Dios, pero no entiendo nada.

S�lo s� que los bandidos me atacan y me roban las ovejas.

Luego me viene encima el patr�n por hab�rmelas dejado robar.

Y luego me viene encima la polic�a,

para que les diga los nombres de los bandidos.

- �A qu� se dedica tu padre? - No tengo padre ni madre.

El patr�n me encontr� bajo las escaleras de la iglesia.

Puede que no me creas, pero tambi�n soy hu�rfano.

Tambi�n me abandonaron en una iglesia. Por eso he cre�do siempre en el estado.

En una justicia que es m�s que un padre y una madre.

Que protege a todo el mundo. Pero t� no puedes entenderlo a�n.

- Hasta luego. - Beso su mano.

D�game algo.

�Por qu� me llaman El Piamont�s? No soy del Piamonte.

As� se les llama aqu� a los enemigos.

�Seguro que Salvatore Caruso vive aqu�?

�Cu�ntas veces se lo tengo que decir?

Salvatore Caruso, el Sombrerero, vive ah�.

Desde hace un a�o ya. Ahora me voy, no quiero comprometerme. Beso su mano.

Vaya locura.

- Hasta ma�ana. - Si Dios quiere.

Disculpe, �es usted Salvatore Caruso, el sombrerero?

Disc�lpeme.

No quiero molestarle, pero vengo de Palermo a pedirle un favor.

Si pudiese conseguir un empleo para un pariente en las tierras...

que compr� usted hace un a�o.

Se las compr� al bar�n Saleme. La hacienda Montefiorito, �recuerda?

Yo no me ocupo de eso, tendr� que hablar con el patr�n.

�As� que las compr� de verdad?

Disculpe, est� prohibido hablar de eso.

- Soy... - �Guarde eso!

Perdone, tiene raz�n. Creo que me equivoqu� de persona.

Y seg�n el catastro de Catania, �Caruso posee 5.000 acres?

S�.

Pero si me dice usted que es un pobre viejo que vive en el asilo de Catania.

M�s bien, es un prisionero all�. Pero no creo que se haya hecho p�blico.

�Lo tengo! �La herencia!

Pongamos que se compra la propiedad

del viejo por millones, en nombre de alguien,

- y luego se le deja morir, - �Y cuando muera, quien hereda?

El verdadero propietario permanece en el anonimato...

- pero la venta es un puro robo. - S�.

Ha hecho un buen trabajo, pero no basta.

Necesitamos que las v�ctimas testifiquen para condenarles.

Y para que comparezcan ante el tribunal, han de estar libres de miedo.

Empecemos con los ladrones y fugitivos.

Destruiremos las bandas m�s poderosas.

Quedan confiscados los equipos y la mina se cierra indefinidamente.

Un momento. �Qu� hace en Palermo, Anna?

Vine a hablar con Su Excelencia, pero los carabineros no me dejan pasar.

Entre.

Arranque.

- �Adonde vamos? - �Adonde? Al palacio.

Ande, pase.

- �Quienes son? - Los reyes y pr�ncipes de Sicilia.

Ya sabe lo que se dice: "Los reyes son como pulgas.

Conf�a en ellos y te sacar�n todo lo que puedan."

Usted deber�a tener un retrato.

No creo, no va conmigo.

D�game la verdad. �Ha venido para que liberen a su marido?

�Mi marido? Pobre Vincenzo.

Ten�a 16 a�os cuando Francesco Dino, a quien usted arrest�,

vino a casa de mi padre y me llev� con �l.

Cuando tuve la mayor�a de edad, me oblig� a casarme con un campesino.

Mi marido... Por lo menos en la c�rcel come.

Siga.

Si puede hacerme este favor, saque a mi hijo de Sicilia.

Donde nadie le conozca y las represalias no le afecten.

�Es hijo de Francesco Dino?

Es hijo m�o.

Ganzio es la fortaleza de los ladrones. Refugio seguro.

Los aldeanos les ayudan y les esconden.

Siempre han tenido trato con los mafiosos, pero hoy son muy fuertes y...

se han vuelto contra la mafia. Todos est�n all� dentro.

Al menos hay ocho de las bandas m�s fuertes. El gran jefe es alban�s.

Tiene 27 condenas por asesinato. Y lleva 45 a�os escapado de la justicia.

Todos est�n tras esos muros, pero cuando se trata de capturarles,

se evaporan como la niebla de la ma�ana.

Ahora comprende por qu� orden� todos esos arrestos.

