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EN EPISODIOS ANTERIORES
Vámonos, Santita.
-Acaba de nacer. -Eres consciente del peligro.
Si quieres que viva, déjala con tu madre.
A ningún hijo mío le faltará nada.
Cualquier cosa que necesite, solo mande a buscar.
-Que Dios te proteja, hija. -Amén, madre.
Quisiera su permiso para unirme a esta muchacha.
Desde que Marcolina murió, necesito una compañera.
La traje para mí.
O podríamos vivir de otra manera,
en lugar de andar como vagabundos.
Vivo así desde que era niño, Santita.
No conozco otra manera.
Construimos esta vida. Podemos construir otra.
Disculpe, capitán.
Quería pedirle permiso para unirme al grupo.
Podría hacer llover si quieres.
Seguro que te contagiaste la enfermedad de las ratas. ¿Qué te pasa?
¿No te dijeron que soy mago?
¿Qué es esto?
Vayamos con el doctor.
No es nada, Santa.
3 AÑOS DESPUÉS
Respire por la nariz. Eso.
Suelte por la boca.
Tosa de nuevo.
Tose sangre, doctor.
Solo a veces, doctor. No exageres, Santita.
Hace más de un año que tose así.
Ya probamos de todo. Lo bañamos en juaçu,
le dimos miel de jandaíra.
Hay un brote de tuberculosis.
Usted tiene todos los síntomas.
Pero para confirmarlo, debe viajar a la capital.
Dígame la verdad, doctor.
¿Estoy condenado?
Si tiene tuberculosis,
le queda menos tiempo que a mí, capitán.
Lampião ya ha vivido un infierno.
Pero necesita descanso
y alimentarse bien.
Busque un lugar tranquilo, deje de fumar y asiéntese por un tiempo. Es todo.
Lo resolveremos.
FOTOS INÉDITAS DE LAMPIÃO MARÍA BONITA Y SU BANDA
MARÍA, LA LEYENDA DE UNA BANDIDA
Ve a tu habitación, Florencia. Y no salgas hasta que te llame.
No.
Bienvenido, capitán.
Doña Federalina.
¡Buenos días!
Le agradezco por recibirnos…
en nombre de mi vieja amistad con el compadre Zé Inocêncio.
El finado le tenía alta estima, capitán.
No queremos abusar de su caridad.
Pagaremos por el alojamiento.
No se preocupe, capitán. Lirio, ayude al personal del capitán.
Siéntanse como en su casa.
¿Cuál es el motivo de su visita?
Virgulino tiene una tos terrible.
Necesita recuperar fuerzas.
No es nada grave.
Si hasta el Creador descansó el séptimo día,
también es válido para nosotros, los pecadores.
Bonita habitación.
Me gustaría quedarme aquí.
Es mi habitación.
Tengo otra para ustedes.
Nos quedaremos en esta.
Gracias por su hospitalidad.
De nada.
Esa canción me parte el corazón.
¿Viste sus manos?
Son como de porcelana.
Las mías tienen más bultos que una yaca.
Dita podría aprender eso, ¿verdad? A tocar el piano y esas cosas.
A hablar en francés.
Igual que la hija de Federalina.
Tengo un beso para mi amor
Tengo otro para mi cariño
Y si mi amorcito pasara por aquí
Habrá besos hasta el amanecer
Tengo un beso para mi amor
Tengo otro para mi cariño
Y si mi amorcito pasara por aquí
Habrá besos hasta el amanecer
Tengo un beso para mi amor
Tengo otro para mi cariño
Y si mi amorcito pasara por aquí
Habrá besos hasta el amanecer
Tengo un beso para mi amor
Tengo otro para mi cariño
Y si mi amorcito pasara por aquí
Habrá besos hasta el amanecer
Quiero una bañera así.
Llena de perfume.
Enjabonada así…
y grande
para poder…
También quiero… una casa grande como esta.
Muy grande, igual a esta. Tal vez más grande que esta en…
¿Y esa cara, Virgulino? Qué sinvergüenza.
Soy un sinvergüenza.
Pórtate bien.
Claro que no.
¿Virgulino?
¿Virgulino?
¿Dita?
Ven. Siéntate un poco.
Deberías hablar con la viuda para que nos compre tierras.
No te rindes, ¿verdad, Santa?
Algún campo lejano para que te puedas recuperar.
La vida se nos va.
Quédate. Quédate conmigo.
¡Lourdes!
Ven aquí.
¡Rápido!
Hace mucho calor, doña María.
Hasta un ciego te vería la calentura en la cara.
¿Estás buscando problemas?
Es una tontería querer lo que no puedes tener.
Doña María, mi madre murió.
Mataron a mi padre y a mi hermano frente a mí.
-¿Qué me queda? -Doña María, nos estábamos refrescando…
¡Cállate la boca! Vete, mierda.
Él me gusta.
¿Y si Zé Bispo se entera?
Que sea doctor no significa que sepa todo, capitán.
¿Cuántas veces Sila curó cangaceiros sin haber leído un libro?
Hay que tener el don. Hay que sentirlo.
Oiga, capitán…
su lugar está con el grupo.
Si no está ahí, ¿cómo va a estar seguro?
Gracias por tu lealtad.
Pero quiero darle… una vida buena…
a Santita. Y a la niña.
Siempre creí que acabaría con una bala.
Y así será, capitán.
Y pronto, cuando se recupere, este grupo será suyo.
Por ahora, esto queda entre nosotros.
Voy a necesitar dinero.
Les diré a Zé Bispo y a Cassaco que consigan algo.
Carajo. Veamos si…
es esto.
Carajo, hermano.
-¿Quieren servirse? -Gracias.
-Gracias. -Buenas tardes.
¡Buenas tardes! Doña Federalina, necesitamos su ayuda.
Quiero comprar unas tierras allá por Mato Grosso.
Cerca de la frontera con Paraguay.
¿Y cómo puedo ayudarlo con eso?
Usted compraría la tierra a su nombre, pero con nuestro dinero.
¿Qué quiere decir?
Ganará una buena comisión.
Mi primo tiene experiencia vendiendo tierras.
Creo que le gustaría ayudar.
Con esta cantidad,
creo que podría comprar tierra de buena calidad.
Que sea rápido.
-Le puedo dar un recibo. No se preocupe. -¡No!
No es necesario.
Su palabra vale más que una hoja de papel.
Entonces me voy mañana mismo.
Zé Bispo la acompañará.
-No es necesario. -Es mejor…
por su seguridad.
Celebremos, entonces, ¿verdad, capitán?
Sírvase. Estas galletas son deliciosas.
Doña Federalina, ¡esto no sirve ni para un perro!
Compórtate.
Nos reuniremos aquí en dos días, al atardecer.
¿En dos días?
Está bien.
Soy rehén en mi propia casa.
Estas son las amistades que heredé de aquel hijo de puta.
Son unos brutos ignorantes.
Mugrientos.
¿Puedes creer que envió a uno para vigilarme?
Está allá.
Deberías ver lo sucio que es.
Pero no te preocupes. Se irán pronto.
No sé. El otro está enfermo.
¿Sabías que el gobernador aumentó al doble
el precio por la cabeza de Lampião?
¿En serio?
Cien mil.
¿En serio?
Imagínatelo.
Podrías salvar tu estancia…
pagar tus deudas
y vivir con el resto por mucho tiempo.
¡Qué delicia!
Los entregamos, recibimos la recompensa y nos quedamos con la fortuna de Lampião.
¿Estás loco?
Mira.
¿Qué es esto?
Esto es de tu estancia en Ilhéus.
Es de cuando era próspera.
Sí, pero quieren tierra en Mato Grosso.
Para escapar de la policía, sin duda.
Conozco un escribano que se especializa en falsificar documentos.
El hombre es un artista, mi amor.
Son analfabetos, Álvaro.
¡Vete!
Prometiste que dejarías de revolcarte en esta inmundicia.