Las v�ctimas se convierten en aliados.

Nadie es inocente hoy en Sicilia.

�Atenci�n, atenci�n!

Por orden del prefecto Mori, todos los fugitivos de la ley...

han de entregarse en el plazo de 24 horas o las aldeas ser�n ocupadas.

�Fuera! �V�yanse! �No entren en la iglesia!

�M�rchense!

Callogero, mire.

- �Por qu� no nos avisaron los pastores? - Est�n todos detenidos.

No hay problema. Usted acabar� con esos cabrones.

�Quieres luchar contra las armas? �Que la Virgen te ayude!

�Estamos rodeados! �No podemos ir a ninguna parte!

Ya lo veo, ya.

Conseguimos pillarles por sorpresa.

Por una vez, una operaci�n policial fue mantenida en secreto. �Soldado!

Esto ya supone una victoria.

Pero hemos de esperar m�s dificultades. �Hay que capturarles vivos!

No quiero perseguir m�rtires.

�Esos asesinos cobardes deben enfrentar a sus v�ctimas encadenados!

S�lo as� el ciudadano podr� recobrar parte de la confianza en el estado.

- Compruebe los bloqueos. - Hecho. No entrar� nadie.

- Y confisque el ganado. - �A sus �rdenes!

Una patrulla al bloqueo 3.

Y una conmigo.

Volveremos al calabozo. El pueblo est� totalmente rodeado.

Tranquilo, jam�s nos encontrar�n.

�Tienes un documento de propiedad?

Spano, he tomado una decisi�n. Corte el suministro de agua a Gancho.

Imposible, Excelencia, hay mujeres y ni�os all�.

Con este calor, morir�n de sed.

No hay limoneros ni naranjos, s�lo rocas y bandidos.

Cuando los ni�os est�n sedientos, ya ver� como salen todos.

- Coronel, �donde ha estado? - �Excelencia!

El agua no. No puede dejar a los ni�os como rehenes de los bandidos.

No lo admitir�n, y al estado no le conviene.

�Con quien cree que hablas, Spano? Esta es una zona de guerra,

no un campo de recreo. He dicho que no quiero muertos.

Entonces algo hay que hacer, �no? Un poco de sed no les matar�.

Recuerde que con la falta de agua

cundir� el p�nico antes de que tengan sed.

Miedo antes que sufrimiento. S�lo eso funcionar�.

Cumplir� la orden, pero la desapruebo.

Si tiene alguna duda, pida el traslado, se le conceder� de inmediato.

- �Qu� quiere? - Hablar con Don Callogero. Ahora.

Vamos.

�Ac�rcate!

�Qu� pasa?

�Nos han cortado el agua! �Quieren matar de sed a nuestros hijos!

Escuchadme bien: Mori ha cortado el agua en la aldea.

En Ganzio habr� ma�ana tanta agua como en la costa de Palermo.

- �Vamos! - Como ordene.

Diles que Callogero les conseguir� agua ma�ana.

�Dios le bendiga!

�Agua, queremos agua!

�Donde est� el agua que nos prometieron? �Han arrestado a la gente!

Los hombres sin palabra no nos pueden gobernar.

Se acab�.

Santa Mar�a, escucha nuestras oraciones. Beber� agua salada, agua salada...

Pero det�n este tormento. San Giovanni, danos agua salada,

para aplacar este enorme ardor. �Agua salada! �Agua salada!

�Siete veces maldito sea ese cerdo,

que se le seque la lengua y pierda los dientes!

Que se le pudra la carne y que una serpiente de veneno llene sus huesos.

�Maldita sea siete veces su tumba!

San Giovanni, Santa Mar�a, lib�ranos de este tormento.

Un momento, un momento.

- Alcalde, viene el Alban�s. - �Est� seguro?

Pero si s�lo son mujeres.

- Incre�ble. Es verdad. - Ten�a raz�n Su Excelencia.

- �Alban�s! - S�.

Avisa de inmediato al prefecto.

Excelencia, el Alban�s se rinde.

- Qu�tele las esposas. - Eso no es prudentes.

Haga el honor a un hombre que se rinde y reconoce la autoridad del estado.

Ahora d�jenos solos.

Le hago este honor, pero todav�a no hemos acabado.

A�n falta una cosa.

Algo que no podr� realizarse sin su ayuda.

Debe liberar el pueblo de Ganzio de los dem�s bandidos.

Piamont�s, me puede arrancar los ojos y cortarme los cojones,

pero jam�s colaborar� con usted.

- Muy propio de bandidos. - Es cierto.

�Y qu� hacen ustedes?

Hambre, enfermedad, miseria, sentencias de por vida.

Ustedes no son mejores.

No conseguir� que me someta y le ayude.

Cuando o� a las mujeres con sus maldiciones,

me di cuenta de que mi dignidad se hab�a acabado.

El mafioso se alimenta del amor o del miedo de la gente, si no, muere.

Y yo he venido a morir aqu�, para cambiar mi vida por agua para los m�os.

Y para mantener por �ltima vez mi palabra de hombre.

S�lo le pido un favor. No me meta en la c�rcel.

- D�me un cuchillo, o veneno. - No.

No puedo.

Si quiere suicidarse, tendr� que hacerlo solo.

�Hijos m�os! �Todo ha terminado!

�Alto!

�Qu� pasa ah�?

Soy el alcalde de Ganzio.

- Quiero ver al prefecto Mori. - Ande, mu�vase.

Excelencia, he podido escapar de all�. �Son fieras!

�Quiero agua! Venga a ponerme bajo su protecci�n.

Ya veo que sabe en qu� direcci�n sopla el viento y quiere seguirla.

Pero esto no es un ente de caridad. Favor por favor.

- S�, en lo que pueda. - Claro que puede.

�Ya basta de juegos!

Quiero un mapa de la aldea.

Pero no de lo que se ve a simple vista. De las galer�as que dej� excavar debajo.

- No entiendo, Excelencia. - No entiende, �eh?

Bueno, pues le mando de vuelta con una escolta armada.

�No, espere! D�jeme que piense...

- Tratar� de colaborar. - Bravo.

Spano, l�piz y papel. Ma�ana atacaremos Ganzio.

�Soldados, soldados! �Atrancad las puertas y encerraos en casa!

- �Qu� hacemos? - Nada, de momento.

Aqu� no valen las armas; har�n falta picos. Derosa, tr�igame uno.

Aparte estas cosas.

Yo voy primero. Asumo toda responsabilidad.

Si no vuelve usted en unos minutos, entro yo con una patrulla.

Bien.

�Camina, hijo de perra, camina! Det�ngale.

Todos est�n en sus agujeros.

Monten guardia aqu�. Nosotros vamos a por los otros.

- �Adonde han ido? - �No lo s�!

- �Habla! - �No lo s�, lo juro, no lo s�!

�Qui�n lo ha ordenado? �Son peores que los mafiosos? �Fuera!

- �Qu� le han dicho? - A golpes con todo.

�Es aqu�! �Quita de ah� las cabras!

�Sigue!

�Alto el fuego! Se rinden.

�Salgan!

�Contra la pared!

�Son ladrones! �Cobardes! Hombres sin honor.

En lugar de luchar, se esconden como ratas.

- �Qu� ha hecho? - Se neg� a acatar una orden.

�Por qu�?

Mis hermanos est�n dentro, yo nac� ah�.

Ll�venle, y tomen nota del nombre de su oficial.

- �Qu� pasa ah�? - No se puede entrar, es un infierno.

Acabemos con eso.

�Qu� se hace con ellos?

D�jenles libres.

Dijeron que hab�a aqu� una familia entera de bandidos con sus hijos.

Les ten�an de rehenes, y les matar�an si intent�bamos entrar.

Uno quiso escapar, pero le atrapamos.

- �Han probado con humo? - No sabemos quien habr� all�.

- Ah� debajo hay una aut�ntica caverna. - Ya lo sabremos.

Voy con 10 hombres, usted qu�dese aqu�. Este viene con nosotros.

- Quiero capturarles personalmente. - Corre demasiado riesgo.

Si le matan, se acab� la ley.

Ya se acab�, Spano. S�lo una victoria podr� restablecerla.

Adelante, sigan al prefecto.

Es dif�cil de creer, viven como ratones.

�Dispersaos! �No vay�is en bloque!

�Traed aqu� al cabr�n!

- �Rendiros, est�pidos! - �No, pap�!

�Asesinos, o sal�s o ard�is vivos!

- �Morir�is como animales! - �Pap�, no conf�es en �l!

�Asesinos cobardes! �No me obligu�is a matar a vuestro hijo!

�No lo cre�is! �Disparad contra la polic�a!

�Nos rendimos!

�Soy el conde Decaro! �Tendr�is que dejarme libre!

�Desarmadles!

�Listos para la foto! �Un momento!