-Mi vida no vale nada sin él. -¡Oye!
¿Tienes mierda en la cabeza? Es así, ¿no?
-Aquí hay mucho dinero. -Vete a vivir este amor mientras puedas.
Vete.
Antes de que me arrepienta de este lío. ¡Vete!
No dormiste, ¿verdad?
Me duele la cabeza.
Tienes razón. Es muy arriesgado. Ayer hablé de más.
Nunca fui una mujer temerosa.
Ni nací para ser pobre.
¡Lampião, hijo de puta!
¡Somos los bandidos cangaceiros!
¡Morirás!
¿Quién es el jefe del cangaço? ¡Dímelo ya!
¿Hay buenas noticias?
Encontré una tierra maravillosa.
-Cuénteme. -Una oportunidad.
Ya hice una entrega para garantizar la compra.
-Buenos días, capitán. -Buen día.
-Traje fotografías para mostrarles. -Vaya.
Mi primo está allá resolviendo todo con el propietario
y vendrá en breve para firmar los papeles.
Muchas gracias.
No hay de qué. Fue un placer ayudarlos.
La señora pasó la noche en la casa de su primo,
un viudo llamado Álvaro Timóteo.
Por lo que averigüé, al tipo le gusta el juego.
Le debe dinero a Dios y a todo el mundo.
Gracias, Zé.
¿Dónde se fue?
Nadie la ha visto, nadie ha venido Hasta que la fiesta acabe
La gente bailando Levanta polvo en el salón
Estaba en el baile Pero no sé a dónde fue
Todos me vieron llorar
Espero que no me digan Que ella huyó con el cantor
¿Dónde está mi amor? ¿Dónde está? ¿Dónde está?
Nadie…
¿Por qué tienes esa cara, Santita?
No puedo dejar de pensar en algo.
A cada rato, escucho…
escucho a doña Federalina…
hablando en secreto con su hija.
Hablando en otro idioma.
No te preocupes.
Hasta que firmemos los papeles, nadie se va de aquí.
Jesús. ¿Qué es este desorden, doña María?
Aquí hay algo raro.
A ver si usted me lo puede aclarar.
Hay cosas en este acuerdo que…
no están del todo correctas.
Será algún error del escribano. Eso se puede resolver.
Aquí dice…
"propiedad de 174 hectáreas en el municipio de Ilhéus, Bahía".
Y la fecha está mal. Ni siquiera es el año correcto.
Será mejor…
que la señora se confiese conmigo que con Lampião.
-Está bien, corregiremos esto. -¿Me equivoco o está asustada?
No tengo estudios.
Pero no soy estúpida.
¿Qué dice, doña María? Claro que no lo es.
Deje de hacerse la tonta.
¿Está loca?
¡Puta! ¡Traeré a un juez, y si dice que está mintiendo,
le daremos una lección! ¿Entendió?
Escúcheme.
Es su última oportunidad para decir la verdad.
Suélteme, María… doña María.
Usted es madre. Usted es mujer.
Conoce nuestras debilidades, por amor de Dios.
Tenga compasión.
Perra sucia, ¡está mintiendo!
-¡No miento! -¡Más mentiras!
¡No miento!
Capitán, esto es un malentendido, por amor de Dios.
Capitán, es un malentendido.
Doña Federalina.
Le dije que…
para mí, la palabra vale.
En nombre del finado Zé Inocêncio…
por favor…
El propietario vendrá y resolverá este malentendido.
Zé Inocêncio nos dejó aquí
con muchas deudas,
y quise darle un adelanto a un prestamista
-que me amenazó. -¿Con nuestro dinero?
Pero ¡me amenazó! ¡Yo iba a devolvérselos!
No afectará la compra de la tierra.
Esta maldita nos robó.
Seguro les avisó a los soldados.
-No. ¡Jamás! -¡No! No.
Nunca haría eso, capitán.
No lo hice.
-Le pido una semana. -¿Sabe qué quiero hoy?
Quiero música.
La música me ayuda a aclarar la mente.