P�ngase junto al bandido para una buena fotograf�a.

Era visto que vendr�an.

Ma�ana, todos los peri�dicos informar�n de que los fascistas liberaron Ganzio.

Hemos acabado con los bandidos.

Y a pesar de eso, quedamos de se�oritos.

Veo que conoce las noticias.

�C�mo no? El prefecto Mori es famoso hasta en Am�rica.

En Nueva York y Chicago desean a gente como �l para combatir el crimen.

He escrito a muchos sicilianos de all�. No les ha gustado lo que ha pasado.

Ya es suficiente con ser siciliano, para que encima te llamen mafioso.

El gobierno ha de proteger la reputaci�n de la isla.

El gobierno vigila, bar�n. Tranquilo.

Lo que est� haciendo es arbitrario. Informar� al Consejo Superior Judicial.

D�gales lo que quiera, pero ahora d�jeme trabajar.

�Su oficina notarial es un centro fraudulento!

�No me toque! �C�mo se atreve?

Agua, �Excelencia? Cuando todo el polvo...

Mire, Spano.

Pero esta es una baron�a. Y general...

Deber�a arrestar a media Sicilia.

Llevo 10 a�os esperando este momento. No me echar� atr�s.

No ahorre esfuerzos, Spano. Ni bajo, ni alto.

�Una mascarada?

Onofrio Risutsio, Niccolo Andalor, Niccolo Ferraro, Cataldo Patera,

Pulvino Francesco, Giuseppe Amadora, Girolamo Amir,

quedan arrestados en nombre del Rey.

Cumplimos �rdenes.

�C�mo se atreve! �Soy el bar�n!

�Escoria! �Esp�senle!

- �Esto es rid�culo! - D�galo en el juzgado.

General, le ahorrar� la humillaci�n. S�game.

Gracias. Estoy a su disposici�n.

�Este circo es el resultado del trabajo de Mori y de ese gobierno pelotillero!

�Quiere que le coronen rey? �Se divierte arrestando a la gente!

D�gale de mi parte que no somos como esos idiotas de Ganzio.

�Hasta tenemos amigos en Roma! �Gente que nos respeta!

�Con estas manos no nos encarcelar�n! �No tenemos miedo!

�Esos miserables deber�an ponerse a temblar! �Aquellos que nos contrar�an!

No pasar� con las manos limpias. Mant�ngalas en alto, como un ladr�n.

Mori, pronto me dar� el gusto. �Pagar� caro su error!

Pero ahora es su turno de pagar. Todo Palermo espera verle encadenado.

�Fuera todos! �Fuera!

Excelencia, disculpe, esta es su primera iniciativa contra los bandidos.

La gente se pregunta por qu� no ser�n juzgados en otra parte,

dado que la atm�sfera es muy tensa en Palermo.

No hay nada que sospechar. Todos ser�n juzgados en Sicilia.

Y juzgados por sicilianos.

- El alguacil llama a Carmelo Loschiavo. - �Carmelo Loschiavo!

Le recuerdo que se halla bajo juramento.

Spano, todo se ir� al infierno si no lo identifica.

Quiero pedir al testigo que diga si ve entre los acusados...

al hombre que le amenaz� de muerte si no volv�a al trabajo.

- S�, Excelencia. - Ind�quelo, pues.

- �S�, es �l! Francesco Dino. - �Desgraciado! �No tengo nada que ver!

�Suj�tenle!

Un gran logro.

Ning�n testigo hab�a identificado a nadie ante un tribunal en 20 a�os.

Por tanto, la gente ya no temer� hablar.

Ahora podemos irnos.

Preferir�a llevarles yo, para hacer menos ruido, Excelencia.

Hace poco he recibido noticias de Roma que le ata�en directamente.

Parece que entre los altos mandos hay quien no est� satisfecho con su trabajo.

Es por nuestras... por sus acciones radicales.

Habr�an preferido m�s humo que fuego.

El gobierno prefiere grandes titulares en la prensa,

antes que acci�n concreta y definitiva.

Por supuesto, temen que esto pueda volverse contra ellos.

�Primer pelot�n, al muelle! �Segundo pelot�n, controlen a los prisioneros!

Callogero Benciveni.

Nicolo Ferrarello.

Francesco Pulvino.

Cataldo Paterno.

Francesco Dino.

Vincenzo Torrini. Carmelo Dino.

- �Larga vida al Duce! - Buenas tardes, se�or abogado.

�Un espect�culo digno de la pluma de D'Anunzzio y de la paleta de Boldini!

�Tan potente como l�rico! �Digno del fascismo!

�Vigilen a los prisioneros!

Caruso, el sombrerero de Catania, muri� hace un par de d�as.

Es una copia de su testamento. Ha legado todo al asilo.

Como albacea testamentario figura el abogado Ghali.

Esta vez lo conseguimos, Spano.

Hay que vigilar a Ghali, sin perderle de vista.

Es quien mueve todos los hilos.

Ve a ver al procurador y p�dale una orden de arresto.

Te dar� toda la documentaci�n de que dispongo.

Ahora podremos probar la relaci�n entre la autoridad fascista y la mafia local.

En marcha.

- �D�jame, hijo de puta! - �Baja el arma!

�Han matado al prefecto!

�No te muevas! �Todos dentro, vamos! �Todos!

- Cierre la puerta. - Le cogeremos, Excelencia.

�Ci�rrela!

- �Bentini! - �S�!

�A quien escucha, Bentini? �Llame al comisario!

Ahora quiero saber quien le dijo que hab�an matado al prefecto.

�Qui�n?

�As� que el abogado Ghali vendi� las tierras donadas al asilo por Carusso?

Eso es, de forma totalmente legal.

�Y a quien? Aqu� no pone nada.

Tr�igame el archivo Ghali.

- �Y bien? - Excelencia, es secreto.

Le recuerdo que soy el prefecto. No hay archivo secreto para m�.

A menos que se trate de cualquier otra personalidad pol�tica.

- �Es as�? �Quien? - El Ministro del Interior.

�Pero qu� est� pasando aqu�?

El terreno se vendi� al estado, para construir el aeropuerto.

- �Donde est� la escritura de propiedad? - En Roma, esperamos una copia.

�Por cu�nto fue vendido?

�Cu�nto ha pagado el estado por una propiedad robada?

- No lo s�, circulan rumores... - �S�?

- Se dice que... - �Qu�?

Mil por metro cuadrado.

- �Donde est� el abogado Ghali? - No s�, parece que se ha marchado.

Dicen que est� en Roma, reunido con el Ministro del Interior.

Salgan.

�Camaradas, en este d�a luminoso empieza una nueva era!

�La promesa de los fascistas de velar por Sicilia se ha cumplido!

Ha sido rescatada de la amenaza secular del crimen.

El m�rito es de un hombre al que hoy el mundo envidia.

Pues ha encontrado un lugar en la historia,

y su haza�a, en la leyenda.

�Su Excelencia, el prefecto Mori!

Su m�rito ha sido grabado con letras de oro en el libro del Duce.

Y hoy ser� recompensado con su nombramiento como senador

que le conduce a Roma, entre los grandes hombres del pa�s.

El jefe de estado no ha subestimado la fuerza de los...

j�venes fascistas que ayudaron al prefecto Mori.

Y ahora, como su intr�pido l�der, nuestro apreciado camarada Ghali

continuar� con el trabajo del senador Cesare Mori

en la generosa tierra de Sicilia.

- �Felicidades, camarada Ghali! - �Larga vida al Duce!

Proceda, Reverendo.

No, sin apret�n de manos.

Saludemos a la romana, parece lo m�s educado.

De acuerdo, senador.

�Excelencia!

Me he tomado la libertad de venir a saludarte.

- �C�mo est�? - �Y c�mo quiere que est�?

Me siento como un cirujano que ha dejado la operaci�n a medias.

He provocado sufrimiento, pero no he curado la enfermedad.

Aqu� ser� recordado �nicamente por el dolor.

- No diga eso, Excelencia. - Es verdad, Spano.

Las cicatrices no cerrar�n.

A prop�sito, le felicito por su ascenso.

S�, y me siento muy honrado.

Sin embargo, Excelencia, he decidido renunciar.

He servido al estado con usted, pero �ste no representa a impostores.

Cometimos un peque�o error, si me lo permite.

Olvidamos que la Mafia es una prostituta

que se acuesta con quien ostenta el poder.

Y hemos pagado por tal error.

Igual que usted, me buscar� otra profesi�n.

No comparto su decisi�n, pero cuenta con todo mi respeto.

- Hombres como usted siempre escasean. - Siempre estar� en deuda con usted.

- Adi�s, alcalde. - Gracias, Excelencia.

- �Que se va el tren! - �Pero ad�nde vamos? �Espera!

- �Madre! - �Anda, anda!

�Madre!

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