Casta
Diosa
Casta diosa
Que con tu esplendor de plata
Iluminas
Estos antiguos y sagrados bosques…
¡No quiero ver a ningún empleado!
Rápido, antes de que cambie de parecer.
Oh, Virgen bendita…
-No dije que parara. -Sigue, Florencia.
Siga cantando. Me gusta.
Vuelve hacia nosotros…
La jovencita puede irse.
Señora, siga cantando.
Tenemos que recuperar todo, Zé.
Lo más importante es matar al maldito que me robó el dinero.
¡Vamos!
-¿Qué es esto? -Doña María me lo dio.
Aprovechemos que Zé Bispo no está y vayámonos.
No hay nada que nos retenga.
¿Estás segura?
Ya no soporto este infierno.
Ya no lo soporto.
Zé Bispo tiene mucha carne, y yo no tengo nada.
Vete. Vete de aquí.
¿Crees que no sé de tus cosas con Curió?
Si no te acuestas conmigo, lo mataré.
¡Déjame! ¡No me toques, cerdo!
-¡Déjame! -¡Maldita puta!
¡Basta!
-¡Te vas a entregar! -¡Suéltame!
¡Entrégate, carajo!
¡Te haces la difícil! ¡Entrégate, carajo!
¡Suéltala! ¡Déjala!
-Déjala, maldito. -¡Tranquilo!
¡Suéltala!
Solo una vez. Te la devolveré después.
Vete…
¡Vamos! ¿Te crees muy hombre?
Eres bueno con la bala. ¡Veamos con el cuchillo! ¡Vamos!
¡Vamos, maldito! ¿Qué, miserable? Muéstrame lo hombre que eres.
Hijo de puta. Te mataré.
Ven aquí, perro.
-¿Te crees muy hombre, imbécil? -¡Mátalo!
-¡Maldito! -¡Hijo de puta!
¡Suéltame!
¡Suéltalo!
¡Vamos, déjalo! ¡Ven!
¿Qué hacen, maldición?
¡Despacio!
Tú decides, Zé.
Tienes mi bendición.
Carajo, ¿me va a matar también, capitán? No hice nada.
Él iba a huir.
¡Oye, Corisco! ¡Él iba a huir, no yo!
¡Dile que quisiste abusar de mí! ¡Díselo!
¡Díselo!
¡Quieta! ¡Silencio!
Zé.
¿Están condenados?
No me mates.
No me mates.
¡No me mates! ¡No…!
¡No los entierren!
Que se los coman los buitres.
Escogieron su destino.
Y el honor de una persona se respeta.
Zé Manso, la cuerda.
Basta de muertes.
Perdónala. Es solo una niña.
¡Es solo una niña! Por amor de Dios…
Por amor de Dios…
¡No!
Habla con Zé Bispo.
Él te escucha.
Pídele que deje a la muchacha en un burdel, en un convento.
Que la marque si quiere, pero que no la mate.
No metas la nariz donde no te corresponde, Santa.
¡Le di dinero para que se fuera con Curió!
-¿Qué dijiste? -Lo que oíste.
¿Me robaste dinero para financiar esta mierda, Santa?
¿Me matarás también?
Santa…
Santa, compórtate. Santa…
compórtate, mujer.
María, si te vas, no vuelvas.
Deja ir a Lourdes y me quedaré.
Lourdes le pertenece a Zé Bispo.
Un hombre es dueño de una mujer. ¿Y nosotras?
¿De qué somos dueñas?
Déjala ir.
O nunca volverás a verme ni a Expedita, jamás.
¡María!
EN EL PRÓXIMO EPISODIO
¿Qué pasó, María?
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está tu marido?
Está muerto para mí.
Vine por mi hija.
¡Vaya! Mira al solcito de mamá.
Creí que esta era tu hija.
-No lo es. -¡Claro que sí! Es igualita.
No lo es.
¡Puta!
¡María!
Si das un paso más, ¡nunca volverás a ver a la niña!
Subtitulado por: Emmanuela Grasso
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